Info-caótica: INFORME SOBRE EL SEDEVACANTISMO

Índice 1. na int!od"cción a# $ede%acanti$&o ' . 0 11 1' 11 13 14 10 (1 (' (4 (. (. )"an de Santo To&*$: +a+a ,e!e-e '. F!anci$co S"*!e/: +a+a ,e!e-e 1. Infa#i2i#idad ,i+e!t!ofiada 3. Lo$ +!o2#e&a$ de# a"to&ati$&o de Be##a!&ino 4. Ba#ance .. Int!od"cción a #a 2"#a 5C"& e6 a+o$to#at"$ officio5 7. Nat"!a#e/a de #a 2"#a 5C"& e6 a+o$to#at"$ officio5 0. Vi8encia de #a 2"#a 5C"& e6 a+o$to#at"$ officio5 19. Contenido de #a 2"#a 5C"& e6 A+o$to#at"$ officio5 :1; 11. Contenido de #a 2"#a 5C"& e6 A+o$to#at"$ officio5 :< (; 1(. =e!e->a < +ote$tad de -"!i$dicción 1'. ?#ti&a ent!ada: +a+a d"do$o < $ede%acanti$&o de conciencia

na int!od"cción a# $ede%acanti$&o Después de mucho cavilar, y en respuesta al pedido de algunos lectores, iniciamos hoy una serie de entradas sobre el denominado sedevacantismo. Dedicaremos las próximas semanas al tema dentro de ciertos límites que nos hemos impuesto. Dado que la cuestión tiene un previsible efecto llamada para comentadores no habituales de nuestro blog, fijaremos algunas reglas especiales: !. "o se publicar#n comentarios anónimos, sin alg$n nombre que identifique al lector. %!. &ogamos comentarios claros y de extensión ra'onable. "o hay necesidad de copiar p#ginas enteras de otras (ebs, p#rrafos farragosos, interminables, etc., cuando se puede transmitir la misma idea con p#rrafos cortos y un enlace a la fuente para quien quiera profundi'ar un argumento. )!. *ara el sedevacantismo fundado en la bula Cum ex+ habr# entradas aparte, por lo que pedimos a los adherentes a esta corriente que se abstengan de explicarnos ahora en detalle lo que dice la ,ula de *aulo -. sobre la herejía antecedente, etc. /omo complemento de este di#logo introductorio a la principal corriente sedevacantista, en entradas siguientes publicaremos algunos textos cl#sicos sobre la hipótesis del papa hereje que servir#n para los lectores interesados en ampliar el tema. 0 ¿Por qué el cartel “anti-sedevacantista”? ¿Tienen miedo a tratar el tema? 0 "o es miedo. 1l sedevacantismo, y algunos temas conexos, tienen un efecto llamada para personajes cuyos comentarios no nos interesan y un efecto desaliento para comentaristas que hacen aportes valiosos. "o queremos que en nuestra sala de comentarios se repita una experiencia tan delirante como la de cuestionar la ortodoxia de un &ubén /alderón ,ouchet por los supuestos orígenes hebreos de su apellido, o que un sujeto que pontifica con absoluta certe'a sobre la herejía papal diga burradas tales como que el sacramento del matrimonio imprime car#cter+ 1s una medida de prevención, que no pretende descalificar a todos los sedevacantistas. 0 Pero pareciera que, para ustedes, el tema es tabú 0 2enemos una posición negativa respecto del sedevacantismo. *ero hay que dar a las cosas la importancia que tienen en la realidad. 3 dentro del tradicionalismo, el sedevacantismo parece un fenómeno m#s ruidoso que importante. 4dem#s, resulta difícil encontrar suficiente unidad en este campo: hay un laberinto de opiniones y una notable atomi'ación de grupos y personajes. *or ejemplo, para algunos, hay vacancia total de autoridad desde la muerte de *ío 5--, para otros desde la Pacem in terris de 6uan 55---, o desde su muerte, y para otros desde la proclamación de la libertad religiosa en 789. "o obstante la dificultad para hacer afirmaciones universales, es posible cierta generali'ación a partir de algunos autores representativos. *uede decirse que el ras!o común a todas las corrientes sedevacantistas es reali'ar un salto de lo especulativo a lo pr#ctico sin suficiente justificación. 3 que lo propio de la corriente sedevacantista m"s importante es tomar como punto de partida una hipótesis discutida y discutible: el papa herético. *ero el :sedevacantismo puro; no existe. <uele venir acompa=ado de varias tesis sobre la invalide' de los sacramentos del >rden y la 1ucaristía seg$n los ritos reformados por *ablo .-, que de ser verdaderas tendrían consecuencias eclesiológicas notables. ?na es que por efecto de la invalide' de los sacramentos apenas quedarían obispos y sacerdotes en el mundo, porque seg$n ellos la casi totalidad no serían m#s que laicos disfra'ados. 1ste efecto de :acefalía eclesial generali'ada;, no se reduciría sólo a la <ede de *edro sino que afectaría a toda la línea jer#rquica y sería un fruto de la cuasi@extinción por nulidad del sacramento del >rden. >tra consecuencia sería la cuasi@extinción de la 1ucaristía, <acramento de los sacramentos, verdadero cora'ón sacramental de la -glesia, de manera que los sagrarios estrían vacíos y los fieles comulgarían con pan. 2odo esto implicaría una -glesia católica transformada en una suerte de comunión anglicana, con excepción de los grupos sedevacantistas y sus obispos, en quienes subsistiría el remanente de la -glesia visible con los siete sacramentos v#lidos y la fe íntegra. Aabría también un resto de sucesión apostólica, sacerdocio y eucaristías v#lidas en las comunidades ortodoxas orientales y vetero@católicas. 0 ¿#n qué consiste la $ip%tesis del papa $erético? 0 Decir que la <ede est# vacante o no es la constatación de un hecho. <i un papa muere o renuncia, hasta que no se elija otro, la <ede est# vacante. 4nte una elección viciada, nula, la <ede podría estar usurpada y de hecho vacante. *ero el punto de partida de la corriente sedevacantista m#s significativa es la hipótesis teológica del papa $erético. Ba teología es una ciencia y como tal puede preguntarse si es posible que un papa caiga en herejía. & Pero $asta a$ora nin!ún papa $a sido $ere'e( ¿)o es peli!roso plantear esa $ip%tesis cuando es un $ec$o que nunca $a sucedido en la $istoria? ¿)o se ponen en duda do!mas mu* importantes? 0 1n efecto, hasta el presente ning$n papa ha caído en herejía formal con pérdida del pontificado. 4dem#s no hay una ley eclesi#stica que regule un procedimiento a seguir en caso de herejía papal, así como tampoco hay ley que regule el supuesto del pontífice que se vuelve loco. "o obstante, la hipótesis, bien formulada, puede tener un uso científico legítimo para la teología. *ero también se puede hacer un uso ideológico y emplearla como arma de Cterrorismo pastoralC. 0 )o entiendo bien la diferencia entre uso cient+fico * uso ideol%!ico( 0 /reo que podemos partir de un ejemplo: una cosa es discutir académicamente sobre la eficacia de la vacuna contra el sarampión contrastando evidencias, otra no vacunarse por algunas opiniones no probadas y otra es ser activista de unmovimiento antivacunas. 0 ¿C%mo ser+a una buena formulaci%n de la $ip%tesis del papa $erético? 0 -mportantes teólogos escol#sticos se preguntaron si el papa puede caer en $ere'+a como persona privada, porque sabían que el papa no puede errar en su ense=an'a ex cat$edra. Dormulada en estos términos, la hipótesis pertenece al campo de lo opinable y queda abierta para la libre discusión de los teólogos.

*ero la hipótesis misma es controvertida porque existen posiciones afirmativas, que sostienen que es posible que un papa caiga en herejía, y también posiciones ne!ativas que afirman lo contrario. 4greguemos que Da <ilveira se pregunta si es posible que exista error, y hasta herejía, en actos del magisterio no infalible, a lo que responde afirmativamente. <e trata de una extensión de la hipótesis planteada por los teólogos escol#sticos, que originalmente estaba confinada al caso de los papas como doctores privados o personas particulares. <ayés, en cambio, opina en contra de la posibilidad de herejía en el magisterio no infalible. /ualquiera sea la opinión que se sostenga, siempre debe tenerse en cuenta que pasar de una posibilidad especulativa a la certe'a pr#ctica no es algo que pueda hacerse ligeramente, porque el salto tiene una dimensión moral y eclesial de importancia. 0 ¿,a* te%lo!os que nie!an que el papa pueda caer en $ere'+a? 0 1n efecto, hay teólogos que piensan que Dios, en su *rovidencia, nunca permitiría que el papa cayera en herejía. 4dem#s, algunos teólogos sostienen posiciones mixtas, afirmativas y negativas a la ve', sin contradicción, porque consideran m#s probable una y menos probable otra. Bo que, en cierto sentido, amplía el n$mero de los integrantes de la posici%n ne!ativa. 0 ¿-ué si!nifica probable? 1n este contexto se dice que algo es probable cuando tiene en su favor argumentos de un peso tal que permiten dar el asentimiento a una proposición como verdadera. *ero a diferencia de lo que es cierto, el asentimiento no es firme, pues se admite la probabilidad de error. 4 su ve' se distinguen grados de probabilidad para estimar las distintas opiniones. & .i un papa ca*era en $ere'+a, ¿qué suceder+a? & *ara la mayoría de los autores, si cayera en herejía formal y notoria perdería el pontificado. *ero no falta alguna opinión contraria. 0 ¿C%mo podr+a un papa caer en $ere'+a? 0 -maginemos que el papa en alg$n documento enunciara una proposición que negara o dudara de una verdad de fe divina y católica. 2engamos muy en cuenta este requisito objetivo, que es esencial, pues si la heterodoxia pontificia afectara a otras verdades de inferior jerarquía no habría herejía. 0 ¿C%mo se determinar+a que una proposici%n pontificia es $erética? 01s esta una cuestión muy importante, que la torquemaditis no resuelve. "o estamos ante un simple $ec$o particular Ev.g. si tal matrimonio es nuloF, porque el hecho tiene conexión con el dogma y del mismo se siguen consecuencias que afectan a toda la -glesia. 1stamos ante un $ec$o do!m"tico/. Ba 2eología trata de la heterodoxia de proposiciones contenidas en libros o textos como hechos dogm#ticos. 4claremos desde ahora que lo esencial es el sentido de las proposiciones. /omo recuerda el teólogo Garín@<ola, las :palabras, con tal que expresen el mismo sentido, son accidentales respecto del 'uicio de ortodoxia ;. Bo que configura el hecho dogm#tico es el sentido ortodoxo o no de una proposición contenida en un texto. ?n jue' civil no sólo puede pronunciarse sobre si una proposición es difamatoria, sino adem#s encontrar que un p#rrafo particular de un libro o un periódico es difamatorio en el sentido en que est# escrito. Ba -glesia puede definir el sentido heterodoxo de cartas, libros, sermones, conferencias y discursos, no sólo respecto a una doctrina abstracta, sino también censurando su sentido concreto. *orque un autor podría tratar de rehuir la condena diciendo que él pretendía decir otra cosa, en cuyo caso el magisterio estaría en condiciones de afirmar, incluso infaliblemente: :1l sentido de esta proposición concreta contenida en este texto concreto es herético;. <uele distinguirse aquí una doble cuestión: una de derecho y otra de hecho. Cuesti%n de derec$o: si alg$n texto humano considerado en sí mismo presenta un sentido heterodoxo cierto. Cuesti%n de $ec$o: si el autor humano expresa de hecho en su texto un sentido heterodoxo cierto. 1l hecho dogm#tico en su significación técnica es el sentido heterodoxo que el autor humano, en cuanto autor, expresa con su texto. 1l sentido del autor aquí considerado no es un sentido meramente subjetivo, que pudiera ser pretendido por el autor de un modo arbitrarioH ni es un sentido meramente objetivo, el cual pueda ser significado de cualquier modo que sea con las palabras consideradas en sí materialmenteH sino que es un sentido objetivo@subjetivo, a saber, el que se expresa por la significación obvia de las palabras y se concluye con certe'a por las circunstancias en las que han sido escritas esas palabras. 0 ICualquier cat%lico podr+a 'u0!ar una proposici%n pontificia como $erética? 0 /onviene recordar un ejemplo histórico para que la respuesta sea m#s comprensible. 1n 89), -nocencio 5 condenó cinco proposiciones del 1u!ustinus, un libro de 6ansen. 1l 1u!ustinus es una obra muy extensa, de m#s de )9J p#ginas, de la que se extractaron cinco proposiciones heréticas en cuanto al sentido. /asi todos los jansenistas recha'aban esas proposiciones en cuanto a su letra, o bien las recha'an en el sentido que les daba la bula, aunque las admitían en otro, supuestamente ortodoxo. >tros, adem#s, reprobaban las cinco proposiciones por no expresar 0seg$n ellos0 con fidelidad el pensamiento jansenista. Distinguían así entre la cuestión de derecho Elas proposiciones abstractas son heterodoxasF y la cuestión de hecho Esi esas cinco proposiciones heterodoxas est#n contenidas en concreto en el 1u!ustinusF. 4hora, si la -glesia puede decir que cinco proposiciones son heréticas, puede también, por el mismo motivo, decir que esas cinco proposiciones en cuanto al sentido objetivo@subjetivo se encuentran en determinado escritoH es decir, que las cinco proposiciones heréticas se encuentran en el libro de 6ansen, porque se desprenden de su contenido, aunque no estén allí literalmente. 1l caso histórico debe servir para tomar conciencia de que no estamos ante algo tan sencillo como extraer frases de su contexto, interpretarlas con grosero literalismo y finalmente concluir que hay herejía. <i se aplicara este procedimiento simplista, los *adres de la -glesia y el mismo <anto 2om#s podrían ser acusados de herejía. &espondiendo a la pregunta, cualquier católico puede tener una opinión personal sobre una proposición que ju'ga dudosa, pero no puede dar un juicio autoritativo, ni mucho menos infalible, sobre su sentido heterodoxo cierto. 1n el supuesto de un papa herético, un simple fiel no podría resolver por sí mismo las cuestiones de hecho y de derecho, y concluir que el sentido objetivo@subjetivo de una proposición pontificia concreta es herético. 2radicionalmente, el Gagisterio se reserva la competencia para definir sobre hechos dogm#ticos como es el caso sentido ortodoxo u heterodoxo de las proposiciones.

*or tanto, el Gagisterio de la -glesia es el $nico órgano capa' de decir autoritativamente si hay herejía en un texto concreto. 0 Pero supon!amos que $ubiera una proposici%n manifiestamente $erética 0 <i uno le pregunta a un sedevacantista si est# bauti'ado obtendr# seguramente una respuesta afirmativa y muy enf#tica. <i lo interroga sobre cómo ha llegado a esa certe'a subjetiva de bautismo v#lido, responder# en base al derecho canónico @aunque lo ignore@, que dispone que el bautismo se prueba por la anotación del p#rroco, un testigo, etc. .emos que un $ec$o simple, como el bautismo, requiere pruebas que den certe'a eclesial de su existencia. Ba -glesia determina en sus leyes cu#les son los medios de prueba y designa la autoridad encargada valorar esos medios, hasta el punto de repetir un bautismo en casos dudosos. /omparada con la simplicidad de un bautismo, la herejía de un papa es un $ec$o comple'o( *or lo que es necesario dar pruebas proporcionadas a la complejidad y gravedad de ese hecho. Gientras no exista una declaración magisterial, cualquiera podría responder que primero debe dilucidarse el sentido concreto de la proposición, y que mientras esto no suceda mediante un juicio autoritativo, no se tiene la certe'a necesaria para considerar hereje, en concreto, al papa, aunque no habría obligación alguna de asentir a la proposición dudosa. "o obstante, avancemos un poco m#s en la hipótesis. 2odos los autores que tratan el tema recuerdan que no basta con una proposición objetivamente herética para que se configure el delito de herejía que acarrearía como consecuencia la pérdida del pontificado. *orque la herejía podría deberse a un simple olvido, ignorancia, inadvertencia, etc., y entonces estaríamos frente a una herejía material, que no es culpable. 0 ¿Con una $ere'+a material no se perder+a el pontificado? 0 "o es suficiente una herejía material para que se opere la pérdida del pontificado. <ólo si el hereje material persiste en su error, con pertinacia, se convierte en hereje formal. 3 la pertinacia requiere no sólo que la inteligencia niegue o dude, sino una voluntad resuelta y obstinada de negar o poner en duda una verdad revelada. Ba pertinacia es elemento esencial, constitutivo, de la herejía como pecado y como delito. 0 ¿2 si la $ere'+a fuese notoria? 0Ba pregunta contiene una dificultad no resuelta: a falta de un pronunciamiento magisterial sobre el sentido herético de la proposición concreta, Icómo se alcan'aría la certe'a moral de que se est# ante una verdadera herejía formalK Aay que reflexionar sobre los casos históricos para darse cuenta de esta importante dificultad. 4claremos que notorio no es lo que a cualquier católico le parece. <in embargo, imaginemos un ejemplo muy simplificado. 1l papa firma una carta que dice: :3o, "."., niego el dogma de la -nmaculada /oncepción de Garía definido en la bula 3neffabilis 4eus del L de diciembre de L9M. Bo hago con plena advertencia y perfecto consentimiento;. 3 nada m#s. 4l parecer, estaríamos ante una herejía formal y notoria. *ero, Iquién podría acusar formalmente por herejía a un &omano *ontíficeK I4nte quién se reali'aría la acusaciónK I/ómo podría respetarse el derecho a la defensa del acusadoK INué ocurriría si el documento fuera falso, hubiera sido firmado en un lapso de enajenación mental o firmado por medio de enga=o, violencia o miedo graveK I3 si el imputado alegara que por una errata escribió :niego; pero quiso escribir :no niego;K I> si estuviera dispuesto a retractarse de inmediatoK "o formulamos preguntas retóricas basadas en tecnicismos canónicos, sino que pensamos supuestos en los cuales @a pesar de las apariencias@ no habría herejía formal y por ende no se perdería el pontificado. 1n la realidad, casi nunca se dan :herejías puras;, aisladas como objetos de laboratorio. /uando los canonistas hablan de delito notorio, indican que la notoriedad de derecho puede resultar de la sentencia dictada por el jue' o de la confesión del delincuente. INuién sería, en este caso, el jue' que dictara sentencia contra el papa o diera por v#lida su confesión en juicioK I?n concilio imperfectoK IBos cardenalesK &eiteramos que no es cuestión de complicar con tecnicismos. 1stamos ante una necesidad eclesiológica: por voluntad de /risto, la -glesia es una sociedad visible y jurídica, lo que exige, en un tema de tanta importancia para toda la comunidad, respuestas ra'onadas y no reacciones histéricasH respuestas aptas para dar un mínimo de seguridad en orden a que toda la -glesia @que no se reduce al papa@ pueda obrar rectamente en caso de presentarse una situación tan extrema. 4dem#s, para el /ódigo de Derecho /anónico de 7 O, ley vigente seg$n los sedevacantistas, la declaración de la pena latae sententiae por delito de herejía es obligatoria si lo pide la parte interesada o lo exige el bien com$n Ecfr. c. %%%), P MF. Ba situación delictuosa que plantearía la herejía del &omano *ontífice pondría en juego intereses jurídicos de gran importancia: por una parte el bien de la ortodoxia p$blica protegido por la norma penal, que hay que defenderH por otra parte, el derecho del presunto delincuente a ser declarado inocente si no se prueba el hecho delictuoso o si se demuestra falta de culpabilidad. 4mbos derechos necesitan una defensa que sólo es posible de facto si se aclara la verdad mediante pruebas externas concluyentes, mostradas ante un organismo que, con ciencia, imparcialidad y autoridad, decida lo m#s conforme a la justicia. 2odo esto vale para cualquier cristiano que hubiera cometido un delito de herejía. I2endría aplicación en caso del papaK /iertamente que la posible herejía papal es un hecho que comprometería al bien com$n y exigiría declaración p$blicaH tampoco podría neg#rsele a un papa acusado el derecho a la defensa Eque lo tiene por ser humano y bauti'ado, y no lo pierde por ser papaF. 1l problema no admite consideraciones simplistas ni tiene soluciones autom#ticas. 0 Pero podr+a $aber notoriedad de $ec$o Ba notoriedad de $ec$o no es algo tan simple como suponen algunos. *ara la doctrina canónica tradicional hay notoriedad de hecho cuando se dan estas dos condiciones: !. Nue el delito en sus elementos objetivo y subjetivo sea p$blicamente conocidoH %!. Nue se haya reali'ado en tales circunstancias que no quepa excusa posible al amparo de alg$n derecho ni pueda ocultarse con ning$n subterfugio. "uevamente surge la cuestión de quién es el órgano autori'ado para ju'gar que hay notoriedad de $ec$o en el caso de tal o cual pontífice. I/ualquier bauti'ado, individualmenteK I?n plebiscito fielesK IBa :sopa de letras; de grupos y sub@grupos sedevacantistasK 4dem#s, no alcan'a con una definición vulgar de notoriedad. Ba notoriedad de $ec$o requerida, para la tradición jurídica de la -glesia, no es lo que a cualquier iluminado le parece notorio. ,astaría con que el acusado invocase alg$n derecho, hubiese duda ra'onable sobre el elemento subjetivo del delito, etc. para socavar dicha notoriedad. 0 .i la $ip%tesis parece tan comple'a de ser llevada a la pr"ctica, ¿por qué se la usa para comprender la crisis de la 3!lesia?

0 1s difícil responder a esta pregunta. *or una parte, las ideologías son poco realistas, buscan soluciones simplistas para problemas complejos. *or otra, la :camisa de fuer'a;ultramontana condiciona la reflexión. 3 como en resolución hay un salto de la especulación a la pr#ctica, también inciden las disposiciones personales. 0 ,e le+do que al!unos se basan en una bula de Paulo 35 sobre la $ere'+a antecedente 0 1n efecto, hay otra corriente del sedevacantismo que sigue esa línea de argumentación, al tiempo que califica de ilegítima Esectaria y herética, tambiénF a la corriente de la cual hemos hablado hasta ahora. Dedicaremos algunas entradas a esta corriente y a la bula Cum ex apostolatus officio como posible fundamento de la vacancia de la <ede. Q *.<.: hemos subido a scribd algo m#s sobre los Chechos dogm#ticosC. /ontiene algunos ejemplos que pueden ayudar a comprender mejor esta noción. *uede leerse aquí.

)"an de Santo To&*$: +a+a ,e!e-e 6uan de <anto 2om#s fue un digno representante de la tradición tomista. 4l igual que otros autores de su época, se ocupó de la hipótesis del papa herético en el Cursus t$eolo!icus. <us reflexiones son el fundamento de buena parte de lo que ya dijimos en nuestra anteriorintroducci%n al sedevacantismo. >frecemos una traducción original de la parte del Cursus que trata sobre este punto. N"e$t!o &*$ $ince!o a8!adeci&iento a #o$ a&i8o$ de #a 2it*co!a @"e co#a2o!a!on con e$ta t!ad"cción: M.A S.M.A B. < S. Si e# +a+a +"ede $e! de+"e$to +o! #a I8#e$iaA a$> co&o #a &i$&a #o e#i8eB < en @"C ca$o$. -. <upongo que el papa puede perder el pontificado de tres modos. *rimero, por muerte naturalH segundo, por renuncia voluntariaH tercero, por deposición E F. 4cerca del primero, no hay ninguna dificultadH acerca del segundo, existe un texto expreso en el capítulo primero sobre la renuncia+ donde se determina que el pontífice puede renunciar al pontificado, como lo hi'o /elestino .+ *ara considerar el tercer modo de pérdida del pontificado se ofrecen muchas dificultades, de las cuales tratamos brevemente, reduciéndolas todas, de modo singular, a dos dificultades claras: primera, Ien qué caso tiene lugar la deposiciónKH segunda, Ipor parte de qué potestad debe tener lugar esta deposiciónK 1n cuanto a la primera, se enumeran singularmente tres casos en los cuales la deposición tiene lugar: R, en caso de herejía o infidelidadH %R, en caso de amencia perpetuaH )R, en caso de duda sobre la valide' de la elección+ --. <obre el caso de herejía disputan mucho los teólogos y los jurisconsultos, acerca de lo cual no es momento de extenderse demasiadoH pero concuerdan los doctores en la sentencia que el *apa puede ser depuesto por herejía, sentencia de cuyas dificultades daremos cuenta en el discurso. ?n texto expreso lo encontramos en el capítulo .i papa, distinción xl S4ecretum ma!istri !ratianiT, donde se dice: UBas culpas del *apa nadie presuma, entre los mortales, poner de manifiesto, porque el que ha de ju'gar a todos no debe ser ju'gado por ninguno, a no ser que sea sorprendido desviado del recto camino de la feV. 1sta excepción significa manifiestamente que en caso de herejía el *apa debe ser ju'gado. Bo mismo se confirma por la epístola de 4driano --, mencionada en el octavo <ínodo Weneral, sesión vii, donde dice que el &omano *ontífice por nadie puede ser ju'gadoH pero los orientales pronunciaron un verdadero anatema contra Aonorio, porque fue acusado de herejía, $nica excepción por la cual los hermanos menores pueden resistir a los mayores. De modo semejante, también el *apa <. /lemente, en su primera carta, dice que *edro había ense=ado que el *apa hereje debe ser depuesto. Ba ra'ón es que tenemos que segregarnos de los herejes, como dice 2ito E), JF: 1l sectario, después de una * otra amonestaci%n, re$ú*ele. 1n verdad quien permanece en el pontificado no es vitando, sino que preferentemente puede unirse y comunicar con la -glesia como su cabe'a supremaH luego, si el papa es hereje, o la -glesia debe comunicar con él, o debe ser depuesto del pontificado. Bo primero, redunda en una evidente destrucción de la -glesia, e importaría un peligro intrínseco de error para todo el cuerpo eclesi#stico si la -glesia tuviera que seguir a una cabe'a heréticaH en efecto, dado que el hereje es enemigo de la -glesia, por derecho natural la -glesia puede actuar en su contra, es decir defenderse jurídicamente, como puede defenderse de su enemigo, cual es el papa herejeH y por ende actuar contra élH luego, sin duda debe obrar totalmente para que tal *apa sea depuesto. ---. <e dir#: /risto el <e=or toleró en la /#tedra de Goisés a hombres infieles y herejes, cuales eran los fariseos: .obre la c"tedra de 6oisés se sentaron los escribas * los fariseos . *ero los fariseos fueron herejes, y sostuvieron dogmas perversos, conformes a varias supersticiones, y el autor de estas tradiciones es 6erónimo en el capítulo octavo de -saíasH y sus errores los registra *anario en el libro i cap. xviH 6osefo en 4e bello 7udaico, lib. ii, cap vii en el finalH ,aronio en el aparato de los 4nales, cap. viiH luego, también en la /#tedra de *edro han de tolerarse a los herejes, infieles, pues ni la herejía ni el error pueden definirse Sex cat$edraT, y así la -glesia permanecer# siempre libre de herejía. 4 lo que se responde que /risto el <e=or no prescribió que los Dariseos, aunque declarados herejes, fuesen tolerados en la c#tedra de Goisés, o que cualquier otro hereje, o infiel, en el sacerdocio y en el pontificado, fuese tolerado sino bajo condición. 3 los que a$n no sean declarados tales, y depuestos de la /#tedra, deben ser escuchados y obedecidos por los fieles, porque todavía retienen la potestad y su jurisdicción, a menos que la -glesia quiera declararlos herejes y no tolerarlos m#s ampliamente, cosa que /risto el <e=or no prohíbe en las palabras precitadas. -.. *ero se duda si en cualquier caso de herejía, y de cualquier modo que sea herético, puede ser depuesto un papaH o si se requieren otras condiciones sin las cuales la sola herejía no es suficiente para deponer a un pontífice. <e responde que "n +ont>fice no +"ede $e! de+"e$toA ni +e!de! e# +ontificadoA $ino c"ando conc"!!en do$ condicione$A a $a2e!: en +!i&e! #"8a!A @"e #a ,e!e->a no $ea oc"#taA $ino +D2#ica < -"!>dica&ente noto!iaB < en $e8"ndo #"8a!A @"e de2e $e! inco!!e8i2#e < +e!tina/ en #a ,e!e->a. 1l pontífice, con estas dos condiciones puede ser depuesto, pero no sin ellasH si, en cambio, externamente se comporta como herético, aunque no lo sea interiormente, puede ser depuesto y la sentencia de deposición ser# v#lida. 3 de la primera condición algunos también entre los católicos disienten, considerando que también por una herejía oculta el pontífice pierde la jurisdicción pontifical que se funda en la verdadera fe y su recta confesión y a favor de esta sentencia son citados 2orquemada lib. iv, ii p. cap. xviii, y lib. ii cap. iiH *aludano en el op$sculo sobre la misma cuestiónH /astro lib. ii de 'usta $aereticorum punitione, cap. xxii y xxiiH <imancas de cat$olicis institutionibus, cap. xxiH Driedo de libertate c$ristiana, cap. xiv y otros. 3 algunos hasta tal punto defienden esto que incluso por herejía interna piensan que él pierde el pontificado, porque para ser pontífice se requiere como condición necesaria que sea cabe'a de la -glesia, ya que ciertamente es su cabe'a suprema, y que esté unido a la piedra sobre la que est# fundada la -glesia, es decir, la fe y la confesión de *edro, puesto que sin fe también interior no existe -glesia y tampoco pontificado, que est# fundado sobre esa misma confesión que la -glesia. 3 esta sentencia se atribuye a 2orquemada, y a /astro, donde 4'orio es citado antes, capítulo séptimo. .. >tros consideran necesario que la herejía sea externa y probada externamente, para que pueda ser depuesto del pontificado: así <oto in iv, dist. xxii, quaest. ii, art. ii, /ano en el libro iv de los lugares teológicos, capítulo $ltimo junto al doce, donde ni siquiera considera probable lo opuesto, /ayetano sobre la autoridad del *apa, capítulo xviii y xix, <u#re', 4'orio y ,ellarmino libro ii sobre el &omano *ontífice capítulo xxx. 3 el fundamento es que los heréticos ocultos, mientras no son condenados por la -glesia y son separados, son partes de la -glesia, y con ella comunican en la comunión exterior,

aunque no en el espíritu interiorH luego también el pontífice, si ocultamente es herético, no por esta causa se separa de la -glesiaH luego puede hasta ese entonces ser parte, y miembro, aunque no vivo. .-. 1sto se confirma porque los actos correspondientes al orden SsagradoT y a la jurisdicción eclesi#stica pueden ejercerse sin fe por parte de los sacerdotes que est#n por debajo del S<umo *ontíficeT, pues un sacerdote herético puede conferir los sacramentos y absolver en extrema necesidadH por lo tanto, tampoco se requiere fe para que el pontífice ejer'a su jurisdicción mientras no sea depuesto por la -glesia, principalmente porque al ser herético no incurre en excomunión como los inferiores, no siendo capa' S canónicamenteT de ello, porque no puede ser excomulgado. 3 finalmente, porque si fuese herético oculto SyT, por ello mismo perdiese el pontificado, inclusive antes que la -glesia conociese esto Sla herejíaT y la ju'gaseH entonces, si de pronto se arrepintiese a través de una verdadera penitencia ya no podría ejercer el cargo y el oficio de pontífice porque, perdida esa dignidad, ni a través de la penitencia es restituida por Dios como es restituida la gracia. De manera que si no puede ejercer el pontificado, luego ser# obligado a cesar, lo cual ciertamente es gravísimoH pues esto es obligar a que se exponga ya que es necesario publicar la causa de su renuncia, o por lo menos, deliberarla Sp$blicamenteT, y muchos otros inconvenientes se seguirían si fuese un pontífice herético y abandonase el pontificado manteniendo oculto este hecho, pues todos quedarían perplejos y se abriría una vía para el cismaH si, no habiéndose esperado el juicio de la -glesia, y apenas conocida por él solo la culpa, por esto mismo Spor la herejíaT se separase del pontificado. .--. 3 por esto también se responde el argumento contrario, porque para que alguien sea pontífice se requiere que sea miembro de la -glesia seg$n la comunión exteriorH por lo menos Suna comuniónT seg$n la cual pueda decirse suficientemente que alguien es miembro de la -glesia en orden al gobierno exterior, seg$n el cual Sel gobiernoT el pontífice es cabe'a de la -glesia, aunque no sea partícipe interiormente de su espíritu, en ra'ón de su herejía oculta, o del pecadoH y de este modo es suficiente que Sel pontíficeT esté unido a *edro y a la -glesia, a saber, seg$n la comunión exterior, pues es considerado como unido a la -glesia, mientras no ha sido separado de ella o declarado hereje. 4 lo que, empero, se agrega como argumento, que la -glesia no puede permanecer como verdadera -glesia sin fe interiorH se responde que del mismo modo se puede probar que el pontífice no puede permanecer en el pontificado sin la gracia, y por esto mismo que Sel pontíficeT cae en pecado mortal, lo cual fue la herejía de Xicleff E%F condenada entre los artículos del /oncilio de /onstan'a, ya que la -glesia, hablando universalmente, no puede estar desprovista de la verdadera fe también mental, por tanto tampoco puede carecer de la gracia. *or eso, la autoridad pontificia se funda sobre la verdadera fe, pero no sobre la fe personal que cualquier persona, y seg$n su propio sentido, pudiera profesarH sino en la fe com$n de toda la -glesia, de la cual el pontífice no puede defeccionar, de modo tal que aun en caso de que fuera personalmente hereje, en cuanto pontífice no puede ense=ar ex cat$edra contra la feH luego en esta fe, que es la fe de la /#tedra, y no de la persona, y que fue la fe de *edro y de su confesión, se funda el pontificado, y no en la fe personal de la persona misma del pontífice. 4 la -glesia, en cuanto es la congregación de todos los fieles, repugna que todos sus fieles lo sean sin verdadera fe también mental, así como no pueden estar todos sin gracia. .---. Ba segunda condición para deponer un papa, a saber, que sea incorregible y se muestre evidentemente contuma' en la herejía, Eporque a aquel que est# dispuesto a corregirse, y no es pertina' en SsuT herejía, no se lo ju'ga como hereje, como se dice en el capítulo 4ixit 1postolus, xxiv, q. iiiFH por lo tanto, si el papa est# dispuesto a corregirse, de ning$n modo debe ser depuesto como herético. 4dem#s, dado que el 4póstol sólo prescribe evitar al herético después de la primera y segunda corrección, entonces, si se arrepintiese Sal serT corregido, no debe evitarse, siendo entonces, que el papa debe ser depuesto a causa de su herejía en virtud de este precepto apostólicoH de lo mismo se sigue que si fuese corregible, no debe ser depuesto. 3 ciertamente, dado que antes de la deposición el pontífice debe ser impelido a que se arrepienta totalmente, si amonestado se corrigiese, no parece que pueda procederse m#s all#, deponiéndolo. 1l suceso ocurrido con el papa Garcelino, seg$n aparece en el capítulo )unc autem, en la distinción xxi, que también hemos tratado en la disputa precedente, ayuda en cierta manera: pues declarado infiel por el concilio de obispos, sin embargo, dado que se arrepintió y quiso corregirse, conservó el cargo de pontífice, y posteriormente, como pontífice, murió por la fe. Buego, si no se obstina pertina' e incorregiblemente en la herejía no debe ser depuesto del pontificado. .ide la Wlosa, cum ,u!one, en el capítulo .i papa, en la citada distinción xl, donde sostiene esto mismo, y declara que si el papa incurre en herejía y, corregido, recae por segunda ve', puede ser corregido por segunda ve'H empero, tras dos correcciones, si se hace Suna ve' m#sT relapso, no debe ser admitido, aunque pare'ca haberse corregido, sino que debe ser considerado como incorregible y depuesto, lo cual aparece bien fundamentado por /ayetano en el >p$sculo de auctoritate papae, cap. xxii, en el dictum del 4póstol: :después de una y otra amonestación, reh$yele;H hecha luego la primera y la segunda corrección, si seg$n el juicio humano es relapso, se lo tiene por incorregible. 3 por ello, para que no se prolonguen al infinito las correcciones, se detiene en la segunda, teniéndolo por incorregible después de la segunda corrección. YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY E F ". de &.: en esta materia se ha hecho cl#sico el uso del término deposici%n, en un sentido diverso del vulgar. Papa $aereticus est depositus Eel papa hereje est# depuestoF y Papa $aereticus non est depositus, sed deponendus Eel papa hereje no est# depuesto, pero debe ser depuestoFH son fórmulas que expresan la tesis de la pérdida autom#tica del pontificado o de la pérdida no autom#tica sino posterior a una declaración. 1n este contexto, el término deposición no se usa en sentido vulgar, porque se caería en el error conciliarista. E%F ". de 2.: Xicleff recha'ó la valide' de toda autoridad de orden temporal o espiritual que no estuviera en estado de gracia.

F!anci$co S"*!e/: +a+a ,e!e-e Drancisco <u#re', como otros escol#sticos de su tiempo, trató la hipótesis del papa hereje. *uede consider#rselo como un autor representativo de una escuela teológica. >frecemos unos fragmentos de sus obras 4e le!ibus * 4e fide t$eolo!ica. Ba tesis central que defiende el granadino es que para el caso de herejía papal, no existe ning$n precepto de ley divina que estable'ca la pérdida autom#tica del pontificado antes de una declaración jurídica de la -glesia. De legibus. L. 4cerca del hereje exterior oculto 0prescindiendo de las censuras eclesi#sticas, de las cuales hablaremos enseguida0, es también cosa cierta que en virtud de tal delito no pierde el poder de jurisdicción. 1sto puede demostrarse poco m#s o menos con el mismo raciocinio: "o hay ley divina que imponga tal pena, ni tampoco ley eclesi#stica por la que se incurra en ella autom#ticamente y antes de que se dé sentencia. *or eso hay muchos decretos que mandan que a tales personas se las deponga y se las prive del poderH ahora bien, eso tiene lugar, no cuando el delito es mental sino cuando es externo. G#s a$n, cuando quien ha de infligir la pena o privación es el hombre, se requiere que el delito sea demostrable. Ba premisa es clara por la pr#ctica: vemos que eso es lo que se hi'o en los antiguos concilios .Z de /onstantinopla, .Z de 1feso, de /alcedonia y otros, y lo mismo hallamos en las Decretales y en el Decreto, en el que se dice: .i al!uno despreciare esta casa cuando reprende * corri!e, sea para ti 0dice0 como !entil * publicano( 1n estas palabras <4" 4W?<2[" se refiere a los herejes que se apartan de la -glesia, y da a entender que también a ellos se les debe privar de su poder y jurisdicción por sentencia de los superiores de la -glesia: así entiende la WB><4 esas palabras del <e=or, ya que de ellas deduce que el hereje contuma' debe ser ju'gado+ 7. M"c,o$ +ien$an @"e "n Ea+a ,e!e-eA en %i!t"d de# de!ec,o di%inoA +o! e$e &i$&o ,ec,o de-a de $e! Ea+a. *or la herejía accidentalmente oculta todo obispo inferior al *apa pierde, en cuanto de él depende, todo ejercicio de la jurisdicción eclesi#stica.@ Gayor dificultad hay en la tercera parte, cuando un superior de la -glesia ha abandonado p$blicamente la fe. Guchos varones doctos refiriéndose al *apa ense=an que si se hace p$blicamente hereje, por ese mismo hecho deja de ser *apa. <i esto es verdad, ello no puede ser en virtud del derecho humano, el cual no tiene fuer'a coactiva sobre el *apa, y así piensan que es en virtud del derecho divino seg$n lo explica <4" *4,B> en el pasaje aducido de la carta a 2ito. 1ste derecho, en consecuencia, tendr# efecto trat#ndose de cualesquiera superiores eclesi#sticos. 4sí piensan ,1B4&G-"> y D&-1D>. Bo contrario sostiene 2>G\< D1 .->. 1ste punto tan grave no queremos decidirlo ahora a la ligera: como es necesario casi exclusivamente para el *apa, lo discutiremos en el tratado de la De+ J. Re$+"e$ta a #a$ !a/one$ de Ca$t!o.- E$ confo!&e a# $"a%e 8o2ie!no de Dio$ no +e!&iti! @"e e# Ea+a inc"!!a en ,e!e->aB $i inc"!!eB de2e $e! dec#a!ado ta# -"!>dica&enteA < de e$ta &ane!a e$ de+"e$to +o! C!i$to N"e$t!o SeFo!.@ &esulta f#cil responder a las ra'ones que se adujeron al fin a favor de la opinión de /4<2&>. +sobre el <umo *ontífice, podríamos responder negando que pueda darse tal hecho seg$n la opinión que afirma que el &omano *ontífice, por privilegio divino, no puede errar en la fe ni siquiera como persona particularH esta opinión la defienden con probabilidad algunos liberando de esta nota a todos los *ontífices que han existido hasta ahora. 1n efecto, parece conforme a la suave providencia de Dios el no permitir que tenga ideas falsas contra la fe aquel que 1l no ha de permitir que ense=e falsas doctrinas. 3 así dicen que las palabras 2o $e ro!ado por ti, Pedro, para que no desfalle0ca tu fe abarcan ambas cosas. *ero como esta opinión no es muy general y los concilios generales durante alg$n tiempo admitieron ese caso y, en consecuencia, dieron por supuesto que al menos era posible, hay que decir que, $i e# Ea+a inc"!!e en ,e!e->aA no +o! e$o +ie!de a"to&*tica&ente $" di8nidad por ra'ón de la pérdida de la fe 0seg$n se ha probado en general0, dado @"e en e$ta &ate!ia no e6i$te nin8"na #e< di%ina e$+ecia# ace!ca de e$o ni ta&+oco ,"2ie$e $ido e$o con%eniente a #a I8#e$ia +o! e# +e#i8!o de ci$&a$. Ta&+oco @"eda de+"e$to a"to&*tica&ente en %i!t"d de #a$ cen$"!a$ ec#e$i*$tica$A +o!@"e e# Eont>ficeA &ient!a$ e$ Eont>ficeA no e$ ca+a/ de cen$"!a$ , ya que a ninguno en la tierra est# sujeto en cuanto al poder coactivo, al cual pertenecen las censuras. 4sí que e# Dnico !e&edio @"e #e @"eda a #a I8#e$ia e$ @"e en conci#io 8ene!a# $ea dec#a!ado ,e!e-e -"!>dica&enteA +"e$ con $o#o e$o +ie!de $" di8nidad no tanto +o! +ode! ,"&ano co&o +o! +ode! di%ino. 1n efecto, así como cuando es elegido no recibe el poder de manos de los electores sino de las de /risto, así también en ese caso especial es depuesto por /risto mismo después de la declaración jurídica. 3 aunque tal ve' acerca de esto no existe expresamente ninguna ley divina escrita, sin embargo la tradición de la -glesia demuestra que existe en la -glesia ese poder, poder que casi le era debido por derecho de defensa y que era muy propio de la providencia de /risto ". <e=or. 1l problema de si este remedio es necesario siempre aunque aconte'ca que el *apa sea p$blicamente hereje, se discutir# en los lugares que hemos anunciado antes. Q Q Q De fide theologica. +en nin8Dn ca$oA $i@"ie!a de ,e!e->aA e# Eont>fice e$ +!i%ado de $" di8nidad < +ode! de &ane!a in&ediata +o! e# &i$&o Dio$A ante$ de# -"icio o $entencia de #o$ ,o&2!e$ . 1s esto lo que hoy se opina com$nmente: /ayetano+H <oto+H /ano+H /órdoba... G#s adelante daremos r#pidamente un argumento a priori: co&o ta# +!i%ación e$ "na +ena 8!a%>$i&aA en #a @"e $e inc"!!i!>a ipso facto $i e$t"%ie$e e6+!e$ada en e# de!ec,o di%inoB a,o!a 2ienA no $e enc"ent!a nin8"na #e< @"e #a e$ta2#e/caA $ea en 8ene!a# +a!a #o$ ,e!e-e$A $ea en e$+ecia# en c"anto a #o$ o2i$+o$A $ea de &odo e$+ecia#>$i&o +a!a e# Ea+a. So2!e e$ta &ate!ia ta&+oco ,a< "na T!adición cie!ta . "i puede el *ontífice perder su dignidad ipso facto, por fuer'a del derecho humano, pues tal derecho debería ser establecido o por un inferior, esto es, por un /oncilio, o por un igual, esto es, por un *apa anteriorH pero ni el /oncilio ni el *apa anterior go'an de poder coactivo para poder castigar a su igual o superior. Buego+ Dir#s que puede haber una ley interpretativa del derecho divino. *ero esto sería sin fundamento, porque no se alega ning$n derecho divino semejanteH adem#s, hasta ahora no fue dictada por los /oncilios o por los *ontífices ninguna ley

que interpretase tal derecho divino. 1sto se confirma por el hecho de que ese derecho sería nocivo para la -glesiaH de ning$n modo se podría creer, pues, que hubiese sido instituido por /ristoH pruébase el antecedente: si el *apa fuese ,e!e-e oc"#to, y por esto decayese ipso facto de su oficio, todos sus actos serían inv#lidos. Dir#s que ese argumento al menos no prueba nada en cuanto al ,e!e-e noto!io < +D2#ico. *ero eso no es verdad, porque si el hereje externo pero oculto todavía puede ser verdadero *apa, con el mismo derecho podría continuar siéndolo en el caso de que el delito se tornase conocido, en tanto no fuese pronunciada una sentencia. 3 esto, sea porque nadie sufre una pena a no ser ipso facto o por sentencia, sea porque de esta forma se seguirían a$n males mayores. 1n efecto, surgiría duda sobre el grado de infamia necesario para que perdiese el cargoH sobrevendrían por esto cismas, y todo se volvería incierto si, después de conocido como hereje, el *apa conservase la posesión del cargo por la fuer'a o por otro medio y ejerciese muchos actos de su potestad. <egunda confirmación, que es de la mayor importancia: en caso de que la herejía del *apa se tornase externa, aunque oculta, y después de ello se retractase con verdadero arrepentimiento, estaría puesto en una situación de total perplejidad: si perdió el cargo en ra'ón de la herejía debe abandonar absolutamente el *ontificado, lo que es gravísimo y casi contrario al derecho natural, pues debería denunciarse a sí mismoH pero no podría retener el episcopadoH porque ello sería intrínsecamente malo. 4simismo, siendo que los defensores de la sentencia contraria confiesan que en tal caso sería lícito conservar el episcopado, y por tanto sería verdadero *apaH esta es la sentencia com$n de los canonistas con la Wlosa Ec. )unc autem, d. % F. De lo que se infiere contra ellos un argumento evidente, toda ve' que por efecto de la penitencia no es restituido por Dios el cargo pontificio, como es restituida la gracia, pues resulta inaudito que quien no es verdadero *apa sea hecho *apa por Dios sin la elección y el ministerio de los hombres. *or $ltimo, #a fe no e$ a2$o#"ta&ente nece$a!ia +a!a @"e "n ,o&2!e $ea ca+a/ de -"!i$dicción e$+i!it"a# < ec#e$i*$ticaA < +"eda !ea#i/a! %e!dade!o$ acto$ e6i8ido$ +o! e$ta -"!i$dicción H luego, etc. 1l antecedente es claro, toda ve' que, como se ense=a en los tratados sobre la penitencia y las censuras, en caso de extrema necesidad el sacerdote hereje puede absolver, lo que no es posible sin jurisdicción+ E# Ea+a ,e!e-e no e$ &ie&2!o de #a I8#e$ia en c"anto a #a $"2$tancia < a #a fo!&a @"e con$tit"<en #o$ &ie&2!o$ de #a I8#e$iaB +e!o e$ ca2e/a en c"anto a# ca!8o < a #a acciónB < e$to no e$ de ad&i!a!A dado @"e no e$ ca2e/a +!i&e!a < +!inci+a# @"e actDa +o! %i!t"d +!o+iaA $ino @"e e$ "na ca2e/a in$t!"&enta#A < e$ %ica!io de #a ca2e/a +!i&e!aA que es capa' de ejercer su acción espiritual sobre los miembros incluso a través de una cabe'a de bronceH an#logamente, a veces bauti'a a través de herejes, otras veces absuelve, etc., como ya dijimos E+F afirmo: si fuera hereje e incorregible, el *apa deja de ser *apa luego de que se ha pronunciado contra él la $entencia dec#a!ato!ia de $" c!i&en, por medio de la legítima jurisdicción de la -glesia. 1sta es la sentencia com$n entre los doctores, y se desprende de la primera epístola de <an /lemente -, en la cual se lee que <an *edro ense=aba que el *apa hereje debe ser depuesto. Ba ra'ón es la siguiente: sería gravísimo y perjudicial para la -glesia tener a semejante pastor y no poder defenderse en tan grave peligroH adem#s de ello, sería contrario a la dignidad de la -glesia obligarla a permanecer sujeta a un *ontífice hereje, sin poder expulsarlo de síH pues tal es el príncipe o el sacerdote, tal acostumbra ser el puebloH lo que se confirma por las ra'ones aducidas a favor de la sentencia anterior, sobre todo por la que dice que la herejía se propaga como el c#ncer, motivo por el cual los herejes deben ser evitados en la medida de lo posible, y por tanto mucho m#s debe serlo el pastor herejeH pero, Icómo podría dejar de ser pastorK E+F &especto de esta conclusión deben darse algunas explicaciones. 1n primer lugar, Iquién debería pronunciar la sentenciaK 4lgunos dicen que serían #o$ ca!dena#e$H y la -glesia podría atribuirles, sin duda, esa facultad, sobre todo si así fuese establecido por el consentimiento y determinación de los <umos *ontífices, como se hace en cuanto a la elección. *ero hasta ahora no hemos leído en ning$n lugar que tal juicio les haya sido confiado. *or esto, se debe afirmar que, por sí, Sel juicioT pertenece a todo$ #o$ o2i$+o$ de #a I8#e$ia. *ues, siendo los pastores las columnas y ordinarios de la -glesia, a ellos se debe considerar ScompetentesT en tal causa+H y como por derecho humano nada hay establecido en la materia, necesariamente se debe sostener que la causa compete a Stodos los obisposT, y también al concilio general. 1sta es la sentencia com$n entre los doctores. <obre este punto puede verse lo que expone con bastante extensión el cardenal 4lbano+ <egunda duda: Icómo podría tal concilio reunirse legítimamente, dado que pertenece al *apa convocarlo legítimamenteK <e responde, en primer lugar, que tal ve' no fuera necesario reunir un concilio general, sino que bastaría que en cada región se reuniesen conci#io$ +!o%incia#e$ o naciona#e$A convocados por los ar'obispos o primados, y que todos llegasen a la misma conclusión. 1n segundo lugar, si un conci#io 8ene!a# se re$ne para definir cuestiones de fe o para dar leyes universales, sólo es legítimo cuando es convocado por el *apaH pero si se re$ne para tratar de la cuestión que ahora que anali'amos, lo cual concierne especialmente al *ontífice y de alg$n modo le es contraria, el concilio puede ser legítimamente convocado por el colegio cardenalicio o por acuerdo entre los obisposH y si el pontífice intentara impedir tal reunión, no hay que obedecerle, pues, actuando contra la justicia y el bien com$n estaría abusando de su suprema potestad E+F De aquí surge la tercera duda: Icon qué derecho el *apa podría ser ju'gado por la asamblea siendo superior a ellaK <obre esto, /ayetano se esfuer'a extraordinariamente para no verse for'ado a admitir que la -glesia o el /oncilio est#n por encima del *apa en caso de herejíaH y concluye al final que est#n por encima del *apa, no en cuanto *apa, sino en cuanto persona privada. 1sta distinción no satisface, porque con el mismo argumento se podría decir que a la -glesia toca ju'gar y castigar al *apa, no en cuanto *apa, sino en cuanto persona privada E+F. >tros afirman que en caso de herejía, la -glesia es superior al *apa. *ero esto es difícil de admitir, porque /risto instituyó al *apa como jue' absolutamente supremoH los c#nones también afirman este principio de modo general y sin distincionesH y, por fin, la -glesia no puede ejercer ninguna jurisdicción sobre el *apa, pues al elegirlo no le confiere la potestad sino que designa a la persona a la cual /risto confiere directamente la potestad. *or tanto, a# de+one! a "n Ea+a ,e!e-eA #a I8#e$ia no act"a!>a co&o $"+e!io! de# Ea+aA $ino @"e -"!>dica&ente < +o! e# con$enti&iento de C!i$toA #o dec#a!a!>a ,e!e-eA < +o! tanto a2$o#"ta&ente indi8no de #o$ ,ono!e$ +ontificio$H él sería en tal caso depuesto ipso facto e inmediatamente por /risto, y una ve' depuesto se volvería inferior y podría ser castigado.

Infa#i2i#idad ,i+e!t!ofiada Aemos dedicado varias entradas anteriores a las distintas facetas de la hipertrofia de la infalibilidad. Ba extensión abusiva del magisterio infalible ha reaparecido en comentarios a entradas anteriores sobre el sedevacantismo( >frecemos ahora dos fragmentos que nos parece reafirman la opinión com$n sobre la no infalibilidad del magisterio ordinario del &omano *ontífice, que es un sujeto docente distinto del /uerpo o /olegio 1piscopal, sea reunido en/oncilio o disperso por el mundo. )78. )F I1< -"D4B-,B1 1B *4*4 <]B> /?4"D> A4,B4 U15 /42A1D&4K.@ 4lgunos autores defienden un magisterio ordinario infalible del papa, adem#s del magisterio extraordinario Uex cathedraVE)JF. Ba ra'ón principal en que se fundan es la analogía con el doble magisterio infalible del colegio episcopal, uno ordinario, el de todos los obispos dispersos por el mundo cuando ense=an un#nimemente una misma verdadH yotro extraordinario, en el concilio ecuménico. 3 como, seg$n el .aticano -, el papa posee la misma infalibilidad que /risto quiso para su -glesia ED L)7F, se deduciría deaquí que también poseería este doble modo de ejercer la infalibilidad. /on todo, la mayoría de los autores niegan este magisterio ordinario infalible del papa. *rimero, porque en las actas del concilio .aticano - se dice que sólo es infalible el papa cuando define Uex cathedraV. *or otra parte, la ra'ón de cierta inferioridad en que quedaría el magisterio del papa con relación al de los obispos si sólo fuera aquélinfalible en el magisterio extraordinario Uex cathedraV, no parece de mucho valor, ya que en el magisterio ordinario infalible de todos los obispos entra el papa como cabe'a de todos y, por lo tanto, como parte principalísima. Bos casos concretos que se proponen como magisterio ordinario infalible del sumo pontífice, o son verdaderas definiciones ex cathedra @no olvidemos qué para que éstas existan no se requiere la m#xima solemnidad externa, como la que se dio, por ejemplo en la definición dogm#tica de la 4sunción de Garía@, o bien no consta suficientemente que sean decisiones infalibles. 4 propósito del concilio .aticano -, /audron escribió: U<abemos con certe'a, por las declaraciones oficiales de Gons. Gartin, que la expresión Umagisterio ordinarioV no se refiere ni directa ni indirectamente al magisterio infalible del sumo pontíficeV. YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY E)JF U+non sufficit quivis modus proponendi doctrinam, etiam dum pontifex fungitur munere supremi pastoris et doctoris, sed requiritur intentio manifestata definiendidoctrinam, seu fluctuationi finem imponendi circa doctrinam quamdam seu remdefiniendam, dando definitivam sententiam, et doctrinam illam proponendo tenendam ab ecclesia universaliV Elos subrayados son nuestrosF. 2omado de: D. .-^G4"><, -. &?-D>&, Teolo!+a fundamental para se!lares, Gadrid E 78)F, pp. OJ @OJ%. Q Q Q

"ada nos permite, pues, afirmar que la infalibilidad del magisterio personal del papa se extiende m#s all# de las definiciones ex cat$edra, tal como han sido descritas por la constitución dogm#tica Sdel .aticano -T. Aemos dicho ya @y lo repetimos adrede@ que las condiciones de tales definiciones Sex cathedraT pueden aparecer en situaciones, en formas oratorias y documentos muy diversos. 1s importante insistir, porque, una ve' bien establecido este hecho, la disensión alrededor del magisterio ordinario se aclara considerablemente. 1l magisterio infalible del papa es siempre un magisterio solemne o extraordinario, sea cual fuere el contexto en el que interviene. 4cerca de este punto, no es posible apartarse del vocabulario del concilio del .aticano S-T, adoptado, en forma clara yfirme, por el derecho eclesi#stico, en el canon )%) del /ódigo. I<er# $til subrayar que el adjetivo UsolemneV, en esta expresión, no evoca, en modo alguno, las ceremonias o el cuadro exterior, sino $nicamente las exigencias objetivas y precisas, resumidas en dichas condicionesK 1n este mismo sentido se habla, en derecho canónico, de Uvoto solemneV, y de Ucontrato solemneV, en jurisprudencia. Nui'# sea interesante, al término de esta exposición, poner de relieve que el primer autor que propuso la tesis de infalibilidad del magisterio ordinario personal del <oberano *ontífice fue 6.G.4. .acant, en un libro publicado en LLO E9 F. *or otra parte, él no oculta el car#cter de novedad de lo que afirma: U2ambién quiero manifestar una proposición que, hasta el presente, jam#s he leído en una obra, en términos expresosE...F. "o puedo apoyar este aserto sobre autoridades, ser#, pues, necesario apoyarlo sobre ra'onesV E9%F. YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY E9 F 6.G.4. .4/4"2, 8e ma!istere ordinaire de l9:!lise et ses or!anes E*arís. LLOF. E9%F 8e ma!istere ordinaire((( , p. 78 2omado de: 6. A4G1&. 8a 3!lesia es una comuni%n, ,arcelona E 78OF, pp. )J@) . *.<.: buena parte de la confusión creada en este tema obedece a que no hay una terminología uniforme en los teólogos. 1l siguiente cuadro trata de disipar los equívocos, poniendo de manifiesto que el car#cter ordinario de una ense=an'a no debe identificarse autom#ticamente con su naturale'a infalible o falible. Ba ense=an'a personal ordinaria de los papas no es infalible. 2ampoco lo es cualquier ense=an'a de un concilio ecuménico o del cuerpo episcopal disperso. Ba infalibilidad no se presume.

Lo$ +!o2#e&a$ de# a"to&ati$&o de Be##a!&ino _ltima entrada dedicada a la corriente sedevacantista fundada en la hipótesis del papa $ere'e. 1n las entradas a publicar la semana próxima, nos ocuparemos de otra corriente sedevacantista. 1n las entradas anteriores sobre la hipótesis del papa herético, se ha mencionado la opinión de ,ellarmino: si el papa cayera en herejía perdería el pontificado autom#ticamente, sin necesidad de declaración por parte de la -glesia. 4unque los textos de 6uan de <anto 2om#s y de <u#re' contienen elementos para enjuiciar críticamente la posición de ,ellarmino, el tema merece una entrada aparte. 4nte todo, es necesario hacer una precisión con finalidad did#ctica para quienes no est#n familiari'ados con algunas nociones jurídicas. 1l término autom"tico aplicado a una sanción Eexcomunión, pérdida del pontificado, etc.F puede inducir a confusión. 2oda pena supone necesariamente la previa comisión de un delito. De manera que si la conducta no es delictiva, por m#s que lo pare'ca exteriormente, no existe pena autom#tica. *ara que exista delito, deben cumplirse necesariamente requisitos objetivos y subjetivos. /uando se dice que una sanción es autom"tica, siempre se supone como condición necesaria la previa existencia de un delito, y de ninguna manera puede pensarse que funciona aquí un automatismo propio del orden físico, en virtud del cual la conducta causa la sanción de un modo mec#nico, como un cuerpo cae por efecto de la ley de gravedad. /astigar a quien no ha cometido delito es una injusticia, va contra el derecho natural, del cual Dios mismo es autor. 3 el derecho canónico no puede violar el derecho natural. 1l derecho no es una física de las acciones humanas: hay pena autom#tica, pero no delito autom#tico. Ba pena autom#tica, llamada técnicamente latae sententiae El.s.F, se define como aquella pena determinada aneja a la ley o al precepto en la que se incurre por el mismo hecho de haberse cometido el delito. 4 ella se opone la pena ferendae sententiae para cuya aplicación se requiere la sentencia del jue' o el precepto del superior. Bas penas l.s. constituyen una excepcional media jurídica represiva, que salta los moldes comunes de cualquier tipo de sanción penalH tienen una función pedagógica y disuasoria que apela a la conciencia de los fieles y les advierte de la gravedad del delito y sus consecuencias. ?na mirada a la historia del derecho canónico, permite tomar conocimiento de las críticas que se hicieron en el pasado a las penas l.s. Ecfr. /ovarrubias, <u#re', etc.F y que se mantienen en la actualidad, a tal punto de considerarlas dignas de ser abrogadas, por no servir m#s que para complicar situaciones ya de por sí bastante difíciles, sin ning$n efecto verdaderamente $til para la comunidad. Desde el punto de vista personal las penas l.s. ofrecen varias deficiencias. *orque se imponen a un sujeto que no ha sido acusado, ni ha tenido oportunidad de defenderse ante un tribunal. 4dem#s, se pide al reo que sea jue' de sí mismo y que se auto@coaccione cumpliendo la pena. 1s difícil que pueda adaptarse a las condiciones individuales del delincuente, así como a las circunstancias peculiares del caso concreto. 4dem#s, los fieles de conciencia recta y delicada, no necesitan de la pena para arrepentirse y reparar el esc#ndaloH mientras que aquellos de conciencia laxa o cauteri'ada, que son propiamente quienes de hecho delinquen, siempre encuentran causa justificante, excusante o atenuante, para no considerarse incursos en la pena. Desde un punto de vista comunitario las penas l.s. tienen otros problemas. 1l principal, sin dudas, es que a falta de una declaración de la 4utoridad, la comunidad eclesial no tiene manera de saber `con mínima certe'a moral@ si una persona ha sido sancionada con una pena l.s. 3 de esta incerte'a se siguen consecuencias sobre la valide' y licitud de muchos actos que pudiera reali'ar el hipotético censurado. 1s por estas dificultades que el /-/ de 7 O establecía varias limitaciones importantes a las penas l.s. ?na es que mientras no exista declaración de la pena l.s. por parte de la 4utoridad, el delincuente no est# obligado a cumplirla en p$blico si ello le causa infamia. >tra, que la declaración de la pena l.s. es obligatoria si lo pide la parte interesada o si lo exige el bien com$n de la -glesia. Bo primero, porque si el delincuente quiere demostrar su inocencia, pese a las apariencias de su conducta, merece oportunidad de defenderse. 3 lo segundo, por el efecto que puede tener en el bien de toda la -glesia la imposición de una pena l.s. cuando el penado pertenece a la jerarquía. Bas reflexiones precedentes se aplican a la teoría que sostiene que si el papa cayera en herejía perdería autom#ticamente el pontificado sin necesidad de declaración. 1n primer lugar, valen las reflexiones en el plano personal, sobre todo si pudiera demostrarse que el delito ha sido aparente. *ues en tal supuesto se presentaría el conflicto entre una sanción autom#tica por un hecho grave y un *apa que no podría defenderse, ni reclamar el libre ejercicio de un pontificado que en realidad no habría perdido. 1n segundo lugar, en el plano comunitario eclesial, el automatismo sin declaración da=aría al bien com$n de la -glesia, ya que la pérdida del pontificado por herejía tiene enorme repercusión comunitaria y pide la mayor seguridad jurídica posible. 1n caso de delito real, el cese autom#tico del pontificado tendría como consecuencia previsible que la masa de los fieles, en ausencia de una declaración, seguiría considerando pontífice a quien ha dejado de serlo, por lo que estaría en comunión con un usurpadorH mientras que sólo una peque=a élite conocedora del Derecho estaría en condiciones de reconocer la vacancia de la <ede. 3 si el delito fuera aparente, la élite podría tornarse f#cilmente en un grupo de iluminados, una Ciglesia carism#ticaC capa' de ju'gar por sí misma sobre hechos dogm#ticos. 1n síntesis, el automatismo en la pérdida del pontificado tiene un enorme potencial para volver dudoso e inestable cualquier pontificado. *orque siempre puede haber quien considere hereje al papa reinante y se apoye en la autoridad de ,ellarmino para romper la comunión con el &omano *ontífice. &a'ón por la cual parece mejor solución para el caso de herejía papal la opinión com$n expresada por el tomista ,illuart: :4e acuerdo con la sentencia m"s común, el Pont+fice, por una dispensaci%n especial de Cristo, por el bien común * la tranquilidad de la 3!lesia, continúa en la 'urisdicci%n ;pontificia< $asta tanto sea declarado $ere'e manifiesto por parte de la 3!lesia(;

Ba#ance 3a hemos explicado que la cuestión del papa $ere'e es en sí misma opinable y de hecho est# discutida, con diversidad de opiniones y matices. *orque no hay definición magisterial que afirme que el papa puede caer en herejía, ni condena de la contraria. 2ampoco la -glesia ha prohibido debatir al respecto. *or tanto, el estatuto epistémico de la cuestión debiera disuadirnos de la tentación racionalista de encontrarle una solución con un grado de certe'a especulativa que, de hecho, es imposible mientras la -glesia no se pronuncie. 1n la primera entrada procuramos hacer una introducción al tema de la manera m#s did#ctica posible. 1n entradas siguientes, hemos intentado ofrecer materiales para la profundi'ación. 1n todas, indicamos qué opinión nos parece la mejor, sin dogmati'ar indebidamente. Ba teología y el derecho canónico son ciencias con exigencias metódicas propias. 1n principio, quien no las ha estudiado sistem#ticamente, ni posee un título académico, debe tener conciencia en todo momento de sus propias limitaciones. "o es malo ser un amateurH lo malo es ser amateur y creerse un profesional. 1n materias que la -glesia deja a la libre discusión es posible que existan diversas opiniones. *ero no todas las opiniones tienen el mismo valor. *orque existen opiniones autori0adas, que son las que provienen de quienes tienen alguna clase de autoridad. 4sí, la opinión de un teólogo tiene mayor peso que la de un catequista, porque es una opinión autori'ada. 3 también existen las opiniones simples, no autori'adas, que tienen menor peso. "o obstante, adem#s del peso, que es extrínseco, las opiniones `sean autori'adas o simples@ pueden ju'garse por el valor de los argumentos que emplean. 3 así podría suceder algunas veces que la opinión de un catequista tuviera mejores fundamentos que la de un teólogo. 4l enfocar este tema del papa $ere'e en relación con el sedevacantismo nos hemos limitado a divulgar opiniones autori0adas y hacer algunos desarrollos lógicos de lo que est# implícito en tales opiniones, siguiendo a autores probados, cosa que cualquiera puede verificar. "os parece que en estos temas sobreabundan las opiniones simples mal fundamentadas. De estas $ltimas, hemos tenido varias muestras en comentarios no publicados. I*or qué no publicamos esos comentariosK /uando una persona emite una opini%n simple, y en su fundamentación se puede observar que no es capa' de interpretar un texto de mediana complejidad, al que le otorga un sentido contrario a su letra, y a la mente de su autorH que lo lee contrariando la interpretación concorde de numerosos autores serios, anteriores a la controversia sedevacantista, y por ello neutralesH cuando se puede ver, adem#s, que esa persona comete gruesos errores de método en la disciplina sobre la que hablaH y cuando, por $ltimo, denota que no maneja conceptos fundamentales necesarios para interpretar el texto que citaH en ese caso, no tomamos en cuenta su opinión. "o negamos que en el conjunto de la opinión pueda haber elementos verdaderos, pero como esos elementos ya se mencionaron en la exposición de opiniones autori'adas o en comentarios publicados, no agregan al debate m#s que reiteración o confusión. /on esta entrada damos por concluido el tema del papa $erético. Dejamos en un estante de scribd dos antologías de textos de diversos autores que nos parece reafirman el car#cter opinable de la materia. 6u'gue el lector en base a las antologías el valor que puede darse a opiniones que un comentador ha calificado acertadamente como CmontaracesC, y que a nuestro juicio son a la teología y el derecho canónico lo que la .ociedad de la tierra plana es a la cosmología. *rimera antología, aquí. <egunda antología, aquí. *.<.: el autor de la primera antología es un lector de nuestra bit#cora a quien agradecemos muchísimo que nos la haya enviado para su difusión.

Int!od"cción a #a 2"#a 5C"& e6 a+o$to#at"$ officio5 Aay una corriente sedevacantista que, a diferencia de laantes expuesta, considera que los papas est#n a tal punto :blindados; por el 1spíritu <anto que no pueden errar en materia de fe y costumbres, no sólo en su docencia ex cat$edra, sino tampoco en su magisterio cotidiano y @para algunos de sus integrantes@ ni siquiera cuando ense=an como doctores privados. *or tanto, si se verificase alg$n error en un pontífice, la $nica explicación posible sería que en realidad no es verdadero papa, sino un usurpador que nunca recibió v#lidamente el pontificado, porque era no católico antes de su elección. 1s decir que para esta corriente sedevacantista la causa de la vacancia actual de la <ede es antecedente a la elección, y se funda en una incapacidad del sujeto elegido. .emos, pues, dos diferencias con la corriente ya explicada: infalibilidad hipertrofiada e inhabilidad anterior a la elección que causa su nulidad. <e afirma por esta corriente que quien no es miembro de la -glesia no puede llegar a ser su cabe'a. 4hora, Iquiénes son miembros de la -glesiaK 4quí es necesario ejercitar los h#bitos del pensamiento riguroso, porque si uno se queda con la exposición simplificada de los catecismos o el esquematismo de algunos manuales, caer# muy f#cilmente en confusión o perplejidad. Ba respuesta depende de dos definiciones: 3!lesia y miembro. <on nociones an#logas que tienen diversos significados. 1l punto de partida puede ser, por ejemplo, la noción de -glesia como sociedad visible y jurídica o la noción de -glesia como /uerpo Gístico de /risto. 4sí, por ejemplo, un hereje o cism#tico oculto es miembro de la -glesia en el primer sentido pero no lo es en el segundo. ?na consulta a los manuales E F de teología muestra que el término miembrotambién admite m$ltiples y variadas divisiones Emiembros en sentido estricto y en sentido amplio, visibles e invisibles, de /risto o de la -glesia, in re e in voto, perfectos e imperfectos, totales o parciales, íntegros o no íntegros, en acto o en potencia, del cuerpo o del alma, etc.F, sobre las que no hay uniformidad entre los teólogos. Bos canonistas emplean los mismos términos, pero no siempre con idéntico significado que los teólogos, y agregan otras nociones complementarias Epersona, s$bdito, personalidad constitucional y activa, etc.F. <e debe tener en cuenta esta pluralidad de significados, no para eludir el debate sobre del punto doliente planteado por los sedevacantistas, sino para prevenirse de los efectos del univocismo, las citas sesgadas, la confusión de teología con derecho canónico, etc. 4 pesar de las dificultades se=aladas, hay dos verdades indudables a considerar desde el inicio de la reflexión, una de car#cter dogm#tico y otra experimental: todos los hombres est#n llamados a formar parte de la -glesia Everdad reveladaFH no todos los hombres han entrado de hecho o permanecen dentro de la -glesia Everdad de experienciaF. De estas dos verdades se sigue, por vía de reflexión teológica E%F y canónica E)F, el estudio de si son miembros de la #cclesia, y en qué sentido, distintos sujetos Einfieles, catec$menos, apóstatas, herejes, cism#ticos, etc.F en diversas situaciones Emateriales, formales, ocultos, notorios, etc.F. Desde ya debemos destacar que estamos tratando una cuestión de orden externo y visible, que afecta la valide' de la elección del &omano *ontífice. "o es una cuestión teológica meramente especulativa, sino que también implica nociones jurídicas. *ara precisar m#s la cuestión en debate, lo que se debe determinar es qué vinculación con la -glesia se requiere como mínimo necesario para que la elección de un papa sea v#lida y el elegido pueda recibir la jurisdicción pontificia. Bos sedevacantistas que adhieren a esta corriente se basan en la bula de *aulo -. Cum ex apostolatus officio E 997F. Ba primera dificultad para quien se encuentra por primera ve' con esta bula es la existencia de traducciones deficientes. *ero la dificultad es superable mediante el recurso a las fuentes y a una buena traducción. Ba segunda dificultad consiste determinar la naturale'a de bula. Buego, hay que estudiar si la bula est# en vigencia y, por $ltimo, anali'ar los problemas que plantea su contenido a la lu' del 3us divinum. 4 todo esto dedicaremos varias entradas en los próximos días. YYYYYYYYYYYYYYYYYYYY E F 1n la nota %M del libro se cita una amplia bibliografía sobre los debates doctrinales anteriores al .aticano -- relativos al concepto de miembro de la -glesia. ?na buena parte de los autores citados se inspira en <alaverri. E%F *uede verse un panorama introductorio en el siguiente cuadro de /harles 6ournet. 1n todo este tema es de capital importancia, adem#s, recordar que las nociones de cabe'a, cuerpo y miembros, se predican de la -glesia en sentido an#logoH que la -glesia no es un todo substancialH y que el papa es cabe'a de un cuerpo moral no físico. E)F 1l siguiente artículo de /orral expone el tema en su aspecto canónico pero sin descuidar el dato teológico.

Nat"!a#e/a de #a 2"#a 5C"& e6 a+o$to#at"$ officio5 IBa bula Cum ex apostolatus officio contiene definición infalibleK 4lgunos sedevacantistas lo afirman con toda seguridad. <in embargo, en un principio, nos pareció raro que ninguno de los m#s de veinte libros que consultamos la considere infalible. 4lgo muy llamativo, pues se trata de obras que indican expresamente la infalibilidad de muchos actos pontificios, pero que nada dicen de un documento que habría fijado definitivamente las condiciones para la elección v#lida del *apa. "ada nuevo bajo el sol. -nvestigando un poco m#s, encontramos que la tesis que hace un acto infalible de la bula Cum ex apostolatus officio se usó en el siglo 5-5 por parte de los veterocatólicos, que recha'aron el dogma de la infalibilidad del .aticano -. >frecemos en esta entrada algunas traducciones de autores probados Epor la autoridad que se les reconocía en su tiempoF y de otros de menor peso Epero no exentos de interés históricoF. /ontra la pretensión de sacar definiciones infalibles como un mago extrae conejos de una galera es sabio el criterio canónico de no presumir la infalibilidad. )o$e+, Fe$$#e! fue uno de los miembros m#s eminentes del episcopado austríaco del siglo 5-5. Desde L9%, Dessler había sido profesor de Derecho /anónico y de Aistoria de la -glesia en la ?niversidad de .iena. <iendo obispo auxiliar de ,rixen E L8%F y obispo de <t. *alten E L89F, había tenido algunos encuentros personales con el papa *ío -5, que le mostró simpatía y respeto. Destacó, adem#s, como político eclesi#stico en la fase terminal del concordato entre la <anta <ede y su país. Due nombrado <ecretario del concilio .aticano -, designación muy bien recibida en medios católicos alemanes, franceses, ingleses e italianos. Dessler publicó varias obras significativas. Dos libros suyos alcan'aron m#xima importancia: 8a infalibilidad verdadera * falsa de los Papas y #l Concilio 5aticano= su si!nificado externo * su desarrollo interno. 4mbas publicaciones eran una respuesta a una candente polémica, suscitada por el profesor de Derecho /anónico de *raga, 6ohann Driedrich von <chulte, quien recha'ó el .aticano - y sus conclusiones. De hecho, <chulte se acercó cada ve' m#s a -gna' von Dallinger, hasta llegar a formar con él la cabe'a ideológica de los vetero@ católicos. S" #i2!o La infalibilidad verdadera y falsa de los papasA en respuesta al Dr. <chulte, publicado en alem#n, fue prontamente traducido a varios idiomas. 1l papa E>o IG no sólo a+!o2ó e# e$c!ito de Fe$$#e!A sino que o!denó !ea#i/a! "na t!ad"cción a# ita#iano e inc#"$o e$c!i2ió "n B!e%e de +"Fo < #et!a e#o8iando a# o2i$+o +o! $" #a2o!. 1n la polémica con <chulte, Dessler trató de precisar la definición de la infalibilidad pontificia y sus límites. En a#8"na$ +*8ina$ de $" #i2!oA e# o2i$+o conf!onta e# e!!o! de Sc,"#teA con$i$tente en do8&ati/a! #a 2"#a Cum ex aspostolatus officio de Ea"#o IV. >frecemos la traducción de unos fragmentos de la obra Dessler E8a vraie et la fausse infaillibilité des Papes, *aris, *lon, LO)F, reali'ada por un lector de nuestra bit#cora. ...Ge permito citar el siguiente pasaje, extraído de la misma bula S/um ex apostolatus officioT: U,abita super $is cum venerabilibus fratribus nostris .( >( #( Cardinalibus deliberatione matura, de eorum consilio, et unanimi assensu omnes, et sin!ulas excommunicationis, suspensionis, et interdicti, ac privationis, et quasvis alias sententias, censuras, et poenas a quibusvis >omanis Pontificibus Praedecessoribus nostris, aut pro talibus $abitis, etiam per eorum literas extrava!antes, seu sacris Conciliis ab #cclesia 4ei receptis, vel .anctorum Patrum decretis, et statutis, aut sacris Canonibus, ac Constitutionibus, et ?rdinationibus 1postolicis contra haereticos, aut schismaticos quomodolibet latas, et promul!atas, 1postolica auctoritate approbamus, et innovamusV, etc. Bas expresiones resaltadas en este pasaje de la bula en cuestión forman, en la p#gina J9 de mi escrito, el título de la bula, cosa que cada uno puede verificar f#cilmente y convencerse por una simple aproximación a los dos textos. 2al es el estado de la cuestión+ Ba materia de esta bula se relaciona con la moral si es que+ se desea introducir las leyes penales dentro de la moral+ "o sé si ésta es la opinión de mi adversarioH pero algo que yo sé es que las definiciones infalibles de fide vel moribus, de las que trata la constitución del concilio .aticano S-T, no incluyen las simples leyes penales. 4hora bien, #a 2"#a de Ea"#o IV no e$ &*$ @"e "na #e< +ena# < no "na definición do8&*tica . /uando el crítico quiera tomarse el trabajo de echar un vista'o a las antiguas leyes romanas y a las leyes posteriores de los emperadores contra los herejes, ver# de dónde han sido extractadas estas disposiciones penales, si es que no son ofensivas para sus ojos las que se encuentran en la bula de *aulo -.. S2raducido del prefacio ps. ) y ss.T 1l Dr. <chulte cita a continuación otra bula del *apa *aulo -., del a=o 997, bula que lleva con ra'ón, dentro de la colección de bulas pontificias, el título de >enovaci%n de las anti!uas censuras * penas contra los $ere'es * cism"ticos con la adici%n de nuevas penas, etc( 1ste título, que permite conocer muy exactamente el contenido de la bula, basta por sí mismo para mostrar al lector que este decreto pontificio no es una definición en materia de fe ni, por tanto, una definición ex cat$edra. /osa que el Dr. <chulte sostiene de la manera m#s formal. Dice Ep. )MF: UBa bula est# dirigida a la -glesia universalH firmada por los cardenalesH por consiguiente, en la forma m#s solemneH por lo que ha sido ciertamente promulgada ex cat$edraV. C"e$ta c!ee! a #o$ +!o+io$ o-o$ c"ando $e %e +!e$enta! con "na $e8"!idad tan fi!&e afi!&acione$ noto!ia&ente e!!ónea$. Bamento en verdad que el Dr. <chulte muestre de tal manera el flanco débil a la crítica de cualquiera que cono'ca un poco la materia. E$ a2$o#"ta&ente cie!toA a +e$a! de #o @"e C# diceA @"e e$ta 2"#a no e$ "na definición de feA "na deci$ión doct!ina#A "n -"icio ex cathedra. E$ta e$A e%idente&enteA "n acto +!o%eniente de# $"+!e&o +ode! #e8i$#ati%o < +ena# de #o$ +a+a$A +e!o no de $" $"+!e&a a"to!idad doct!ina#. <ería abusar de la paciencia del lector tratar de demostrar aquí extensamente lo que surge de cada línea. I4 quién se le ha ocurrido, antes del Dr. <chulte, afirmar que los papas son infalibles en el dominio del derecho penalK 1l Dr. <chulte encuentra en esa bula diversas cosas UcuriosasV, Umuy curiosasV y Ude lo m#s curiosasV, así como cosas absolutamente UinconcebiblesV Epp. )M@)9F. 2ambién yo encuentro en las reflexiones del Dr. <chulte algunas cosas Umuy curiosasV y otra también UinconcebibleV: que en su condición de canonista, no haya comprendido del todo el pre#mbulo de la bula en cuestión, ni el sentido de un pasaje que se encuentra m#s adelante EP 8F. bste es un grave reproche, por lo que es mi deber justificarlo. <olicito al lector, por tanto, un poco de paciencia. 1l Dr. <chulte encuentra por dem#s curioso que en esta bula Ula elección de un hereje como papa sea de antemano inv#lida y declarada nula y carente de valide'VH y lo que es m#s, Uque el *apa, y con él todo el colegio cardenalicio, admitan la posibilidad de que un *ontífice infalible pueda llegar a estar convencido de haberse apartado de la feV. *ara entender bien esta cuestión, las observaciones siguientes pueden ser $tiles. <e representa aquí como posible Eaunque muy inverosímilF el caso de un hombre que, unido a una doctrina herética, fuera electo *apaH se supone que, una ve' alcan'ado el trono pontificio, este hombre mantiene en privado la doctrina herética o la manifiesta en conversaciones,

pero que no la ense=a a la -glesia universal en una decisión de su magisterio supremo E ex cat$edraF. ?na decisión tal no se producir#. Dios, por medio de su asistencia especial, preservar# siempre al *apa y a la -glesia. 1ntonces, si la persona elegida *apa adhirió a una doctrina herética, pero sin declararla formalmente doctrina de fe católica y sin prescribirla a la -glesia universal, este sería el caso previsto por la bula citada EP 8FH para el cual *aulo -. toma precauciones cuando considera el supuesto de la elección de un hombre de tales características y la declara nula y sin efecto. 1s uno de los casos que los teólogos tienen en vista cuando dicen que el *apa puede errar como persona privada E$omo privatusF en una cuestión de feH pues se lo considera sólo como hombre, con su opinión puramente humana sobre una doctrina de fe. *ero no sabría equivocarse toda ve' que en cuanto *apa, doctor supremo de la -glesia católica, en virtud de la asistencia especial que Dios le ha prometido y garanti'ado, define solemnemente la doctrina revelada por Dios y ordena a la -glesia que la abrace fielmente. Aay aquí dos modos distintos de actividad de una misma persona: la manera ordinaria de pensar y de querer las cosas, y la decisión doctrinal solemne dirigida a la -glesia universalH ello es evidente. Nuisiera esclarecer la cuestión comparando al *apa con un jue' que debe decidir un asunto litigioso. 2al jue' puede tener su opinión y manifestarla fuera del tribunalH y esa opinión puede ser muy distinta de la sentencia. 3 sin embargo, no es decisivo para la resolución del asunto litigioso m#s que el juicio que pronuncia en su tribunal, juicio que por otra parte ciertamente no es infalible. .emos claramente @por este ejemplo@ que puede diferenciarse perfectamente en un individuo investido de una función p$blica sus opiniones y palabras como hombre y sus decisiones y actos como magistrado. Después de esta explicación que creo clara, comprenderemos m#s f#cilmente las palabras del pre#mbulo de esta bula, donde el *apa expresa que sería peligroso que un *ontífice, incluso en su vida privada, fuera partidario de una herejíaH y que este hecho podría traer complicaciones graves, ya que la misma persona, considerada como persona privada, sería culpable de herejía, y, como consecuencia, caería bajo las leyes penales promulgadas contra los herejes, mientras que en calidad de *apa no tendría nadie por encima para ju'garlo S"ota al pie de p#gina: Ba cuestión de saber an Papa, si in $eresim incidit Ecomo $omo privatusF, deponi possit?, ha sido resuelta desde tiempos antiguos de diversos modos. 1l pre#mbulo de la bula en cuestión indica la solución en el sentido del *apa *aulo -.: aquí el punto capital es el significado verdadero que hay que dar a la palabra redar!ui.T. S2raducido de las ps. J9 y ss.T La$ #e<e$ +ontificia$ no tienen Dnica&ente < $ie&+!e co&o +"nto de +a!tida < f"nda&ento #a doct!ina di%inaA $ino @"e a &en"do ta&2iCn $e 2a$an en e# +"nto de %i$ta -"!>dico ,"&ano , tal como existe en la época en que han sido hechas, o bien en las consideraciones que la sabiduría humana ha podido sugerir respecto de ciertas medidas a tomar en determinadas circunstancias. Se %e a@"> ,a$ta dónde $e ##e8a!>a $i $e e$t"%ie$e o2#i8ado a ad&iti! $ie&+!e co&o definicione$ doct!ina#e$A infa#i2#e$ e i!!efo!&a2#e$A #o$ +!inci+io$ @"e cada indi%id"o +!etendie!a encont!a! en #a$ #e<e$ +ontificia$. S2raducido de la p. O9T L"dHi8 Von Ea$to!, considerado uno de los mejores historiadores modernos. <u obra m#s famosa, la ,istoria de los Papas EMJ tomosF es punto de referencia obligada para cuestiones de historia de la -glesia. *ara que se entienda mejor lo que sigue, recordemos que 7anus es un seudónimo empleado por Dallinger Eexcomulgado por negar el dogma de la infalibilidadF. .on *astor dice respecto de la bula: IJEn #a$ #"c,a$ @"e ,"2o ante$ < de$+"C$ de #a dec#a!ación de #a infa#i2i#idad +ontificiaA #o$ ad%e!$a!io$ de e$ta doct!inaA $o2!e todo DK##in8e! :)an"$A 193 $.;A @"i$ie!on at!i2"i! a e$ta 2"#a de Ea"#o IV "n ca!*cte! do8&*tico < e6 c*ted!a. Con todoA no +"ede a2$o#"ta&ente deci!$e @"e ten8a dic,o ca!*cte! . 1l exordio de la bula expone sólo motivos sobre el poder pontificio. *ero los motivos de la decisión en sí nunca se consideran como normas propiamente dichas aun en concilios generales, sino sólo la misma decisión. 1n el documento presente la sustancia y lo principal est# contenido en las sanciones penalesH encuéntrase ciertamente en la bula la palabra definimos, pero esta expresión se halla también en documentos no dogm#ticosH v. Aergenrother, 8a 3!lesia * el #stado, O8O, donde se demuestra clarísimamente, que a@"> no $e t!ata de "na deci$ión do8&*ticaA $ino de "n acto di$ci+#ina! . 2ambién el autor de la crítica de la ,istoria eclesi"stica de craus hace resaltar en las Aojas Aistórico@políticas, /--, )9% s., que el descubrimiento del partido de 6anus, de que la bula quiso sancionar los principios romanos sobre la relación de entrambas potestades, es enteramente falso, pues e$te doc"&ento nin8"na ot!a co$a contiene @"e $i&+#e$ +!e$c!i+cione$ di$ci+#ina!e$, que se dieron para la defensa de la fe católica y del orden p$blico contra sus quebrantadores, en la suposición del derecho p$blico hasta entonces subsistente. 1fecto del error de Dollinger es la opinión de Augo coch+; E.on *astor, B.,istoria de los papas= en la época de la reforma * restauraci%n cat%lica . Wustavo Wili editor, ,arcelona, 7%O, .ol. 5-., p. %8 F. )o$e+, =e!8en!Kt,e! E L%M@ L7JF, historiador de la -glesia y canonista, primer cardenal prefecto de los archivos vaticanos, destacan sus obras por el manejo directo y riguroso de las fuentes. Gerece especial mención la refutación de Dallinger Ed6anusF. Dice: :LM"CN LOt!a %e/ con #a$ 2"#a$ +a+a#e$N De estas, seguramente hemos tenido una inundación y 7anus ha desviado nuestro gusto por ellas. .eamos sólo lo que él percibe de la bula de *aulo -., Cum ex 1postolatus officio Ep. )L%F. 1sta bula fue promulgada en una época en que en todos los países @incluso en aquellos bajo influencia espa=ola@ el catolicismo estaba gravemente amena'ado, y tenía que defenderse a sí mismo con la mayor severidad. <u fin inmediato fue renovar las antiguas sanciones eclesi#sticas contra cism#ticos y herejes. Descansaba enteramente sobre el principio de derecho p$blico, en ese entonces con vigencia general en los países católicos, en virtud del cual los herejes y cism#ticos eran considerados como culpables de los crímenes m#s graves y por ende incapaces para desempe=ar oficios p$blicos, así como funciones de gobiernoH y este decreto penal afectaba a los eclesi#sticos m#s altos, así como a los funcionarios seculares m#s elevados, incluso a los mismos reyes y emperadores... 4dem#s, e$ta 2"#a de nin8Dn &odo +"ede con$ide!a!$e co&o do8&*tica o ex cathedraB e$ "na &e!a no!&a +ena#, fundada en un principio en esa época prevalente en la jurisprudencia eclesi#stica y secular+; EAergenrather, 6. 1nti-7anus= an $istorico-t$eolo!ical criticism of t$e @orA entitled BT$e pope and t$e Council,B b* 7anus( X.,. celly, Dublin, LOJ, ps. %98@%9OF. :2ambién se apela a la ,ula de *aulo -., Cum ex apostolatus officio, del 9 de febrero de 997, a la que n"e$t!o$ ad%e!$a!io$ de$ean ad-"dica! e# ca!*cte! de "na deci$ión do8&*tica ex cathedra, diciendo que si esta ,ula no es un decreto doctrinal universalmente vinculante Een el punto m#ximo de la autoridad papalF, ning$n decreto papal

puede presumirse tal. Ee!o nin8"no de #o$ e6+onente$ de #a teo#o8>a do8&*ticaA $in e&2a!8oA ,a de$c"2ie!to e$te ca!*cte! en #a B"#aA @"e ,a $ido "ni%e!$a#&ente con$ide!ada co&o +!o%eniente de #a +ote$tad +"niti%a e$+i!it"a#A < no "na deci$ión de #a a"to!idad doct!ina# . .emos que las t#cticas de los enemigos de la -glesia se han invertido: antiguamente, jansenistas y defensores de la asamblea francesa negaron que la ,ula Cni!enitus fuera dogm#tica, contra todos los teólogos católicos que la consideraron de tal car#cterH ahora, los partidarios de 7anus y los juristas contrarios al /oncilio .aticano S-T sostienen que la bula de *aulo -. es dogm#tica, contra todos los teólogos católicos que lo niegan. 1n verdad, ni #a fo!&a de e6+!e$ión de e$ta D#ti&a 2"#aA ni $" contenido co&o tota#idadA ni #a$ !e8#a$ "ni%e!$a#&ente ace+tada$ +o! #o$ teó#o8o$A +e!&iten con$ide!a!#a co&o "na deci$ión do8&*tica.; EAergenrather, 6. T$e Cat$olic C$urc$ and t$e C$ristian .tate.,urns e >ates, Bondon, LO8, .ol. -, p. M F. )"$tin Fe%!e E L%7@ 7JOF, protonotario apostólico, erudito historiador de la -glesia, escritor prolífico, polemista antiliberal y ultramontano: :1n el transcurso de su polémica contra la infalibilidad, el *. Wratry invoca una bula de *aulo -., perfectamente ajena a la cuestión+ 4. de Gargerie, reprocha al *adre Wratry... . Aaber hecho una batalla equivocada a favor de la causa por la que combate, al servirse de "n acto de 8o2ie!no Sla bula Cum ex apostolatus officioTA e%idente&ente f"e!a de #a$ condicione$ de #a infa#i2i#idad , para amotinar los terrores insensatos de muchos hombres de nuestro tiempo en contra de la infalibilidad+; EDfvre, 6. ,istoire apolo!étique de la papauté. .ivfs 1dition, *aris, LL%, 2omo .--, p.%O9F. A&CdCe de Ma!8e!ie E L%9@ 7J9F, filósofo católico, profesor en las facultades de "ancy y Bille, publicó estudios monogr#ficos y biografías históricas: :gNuéh Gi reverendo padre, le viene al pensamiento que la bula de *aulo -. no puede ser ex cat$edraH ?d. dice: )o discuto la cuesti%n de si la bula lo es o no H y, no sabiendo con seguridad si lo es, g?d. arguye en base a esa bula en contra de la infalibilidad con la misma seguridad que si hubiera establecido demostrativamente que lo esh d. $a2eA +o! e# te$ti&onio "n*ni&e de #o$ docto!e$ de #a e$c"e#a "#t!a&ontanaA e$ deci! +o! e# te$ti&onio de ca$i toda #a I8#e$iaA @"e #a doct!ina de #a infa#i2i#idad no afi!&a &*$ @"e #a infa#i2i#idad de# Ea+a c"ando en$eFa ex cathedraH < d. a#e8a cont!a #a infa#i2i#idadA co&o a!8"&ento fina# < deci$i%oA L"n acto @"eA +o! $" +!o+ia confe$iónA no +"ede $e! ex cathedraN 3 usted no se detiene por esta doble consideración, lógica y moral: en primer lugar, porque su ra'onamiento no concluyeH y, en segundo, nos hace correr el peligro cierto de una calumnia hacia una escuela a la que ?d. acusa de aceptar obligatoriamente, como revestido del car#cter infalible, un acto que, seg$n ?d., es detestable y que, también seg$n ?d., no puede tener ese car#cter. Bógicamente, su ra'onamiento es este: 1l acto de *aulo -. no puede ser ex cat$edra. 4hora bien, ese acto es detestable. 4sí pues, ciertamente, el *apa, hablando ex cat$edra, puede reali'ar actos detestablesH por tanto, el *apa no es infalible. Goralmente, es el siguiente: 1l acto de *aulo -. no puede estar bajo las condiciones que obligan a mis adversarios a aprobarlo en nombre de sus principios. 4hora bien, ese acto es detestable. *or tanto, declaro con certe'a que mis adversarios est#n obligados en virtud de sus principios a aprobar actos detestables. 1l valor moral de su argumentación es precisamente igual a su valor lógico. EGargerie, 4. 893nfaillibilité( 2roisifme lettre au &. *. Wratry. 1d. /. Douniol, *aris, LOJ, pp. LJ@L%F

Vi8encia de #a 2"#a 5C"& e6 a+o$to#at"$ officio5 Aemos visto que la bula de *aulo -. no fue un acto infalible sino una disposición de derecho eclesi#stico. 4hora cabe plantear algunas a cuestiones relativas a su vigencia. 1n entradas posteriores, haremos consideraciones sobre el contenido del documento y su trasfondo dogm#tico. 1n esta nos limitamos a su consideración a la lu' del derecho eclesi#stico. . Vi8encia de #a 2"#a. Ba situación del Derecho /anónico anterior a 7 O eracaótica. <i bien existía un Corpus 3uris Canonici como colección aprobada, la consulta de la misma resultaba absolutamente incómoda, sobre todo a causa de su gigantismo y del diferente valor jurídico de cada una de sus partes. 1sta situación de hipertrofia normativa fue resumida por los obispos napolitanos: :la colección concreta de nuestros c#nones sería tan pesada, que un camello tendría dificultades para transportarla;. 1n 7JM, *ío 5 inició la codificación, que fue obra principalmente del cardenal *ietro Wasparri. Aca2ada #a #a2o! en 101.A a+a!eció a$> e# +!i&e! códi8o de de!ec,o canónico co&+#eto de #a I8#e$iaA #o @"e con$tit"<ó #a !e%i$ión &*$ !adica# de# de!ec,o ec#e$i*$tico -a&*$ !ea#i/ada. N"nca en #a ,i$to!ia "n te6to #e8a# ,a2>a a$"&ido e# de!ec,o +!ecedente +e!o de-ando a #a$ co#eccione$ ante!io!e$ $in %i8enciaA co&o $"cedió en 101.. A +a!ti! de e$e &o&entoA #a$ co#eccione$ @"e $e ,a2>an ac"&"#ado d"!ante $i8#o$ +a$a!on a tene! i&+o!tancia +!inci+a#&ente ,i$tó!icaA a"n c"ando $i8"ie!on $iendo f"ente $"2$idia!ia de# de!ec,oA e$+ecia#&ente inte!+!etati%a. Bas leyes de la -glesia no son eternas: pueden cesar. Bas leyes canónicas cesan si son derogadas por una ley posterior. > también pueden resultar abrogadas Ederogación no expresaF si una ley posterior modifica totalmente la anterior Ereordenando la materia, o estableciendo preceptos contrariosF. Ba codificación de 7 O fue una síntesis normativa de car#cter general que se estableció como fuente $nica y exclusiva de toda la disciplina general con excepción de las materias lit$rgicas y concordatarias. 2an radical fue esta exclusividad normativa del /ódigo que durante los trabajos preparatorios se pensó mantener vigentes las leyes tridentinas y sin embargo se optó por no aceptar esta excepción a la exclusividad. *or esta causa, el /ódigo no solamente abroga todas las antiguas leyes contrarias, sino que también abroga todas las leyes disciplinares universales que, sin serle contrarias, no se hallan en el mismo contenidas. 3 #a 2"#a Cum ex Apostolatus officioA a"n@"e a+a!ece e6+!e$a&ente citada ent!e #a$ f"ente$ de# Códi8oA f"e a2!o8ada +o! efecto de "n !eo!dena&iento de #a &ate!ia < de# e$ta2#eci&iento de +!ece+to$ cont!a!io$. Ea!te de $" contenido di$ci+#ina! f"e inco!+o!ado a# CIC de 101.A < a #a #e8i$#ación e$+ecia# +o$te!io!A co&o e# &ate!ia# de #a de&o#ición de "n edificio $e e&+#ea en #a con$t!"cción de "no n"e%o. Se dice @"e #a inc#"$ión de #a 2"#a ent!e #a$ f"ente$ de# CIC +!o2a!>a $" %i8encia . <i el argumento fuera v#lido, debería aplicarse al entero el aparato crítico de la edición oficial del /ódigo, que contenía m#s de %9JJJ citas de textos anteriores. *or lo que al tomo que contiene los %M M c#nones del /-/ habría que agregar los nueve vol$menes de documentos editados por Wasparri. &esultado: explosión del /ódigo por hipertrofia normativa y consiguiente frustración del fin de la codificación. Ot!o a!8"&ento e6t!a%a8anteA <a conf!ontado c!>tica&ente +o! =e!8en!Kt,e!A e$ @"e e# e&+#eo de# %e!2o definir en la bula probaría su índole dogm#tica y por ello su perpetua vigencia. 1n el #mbito del derecho civil, se dice que es propio de la doctrina definir y que las leyes se limitan a imperar conductas. *ero tal cosa no vale para el derecho eclesi#stico, que contiene muchas definiciones en sus normas Ecomo las de $ere'+a, cisma, delito, etc.F. 1l /-/ de 7 O emplea el verbo definir en sentido jurídico, no magisterial, para referirse a diversos actos. *or ejemplo: durante la <ede vacante los poderes del colegio de cardenales y la curia son los que define la const. 5acante .ede 1postolica de san *ío 5 Ec. %M F, poderes que bien podrían ser redefinidos por otra constitución posteriorH al obispo correspondedefinir los estipendios de la Gisa Ec. L) P F, por lo que puede haber tantas definiciones de estipendios cuantos obispos definidoresH la sentencia debe definir la controversia presentada Ec. LO) P , F, etc. 1s claro para cualquier persona que cono'ca mínimamente el derecho eclesi#stico que el término definir tiene diversos significados jurídicos y que no es una palabra m#gica que hace funcionar autom#ticamente el carisma de la infalibilidad ni da vigencia perpetua a lo definido por una norma. %. OEe!+et"idad de #a 2"#aP 1l Derecho es una disciplina que emplea términos con significado propio. ?no de esos términos es perpetuo. Guchos se preguntan, por ejemplo, cómo es posible que un condenado a prisión perpetuaobtenga la liberación antes de su muerte Epor libertad condicional, indulto, conmutación de pena, etc.F si la pena impuesta era perpetua. Ba respuesta es: porque el Derecho no emplea una noción vulgar de perpetuidad E F. A#8"no$ c!een @"e #a noción canónica de +e!+et"idad e$ idCntica a #a noción teo#ó8ica . 4sí, por ejemplo, en teología se dice que la -glesia es perpetuaporque durar# para siempre, hasta la *arusíaH por tanto la perpetuidad es absoluta, inmutable en el tiempo. *ero en Derecho eclesi#stico E%F se emplea otra noción de perpetuidad. La$ #e<e$ +"eden $e! +e!+et"a$ simpliciter :%.8. #a$ #e<e$ di%ina$;A +o!@"e $" d"!ación no tiene #>&ite te&+o!a#A o +e!+et"a$ secundum quid :%.8. #a$ #e<e$ ec#e$i*$tica$;. E$ta e$ "na +e!+et"idad !e#ati%aA <a @"e #a #e< ec#e$i*$ticaA co&o c"a#@"ie! #e< ,"&anaA Ie$ efica/ &ient!a$ no $e de!o8a ; E*ortillaF. Drancisco <u#re'E)F explicó largamente esta noción jurídica de perpetuidad y su diferente reali'ación en el derecho divino y en el derecho humano Ecivil o eclesi#sticoF. 1n efecto, ense=a el granadino que: :+B4 B13 A?G4"4 "> 1< D1 24B D>&G4 *1&*12?4 N?1 "> *?1D4 <1& &1.>/4D4+ 4cerca de ella damos por supuesto que no es de tal forma perpetua que sea irrevocable, ya que su autor próximo es mudable y así puede cambiarlaH él mismo puede faltar, y su sucesor, que tiene igual poder, podr# cambiarla+; En. MF. *ues :+la ley humana propiamente dicha tiene una triple perpetuidad o estabilidad moral. Ba primera por parte del que la da: que no desaparece al desaparecer él, ni muere con su muerte. Ba segunda por parte de los s$bditos para quienes se da: que no obliga solamente a los presentes que o han nacido o habitan en el territorio cuando se da la ley, sino también a sus sucesores que na'can después o vivan allí posteriormente. Ba tercera por parte de la ley misma: que una ve' dada perdura siempre hasta tanto que o sea revocada, o su materia o la causa cambie de tal manera que deje de ser justa.; En. OF. En conc#"$ión: #a$ #e<e$ ec#e$i*$tica$ $on +e!+et"a$ en e# $entido de @"e $on &o!a#&ente e$ta2#e$. S" %i8encia e$ contin"a a &eno$ @"e #a a"to!idad ec#e$i*$tica #a &odifi@"e . ?n papa puede establecer una norma de derecho eclesi#stico a perpetuidad, pero esta expresión no significa que no pueda luego él mismo, u otro papa, cambiar esa norma dej#ndola sin efecto. 2odo ello se desprende lógicamente del principio : par in parem potestatem non $abetB , pues nadie puede propiamente obligar a sus iguales. 1n efecto, un papa 4 EparF no puede ejercer el poder y la jurisdicción sobre un papa , Eotro parF, porque ambos son iguales ante el Derecho. 1s así que la bula Cum ex era una norma de derecho eclesi#stico, y por ello perpetua secundum quid, pero no perpetua simpliciter como la ley divina. *or tanto, era una norma intrínsecamente reformable y de hecho fue reformada por los sucesores de *aulo -..

Post scriptum. "o pudimos encontrar en los escritos sedevacantistas ninguna cita de canonistas que avalen la vigencia de la bula de *aulo -. posterior al /-/ de 7 O. 2ampoco hallamos nada por nuestra cuenta cuando terminamos de redactar la entrada. "o es para sorprenderse, ya que la cuestión est# resuelta al menos desde la constitución 5acante de <an *ío 5 y la entrada en vigencia del /-/ de 7 O Ec. 8FH y es raro que los autores se ocupen de cuestiones extravagantes. 2erminada la elaboración de esta entrada, nos encontramos con la cita de un canonista que refuer'a la conclusión: :La a+tit"d +a!a $e! e#e8ido Ro&ano Eont>fice . E+F Ba constitución 5acante de *ío 5 ha revocado la nulidad, antes establecida por un decreto de 6ulio --, de la elección simoníaca EP O7FH #a inca+acidad e$ta2#ecida +o! Ea"#o IV cont!a #o$ ac"$ado$ de ,e!e->a no +!e%a#eció ELF...; YYYYYYYYYYYYYYYYYYYY ELF /fr. *4<2>&, vol. .-, p#g. 9J7 y ssH vol. .--. p#g. %) y sig. Ba disposición de *aulo -. tenía el designio evidente de impedir una elección eventual del card. Gorone, que no le era afecto.; E/fr. /aviglioli, 6uan. 4erec$o can%nico. .ol. -. Gadrid: &evista de derecho privado, 7M8. *#gina )%JF.

YYYYYYYYYYYYYY E F 1n latín perpetDus se traduce como perpetuo, no interrumpido, continuado, entero, no partido, general, universal E/fr. Gachi, B. 4iccionario de la len!ua latina, M! ed., 1ditorial Don ,osco, ,s. 4s., 79 , p. M%%F. De acuerdo con el D&41 perpeuto significa: . adj. Nue dura y permanece para siempre. %. adj. Dicho de ciertos cargos, ya se obtengan por herencia, ya por elección: vitalicios Eque duran hasta el fin de la vidaF. ). adj. Dicho de ciertos cargos o puestos: Nue no est#n sujetos a reelección. E%F "o consideramos en esta entrada al denominado derec$o litúr!ico. E)F 4e le!ibus, Bibro -, capítulo 5. /itamos la traducción del 3nstituto de estudios pol+ticos, Gadrid, 78O.

Contenido de #a 2"#a 5C"& e6 A+o$to#at"$ officio5 :1; 4lgunos de los comentarios a la entrada anterior destacan por su ipsedixismo. <e trata de un sofisma por el cual una proposición es verdadera porque lo dice el opinante. .iene del latín ipseEél mismoF y dixit Edel v. decirF. /omo en la frase espa=ola :lo dijo ,las, punto redondo;. &esulta que la bula de *aulo -. sería total o parcialmente infalible porque lo dice un comentarista. 1n 2eología se argumenta en base a lugares teológicos. ?n documento sólo se considera infalible si ello consta de modo manifiesto. 3 de ello es prueba cierta la ense=an'a del Gagisterio de la -glesia sobre su car#cter definitivo. <i no es posible tener una prueba cierta, podría argumentarse con probabilidad mediante el recurso a otros lugares teológicos, como el sentir com$n de los teólogos o cuanto menos la cita de autores probados. Contenido de #a 2"#a. 4unque la Cum ex 1postolatus officio no contiene definición infalibe, y en cuanto norma se encuentra abrogada, no deja de tener interés anali'ar su contenido para elucidar si expresa normas de derecho divino Een adelante, DDF con abstracción de su recepción canónica. Bos reproches mutuos entre teólogos y canonistas, durante siglos, son conocidos. Bos teólogos han reprochado a los canonistas que no se metan en teología, sino que se limiten a entender y aplicar las leyes canónicas, porque la teología domina sobre todas las ciencias, también sobre el derecho canónico, al que confiere su dignidad eclesial. "o pocos canonistas, por su parte, reprochan a los teólogos el que con excesiva facilidad :teologi'an; las decisiones canónicas, confiriéndoles con ello valor doctrinal, priv#ndolas de su esencial contingencia. 4mbos sectores tienen parte de ra'ón. *ara evitar equívocos en el an#lisis del contenido de la bula de *aulo -. se debe partir de una noción de DD: es toda norma socio@eclesial directamente revelada. 1l DD versa sobre preceptos de conducta que han de cumplir los cristianos y la -glesia, y por tanto tienen que ser inteligibles, al menos en lo que respecta a su cumplimiento Eaunque no lo sean plenamente en su conexión con el GisterioF. <i la norma de DD est# dirigida a todos es universalH pero su contenido prescriptivo es abstracto, genérico, a ser cumplida en el futuro por sujetos diversos y por muchos actos variados. 3 esa norma social, por su prescripción abstracta, est# en un nivel ahistórico, y para ser de posible cumplimiento precisa ser concretada, pues todo cumplimiento es en la historiaE F. De aquí surge la necesidad del derecho eclesi#stico Een adelante, D1F que prevé la configuración del acto de cumplir el DD en la historia. .ale decir que el DD necesita de :canoni'ación;, porque a la 4utoridad eclesi#stica se ha confiado la custodia del DD y su proclamación ante la comunidad, y ello es así por institución de /risto. 1l DD cumple las misiones de ser le* fundamental, base necesaria y l+mite del D1. 1stas reflexiones tienen por finalidad advertir sobre un peligro frecuente: :+ el te%lo!o no deber" 'am"s leer una le* can%nica como simple enunciado teol%!ico, como enunciado de una verdad revelada ; E6iméne' ?rrestiF. /on la ayuda de la teología, el canonista deber# ser capa' no sólo de traducir las exigencias del DD a la concreción del D1, sino también de encontrar en el D1 expresiones genuinas del DD, de manera de no divini'ar lo que es de institución eclesi#stica, ni confundir disciplina con magisterio. 1n todos los escritos sedevacantistas sobre la bula Cum ex 1postolatus officio que hemos leído, notamos que falta una adecuada distinción de los planos antes mencionados. *or lo general, pecan de :iuspositivismo divino;, pues atribuyen al contenido del DD una especificidad, determinación y eficacia, de las que carece por su propia naturale'a. 3 al :iuspositivismo divino; se agrega una exposición casuística que lo desnaturali'a. Ca+acidad e inca+acidad. Ba bula de *aulo -. sirve como punto de partida para tratar someramente una cuestión m#s general: qué condiciones que debe reunir un sujeto para ser elegido papa EdcapacidadF. 3, negativamente, qué puede hacer inepto a un sujeto para el pontificado hasta el punto de que su elección sea ilícita o nula EdincapacidadF. Ba capacidad de ser elegido *apa la tiene cualquier varón, bauti'ado, católico y con el uso de ra'ón necesario para aceptar la elección y ejercer la jurisdicción. Ba incapacidad, como carencia de aptitud, por ra'ones did#cticas nos parece $til dividirla en tres pares: R. 3ncapacidad ontol%!ica e incapacidad operativaE%F, seg$n tenga su origen en el ser o en el obrar del incapa'H %R. 3ncapacidad de 44 o incapacidad de 4#, seg$n sea la norma en que se funde la incapacidadH y, )R. 3ncapacidad invalidante e incapacidad no invalidante, seg$n sea el efecto de la incapacidad sobre la elección pontificia. 4sí, por ejemplo, un perro es ontológicamente incapa', por DD, mientras que un cardenal simoníaco es operativamente incapa', también por DDH en el primer caso, la incapacidad tiene efecto invalidante de modo necesario, porque es imposible que un perro sea *apa, mientras que en el segundo, no se invalida necesariamente la elección. Aay que tener en cuenta estas distinciones para prevenir equívocos y evitar la manipulación. A#8"na$ inca+acidade$. ?n buen ejemplo para comen'ar a reflexionar sobre lo antedicho lo tenemos en la $i&on>a. <an *edro la consideró como un pecado grave EAc. L,7@%MF y a la lu' del DD se trata de un crimen. Ba -glesia la ha castigado con graves sanciones a lo largo de su historia. 1n principio, la entrega de un oficio eclesi#stico adquirido mediante simonía se considera inv#lida. <in embargo, en el caso del oficio de &omano *ontífice, la historia demuestra que la simonía no siempre ha sido causa de la nulidad de la elección. 3 ello es así porque el DD no contiene un precepto concreto que estable'ca la invalide' de la elección simoníaca, sino que deja la determinación de la eventual nulidad al D1H por lo que un sujeto electo por medio de simonía puede ser capa' o incapa' de ser papa seg$n lo que estable'ca el D1 vigente. ?na medida prudencial que pondera, por una parte, la gravedad de que un sujeto llegue a comprar su elección al pontificado, y por otra, el posible da=o a la -glesia fruto de la discusión sobre la valide' de una elección papal, la inseguridad jurídica sobreviniente, el peligro de cismas, etc. >tro ejemplo semejante es el de las +ena$ o cen$"!a$ canónicas. <uponen una falta muy grave en el sancionado e implican un fuerte indicio de falta de idoneidad moral. *ensemos en delitos tan graves como el aborto, la profanación de la 1ucaristía, etc. <in embargo, el DD no contiene un precepto que invalide la elección pontificia de un censurado y deja la cuestión a la regulación del D1. /osa que se comprueba cotejando las normas del derecho electoral, que muchas veces han suspendido las censuras de los candidatos. :.e!ún las normas para la elecci%n del >omano Pont+fice, un Cardenal excomul!ado por cualquier excomuni%n conserva el derec$o de elecci%n E F 7ur+dicamente, por tanto, podr+a un excomul!ado ser ele!ido Papa *, aceptada la elecci%n, ser cabe0a de la 3!lesia ; E/orralF. "uevamente, una decisión prudencial de la autoridad eclesi#stica, que considera que la disputa sobre la valide' de la elección papal es un mal mayor a la falta de idoneidad moral de un censurado. I3 qué decir de la ,e!e->a oc"#taE)F como el caso del cuento de *apiniK Ba diferencia entre herejes ocultos y herejes notorios no estriba en un punto de fe, ni de culpabilidad subjetiva, sino $nicamente en la postura que ellos toman en el #mbito externo. 1l hereje oculto puede serlo con mayor maldad que el notorio, y el car#cter oculto de su delito fruto de su mayor perversidad. *or lo que podría sostenerse que los herejes ocultos no pertenecen a la -glesia y que por ello el DD invalida necesariamente su elección. <in embargo, su pertenencia a la -glesia ha sido muy debatida en sede teológicaEMF. 4hora bien, :es sentencia común entre los te%lo!os que un obispo o papa, que $a*an rene!ado ocultamente de su fe,

retienen el poder de 'urisdicci%n que antes pose+an ; EAern#nde' 4lonsoF. I/ómo es posible que un obispo o papa, que internamente hayan renegado de su fe, puedan ejercer su poder de jurisdicción sin ser miembros de la -glesiaK Bos conceptos de membricidad y jurisdicción no son formalmente idénticos, pudiendo darse el caso que alguien poseyera uno de ellos sin que necesariamente tuviera el segundo. "o repugna que alguien ejer'a un poder jurisdiccional en una comunidad sin pertenecer perfectamente a ella, así como tampoco es lógica la afirmación seg$n la cual se conseguiría tal membricidad por el mero hecho de ejercer tal poder. Ba valide' del poder sacerdotal y sus funciones se funda no en la pertenencia a la -glesia sino en el car#cter sacramental. Ba posibilidad de un ejercicio de la potestad de jurisdicción sin que se incluya la membricidad, aparece clara en el hecho de que un sacerdote, aunque sea notoriamente hereje, puede absolver de sus pecados a quienes se encuentren en peligro de muerte. /onsidérese también el caso de los sacerdotes separados de las iglesias orientales quienes, seg$n t#cita concesión pontificia, go'an de jurisdicción para oír confesiones no sólo en peligro de muerte como en el caso anterior. 1s verdad que en los casos enumerados se trata de una jurisdicción en el fuero interno y la que se considera en el ejemplo del obispo, hecho hereje y continuando cabe'a de su -glesia particular, es de tipo externo pero, al fin de cuentas, jurisdicción en el fuero interno y externo son conceptos que no se diferencian específicamente. 1xiste distinción entre membricidad y potestad como puede apreciarse en el caso del bautismo administrado por quien no se encuentre dentro de la -glesia, v.g., un hereje o hasta un pagano. Aay una relación real entre una capacidad y el ejercicio de los actos que le son propios. De la realidad de los actos que ejecuta un sujeto puede concluirse que existe en él la potencia operativa para su reali'ación. 1n efecto, si una persona camina, es porque tiene la potencia locomotri', es decir la capacidad de caminar. Buego, si un hereje ejerce v#lidamente actos de la potestad de jurisdicción, es porque posee la capacidad para reali'arlos y no es absolutamente incapa' para recibir la jurisdicción. 1n resumen, la herejía oculta es una incapacidad operativa de DD, pero sin efecto invalidante necesarioE9F. Ba elección del hereje oculto al pontificado sería v#lida, salvo que el D1 estableciera lo contrario. ?n ejemplo Ean#logoF conocido en los ambientes tradicionalistas: la consagración de un obispo sin mandato pontificio es un acto v#lido pero ilícito. 1l obispo consagrado puede ejercer v#lidamente los actos de la potestad de orden porque ha recibido el sacramento que lo capacita para esos actos. Ba -glesia, no obstante, podría establecer mediante una norma de D1 la invalide' de la consagración episcopal sin mandato. <in embargo, no lo ha hechoH y mientras no lo haga, habr# que tener por v#lidos a los obispos consagrados sin mandato. Después de la abrogación de la bula de *aulo -., ninguna norma de D1 dispone la nulidad de la elección de los herejes ocultos. *or el carisma de la infalibilidad el electo pontífice nunca podr# definir un dogma falso, con lo cual no da=aría gravemente a la -glesia. 1s lo que explicaba 6osephDessler al comentar la bula: :.e representa aqu+ como posible Eaunque mu* inveros+milF el caso de un $ombre que, unido a una doctrina $erética, fuera electo PapaG se supone que, una ve0 alcan0ado el trono pontificio, este $ombre mantiene en privado la doctrina $erética o la manifiesta en conversaciones, pero que no la enseHa a la 3!lesia universal en una decisi%n de su ma!isterio supremo Eex cat$edraF( Cna decisi%n tal no se producir"( 4ios, por medio de su asistencia especial, preservar" siempre al Papa * a la 3!lesia .; *ero si el *apa electo, hereje oculto antes de su elección, reincidiera en el delito de herejía, formal y notoria, podría perder el pontificado en la forma que explicamos al tratar la hipótesis del papa herético. 1s lo que ense=aba, entre otros, <an 4lfonso Garía de Bigorio: :si 4ios permitiese que un papa fuese notoriamente hereje y contumaz, él de'ar+a de ser Papa, * vacar+a el pontificado( Pero si fuera $ere'e oculto, * no propusiese nin!ún falso do!ma a la 3!lesia, entonces no traer+a nin!ún daHo a la 3!lesia ;. Después de la definición del .aticano -, es absolutamente cierto que un papa no puede errar ex cat$edra. na c"e$tión +endiente. &especto del contenido de la abrogada bula de *aulo -., hay que considerar aparte qué ocurriría si se eligiese como &omano *ontífice no ya a un hereje oculto, sino a uno notorio, con independencia de cualquier disposición de D1. 4 este tema dedicaremos la próxima entrada porque requiere un tratamiento m#s detallado. YYYYYYYYYYYYYY E F ?n ejemplo puede aclarar: por DD todo cristiano debe rendir culto social y p$blico a 2rinidadH tal es la norma del DD, abstracta e indeterminadaH pero por D1 los cristianos sabemos que entre los m$ltiples modos posibles de tributar ese culto, una manera concreta de cumplir la norma divina es el precepto dominical E%F /on la expresión incapacidad operativa, por ra'ones did#cticas, se tiende a poner de manifiesto el car#cter din#mico y reversible de la incapacidad, pues se trata de algo dependiente de actos voluntarios del sujeto. De su car#cter operativo, se sigue que es reversible, toda ve' que el incapa' se reconcilie con la -glesia. 1s la denominada ab'uraci%n: :+acto exterior * público por el que un cristiano adulto retracta los errores que $ab+a profesado anteriormente E$ere'+a, cisma, apostas+aF * $ace profesi%n de fe cat%lica ante un representante cualificado de la 3!lesia .; E&oberti@*ala''iniF. E)F >culto es lo que no est# divulgado. C ,ere'e oculto se dice de aquel cu*o error o duda en la fe queda suficientemente encubiertoC E<alaverriF. <e puede imaginar un caso: el cardenal 5 es hereje y lo escribe en su diario íntimo y en otros documentos de uso privado. Ba herejía del cardenal no se ha divulgado ni se prevé que se divulgar# antes de su elección. Buego de la elección de 5 al pontificado, se produce una filtración de los documentos que prueban su herejía antecedente. EMF Ba bibliografía sobre estos temas es inagotable. 4dem#s los enlaces que dimos en la introducción, sugerimos la tesis de doctorado de Aern#nde' 4lonso. Ba pertenencia a la -glesia de los que ocultamente han renegado de la fe verdadera ha sido, y contin$a siendo, en el campo teológico mayormente aceptada que la opinión contraria Ecfr. W>GG1"W-"W1&, &4A"1&, ,1BB4&G-">, ,-BB>2, *4BG-1&-, *1</A, 24"N?1&13, *4&1"21, etc.F. 1llo no obstante, un grupo de teólogos insignes excluye a los herejes ocultos del /uerpo Gístico E<?\&1^, *></AG4"", B-1W1, 6>?&"12, ^4*1B1"4, /4">, A?&21&, ,-BB?4&2, D&4WA-, <2>B^, D&4"^1B-", etc.F. /on abstracción de su membricidad, los teólogos no ense=an que un bauti'ado que es hereje oculto no pueda ser titular de la potestad de jurisdicción. E9F *ara un estudio del derecho electoral, no limitado a la glosa de las leyes eclesi#sticas, resulta de provecho la cl#sica obra de *.G. *asserini, >*, 4e electione canonica tractatus. 1s importante destacar que, a diferencia de muchos autores modernos, no deja de considerar siempre las cuestiones relativas al 3us divinum. 1n el capítulo 55. `del que traducimos sólo unos fragmentos@ dice claramente: :#l $ere'e no es incapa0 de recibir la potestad espiritual Sde jurisdicciónT por disposici%n del derec$o divinoG i!ualmente, si como consecuencia la tiene, la colaci%n de tal potestad no es nula por derec$o divino(” “8a elecci%n de los $ere'es es inv"lida ipso iure Sdpor el mismo derechoT , por disposici%n del derec$o can%nico(” “-uien posee el car"cter bautismal es capa0 de recibir la potestad espiritual Sde jurisdicciónT”( “#l $ere'e no es privado de la potestad de orden se!ún la substancia(” “)i es privado, por derec$o divino, de la potestad de 'urisdicci%n se!ún la substancia(;

Contenido de #a 2"#a 5C"& e6 a+o$to#at"$ officio5 :< (; &esta por considerar ahora la hipótesis de un sujeto bauti'ado que hubiera roto la comunión eclesi#stica de manera notoriaQantes de su elección como *ontífice. -. N"e$t!a +o$ición. 1n este apartado expondremos nuestra posición, que no es m#s que una vulgari'ación del pensamiento de *asserini, >*E F autor de dos extensos tratados sobre las elecciones canónicas, obras cl#sicas de referencia en Derecho electoral, que sigue a /ayetano y <u#re', entre otros autores. .@ 1l sacramento del bautismo opera un cambio radical en el ser humano que lo recibe. 1l efecto primario y necesario del bautismo es la impresión del car#cter indeleble, que es la consagración ontológica del hombre como miembro de /risto y lo constituye persona en la -glesia. Gientras en la comunidad política el título creador de personalidad jurídica es total y $nicamente jurídico, en la -glesia es el car#cter sacramental del bautismo el elemento fundamental creador de la condición de miembro y de s$bdito. 1l vínculo sacramental de pertenencia al /uerpo de /risto que es la -glesia, dado por el car#cter bautismal, es una unión ontológica permanente y no se pierde con motivo de ning$n acto o hecho de defecciónH de manera que no hay pecado, ni delito, por grave que sea, que logre deshacer el bautismo. 2ampoco la -glesia tiene el poder para desbauti'ar a un cristiano por medio de sus censuras canónicas. 3 así, por derecho divino Een adelante, DDF, el bauti'ado que defecciona de su fe Eapostasía o herejíaF, o se desvincula de la comunión jer#rquica EcismaF, siempre est# en potencia de reconciliarse con Dios y su -glesia. %.@ /abe preguntarse si un bauti'ado que hubiera roto el vínculo de la comunión exterior por herejía es sujeto apto para recibir v#lidamente la potestad de jurisdicción. 1n su tratado acerca de las elecciones canónicas en general, *asserini responde: :#l $ere'e no es incapa0 de recibir la potestad espiritual por disposici%n del derec$o divinoG i!ualmente, si la tiene como consecuencia, la colaci%n de tal potestad no es nula por derec$o divino .; E/. 55., n. %F. Bo que no obsta a que el D1 disponga otra cosa. *asserini es también autor de un tratado especial sobre las elecciones pontificias: Tractatus de electione .ummi Pontificis . 1n esta obra, el autor considera expresamente la capacidad para ser elegido &omano *ontífice. ?na de las condiciones requeridas es la fe del candidato. 4l tratar el punto, ense=a que : la elecci%n del $ere'e no es nula por derec$o divino ;, dado que es condición :suficiente que sea un $ombre bauti0ado , porque es propio del bautismo $acer al $ombre miembro de Cristo”H y :el bauti0ado infiel no es incapa0 de recibir la potestad de orden * de 'urisdicci%n por derec$o divino”. EN. )J, n. 7, passimF. <in embargo, agrega, : la elecci%n del $ere'e es enferma, * débil, porque es anulable, por lo que si el crimen del electo fuese notorio, * no pudiera enmendarse, debe ser depuesto por la 3!lesia en el modo dic$o m"s arriba; E[dem, n. JF *ero lo anterior no impide que el D1 estable'ca un precepto inhabilitante que tenga por consecuencia la nulidad de la elección. 1n efecto, afirma que: :debe decirse en virtud del derec$o can%nico positivo que el $ere'e, * el cism"tico, no son ele!ibles v"lidamente como .umos Pont+fices, * esto por la constituci%n IJ( de Paulo 35 ; EN. )J, n. JF. 4 continuación transcribe el texto de los P 8 y O de la bula Cum ex apostolatus officio, a la que considera una disposición de D1. *or $ltimo, al tratar sobre las causales ` excepciones es el término jurídico usado@ por las que puede impugnarse una elección pontificia dice expresamente: “La elecci n de los herejes no es ipso facto nula! E F lo ordenado por el derec$o anti!uo debe entenderse con limitaciones( Pues si el electo ;Papa< detestara la $ere'+a no podr+a darse esta excepci%n, *a que nin!ún $ere'e puede ser depuesto del pontificado, a no ser que sea pertina0 e incorre!ible, * como se $a dic$o en la q( KL ;n( M * J< la elecci%n del $ere'e no es nula ipso facto por virtud del derec$o divino, aunque pueda ser invalidada, si el $ere'e no se enmienda( Para poder invalidar tal elecci%n es necesaria una sentencia de la 3!lesia.; EN. )%., n. 8F ).@ Ba conclusión nos parece clara: si se eligiese a un hereje o cism#tico notorio la elección sería v#lida para el DD y el electo recibiría la potestad pontificia. /iertamente sería una elección ilícita, contraria al DD, peligrosa para la -glesia, y débil, ya que si el electo mantuviera su pertinacia debería ser depuesto por la -glesia. "uestra posición tiene el estatuto de una opinión, que nos parece la mejor fundada y m#s congruente con la -glesia como sociedad visible y jurídica. *ero la -glesia no ha pronunciado una definición magisterial favorable o contraria a nuestra posición ni a la opinión diversa que exponemos a continuación. --. Ot!a +o$ición. 4F Con$ide!acione$ 8ene!a#e$. .@ *ara una posición divergente de la nuestra, inspirada en ,ellarmino y Xern', la elección al *ontificado de un hereje o cism#tico notorio sería nula ipso facto. *orque estos bauti'ados padecerían una incapacidad operativa, de DD, con efecto invalidante necesarioE%F, que los haría absolutamente inh#biles para recibir la potestad de jurisdicción pontificia. 1l argumento central se articula en tres ejes: aF no son miembros E)F de la -glesiaH bF no pueden ser su cabe'a EMFH cF luego, su elección es nula ipso facto E9F. %.@ <abido es que el puro error no existe sino que es como un par#sito que vive a costa de la verdad. Aay un principio teológico verdadero Eaunque expuesto de manera sesgadaF en el inicio del ra'onamiento de los sedevacantistas: los herejes, apóstatas y cism#ticos notorios @bauti'ados que de una manera p$blica y constatable jurídicamente toman posición contra la -glesia en el #mbito externo@ no forman parte de la comunidad de la -glesia. 4unque esta tesis no puede ser calificada de verdad definida, es, sin embargo, constante en el magisterio ordinario y en la opinión de los teólogos. 1n cambio, para la sentencia com$n de los teólogos, herejes y cism#ticos ocultos sí son miembros de la -glesia E8F. ).@ Ba recepción jurídica de las nociones teológicas implicadas estaba en el canon LO del /-/ de 7 O. *ara la doctrina que comentaba este canon, la condición de miembro de la -glesia se constituye mediante un vínculo de comunión integrado de tres elementos: el bautismo Evínculo lit$rgicoF, la profesión de la verdadera fe Evínculo simbólicoF y reconocimiento de la autoridad del <umo *ontífice Evínculo jer#rquicoF. Ba comunión eclesi#stica constituye un auténtico vínculo jurídico que liga de un modo efectivo a los miembros de la -glesia. 1se vínculo de comunión puede romperse por una censura o un %bice, es decir un obst#culo. 1l óbice impide el vínculo de comunión, y por tanto el ejercicio de ciertos derechos y deberes del cristiano. Debe ser un acto voluntario y libre, un acto humano, que tiene por efecto la ruptura del vínculo no por voluntad de la -glesia sino por la

naturale'a misma del acto. Bos bauti'ados apóstatas o herejes carecen del vínculo simbólico íntegro y los cism#ticos del vínculo jer#rquico. 1n ambos casos, hay un %bice voluntario a la comunión eclesi#stica. M.@ Debemos tener presente que estamos tratando sobre conductas socio@eclesiales `materia que pertenece al plano jurídico, divino@positivo y canónico@ pues lo que se discute es la valide' de una elección pontificia. 1n este sentido, hay que excluir de este an#lisis los actos internos de apostasía, herejía y cisma, pues no es posible ju'gar sobre lo interno. 9.@ Dado que los bauti'ados acatólicos notorios, ponen un óbice voluntario a la comunión eclesi#stica, el DD prohíbe su elección al pontificado. 2al elección, si se hiciera, sería gravemente ilícita. <in embargo, el requisito de la comunión eclesi#stica para recibir oficios eclesi#sticos puede ser exigido para la valide' o para la licitud de la elección. Ba recepción de un oficio eclesi#stico por quien carece de las cualidades exigidas sólo es inv#lida si dichas cualidades se han exigido expresamente para la valide'. 1n los dem#s casos la elección ser# v#lida, aunque ilícita. 8.@ 4ceptemos ahora, por hipótesis, que el DD exige explícitamente la ausencia de óbice para toda elección pontificia y bajo pena de nulidad ipso facto. 3 tratemos de aplicar esta hipótesis a los $ltimos papas. ,F A+#icación a #o$ D#ti&o$ +a+a$. .@ 4lgunos sedevacantistas afirman que los $ltimos seis pontífices han sido sujetos inh#biles porque antes de su elección ha existido un óbice a la communio con la -glesia `herejía notoria@ de gravedad suficiente para invalidar cada una de esas elecciones. /abe anotar un dato inicial que permite desechar algunos supuestos de hecho: desde &oncalli hasta ,ergoglio, los electos han sido cardenales de la -glesia católica. 1sto obliga a descartar la existencia de censuras como causa de nulidad y también la consideración del supuesto de elección de miembros de comunidades cristianas no católicas. *ero la censura aquí es la consecuencia de una conducta herética, el óbice, que es lo que se debe anali'ar. %.@ &especto de la $ere'+a oculta, hemos dado suficientes ra'ones por las cuales nos parece cierto que no es posible declarar nula una elección pontificia, a menos que el D1 lo estable'ca expresamente, lo que no puede sostenerse luego de la abrogación de la bula de *aulo -. Ecosa que ense=an /onte a /oronata y Xern'@.idalF. 1s claro, adem#s, que el DD no prohíbe su elección bajo sanción de nulidad, sino que deja la regulación de la materia al D1. ).@ <upuesto que la $ere'+a notoria antecedente a la elección causa la nulidad ipso facto, toca a los sedevacantistas demostrar varias cosas antes de llegar a la conclusión pr#ctica: no hay *apa. 4 saber: !. Nue los citados papas incurrieron en conductas delictivas heréticas EimpunesF y que no se reconciliaron con la -glesia antes de la aceptación sus respectivas elecciones. 3 la prueba, para comen'ar, debe acreditar que se trató de una verdadera herejía y no de errores de menor entidad. Aabr# que recordar aquí lo que dijimos sobre la dificultad que entra=a la individuación de proposiciones heréticas y su naturale'a de hechos dogm#ticos. /ualquier otra conducta que exteriormente se pare'ca, pero que no lo sea por falta de los elementos típicos del delito, no es suficiente para impugnar la elección. Ba ausencia de una declaración por parte de la 4utoridad de aplicación mina la certe'a sólida para constatar la existencia del óbice. %!. Nue el óbice antecedente era notorio. INué significa notorioK -uotidie de notorio loquimur et quid sit notorium i!noramus, decía una glosa medieval de las Decretales. Dado que estamos considerando un supuesto de hecho que pertenece al DD, no es suficiente una noción vulgar de notoriedad. 1s menester hablar de la notoriedad en sentido jurídico, que es cosa distinta de la fama Eque puede ser falsa o dudosaF y de la publicidad Eque no es del todo equivalente a la notoriedadF. 3 para hacerlo resulta ineludible apelar a la tradición canónica, pues la ley divina no contiene una definición de notoriedad que permita hacer casuística. Ba regla general es que la carga de la prueba de los hechos corresponde a quien los afirma. *ero esta regla general, tiene una excepción en los denominados $ec$os notorios, que han de ser apreciados por el jue' como ciertos sin necesidad de que sean probados en un proceso. 1l hecho notorio no debe probarseH pero es preciso demostrar la notoriedad, si esta se impugna o si el jue' no la admite sin previa justificación. *ara la tradición jurídica de la -glesia hay dos especies distintas de hechos notorios: unos con notoriedad de $ec$o y otros con notoriedad de derec$o, cuya existencia ha sido reconocida por una sentencia firme o por confesión libre y clara del delincuente habida en juicio. "o tiene sentido detenerse a considerar esta $ltima clase de notoriedad, porque los sedevacantistas no afirman que los papas recientes fueran acatólicos con notoriedad de derecho. Ba notoriedad de hecho no es lo que se supone a veces. 1s muy f#cil atribuir notoriedad a un hecho físico simple, v.g. el sol sale por el 1ste. *ero cuando se trata de un delito Eaunque la pena esté en suspensoF, hay notoriedad de hecho cuando se dan estas dos condiciones: aF que el delito sea p$blicamente conocido, en sus elementos objetivo y subjetivoH bF que se haya reali'ado en tales circunstancias que no pueda ocultarse ni quepa excusa posible al amparo de alg$n derecho. ?n jemplo, tomado de 4mor &uibal puede aclarar esto: se puede presenciar el hecho por el cual una persona mata a otra. 1n este caso, lo notorio es el hecho en sí mismo, el resultado físico de la muerte de una persona. *ero el delito no es jurídicamente notorio, porque puede tratarse de un verdadero crimen EhomicidioF o de un acto justificado Elegítima defensaF, lo cual debe ser apreciado por el jue' competente. Bo notorio es distinto de lo que sólo es manifiesto, porque lo vieron muchos testigos, y de lo que simplemente es p$blico, es decir, que ya est# divulgado o f#cilmente se divulgar#. Ba notoriedad @por lo general@ se limita a los hechos permanentes. /omo la notoriedad de hecho ha de comprender no sólo la violación externa de la ley sino también su violación culpable, no es difícil negar la notoriedad de hechos transitorios. 1n cambio, es posible afirmarla respecto de hechos permanentes que dejan tras de sí vestigio, como los delitos de incendio, homicidio, lesiones, falsificación de documentos, etc. /uando se trata de la de la conducta delictiva de un cardenal, conviene recordar con ,enedicto 5-. que es :+ necesario no perder de vista la diferencia que $a* entre la notoriedad por cu*o medio consta un simple hecho, cu*o des$onor consiste en la sola acci%n exterior, tal como la notoriedad de un usurero o concubinarioG * este otro g"nero de notoriedad que recae sobre los hechos exteriores cuya culpabilidad depende principalmente de la disposici n interior del alma( 4e este !énero de notoriedad es de la que tratamos aqu+( 8a primera debe constar por pruebas ciertasG pero para la se!unda se exigen todav#a m$s fuertes y seguras;. 3 la herejía es un hecho cuya existencia misma depende principalmente de una disposición interior del alma. )!. Nue es posible, y seguro, prescindir del juicio de la autoridad de aplicación en casos concretos. 2odos los c#nones del /-/ de 7 O, relativos al delito notorio de hecho est#n encuadrados o bien dentro del marco penal, cuya aplicación compete

al jue' eclesi#stico, o bien directamente en la parte judicial del /ódigo. Ba tradición canónica no avala una :democrati'ación; del juicio sobre la notoriedad de hecho. 4ntes de la elección, en período de <ede .acante, el jue' de la aptitud de un candidato es el /ónclave. <i los miembros del /ónclave no ju'garon que existía óbice, Iacaso hay pruebas tan fuertes y seguras de una notoriedad de hecho que no puedan ser desvirtuadas o controvertidasK I/ualquier bauti'ado es sujeto capa' de declarar que un cardenal electo era acatólico notorio antes de su elecciónK Ba respuesta nos parece obvia. M!. Nue la pacífica aceptación por parte de la -glesia universal, circunstancia que autores probados Ecfr. 6uan de <anto 2om#s, 6ournet, ,illot, etc.F tienen por infalible, no se ha dado en el caso de los $ltimos papas. 1nse=aba <an 4lfonso Garía de Bigorio: :)o importa aún que en si!los pasados al!ún Papa $a*a sido ele!ido de manera ile!+tima, o que de manera fraudulenta $a*a usurpado el pontificadoG basta que después $a*a sido aceptado por toda la 3!lesia como Papa, *a que por tal aceptaci%n se $a $ec$o Papa le!+timo * verdadero(; 3 el afamado cardenal ,illot: “)o es posible ventilar la cuesti%n de un vicio en la elecci%n o de la ausencia de una de las condiciones requeridas para su le!itimidad( 8a ad$esi%n de la 3!lesia cura totalmente todo vicio posible en la elecci%n( 2 de manera infalible, demuestra que se $an verificado todas las condiciones requeridasB ETractatus de #cclesia C$risti, t. 55-5, P ), .ol. -, p. 8% F. <ea o no infalible esta aceptación pacífica de la -glesia, lo menos que puede decirse es que ella establece una presunción muy fuerte a favor de la valide' de las elecciones pontificias. Bo que contrasta de hecho con los casos históricos de elecciones contestadas y hasta de una -glesia CtricéfalaC. /abe recordar que también la legitimidad de las elecciones pontificias @si tal papa es verdadero papa@ se considera por autores probados como un hecho dogm#tico, sobre el que sólo puede pronunciarse, de manera autoritativa e infalible, la -glesia jer#rquica E/fr. Garín <olaF. M.@ 1s un hecho que las elecciones pontificias desde &oncalli hasta el presente se reali'aron sin protesta o reclamo ostensible sobre su valide'. &especto de *ablo .-, ninguno de los cardenales, siquiera los >ttaviani, ,acci, <iri, etc., impugnaron su elección por óbice antecedente. 4dem#s, durante la vigencia del /-/ de 7 O existía el delito de sospec$a de $ere'+a, distinto del delito de herejía. *ero ni siquiera consta que alguno de los cardenales electos pontífices antes de 7L) hubiera sido condenado por delito de sospecha. ---. Conc#"$ión. <i los sedevacantistas no logran superar las dificultades expuestas supra, en nuestra opinión no es posible pasar de la posibilidad especulativa de una elección inv#lida ipso facto por DD a la certe'a pr#ctica necesaria para considerar inv#lida tal o cual elección, y dejar de reconocer a los papas post@conciliares como pontífices. >tra cosa, bien distinta, ya lo hemos dicho, es la resistencia, que no se ha de confundir con el cisma o la desobediencia infra@cism#tica. YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY Q Xern'@.idal sostienen que por herejía notoria el *apa perdería el pontificado pues no podría ser cabe'a de la -glesia quien no es su miembro Ecfr. 3us Canonicum, &oma, 7M), n. M9), p. 9 OF. Buego, por idéntica ra'ón, hay que concluir que el hereje notorio sería inh#bil y su elección nula ipso facto. /on independencia de la doctrina canónica, el /-/ de 7L) contiene normas que podrían ser de aplicación para el supuesto de hecho que aquí consideramos Ecfr. cc. M7, H O , , MRH 7M, %H )) F. E F *ietro G! *asserini, >* E 979@ 8OOF, profesor de derecho canónico, inquisidor de ,olonia, procurador y vicario general de la >rden, teólogo tomista, canonista y escritor. E%F 1l c. J E/-/, 7L)F consagra un principio característico del derecho canónico, que contrasta fuertemente en este punto con los ordenamientos estatales. 1n Derecho canónico, los actos contrarios a la ley, aunque en principio son ilícitos, no son necesariamente nulos. Ba nulidad de los actos contra le!em no es regla sino excepciónH para que la nulidad se produ'ca es necesario que la ley la estable'ca expresamente bien decretando la eficacia invalidante de un defecto del acto Eley irritanteF, bien determinando la inhabilidad de las personas Eley inhabilitanteF. ?na ley ser# expresamente irritante o inhabilitante cuando diga que irrita el acto ipso iure o ipso facto, o bien cuando diga que no vale, carece de valor, es nulo. E)F &ecuérdese que en 2eología el término miembro, es an#logo, admite m$ltiples y variadas divisiones Emiembros en sentido estricto y en sentido amplio, visibles e invisibles, de /risto o de la -glesia, in re e in voto, perfectos e imperfectos, totales o parciales, íntegros o no íntegros, en acto o en potencia, del cuerpo o del alma, etc.F, sobre las que no hay uniformidad. Bos canonistas emplean los mismos términos, pero no siempre con idéntico significado que los teólogos, y agregan otras nociones complementarias Epersona, s$bdito, personalidad constitucional y activa, etc.F. EMF <in embargo, :#l Papa $ere'e no es miembro de la 3!lesia en cuanto a la substancia * a la forma que constitu*en los miembros de la 3!lesiaG pero es cabe0a en cuanto al car!o * a la acci%n ; EDrancisco <u#re'F. 1n varios lugares de su obra afirma que la potestad de jurisdicción no depende esencialmente de la fe para su existencia en un sujeto por lo que no es absolutamente incompatible con la herejía . E9F -nmediatamente, por el propio hecho. E8F 2odo esto fue muy debatido luego de la 6istici Corporis sin uniformidad teológica sobre el alcance de algunos pasajes de la encíclica de *ío 5--.

=e!e->a < +ote$tad de -"!i$dicción 1n su empe=o por aplicar la bula de *aulo -. algunos sedevacantistas llegan a extremos llamativos. Bos escritos que hemos leído sobre este tema silencian el status quaestionis en la doctrina teológica y canónica pre@conciliar. <in definir la cuestión, ni condenar opiniones como las de ,elarmino y Xern', lo cierto es que el Derecho de la -glesia da por supuesto que los herejes pueden ser titulares de la potestad jurisdiccional. 1s un hecho que puede constatarse en las normas canónicas. >tro defecto en los escritos que hemos visto es el uso muy sesgado de distintas autoridades en un colla!e de textos. >frecemos ahora la transcripción del fragmento de un canonista sobre la posibilidad de que un hereje notorio @y a fortiori el oculto@ pueda ser titular de la potestad de jurisdicción propia y delegada. 1l autor no sesga deliberadamente la exposición del tema silenciando las posturas divergentes ni alterando su valor doctrinal. Nuienes no estén familiari'ados con las nociones de potestad de orden y de jurisdicción pueden ver el siguiente cuadro. 1l trabajo de Warcía ,arriuso, de 79L, respalda la opinión que expresamos en entradas precedentes: un bauti'ado que ha puesto óbice a la plena comunión eclesi#stica por herejía antecedente podría recibir v#lidamente la jurisdicción pontificia, ya que el derecho divino@positivo no establece la nulidad autom#tica de su elección. <ería una elección ilícita, peligrosa y l#bil, pero v#lida. /omo hemos dicho, los censurados son indiscutiblemente inh#biles para la jurisdicción eclesi#stica, por determinación del derecho canónico exclusivamente. I*uede decirse lo mismo de los herejes y cism#ticosK /anonistas y teólogos como Xern'L y ,elarmino7 defienden que #o$ notorios ,e!e-e$ < ci$&*tico$ $on inca+ace$ de jurisdicción eclesi#stica por el mismo derecho divino, porque, estando separados del cuerpo de la -glesia, no pueden participar de una potestad que sólo a los miembros de esa sociedad compete. >tros J opinan que #a in,a2i#idad $ó#o e# de!ec,o canónico #a e$ta2#ece. 1n apoyo de su mejor ra'ón aducen: Z. Bos hechos: aF 1s cierto que los herejes y cism#ticos, aun después de la sentencia declaratoria, pueden dar v#lidamente la absolución a quien est# en peligro de muerteH bF conforme a la antigua disciplina, los titulares de algunos oficios mayores, arrepentidos después de haber caído en la herejía, eran conservados algunas veces en sus oficios sin nueva colación de los mismosH cF todos admiten que los herejes y cism#ticos ocultos son capaces de jurisdicciónH dF en el derecho vigente, los herejes y cism#ticos, aun siendo notorios, no quedan privados ipso facto del oficio, sino que antes han de ser amonestados, y sólo después, si no se enmiendan, deben ser privados de los oficios o cargos ES/-/ 7 OT, c. %) M, P , %RFH eF no se puede negar que los cism#ticos orientales, herejes notorios, adem#s, por varios capítulos, tienen verdadera jurisdicción para absolver, etc., y si la tienen es porque no han perdido la que tuvieron desde el principio, y no porque les haya sido concedida posteriormente, si no es que se diga que supplet #cclesia, lo que sería de todos modos afirmar que pueden tenerla. 2odos estos hechos inducen a creer que e# de!ec,o di%ino no in,a2i#ita a #o$ ,e!e-e$ < ci$&*tico$ +a!a #a -"!i$dicciónA <A +o! e$oA e# de!ec,o canónicoA en a#8"no$ ca$o$A < +o! e# 2ien +D2#icoA di$+en$a < ,a2i#ita +a!a #a -"!i$dicción de#e8ada < a"n +!o+iaA at!i2"<Cndo$e#a a @"iene$ +o! de!ec,o o!dina!io $on indi8no$, pero que tienen personalidad, si bien sea incompleta, dentro de la sociedad eclesi#stica. %R. Ba ra'ón no ve repugnancia en que la jurisdicción, que se ordena al bien de los dem#s, cuando lo exige el bien p$blico, sea ejercida por quien de suyo sea indigno, en determinados casos, no sólo v#lidamente, sino también lícitamente, por concesi%n, a iure o ab $omine, expresa o t#cita, cuando de semejante concesión conste debidamente .; YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY L. 3us decretalium, , J), nota 9L. 7. 4e controv( de >om( Pontlif. %, c. )JH 4e #ccles, lib. ), c. J. J. /43124">, 4e auctor( Papae et Conc., c. %%H *4<<1&-"-, 4e electione canonica, c. %9, n. 8O y ss.H B>G,4&D-, 3uris canonici privati institutiones, &omae, 7J , vol. , p#g. L7H G4&>2>, >. /., nn. 9O8 1F y )7 . . G4&>2>, ibíd. Duente: Warcía ,arriuso >DG, *. T+tulos le!ales para el e'ercicio 'urisdiccional , pp. ))8@))O. /omunicación publicada en: VIIQ Se&ana e$+aFo#a de de!ec,o canónico :1037;. La +ote$tad de #a I8#e$ia :an*#i$i$ de $" a$+ecto -"!>dico; . ,arcelona, 1d. 6uan Dlors, 78J.

?#ti&a ent!ada: +a+a d"do$o < $ede%acanti$&o de conciencia /on esta entrada cerramos el tema CsedevacantismoC. <alvo que apare'ca algo importante, a partir de ahora las novedades se anunciar#n en la bit#cora y se publicar#n en un estante especial de scribd para información de los interesados. "o queremos perder m#s tiempo borrando comentarios de trolls. -. 4lgunos repiten el adagio CPapa dudoso, papa nuloC como si fuera una fórmula m#gica para justificar el sedevacantismo. INué es un papa dudosoK Aay que distinguir entre nociones vulgares y nociones científicas. "o es papa dudoso el que a cualquier católico le parece. ?na duda personal, fundada en indicios carentes de relevancia canónica, por m#s que sea compartida por algunos grupos, no permite considerar dudoso a un pontífice, porque en tal caso podría ponerse en cuestión la legitimidad de cualquier papa con exclusión de <an *edro que fue designado por /risto. Aay que emplear una noción teológica y canónica de papa dudoso. Ba doctrina, en base a lu!ares teol%!icos Emagisterio, derecho canónico, sentencias de teólogos y canonistas, historia, etc.F suministra algunas notas sobre lo que es un papa dudoso: duda positiva Eno negativaF y eclesial Eno personalF sobre la legitimidad de la elección. 1sto supone una elección contestada por quien tiene derecho a hacerlo y la falta de aceptación pacífica universal. Aistóricamente, los casos de papas dudosos o inciertos se presentaron en tiempos de cisma, en los que había dos o m#s posibles pontífices no aceptados por toda la -glesia. Ae aquí la explicación de un canonista: 3ncierto o dudoso(- 1l cisma proveniente de que dos o m#s se consideren como legítimos *apas, yfraccionen en su consecuencia la -glesia en varias partes o partidos, puede ser de dos especies. <i, mediante un concien'udo examen, se descubre quién de ellos ha sido elegido legítimamente. <i, después de este examen, queda oscuro e incierto quién de los contendientes fue elegido canónicamente. Aan ocurrido en la -glesia cismas de la primera especie, y en estos casos los obispos han examinado las circunstancias de la elección, mediante lo cual, han reconocido como legítimo *apa al elegido con arreglo a las disposiciones canónicas, recha'ando como intrusos a los dem#s S,ouix, D. Tractatus de Papa. part. ---, sec. -.., cap. -.. *arís, L87, 2omo --, pp. 8O) y ss.T. &especto al caso de la segunda especie, sólo ha existido un cisma que el /oncilio de *isa resolvió deponiendo a los contrincantes de lo cual resultó un tercero en discordia. <e cuestiona mucho sobre si en este caso oscuro, en que existe un *apa legítimo entre los varios que se disputan el pontificado, pero que no puede descubrirse quién de ellos es el verdadero *apa, podr# ser depuesto por el concilio general+; E/fr. Wóme' <ala'ar, D. 3).T3TCC3?)#. 4# 4#>#C,? /4"]"-/>. %! ed. Gadrid, LL), 2. --, pp. 7O@7LF. I4 quién compete declarar que un papa dudoso no es verdadero papaK 4l /oncilio 1cuménico o al /olegio de /ardenales. 4dem#s, se debe recordar: :-uod vero ad #cclesiam pertineat declarare, et determinare, quod sit canonice, et le!itime electus, sive per acceptationem universalem pacificam, sive per definitionem Concilii, si sit aliquod dubium in illa E(((F tota autem #cclesia in $oc errare non potest, er!o in ipso exercitio #cclesia determinat quod iste $omo sit caput suum, ita ut sint sc$ismatici, qui oppositum sentiunt, nulla enim ma'or determinatio esse potest, quod iste sit pontifex, quam quod universalis #cclesia sic ipsum reco!noscat pro pontifice, et acceptet, idem enim est #cclesiam universalem dicere in actu si!nato= ,ic $omo est vere et le!itime pontifex; E6uan de <anto 2om#sF. /ualquier lector ra'onable puede aplicar estas nociones a los hechos ocurridos en la -glesia desde 6uan 55--- y constatar por sí mismo si se est# objetivamente ante papas dudosos. <ugerimos dos elementos ya mencionados e ineludibles: R, ninguna elección ha sido formalmente impugnada por quienes tienen derecho a hacerloH %R, las elecciones han recibido pacífica aceptación de la -glesia universal. >tra cosa son las dudas personales sobre la legitimidad de la elección de un papa, tema cuyo tratamiento dejamos para la 2eología moral Econciencia dudosaF. 4dem#s, habría que considerar la distinción entre dudas y dificultades elaborada por el b. "e(man y aplicarla por analogía a estas dudas personales, para no caer en rigorismos y cismanías. 1l dictamen de conciencia que hace cada sedevacantista @el juicio pr#ctico@pr#ctico@ queda reservado a Dios. --. M"e!e&o$ e6+!e$a! a,o!a a#8o &*$ $o2!e #a$ !a/one$ +o! #a$ c"a#e$A ade&*$ de #a$ 8!ande$ dific"#tade$ teó!ica$ de# $ede%acanti$&o en $"$ do$ co!!iente$A no$ +a!ece "na teo!>a @"e no +ode&o$ ace+ta! en $" di&en$ión +!*ctica . Ba manera m#s breve y did#ctica de explicar nuestra opinión es partir de dos ejemplos an#logos. /uando alguien acude a los tribunales canónicos por una causa de índole matrimonial, lo que hace es preguntar a la autoridad eclesi#stica competente si un matrimonio es nulo. 4cude a un jue' para resolver una duda de conciencia: la de si su matrimonio fue verdadero o inexistente a pesar de las apariencias. "aturalmente, el tribunal sólo puede dar dos respuestas, reconociendo la nulidad o la valide' del acto. <e vuelve a hablar hoy de la nulidad de conciencia de un matrimonio. Ba expresión designa el caso de una persona que est# segura en conciencia de la invalide' de su matrimonio y act$a conforme a esa seguridad. 1s decir, de una persona que tiene certe'a objetiva en el fuero interno sobre la nulidad real de su propio vínculo matrimonial a pesar de la apariencia de valide'. .eamos dos ejemplos: @ 6uan regresa de la guerra, en la que sufrió una grave lesión por la que fueemasculado quir$rgicamente, y decide casarse con su novia 2eresa. 6uan es absolutamente impotente por efecto de la cirugía. "o obstante, como quiere mucho a 2eresa contrae matrimonio pensando que ser# v#lido. 4l enterarse de la impotencia, 2eresa decide separarse. @ *edro se casa con 6acinta. /onsumado el matrimonio, después de die' a=os, la convivencia se torna muy difícil. *edro est# convencido de la nulidad del matrimonio, porque le parece que su mujer padecía alg$n trastorno psíquico anterior a la celebración. *or lo que decide separarse y luego unirse por matrimonio civil con 1ulogia. 1n el caso de 6uan, él est# plenamente seguro en conciencia de la inexistencia de matrimonio, porque conoce su propia impotencia para un matrimonio que no ha podido consumar y porque un canonista le ha confirmado con toda seguridad que el acto es nulo. <in embargo, le han aconsejado tramitar una declaración de nulidad. 4 6uan le parece una pérdida de tiempo, fruto de un formalismo innecesarioH pero un sacerdote le ha recordado que el matrimonio no es una cuestión meramente privada sino que tiene una dimensión formal y p$blica. 1n este caso, puede decirse que 6uan posee una firme certe'a moral con dos fundamentos: uno intr+nseco Ela propia impotenciaF y otro extr+nseco Eley canónica, jurisprudencia y doctrina un#nimeF, tan sólidos que podría hablarse de una nulidad de conciencia. 1n efecto, vistos los hechos, el derecho

y la certe'a de 6uan, la sentencia de nulidad parece un mero tr#mite formal subordinado a la realidad de un matrimonio que nunca existió. 4 diferencia del caso anterior, en el de *edro, no es admisible hablar de nulidad de conciencia. *orque esta nulidad no puede ser confundida con la opinión de que el propio matrimonio es nulo. "o cabe, por ejemplo, en todos aquellos supuestos en los que la causa de la nulidad se encuentra en el otro cónyuge: incapacidad psíquica, error, miedo, etc. <ólo es planteable en los casos en que se invoca un defecto del consentimiento de quien la alega, defecto que puede ser objeto de un acto de conciencia, como es el caso de la condición. *or lo que un sacerdote aconseja a *edro que, dada la dificultad de emitir juicios objetivos sobre asuntos en los que est#n en juego intereses personales tan fuertes, si tiene una convicción seria de la nulidad, inicie el tr#mite canónico, habida cuenta de la naturale'a social y eclesial del matrimonio, que requiere un reconocimiento de su nulidad por parte de la autoridad. M"c,o$ $ede%acanti$ta$ dicen: no$ot!o$ no tene&o$ a"to!idad +a!a /an-a! R8!an %e!dad-A +e!o en conciencia con$ide!a&o$ @"e #o$ D#ti&o$ +a+a$ no f"e!on %*#ido$. I4 quién se parecen los que afirman creer en conciencia que los $ltimos papas no han sido elegidos v#lidamenteK "o se parecen a 6uan, porque la causa de la nulidad no es una condición propia de quienes la alegan Ecomo sí lo es la emasculación para el mutilado, o la no consumación para su cónyugeF, sino que se apoya en incapacidades de otras personas Einhabilidades de los cardenales CherejesCFH es decir que la invalide' no tiene un fundamento intr+nseco, de experiencia inmediata para quien la invoca, porque los sedevacantistas no han sido papas electos que pudieran confesar su herejía antecedente, ni cardenales electores encargados de evaluar candidatos que pudieran reconocer sucomplicidad con el hereje electo, ni siquiera CespíasC de los $ltimos cónclaves... 3 tampoco se tiene un fundamento extr+nseco sólido, porque la cuestión teórica es muy discutida en sede doctrinal, como hemos visto en entradas anteriores, y sobre la cuestión de hecho, no sólo no hay sentencia de la -glesia que declare la nulidad, sino que se verifica una suerte de contra@sentencia en virtud de la pacífica aceptación de los $ltimos papas como v#lidos. 1l juicio de conciencia es soberano en el #mbito moral porque si es recto justifica ante Dios. *ero aquí no se trata primariamente del orden moral personal, sino de un problema socio@eclesial, en el que la $ltima palabra corresponde a la -glesia. Ba cuestión moral individual es posterior y una consecuencia del problema socio@eclesial. "o parece aceptable, por tanto, una nulidad de conciencia de las elecciones pontificias, asumida por quienes no han tenido siquiera una participación remota en la elección de los $ltimos papas. 1sta suerte de Cdemocracia directaC que plebiscita la valide' de las elecciones pontificias no es tradicional y su proyección en el fuero externo puede da=ar al bien com$n. *or todo lo dicho, pensamos que el sedevacantismo implica un salto de lo especulativo a lo pr#ctico sin suficiente justificación. 1n conciencia, no podemos adherir a este sedevacantismo de conciencia. Post scriptum( ?n lector sostiene que el sedevacantismo es una forma de laxismo aplicado al deber de comunión con el &omano *ontífice y que adem#s ha de recha'arse desde el probabilismo moral. <i desarrolla el argumento, ser# publicado. >tro comentarista ha citado tres artículos de D. /ur'io "ittoglia sobre la Ctesis de /assiciacumC: http:iidoncur'ionitoglia.neti%J )iJ%i%Ji%9 i http:iidoncur'ionitoglia.neti%J )iJ)i%Oi%LOi http:iidoncur'ionitoglia.neti%J )iJOiJ7i9%Ji *.<.: las traducciones de los artículos de D. "ittolglia, aquí.

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