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El Mundo

LA CRISIS ECONOMICA GLOBAL

China propuso que otra


moneda mundial reemplace al
dólar
Lo planteó el titular del Banco Central
chino. Dijo que se necesita la nueva
moneda de reserva por las
vulnerabilidades y riesgos del actual
sistema. Y que debería crearla un FMI
reformado. Dura reacción de EE.UU. en
defensa del dólar.
Por: shanghai y n.york. afp y clarin

En un imprevisto llamado a una semana de la cumbre presidencial de


los países del Grupo de los 20, y en una nueva señal de la inquietud
de China por la estabilidad del dólar (en cuyas reservas está la mayor
cantidad de bonos del Tesoro estadounidense en manos extranjeras),
ayer el presidente del Banco Central chino propuso que se cree una
nueva moneda internacional en reemplazo del dólar.

Zhou Xiaochuan, titular del Banco Popular (central), escribió en la


página web de ese organismo que "el estallido de la crisis y su
contagio a todo el mundo reflejó las vulnerabilidades inherentes y los
riesgos sistémicos en el sistema monetario internacional".

De inmediato, su par de la Reserva Federal de EE.UU., Ben Bernanke,


y el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, respondieron que no
permitirán que el dólar sea despojado de su estatus de moneda de
referencia.

Zhou dijo que como moneda global deberían usarse Derechos


Especiales de Giro (DEG, o SDR, sigla en inglés) del Fondo Monetario
Internacional, ya que no serían influidos por las decisiones políticas
de ningún país en particular.

En la antesala del G-20, Rusia también ha propuesto que la cumbre


cree una moneda supranacional de reserva. El FMI creó los DEG como
un activo de reserva internacional en 1969, pero sólo son usados por
gobiernos e instituciones internacionales; es una moneda virtual cuya
cotización promedia el dólar, el yen, la libra y el euro.

Además China, igual que Rusia, Brasil y otros, reclamará en el G-20


que los países "emergentes" tengan más peso en el FMI y en los
organismos internacionales.

"La reforma debe ser guiada por una gran visión y comenzar con
medidas específicas", escribió Zhu. "Debe ser un proceso gradual que
rinda resultados ganadores para todos", añadió.

También, según la agencia de noticias china Xinhua, la número 2 del


banco central, Hu Xiaolian, reclamó que el sistema de supervisión
financiera de países desarrollados mejore pues es "inadecuado para
economías emergentes", y agregó que es necesario que el Foro de
Seguridad Financiera desarrolle un nuevo sistema de evaluación
acorde a las economías emergentes.

China es hoy la tercera economía mundial y en algunos años, se


proyecta, superará a la segunda, Japón. Hacia 2050, se cree que
superará al PBI estadounidense.

China tiene el equivalente a 2 billones de dólares en reservas. De


ellos, la mitad son activos denominados en dólares, y específicamente
739.600 millones son bonos (pagarés) del Tesoro norteamericano. Es
así el mayor acreedor de EE.UU. -a su turno, el mayor deudor
mundial-, y hace unos días había expresado temores por la
estabilidad del dólar.

Lo dijo el primer ministro Wen Jiabao, golpeando el valor de los


bonos, lo que China sabe que debe cuidar porque si no deprecia sus
propias reservas. De hecho, el lunes China anunció una nueva compra
de bonos.

Su presidente, Hu Jintao, será uno de los líderes que se verá en el G-


20 con su par de EE.UU. Barack Obama y los demás mandatarios.
"China se prepara para asumir un rol más influyente en el mundo",
dijo ayer al comentar la noticia el diario The New York Times, aunque
agregó que "pocos analistas creen que el dólar vaya a ser
reemplazado en el corto plazo como la reserva monetaria mundial".

Ayer en el Congreso de EE.UU. un legislador preguntó a Bernanke y a


Geithner si renunciarían "categóricamente" a la idea de abandonar al
dólar como divisa global. "Sí, lo haría", dijo el primero. "Yo también",
el segundo, defendiendo la preeminencia del "billete verde" sobre la
economía global.

Para algunos observadores, el reclamo de China es justo pues los


grandes déficit de EE.UU. pueden llevar a la larga a inflación y
deteriorar el valor de los bonos, pero tendría su timing: sería -dicen-
una forma de presionar a EE.UU. en el G-20 sobre otras cuestiones,
como el comercio bilateral, clave para los chinos.