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El Cuerpo en cuanto Cárcel del Espíritu

Por Óscar Pérez Vodanovic

Notas sobre el Autor

Óscar Pérez V. ( 1973 ) nació y creció en Santiago de Chile, en una familia católica y de agricultores, actividad económica en la que ha participado como trabajador. Estudió en el Colegio Verbo Divino, inmediatamente tras lo cual aprobó el primer año de Derecho en la Universidad Católica, luego de lo que se retiró, siempre guiado por un arraigado interés por la filosofía y la secreta ambición de llegar a convertirse en filósofo, además de una seria inquietud por la aventura, la Naturaleza y la fotografía de paisajes. Años más tarde, volvió a Derecho en la Universidad Arcis. La vida de Pérez se ha debatido en una devoción fanática por la filosofía. Aparte de sus logros en esta disciplina, de los que sí se siente orgulloso, no se puede decir, precisamente, que la vida de este autor haya sido - como se dice en EEUU - “a life of achievement”. La obra de Pérez es variada y abarca un sin fin de inquietudes. Desde la filosofía griega, Platón y Aristóteles, a la filosofía schopenhuariana, Heidegger y los clásicos alemanes de comienzos del siglo XX. Ha escrito numerosos ensayos, entre los que destacan: El salto a la poza, Sobre la quema del cuerpo, Platonismo gnóstic, Georges Bataille: “la parte maldita” y la represión del Espíritu, El mito del

asesinato del dragón-serpiente, ¿Qué es lo que se identifica con la Physis?, África Negra, Hegel-Kojéve y la negación de la Voluntad, Del desdoblamiento de la Naturaleza, Dualismo platónico, El Reino del Espìritu como Reino de la Belleza y de la Luz, Heidegger y el olvido del Ser, El platonismo y el Renacimiento, El psicoanálisis de Freud y Lacan versus la sicología nietzscheana, Transacción, El teclado judío, La Tierra y el Sol, El Kultrún mapuche, El concepto de gloria, Zapallar : La vida como literatura, THE NORTH FACE v/s la identidad negocio – darwinismo; y el Poder de La Serpiente.!

Prólogo

Cuando un niño se para, a nueve metros de altura, frente a una poza cordillerana, experimenta dos tendencias conviviendo en su interior, una es antagónica de la otra, como si proviniesen de mundos también antagónicos, una lo impulsa a saltar a la poza (su parte espiritual, solar ) y, la otra, a quedarse en el borde del paredón y no saltar ( la parte darwiniana en el niño, de pura autopreservación). Es una lucha entre el Cuerpo ( la parte darwiniana ), y el Espíritu (la parte solar en nosotros ). Es una lucha entre el Interés, la Usura (la parte darwiniana ), y el Deseo (la parte solar, Natural –con mayúscula- en nosotros ). El Espíritu (que es lo mejor de la vida, que es lo que más se quiere hacer) está reprimido en este mundo por el principio darwiniano de autoconservación y por la lógica económica del Interés, de la Usura (ligados, también, a lo darwiniano, al principio de autoconservación, del que Usura es una modalidad ) que reprimen en nosotros a la Naturaleza y su fuerza que es el Deseo. El Espíritu vive de quebrantar a la parte darwiniana, en eso encuentra su dicha y su júbilo:

… en saltar.

El salto a la poza es un pretexto feliz para ese quebrantamiento y liberación. Pretexto, porque, en sí mismo, es un acto absurdo, su objeto no es, en este caso, una “causa noble” o algo así, la poza encuentra su único sentido en servir de pretexto para quebrantar a la parte darwiniana de autoconservación, … y para superar, y poner en tensión, al Cuerpo y al Espíritu y a nuestras propias limitaciones. Que en casos como este el Espíritu se desfogue en un obstáculo absurdo, no significa, para nada, que el objeto del Espíritu sea siempre la piedra de Sísifo que éste debe levantar hasta la cima de la montaña para que, luego, la piedra vuelva a caer y tener, entonces, que volver a levantarla y, así, a perpetuidad, o como el caso de las vasijas agujereadas que las Danaides tratan, perpetuamente, de llenar. Aunque algo de esto hay, vivimos en un Universo frío, inconsciente y vacío. Pero, como decía, lo anterior no significa, en absoluto, que su objeto sea, siempre, el sinsentido, el perpetuo quebrantar a la Voluntad- darwiniana(el principio de autoconservación), el perpetuo superar las propias limitaciones. Lo que, en todo caso, es un propósito noble. El objeto del Espíritu puede ser la compasión, la solidaridad, seguir una vocación riesgosa, etc.:

encaminar a un Pueblo por las rutas del Espíritu, del Seyn, de Heidegger.

El Espíritu es una ración caída del Sol atrapada en el ser humano por la lógica de autopreservación darwiniana que rige este mundo. En lo que interesa al Espíritu (que, a semejanza de Sol, el Espíritu es un exceso de energía que necesita rebalsar), no importa si el obstáculo es una causa noble o el sinsentido, lo que importa es la existencia de una sobreabundancia de vida que exige, imperiosamente, la dilapidación, por cualquier cauce.

He dicho que el Espíritu, o sea, el impulso al quebrantamiento del principio de autoconservación, es la auténtica Naturaleza, porque claro que el Espíritu representa a la Naturaleza en su conjunto porque es el fruto necesario de esa Naturaleza con todas sus potencialidades activadas.

Hay quienes no tienen Espíritu, no conocen ese impulso (lo han enajenado a su autoconservación darwiniana). No perciben ninguna belleza ni en los Campos de Hielo, ni en la compasión, ni en la valentía, no perciben Belleza, sólo perciben Usura, esto es, la utilidad para la Voluntad

(autopreservación) que los Campos de Hielo o la valentía puedan tener como fuentes de agua dulce, los primeros, o como un instrumento en su libro de contabilidad -la valentía- para manipular a terceros llevándolos a la guerra para su lucro personal. No ven Belleza, sólo útil, neg-otium:

no tienen Espíritu. Son los acólitos de la Voluntad, de Schopenhauer, son los tenebrosos entes del Demiurgo que ven en el próximo energía almacenada susceptible de ser explotada (la emergencia Técnica del Ser, en Heidegger: Ge- stell, reserva disponible) ;nosotros, respecto de ella, a la Voluntad, no buscamos servirla, sino que buscamos la liberación de sus cadenas. La liberación del útil y de la hegemonía total del principio de autoconservación, buscamos lo épico. Buscamos saltar.

Porque yo creo que la Physis, la Naturaleza, con mayúscula, contrario a lo que creía Nietzsche que identificó en la Voluntad, en el Demiurgo, a la “naturaleza” y dedicó toda su vida a ser un defensor de la Voluntad, de la “Vida”, entendiéndola como el Demiurgo darwiniano, todo lo contrario de lo que había hecho su maestro, Schopenhauer ( pero Schopenhauer buscaba la negación de la Voluntad, de la Vida ), bien, yo creo que la Physis, la Naturaleza, con

mayúscula, es una liberación de la Voluntad-darwiniano- demiúrgica, yo creo que esa es la verdadera Naturaleza. La forma de liberar nuestra vocación propia como individuos y como especie.

Pero fue Nietzsche el que me abrió las puertas a la comprensión de lo que él llamó “el fenómeno de lo dionisíaco” que me permitió entender una dimensión de la filosofía de Schopenhauer de la que ni él mismo se había dado cuenta, y es la dimensión de lo que yo he llamado “el Espíritu”, que es una negación de la Voluntad, igual que lo que buscaba Schopenhauer, pero que no es una negación de la Vida, bien entendida, negación de la Vida que Schpenhauer buscaba, sino que es lo más vital de lo vital. El Espíritu es eso más vital de lo vital que es una negación de la Voluntad. Aquí tengo que agradecer a Platón.

Nietzsche expresa esta misma comprensión de la negación de la Voluntad, de la “naturaleza”, como lo más vital de lo vital, en una o dos frases de sus escritos de juventud, pero después la olvida para siempre, y se dedica a defender la afirmación de la Voluntad, entendiendo esto como una afirmación de la vida…, pero es una afirmación de la

naturaleza demiúrgica. Condena a todos los que no afirman a la naturaleza demiúrgica, a la Voluntad, como nihilistas, negadores del mundo, de esta vida.

Naturaleza que utiliza como su carnada a Apolo, a la Belleza, que resplandece sólo en el quebrantamiento del principio de autoconservación, en la valentía. Usa a la Belleza para inducir nuestra acción hacia ese noble servicio, quebrantar el principio de autoconservación. La Belleza es el móvil antidarwiniano por excelencia, porque lleva a escalar una montaña peligrosa, a no abandonar la resistencia contra un tirano mucho más poderoso, que nos puede hasta matar, a no abandonar, tampoco, a un amigo torturado, con el que me podrían asociar: lleva a quebrantar el principio de autoconservación.

El nihilismo es la Waste Land, la naturaleza (con minúscula:

naturaleza darwiniana ) estéril a la que le falta el quantum de energía necesario, le falta el Sol, que es esa energía, es una falta de vigor de nuestro suelo que es incapaz de engendrar al Espíritu como su fruto, engendrar al impulso hacia el quebrantamiento del principio de autoconservación, esta carencia es el nihilismo, es una enfermedad de la naturaleza.

Que produce el exilio del júbilo y la Belleza de nuestro mundo, júbilo y Belleza que es lo que significa el Espíritu.

De esta forma, las culturas que no tienen Espíritu, como la nuestra, ya saben por qué es, es por un abandono de la fuerza de la Naturaleza, de Dioniso, del Sol que es la expresión visible de esa fuerza de la Tierra, y cuyo abandono del dios se revela en una total ausencia de las instancias en que la fuerza se exterioriza. Esas instancias en que la fuerza se exterioriza en nuestro mundo son las modalidades en que el Espíritu, el quebrantamiento del principio de autoconservación, se hace manifiesto. “Lo religioso no es nunca destruido por la lógica, sino sólo a través de la retirada del dios.”

Heidegger.

El Demiurgo usa carnadas antagónicas ( el miedo a liberarnos de la Voluntad, de la autoconservación, hace uso del apego a lo útil, lo pragmático, lo funcional para autoconsevarnos de la manera más eficiente posible y con la mayor economía de medios posible: principios de la arquitectura contemporánea ) a las de la Naturaleza, que sólo

nos conducen a alejarnos más y más de la Belleza, y eso es el nihilismo, un mundo que ha perdido ya toda majestad y que se percibe como cínico y miserable, que huele a podrido. Sus carnadas nos llevan a sobrevivir, pero con la inmundicia hasta más arriba del cuello. Ese sobrevivir es el nihilismo.

Porque la fuente de la Luz y la Belleza del mundo es el quebrantamiento del principio de autoconservación …Y la posibilidad de realizar la vocación propia de nosotros y de nuestro Pueblo.

Hegel-Kojeve diceb, como se verá, que sólo el arriesgar la vida transforma al hombre de animal a ser humano. Buena parte de la humanidad está conteste en que la valentía y el arriesgar la vida en ciertas circunstancias (como cuando, por ejemplo, un hijo se está ahogando ) es un valor. Son ideales comunes a toda la humanidad. Mi propuesta es que el quebrantamiento del principio de autoconservación no se debe reservar para situaciones extremas, sino que debe ser, más que el centro, la Meta, el Telos, el Ser de nuestra cultura, representado por el Sol, que es quien causa el impulso quebrantador, esto es, el Espíritu.

Tat Tvam Asi

“Tú eres un sirviente del Brahman”. ( 600 a.de C. India. Aparece en el Upanishad, “Fin de los Vedas”. Interpretación bajo el influjo de la filosofía Vedanta, donde es repetido constantemente como un refrán, cosa que Schopenhauer también hace en sus libros).

Siempre he creído que hay un Funcionamiento ciego pero infinitamente complejo de la Naturaleza (por ahí anda, también, el Demiurgo dando vueltas) en el que el ser humano está inmerso. Que todos los propósitos de la vida del ser humano deben estar encaminados a identificarse con ese funcionamiento ( con la Physis en ese funcionamiento, no con el Demiurgo ) y vivir en conformidad con él, funcionamiento ciego que nos trasciende con mucho y que claro que es un esfuerzo esa identificación porque el ser humano está como caído de ese Funcionamiento, como escindido, por el “pecado de la individuación”. También he creído que la identificación con la Naturaleza demanda de nosotros el sacrificio, pero un extraño sacrificio gozoso, como puede ser un sacrificio gozoso el del montañista ascendiendo su montaña. Se demanda lo épico.

Y he creído, también, que esa es la plenitud, salud y felicidad más altas de esta vida.

En relación con esto, resulta de interés contar que para Heidegger el vivir en sintonía con el Ser significa tomar lo que él llama “la decisión piadosa”, en oposición a lo que él llama Hybris, que es tomar la decisión que contraviene lo que los dioses deciden.

La “decisión piadosa” es la que busca la armonía con el Ser, oponiéndose a esa armonía, en cambio, se presenta un acto que ciegamente busca afirmarse en contra del Ser, no es más que una obcecación que necesariamente terminará en el desastre.

Mi vivencia reveladora

En relación con la alternativa heideggeriana de tomar “la decisión piadosa”, voy a relatar mi versión del clásico conflicto que enfrentan los adolescentes que quieren dedicarse a artistas:

Cuando estaba en los últimos años del colegio se me

presentó una confrontación platónico-dualista: con una enorme fuerza mi vocación me impulsaba a la filosofía, pero

mi Interés (Usura darwiniana) me llevaba, también con

tremenda fuerza, hacia el Derecho, Derecho era lo que convenía a mi parte darwiniana que sólo busca un cada vez mayor afianzamiento en la vida. Quedó clarísimo para mí cuál era el camino de la Naturaleza, a qué era a lo que me llamaba mi Naturaleza, a través de ese mensajero de los confines de la Tierra, de la muerte y del instinto, y también

me quedó clarísimo que el darwiniano no era para nada ese

camino de mi Naturaleza, sino sus poderosas cadenas de represión: me di cuenta que la Naturaleza era el Eros, el Deseo, no la Usura ( autopreservación ), y que se demandaba lo épico para liberar mi Naturaleza de las cadenas del Demiurgo. Como decía, me quedó claro, al mismo tiempo, que lo darwiniano no era la Naturaleza sino sus poderosas cadenas de represión y que era un fuertísimo acicate para vender a la Naturaleza, para vender el Amor, con el objeto de sobrevivir mejor: Usura.

Era una lucha entre el Cuerpo (la parte darwiniana ) y el Espíritu (la parte Natural, solar, en mí). La auténtica

Naturaleza, contra lo que decía Nietzsche, no es la Voluntad, la naturaleza darwiniana, sino que es su quebrantamiento. La auténtica Naturaleza es una liberación de la Voluntad, del principio de autoconservación.

Era una lucha entre el Interés (la parte darwiniana) y el Deseo (la parte Natural, solar, en mí ).

¿Cómo no va a haber quedado clara la diferencia entre la naturaleza darwiniano-demiúrgica (autoconservación) y la Naturaleza solar, la Physis,la verdadera Naturaleza?. ¿La diferencia entre la Usura, asociada a lo darwiniano, y el Eros, Deseo o Amor, asociado a lo solar, que es dilapidación, a lo auténticamente Natural?. ¿La diferencia entre el Espíritu (la Naturaleza ) y su represión?

Lo que estoy diciendo es que la Naturaleza encarna en el ser humano en su Espíritu que es un impulso o pulsión hacia el quebrantamiento del principio de autoconservación. Que la Naturaleza se cumple en el ser humano sólo en ese quebrantamiento. El Ser como Capital es todo lo contrario, es un aseguramiento, cada vez mayor, del hombre a la vida, a través de la racionalidad de la Usura, que promueve para

nosotros y en la que vivimos inmersos. Es un ir contra la Naturaleza, contra el rol para el que hemos sido ciegamente creados, la razón de nuestra existencia, que el Ser como Capital es un intentar doblarle la mano al Ciego Hacedor de Relojes que es la Naturaleza, …y, en función de tal melodía, la melodía de la Naturaleza, nosotros debiésemos estar bailando a su música. Eso es el nihilismo, un alienarnos e ir contra de nuestro fin propio como especie -es la Hybris, de Heidegger- con el dolor (el nihilismo) que la Naturaleza inflige sobre nosotros por semejante rebeldía. Como cuando nos privamos de los nutrientes que necesitamos, de la mujer amada o de los hijos que tanto queremos, ahí aparece el dolor, dispuesto por la Naturaleza, “para” que vayamos por los nutrientes, por la mujer amada y a cuidar de nuestros hijos.

Según mi convicción, por otra parte, la Naturaleza no es una mente, no tiene razón ni intencionalidad a la manera en que los humanos la tenemos, pero sí es un Funcionamiento de una complejidad infinita que, estoy convencido, fue obra del azar. El origen de la vida fue un número premiado en la ruleta de Monte Carlo, luego de un sinfín de intentos en un tiempo infinito.

Siguiendo con el tema anterior, amigos míos me han contado que ellos no tienen estos enfrentamientos platónicos entre el Cuerpo(la parte darwiniana) y el Espíritu ( la parte solar). Que ellos no quieren ser artistas, no tienen una parte solar en conflicto con la otra Material: me han dicho que quieren ser ingenieros comerciales. Yo creo que eso es fruto de una vitalidad y salud precarias, porque donde hay energía esta necesariamente va a tener que rebalsar en un obstáculo que sea su espejo proporcional, ese obstáculo es siempre el Espíritu, esto es, el quebrantamiento del principio de autoconservación. Una naturaleza que es incapaz de generar las carnadas del Espíritu para nuestro mundo es el nihilismo, es un mundo que ha perdido toda gracia. Pero no es necesario que todos sigan estos caminos:

la valentía es la flor de la Tierra y el alimento de un pueblo.

Lo que sí es decisivo es que una emergencia espiritual del Ser haga presa de nuestro pueblo como un conjunto, lo que hagan un grupo de individuos que existen en las prácticas marginales que puedan estar quedando en la cultura en medio de la emergencia totalizadora del Ser como Capital es de una enorme ayuda para allanar el camino a una emergencia distinta del Ser, pueden ayudar mucho, pero lo

que se hace urgente, a estas alturas del desarrollo hegemónico del Ser como Capital, que genera una sociedad que gira y vive en torno a la Usura y a la lógica darwiniana (Contra Natura) y de espaldas al Ser Verdadero que es la Naturaleza, lo que hace falta es el advenimiento de una nueva emergencia del Ser para inaugurar una nueva época: el Seyn, de Heidegger. La Edad del Espíritu y de la Naturaleza. Lejos del sufrimiento del nihilismo, de las caras demacradas en el metro de Londres y en los del resto mundo, como castigo por haber caído en Hybris y estar viviendo en contra del imperio de la Physis, de la Naturaleza y de los dioses.

Una cosa antes de terminar, hay que decir que las virtudes cardinales promovidas en este texto son la compasión – donde adopto, como en casi todo, la influencia de Schopenhauer- y la valentía. Ambas son fruto de un origen común, la negación de la Voluntad, del Demiurgo- darwiniano y su crueldad y miseria (sufrimiento nihilista),… y su búsqueda de eliminar al débil.

“La Thekné es el modo de proceder contra la Physis, pero no aún para dominarla y explotarla y, sobre todo, no con el fin de convertirla en un principio de utilización y cálculo,

sino a la inversa, para mantener en el desocultamiento la dominación que la Physis ejerce.” Martin Heidegger ( GA 45, pág.179 ).

Tat Tvam Asi.

“Tú eres un sirviente del Brahman”.

Desde el debate schopenhaueriano-nietzscheano en torno a la negación ( Schopenhauer ) o a la afirmación ( Nietzsche ) de la Voluntad-darwiniana, se relata la genealogía del nihilismo como afirmación de la Voluntad en cuanto que represión del Espíritu ( Platón ) que es un desprendimiento de la vida por obra de las “cadenas” del principio darwiniano de autoconservación y de los imperativos utilitaristas, pragmatistas y funcionalistas propios de la lógica del Capital (que produce un ethos, un estilo de vida antinatural:

Baudrillard ) que inhiben la emergencia del júbilo y de esa Belleza que es la valentía, que son fruto del quebrantamiento del instinto de supervivencia y consecuencia de la afirmación de lo que no es conveniente, de lo contraproducente ( Bataille ): reprimen la valentía, el valor, la liberación del Espíritu del principio darwiniano-mercantil, de la Voluntad-

demiúrgica ( gnosticismo-catarismo ).

Proponiéndo una negación dionisíaca de la Voluntad, causada por la plétora vital, donde se produce un desprendimiento del autocuidado, fruto de una vida afianzada y en todas sus potencialidades.

Resulta, también, fundamental, como causa de la historia de la represión del Espíritu que es el nihilismo, “el olvido del Ser” ( Heidegger ), de la Naturaleza, de la Physis, volcándose el centro de gravedad, ahora, hacia el ente, en un hipercartecianismo humanista antropocéntrico, donde sólo hay lugar para un cada vez mayor aseguramiento del sujeto, atrincherado, enajenado, escindido de su verdadero Hogar, negando, así, las posibilidades de liberación, a través de la valentía, del arrojo ( que es un desprendimiento del sujeto ), hacia la Naturaleza, a la que pertenece, de la que deriva su ser, y que constituye su “olvidado” centro de gravedad.

Lo que se obtiene, de este modo, es un mundo desvalorizado, que ha perdido la fuente de su Luz, encanto, esplendor y gloria.

“Por mandato de la Usura: crimen contra Natura.”

Ezra Pound.

Es lo más raro, pero según los avances de la biología

darwiniana, desde la estructura celular de nuestro estómago, las plaquetas de nuestra sangre, la forma de nuestras piernas

y dedos, que encontremos sabrosa la carne, hasta el color de

nuestra piel y la forma de nuestros pelos, son fruto de un proceso de selección natural en que los rasgos más aptos para sobrevivir han sido seleccionados porque sirven a ese propósito, y las mutaciones que no, han sido descartadas por ese mismo proceso de selección.

Esta lógica da cuenta de la forma y características de todas las criaturas de la naturaleza, desde los árboles a las

bacterias…

Somos máquinas de supervivencia programadas para replicar la base de datos que hizo la programación, el ADN.

Es lo más raro, porque existe la belleza, ha sido seleccionada,

y no sirve para la conservación del individuo y la replicación

de su carga genética: puede llevar a un individuo a la guerra contra un tirano mucho más poderoso, evitando, así, que arranque a Nicaragua a fundar un nuevo hogar, aumentando, con esto, las posibilidades de autorreplicación del ADN que porta y que lo habría construido con ese propósito. Haciendo que los genes que empujan a abandonar se multipliquen en sus hijos en Nicaragua, mientras que los genes que inducen al otro a confrontar vayan desapareciendo con su muerte en batalla, si todavía era joven y no transmitía aún su ADN en una cantidad suficiente para contrarrestar la selección del otro tipo humano. O, en el mejor de casos, dejando a sus hijos desamparados, lo que disminuye sustancialmente sus posibilidades de sobrevivir, lo que es muy grave en el medioambiente de los cazadores- recolectores donde esto evolucionó. Pensemos en Alejandro Magno, que dejó dos hijos, los que fueron asesinados antes de superar la adolescencia porque su padre no pudo sobrevivir para protegerlos: ¡Alejandro el Magno no transmitió carga genética!, su ADN, como tampoco lo hizo Aquiles. ¿Qué nos dice esto sobre “la selección de los más fuertes y la eliminación de los débiles?…, de los que no se dedican a la moneda, será, de los que no tienen una racionalidad dineraria …o darwiniana, que viene a ser la

misma porquería. Como “máquina de autorreplicación de su ADN”, que sería su único, “verdadero” cometido en la existencia, para el cual habría sido diseñado como una “máquina biológica”: como máquina de autorreplicación de su ADN Alejandro Magno fue un completo fracaso, en comparación con la casi totalidad de los seres vivos, … como máquina de autorreplicación, pero como ser humano y flor de la Naturaleza, fue uno de los triunfos más majestuosos de la historia de nuestro género. Tras siglos de penurias por parte de los griegos, fue el triunfador, en proeza sin paralelo, sobre los enemigos de Grecia que tanto buscaron su sumisión, y fue educado, personalmente, por el también griego-macedonio, Aristóteles. Como máquina biológica de autorreplicación Aquiles también fue ese mismo fracaso. Pero, para los griegos, no fue un fracasado, tenían otra racionalidad, una emergencia del Ser distinta estuvo en acción ahí.

Los que no abandonan, los hijos del Sol, los acólitos de Luzbel, de la Estrella de la Mañana, Venus. Lucibel, el dios de los perdedores en esta, la Era del Kali–Yuga, del Demiurgo, al que combaten heroicamente en nombre del Sol.

Esto no se aplica sólo a la circunstancia de la guerra (que sirve como excelente ejemplo para ilustrar mi argumento ) sino a todos los órdenes de la existencia.

Como dice Dawkins respecto al dolor de la gacela al ser cazada, y la posibilidad de ser anestesiada, nosotros, aquí, al igual que con la anestesia, no vemos por dónde el gen relatado en los párrafos anteriores ( el que confronta ) podría ser seleccionado, ( he llamado a lo que origina esto - “pulsión de muerte” o “pulsión thánatica”- que, en mi concepto, se hermana con la pulsión de Vida, fruto de la plétora vital ) …,pero el anterior es el mecanismo de selección de la creación demiúrgico-darwiniana que puebla el mundo del animal de la lucha por la vida ( “que son los primeros en abandonar el barco” “cuando se empieza a poner negra la cosa” “que es cuando se ven los gallos”, antes no se ven ). Mientras la rata se multiplica ( espero no ser excesivamente severo ), los mejores van corriendo, llenos de dios – de entusiasmo - hacia las vías de extinción:

les queda el más majestuoso Sol que los explica, acoge, y hacia el cual se encaminan en retorno y liberación luminosa de vuelta a su hogar, liberados de las formas, de la lógica darwiniana y de la Materia, como Buda, “el liberado”. Hacia

la “extinción”, el Nirvana. Pero nosotros no queremos salir de aquí, no queremos abandonar este combate de liberación de la humanidad, y este esfuerzo por volver a poner al Sol como el compasivo Ser de todo un mundo que es, … y destronar al Demiurgo cruel, miserable e intruso que nos rige y constituye.

La darwiniana es la interpretación más miserable de la condición humana de que se tenga noticia en toda la Historia de la Cultura y de las religiones a lo largo y ancho del mundo. Bueno, es el fundamento que se ha ideado para dar cuenta y promover al tipo humano contemporáneo, engendro del capitalismo, para fundamentar y promover al hombre actual, … y todo su maloliente estilo de vida.

“Miserable” o, lo que es lo mismo, alejado del Espíritu. “Miserable” o, lo que es lo mismo, alejado de lo que el Sol significa: el desprendimiento del principio darwiniano de autoconservación: la afirmación de la valentía ( = Espíritu, = Physis, el Espíritu es el impulso hacia la valentía, no es más que eso, el Espíritu significa la pulsión dirigida al quebrantamiento de la lógica darwiniana, específicamente, del principio de autoconservación, no es más que eso, el

impulso, pulsión, hacia la valentía. Fundamentalmente, la Physis es el suelo vigoroso que la genera). La enfermedad de la naturaleza demiúrgico-darwiniana se revela en una ausencia de las instancias en que la fuerza se exterioriza (el Espíritu ).

La importancia del suelo significa que desde nuestras ideas más básicas hasta nuestras más abstractas y elaboradas teorías, son juicios de nuestras tripas. De las tripas de la Tierra que generan el Logos, el Ser de una cultura, en forma de Sol esplendoroso proyectado desde las tripas de la Tierra arriba, en el Cielo. Sol que se constituye en el Telos de todo un pueblo que extiende hacia él sus manos como a su Meta.

No es todo un gran organismo biológico que anule a la lógica darwiniana, pero sí es un sustrato biológico que predomine sobre ella, para que nuestra Tierra ( de la que nosotros y nuestro ser somos la expresión ), para que nosotros seamos fruto del suelo de la Physis, de la Naturaleza en flor, y no de la Voluntad-darwiniana, o del capitalismo, que es lo mismo que lo darwiniano en cuanto el capitalismo es su fruto del Demiurgo-darwiniano.

En el nombre del Sol, contra el Demiurgo-darwiniano, contra la Voluntad, en el nombre de la anunciadora del Sol, Venus, “la estrella de la mañana”, Quetzalcóatl, Oiyehue, de los mapuches, el planeta del vilipendiado Lucifer ( “el portador de la luz”, cuya ignominia constituye un violento giro de paradigma cultural hacia la Usura ), el planeta de la Manzana, del Deseo, de Eros -del que viene el término heroísmo, como dice Platón-, “el primero entre los dioses” según ese mismo filósofo, contra el Interés, contra la Usura propia de la lógica capitalista-darwiniana que reduce a la humanidad a la miseria… y que busca eliminar al débil:

semper fidelis (siempre fieles ), para enfrentar la lógica demiúrgico-darwiniana sólo nos queda amarnos los unos a los otros, como enseñó Jesús y como enseñó, también, la sabiduría védica del hinduismo (1500 a. de C., proveniente de una tradición oral muchísimo más antigua ) de la que tanto escribió Schopenhauer.

¿Qué nos acompaña todavía en este mundo darwiniano- demiúrgico. Nos acompaña la Naturaleza ( con mayúscula ), la Physis, el suelo vigoroso que proyecta al Sol en el cielo como su imagen fenoménica, como su apariencia. Nos queda el Sol y los dioses de la antiguedad que han sido

atrapados por el Demiurgo en la Materia, pero que igual resplandecen, …resplandecen en su cautiverio en el Fitz Roy, en el Cerro Torre, en el Volcán Lautaro, en los Campos de Hielo Norte y Sur, en los bosques de pino araucaria de las cordilleras de Quinquén e Icalma, para ayudarnos en esta lucha por liberar al Espíritu de las cadenas de la lógica darwiniana.

Debido a la poderosa fuerza de la Materia, que engendra sólo al “hombre que lucha por la supervivencia”, nuestra lucha será, entonces, una lucha espiritual. Una lucha entre el Sol y el Demiurgo en conflicto por encarnar su Idea en la Materia, constituyéndola.

Somos los preservadores de una Idea, de un Mito, que habla del Héroe en lucha contra la Serpiente-Dragón, del Cuerpo y el Espíritu, de Cadenas y de Liberación, del Sol y el Demiurgo, del Ser y el ente, de la Belleza y del amor eterno, … porque el amor eterno existe.

El ente no es más que el sujeto escindido de la Naturaleza que vive sólo para su autopreservación.

Pero, ¿ es acaso que la Naturaleza, con mayúscula, es el oficinista adulador y abusador de poder, o es, en cambio,

la Naturaleza, el Che Guevara, Nietzsche o Schopenhauer? ¿ o es que una naturaleza, con todas sus potencias activadas, se transmuta en algo distinto de sí misma, del Demiurgo y la Materia, producto de una alquimia que la transforma de ser puro plomo a ser transformada en oro, que es pura fuerza y

Luz, que la transmuta en Physis, en Che Guevara,

Schopenhauer ?: Por supuesto, hay que responder. La naturaleza demiúrgica con sus productos es fruto de una enfermedad biológica de la “creación”, el oficinista adulador es el fruto de esa enfermedad. La Naturaleza no es la rata que primero abandona el barco, la Naturaleza es el Che Guevara, es Nietzsche, Schopenhauer, es la majestuosidad del Amazonas, es la plenamar, es la plenitud del corazón que se desborda en acto o, lo que es lo mismo, es la Physis.

en

La naturaleza está, hoy, en estado de Waste Land (Tierra estéril, de porquería ), es pura constitución darwiniana, le hace falta una alquimia que la haga pasar del grado más bajo en que está, la nigredo, el plomo, para pasar a la albedo, el blanco, y, luego, al estado máximo de desarrollo con todas sus potencias activadas, la rubedo, el color rojo, el oro,

que corresponde al Sol en la alquimia…: La Physis. El Che Guevara, los santos, y tantos otros.

Pero siempre se debe conservar una cuota de Demiurgo en esta “alquimia”, no debemos exiliar a la Serpiente del Paraíso porque sería privarnos de nuestro mérito, Luz y gloria.

La Physis NO es la causa del oficinista adulador y abusador de poder.

Es por todo esto que nuestra tarea es doble, por un lado, ser pastores del Ser, como pide Heidegger, alimentar la tierra, para que la Materia devenga Naturaleza, Physis y, por otro, una vez conseguida la transmutación, encaminar todos nuestros empeños hacia una identificación con esa Naturaleza ( Samadhi ), Naturaleza de la que nosotros seríamos la expresión necesaria ( como ahora lo somos del Demiurgo-darwiniano: el adulador abusador de poder es una de esas expresiones ;expresión demiúrgica que ha generado cosas muchísimo más graves como haber sido la causa hasta de las grandes guerras ) y Naturaleza que es nuestra razón de ser, de la que nosotros somos órganos y,

en consecuencia, el único lugar donde podemos encontrar la plenitud …Y repetir que nosotros también somos Materia o Naturaleza según cuál de las dos predomine en nuestro suelo. Predomine, porque no se trata de anular a la lógica demiúrgico-darwiniana ( o a nuestras limitaciones ), de exiliar a la Serpiente del Paraíso, sino de superarla y predominar sobre ella, ese es el Reino del Espíritu, pues la Materia, el Demiurgo-darwiniano, es la condición de posibilidad de nuestra gloria y de la Luz del mundo porque, como se verá, “sólo seres que encuentran difícil la Virtud ( lo épico ) pueden ser virtuosos” ( Kant ). Nosotros necesitamos de nuestra condición de seres limitados que somos como seres humanos y necesitamos, también, de la Voluntad-darwiniano-demiúrgica para imponernos sobre ella, y mientras mayor sea nuestra imposición a las mayores dificultades, igualmente grande será nuestro mérito y la Luz que generaremos en este Mundo al conseguirlo.

“No somos ángeles ni animales, la Virtud ( lo épico ) es nuestro lugar en el Universo” ( Kant ). Los ángeles no, porque no tienen mérito, a ellos no les cuesta nada ser épicos, lo son necesariamente. Sólo nosotros, gracias, aquí, a nuestras limitaciones, es que tenemos la posibilidad de

al no tener

Espíritu, no tienen el impulso a quebrantar su condición

darwiniana.

alcanzar la Virtud ( lo épico ). Los animales,

La leyenda de que Aquiles es vulnerable sólo en su talón no

aparece en Homero ni en toda la historia griega, es obra de

un

autor romano del siglo primero después de Cristo.

Es

lo que cuesta algo la fuente de nuestro mérito, si no me

costara nada, como veremos más adelante, darle mi pan a

mi

hermana en una situación en que nos estamos muriendo

de

hambre, si no me costara nada dárselo no habría mérito,

si yo tuviese una sandwichería escondida por ahí mi mérito

se reduce en una medida directamente proporcional a como

disminuye el sacrificio de mi vida por amor a mi hermana, y

mi mérito aumenta, también, en una medida directamente

proporcional, en la medida en que dar ese pan significa un mayor sacrificio de mi vida: en el “que me cueste” de

Kant está la Belleza, la Belleza está en el Dolor y en el sacrificio (de mi vida), en la magnitud del desprendimiento

del

principio de autoconservación. La Belleza, el mérito, está

en

“que cueste”, está en el Dolor, en el Dolor que significa

superar el miedo a dañar al Cuerpo.

La Belleza es el Dolor.

Demanda que exista Dolor, para sobreponerse a él, ese sobreponerse al Dolor es la Belleza y el júbilo. Si no hubiese Dolor, no habría Belleza. Si lo épico no fuese una lucha contra el principio de autoconservación, si superar la varilla de salto alto no fuese una lucha por superar mis propias limitaciones y si escalar una montaña y llegar a su cima no derivase su placer de la magnitud en que quebranté mis limitaciones y en la medida en que escalarla suponía un gran sufrimiento para mí, para lo que la montaña fue un luminoso pretexto. Si no hubiese lucha, no podría existir la Belleza. La Belleza es siempre una lucha. Lo épico, que es la Belleza, supone el Dolor.

El Dolor, el Obstáculo (así, puro y simple, sin mayor objeto), en cuanto condición de posibilidad y fuente de la Belleza y del júbilo de superarlo, es la fuente de la motivación.

El mundo moderno, en cuanto reprime el Obstáculo real, esto es, el que nos es más propio como especie,

que es el quebrantamiento del principio de autoconservación, en cuanto reprime el quebrantamiento de la Voluntad, del Demiurgo (y, en cambio, los afirma y reasegura), reprime la motivación en plenitud y ensucia el mundo, al privarlo de la fuente de su Belleza y de su Luz.

En una Era en que estamos todos gobernados por Usura, por la anti-Naturaleza, estamos viviendo todos contra, precisamente, la Naturaleza, la razón de nuestra existencia: “bajo cercana custodia del Demiurgo”.

Buda decía que el Deseo es la causa del Dolor, yo invierto la frase y digo que el Dolor es la causa del Deseo. Pónganle pendiente a cualquier superficie y pronto aparecerá alguien que querrá remontarla.

Si bien el ser humano está constituido por el Espíritu, esto es, si bien nace con el impulso a la liberación, en las sociedades capitalistas- “liberales” está en todas partes en cadenas.

El ser humano no está escindido del mundo, no es un

sujeto cartesiano sin mundo, es un Dasein, un ser-en-el- mundo,o, mejor, “un ahí del Ser”, por lo que es un fruto de su entorno, está constituido por el Ser, y es expresión de la salud o enfermedad de su suelo ( Demiurgo o Physis, según cuál sea el predominio de uno sobre la otra ), de su Tierra, de la que es manifestación, por lo que es causado, es fruto de la calidad de esa Tierra, que es, por lo tanto, donde todo se decide ( nigredo – albedo – rubedo. Es la transmutación del Caduceo de Hermes y del Kundalini Yoga: “El poder de la serpiente”).

Tema central de este texto será, también, la histórica confrontación medieval y moderna entre el Burgo ( las primeras ciudades mercantiles en la Edad Media, de donde proviene el nombre de “burgués”) origen de la ciudad moderna y del burgués como modelo humano de la modernidad, del Burgo versus el campo, con el triunfo de la burguesía, del gremio medieval de los comerciantes, y su arrolladora victoria económica sobre toda la población, en lo que conocemos hoy día como la Época Moderna o, lo que es lo mismo, el triunfo del World Trade, el gran poder económico transnacional: Crítica al sistema-mundo capitalista, Immanuel Wallerstein. Pero no todas las ciudades son

burgos, Atenas no lo fue.

Pues bien, según Marx, y, creo, con toda razón, las formas materiales de existencia, que un pueblo adopta como su forma de producción económica son su Conciencia, esto es, genera su cultura, sus valores, su modo de entender y vivir la vida. Nosotros somos fruto del asfalto del burgo, que nos separa de la Tierra, productos del capitalismo que es el responsable por haber generado para la población toda la cultura materialista y dineraria que nos ha tocado padecer a nosotros, y a toda la modernidad, que no es otra cosa que el auge y triunfo de la burguesía y el desarraigo de la Tierra llevado adelante por ella.

La Tierra, que en este escrito –además de simbolizar las tripas colectivas de un Pueblo que generan su Ser- simboliza el mundo rural, es, también, una forma de producción que genera la Conciencia del pueblo que es su fruto. Pero es una Conciencia muy distinta a la producida por el capitalismo, es una cultura y modo de entender la vida con tantas cosas maravillosas: Es el Espíritu, la Tierra genera al Espíritu como su fruto dorado a la humanidad. Es cosa de ver, tenemos a la mayoría de los genios salidos de

nuestros huertos, aunque los bancarios transnacionales tengan éxito, a veces, en ocultarlos. El Romanticismo alemán entero fue producto de una Alemania todavía no industrializada.

Es por esto, que luego de limpiar los campos de sus tiranos, el Romanticismo es un retorno a la Tierra, lejos de los desagradables burgueses, de sus bancas dinerarias y de su, hace un buen rato, conquista de la mundialización.

Nuestro Mito de Fuego, Liberación y Amor Eterno tiene poderosos y despiadados detractores que buscan encarnar otra Idea en la Materia, pero olvidan que el nuestro es un Mito que tiene bastantes devotos y que es, para muchos, una Idea por la que vale la pena dedicar la vida y la muerte. De este Mito sólo se han transmitido hasta nosotros escasos fragmentos, se perdió con el paso del tiempo, en el Kali Yuga, y con el incendio de la Biblioteca de Alejandría. Pero, sin embargo, existe en el presente: fueron, como decía, los dioses de la antigüedad, atrapados por el Demiurgo en la Materia en su cautiverio en el Fitz Roy, en el Cerro Torre y en el Volcán Lautaro, los que nos lo transmitieron. Ahí, apresados en los bosques de pino araucaria de las cordilleras

de Huerquehue, Icalma y Quinquén, en las extensas, casi sin fin, altiplanicies de nieve, de paz incontaminada, de los Campos de Hielo Norte y Sur y en los paredones de granito que los contienen. Ahí están los dioses, atrapados en la Materia pero igual resplandeciendo, y dicen claramente:

“Héroe v/s Serpiente-Dragón”, “Cuerpo v/s Espíritu”; “Sol v/s Demiurgo”, “Fuego v/s Cenizas”, “Luz v/s Oscuridad”, “Cadenas v/s Liberación”, “ente v/s Ser” y así …: dicen PHYSIS.

¿….de dónde el gozo del quebrantamiento de la fuerza de gravedad….?

¿Por qué un impulso como el del soldado desconocido a combatir a un enemigo mucho más poderoso pudo haber sido seleccionado cuando éste es un impulso que lo encamina con ímpetu hacia la vías de extinción, cómo puede todavía existir y no haber sido ya descartado, hace rato, por el proceso de selección natural, y, es más, cómo ese impulso puede ser percibido como belleza por el agente? La ciencia no tiene explicación, y se llenan de problemas las pocas veces que se atreven a abordar el asunto, con sus

“selfish genes” (genes egoístas),la teoría fallida – inclinándose en triunfo por la selección individual a nivel del gen – de la “group selection” ( “selección de grupo”, donde un integrante del grupo se puede sacrificar para que el grupo triunfe, el que sería, entonces, la unidad de selección para poder competir exitosamente con otros grupos ), y tantas otras teorías holísticas, no egocéntricas, que también han fallado. Pero estamos en la Era del capitalismo y la ciencia fundamenta, educa y promueve al tipo humano actual, dinerario …, o darwiniano, lo que, como decía, viene a ser la misma máquina de generar porquería: Usura (Interés).

Ante la incompetencia del lenguaje científico a la hora de dar cuenta del Espíritu (cuya existencia se puede demostrar una y otra vez, no, hasta ahora, de forma teórica, sino empírica), se hace necesario recurrir al mito, la leyenda y la Filosofía:

Se ha dado un origen solar para la humanidad.

El “quebrantamiento del principio de autoconservación”, que es, lejos, el concepto más nombrado en el texto, no es otra cosa que la definición de valentía,…y de Physis ( o Naturaleza, con mayúscula, que es la que genera al Espíritu,

al impulso a quebrantar el principio darwiniano de autoconservación, el impulso a la valentía ), el valor…,que encarna en todos nuestros valores, constituyéndolos. Es el principio de la condición humana que hace posible la liberación del Espíritu y, en cuanto tal, la valentía es la antagonista del instinto de autopreservación ( expresión de la regencia de un suelo demiúrgico, enfermo, la fuente del nihilismo, o el nihilismo mismo en cuanto éste es una enfermedad de la tierra de la que todos sus engendros son fruto: el adulador, etc. ) instinto de autopreservación en el que se encuentran las poderosas cadenas de represión del Espíritu y la valentía.

Han sido convocados un sinnúmero de autores, tradiciones y culturas de todas las épocas y latitudes, porque aquí no soy yo el que tiene todo que decir. Mostrando, con lo anterior, que lo aquí expuesto son principios fundamentales que nos son comunes a todos como Humanidad, trascendiendo las épocas históricas y las distintas latitudes. Aunque no nos equivoquemos, todas las tesis importantes que aparecen en el libro son mías, inéditas. Nadie ha dicho nunca nada parecido a que el instinto de supervivencia y la lógica utilitarista propia del Capital, sean las cadenas del Espíritu y

el quebrantarlas, la fuente de la Belleza y Luz del mundo. O que el quebrantamiento del ente, del principio de individuación, de autoconservación, sea el objeto del deseo del Espíritu.

Mi interpretación de Parménides es original, y preñada de contenido (sólo los filósofos japoneses – “originación co- dependiente” -, que tanto estudian a Heidegger hoy día en Friburgo, se asemejan a mi propuesta; no Whitehead, con su “proceso cósmico” de individuos, de una multiplicidad de entes en interacciones causales recíprocas). Así, también, mi propuesta de una liberación de la Voluntad a través de la plétora vital, que tiene sólo un remoto antecedente en una corta época del pensamiento nietzscheano, cuando dice,

entremedio de otros temas, la aislada frase de “¡Vida llena de alegría en el desprecio de la vida!, ¡ Triunfo de la vida en su negación! ” ( Escritos preparatorios para El nacimiento de la tragedia. Capítulo La visión dionisíaca del mundo, Religión Griega. Publicada en El Nacimiento de la Tragedia, Alianza

Editorial 1993, pág.248 ), es mi creencia que,

aislada frase, Nietzsche se estaba refiriendo a la negación

en esta

schopenhaueriana de la Voluntad, del Demiurgo, y a una superación de la vida darwiniano-demiúrgica a través de una

afirmación dionisíaca de la Vida (a través de la Fuerza Vital, de “lo sagrado” ) que se transmuta en Physis ( Naturaleza en Flor, desplegada ), lo que tiene como causa una sobreabundancia de la Vida y, como consecuencia, el júbilo de la liberación de la naturaleza, lo épico, porque yo lo entiendo así: pero no basta con decir alguna cosa afín, se hace necesario entender el núcleo del asunto. La frase se “traduciría” así: “Vida llena de alegría en el desprecio del

Demiurgo-darwiniano ( de la Voluntad ),

Vida( de la Physis ) en la negación de la Voluntad ( del Demiurgo-darwiniano ). ” Con todo, reconozco en Nietzsche al inaugurador de la problemática en torno a la Voluntad, afirmándola (que es por lo que Nietzsche se decide en toda su filosofía, lo que constituye su principal “aporte”, “la afirmación de la vida”, de la Voluntad de Schopenhauer, contra todas las doctrinas que la niegan y que él llama “nihilistas”, negadoras del Mundo, de la “Creación”, de la Voluntad: Nietzsche se inclina a favor del Demiurgo. Más tarde, hablará de la “Voluntad de Poder”, girará derechamente hacia Roma ) o, en cambio, negando a la Voluntad-darwiniana, que es lo que yo hago, siguiendo en esto a Schopenhauer ( pero la mía es una negación dionisíaca, un triunfo de la Naturaleza, como es, también,

triunfo de la

el caso de la aislada frase de Nietzsche, distinta a la negación que desarrolla mi querido cascarrabias de Frankfurt. Pero yo mantengo su promoción de la solidaridad, de la compasión y de muchísimas cosas más ). Creo haber seguido a Nietzsche como continuador de Schopenhauer, en el desarrollo de este problema, alcanzando una gran, espero, comprensión del fenómeno.

Si ataco a todo el mundo me excuso, pero ha sido siguiendo una máxima de Stendhal según la cual, si voy a hacer mi estreno en sociedad, que sea con la espada en la mano.

Mihi ipsi scripsi, he escrito sobre mí mismo. Yo he sido mi propio tubo de ensayo.