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TRABAJO PRÁCTICO Nº 3

PROBLEMAS ANTROPOLÓGICOS

Institución: Colegio 25 de Mayo


Materia: Filosofía
Docente:
Integrantes: Boudou, Analía
Ceballos, María Soledad
Curso: 6º “Cs. Sociales”
Fecha de Entrega: 31/08/2009
CONSIGNA DE TRABAJO
• Buscar información sobre los últimos hallazgos en psicología animal
en materia de conductas inteligentes de monos superiores
(particularmente gorilas y chimpancés). Sobre la base de ese
material y las ilustraciones –fotos, dibujos, etc.- que posean
elaboren una comparación entre un gorila (y/o chimpancé) y un ser
humano desde el punto de vista de cada uno de los filósofos
estudiados (Barón d’ Holbach y Max Scheler).

PRESENTACIÓN DEL CASO


La sociedad Wildlife Conservation se ha dedicado a observar la especie
gorilla-gorilla desde 1995 en las selvas del Norte de la República del
Congo.
Una gorila hembra, llamada Leah, demostró en su accionar una conducta
inteligente. Leah se acercó a la orilla de una laguna del bosque Mbeli Bai,
la observó atentamente durante un minuto y entró caminando erguida.
Cuando el agua le llegó a la cintura, volvió a la orilla. Poco después, entró
de nuevo en el agua en la misma postura, agarró con la mano derecha
una rama cercana que sobresalía del agua y la arrancó del tronco. Medía
alrededor de un metro. Con ella pareció probar la profundidad del agua o
la estabilidad del fondo. La metió con energía verticalmente en el agua
varias veces y luego empezó a cruzar la laguna apoyándose en la rama,
como un bastón. A los ocho o diez metros se dio la vuelta porque se cría
chillaba en la orilla, y dejó la rama en la laguna.
Esta hembra es un protagonista de las primeras observaciones de uso de
herramientas por los gorilas en libertad.
COMPARACIÓN DEL CASO CON UN SER HUMANO
BARÓN D’ HOLBACH
Desde la perspectiva del Barón d’ Holbach, la gorila ha realizado esta
conducta inteligente porque está determinada por la naturaleza. Ésta
última le impuso a Leah una tarea: cruzar la laguna. El movimiento –
agente de cambios-, que lleva a la gorila a utilizar el palo para medir la
profundidad de la laguna y luego como bastón, se debe a las propiedades
de la laguna, que es profunda e inestable, no a que el animal haya
desarrollado las actividades superiores del hombre (sentir, pensar y actuar
racionalmente).
Debido a que la gorila no tiene dichas capacidades, para d’ Holbach no
goza de alma, ya que ésta no tendría actividades para centralizar y
organizar. En cambio, el hombre si tiene alma, ya que posee las
actividades superiores, por lo que el espíritu –que puede identificarse con
el cerebro- se encarga de centralizarlas y organizarlas.
Además, el ser humano es modificado de ciertos modos que le son propios
a él solo y que son diferentes de las maneras en las que una gorila es
modificada.
El hombre tiene algunas características que le son propias a él, como: la
voluntad, que para d’ Holbach es una modificación del cerebro mediante la
cual el hombre se dispone para la acción, determinado por las cualidades
de los objetos y; la deliberación antes de actuar, que para el filósofo indica
que somos atraídos y rechazados por ciertas cualidades de los objetos y
se debe a que no conocemos los efectos posibles de nuestros actos. La
gorila no tiene estas características, ya que no es capaz de sentir, pensar
ni actuar racionalmente.
Sin embargo, a pesar de sus diferencias, tanto el hombre como la gorila
tienen sus movimientos, sus diferentes estados y sus revoluciones
reguladas por las mismas leyes de la Naturaleza. Ambos son seres físicos,
unidos a la Naturaleza y sometidos a sus leyes universales y necesarias.
MAX SCHELER
Desde la perspectiva de Max Scheler, la gorila ha realizado esta conducta
inteligente debido a que, al igual que el hombre, posee inteligencia y es
capaz de preferir entre lo útil (la utilización del palo) y lo agradable. Sin
embargo, la del animal está condicionada por los impulsos –cruzar la
laguna por algún motivo en particular-, mientras que la del hombre es
independiente frente a los lazos y a la presión de lo orgánico, de la ‘vida’,
de lo que pertenece a la ‘vida’ y de la inteligencia impulsiva propia de
ésta. Es decir que la inteligencia del hombre es autónoma respecto de su
constitución orgánica y de sus impulsos. Esto se debe a que el hombre, a
diferencia del animal, posee un espíritu y se manifiestan en él los actos de
dicho espíritu, convirtiéndose en persona.
Por otro lado, el hombre es capaz de ‘objetivar’, es decir, convertir en
principios y decisiones, los centros de ‘resistencia’ y reacción de su mundo
ambiente, que le son dados primitivamente. Todo lo que la persona eleva
a la dignidad de ‘objeto’, forma parte de su ‘mundo’. El animal, en cambio,
no tiene la capacidad de ‘objetivar’ lo que desea de la realidad y así
constituir su ‘mundo’.
Además, se puede decir que la gorila tiene conciencia y tiene una
dimensión inteligente, pero no es retroactiva, es decir que no puede
analizar ni reflexionar lo ya ocurrido. En cambio, el hombre sí tiene
conciencia de sí, es decir que sí es retroactivo. Por esto Scheler afirma que
la gorila está dada por segunda vez y el hombre está dado por tercera
vez.
CONCLUSIONES PERSONALES
Comenzaremos exponiendo nuestra opinión de las perspectivas con las
que cada filósofo aborda el problema antropológico en cuestión.
No estamos completamente de acuerdo con el punto de vista del Barón d’
Holbach. Creemos que el hombre tiene mayores diferencias con el animal
que el simple desarrollo de tres capacidades (sentir, pensar y actuar
racionalmente); creemos que es libre, no que está determinado por la
Naturaleza y pos su entorno material y; como cristianas, creemos que
tiene alma, que ésta es algo distinto del cerebro y que vive eternamente,
aunque se separe del cuerpo a la hora de la muerte. Por otro lado,
coincidimos en lo referido a la soberbia del hombre, quien cree que todo el
Universo fue creado para él y no se da cuenta de su insignificancia.
Tampoco estamos completamente de acuerdo con la postura de Max
Scheler. Creemos que existe una diferencia cuantitativa entre el hombre y
el animal, ya que, para nosotras, los seres humanos son mucho más
inteligentes que los animales. Coincidimos en que el hombre tiene un
espíritu que es independiente de su constitución biológica y de sus
impulsos, que es capaz de convertir en decisiones y principios o de
‘objetivar’ la parte que desea de la realidad en la que se encuentra
inmerso y que posee conciencia de sí, es decir, que es capaz de analizar y
reflexionar sobre sus actos. Por esto nos parece razonable su concepción
de que la realidad es un ser en movimiento que se repliega sobre sí: una
vez (planta), dos veces (animales) y tres veces (hombre), ya que estos
‘repliegues’ representan las diversas capacidades que los seres van
adquiriendo a medida que se hacen más complejos.
Finalmente, consideramos que el problema antropológico estudiado es
muy importante ya que nos permitió descubrir las diferencias y
semejanzas existentes entre los animales y nosotros. Mediante estas
comparaciones pudimos conocer quiénes somos verdaderamente y,
gracias a esto, uno puede encontrarle un sentido y una dirección a la vida.
Esto es sumamente relevante, ya que de la concepción que se tiene del
hombre deriva la concepción que se tiene de todos los aspectos de la vida
(político, social, económico, cultural, religioso, etc.).
ANEXOS

REPORTAJE

Inteligencia de gorila
Observado por primera vez el uso de herramientas en
grandes primates

MALEN RUIZ DE ELVIRA - Madrid - 30/09/2005

Leah, una gorila adulta que habita las selvas del norte de la República del
Congo, se acercó el 9 de octubre pasado a la orilla de una laguna en un
claro del bosque, llamado Mbeli Bai. Estuvo quieta, mirando con atención
el agua, durante un minuto y luego entró en la laguna andando erguida. A
los pocos pasos el agua le cubrió hasta la cintura y Leah volvió a la orilla.
Poco después, entró de nuevo en el agua en la misma postura, agarró con
la mano derecha una rama cercana que sobresalía del agua y la desgajó
del tronco. Medía alrededor de un metro. Con ella en la mano pareció
probar la profundidad del agua o la estabilidad del fondo. La metió con
energía verticalmente en el agua varias veces y luego empezó a cruzar la
laguna apoyándose en la rama como en un bastón. A los 8 o 10 metros se
dio la vuelta, probablemente porque su cría chillaba en la orilla, y dejó la
rama en la laguna.

Leah, de los llamados gorilas occidentales (la especie es Gorilla gorilla),


tiene nombre porque el grupo al que pertenece está siendo observado
desde 1995 por la sociedad Wildlife Conservation, con telescopios desde
una plataforma a nueve metros de altura. Esta hembra es una de las dos
protagonistas de las primeras observaciones de uso de herramientas por
los gorilas en libertad.

Todos los grandes primates, que están en peligro de extinción, usan


herramientas en cautividad, según los científicos que han hecho la
observación, ayudados por el especialista alemán Thomas Breuer, pero
hasta ahora sólo se había observado su utilización en libertad en
chimpancés y en orangutanes, casi siempre en relación con la
alimentación. Faltaban los gorilas y los bonobos y ya hay indicios de que
estos últimos también usan herramientas. "La información sobre el uso de
herramientas y los factores que favorecen su uso en grandes monos
salvajes nos ayuda a comprender su importancia en la evolución de
nuestra especie", señala Breuer en la revista científica PLOS Biology.
Desde luego, nadie se puede imaginar al ser humano sin herramientas y,
de hecho, su fabricación (como puede ser la talla de hachas de piedra por
los primeros homínidos) se considera algo exclusivo del comportamiento
humano.

En el segundo caso observado en Mbeli Bai, otra hembra, Efi,


perteneciente a un grupo distinto al de Leah, llegó al lugar el 21 de
noviembre de 2004. Desgajó una rama muerta de más de un metro de
longitud de un arbusto y la hundió en el terreno pantanoso con un brazo.
Estabilizándose con la rama, recogió e ingirió hierbas acuáticas con el otro
brazo. Luego, sorprendentemente, tomó el tronco con las dos manos y lo
puso sobre el suelo delante de ella, utilizándolo, a cuatro patas, como
puente hacia el centro del claro.

El experto clásico en herramientas, Benjamin B. Beck, definió seis tipos de


éstas en animales: para tirar contra predadores o rivales; para golpear a
los predadores; como objetos de caza (sólo en los homínidos); para usos
sociales; para limpieza del cuerpo y para obtener alimentos.

En este estudio de los gorilas, señalan los investigadores, se observan


otros usos, como bastones y puentes y no el de ayuda en la alimentación,
muy común. La conclusión de éstos es que el uso de herramientas por
estas gorilas puede responder sobre todo a la adaptación de los gorilas al
ambiente pantanoso en que viven y que puede incluso formar parte del
aprendizaje social de éstos.

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