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Extravíos del deseo: Gide y Hamlet

José Ramón Ubieto. Psicoanalista

para aclarar los fenómenos de la experiencia analítica: “Si una obra teatral nos conmueve. sino que más bien lo que ha hecho ha sido instrumentalizar algunos textos literarios. lo repito. no es por el esfuerzo que representa. . Psicoanálisis y creación literaria En su Seminario Responses du Réel (1). Miller comenta la convicción que tenía J. Lacan. a finales de los años cincuenta. porque deja disponible un lugar para la problemática que se oculta en relación con nuestro propio deseo” (2). se encuentra forzosamente la estructura psicoanalítica del sujeto. En estas lecciones que versan sobre el binomio psicoanálisis y literatura. el autor deja translucir en ella. simultáneas en el tiempo. Miller recalca que el interés de Lacan nunca ha sido la literatura en sí. sin saberlo.1. ya que ambas nos ofrecen respuestas a la cuestión planteada: ¿qué lugar dar al deseo? Nuestra hipótesis es que tanto el personaje de Hamlet como el caso Gide pueden calificarse de “patologías del deseo” que si bien tienen salidas diferenciadas. y que es por eso que Lacan los estudia en este período de su obra poniéndolos en serie (cc1). estas dos referencias “literarias” de Lacan. de que si uno se ocupa de la consideración de la articulación significante. dejando de lado las significaciones preconstituidas. J. ni por lo que.A. en paralelo. como son los textos de Gide o el mismo Hamlet. Es en este sentido que nos parece interesante comentar. Es. cuentan con algunos puntos de partida básicos que son comunes.

Y aquí es donde los trabajos sobre Gide y Hamlet son claves para esta elaboración. ocupan un lugar clave.del deseo “de” la madre: “Observen que con lo que Hamlet se enfrenta constantemente. ley y deseo. Una primera tesis de Lacan es que el Deseo de la Madre no es sólo deseo hacia la madre. en el que aparece explicitado el concepto de deseo del analista. Esta conceptualización va paralela a toda la teorización psicoanalítica. Lacan ejercitaba una denuncia de los analistas que habían sustituido el mito freudiano del padre por el mito de la armonía madre-niño como “pattern” de una posible relación sexual. De ese mismo año es “La Dirección de la cura” donde aparece la conocida tesis: el deseo es su interpretación. Lacan redacta textos decisivos como “La instancia de la letra en el inconsciente” (1957). En el lugar de la madre imaginaria. Este es un concepto que Lacan está elaborando con ayuda de estas referencias “literarias”. es decir. Gide y Hamlet: patologías del deseo El final de la década de los años cincuenta es.2. La Ética del Psicoanálisis . La propuesta de Lacan. El deseo y su interpretación. Un año más tarde dicta su Seminario 7. yo o deseo del analista. para desmarcarse de las teorías objetales de los postfreudianos y de sus colegas. donde articula demanda. donde aparece el grafo del deseo -que le permite diferenciar conceptos claves como demanda. omnipotente. en la obra de J. Las formaciones del inconsciente. donde revisa los conceptos de bien. vigente en ese momento. y las lecciones sobre Hamlet pertenecientes a su Seminario 6. Como señalábamos antes. Le sigue “La significación del falo” (1958). de 1958. El curso 1957-1958 dicta el Seminario 5. Es en este contexto que el escrito “Juventud de Gide o la letra y el deseo”. donde pone de manifiesto lo indestructible del deseo inconsciente siempre relanzado por la metonimia. una época fecunda para la conceptualización del deseo. necesidad y deseo a partir del significante. en el curso 19601961 dicta su Seminario 8.y que será retomado en 1960 en su escrito “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano”. sino que se trata –del lado de la madre. Finalmente. de los postfreudianos.que permite así causar al sujeto y constituir el deseo en el niño. articula su deseo en relación al padre y al Falo. de 1956-1957. de 1958-1959. Se trata. goce. sobre la relación de objeto y que Lacan abordará de lleno en su Seminario 4. con lo que . para él. de la articulación del deseo en relación al Falo como significante de la falta. con su metáfora paterna. La primera idea es que se trata de dos ejemplos donde el Deseo de la Madre (DM) tiene una función clave. afectada por la falta –tal como Freud la ubicó. Tras una primera época (1936-1955) donde el deseo aparecía mediado por el otro. Lacan. La Relación de objeto . sitúa la madre como simbólica. restituye a la madre a su lugar. La Transferencia.

en un caso. Lacan se refiere al drama de Gide en estos términos: “(…) en el momento de morir su padre cuando él tenía 11 años. Idea clave 1 En ambos casos el funcionamiento del órgano aparece al margen de la ley. el deseo de la madre. (4): “Se trata en todo momento del falo real de Claudio. Este deseo debe ser considerado allí donde se sitúa en la obra. No es su deseo por su madre. . lo cual tiene como consecuencia un claro beneficio narcisista y una posición ectópica del falo. En Gide hay una continua referencia al Deseo de la Madre bajo la fórmula de las dos madres: la madre del amor y la madre del deseo -tema freudiano presente en su trabajo sobre Leonardo. En suma. con gestos y palabras de desánimo. sino que se ha dado un hartón de él?. En los dos casos aparecen figuras de la madre (la Reina Gertrud. cómo introducir un menos en esa completud mortífera. que constituye el eje del drama” (5). bien real en este caso. negativizar el falo imaginario para restituirle su dignidad de significante. Sabemos que Gide no dará ningún paso en vida de la madre que no cuente con su asentimiento. tanto para Gide como para Hamlet. ¿qué puede reprocharle Hamlet a su madre. Mathilde) que encarnan a una mujer “llena” (aunque por diferentes motivos) que borra su pérdida (duelo imposible) y que. si lo comparamos con su posición en el Edipo (8).se debate. es cómo hacer existir el deseo. Porque si. Hay un extravío del deseo que en el caso de Gidet toma el recurso al deber y a la abnegación del goce (versión kantiana del sacrificio) y en Hamlet opta por la degradación de lo genital: el rebajamiento imaginario que exige la presencia permanente del órgano y que no reenvía al significante como huella de la pérdida. correlato de una sustracción simbólica del falo como significante. es el deseo de su madre” (3). es con un deseo. La cuestión. hacia ese objeto fatídico y fatal. no hay un posible goce articulado con el Nombre del Padre. Y aquellos que no sean acordes deberán permanecer -hasta su “encuentro” con Goethe. En un caso el deseo aparece sustituido por el deber y en el otro por el goce (cc3). Juliette. Y la empuja de nuevo. nos dice haberse sentido súbitamente envuelto por aquel amor que de allí en adelante se cerraba sobre él en la persona de su madre” (6). Este deseo está ciertamente lejos del suyo propio.en una verdadera clandestinidad. . Gide y Hamlet suspendidos de la hora del Otro. He aquí el segundo factor que ahora les invito a reconsiderar –Hamlet está siempre suspendido del tiempo del Otro” (7). por tanto. obstaculiza la emergencia del deseo como signo de una pérdida (cc2). En los dos ejemplos podemos hablar de la omnipresencia del falo en su registro imaginario. no es menos explícito cuando habla de Hamlet: “(…) el primer factor que les indiqué en la estructura de Hamlet es la dependencia respecto del deseo del Otro.

donde el objeto aparece marcado por su negatividad. Para Gide se trata de mantener una división radical amor//deseo. el deseo del que es objeto y que no puede soportar. y lo Múltiple de los objetos de goce. “Madeleine ha destruido todas mis cartas. indica su mortificación en vida. . matrimonio blanco con Madeleine. y se enamora para siempre y eternamente de aquel chico acariciado que. Me habría matado sin esfuerzo” (11). Para Hamlet la respuesta inicial pasa por la procrastinación. Lo que se sustrajo a nivel simbólico ( ) reaparece en el registro imaginario: “En otros términos. con lo positivo del deseo. Ya nada me importa. pues. El duelo de Gide por esa pérdida le llevará a escribir las que serán sus páginas más bellas. y donde el propio semblante de Gide. acceso a otra mujer fuera de la familia. Es lo mejor de mí que desaparece. una disociación entre el Uno del amor. la imposibilidad de ese acto al que todo le lleva. El Falo falla en su función de normalización del sujeto. Dos vías de salida Es aquí –en las estrategias elegidas frente a la castración.donde se ve la diferencia de Gide y Hamlet. por su parte. lo que se ha sustraído en el plano de lo que para él se convierte en su Ideal del yo. “su hijo más querido” (12). a saber. y que ya no servirá de contrapeso a lo peor. Acaba de hacerme esta confesión que me abruma. sino a ese cambio fatídico por el que la carta viene a tomar el lugar de donde se ha retirado el deseo” (10). La relación con su mujer implica el sacrificio del goce. Esas cartas tienen. la mediación que falta es lo que hace límite a la humanización del deseo. valor de (a) y no se pueden situar en serie con la obra situada en el plano significante. Idea clave 2 En los dos casos hay la imposibilidad de articular el menos de la castración. como señala Lacan.3. son. Et nunc manet in te y su Diario íntimo. sólo le resta esperar. renuncia a la madre y al goce masturbatorio. Hay aquí una disyunción entre su deseo de venganza y su voluntad que trae como consecuencia un mantenerse a distancia del encuentro con ese querer. lo asume para sí mismo. con el acto de la quema de las cartas. Me siento arruinado de un solo golpe. Será más tarde. no quiso ser” (9). cuando el valor de fetiche que tenía la letra para Gide se desvela: “(…) no apuntamos aquí a la pérdida sufrida por la humanidad con la correspondencia de Gide. ci-Gide.

que haya una pérdida en lo real. Es esta la primera vez que Hamlet “se encuentra íntegramente con su deseo” (13). en la medida en que el objeto de su deseo se convierte en un objeto imposible “recobra el carácter de objeto de su deseo” (18). con posterioridad a la revelación del Ghost (14). Algo en el fantasma vacila y deja ver las fuerzas que lo componen. Ofelia es su prim er objeto narcisista sacrificado. Al situar el objeto en el exterior. del dolor y del deseo. para Hamlet es . Hamlet para encontrar su deseo? Señalemos para responder. y todo el problema de Hamlet es que no hay lazo entre este objeto y el falo que adviene. “Ofelia es aquí el falo. porción de lo real. rechazado por el sujeto como símbolo significante de la vida” (15). en Gide encontramos también un descubrimiento en el personaje de Linceo. encontramos la escena mencionada del cementerio donde se produce la reintegración del objeto por el duelo y la muerte. Ofelia pasa de objeto de deseo a encarnación del goce: “¡A un convento! ¡Vete! ¡Adiós! Y si has de casarte. la libido se retrae narcisísticamente. en el entierro de Ofelia. es recubierto por el falo en tanto significante. lo que le empuja al acto. Tiempos del sacrificio ¿Qué debe perder. demuestra ser un objeto precioso y tener un valor fálico que viva no tenía. De allí que su pérdida le permite rectificar su posición subjetiva y asumir el acto. hazlo con un necio. ¿Pero qué es lo que permite a Hamlet pasar a este segundo tiempo que le dará acceso al deseo? Aquí encontramos otro paralelismo interesante con el caso Gide. Esta identificación le permite a Gide sacar al deseo de la vía mortífera en que se encontraba articulándolo al nombre (17). Es causa. Muerta. en Hamlet. En primer lugar tenemos la escena del cementerio. este ser. Si en Hamlet es el lloro de Laertes. Por último. acompañado de fenómenos de despersonalización.” (16) -le grita Hamlet furioso. al tiempo. En un primer momento se produce un extrañamiento. ante lo que fue objeto supremo de exaltación. tal como hace Lacan. Será necesario.4. pues de sobra saben los discretos en qué clase de monstruos los convertís… ¡A un convento! ¡Rápido! Adiós. por tanto. sacando a la luz pública ese falo clandestino. Si en el caso Gide son las cartas que se queman y producen un vacío en el ser de Gide. La vinculación de Hamlet con Ofelia sufre una serie de vicisitudes vinculadas a la recuperación del deseo en Hamlet. pues. Ofelia muerta es la nadificación del significante sobre la vida gozosa que encarnaba. exteriorizado. Para Hamlet. dos tiempos del sacrificio. signo de su pérdida y privación. mito que encuentra en la lectura de Goethe y que le autoriza a “p oder ser lo que eres”. A esto le sigue un rechazo del objeto. En ambos casos se trata de un acceso al deseo por la vía de la identificación. por encarnar el horror femenino. Si la privación produce un objeto (a) que da un ser al sujeto del significante.

la conclusión del acto. en ambos casos. El Falo ( ). por ende. la humana apuesta de que también él es un hombre” (20). Si decíamos que para que el Falo surja es necesario que el sujeto desaparezca. apasionándose al ver a Laertes también apasionado (19). el falo mortal: “yo seré tu estuche” (“I’ll be your toil”). El duelo final será. con su muerte. aunque sólo sea por un instante. como la clave para hacer advenir la potencia del significante allí donde la pérdida del objeto ha abierto una hiancia en el sujeto. realiza su acto: “La presencia de este semejante reconstruido le permitirá sostener. queda marcado por la falta ( recuperación del deseo y. pues. al respecto. en la obra de Goethe por la identificación a Linceo. términos que nos evocan el drama de Gide de “no ser como los demás” y el alivio que encuentra. el desenlace del duelo muestra cómo Hamlet. herido de muerte. Lacan señala que este encuentro con el otro i(a) en la persona de Laertes sirve para que Hamlet se identifique con el significante fatal. le dice Hamlet a Laertes. pues.la desaparición del objeto Ofelia lo que hace visible el ser del sujeto como faltante. . ) y permite así la Idea clave 3 La función del duelo. el segundo tiempo de esta lógica. permitiendo alojar ese deseo extraviado (21). se revela.

es la oposición goce/saber en relación al deseo. En su caso. La madre de Hamlet apenas deja intervalo entre el rey muerto y su sustituto. el sacrosanto objeto genital de nuestra terminología reciente se presenta como objeto de un goce que en verdad satisface directamente una necesidad y nada más que eso”. como una especie de voracidad instintiva que hay en ella. por algún motivo.Contenido complementario 1 Una cuestión en la que no nos detendremos. . Tanto en Gide como en Hamlet hay un horror al saber. paralelo a la irrupción del goce. pero que es muy importante como nexo de los dos. como se ve en los episodios de despersonalización de Hamlet o en las tres “schauderns” de Gide. no elige. Contenido complementario 3 “La madre. Contenido complementario 2 Juliette queda viuda pero se consuela con la sirvienta Anne y con su hijo André.

Lacan. Lección del 29-4-59. Lección del 11-3-59. 9. J. 10. J. Barcelona: Paidós. p. 2. “El caso Gide: una patología del deseo”. Buenos Aires: Losada. Seminario VI.2 p. Lección del 15-4-59. Lección del 18-3-59. Lacan. Acerca del Gide de Lacan. 7. Buenos Aires: Malentendido. 16. p. Acerca del Gide de Lacan. 14. (1958) “Juventud de Gide”. 8. J. Buenos Aires: Malentendido. Seminario VI. J.728 en Escritos II. 4. glo XXI. Las Formaciones del Inconsciente . Lacan. W. Lacan. Lección del 18-3-59. Shakespeare. 5. J. J. Seminario VI. R. 18. en Freudiana nº 10. (1990). Lección del 22-4-59. (1990). 3. 742 en Escritos II. (1957). 15. Lacan. Como ampliación de este tema se puede consultar el trabajo ya citado: Miller. Gide. (1953). pp. Seminario VI. p. vol. 76. A. Seminario VI. J. 17. J. J. La jeunesse d’André Gide. Seminario VI. Buenos Aires: Siglo XXI. Miller. J. (1958) “Juventud de Gide”. pp. Lecciones del 21-3-84 y del 28-3-84. Seminario VI. A.También nuestra contribución: Ubieto. (1994). Buenos Aires: Siglo XXI. 277. Lacan. J. Lacan. J. A. J. 6.Referencias bibliográficas 1. Barcelona. Paris: Gallimard. Lección del 15-4-59. Seminario VI. Diario íntimo. Hamlet. J. J. Lacan. Delay. 359. Lección del 29-4-59. J. 268. Seminario VI. Lacan. 11. 13. Lacan. Madrid: Cátedra. . Lacan. Seminario VI. (1999). Lacan. J. Seminario VI. 12. Lacan. Lección del 15-4-59.

Seminario VI. Lacan. J. Barcelona: Paidós. Seminario VI. J. Lección del 22-4-59. Lacan. J.19. p. Las Formaciones del Inconsciente . Seminario VI. Lacan. 276. (1999). 20. . Lección del 18-3-59. 21.