LAS CRISIS Y LA CURVA DEL DESARROLLO CAPITALISTA.

Cuestiones de método
Christian Castillo

Estrategia Internacional Nº 7, Marzo-Abril 1998

Sobre la teoría de las ondas largas y la periodización del capitalismo
Esta teoría fue formulada por economistas académicos como Kondratief, Schumpeter y Duprietz. En esencia ellos planteaban que junto al ciclo normal capitalista descrito por Marx (ciclos clásicos de renovación del capital fijo y que tienen una duración aproximada de 10 años) al que llamaban “ciclo corto”, existían “ciclos mayores” cuya duración se extendía alrededor de 50 años. Los académicos como Kondratief planteaban que tales ciclos u ondas largas de la economía capitalista, respondían a factores similares que los clásicos “ciclos cortos”, es decir, respondían a causas endógenas al funcionamiento del capital. Los “ciclos largos”, estaban determinados, para Kondratief, por grandes períodos históricos de renovación de la base tecnológica y estaban compuestos de una fase ascendente y una fase descendente, de aproximadamente 25 años cada una1. Trotsky en su momento, criticó duramente a Kondratief y se opuso categóricamente al concepto de las ondas largas criticándola como una teoría incorrecta en general: “...en el

desarrollo, esto es, de la apertura de nuevos continentes, colonias y mercados para la actividad capitalista, o de los temblores militares revolucionarios que atraviesan su camino...Me gustaría, como le encanta hacer al profesor Kondratief, examinar la decadencia europea en una onda larga, pero las cosas no suceden así...hacia dónde va, si hacia un ascenso o hacia una declinación, o si está plantado en una ciénaga, depende del relieve. Por cierto, aquí el relieve no es algo accidental, y va siendo modificado por el desarrollo del propio capitalismo, pero no es un proceso inmanente peculiar al desarrollo capitalista como tal. Existen profundas diferencias en esto, y me parece que el profesor Kondratief es culpable en este punto.” (León Trotsky, “Sobre la cuestión de las tendencias en el desarrollo de la economía mundial”, subrayado nuestro).
Para que quede completamente claro que en la concepción de Trotsky no hay nada que vaya en el sentido de Kondratief veamos sus siguientes afirmaciones. Discutiendo a mediados de los años 20 contra las observaciones hechas por los académicos Bukshpan, Kondratief, Spektator y Falkner, en uno de los artículos ya citados, decía: “Pienso, hasta donde yo creo interpretar las

libro del profesor Kondratief yo me tropecé con el intento de demostrar grandes épocas... que caracterizan ciertas secciones de la curva capitalista como un nuevo ciclo de aproximadamente 50 años... Yo recuerdo que incluso escribí en algún lugar..., que esto era radicalmente falso... Un ciclo significa la existencia de regularidades, corrección, ritmo; el hecho de que crece a partir de las propiedades internas de la curva, en eso es que consisten los ciclos coyunturales. ¿Pero cómo podemos hablar de ciclos en este caso?... Los tramos ascendentes del desarrollo capitalista no surgen de la dinámica interna de los procesos capitalistas como tales, sino de las condiciones en las cuales entra en su propio
1

Los teóricos de la llamada “Escuela histórica de los Anales”, que tuvo en F. Braudel su principal impulsor y hoy es continuada por autores como I. Wallerstein y G. Arrighi, también se apoya en sus análisis en la teoría de las ondas largas.
1

ideas básicas de los conferencistas, que varios de ellos han aplicado el análisis económico en forma muy esquemática y formal en relación con la época actual. El profesor Bukshpan insiste en la naturaleza cíclica del desarrollo económico de posguerra. ¿Se puede establecer un ciclo más o menos regular? Yo creo que no. ¿Esto es una sublevación contra Marx y contra la teoría marxista del desarrollo cíclico? No es ninguna sublevación. ¿Por qué? Porque la teoría de Marx no es una teoría supra-económica. El ciclo es una expresión del ritmo interno de la propia madre de la historia en todos sus movimientos. ¿Pero en todas las circunstancias? No, no en todas.” Y más abajo señala que “si en las llamadas condiciones normales, la política juega un gran rol en la economía europea, este rol es el mismo que el que juega el aire en la respiración. En condiciones de ascenso, en condiciones en que la economía busca

y otros de los autores de la corriente denominada “lucha de clases”). con altibajos entre las sucesivas ondas largas que oscilan entre el 50 y el 100%” (E. que operan independientemente de los resultados de las guerras. y flota o resbala en el mismo lugar durante dos o tres minutos. el “tercer marco temporal.. sino fuerzas estatales resueltas y concentradas que irrumpen en la economía. 1914-1939. al que estábamos acostumbrados a analizar en el período de preguerra. Como hemos visto. es difícil encontrar un ciclo regular en los espasmos. Es decir.” (Ibídem. nos muestra regularidades. La escisión que hoy vemos entre una tendencia de tipo voluntarista-subjetivista. no hay conciliación posible. se encuentra en el análisis una integración de los factores políticos y económicos.. como en todo el pensamiento de la III Internacional. “Las ondas largas. subrayado nuestro). No en los hechos que señala (“ascensos a largo plazo de la tasa de ganancia” en tales períodos). aunque no con mucha exactitud. mientras que uno no está yendo a ninguna parte. al punto de alterar el desenvolvimiento del ciclo industrial que había señalado Marx. pág. no significa que la teoría de Marx no es aplicable. es una vuelta atrás de este pensamiento. Refiéndose a la época posterior a 1913 dice Trotsky: “.” (Ibidem.M... Vemos aquí no el libre o semi-libre juego de las fuerzas económicas. del mismo modo como la fase imperialista era a la vez continuación y negación parcial de la fase del capitalismo de libre competencia. su metodología lo termina llevando a dar una explicación económica “endógena” de los momentos fundamentales del d esarrollo del capitalismo2: se dan debido al cambio de la base tecnológica. difícilmente pueda negarse a la luz de unas pruebas abrumadoras. 1848-1873. Negri. se multiplica la importancia de aquellos como factor explicativo. que niega la existencia de leyes objetivas del funcionamiento del capital (como hacen Holloway. Al hacerlo realiza una verdadera amalgama teórica. Pero si uno se desliza dentro de una charca o una zona cubierta de hielo. tal como las fases del capitalismo de libre competencia y del imperialismo.. mediante una utilización “sui-generis” de la teoría de las ondas largas.. sólo que uno debe aplicarla correctamente.. 1893 y 1940-48 fueron de hecho ascensos a largo plazo de la tasa media de ganancia. Desde aquí. Esta tercera fase es entonces continuación y negación parcial de la fase imperialista. los períodos 1826-1847.. Mandel distinguía más claramente ese momento del capitalismo de la fase imperialista: “Durante este capitalista. y esto intenta interrumpir o está interrumpiendo . a la vez que reconoce y dice hacer suyas las críticas de Trotsky a la teoría de Kondratief. el de las llamadas ondas largas de veinte a veinticinco años de duración” (E. que se darían independientemente de los acontecimientos históricos (que a lo sumo podrían acortar o alargar la duración de estas ondas). no es esta la explicación que da Trotsky para explicar la fase imperialista. Ernest Mandel. Por consiguiente. 1874-1893..... calcula los pasos.” (Ibidem) Es que en Trotsky. Ibidem. 50 pasos. nos dirá cuántas millas se ha caminado.Existe un instrumento llamado podómetro. Algo similar ha ocurrido con el capitalismo. 10). y otra de tipo estructuralistaeconomicista (ya sea en su variante más burguesa de los “regulacionistas” como en la que adopta una visión “circular” de las crisis capitalistas). Es un aparato muy grosero.ondas largas de veinte a veinticinco años de duración”. Y si las regularidades del ciclo industrial se ven permanentemente alteradas. sino en la explicación que da de los mismos. las revoluciones y otros factores históricos. 1894-1913.espasmódicamente su equilibrio. Es en estos conceptos donde aparecen claras nuestras diferencias centrales con Mandel. que se puede llamar fase del ‘neocapitalismo’ o ‘capitalismo en decadencia’. aunque Mandel intenta cubrirse del determinismo economicista de esta teoría cuando plantea que la fase “A” (ascendente) de una “onda larga” está determinada por factores “exógenos”. tanto los factores políticos como los militares juegan un rol distinto . los ciclos regulares o semi-regulares. Nosotros propugnamos que debe intercalarse un tercer marco temporal. Nuestra primer diferencia reside en que Mandel quiere conciliar a Trotsky con Kondratief. 11). Si uno camina dando pasos más o menos normales para un humano. tal como la concebían los teóricos de la Tercera Internacional en su época revolucionaria. si es que éstos llegan a notarse. tanto en “El capitalismo tardío” como en su posterior libro “Las ondas largas del desarrollo capitalista”. Así. sin embargo sostiene que: “La existencia de estas ondas largas en el desarrollo 2 En textos anteriores a “El capitalismo tardío”. En la fase imperialista del capitalismo. Si uno comienza a dar saltos o pasos fuera de lo normal. Agregando luego: “Estamos convencidos de que lo que ocurrió después de 1848. por una nueva revolución industrial y por una modificación fundamental del medio en el que evoluciona el modo de producción capitalista. vemos cómo para Trotsky la época imperialista implica una intervención directa de los factores políticos en las regularidades de los ciclos económicos. pág. son un verdadero despropósito. Es que entre la teoría de las “ondas largas” y la visión del desarrollo capitalista en su fase imperialista. . Con el desarrollo de la crisis a principios de los setenta Mandel se inclina más por definir el período como una subfase de la época imperialista. sin embargo.. Ambas concepciones no son complementarias sino contrapuestas.. cuando todavía estaba desarrollándose el boom.M. que Mandel termina en un reduccionismo economicista del mismo tipo que el realizado por Schumpeter. Esto. pero que debe explicarse. si eso es lo que una está buscando. Todos los datos estadísticos disponibles indican claramente que si tomamos como indicadores clave el crecimiento de la producción industrial y el crecimiento de las exportaciones mundiales (del mercado mundial). Se puede aplicar. marcados por acusadas fluctuaciones de las tasas medias de crecimiento. 1940/48-1967 y 68? están 2 tiempo nos convencimos de que se abrió una tercera fase en la historia del capitalismo. uno no puede avanzar sin tomar en cuenta los factores políticos.” (Postfacio escrito en 1969 a la edición española del “Tratado de economía marxista”). con el mundo ya conquistado.”) Y agrega Mandel: “El análisis económico marxista generalmente ha situado los movimientos de la tasa media de ganancia en dos marcos temporales diferentes: el del ciclo industrial y el del ciclo vital del sistema capitalista (de nuevo la controversia sobre la denominada teoría del derrumbe).. 30. entonces ya no dará resultados tan confiables. el podómetro registrará 20. hablar de regularidades de cincuenta años. Ubicado en la misma posición de Kondratief..

aunque comprende y explica correctamente los mecanismos clásicos de la época imperialista que han alcanzado un desarrollo muy superior al de las décadas anteriores en el período del boom de la posguerra. Su experiencia le permitirá aún hacer frente a nuevos . El papel del Partido Comunista francés fue lo opuesto. durante el boom vivimos en el mundo semicolonial decenas (¿centenares?) de procesos revolucionarios (triunfantes y derrotados). etc. Pero para ello hacía falta una dirección revolucionaria del proletariado francés. establece una separación entre el imperialismo clásico y lo que para él constituye su segunda fase. sino un respiro parcial que preparó la recaída posterior. sino 3 En el mismo sentido que lo dicho anteriormente cuestionamos la definición de “capitalismo tardío”. guerras y revoluciones”? ¿No entró el capitalismo en tal período en nueva fase de desarrollo “orgánica”? No lo creemos por varias razones. guerras de liberación nacional en toda África. Mandel. capaz de enfrentarse a los mismos prejuicios chovinistas de parte de la clase trabajadora. que después de haber estado cerca de la muerte. Su aspecto parecerá jovial. La vitalidad mostrada por el capitalismo durante el “boom” no fue la de un niño. obtiene una herencia. Por ello. Bolivia en el 52. fue clave para contener y enchalecar los procesos revolucionarios de las semicolonias evitando que rompan el “relieve” en el que ocurría el boom. revolución cubana.Mandel. pero no podrá evitar el envejecimiento de sus células. de una superación de la “curva general descendente” del capitalismo en su fase imperialista. según los años que consideremos. Como intentamos mostrar en el artículo sobre el Boom de la Posguerra. mostrándolas muchas veces como signos de nuevos tiempos. que se vio reforzado económica y políticamente con el control de Europa Oriental. se estira la piel. china o cubana. Este proceso alcanzó una magnitud nunca antes vista (guerra de Corea. De ahí que el autor absolutizara las tendencias mostradas por el capitalismo durante el boom. Resulta entonces claro que el crecimiento experimentado por el capitalismo de estos años no implicó superación alguna de la fase imperialista del capitalismo. el “agregado” de Mandel es en realidad una negación del concepto de “ciclo vital” con el que los pensadores de la III Internacional interpretaban el desarrollo capitalista3. entonces. aquella en la cual el dominio de los monopolios y del capital financiero llevan a un límite las contradicciones inherentes al modo de producción capitalista y transforman a la revolución y la contrarrevolución (en forma de crisis y guerras imperialistas por la redistribución del mundo) en los principales fenómenos actuantes. De ahí la magnitud del endeudamiento y de la crisis más general de acumulación que se desató a su fin (ver artículo “Elementos para una interpretación marxista de la crisis capitalista” ). Fue así. No estaba escrito en las condiciones económicas del boom que la guerra de liberación del pueblo argelino que desestabilizó todo el régimen de la IV República no terminara por desatar un proceso revolucionario en Francia misma. como la guerra de Argelia. no de la superación. repetimos. Por otro lado. El resultado de esta lucha no dada por el proletariado francés fue el surgimiento del régimen gaullista con su V República bonapartista que dura hasta nuestros días. pero no más) y menos extendido geográficamente (ya que el capitalismo había sido expropiado en países que abarcaban un tercio del globo y el crecimiento sólo alcanzó a las metrópolis imperialistas y a un puñado de países semicoloniales).). como producto de cuestiones endógenas del sistema económico (porque habían llegado a su fin los 20 ó 25 años de la fase anterior de una nueva “onda larga”) sino gracias al “relieve”. 3 porque si bien las revoluciones y las guerras “salieron” de las metrópolis centrales hasta 1968. Esta incluye los ciclos de crecimiento y crisis del ciclo industrial (los “latidos del corazón del sistema”) dentro de la perspectiva más general del ciclo vital del capitalismo (si es el latido del corazón de un organismo joven y saludable o el de uno desgastado y decadente). y permanentemente amenazó con romper los marcos establecidos por el imperialismo yanki y la burocracia soviética en los acuerdos de Yalta y Potsdam. Si pudiéramos establecer una continuidad de grandes ciclos de renovación de la base tecnológica como explicación última de toda la historia capitalista. pierde toda especificidad. ¿No es un error sin embargo hablar de “fase decadente del capitalismo” tomando en cuenta las excepcionales tasas de crecimiento logradas durante el boom de la posguerra en los países centrales y en los países atrasados más ricos? ¿Tal crecimiento no cambió el carácter más general de la época que vivimos como una de “crisis. el estalinismo del Kremlin (pero también en sus versiones yugoslava. supuestamente “agregando” un nuevo “marco temporal” –el de las “ondas largas”. y junto con los movimientos nacionalistas burgueses y pequeñoburgueses que se desarrollaron a su vera). Veamos cómo actuaba esta dialéctica en un ejemplo. sino del reforzamiento de las tendencias parasitarias del capitalismo. es decir al conjunto de condiciones políticas y económicas con las que se salió de la segunda guerra mundial. Ni el boom ni su fin pueden comprenderse. el “capitalismo tardío”. un adolescente ni aún la de un adulto en plenitud. Fue la de un hombre mayor. y vuelve a las andadas con la ventaja de la experiencia acumulada. Utilizando la metáfora de Lenin podríamos decir que en este período se trasladó a las semicolonias “el eslabón más débil de la cadena imperialista”. Por ello afirmamos que durante el boom la crisis de la humanidad siguió resumiéndose en la crisis de dirección revolucionaria del proletariado. las descripciones hechas por el mismo Mandel dan cuenta que durante el boom el crecimiento fue producto. un elemento indispensable para la nueva resetabilización que vivió el capitalismo en estos años. hasta que los levantamientos que se sucedieron a partir de 1968 mostraron un cuestionamiento generalizado del orden. la definición del imperialismo como una nueva fase.al del ciclo industrial y al del ciclo vital del sistema capitalista. el pase de su fase ascendente a su fase de decadencia. Mientras la socialdemocracia servía de instrumento para meter al proletariado de las metrópolis en un nuevo pacto con el capital imperialista que amplió los límites de la aristocracia obrera en estos países. Indonesia en 1965. no sólo porque el “boom” fue mucho menos extendido en el tiempo que lo que vulgarmente se afirma cuando se habla de “los treinta gloriosos” (entre diecisiete y veinte años. establece una continuidad lineal de los grandes ciclos que se suceden entre los años 1826 y 1968. quitando todo fundamento a la concepción del “ciclo vital”.

En primer término olvidan que Marx tenía pensado en su plan original de “El Capital” escribir sobre el papel del comercio mundial y el rol del Estado. Terminan así transformándose en pasivos espectadores de los “milagros” capitalistas. en caso de que la crisis dure demasiado y los trabajadores sufran demasiadas pérdidas.. explicando cómo de la crisis no necesariamente surgía la revolución. “Flujos y reflujos. no porque nuevas derrotas del proletariado ... la relación entre las distintas potencias imperialistas. (Ídem) Como la otra cara de la moneda de esta interpretación están los que analizan cada crisis desde una visión “circular”. El rol de los Estados y su entrelazamiento con los monopolios. Por un lado la de quienes hacen una interpretación “catastrofista” de las crisis.. En esta posición (tanto en los que adhieren a la teoría de las “ondas largas” como los que toman sólo el ciclo industrial) se unilateraliza el análisis de los ciclos económicos. que penda la amenaza de un crack sobre la economía mundial. cuestión que finalmente no hizo. ¿Qué sentido tiene entonces determinar la dinámica general de cada crisis? Esta visión transforma en absoluto un elemento. tal como se transformó en matriz del pensamiento de la III Internacional antes de su estalinización. son dejados completamente de lado por quienes interpretan la dinámica de las crisis de una forma circular. hasta que la lucha de clases les da un buen golpe y. la crisis de dirección proletaria.. la guerra y la revolución como fenómenos actuantes cada vez más recurrentes? Esta perspectiva es la que claramente presenta la dinámica actual de la situación. Es decir que para Trotsky la dinámica hacia una situación revolucionaria o hacia una estabilización no podía deducirse de los índices de crecimiento o decrecimiento económico:“Bajo un conjunto de condiciones la crisis puede dar un poderoso impulso a la actividad revolucionaria de las masas trabajadoras. no sólo el potencial ofensivo sino también el defensivo de la clase”. La coyuntura económica y el movimiento obrero mundial”). pasan de espectadores pasivos a oportunistas descarados. sino que por el contrario prometía impartirle nuevo vigor. la burguesía encontrará una salida (pacífica). es una verdad de perogrullo. . como demostró hace varias décadas Rosdolsky en su clásico “Génesis y estructura de El Capital”. con la crisis. como decía una publicación imperialista: “los únicos que ven un capitalismo todopoderoso son ciertos autores marxistas”. que la clase obrera haya golpeado en varios países antes del estallido de la crisis. dando preeminencia a estos últimos en la explicación de los acontecimientos de la fase imperialista. Estas visiones han llevado a dos concepciones erróneas sobre el desarrollo del capitalismo en el siglo XX. La unidad dialéctica entre los factores económicos y políticos en el pensamiento de la III Internacional Las interpretaciones vulgares de la visión de la fase imperialista como la de “decadencia” del capitalismo sostienen que esto implica una caída sin cesar del crecimiento económico. Rosa Luxemburgo. Sus recaídas serán cada vez más periódicas y profundas. Es necesario retomar el método de los pensadores de la Tercera Internacional en su época revolucionaria: las diferencias y distintos matices que existieron entre ellos se dieron todos dentro de una concepción que establecía la interacción dialéctica entre los ciclos económicos y los factores políticos. nada importa. Es esta la situación que vive el capitalismo desde principios de los 70. que ven en cada caída del capitalismo la “crisis final”. estos y otros factores sin los cuales es absolutamente imposible intentar siquiera pensar en pronosticar hacia dónde conducirá una crisis. Trotsky y Gramsci (aún con importantes diferencias entre ellos). tanto Bujarin como Lenin. en general. Lamentablemente. incorporaron al análisis marxista elementos que Marx no podía analizar más que en forma tendencial o embrionaria. Quienes sostienen visiones de este tipo se jactan de interpretar las crisis según lo marcaba Marx en “El Capital”. como sostenían los más delirantes)? ¿O la de convulsiones cada vez más agudas. En cuanto a la idea de que el nuevo reanimamiento industrial y comercial podría no sólo no actuar como freno sobre la revolución. si hacia un incremento de la lucha de clases o hacia una reestabilización capitalista que permita un nuevo momento de desarrollo. pero ha envejecido irremediablemente. para deducir del mismo una fortaleza todopoderosa del capital para superar sus crisis. Y en segundo lugar. Partiendo de las elaboraciones de Hobson y Hilferding. que las contradicciones interimperialistas se acentúen. Que las crisis sean cada vez más recurrentes y profundas. ¿Hacia dónde va el capitalismo? Que si el proletariado no responde. la fuerza o debilidad del proletariado.percances. (León Trotsky. la burguesía podía encontrar un nuevo punto de equilibrio parcial. sin que esto implicase la superación de la época revolucionaria: “La mera idea de que la crisis industrial y comercial pudiera ceder el paso a un relativo boom fue considerada por los adherentes conscientes o semiconscientes de la teoría de la ofensiva casi como expresión de centrismo. La cuestión es qué tipo de “salida” nos espera hoy: ¿la de un nuevo crecimiento similar al de la posguerra (o al del capitalismo de fines del siglo XIX. podría debilitar extremadamente. Para ellos la explicación es sencilla: como hay crisis de dirección proletaria la burguesía encontrará antes o después un nuevo punto de reestabilización y un nuevo ciclo de ascenso. será la burguesía la que dé una respuesta crecientemente reaccionaria. dejan de lado el gran avance 4 que significó la teoría del imperialismo. Pero dejan de lado dos cuestiones fundamentales. que si el proletariado no lograba por una serie de factores combinados dar salida. que la crisis de dominación imperialista potencie las tendencias belicistas de las metrópolis. bajo un conjunto distinto de circunstancias puede paralizar completamente la ofensiva del proletariado y. esta idea ya les parecía no otra cosa que puro menchevismo”. En el Tercer Congreso de la III Internacional Lenin y Trotsky se enfrentaron contra quienes sostenían visiones de este tipo.

nuevas guerras. breves intervalos de tregua.no puedan permitir nuevas estabilizaciones parciales del capitalismo. La historia le dará oportunidades suficientes de probarse a sí mismo. pero no tiene por qué hacernos cambiar ni nuestra perspectiva histórica ni la orientación de nuestra política. Pero este gran problema de la historia no quedará resuelto mientras que a la cabeza del proletariado no marche un partido revolucionario. Como decía Trotsky: “El mundo capitalista no tiene salida. 5 . Todo joven partido revolucionario debe tener clara esta perspectiva. crisis. por el contrario. sino porque para que tal perspectiva pueda plantearse faltan batallas de clase de enorme magnitud por darse. mayo de 1940). Rusia y Europa Oriental. Hay que prepararse para largos años. emprender el camino que impida la barbarie. nuevas crisis. La conclusión es sencilla: hay que desplegar aún diez veces más energía en la tarea de educar y organizar a la vanguardia proletaria. Cuanto antes se agrupen las filas de la vanguardia. de acumular experiencias y de madurar. Pero más allá de distintas coyunturas. Es de este carácter de la época que nos toca vivir que desprendemos nuestro programa: el programa de transición. a menos que se crea que una agonía prolongada lo es. todos los acontecimientos del siglo han reafirmado la corrección de la definición de la época imperialista como la de una época de transición. Como desarrollamos en la polémica contra las “alternativas” que se postulan ante la crisis provocada por la ofensiva “neoliberal” sólo a través del mismo pueden las masas evitar pagar los costos de la crisis y. Esta es precisamente la tarea de la IV Internacional” (“Manifiesto de la IV Internacional sobre la guerra imperialista y la revolución proletaria mundial”. La cuestión de los ritmos ascendentes y descendentes tiene una enorme importancia. entre ellas la de lograr un capitalismo que “funcione” en China. antes acabará la época de estertores sangrientos y menor será la destrucción que haya de caer sobre el planeta. para decenios de guerras.