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Económica

y la

La Crisis

Ciencia

Consejo Editorial

Presidente del Consejo de Ciencia y Tecnología de Nuevo León Ingeniero Juan Antonio González Aréchiga N. L. Gob. Licenciado Omar Cervantes Rodríguez Director del Programa Ciudad Internacional del Conocimiento Ingeniero Jaime Parada Ávila CAINTRA Ingeniero Xavier Lozano Martínez ITESM M. C. Silvia Patricia Mora Castro UANL Doctor Mario César Salinas Carmona

Doctora Diana Reséndez Pérez Doctor Alan Castillo Rodríguez Ingeniero Jorge Mercado Salas

Directorio

Director General Doctor Luis Eugenio Todd Subdirector Licenciado Juan Roberto Zavala Director Editorial Félix Ramos Gamiño Educación Profesor Ismael Vidales Delgado Ciencias Básicas y del Ambiente Doctor Juan Lauro Aguirre Desarrollo Urbano y Social Ingeniero Gabriel Todd Ciencias Médicas Doctor David Gómez Almaguer Ciencias Políticas y / o de Administración Pública Contador Público José Cárdenas Cavazos Ciencias de la Comunicación Doctora Patricia Liliana Cerda Pérez

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Editorial

Hacia una economía humanista

La Crisis y la Ciencia Económica

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La ciencia económica y la crisis Doctor Daniel Flores Curiel

La lucha eterna entre El Capital, de Marx, y el Laissez Faire, Laissez Passer, de Smith Maestro Rodrigo Soto

El origen de la crisis financiera y las perspectivas para México Doctor Gerardo Esquivel

El pensamiento económico y la crisis de 1929 Doctora María Eugenia Romero Sotelo

Crisis económica: ¿falla de mercado? Doctor Mario Villarreal Díaz

La crisis en el mercado inmobiliario de USA Doctor Alberto Quintal Palomo

Crisis económica: política monetaria y financiera Doctor Amado Villarreal González

La crisis económica mundial y las finanzas públicas en México Doctor Horacio Enrique Sobarzo Fimbres

La política y la crisis económica Periodista Martha Anaya

La relación entre economía y ecología en tiempos de crisis Doctor Edgar González Gaudiano Doctor Julio César Puente Quintanilla

Los planes anticrisis en el mundo Doctor Alejandro Ibarra Yúnez

CONTENIDO

en el mundo Doctor Alejandro Ibarra Yúnez CONTENIDO El doctor Daniel Flores Curiel analiza en lo

El doctor Daniel Flores Curiel analiza en lo general la ciencia económica y la crisis, y men- ciona de manera particular los dos ciclos económicos: expan- sión y recesión, página 4; el maestro Rodrigo Soto escribe sobre la crisis de los dos siste- mas económicos que hasta hace algunos lustros eran los paradigmas opuestos: marxis- mo y capitalismo, página 7; el origen de la crisis financiera es el tema que aborda, página 11, el doctor Gerardo Esquivel.

tema que aborda, página 11 , el doctor Gerardo Esquivel. La doctora María Eugenia Romero Sotelo,

La doctora María Eugenia Romero Sotelo, página 14, analiza la crisis de 1929, sus orígenes y sus consecuencias; considerar que la actual crisis económica es consecuencia de una falla de mercado es, para el doctor Mario Villarreal Díaz, una explicación o incompleta, cuando no completamente falsa, página 20; para el doc- tor Amado Villarreal González, página 30, la actual crisis económica se deriva de una gran crisis de credibilidad y de confianza en el vecino país.

Económica

y la

La Crisis

Ciencia

Directorio

La Ciencia es Cultura Licenciado Jorge Pedraza Ingeniera Claudia Ordaz Educación Física y Deporte Doctor Óscar Salas Fraire Las Universidades y la Ciencia Doctor Mario César Salinas Carmona Redacción Licenciado Carlos Joloy Diseño Lindsay Jiménez Espinosa Javier Estrada Ceja Arte Gráfico Arquitecto Rafael Adame Doria Circulación y Administración Profesor Oliverio Anaya Rodríguez

“CIENCIA CONOCIMIENTO TECNOLOGIA”, revista quincenal. Editor responsable: Dr. Luis Eugenio Todd Pérez. Número de Certificado de Reserva otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2008- 052311205700-102. Número de Certificado de Licitud de Título:

No. 14158 Número de Certificado de Licitud de Contenido: No. 11731. Domicilio de la Publicación: Andes No. 2722 Col. Jardín Obispado, Monterrey, Nuevo León. Imprenta: Milenio Diario de Monterrey, S.A. de C.V., con domicilio en Ave. Avena No. 17 Col. Granja Sanitaria Ixtapalapa, Estado de México. Distribuidor: Milenio Diario de Monterrey, S.A. de C.V. con domicilio en Ave. Eugenio Garza Sada Sur No. 2245 Monterrey, Nuevo León.”

Teléfonos en la redacción: 8346 7351 y 8346 7499

info@conocimientoenlinea.com

Las opiniones expresadas en los artículos son responsabilidad exclusiva de sus autores.

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Crisis económica y sector agropecuario Doctora Belem Avendaño Ruiz

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No le agregue más crisis a la crisis Maestro Rodrigo Plancarte de la Garza

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Las crisis y el empresariado de Monterrey Doctor Mario Cerutti

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La crisis y el mensaje Doctor Mario Nieves

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La crisis económica y la felicidad Doctor José de Jesús García Vega

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Crisis e Información Profesor Ismael Vidales Delgado

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El

reto: Humanizar la economía mundial

Doctora Patricia Liliana Cerda Pérez

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A

vender pañuelos

Ingeniera Claudia Ordaz

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La Lista

Keith Raniere

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Afecto y reconocimiento, regalo del público a José Luis Cuevas

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Reconocimiento Licenciado Juan Roberto Zavala

80 Reconocimiento Licenciado Juan Roberto Zavala Portada CONTENIDO La reciente crisis mundial es una

Portada

80 Reconocimiento Licenciado Juan Roberto Zavala Portada CONTENIDO La reciente crisis mundial es una potencial

CONTENIDO

Licenciado Juan Roberto Zavala Portada CONTENIDO La reciente crisis mundial es una potencial amenaza para las

La reciente crisis mundial es una potencial amenaza para las finan- zas públicas en México, escribe, página 33, el doctor Horacio So- barzo Fimbres; la relación entre política y crisis econnómica, es objeto de análisis por parte de la periodista Martha Anaya, pá- gina 38, en tanto que los doctores Edgar González Gaudiano y Julio César Puente, página 41, anali- zan la relación entre economía y ecología en tiempos de crisis.

relación entre economía y ecología en tiempos de crisis. El doctor Alejandro Ibarra Yúnez analiza, página

El doctor Alejandro Ibarra Yúnez analiza, página 46, las capaci- dades y limitaciones de los go- biernos afectados por la crisis emanada de los Estados Unidos; crisis económica y sector agro- pecuario es el tema, página 51, que aborda la doctora Belem Av- endaño Ruiz; a su vez, el maestro Rodrigo Plancarte de la Garza nos pide ser propositivos; no descui- dar el recurso humano y no añadir más crisis a la crisis que ya nos afecta, página 55.

Económica

y

La Crisis

la Ciencia

Hacia una economía humanista

EDITORIAL

i s la Ciencia Hacia una economía humanista EDITORIAL E s evidente, y nadie lo puede

E s evidente, y nadie lo puede negar, que, como lo describe la prestigiada revista The Economist, la economía liberal ha traído grandes beneficios a mi-

llones de seres humanos en el planeta. Baste señalar los ejemplos de China, Malasia, Vietnam y la India, para justificar la teoría anteriormente descrita. Sin embargo, igual que en muchas discusiones físi- cas, filosóficas y económicas, el eclecticismo; o sea, la resultante de dos fuerzas en un equilibrio común, puede ser la solución más acorde con las leyes de la natura- leza. En sentido contrario, el radicalismo termina por autoinmolarse. Esto último sucede con la teoría de los mercados, la libre empresa, la globalización económica, ya que, cuando no existe un marco ético de compor- tamiento, la avaricia hace entrada en la escala de va- lores. Ejemplo de esto es la crisis económica mundial, en la cual los Estados Unidos de Norteamérica, el país económicamente más poderoso del orbe, en donde el consumo exagerado, un sistema bancario laxo y com- placiente para su beneficio y una falta de planeación

axiológica visionaria dio lugar a la crisis que nos afecta

a todos. Esta edición incluye las ciencias económicas en la solución de la crisis mundial financiera y en particu- lar de su repercusión sobre nuestra nación, que, con grandes contrasentidos sociales no resueltos, tiene todavía pequeños grupos de personas que detentan,

con un grado de inteligencia financiera, pero irrespon- sabilidad moral, el 80 por ciento del ingreso nacional,

y que además se dan el lujo de criticar al gobierno sólo

porque no les cumple sus caprichos de circunstancia.

En el amplio espectro de la ciencia, quizá la menos pre- cisa sea la ciencia de la economía, lo cual es compren- sible por el factor humano, que complica la planeación, sistematización o diseño de patrones matemáticos predecibles. Pero, como lo han dicho recientemente el gobernador José Natividad González Parás, en nuestro ámbito local; Obama, en el continente norteamericano, y Sarkozy, en el corazón de Europa, que es Francia, todo el problema de la crisis puede definirse por una falta de economía humanista que ve al hombre como objetivo del mercado y no como fin; y cree en el dios del recurso financiero mercantil o del sistema bancario nacional e internacional como el paradigma de todas las solucio- nes. Hace algunos días, en una reunión, el ejecutivo es- tatal definía este humanismo, y nosotros coincidimos, y así se verá en el análisis de esta edición, que ahí está la llave que abre la puerta a la solución de la crisis, que es el tema científico al que dedicamos esta edición.

Pienso, luego existo

Pienso, luego existo DESCARTES 1596 a 1650 La economía es una estrategia, y la globalización también;

DESCARTES

1596 a 1650

La economía es una estrategia, y la globalización también; lo importante, al final, es el ser humano y su felicidad.

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

4 LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA CONOCIMIENTO La ciencia económica y la crisis Daniel Flores

La ciencia económica y la crisis

Daniel Flores Curiel

La ciencia económica y la crisis Daniel Flores Curiel Doctor Daniel Flores Curiel Director de la

Doctor Daniel Flores Curiel Director de la Facultad de Economía / UANL danflore_ mx@yahoo.com.mx

E xisten diversas formas de analizar la relación que exis-

te entre ciencia económica y crisis. Uno puede pre-

guntarse si la ciencia económica ha ayudado a evitar

los episodios de crisis o si los episodios de crisis han afectado el desarrollo de la ciencia económica. Sin duda, la respuesta a ambas preguntas es afirmativa. Sin embargo, existen razones para pensar que la con- tribución marginal en ambos casos es cada vez menor. Es decir, los nuevos episodios de crisis cada vez contribuyen menos a ampliar nuestro entendimiento sobre el funcio- namiento de los sistemas económicos y lo propio sucede en el otro sentido. La historia de la ciencia económica es relativamente corta. Si bien los filósofos griegos, entre los que destaca Aristóteles, hicieron diversos estudios sobre la economía, se considera que la ciencia económica nace con la pu- blicación de la obra de Adam Smith sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, en 1776. Sin embargo, como explica Blaug (1985), la economía se convierte en motivo de estudio académico hasta finales del siglo 19. 1 Así, las revistas científicas de economía más antiguas e importantes, como Quarterly Journal of Eco-

nomics, American Economic Review, Econométrica y Jour- nal of Political Economy se empezaron a publicar a finales del siglo 19 e inicios del siglo 20.

MÉTODOS ECONOMÉTRICOS Uno de los aspectos fundamentales en el desarrollo de la economía como ciencia es la medición. Ante la imposibi- lidad de realizar experimentos controlados, como en las ciencias exactas, el procedimiento estándar para someter a prueba las teorías económicas consiste en contrastar modelos matemáticos que describen el comportamiento de algún aspecto específico de la economía con las es- tadísticas correspondientes. Así, se han elaborado y refinado distintos métodos econo- métricos que persiguen estos fines. Desde que se llevan a cabo mediciones de la actividad económica agregada, los estudiosos han notado que se trata de una actividad inestable. En términos generales, se ha observado que la actividad económica ha crecido en casi todos los países con el paso del tiempo. Sin embargo, existen fluctuaciones alrededor de esa tendencia usualmente creciente, que se conocen como ciclos económicos.

CONOCIMIENTO

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

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EXPANSIÓN Y RECESIÓN Los ciclos económicos tienen dos fases, llamadas expan- sión y recesión. Si la actividad económica crece por enci- ma de la tendencia, se dice que la economía se encuentra en una fase expansiva. En contraste, si la actividad económica crece por debajo de la tendencia, se dice que la economía se en- cuentra en una fase recesiva. La palabra crisis se emplea

con frecuencia para referirse a los episodios recesivos más abruptos del ciclo económico. A pesar de que la economía es una disciplina reciente, existe abundante información sobre los ciclos económicos que se han registrado en distintos países del mundo y en especial en los países más desarrollados. El National Bureau of Economic Research (NBER) es

el organismo que se encarga de establecer la duración de

los periodos de auge y recesión que se presentan en la economía de Estados Unidos (EU).

VARIABLES ECONÓMICAS Es importante señalar que el NBER es un organismo priva- do que promueve la investigación económica. Aunque esta

institución se fundó en 1920, su clasificación de los ciclos que ha experimentado la economía norteamericana inicia en 1854. Para determinar la existencia de un periodo recesivo

o expansivo, el NBER toma en cuenta diversas variables

sobre la actividad económica, que incluyen la producción

y el empleo.

Es importante señalar que los ciclos económicos son distintos en cada ocasión y obedecen a causas muy di- versas. Por lo tanto, los episodios recesivos o expansivos tienen diferente duración e intensidad. Por ejemplo, la etapa recesiva más larga que registra el NBER tuvo una duración de 65 meses y ocurrió entre octubre de 1873 y marzo de 1879. En contraste, la recesión más corta tuvo una duración

de 6 meses y ocurrió entre enero y julio de 1980. De mane- ra similar, la expansión más larga duró 120 meses y ocu- rrió entre marzo de 1991 y marzo de 2001, mientras que

la expansión más corta duró 12 meses y ocurrió entre ene-

ro de 1912 y enero de 1913. Aunque han existido episodios recesivos y expansivos

cortos o largos en distintas épocas, conforme transcurre

el tiempo las recesiones en promedio son cada vez más

cortas y las expansiones más largas. En la gráfica 1 se muestran los 32 ciclos económicos que ha experimentado la economía de EU, desde que el NBER realiza esta clasificación. Las barras negras corres- ponden a las fases recesivas de la economía, mientras que las barras blancas corresponden a las fases expansivas. Se puede apreciar con claridad cómo en el siglo 19 las fases expansivas y recesivas tenían una duración simi- lar.

En contraste, después de los años 30, cuando ocu- rrió la “Gran Depresión”, todas las recesiones en EU han durado menos de 16 meses, mientras que las expansio- nes usualmente duran más de 20 meses y con frecuencia duran más de 40 ó 60 meses.

Gráfica 1. Ciclos económicos de los Estados Unidos

Ciclo

Recesión

Expansión

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1887

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Fuente: Elaborado con información del NBER
Fuente: Elaborado con información del NBER

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

OFERTA Y DEMANDA En términos generales, se considera que el crecimiento económico de largo plazo en cualquier país del mundo es explicado por cuestiones relacionadas principalmente con la oferta. Es decir, aquellas cosas que permiten incre- mentar la capacidad de producción, como la acumulación de maquinaria, equipo y conocimientos o la innovación tecnológica y el desarrollo de las instituciones. En cambio, se considera que las fluctuaciones de cor- to plazo regularmente se encuentran relacionadas con la demanda. Es decir, los cambios que se presentan en el comportamiento de los consumidores y en la política fis- cal o monetaria de las autoridades. Por supuesto, es pru- dente señalar que una recesión o expansión en particular puede tener como fondo tanto aspectos de oferta como demanda. Aunque las etapas recesivas tienden a ser recordadas en la historia como resultado de un problema en par- ticular, en realidad tienen diversas explicaciones que in- cluyen usualmente uno o varios errores de manejo macro- económico por parte de las autoridades.

LAS CRISIS EN MÉXICO Por ejemplo, las etapas de crisis que ha sufrido México en las últimas décadas se conocen como la “crisis de la deuda”, la “crisis de los precios del petróleo” y la “crisis de la cuenta corriente”. En el primer caso, el incremento en las tasas de interés pone en evidencia el elevado nivel de endeudamiento que tenía el país. En el segundo caso, la caída en los precios del petróleo hace notar la depen- dencia de una sola fuente de ingresos. En el tercer caso, el creciente déficit en las cuentas externas hace evidente la incapacidad que tiene la autoridad de mantener un tipo de cambio fijo. Es conveniente señalar que existen tantos registros y estudios sobre episodios recesivos en el mundo, así como información estadística detallada de la economía de los distintos países, que resulta cada vez más evidente en- tender las causas de las crisis económicas y cuando exis- ten problemas que pueden conducir a ellas. Por ejemplo, hay estudios del Fondo Monetario Internacional (FMI) que cuentan más de 100 episodios de crisis financieras o económicas en diversos países en los últimos 30 años. Sin embargo, aún resulta sumamente difícil precisar cuándo iniciará una nueva etapa recesiva. Por lo mismo, en muchas ocasiones puede parecer conveniente para las autoridades postergar los costos de corregir esos pro- blemas, aunque estos costos puedan ser mucho mayores en el futuro.

YA SE PREVEÍA LA CRISIS ACTUAL De acuerdo con el NBER, la etapa expansiva del ciclo económico terminó en EU a finales de 2007 y, por lo tanto, la recesión inició hace poco más de un año. Sin embargo, ya se advertía sobre los riesgos que representaba el ele- vado nivel de endeudamiento de la economía norteame- ricana desde varios años antes. Si bien se ha señalado que problemas muy particulares en el sector hipotecario y la banca de inversión han sido los causantes de la crisis,

estos problemas se acrecentaron a consecuencia de una política monetaria laxa. Un famoso economista, llamado Arthur Okun, hacía una analogía entre las recesiones y los accidentes de aviación. Este autor explicaba que las rece- siones, como los accidentes de aviación, son fundamen- talmente evitables. Sin embargo, a pesar de los notables e innegables avances que han existido en la aviación, se siguen presentando accidentes. Algo similar ocurre con la ciencia económica y las cri- sis. En la actualidad se entiende mejor que nunca el fun- cionamiento de los sistemas económicos y se pueden es- tablecer con mayor precisión las causas que condujeron a las distintas crisis económicas que se han presentado. In- cluso, se puede establecer en qué lugares existen mayores riesgos de que se presente una crisis. Sin embargo, aunque cada vez son menos frecuentes y duraderos, siguen ocu- rriendo este tipo de episodios.

y duraderos, siguen ocu- rriendo este tipo de episodios. 1 Blaug, Mark (1985), Economic Theory in

1 Blaug, Mark (1985), Economic Theory in Retrospect, Cambridge University Press.

CONOCIMIENTO

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

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CONOCIMIENTO LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA 7 ¿Dónde está el capitalismo? La lucha eterna entre

¿Dónde está el capitalismo?

La lucha eterna entre El Capital, de Marx,

y el Laissez Faire, Laissez Passer, de Smith

Rodrigo Soto

M ikhail Gorbachev vertía un poco de vodka, mientras

analizaba cómo el poder de la Unión Soviética se

desplomaba. Así, pensó para sí mismo: “la Guerra

Fría ha terminado, ahora sólo queda un poder: Los Estados Unidos de América; tristemente, el sistema socialista ha fracasado”. En un último intento, buscó la reestructura- ción con la “Perestroika” para mantener el sistema socia- lista y dar oportunidad a la empresa con la innovación. Por otro lado, Ronald Reagan, que se sentía un mejor estratega económico que su rival ruso, también meditó para sus adentros: “el motor capitalista de nuestro país no tiene competencia, hemos demostrado nuestro poderío una vez más”. El sueño americano de tener una idea nove- dosa con trabajo y esfuerzo seguía vigente. Es cierto que el conocido “Estancamiento Brezhneviano”, el período, de acuerdo a Wikipedia , de notable desacele- ración socioeconómica, que tuvo lugar en la Unión So-

viética a partir de 1965, y que culminaría con el colapso soviético de 1991, ya era una señal clara de que la economía rusa no iba en la dirección adecuada. Por el momento, la carrera armamentista entre los dos súper poderes del momento, Estados Unidos y Rusia, había dado un vencedor.

¿LA ÚLTIMA PALABRA? Pero recordemos que, en materia económica, rara vez alguien tiene la última palabra, pues un movimiento ca- prichoso del mercado puede hacer rica o pobre a una per- sona en una tarde en la bolsa de valores. Todo depende de cómo se jueguen los dados y en qué mesa se tiren. En la actualidad, eso es lo que vemos: un revés en lo que algún día se pensó que era una máquina indestruc- tible: el capitalismo, ha probado que no se trata de un sistema económico perfecto. ¿Quién se iba a imaginar un

sistema económico perfecto. ¿Quién se iba a imaginar un Maestro Rodrigo Soto Consultor / Economía de

Maestro Rodrigo Soto Consultor / Economía de las Ideas rsotomoreno@ yahoo.com

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

¡ Karl Marx
¡
Karl Marx

momento en que incluso se pensó en nacionalizar los ban- cos en Estados Unidos para salvarlos de la quiebra? La separación entre la banca privada y el gobierno, tan-

tas veces elogiada, y que se jactaba –la primera- de conocer las leyes libres de mercado para crecer y brindar riqueza

a la población, nos ha demostrado que sólo hizo ricos a

unos cuantos: los dueños e inversionistas, y recientemente suplicó ayuda del sector público para sobrevivir. Pareciera como si el mundo necesitase al Leviatán, de Hobbes, para poner orden en todas las empresas; audi- tarlas para ver exactamente dónde se encuentran y que no se amparen en el “Chapter 11”, o de la quiebra, para recibir dinero sin realmente necesitarlo, pues fueron los altos ejecutivos y dueños quienes se aprovecharon del oleaje económico para sacar ventaja propia y hacerse

aún más ricos. ¿Qué creen ustedes que piensen todas aquellas perso- nas que fueron rechazadas para un crédito bancario por falta de “garantías”, y que ahora ven que los mismos que les negaron ese apoyo para comprar un patrimonio, pidan auxilio y se les dé dinero de las pensiones y de impuestos del grueso de la población? ¿Es justo ese sistema? ¿Trata igual al que cultiva el campo y al que tiene su BMW? Tierra, trabajo y capital, dijo Marx sabiamente, y Smith

lo

retó con el laissez faire, laissez passer, del libre mercado

y

la mano invisible. Pero, al final, ¿quién tiene la razón? Es interesante estudiar cómo un importante analista

de mercados, Madoff, puede invitar a fuertes inversionis-

tas: HSBC, Steven Spielberg, Santander, etcétera, a invertir en un sistema de pirámide de negocios para especular con el dinero de éstos y robarles. También es interesante ver

a Leonard Abess, quien, al vender su banco, City National Bancshares, de Miami, dona a sus 400 empleados y 70

pensionados, 60 millones de dólares de sus ganancias, según datos del artículo de Excélsior: “Leonard Abess,

el banquero bueno”.

AVARICIA Y FALTA DE ÉTICA

El trasfondo de lo que sucede en la economía, por sor-

prendente que parezca, puede tener una explicación lógica y sencilla: la avaricia del ser humano y la falta de ética en los negocios. Tal parece que la competencia se ha vuelto desleal y la frialdad en los negocios es lo que impera.

Como dijera Michael Douglas, en su papel de Gor- don Gekko, de la película Wall Street: “El punto, señoras

y señores, es que la codicia, por falta de una palabra

mejor, es buena. La codicia es correcta. La codicia fun- ciona. La codicia clarifica, atraviesa, y captura la esen- cia del espíritu evolucionista. La codicia, en todas sus manifestaciones, la codicia por la vida, por dinero, por amor, por el conocimiento, ha marcado el incremento en la alza de la humanidad, y la codicia, marquen mis palabras, no sólo salvará Teldar Paper, sino también el malfuncionamiento de otra empresa llamada Estados Unidos de América. Gracias”. Este discurso de Gekko puede resultar inspirador para algunos y odioso para otros; sin embargo, tiene algo de verdad. Nada más veamos cómo nos desem- peñamos como seres humanos. En verdad, ¿no de- seamos, entre otras cosas, el coche y la casa del vecino? ¿Cuidamos a nuestros semejantes? ¿Com- partimos el planeta equilibradamente con las otras especies? ¿Dimos la oportunidad a otros homínidos para que continuaran su evolución? ¿Realmente nos preocupa el calentamiento global?

Adam Smith
Adam Smith

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CONOCIMIENTO

Ronald Reagan
Ronald Reagan

CALENTAMIENTO GLOBAL Vivimos en un mundo que está caliente, plano y aba- rrotado, según el Premio Pulitzer Thomas L. Friedman; es decir, el calentamiento global, la globalización económica y las nuevas tecnologías de información y el conocimiento accesible a la gran mayoría de la población, así como el rápido crecimiento de la clase media en el mundo; todo esto está cambiando y acentuando la pobreza, la diferen- cia entre clases y el que unos países crezcan y otros se estanquen. Todos estamos familiarizados con el inicio de la crisis actual; con los préstamos “subprime”, que no es otra cosa que dar crédito, por arriba del promedio, a personas con limitado historial crediticio; pero cuando se ofrecieron de manera desmedida y sin el correcto estudio de quién en verdad podía cubrir el crédito en el plazo determinado, se dio el resultado que hemos visto recientemente en las no- ticias. Se infló el mercado y se prostituyó también, todo con el afán de hacer dinero rápido y fácil. Es decir, como lo pone Friedman, a los americanos se les vendió fácilmente el sueño de que, sin el esfuerzo y la disciplina laboral tradicional, se podía tener una casa. Uno de los puntos clave del análisis de Friedman es cuando comenta que los Estados Unidos se han convertido en una nación “subprime”, que piensa que el pedir prestado es una forma de prosperidad.

AL CONSUMIDOR, LO QUE PIDA En relación con el calentamiento global y la economía, se nos presenta lo que, en entrevista, Rick Wagoner, CEO de General Motors, le dijo a Friedman, cuando éste le pre- guntó por qué la empresa no hacía coches más eficientes

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

en combustible: “Nosotros hacemos lo que el mercado quiere; si las personas quieren SUV´s y Hummers, entonces les tienes que dar lo que quieren”. Con esta respuesta no nos sorprende el ver cómo se encuentra General Motors en la actualidad. Otro punto abordado por Friedman y también por The Economist, en fecha reciente, es el gran crecimiento que está experimentando la clase media en todo el mundo. Según datos de la revista, en su artículo “Burgeoning bourgeoisie”, se calcula que el 50 por ciento de la po- blación es clase media. Claro, la concepción de quién es clase media y quién no, la ofrece el economista indio Surjit Bhalla, pues, según él, aquellas personas que ganan entre 10 y 100 dólares diarios son considerados clase media. Pero, como lo expu- so el caricaturista Calderón, esta definición de clase media es demasiado amplia, pues las diferencias entre los 10 y 100 dólares diarios resultan abismales. Lo interesante por estudiar en este punto es qué va a suceder con todas estas personas que están incrementan- do sus niveles de ingreso; pero, antes, concretemos lo que es la clase media. Definida por The Economist en su artícu- lo “Two billion more bourgeois”, clase media son aquéllos que pueden destinar una tercera parte de su ingreso -bienes discrecionales- después de proveer la canasta básica y el hogar.

MAYORES EXIGENCIAS Estos individuos simplemente van a demandar otro tipo de ropa, mejores autos, nuevas casas, mejores comidas, viajes, etcétera, situación que aumenta el calentamiento global del planeta, y no queda ahí, sino que, con la crisis en que vivimos, ¿qué podemos esperar si a estas personas se les truncan sus sueños de poder acceder a los bienes dis- crecionales porque se les ve disminuido su poder adquisi- tivo y de crédito? The Economist nos recuerda lo que ha sucedido con las clases medias a lo largo de la historia, pues pueden ser radicales o conservadores, como cuando han apoyado la democracia en Latinoamérica en los 90, o también cuando han apoyado a las juntas militares en los 80. Una de las ventajas de la clase media es que, desde el punto de vista de The Economist, son sinónimo de progreso en la economía y son la clase más propensa a invertir en nuevos productos y nuevas tecnologías. Además, en una encuesta de la misma revista, se encontró que los integrantes de la clase media en los países en desa- rrollo son más felices, más optimistas y más a favor de la democracia que los pobres. A su vez, en el artículo de The Economist, “Notions of shopkeepers”, existen otras características por las cuales la clase media está ligada al crecimiento económico. Baner- jee y Duflo explican que, en primer lugar, la clase media está comprometida con lograr la educación de sus hijos; es decir, el dinero extra que obtienen lo destinan a que sus hijos estén en la escuela hasta tener un grado universita- rio; también tienen menos hijos que los pobres, con lo que logran criar mejor a cada uno de ellos, y, el tercer punto, son emprendedores, pues cuentan con capacidad intelec- tual y tolerancia para esperar beneficios.

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

CONCLUSIONES Entrando en conclusiones y exponiendo mi particular pun- to de vista para solucionar la crisis del momento, es que no podemos otorgar créditos a granel, sino que se debe hacer un estudio cuidadoso de cada “sujeto de crédito”. Con esto tampoco quiero decir que la banca se cierre a dar préstamos, pues aunque no es sinónimo de progreso, sí nos indica que la economía está activa. Además, debemos crear organismos internacionales que verifiquen a las empresas y tengan total autonomía y poder para entrar en sus estados financieros y ban- carios para garantizar que todo se maneje en un marco ético de negocios y que las ganancias se repartan entre todos y no solamente entre los altos mandos. No podemos permitir que todas las empresas se am- paren en la ley de quiebras o en el “Chapter 11”, por bus- car que el gobierno los rescate, o esconder malos manejos de los CEO y/o accionistas. Los países no pueden quedarse con un solo modelo económico, sino deben migrar a economías mixtas. No ganó el socialismo, ni tampoco el capitalismo; pero, ¿por qué no pensar en un modelo económico que incluya prác- ticas de ambos sistemas y que la empresa siga en el libre mercado, de la mano invisible, pero regulada de cerca, no tanto por un Leviatán de Hobbes, pero sí por instituciones gubernamentales que auditen constantemente a las em- presas?

Mikhail Gorbachev
Mikhail Gorbachev
auditen constantemente a las em- presas? Mikhail Gorbachev POR EL CRECIMIENTO DE LA CLASE MEDIA Debemos

POR EL CRECIMIENTO DE LA CLASE MEDIA Debemos promover el crecimiento adecuado de la clase media, para que continúe contribuyendo al desarrollo económico de sus países; pero no debemos olvidar a los pobres de cada país, los cuales deben tener protección y oportunidades, no solamente del gobierno, con subsidios, sino también de la empresa privada, con empleo. Porque, si nos preocupa lo que puede hacer la clase media si se le truncan los sueños, ahora preguntémonos lo que haría la clase baja o pobre si le truncan los suyos.

REFERENCIAS

Friedman, Thomas L. Hot, Flat, and Crowded: Why We Need a Green Revolution – and How It Can

Renew America, Farrar, Straus & Giroux, September

2008.

Two billion more bourgeois, The middle class in emerging markets, The Economist, February 14,

2009.

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CONOCIMIENTO

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

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El origen de la crisis financiera y las perspectivas para México

Gerardo Esquivel
Gerardo Esquivel

L a crisis financiera internacional por la que actualmente atraviesa el mundo tuvo su origen en Estados Unidos y, más específicamente, en el sector inmobiliario de la

economía norteamericana. Las causas de la crisis son múltiples y, entre otras, pueden citarse las siguientes: una regulación demasiado laxa del sistema financiero norteamericano; una inade- cuada política monetaria por parte de la Reserva Federal norteamericana, que mantuvo las tasas de interés dema- siado bajas durante demasiado tiempo; una desafortu- nada coincidencia de un exceso de ahorro en los países asiáticos y una falta del mismo en la economía norteame- ricana y, por último, un mal diagnóstico de la situación por parte de las autoridades económicas norteamericanas. Todos estos elementos se conjugaron para generar la situación más crítica que ha vivido la economía mundial en los últimos 70 años.

Esta última expresión debe verse con atención y no exagerarse, aunque tampoco debe menospreciarse; es

decir, si bien no estamos frente a una situación similar

a la que se vivió durante la Gran Depresión de los años

treinta del siglo XX, ésta es muy probablemente la peor crisis económica que se ha vivido desde entonces. Así, por primera vez en mucho tiempo, todas las economías desarrolla- das del mundo estarán entrando en una etapa de recesión económica en forma simultánea. Esto implicará que en 2009, por primera vez en toda una generación, la actividad económica mundial en su conjunto se contraerá en forma quizá pequeña, pero significativa.

LA BURBUJA INMOBILIARIA EN ESTADOS UNIDOS

Entre las causas originales de la crisis se puede mencionar una situación en parte especulativa y en parte derivada de

la acción coordinada de un grupo de agentes económicos:

de la acción coordinada de un grupo de agentes económicos: Doctor Gerardo Esquivel Economista, Profesor Investigador

Doctor Gerardo

Esquivel

Economista,

Profesor

Investigador

del Centro

de Estudios

Económicos

de El Colegio de

México

gesquivel.colmex.

mx

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CONOCIMIENTO

inversionistas, constructores, consumidores y autoridades económicas norteamericanas. Todo ello permitió que se desarrollara una burbuja inmo-

biliaria; es decir, que los precios de los activos inmobilia- rios en Estados Unidos fueran creciendo de manera exor- bitante, ya que, al mismo tiempo que se daba un aumento muy importante en la construcción de viviendas, muchas de éstas eran compradas por personas con fácil acceso

a créditos inmobiliarios y con poca o nula capacidad de

pago. Así, se dio entonces una combinación de factores fatídica: una fuerte demanda de vivienda asociada a una

situación financiera que facilitaba los recursos para estas transacciones, y unos constructores que reaccionaban a dicho proceso edificando más casas. Es primordial decir que este asunto de la crisis no es algo surgido de la nada, aunque así parezca. El problema comenzó aproximadamente alrededor del año 2000 –justo

al inicio de la administración del presidente Bush- cuan-

do se dio una serie de cambios en la regulación finan- ciera que permitió una acelerada expansión del crédito hipotecario y, como consecuencia, los precios de las casas empezaron a subir enormemente.

LA OFERTA DE VIVIENDA, A LA ALZA Al ver esto, la industria constructora optó por construir una mayor cantidad de viviendas, hasta que provocó, sin darse cuenta, que la oferta empezara a exceder a la de- manda y, hace aproximadamente tres años, comenzó una

súbita caída en el precio de las casas. Eso es justamente

lo que está en el origen de los problemas actuales.

De este modo, al observar que los precios de sus vivien- das empezaban a caer considerablemente, algunas perso- nas dejaron de pagar los créditos que habían pedido años atrás, debido a que en muchos casos el préstamo recibido

era más alto de lo que en la actualidad valía el inmueble,

y así se empezó a generar una serie en cascada, que co-

menzó a afectar a todos los activos respaldados por estos créditos hipotecarios. Para tener una idea de cuántos dueños de casas están en apuros dentro de Estados Unidos y por qué la rece- sión va a ser tan profunda, se calcula que entre quince

y veinticinco millones de hogares van a estar en una

situación en la cual es mejor deshacerse de la casa que pagar la hipoteca. Esto representa más o menos que una de cada seis viviendas en Estados Unidos se encuentra en esta situación. Ése es el origen de la crisis, y, si se preguntan qué tiene que ver el asunto inmobiliario con la banca y el mercado bursátil internacional, la respuesta es que los grandes ban- cos de inversión estadounidenses (Goldman Sachs, Merrill Lynch, etcétera) empezaron a comprar activos y deudas de otras instituciones financieras y a venderlos a muchas otras instituciones financieras. Por ello, cuando los consumidores norteamericanos empezaron a dejar de pagar sus préstamos hipotecarios, muchas empresas empezaron a quebrar y los activos cuyo valor estaba respaldado por estas hipotecas empezaron a perder valor rápidamente.

por estas hipotecas empezaron a perder valor rápidamente. Aquí es necesario señalar que los créditos en

Aquí es necesario señalar que los créditos en Estados Unidos no funcionan como en México: aquí, si un banco presta dinero para una casa, el mismo banco se queda con la deuda. En Estados Unidos, en cambio, el sistema financiero se desarrolló tan rápido y se reguló tan poco, que los bancos prestaban dinero a las personas, y después se deshacían de la deuda vendiéndosela a otra institución financiera. Entonces, la relación entre el que paga y el que presta se rompió. Lo anterior permitió y fomentó que se otorgaran préstamos a personas sin un buen historial crediticio.

LA DURACIÓN Y EXTENSIÓN DE LA CRISIS Ahora bien, ¿por qué se dice que la crisis va a ser muy larga? La razón es que Estados Unidos es la primera economía del mundo y durante los últimos años su crecimiento se ha basado en algo insostenible: se desarrolló sin ahorro. Por ejemplo, cuando una familia incrementa su

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nivel de vida, financiándose a través de una tarjeta de crédito, tarde o temprano tiene que pagar, y entonces el ajuste es muy fuerte, porque es necesario cubrir la deuda, por lo que mantener el mismo ritmo de vida se vuelve imposible. Ésta es la situación de Estados Unidos, país que vivió muchos años de los préstamos del resto del mundo. En este momento, aunado a la carencia de aho- rros, hay que señalar que la economía norteamericana no va a recibir recursos del extranjero, a causa de la crisis financiera internacional, por lo que eventual- mente se verá obligado a ajustarse el cinturón y la economía norteamericana empezará a crecer más lentamente de lo que solía hacerlo.

EFECTOS DE LA CRISIS EN MÉXICO Los efectos de esta crisis sobre México son muchos y todos ellos negativos. La crisis afectará a México a través de, por lo menos, seis canales:

Primero, la crisis afectará a las exportaciones mexicanas. Estados Unidos es nuestro principal socio comercial, y cuatro de cada cinco dólares exportados por México van a territorio estadounidense. Si Estados Unidos empieza a reducir su demanda, se caerán nuestras exportaciones, lo cual va a tener consecuencias sobre el empleo en muchos sectores de nuestro país, principalmente en los sec- tores que producen bienes exportables, como la electrónica, las maquiladoras, el ramo automotriz, etcétera. Un segundo efecto es por medio del turismo. Si los norteamericanos em- piezan a perder ingresos, los primeros ajustes girarán en torno a las cuestiones del esparcimiento y, por ende, es razonable prever una caída importante en los

ingresos turísticos para México. Y como en Europa también se está resintiendo el problema de la crisis, tampoco habrá visitantes europeos que compensen la caída del turismo norteamericano. Debido a ello, habrá también una pérdida de empleos en el sector turístico. El tercer canal es el de las remesas, las cuales son la principal fuente de ingresos de divisas para la economía mexicana (por encima de la inversión extranjera directa y de los ingresos obtenidos por turismo). La implicación de que caigan las remesas en México es enorme y podría tener un costo directo en grupos poblacionales de menores ingresos y que están concentrados en ciertas regiones del país. Esto no sólo perjudica a las personas que reciben los envíos, sino a las comunidades en general, porque ya no habrá el mismo nivel de con- sumo, y el efecto expansivo de las remesas en las localidades se estancará. Un cuarto efecto es que la inversión extranjera caerá en todo el mundo, debido a que un resultado de esta crisis será la pérdida de liquidez. De hecho, esta crisis no sólo es financiera, sino también crediticia; es decir, entre los bancos no se están prestando, y eso implica que muchas inversiones probables no se llevarán a cabo, porque no hay recursos para financiar esos proyectos. Eso, para una economía como la mexicana, que ahora depende mucho de la inversión extranjera, obviamente se reflejará en una pérdida importante de empleos. En quinto lugar está el precio del petróleo. Éste depende elementalmente de la demanda mundial y, como es bien sabido, el precio del petróleo ha disminuido de manera dramática en los últimos meses. Hasta hace unos pocos años, el costo de un barril de petróleo rondaba los cuarenta dólares; después se elevó hasta los ciento cuarenta dólares, y ahora está cayendo muy rápidamente. El aumento en el precio del petróleo le dio al Estado mexicano muchos recursos durante el año pasado y el actual, lo cual le permitió aumentar el gasto en diversos rubros; sin embargo, de 2009 en ade- lante, ocurrirá lo contrario, pues la economía mundial se va a desacelerar y, en consecuencia, descenderá la demanda de petróleo. Esto hace que el precio del petróleo caiga, por lo que en muchos años no volveremos a ver que se paguen cien dólares por barril. Ahora bien, los ingresos del sector público en México dependen en forma notable del petróleo y esto le va

a afectar al país; es decir, esto tendrá un costo en el gasto destinado sobre todo

a problemas sociales, inversión en infraestructura, etcétera. Un último impacto, que quizá es el que más llama la atención en estos días, es el del tipo de cambio: el peso se ha estado depreciando de manera muy

rápida, y eso sin duda contribuye a agudizar la percepción de crisis.

TARDAREMOS EN SALIR DEL BACHE Entonces, son seis canales, todos ellos con costos en em- pleo, en bienestar y en consumo para la población; los cuales anticipan que, básicamente, lo que pase en térmi- nos de actividad económica en Estados Unidos, se va a ver reflejado en nuestro país. En consecuencia, si Estados Unidos entra en recesión nosotros también lo haremos. De hecho, ya estamos co- menzando a ver las primeras muestras de esto y todo ello se materializará con gran fuerza en 2009, año en el que México atravesará por una crisis económica bastante fuerte de la que, desafortunadamente, tardaremos en salir mucho más tiempo del anticipado por el gobierno. Desafortunadamente para todos nosotros, el diag- nóstico y propuestas de política que ha hecho el gobierno mexicano sobre este tema han sido equívocos y notoria- mente insuficientes, por lo que los costos de esta crisis se extenderán irremediablemente a muchos sectores y a mu- chas regiones del país por un período que podría alargarse incluso durante varios años.

a muchos sectores y a mu- chas regiones del país por un período que podría alargarse

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

14 LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA CONOCIMIENTO El pensamiento económico y la crisis de 1929

El pensamiento económico y la crisis de 1929

María Eugenia Romero Sotelo

L os momentos actuales de la economía mundial obli- gan a repensar las experiencias históricas. Éste es el caso de la Crisis de 1929 y las grandes transformacio-

nes que se derivaron de ella. Uno de los grandes cambios que la crisis provoca es la distribución del ingreso en la población. La pregunta que plantea el momento actual es: ¿Qué hacer para que la crisis no profundice la desigual distribución del ingreso que aqueja a las naciones, tanto desarrolladas como las llamadas en vías de desarrollo? En la teoría económica clásica, la distribución del ingreso está determinada por el libre juego de las fuer- zas económicas; la desigualdad es, en última instancia, una consecuencia del “orden natural”. Por ello, la escuela clásica no consideraba la distribución del ingreso como una variable posible de manipular con el propósito de obtener bienestar y empleo. Se pensaba que los efectos del proceso productivo sobre la distribución eran conse- cuencia de un orden natural. Posteriormente, con el sur-

mx gimiento de la teoría económica neoclásica, se postula que

Doctora María

Eugenia Romero

Sotelo Profesor Titular C, de TIempo Completo División de Estudios Profesionales / UNAM

maero05@colmex.

la distribución del producto se rige por la productividad marginal de los factores que participan en su producción. Al alcanzarse el equilibrio de mercado, cada factor recibe una retribución equivalente a su aportación en la gene- ración de dicho producto. Con este principio, no existe justificación para incrementar la retribución de ninguno de los factores, y, si por alguna razón la distribución fuera desproporcionada, ésta se encontraría fuera de la raciona- lidad económica. Esta escuela sostiene que el propio proceso de desarrollo genera correctores endógenos que reducen la desigualdad. Es decir, el sistema tendería al equilibrio, generando me- canismos autocorrectivos que se encargarían de reducir las discrepancias en la distribución. Estos planteamientos sufrieron un fuerte descrédito cuando no pudieron dar respuesta a las nuevas circuns- tancias, las que las economías nacionales enfrentaron después de la Primera Guerra Mundial: países empobre- cidos, alto desempleo y economías endeudadas con una alta inflación (como el caso de Alemania). La década de

CONOCIMIENTO

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los años veinte fue de grandes turbulencias económicas

y políticas, y se manifestó un creciente malestar en la

población de estos países, provocado por la desigualdad económica.

CONSECUENCIAS DE LA CRISIS

La situación inestable de los años veinte hizo eclosión con

la crisis de 1929, lo que dio como resultado el desempleo

masivo y provocó que los diversos estados nacionales apli- caran políticas intervencionistas. Esto es, el desempleo masivo obligó a aceptar la acción del Estado para man- tener la ocupación plena, y, con el proceso de reconstruc- ción, fueron apareciendo nuevos correctores de carácter económico y político. En el contexto de la Crisis económica y la Gran Depre- sión, se publica la Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero (1936), de John Maynard Keynes. Ésta sostiene que el Estado puede corregir la situación de desempleo ma- sivo, utilizando el gasto público para elevar la demanda efectiva y, consecuentemente, el nivel de la actividad económica y el empleo. Las políticas impulsadas en los años veinte, muchas de las cuales serían conocidas más tarde como políticas keynesianas, son claramente políti-

cas redistributivas, pues postulan que una mejor distribu- ción del ingreso es compatible y puede detonar elevadas tasas de desarrollo. Dicho de otra manera; frente a distintos acontecimien- tos, el Estado se ve obligado a desempeñar políticas capa- ces de generar el desarrollo, apoyado en una distribución más equitativa del ingreso, una política de empleo pro- ductivo y una justa distribución de los beneficios. Es indu- dable que durante los años veinte y treinta, surgieron en diversos países correctivos que asegurarían que la po- blación disfrutara de los beneficios del crecimiento del producto. En ese proceso se ubica el surgimiento del lla- mado Estado del Bienestar.

LA GRAN GUERRA

Y LA ECONOMÍA RESULTANTE

El auge de la industria militar transformó tanto los hábitos

individuales, como las concepciones doctrinarias tradicio- nales; no se diga los mecanismos de producción y distri- bución establecidos, los cuales sufrieron una dislocación. Cada uno de los gobiernos participantes en la guerra debió establecer medidas para tomar en sus manos la dirección de la economía nacional y sustituir a la iniciativa privada

o someterla a su autoridad. Las propias necesidades de la

guerra provocaron una mayor intervención del Estado en

la economía.

El balance de la guerra fue muy duro para Europa. Las pérdidas humanas fueron considerables: 13 millones de muertos, a los que se sumaron las pérdidas de la po- blación civil provocadas por las epidemias y el hambre. El costo total de la guerra representó en términos de riqueza nacional, el 30 por ciento de la de Francia, el 22 por ciento de la de Alemania, el 32 por ciento de la de In-

glaterra, el 26 por ciento de la de Italia, y el 9 por ciento de la de los Estados Unidos. A ello se sumó el desgaste,

el deterioro y la destrucción de la capacidad instalada, lo

el deterioro y la destrucción de la capacidad instalada, lo mismo de fábricas que en el

mismo de fábricas que en el transporte y las vías de comunicación, lo que provocó una grave disminución de su potencial económico. Además de la caída en la producción y la dismi-

nución de la población, los países se vieron obligados

a contratar empréstitos, a desprenderse de una parte

de sus reservas en oro y a renunciar a una porción de sus inversiones en el extranjero. La deuda exterior subordinó a Europa a la emergente potencia financiera:

los Estados Unidos. Con todo ello, las condiciones ge- nerales de la economía internacional y las corrientes comerciales establecidas antes de 1913 sufrieron una transformación radical.

LOS AÑOS VEINTE: CRISIS Y DEPRESIÓN ECONÓMICA

Al terminar la guerra, los países entraron en un perio- do de estancamiento, desigual en cada país, pero que afectó a toda Europa con dureza. El crecimiento anual de la producción en los seis principales países indus- triales –que de 1880 a 1913 había sido de 3.25 por ciento en promedio –, al terminar la guerra disminuyó

a niveles de entre 1.4 y 0.8 por ciento, dependiendo

del país. Al viejo continente le costó recuperarse de la inflación y del caos monetario, y, a pesar de todos los esfuerzos, no pudo devolver a su economía la expan- sión que la había caracterizado con anterioridad. La primera guerra había dislocado la organización de la economía internacional sobre la que se sostuvo la gran expansión del siglo XIX. La crisis económica de

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

16 LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA CONOCIMIENTO 1929 y la gran depresión de los años

1929 y la gran depresión de los años treinta, en buena parte pueden explicarse como un saldo de la Primera Guerra Mundial. John Maynard Keynes en su libro Las Consecuencias Económicas de la Paz, sostenía que el Trata- do de Versalles acarrearía consecuencias negativas para el desenvolvimiento económico de Europa, y advertía que la

destrucción de la planta industrial alemana tendría graves consecuencias para todas las economías. Y no se equivocó.

El periodo de entreguerras se caracterizó por la inestabi-

lidad no solamente en la economía, sino sobre todo en lo político y social. Al término de la guerra, la edificación de las bases para

una reordenación de las economías nacionales y su vincu-

lación internacional fue tortuosa y muy difícil. Arthur Le- wis, en su magnífico libro Economic Survey, describe una década de grandes contrastes: se presentan momentos de crecimiento (1918-1925) junto a grandes caídas en la pro- ducción; lo mismo inflación que deflación, agudizando el ambiente por un enorme sentimiento de inseguridad ge- neralizado. Después llegarían cinco buenos años, de 1925

a 1929, y luego estallaría la crisis de 1929. La pregunta

que surge es: ¿Por qué se presenta la crisis en medio de un aparente auge y cómo explicarla?

PROSPERIDAD EFÍMERA Veamos: entre 1925 y 1929, la producción mundial de co- mestibles y materias primas se incrementó 11 por ciento;

el comercio mundial creció 19 por ciento, y la produc- ción de manufacturas fue particularmente dinámica, al incrementarse más del 26 por ciento. Poco tiempo duró la bonanza. Esa efímera prosperidad estuvo asociada a la expansión y liderazgo de la economía norteamericana, un comportamiento que se explica porque el saldo del con- flicto bélico estuvo a su favor. Si bien este periodo fue de reordenamiento económico, hubo problemas que no se lograron resolver; por ejemplo, la creación de un sistema monetario internacional estable, los ajustes en el tamaño de la economía agrícola y, sobre todo, la recuperación de las economías en Alemania, Ingla- terra y Francia. Pronto América detuvo su expansión. 1 La crisis estalla en Estados Unidos el 24 de octubre de 1929. Tras el hundimiento de los valores de la bolsa durante el famoso “viernes negro”, la crisis se extiende hacia la producción industrial, poco a poco o con ma- yor rapidez. La producción de la rama automotriz pronto disminuye a la mitad: Ford, que se había visto obligado a adoptar la semana de cinco días en la primavera de 1930, la reduce a tres en agosto. Los ingresos de los ferrocarriles caen, reflejando la situación del mercado interno (pese a la entrada en vigor de la tarifa ultra proteccionista de Haw- ley–Smoot) y en paralelo también se reduce el comercio exterior. El paro arrastró consigo una reducción de los ingresos de la clase obrera. En la primavera de 1931 empiezan a reducirse los salarios entre 10 y 30 por ciento, y el des- cuento se agrava cada día más durante el verano y el otoño. Después del crack financiero de Nueva York se de- jan de otorgar créditos a Europa y se prohíbe la salida de dólares al extranjero. Esto causa grandes estragos en las economías europeas occidentales, las cuales se sostenían con los créditos que se estaban invirtiendo desde 1922.

INTERVENCIÓN GUBERNAMENTAL En medio de la turbulencia, los gobiernos abandonaban poco a poco y de manera pragmática los planteamientos de la ortodoxia, recurriendo a la intervención estatal para resolver los problemas de la población y de las empresas. Generalmente, el New Deal se ve como hito del nuevo pa- pel que adquiere el Estado del Bienestar; pero en realidad desde los años veinte ya se vivía un proceso en el que pau- latinamente adquiría relevancia el Estado en el proceso económico. Al contrario de lo que había ocurrido durante las cri- sis precedentes, cuando se había dejado que las “leyes naturales” hicieran su libre juego, a partir del “ crack del 29” se asiste a una intervención cada vez más activa del Estado y a la dirección por éste de toda la economía, básicamente mediante la adopción de diversas medidas inéditas que tuvieron como resultado reducir la esfera de acción del capitalismo privado.

EL PENSAMIENTO ECONÓMICO La crisis de 1929 aceleró la revisión del pensamiento económico y de las teorías económicas predominantes a principios del siglo XX. La experiencia de la Primera Gue- rra Mundial –con los problemas que planteó a la moneda,

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al comercio exterior y a la organización y orientación de la producción nacional- así como el ejemplo de Rusia, donde se instauró y se consolidó un régimen anticapitalista, obligó a los economistas a trabajar con un criterio más realista que en el pasado y a examinar de nuevo las doctri- nas clásicas a la luz de los hechos contemporáneos. Algunos postulados de la economía neoclásica habían quedado muy quebrantados; se advertía claramente que la economía liberal no era, como se proclamaba, una economía en la que se equilibraran espontáneamente el interés general y el interés particular de los productores. Asimismo, la libertad jurídica favorecía a los monopolios, en detrimento de las empresas más débiles y también de los consumidores, debido a los acuerdos que los monopo- lios establecían para limitar la competencia. La gran depre- sión mostró los límites de ese pensamiento, impulsando el abandono progresivo de un liberalismo optimista.

Se amplió el horizonte de los economistas, quienes se dedicaron especialmente al estudio de los desequilibrios

y

a la búsqueda de medios que permitieran regularizar

la

actividad económica. Por otra parte, se habían puesto

simultáneamente a su disposición nuevos instrumentos de análisis, como la econometría, la cual permitía conocer la realidad con mayor precisión, prever su evolución y di- rigirla.

NUEVAS TEORÍAS ECONÓMICAS El pensamiento económico marxista y su aplicación en Rusia fueron objeto de atentos estudios, de manera que el marxismo ya no fue visto como una herejía al margen de la verdadera ciencia. Aparecieron nuevas teorías sobre el beneficio, los salarios y los intereses, así como sobre la misión y la naturaleza de la moneda y los precios, en una economía de competencia imperfecta y de oligopolio, sin dejar de mencionar el esfuerzo intelectual dirigido al análisis económico y a las teorías de las crisis y de los ciclos. En 1936, cuarto año del New Deal, después de una li- gera recuperación, el 17 por ciento de la fuerza de trabajo estadounidense seguía desempleada. Al siguiente año, volvió a producirse una caída abrupta de la actividad económica, pero como ya existía una depresión, hubo que buscarle otro nombre: se le llamó recesión; esto es, una depresión dentro de la depresión. La ortodoxia económica no pudo explicar ninguno de estos fenóme- nos. En la búsqueda de soluciones para los problemas de la crisis se optó por el abandono del libre cambio y se for- taleció el proteccionismo. Contrariamente a lo que había ocurrido en las crisis precedentes, la recuperación de los países básicamente se logró gracias al desarrollo de sus res- pectivos mercados nacionales, no mediante la ampliación de los mercados exteriores.

EL PENSAMIENTO KEYNESIANO En el marco de la crisis general en el que las intervencio- nes de los gobiernos se efectuaban empíricamente y sin ninguna base teórica, John Maynard Keynes (1883-1946) 2 , el

teórico de la economía más famoso e influyente del siglo XX, sostiene en su teoría general que las teorías neoclásicas no son válidas para una sociedad en la que existe el paro y que lo esencial es la producción y no la distribución. La nueva propuesta señalaba que los fenómenos económicos debían ser contemplados no desde el punto de vista mi- croeconómico; es decir, en el ámbito de la empresa, sino desde un punto de vista macroeconómico; esto es, en la esfera de la actividad global. La política fiscal moderna, fundamentada en el uso de la política impositiva y el gasto del gobierno con el objetivo de influir en el nivel de los precios, el empleo y la renta, le debe mucho a la propuesta keynesiana. En su interpretación del mundo económico capitalista, Keynes revela que en las nuevas condiciones era posible la existencia de un equilibrio con desempleo y que este último no era accidental. Era resultado de la insuficiencia en el consumo, y tal insuficiencia limitaba las inversiones, lo cual terminaba por afectar el nivel de empleo. Para superar la crisis, el tradicional recurso de dismi- nución del salario era inoperante; por el contrario, había necesidad de provocar el aumento de la demanda estimu- lando a los ahorradores a renunciar a su atesoramiento estéril. Había que incitarles a invertir, incrementando así el volumen de moneda en circulación y practicando una política de créditos a largo plazo y una sistemática reduc- ción de los tipos de interés; esto se complementaba con inversiones públicas y grandes obras, lo que motivaría una redistribución del ingreso, la aparición de nuevas deman- das y la diversificación de la economía 3 .

una redistribución del ingreso, la aparición de nuevas deman- das y la diversificación de la economía

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

EL CASO MEXICANO El país era parte de ese universo de crisis y de cambios, tanto en el pensamiento como en las instituciones. Mien- tras el mundo se encontraba enfrascado en una confla- gración mundial, México trataba de resolver sus rezagos económicos y sociales mediante una revolución. En tanto el mundo estaba reconstruyéndose después de la Gran Guerra, México estaba buscando formar un país más equi- tativo que la experiencia porfiriana, y para ello se inició la formación de instituciones para el fomento, instituciones para el bienestar e instituciones políticas que sostuvieran el nuevo papel del Estado en la economía. Entre 1910 y 1940 se desarrolla en México, al igual que en otros países, una nueva concepción sobre el papel que el Estado debe tener en el proceso económico. Transita de una noción ortodoxa, donde el Estado tenía un papel restringido a simple garante de la propiedad y del orden social, hacia la concepción donde el Estado debía y podía cumplir un papel activo en la economía, con el objetivo de lograr el crecimiento económico y el bienestar de los ciudadanos. Este papel del Estado se conceptualizó en el llamado nacionalismo económico. La formación de esta ideología fue un largo proceso que se nutrió de distintos eventos políticos y sociales. Pero dos fueron los acon- tecimientos sociales determinantes para ello: la Revolu- ción Mexicana y las reformas cardenistas.

NACIONALISMO ECONÓMICO Con la Revolución de 1910 aparece una formulación clara del nacionalismo como ideología asociada a un programa económico: el nacionalismo económico. Desde la Constitución de 1917, esta ideología se fue constituyendo sobre la base de imponer un conjunto de limitaciones a la propiedad privada, para restringir las ac- tividades de los extranjeros y acotar el funcionamiento del liberalismo del siglo XX. Se desarrolló un corpus legal, con inscripción formal en la Constitución de 1917, sobre la estructura de la propie- dad (por ejemplo la posesión nacionalizada del subsuelo y de todas las riquezas naturales en ciertas ramas o sectores de la industria, medios de transporte, bancos, etcétera), así como el usufructo de esa propiedad (por ejemplo las normas de concesión y/o limitación de este derecho a los extranjeros). 4 Durante la época cardenista, el Estado adquiere un papel protagónico en el proceso económico. En opinión de Aleida Guerrero, durante ese período, el Plan Sexenal constituye la expresión programática del nacionalismo económico, donde se asume como principio la interven- ción del Estado en los asuntos vitales del país 5 . “…El Estado Mexicano habrá de asumir y mantener una política reguladora de las actividades económicas y de la vida nacional; es decir, franca y decididamente se declara que en el concepto de mexicano revolucionario, el Estado es un agente activo de la gestión y ordenación de los fenómenos vitales del país; no un mero custodio de la integridad nacional, de la paz y el orden público”. 6 Para Cárdenas, el Estado debía intervenir en la economía, con el objetivo de lograr un crecimiento y

en la economía, con el objetivo de lograr un crecimiento y reducir las desigualdades existentes. 7

reducir las desigualdades existentes. 7 En los primeros tres meses de su gobierno, Lázaro Cárdenas inició el estu- dio del proyecto e iniciativa de reforma al artículo 27 de la Constitución, con la instrucción de “reformular el proyecto nacional para darle un nuevo significado al pacto federal”. El instrumento legal fue la Ley de Expropiación por causa de utilidad pública; dicha Ley introduce una nueva concep- ción jurídica de la propiedad: la de interés social. A partir de este cambio, el Estado tuvo la facultad de intervenir en toda acción que garantizara el bienestar social. “(…) la reforma transformó a la nación en un ente superior, por encima de los intereses individuales o de grupo. Es decir, se reformuló el pacto federal, en el sen- tido de que el Estado, en nombre de la nación, además de estar facultado para regular el interés de los estados federados, adquirió el derecho de intervenir y dirigir el interés y bienestar general de la sociedad. La mutación constitucional fue fundamental: del estatismo se pasó al estado nacionalista”. 8

REFLEXIONES FINALES La primera Guerra Mundial rompió la organización de la economía sobre la cual se sostuvo la expansión económica de la última mitad del siglo XIX, la cual tenía a Inglaterra como país hegemónico. Con ello, se quebraron también las pautas económicas sobre las cuales los economistas habían basado sus teorías. La posguerra presentó un nuevo escenario: una economía con grandes contrastes y gran inestabilidad, que abrió pasó a la crisis y la depresión económica del siglo XX. Las causas fueron múltiples y han generado mu- cha literatura y fuerte controversia.

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

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También es una época de innovaciones, sobre todo en el terreno de la ciencia económica. Los economistas y los hombres de gobierno se dieron a la tarea de buscar nue- vos caminos para resolver los problemas de la economía, ante la clara incapacidad de la teoría ortodoxa para ha- cerlo. Surgieron nuevas propuestas teóricas: el estudio del ciclo económico, la teoría de la competencia monopólica, la teoría de la demanda efectiva y nuevos instrumentos analíticos de medición, como la econometría. La pregunta que surge es: ¿Ante la crisis actual, los economistas y los gobiernos tendrán la misma creatividad teórica y empírica para enfrentar los problemas de la so- ciedad, como se hizo en el período de entreguerras, o se aferrarán a los viejos esquemas para intentar resolver los nuevos retos que enfrenta la economía hoy? Es indudable que, en el presente, México tiene una de las peores distribuciones del ingreso del mundo, situación que sin duda alguna influye fuertemente sobre los resulta- dos de su desarrollo económico. Por tal motivo, un punto nodal de la política económica del gobierno debe ser rever- tir esta tendencia en la sociedad mexicana. La crisis actual puede ser un momento crucial para realizar los cambios institucionales que reviertan esta tendencia, la cual per- manece desde la economía colonial. ¿Estará dispuesto el gobierno y la clase hegemónica a realizar estos cambios.

REFERENCIAS

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James, Émile. Historia del Pensamiento Económico en el Siglo XX, México, Fondo de Cultura Económica, 1988 W. Arthur Lewis, Economic Survey 1919-1939, Londres, 1949

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El historiador Maurice Crouset sostiene que la crisis se presenta en un periodo de disminución de precios, en un mundo con graves síntomas de estancamiento y depresión en la agricultura, con un gran número de parados – tal vez diez millones en todo el mundo- y cuando los principales países de Europa son incapaces de

alcanzar el índice de su comercio exterior anterior

a la guerra. Esta crisis es industrial y agrícola, es universal e invade a todos los sectores sociales.

Véase Crouset, 1961,

p.124

2 John Maynard Keynes nació en Cambridge (Inglaterra) el 5 de junio de 1883. Nació diez años después de la muerte de John Stuart Mill y siete años antes de que Alfred Marshall publicara sus Principios de Economía. Desde una edad temprana le interesó la economía: en 1911 se convirtió en coeditor (con F.Y. Egeworth) del Economic Journal, el órgano de la Royal Economic Society. En 1913 publicó una obra sobre finanzas internacionales relativa al patrón cambiario oro: Indian Currency and Finance. Convertido en experto monetario, Keynes ingresó al departamento del tesoro en 1915 y permaneció hasta el final de la guerra. Fue designado representante del departamento del Tesoro Británico en la Conferencia de Versalles, pero renunció a su puesto durante la conferencia. En 1919, atacó las condiciones del tratado (y las políticas de Lloyd George) en las Consecuencias económicas de la Paz; recomendando moderación en las demandas impuestas a la Alemania derrotada. En 1923, Keynes publicó su Tract on Monetary Reform, que es un alegato a favor de la dirección discrecional del stock monetario interior y contra el patrón oro como determinante de la economía interna. En 1930, aparecen los dos volúmenes de Treatise on Money, obra en la que aparecen ideas cardinales que recibirían más tarde un tratamiento extenso en la teoría

general. En especial, el papel clave del ahorro y la inversión, así como su influencia sobre el nivel de la renta, ideas que deben mucho a la influencia de su amigo Dennos, H. Robertson. Una de las biografías más interesantes y reconocida es la de Robert Jacob Alexander Skidelsky (1983, 1992,

2000).

3 Véase las cifras que ilustran el crecimiento del papel del Estado en Cameron Rondo, 1990, pp.

392

4

Los artículos constitucionales 3, 4, 27, 28, 73,

123 expresaron claramente las posibilidades

y

de la intervención del Estado en casi cualquier área de la economía y la sociedad, estableciendo así la regulación de la propiedad privada de acuerdo a las modalidades que dictase el interés público, cediéndole al Estado un papel estelar en la economía y dándole una poderosa capacidad de control y regulación. Véase, José Ayala Espino,

2001, pp. 86-94.

5 Véase, Guerrero Aleida, 2005, p. 190

6 Véase, Guerrero Aleida, 2005, pp. 86-94

7 Guerrero Aleida, 2005, p. 191

8 Hernández Chávez, Alicia, 2000, p. 382

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

20 LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA CONOCIMIENTO Crisis económica: Doctor Mario Villarreal Díaz Profesor

Crisis económica:

Y LA CIENCIA ECONÓMICA CONOCIMIENTO Crisis económica: Doctor Mario Villarreal Díaz Profesor Investigador

Doctor Mario Villarreal Díaz Profesor Investigador Cátedra de Investigación en Inteligencia Estratégica Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública Tecnológico de Monterrey mariovillarreal@ itesm.mx

¿Falla de mercado?

Mario Villarreal Díaz

L a magnitud de la crisis económica que enfrentamos

sólo encuentra precedente en la gran depresión de los

años treinta, aun cuando esta última se localizó fuerte-

mente en la industria manufacturera, y la crisis actual está afectando a industrias importantes del sector servi- cios, como los bancos y otras instituciones financieras. El

análisis de esta crisis ha sido, como en el caso de la gran depresión, exhaustivo. Sus causas, efectos, actores, insti- tuciones, y soluciones han sido parte de las discusiones en los ámbitos académicos y periodísticos. Buena parte de las explicaciones de la crisis recaen en lo que se denomina fallas de mercado. Este argumento sostiene que la inadecuada regulación de los mercados financieros, aunada a la ambición desmedida de los in- versionistas, es lo que ocasionó el desplome del sistema económico. Por lo tanto, la falla de mercado requiere ser corregida a través de la vigorosa intervención del Estado.

Esta explicación es, cuando menos, incompleta, si no es que completamente falsa. Este artículo busca exponer de manera breve algunos argumentos del porqué el atribuir completamente la crisis a una falla de mercado es inadecuado, y explora las con- secuencias que esta visión tiene en las estrategias que se busca implementar para solucionar el problema.

COMBINACIÓN DE FACTORES El argumento básico es que la actual crisis no es resultado de la falla del libre mercado, sino de una combinación de bien intencionadas pero desafortunadas intervenciones gubernamentales. Finalmente, sugiere que más interven- ciones de este tipo tienen pocas posibilidades de éxito. El primer elemento común del argumento de la falla de mercado es la avaricia: la ambición desmedida de los mercados financieros provocó la crisis. Su connotación

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negativa sugiere que la ambición significa tomar ventaja del otro, explotándolo y sometiéndole a abusos. El pro- blema es que la ambición es una constante en las in- teracciones humanas. Todas las empresas ambicionan tener mayores ganancias, de la misma forma en que los individuos ambicionan mayores ingresos. En el libre mercado, esto se logra al producir bienes y servicios que los demás valoran y están dispuestos a con- sumir pagando el precio determinado vía la libre interac-

ción de dichos agentes. Bajo esta perspectiva, por ejemplo,

la posible quiebra de las empresas automotrices no es una

falla de mercado. Es el mercado en funcionamiento, que retroalimenta a dichas empresas y les dice: “tu producto

ya no es atractivo, y las alternativas son mucho mejores”. Así, el libre mercado es un sistema que tiende a ha- cer compatible la búsqueda del interés individual con la preservación del interés colectivo. Si bien es cierto que existe la posibilidad de que se den abusos, éstos tienden

a ser corregidos a través de mecanismos de reputación,

tratos repetidos o regulaciones bien diseñadas. No es un juego suma cero, sino una interacción en la que ambas partes obtienen beneficios.

INTERROGANTES

Bajo esta perspectiva, las preguntas relevantes respecto

a la actual crisis son: ¿Qué elementos provocaron que

individuos y empresas se comportaran de manera opor- tunista? ¿Por qué la búsqueda del bienestar individual se tradujo en el perjuicio colectivo? La respuesta a estos cuestionamientos radica en la estructura de incentivos creada por inadecuadas me- didas gubernamentales, que canalizaron la avaricia -la búsqueda de ganancias- hacia actividades oportunistas. Comparto tres ejemplos específicos.

Las dos compañías más grandes en el negocio de hipo- tecas en los Estados Unidos son -¿eran?- Fannie Mae y Freddie Mac. Técnicamente constituidas como empresas privadas, en realidad reciben privilegios especiales por parte del gobierno, tales como acceso a recursos financie- ros y garantías de sus inversiones financiadas con fondos públicos. El Congreso norteamericano, con el propósito de es- timular la adquisición de viviendas en segmentos pobla- cionales con acceso al crédito limitado o con pobre capa- cidad de pago, adoptó desde 1995 medidas que hicieron esta tarea más fácil para Fannie y Freedie. Así, redujeron sus requerimientos de reservas, ampliaron el acceso a fondos públicos y crearon legislaciones que obligaban a los bancos a prestar cierto porcentaje de sus recursos en hipotecas para ciudadanos en situaciones financieras desventajosas. Bien intencionadas o con sesgos políticos, estas in- tervenciones crearon incentivos para que las institucio- nes financieras concedieran préstamos extremadamente riesgosos. Las posibles buenas intenciones –incrementar los propietarios de hogares- se buscaron a través de una política pública completamente irreal, insostenible e ina- decuada. Difícilmente el resultado del libre mercado.

EXPANSIÓN INDISCRIMINADA DEL CRÉDITO Al mismo tiempo, los precios de las casas se estaban in- crementando de manera significativa. Los préstamos dis- ponibles sin enganche y con pagos bajos estimularon aún más la indiscriminada expansión del crédito. Regulaciones con respecto al uso de la tierra para usos residenciales encarecieron aún más los costos de las propiedades y fo- mentaron aún más la burbuja hipotecaria. Las ciudades en donde las regulaciones del uso de la tierra eran mayores,

y fo- mentaron aún más la burbuja hipotecaria. Las ciudades en donde las regulaciones del uso

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CONOCIMIENTO

22 LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA CONOCIMIENTO experimentaron un más notorio aumento de precios de

experimentaron un más notorio aumento de precios de las viviendas. Más préstamos para casas más caras era una situación de extrema fragilidad. De manera prácticamente simultánea, la Reserva Fe-

deral continuaba con su política de bajas tasas de interés

y de proporcionar recursos financieros adicionales a los

bancos, que, ante los incentivos creados, invertían cada vez más en préstamos más riesgosos. Estas circunstancias dieron pie a la creación de instrumentos financieros nove- dosos, respaldados por los créditos hipotecarios, los cua- les fueron adquiridos por inversionistas internacionales, fondos de pensiones e incluso países, sin saber a ciencia

cierta en qué estaban invirtiendo. De ahí el contagio internacional de la crisis: en el mo- mento en que un deudor insolvente enfrenta un mercado que se desploma, donde su propiedad vale una fracción de

lo que debe, éste decide no pagar más. Se cierra entonces

el círculo vicioso, producto no de una genuina interacción

en el libre mercado, sino de una estructura de incenti- vos creada por políticas públicas inadecuadas y actores económicos que se comportaron de manera oportunista, buscando utilidades a expensas y en perjuicio de alguien más.

Así, la actual crisis financiera encuentra sus raíces

en el Estado que intenta adecuar el mercado, estimulan- do a las instituciones financieras a otorgar préstamos que normalmente no hubieran concedido. Irónicamente,

la noble intención de ayudar a familias pobres a adquirir

un hogar a través de políticas públicas, ha provocado que

esas mismas familias estén ahora en riesgo de perder su hogar y hayan dilapidado los pocos ahorros que tenían. ¿Es esto realmente imputable al libre mercado o es producto de la colusión entre el poder político y el in- terés económico? El matiz es importante y la distinción relevante para el argumento de este artículo.

EL VERDADERO LIBRE MERCADO Estar a favor del libre mercado no equivale a apoyar los intereses económicos o corporativos. Al contrario, el ver- dadero libre mercado implica que las empresas estén sujetas a las fuerzas de la oferta y la demanda, de la in- novación y de la competencia, y no protegidas por privi- legios especiales obtenidos a través del intercambio de favores con el estado. De hecho, el poder político coludido con el poder económico es una pésima combinación para el interés de los ciudadanos y la generación de prosperidad. Crea monopolios y promueve regulaciones que lastiman al consumidor. Las empresas que recibieron fondos guber- namentales y regulaciones especiales en el sector hipote- cario y financiero, se beneficiaron de la situación, y sus ejecutivos obtuvieron generosos salarios y bonos. Esta relación generó las causas que detonaron la actual crisis. El problema ahora es que la cura propuesta, más gasto de gobierno, está sujeta al mismo tipo de dinámica. La solución propuesta para aliviar la crisis tiene como elemento fundamental la expansión del gasto público. Par- te importante de estos recursos se destinarán a la compra de activos “basura”, con el fin de garantizar la solvencia de

importante de estos recursos se destinarán a la compra de activos “basura”, con el fin de

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CONOCIMIENTO LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA 23 las instituciones financieras que están en precaria situa-

las instituciones financieras que están en precaria situa- ción: los actores principales del desastre a cargo de la es- trategia para salir del problema. Para solucionar la crisis, se crea una estructura para rescatar a aquéllos que, es- timulados por regulaciones inadecuadas, tomaron malas decisiones y dilapidaron recursos valiosos en actividades no productivas. Esto es exactamente lo opuesto al libre mercado. El camino para acotar el poder corporativo no es otor- gar más privilegios regulatorios al estado. De hecho, esta estrategia probablemente sólo magnifique el problema, creando más oportunidades de colusión, al expandir las capacidades del gobierno para otorgar privilegios especia- les. Esta dinámica no implica necesariamente que el go- bierno sea mal intencionado o perverso, aun cuando esos casos existen. Tampoco es falta de capacidad por parte del regulador en el diseño de una política pública “adecuada o eficiente”.

CONSECUENCIAS NO PREVISIBLES El problema es que la estructura de incentivos favorece la búsqueda de concesiones por parte de empresas que no son capaces de obtener ganancias a través del pro- ceso de competencia en el libre mercado, y prefieren in- vertir sus recursos en capturar al regulador, a expensas del consumidor. Más aún, las consecuencias inesperadas de la intervención gubernamental son tales, que es impo- sible prever todas las contingencias –positivas y negativas- que pueden surgir. Simplemente, los requerimientos para planear una tarea de tal envergadura son apabullantes, aun para el go- bierno más poderoso del planeta. ¿Qué hacer, entonces? La respuesta honesta es que nadie lo sabe. A mi pare- cer, quien diga que tiene la estrategia correcta para salir de la crisis, o miente o no ha entendido las ramificacio-

nes y los niveles inéditos de incertidumbre que carac- terizan la situación actual. Sin embargo, esta respuesta no es satisfactoria para los actores involucrados, y quizás tampoco para el amable lector.

ASPECTOS RELEVANTES Entonces aventuro, a manera de conclusión, si no respues- tas y estrategias puntuales, sí algunos aspectos relevantes en la búsqueda de soluciones a esta crisis. La solución difícilmente pasa por una mayor regulación de los mercados. Eso sólo abre la ventana a más oportu- nismo y relaciones entre el poder político y el interés es- pecial. De igual manera, definir una nueva regulación más “adecuada” es extremadamente difícil. De hecho, no sa- bemos lo que causará la siguiente crisis. Por ello, revivir la economía no es una cuestión de más gasto guberna- mental o mayores esfuerzos. El argumento de hacer lo que sea necesario no llega muy lejos, en particular si esto implica más gasto de gobierno. Eso no es hacer “lo que sea necesario”. Es hacer más de lo mismo. En realidad, el objetivo es simple: fortalecer la con- fianza y los deseos de realizar inversiones productivas. Fácil de decir, difícil de lograr. Por ello, el camino a la recuperación será lento, e implica la reconstrucción de una estructura de incentivos que favorece la innovación y la creatividad, las interacciones libres, el respeto a los derechos de propiedad, la transparencia y la rendición de cuentas, entre otros factores. Estas consideraciones difícilmente representan una prescripción exhaustiva de políticas públicas. Pero la in- tención de este articulo es presentar argumentos que su- gieren que culpar al libre mercado de la actual crisis es cuando menos miope. Si el amable lector considera ahora que esta tesis tiene algo de mérito, se habrá cumplido el objetivo.

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El origen de todos los males

La crisis en el mercado inmobiliario de USA

todos los males La crisis en el mercado inmobiliario de USA Doctor Alberto Quintal Palomo Director

Doctor Alberto Quintal Palomo Director de la Facultad de Economía Universidad Autónoma de Yucatán Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 3 gpalomo@tunku. uady.mx

Alberto Quintal Palomo
Alberto Quintal Palomo

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Crisis económica:

política monetaria y financiera

Crisis económica: política monetaria y financiera Doctor Amado Villarreal González Profesor Investigador
Crisis económica: política monetaria y financiera Doctor Amado Villarreal González Profesor Investigador

Doctor Amado Villarreal González Profesor Investigador Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública / ITESM amado. villarreal@itesm.mx

Banco Central Estadounidense.

Amado Villarreal González

C onforme transcurren las semanas en el presente año, se siguen analizando las fuentes y efectos de la crisis financiera global que hoy en día enfrentan los dife-

rentes países en el mundo: desde el manejo de la política monetaria por parte del Banco de la Reserva Federal (FED) en los Estados Unidos de América (EUA), hacia finales de los 90 y principios de este nuevo milenio, hasta el debilita- miento del sistema financiero estadounidense, con el ini- cio de quiebras de bancos de inversión, rescates y fusiones en el sector, en tiempos recientes. En el fondo, se trata de una crisis de credibilidad y de confianza de grandes dimensiones que ha puesto en

entredicho la política monetaria y financiera en nuestro vecino país. Paralelamente a ello, se muestra un desorden de valores en la vida de las corporaciones, tanto finan- cieras como en el sector empresarial, que hacen patente, ante la proximidad de la quiebra, los excesos de los altos ejecutivos, que contrastan con la política de eficiencia en la asignación de recursos que tanto se pregona en el ám- bito de los negocios en ese país.

REGULACIÓN PARA GENERAR CONFIANZA Es importante mencionar que, entre las características de un sistema financiero, se encuentra que es uno de los sectores económicos más regulados de la economía, y su regulación obedece a crear las condiciones de confianza en los mercados financieros y a establecer los incentivos adecuados para quien presta y pide prestado en el merca- do de crédito, dado el problema de información asimétrica que caracteriza a los mercados financieros. De acuerdo con Mishkin (2007), “Las crisis financieras ocurren cuando existe una interrupción en el sistema financiero, que causa un significativo incremento en los problemas de selección adversa y moral hazard (peli- gro de moral) en los mercados financieros, con lo cual los mercados son incapaces de canalizar eficientemente fondos de ahorradores a gente con oportunidades de in- versión productivas”. Lo anterior muestra que las crisis financieras se pro- ducen como resultado de un problema de confianza, en donde el problema de información asimétrica se incre-

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menta, y genera mayor desconfianza entre los agentes económicos. Esta misma desconfianza produce una reduc- ción en la actividad económica, producto de la suspensión de los flujos financieros que limitan el consumo y la in- versión. La caída en la actividad económica a su vez se tra- duce en mayor desconfianza, de tal forma que se pro- duce un círculo de desconfianza y malos resultados económicos que profundizan la contracción en la activi- dad económica.

POLÍTICA MONETARIA EN MÉXICO

El manejo de la política monetaria en nuestro país, por

su parte, ha mantenido una disciplina rigurosa. Dado su mandato de mantener el poder adquisitivo de la moneda, ha privilegiado la consecución de su objetivo de inflación de largo plazo, estableciendo a éste como el ancla nomi- nal de la economía. En el proceso, ha utilizado diversos instrumentos para cumplir con su misión. Entre ellos ha pasado de utilizar “el corto” a utilizar la tasa de interés interbancaria a un día, para enviar señales precisas de su posición de política monetaria. Es importante mencionar que el manejo de la política

monetaria está basado en las expectativas de inflación

y no necesariamente en la inflación registrada, con lo

cual se puede entender que las medidas de política mone-

taria tienen repercusiones varios trimestres posteriores a

la fecha de las posiciones de política monetaria que es-

tablezca el banco central. Dentro de todo esto, es crucial la estrategia de comunicación que siga la autoridad mo ne- taria para preservar su principal activo, activo intangible:

su credibilidad.

El logro del objetivo de inflación no se ha visto alcanza-

do debido a factores internos y externos, entre los cuales podemos mencionar el incremento administrado de los

precios y tarifas del sector público, el incremento extraor- dinario y coyuntural de precios de productos agrícolas y pecuarios, el incremento del precio de los commodities en general, que han afectado significativamente los niveles inflacionarios de los años 2007 y 2008. Sin embargo, pese

a estos factores, el nivel inflacionario se ha mantenido

en niveles bajos que han otorgado mayor estabilidad de precios a nuestra economía.

A partir de la crisis financiera, evidenciada con mayor

acentuación a partir de octubre de 2008, la posición de política monetaria ha variado al observar una caída en los componentes de demanda agregada, con lo cual ha rela- jado su posición al observar una caída en los precios in- ternacionales de los principales commodities , y al observar un deterioro en los indicadores de actividad económica en nuestro país.

¿NECESIDAD DE UN OBJETIVO DUAL?

A partir de las medidas recientes, en donde se ha redu-

cido la tasa de fondeo interbancario, han surgido voces e

incluso iniciativas de legisladores en el sentido de dotar

al banco central de un objetivo dual; es decir, no sólo de

preservar el poder adquisitivo de nuestra moneda, sino de contribuir directamente al crecimiento económico.

sino de contribuir directamente al crecimiento económico. La pregunta surge de la política monetaria aplicada en

La pregunta surge de la política monetaria aplicada en años recientes, en donde al parecer se ha establecido una política neutral y en algunas ocasiones restrictiva, buscando reducir el nivel inflacionario a la meta de inflación trazada, con lo cual se ha apreciado que el mantener elevado el nivel de las tasas de in- terés ha inhibido el crecimiento económico, con lo cual se han querido explicar los resultados pobres en crecimiento que ha tenido nuestro país en los últimos ocho años. Sin embargo, al repasar la historia de política monetaria reciente en los EUA, donde la FED tiene efectivamente un objetivo dual, podemos apreciar que las “burbujas” creadas en torno al comportamiento del mercado de valores, en es- pecífico en el valor de las acciones de las empresas de tecnología, internet y telecomunicaciones en 2000; y del mercado de bienes raíces en el periodo de 2003 a 2007, muestran ser resultado de políticas monetarias demasiado laxas, que propiciaron el exceso de liquidez y alentaron de manera excesiva el crédito, propiciando en parte los actuales resultados de crisis financiera. La intervención de la autoridad monetaria parece ser más bien un deseo de cuidar por un lado su mandato de estabilidad de precios, pero contaminado con la necesidad primaria de evitar la caída y/o alentar la actividad económica, con lo cual se han aplicado medidas monetarias que han afectado significativamente los mercados financieros, al dotarlos de liquidez sin sustento real del valor de los activos financieros en cuestión, o bien en buena medida presionando la demanda de los activos financieros, propiciando un valor no sustentado en el crecimiento real de la economía sino del exceso de recursos disponibles en el mercado crediticio. Esta experiencia manda una señal de alerta, en el sentido de que un objetivo dual puede contaminar el proceso de consecución del objetivo de estabilidad de precios, al grado de crear no sólo una crisis de liquidez y financiera, sino un quebranto amplio en la economía real, como se está apreciando no sólo en los EUA sino en el resto de los países del mundo, producto del proceso de globali- zación que ahora vivimos y que está plenamente influenciado por la innovación financiera que ha elevado significativamente el contagio y la interconexión entre los mercados. Por lo tanto, establecer el mandato de responsabilidad sobre la banca central del crecimiento puede distraer del objetivo monetario por excelencia, que es mantener el valor real de la moneda.

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32 LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA CONOCIMIENTO RIESGO CAMBIARIO E IMPACTO EN INFLACIÓN En México,

RIESGO CAMBIARIO E IMPACTO EN INFLACIÓN En México, la reducción de las tasas de interés que se está apreciando en este inicio de 2009, para tratar de contribuir

en la liquidez y aliento a los mercados de crédito, está enfrentando el riesgo cam- biario. A raíz de la crisis financiera, en principio de liquidez y posteriormente de solvencia de las instituciones finan- cieras en los EUA, la falta de dólares en los mercados ha creado presiones en los mercados emergentes, en donde nuestro país no es la excepción, de tal forma que la reducción de tasas está invitando a retirar recursos de nuestra economía por parte de inversionistas extranjeros, los cuales principalmente ven terminados sus plazos de inversión

y observan la falta de liquidez de sus

mercados base, con lo cual propician presiones en los mercados cambiarios de los países emergentes, situación que

se mantendrá a lo largo de 2009.

Aunado a lo anterior, existe una deuda externa privada en México, que en años recientes se había incrementado, claro que con plazos mayores a los ex- perimentados en 1995, pero al fin de cuentas mayor y con compromisos a liqui- darse paulatinamente conforme avanza el tiempo, con lo cual se conforma otro elemento de presión sobre el tipo de cambio. La evidencia muestra que estas presiones cambiarias, de sostenerse por se-

manas y meses, contaminan el proceso inflacionario, con lo cual ponen en riesgo

el objetivo de estabilidad de precios.

Esto compromete la política monetaria seguida recientemente por la autori- dad monetaria, tratando de alinearse con la política fiscal y contribuir al proceso de expansión que requiere la economía en este momento.

POLÍTICA MONETARIA Y CRECIMIENTO La contaminación de precios descrita a través de la presión sobre el tipo de cambio nos muestra los riesgos de ligar por mandato la política monetaria con el crecimiento de corto plazo, con los consabidos riesgos que ya ha demostrado la experiencia reciente estadounidense. Al parecer, el manejo de una política mone- taria con el objetivo central de mantener el poder adquisitivo de la moneda, y coadyuvar el crecimiento en el largo plazo, al lograr la estabilidad de precios y la consecución de la meta inflacionaria programada por el banco central, muestra más beneficios que comprometerse con un crecimiento de corto plazo. La mejor evidencia de esto son los resultados de la política monetaria imple- mentada en los últimos 10 años en los EUA, y el escaso margen de maniobra actual de la FED para hacer frente a la mayor crisis económico-financiera en la historia reciente.

MECANISMOS DE TRANSMISIÓN MONETARIA Sin duda, parte de las respuestas se encuentran en los mecanismos de trans- misión monetaria que se están utilizando para enviar las señales a los agentes económicos, y efectivamente influir en los mercados de crédito de manera ade- cuada y prudente. Sin embargo, dentro de los diferentes mecanismos de transmisión moneta- ria; vía tasas de interés, que impactan en mercados de valores, tipo de cambio, hojas de balance de los agentes económicos, familias y empresas, queda claro que si no existe un marco institucional que permita que las señales moneta-

rias, ahora a través de la tasa de fon- deo interbancario, lleguen a los agen- tes económicos, y en específico a los mercados de crédito y su integrantes, la política monetaria actual contribuirá de manera limitada con el crecimiento de largo plazo.

LAS OTRAS FUNCIONES DEL BANCO CENTRAL

El

banco central, además de mantener

el

poder adquisitivo de la moneda, tiene

la

obligación de promover el sano des-

arrollo del sistema financiero, de acuer- do a la Ley del Banco de México; asi- mismo, tiene la obligación, en conjunto con otras autoridades financieras, de fomentar la competencia entre interme- diarios, promover la transparencia en la prestación de los servicios financieros

y ampliar el acceso a los mismos, de

acuerdo a la Ley para la Transparencia

y Ordenamiento de los Servicios Finan-

cieros. Por ello es particularmente importante avanzar y ac- tuar decididamente en medidas que se traduzcan en que

las señales de política monetaria realmente lleguen a los usuarios de crédito y realmente produzcan el impacto deseado; de otra manera, estamos viendo una política monetaria limitada, con impactos regionales limitados

y en muchos casos nulos; dada la concentración de los

prestadores de servicios financieros y las condiciones de exceso de demanda de crédito sobre una oferta limitada,

lo cual produce que las señales vía tasas de interés tarden

en transmitirse en la economía, y no necesariamente el

usuario del crédito enfrente un costo de crédito similar

a la señal enviada por la Banca Central, sino que en su

mayoría enfrenta tasas más elevadas que no sólo compro- meten la viabilidad presente de los sectores, sino su via- bilidad futura.

ALCANCES DE LA POLÍTICA MONETARIA Es importante reconocer que la política monetaria no pue-

de por sí sola asegurar una trayectoria de crecimiento en

el largo plazo, si no se cuenta con un conjunto de políticas

económicas que coadyuven a la eficiente asignación de los

recursos. Es el caso de la política fiscal. La política monetaria debe contribuir significativa-

mente a la estabilidad, con lo cual producirá beneficios al reducir volatilidad, reducir incertidumbre, fomentar

el ahorro, afianzar los mecanismos de transmisión, para

influir de manera directa y efectiva en los mercados de crédito, a través de los cuales coadyuvará con el creci- miento de largo plazo. Sin duda, la política monetaria y financiera requiere hacer énfasis no sólo en su papel de estabilidad, sino que debe incrementar su efectividad en la regulación y fomento de la competencia en los merca- dos financieros, para traducir sus medidas de política en medidas más efectivas en la economía real.

CONOCIMIENTO

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La crisis económica mundial y las finanzas públicas en México

Horacio Enrique Sobarzo Fimbres

1. INTRODUCCIÓN

L a reciente crisis mundial constituye una potencial amenaza a la sostenibi- lidad o sustentabilidad de las finanzas públicas en México. La experiencia en materia de reforma fiscal muestra que, en las últimas décadas, la re-

caudación, como proporción del PIB, prácticamente ha permanecido constante. Como se documenta brevemente en el artículo, esta situación fiscal se explica en buena medida por el pobre desempeño económico del país en al menos tres décadas, caracterizado no sólo por un crecimiento económico bajo, sino también

muy errático. En este sentido, la actual crisis económica podría catalogarse como una crisis más. Sin embargo, la naturaleza de la presente crisis, de origen externo, le añade dimensiones nuevas al análisis, particularmente porque el ajuste necesario hoy conlleva aumentos en el gasto público, a diferencia de las crisis anteriores, en que el ajuste macroeconómico se daba mediante reducciones en el gasto. Elaborar un pronóstico respecto al desempeño fiscal del país en los próxi- mos meses es complicado y riesgoso, pues existen muchas incógnitas respecto

a la duración y profundidad de la crisis actual. Se argumenta que, de ser extensa

y profunda, se pone en riesgo la sustentabilidad fiscal del Estado mexicano, no sólo porque se anularían muchos avances parciales de los últimos años, sino

también porque aspectos tan importantes como la política social podrían sufrir retrocesos muy costosos.

la política social podrían sufrir retrocesos muy costosos. Doctor Horacio Enrique Sobarzo Fimbres Profesor-

Doctor Horacio

Enrique Sobarzo

Fimbres

Profesor-

Investigador

Centro de Estudios Económicos El Colegio de México hsobarzo@colmex.

mx

Económicos El Colegio de México hsobarzo@colmex. mx 2. DESEMPEÑO FISCAL RECIENTE Como ya es conocido, si
Económicos El Colegio de México hsobarzo@colmex. mx 2. DESEMPEÑO FISCAL RECIENTE Como ya es conocido, si

2. DESEMPEÑO FISCAL RECIENTE Como ya es conocido, si se excluyen los ingresos petrole- ros y se consideran sólo los impuestos no asociados al petróleo, la recaudación, con algunas excepciones, ha os- cilado alrededor de los diez puntos porcentuales del PIB. El Cuadro 1 resume la evolución y estructura de la recau- dación en los últimos 25 años. En una primera instancia, los números parecerían su- gerir que prácticamente nada se ha hecho en materia de reforma fiscal en estas últimas tres décadas. Sin embargo, éste sería un juicio simplista y apartado de la realidad. En un análisis más detallado de las modificaciones fiscales puede decirse que el sistema impositivo ha evoluciona- do hacia un esquema más moderno y eficiente. Por ejemplo, el esquema de integración evita la doble tributación; la existencia de impuestos como el IVA, el im- puesto sobre la renta (ISR), el impuesto al activo (IA) 1 y el recientemente creado impuesto empresarial de tasa única (IETU), en conjunto, cumplen también con la función adi- cional de ser elementos de control; las tasas del ISR en México se han modificado gradualmente para adaptarse a los niveles internacionales.

34

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

Al mismo tiempo, subsisten problemas serios, como la

aún muy reducida base fiscal, el hecho de que una buena cantidad de los cambios legales han dado origen a una le- gislación complicada y crecientemente costosa para los contribuyentes, además de que algunas de estas modifica- ciones no han reducido de manera significativa la práctica de la elusión fiscal, particularmente de los grandes contribu- yentes.

Cuadro 1 Evolución y Estructura de la Recaudación del Gobierno Federal (1980-2005)

(% del PIB)

Concepto

1981-1990

1991-2000

2001-2005

Total Ingresos

15.8

16.0

18.1

Petroleros

5.7

4.3

6.4

No Petroleros

10.1

11.7

11.7

Tributarios

9.0

9.3

11.5

ISR

4.3

4.6

5.2

IVA

3.0

3.0

4.0

IEPS

0.8

0.4

1.5

Importaciones

0.7

0.8

0.4

Otros

0.2

0.5

0.4

No Tributarios

1.1

2.4

0.2

Fuente: Elaboración propia con cifras de SHCP e INEGI

A pesar de las modificaciones a que se ha hecho re-

ferencia 2 y otras que por espacio se omiten, debe hacerse notar que estos cambios han sido de alcance limitado, y a la par de las mismas evasión y elusión fiscales, subsisten importantes tratamientos fiscales especiales y exenciones que, en su conjunto, constituyen pérdidas recaudatorias que bien pueden representar varios puntos porcentuales del PIB.

3. CARACTERÍTICAS DE LAS REFORMAS El breve recuento que se hizo en la sección anterior pa- recería sugerir que, en un análisis más detallado, no ne- cesariamente ha habido un estancamiento fiscal, toda vez que, con limitaciones, el sistema fiscal se ha hecho más moderno y no se podría negar que ha habido algunos cam- bios importantes. Sin embargo, más allá de la enumeración de estas modificaciones, la evaluación numérica más sencilla, o si se le quiere llamar, la prueba de fuego, según el Cuadro 1, es que la carga fiscal, como proporción del PIB, prácti- camente ha permanecido estancada en las últimas tres décadas. Estos resultados habría en todo caso que evaluar-

los en el contexto económico en que han ocurrido. Va- rias consideraciones merecen comentarios. Primero, es evidente que una buena parte de estas modificaciones han sido adaptaciones y cam- bios que se han reflejado en la construcción de un esquema tributario más moderno o, al menos, que ha ido cambiando con la frecuencia necesaria para adap- tarse a las transformaciones tan fuertes que la pro- pia economía mexicana ha experimentado. Si se pone especial énfasis en las modificaciones fiscales en la década de los ochenta, por ejemplo, podría afirmarse que éstas fueron exitosas, toda vez que evitaron caídas drásticas de la recaudación como, de hecho, ocurriera en algunas economías de Latinoamérica. Si se piensa en todo el período aquí comentado, de las últimas tres décadas, y se tiene en mente el pobre desempeño económico de la economía, podría enton- ces argumentarse que el desempeño fiscal no ha sido malo, toda vez que al menos se ha mantenido una car- ga fiscal constante. Esto es particularmente cierto, si se tiene en mente que, desde el punto de vista imposi- tivo, el problema principal no ha sido la reducida tasa promedio de crecimiento económico, sino, particular- mente, su comportamiento tan errático, caracterizado por períodos de crecimiento moderado, y seguido por caídas, en algunos casos drásticas, del PIB. En términos tributarios, caídas recurrentes y drásticas del PIB, acompañadas de períodos de ines- tabilidad económica generalizada, tienen impactos muy difíciles de revertir una vez que la economía regresa a la senda del crecimiento.

CRECIMIENTO DEL SECTOR INFORMAL Quizás la mejor prueba de ello es el crecimiento tan fuerte que en las últimas dos o tres décadas ha regis- trado el sector informal, en buena parte como resulta- do de esas crisis, lo que ha dificultado sobremanera el proceso recaudatorio. A manera de ilustración, según estimaciones de Cantalá, Sempere y Sobarzo (2005), en el año de 2003, de un universo potencial de percep- tores de ingreso en el régimen de personas físicas con actividad empresarial y profesional, se tenían registra- dos como contribuyentes (no necesariamente activos), poco más de cinco millones de contribuyentes, frente a un universo potencial estimado en más de once mi- llones. Para ese año, se estimó una tasa de evasión su- perior al 70 por ciento y, como proporción del PIB, una evasión cercana al 1.0 por ciento. A ello habría que añadir los gastos fiscales que, por este régimen, se estimaron en un monto similar. Aunado al aumento en el tamaño de las actividades informales, las recurrentes crisis económicas han fa- cilitado una creciente concentración del ingreso, así como la consolidación o crecimiento de estructuras de mercado muy concentradas. Ambos fenómenos han actuado en detrimento del proceso de recaudación. Está ya suficientemente documentado que la excesiva concentración del ingreso dificulta la recaudación

CONOCIMIENTO

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

35

CONOCIMIENTO LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA 35 pues, por un lado, se tiene un amplio

pues, por un lado, se tiene un amplio sector con reducida capacidad de generación de ingresos lo suficientemente altos para ser gravados o bien que se producen en el sec- tor informal y, por otro lado, la concentración fuerte de la riqueza, en un escenario de legislación débil, actúa en favor de la evasión y elusión fiscales (véase por ejemplo Burgess y Stern [1993]). 3

REFORMA TRIBUTARIA Al momento de plantear una reforma tributaria, esta con- sideración es sin duda muy importante, ya que con fre- cuencia, las reformas fiscales se enfrentan al típico dilema de la equidad y la eficiencia. Si bien se ha llegado a argu- mentar que la excesiva concentración del ingreso en rela- tivamente pocas manos debería hacer más fácil el trabajo de gravar a grupos tan visibles, la experiencia internacio- nal sugiere que esto no es así, ya que con frecuencia estos grupos concentran un poder muy grande frente al Estado lo que, aunado a una legislación débil y una marcada fragi- lidad institucional, dificulta mucho la recaudación. Una consideración adicional a los intentos de reforma fiscal ocurridos en las décadas recientes es que, con la excepción de la reforma de 1980, cuando se introdujo el IVA, y la más reciente de 2008, todas las otras modifica- ciones han ocurrido en períodos posteriores a una crisis económica. Es decir, han sido, en todo caso, propues- tas o modificaciones impositivas orientadas a resarcir la pérdida de ingresos del sector público, resultado de la recesión. Si bien esto puede ser entendible en el contexto de una política económica orientada a reducir los desequilibrios fiscales, particularmente en la década de los ochenta, no debe ser sorprendente que la carga fiscal, como propor- ción del PIB, no haya aumentado. Es curioso, por ejemplo, que en épocas de fuertes recesiones económicas en el país se han hecho modificaciones tributarias para aumentar los ingresos públicos cuando, en principio, una medida de esa naturaleza se antoja recesiva.

FALTA DE VISIÓN ECONÓMICA No deja de sorprender también que, en los períodos de crecimiento, por diversos motivos, los intentos de reforma fiscal o se han pospuesto o se han abortado, como sucedió en los años recientes. Si bien esto es hasta cierto punto racional desde una perspectiva político electoral, revela también una falta de visión económica de mediano y largo plazos. Un último punto que valdría la pena destacar en el análisis del periodo es que, si bien con frecuencia se ar- guye que la carga tributaria, como país, es baja, es también cierto que, por lo reducido de la base, la carga por con- tribuyente activo puede resultar, de hecho, muy elevada. Puesto en palabras simples, hay un segmento importante de agentes económicos que, por elusión o evasión, no tributan y, en consecuencia, los que sí lo hacen, ter- minan soportando una carga impositiva muy elevada. Lo anterior, de hecho, se hace más patente si se toma en cuenta que los márgenes de deducciones son en México relativamente reducidos, lo que significa que la tasa efec- tiva, a diferencia de la nominal, que puede ser internacio- nalmente competitiva, termina siendo elevada.

4. UNA REFORMA FISCAL DE FONDO Las consideraciones en las secciones anteriores plantean que una reforma fiscal, en el México de hoy, debe rebasar el aspecto puramente tributario y ser, efectivamente, una reforma fiscal; es decir, incorporando tanto ingreso como gasto públicos, o como se le ha dado en llamar reciente- mente en México, una reforma hacendaria. Existe ya documentación que sugiere que, en países con experiencias acumuladas de gasto público ineficiente, para que una reforma fiscal exitosa ocurra, exige de modi- ficaciones importantes en la forma como se gasta (véase por ejemplo Burgess y Stern [1993]). No es el propósito de este artículo el analizar cómo habría idealmente que reformar los esquemas de gasto en México y, de hecho, éste es objeto por sí mismo de un

36

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

análisis en un capítulo por separado; pero puede aventu- rarse que la tarea es muy grande, difícil y, sin duda, de lar- go plazo, ya que implica modificaciones a estructuras muy enraizadas en un sistema político que, si bien democrático, por lo mismo exige de cambios graduales para ir vencien- do los obstáculos en el terreno político. El puro aumento de la carga tributaria, sin modificaciones a la estructura y eficiencia del gasto, como hasta ahora se ha planteado, no sólo es insuficiente, sino también no deseable.

EXPORTACIONES PETROLERAS

A fin de avanzar un poco con esta argumentación, puede

plantearse, a manera de ejemplo, el período reciente, en que México pudo “beneficiarse” de los aumentos en el

precio internacional del petróleo. Los ingresos adicionales por concepto de exportaciones petroleras y en general de energía, de hecho representaron aproximadamente los in- gresos que se estimaba produciría la iniciativa de reforma fiscal planteada al inicio del gobierno de Vicente Fox. Sin embargo, si se analiza, aunque sea de manera superficial

la forma en que se ejerció el gasto adicional resultante,

se observa que 50 por ciento de estos excedentes se ca- nalizaron como gasto en infraestructura a los gobiernos estatales. Lo anterior parecería razonable, de no ser por el hecho de que, a diferencia del gasto federal que se ha trans- parentado en un grado importante, la transparencia y rendición de cuentas en el ámbito de los gobiernos es- tatales y municipales deja mucho que desear. Más aún, la marcada dependencia de los gobiernos estatales en materia de transferencias federales no ha contribuido a la creación de mecanismos de responsabilidad fiscal en las entidades federativas, ya que su esfuerzo tributario tiene poca o nula vinculación con los recursos a gastar y, par- ticularmente, con la forma en que éstos se ejercen. 4 Es curioso, por ejemplo, que una práctica de los go- biernos estatales frente a este aumento fue la de canalizar parte de los ingresos por participaciones, que con ante- rioridad se destinaban a gasto de inversión, hacia gasto corriente. El resultado fue que en el transcurso del año 2006 el aumento en el gasto corriente fue cercano al 30 por ciento, frente a un incremento en el gasto de inversión no mayor al 3 por ciento.

REINGENIERÍA DEL GASTO Una reingeniería del gasto requeriría de mecanismos eficientes de rendición de cuentas en las dependencias federales, pero también en los ámbitos estatal y munici- pal, lo que implica reformar de raíz la estructura de las relaciones fiscales intergubernamentales, así como toda la legislación en que se sustenta. De hecho, la experiencia de las últimas décadas en México muestra que los cam- bios importantes en materia de coordinación fiscal han ocurrido sólo cuando ningún gobierno de los diferentes ámbitos involucrados ha experimentado reducción de recursos. En otras palabras, si se quiere modificar la estructura de relaciones fiscales intergubernamentales, como parte de una reforma al gasto, el mejor momento, y quizás el

único escenario de éxito, es en el contexto de una reforma tributaria que, al aumentar los ingresos, garantice que ningún gobierno “pierde” como resultado de los cambios.

5. CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL

A la luz de los comentarios anteriores, la reciente crisis

económica mundial plantea cuestionamientos impor- tantes, algunos de los cuales se comentan en las siguien- tes líneas.

de los cuales se comentan en las siguien- tes líneas. Primero, la crisis económica actual, si

Primero, la crisis económica actual, si bien es de ori-

gen externo, pone en tela de juicio, una vez más, la posi- bilidad de aumentar la recaudación de manera sostenible.

A diferencia de experiencias pasadas, en que el ajuste se

daba mediante reducciones en el gasto y aumentos (o in- tentos de evitar caídas) en la recaudación, se presenta el

reto adicional de recurrir a una política fiscal activa, como instrumento mínimo de reactivación económica, lo que le añade un grado de dificultad. En 2009 esto será parcial- mente posible; pero, de continuar el efecto de la crisis en años o meses posteriores, será sin duda muy difícil, si no imposible, mantener simultáneamente un gasto público creciente y una recaudación a la baja. De ser éste el caso,

el tema será entonces el de si el estado debe o no recurrir a

una política de endeudamiento agresiva, lo cual se antoja difícil en un contexto de crédito escaso y caro.

CONOCIMIENTO

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

37

Segundo, un dilema importante al que de hecho se enfrentan prácticamente todos los países y sus gobier- nos es el relacionado sobre si la reactivación económica debe darse vía gasto público, o bien, reducciones im- positivas. En general, se acepta que la expansión del gasto tiene la ventaja sobre la reducción de impuestos toda vez que en tiempos de crisis las familias tienden, por natura- leza, a reducir gastos y aumentar ahorros. No obstante, cuando se piensa en las empresas, este argumento no ne- cesariamente se sostiene, por lo que una mezcla de ambas medidas podría ser razonable. Tercero, si la opción es aumentar el gasto público, como de hecho lo están haciendo ya una buena canti- dad de países, entonces el tema de la oportunidad y eficiencia de éste es central. Este aspecto es importante porque, como ya se mencionó, la eficiencia del gasto pú- blico en México en las últimas décadas ha dejado mucho que desear. Más aún, la excesiva reglamentación del gasto federal de los últimos años puede de hecho convertirse en un serio problema que, sin duda, debe ser atendido a la brevedad posible. Cuarto, una crisis muy prolongada pone en grave peligro la continuidad de la política social, particular- mente la relacionada con el combate a la pobreza y la pro- visión de servicios públicos básicos como son los casos de educación y salud. De hecho, los avances, aunque modes- tos, de los últimos años podrían desaparecer -y es bien sabido que no son fácilmente recuperables-, una vez que se reinicie el crecimiento económico. Quinto, en realidad, existen muchas incógnitas sobre la magnitud, profundidad y duración de la presente cri- sis económica, particularmente si se prolonga más allá de 2009. Por ejemplo, no está del todo claro qué sucederá con variables tan importantes para México, como es el caso del precio internacional del petróleo, por mencionar sólo una de las muchas incógnitas.

por mencionar sólo una de las muchas incógnitas. Por último, y a manera de conclusión, la

Por último, y a manera de conclusión, la gran interro- gante es hasta qué punto el Estado mexicano y sus rela- tivamente frágiles finanzas públicas son lo suficiente- mente sostenibles como para fungir como garantes de última instancia frente a una eventual crisis económica sistémica.

REFERENCIAS

Burgess, R. y N. Stern (1993) “Taxation and Development”, Journal of Economic Literature, XXXI,

pp.762-830.

Cantalá, D., J. Sempere y H. Sobarzo (2005) “Evasión fiscal en el impuesto sobre la renta de las personas físicas”, SAT-SHCP (página Web).

Sobarzo, H. (2006) “Esfuerzo y potencialidad fiscal de los gobiernos estatales en México. Un sistema fiscal representativo”. El Trimestre Económico, vol. LXXIII(4), México, octubre-Diciembre, Núm. 292.

1 Con la introducción del IETU, en 2008, el IA desapareció.

Con la introducción del IETU, en 2008, el IA desapareció. 2 La reforma más reciente, de

2 La reforma más reciente, de enero de 2008, se comenta más adelante, en la sección 4.

3 Incluso, puede afirmarse que, en buena medida, la concentración excesiva de mercado es resultado de un esquema legal débil.

4 Véase Sobarzo (2006).

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

38 LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA CONOCIMIENTO Catastrofismos, profecías y cuentos de hadas La política

Catastrofismos, profecías y cuentos de hadas

La política y la crisis económica

y cuentos de hadas La política y la crisis económica Martha Anaya Escritora Premio Nacional de

Martha Anaya Escritora Premio Nacional de Periodismo manayamx @yahoo.com.mx

Martha Anaya

A demás de los agujeros en los bolsillos y los temores que nos provoca la crisis económica, ésta ha desa- tado en nuestro país un asombroso vendaval en el

terreno político, que lo mismo ha ubicado a unos como “catastrofistas”, y a otros como “realistas”; a unos más como “contadores de cuentos de hadas”, y a los restantes como “profetas del desastre”. En medio de la tormenta del color del dinero, no fal- tan quienes declaran una cosa, al poco rato cambian su percepción, se desgarran las vestiduras, amarran navajas, aporrean al oponente con reclamos de ingratitud y hasta de traición a la patria; mientras, unos pocos se contonean

y zorrunamente aprovechan el momento para tomar el

bolso, irse de compras y llevar agua a su molino. Vaya, aun los pobres mortales que no juegan en la bolsa ni tienen dólares ni hacen política partidista, se

topan con la crisis económica por doquier: en la casa, en

el mercado, en la calle, en las escuelas, en los comercios,

en los cafés, en los restoranes, frente al recibo del agua, de

la luz, del gas

ojos se salen. El alma se escapa.

Los dígitos aumentan en las cuentas. Los

No, ningún espacio ha sido desdeñado por esta crisis económica –más profunda, según nos han dicho los exper- tos, que la de 1929-. Tampoco nuestros actores políticos ni los del mundo del dinero han desdeñado espacio alguno para brincar a las primeras planas de los diarios, de los noticieros de radio y televisión, del internet y, mucho me- nos, de YouTube.

VERSIONES CONTRARIAS Por más que intentemos escondernos, las fauces de la cri- sis nos encuentran. Nos atrapan los análisis y augures; las voces de nuestros illuminati, que transmiten sus visiones y nos obsequian versiones tan distantes y opuestas unas de otras como el limón del chocolate, el cielo del infierno, el PAN del PRD, Agustín Carstens de Guillermo Ortiz, Fe- lipe Calderón de Carlos Slim… Pero ahí las tenemos. Desde los encantadores parajes de Davos, nuestros “expertos” en crisis -encabezados por el ex presidente Ernesto Zedillo- llevaron a reconocer al presidente de México que lo del “catarrito” (primer diagnóstico sobre la crisis de nuestro secretario de Hacienda), a lo mejor

CONOCIMIENTO

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

39

se convierte en “pulmonía”; aunque no hay que preocu- parse mucho, diría, pues tiene a su lado ¡a uno de los me- jores equipos económicos del mundo!

No sólo eso, arropado por el equipo zedillista, el jefe del Estado mexicano afirmaría ante la comunidad mundial que “vamos (sí, nosotros los mexicanos, nuestro país) a ser el motor del crecimiento internacional para el si- glo XXI”, al tiempo que le soltaba un sopapo al primer catastrofista en tiempo, Guillermo Ortiz (gobernador del Banco de México), por anunciar que la producción en Méxi- co decrecería 1.8 por ciento. Otro escenario: en el mismísimo zócalo de la ciudad de México y por cuanto camino vecinal y municipal recorre por el país, Andrés Manuel López Obrador aparece con su insistente “salvar a México”; habla de la necesidad de cambiar el modelo económico, y una y otra vez recuerda a sus seguidores el eslogan que utilizó durante su campaña por la Presidencia de la República: “Por el bien de todos, primero los pobres”. Envía cartas a los legisladores y se apersona en la mis- ma Cámara de Diputados para demandar recortes al gasto

y denunciar que Calderón “no hace nada” ante la crisis.

“CATASTROFISMO” El 5 de febrero fue, sin embargo, la fecha que marcó de

lleno el debate político sobre la crisis económica entre los diversos actores. En pleno festejo del 92 aniversario de la Constitución, el presidente de la República alborotó la gallera, denunciando el “catastrofismo” de algunos. Alegó que “no es válido dividir deliberadamente a los mexicanos

y sembrar el encono y el odio entre ellos”. Es tiempo de

aportar, no de demeritar, aseveró impaciente. El dardo iba dirigido a López Obrador. Al menos, tal fue la lectura general. Pero al paso de éste, se cruzó un personaje que nadie esperaba: Carlos Slim (de quien, por cierto, aún no se conocía su romance con la reina de Jor- dania). En un foro organizado por el Congreso, “México ante la crisis. ¿Qué hacer para crecer?”, en un tono desenfa- dado, Slim le reviró directamente a Calderón: “No quiero ser catastrofista, pero hay que prepararse para prever y no estar viendo las consecuencias y después estar llo- rando.” Ante los legisladores, Slim dibujó para México un escena- rio así: “se va a caer el empleo, van a quebrar las empre- sas; muchas chicas, medianas y grandes; van a cerrar los comercios; va a haber locales cerrados por todos lados; va

a haber inmuebles vacíos. Es una situación que va a ser delicada.”

¿A QUIÉN CREERLE? Semejante vaticinio, en palabras del empresario más im- portante y rico del país, y uno de los más ricos del mundo, cimbró al gobierno panista. La declaración de Carlos Slim golpeó en la banda de flotación del gobierno. ¿A quién creerle? ¿Al gobierno y a uno de los mejores equipos económicos del mundo según Calderón, o al hombre que sabe hacer negocios, cuenta con magníficos asesores económicos y cuya fortuna se calcula en 59 mil millones de dólares?

y cuya fortuna se calcula en 59 mil millones de dólares? La irritación del gobierno de

La irritación del gobierno de Calderón ante los au- gurios de Slim se desató ipso facto. El secretario del Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano -el mismo personaje que suele utilizar el gobierno cuando desea “golpear” a López Obrador o a Marcelo Ebrard— apa- reció ante cuantos micrófonos encontró (y que se le abrieron a petición de la oficina de comunicación de la Presidencia de la República), a responderle a Slim y sus vaticinios: Son, dijo, “catastrofistas, no tienen sustento sólido, se trata de afirmaciones aventuradas”. Lo llamó inconsciente y, más aún, cuestionó si tales pronósticos no obedecían más bien “a un buen deseo de que las empresas se abaraten para luego comprar- las”, o bien “quiere más concesiones en áreas donde no las ha obtenido”. La catilinaria de Lozano dividió aún más a las distintas fuerzas políticas. El líder del PAN, Germán Martínez, consideró que de nada sirve lamentarse públicamente de la situación económica; Jesús Ortega, presidente del PRD, ubicó en la desigualdad social y la prevalencia de los monopolios buena parte de los problemas económicos del país; el líder priísta en la Cámara de Senadores, Manlio Fabio Beltrones, alegó que lo dicho por Slim era sólo y sencillamente, “parte

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

40 LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA CONOCIMIENTO del debate” por lo cual no había ni

del debate” por lo cual no había ni que asustarse ni arre- drarse.

ARRECIA LA DISCUSIÓN La discusión se abrió entonces aún más: Federico Be- rrueto alegó que las palabras del gobierno iban “contra la realidad, más que contra Slim”. Nos guste o no, por más que se desee, diría, “la política no puede preva- lecer sobre la economía”. Con Echeverría y López Portillo, ese voluntarismo nos llevó al desastre. Y más grave sería ahora, cuando el mundo tiene dueños, y uno de ellos es precisamente ese señor que dijo que la crisis era de mag- nitudes mayores. Alejandro Nadal alzaría su voz desde otra tribuna, al son de que “las tonteras de Slim, o las pronunciadas por Calderón-Ortiz-Carstens revelan que desde el poder sólo se busca engañar”. Sus dichos son “meros cuentos de ha-

das”, pues la solución de la crisis está en la economía real

y no en el sector financiero. Lo crucial, afirma, es detener

el deterioro salarial y eso pasa por reorganizar todo el modelo económico. Los pueblos deben recibir la lucha que viene “con rei- vindicaciones políticas bien definidas”, ya que la crisis va

a empeorar, y el capital va a resistir por todos los medios

a su alcance. Tal es su posición. El caso es que han ido y venido montañas de de- claraciones. Como diría el ex subsecretario de Hacienda, Francisco Suárez Dávila, hemos vivido en estos días ¡todo un “debate bananero!”, pues el verdadero debate es si el gobierno hizo un diagnóstico equivocado de la crisis

o -si es correcto- no atina con el remedio por ataduras

ideológicas o, peor aún, por incapacidad.

Y señala clarito: El programa de infraestructura ya en- vejeció por falta de ejecución; la banca del “subdesarrollo” apoya con factoraje a pymes, lo que debería hacer la banca comercial; ofrece garantías multimillonarias sin crédito que las sustente, como ofrecer “monturas sin caballos”. El efecto económico “expansionista” está magnificado

y amañado. Cuando todo el mundo monta grandes pro-

gramas, nosotros los hacemos pequeñitos. Cuando otros países revisan pragmáticamente su modelo, nosotros nos empeñamos en “el más de lo mismo, que no funcionó”, sin imaginación. Cuando el país está en peligro, indica Suárez Dávila, hay que decir las cosas por su nombre.

ECONOMÍA, POLÍTICA, NARCOTRÁFICO Así, mientras el debate continúa en el terreno político y los medios, la crisis avanza y se profundiza en el país. Por añadidura, nos enfilamos hacia unas elecciones inter- medias que presagian discordia y se ven asediadas por el narcotráfico. Elecciones que tendrán lugar el 5 de julio y en las que el PAN no las trae todas consigo. ¿Será esa una de las razones por las que el gobierno hace gala de opti- mismo y llama catastrofistas a quienes miran con lentes oscuros lo que se avecina? Si es así, aseguran los catastrofistas, los tiempos no dan. Sus cálculos indican que el primer trimestre del año será a la baja y que el segundo será peor, si no hay reac-

ción en nuestro vecino del norte, y así sucesivamente, has-

ta que el destino nos alcance, “porque en 2010 se acabó la

cobertura que garantiza un valor razonable al precio del petróleo”. Ese 2010, para rematar, es una fecha significativa para nuestro país. Año que desata memorias y fantas- mas, que nos retrotrae a 1910, inicio de la Revolución Mexicana; y a 1810, inicio de nuestra lucha de Indepen- dencia. Fechas que, para muchos mexicanos –del campo, sobre todo-, suelen tener mayor fuerza que cualquier análisis sesudo o múltiples declaraciones optimistas, así provengan del mismísimo presidente de la República. Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se en- cuentran directamente, que existen y que transmite el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos, escribe Marx en El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte.

CAMPEA LA INCREDULIDAD En ese “sentir” de la gente, la crisis económica (y su con- secuente desbarajuste político) se va apoderando de las almas. La incredulidad campea entre unos y otros, la desconfianza y la duda se alzan como barreras en cuanta acción tomamos, la posibilidad del fracaso y la derrota asoman sus rostros. Además de una crisis económica, estamos ante una cri- sis moral, catalogaría Jorge Fernández Santillán. Una crisis que no halla cómo andar por esos caminos sembrados de catastrofismos, fábulas, profecías y cuentos de hadas.

CONOCIMIENTO

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

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La relación entre economía y ecología en tiempos de crisis

Edgar González Gaudiano Julio César Puente Quintanilla

INTRODUCCIÓN

cuestión del apropiado lugar de la sociedad humana

dentro del orden natural ha constituido un punto cen- tral en la filosofía, desde sus comienzos. Así, la re-

lación entre la economía y la ecología, para bien o para mal, se encuentra en la raíz del pensamiento contem-

poráneo. Pero es claro que, a partir de mediados del Siglo XIX, esta relación comenzó a tornarse más y más conflic- tiva. Al incrementarse la capacidad del ser humano para transformar radicalmente su entorno vital e incluso para destruirlo de manera irreversible, el conflicto entre la economía y la ecología adquirió una nueva centralidad. Los actuales problemas sobre la disponibilidad de agua para satisfacer las crecientes necesidades de la po- blación y de los procesos productivos, así como los asun- tos relacionados con el cambio climático global, que han sido abordados recurrentemente en estas páginas, repre- sentan sólo dos casos actuales que ponen de manifiesto la dimensión del problema.

A partir de los años setenta del siglo pasado, y como

consecuencia de una serie muy variada de críticas sobre los severos impactos ambientales que el modo de vida es- taba generando, y sus riesgos implícitos, comenzaron a ponerse en marcha medidas para prevenir, mitigar y co- rregir algunas de las manifestaciones más visibles. Así, se propusieron políticas públicas, normas técnicas y sistemas de comando-control de emisiones, entre otras muchas, que posicionaron a nivel de prioridad las preocupaciones ciudadanas sobre el medio ambiente en la agenda política internacional.

L a

DESARROLLO SUSTENTABLE La Cumbre sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebra- da en Río de Janeiro, Brasil, en junio de 1992, constituyó su punto culminante. A partir de ahí se difundió el neo- logismo desarrollo sustentable, como una propuesta que intenta reconciliar el antagonismo entre el crecimiento económico, la protección del medio ambiente y la equidad social. 1 Sin embargo, y con todo lo que se ha discutido du- rante casi cuatro décadas en materia de medio ambiente y economía, se continúa observando una hegemonía de los temas económicos en el proceso de desarrollo, hegemonía que se confirma de manera cotidiana por el desmesurado énfasis puesto por el discurso político en el crecimiento, el empleo, la reactivación del mercado y

en el crecimiento, el empleo, la reactivación del mercado y el conjunto de variables relacionadas con

el conjunto de variables relacionadas con indicadores económicos, soslayando todo lo demás. Evidentemente, este énfasis se acentúa aún más en tiempos de crisis económica, cuando los precarios avan- ces logrados en las políticas ambientales son nuevamente postergados para cuando recuperemos la senda del creci- miento. Veamos.

DESARROLLO Y MEDIO AMBIENTE La economía, como disciplina y como práctica social, pue- de entenderse en relación con lo que se ha denominado “problema económico”. Este problema económico consiste básicamente en que los deseos humanos son infinitos, mientras que los recursos o medios para satisfacer esos deseos o fines son finitos o escasos. La economía, enton-

deseos o fines son finitos o escasos. La economía, enton- Doctor Edgar González Gaudiano Profesor Investigador

Doctor Edgar González Gaudiano Profesor Investigador del Doctorado en Ciencias Sociales Instituto de Investigaciones Sociales / UANL. Miembro del SNI 2 y de la Academia Mexicana de Ciencias Premio

Investigación UANL

2007

egonzalezgaudiano

@gmail.com

Premio Investigación UANL 2007 egonzalezgaudiano @gmail.com Doctor Julio César Puente Quintanilla Profesor

Doctor Julio César Puente Quintanilla Profesor Investigador Instituto de Investigaciones Sociales / UANL. PTC con perfil PROMEP Coordinador de Vinculación del IINSO jcpuente@gmail. com

42

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

ces, estudia la forma de resolver ese problema económi- co.

De manera sobresimplificada, la teoría económica orto- doxa busca cómo expandir los recursos para satisfacer cada vez más los deseos de la gente (ampliar la oferta), y la teoría social crítica, de corte ecologista o verde, lo que propone es limitar esos deseos en función de los recursos (reducir la demanda). Esta disputa entre la economía y la ecología coloca a la escasez y la disponibilidad de recursos naturales en un lugar preeminente. Planteado en estos términos, veamos qué ha ocurrido con el llamado desarrollo. Las teorías del desarrollo sur- gieron como una especialidad de la ciencia económica para responder a la desigualdad económica y social que prevalece entre las naciones, especialmente en los países más atrasados o de renta per cápita más baja. Su aparición se ubica en el periodo inmediato que pro- siguió a la Segunda Guerra Mundial, momento también en el que numerosos países en Asia y África rompían sus lazos colonialistas, así como los países de América Latina reclamaban impulsar el desarrollo autónomo en el mar- co de fuertes manifestaciones antiimperialistas. Se trata también del momento de constitución de un nuevo sujeto político, conocido como Tercer Mundo.

TEORÍAS DEL DESARROLLO Así, desde su inicio, las teorías del desarrollo delimitaron como campo de conocimiento el estudio de las debidas transformaciones de las estructuras económicas de las sociedades en el mediano y largo plazos, así como de las restricciones específicas que obstruyen dichos cambios estructurales en las sociedades tradicionales, denomina- das también: países subdesarrollados, dependientes, peri- féricos y emergentes, entre otras acepciones (Gutiérrez y González, 2009). Sin olvidar que el pensamiento económico es una forma de teoría social y que las diferentes teorías están basadas en principios morales particulares, incluyendo concepciones sobre la naturaleza humana y el valor del mundo no humano, Esteva (1996) señala que el desa- rrollo ha ocupado la posición central de una conste- lación semántica increíblemente poderosa, que surgió, según Naredo (2006) de una mutación del concepto cre- cimiento, mediante la cual el término desarrollo adquirió un virulento poder colonizador en la ciencia social, pronto aprovechado por los políticos. Los autores clásicos concibieron el crecimiento económico o progreso material como un continuo mo- vimiento que evoluciona por etapas ascendentes de la economía hacia el estado estacionario (o techo productivo

y demográfico de las naciones), para retomar de nuevo el

círculo virtuoso en un constante proceso evolutivo. Esta idea es la que condujo al significado del concepto desa-

rrollo, ya que, en el lenguaje ordinario, la noción de desa- rrollo describe un proceso mediante el cual se liberan las potencialidades de un objeto u organismo, hasta alcanzar

el estado más elevado posible. Éste fue el uso metafórico aplicado en biología para

explicar el desarrollo o evolución de los organismos vivos, a través del cual éstos logran realizar su potencial genético, y que alcanzó reconocimiento científico a partir de las tesis evolucionistas de Darwin, de quien, por cierto, el 12 de febrero pasado se celebraron 200 años de su natalicio.

PROCESOS GRADUALES DE CAMBIO Esa fue la idea que también se aplicó en el campo social para aludir a procesos graduales de cambio, así como para establecer correlaciones con la historia y potenciar las posibilidades plenas del sujeto humano, autor de su propio desa- rrollo, emancipado del designio divino. De este modo, crecimiento y desarrollo, en una perspectiva evolutiva, quedaron significativa y perennemente amal- gamados. A esta articulación se sumó la noción de modernización, afirmada a partir de la nueva configuración geopolítica surgida de la Segunda Guerra Mun- dial, sobre todo como un producto exportable al mundo en vías de desarrollo. Por ende, las teorías de desarrollo se han orientado desde entonces a construir sus propias respuestas para responder a una misma pregunta: ¿cómo alcanzar un desarrollo equiparable al de aquellos países que son capaces de satisfacer plenamente las necesidades de su población, elevando su nivel de vida mediante la creación de empleos y el aumento progresivo de los salarios? De ese modo, el concepto de desarrollo, al actuar como punto nodal en el discurso político, se ha posicionado como el epicentro de las políticas económicas que han buscado imitar sin restricción alguna el arquetipo del desarrollo industrial de los países de noroccidente. Con ello, ese concepto ha tenido un empleo tan extendido, que ha vaciado su contenido original convirtiéndose en un significante flotante en el discurso político convencional. Nadie estuvo en su momento en desacuerdo en encauzar esfuerzos hacia el desarrollo, igual que ahora existe poca oposición a la idea de la sustentabilidad.

CRECIENTE BRECHA ECONÓMICA Por su naturaleza evolucionista, lineal y ascendente, lo anterior lleva implícita una concepción en la que el desarrollo pasa, en primer término, por el crecimien- to económico, bajo el supuesto de que los avances en la esfera de la economía irradiarán efectos positivos hacia la esfera de lo social. Tener el pastel antes de querer repartirlo. Ya sabemos que esto no ha sido así, al observar la brecha cre- ciente entre la opulencia de unos pocos y el hambre de muchos 2 (véase Figura

1).

Figura 1

ciente entre la opulencia de unos pocos y el hambre de muchos 2 ( v é

CONOCIMIENTO

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

43

Por su parte, desde esa misma perspectiva, el ambiente fue reducido a un

conjunto de recursos a ser explotados para fines económicos, lo cual remite:

A una concepción de valor instrumental, en la que el ambiente es útil sólo

en la medida en que satisface necesidades humanas, sin considerar a los otros seres vivos, ni la integridad de los ecosistemas.

A una falsa idea de que no existen límites naturales al crecimiento económico.

A la equivocada percepción de que las contribuciones que la naturaleza hace

a la economía humana son un don gratuito (Barry, 1999).

Y, ¿DÓNDE ESTÁ EL PROBLEMA?

El problema es que todos los recursos del mundo no alcanzan para que todos

podamos vivir bajo las condiciones que implica ese desarrollo. Para consta- tarlo, basta revisar los términos de acumulaciones y flujos, y uno de los mejores indicadores para hacerlo evidente es la huella ecológica 3 . Este indicador revela

una alta correlación entre los patrones históricos y actuales de uso energético.

Si bien la huella agregada del mundo en desarrollo ha estado aumentando re-

cientemente, la responsabilidad histórica del problema acumulativo de emisio- nes recae sobre el mundo desarrollado 4 , por lo que las acciones más significati- vas deben ser emprendidas por un reducido grupo de nacionales y agrupaciones multilaterales, como los agrupados en el G8, la Unión Europea (UE), China y la India, quienes representan una elevada porción del flujo total de emisiones.

OBSTÁCULOS AL DESARROLLO Sin embargo, más allá de los factores ambientales, existen factores económico- políticos que obstruyen el que más países se vuelvan desarrollados. Quienes creen que siguiendo el camino de los países centrales pueden llegar a ser como ellos, es porque se han creído el mito del desarrollo. Efectivamente, como la Teoría de la Dependencia demostró, para que haya desarrollo debe haber subde- sarrollo; esto es, para que unos países gocen de la elevada renta y sus beneficios derivados, otros deben vivir en niveles bajos, aportando sus recursos naturales, su fuerza de trabajo, su territorio, bajo reglas de intercambio impuestas por diversos medios, incluyendo la propia vía militar. Véase, si no, el reciente caso de Irak. La Figura 2 muestra la distorsión que genera la desigualdad en el consumo mundial. Unos países se expanden hasta casi reventar, mientras otros se con- traen para casi desaparecer. Véase cómo el hemisferio sur parece ser engullido por el hemisferio norte.

hemisferio sur parece ser engullido por el hemisferio norte. Figura 2. Cartografía mundial de las desigualdades

Figura 2. Cartografía mundial de las desigualdades en el consumo. Fuente: http://pthbb.org/natural/footprint/ (Febrero 17, 2009)

Hace casi veinte años, en 1992, el Programa de las Na- ciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) convulsionó a la sociedad mundial con la publicación en su informe sobre el desarrollo humano, que por entonces se iniciaba, de la ahora ya famosa gráfica llamada “la copa de champagne” (figura 3).

gráfica llamada “la copa de champagne” (figura 3). Figura 3. La Copa de Champagne (PNUD, 1992)

Figura 3. La Copa de Champagne (PNUD, 1992)

Esa gráfica muestra meridianamente que el problema no es la generación de la riqueza en el mundo, sino su obscena distribución. Veinte por ciento de la población mundial (el quintil más rico) equivalente entonces a unos mil 100 millones de personas, concentraba el 82.7 por ciento de los in- gresos (y de la energía, los alimentos, las inversiones, etcétera). La misma cantidad de personas, pero del quintil más pobre, recibía apenas el 1.4 por ciento de ese total, lo que le permitía la mera sobrevivencia. Aunque parezca in- creíble, esa súper desigual e inmoral brecha en la distribu- ción mundial se ha hecho mayor. (Figura 4). El PNUD en 1998, apenas seis años después de la publi- cación de la copa de champagne, reveló que el quintil más rico de la población había incrementado la concentración de ingresos a 86 por ciento, mientras que el quintil más pobre redujo su percepción a 1.3 por ciento del total de los mismos; lo anterior, pese a que en ese mismo periodo la economía mundial había crecido un 18.64 por ciento. 5 Esto es, no hay tal derrama ni distribución de la renta una vez que está puesto el pastel. La sicalíptica codicia de los poderosos domina las decisiones.

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

44 LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA CONOCIMIENTO Fuente: Reportes 1999 y 2005 del Desarrollo Humano

Fuente: Reportes 1999 y 2005 del Desarrollo Humano PNUD, Nueva York Figura 4. Tendencia histórica: la desigualdad sigue en incremento.

MÉXICO, DÉCIMO CUARTA ECONOMÍA MUNDIAL El tema no debe verse solamente en una perspectiva glo- bal. Nuestro país, con más de 103 millones de habitan- tes, ocupa el décimo cuarto lugar mundial por el tamaño de su economía 6 , pero es uno de los países del mundo con más alta desigualdad. 7 Obviamente, la pregunta fren- te a esta situación es: ¿Debemos seguir creciendo bajo es- tos términos de tan marcada inequidad social y con tan altos costos del patrimonio natural del país? ¿Quién se

llevaría los principales beneficios de ese crecimiento? ¿A costa de qué? Porque desde 1988 comenzamos a rebasar

la biocapacidad del planeta para el suministro de recursos

renovables (Figura 5).

Demanda y Biocapacidad

de recursos renovables (Figura 5). Demanda y Biocapacidad Figura 5. Relación entre la demanda mundial y

Figura 5. Relación entre la demanda mundial y la biocapacidad por año.

el anterior de 21 por ciento 9 . Continuar excediendo los límites de este “déficit

ecológico” derivará en la destrucción irreversible de los activos ecológicos, tales como las áreas de pesca o las superficies forestales. Con base en lo anterior, la relación entre crecimiento con equidad y protec- ción del medio ambiente no debiera plantearse como dilemática; postura amplia- mente compartida por la clase política convencional independientemente de su signo ideológico y sobre todo por el sector empresarial de viejo cuño; postura también implícita hasta en la prestigiosa noción de desarrollo humano, que ape- nas hace unos pocos años empezó a incorporar algunos factores ambientales. Así, esperamos que ahora que existe tanta preocupación por crear empleos, por atraer inversiones, por relanzar el crecimiento, no se flexibilicen tanto las normas existentes que se desvirtúen y comiencen a autorizarse desarrollos turísticos en zonas de manglar, incrementando sustantivamente la vulnerabi- lidad costera y degradando ecosistemas altamente productivos de los que de- pende, por ejemplo, la pesca ribereña. Además, este tipo de proyectos no impli- can beneficios para la población local, salvo la posibilidad de ser contratada en puestos de muy baja calificación. Esperamos, asimismo, que no se promueva la instalación de empresas indus- triales en zonas con alto estrés hídrico; o proyectos de infraestructura carretera

e inmobiliarios, desdeñando los estudios de impacto ambiental y el verdadero

interés público, afectando así, con la complicidad o sometimiento de la autori- dad responsable, áreas de recarga de acuíferos, espacios naturales protegidos

o de alto valor simbólico, por citar sólo algunos ejemplos muy frecuentes que

requerirían medidas cautelares. Los costos de la degradación y el agotamiento de los recursos naturales son acumulativos y más pronto que tarde pasan la factura.

Entendemos la capacidad biológica como la capaci- dad de un área específica, biológicamente productiva, de generar un abastecimiento regular de recursos renovables y de absorber los desechos resultantes de su

REFLEXIONES FINALES En el marco de la actual crisis financiera y económica, surgen muchas interro- gantes relacionadas con las medidas que se adoptarán para salir de ella. De un modo u otro, y gracias a la inyección de ingentes recursos económicos que superan lo imaginable por un ciudadano de a pie, el sistema financiero volverá a

consumo. Si la capacidad biológica de una región, del país

reportar, al cabo de un difícil periodo, sus usuales ganancias.

o

del planeta se rebasa, significa que hay un uso no sus-

Pero, ¿qué pasará con los sistemas naturales, cuyo umbral de biocapacidad,

tentable. Se estima que actualmente la población mundial consume 30 por ciento de recursos naturales adicionales

al haber sido rebasado, no puede continuar ofreciendo sus bienes y servicios al mismo ritmo y volumen? ¿Qué pasará con los crecientes contingentes de po-

a

la capacidad de producción natural de nuestro planeta 8 ,

blación que se ven cada vez más arrastrados a la desesperación y, por ende, son

y

sigue creciendo, pues en 2003 fue de 23 por ciento, y

presas fáciles de la violencia social?

CONOCIMIENTO

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

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¿No podríamos partir de lo que ahora está sucedien- do para introducir transformaciones radicales que obli- guen a los procesos productivos al menos a ser más ecoeficientes, restringiendo notablemente sus huellas hí- dricas y de carbono, mejorando su eficiencia energética por unidad de producto?; ¿para modificar también los pa- trones de consumo, incrementando la eficiencia energética y la vida media de los productos, para gravar la publicidad consumista y desalentar la frívola y onerosa adquisición de productos posicionales de dizque distinción social que confunden a la gente de lo que son necesidades y deseos?; ¿para que el Estado vuelva a asumir sus responsabilidades para controlar la cada vez más visible mano del merca- do, para responder al bienestar general de la población más que a los grupos de interés que se benefician de la asimetría y el desorden social, para evitar que recurrente- mente se disloquen las mismas fallas de la relación mer- cado-gobierno? Es decir, ¿no podríamos ver esta crisis como una inédi- ta oportunidad para tomar grandes decisiones económi- cas y políticas que busquen mejorar de veras la calidad de vida de la población y eviten continuar degradando la matriz vital de nuestro planeta?

TIEMPOS INTERESANTES Si ese fuera el caso, recordemos aquel antiguo prover- bio chino que dice: “¡Ojalá vivas tiempos interesantes!”, que, puesto de ese modo, suena como una buenaventura, aunque en realidad era usado como una perspicaz metá- fora que contenía una sutil maldición, ya que los ‘tiempos interesantes’ están siempre plagados de convulsiones y crisis; son momentos en que se transforman las estructu- ras y convenciones establecidas para dar origen a nuevos estadios en el devenir individual y colectivo, para crear alternativas sociales cuyos complejos desafíos dejan ver el verdadero carácter de las personas y de los pueblos. ¿Viviremos tiempos interesantes?

REFERENCIAS

Banco Mundial (2008), Indicadores del banco Mundial

2008. CD-ROM. Washington, D.C

Barry, John (1999), Environment and social theory.

London, Routledge. Esteva, Gustavo (1996), “Desarrollo”, en: Sachs, Wolfang. Diccionario del desarrollo. Una guía del conocimiento como poder. Lima, PRATEC. Global Footprint Network (2005), Cuentas Nacionales

2005. http://www.footprintnetwork.org/news-letters/gfn_

blast_na_2005.html

Global Footprint Network (2008), Informe planeta vivo

2008.http://assets.panda.org/downloads/lpr2008_span_

lo_res.pdf Gutiérrez Garza, Esthela y González Gaudiano, Edgar (2009). De las teorías del desarrollo al desarrollo sustentable. Una historia multidisciplinaria. México, Siglo XXI-UANL. Naciones Unidas (2005) “Situación social mundial 2005:

El predicamento desigual” http://www.cinu.org.mx/prensa/

especiales/2005/desigualdad/inequalitypredicament.pdf

Naredo, José Manuel (2006), Raíces económicas del deterioro ecológico y social. Más allá de los dogmas. Madrid, Siglo XXI. Naciones Unidas (2005), Situación social mundial 2005:

El predicamento desigual. Departamento de relaciones económicas y sociales, NU.

http://www.cinu.org.mx/prensa/especiales/2005/

desigualdad/inequalitypredicament.pdf PNUD (1992), Informe sobre el Desarrollo Humano 1992. Santa Fe de Bogotá, Mundo Editores. PNUD (1998), Cambiar las pautas actuales de consumo para el desarrollo humano del futuro. Mexico, Ediciones Mundi-Prensa. PNUD (2008), Informe sobre Desarrollo Humano 2007-

2008. La lucha contra el cambio climático: Solidaridad

frente a un mundo dividido. Mexico, Mundi-Prensa México S.A. de C.V.

Pie de Página

1 No hay espacio aquí para profundizar en esta relación, pero para quienes estén interesados en ella, está en prensa el libro: Gutiérrez Garza, Esthela y González Gaudiano, Edgar (2009). De las teorías del desarrollo al desarrollo sustentable. Una historia multidisciplinaria. México, Siglo XXI-UANL. 2 El 80% del producto interno bruto mundial se concentra en 1,000 millones de habitantes del Norte industrial, mientras el restante 20% es compartido por 5,000 millones del Sur en desarrollo, revela el informe de las Naciones Unidas (2005) “Situación social mundial 2005: El predicamento desigual” http://www.cinu.org.mx/prensa/especiales/2005/desigualdad/inequalitypredicament.pdf. Adicionalmente, se puede ver que la economía mundial ha crecido en casi 50 años (de 1960 a 2007) 173%, más rápido que la propia población mundial que lo ha hecho 118%. Pero la brecha entre el mundo rico y el pobre no ha menguado. Por ejemplo, el actual rescate económico en Estados Unidos es de $787,000 millones de dólares, cuando con sólo $30,000 millones (3.8%) se resolvería el problema del hambre en el mundo. 3 La “huella ecológica” es un indicador agregado definido como el área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población dada con un modo de vida específico de forma indefinida. Su objetivo fundamental consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y compararlo con la biocapacidad del planeta. Consecuentemente constituye un indicador clave de sustentabilidad. 4 Los países desarrollados dominan las cuentas generales de emisiones. En su conjunto, explican aproximadamente 7 de cada 10 toneladas de CO 2 emitidas desde el comienzo de la era industrial. PNUD (2008). 5 Agregado del Producto Nacional Bruto (PNB) mundial para el periodo 1992 a 1998. Fuente:

6 Banco Mundial (2007). Indicadores del banco Mundial 2007. CD-ROM. Washington, D.C 7 Banco Mundial (2007). Indicadores del Banco Mundial 2008. CD-ROM. Washington, D.C México para el 2004 reporta un “Coeficiente GINI” (medida de inequidad distributiva del ingreso de la población) de 46.1 situándolo como el quinto país de peor distribución dentro del grupo de “países de alto desarrollo humano” (de un total de 70 países comprendidos en este grupo), según datos del PNUD 2008. 8 Global Footprint Network (2008) Informe planeta vivo 2008. http://assets.panda.org/downloads/

lpr_2008_span_lo_res.pdf.

9 Global Footprint Network (2005) Cuentas Nacionales 2005. http://footprintnetwork.org/newsletters/ gfn_blast_na_2005.html (2005).

Footprint Network (2005) Cuentas Nacionales 2005. http://footprintnetwork.org/newsletters/ gfn_blast_na_2005.html (2005).

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

Capacidades y limitaciones de los gobiernos

Los planes anticrisis en el mundo

de los gobiernos Los planes anticrisis en el mundo Doctor Alejandro Ibarra Yúnez Profesor titular de
de los gobiernos Los planes anticrisis en el mundo Doctor Alejandro Ibarra Yúnez Profesor titular de

Doctor Alejandro Ibarra Yúnez Profesor titular de economía y política pública Director de la Cátedra Economías en Red y Regulaciones EGADE- ITESM- Monterrey aibarra@itesm.mx

Alejandro Ibarra Yúnez

INTRODUCCIÓN

V ivimos hoy en día en la vorágine de cifras, anuncios y

algunas acciones de emergencia; sectores económicos

afectados y un ambiente de gran volatilidad e incer-

tidumbre. Ante lo que ocurre y la proyección, tanto de la continuada caída económica, como de la recuperación, los gobiernos del mundo han abordado la actual crisis con similitudes, pero también con diferencias marcadas. El presente análisis busca establecer cuáles son las ca- pacidades y las limitaciones de los gobiernos de los países más afectados por una crisis emanada de los Estados Unidos, pero que se ha vuelto sistémica en la economía global. Las acciones de los gobiernos podrían evaluarse a la luz de la ortodoxia o no; de las políticas monetarias, fis- cales, y sociales, pero también de qué condiciona y limita

dichas capacidades de enfrentar choques económicos y financieros externos.

ACCIÓN DESARTICULADA Por ahora, parece claro que los países más desarrollados (el llamado Grupo de los 7 original), están actuando de manera no enteramente coordinada, además de que el pa- pel de un nuevo orden económico y financiero del FMI u organización similar que surja no es prioridad, como lo muestran los resultados de una reciente reunión en Roma de los ministros del tesoro de estos países (febrero 14-

16).

Más aún, parece que se está dejando que otro grupo de economías emergentes, el llamado G-20, comparta las acciones anticrisis de los principales países y los costos, lo cual parece inédito, como lo muestran varias ponen- cias durante el pasado Foro Económico Mundial de Davos, Suiza. Lo anterior hace recaer parte importante del peso de la crisis en muchos de los países emergentes, pero dependiendo de las medidas centradas en los Estados Unidos. Es decir, las políticas de estabilización parecen operar bajo un paradigma de “centro-periferia,” donde países como México deben hacer frente a su propia pro- blemática, con sus propias limitaciones, a la vez que se siguen de cerca, sin poder sustancial de influencia, las ac- ciones norteamericanas, su contundencia y el efecto en la economía real.

RECESIÓN MUNDIAL Una burbuja bancaria y financiera que se rompió en los EUA al inicio de 2008 ha dado pie a una recesión mundial, sobre todo a partir de septiembre, lo que obliga a los go- biernos a utilizar todo el arsenal de política monetaria, fiscal, regulatoria-financiera, de cambios estructurales y de corte social. Las medidas de emergencia podrían englobarse en cinco: a) capitalización bancaria para mejorar indirecta- mente la calificación crediticia; b) medidas adicionales para destrabar el flujo de crédito, como la compra de pa- sivos bancarios; c) política monetaria de intervención en sectores específicos, incluso bancarios; d) política fiscal de gasto e impuestos; e) otras políticas sociales. En algunos países, como China o Rusia, se ha adicio- nado la política cambiaria, mientras que en otros, como Brasil, se han adicionado medidas, como créditos de go- bierno a exportadores. Si bien el fenómeno financiero del resquebrajamiento de los balances es global, y las estrategias de consolidación de activos devaluados, otorgamiento de garantías, e inyec- ciones de liquidez podrían experimentar cambios rápidos

CONOCIMIENTO

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

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CONOCIMIENTO LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA 47 en el futuro cercano, la caída de la

en el futuro cercano, la caída de la actividad económica

en sectores específicos (vivienda, automotriz, comercio al menudeo, exportaciones) es más compleja en la visión de recuperación. Más incierta aún es la manera en que las perspectivas de consumo (sobre todo en los Estados Unidos) den inicio

a su recuperación. Por el lado del empleo, que ha caído

estrepitosamente en todo el mundo, su recuperación se- guramente tardará mucho más tiempo (entre tres y cinco años). ¿Cómo pueden enfrentar los países la mayor cri- sis desde la Segunda Guerra Mundial? A continuación se delínean algunas condicionantes y posibilidades salien- tes.

LOS GOBIERNOS DEL MUNDO ANTE LA CRISIS Y SUS ACCIONES COMPARADAS

El monto de los planes depende de la disciplina y la capa-

cidad ejecutiva de acción en el frente financiero. De acuerdo con estimaciones del FMI, los planes anti- crisis de once economías principales equivalen a alrededor de 3.6 por ciento del PIB. Sin embargo, el paquete de es- tímulos en China es de alrededor de 15 por ciento; de 5.8 por ciento en los EUA, mientras que en Alemania es de 2.4 por ciento, como proporción del PIB. Para el caso de México, según lo anunciaron el presi- dente Felipe Calderón y el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, al presentar el Acuerdo Nacional a Favor de la Economía Familiar y el Empleo, es de 1.2 por ciento. ¿Qué determina el poderío del involucramiento esta- tal? Por una parte, la disciplina y el grado de discreción gubernamental en las secretarías del tesoro y los bancos centrales y la legitimidad de acción determinan el im-

pacto y estímulo económico. Cuando la relación política dentro de los congresos y entre el ejecutivo y el congreso es tensa, las acciones se diluyen y politizan. Por su parte, los bancos centrales, como la FED, el Banco Central de Gran Bretaña o el Banco Central Europeo, han reducido casi a cero la tasa de interés de referencia. Por otra parte, la rapidez administrativa y ejecutiva de acción también son críticas. Por ejemplo, en los EUA, después de presentar una versión del tesoro y la FED ante su Congreso, rechazada al final de septiembre, tomó sólo cinco días para ajustar el famoso TARP y ser votado a fa- vor (TARP es la parte de US, de 700 miles de millones de dólares, en tres partes, para el salvamento bancario).

INTERVENCIÓN FINANCIERA En el caso de Gran Bretaña, su gobierno delineó un plan de intervención financiera en tres semanas. Y el paquete de estímulos votado por el Congreso de los EUA el 13 de febrero se da rápidamente a dos semanas de la nueva ad- ministración Obama. (Es necesario apuntar que a pesar de su enorme déficit fiscal, la economía de los EUA sigue siendo el atrayente mundial de capital). Otros países, como Alemania o Francia, se han concentrado en otorgar garantías gubernamentales de créditos, así como en inyec- tar liquidez al sistema de pagos. Por su parte, las acciones de política monetaria, cuan- do los bancos centrales (y las secretarías del tesoro o ha- cienda) son autónomos, pueden darse con rapidez, sin mucha intervención política de los congresos. Tal es el caso de la “facilidad de liquidez” de la FED norteamericana para reducir la caída de valores de los balances bancarios, a fin de romper el círculo vicioso descapitalización-caída

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

de crédito- descapitalización. Están aún por verse los efectos reales en la inicia- ción de flujos de crédito, sobre todo porque parte del paquete ha sido utilizado por los bancos para capitalizarse y crear reservas solamente y no destrabar el flujo de créditos.

MEDIDAS GUBERNAMENTALES Otros gobiernos, como Gran Bretaña y Suecia, han comprado masivamente los activos hipotecarios desvalorizados, en una medida similar a expropiar tempo-

ralmente las carteras en riesgo. Las similitudes en política frente al sector finan- ciero podrían desglosarse como sigue:

• Garantías bancarias y a otros en el sector financiero, como medio de aumen-

tar el fondeo (en algunos casos sólo garantías de créditos cobrables en el futuro previsible).

• Compra de activos y capital de bancos y otros.

Inyecciones de capital.

• Nacionalizaciones (separación de carteras subvaluadas).

• Soporte de liquidez directamente.

Canadá, EUA, Gran Bretaña, Rusia, China, Japón, Chile, España son similares en estas medidas implantadas. Para el caso de México, el gobierno ha insistido en que no existe un problema bancario, por lo que no es necesario intervenir, como en la década pasada, pero han aparecido opiniones de que hay que reducir las ta- sas de interés y comisiones por decreto, que de darse, afectarían drásticamente el otorgamiento de crédito en el país y provocarían un aumento del riesgo para la inversión y hasta salida dramática de capitales.

ESPECULACIÓN CAMBIARIA Por otra parte, el Banco de México ha decidido intervenir directamente ante la especulación cambiaria, pero no podrá ser una acción permanente o sustenta- ble. Igualmente, mientras que Suecia, Islandia y Gran Bretaña han nacionalizado temporalmente los bancos, los EUA no han optado por ello, tanto por razones de política como de filosofía económica. En las últimas tres décadas, la política monetaria ha sido el centro de la política de estabilización en el mundo. Sin embargo, ante una recesión profunda, con deflación y expectativas de consumo muy negativas, se ha recurrido a darle peso a la política fiscal. El terreno fiscal depende de la filosofía propia, la fortaleza presupuestal, la dependencia fiscal y la capacidad de los congresos. El gasto gubernamental ha sido el instrumento de política fiscal surgido de la visión de J. M. Keynes, para aumentar el crecimiento económico en una recesión, después de la publi- cación de su Teoría General. Mediante el principio del multiplicador del gasto, el crecimiento económico aumentaba en economías alejadas del pleno empleo. Durante los ochenta, fue criticada la economía keynesiana por varias razones: a) los gastos públicos sin ingresos fiscales crean déficit que, de temporales, se con- vierten en permanentes y crónicos; b) la intervención gubernamental atiende a razones alejadas de la eficiencia económica y oculta incentivos para la misma; c) en economías crecientemente abiertas, como en los setenta, los déficit internos crean expectativas de inflación que se hacen peores ante problemas de deuda ex- terna y presión cambiaria; d) las acciones públicas en lo fiscal difícilmente pue- den cambiarse una vez establecidas, como gasto corriente, o nuevos impuestos (o reducción de los mismos). En el caso histórico reciente, después de muchos episodios de inviabilidad económica, sobre todo en América Latina, y crisis recurrentes (de la llamada primera generación, donde los fundamentos de la economía se desordenan por indisciplinas de gobiernos) se dio pie a repensar el modelo de política económi- ca, favoreciendo la disciplina fiscal (déficit mínimos o cero), tipos de cambio flexibles, otros mercados flexibles como el de activos y mano de obra y donde el papel de los gobiernos cambió de intervencionistas a promotores de los mer- cados.

cambió de intervencionistas a promotores de los mer- cados. Ante la crisis global actual, los gobiernos

Ante la crisis global actual, los gobiernos parecen vol- ver al intervencionismo, pero de manera en general tibia, y la autoridad está vendiendo la idea de acciones tempo- rales. El riesgo, que se evidencia aquí por la experiencia histórica, ha condicionado y hecho muy diferenciadas las acciones fiscales entre los países. Una política fiscal debe ser claramente delineada para aumentar el empleo (obra pública, inversión pública, programas de subsidios directos a la agricultura o las exportaciones); al consumo (seguros de desempleo, deducibilidad de impuestos por ejemplo en la compra de autos, seguros o vivienda, baja de impuestos como el IVA o el ISR a corporaciones, por ejemplo).

VARIACIONES ENTRE PAÍSES En Europa Central y del Este, por ejemplo Rusia, Bielorru- sia, Estonia, Polonia, entre otros, se ha decidido aumentar el gasto, a pesar de la creación de déficit públicos (apa- rentemente temporales); para la Eurozona, en el caso de Italia, Francia y Gran Bretaña, se ha optado más por la reducción de impuestos (como baja de IVA en Gran Breta- ña); subsidiar precios de electricidad y gas a los pobres, (como en Italia); baja deL impuesto sobre la renta y sobre

CONOCIMIENTO

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

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CONOCIMIENTO LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA 49 nóminas (en Alemania). El mantener la disciplina fiscal

nóminas (en Alemania). El mantener la disciplina fiscal pone un límite al lado de gasto de gobierno, pero también influye en estos países la regla comunitaria de disciplina fiscal. En China, por su parte, se ha creado un impresionante fondo para gasto en infraestructura, de unos US$ 300 mil millones, junto con baja de IVA a las empresas, baja de im- puestos a la compra de vivienda. En Japón se han reducido impuestos a la vivienda. Entre nuestros socios comerciales, tanto Canadá como los EUA tienen en su plan fiscal de estímulos, baja de im- puestos y subsidios fiscales a la compra de autos. En el caso de los EUA, el fondo de inversión en infraestructura actual cubre energía (US$58 mm); infraestructura física (US$92 mm); ciencia y tecnología (US$ 17 mm), que es una fracción pequeña del paquete recién votado en el congreso por US$780 mm y mostrará efectos en el mediano, no cor- to plazo. La reducción de impuestos está en un monto muy su- perior de US$ 275 mm. Además, está el fondo de unos US$15 mm para la industria automotriz, dependiendo de los planes propios de las armadoras para eficientarse. En todo caso, la pérdida de ingresos fiscales en los EUA y

otros de los países más avanzados, tanto por el paquete de medidas pero también por la caída de producción y los precios de activos, se estima en siete por ciento del PIB en 2009, contra un dos por ciento en 2007. Igualmente la deuda del G7, como porcentaje del PIB combinado, po- dría ser de 15 a 20 puntos porcentuales mayor que hace dos años. Es decir, las medidas de emergencia tendrán un costo para futuras generaciones.

SITUACIÓN EN AMÉRICA LATINA Para el subcontinente latinoamericano, Brasil ha optado en el plan anticrisis por bajar impuestos y aumentar líneas de crédito del sector público a exportadores; en Chile se reducen impuestos corporativos, se reestructuró el siste- ma de pensiones, así como el de seguro de desempleo, y hay unos US$ 4 mm para obra pública. Estas medidas para mejorar la red de protección social en Chile parecen nove- dosas y apuntan a que la psicología del consumo, como el ahorro precautorio, permitan salir más rápido del bache recesivo. En Colombia se ha optado por el lado de gasto, sobre todo en agua potable y vivienda. Mientras que Chile y en cierta medida Colombia, no tienen problemas de presu- puestos desbalanceados como en Brasil. El recurrir más a ajustes de impuestos que a gasto dependen tanto de los problemas de implementación de los mismos como de una visión alineada con no provocar de nuevo un estado intervencionista que haga menos transparentes los incen- tivos para la creación de riqueza privada. De acuerdo con la teoría económica, cuando las empresas y consumidores dejan de gastar por el ambiente de incertidumbre e his- teria, el gasto de gobierno podría aumentar la demanda agregada, pero la experiencia no es tan clara, porque el llamado multiplicador del gasto varía dramáticamente en- tre economías. El caso de México muestra las mismas visiones pero con los problemas de dependencia fiscal (la base imposi- tiva es la más baja de todos los casos anteriores y SHCP no se ha desprendido de su dependencia de Pemex), y de politización entre ejecutivo y congreso. El Acuerdo Nacio- nal a favor de la Economías Familiar y el Empleo mues- tra las siguientes acciones:

• Apoyo al empleo (fortalecimiento del programa nacio-

nal de empleo, uso de fondos de retiro antes de tiempo, sistema de salud para desempleados). Problema principal:

a) ya existía y b) aplicación de semanas cotizadas es incen-

tivo adverso a desempleados más burocracia.

• Economía familiar (congelación de precios de gasoli-

nas, aumento de recurso de Fovisste y SHN para adquirir

vivienda; luego congelación de aumentos de diesel). Pro- blemas principales: incentivos de mercado negro de die- sel, implantación de cuotas y burocracia a vivienda.

• Apoyo a PYMES mediante tarifas eléctricas reducidas,

compras preferenciales del sector público, banca de de- sarrollo y “hecho en México.” Problemas: implantación y burocracia, programas hecho en México y Made in USA

pueden contravenir tratados bilaterales y multilaterales; peso de implantación recae en secretarías, sin control.

• Gasto en infraestructura. Alineado con otros países.

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

Problemas: es parte de un programa previo que no ha re- sultado benéfico e incluso parece haber subejercicio de

gasto; no funciona si los gobiernos estatales y municipales no están integrados al programa de liberación de permisos

y derechos de paso.

• Gasto público y convenios de gasto con estados. Pro- blema principal: aplicación y uso transparente.

Como puede apreciarse, en el ámbito fiscal, México no cuenta con acciones en impuestos y tasas impositivas; la fracción para gasto en infraestructura, si bien alineado con la práctica mundial, tiene graves problemas de im- plantación tanto administrativa, como de oportunidad y jurídica. Parece que a diferencia de otros gobiernos con- servadores en sobre-intervención, México acude a con- troles de precios y fondos que no ocurren en otros países por su carácter poco transparente sobre todo alrededor de crear (y mejorar) incentivos ante el ambiente de crisis económica. La filosofía no es clara, la fortaleza fiscal exis- te pero es dependiente, y la relación ejecutivo- legisla- tivo no es de alta calidad.

OTRAS ACCIONES DEPENDEN DE SITUACIONES PARTICULARES En el plan de los EUA, existen acciones de emergencia, in-

cluso de “triage” para salvar a los sectores y compañías via- bles, así como otras de efectos de más largo plazo, tanto para reestructurar sectores, estados y gobiernos estatales

y locales, como abordar temas como cambio climático,

sistemas laborales, cambios de regulaciones (origen de la crisis), entre otros. Estas medidas adicionales podrían im- plicar cambios en los ámbitos multilaterales, como el pa- pel del FMI o la OMC. Casi todos los gobiernos involucra- dos en los planes anticrisis se han concentrado en salvar a dos sectores clave: el financiero y el automotriz. Para el sector automotriz existen, dentro de las accio- nes de emergencia, renglones en Francia, Gran Bretaña, Canadá y los EUA. Otras medidas, como en China, incluyen apoyos en su tipo de cambio, al igual que en Rusia sobre el rublo. Otros países no contemplan estas medidas. Por su parte, dentro de los paquetes se han incluido medidas de política social, como en Italia (apoyo de seguros de desem- pleo); Brasil (el programa Bolsa Familia); China, Francia y Gran Bretaña (apoyos financieros a la compra de vivienda); otros, como los EUA, han incluido fondos para apoyar a los estados cuyas finanzas sufren por recesión, así como

en gastos de educación.

Otros, como Chile, han decidido apoyos a la re- forestación e inversión en fortalecer la red social de pro- tección; Francia ha invertido en programas de empleo tem- poral. El gobierno de México parece que en estos rubros más allá de la política de estabilización es donde ha con- centrado sus esfuerzos en montos presupuestales y en programas. El problema en este punto es que sus efectos son menos controlables y de más largo plazo, es decir, no corresponden a un plan anticrisis. México, por ejemplo, ha perdido posiciones en la tabla de competitividad mundial desde 2001. Pero las acciones de gobierno no han tomado

desde 2001. Pero las acciones de gobierno no han tomado como prioridad el salir de ese

como prioridad el salir de ese problema. Mucho se tendrá que hacer en ese sentido, a diferencia de otros gobiernos.

CONCLUSIONES Parece claro que las acciones anticrisis tienen similitudes pero también diferencias, como se muestra en este análi- sis, tanto por razones de visión, como de capacidad, prioridades y limitaciones. Más aún, de todo el presente análisis está ausente un ingrediente clave para salir del peor momento económico después de la Segunda Guerra Mundial: la falta de consenso sobre el rediseño de las regu- laciones y la supervisión a sectores y actores económicos fundamentales. En su discurso de toma de posesión, el presidente Obama lo dijo nítidamente: El problema no es si ha ha- bido muy poco o demasiado gobierno. El problema es que debe haber buen gobierno. El futuro muy cercano deberá presentar más claridad y contundencia en el papel de las regulaciones y la supervisión, porque ellas son las que darán incentivos adecuados y permitirán que las acciones de política monetaria, fiscal, financiera y social no queden trabadas en la opacidad de reglas del juego. Se requiere de análisis muy técnicos de economistas y asesores, que convenzan a las autoridades del mundo, incluido México de no tomar decisiones equivocadas. Parte de lo pendiente seguirá el camino multilateral ya conocido para las reglas prudenciales al sector financiero, englobadas en el llamado régimen de Basilea. Otro tanto deberá emanar del FMI en próximas semanas/ meses. Y otra parte corresponderá a cada gobierno del orbe afecta- do por la crisis actual. En este frente ha habido muchas “salidas en falso,” como lo apunta el Instituto Brookings. No todos los países son convergentes en su visión de las crisis y las estrategias a seguir, pero es urgente actuar rá- pido, de manera contundente pero también transparente. Por ahora cada gobierno mantendrá un ojo a las acciones centrales de los EUA.

CONOCIMIENTO

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

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CONOCIMIENTO LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA 51 Crisis económica y sector agropecuario Belem Avendaño Ruiz

Crisis económica y sector agropecuario

Belem Avendaño Ruiz

E l pasado 20 de febrero del año en curso, el Institu-

to Nacional de Estadística, Geografía e Informática

emitió un comunicado en el que informaba del com-

portamiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México, y manifestaba que éste disminuyó 1.6 por ciento en tér- minos reales y a tasa anual durante el cuarto trimestre de 2008, lo que se atribuye al comportamiento a la baja de las actividades secundarias y terciarias. El PIB de las actividades primarias aumentó 3.3 por ciento, según este instituto, durante el cuarto trimestre del año pasado, respecto al mismo trimestre de 2007, como consecuencia del avance en el subsector de agri- cultura y ganadería, básicamente; sin embargo, las cifras desestacionalizadas para el mismo periodo indican que el comportamiento de las actividades primarias disminuyó en (0.80 por ciento). (INEGI, 2009). Aparentemente, y según la SAGARPA, el desempeño positivo de la agricultura mexicana para el cuarto tri- mestre de 2008 está asociado a un incremento en la superficie sembrada en el ciclo otoño-invierno, lo cual encuentra lógica al identificar que los cultivos que se pro- ducen durante este ciclo generalmente se establecen entre los meses previos de agosto y septiembre, para cosecharse

durante los últimos tres meses del año, lo cual indicaría que los productores agrícolas de México de este ciclo ya habían tomado sus decisiones de siembra cuando la crisis económica se manifestó en pleno en octubre del mismo año.

POSITIVO DESEMPEÑO DEL SECTOR AGROPECUARIO Este rezago de tiempo en la producción ha permitido que el sector agropecuario (sustentado mayormente en el des- empeño agrícola, a decir de la SAGARPA) presente un com- portamiento positivo en el PIB respecto a las actividades secundarias y terciarias. Sin embargo, este crecimiento difícilmente podrá mantenerse, toda vez que las decisio- nes de establecimiento de cultivos para el ciclo primave- ra-verano deben tomarse en pleno desarrollo de la crisis económica, la cual, desde sus inicios y hasta la fecha, no ha dejado saber su magnitud, profundidad y/o duración. Al igual que los sectores secundario y terciario, el sec- tor primario de la economía mexicana resiente el proceso de ajuste internacional; sin embargo, ha sido considerado por los diseñadores de la política económica como aquél que resistirá mejor la crisis y que no perderá, sino man

que resistirá mejor la crisis y que no perderá, sino man Doctora Belem Avendaño Ruiz Profesor

Doctora Belem

Avendaño Ruiz

Profesor de la Facultad de Economía

y Relaciones

Internacionales

/ Universidad

Autónoma de Baja California Campus Tijuana Miembro del Sistema Nacional de Investigadores belem_avendano @yahoo.com

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

tendrá su nivel de ocupación, tanto de producción como de empleo. Esto sería particularmente cierto si el apoyo al sector

primario presentase un peso similar al del resto de las ac- tividades en el contexto de las 25 acciones presentadas por el presidente Calderón para enfrentar la crisis mundial. Se identifica una específica en el eje competitividad y apoyo

a las Pymes, consistente en el incremento del crédito para

el sector rural en 10 por ciento. Por supuesto, otras líneas de acción también pueden ser aplicadas al sector rural, toda vez que son concebidas para incrementar el nivel de vida y de ingresos de la po- blación en general y de apoyo a la inversión en infraestruc- tura para generar ingresos que abarcan el ámbito rural de igual manera. Sin embargo, el impacto de las acciones con- tenidas en la propuesta presidencial dependerá en gran medida de la disposición estatal para aplicar éstas y otras medidas que atiendan las necesidades de la economía re- gional.

EL PROTEGE EN BAJA CALIFORNIA En el contexto de las acciones nacionales, surge el Pro- grama de Protección a la Economía Familiar y de Gene- ración de Empleo de Baja California (PROTEGE), en una segunda fase de ampliación de metas y actividades ten- dientes a minimizar el impacto negativo de la crisis en la Economía bajacaliforniana. El programa gira alrededor de diez ejes, el séptimo de los cuales: Fortalecimiento del Sector Agropecuario, incluye entre otros objetivos, el for- talecimiento y aumento del crédito al sector en más del 50 por ciento; compras consolidadas de insumos; inver- sión en infraestructura hidroagrícola, para elevar la com- petitividad del campo; reducción de derechos en el uso de agua, y apoyo en el costo de los servicios de extensión y capacitación a productores, entre otros. Es decir, el componente agropecuario está orientado a buscar la rentabilidad y competitividad del sector; sin embargo, la falta de estas cualidades en algunas ramas de la actividad agropecuaria empieza a manifestarse, como en el caso de la producción de algodón, trigo y leche, en los cuales las deficiencias en rentabilidad y competitividad fueron suplidas por largo tiempo con políticas de apoyos complementarios determinados por ASERCA-SAGARPA, a través del establecimiento de ingresos objetivos y la co- mercialización. El desconocimiento de la amplitud y longitud de la cri- sis y el fuerte impacto en la contracción de la demanda in-

ternacional; la tendencia de los precios agrícolas a la baja; la desestabilizaron del tipo de cambio; el incremento de los combustibles; incremento en el costo de plaguicidas

y

fertilizantes, aunado a un mercado doméstico reducido

y

sin crecimiento, son algunos de los factores que están

afectando fuertemente la estructura de costos de las em- presas agropecuarias y su competitividad. Si definimos la competitividad como un concepto que hace referencia a una situación real que presenta un producto en un mercado internacional o doméstico dis- torsionado, tanto por fallas del mercado como por la in- tervención de los gobiernos, entonces se puede remitir

in- tervención de los gobiernos, entonces se puede remitir al nivel de rentabilidad privada de un

al nivel de rentabilidad privada de un producto, a su capacidad de participar exitosamente en el mercado internacional, de acuerdo con los precios de mercado existentes.

FACTORES DE LA COMPETITIVIDAD La competitividad de un producto en el mercado de- pende, en principio, de sus ventajas comparativas aso- ciadas a factores naturales favorables y a menores cos- tos relativos en la producción. Sin embargo, depende también de la estructura y los costos de transporte y comercialización hasta el lugar donde es realizada la venta. Además, su competitividad-precio en los mer- cados externos también se ve influenciada por los mo- vimientos de la tasa de cambio. Finalmente, la competitividad también se ve afectada por otros factores, tales como la calidad y el grado de diferenciación del producto, la estaciona- lidad de la producción y el mercado, y las políticas gubernamentales. La mayor competitividad de un pro- ducto en un mercado se expresa en un mayor creci- miento de las exportaciones o ventas y en un aumento de su participación de mercado. En tiempo de crisis, los factores que afectan la competitividad y la rentabilidad de un producto son fácilmente identificables, pues la estructura de costos de las empresas o productores se ve distorsionada de inmediato, tanto por el incremento de los insumos, como por las dificultades para mantenerse en el mer- cado, así como por la falta de adecuación de la política pública a las necesidades reales del sector.

CONOCIMIENTO

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

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CONOCIMIENTO LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA 53 EL ALGODÓN El 31 de diciembre de 2008

EL ALGODÓN El 31 de diciembre de 2008 se publicaron las Reglas de Operación de los programas de SAGARPA 2009, y en el Programa de Atención a Problemas Estructurales (Apoyos compensatorios), se estableció el Ingreso Objetivo Mínimo para Algodón en Pluma por tonelada, en 16 mil pesos. Posteriormente, el 2 de enero de 2009, fueron publi- cados de nueva cuenta los ingresos objetivos para dife- rentes cultivos, y, en el caso particular del algodón, este ingreso fue fijado en 12 mil pesos por tonelada pluma, lo que representa 41.61 dólares el quintal (t.c. $13.7). De 2002 a 2008, el ingreso objetivo para este cultivo estuvo fijado en 67.75 dólares / quintal, lo que motivó a los pro- ductores de algodón a solicitar el mismo precio objetivo para el presente ciclo agrícola. Ante la reducción del ingreso objetivo, los productores representados en el Consejo Nacional del Sistema Produc- to Algodón entablaron una mesa de trabajo en SAGARPA sin llegar a acuerdos sobre el incremento solicitado en el ingreso objetivo. Más aún, la falta de definición de un acuerdo generó incertidumbre entre el sistema finan- ciero regional, limitando el otorgamiento de los avíos al sector algodonero, situación por demás difícil, si se con- sidera que la fecha de siembra para este cultivo inicia a partir del 15 de febrero. En el ámbito estatal, los efectos de la política pública vía ingreso objetivo provocaron el desistimiento de siem- bra de ocho mil hectáreas de algodón, de las 12 mil so- licitadas para el ciclo primavera-verano 2009. La falta de acuerdos en el área federal propició un ejercicio estatal de recuperación de la rentabilidad de la actividad mediante el

establecimiento de acciones como las mencionadas ante- riormente y contenidas en el PROTEGE: compras consoli- dadas de insumos, plaguicidas y fertilizantes; apoyo para la adquisición de semilla (20 por ciento del costo total); apoyo a la capacitación y extensión (80 por ciento del to- tal). El logro más significativo en esta negociación fue la organización de los productores para acceder a los apoyos y repercutirlos en una efectiva disminución en los costos de producción.

PRODUCCIÓN DE LECHE PARA CONSUMO EN FRESCO La industria productora de leche fresca de bovino de la entidad ha visto afectada su rentabilidad en los últimos meses del año en curso, debido a una serie de factores que han provocado un incremento en el costo de producción de cerca del 16 por ciento, entre los que se identifican:

incremento en el precio de la alfalfa, concentrado y re- vuelto, que en conjunto representan el 76 por ciento de los costos de producción; incertidumbre y elevación del tipo de cambio, que impacta directamente en el costo de los insumos que se cotizan a precio internacional, como los granos que integran el concentrado y otros insumos como medicamentos, vacunas y semen; así como el costo de las vaquillas de reemplazo, que se cotizan en dólares norteamericanos; concentración de la industrialización de leche fresca en una empresa que cubre al 87.72 por ciento, lo que resta poder de mercado y disminuye notablemente la capacidad de negociación de los productores de leche en torno al precio del producto pagado por la industria; así como el incremento mensual del costo del agua. Ante el panorama anterior, actualmente el subsector lechero sufre pérdidas, toda vez que el precio recibido por parte de la industria no alcanza a cubrir el costo de producción en su totalidad; sin embargo, y en un es- fuerzo solidario con el Gobierno del Estado de Baja Cali-

costo de producción en su totalidad; sin embargo, y en un es- fuerzo solidario con el

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CONOCIMIENTO

fornia y con la sociedad que representa, los productores de leche se han comprometido a mantener el precio actual del litro de leche y a garantizar el abasto, toda vez que un incremento en el precio estimularía la importación del producto a menor costo, para satisfacer las necesidades regionales. Nuevamente la crisis evidencia fallas de mercado en el encadenamiento productivo de este sector, y una falta de competitividad sostenida por el apoyo a la comercia- lización que la SAGARPA brinda a las empresas pasteuri- zadoras para garantizar la adquisición de excedentes de cuencas lecheras excedentarias.

APOYOS COMPLEMENTARIOS Para subsanar el impacto de la crisis, nuevamente el go- bierno del Estado debe implementar medidas de corto, mediano y largo plazo, a fin de restituir parte de la renta- bilidad perdida por este sector. De esta manera, se plan- tean apoyos complementarios para reducir el costo del agua de uso en establos lecheros; compras consolidadas de insumos (forrajes); apoyo emergente al flete para el traslado de forrajes; establecimiento de líneas de crédi- tos puente a tasas preferenciales; programa para la pro- ducción de ensilajes; programa para el establecimiento de productos residuales (composta); entre los principales. Los productores de leche han experimentado los embates de la crisis, a la par que la oportunidad para rediseñar sus empresas y estructura productiva para permanecer en el mercado.

CONCLUSIONES La crisis ha puesto en relieve la falta de rentabilidad y com- petitividad de algunas actividades agropecuarias, como el algodón y la leche fresca. Se espera que en el corto plazo se manifieste la misma problemática en el sector granos, particularmente el trigo, que ha sustentado su crecimien- to, al igual que los anteriores, en los apoyos complemen- tarios brindados por el estado, aunado a la tendencia a la baja del precio del producto en el mercado internacional. Al parecer, los diseñadores de la política pública agrí- cola no consideraron en las estimaciones que solventar un problema social a través de apoyos subsidiarios restaría competitividad y rentabilidad a este tipo de actividades. En este contexto de crisis, las instituciones pueden ser un instrumento eficaz para revertir la tendencia y lograr la rentabilidad y competitividad de las actividades agro- pecuarias vía la restructuración de sus esquemas pro- ductivos, reduciendo costos y diseñando políticas acordes al desempeño y necesidades regionales, acompañadas de una oportuna y eficiente dispersión de apoyos. Algunos autores consideran que los tiempos de cri- sis son tiempos de oportunidades. Efectivamente, una crisis se puede tornar en oportunidad para trabajar coor- dinadamente y convertir las actividades agropecuarias en empresas rentables y competentes; pero también puede convertirse en un instrumento de fomento a la ineficien- cia, si los actores regionales no perciben la oportunidad de cambio, y se teme a los conflictos sociales que se pue- den generar en este tipo de contextos.

sociales que se pue- den generar en este tipo de contextos. REFERENCIAS INEGI, 2009 . Comunicado

REFERENCIAS

INEGI, 2009. Comunicado 045/09, Aguascalientes, Ags. PROTEGE, enero-diciembre 2009. Gobierno del Estado de Baja California SEFOA, 2009. Gobierno del Estado de Baja California. Documentos de trabajo.

CONOCIMIENTO

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No le agregue más crisis a la crisis
No le agregue más crisis a la crisis

Rodrigo Plancarte de la Garza

P arece increíble, pero algunas organizaciones, en me- dio de la crisis, descuidan su mayor activo; el recurso humano. Existen muchas causas por las cuales las

empresas pueden entrar en problemas con sus empleados y puede ser que los recursos humanos sean los causantes de los problemas en el clima de trabajo. Algunos problemas frecuentes a los que hay que poner atención son los siguientes:

1-El no tener una claridad suficiente para que la gente entienda sus trabajos; que la gente sepa qué es lo que debe hacer y cómo contribuye. 2-El que las metas sean no realistas o que estén cam- biando constantemente. Aun en ambientes turbulentos se puede mantener rumbo y a la vez existir con virajes necesarios en la dirección del barco. 3-La existencia de una pobre comunicación es un ele- mento disparador de baja moral. Ambientes de constan- tes críticas entre los empleados; que los jefes estén inac- cesibles cuando se les necesita; indisciplina; ser tratado como un número: todo esto promueve graves deterioros en los programas de comunicación. 4-El alejamiento de la alta administración en tiempo de crisis es un problema serio, ya que es en estos momentos cuando más se necesita que la gente sepa lo que está pa- sando y evitar todo tipo de rumores y especulaciones.

5-La administración de la empresa, al enfrentar una crisis, sólo se preocupa por resolver sus problemas fi- nancieros u operativos, y no pone la mínima atención al recurso humano. Éste será el asunto crítico a resolver en cortísimo plazo. 6-La carencia de mediciones claras y objetivas del des- empeño de la gente, al igual que indicadores de evolu- ción de personal, son causa importante de problemas de baja moral en las compañías.

IMPORTANCIA DE LAS PYMES En esta crisis, no hay que perder de vista a las micro, pequeñas y medianas empresas. Frecuentemente habla- mos de los problemas que enfrentan los grandes corpo- rativos y cómo están sorteando los momentos difíciles. Para muestra de la importancia económica en el país de las empresas de menor tamaño, tenemos que, en el año 2006, existían en México cuatro millones de empresas, de las cuales el 99.8 por ciento eran micro, pequeñas y medianas empresas, que generaban el 52 por ciento del Producto Interno Bruto y contribuían con el 72 por ciento de los empleos formales, según datos de la Secretaría de Economía. La micro, pequeña y mediana empresa desempeñan un papel importante en el desarrollo económico de las nacio

un papel importante en el desarrollo económico de las nacio Maestro Rodrigo Plancarte de la Garza

Maestro Rodrigo Plancarte de la Garza Comisionado Propietario Comisión de Transparencia y Acceso a la Información del Estado de Nuevo León rodrigo. plancarte@ctainl. org.mx

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CONOCIMIENTO

nes. En términos numéricos, este segmento representa en promedio el 95 por ciento (considerando que en general no se define a la microempresa, se asume que está con- siderada en este porcentaje) del total de empresas en los países de la Organización para la Cooperación y el Desa- rrollo Económico (OCDE),mientras que en América Latina las cifras oscilan entre 95 y 99 por ciento (incluida la mi- croempresa).

ACCIONES FRENTE A LA CRISIS Dadas las circunstancias económicas internacionales, es necesario tomar acciones para hacer frente a la crisis y no salir tan afectados, por lo que se recomienda realizar

un diagnóstico de la situación actual de las PYMES. Dicho diagnóstico implica las siguientes acciones:

A) Identificar el sector al que pertenecen. Esto es impor-

tante, debido a que los impactos económicos son diferen- tes, dependiendo del sector en que estén inmersos:

comercio, transformación, construcción, turismo, trans- porte, servicios, extractivas. A la vez, se deben identificar

sus fortalezas y debilidades ante la crisis, al igual que ante

la competencia, pues no todos pierden en una crisis. Hay

quienes ganan, pues en ella también se dan oportunidades

de crecimiento, inversión, fusión por absorción, maquila, negociación de precios.

B) Determinar la disponibilidad de efectivo a la fecha.

Con base en la información financiera de la PYME, se debe

determinar cuál es el flujo de efectivo con el que se inicia

y cuál sería el que resulte de liquidar y cobrar deudas y saldos a favor, considerando las fechas compromiso de

materialización. Esta información será de gran utilidad

para la elaboración de un flujo de efectivo a corto plazo.

C) Evaluar los créditos financieros existentes. En caso de

tener créditos con instituciones financieras, es necesario

tener créditos con instituciones financieras, es necesario identificar si son a tasa fija o variable; en
tener créditos con instituciones financieras, es necesario identificar si son a tasa fija o variable; en

identificar si son a tasa fija o variable; en el caso de tasa variable, sería conveniente renegociarlos a tasa fija a corto plazo. Esto dependerá de la liquidez. D) Identificación de los insumos (bienes o servicios) y materias primas para llevar a cabo su actividad económica. Es necesario clasificar todas las adquisi- ciones, en principio si son nacionales o de exportación, debido a que las condiciones de los precios pudieran tener variaciones por las paridades cambiarias; en el caso de insumos nacionales, obtener los precios en moneda nacional, para no caer en la incertidumbre de la paridad cambiaria. Una segunda clasificación sería identificar los que son derivados del petróleo, por los posibles cambios de precios. Una tercera clasificación debería ser de aquellos bienes o servicios que tienen substitutos y que no afectan la calidad del producto o disminución de los costos. Por último, es muy importante identificar aquellos bienes o servicios que pudieran tener problemas de es- casez. Esta información ayudará a elaborar un presu- puesto más real, acorde con las expectativas de la cri- sis. Esta actividad tendrá diferentes cargas de trabajo, dependiendo de la actividad, debido a que las presta- doras de servicios utilizan menos bienes tangibles que las de transformación o comercialización, pero indu- dablemente reciben algunos bienes y servicios. Es importante valuar el inventario de bienes que se utilizan para las actividades, y aquéllos que sean

CONOCIMIENTO

LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

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CONOCIMIENTO LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA 57 de lento movimiento u obsoletos, debe buscarse el

de lento movimiento u obsoletos, debe buscarse el ven- derlos.

E) Determinar la capacidad productiva o de servicio. Es

importante conocer cuánto se está utilizando de la capa- cidad productiva instalada de la PYME, debido a que, nor- malmente, no se utiliza en su totalidad. El conocer cuánto se puede aprovechar daría como resultado una fortaleza; tendría que utilizarse buscando nuevos clientes con los cuales se podrían negociar precios más atractivos, debido a que los costos tenderían a bajar. Al prorratear entre más unidades los costos fijos, el ganar clientes daría como re- sultado que otra empresa estaría perdiéndolos. Otra opción sería ofrecer maquila por medio de una alianza con otras PYMES que elaboren bienes o servicios

con características iguales o similares. De la misma mane- ra, se obtendrían costos más bajos, y el hecho de poder disminuir costos daría la posibilidad de brindar bienes o servicios con precios más bajos y ayudar a nuestros clientes. No olvidemos que esto es una cadena; sin em-

bargo, con el presupuesto y el flujo de efectivo, estaríamos en condiciones de definir cuánto es nuestro margen de maniobra en nuestros precios. En esta cadena ganan los involucrados, incluyendo los empleados.

F) Análisis o implementación del Sistema de Costo. La

falta de sistemas de costos en las PYMES en México, y el hecho de experimentar en este momento una crisis in- ternacional, hace necesaria la generación de información veraz, oportuna y confiable para la toma de decisiones. Esto obliga al empresario a identificar los costos en que incurre, clasificándolos en fijos y variables (materia prima, mano de obra y costos indirectos); posteriormente deberá analizar la importancia y racionalidad de los mismos, con

lo cual deberá tomar decisiones de disminuirlos en uni- dades y en costos; suspender los que son infructuosos, e incluso realizar alianzas para adquisición de bienes o servicios en conjunto con otras PYMES y con esto negociar mejores precios de compra. Con mejores costos obtendremos una base clave para establecer una política de precios para competir en estos momentos de crisis. Es evidente que el desarrollo de un sistema de costos es caro y lleva tiempo, dependiendo del sector en que se vaya a utilizar, y del volumen de las opera- ciones que se realicen. En el caso de las PYMES que cuentan con sistema de costos, valdría la pena realizar un análisis de la in- formación y, dependiendo del sistema de costeo que se utilice, valorar si es necesario adecuarlo; actualizar constan- temente el precio de los estándares, si fuera el caso; dis- minuir en lo posible las mermas; estar al pendiente, con- juntamente con los de producción, por posible escasez de materias primas; analizar los estándares de inventarios y trabajar sobre los mínimos; considerar el justo a tiempo en la recepción de materias primas. En época de problemas económicos es conveniente valuar las mercancías por el método UEPS (últimas entra- das primeras salidas); es importante no disminuir la cali- dad de los bienes o servicios. Es evidente que, para la mayoría de las PYMES, el realizar un sistema de costos no está en sus posibilidades económi- cas, por lo que alguna alternativa sería a través de las cá- maras a las que pertenezcan, de modo que éstas hagan

cas, por lo que alguna alternativa sería a través de las cá- maras a las que

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

58 LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA CONOCIMIENTO alianzas con universidades o colegios de contadores para

alianzas con universidades o colegios de contadores para que diseñen modelos de simuladores de sistemas de cos- tos para los diferentes sectores y los puedan utilizar de manera provisional; crear páginas Web y subir de manera

gratuita estos simuladores y que estén al alcance de todas las PYMES.

G) Determinación del punto de equilibrio. Es necesaria la

aplicación de herramientas financieras que la mayoría de las PYMES no han utilizado, lo que en gran parte se debe a la falta de estructura administrativa; y en ocasiones se debe a un desinterés por obtener los puntos de equilibrio por líneas de producción, y qué mejor producto o servicio daría información para la toma de decisiones, sobre los

productos con mayor rentabilidad, e incluso de aquéllos que son necesarios seguir ofreciendo, porque de ellos se

desprende la venta de otro bien (refacciones) o servicio (mantenimiento). Con esta información se obtendrían las proyecciones mínimas de ventas en unidades y con qué precio.

H) Determinación de la rotación de las cuentas por co-

brar y por pagar. Mediante razones financieras, conocer cuáles han sido y proyectar las rotaciones de las cuentas por cobrar y por pagar, ayudará en la elaboración de un adecuado flujo de efectivo y nos dará información de posi- bles contingencias de falta de flujo, con lo cual podríamos negociar diferir pagos o bien anticipar cobros, ofreciendo tasas de descuento que no afecten nuestra operación. I) Evaluación de los clientes. Es urgente revisar o imple- mentar políticas de crédito, ya que no sólo es necesario el vender en estos tiempos, sino el cobrar. Debemos detectar los clientes cumplidos e incluso analizar qué tanto le afec- ta a nuestro cliente la crisis; conocer un poco más de los clientes de nuestro cliente; buscar darle alternativas que le permitan seguir siendo competitivo; comprometer la entrega, en tiempo y forma, de los bienes y servicios que le vendemos. Por lo que corresponde a los clientes morosos,

es conveniente tener acercamiento con ellos y replantear la política de crédito existente, con la finalidad de obtener la recuperación de los flujos de efectivo y, en el peor de los casos, suspender las entregas. J) Evaluación de los proveedores. Revisión o implemen- tación de las políticas de compras con todos los pro- veedores de bienes y servicios con los que tenga relación la PYME. Con algunos no será posible, debido a que se trata de precios o tarifas oficiales. Por lo que respecta a los demás, es un momento de oportunidad para ajustar precios de manera favorable y establecer condiciones de pago. Por eso es importante la elaboración de un presu- puesto y proyectar el flujo de efectivo. K) Determinación de los pasivos a la fecha. Se deberá evaluar cada uno de los pasivos, atendiendo a si son de corto o largo plazo; si son en moneda nacional o moneda extranjera; si corresponden a pasivos corrientes, de inver- sión o impuestos. Esto es importante, debido a la exigibili- dad y al riesgo de negocio en marcha, por posibles embar- gos o falta de suministros de bienes o servicios. L) Análisis de las remuneraciones y prestaciones. Según el sector al que pertenezca la PYME, la mano de obra representa, en algunos casos, dentro del costo, un valor muy importante; sin embargo, ante una disminución de las ventas, se pueden encarecer los costos y generar tiempos muertos no productivos del personal. Esto consti- tuye un problema grave, por lo que, en caso de ser necesa- rio, se deberá llegar a acuerdos con el personal y plantear acciones emergentes mientras pasa la crisis, como ajustar la jornada de trabajo, al igual que el sueldo; establecer sueldo base y, cuando se pueda, a destajo. No es conve- niente en un principio el recorte de personal y más cuan- do es calificado; no olvidar que se puede convertir en un periodo de oportunidad; tener reuniones con el personal y sindicato, si es que lo hay; reorientar actividades cuando existan tiempos muertos. Es necesario informar a los em- pleados sobre cómo, en lo personal, pueden hacer frente a la crisis.

TODOS TENEMOS ALGO QUE HACER Para que la crisis no se convierta en psicosis, todos te- nemos tareas que cumplir. Por parte del gobierno, su tarea debe ser la de informar permanentemente sobre los pro- gramas de apoyo, y estimular fiscalmente para la gene- ración de nuevos empleos y cuidar los actuales. En el caso de las PYMES, es importante reunir infor- mación que les ayuden a ir midiendo el entorno de su ne- gocio, con el cual puedan prever y ajustar sus presupues- tos y flujos de efectivo, y evitar en los posible las deudas contraídas, y ser productivos en sus lugares de empleo La crisis no debe considerarse como una pesadilla. Los momentos históricos similares en el pasado han sido de aprendizaje, de sensibilizarnos como personas, de apren- der que lo espiritual siempre debe estar sobre lo material. La crisis, en síntesis, la debemos traducir en aprendizaje, prudencia serenidad y paciencia ante estos acontecimien- tos. Y, por favor, no le agregue más crisis a su crisis. Seamos propositivos.

CONOCIMIENTO LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA 59 Las crisis
CONOCIMIENTO
LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA
59
Las crisis

y el empresariado de Monterrey

Mario Cerutti

S i en algo destacan los diferentes tejidos productivos y empresariales que surgieron y aún operan en el norte de México (Valle de Culiacán, La Laguna, Valle

del Yaqui, Valle de Mexicali, Monterrey) es justamente en su perdurabilidad. Son espacios de actividad económica, cuya expresión más joven (Valle del Yaqui) suma ya 90 años de existencia. Y en algunos casos, como sucede con Monterrey, puede hablarse de un empresariado que ha desbordado el siglo y medio de vida. ¿Cuántas crisis (grandes, pequeñas o medianas; nacio- nales, internacionales, regionales; políticas, económicas, sociales, militares) debieron enfrentarse en tan dilatada trayectoria? Revisemos, aunque de manera somera, el caso Monterrey, sobre el cual se nos solicitó información y opinión frente a la crisis actual.

I. LOS SECULARES AVATARES REGIOMONTANOS Los orígenes de los grupos propietarios y empresariales asentados en esta ciudad pueden remontarse a los tiem- pos más convulsivos de la historia mexicana, a mediados del siglo XIX, cuando los Estados Unidos -en plena expan- sión territorial y en vísperas de su propia revolución in- dustrial- se apropiaron de más de la mitad de la geografía del inestable vecino del sur. Fue en tan tumultuosos años, precisamente, cuando en Monterrey y en su entorno inmediato comenzó a perfilarse

una burguesía comercial, alimentada por las oportuni- dades que gestaban la tosca frontera del Bravo, las guerras y ejércitos dedicados ya a las luchas civiles, ya a combatir apaches y comanches, ya a repeler invasiones externas. ¿Cuáles acontecimientos definieron, por los rumbos del agreste noreste, el período 1850-1875? Entre otros:

crisis generalizada por las pérdidas territoriales frente a Estados Unidos, guerra de Reforma, intervención france- sa, enfrentamiento político-militar entre el gobernador Santiago Vidaurri y Benito Juárez, amenazas permanen- tes de grupos texanos, combate racial contra apaches y comanches, ocupación de La Laguna, llegada de Porfirio Díaz al gobierno central. Desde aquellos tiempos se conocieron en el noreste apellidos y familias que -durante décadas- seguirían mencionándose en el escenario regional de los negocios:

Zambrano, Madero, Garza, Calderón, González, Treviño, Belden, Milmo, Hernández, Rivero. Entre 1880 y la revolu- ción, se sumaron Sada, Garza Sada, Armendaiz, Mendiri- chaga, Muguerza, Ferrara, Maiz. Este conjunto de apellidos -que agrupaba comerciantes autóctonos e inmigrantes-- alentó la primera fase de crecimiento industrial en la ciu- dad. Ocurrió entre 1890 y 1910, las décadas felices (¿es- tables?) de Bernardo Reyes y del porfiriato. Duró poco la felicidad/estabilidad del estado oligárqui- co en su versión mexicana. Tras la quiebra del Estado y la

co en su versión mexicana. Tras la quiebra del Estado y la Doctor Mario Cerutti Miembro

Doctor

Mario Cerutti

Miembro del

Sistema Nacional

de Investigadores,

nivel III

Profesor/

investigador

Facultad de

Economía / UANL Especializado en la

historia

económica

comparada

e historia

económica

y empresarial del Norte de México mcerutti@faeco. uanl.mx

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LA CRISIS Y LA CIENCIA ECONÓMICA

CONOCIMIENTO

sociedad porfirianas, este país transitó -entre 1911 y 1920- una profunda experiencia revolucionaria, a la que siguió la difícil y sinuosa reconstrucción (económica y política) de los años 20. Como si fuera poco, la década terminó con la severa crisis mundial de 1929, anticipada por una recaída no menor desde 1926 en el propio México, y rematada con los convulsionados tiempos de Lázaro Cárdenas. Los años 40 tendieron a consolidar el modelo de in- dustrialización protegida, novedosa etapa de estabilidad relativa, de centralización política y de indudable floreci- miento empresarial en la ciudad. A los Santos y los Bena- vides, crecidos desde el seno de la misma revolución, les siguieron apellidos como Clariond, Lobo o Ramírez, nacidos y nutridos a su vez al amparo de la crisis de 1929, de la gran depresión, alimentados con los avatares de la Segunda Guerra. Las familias nuevas -cualesquiera fueran su orígenes- tendieron a sumarse a los núcleos sobrevi- vientes de las etapas anteriores y terminaron integrán- dose, con suma frecuencia, a las más antiguas. O sea: revi- talizaron y consolidaron el tejido empresarial, aun cuando algunos apellidos (Armendaiz, Hernández, Mendirichaga) salieran de la escena, y aun cuando no pocas empresas quedaran en el camino.

ATERRADORA RECAÍDA La industrialización protegida y un Estado cada vez más obeso (los tiempos gloriosos del voluntarismo industrial y de la sustitución de importaciones), ese proyecto alterna- tivo a la gran depresión, terminaron de estallar en los 80. Una apertura por momentos indiscriminada, el desman- telamiento de buena parte del Estado intervencionista y la incorporación al más desigual tratado de integración co- mercial, conocido hasta entonces (el TLCAN), siguieron a la descomunal crisis de 1982 y prologaron otra aterradora recaída: la de 1994-95. ¿Era la última? Por supuesto que no. Si el capitalismo como sistema es un permanente generador de situaciones críticas, un notorio y notable gestor de incertidumbres, un vivo procurador de vaivenes cíclicos, ¿cómo suponerlo? Y en una nueva crisis estamos.