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Cultura

82 Cultura DOMINGO 25/9/2005 ABC

DOMINGO 25/9/2005

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Calixto Bieito vuelve a Berlín con «Madama Butterfly», llega la primera «ópera porrera», la

Volksbühne ofrece una orgía teatral de 24 horas y el montaje de «La Cenicienta» en un burdel

escandaliza en Letonia. El fenómeno aumenta

¿Cuánto escándalo necesita la escena?

TEXTO: GUILLEM SANS SERVICIO ESPECIAL

BERLÍN. Quien eche una ojeada a la cartelera de Berlín se preguntará por qué las reseñas hablan tanto de «escán- dalo». Parece claro que la palabra ven- de, porque de lo contrario la Ópera Có- mica no se referiría al «exitoso direc- tor-escándalo» para presentar al cata- lán Calixto Bieito, que estrena allí hoy su montaje de «Madama Butterfly». La nueva escenificación de la ópera de Puccini no viene precedida esta vez de gran revuelo en la prensa, como su- cediera el año pasado con «El rapto en el Serrallo», que cosechó el esperado equilibrio de aplausos y abucheos. Al igual que el burdel de esa ópera de Mo- zart, la habitación en que transcurre «Madama Butterfly» es para Bieito un escenario potencial de violencia mas- culina. El público berlinés está acos- tumbrado a ver a cantantes desnudos. El sexo en el escenario tampoco es lo nunca visto, pero las escenas de tortu- ra con extirpación de pezones en el bur- del de Bieito rebasaron la línea de lo tolerable. ¿De lo tolerable o de lo nece- sario?, se pregunta ahora la Ópera Có- mica al anunciar el nuevo montaje. Pero el realizador catalán no cose- chará ataques tan feroces como los que la prensa amarilla ha dedicado a «Gue- rra en Sertao», de la compañía brasile- ña Teatro Oficina, invitada a la Volks- bühne de Franz Castorf. El diario «Bild», abogado del alemán de a pie, de- nunciaba el pasado día 14, día del estre- no: «Teatro porno: y nosotros pagamos los impuestos». Para que los espectado- res sólo paguen entre 10 y 30 euros de entrada, la ciudad de Berlín aporta 95 euros por cabeza, denunciaba el dia- rio. Y añadía, como si existiera en Ber- lín algún público benaventiano: «Cuer- pos aceitosos, piel desnuda. Los acto-

RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL

BERLÍN. La mezcla de sustancias y espectáculo ha sido indicada por al- gún crítico, por hacer más tragable una pieza, o por columbrar la nefanda inspiración de un direc- tor; pero lo que está sugi- riendo a su público la ópera Neuköllner de Bern- hard Glocksin, en Berlín, es por primera vez la posi- bilidad de fumar unas hierbas al objeto de pene- trar mejor en el ambiente de «La Princesse Jaune», estreno por primera vez de la singular opereta de 1872 de Saint-Saëns. En el provocador foro de la Karl Marx Strasse

Saint-Saëns. En el provocador foro de la Karl Marx Strasse Foto promocional de la «Madama Butterfly»

Foto promocional de la «Madama Butterfly» de Calixto Bieito en Berlín

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Su director, Zé Celso, la entiende como un «informe» de los problemas sociales de esa región interior brasileña. El di- rector usa la pornografía para repre- sentar un mundo nuevo en el que las razas «se funden positivamente unas con otras». El traductor Berthold Zilly describe el montaje como «un musical tropical, un gigantesco ballet erótico que cuenta algo así como la génesis del Brasil y, con ello, de la Humanidad».

es tu amiguete», aún su- perviviente en el formol de algunos viejos pisos de estudiantes de Berlín. En la versión actualiza- da por Stephanpaul para el espectáculo ansioso de titular, la estética está más entre el kung-fu y el sushi. Sascha está enamo- rado de una heroína man- ga de internet, en la que, previo trámite herbóreo, ve trasmutarse a la pro- pia Mira. Glocksin dijo a ABC que «Saint-Saëns es una joya del teatro más sensorial», aunque asegu- ró no querer «promover el uso de estupefacien- tes», apenas sólo la consta- tación por su parte de que «la experiencia operística

mejora con un par de petas». «Es una prueba», admite Glocksin, que dice que el montaje podría suceder cualquier che en un club de Berlín; pero confía en que la licencia artística les situaría más allá de la legislación vi- gente sobre difusión de sustancias. Algunos críti- cos recuerdan que drogar- se públicamente es legal- mente ofensivo y se pre- guntan si no se ha ido un paso demasiado lejos. No lo parece, al menos, en cuanto a la necesidad de publicidad de un teatro muy necesitado; no de otro modo hubiera logra- do aparecer en un medio español.

res presentan generosamente sus geni- tales, se soban y se lamen. Pero eso no es todo: piden a los espectadores que se sumen a la orgía de sexo». La Volksbü- hne lo describe de forma más suave:

«El público permanece siempre en mo- vimiento, entre recelo civilizado y ani- mación desvergonzada». Adaptación de una novela de Eucli- des da Cunha, la obra dura efectivamen- te 24 horas y se divide en cinco partes.

Notas de sushi con opio

no hay escenario, el públi- co se sienta en el salón del pequeño apartamento de Sascha y Mira y ellos se sientan, cantan, pajarean, deliran y fuman entre sus también inspirados invita- dos, con los que compar- ten más que algún tara- reo. La publicidad del montaje lo anuncia sin ambajes: «La Princesa Oriental, la primera ópe- ra porrera». El ambientillo moderno en que aquel Kornélis de Saint-Saëns se perdía por una princesa japonesa, en un alucinógeno viaje sin retorno, recuerda ahora aquí más a ese otro tiem- po que acuñó la frase «de mañana un porrete y Mao

Simple Minds:

«Crear una buena canción es cuestión de alquimia»

El grupo, una de las bandas más populares y representativas de los ochenta, presenta su nuevo traba- jo discográfico, «Black & White

050505»

PABLO CARRERO

MADRID. Empezó contagiado por la energía y el espíritu rebelde del punk con una banda llamada John- ny and the Self Abusers, que ya pu- blicaban sencillos incendiarios en el 77, pero los gustos de Jim Kerr se sofisticaron rápidamente, derivan- do hacia el sonido ampuloso, gran- dilocuente de la banda que le hizo famoso, Simple Minds, una de las más representativas de los ochen- ta, y una, también, de las más popu- lares. Un cuarto de siglo después de su formación , el grupo ha vuelto a los estudios de grabación, y presen- ta ahora su flamante nuevo álbum, «Black & White 050505», en el que saca nuevo lustre al sonido más ca- racterístico de la banda escocesa. El vocalista de Simple Minds re- conoce que, efectivamente, su nue- vo disco recupera su faceta más clá- sica: «es cierto, se trata de un disco que suena a Simple Minds de cabo a rabo. Nos apetecía hacer una cosa así, y eso es algo que es muy fácil de decir pero quizá no tanto de hacer, porque cuando un grupo se plantea una especie de regreso a sus oríge- nes muchas veces existe el riesgo de la autoparodia. Afortunadamen- te, creo que hemos escapado de ese riesgo, y nuestro nuevo álbum sue- na muy clásico en un sentido, pero también suena muy contemporá- neo». En activo desde finales de los años setenta, Simple Minds pasan largas temporadas de descanso pa- ra evitar el hartazgo: «estamos siempre en contacto; afortunada- mente, la tecnología nos lo permite. Pero también tenemos nuestra vi- da cada uno por su lado. Cuando volvemos a juntarnos es porque to- dos tenemos ganas de hacerlo, por- que tenemos energía y canciones. No queremos hacer discos sin senti- do sólamente porque hayan pasado dos o tres años desde el anterior. En este caso, además, el proceso de creación ha sido particularmente intenso y positivo, porque hemos pasado mucho tiempo juntos prepa- rándolo. Creo que en la grabación se nota un entusiasmo y una frescu- ra que quizá no estaba en otros ál- bumes». Enormemente satisfecho del re- sultado de su nuevo disco, Kerr ad- mite que hay algo mágico en el he- cho de componer música: «es algo que no tiene que ver con la raciona- lidad; antes de empezar no tienes un plan, no tienes un mapa que te guíe, así que las cosas pueden salir muy bien o muy mal. Es una espe- cie de cuestión de alquimia».