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LUIS HERNANDO MUTIS IBARRA

E-mail: mutis56@googlemail.com
mutis56@hotmail.com
Página Web: www.D10Z.com

República de Colombia
Departamento de Nariño
Municipio de Pasto
Conocimiento y Convivencia, Campos Básico y Vital Luis Hernando Mutis Ibarra 2

CONOCIMIENTO Y CONVIVENCIA:
CAMPO BÁSICO Y VITAL
DEL TRABAJO EDUCATIVO INSTITUCIONAL

Luis Hernando Mutis Ibarra –“Luher”- 1

CONTENIDO

1. Ser y saber
2. El conocimiento y la información, como desestabilizadores de la época industrial y
materia prima de la sociedad informacional
2.1. Leer
2.2. Escribir
2.3. El ocio lúdico
2.4. Retirarse consigo mismo
2.5. La conversación
2.6. El otro y los otros
3. Academia y convivencia: un trabajo simultáneo indisoluble

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Luis Hernando Mutis Ibarra: actualmente es Coordinador de la “Institución Educativa Municipal Ciudad de Pasto”,
ubicada en el Municipio de Pasto, Departamento de Nariño en la República de Colombia. Es Maestro egresado de la
Normal Nacional de La Cruz (Nariño), Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad de Nariño, Magister en
Educación y desarrollo comunitario de La Universidad Surcolombiana y CINDE –Centro Internacional de Educación y
Desarrollo Humano- de Manizales, municipio de Caldas.
Conocimiento y Convivencia, Campos Básico y Vital Luis Hernando Mutis Ibarra 3

1. SER Y SABER
“Para esta civilización la materia prima básica es la información, incluida la
imaginación, por lo tanto se reestructurará la educación, redefinirá la investigación
científica y, sobre todo, reorganizará los medios de comunicación”.
ALVIN TOFFLER

“Todo hombre que ha alcanzado la maestría en algún arte, lo revela en todas sus
acciones”.
MÁXIMA SAMURAI

“Las verdades que revela el conocimiento, superan siempre los sueños que
destruye”.
JOSEPH ERNEST RENÁN.

“Ninguna ciencia, en cuanto a ciencia, engaña; el engaño está en quién no sabe”.


MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA.

El horizonte de la educación de ahora y después, apunta al desarrollo del buen


gusto por el conocimiento y un clima apropiado para la convivencia pacifica,
constituyéndose así en el trabajo básico y vital en toda institución que dice educar. Es
decir, que la educación apunta hacia un equilibrio entre el Saber y el Ser de sus
estudiantes.
El humano culto o educado ideal no es necesariamente el que ha leído o aprendido
mucho sino, quien sabe discernir, reflexionar y asumir posición ante lo que le gusta y le
disgusta. Una persona atestada o invadida de datos tiene erudición, pero no
discernimiento y tampoco gusto. La erudición es simplemente cuestión de acumular o
memorizar mecánicamente cantidades altas de información, en tanto que el gusto o la
reflexión del pensamiento y el sentimiento es cuestión de juicio crítico y artístico, es ser
autónomo de su pensamiento. Estar bien informado, o acumular hechos y detalles, es una
cosa mecánica donde se introducen grandes cantidades de datos a la mente; el
discernimiento en la selección de los hechos significativos es una cosa sumamente más
difícil, y depende del punto de vista de cada uno. Requiere capacidad para pensar las
cosas hasta el fondo, independencia de juicio y resistencia a ser engañado por cualquier
forma de manipulación o moda social, política, literaria, valorativa, artística o académica.
Es de resaltar sin embargo, que la erudición sin el pensamiento es más peligrosa
que los pensamientos sin la erudición. Cabe aquí el pensamiento de Confucio al decir que
“pensar sin aprender nos hace caprichosos, y aprender sin pensar es un desastre”. La
educación moderna tiene tendencia a alentar la erudición a expensas del discernimiento,
y consideran el acaparamiento (embuchamiento) de información como un fin en sí mismo,
como si la suma de erudición pudiera hacer o formar un hombre educado. La avalancha
de información o la infosfera2 que vivimos, nos lleva de manera impresionante a convertir

2
Infosfera, es un término y un concepto que utiliza el prospectivista y sociólogo Alvin Toffler en sus obras como “el
cambio de poder”, con el objeto de referirse a nuestro planeta invadido por la información y el conocimiento, nombre
similar que explicaría lo que Mc. Luhan llama la Aldea Global, para evidenciarnos que nuestro mundo se achico con el
desarrollo y la expansión de los medios de información, las pistas de la Internet, el correo electrónico, los diskettes, los
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el trabajo educativo en un lugar y espacio para convertir la enseñanza y el aprendizaje en


una actividad mecánica, medida, uniforme y de pasivo amontonamiento de datos sin
sentido, considerando más importancia a la acumulación mecánica de información que al
desarrollo y uso del pensamiento y el conocimiento. Su adquisición no es cuestión de
nadie más que de uno mismo. Tenemos que mantener el ideal de una política del gusto
individual, positivo y creciente.
En la postrimería del siglo XX, se han acentuado las crisis en todo el espacio
humano, como si fuera un desencantamiento del mundo (Max Weber), que se
complementa con la secularización y la racionalización que en muchas ocasiones, por no
generalizar, se vuelve intelectualismo estéril. Pero como toda crisis, es un momento
decisivo para mejorar o empeorar, podemos combatirlo en el umbral de la esperanza y del
desarrollo. En ello juega la actitud de cada individuo; puesto que de nada vale la
experiencia, altas calificaciones técnicas, buenas relaciones inter-institucionales y
humanas, llamativos incentivos económicos, o buen salario profesional, sino hay una
actitud entusiasta y apasionada hacia el trabajo y el desarrollo individual y colectivo. Por
tanto toda la artillería conceptual y económica debe estar dirigida al capital humano, sobre
todo al elemento actitudinal positivo del individuo.
Los educadores somos hijos de una educación bancaria, donde lo que más
interesaba eran los datos acumulados; y, donde se entendía que por el hecho de ser
poseedor de la información era obvia la formación personal y el comportamiento del
individuo. Hoy, estamos en el umbral de una sociedad donde ya no interesa que las
personas se atiborren de datos, sino, que sepan ubicar, apropiarse y utilizar lo que tienen
en sus mentes; la ciencia y el conocimiento han tenido un desarrollo vertiginoso para
conocer el entorno de los individuos así como, poder penetrar más allá de la piel de los
humanos, en los ámbitos intangibles y de los mundos internos y posibles del ser humano.
Implica saber para entendernos mejor tanto así mismos como con los que nos rodean; de
ahí que hayamos podido ingresar al lenguaje y el comportamiento de la Convivencia
humana.
Aunque existe un superdiagnóstico del modelo fabril de la educación nuestra, es
imprescindible rehacer algunas ideas de dicho pasado, para comprender el aquí y visionar
el camino que está en marcha en nuestras instituciones educativas.
En el ámbito del comportamiento cotidiano, que es el mejor laboratorio para hacer
estudios de reconocimiento personal, con miras a lograr un ascenso humano en nuestro
desarrollo. La invitación es asumir una actitud de espejo, en el sentido de ver y sentir qué
nos cae a cada uno, y no qué le cae al otro. La convivencia y las reacciones de nuestro
entorno, tenemos que verlas y tomarlas como herramientas de reflejo, puesto que
traducirán en oportunidades para conocernos mejor; recordemos que la sociedad es
simplemente el reflejo de sus individuos.

CDs, los DVDs, las memorias. Es decir cambio totalmente el orden de la memoria, lo que ahora es Aprender y lo que
actualmente significa Enseñar.
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2. EL CONOCIMIENTO Y LA INFORMACIÓN, COMO


DESESTABILIZADORES DE LA ÉPOCA INDUSTRIAL Y MATERIA
PRIMA DE LA SOCIEDAD INFORMACIONAL
La pregunta inicial que surge es ¿por qué el conocimiento es un principio moderno,
si se supone que tradicionalmente se ha trabajado con el permanentemente? obviamente,
como educadores deberíamos tener concebido este como principio, puesto que es la
herramienta primordial de nuestro quehacer diario. Pero es cierto también que en torno a
este existe una ambigüedad tanto en su conceptualización como en la operatividad
(enseñanza y aprendizaje).
Históricamente, todo lo que se relaciona al conocimiento como es la creatividad, la
inteligencia, la información, la imaginación, la ciencia, la investigación, la innovación, la
racionalidad, el pensamiento, la mente; han sido un potencial y un recurso que comenzó a
reconocerse recientemente a mediados de este siglo XX, en la época agrícola3 se
consideraba que la sabiduría solo podían tenerla los ancianos, fuera de ellos la capacidad
de la inteligencia se castigaba y la intelectualidad se menospreciaba, incluso los mismos
ancianos eran sancionados si rebasaban los modelos ya establecidos por la sociedad, la
escuela era a través de la familia. Su recurso clave era exclusivamente la tierra.
Al aparecer la industria, el recurso pasó de la tierra a la máquina en donde la técnica
(hacer) es lo primordial, prevalece entonces la experiencia sobre el conocimiento, la
práctica (empírica) es más valiosa que la teoría, incluso se llega al punto de despreciarse y
hasta segregarlo para seguir el esquema agrícola donde se castiga la creatividad y la
innovación, porque se está en la época de la inmovilidad y la rutina, de ahí que se diga
entonces que el “pensar no deja producir” (Enrique Buenaventura). De la transmisión a
través de la familia se va pasando a las instituciones religiosas, que luego al aparecer la
fábrica o época de las chimeneas todo el esquema fabril se copia en la escuela masiva
institucional, sin que por ello cambie la concepción dolorosa de la adquisición del
conocimiento.
El pensamiento catastrófico, masoquista de la religión se expandió y se introdujo en
toda la vida humana y por ende el saber tenía que ser igualmente frío, amargo y que había
que sufrirlo si se quería adquirirlo.
La institución educativa por entonces acogió todo el sistema estructural de esta ola
que tenía como función la conservación de una experiencia (cultural, social, etc.), con la
finalidad de reproducir la herencia recibida... se crean estructuras con las que la institución
se defiende de los efectos de toda palabra llamada libre4.
De estas formas de ver el nuevo mundo de la producción se acentúan y se
desarrollan pensamientos, sentimientos y prácticas que se hacen cultura, cuya influencia
en la sociedad es crucial, y la educación no podría ser aparte, puesto que fue la más fiel
reproductora de dichos modelos. Vimos, de forma precedente los rasgos característicos
que se convertirían posteriormente en las viejas prácticas escolares, y desde las cuales se
ha estado desarrollando muestra labor como educadores, que por cierto estábamos
convencidos que era lo correcto, pero que hoy ya no funcionan porque estamos en una
época diferente.
3
Trabajo del Padre de la prospectiva Alvin Toffler en sus tres obras cumbre: El Shock del Futuro, La Tercera Ola, y El
Cambio del Poder
4
Maud Mannoni. “La Educación Imposible” 3ª Edición, Edit. Siglo XXI. Pág. 67
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En esta época actual o tercera ola5 el conocimiento es el recurso clave, la teoría es


lo crucial imponiéndose a la experiencia; la práctica (empírica) va perdiendo terreno para
retomar lo teórico como una acción humana hoy se habla entonces de tecnología
intelectual, porque la materia prima de la economía es el conocimiento. Por lo tanto el
esquema fabril ya no funciona, es necesario cambiar toda una concepción y metodología
de esta era. Como la época fabril está en crisis, también la institución educativa lo esta.
Aquí y ahora, ya no se trata únicamente de llenarles datos a los estudiantes. Esas
formas ya son ridículas e inútiles. A un estudiante, hay que prepararlo para que sea un
“Buscador”, un guerrero y un cazador en la conquista del conocimiento, lo que implica que
no sólo es encontrar el dato, la información, el saber y/o el conocimiento; hay que avanzar
a su abordaje, su reacomodación, adecuación, creación y organización, y lo más
importante: ¿qué hacer con lo obtenido? Es el punto de mayor relevancia, puesto que se
trata es de aprender a utilizarla, para encontrarle funcionalidad al conocimiento. Es por eso
que en los lenguajes educativos de todos sus actores, ingresaron conceptos como el logro,
la competencia, el estándar y los desempeños.

2.1. LEER
En el ámbito de la gestión académica, el campo básico del conocimiento tiene una
dualidad en la que hay que precisar su trabajo, se trata del leer y escribir, pues se
constituyen en la mejor tecnología de la nueva sociedad del conocimiento.
Cuando no existe la costumbre de la lectura, el ser humano está apresado en un
espacio y tiempo inmediato, la vida cae en un mundo de rutina fija; está limitado al
contacto y la conversación únicamente con el entorno vecino, donde no hay forma de
escapar de la prisión abierta. En cuanto toma un libro en sus manos, entra a mundos
posibles diferentes, puesto que entra en contacto con el mejor conversador del mundo: el
texto. Este, lo transporta lo conduce a países y tiempos donde ni siquiera se imaginaba.
Poder vivir, una, dos, tres o más horas del día en un mundo diferente, y disminuirle
pensamiento al reclamo del presente inmediato, es un privilegio que deben envidiar las
personas atrapadas en la prisión corporal. Estos cambios, son un viaje de verdad con
efectos psicológicos sorprendentes.
Un educador que no ha leído nada durante tres días, siente que su conversación
no tiene sabor (que se hace insípida). La lectura da al ser humano cierto encanto y sabor,
pues no se lee para superarse o mejorar el espíritu, porque cuando se hace por esto,
desaparece el placer de leer. Cuando se lee por obligación, es porque no sabe y no
comprende el arte de la lectura. Se lee para cultivar el encanto personal y saborear la
palabra, para degustar el texto y sentir el viaje que provoca la imaginación, el
pensamiento y el sentimiento puestos en objetos y convertidos en palabras.
Cuando se lee, es como cuando se come, lo que hace bien a uno puede matar a
otro. El maestro no puede forzar a sus estudiantes a que gusten lo que él gusta como
lectura, y un padre no puede esperar que sus hijos tengan los mismos gustos que él. Y si
el lector no tiene gusto por lo que lee, pierde el tiempo. No hay en el mundo libros que se
deban leer, sino solamente libros que una persona debe leer en cierto momento, en un
lugar dado, dentro de circunstancias dadas y en períodos precisos de su vida. Cuando los
pensamientos y la experiencia de una persona no ha llegado a cierto punto para leer una

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Alvin Toffler. “El shock del futuro”, “La tercera ola”, “El cambio de poder”. Plaza & Janés.
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obra maestra, la obra maestra sólo le dejará mal sabor en el paladar. El descubrimiento
del autor favorito es para cada uno el acontecimiento más crítico en el desarrollo
intelectual; esa afinidad espiritual descubierta (estilo, gusto, punto de vista, modo de
pensar, forma de expresarse) y que esperaba encontrar, procede a acercarse y penetrar
cada palabra e idea, cada línea, cada párrafo, saboreando y digiriendo; el autor ha puesto
su magia sobre él y a él le gusta estar bajo ese sortilegio. Así extrae el sustento para el
alma, que al cabo de un tiempo desaparece el encanto, se cansa de su amante textual y
busca otros amantes literarios, y una vez que ha tenido tres o más autores que los ha
devorado completamente surge él mismo como autor.
Como esos jóvenes que coquetean mucho aquí y allá, y son incapaces de sentir
cariño profundo y que nunca se enamoran de una persona en particular; pueden leer
todos y cualquier autor, y jamás consiguen arribar a algo. La idea de leer por obligación o
deber destruye el concepto del arte de leer. No se sabe que quiere decir estudiar con
empeño, puesto que aman los libros y los leen porque no pueden evitarlo, nada más.
No existe momento ni lugar especial para leer. Cuando se tiene ánimo de leer se
lee en cualquier parte. Si se conoce el goce de la lectura, se leerá en la escuela o fuera
de ella, y a pesar de todas las escuelas. Si se tiene deseo de estudiar, se puede hacer en
la escuela o en el campo, en el desierto o en la calle, parado sentado y/o acostado, con
frío o calor, en la fila, con gente o sin ella, con música o en silencio. Si no nos gusta leer,
cualquier excusa es buen argumento para no hacerlo.
El mejor estilo para leer un libro o texto cualquiera es el estilo holgazán. Con este
ánimo, se tiene paciencia para todo. El verdadero maestro tolera errores de impresión
cuando lee historia, tal como un buen viajero tolera los malos caminos al trepar una
montaña, o quien va a contemplar un buen paisaje tolera un puente frágil, o quien elige
vivir en el campo tolera la gente vulgar, o quien se dedica a investigar para quien todo le
es significativo.

2.2. ESCRIBIR
La otra parte, es la escritura o el arte de escribir, que va más allá de la técnica del
escribir, y que por lo tanto, lo primero que hay que hacer es anular primero que todo el
exceso de preocupación por dichas técnicas. Recordemos la tan defendida idea de Bufón
que “el estilo es el hombre”, y estilo no es un método, un sistema ni siquiera un adorno de
lo que cada uno escribe; es la impresión total que obtiene el lector de la calidad de la
mente del escritor, su profundidad o superficialidad, su visión o falta de ella, y otras
cualidades como ingenio, humor, mordacidad, comprensión, ternura, delicadeza,
bondadoso o cínico, empecinamiento, sentido común y actitud general hacia las cosas. El
estilo es un compuesto de lenguaje, pensamiento, sentimiento y personalidad, aunque
algunos estilos están hechos exclusivamente de lenguaje.
Lo que un erudito escribe consiste en frases de otros eruditos, y cuantas más sean
las autoridades y fuentes que cite, tanto más erudito parecerá. Lo que escribe el pensador
consiste en las ideas de sus propias reflexiones, y cuanto más pensador es un hombre
tanto más depende de su juego reflexivo. El erudito es como el cuervo que alimenta a sus
pichones escupiendo lo que ha comido; un pensador por su parte es como un gusano de
seda que no nos da hojas de morera sino seda.
Hay un período de gestación de las ideas antes de escribir, como el período de
gestación del embrión en la entraña de la madre antes del nacimiento. Cuando una
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persona corre a la imprenta antes de que sus ideas pasen ese período de gestación, se
trata de soltura confundida con los dolores del parto. Cuando un escritor vende su
conciencia y escribe cosas contrarias a sus convicciones, comete aborto artificial, y el
embrión nace muerto. Cuando un escritor siente convulsiones como una tormenta
eléctrica en la cabeza, y no conoce la felicidad hasta que expulsa las ideas de su sistema
y las fija en el papel y siente un inmenso alivio, eso es el parto literario. Por eso el escritor
siente un afecto maternal por su producto literario, como lo siente la madre por el hijo
recién nacido. Por ende, lo escrito es siempre mejor cuando es de uno y la pluma se
agudiza con la práctica. Escribir no es más que dar expresión a la naturaleza propia de
cada uno, o a su carácter y el juego fluido de su espíritu vital.

2.3. EL OCIO LÚDICO


La cultura de la máquina nos acerca cada vez más a la cultura de la holganza, el
ocio, lo lúdico; por lo que el ser humano se verá atraído a jugar, divertirse más y trabajar
menos. Todo trata de nuevos ambientes y climas donde el humano encuentre cada vez
más cerca los ratos y tiempos libres para el ocio, por lo que se verá más obligado a
pensar en los medios y formas de disfrutar más sabiamente de ese ocio.
Por lo general, la cultura, es esencialmente un producto de la lúdica; que en
términos anteriormente concebida era la holganza y el ocio. Puesto que, quienes son
sabios no han de ser atareados y llenos de trabajo, y quienes están demasiado atareados
no pueden ser sabios. El sosiego, la reflexión y el pensar se desarrolla y crece en los
espacios y tiempos útiles (llamado hoy tiempo libre), precisamente porque no se usa
para “trabajar”. El ocio en el tiempo es como el espacio desocupado en una habitación.
Toda persona que trabaja y alquila un cuarto donde debe ser vitalizado cada centímetro
de espacio, se siente sumamente incómoda porque no tiene lugar para moverse, y en
cuanto obtiene un mejoramiento de sueldo se busca y se cambia a un cuarto mayor,
donde hay un poco más de espacio sin usar, fuera de aquellos lugares estrictamente
útiles ocupados por la cama, su baño y su cocina. Ese espacio desocupado es lo que
hace habitable una habitación, tal como nuestras horas de ocio (tiempo libre… para
pensar) son las que hacen soportable la vida. En sentido figurado, también nosotros
estamos tan amontonados en la vida que no podemos gozar una libre perspectiva de las
bellezas de nuestra vida espiritual. Nos falta espacio y trabajo espiritual.
El culto a la vida ociosa es una aspiración de todo ser humano, pues toda la
historia humana nos muestra los deseos intensos de buscar e inventar aparatos que
tomen el trabajo del hombre; cada vez más le estamos dejando el trabajo mecánico a las
máquinas, por lo que hoy vivimos la imperante necesidad de aprender a manejar
adecuadamente ese tiempo que antes usábamos para trabajar mecánicamente y ahora
lo tenemos libre; la pregunta es ¿para qué?, si no lo sabemos usar es probable que
conduzca a la decadencia humana, o por otro lado, contribuya al crecimiento personal y
social. Esto lleva a considerar las cenicientas del currículo escolar (artística, religión,
ética, educación física) como las reinas del desarrollo humano, ya que con el “uso del
tiempo libre” el humano puede utilizar estas áreas del conocimiento para acercarse a la
espiritualidad, trabajar su sensibilidad, esculpir, cuidar, mantener y fortalecer su cuerpo y
su Ser interno.
Se entiende así, que el goce del ocio es algo que cuesta decididamente menos que
el goce del lujo. Todo lo que se necesita es un temperamento dedicado a buscar una
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tarde perfectamente inútil vivida de una manera perfectamente inútil. Es una altura de
ánimo muy cercana al concepto de la dignidad del vagabundo, que es demasiado
orgulloso para pedir favores, demasiado independiente para trabajar, y demasiado sabio
para tomar muy en serio los triunfos del mundo. Esta altura de ánimo está
inevitablemente asociada a cierto sentido de desapego con respecto al drama de la vida,
y que proviene de la cualidad de poder ver a través de las ambiciones y locuras de la vida
y las tentaciones de fama y riqueza. El goce de una vida ociosa no cuesta dinero. La
capacidad para el verdadero goce del ocios se pierde en la clase adinerada y sólo puede
encontrarse entre la gente que tiene un supremo desprecio por la riqueza. Debe provenir
de la riqueza íntima del alma en un hombre que ama las formas simples de la vida y a
quien impacienta a veces el negocio de hacer dinero.

2.4. RETIRARSE CONSIGO MISMO


No se puede sustraer al decir que la filosofía es la ciencia de hacer que las cosas
sencillas sean difíciles y extremadamente difíciles de comprender, pero igual se puede
concebir una filosofía de hacer sencillas las cosas difíciles. A pesar de todos los ismos
(materialismo, humanismo, pragmatismo, cognoscitivismo), la vida está hecha ante todo,
de comer y dormir, de encontrar y decir adiós a los amigos, de reuniones y fiestas de
celebración y despedida, de lágrimas y risas, de hacerse cortar el cabello, arreglarse las
uñas, bañarse diariamente, de cuidar las plantas, asear la habitación, y de vestir nuestras
nociones relativas a estos simples fenómenos de la vida con una jerga académica
racionalizada que muchas veces nos aleja de la vida misma.
Desde el ocio, emerge por ejemplo a la mente la conciencia y la importancia de
tenderse en la cama tanto física como moralmente, pues se constituyen uno de los más
grandes placeres de la vida. Físicamente significa retirarse consigo mismo, cerrarse al
mundo exterior, cuando uno asume la postura física más indicada para el descanso y la
paz y la contemplación. En la postura más cómoda, cualquier poeta puede escribir poesía
inmortal, cualquier ser espiritual puede explorar los mundos internos del hombre,
cualquier filósofo puede revolucionar el pensamiento humano y cualquier hombre de
ciencia puede realizar descubrimientos que hagan época.
Es sorprendente ver cuán pocas personas se hallan advertidas del valor de la
soledad y la contemplación. El arte de estar tendido en la cama significa algo más que el
descanso físico después de haber pasado un tiempo de ardua labor y esfuerzo. Si se
cultiva adecuadamente este arte, debe resultar una especie de limpieza mental, y lograr
flexibilizar toda tensión. Se puede lograr mayor efectividad en el trabajo si nos damos una
media o una hora de soledad, despiertos en nuestros propios nichos mentales y tendidos
en la cama o estar cómodamente en un sillón.
Cuando se está en la cama, lo que ocurre realmente es que los músculos
descansan, la circulación se hace más suave y más regular, la respiración cobra
tranquilidad, y todos los nervios ópticos, auditivos y vasomotores se encuentran más o
menos en descanso completo, produciendo una quietud más o menos total, y con ello se
hace más absoluta la concentración mental, sea sobre las ideas o sobre las sensaciones.
Aún con respecto a las sensaciones, las olfativas o auditivas por ejemplo, nuestros
sentidos están más agudizados en ese momento. Toda buena música debe ser
escuchada tendido en la cama.
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La comodidad para el relajamiento corporal y mental nos conduce también a las


poltronas, las butacas y las sillas, para sentarse y descansar dignamente. Antes, la gente
se sentaba con el fin de parecer digna, mientras la gente moderna se sienta a fin de estar
cómoda. Hace un siglo, la comodidad era un pecado, y estar cómodo era irrespetuoso.
Hoy lo tomamos como muestra de familiaridad y confianza. La sociedad feudal hizo
imposible el nacimiento del sillón hasta los días modernos. De manera similar las damas
occidentales no se bañaban frecuentemente porque temían verse el cuerpo desnudo, y
este concepto moral postergó durante siglos el nacimiento de las modernas bañeras
esmaltadas. Se puede comprender entonces, porque en el diseño de los muebles
antiguos se prestaba tan poca atención a la comodidad humana.

2.5. LA CONVERSACIÓN
Como viene, la conversación existe ante todo en las sociedades imbuidas del
espíritu del ocio, con su facilidad, su humorismo y su apreciación de los matices más
ligeros. En la conversación, por mucho peso e importancia que tenga el tema, aunque
signifique reflexiones rigurosas y profundamente serias, todas las ideas se expresan en
forma casual, despaciosa, calmada e íntima. Nuestras puyas y enjuiciamientos
apasionados, en que damos rienda suelta a nuestros sentimientos, deben ser
escuchadas solamente por unos pocos de nuestros amigos más íntimos. Por ende, la
condición primordial de una verdadera conversación es que podamos ventilar nuestras
opiniones con calma, en la intimidad de una habitación, con unos pocos buenos amigos y
sin tener alrededor personas que no queremos ver siquiera.
El buen estilo de conversación es, por consiguiente, un estilo de intimidad y
despreocupación, en que las partes han perdido su dureza y han olvidado del todo cómo
visten, cómo hablan, cómo estornudan, y en que todos colaboran y sienten igual
indiferencia en cuanto al camino que toma la conversación. Podemos entablar una
verdadera conversación solamente cuando encontramos a nuestros amigos íntimos y
estamos dispuestos a abrirnos el corazón.
La comodidad es básica en la conversación, porque sólo cuando están sueltos los
pies y las manos y relajado el cuerpo, puede estar cómodo el corazón. Y como no nos
importa de qué hablamos, la conversación irá a la deriva, cada vez más lejos, sin orden y
sin método, luego los participantes se marcharán, cuando todo termine, con el corazón
lleno de contento.

2.6. EL OTRO Y LOS OTROS


Cuando el trabajo de una persona tiene que ver con la relación continua y
permanente con otros o el otro, tiene que conocer hechos, procesos, estructuras y
personas en su totalidad; se acerca más a la fenomenología y al interaccionismo
simbólico. El maestro tiene un trato intensivo con las personas involucradas en el proceso
educativo para entenderlas; desarrolla o afirma las pautas y problemas centrales de su
trabajo durante el mismo proceso; por lo tanto los conceptos que se tratan de manejar a
nivel de enseñanza y de aprendizaje no están operacionalizados desde el inicio del
proceso, sino, que son una meta, un punto de llegada.
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Junto al énfasis en el lenguaje y la interpretación de los hechos humanos y


sociales, también se hace un proceso participativo y de solución de conflictos,
preservando el derecho del observador, de ir más allá de los datos de su experiencia; se
maneja una concepción totalizante, holística y significativa de lo humano y lo social, de
las historias de vida, estudios de casos y de los efectos transformadores de la acción y la
participación.
El campo educativo hoy por hoy es el lugar simbólico, portador de sentido, que
evoca un significado que no está presente. Significa acuerdo, encuentro, reunión. El
significado simbólico nunca puede alcanzarse lejos o fuera de su significante, es decir:
del mismo símbolo; sencillamente, no puede traducirse, puesto que sería contemplar la
noche desde el día, que no es más que acabar con la noche misma. “El símbolo es la
significación de la existencia humana. El signo forma parte del mundo físico del ser; el
símbolo es un mundo aparte del mundo humano del sentido”6. Las formas simbólicas (el
arte, el lenguaje, el mito, la técnica, los gestos, las actitudes, los comportamientos, la
ciencia...) son simbólicas en la medida en que construyen un mundo. Sin el símbolo el ser
humano anda a la deriva, no tiene donde agarrarse y acaba en el “vacío existencial” 7. Se
trata de descubrir cómo la misma acción educativa es una acción simbólica, cómo el
símbolo construye la educación en la vida cotidiana. La interacción educativa posee esta
dimensión simbólica que los positivistas de la educación no han considerado en absoluto,
reduciendo la educación a la mera tecnociencia, y por lo mismo a un proceso de
desimbolización, y con él a una desmitificación y desritualización. El positivismo
pedagógico olvida que la tecnociencia también es una forma sígnica, porque es lenguaje,
y todo lenguaje es constructor de mundos. “La tecnociencia es una forma sígnica
perversa porque acaba reduciendo todo símbolo a signo, y da inicio a un proceso de
ideologización. Los símbolos a diferencia de los signos, construyen el lado oculto de la
realidad, su lado más hondo, más profundo; aquella dimensión a la que es imposible de
acceder a través de cualquier otro modo de conocimiento 8. Las cosmovisiones de los
individuos modelan sus comportamientos y relaciones con el otro, los otros y su entorno;
también es de prioridad trabajar al individuo desde adentro hacia fuera, para pueda vivir
un mundo mejor y más sereno y alegre.
Se entiende que la autonomía es la liberación de todo sentido inhibitorio en el
proceso de la vida, es decir que el ser humano debe tener libertad de expresión y de
acción en el transcurso de su desarrollo social, como individuo. Por lo tanto en el proceso
de enseñanza - aprendizaje en cualquier tipo de institución debe guiarse la conquista de
la autonomía para poder desarrollar potencialmente su capacidad cognitiva, afectiva y
creativa, tomando los procesos del conocimiento como elemento clave de progresión
continua y no parcelada del trabajo institucional. El desarrollo humano, entendido como
la formación holística, tejida con las dimensiones que potencian su crecimiento con la
construcción y aplicación del proyecto vital.
Es ineludible que ejercitando la concertación, el educando aprende a ser tolerante,
los grupos se hacen fuertes, crecen y avanzan rápidamente; incluso, llegando a la
igualdad de condiciones a convivir pacíficamente. Al valorar la tolerancia, el educando va

6
Cassirer, E. (1987): Antropología filosófica, México, Fondo de Cultura Económica, pág. 57
7
Cassirer, E. (1979): Filosofía de las formas simbólicas,(vol.I), México, Fondo de Cul. Económica, pág. 51
_________( 1991): Esencia y efecto del concepto de símbolo, México, FCE, pág. 84
8
ELIADE, Mircea. (1.984): Mefistoles y el andrógino, Barcelona, Labor, págs. 261-268.
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adquiriendo sabiduría y seguridad para estimar cuando ceder y cuando no, cómo
defender sus ideas sin atropellar, sin atacar o menospreciar las ideas de los demás y
trabajar con empeño hacia propósitos comunes.

3. ACADEMIA Y CONVIVENCIA: UN TRABAJO SIMULTÁNEO


INDISOLUBLE

La necesidad prioritaria actual es acercar la vida a la escuela, o por lo menos que


ésta le aporte al mejoramiento continuo de la calidad de la vida de sus estudiantes, Eso
implica que ya la labor educativa está tomando en cuenta la otra cara de la formación de
quienes asisten al aula escolar; esa cara nueva es “el aprendizaje”.
Siempre ha sido la constante de manejar muy bien “ la enseñanza”, apuntando
sobre todo a que “el otro haga lo que uno piensa”. Pocas veces ha sido el interés por
saber cómo el otro aprende –incluso saber cómo es que aprendemos nosotros mismos-.
Por fortuna hoy, se expande la inquietud y el deseo de entender al otro, de comprenderlo,
conocer sus lógicas –niño, adolescente, joven, adulto y adulto mayor-. Aquello implica que
ya la preocupación no está únicamente en “qué sabe”, sino en cómo aprende y cómo se
comporta consigo mismo, con las demás personas y con el entorno. Es decir que el
trabajo educativo tiene que ser ahora, tanto desde el punto de vista académico –con sus
planes de estudio-, como desde el punto de vista de la convivencia –planes para convivir
pacífica e inteligentemente-.
Bien se sabe que el aprendizaje es más de orden emocional que cognitivo. Juan
Pascual Leone, se refiere al respecto al enunciar que “el afecto traza la ruta cognitiva”; la
enseñanza ya no tiene que ser por la imposición radical del ejercicio del poder, sino, por
la seducción del poder. Realmente, para que haya un buen y provechoso aprendizaje, se
requieren insumos emocionales –interés, motivación, sentido y significado que creen
deseos de saber, ambientes propicios, disposición psicológica- que fortalezcan la
potencialidad interna de los estudiantes.
Desde el inicio de las nuevas condiciones en Colombia de las llamadas Instituciones
Educativas –a partir del año lectivo 2005-2004 en el calendario B, suroccidente de
Colombia-; situación que instala en un nuevo territorio condicionado para su trabajo, ya que
se expande y se reconfigura una situación administrativa, organizativa, comunitaria,
académica y de convivencia.
Desde aquellos momentos se reabre y se retoma la reflexión reiterada de los nuevos
desafíos en la llamada por Manuel Castell “sociedad de la información y el conocimiento”,
donde manifiesta que: “los humanos hemos evolucionado intelectualmente hasta el punto
de que, relativamente pronto, seremos capaces de comprender la composición, función y
dinámicas del genoma en buena parte de su complejidad intimidante. Sin embargo, desde
el punto de vista emocional, seguimos siendo monos, con todo el bagaje de
comportamiento que ello supone”9. Al menos se comienza a asimilar por un gran
conglomerado de educadores, que tenemos que prestarle mucha atención al ámbito de la
convivencia humana.

9
CASTELLS, Manuel. “La Era de la Información”, economía sociedad y cultura. Volumen I, La sociedad red. Editorial
Siglo XXI. México, 4ª edición en español, 2002. Pág. 76.
Conocimiento y Convivencia, Campos Básico y Vital Luis Hernando Mutis Ibarra 13

Es así, que en muchas instituciones se ha avanzado a nivel conceptual, ya que se


puede contar con nuevas condiciones curriculares para emprender la ruta apropiada a las
nuevas exigencias sociales. Con el concurso y los niveles diversos de participación de
todos los educadores y directivos, se comienza con intencionalidad de la primera etapa del
trabajo académico, con el propósito de querer provocar la continuidad y la permanencia
curricular con los diseños de los “Proyectos de Áreas”, para evitar así, la reiterada
demostración de que los conocimientos otorgados en el aula no sirven para nada, ya que
cada año escolar es un borrón y cuenta nueva. En ellos, se establecen criterios básicos
para los usos de los saberes –las competencias-. Queda por enfrentar la continuidad con la
fase operatoria de ellos; obviamente contando con la voluntad de cada educador.
De manera simultánea, puede contarse con un plan, al que se le ha denominado
“el Centro de Gestión del Conflicto y la Convivencia”10. Ha sido una creación
mancomunada con instituciones y voluntades humanas; queremos trabajar las dos caras
de la misma moneda educativa: el trabajo pedagógico con el conocimiento académico, la
estimulación para la creación de ambientes y climas nutritivos de convivencia y manejo
adecuado e inteligente de los conflictos, tanto en las relaciones humanas como del
entorno.
En la época actual, es más que imposible que una persona pueda vivir ajena o
aparte de la convivencia con las demás personas. En la convivencia, querámoslo o no,
nos descubrimos ante esa gran realidad en la que no podríamos mantener escondidas las
emociones que nos causan mucho malestar. La convivencia es el mejor territorio para
conocernos a sí mismos y a los otros. Cuando en la convivencia, una persona no es
consciente de sí mismo, resulta siendo títere o marioneta de los demás, o de los estímulos
externos que lo manipulan; es decir, no tiene criterio propio de sí mismo, no es dueño de
sí.
Resolvámonos a aprender a compartir con los demás en convivencias y en
comunidad. Aprendamos de las personas que nos rodean, las cosas buenas que tienen;
aceptemos a las personas como ellas son; incluso, poner al ser humano como prioridad o
por encima de las condiciones y situaciones externas a su humanidad.
Cuando aprendemos a obtener enseñanza de toda circunstancia de la vida, las
relaciones humanas son el mejor terreno y escenario para ello; permanecemos en alerta
continua, descubriremos entonces que en los problemas con los otros, está nuestra
oportunidad para crecer interiormente. Cada circunstancia de la vida, la casa, la calle, o
donde sea, nos brinda maravillosas oportunidades, y si estamos vigilantes, logramos
extraer sus enseñanzas. Las personas con las que nos relacionamos pueden ser el
espejo donde podemos ver nuestros sentimientos y emociones. Debemos aprender a
vernos en los demás. Lo fundamental es la comprensión de sí mismos.
El desafío para un beneficioso desarrollo humano y social es poder emplear
adecuadamente y de manera consciente lo que sabemos, saber qué hacer con lo que
aprendemos, e igual y simultáneamente que nos sintamos bien, podamos entender y
manejar nuestras emocionalidades tanto como comprender las de las personas con
quienes nos relacionamos; que como dice Brenson “Yo estoy bien, tú estas bien”. Hacer
el ejercicio permanente y despierto para una coherencia entre nuestro ser y nuestro

10
Dicho plan, es una experiencia emergida de la necesidad de unificar el trabajo pedagógico de orden académico,
como el plan intencional para mejorar las relaciones interpersonales en la convivencia dentro de la Institución
Educativa Municipal Ciudad de Pasto.
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saber. Por lo tanto, no olvidaremos que nuestro mejor laboratorio para experimentarlo es
la propia vida cotidiana.