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Pentecostés y las verdades del Nuevo Nacimiento

En el último tema, vimos que Adán originalmente fue hecho


cuerpo, alma y espíritu y que cuando comió del fruto del árbol del
conocimiento del bien y del mal perdió el espíritu. De ese modo,
Dios ya no se podía comunicar con él, puesto que le faltaba el
“receptor” necesario, o sea, el espíritu. En este tema, examinaremos
la situación en cuanto a la disponibilidad del espíritu después de la
caída de Adán. Así que, este tema bien pudiera llamarse “Cuerpo,
alma y espíritu (parte 2)”. Sin embargo, preferí llamarlo
“Pentecostés y las verdades del nuevo nacimiento” porque
pentecostés va a ser nuestro punto de referencia central.

1. El hombre después de la caída de Adán y antes de Pentecostés

Como se dijo, Dios es espíritu y para poder comunicarse con Él y


Él contigo necesitas tener espíritu. Puesto que el espíritu no estaba
disponible desde la caída de Adán, lo que sucedía durante ese
período era que Dios ponía SU espíritu sobre aquellos con los cuales
Él se quería comunicar. Esto no significa que el espíritu estaba
disponible. De Génesis a Hechos no hay ningún registro de cómo

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poder recibir el espíritu, por la simple razón de que el espíritu no


estaba disponible1. Juan 7:37-39 dice:

Juan 7:37-39
“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la
voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en
mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.
Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él;
pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había
sido aún glorificado.”

De acuerdo a este pasaje, el espíritu santo no estaba disponible


en el tiempo en que Jesucristo habló esas palabras y por supuesto
tampoco estaba disponible antes. Durante todo este período (desde la
caída de Adán, hasta el día de Pentecostés) si Dios se quería
comunicarse con alguien, ponía Su espíritu sobre él. Vamos a ver
algunos ejemplos del Antiguo Testamento empezando de Números
11:16-17. De acuerdo al contexto, Moisés quería hombres que le
ayudaran a gobernar al pueblo de Israel y Dios respondió su petición
en los versos 16 y 17:

Números 11:16-17
“Entonces Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones de los
ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus
principales; y tráelos a la puerta del tabernáculo de reunión, y
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En caso de que dichas instrucciones fueran dadas, fueron dichas proféticamente para
el período después del día de Pentecostés. (presiona aquí para volver).

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esperen allí contigo. Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y


tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán
contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo.”

Como está claro en el pasaje, Moisés tenía el espíritu y lo tenía


sobre él. Es importante señalar aquí dos cosas: primero, que el
espíritu no estaba en él sino sobre él. Cuando algo está en ti, no
puede ser separado de ti, es parte de tu ser. Sin embargo, cuando
algo está sobre ti entonces no es uno contigo. Segundo, el hecho de
que Moisés tenía el espíritu de Dios sobre él no era porque había
decidido que le gustaría tenerlo, sino por la simple razón de que el
espíritu no estaba disponible. En realidad, fue Dios quien decidió
poner Su espíritu sobre Moisés y no al revés. Lo mismo sucedió
también con los setenta hombres: el espíritu de Dios estaba sobre
ellos, no porque ellos así lo habían querido, sino porque Dios se los
puso para poder comunicarse con ellos. Habiendo visto este caso
vamos a ver otros pasajes sobre el mismo tema.

Jueces 3:9-10
“Entonces clamaron los hijos de Israel a Jehová; y Jehová levantó un
libertador a los hijos de Israel y los libró; esto es, a Otoniel hijo de
Cenaz, hermano menor de Caleb. Y el Espíritu de Jehová vino sobre
él, y juzgó a Israel, y salió a batalla, y Jehová entregó en su mano a
Cusan-risataim rey de Siria, y prevaleció su mano contra Cusan-
risataim.”

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¿Tenía Otoniel el espíritu antes? No. Dios lo puso sobre él


porque él era juez de Israel y Dios quería comunicarse con él.
Vamos a ver otro ejemplo.

Jueces 6:33-34
“Pero todos los madianitas y amalecitas y los del oriente se juntaron
a una, y pasando acamparon en el valle de Jezreel. Entonces el
Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón, y cuando éste tocó el cuerno,
los abiezeritas se reunieron con él.”

¿Tenía Gedeón el espíritu antes? No. ¿Gedeón recibió el


espíritu de Dios o Dios lo puso sobre él? Para recibir algo, ese algo
debe estar disponible y el espíritu no lo estaba después de la caída de
Adán. Entonces fue Dios quien quiso poner Su espíritu sobre
Gedeón porque Gedeón era juez de Israel y Dios quería comunicarse
con él. Hay muchos ejemplos como este en el Antiguo Testamento.
También, si se examina el caso de Saúl, el primer rey de Israel, se
puede ver que cuando desobedeció a Dios, el espíritu de Dios que
estaba sobre él se fue (ver 1 Samuel 15:26, 16:14).

Entonces resumiendo, Adán y Eva eran originalmente cuerpo,


alma y espíritu. Sin embargo, el día que comieron del fruto del árbol
del conocimiento del bien y del mal perdieron el espíritu. Cuando
una forma de vida se pierde, se le llama muerte, por eso murieron
ese día, exactamente así como Dios les había dicho. De ahí en
adelante, el espíritu ya no estaba disponible. Por otro lado, para que

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Dios se comunicara con la gente tenían que tener espíritu. Por esta
razón, durante ese período, Dios tenía que poner Su espíritu en las
personas que Él escogía para comunicarse. Por ejemplo, todos los
profetas tenían el espíritu de Dios sobre ellos, lo puso sobre ellos
para darles revelaciones. Entonces, en cuanto al período antes del día
de pentecostés hay tres cosas importantes:

1. El espíritu no estaba disponible.


2. Dios ponía Su espíritu sobre aquellos con quienes quería
comunicarse.
3. Esas personas podían perder el espíritu, lo cual significa que lo
tenían bajo ciertas restricciones.

2. Nuevo Nacimiento

Habiendo visto cómo estaba la situación antes del día de


pentecostés es hora de ver lo que sucede después de ese día. Vamos
a empezar examinando algunas cosas que Jesucristo dijo en los
evangelios. Así como leemos en los registros correspondientes,
tenemos que tener en mente que en aquel tiempo en que Jesucristo
estaba en la tierra, el espíritu no estaba disponible aun, como ya lo
vimos en Juan 7:37-39. Por lo cual, cualquier cosa que veamos en
los evangelios sobre el espíritu, se refiere proféticamente, al tiempo

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en el que el espíritu se iba a hacer disponible. Teniendo esto en


cuenta, veamos Juan 3:1-6

Juan 3:1-6
“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un
principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí,
sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede
hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió
Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de
nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo
puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por
segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De
cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu
(el texto griego dice nacido de arriba), no puede entrar en el reino de
Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del
Espíritu, espíritu es.”

De acuerdo a Jesucristo, nadie puede entrar en el reino de Dios


si no ha nacido de nuevo; lo cual es probablemente suficiente para
solucionar muchos argumentos y suposiciones de cómo se entra en
el cielo. La respuesta es simple: Tienes que nacer de nuevo. Ahora,
¿qué significa ese “nacido de arriba”? El único nacimiento que la
mayoría de nosotros conocemos es el que nuestros padres nos
dieron. No obstante, Jesucristo nos dice que hay más de un
nacimiento, el cual es un prerequisito para “ver el reino de Dios”. De

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seguro que muchas preguntas se nos están viniendo a la mente: “Y,


¿cómo ocurre este nacimiento?, ¿quién es el padre?, ¿qué recibo de
este nacimiento? ¿cómo vamos a responder a las preguntas que
surjan? Yendo a la Biblia y dejando que se interprete a sí misma.
Vamos a ver qué dice:

Juan 3:4-5
“Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?
¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y
nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no
naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.”

En este pasaje, Jesucristo nos explica que para que alguien


pueda entra en el reino de Dios debe nacer de agua y espíritu. Nacer
de agua significa el primer nacimiento. Sin haber nacido por primera
vez, ¿cómo podrías nacer de nuevo? También dice que se tiene que
nacer de espíritu. La palabra “espíritu” tiene varios usos en la Biblia.
Sin embargo, la mayoría de éstos usos son ya sea en referencia Dios,
quien es espíritu (Juan 4:24 “Dios es espíritu”) o al espíritu que Dios
da. En el pasaje anterior “de agua2”. En el segundo nacimiento eres
nacido de espíritu, o sea, nacido de Dios. Esto del segundo
nacimiento, que es donde se nace de Dios, esta claro también en el
verso 6 donde también aprendemos lo que se recibe mediante este
nacimiento:

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En el primer nacimiento, el bebé está rodeado de agua y por lo cual verdaderamente
es “nacimiento de agua” (presiona aquí para volver).

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Juan 3:6
“Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del
Espíritu, espíritu es.”

De nuevo, los dos nacimientos están puestos juntos en el


mismo enunciado, pero esta ves con el propósito de compararlos y
demostrar que ambos son totalmente diferentes. Del primer
nacimiento recibes lo que tus padres son, osea carne. De igual modo,
del segundo nacimiento recibes lo que tu padre, Dios, es, o sea
espíritu. Habiendo respondido las preguntas sobre el segundo
nacimiento y quién es el padre vamos a continuar para examinar
cómo este segundo nacimiento sucede. De nuevo, la Biblia es muy
exacta y clara al respecto:

1 de Juan 5:1
“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios;”

En este pasaje la Palabra de Dios nos dice que para ser nacido
de Dios lo que se necesita es creer que Jesús es el Cristo, o sea, el
Mesías, el Salvador. Si, así de fácil. Tómate un minuto y piensa en
esto. Si eres nacido de Dios, entonces ¿qué eres? ¡Un hijo de Dios!
Esto es exactamente lo que la epístola de Gálatas declara:

Gálatas 3:26
“pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;”

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Para ser hijo de algo requiere nacer y el pasaje anterior de la


Palabra de Dios declara que en el momento en que alguien cree en
Jesucristo es nacido de Dios. ¿Y tú crees en Jesucristo? Si sí,
¿entonces quién es tu padre? Dios es tu padre. ¿Hay alguien más
poderoso que Dios? NO. ¿Hay algo imposible para él? Nada. Mucha
gente, ya sea por religión o tradición creen que Dios es alguien a
quien no te le puedes acercar; alguien que está bastante lejos de ellos
y quien puede acercarse un poco solo si se sigue cierto ritual u obra
religiosa. Si tu eres de la misma idea, tienes que cambiarla, si es que
quieres aprovechar al máximo el poder de que Dios ha puesto en ti
cuando te hizo Su hijo. En lugar de las ideas religiosas que has
venido acumulando de la iglesia, la escuela o la familia aplica lo que
la Palabra de Dios dice: HIJO DE DIOS. Vamos a expandir esto un
poquito más.

Isaías 49:15
“¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de
compadecerse del hijo de su vientre?”

Si no, entonces ¿de dónde vienen todos esos niños que viven
en las calles o en las instituciones? Por eso Dios dice:

Isaías 49:15
“Aunque olvide ella”

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Sin embargo, aquí no se acaba, sino que continua:

Isaías 49:15
“yo nunca me olvidaré de ti.”

Muchos padres olvidan o maltratan a sus hijos. No obstante,


Dios nunca te olvidará. ¿Sabes porqué? Porque eres su hijo y te ama.
También:

Hebreos 13:5
“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis
ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que
podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré
Lo que me pueda hacer el hombre.”

¿Quién dijo eso? Yo no. Dios lo ha dicho. El promete que nunca


te va a dejar o a desamparar. Tus amigos podrán dejarte, o el
gobierno o tu jefe podría traicionarte, pero Dios nunca te dejará
porque eres Su hijo. Si te sientes olvidado, rechazado etc es porque
te estas enfocando en las cosas equivocadas. Mira hacia Dios, tu
Padre; desarrolla una relación padre-hijo con Él y ya verás que tu
vida será mucho más sencilla. También podrás decir: “El Señor es
mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre?”

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3. Pentecostés: el día de un nuevo comienzo

Regresando a nuestro punto inicial, recordemos que el espíritu se


perdió el día en que Adán pecó. También recordemos, que el espíritu
no estaba disponible después de ese día. Sin embargo, en Juan 3:6
Jesucristo, hablando proféticamente a Nicodemo, dijo que se podría
nuevamente tener espíritu. El punto en el tiempo en donde el espíritu
se hizo de nuevo disponible fue el día de Pentecostés, hace más de
2000 años. Vamos a leer lo que pasó ese día:

Hechos 2:1-4
“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.
Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio
que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se
les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose
sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y
comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que
hablasen.”

Lo que se describe en el pasaje anterior es el primer


derramamiento del espíritu, el cual sucedió el día de Pentecostés. A
partir de ese día, el espíritu santo está de nuevo disponible y todo
aquel que crea en Jesucristo lo recibirá y podrá manifestar también
las nueve formas mencionadas en 1 de Corintios 12:7-10. Una de

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estás formas es el hablar en lenguas y ésta manifestación es la que se


maneja en el pasaje anterior de Hechos.

4. Antes de Pentecostés y después de Pentecostés: comparaciones.

4.1.El espíritu está de nuevo disponible.

Ahora es interesante comparar la situación después de


Pentecostés con la de antes de Pentecostés. Como ya hemos visto,
antes de ese día, el espíritu no estaba disponible. Sin embargo, a
partir de ese día y debido a lo que Jesucristo logró, el espíritu se hizo
de nuevo disponible y ahora podemos ser de nuevo cuerpo, alma y
espíritu. Qué cambio tan dramático! Pero no es solo el único.

4.2.El espíritu está en ti: eres el templo de Dios


Como vimos anteriormente, antes del día de Pentecostés la
gente tenía el espíritu de Dios sobre ellos. No estaba en ellos. A
partir de Pentecostés la situación también cambió dramáticamente. A
partir de ese día, no solo el que cree en Jesucristo recibe al espíritu
santo sino que el espíritu esta en él. Vamos a ver unas escrituras al
respecto:

1 de Corintios 6:19

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“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el


cual está EN vosotros, el cual tenéis de Dios...?”

¿Dónde mora el espíritu santo que recibiste cuando creíste en


Jesucristo? EN TI. NO está sobre ti. Está EN ti.

1 de Corintios 3:16
“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora
en vosotros?”

De nuevo, ¿dónde mora el espíritu de Dios? Mucha gente cree


que el espíritu de Dios mora en la iglesia tal o cual de ésta o aquella
denominación. ¿Cuánto ha malentendido la gente lo que la Biblia
dice? Aquí la Palabra de Dios dice, que el espíritu de Dios mora EN
ti. También dice que “TU eres el templo de Dios” Por lo cual, el
templo de Dios no es la iglesia de la esquina de tu casa, sino TU y
¿sabes porqué? Porque el espíritu de Dios mora EN ti. Esta es la
gran diferencia entre tener el espíritu sobre ti (antes del día de
Pentecostés) y tener al espíritu EN ti (a partir del día de Pentecostés).
Antes de ese día, aquellas pocas personas que tenían al espíritu de
Dios sobre ellos, no eran templo de Dios, por la simple razón de que
el espíritu no estaba en ellos sino sobre ellos3. Esa es la razón por la

3
Morar requiere una morada donde vivir. En nuestro caso, antes del día de
Pentecostés no se le podía llamar a la gente “templo de Dios” por la simple razón de
que el espíritu de Dios no estaba en ellos. (presiona aquí para volver).

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que el templo de Salomón fue construido, porque era una morada


temporal para Dios. Pero ahora, ya no hay necesidad de tener
templos construidos por el hombre porque Dios no habita en
edificios ni construcciones sino en aquellos que lo aman. Este hecho
hace de todas aquellas construcciones, en las que se supone Dios
mora, por lo menos una perdida de tiempo y de dinero.

4.3.No puedes perder el espíritu

Finalmente, es muy interesante ver si se puede perder el


espíritu que Dios te dio o no. Vimos que Adán tenía el espíritu bajo
la restricción de que no comiera del árbol del conocimiento del bien
y del mal. De igual manera, antes del día de Pentecostés, la gente
que tenía al espíritu sobre ellos, lo tenían bajo restricciones.
Entonces, cuando Saúl desobedeció a Dios, lo perdió. Y ¿qué pasa el
día de hoy? Una vez más, la diferencia es grandiosa. Ahora no tienes
al espíritu bajo restricciones y por lo tanto no puedes perderlo. Había
una condición que tenía que cumplirse para poder recibir el espíritu
y era creer en Jesucristo. Una vez que hayas creído, eres nacido de
Dios y recibes al espíritu santo. No lo recibes bajo ninguna
restricción y por ese motivo no puedes perderlo. Además, el espíritu
santo lo recibes cuando eres nacido de Dios. Como tu carne y alma
son lo que recibes de tu primer nacimiento, del segundo recibes al
espíritu santo. El nacimiento es nacimiento, es un hecho inalterado.
Así como siempre permanecerás siendo hijo de tus padres terrenales,

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pase lo que pase, de la misma manera seguirás siendo hijo o hija de


Dios. 1 de Pedro dice:

1 de Pedro 1:23
“siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible,
por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”

Nuestro nuevo nacimiento viene como resultado al creer lo que dice


la Palabra de Dios en cuanto a Jesucristo. Por lo cual es un
nacimiento “a través de la Palabra de Dios”. Ahora, cuando eres
nacido de Dios recibes el espíritu de Dios en ti. Esa es la semilla, la
prueba de que has nacido de nuevo y esa semilla es incorruptible. Si
pudieras arruinarla sería corruptible. Si Satanás o cualquier otro
pudiera arruinarla sería corruptible. Pero es INCORRUPTIBLE.
Entonces, ¿se podría decir que tienes tanto como Adán tenía
antes de caer? No, de ninguna manera, puesto que tu tienes más que
Adán. Adán perdió el espíritu porque lo tenía bajo restricciones. Tu
no lo puedes perder porque lo tienes sin restricciones. Ahora, puede
que pienses que de ningún modo puedes tener tanto como tenían
todos aquellos grandes profetas del Antiguo Testamento como
Moisés, Isaías, David etc. Bueno, pues de acuerdo a lo que hemos
leído tenemos mucho más que ellos. Ellos tenían al espíritu sobre
ellos, bajo restricciones y ciertamente no eran mas que siervos de
Dios, puesto que el nuevo nacimiento aun no estaba disponible, pero
tu:

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Gálatas 4:7
“Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de
Dios por medio de Cristo.”

¿A poco no es mucho más que Moisés o David o Isaías?


Definitivamente si. Puedes hacer uso completo de lo que Dios ha
hecho disponible para ti en el nuevo nacimiento y caminar el gran
camino que Dios ha preparado para ti.

Tassos Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz


Versión Bíblica: Reina-Valera 1960

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