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Sociedad

38 Sociedad LUNES 22/8/2005 ABC

LUNES 22/8/2005

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38 Sociedad LUNES 22/8/2005 ABC Los peregrinos aún dormidos mientras amanece en la explanada de la

Los peregrinos aún dormidos mientras amanece en la explanada de la vieja mina de Marienfeld

AP

«Aquí Colonia: Buon ritorno alla Terra a tutti», se despedían los de Venecia de los miles que

quedaban atrás, aseguraban sus mochilas o tomaban sus bicicletas para un largo viaje. Muchos

decían ayer haber visitado otro mundo y no querer regresar.

«Este Woodstock da para más que el de mis padres»

TEXTO: RAMIRO VILLAPADIERNA ENVIADO ESPECIAL

MARIENFELD. «Mamma, non as- pettarmi. 'Sta notte dormo dal Papa» decía la lona que de noche cubría a una bandada de napolitanos. «Tanto frío pero tanto calor luego», contaba impre- sionada María (14 años, Madrid) que con otros cientos de miles pasó la no- che a las afueras de Colonia. «Una gran familia unida pasando la noche juntos», añade Randa, (Nueva York, 21 años) cuyos padres estuvieron en Wo- odstock y «a nuestro Woodstock le veo más futuro que al suyo», dice de la acampada hippie de 1969. «Esto sí que es la aldea global», diría luego Jon (26 años, Irún). Ghideon (20 años, Lyon) había renunciado a otra bandera y lle- vaba la blanca y amarilla de la Iglesia:

«La única que vale la pena». «No estar solos» y el disfrute de «la inmensa variedad del mundo» son las opiniones más comunes y tres amigos estadounidenses lamentan «por qué el mundo no está más unido». Silvia (28 años, Buenos Aires), cree que «hemos sido unos privilegiados por verlo, te sientes capaz de todo. Esto tenemos que llevarlo de vuelta a nuestra crisis argentina». A Ángel (15 años, Astu- rias, del Opus Dei) le gusta que «aquí

Miles de jóvenes pasaron la noche al raso tras soportar una gran lluvia para poder escuchar al Papa

«¿Un nuevo Papa, sí y qué?» dice Marc (25 años, Barcelona): «Para nosotros es el representante de Jesús»

nadie te ataca por ser cristiano». Ana María y María (Madrid, Club Peñala- ra) con sus 14 años se llevan unas pro- puestas: «Amar, ser humildes, hablar de nuestra fe». Stefan y Theresa for- man una familia que ha acogido a un grupo de Barbados; parten con la idea de que «uno no puede vivir solo, la fe hay que vivirla en familia y, ésta, en comunidad». Muchos, desde Egipto (Naziv, 30 años) a un colegio de Bilbao (Edurne, 16 años) están solos y estar aquí ha si-

do «un baño de universalidad». «Para un albanés es grandioso estar en comu- nión con todo el mundo», dice Ndre. Jo- sephine (22 años), que estudia cine en Berlín, lamenta que «un católico allí es como una diáspora. Aquí rezando jun- tos hemos sentido a Dios entre noso- tros». Para aislado Noel (27 años) que es paquistaní, pero no se duele por ello «pues los cristianos en su origen eran minoría». En Egipto, Naziv forma par- te de un 10% de cristianos coptos y la- menta que «las mayorías radicalizan a las minorías y vicevesa». ¿Y en Espa- ña? Aquí «nos encantan las iglesias abiertas de par en par, llenas de gente entrando y saliendo», «te da fuerzas cuando vienes de España», añade Jesús (28 años), que se quitó de comu- nista hace poco y ahora es diácono en Getafe, «un cinturón industrial pero la diócesis más joven de Europa».

«Mira intensamente»

Visto por primera vez, éste es un Papa que «no entorna los ojos cuando reza, mira intensamente», anota Noemi (bre- tona, 19 años) cuya gorra dice «Está vi- vo» donde antes ponía Nike. Su novio Rémy (18 años) parece el único que lle-

«Bésame o me voy p'arriba»

«Al final de la misa le he tenido que decir a mi novio que me besara fuerte porque me subía pa'l cielo», decía emocionada Diana (Puerto Rico, 23). Las parejas cristianas son como son:

«Intrigamos a la gente», dice Claire (23, París) del brazo de Olivier (29) «los amigos quieren saber por qué somos así». Entre dos «es más fácil vivir tu fe», dice ella, «si la vives transpiras alegría, los demás ven que no son reglas», añade él, «éstas mueren si no hay vida». Jeff

(Filadelfia, 19) cree que «la fe es gris y seria para el hipócrita», su novia Missy se ha hecho un tatuaje del Día de la Juventud, «esto sí quiero que quede para siempre». El sexo es importante:

«por eso queremos estar segu- ros», dice Nuria (Barcelona) «pierde la gracia abrir en vera-

no los regalos de Navidad

David añade que la fe entre dos es un «suelo sólido que comparti- mos». A Nuria le ayuda «saber que él se esfuerza por ser since- ro, fiel y que sabe ir a pedir per- dón: con Dios en medio tenemos una relación a tres muy dinámi- ca».

».

va una bandera de la UE. «Es la de Eu- ropa, pero es la corona de María, aun- que ahora Chirac lo disimule». Éste se- ría «el típico cristiano de boquilla, un mero político adaptable». El copto Na- zif recuerda que el ex cardenal Ratzin- ger ha escrito que quien busca abdicar de su cultura «no está tranquilo». En cuanto a Benedicto XVI (aquí B16) «parecía inseguro, pero ha sabido ganarnos y lo hemos aceptado» (Jule, Bruselas). «Ahora la transición se ha hecho» (Claire, 23 años, París) «¿Un nuevo Papa, sí y qué?» dice Marc (25 años, Barcelona) que ha estado en va- rias Jornadas Mundiales: «Para noso- tros es el representante de Jesús» y Sa- ra (24 años, Castellón) añade que «el es- píritu es el mismo, aquí o en Toronto». «Es grandioso ver que no estamos so- los, te da una gran fuerza para no ais- larte allí en casita». Ales (26 años, R.Checa) echa de menos a Juan Pablo II: «Nos hablaba de cerca, pero el ser- món de éste ha sido impresionante». De Madrid, Javier (20 años), Blanca (15 años) y Marta (15 años) son Legiona- rios de Cristo y estaban «expectantes» pero B16 «ha pasado con nota». Más allá del Papa, Carolina (21 años, Grana- da) confiesa: «A mí lo que me pone de verdad es buscar a Jesús». El primer acto de fe había sido ya pa- ra cientos de miles empacar el día an- tes para irse a 20 kms a pasarla al raso, con 13 grados y después de caer una porción del diluvio universal. Pero allí estaban, los hijos de una sociedad aco- modada, tumbados sobre un barrizal, derramando una lata de tomate y que- mando el saco con una vela, pero mu- chos con cara de estar en los alrededo- res del cielo. Y sin pagar. «Yo es que busco cosas importantes», decía Nata- cha (18 años, Barcelona). Al despedir- se: «Nos vemos en Sidney. Resistid».