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Batalla de Ayacucho

La batalla de Ayacucho, fue el último enfrentamiento armado que sostuvieron


los ejércitos españoles y patriotas, en el largo camino hacia la independencia del
Perú, que se inició con el desembarco de la Expedición Libertadora en la bahía
de Paracas de la provincia de Pisco en el departamento de Ica (Perú) y las
Conferencias de Miraflores en 1820, proclamada el 28 de julio de 1821 y luego
de la batalla de Junín en 1824.

La batalla se desarrolló en la Pampa de la Quinua en el departamento de


Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824; la victoria de los independentistas, selló la
independencia del Perú y de América del Sur.

La victoria patriota en la batalla de Junín, el 6 de agosto de 1824, ganada a golpe


de sable y de lanza, sin emplear fusiles ni cañones, dio a las tropas
independentistas enorme optimismo.

El general José de Canterac, foguedo veterano de las batallas de Vich, Pla,


Tarragona y Sevilla contra el ejército de Napoleón entre 1809 y 1812, había
protagonizado una fuga, abandonando el escudo del rey en el campo de batalla y
cediendo el dominio de toda la sierra central al enemigo.

Javier Vergara Pecho


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LA BATALLA DE AYACUCHO
Desde el día 4 de diciembre, ambos ejércitos marcharon
separados por un abismo. Los patriotas pasaron por
Huaychao el día 5, y el 6 llegaron sus avanzadas un poco
más al norte de La Quinua. Los realistas tomaron la ruta de
Huanta, por Paccaiccasa. El día 6 acamparon en
Huamanguilla; la idea del virrey era cortar todo repliegue a
Sucre. El 7 de diciembre, cada ejército hizo los aprestos
para la batalla, tratando de encontrar la mejor ubicación. El
día 8 hubo algunos choques entre las patrullas. Los
realistas pasaron a las faldas del cerro Condorcunca y los
patriotas quedaron en la Pampa de la Quinua.

Esta pampa se ubica a doce kilómetros de la ciudad de Huamanga, conocida como Ayacucho.
Es un área de suave declive que prolonga las faldas del cerro Condorcunca, montaña que se
destaca en el Ande de esa región. Descendiendo de las faldas de este cerro de este a oeste y
continuando por la pampa, que tiene una longitud de 1.600 metros, se llega al pueblo de artesanos
de La Quinua, situado al término de la pendiente. En la parte más ancha, la pampa tiene 600
metros y se encuentra limitada al norte por un barranco y al sur por una abrupta quebrada. En la
época de la batalla, y a mitad de la pampa, existían enormes piedras, producto de avalanchas o
“Lloclla”, que cortaban el campo de norte a sur.

El día 9 de diciembre de 1824, a las 09H00, se inició la Batalla de Ayacucho. A las 13:00,
Canterac, informado de que el virrey La Serna había sido hecho prisionero por la valerosa acción
del sargento Barahona, y herido de arma blanca, tomó el mando del ejército realista y convocó a
Consejo de Guerra para evaluar la situación militar de la batalla. Las conclusiones de ese Consejo
fueron que:
1. La batalla estaba siendo ganada por los patriotas.
2. Existía desbande en sus tropas.
A pesar de los informes, el Consejo de Guerra decidió el repliegue del ejército realista al Alto Perú
para apoyar al general Olañeta, pero las tropas realistas ya no tenían fuerzas ni ganas de obedecer
a sus jefes. La tropa realista, al recibir esa orden, se amotinó y se produjeron rendiciones y huidas.
El Mariscal del Perú, don José de La Mar, con un ayudante, instó a la rendición a los jefes
realistas, “asegurando que el general Sucre estaba dispuesto a conceder a los vencidos una
capitulación tan amplia como sus altas facultades permitiesen, a fin de que cesaran del todo las
desgracias en el Perú”. Ante su situación militar calamitosa y ya sin tropas por el amotinamiento,
el general Canterac aceptó la rendición.

Es de destacar que en los campos de Ayacucho, junto a las armas regulares del ejército patriota,
brilló el accionar de los montoneros de Carreño, ya que cortaron el avance de las tropas de Valdez,
en un momento de peligro para las tropas del general La Mar.

Otuya Nina JhUnEoR


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