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Autor: John Jairo Pineda Vélez

Título: Recuerdos, fragancias y esperanzas.


Técnica: Performance-instalación
Diseño e interpretación: John Jairo Pineda Vélez
Año: 2009

"Recuerdos, fragancias y esperanzas" es un performance-instalación obra del bailarín y artista


en formación, John J. Pineda, basado en la experiencia de vida de Isabel Cristina Restrepo y en
lo injusto y trágico que envolvió el hecho de su muerte, del infame asesinato de esta bella
bailarina clásica orgullo de la ciudad y de él como amigo cercano.

Influenciado por la investigación de Víctor Acevedo, compañero de carrera en la Universidad de


Antioquia, basada en el libro "La Visita" de Imelda Ramírez González, donde bajo la mirada de
Ethel Gilmour se estudia la relación entre la violencia y las cosas bellas, la violencia y el arte,
busca enmarcar en este tema los repugnantes sucesos que indiscriminadamente abatieron
tantos corazones, generando una gran pérdida para el mundo de la danza en Medellín y
seguramente en el país, para el género femenino, para la comunidad y para los buenos amigos;
tratando así no solo de hacer memoria y resistencia, sino de convertir estos hechos en arte con
sentido, en una obra viva, llena de color, fragancia y esperanza, y convocar a la comunidad a
nuevas formas de protesta y de reflexión, tratando de transmitir un sentido mensaje a los
conocidos de esta sorprendente mujer y en especial a su familia.

“Recuerdos, fragancias y
esperanzas, más que la relación
entre arte y violencia; habla del
arte violentado, siendo Isabel el
arte y aquellos agresores y sus
hechos; la violencia.”-dice el
artista-
"Es esencial saber que cada
elemento utilizado en este
performance-instalación tiene un
sentido y una significación. Desde
la variedad de especies de flores y
colores que a pesar de ello tienen
un orden y que, en disposición
circular y sobre la tierra,
representan toda esa diversidad y
diferencia que aún los hombres
desconocemos de este mundo,
hasta la falda blanca que simboliza el viento y el espíritu, lo intangible, la libertad y los dones del
ser humano, que recogidos en su corte nos remite también a la esencia de lo femenino, al
espíritu de la mujer, de Isabel y encontrando unos cántaros, que por ser de barro ya son cuerpo,
carne que habita este mundo y que derrama su sangre hasta la profundidad de la tierra que
representa la muerte y el descanso; el umbral entre lo que muere y lo que despierta a la vida. Si
bien es una aterradora o dramática tumba es también un útero, un umbral entre la muerte y el
nacimiento. El fuego, índice de la fuerza, la pasión, el sufrimiento; símbolo del continuo devenir
de la vida y del caos, de la esperanza y de la luz, de la nueva vida.

Colectivo Alas de Mariposa – http://www.alasdemariposa.com


Todos los derechos reservados © 2009
¡Y la danza! La relatora de esta historia, una de las víctimas, que en sus pausas, descansos y
agitamientos recoge y transmite emociones; recuerda y evoca, resalta y relata una historia que
aunque muchos no entiendan también puede ser feliz.
La muerte de Isabel fue involuntaria, por eso coreográficamente el intérprete debe agonizar y
negarse a la muerte. Este hecho nos cambió la vida, nos tocó, transformó nuestro ser y nuestro
mundo, por eso el círculo debe ser afectado y debe cambiar su composición. De ahí que el
intérprete vuelva al círculo y en la planimetría desplace los cántaros como evidencia del impacto
social y familiar, para superponerlos luego como un reclamo de justicia, de un cuerpo
desangrado, de un jarrón que vacío se apoya en lo que queda; QUEDAMOS NOSOTROS.
Y el nacer... lo mejor de todo. Saber que ella puede estar mejor que nosotros, que es ajena al
resentimiento y a la nostalgia que nos amenazan; que es feliz, que está bien para los que tienen
la fe de que está viva, para los que tienen la idea de que sigue existiendo con igual espíritu pero
en mejor compañía, que ha encontrado un mundo y una luz envidiables, que ve cosas que la
sorprenden como a un niño, que no la hacen ni la dejan estar triste, que ya no esta sola, que su
sonrisa es sincera y eterna, que su danza sigue viva y alegre, pero que no puede contárnoslo,
porque está entretenida. Nuestra bailarina baila, baila bailarina en la eternidad"

“Agradecimientos a las comunidades de los barrios


Campo Amor, Manzanares, Mayorca y Cristo Rey
quienes generosamente y sin reparo
aportaron las flores de sus jardines para este montaje,
a Tatiana Ossa y Lina Echeverry, estudiantes de la Universidad de Antioquia
quienes colaboraron con el vestuario y utilería,
a Armando Moncada, Milena Gallego, Sofía Urrego y Ana María Castaño
con su oportuna mano de obra,
igualmente al Colectivo Alas de mariposa por hacerme partícipe de este proyecto,
en especial a Betty Cárdenas gran impulsora del performance y de estos Encuentros.
Gracias también a los asistentes,
a la vida y a Dios por permitirnos hacer de hechos tan fatídicos,
cosas tan bellas y loables como el Colectivo y estas sus producciones.”

(A manera de noticia)
También agradezco la retroalimentación de este trabajo, lo bello que recibí de cada uno de
ustedes y en especial el momento tan emocionante cuando en el performance ustedes
intervinieron desprevenida y espontáneamente al lanzar las flores. Eso no hacía parte del
montaje, pero es merecedor de incorporarlo, ojalá fuera siempre un acto espontáneo, ustedes
entonces también hicieron el performance, lo construyeron, aportaron y modelaron, en el
performance estuvimos todos, fuimos todos.
Con cariño y de corazón, John Jairo Pineda V. (jpive.)

Colectivo Alas de Mariposa – http://www.alasdemariposa.com


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