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LUNES 31/10/2005

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Cultura y espectáculos

Hay escritores más sensibles a los flashes, otros al olor del papel: brillantes, ausentes, amasadores de palabras, con y sin

receta. En la recién clausurada Feria de Fráncfort nos hemos topado con algunos, que cuentan sus secretos a la hora de ponerse a escribir

Maneras de mirar el folio

TEXTO: RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL

BERLÍN. Ken Follet ha he- cho el cálculo sin ambages y asílo cuenta:«Una buenano- vela necesita entre 50 y 100 escenas álgidas» y él se pone

a ello, las busca y las va con- tabilizando a medida que es- cribe. En «Orgullo y prejui- cio»,de JaneAusten, recuer-

da Follet que habría 61 pun-

tos dramáticos y todo a par-

tir de una idea simple pero

llena de posibilidades: cinco

hijas en una casa y llega un vecino muy rico. «Cuando me asalta una idea intere- sante, me pregunto: ¿me da-

rá al menos 50 escenas dra-

máticas?» y sólo entonces se pone a estudiar las posibili-

dades de los personajes a fin

de ver sus complejidades.

Follet siempre leyó «mu- chísimo, mis padres no que- rían televisor» y una noti-

cia, un comentario puede lanzarle tras una idea. Pero

en Fráncfort contó que ha-

bía abandonado, por ejem- plo, su proyecto de «Country Risk», en el que aventuraba cómo el KGB se hacía con un banco en Londres para hun-

dir financieramente el siste-

ma. «Después de un tiempo

vi que no funcionaría, que

noteclavaríaenelsillónhas-

ta el final y lo deseché». Aho-

ra ha escrito «White house»,

sobre un virus letal que al- canza a una familia reunida

y aislada en el invierno para celebrar la Navidad. «La fa- milia es un clásico lleno de relaciones, todo lector pue-

de identificarse y el peligro

parece más preocupante». El héroe de la trama es la madre. Fo- llet no quería «que el culmen fueran una pelea entre dos tíos» y admite que «las mujeres quieren caracteres femeni- nos grandes; el personaje femenino en este caso es más interesante, tanto co- mercial como literariamente: son capa-

ces del éxito y la vulnerabilidad». El au- tor de «Alto riesgo» necesita dos años para un libro, en su caso sinónimo de best-séller: «Un año para planificarlo y otro para escribirlo», que en realidad son seis meses y otros seis de relectura. «Todo es muy estructurado, siempre me siento a escribir, la inspiración ya vendrá. Ycon el ordenador siempre pue-

do cambiarlo o borrarlo». Será esque-

mático, pero el autor de «Los pilares de la tierra» se trabaja a fondo sus temas. Eduardo Mendoza cree, sin embar-

trabaja a fondo sus temas. Eduardo Mendoza cree, sin embar- Ken Follet go, que para tanto

Ken Follet

go, que para tanto análisis dramático «la verdad es que podía escribir algo mejor». En todo caso, «cada cuál tiene su receta» y el escritor Josep Maria Es- pinas comentó que su único método es el folio y la Olivetti; citó incluso a otro escritor, «que escribía con dos Olivet- tis, una para la narración y otra para las notas». Mendoza habló con este dia- rio sobre cómo toda novela empieza con el Quijote: «La pareja, la historia itinerante, personajes con memoria y que acusan una evolución, acumulan experiencia y enseñanzas», esto no exis- tía antes de Cervantes. El corresponsal del «Frankfurter Allgemeine», Paul In- gendaay, autor de «Guía de uso para Es- paña» y que ha concluido su primera novela, señaló una evolución hacia «un donquijotismo en Sancho y un sancho-

YOLANDA CARDO

«un donquijotismo en Sancho y un sancho- YOLANDA CARDO Margaret Atwood AP Eduardo Mendoza ANDRÉS FERNÁNDEZ

Margaret Atwood

AP

en Sancho y un sancho- YOLANDA CARDO Margaret Atwood AP Eduardo Mendoza ANDRÉS FERNÁNDEZ Sansón no

Eduardo Mendoza

ANDRÉS FERNÁNDEZ

Sansón no es el poderoso, sino aquél que no sabe qué hacer con su poder». En un ágil coloquio organizado por el Cervantes en Fráncfort sobre la ironía y el Quijote, con el corresponsal cultural del «Frankfurter Allgemeine», Paul In- gendaay, Mendoza adujo que el Quijote sería «para leer a los 40 años» y, después de que Flaubert lo leyera con cinco, le salió una «Bovary» que sería «un Quijo- te en trágico». Con el Cervantes por pri- mera vez en Fráncfort, vinieron a una lectura cruzada de traducciones Clara Janés y el alemán Gerhard Falkner. El poema que tradujo era de gran compleji- dad de juegos y planos, pero «ser poeta da una sensibilidad especial, trabajas la palabra de manera múltiple, en su melo- día, sentido, acento, colocación». Dice que, tras leer al sufí Hafez, el que tradu-

pancismo en don Quijote» y Mendoza recordó que, «como en un matrimonio, al final uno no se distingue del otro».

De la Biblia a «La Odisea»

Margaret Atwood había sugerido horas antes que la primera novela sería «La Odisea», pero Mendoza, que entregará en 2006 su nuevo libro a Seix Barral, ve que hoy «podemos leer algunas obras precervantinas como novelas», pero en realidad son adaptaciones al formato o incluso «poesía traducida como prosa», como sucedería a veces con la Biblia. El israelí David Grossman dice que la Bi- blia habría que leerla «a la manera ju- día» y es «sobre ella y con una gruesa lupa», porque cada línea y personaje, y él acaba de escribir sobre Sansón, «tie- nen otras lecturas e historias dentro.

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«Una buena novela necesita entre 50 y 100 escenas álgidas», comenta Ken Follet

«De repente la idea cristaliza y la historia sale sola, pero ya la tenías dentro», dice Atwood

jo Goethe para su «Diván Este-Oeste», se

lee Góngora de otra manera. Falkner le dijo que casi se expresaba mejor su poe- ma en español que en alemán. «Hago un trabajo de filigrana. Y aprendo muchísi- mo», dice esta «enamorada del texto». Como con la música unos admiten fa- cilidad para arreglar textos, otros para crearlos y aun otros para traducirlos:

Janés necesita cinco horas para 20 ver- sos y, como con Seifert, a veces traduce

600 poemas para elegir 150. «Yo voy al conjunto del poema y a la actitud del au- tor, necesito encontrar su música», dice

la autora, que lleva traducción y crea-

ción a más de sus distintos idiomas, a varias manos y en paralelo: «Nunca de-

jo de escribir». La poeta ha escrito déca-

das después en «La voz de Ofelia» su ilu- minador encuentro en Praga con Vladi- mír Holan, cuando éste diría que la ha- bía presentido en un poema. Pero, pese

a lo que significó Holan, «es mi gran

maestro, el único que me ha influido», Janés no se para en su búsqueda: «Lle-

vo un diario siempre con ideas, del que tiro cuando estoy en blanco». Ahora es-

tras Johannes Bobrowski desde que

lo

leyó en «Poesía de Oriente y del Medi-

terráneo» y que la tiene revolucionada.

Sesiones estériles

La canadienseMargaret Atwoodcomen- tóal presentar su visión dePenélope, pa- ra la serie de «Grandes Mitos» revisita- dos, sus sesiones estériles ante el folio

en blanco y «de repente la idea cristaliza

y la historia empieza a salir sola, natu-

ralmente ya la tenías dentro», pero hay que dar con la llave con que abrirle la puerta. Rafael Ábalos, el sorprendente inspirador de ese próximo héroe juve- nil llamado «Grimpow», escribe lineal- mente: «Bueno, sabía dónde quería em- pezar y dónde terminar», porque la aventura que tanto ha interesado a edi-

tores extranjeros en Fráncfort «no es una historia fantástica, sucede en un lu- gar y un tiempo concretos de Europa». También sabía que quería recuperar

la sabiduría de la alquimia y se prepa-

ró con lecturas apropiadas sobre la cri-

sopeya y la cábala. Hizo un viaje en ve- rano por aquel territorio de la antigua Borgoña y recorrió castillos y monaste-

rios, como si fuera su propio personaje, ese muchacho que en 1313 encuentra un cadáver misterioso, en una monta- ña de los Alpes. Cuando concluyó el via- je, el abogado malagueño, tras un jui- cio sobre un automóvil que había cho- cado contra un cochecito teledirigido, se sentó a la máquina y, «sin esquema alguno», en cuatro meses tenía su nove-

la de 550 páginas. Y ahora, además, una

docena de editoriales en el extranjero.

Luz Casal, que inicia una gira por EE.UU., México y Marruecos, presentó en Málaga su último disco

«Lovy», el primer musical español, cumple 25 años; sus creadores e intérpretes se han reunido de nuevo

Una gran retrospectiva de Fra Angelico celebra el 550 aniversario de su muerte

El Metropolitan reúne 75 pinturas, dibujos y manuscritos del maestro

La primera retrospectiva del pintor en Estados Unidos exhibe también 45 obras realizadas por sus asistentes y sus más fervien- tes seguidores

JOSÉ LUIS DE HARO SERVICIO ESPECIAL

NUEVA YORK. La primera retrospec- tiva en Estados Unidos del trabajo del renacentista italiano Fra Angelico, y la primera gran presentación de la to- talidad de su trabajo en el mundo des- de hace más de medio siglo, se acaba de inaugurar en el Metropolitan Mu- seum de Nueva York. Más de cincuen- ta instituciones públicas y privadas de Europa y EE.UU. han participado en la creación de esta indispensable exhibición, que conmemora el 550 aniversario de la muerte del artista. Bajo el título «Fra Angelico», la mues- tra reúne un total de 75 pinturas, dibu- jos y manuscritos, que resumen a la perfección la genialidad del beatifica- do pintor italiano. Además, al trabajo de Fra Angelico se unen 45 obras pertenecientes a sus asistentes y sus más fervientes segui- dores. Entre ellos, Battista di Biagio Sanguigni, el primer colaborador del que se tiene conocimiento, así como Zanobi Strozzi, que trabajó con Fra Angelico intermitentemente durante dos décadas.

Sofisticación técnica

La retrospectiva del Metropolitan, que podrá visitarse hasta el 29 de ene- ro, cuenta con importantes ganchos para atraer a los admiradores del ar- te renacentista italiano, ya que el mu- seo cuenta con nuevas obras del pin- tor, además de nuevas atribuciones. Estas obras, nunca antes expuestas al público, se unen a series recons- truidas de sus pinturas, algunas de ellas reunidas en una misma mues- tra por primera vez. El propio director del Met, Philip- pe de Montebello, destaca que «la so- fistificación técnica de la mente y el pincel de Fra Angelico fueron las ca- racterísticas que le apartaron de otros artistas italianos del Renaci- miento. Esta exhibición ilustra la siempre interminable y fértil mente del artista, así como su gran influen- cia en la segunda mitad del siglo XV». El trabajo de Fra Angelico (1390/5-1455) es conocido gracias a los frescos creados en las celdas del con- vento de San Marco en Florencia, así como sus numerosos paneles para los altares, demasiado grandes para ser transportados con seguridad. Por eso el Metropolitan ha preferido reunir una completa selección de sus traba-

ha preferido reunir una completa selección de sus traba- «Dieciocho beatos de la Orden de los

«Dieciocho beatos de la Orden de los Dominicos», de Fra Angelico

AFP

jos a menor escala presentando el de- sarrollo completo de su genialidad a lo largo de toda su carrera. La muestra exhibe en orden crono- lógico el total de las obras atribuidas al artista. La primera década de sus pinturas, hasta el año 1422, se puede analizar en un grupo de 17 dibujos y pinturas, que pertenecen a dos pane- les recientemente descubiertos. Es- tas obras podrían formar parte de uno de sus primeros encargos como artista independiente para el altar mayor del convento de San Domeni- co in Fiesole. La siguiente etapa está representa- da por 34 trabajos sobre tabla, papel o pergamino, que reflejan cómo Fra An- gelico fue ganando importancia y re-

Más de cincuenta instituciones públicas y privadas de Europa y EE.UU. han participado en la exposición

conocimiento en Florencia. Se mues- tran además los paneles de un monu- mental tríptico, que está dividido ac- tualmente entre los museos de Múni- ch, Londres y Parma, así como once paneles de un retablo elaborado para la capilla de la familia Da Filicaia, en la iglesia de la Santa Cruz. El recorri- do por la carrera del artista concluye con una veintena de sus mejores pin- turas, elaboradas en su etapa de ple- na madurez, con varios fragmentos del retablo creado para el convento de San Marco, así como con su último trabajo, una imagen de la Cruci- fixión, obra destinada al cardenal es- pañol Juan de Torquemada. La exposición ha sido posible gra- cias al trabajo de la Homeland Foun- dation, apoyada por el Consejo Fede- ral de las Artes y Humanidades, y ha estado dirigida por Laurence B. Kan- ter, supervisor de la colección Leh- man. El museo ha organizado una se- rie de programas educativos en con- junción con la muestra: lecturas, colo- quios públicos y talleres para profeso- res de arte.