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EL PODER CONSTITUYENTE

Ensayo sobre las alternativas de la modernidad
Antonio Negri [Fragmentos seleccionados] Edición española traducida por Clara de Marco Editorial Libertarias/Prodhufi ISBN 84-7954-156-3

English edition

Capítulo Primero. Poder Constituyente: El Concepto de una Crisis

1.- Sobre el concepto jurídico de poder constituyente 2.- Procedimiento absoluto, constitución, revolución 3.- De la estructura al sujeto
Capítulo Segundo. Virtud y Fortuna. El Paradigma Maquiavélico Capítulo Tercero. El Modelo Atlántico y la Teoría del Contrapoder Capítulo Cuarto. La Emancipación Política en la Constitución Americana Capítulo Quinto. Revolución y Constitución del Trabajo Capítulo Sexto. El Deseo Comunista y la Dialéctica Restaurada

Capítulo Séptimo. La Constitución de la Potencia

1."Multitudo et potentia": 2.La disutopía 3.- Más alla de lo moderno

el

problema constitutiva

CAPÍTULO PRIMERO PODER CONSTITUYENTE: EL CONCEPTO DE UNA CRISIS
1.- Sobre el concepto jurídico de poder constituyente

Hablar del poder constituyente es hablar de democracia. En la edad moderna, ambos conceptos se han desarrollado a menudo paralelamente y han estado insertos en un proceso histórico que, según se acercaba el siglo XX, los ha
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superpuesto cada vez mas. Es decir, que el poder constituyente no ha sido sólo considerado la fuente omnipotente y expansiva que produce las normas constitucionales de todo ordenamiento jurídico. sino también el sujeto de esta producción; una actividad igualmente omnipotente y expansiva. Desde este punto de vista, el poder constituyente tiende a identificarse con el concepto mismo de política, en la forma en la cual la política es entendida en una sociedad democrática. Calificar constitucionalmente, jurídicamente, el poder constituyente no será pues simplemente producir normas constitucionales, estructurar poderes constituídos. sino, sobre todo, ordenar el poder constituyente en cuanto sujeto, regular la política democrática. Sin embargo, la cosa no es sencilla. El poder constituyente resiste en efecto la constitucionalización: "El estudio del poder constituyente presenta desde el punto de vista jurídico, una di ficultad excepcional que concierne a la naturaleza híbrida de este poder... La potencia que esconde el poder constituyente es rebelde a una integración total en un sistema jerarquizado de normas y competencias... siempre el poder constituyente permanece extraño al derecho". Y la cosa se vuelve tanto más di fícil cuanto que también la democracia se resiste a la constitucionalización: la democracia es, en efecto, teoría del gobierno absoluto, mientras que el constitucionalismo es teoría del gobierno limitado, luego prática de la limitación de la democracia. Nuestro problema será pues el de obtener una definición del poder constituyente dentro de esta crisis que lo caracteriza. Intentaremos comprender el concepto de poder constituyente en la radicalidad de su fundamento y en la extensión de sus efectos, entre democracia y soberanía, entre política y Estado, entre potencia y poder. En suma, el concepto de poder constituyente precisamente en cuanto concepto de una crisis. En primer lugar, veamos pues las articulaciones de la definición jurídica del poder constituyente; ellas nos permitirán entrar con prontitud en el centro del tema. En segundo lugar, con sideraremos el problema del poder constituyente desde el punto de vista del constitucionalismo. ¿Qué es, en la perspectiva de la ciencia jurídica, el poder constituyente? Es la fuente de producción de las normas constitucionales, o bien el poder de hacer una constitución y de dictar después las normas fundamentales que organizan los poderes del Estado; en otros términos, el poder de instaurar un nuevo ordenamiento jurídico, esto es, de regular las relaciones jurídicas en el seno de una nueva comunidad. "El poder constituyente es un acto imperativo de la nación que surge de la nada y organiza la jerarquía de los poderes". Henos aquí, con esta definición, delante de una extrema paradoja: un poder que surge de la nada y organiza todo el derecho... Una paradoja que, precisamente por su carácter extremo, resulta insostenible. En efecto, nunca como a propósito del poder constituyente se ha ejercitado la ciencia jurídica en aquel juego de
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afirmar y negar, de absolutizar y limitar que, por otra parte, es característica de su desarrollo lógicos. Si el poder constituyente es omnipotente, deberá todavía ser temporalmente limitado, ser definido y hecho valer como un poder extraordinario. El tiempo que es propio del poder constituyente, un tiempo dotado de una formidable capacidad de aceleración, tiempo del alumbramiento y de la generalización de la singularidad, deberá ser cerrado, detenido, reducido en las categorías jurídicas, restringido en la rutina administrativa. Quizá nunca como en el curso de la revolución francesa, este imperativo -transformar el poder constituyente en poder extraordinario, aplastarlo sobre el acontecimiento y cerrarlo en una fatuidad sólo revelada por el derecho- ha sido tan afanosamente sentido. El poder constituyente como poder omnipotente es, en efecto, la revolución misma. "Citoyens, la révolution estfixée aux principes qui l'ont commencée. La Constitution estfondé sur les droits sacrés de la proprieté, de le galité, de la liberté. La révolution est fini" , proclamará Napoleón, con inigualable irónica arrogancia, porque afirmar que el poder constituyente ha terminado es un puro sinsentido lógico. Pero es cierto sin embargo que aquella revolución y aquel poder constituyente no pueden ser juridicisados más que en la forma de Termidor: el problema del liberalismo francés, durante toda la primera mitad del siglo XIX, continuará siendo el de terminar con la revolución. Pero el poder constituyente no es sólo omnipotente, es también expansivo, su ilimitación no es sólo temporal sino también espacial. Ahora bien, también esta última expresión suya deberá ser reducida, espacialmente reducida y regulada. El poder constituyente debe él mismo ser reducido a la norma de producción del derecho, interiorizado en el poder constituído; su expansividad no se revelará más que como norma interpretativa, como control de constitucionalidad, como actividad de revisión constitucional: eventualmente, una pálida reproducción suya podrá ser confiada a actividad refrendaria, reglamentaria, etc. Con intermitencias, dentro de límites y procedimientos bien definidos. Todo esto desde el punto de vista objetivo: un fortísimo conglomerado jurídico cubre y desnaturaliza el poder constituyente. Define su concepto como esencia insoluble. Si miramos la cosa bajo el perfil del derecho subjetivo, la crisis se hace todavía más evidente. Después de haber sido objetivamente desnaturalizado, el poder constituyente es, por así decir, subjetivamente disecado. Ante todo, las características singulares de la originariedad y de la inalienabilidad se esfuman, y el nexo que históricamente liga el poder constituyente al derecho de resistencia (y que de entrada define, por así decir, la figura activa) es cancelado; lo que queda es sometido a todas las posibles sevicias. Ciertamente, atraido por el concepto de nación, el poder constituyente parece mantener algunos aspectos de originariedad: pero es sabido que se trata de un sofisma y el concepto de poder constituyente es más bien sofocado que desarrollado en el concepto de nación. Pero ni siquiera esta reducción es suficiente; la fiera no parece todavía domada. He aquí entonces que al sofisma ideológico se añade la obra de las tijeras lógicas; y la ciencia jurídica celebra
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El poder constituyente y sus efectos existen: ¿cómo y dónde hacerles actuar? ¿Cómo incluir el poder constituyente en un dispositivo jurídico? El problema será todo y sólo esto: constituyente es trascendente respecto al sistema del poder constituído. Es de este modo pues como la teoría jurídica del poder constituyente debería resolver el presunto círculo vicioso de la realidad del poder constituyente: pero encerrar el poder constituyente en la representación. A pesar de todo. en su funcionamiento. Y permanece también el trabajo de Sísifo de los intérpretes jurídicos. coextensiva. sincronica del sistema constitucional positivo. el problema no puede ser apartado. su dinámica viene impuesta al sistema desde el exterior: según otro grupo de juristas. de algún modo ser mantenido para evitar que su eliminación se lleve consigo el sentido mismo del sistema jurídico y la referencia democrática del mismo que debe cualificar el horizonte. el poder constituyente. y por tanto controlándola. también la realidad entre poder constituyente y ordenamiento jurídico. cuando esta última no es nada más que una rueda de la máquina social de la división del trabajo. Permanece. en cuanto elemento conectado con la representación (e incapaz de expresarse si no es a través de la representación) viene insertado en el gran diseño de la division social del trabajo. Considerernos una a una estas posiciones. es absorbida en la idea de representación política allí donde se quería que ella legitimase este concepto. finalmente.una de sus obras maestras. puesto que es sometido a las reglas y a la extensión relativa del sufragio. El paradigma es seccionado: al poder constituyente originario o comitente se opone (sigue. de la normatividad constituída? ¿Cómo mantener abierta. su presencia es íntima. más que con referencia a la idea y a la práctica de la democracia) en fin y en suma. casi en la forma de la "dictadura" clásica. con el círculo vicioso. a los dos primeros. el grado de trascendencia. se contrapone) el poder constituyente en sentido propio. El carácter ilimitado de la expresión constituyente es limitado en su génesis. en fin. subrayando su articulación interna: parece de hecho que. en cada caso. ¿Cómo evitar pues una vía teórica que elimine. minimizado. cancelado. se distingue. su acción es la de un fundamento. ¿qué otra cosaes sino la negación de la realidad del poder constituyente. en suma. sino integrada. considera la fuente poder constituyente ni trascendente ni inmanente. De este modo. en su periodo de vigencia (que se detiene funcionalmente delimitado. aquel poder es por el contrario inmanente. el poder constituyente es absorbido en la máquina de la representación. la idea de poder constituyente es jurídicamente preformada allí donde se pretendía que ella formase el derecho. de inmanencia o de integración y coextensividad 4 . asamblear. entre la eficacia omnipotente y expansiva de la fuente y el sistema del derecho positivo. puesto que es sometido a las reglas asamblearias. la fuente de la vitalidad del sistema? El poder constituyente debe. se opone el poder constituído. De este modo. un tercer grupo de juristas. su fijación en un sistema estático. la restauración de la soberanía tradicional contra la innovación democrática? Demasiado fácil.

Esta es en efecto la posición tradicional. determinando singulares y variados efectos jurídicos y constitucionales. inmediatamente despedazado. Esta producción normativa es limitada. el segundo funda al primero. En él. la trascendencia es máxima. La gran escuela del derecho público alemán. su 5 . limita kantianamente la extensión del principio externo al derecho. puesto que lo empírico-facticio es aquella realidad histórica y ética que. a la historia y a la sociología -norma y hecho.puede ir desde un mínimo a un máximo. absoluta. es decir. para aquéllos que consideran trascendente la fuente poder constituyente. el poder constituyente es exógeno respecto a la constitución y resulta de lo impírico-facticio como producción normativa. no quiere otra cosa que la regulación. las normas siguen las reglas de la forma jurídica y el poder constituyente no tiene nada que hacer con el proceso formal de la producción de las normas. mientras el orden del poder constituido es el del Sollen. en la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del nuestro. sosteniendo la necesidad de acoger en él producciones revolucionarias y consiguientes efectos institucionales. pero reformada en el sentido de que la contradicción se evita a través de un dislocamiento de planos. Solamente una norma puede determinar y determina el procedimiento con el que se produce otra norma. La característica del derecho es la de regular la propia producción. pero que después se le opone. pero a través de un lazo causal. Según Georg Jellinek. en el límite. la trascendencia del hecho respecto al derecho puede presentarse como diferencia de grado mínimo. es cualificado por el conjunto del sistema: su realidad factual. no previstos. no tienen nada que hacer con el poder constituyente. se hizo célebre por el mantenimiento de esta posición. Así es para el primer grupo de autores. El poder constituyente es aquí asumido como un hecho que procede del ordenamiento constitucional. mejor aún. por tanto. el primero compete a la ciencia jurídica. ella misma comprende su propia autolimitación. deber ser y horizonte ontológico no se entrecruzan-. En este sentido. la autolimitación de la propia fuerza. por lo que la autonomía del ordenamiento jurídico constituído es absoluta. el del poder constituyente es el orden del Sein. más bien sin otros excedentes la norma fundamental de la constitución del Reich. y es particularmente interesante notar cómo la escuela de Jellinek (sobre todo ante los efectos de la revolución de las juntas en la Alemania de la primera postguerra) no vacila en disminuir todavía más este trozo de separación entre la fuente y el ordenamiento. y que se representan según la imagen espacial de la supraordenación y la subordinación. aceptando el derecho. en el sentido de que permanece históricamente exterior a él y de que puede ser calificado sólo por el poder constituido. La norma que regula la producción de otra norma y la norma producida según la prescripción. El poder constituyente. aceptando el derecho y la constitución. el segundo. Es lo que rehusa hacer Hans Kelsen. El mismo poder constituyente. validez y efectividad.

¿Qué decir? Poco o nada queda del poder constituyente a través y después de esta operación de fundación formal del derecho y. o bien. por consiguiente. la densidad histórica del poder constituyente no es a priori separada de la consideración científica. se diría. El considera efectivamente el poder constituyente dentro de una secuencia que ve aquel principio colocarse en un segundo estadio. a lo sumo es un calco de lo real. ni el sistema perderá en ningún caso su absoluta autonomía. todavía. Ahora bien. la entera vida factual. 6 . providencial. se puede estudiar típicamente en las posiciones de John Rawls. Se trata del reabsorbimiento del poder constituyente en el derecho constituido a través de un mecanismo de más estadios que. sino con posiciones tan diversas como típicas de importantes direcciones teóricas. después de un primer estadio originario en el que se realiza el acuerdo contractual sobre los principios de justicia. en este caso. El grado mínimo y el grado máximo de inmanencia se miden aquí respecto a la extensión despotenciada de los efectos o a la intensidad irracional y subitánea de la causa: si la eficacia del principio constituyente es dada.omnipotencia y expansividad. jurisprudencial. en el segundo caso. El resultado no parece ser distinto cuando el poder constituyente es considerado como inmanente al sistema constitucional y jurídico. Si de hecho el poder constituyente deviene un verdadero y auténtico motor del dinamismo constitucional (y la ciencia acepta su presencia). la inherencia del hecho al derecho se diluya en un horizonte. sin embargo. a pesar de ello. al mismo tiempo. pero. pero la relación que la ciencia del derecho mantiene con él no resulta por ello menos problemática. El punto de vista de la soberanía. de reducción ética (como en Jellinek) o sociológica (como en Kelsen) de su concepto. lo es con el fin de retenerla y regularla. la trascendencia del poder constituyente es su negación. institucional del derecho sea absorbida en el proceso normativo: esta nueva dinámica no es nunca dialéctica. asistiremos a la paradoja de poderlo considerar activo en el interior de toda la vida constitucional. y antes de un tercer y cuarto estadio que ven respectivamente la posición de mecanismos y de jerarquías legislativas y la ejecución de la ley. se impone contra el de la democracia. son referidas en aquel punto del sistema donde la potencia formal del derecho contiene ella misma omnipotencia y expansividad: la Grundnorm. Aquí no nos encontraremos frente a la articulación de posiciones dentro de una sola escuela. de estar en la absoluta imposibilidad de considerarlo fuente de cualificación o principio de movimiento de algún aspecto del sistema. La posición de incidencia mínima del principio constituyente. en el primer caso. En cuanto al poder constituyente. como principio inmanente al sistema jurídico. se agrume en una tan imprevista como aislada acción innovadora. varias operaciones de neutralización son puestas en actividad: operaciones de atracción trascendental o de concentración temporal. a fin de que. en el último periodo de la producción científica de estos autores. Y no modifica mucho la situación el hecho de que.

en el cálculo de las probabilidades. mejor aún. como íntima esencia. Teniendo en cuenta la resistencia de las condiciones reales y la potencia revelada por el poder constituyente. Este es un poder formativo en sentido propio. No está ya lejos el momento en el que Smend puede llamar a la constitución "principio dinámico del devenir del Estado". interior al desarrollo constitucional. le quite la originariedad creativa. Consideremos ahora posiciones en las que el grado de inmanencia es más fuerte. En el límite que el poder constituyente encuentra en el aparato contractual de su expresión. inicialmente. siempre en el ámbito de aquellas tendencias jurídicas que están cerca del movimiento obrero. también la ciencia política. que ha sido puesto por el poder constituyente. De nuevo nos vemos impelidos -tras esta breve incursión en el mundo anglosajón.de la constitución del tras cendental. Ferdinand Lassalle: la vigencia normativa de la constitución jurídico-formal. ¿Cómo puede darse que la originariedad del poder constituyente se encuentre. El poder constituyente.inmanentizando al sistema el poder constituyente. El proceso del poder constituyente deviene aquí endógeno. sociológico y jurídico). Al segundo pertenece la agu dísima percepción de la insuficiencia del 7 . después es él mismo reformado por la constitución. el proceso constitucional puede ser imaginado y estudiado como una determinación media entre los dos órdenes de realidad. se añade aquí un límite éticopolítico superdeterminado. del Reich alemán. la justicia política. sosteniendo que la evolución del Estado es también la realización progresiva de un conjunto de normas constituyentes. Su extraordinariedad es preformativa: su intensidad se extiende como proyecto implícito sobre el conjunto del ordenamiento. en el caso en cuestión. completamente absorbida por el Estado? ¿Cómo puede suceder que la mediación de diversos órdenes de la realidad concluya sobre un dinamismo centrado. hecho precisamente. que es la condición -kantiana. aunque sea efectiva. Además. La inmanencia del poder constituyente es mostrada por el Estado en la forma de una evolución natural. la organización del consenso político está siempre relativamente indeterminada.hacia la ciencia jurídica y. por el Estado? De nuevo es una operación de neutralización del poder constituyente la que se hace aquí. también deviene absolutamen te incierta la determinación que éstas asumen en el movimiento real. ¿Puede ser la historia constitucional una historia natural? A esta cuestión responden dos de los mayores estudiosos del siglo XX: Carl Schmitt y Max Weber. al término del proceso científico. Y por cuanto estos autores lo niegan. sostiene este autor. perfecciona la visión de Lassalle. depende del grado de adecuación de los órdenes de realidad (material y formal. de grado mínimo. Hermann Heller. o bien la justicia de la constitución (la producida precisamente por el poder constituyente) representa siempre un caso de justi cia procedimental imperfecta: vale decir que. imprime su dinamismo al sistema constitucional. La inmanencia es atenuada.

criterio naturalístico en el hacer el poder constituyente inmanente al poder constituído. Weber lleva con insistencia al derecho constituyente a enfrentarse con la realidad histórico~social. Atravesando el corazón de su sociología política, allí donde define la teoría de los tipos de legitimidad. resulta claro que el poder constituyente es colocado por Max Weber entre el poder carismático y el poder racional. El poder constituyente tiene del primero la violencia de la innovación: del segundo, la instrumentalidad constitutiva: él pues, de improviso, forma derecho positivo, según un proyecto innovador que funda un paradigma de racionalidad. A la casuística alemana. Weber añade el estudio, para él actualísimo, de las revoluciones rusas de 1905 y 1917. El comprende perfectamente la complejidad de las relaciones entre racionalidad e irracionalidad, colectivas y singulares, que atraviesan la fase constituyente. Dicho esto, no parece sin embargo que el formalismo sociológico conduzca a resultados más válidos que el formalismo jurídico. La conexión de la legitimación carismática y de la racional no es suficiente para reabrir una fenomenología del poder constituyente. Esta búsqueda se frustra, porque la metodología weberiana permanece, a pesar de todo el esfuerzo contrario, siempre fundada sobre una tipología fija, no tanto de la forma de producción cuanto de las figuras de consistencia del derecho y del Estado. Una singular miopía se instaura aquí, casi como si para definir el poder constituyente se debiese argumentar sobre las proyecciones del poder constituí-do, pero, sobre las derivaciones, sobre los efectos perversos del poder constituyente. El poder constituyente, como antes el poder carismático, se aislan: entre los tipos de legitimidad, ellos no tienen consistencia histórica y son más bien compartimentos y episodios, aunque relevantísimos, que determinaciones concretas. En cuanto idealidad, son invasores, coextensivos de los ordenamientos, inmanentes, pero, al fin, hasta esotéricos, extraños, extraordinarios. Son límites conceptuales más que realidad histórica. Es consecuente, entonces, la posición de Carl Schmitt, que pretende tomar este límite en su concreción: concretizar lo formal significa hacer de ello el principio absoluto de la constitución. La "decisión" que Carl Schmidt ve que discrimina la posibilidad jurídica, como división y choque del amigo y del enemigo, y que después recorre la integridad del ordenamiento, formándolo y determinándolo de nuevo, este acto de guerra representa lo máximo de la factualidad, configurada como inmanencia absoluta en el ordenamiento jurídico. La inmanencia es tan profunda que a primera vista la misma distinción entre poder constituyente y poder constituido se esfuma, que el poder constituyente se presenta según su naturaleza de poder originario o de contrapoder, potencia determinada históricamente, junto con necesidades, deseos, determinaciones singulares; de hecho, sin embargo, la trama existencia sobre la cual el poder constituyente se define es. desde el inicio, rasgada, relacionada con las determinaciones abstractas de la violencia, del evento puro como evento voluntario del poder. La tendencia absoluta de la fundación deviene una pretensión cínica; después de haber esbozado una definición material del poder constituyente, Schmitt está implicado en la
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superdeterminación irracionalista de la concesión de la soberanía, de una concesión pura, no ya de la potencia, sino del poder. Aludamos ahora a la última de las posiciones que nos interesan, la que considera el poder constituyente como integrado, constitutivo, coextensivo y sincrónico del derecho constituído. Como es evidente, son sobre todo las grandes escuelas institucionalistas del siglo XX las que han sostenido este punto de vistas. La dogmática jurídica ha asumido después, de una manera general, esta posición. ¿Cuál es pues la tesis teórica que, si bien con muchas diferencias, estos autores han sostenido? Es aquélla que considera el elemento histórico institucional como un principio vital: por eso, lejos del ser puramente factual, es prefigurado, y percibido en su misma originariedad. como implícitamente constituido por la legalidad (del derecho positivo). El hecho normativo es así separado de su inesencialidad y de las características consuetudinarias u orgánicas en las cuales lo reconocía la tradición, para ser por el contrario entendido en términos que -entre un máximo y un mínimo- lo conciben como una actividad de cuyo desarrollo emana el ordenamiento. El grado mínimo de esta integración dinámica es el que encontramos en Santi Romano y, probablemente, también en titucional. Esta compenetración, sin embargo, parece por un lado demasiado condicionada por la positividad del derecho pú• hlico; por otro lado, a menudo perturbada por la infiltración de ideologías extemporáneas. Es. quizá, en autores como el último Smend, Forsthoff y Constantino Mortati donde se está formando un ponderado equilibrio teórico, en el ámbito de la corriente institucionalista. En Mortati, la constitución jurídica se implanta sobre la constitución social, allí donde ésta está formada por un conjunto de grupos y de fuerzas: "toda sociedad de la que emerge y a la que se conexiona una particular formación del estado, posee una propia normatividad intrínseca, que es precisamente dada en su ordenarse en torno a fuerzas o a fines políticos". Es pues sobre la base de la "constitución material" como vendrá interpretada, modificada y, eventualmente, cambiada la constitución formal. El límite de elasticidad de la constitución formal es aquel que se extiende entre las fuerzas que constituyen políticamente la sociedad y que forman su constitución material a través de compromisos institucionales contínuos. No una norma base, sino un movimiento incesante es lo que está en la base de la constitución y determina su dispositivo dinámico. Pero ¿dónde está, cuando nos encontramos delante de esta pesantísima figura del juego político, como base material de la constitución, la cualidad originaria y liberatoria del poder constituyente? Este juego ¿no podría, por otra parte, producir, como ha producido, siniestras figuras del poder totalitario? ¿Dónde está aquí aquella alusión íntima y contínua del poder constituyente a la democracia y a una política que se constituye sobre los escenarios de la potencia de la multitud? ¿Dónde está su carácter creativo e irresistible? Ciertamente, los juristas querían domar esta fiera, pero helos aquí
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frente a un animal amaestrado, peor aún, reducido a comportamientos mecánicos, y a la inerte repetición de una base social preconstituida. Trascendente, inmanente o coextensivo. la dependencia que la ciencia jurídica (y. a su través, el ordenamiento constituido) quiere imponer al poder constituyente, opera en el sentido de la neutralización, de la mixtificación, o bien de la atribución de insensatez. ¿Y si no hubiese otro camino'? ¿Si la condición del mantenimiento y desarrollo del ordenamiento jurídico, y del constitucional en el presente caso, no fuese en verdad más que ésta: suprimir el poder constituyente? Vista la insolubilidad del problema del poder constituyente desde el punto de vista de la ciencia del derecho público, veamos entonces, como habíamos prometido, el mismo problema desde el punto de vista del constitucionalismo. Aquí las cosas se presentan más fáciles: desde el punto de vista de la ideología constitucionalista y liberal. el poder constituyente es en efecto explícitamente sometido al fuego de la crítica y a la limitación institucional a través de un análisis que enmascara -o así lo querría- toda pretensión soberana de la comunidad. El constitucionalismo se presenta como teoría y práctica del gobierno limitado: limitado por el control jurisdiccional de los actos administrativos y. sobre todo. limitado a través de la organización del poder constituyente por parte de la ley. "Hasta las revoluciones deben inclinarse ante la supremacía de la ley... el poder constituyente, como poder último, debe legitimarse expresándose en un procedimiento legal; este hecho histórico originario no se justifica con la mera obediencia, sino mediante el modo jurídico en que se exprese, modo que garantice con su formalización el poder constituyente del pueblo. Así también todo el proceso constituyente es re glamentado por el derecho; y no existen hechos normativos: ni un poder constituyente basado sobre la forma que consiga hacerse obedecer; ni una constitución material realizada a través de la praxis de la clase política. Porque la constitución no es un acto de gobierno, sino el acto del pueblo...". Este sofisma, o bien este rudo pensamiento, esta edípica consecuencia del apólogo de Menenio Agrippa, suprime, en el ámbito del pensamiento del constitucionalismo, la misma posibilidad de proceder a la determinación en el poder constituyente. Tanto vale entonces utilizar esta oposición para identificar en el poder constituyente justamente en la medida en que es lo contrario de la idea constitucionalista de "checks and balance") el signo de una expresión radical de la voluntad democrática. En efecto, la praxis del poder constituyente ha sido la puerta a través de la cual la voluntad democrática de la "multitudo" (y consiguienemente la cuestión social) ha entrado en el sistema político, iestruyendo o, siquiera, debilitando fuertemente el constitucionalismo. Este último define el orden social y político como el ~onjunto articulado bien de órdenes sociales diversos, bien de poderes políticos y jurídicos diversos: el paradigma constitucionalista es siempre el de la "constitución mixta", de la mediación y de la y en la desigualdad, luego un paradigma no democrático.
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luego un horizonte temporal en sentido propio: la ruptura con la tradición teológica es completa. esta expresión negativa explica. un concepto ligado a la preconstitución social de la totalidad democrática. Y lo vemos vivir el sístole y el diástole. el espíritu marcha en las tinieblas": paradójicamente. fuerte y durable. entre el uno y los muchos. Pero no basta: el poder constituyente representa también una extraordinaria aceleración del tiempo. en un tiempo que alcanza siempre concentraciones fortísimas. es una contínua referencia al tiempo transcurrido. El poder deviene una dimensión inmanente a la historia. En el concepto de poder constituyente está pues la idea de que el pasado no explica el presente. más bien. La pretensión del constitucionalismo de regular jurídicamente el poder constituyente no es sólo estúpida porque y cuando quiere dividirlo. a menudo espamos. he aquí que ahora se presenta bajo el hábito de motor o de expresión cardinal de la revolución democrática. por un lado. ¿Qué podrá tener en común este tiempo del poder constituyente con el tiempo inercial y tradicional del constitucionalismo? 11 . preformativa e imaginaria. tropieza con el constitucionalismo de manera precisa. "Puesto que el pasado no explica el porvenir. el nacimiento de la "democracia en América". una voluntad absoluta que determina su propio tiempo. como fuerza impetuosa y expansiva. entre poder constituyente y temática y praxis de los límites de la democracia está siempre mayormente presente cuando más madura la historia su curso. La historia viene concentrada en un presente que se desarrolla impetuoso. por consiguiente. más que otras mil motivaciones. las posibilidades son restringidas a un fortísimo núcleo de producción inmediata. Vale decir que el poder constituyente representa un momento esencial en la secularización del poder y en la laicización de lo político. quebranta. el poder constituyente se liga estrechamente al concepto de revolución. por contra. Esta dimensión. el paradigma del poder constituyente es el de una fuerza que irrumpe. El constitucionalismo es una doctrina jurídica que conoce solamente el pasado. a las potencias consolidadas y a su inercia. y es por esto por lo que el poder constituyente se forma y se reforma por todas partes y continuamente. En efecto. desquicia todo equilibrio preexistente y toda posible continuidad. que laten en la revolución democrática. el poder constituyente es siempre tiempo fuerte y futuro. El poder constituyente tiene siempre una relación singular con el tiempo. al espíritu replegado. esta lucha mortal entre democracia y constitucionalismo. Desde este punto de vista. Ni en este caso la historia descarga las contradicciones del presente. a veces violentísimos. El poder constituyente está ligado a la idea de democracia como poder' absoluto. lo es sobre todo cuando quiere bloquear su temporalidad constitutiva. el poder constituyente es. el del poder constituyente. Y puesto que ya está relacionado con el concepto de democracia. sino que únicamente el futuro podrá hacerlo. Es. interrumpe. entre poder y multitud.Por contra.

No es pues la aproximación constitucionalista la que nos puede suministrar ayuda para resolver el problema de la crisis del concepto de poder constituyente. con el constitucionalismo y con todo afinamiento jurídico del concepto de soberanía. procede hacerse una pregunta. también se planteará en relación con el concepto de representación. su contenido negativo. que desde el principio habíamos visto presentarse como uno de los instrumentos jurídicoconstitucionales fundamentales para el control y la segmentación del poder constituyente. insuperables de la crisis) es de alguna manera superable. en vez de intentar una solución. también al término de este excursus. insuperadas y. para el estado. ¿no será que el concepto es efectivamente el concepto de una crisis? Así que. 2.. la crisis del concepto de poder constituyente no se planteará sólo en su relación con el poder constituído.Procedimiento absoluto. En este punto. revolución Puestos frente a la crisis del concepto de poder constituyente en cuanto categoría jurídica. debemos centrarnos sobre esta negatividad. de manera que en el primer concepto permanezcan funciones fundamentales del segundo. Surge pues la duda de que el concepto de representación democrática contenga un elemento de continuidad con el constitucionalismo. si en la historia de la democracia y de las constituciones democráticas. es sobre esta articulación teórico. En tercer lugar.práctica como se viene operando una primera y esencial desnaturalización y despotenciamiento del poder constituyente. para intentar comprender el poder constituyente. Pero. se repite esta figura mixtificatoria de la representación en el cuadro del desarrollo del concepto de poder constituyentel6. Se refiere al concepto de representa ción. sobre este vacío de síntesis. como el pensamiento jurídico inú tilmente hace. constitución. en primer lugar. el dualismo entre poder constituyente y poder constituído no ha alcanzado nunca la síntesis. séame permitida una última anotación. ¿no será más adecuado para la verdad la tentativa de identificar sus características críticas. en ningún caso. antes de concentramos sobre este punto. que es la siguiente: considerada la profunda ambigüedad con que la doctrina. debemos preguntarnos si. Ahora bien. deja empapar el concepto de poder constituyente. porque. En suma. la verdadera naturaleza del poder constituyente. si el límite (o bien las condiciones actuales. a verificar cuál es. Pues si esta naturaleza es crítica (como el análisis de las tentativas de reducción jurídica o constitucional ha comenzado a mostrarnos). su esencia irresoluble? Henos pues aquí probablemente llegados al objeto propio de nuestra investigación. en vez de intentar superar la crisis. Desde este punto de vista. resolverla. en segundo lugar deberemos ver cuál es el límite sobre el que se forma esta crisis. ya sea la jurídica o la político-constitucionalista. no nos queda otra cosa 12 . desde el punto de vista teórico. sin lograr. al menos. Esto es. sin embargo.

conducidas al borde de la insensatez. no puede ser calificado más que como extraordinario -en el tiempo. se da conclusivamente cada vez que el poder constituyente es subordinado a la función representativa o al principio de soberanía. arrancado a su naturaleza de fundamento. Pero es fundamento opuesto al poder constituyente. el mal entendimiento de la ausencia está multiplicado por la incomprensión del concepto de posibilidad.que aceptarla. opone poder constituyente a soberanía. también. es un vértice allí donde el poder constituyente es una base: es una finalidad cumplida allí donde el poder constituyente carece de finalidad. en fin.y -en el espacio. Estas escaramuzas lógicas. insistiendo sobre el concepto de poder constituyente como concepto de un procedimiento absolutoobjeta. dada en esta forma. es un tiempo y un espacio limitados y fijados allí donde el poder constituyente es pluralidad multidireccional de tiempos y de espacios. sino como resultado del sistema. pues. dicen y decretan. en suma. o bien de una plenitud de posibilidades negativas? Nos parece que. el carácter absoluto que entrambas categorías pretenden. pero comienza ya a operar cuando la omnipotencia y la expansividad del poder constituyente son sometidas a limitaciones y/o finalismos constitucionales. El poder constituyente. constituyen en realidad el contenido de mixtificación que la técnica y la ciencia jurídicas se encargan después de recoger y de rearticular en la teoría de la soberanía y de la representación. La balanza del fundamento es volcada: la soberanía como "suprema potestas" es reclamada y reconstruida como fundamento. es constitución formal rigidificada cuando el poder constituyente es un procedimiento absoluto. pero la tentativa de bloquearlo dentro de una prefiguración finalística deviene desde luego inconcebible: se puede efectivamente intentar limitar el alcance del evento. en esta objeción. De este modo. ¿qué otra cosa es sino la absolutez de una ausencia. Esta objeción puede ser 13 . como hemos visto. esto es. pero no es seguramente posible definir anticipadamente su singularidad innovadora. Este arrancamiento. mientras que la absolutez del poder constituyente es la del gobierno democrático. de manera que esta aceptación nos conduzca a captar mejor la naturaleza del concepto.no puede más que ser fijado a una determinación singular: un hecho normativo preexistente o una constitución material que se desarrolla coextensivamente Pero todo esto es absurdo: ¿cómo puede un hecho normativo consuetudinario hacer justicia a la innovación? ¿Cómo puede una "clase política preconstituída ser garante de una nueva constitución? Ya el esfuerzo de encerrar el poder constituyente en una jaula de limitaciones espaciotemporales es insostenible. aceptar la crisis del concepto significa comenzar con el rechazo de que el concepto de poder constituyente pueda de algún modo ser fundado. puesto que la absolutez de la soberanía es un concepto totalitario. Todo. Ahora bien. de un infinito vacío de posibilidad. El poder constituyente -de esta forma limitado y finalizadoes entonces detenido entre hileras jerárquicas de sucesiva producción y representación y conceptualmente reconstruído no como causa.

esta alternativa está cerrada: es el caso en el que el poder es asumido al fundamento como hecho físico preexistente. constituyendo así lo social en materialidad aleatoria de un informe universal. Ausencia de presupuestos y plenitud de la potencia: éste es un muy positivo concepto de libertad. llena por el contrario de materialidad. y su productividad. desde Schelling a Nietzsche es precisamente la de la ausencia o el poder. La potencia humana dibuja un dislocamiento contínuo del deseo. La constitución de lo social es una potencia basada sobre la ausencia. por el contrario. el deseo son los motores de la dinámica político-democrática en cuanto tal. entendida como la utopía. inagotable. La expansividad de la potencia. del deseo o de la posesión. Si el concepto de poder constituyente es el concepto de una ausencia. aquel que versa sobre el tema de la potencia y de su relación con el poder. La ausencia. Es por esto por lo que la potencia constitutiva no se concluye jamás en el poder. ni la multitud tiende a devenir totalidad. del abismo de la ausencia de determinaciones. que es el fundamento del pensamiento democrático. se ha situado en torno a esta segunda alternativa. la alternativa metafísica en la definición de la potencia y en la larga tradición que va desde Aristóteles al Renacimiento. ¿por qué esta ausencia tendría que resolverse en un vacío de posibilidad o en una plenitud de negatividad? De hecho. La democracia es. desde la ausencia de finalidad. puesto que caracterizan el poder constituyente. Otras veces. Una gran corriente del pensamiento político moderno. del rechazo o del dominio. la alternativa está abierta. multiplicidad abierta. se basan sobre el vacío de limitaciones. Ahora bien. [. sobre esta plenitud de la ausencia. En esta tradición. el vacío.rechazada. la ausencia de preconstituciones y de finalidad se combina con la potencia subjetiva de la multitud. esto es. profundiza la ausencia sobre la que se produce el acontecimiento innovador. y el deseo nutre. aquí tocamos un punto central del debate metafísico. El poder constituyente es esta fuerza que se proyecta. como orden finalizado o como resultado dialéctico. sobre el deseo. y esto en el sentido de una desbordante actividad constitutiva. como tensión omnipotente y cada vez más expansiva. el movimiento de la potencia. Algunas veces. Ahora bien. pero sin ilusión. por lo demás. la omnipotencia y la expansividad caracterizan también a la democracia. sino que nos lo restituye como matriz del pensamiento y de la praxis democrática.] Pero ¿no hay verdaderamente otra línea de pensamiento que pueda hacer valer 14 . El poder constituyente se define emergiendo del vórtice del vacío. en posibilidad de libertad. Una antiutopía. sino conjunto de singularidades. sobre la ausencia de limitaciones positivas. desde Maquiavelo a Spinoza y a Marx. como una necesidad totalmente abierta. un procedimiento absoluto de la libertad y un gobierno absoluto. profundizar la crisis de su léxico científico. Tener pues abierto lo que el pensamiento jurídico quisiera cerrar. no nos restituye sólo el concepto de poder constituyente...

no pueda más que negarse. institucionalizandose.la radicalidad del principio constituyente sin ahogarlo en el filisteismo de la tradición de la ciencia jurídica? Al intentar una respuesta. como agotamiento de la libertad de que es portador: "oboedentia facit autoritatem ". la determinación puntual que abre un horizonte. no polemizamos sólo contra el institucionalismo. el dispositivo radical de algo que no existe todavía y cuyas condiciones de existencia prevén que el acto creativo no pierda en la creación sus características. Rompiendo con la ambigüedad heideggeriana de H. ella se pone absolutamente sobre la base del poder constituyente mismo e intenta desentrañar de éste (y de ningún otro) toda consecuencia constitucional. y es que exista como praxis de un acto constitutivo. nosotros partimos de una convicción -que intentaremos. por el contrario. La soberanía. deja de ser potencia. Pero precisamente no es de esto de lo que se trata. ella excluye todo recurso al concepto de soberanía. No es ésta porque el poder constituyente no solamente no es (como es obvio) una emanación del constituído. No. cuanto. se presenta como fijación del poder constituyente. Declarándolo. confrontándolo con otras posiciones teóricas. organizado en la continuidad de una praxis libre. Pero esto va contra toda la tradición del concepto de soberanía y contra la totalidad de sus posibilidades predicativas. la indicación lingüística "expresión de la potencia" no puede significar en ningún caso "institución del poder". el concepto de soberanía y el de poder constituyente representan una absoluta contradicción. los hace grandes y esenciales. en el curso de nuestro trabajo. el institucionalismo de los contemporáneos apologetas de la "invención de lo social" o del "modelo de la polis" no se acerca sino que se aleja de la radicalidad del concepto. La continuidad orgánica del proceso constitucional viene efectivamente construída en este caso sobre una base puramente ideológica. renovado en la libertad. si existe una vía independiente de desarrollo del concepto de poder constituyente. Arendt. Cuando el poder constituyente pone en funcionamiento el proceso constituyente. y en particular contra las formas más sofisticadas en que se ha presentado en tiempos cercanos a los nuestros. de 15 . En consecuencia. como si los más sagrados principios y los derechos más fundamentales pudiesen pretender a la causalidad histórica y a la efectualidad ontológica. e irreductible. sino ni siquiera la institución del poder constituído: es el acto de la elección. Aquí hay una sola condición correcta -y paradójica. declara pues no haberlo sido nunca.para la definición de un concepto de soberanía ligado al de poder constituyente. Que la potencia. toda determinación es libre y permanece libre. nos parece pues una primera afirmación de relieve. Se podrá pues concluir que. En el mismo momento en que la potencia se instituye. luego como término de él. Intentemos ahora medir la densidad del concepto. y no fuesen por el contrario vueltos actuales precisamente por aquella crisis que. por el contrario. encarnándolos. de confirmar históricamente y de construir teóricamente.y es que la verdad del poder constituyente no es la que (cualquiera que sea el modo) puede serle atribuída por el concepto de soberanía.

El deseo de comunidad es el fantasma y el ánima del poder constituyente. más allá de las banalidades apologéticas del institucionalismo contemporáneo. Ni la revolución ni el poder constituyente tienen fin jamás cuando están interiormente conexionados. como noción ontológica de la capacidad formativa del movimiento histórico. 16 . después de 1789. Con esto descendemos a los orígenes históricos del concepto de poder constituyente. Y he aquí que. de trans".señalar que el poder constituyente. se cuaja en figura constitucional. a una temperatura límite. toda filosofía que también alcance heroicamente éxitos institucionalistas es rechazada. determinándose. desde el punto de vista de su radicalidad originaria. entre el quince y el dieciocho. la pulsión ética y la pasión constructiva. Vale decir que. deseo de una comunidad tan real como ausente. Henos aquí pues habiendo reconquistado la relación poder constituyenteprocedimiento absoluto. Cuando también la idea de revolución sea sometida al dominio de los astros o a la necesidad del ciclo polibiano de los regímenes políticos -" I have seen in this revolution a circular motion ". pero ello está dentro del desarrollo del pensamiento político de los siglos del renacimiento. de aquella nueva ciencia que "constituye" la historia.también ella constituye ya "le fond mobile de la science humainemoderno como indisolubles caracteres de la actividad humana transformadora. si queremos captar la potencia del principio constituyente. no es siquiera una fusión de voluntad que. deviene siempre más actual. comunidad. después de haber visto cuantas y cuán consistentes injurias y mixtificaciones se vuelcan sobre ella. Porque en el acto constitutivo no está nunca presente una dimensión vertical y totalitaria. ¿Qué significa pues poder constituyente. repetida urgente sobre una ausencia. no es un acto que. sino que están presentes y activos la resistencia y el deseo. El término ha sido probablemente introducido por primera vez en el curso de la revolución americana. no puede ni siquiera satisfacerse de ser concebido como proceso formal de la constitución de la libertad: no es un " elan vital" que se realiza en la institucionalidad. permite ofrecer nueva materia de reflexión sobre la radicalidad originaria del concepto. trama y motor de un movimiento cuya determinación esencial es la demanda de ser. Cuando se habla de revolución se habla de poder constituyente: figuras de rebelión. allí donde su ausencia no puede ser reducida al poder constituido sino que debe ser recogida en su originaria productividad? Significa antes que nada establecer una continua relación entre poder constituyente y revolución. Es ahí donde la potencia se forma como poder constituyente. Pero haber reconquistado esta relación. una relación íntima y circular:así que allí donde hay poder constituyente hay revolución. como un metal candente. Henos aquí de nuevo para descubrir el nexo estrechísimo y profundo que se extiende entre poder constituyente y democracia. ser social. la articulación del sentido de la insuficiencia de lo existente y el extremo vigor de la reacción ante una intolerable ausencia de ser. no por buscar institucionalidad sino por construir más ser: ser ético. de resistencia. "Lo que es potente puede ser y no ser ".

en 1793. al concepto. La coherencia del entrelazado está sin embargo siempre en peligro. en plena campaña contrarevolucionaria. reenvía a Spinoza.. No se trata de limitar el poder constituyente. ha planteado con extraordinaria intensidad esta cuestión. El único concepto posible de constitución es el de revolución: poder constituyente. EI derecho. de liberar el cuerpo y la mente de la esclavitud. aun en la locura de los éxitos. sobre todo el enuironnernent del hombre. quitándole aquella radical apertura ontológica que lo forma. la relación entre revolución y derecho. de construcción del tiempo (acelerado. determinaciones perversas. También yo estoy convencido de que la filosofía de Spinoza nos permite fijar un primer esquema del concepto de poder constituyente y salvaguardarlo de malentendidos y mixtificaciones. captando con ello el hecho de que la ley configura el flujo temporal de la revolución y sobre su modalidad se calca activamente. incita a aquella "insurrection necessaire dans laquelle il faut que le republicain tienne toujours le gouvernement dont il est membre ". se superponen. El poder constituyente se presenta como distensión revolucionaria de la humana capacidad de construir la historia. extendido. la constitución siguen al poder constituyente: es el poder constituyente el que da racionalidad y fi cura al derecho. En este marco. A este concepto se aproxima expresamente Condorcet cuando. como acto fundamental de innovación y consiguientemente. deviene un continuo sobre el cual la excedencia racional es representada por la revolución. con clarividente terocidad. como procedimiento absoluto e ilimitado. entre revolución y constitución. evitando toda desviación? Carl Schmitt que. define la "Ioi révolutionnaire" como "aquella lev que encauza.. acelera y regula el curso de la revolución". cuanto lo es el proceso de constitución de la "comunidad de fines". cuando considera los derechos del ciudadano como activos en el esquema constitucional e identifica en esta actividad el motor de la democracia social. como procedimiento absoluto.revolución y poder constituyente entran sobre la gran escena de la historia y del pensamientoformación. Una red de mil hilos es pues la que define la radicalidad originaria del poder constituyente. lmmanuel Kant proponga considerar la revolución como proceso de adquisición de conocimientos y como acción cultural tanto extensa y profunda. Desde este punto de vista. El proceso movido por el poder constituyente no se detiene. y el poder constituyente es cl medio para esta finalidad. de constituirse éticamente. cómo leerla en la historia y en el derecho. ¿Cómo pensar esta radicalidad. La revolución es necesaria: lo es cuanto lo es la humana necesidad de ser moral. Con este concepto se identifica la "Declaración de Derechos" de 1793. programado. Y al unísono se mueve el Divino Marqués cuando. sino de hacerlo ilimitado. Porque el esfuerzo de pensar "una causalidad que dé cuentas de la eficacia del Todo sobre las partes y de la acción de las partes en el Todo" hace de Spinoza "el 17 . institucionales o formales. como en Hannah Arendt. precisamente. de creación. en 1798. no asombra que.) y de la ley se aglomeran en esta sintesis.

La segunda acepción. real solamente en la imaginación (y. pero sobre todo de una fuerte superdeterminación naturalística) produce una polisemia que abre las posibilidades de salidas sofísticas para el concepto y un destino instrumental para su práctica. por consieuiente. la búsqueda es genérica. no parece que los problemas propuestos puedan tener respuesta sino a través de la identificación de una forma capaz capaz de mediar con la radicalidad de la instancia constituyente. es decir. que constituye aquí el tema de la investigación. frente a las tentativas de la ciencia jurídica y de la filosofía política de fijar de una forma conclusiva de ella. un concepto genérico. de valoraciones históricas. repitiendo testarudamente su propia pretensión. cuando el concepto es tomado según una determinación histórica.De la estructura al sujeto Hasta aquí hemos acumulado una serie de problemas.. de un sujeto adecuado al procedimiento absoluto. Ahora bien. Estamos ante una fuente productora de derechos y de ordenainiento. Pero. de su hipóstasis y limitación. La primera acepción de la nación (que resulta de un intricado juego de determinismo étnico. un concepto de vez en cuando históricamente determinado. en estos términos. de urgencias jurídicas. será pues ofrecida por la identificación de una potencia adecuada a la estructura. Primera hipótesis: el sujeto activo es la nación. Si este sujeto es sujeto de un procedimiento absoluto. la historia del pensamiento jurídico muestra una serie de aproximaciones a este objetivo. por un lado. no basta entonces plantear el problema del sujeto que pone el poder constituyente: en la doctrina jurídica. sobre la identificación de una potencia subjetiva adecuada a esta función. si no fuera por que es. de necesidades políticas. 18 . nos revela una dinámica constitucional. El problema del poder constituyente se convierte pues en cuestionamiento sobre la construcción de un modelo constitucional que tenga abierta la capacidad formativa del mismo poder constituyente. que se resiste a cerrarse. Una fuerza capaz de interpretar la estructura allí donde esta se presenta como procedimiento absoluto. porque no insiste sobre la adecuación lógica de la relación entre sujeto y estructura.único o casi el único testigo" del pensamiento de un Todo sin conclusión" de un poder constituyente sin limitaciones. Veámoslas. La adecuación de una respuesta a la pregunta. por consiguiente. indefinidamente manipulable)~ por otro lado. a menudo en función precisamente de ruptura del proceso constituyente. De cualquier modo. Este concepto parece a primera vista singularmente adecuado al de proceclimiento absoluto. este tema es argumentado siempre que la naturaleza voluntaria del derecho es afirmada y por tanto el sujeto de esta voluntad debe ser descubierto. 3. como potencia siempre ritualizada. pero no por esto menos positivamente implantada en lo real.

No se trata efectivamente aquí de insistir sobre la singularidad de la cualificacion histórica de toda emergencia del poder constituyente cuanto de poner esta determinación como límite insuperable. sino que representa una necesidad. como determinación La mediación y el compromiso son asumidos en el interior del poder constituyente como sujeto de fundación de la constitución material: no en el exterior. pero de esta última no hace un procedimiento y una existencia ontológica precaria. afirma su singularidad.que. Porque. y sólo en ellas. que el poder constituyente sea él mismo una multiplicidad de poderes jurídicos puestos en una relación singular. quitada o transfigurada desde el inicio. de su renovarse constitucional. con las dinámicas de su revisión. sino un límite. en sentido dinámico. desde este punto de vista (tan ecléctico como eficaz). Constituiría de hecho una contradicción en los términos imaginar y. lejos de reabrir procedimentalmente la relación sujeto-estructura constitucional. La teoría jurídica se ha hecho inteligente: ella no niega de hecho la potencia constituyente. Una segunda hipótesis finalizada con la adecuación de sujeto y de estructura. hegelianamente. El problema del poder constituyente no puede efectivamentye ser resuelto 19 . el hecho de que toda definición del sujeto constituyente en términos de pueblo concluya con una concepcion normativa. esté y a materialmente cualificado por los mecanismos jurídicos inherentes a su composición. puede serlo solamente en la medida en que se someta a una organización preliminar que no sepa expresar su esencia. sobre todo. en cuanto sujeto. lo hipostatiza y lo bloquea. en una exaltación del derecho constituídos. Sobre la esencia genérica de concepto se aplica la lectura constitucional: si el pueblo es el sujeto del poder constituyente. el poder constituyente es pueblo en las dimensiones de la representación. La limitación es puesta. asumir como sujeto científico "una fuerza ordenadora que puede venir ordenada por una multitud sin orden". de cualquier modo. de tal manera que como elementos de mediación jurídica sean siempre necesariamente presupuestos. No es una casualidad. como autolimitación materialmente determinada. La posibilidad para el poder constituyente de presentarse como procedimiento absoluto es. Para decirlo brevemente. Pero es igualmente neta la voluntad de romper la fuerza expansiva del concepto de poder constituyente . Pero el concepto de pueblo no es menos genérico que el de nación: también esta definición es por lo tanto presa muy pronto del mecanismo jurídico de cualificación. de una mixtificación se trata. es propuesta cuando el sujeto es calificado como pueblo. Esta confunde el poder constituyente con una de las fuentes internas del derecho. Tercera hipótesis: que el poder constituyente. sino en el interior: en ello radica la eficacia de la mixtificación. Aquí son superados los límites y los recelos naturalistas y organicísticos que rexela la concepción del poder constituyente como atributo de la nación: la voluntad teórica de romper con la ambigüedad de la nación es neta.

La denuncia no podrá ocupar el puesto de la construcción. lo que más importa subrayar aquí es que esta relación entre sujeto y procedimiento es libre. de la divinidad o de cualquier otra superdeterminación ideal. Es mejor observar que la negación de la adecuación de sujeto y procedimiento. con el fin de domesticarlo. la biopolítica. 20 . En este punto. En el hombre se libera la vida. Tenemos por tanto que plantearnos de nuevo el problema de la relación adecuada entre sujeto y procedimiento absoluto. espacial y procedimental. en la trascendencia o en la trascendentalidad. que. constituya la libertad. abierta e inconfundible. y por tanto. después de haber demostrado cómo el poder puede someter al hombre hasta hacerlo funcionar como elemento de la máquina totalitaria (en su especificidad. y ninguna otra. conozca un movimiento absoluto (y no totalitario). entre sujeto procedimiento pueda ser real y efectivamente constitutiva de un tiempo real. podremos continuar mostrando posibilidades de inserción teórica sobre el nexo poder constituyente-procedimiento absoluto.haciendo de la singularidad el límite de su absolutez: límite temporal. Esto significa negar en principio aquella radicalidad del poder constituyente que no se puede negar de hecho. Que la absolutez del poder constituyente consista en su singularidad es algo absolutamente obvio: pero éste. se muestra por el contrario cómo el proceso constitutivo que atraviesa la vida. vale decir. que aquí se reducirían a casuística. Que esta relación. negación del hecho de que la multiplicidad pueda representarse como singularidad colectiva. No es sin embargo suficiente descubrir y denunciar esta parcialidad metafísica de las posiciones que relativizan de manera trascendental el poder constituyente. es figura de una negación metafísica. El hombre aparece en Foucault como un conjunto de resistencias que emanan. para resolver nuestro problema que es el de su absolutez. es el problema. este uso del término "totalitarismo' puede ser aceptado). es sin duda Michel Foucault quien ha dado algunos pasos sustanciales hacia adelante en la perspectiva de un concepto de poder que. con respecto al sujeto. y no otro. en términos absolutos. ella se opone a todo aquello que la encierra y aprisiona. En los términos requeridos por nuestro problema. De modo que la negación de que sujeto y estructura puedan encontrar adecuación es siempre insertar una figura externa e hipostática para la justificación del poder. una capacidad de liberación absoluta. Por contra. que esta relación. fuera de todo finalismo que no sea expresión de la vida misma (y de su reproducción). Ab soluto porque está absolutamente libre de determinaciones que no sean internas a la acción de liberalización. al agencement vital. que la multitud pueda convertirse en una fuerza unitaria y ordenadora. toda formación del poder debe estar cons tituída desde fuera de este contexto humano. configura dimensiones constructivas y aperturas absolutas. el biopoder. Ahora bien. Pero no es interesante proponer otros ejemplos.

Cuando la crítica ha destruido las prisiones del poder constituido. La ecuación "rechazo de los principios liberales es igual a totalitarismo" es efectivamente reductiva y mixtificante. Por eso. Henos pues aquí frente a una figura de sujeto que tiene. negado por Arendt en cuanto estructura de lo político. que el poder constituyente revela en su absolutez. esta acusación resuena de hecho dondequiera que no sean glorificados los sagrados principios del liberalismo y requiere una adecuada respuesta". Lo político es aquí producción. producción por antonomasia. Lo social. el paradigma de la subjetividad es desarrollado por Foucault como lugar de recomposición de las resistencias y espacio público.A partir de este punto de vista. En efecto. el sujeto es una acción. Pero el contractualismo no sabe fundar los derechos del hombre. incluso sobre este horizonte reductivo y dentro de estos mecanismos! Puesto que sobre este límite el sujeto vuelve a entrar en sí mismo y vuelve a descubrir el principio vital. poder constituyente. siempre con Foucault. Foucault ha construido en lo lleno del ser. como dispositivo de libertad positiva. Pero en segundo lugar. antes que nada. Esta última no es una anotación accesoria. Ciertamente. se revela como espacio de la biopolítica: de aquella radicalidad humana de lo político. es tiempo en ningún sentido predeterminado. de una manera crítica. colectiva y ateleológica. más aún. además de potencia. Se basa sobre una tradición del pensamiento moderno. en alguna manera lo contradice. que presume de fundar sobre el contractualismo los derechos del hombre. potencia. abierto porque ninguna teleología lo condiciona o prefigura. de manera constructiva. producción. el sujeto puede ser reducido a un puro fantasma que la totalidad de los sistemas de la represión reduce: pero ¡cuán productivo es esto todavía. podemos proceder ulteriormente. Lo que Arendt intentaba construir. que es la única garantía de los mismos derechos. un proceso de desarticulación de lo real: después. no por eso será él totalitario. es por lo tanto constitución singular. En tercer lugar. reabre un proceso que asume la desarticulación como condición positiva. que hace posible radicar la cuestión del sujeto constituyente. inclinándose hacia la inesencialidad del político liberal como alternativa a un heideggeriano vacío del ser. formal y metodológicamente. Como en Spinoza. características adecuadas al procedimiento absoluto. Absolutismo no es en ningún caso totalitarismo. Si nuestro "sujeto adecuado" no está de ningún modo ligado a estos principios. no sabe darles a éstos aquella base material e inmanente. este sujeto es potencia. un agence ment . tiempo y constitución: es potencia de producir trayectorias constitutivas. un tiempo de acción y de libertad. El nos muestra efectivamente que el sujeto es. capaz de producir eventos absolutos. Lo que era un camino a través de la necesidad abre espacio a un proceso de libertad. Foucault desarrolla primero. el punto de vista del poder constituyente ataca la posición 21 . ella se reconoce como potencia ontológica. la constitución no podrá ser más que innovación contínua. lo concretamente mundano. La innovación constituye lo político.

es ciertamente absoluto el proceso que ve en otra tradición de la metafísica moderna. lo que en Maquiavelo está implícito en el análisis de los movimientos populares y de la conflictividad de las repúblicas. la exigencia lógica a la que pretende no poder resistir. el proceso revolucionario que encarna y establece la constitución. que desarrolla una concepción radical de la democracia. la "voluntad de todos" se sublime en "voluntad general". En Spinoza se dilata. lo absoluto democrático. al poder constituido y a su apología. el materialismo histórico. en ambos el proceso se extiende entre singularidad y multitud. donde su radicalidad de potencia metafísica y de cupiditas es refutada. es armamento popular. sino una "forma de gobernabilidad". Todavía una vez. en Rousseau. Aquel absoluto que ve. entre Hobbes y Hegel. de un lado la metafísica idealista que produce. que tiende a la extinción del poder constituido. Por el contrario. pues. Lo absoluto constituyente. un proceso de transición que libera poder constituyente. ya sea que en el trascendentalismo idealístico el proceso de lo económico y de lo ético conduzca lo contigente y lo singular en la totalidad del espíritu y de sus figuras estatuales. juntamente. En este cuadro. desde Maquiavelo a Spinoza y a Marx. Y es precisamente confrontándola con lo absoluto metafísico de Spinoza como la pretensión de impulsar el poder constituyente y su procedimiento y su sujeto hacia el totalitarismo (aunque sólo fuese como posibilidad) se convierte en ridículo. Por el contrario. y la construcción de lo político es el producto de una innovación permanente. Fluye potente corno la libertad: es conjuntamente resistencia a la opresión y construcción de comunidad. no tienen nada que hacer con la concepción totalitaria de la vida y de la política. en la gran metafísica. en la falta de deseo. Entonces. del otro. una concepción trascendental de la soberanía. sino el concepto mismo de soberanía. Ni en Maquiavelo ni en Spinoza. totalitarismo.contractualística y reconoce en ella el inevitable reenvío a la trascendencia. entre Maquievelo y Spinoza y Marx. está siempre abierto. y el contractum unionis en contractum subjectionis. constituirse lo social y lo político no tiene nada que hacer con el totalitarismo. tolerancia. y cómo el concepto de democracia no es una subespecie del liberalismo o una subcategoría del constitucionalismo. la potencia se expresa y se nutre de la desunión y de la lucha. donde su efectividad potente es negada o mixtifi cada en el poder constituido. 22 . es evidente cómo lo opuesto a la democracia no es solamente el totalitarismo. Este es de hecho el éxito del contractualismo. lo político deviene totalidad disciplinar. tanto temporal como espacialmente. ya sea que. desarrollarse la dinámica del poder constituyente sin que este absolutismo se haga jamás totalitario. es afirmación de principios a través de la invencion democrática. ya sea que en Hobbes aparezca un Dios para transformar en soberanía la asociación de los indivíduos. un proceso de racionalización que "desvela el enicma de todas las constituciones". la filosofía política encuentra en la metafísica su dignidad y sus distinciones. es discusión política. En Maquiavelo y Spinoza. se presenta como cierre o conclusión: no. es en el totalitarismo donde el enigma del poder constituyente no es revelado.

con la vida y con la política. El tiempo es para ambos la materia de los seres. en la ontología de su devenir: una temporalidad abierta. entre Sartre y Foucault y Deleuze. El tiempo social es el dispositivo sobre el que se cuantifica y se cualifica el mundo.Llegamos así a un punto de desarrollo y de verificación de cuanto hasta aquí hemos venido diciendo: es decir. y no puede más que ser. se convierte en sujeto materialmente capaz de insertarse en este procedimiento. Una relectura del pensamiento de Marx en esta perspectiva nos puede permitir avanzar en la definición de la adecuación material del sujeto constituyente y de un procedimiento absoluto. necesariamente radicada en un "principio firmísimo" que es la realización del ser consigo mismo. el tiempo marxiano es producción del ser. El tiempo heideggeriano es la forma del ser. por el contrario. a verificar aquella pretensión nuestra de haber identificado. con la historia de los sujetos y de las constituciones. de definirse como poder constituyente. sólo a través de la confrontación con la concepción heideggeriana del tiempo como esta característica de la temporalidad marxiana se vuelve clara: en seguida recorreremos el camino autónomo de Marx. cuando pasamos del 23 . es la indistinción de un fundamento absoluto. Así como. No es. desprovista de los entes que la constituyen y. reducida a lo místico. en suma. evidentemente. forma pues de un procedimiento absoluto. puesto que de esto se trata. de nuevo se abren dos líneas delante de nosotros: que. reconsideramos ahora una característica. Marx posee una metafísica del tiempo tanto. a mitad de camino entre lo formal y lo material. al menos for malmente. se operan algunas fundamentales rendiciones de cuentas: entre Benjamin y Arendt. y es sobre esta articulación como se desarrollan las oposiciones de la historia del poder constituyente. La definición del poder constituyente. al punto crucial sobre el que se interseccionan la crítica del poder y la crítica del trabajo. radical que la de Heideggerl2. siempre en el mismo punto: y es que Marx libera aquello que Heidegger reconduce a lo místico. por un lado. pero produce los entes. Me parece que esta figura formal debe ser ahora confrontada con lo real. porque sobre él. proyectado en una totalidad sin clausura. por eso. Vayamos pues a Marx. visto a los rayos infrarrojos. y más. Pero resulta útil tener bien presente este encuentro de perspectivas. una imagen del sujeto que permita sostener adecuadamente el concepto de constittición como procedimieto absoluto. Dicho esto. para comenzar a avanzar. Un sujeto abierto. la temporalidad es reconducida a y confundida con el ser. Pero henos aquí de nuevo en el punto. en la filosofía contemporánea. De otro lado. la temporalidad puede ser radicada en la capacidad productiva del hombre. una potencia constitutiva temporal. absolutamente constitutiva. ya atribuida a nuestro sujeto: la de la temporalidad. un sujeto temporal. que no revela el ser. La temporalidad marxiana constituye la clave a través de la cual un sujeto formalmente predispuesto a la adecuación en un absoluto. Bien. Aquel nuestro sujeto es pues. todo el debate político-constitucional de nuestro tiempo.

de la apropiación privada. los derechos del hombre y todas las proposiciones constituyentes de la burguesía no representan ni fuerzas productivas ni utopías: no son otra cosa que mixtificaciones y exaltaciones del statu quo.. el poder constituyente es definido dos veces. ella misma. a la crítica del trabajo. un ideal al cual deberá conformarse la realidad. a la proclamación de los derechos del hombre. o. el camino recorrido por Marx. una masa de instrumentos de producción debe venir sometida bajo cada individuo. adecúa la constitución estatal a las exigencias del dominio de la burguesía y a las necesidades productivas de la división del trabajo. a través de su desmitificación. naturalmente. "la apropiación de una totalidad de instrumentos de producción es el desarrollo de una totalidad de facultades en los individuos mismos". no es otra cosa que la tentativa de aclarar el significado de la pulsión de revolución. La llamada emancipación política celebra la fuerza de lo "constituido" sobre la apariencia de lo "constituyente". que el desarrollo de las capacidades individuales correspondientes a los instrumentos materiales de producción. sólo los prole tarios del tiempo presente. mejor. el poder constituyente es expresado en cuanto comunismo: éste no es para nosotros un estado de cosas que deba ser instaurado. Por este solo hecho. Comienza con La Sagrada Familia y laCuestión hebrea de 1844. Las relaciones universales modernas no pueden ser 24 . es inmediatamente conciencia de clase. en todas las apropiaciones del pasado. en la apropiación por parte de los proletarios. del todo excluidos de toda manifestación personal. Llamamos comunismo al movimiento real que constituye el estado de cosas presente. sino sencillamente para asegurar su propia existencia. Largo es. la hispóstasis jurídica del statu quo social. de una totalidad de facultades". El concepto de igualdad es el que aquí conduce. y la propiedad bajo todos. Este proceso definitorio se desarrolla ulteriormente: las cosas han llegado a tal punto. En cuanto expresión de la burguesía. Las condiciones de este movimiento resultan del presupuesto ahora existente". es en torno a este problema como es llamada a decidir. En cuanto a la emancipación política. expresándose. la apropiación de estas fuerzas no es otra cosa. están en disposición de alcanzar su completa y no ya limitada manifestación personal. de 1845-46.. Después. un universal que.concepto a lo real. Esta apropiación está condicionada antes que a nada por el objeto del que se debe apropiar: las fuerzas productivas desarro¡ladas hasta constituir una totalidad y existentes sólo en el ámbito de relaciones universales". no sólo para llegar a su manifestación personal. De la crítica de la ideología a la crítica del poder a la crítica del trabajo. que nos introduce al descubrimiento de la universalidad de la explotación. una masa permanecía sometida bajo un solo instrumento de producción. que consiste en la apropiación de una totalidad de fuerzas productivas y en el desarrollo. "todas las precedentes apropiaciones revolucionarias estaban limitadas. se extiende una extraordinaria acumulación de iniciativas teóricas. En Ideología alemana . condicionado por esto. que los individuos deben apropiarse la totalidad de las fuerzas productivas existentes. a la denuncia del individualismo y a la exaltación de la comunidad de los trabajadores.

de un poder constituyente abierto. de 1851-1852. He aquí pues cómo viene al primer plano la temporalidad constitutiva. La clase obrera no esperaba milagros de la Comuna. Marx. aquella fuerza constituyente de una democracia radical en la que la crítica del poder se combina con la emancipación del trabajo. expresa. Si en inglés existiese la diferencia terminológica entre potencia y poder. aquella misma Comuna proletaria que es "esencialmente un gobierno de la clase obrera. En los escritos sobre la Comuna de París. el proletariado parisino en armas. Las medidas particulares aprobadas por ellas sólo podían presa giar la tendencia a un gobierno del pueblo por obra del puebIo". dinámico. el "movimiento real". algo más apremiante que nos muestre que de ningún modo este encuentro es casual. cuando el proyecto de disolución del Estado no está subordinado a la espontaneidad anárquica. caracterizándose como continuidad del proceso y como dimensión de acumulación ontológica. Los residuos idealistas que tan pesantemente se resienten en estas páginas. sino liberar los elementos de la nueva sociedad de los que esta llena la vieja y decandente sociedad burguesa. pero de manera todavía externa. que se realiza como revolución permanente. de 1871. entre political movement y political power.sometidas bajo los individuos de otro modo que siendo sometidas a todos". deben sin embargo ser consumados.. acumula y organiza el propio poder." "La gran medida social de la Comuna fue su misma existencia operativa. sino concentrado en el nexo. la forma política finalmente descubierta en la cual se podía cumplir la emancipación económica del trabajo". lo serán esencialmente en los escritos históricos de Marx. allí donde el trabajo vivo aparece como el 25 . el constitucional. la revolución política y la emancipación social resultan dos matrices históricas que se entrecruzan justamente sobre un terreno. Tiene que ser algo más profundo. Mientras que seguimos al Marx político. este nexo entre movement y power serviría para identificarla. Esta no tiene utopías hermosas y dispuestas para introducirse par décret du peuple . que la oposición entre "clase universal" y "movimiento real" viene relacionada con el modelo del poder constituyente. en efecto. contemporáneamente. Y es sobre este punto como el concepto del poder constituyente alcanza su plenitud en Marx.. el producto de la lucha de clases de los productores contra la clase apropiadora.. La clase obrera no tiene que realizar ideales. expansivo y no menos puntual. Pero no basta todavía.. y de un procedimiento absoluto: es. el poder constituyente se manifiesta finalmente como perfecta síntesis de un sujeto histórico. que la regla material por la que la liberación política y la emancipación económica deben ser una sola y la misma cosa se impone necesariamente. en el cual la independencia del sujeto se afirma cuando contínuamente rechaza la opresión del enemigo y. sin que se dé la razón metafísica de este entrecruzamiento. por tanto. como proceso. es decir. Y en los escritos sobre la revolución y la contrarrevolución en Alemania. traduce por political movement la potencia. Esta cosa la encontramos en el centro de la teoría marxista del capital.

es en la inmediatez cooperativa del trabajo vivo donde el poder constituyente encuentra su masificación creativa. de todo desarrollo. Resta todavía de ella no tanto la tentativa de identificar al proletariado como actor de la revolución permanente y. Esta problemática es más que nunca actual. ha contribuido a identificar. muerto. y tendrá sin duda que estar presente en las conclusiones de este análisis nuestro. para la consecución de la investigación. Trabajo vivo contra trabajo muerto. De todos modos. Y en particular la relación que sujeta la temporalidad constitutiva del poder constituyente a un sujeto adecuado y la 26 . concluyendo la tradición materialista de la definición de la democracia como expresión de la potencia. acumulado. productora de estructuras civiles. sociales y políticas. un entrelazamiento de formas que tocan lo económico y lo político: el trabajo vivo produce una indistinción de lo político y lo económico que tiene una figura creativa. La base del discurso marxiano. poder constituyente contra poder constituido: esta única polaridad recorre todo el esquema del análisis marxista y la resuelve en una totalidad teórico-práctica enteramente original. el poder constituyente se instaura políticamente sobre aquella cooperación social que es connatural al trabajo vivo. nexo en el que Marx sintetizaba todo el proceso histórico. Es en la inmediatez. constituyente. Por contra. ha encontrado ya sus límites históricos. la respuesta a la pregunta marxiana sobre cuál sea el nexo entre el poder constituyente y la palabra "comunismo". de toda innovación. indentificando en el proletariado a su portador histórico. Está fuera de duda que esta teoría ha tenido amplios efectos. Ha transcurrido más de un siglo desde que Marx elaboró esta teoría del poder constituyente. aunque. Aquí no podemos más que intentar restaurar esta fuente esencial en el centro del marco de nuestra investigación. Es preciso mirar bien este núcleo de trabajo vivo.fundamento y el motor de toda producción. El trabajo vivo cooperativo produce una ontología social que es constitutiva e innovadora. mejor aún. cuanto el formidable esfuerzo metafísico de proponer el poder constituyente como dispositivo genealógico general de las determinaciones sociopolíticas que forman el horizonte de la historia del hombre. por lo tanto. aquí están contenidas. consiste pues en la utilización del concepto de trabajo vivo como de un instrumento que. muestra la teoría burguesa del poder mismo como superdeterminación del trabajo vivo por parte del trabajo muerto. interpretando su productividad. en la espontaneidad creativa del trabajo vivo donde el poder constituyente lee la propia capacidad de innovación. en el paso de la crítica del poder a la crítica del trabajo y viceversa. como otras teorías. su creatividad. esta tensión creativa que es al mismo tiempo política y economica. el trabajo vivo encarna el poder constituyente y le ofrece condiciones sociales generales a través de las cuales puede expresarse. puesto contra la creatividad del trabajo vivo). mientras dirime la equivocidad de la teoría burguesa del trabajo (trabajo consolidado. como sujeto adecuado de un procedimiento constitucional absoluto. algunas relaciones que sobre todo Marx.

nuestra investigación no seguirá un proceso continuo: se dirigirá mas bien a verificar hipótesis diversas. No es pues una genealogía del concepto lo que nos proponemos. toca directamente la inspiración de esta investigación nuestra. aquella revolución a la inversa que. No nos interesa la arqueología del poder constituyente. pero también el bloqueo a la revolución o. las alternativas. La revolución americana y el encuentro de posiciones constituyentes entre el Federalist. identificado en el movimiento de las clases populares. En la revolución rusa. mejor.que pone la absolutez del nexo sujeto-estructura en el centro del proceso creativo de lo político. sepa recoger la vida. ¿Qué tienen pues que hacer juntas la virtus del pueblo en armas de Maquiavelo o el descubrimiento de las determinaciones materiales de las relaciones de poder en Harrington? Y ¿en qué se entrecruzan la renovación americana del constitucionalismo clásico y la singularísima ideología francesa de la emancipación social? ¿Cómo conviven dramáticamente el impulso igualitario del comunismo y el espíritu de empresa de los bolcheviques? Es evidente que cada una de estas empresas descubrirá su sentido en el interior del conjunto de acontecimientos que singularmente 27 . Una última reflexión. la crisis y la recomposición. En Maquiavelo. a través de las alternativas del poder constituyente el conjunto diferenciado de sus posibilidades: no un conjunto de expresiones diversas unidas por la costumbre del uso lingüístico. La revolución francesa opone por primera vez el principio constituyente como principio de un proceso absoluto. finalmente. sino un potencial expresivo (de deseos. dialéctica en la cual se juega la aventura revolucionaria del Renacimiento. después de 1688. nos interesa una hermenéutica que. y a través de ellas. los conceptos no tienen historia si no es en la materialidad de la historia de los hombres y de la sociedad. de voluntades. de una facultad del género humano: la de construir un ordenamiento político. Siguiendo desde el punto de vista histórico la formación conceptual del poder constituyente. En la revolución inglesa consideraremos sobre todo el pensamiento de Harrington. Así. Adams y Jefferson nos mostrarán de qué modo la ideología de la libertad se hizo principio constituyente de una constitución dinámica del espacio. analizaremos una figura particular del concepto de poder constituyente y su singular destino. en cada uno de los cinco capítulos que siguen a este de presentación de la problemática. la construcción y la creación. fijó las condiciones constitucionales de la afirmación de la gentry y de la acumulación capitalista. mas allá de las palabras. donde se enfrentan democracia e imperialismo. Intentaremos más bien definir. el poder constituyente se abre a una fuerte dialéctica entre virtud y fortuna. el poder constituyente se mide en concreto con una concepción utópica del tiempo e intenta encarnarse en un procedimiento absoluto: la tragedia de esta revolución. su singularísima lectura del concepto de constitución. de experiencias constructivas) acumulado en el ser nuestro fundamental de las vicisitudes pasadas. en su grandeza y en su miseria. a la exigencia burguesa de restauración del principio de soberania.

cómo opera el trabajo vivo de la potencia. Un concepto. y en el preguntarse por cual sea el sujeto adecuado. esta es la única vía perceptible si queremos comprender el concepto. Pero la continuidad. hoy. Comprender nuestro deseo a través de las mil estratificaciones que lo subtienden. se repropone sin descanso como tentativa de fundar una "política" que logre estabilizar su legitimidad sobre el poder constituyente de lo "social" y sobre los antagonismos que están presentes en ello. En buscar definir dónde resida. después socialista. es también neeativa. que está en el centro de la ontología política.las forma. hoy día."Multitudo et potentia ": el problema La historia del poder constituyente. Pero es igualmente verdad que el significado de estos acontecimientos está inscrito en la conciencia de todos nosotros. para sostener un procedimiento absoluto constitucional que se oponga al concepto de soberanía. esta continuidad. CAPÍTULO SÉPTIMO LA CONSTITUCIÓN DE LA POTENCIA 1. Es por tanto evidente que el término del camino que empezamos a recorrer consistirá en el confrontarse con la actual crisis del constitucionalismo. y su forma de organización de la sociedad. cómo se representa. El viaje que proponíamos no concluirá en síntesis ideológicas ni se contentará con la evolución del concepto. porque han construido nuevos horizontes de la razón y han propuesto nuevas dimensiones del ser histórico. revela al menos dos continuidades. y es legítimo interrogarlos. considerada a través de las vicisitudes de su devenir. Aquellos acontecimientos tienen significado para nosotros. Sobre cada 28 . el de poder constituyente.. después democrática. buscará por el contrario conducirnos al análisis de la potencia del hombre contemporáneo. Que está inscrito en nuestro ser porque de algún modo lo ha determinado. después de que el nacimiento y desarrollo del capitalismo. Las grandes revoluciones que se han sucedido han expresado la continuidad de un principio constituyente que responde a las necesidades de racionalizar el poder. La una es la que se muestra de manera lineal en la expansión y en la profundización del principio renacentista revolucionario de la constitución ex novo de los ordenamientos políticos de la nueva sociedad. El concepto de constitución republicana. lo habían revelado como crisis: crisis de la relación entre potencia productiva de la sociedad y legitimación del Estado.

esta vez. se manifiesta efectivamente otro hilo interrumpido: la continuidad de aquélla que Spinoza llamaba la pasión constituyente de la multitudo. Y sin embargo. Ahora bien. En el interior de todos los episodios de esta historia. también entre los fallos se afirma el diseño de racionalidad que la revolución renacentista había propuesto como trama de lo político. así como el polo que revela en ella su sucesiva 29 . vehicula el proceso de la emancipación política. Así pues. que está detrás y se prolonga a través de cada una de estas experiencias y cada uno de estos fallos. introduciendo una indefinida dialéctica constitucional de los concretos y singulares derechos de libertad. Ella es la clave de bóveda de todas las tentativas de constitucionalización. expresión racional de un denso proyecto de emancipación de la libertad social y de su realización en lo político. los revolucionarios franceses agotaron en el terrorismo el desgarrón de la aceleración temporal que les había llevado desde el terreno de la emancipación del ciudadano al de la liberación del trabajo. es en el interior de esta primera donde se revela la segunda continuidad histórica del concepto de poder constituyente. complementaria y progresiva. no de un configurarse objetivo. que neutralizará un simple movimiento hacia adelante del sistema productivo: los constitucionalistas americanos. sino de un recorrido. y como dentro de un proceso de acumulación ontológica. la de una trama cada vez más compleja. y si la constitución. la revolución francesa trabaja este espacio en términos de igualdad y en la perspectiva de la liberación del trabajo. no de una acumulación. de modo que Jefferson y la "libertad de la frontera" son trastocados en mixtificación política y en proyecto imperialista. Maquiavelo prepara el terreno a Harrington y a su concepción constitucional de los contrapoderes armados. este proceso tiene una primera continuidad. los bolcheviques cumplen en fin el salto mortal de exasperar el poder del Estado para afirmar la libertad de la sociedad.paso efectivamente este proyecto quiebra: Maquiavelo lo plantea genialmente como problema y da de él una solución utópica: Harrington y los republicanos ingleses prueban una solución en términos de contrapoder político de los productores: solución ineficaz. el concepto y las prácticas del poder constituyente se amplían y transmiten al desarrollo del concepto una especie de irreversible tendencialidad. poniendo así las bases de la empresa bolchevique de constitución del ordenamiento político del trabajo vivo. Al considerar el poder constituyente como virtus de la multitud. continuidad. sino de una acción subjetiva. encierran las contradicciones del espacio político en una maquinaria jurídica tan sosfisticada cuanto manejable y rápidamente torcida. a través de un trabajo sagaz.

como momento de plena compenetración de la voluntad de todos y de la soberanía. su práctica y su tendencia. La trama de la constitución de lo político es sostenida aquí por la expansión indetenible y progresiva de la cupiditas . pero es mejor decir metafísico. siempre. Spinoza recupera y profundiza la definición maquiavélica. de nuevo. y el pueblo es el Príncipe cuando toma las armas. la 'virtud" se encontrará enfrente a la "fortuna". ordenamientos y equilibrios diversos. se realizan en un proceso que atraviesa la desunión y que nutre su potencia en la lucha. el trabajo de la sociedad tropezará con el trabajo muerto acumulado por el poder. como fuerza determinante de la formación de lo social. de construir una forma formante que. así el poder constituyente es pasión de la multitud. porque es la metafísica la verdadera ciencia política del período histórico moderno. determinada en la formación de las instituciones políticas como resultantes del entrecruzamiento de la multitud de las singularidades. en suma. tanto a su inicio como a su término. de esta segunda continuidad. Entre Maquiávelo. Este proceso es siempre constituyente. a través de compromisos. y que se mueve allá donde el curso histórico tiende a extinguir el poder en la decadencia o a banalizarlo en la inercia de la anakyclosis . recupera sin embargo siempre la racionalidad de los principios. En torno y contra esta pretensión leemos las discontinuidades y las inversiones del proceso constituyente de la racionalidad occidental. balances de fuerza. en su fenomenología del poder constituyente. pone las bases de esta perspectiva. Si el Principe es el poder constituyente. la adecuación material de lo político frente a lo social y a su movimiento indefinido. el proceso está siempre 30 . es decir. de organizar una estructura dinámica. impulsando su propio devenir. Maquiavelo. pero también siempre conflictivo: la potencia es a la vez imparable y aleatoria. El movimiento del poder constituyente es incansable. Spinoza y Marx captamos de la manera más plena el desarrollo conceptual. la razón de su desarrollo y de su crisis. Toda práctica del poder constituyente revela. una pasión que organiza la fuerza. solicitando de ella la expresión social. así como en la continuidad y en la capacidad de sentido de la acción de la multitudo podemos leer la tendencia indefinida y siempre resurgente del proceso. sobrepasada y exaltada por la absolutez de la síntesis democrática. El poder constituyente es la capacidad de retornar a lo real. en el origen como enla crisis. una tendencia de la multitud a hacerse sujeto absolutc de los procesos de la potencia.insuficiencia. la definición histórica del poder constituyente. transfiriendo su figura sobre el horizonte de la gran metafísica. esto es. Pero es en esta crisis continua donde vive el poder constituyente.

El poder constituyente transfiere su potencia desde sus posibilidades a concretización de la voluntad. como en Maquiavelo: no es sólo. por así decir. Lo 31 . Está en la realidad. sin perder sus características materiales. los diversos grados de una cupiditus constitutiva. es el resultado de un proceso histórico. pero. en su radicalidad. por una cupiditas que se vuelve pasion de la sociedad y soberanía: y que después redunda. que sigue conjuntamente las reglas maquiavélicas y de la potencia y las espinozianas de la multitudo . reimplantando sus principios en las posibilidades materiales. La potencia de la multitud. en proyecto creativo. El inundo es visto como realización del trabajo vivo asociado y es sobre las modalidades de la asociación como el poder constituyente asume sentidos y direcciones alternativas. las explicita como en un nuevo libro del Génesis. en plena dilatación de la potencia. está en la guerra y en la crisis. Es la determinación de subjetividades concretas. pero ésta es la divinidad del mundo. es propiamente tal: es más bien el producto de condiciones dialécticas abiertas y negativas. expresa una sobrehumana intensidad del proyecto. Marx expresa aquella tensión creativa que Maquiavelo sentía como dote dcl mundo nuevo y quc Spinoza había descrito metafísicamente como omnipotencia de la cupiditax: la expresa como actualidad de objetivación y cuino posibilidad de un nuevo inundo. la tensión del poder constituyente a la democracia no es solamente un acto prospectivo fundamental. El tema del poder constituyente mantiene sus características creativas. el poder constituyente se realiza como tendencia: es siempre reabierto siempre redefinido como absolutez en este su reabrirse. La fuerza creativa se vuelve aquí tan concreta cuanto lo es la fuerza que crea en el mundo contemporáneo la fuerza de construir una segunda figura del mundo. Precisamente en el considerar las contradicciones y los conflictos de las pasiones como fondo del proceso. como en Spinoza.recompuesto y siempre quebrado en adelante. del mundo de la política al de la prótesis natural. como amor que constituye en la multiplicidad la imagen misma del dios viviente. La fenomenología de Maquiavelo se transfiere insensiblemente al proyecto político de Spinoza. Marx se introduce en este proceso teórico de la metafísica occidental. las determinaciones que constituyen siempre un nuevo ser social. pues. la transformación de esta densidad y complejidad de procesos en la unión y en el amor son. la absolutez de la relación entre voluntad de todos y soberanía. por las mismas razones que en los otros autores. En Marx. y el poder constituyente se configura aquí. un acto que. Un dios viviente democrático. entre contindencia de la multitud y totalidad: es la creación. Ni este absoluto. una enorme y completamente artificial "segunda naturaleza'. que encarna las condiciones de lo absoluto.

puesto que conduce la estructura del producir moderno al sujeto de la producción. De ella tiene en cuenta la inmanente oposición. transforma la potencialidad teórica en proyectualidad política. anticipando los resultados. El principio constituyente representa así. sino el de insertar la producción de lo político en la creación de lo social. y a esto imputa su producción y la responsabilidad y los sentidos de este producir. Según Marx. la potencia y la multitud. la concepción iusnaturalista del fundamento social. identificadas las dos continuidades históricas. Este es el segundo terreno de la continuidad histórica del concepto de poder constituyente. el principio de lo moderno. se convierte en umia posibilidad efectiva. esto es. en cuanto dios viviente. La democracia es el proyecto de la multitud. impulsandola hacia la explosión. y concluye. así calificada por Maquiavelo y Spinoza. ¿Por qué? Porque este curso no se supera jamás. Para explicar este desarrollo crítico y dejar su lugar crucial es necesario subrayar y estudiar la relación que liga el desarrollo del pensamiento constituyente en tres dimensiones ideológicas del pensamiento occidental: la tradición judeocristiana de la creatividad. El proceso constituye nte es explícitamente un proyecto creativo. en cuanto capaz de expresar trabajo vivo. está la verdad de la constitucion. Cuanto Maquiavelo y Spinoza habían percibido a niveles diversos de intensidad metafísica y de condiciones históricas. el problema permanece sin embarco.absoluto se m'econoce como prótesis del mundo. precisamente porque es una segunda naturaleza. La democracia. esto da sentido y plenitud crítica a la racionalidad occidental y críticamente la desarrolla de manera radical. plegando su fuerza y su verdad hacia la multitud. es una segunda naturaleza que los hombres quieren gobernar. una democracia real de derecho y de apropiación. Sólo en la multitud. en cuanto fuerza creativa. es aquí conducido a una hipótesis absoluta. Se debe reconocer que el problema del poder constituyente está abierto también después de este desarrollo y más allá de la verificación de la alternativa de su curso histórico. sino un sujeto colectivo que todos juntos hemos construido. la historia del poder constituyente es la sucesión progresiva de la racionalización del sujeto colectivo. sino que se libera. de repartición igual de riqueza y de igual participación en la producción se convierte pues en el dios viviente: en él se identifican el sujeto y la estructura. El proyecto no es ya el de hacer corresponder lo político con lo social. el pensamiento trascendental del 32 . Dicho esto. La democracia como "forma absoluta" del gobierno. Y en esta absolutez de la relación entre sujeto y mundo pone las alternativas del poder constituyente. no un objeto que nos condiciona.

El concepto de creatividad es reconducido radicalmente al hombre. Spinoza y Marx es evidente que su posición atea es radical. En Spinoza. al egoísmo. la dislocación del proceso ascético de la trascendencia al mundo y por consiguiente el dinamismo del ser modal. el ateísmo provoca la reacción crítica del existente contra el ideal: y esto es la afirmación del realismo. Ahora bien. inerte. a la generosidad impone el amor. Ahora bien.fundamento. de la expresión de la multitudo. Pero hay más: en cada uno de estos autores el ateísmo se convierte en un momento constructivo. este humanismo radical se tiñe de colores escépticos y de una consideración cínica de la religión positiva. En Maquiavelo. sin embargo algo les queda ligado. el ateísmo general. sobre todo el príncipe popular. En cada uno de estos autores y en la totalidad convergente de las argumentaciones el ateísmo es una afirmación de potencia. impone la generosidad. de su potencia constructiva. alienado. de lo concreto contra lo abstracto. En Marx el ateísmo se explicita y se declara como reivindicación del ser contra su alienación. del método. El primer límite es pues el que deriva de la tradición judeocristiana de la creatividad. el proceso 33 . Es sobre todo siguiendo la segunda continuidad del pensamiento constituyente. los configura a su imagen y supera los límites de lo real para construir uno nuevo. de su progresivo expanderse de la naturaleza a la civilización. un amor que es la clave misma del mundo. de cuanto está vivo contra cuanto está frío. aquella que se representa en la contínua ruptura del desarrollo histórico y en la permanente reproposición de la potencia constitutiva de la cupiditas colectiva. si consideramos el pensamiento constituyente de Maquiavelo. el desarrollo del concepto de poder constituyente. inclusive en sus aspectos radicalmente críticos. En Marx. En Maquiavelo. el Príncipe. cambia el signo de la existencia y. de revolución. En Spinoza. Pero hay más: en cada uno de estos autores el ateísmo se convierte en un momento creativo. En Spinoza. el mundo es un horizonte absoluto en el cual la acción de ¡a divinidad se vuelve necesaria y por eso mismo complementaria de la existencia: si los modos están en la sustancia es porque la sustancia está en los modos: si Dios está en las cosas es porque la cosa es Dios. En Marx. la cupiditas . está de alguna manera condicionado por estas tres posiciones ideales y aunque las critique. del existente mismo según su propia potencia. socializándose. fijo. como podrá hacerse evidente cómo siempre tales límites se impongan y cómo el problema del poder constituyente sea por eso reabierto siempre. el ateísmo es un arma de combate contra las abstracciones siempre teológicas de la economía del capital. En Maquiavelo. domina el tiempo y el espacio.

Al contrario: en la contradicción que opone poder constituyente y poder constituido. allí la creatividad no se libera de la divinidad. y reconduce la naturaleza misma a la voluntad constituyente. La potencia de la multitud. En esto consiste aquella su crisis. en ella resulta rota la relación entre potencia y multitud. no se comprendería por qué todo sti resultado tenga que ser destruido en el momento mismo en que es alcanzado. sino sobre todo. por ejemplo. potencia de las singularidades y de las diferencias. y el poder constituyente deberá continuar confrontándose con la universalidad del proyecto. pero no menos efectivo) que penetra también las más radicales tomas de posicion ateas y la creatividad que ellas expresaban. si a la creatividad le dejamos la característica de la unidad del proyecto creativo. y la multitud. Haciendo esto. mundanizamos la divinidad y no la sustituimos. Expropiar a Dios de su creatividad no es decisivo. No obstante. Si no fuese así. y bastante más cualitativamente. allá donde por el contrario la potencia se calca sobre la versatilidad de la multitud. Marx). En este sentido. puesto que esta relación se cierra en progresión hacia la unidad.revolucionario construye las nuevas condiciones del existir. Es sobre este 34 . Pero afirmar esto es olvidar que la potencia de la multitud no es sólo potencia de "mucho". Cuando queda la sombra de la unidad teológica. sino potencia de "muchos". a la multitud de alternativas de la creación. queda enredado en un cierto finalismo (residual. en cuanto no es sólo referible al bloqueo de la progresión temporal de la creatividad. allí volvería a tener poder aquella categoría de la totalidad que se une perfectamente con la de la unidad en el reducir lo diverso. lo específico de su definición: en la relación esencial que en ci constriñe creación y multiplicidad. por el contrario. sería reducida a ser un fantasma unitario de la potencia. en el absorber y en el homologar las multiplicidades singulares. sino también la de la universalidad. No es ésta la enseñanza que la práctica histórica del poder constituyente nos ha transmitido. En esto consiste. En esta perspectiva. es siempre concebida aquí en la figura de la unidad de la multitud. su incesante expresión de vitalidad. esta formidable me/ange de elementos críticos y constructivos no logra evitar de manera definitiva aquel punto de la tradición judeocristiana en el que toda experiencia es reconducida a la unidad. Allí donde existe todavía la posibilidad de imputación unitaria de todos los actos creativos de la potencia. La unidad vuelve a ser el presupuesto. Spinoza. hasta en su radical anomalía. el punto de vista de nuestros autores (Maquiavelo. del mundo de los hombres. lo propio del problema constituyente. el primero no tiene sólo la cualidad de la creatividad. no se desgarra de la última característica calificadora de la concepción religiosa de la creatividad: interpreta su unitariedad. que es propia de su concepto.

y es que en la historia del poder constituyente este último se presenta como oposición radical y continua en las confrontaciones del iusnaturalisrno. También en este caso es evidente que el poder constituyente no tiene nada que hacer con el iusnaturalismo. creación contra contrato. es relevante.terreno sobre el que el ateísmo debe probarse. asoma un cierto humanismo abstracto. como para hacer grotesca una eventual definición de su pensamiento como iusnaturalista. opuesto a la creatividad sin condiciones del trabajo constituyente. Algunas veces. un duro límite. como la tradición itmsnaturalista intenta cerrar la potencia dentro de un esquema preconcebido. Se puede decir algo más. En este ámbito. es además una jaula que encierra la racionalidad moderna. vitalidad e innovación contra orden y jerarquía. antes pues de aquella tentación a la unidad qtie la negación de la divinidad de cualquier modo reduce. configurado sobre todo en el residuo ideológico "comunismo primitivo". el poder constituyente debe prestar siempre atención y luchar para no ser asimilado a una de las familias iusnaturalistas. feroz adversario de todo "pomposo elenco de derechos del hombre". el naturalismo tiene desarrollo tan torcido y tan materialistamente connotado. en su creatividad y en stm progresión. Así pues. Tanto en Maquiavelo como en Marx no hay de él sino menciones irónicas. se expe rimentan series causales más amplias y equívocas que las que lógicamente se pueden inferir. en ctmanto figura del racionalismo moderno. El punto de vista iusnaturalista es el segundo límite en qtme incurre la teoría histórica del poder constituyente que hasta aquí hemos visto en acción. Y también en Spinoza. En efecto. siendo dinamismo contra la estática iusnaturalista. En Spinoza es difícil experimentar semejante fuga: ni tampoco el estudio del pensamiento profético. Ciertamente. su creatividad podría siempre ser entendida como expresión de un presupuesto. sino un contexto en el cual una serie de sentidos y significados de la racionalidad moderna buscan determinación. Dicho esto. no es sólo una doctrina. porque implica una influencia perversa. pero. Tanto la tradición judeocristiana intenta bloquear la potencia empujándola hacia una perspectiva unitaria. que comporta algún elemento de finalismo en la consideración del objeto histórico se pliega a presuposiciones de este tipo. y en la de las ideas que ellos se hacen de la vida. el iusnaturalismo. Maquiavelo desflora esta reducción iusnaturalista cuando asume el esquema del "retorno a los principios" como motivación y articulación del principio constituyente. Si en el primer 35 . es preciso sin embargo subrayar que en la historia concreta de los hombres. todo esto tiene poco que ver con el iusnaturalismo entendido corno sistema de pensamiento y función disciplinar. En el mismo Marx. de cualquier modo.

intenta poner lazos y trampas al diseminarse de la potencia constitutiva. sobre la línea teórica qtie conduce a Rousseau y a Hegel.caso es sobre todo atada la multitud. El poder constituyente es tomado en la especificidad de su concepto. hasta el punto de hacer de la potencia la característica de la misma definición del sujeto. en el segundo lo es sobre todo la potencia: en ambos. la construimos y la significamos'. La gran ventaja de las teorias formales consiste en el hecho de que ellas no intervienen sobre la realidad de los objetos. sometiéndolos a esquemas unitarios o evolutivos (de todos modos equívocos): ellas intervienen sobre las condiciones de imaginabilidad de los objetos. sino que son tomados aisladamente. es aplastado bajo la indiferencia de lo real. más complicada es la situación cuando se mira al trascendentalismo formal. Se presenta en la figura del idealismo o en la del formalismo: en ambos casos. Pero esta continuidad es plana y neutralizante: el poder constituyente es anulado en su especificidad innovadora. la relación abierta multitud-potencia es bloqueada. aprehendiéndola. son tomadas en seria consideración todas las determinaciones. En esta perspectiva. de la indiferencia absoluta. Kant nos dice que la revolución es un objeto de nuestro pensamiento. Y puesto que lo real es un continuo proceso creativo. Mucho mejor conocedor del problema planteado por el poder constituyente es el formalismo kantiano. pero al mismo tiempo diluido a través de una proyección de sus efectos sobre la indefinida superficie de la realidad entera. ¿Cómo es pues imaginable el poder constituyente? En el idealismo absoluto. no hay problema: las condiciones de imaginabilidad son las de la imaginabilidad de lo real. Y si en el idealismo trascendental es fácil identificar la directa mixtificación del poder constituyente. que nosotros la aprehendemos y que. la revolución no puede terminar jamás: ella es el alma de la 36 . el poder constituyente no es más que una forma de este proceso. Hegel intenta hacer circular la innovación en el sistema de lo real: de hecho. Y ni siquiera desaparecen las potencialidades creativas de los sujetos. Pero veamos las cosas una por una. pero son tomados individualmente. Aquí no desaparecen ya los términos -ni la potencia ni la multitud-. él no puede de tal modo más que sublimar la potencia innovadora en la repetición de lo real o concluirla en la hipóstasis de la potencia absoluta: esto es. ¿Qué le sucede aquí al principio constituyente? En él. Hay otro nivel sobre el cual el poder constituyente es esperado al acecho por el poder constituido: es el terreno del trascendentalismo. Pero es en esta relación abierta en lo que consisten el concepto y la práctica del poder constituyente. al entrecruzamiento democratico y radical de potentia y de multitudo .

la operación crítica. de ligarse a la revolución como a una función esquemática de la razón. esta imaginación colectiva en acción. aquí nos encontramos frente a una figura sofística apta para la negación del poder constituyente. siempre repetido y siempre repropuesto por el poder constituyente . lejos de obrar una mediación progresiva. ¿qué significa todo esto? En realidad. si estos obstáculos son fundamentales cuando el poder constituyente se convierte en poder constituido. no lo son del todo cuando el poder constituyente expresa la potencia de la relación crítica que lo constituye. y la más interesante. la revolución se aprehende en el proceso y. ¿Qué decir? La primera conclusión.no ha 37 . Desde este punto de vista -podría añadir el objetor-. la relación entre multitud y potencia está interumpida. se afirma como forma ética. Lo que aquí se desvanece es la esencia misma del poder constituyente. y en este sentido no puede ser neutralizado. al continuar viviendo como potencia y reorganizándose como multitud. y la potencia está resuelta en el conjunto de los individuos. El poder constituyente es confiado a la ética. hurtado por lo tanto a la política. ello sucede porque el poder constituyente -aun quedando indemne en su concepto y en su práctica. se presenta como paradigma de una dimensión temporal abierta sobre el futuro. No es así. los individuos transformarse en colectividad. como innovación y prótesis del ser. en efecto. se podría objetar. En esta figura. confiado al individuo. El poder constituyente es neutralizado en el individualismo. Queda de él una pálida imagen liberal. la podemos extraer observando que. esto es. la libertad individual hacerse democracia. es un elemento factual. no excluye desarrollarse en el proceso de la imaginación. La tercera conclusión. en el formalismo kantiano. una vez más. las dos corrientes que en la historia han definido el poder constitiuyente se podrían reunificar.ética. Se presenta pues de cualquier modo como principio creativo. no puede ser neutralizado. Esta apertura sobre el futuro. rompe el nexo problemático de la potencia y de la multitud. el poder constituyente. más allá de estos límites. pone su definitiva figura en la preeminencia de lo ético sobre lo político y aisla el poder constituyente en la vacía intencionalidad individual. su eficacia histórica. Ahora bien. allí donde por el contrario la potencia del poder constituyente es siempre y solamente democrática. Sobre este terreno. Pero. hurtado a la colectividad. que se presenta siempre y solamente como acción colectiva. respecto a esta larga historia y este conjunto de límites y de contradicciones. es que. si aquellas oposiciones antes recordadas son eficaces. La segunda conclusión consiste en observar que. en el proceso de aprehendimiento. en la categoría del individualismo. este individualismo formal es abierto.

ahora. el principio radicalmente constitutivo del ser. En todo caso. cómo este destino se vacía de eficacia. pero el umbral de superación es puesto tan alto que solamente el misticismo parece alcanzarlo. simpliciter. el bloque constituido etectual. El Estado. sino problema suscitado por cada rebelión del poder constituyente. interna clave de comprensión y de expresión? ¿Qué es. mucho más a menudo la ha reinventado y relanzado. la posibilidad de la ruptura del horizonte racionalista se pliega. La continuidad ontológica del pensamiento constituyente ha sufrido la hegemonía del pensamiento racionalista. Nuestro problema será pues. todo esto está perfectamente claro: en Spinoza.ser definitivamente simplificada: sustrayendo de él aquella componente que veía siempre en cl la solución mixtificada. La dúplice historia del poder constituyente puede quizá -éste es al menos nuestro problema. la expresión de la potencia? Todo cuanto hemos venido estudiando hasta aquí nos impone este límite del análisis. Esta continua impulsión para superar el límite racionalista lleva el poder constituyente del liberalismo a la democracia y al socialismo. la concepción tradicional de la soberanía reaparecen cada vez para concluir el proceso constitutivo. para expresarla completamente en la plenitud de su intensidad. Es hora de comprender si dentro de esta crisis no se ha instalado. después de haber funcionado como motor del desarrollo del racionalismo occidental. 38 . de su trama de racionalidad. así como por cada crisis suya. capaz de prótesis constructivas sin fin? ¿Es posible construir un concepto de lo "político" que se confunda con lo social y un concepto de lo "social" que encuentre en lo político su propia. sobre lo real: pero la realidad es utopía. la ruptura es señalada. esta orilla del problema. Es preciso analizar cómo el poder constituyente.logrado ntinca liberarse plenamente del concepto progresivo de lo moderno. el poder constituido. En Maquiavelo. buscando sostén histórico. pero cada vez se pierde en la imposibilidad de establecer el límite como absoluto. El gran filón de la filosofía materialista y de la teoría democrática con el que se ha identificado la historia del poder constituyente es experimentado en la confusión con atradición racionalista: a menudo la ha sufrido. a falta de alternativa. se pueda ahora replegar sobre su propia fuerza singular. no simplemente tema ideal. La ruptura termina por funcionar como motor de racionalización. en Marx. el de comprender cómo este camino de contradicciones llega a su fin. la ruptura del racionalismo funciona. como relance del racionalismo y no como decidido y definitivo ir más allá de sí mismo. más sólidamente que nunca. Multitudo et potentia: ¿es posible considerarlas como índice de un conjunto productivo.

Este esquema espacial constituye un área de independencia del poder constituyente y afirma la atitonomía de este último. Ahora bien.La disutopía constitutiva ¿Qué significa romper el esquema de lo moderno desde e punto de vista del poder constituyente? ¿Qué significa ir má allá del proyecto de racionalización que es propio de lo moderno. Este mecanismo está por un lado suelto hacia la representacion horizontal de todas las dimensiones de lo social. la generalización y la formalización de los procesos administrativos consolidan y fijan este sistema de neutralización del poder consti tuyente. en el ámbito del pensamiento constitucional? Para responder a estas preguntas tenemos que dar un paso hacia atrás y considerar nuevamente el desarrollo de los modelos de poder constituyente en su interacción con los modelos constitucionales realizados. En la época contemporánea. puesto que está totalmente investido del proceso de "representación". en la estabilización de stis componentes dentro de un SiStema geométrico de controles. el poder constituyente es absorbido e interpuesto dentro de un esquema espacial. aquella realidad constitucional que se realiza a través de las revolticiones inglesa y americana de los siglos XVll y XVIII. se desarrollan los procesos constitucionales. está predisptiesto a su mediación vertical. La división y el control recíproco de los organos del Estado. a partir de un "espacio" que se ha hecho "político". después de haber puesto en acción un doble mecanismo de organización de lo social. siguiendo a Pocock. en la actividad de las Cortes supremas o en el poder de iniciativa de otros órganos del Estado. El poder constituyente está así diluido en el mecanismo representativo y no puede va mostrarse sino en el "espacio político''. de cualquier modo neutralizado. en este caso.2. La racionalización del sistema político consiste ptles. el modelo "atlántico": o sea. sea la de la racionalización del "espacio político". desde un segundo punto de vista. Esto es. es suscitado un primer grupo de problemas de lo que habíamos llamado.. El poder constituido se presenta como mediación centralizada. consiguientemente. enmascarado. en estas experiencias. parece que la modalidad específica en la que. las filosofías políticas funcionalistas representan el relais de las contractuales y constitucionalistas 39 . mientras. Los eventuales desequilibrios que la vida histórica de las sociedades puede determinar que deben ellos mismos ser comprendidos en un mecanismo oc regulación o de compensación funcional para el mantenimiento del orden. Aquí reaparece. se determina el encerramiento del poder constituyente y. En esta perspectiva.

sino la concreción del trabajo: no el poder constituyente en una limitada figura política. sino más bien está.(en el sentido del ancien régime ) que la han precedido. Ciertamente. complicado. en este caso. así como un cierto jeffersonismo. ¿Qué significa. resulta. la innovación a la que asistimos aquí es enorme: no el lugar. romper el esquema de lo moderno? En los episodios históricos que hemos considerado. los ligados a las revoluciones francesa y rusa. además. tanto. debe ser neutralizado cuando se presente como determinación innovadora. o suprimida del cuadro teórico de análisis de los presentes ordenamientos. sino el poder constituyente como forma de la fuerza productiva de la sociedad. o bien dislocada hacia situaciones arcaicas en las que el espacio político no se ha formado todavía. la racionaL zación pasa a través de un proyecto de organización del tiempo. unas veces abierta y otras cerrada. 40 . Pero el problema permanece. para las concepciones atlántica y para la geometría de su espacio. la respuesta a un cuestionamiento análogo no sólo no permite resolver el primer problema sino que. lo complica Tanto en el primer caso el poder constituyente era encerrado en el poder constituido como en un esquema de organizacion racional en el espacio. más o menos formalizada. se plantearon estos problemas. El poder constituyente es aquí concebido como extrañeidad o bien como interioridad para distribuir en el espacio de las mediaciones: en todo caso. reabsorbible sobre un arco más amplio de posibilidades. Mas no por esto está cancelado el problema. ir más allá y eventualmente contra el proceso de constitucional ización así consolidado? ¿Qué significa. por así decir. en este segundo grupo. Si ahora consideramos el segundo grupo de experiencias constituyentes y de sistemas constitucionales que hemos venido estudiando. sino la actividad de los hombres es tomada en consideración: no la generalidad abstracta de los ciudadanos. en todo caso predispuesta a controlar toda innovación. Las soluciones que ofrecieron no fueron ni adecuadas ni eficaces: en ciertos casos produjeron por ende efectos opuestos y perjudiciales. siempre y solamente un incidente. muchos de los problemas insolubles para el constitucionalismo espacial se vuelven manejables y el poder constituyente. Harrington y los revolucionarios ingleses. un espacio recorrido por una geometría constitucional. respecto a este primer grupo de determinaciones historicas del poder constituido. Desde este punto de vista. Es desde este punto de vista completamente obvio desde el que la misma interpretación de los fenómenos revolucionarios y del poder constituyente en acción debe ser. El poder constituyente es. La valoración negativa del poder constituyente está sobredeterminada por la concepción espacial de lo político.

del continuo trascender y de la mediación irresistible de toda insurgencia constituyente. en esta fase. un entrecruzamiento de poderes e intereses. de fijación de normas de participación y de exclusiones. La maquinación de esta reducción es temporal. su capacidad de imponer aceleraciones que muestran la potencia de la multitud que se ha vuelto productiva bajo todos los aspectos. cada tiempo tiene su constitución. y de cualquier modo sometido a una dialéctica que debe siempre encerrarlo de nuevo. temporalmente. La legitimación inviste el tiempo para hacer de él 41 . Insoportable es de cualquier modo la ruptura del orden temporal del desarrollo. como esquema de la racionalización. Y los tiempos diversos reducidos a cero. ¿En qué consiste la racionalización del tiempo aquí operada? Consiste en la constitucionalización del trabajo. en su sumisión progresiva y articulada a la regla de empresa y a la norma de reproducción social del trabajo organizado. Su única dinámica es la del valor de cambio. La máquina temporal está cerrada. No el funcionamiento. Las reglas de la representación vienen también reconducidas a este esquema dialéctico y sometidas a la temporalidad concreta de la norma de reproducción del sistema y a la regla de empresa. del progreso de la libertad como de la distribución de las riquezas. una geometría física de temporalidad preconstituida. de límites y condiciones. están aquí subordinadas al mando de un poder constituido como dialéctica del tiempo. A la constitución formal se superpone (y al mismo tiempo es precedente) una constitución material: es decir. en la clave teórica del pensamiento constitucional. cuando sea absorbido en el sistema. pero no menos eficaz). El poder constituyente. el valor normativo es el del cambio en su relativa autonomía (autonomía relativa. De la legitimidad formal se remonta a la ación productiva del sistema: no legitimidad ancien régime. sino la dialéctica. se convierte pues. Las constituciones pueden sucederse. Una dialéctica de la recomposición. La temporalidad real es aquí despedazada y reconstruida como horizonte del ordenamiento. en cuanto valor de uso. lo es a medida de su capacidad de dinamización y a condición de su siempre repetida neutralización dialéctica. la constitución es una máquina temporal. La dinámica temporal del poder constituyente. El poder constituyente. sino legitimación dinámica.agravado. A la geometría espacial se opone. pero siempre el tiempo tiene que ser constitucionalizado. es expulsado de la escena o considerado liminarmente. productiva. históricamente definido. No son ya la representación generalizada ni la mediación espacial las que regulan la sociedad desde el punto de vista político: el tiempo es aquí sede del control y de la mediación. la medida del tiempo es la del mando.

El terror y no la liberación: éste es el éxito que el racionalismo moderno determina al 42 . con la continua tensión y atención para cerrar toda emergencia constituyente dentro de instrumentos alienados y pervertidos de dinamización del sistema. en las revoluciones francesa y rusa. ir más allá de esta figura constitucional? Como hemos visto. de subordinarlo al movimiento. no se presenta ya como objetivo. sobre este punto. El realismo analítico de Max Weber asume en este cuadro. es la revolución permanente. sobra su contintiidad.routine administrativa. se hubiesen vuelto capaces de absorber el espacio constitucional. no efectiva. el poder constituyente fundado sobre la temporalidad ingiere el espacio. Esta solución del problema es sin embargo. Es extraña la paradoja a la que asistimos aquí: la igualdad. que asume en el tiempo las carac terísticas del proceso cooperativo de la individualidad. también el racionalismo moderno impone. la única respuesta efectiva a este problema ha consistido en la aceleración del tiempo: una aceleración que intenta superar con insistencia los límites puestos al poder constituyente. se vuelve paroxística: en ambos casos degencia en el terror. como hemos visto. efectivamente. de la producción de singularidad. su hegemonía. lo pone como dinámica de su proceso. como manifestación del poder constituyente en acto. para controlarlo dentro dc procedimientos dinámicos. Es el sentido activo de "terminar la revolución". la aceleración del tiempo contra el bloqueo. y si el proyecto empuja el problema hacia adelante y hace de él sustancia de cosas esperadas. El mismo concepto de colectividad es modificado en este punto de estructura totalitaria e intensiva pasa a ser categoría social extensiva. La reivindicación a la igualdad aparece como la forma en la cual la aceleración del tiempo histórico revolucionario. en este proceso. Esta insistencia sobre el tiempo. ante este segundo grupo de experiencias dc racionalización del poder constituyente. De hecho la liberación del elemento juntamente temporal y colectivo es anómala. Sobre este paso y resistiendo a la constitucionalización. para el constitucionalismo dialéctico. la reflexión viva del poder constituyente en el proceso revolucionario determina otras perspectivas. Es como si la insistencia sobre el tiempo activo. sino sólo posible y eventual. el mismo valor propositivo y paradigmático que. ha tenido durante siglos la teoría de Thomas Hobbes. Pero. en ambos casos. En este tiempo informe y precipitado se articula efectivamente una difusión generalizada del poder constituyente y se implanta irreversiblemente su pretensión de eficacia. ¿Qué significa. se consolida. sino como condi ción. para el constitucionalismo funcional. es decir.

Sobre la potencia de una realidad que no logra hacerse efectiva. Entre Heidegger x Schmitt se realiza no tanto el vaciamiento conclusivo de la racionalidad de lo moderno. Allí donde la anomalía no logra pasar a ser hegemonía. La adhesión del pensamiento de Carl Schmitt a la filosofía spinoziana de la potencia está todo situado bajo esta luz. como instante voluntario de vaciamiento de lo real y praxis de negación de toda determinación. es vaciado de toda dimensión constituyente ontológica. su progresión lineal y la tendencia a la reducción a cero del mundo de la vida se presentan como obstáculo insuperado: esta sustancia se infiltra en el proceso alternativo. arrancado a toda posibilidad de alternativa espacial o temporal a la torna o al destino de lo moderno. Volvamos a lo nuestro y. es por tanto exasperado en su relación con la racionalidad. ciertamente-. a la pregunta: ¿qué significa romper el 43 . empujado fuera de toda vitalidad. considerado como la negatividad de toda cupiditas. Poder constituyente. impidiéndole encontrar el lugar de lo real y constriñéndolo así a la alternativa entre la utopía y el terror. La sola determinación existente es la del determinar. Allí donde la indicación filosófica se hace ideología. y por tanto lectura e indicación para la praxis colectiva.En qué sentido? En el sentido de la muerte. El tiempo del poder constituyente.sobreponerse al desarrollo ontológico del poder constituyente considerado en esta perspectiva. minándolo desde el interior. allí el poder constituyente es definido como "decisión pura". es negativamente polarizado en la dimensión de su crisis en relación con la racionalidad de lo moderno. Superdeterminación absoluta como polaridad absolutamente opuesta a la definición del poder constituyente. Se convierte en tiempo del "ser para la muerte". perspectiva implacable y totalitaria redtmcción a lo negativo del ser en el mundo. y puesto como oscuro aparecer de una voluntad de potencia completamente indemne de los fantasmas de lo moderno. El poder constituyente es tomado como terror. El fascismo es esta perversa concepción del poder constituyente. El tiempo continuo de la racionalidad capitalista. y con esto mismo. pero al mismo tiempo absolutamente enemiga de toda determinación de la potencia de la multitud. allí la alternativa a la utopía es reducida al acto brutal del uso de la fuerza: este es el fundamento cínico del destrozo fascista del poder constituyente. se enoanchan entonces turbadoras y perversas representaciones ideológicas. ¿. formalmente asumido. cuanto su complacida superdeterminación. en esta perspectiva. si no precisamente la del negar. en el vacío de determinaciones a que ha quedado reducido. es concebido como sustancia negativa. por tanto.

Pero -y éste es el punto esencial. Pero de esto ya se ha dicho bastante. pero revela la inconmensurabilidad de la expresión de la potencia de la multitud. El límite está puesto contra una ilimitada voluntad de potencia de la multitud: en esta relación se convierte en un obstáculo. aquí la multitud se muestra como 44 . La falta de éxito es la afirmación de una voluntad que emerge sobre aquellos aspectos de resistencia que se reproducen de igual manera en el tablero de ajedrez. así como hemos visto analizando en su orden histórico las fases de la formación del concepto. de aferrar su concepto. Es esta inconmensurabilidad la que consuma de manera definitiva el concepto moderno de racionalidad lineal y progresiva. desde el punto de vista del poder constituyente'? La primera respuesta relevante para avanzar en la investigación consiste en subrayar la efectiva reasunción de la concepción del espacio en la del tiempo constituyente. Esta absorcion no niega la especificidad de las determinaciones espaciales. de hecho. encarna la topología en la tendencia. La potencia constitutiva rompe y trasvalora el espacio en el tiempo. Esta crisis es general continua: no es definible como crónica de los acontecimiento y de las experiencias revolucionarias. sino que libera la praxis. Y puesto que esta potencia es potencia de la multitud. del devenir revolucionario ante las cons trucciones políticas. es la revelación de un "fuera" que se ha hecho 'dentro". siempre ineficaz pero siempre replanteada. Este tránsito fundamental no es solamente formal: su contenido es. Una segunda reflexión es asimismo posible: es la relativa a la coiitinuidad de la crisis del poder constituyente en cuanto potencia histórica.esquema de la racionalidad de lo moderno. líticas no compete sólo a una fenomenología del proceso histórico. al ser constituido. la inseparabilidad del concepto de potencia del de multitud. La tercera reflexión deberá pues llevar al cambio de naturaleza de la praxis constitutiva. La crisis es un límite. pero las pone en relación apremiante con la totalidad del movimiento. Se presenta como continua interrupción del ritmo constitutivo. Su definición no viene dada por la efectividad del resultado. pero es también. y sobre todo. Y es profundizando en este terreno de lo negativo como el encuentro y las contradicciones se hacen activas: el límite no encierra. pone la geometría al servicio de la física.en el tiempo mismo indica la crisis como actividad. el replegarse del desarrollo histórico sobre esta omnipotencia. pero lleva a una ontología negativa del desarrollo estructural del poder constituyentes El encuentro entre devenir revolucionario y construcciones po. un obstáculo. Se trata de ir más a fondo sobre esta crisis. sino por la efectividad de intentar siempre un nuevo éxito.

no como resultado último de la razon. por consiguiente una creación que no tiene nada que ver con la simple linealidad de la racionalidad moderna ni. en un origen. en cuanto tiempo conducido a la potencia.sujeto. interrupción. Todo esto en el cuadro de una ontología negativa. transformarse en una apertura positiva: que no niega la crisis. nos permite llevar el concepto dentro de la totalidad del ser histórico espacio-temporal (totalidad crítica. nos impulsa a espaciar su análisis de la estructura al sujeto. Las condiciones de realización del poder constituyente se dan pues en cuanto espacio reconducido al tiempo. El concepto de poder constituyente recupera su historia y se forma conclusivamente como concepto de la disutopía constitutiva. He aquí pues como la crisis pone en movimiento la reconstrucción una potencia que atraviesa la multitud y que en este atravesamiento se muestra y se cualifica. pero sobre todo . Y yo creo que Gramsci lo ha captado bien. separación. es la subjetividad de la creación que nace de la crisis. Esta interiorización de la crisis en el concepto nos permite ver el movimiento del poder constituyente como respiración incesante de la praxis en otros términos. Crisis. precisamente porque es crisis. Sino que. Es sobre todo en Maquiavelo donde esta definción reenvía -cierto que también en Spinoza y en Marx. el del nacimiento del concepto. por así decir. Es donde la linealidad progresiva de lo moderno se encuentra con la nada de sus efectos. De la crisis del concepto de poder constituyente al concepto del poder constituyente como crisis. llegados a este punto de la investigación. por otra parte. pero siempre totalidad) y. Por un lado efectivamente el Príncipe como elemento de la crisis. Releamos este pasaje. donde nace la subjetividad constituyente. en cuanto potencia conducida al sujeto.a su capacidad de vivir radicalmente. a partir de la 45 . organizarse y ser suscitado a la acción colectiva. nos es permitido ver la crisis del concepto de poder constituyente. cuya incesante historia hemos seguido. sino como producto de su juego. que desea. en su desesperación. continua e incesante. He aquí pues el residuo utópico del poder constituyente transformándose en disutopía operante y constitutiva. en Maquiavelo. el momento histórico privilegiado. Por primera vez. como exigencia "de un pueblo pulverizado y disperso". de otro lado. con la utopía. la hace interior al concepto. la potencia constitutiva es una radical fundación subjetiva del ser. pero. disutopía: pero aquí implantación del movimiento constituyente sobre la subjetividad. Esta subjetividad constitutiva nace de la nada de las determinaciones de lo moderno y sobre la totalidad. de la acción de la multitud.

. sin principio n fundamento que estén fuera de la potencia de la multitud. El poder constituyente. también la única interpretación realista e historicista de la real dad. Es importante hacer notar que lo que es progresivo no es aquí un eventual proyecto iluminístico: es.está aquí afirmado.. no puede ser una persona real. la de un in ductivismo radical que forma el poder. La forma política de la disutopía es esta forma política completamente nueva. Una voluntad colectiva para cre ex floro. de la desunión. la nueva organización de la praxis. es un hombre parcial. de la crisis. una filosofía de la historia y una ética igualmente singulares. cierta mente no entendido en un sentido moralista. que quiere crear nuevas relaciones de fuerza. "El Príncipe debe poner término a la anarquía feudal y eso hace Valentino en Romaña. es sólo historia en acto y filosofía en acto. que nace sobre la nada de toda determinación o destino preconstituido y preconstituye colectivamente toda determinación y todo destino! El pensamiento del poder constituyente como crisis potencia. Aplicar la volur tad a un nuevo equilibrio de las fuerzas realmente existentes operantes. originariamente. como multitud y sujeto -como constitución de la potencia. ¡Qué formidable imagen ésta de una subjetividad nueva. y por eso no puede no ocuparse del deber ser.. La metodología es la de la reconstrucción del objeto sobre la hilera de una intuición genealóeica radical. "Su fiereza se vuelve contra los residuos del mundo feudal. pero en el mismo momento construye y eriaza una metodología. radicalmente nueva. El "deber ser" es pues concreción.dispersión. un político activo.. "El moderno Príncipe. el mito-príncipe.". puede ser sólo un organism un elemento de sociedad complejo. apoyándose en las clases productivas. Todos los hilos de nuestra investigación comienzan a reanudarse aquí. por el contrario. un individuo concreto. no contra las clases progresivas". "Maquiavelo no es un científico. pero par dominarla y superarla.. en el que ya tenga inicio concretarse de una voluntad colectiva reconocida y afirmad parcialmente en la acción.. un hombre de pasiones poderosas. sus objetos y sus sujeto sobre la base de la potencia de los deseos y 46 . es sien pre moverse sobre el terreno de la realidad efectiva. en cuanto forma de la disutopía. muestra un concepto singular e irreductible de lo político.... pero de una concreción y racionalidad todavía n verificadas y criticadas por una experiencia histórica efectiva universalmente reconocida.. comerciantes y campesinos. radicalmente colectiva. y para dirigir hacia metas concretas racionales.. fundándose sobre aquella determinada que se mantiene progresiva y potenciándola para hacerla triunfar. sólo política".

la crisis. construido como evento de su absolutez. El método no es sólo constitutivo. El sentido de la historia es el contraluz de su normal carencia de significado. Pero este fondo y depósito ontológicos son activos sólo en la relación siempre nueva de potencia y de multitud y se vuelven de nuevo efectivos únicamente contando con el evento singular. la versatilidad total del ser. Continuidad y memoria compiten solamente con el evento. y llega como un acontecimiento absoluto. No la inasible multiplicidad. aquel punto de crisis y de negatividad en torno al cual. radicales descubrimientos de temporalidades diversas. Pero su construccion seria imposible. ardientes en su imprevisibilidad e inmediatez. la serie de los eventos absolutos y de las insurrecciones del sentido se consolida sobre la base ontológica del desarrollo de las conciencias y de los conceptos. dentro de súbitas intempestividades. sino la multitud.lo articula así en la redes de la multitud. No sólo "mille plateaux". hay sólo radical continuidad de lo discontinuo. sino mil direcciones. Es propiamente una "no"-filosofía de la historia. sino innovación. no hay tampoco memoria. la multitud es conducida a reconocer su propia potencia. Es la relación entre multitud y potencia la que determina de vez en cuando el sentido de la historia: y este sentido se da solamente cuando es arrancado a la continuidad y conexionado con la multitud. de vez en cuando. El sujeto está construido sobre estas dimnensio nes. y competiría con h categoría de lo "malo infinito". La filosofía de la historia del poder constituyente como forma política de la disutopia es igualmente singular. si la negatividad. redes. No hay ningún finalismo. se encarna ella también en la relación de la potencia y de la multitud. la subjetividad es una prótesis del movimiento y de sus infinitas determinaciones. la re sistencia no permitieran a la multitud recuperar la determina ción central crítica. variables. sino constituyente. La ética del poder constituyente. para decirIo con propiedad.a la disipación "realista' y "soberana" del tiempo. como forma política de la disutopía. tejidos contradictorios que sólo la resistencia. la negatividad combinan y ponen en forma positivamente. el rechazo. continua reaparición del tiempo de la potencia como alternativa -pero al mismo tiempo resistencia. Entre los eventos no hay una plana continuidad. y. su multidireccionalidad siempre singular. Es una 47 . La memoria es un producto del poder constituyente en acto: no es continuidad. El poder constituyente describe su continuidad ontológica (y da lugar a una memoria) sólo si el evento absoluto lo activiza. Ciertamente. Porque los procesos constitutivos de lo real histórico son discontinuos.

que comprende inmediatamente las singularidades en las condiciones de realización de la multitud y de su potencia. Esta democracia es lo opuesto al constitucionalismo. sobre sus desuniones y sus antagonismos. mejor aún. lo agarra por los 48 . sea trascendente o trascendental. No pierde de vista la debilidad de las singularidades en el constituirse como multitud. como máquina predispuesta no tanto al ejercicio de la potencia cuanto al control de sus dinámicas. Pero de este proceder hacia la multitud y de aquella voluntad de expresarla como potencia absoluta hace su regla. y en todo caso presuposición de tendencialidad plana de la relación entre multitud y potencia. Su expectativa del evento constituyente se empeña eii la constitución del evento. No deja aparte las consideraciones de la complejidad. Henos aquí en un último punto de observación: esta forma política del poder constituyente que llamamos disutopía y que comprende sus propias valencias nietodológicas. lo ahoga consecuentemente en la sociologia o.ética abierta. impermeable a las modalidades sini~ulares del espacio y del tiempo. de todo testimonio un acto de militancia. no parecerán extrañas las paradojas que surgen en el constitucionalismo cuando intenta definir el poder constituyente. Entendámonos: porque aquí democracia significa expresión multilateral de la rntiltitud. de todos modos externo a este radical absoluto terreno de inmanencia. es la ética. histórico-filosóficas y éticas. El constitucionalismo es un aparato que niega el poder constituyente y la democracia. no puede aceptarlo como actividad distinta. Esta apertura ética se experimenta continuamente sobre las determinaciones concretas de la multitud. El ser ético persigue en la singularidad el imposible cometido de realizar la sustancia de la disu topía. radical inmanencia de la potencia. Etica es consiguientemente la exclusión de la utopía como afirmación de una alienación. impidiendo a cualquier poder externo aproximarse o declinar los modos de la potencia. La disutopía es la única posibilidad de expresión de la potencia y en ella están incluidas todas las apohas críticas de la relación entre ésta y la multitud: el testimonio del proceso. exclusión de todo signo de definición externa. podemos llamarla también "democracia". ni de la natural de las pasiones ni de la histórica de las instituciones. de órdenes de fuerzas inmutables. ilegacion pura del constitucionalismo como poder constituido. El constitucionalismo es trascendencia: pero sobre todo es la policía que la trascendencia establece sobre la integridad de los cuernos para imponerles el orden y la jerarquía. La forma de esta ética es abierta tanto cuanto su enraizamiento es ontológico. en todo momento. sobre su variación. por el contrario. Hace de todo evento un testimonio. En este punto.

inamovible horizonte. Un segundo nivel ontológico. Desde esta unión retorna sobre lo social para revivificarlo. el constitucionalismo. desplegada más allá de los limites ontológicos del proceso. El amor constituye aquí la divinidad. Un deseo que corre por el interior de la multitud en la misma medida en que ella es maquiavélica desunión. después. Que el proceso de constitución de la potencia que hasta aquí hemos venido definiendo está. ética y política. Pero quien naufraga en este encuentro definitorio no es el poder constituyente: es. Angustia y malestar son sin embargo también nuestros. Esto sucede cuando. por el contrario. y así como en la física es el proceso que conduce una multitud de atomos a la configuración de los individuos. por el hecho de estar ahí. toda respuesta evita el poder constituyente. que rompe la continuidad genealógica del primero. acuinulando en el ser mismo el producto de esta tensión colectiva.cabellos construyendo con ellos definiciones formalistas. en la Etica . multitud. nos pone frente no sólo a diversos grados de densidad ontológica. éticamente. También en Spinoza la disutopía e> constituyente: ella extiende la potencia entre la multitud. como tejido de la producción de lo existente. La pregunta sobre la multitud constituye el calvario del pensamiento político occidental: como consecuencia. a la efectividad y al deseo de liberarlo. No resultará extraño que aquí reclamemos el pensamiento de Spinoza. ante todo. la multitud de los individuos reinterpreta la pulsión de la potencia a existir hacia configuraciones cada vez más comunitarias del vivir. Pero este proceso se duplica. los individuos naturales ponen en movimiento los procesos de constitución de lo social. ampliamente ilustrado. en efecto. Este proceso constitutivo es el mismo de la vida. así en la vida social. Los mecanismos de producción de la naturaleza constrtiyen los individuos. siendo su malestar. Es una respuesta cauta y dura que reposa sobre valencias negativas de la disutopía. de la imaginación y de la inteligencia hacia cada vez más altos grados dc densidad ontológica. el amor y la alegría rompen el ritmo continuo del proceso ontológico. La potencia de la multitud se vuelve constitución de la potencia dentro de este proceso. El ser se muestra. no se trata ya de 49 . Pero tanto cuanto la disutopía es desencantada. masiva presencia. Henos aquí frente a un primer nivel ontológico: sobre él se inscribe el paso progresivo de las pasiones. tanto es abierta a la presencia. lo absoluto. o sea. El poder constituyente está ahí. en la indetenible tensión de la multitud a hacerse actualidad de la potencia. Nuestra respuesta a las cuestiones planteadas al poder constituyente no es ni pacífica ni optimista. sino también a la creatividad humana.

la segunda le determina un destino de liberación. nuestra estupefación y nuestro entusiasmo nacen del hecho de que el desgarro entre necesidad y libertad está inserto en la ontología. una nueva apertura de la multitud hacia figuras cada vez más altas de constitución de la potencia. y experiencia activa de esta promoción de lo existente más allá de sus límites.una acumulación del ser. como querrían los beatos! No. no permiten en efecto alimentar utopías ni declaraciones ilusorias de superación: por el contrario. La disutopía de la relación multitud-potencia es penetrada y exaltada por el acto de amor. sino precisamente de su diferenciación creativa. hacia lo absoluto. define la ontología. la primera cuando lo considera conclusión del proceso natural de genealogía del mundo y después como principio de la consolidación de su estructura.Ante la posibilidad de una nueva prótesis del mundo? ¿De una democracia absoluta? 50 . después de haber constituido a los individuos en multitud. De nuevo disutopía constitutiva: el nivel ontológico. de una innovación que. No se puede evitar que choque esta duplicidad de definiciones. ya su potencia innovadora. Aquí corresponde porque da dos veces razón de la creatividad del ser social. la segunda cuando ve definirse el proceso constituyente como innovación radical más allá del proceso de estructuración. Acto colectivo. ya el progresivo enriquecimiento de ésta. estas condiciones ponen las bases para que la conciencia del límite nutra el acto creativo. a medir el grado ontológico que la democracia constituyente pone como condición insoslayable y progresiva. ¡No se trata verdaderamente de las "insuperables aporías del panteismo". y la alegría se separa de la tristeza. como innovación ontológica interna. esencia humana cooperante. nuestra historia del principio constituyente nos conduce. ¿Estamos quizá hoy junto al margen de un nuevo episodio de la innovación constituyente'? ¿. determina la potencia de ésta. su espesor. y al mismo tiempo nos muestra cómo esta primera dimensión ontológica debe ser penetrada por un nuevo desgarro. entonces el ser es renovado. Esta trama spinoziana corresponde a la imagen que hemos definido del poder constituyente. El poder constituyente no nace de una indiferenciada continuidad del ser. como determinación del tejido ontológico. y explica ya la permanencia. sino de una prótesis creativa. Cuando interviene el amor. Es la disutopía la que constituye el cuadro. de experiencia en experiencia. su superdeterminación creativa. la primera compete a la historia natural del hombre. Como en la metafísica spinoziana. El poder constituyente se ha liberado completamente. En su determinación positiva.

más cercana a la de los animales que a la de los hombres: o más bien cosa en sí. desarrollada en la gran metafísica moderna y concluida por Hegel. es preciso determinar la naturaleza de esta subjetividad y. se desvinculan de todas las condiciones y de todas las contradicciones a las que. sitúa esta subjetividad y su racionalidad más allá de las acostumbradas definiciones de la racionalidad moderna y de subjetividad adecuada. al reabsorbimiento trascendental de la potencia.3. definir la racionalidad que la distingue: porque es evidente que el ponerse del sujeto constituyente corno ruptura y alternativa al poder constituido. Su doblamiento político es exaltado en la tradición del absolutismo. sobre todo. La multitudo se convertirá de vez en cuando en naturaleza mecánica y privada de espíritu. esta subjetividad colectiva.. a "Pöbel". cuyo único fin es el de poner lo político como trascendimiento de la multitud y el poder como penetración de la potencia. por el contrario. Su potencia es expropiada. Rousseau y hasta Hegel. la filosofía política. Este sujeto no es progresivo: es. La dialéctica idealista. nosotros asumimos lo moderno como definición y desarrollo de un pensamiento totalizante que asume la creatividad humana y colectiva para resumirla en la racionalidad instrumental del modo de producción capitalista del inundo.Más allá de lo moderno Todos los hilos de nuestra búsqueda conducen a una conclusion: el poder constituyente es un sujeto. la antítesis continua de toda progresión constitucional: su nacimiento como su ruptura se sitúan contra el proceso constitucional. de vez en cuando. pero ¿cómo dominarla? Esta es la única cuestión que se plantean la filosofía teorética. Su nombre es reducido a "vulgus" o. en la forma inventada por Descartes. Ahora bien. Si el poder constituyente y la multitud de las subjetividades se oponen incesantemente a este realizarse del poder. entre Hobbes. o bien mundo salvaje de pasiones irracionales. No se puede sin embargo hacer sin la multitudo en la vida social y política. irrealizable y por lo mismo mistificable. al mismo tiempo. Este sujeto. en primer lugar. representa el esquema de este proceso totalizante. la filosofía moral y. 51 . un absolutismo firme y estable. esto es evidente. peor. Dicho esto. la multitud está siempre objetivada. La definición del poder constituyente nos pone más allá de los límites de lo moderno. a basura. su fuerza constituyente es sometida sobre las articulaciones de la historia política y constitucional. y en ningún caso el sujeto constituyente se somete a la permanencia estática y constringente de la vida constitucional. Desde el punto de vista del político. esta resistencia es siempre de nuevo disuelta en la dialéctica.

debe corresponder pues la reducción de la potencia de la multitud en lo social: he aquí una segunda característica de lo moderno. negada. que no puede ser negada. realidad social. reasumir. Una realidad social productiva. Su racionalidad es instrumental para los fines del ordenamiento sólo en la medida en que lo es del lado de la represión. no sería. la represión el efecto de la racionalidad instrumental. Sean el individualismo y la regla del provecho. tendrá como fin el aislamiento de esto de lo político. antes que nada. superado o sublimado. debe ser definido como exterioridad: cuando triunfa de toda inhibición o represión. El pensamiento liberal y el pensamiento anarquista son. Una primera definición de lo moderno consiste en este lugar. La neutralización de la multitud en lo político exige su separación en lo social. Este animal salvaje debe ser dominado. sobre este terreno. que 52 . La filosofía política moderna no nace de la administración. la mano invisible niega e] poder constituyente. la más perfecta figuración de la racionalidad instrumental. desenredándose en lo social. debe ser reducido a lo extraordinario. Para ambos. ya se llame sociología. El poder se nutre de esta potencia. Lo moderno es pues la negación de toda posibilidad de que la multitud pueda expresarse como subjetividad. La potencia de la multitud: se hará cada vez más objeto de angustiosas interrogaciones y de férreas decisiones de represión. debe ser neutralizado en el "termidor". El análisis. cuando se impone. lo social no exige lo político. ya sea invocada o condenada. Pero el poder constituyente y la subjetividad colectiva que lo forma son. controlar. La determinación social incancelable de la multitud debe ser cancelada. o bien de desposeimiento. un fin complementario de la trascendencia de lo político. domesticado o destruido. A la negación de la poten cia de la multitud en lo político. sin esta potencia. ya se llame economía política.que solamente la Vernunft conseguirá desenredar. Es evidente de qué enormes contradicciones está cargada esta tensión al aislaniiento de lo social: toda crisis social. cuya tarea es el aislamiento de la potencia social del poder político. de todos modos la subjetividad debe serle suprimida y la racionalidad. El miedo de la multitud es la potencia de la racionalidad instrtimental. El poder constituido es esta negación. Esta segunda operación implica la construcción de una ciencia separada. La angustia es la causa. No es entonces extraño ni puede resultar imprevisto el hecho de que el poder constituyente no pueda ser concedido algún espacio. o bien la anarquía y la regla del colectivismo. en ambos casos el fin es el aislamiento de lo social. sino del miedo. las leyes sobre las cuales se rijan estas representaciones de lo social. Cuando surge. mejor y más sencillamente: de lo social de lo político.

ex novo. sin embargo -en sus escritos económicos y sobre todo en ell-— ha identificado. como hemos visto. ni está ya la racionalidad instrumental de lo moderno. los materiales que toca. modelando creativamente. Y es dentro de este proceso donde la multitud es relacionada con la potencia. Su proyección sobre el mundo es ontológica. El trabajo vivo se convierte en poder constituyente dentro de este proceso. porque ya no hay finalismo. A Marx corresponde en efecto la más profunda insistencia sobre la relación. sus prótesis son ontológicas. al afrontar el discurso sobre la disutopía constitutiva. suena como un aviso de muerte de las teorias de la separación. tercera. sobre la interiori dad de lo social y de lo político. porque el finalismo no es ya teóricamente definible. sobre esta escision ca tastrófica de lo político y de lo social. El confía y consolida en la naturaleza. El sujeto es una oscilación continua de la potencia. por tanto de la urgencia. Y si él no llegó a elaborar la teoría del Estado que El Capital había preanunciado. y más allá de ésta. En este proceso el trabajo vivo se transforma antes que a nada a sí mismo. es preciso reponer el papel crucial del poder constituyente corno salvación de la barbarie. No hay 53 . un continuo reconfigurarse de la posibilidad efectiva que tiene la potencia de hacerse mundo. el poder constitutivo del trabajo vivo. ahora. El sujeto es el punto sobre el cual se fija la constitución de la potencia. que tiene lo moderno de controlar lo social. en el interior de la corriente materialista y revolucionaria de la metafísica moderna. El trabajo vivo construye el mundo. El miedo de la multitud resulta en este caso exasperada. a través del recurso a la violencia y a sus múltiples disfraces. remodelándolo y remodelándose. en una segunda. y ella misma se desctihre como sujeto. Eii este cuadro va no hay dialéctica. El tema propuesto por Marx es el de la creatividad omniexpansiva del trabajo vivo. Esto se salva "en última instancia" (una última instancia que se presenta siempre).enésima naturaleza.inevitablemente roza y perturba lo político. mejor. Pero el sujeto mismo continúa transformándose atravesando el mtindo que ha construido. Es preciso responder a esta violencia de la teoría. hemos recurrido a la metafísica de Spinoza: pues bien. sus construcciones son construcciones de nuevo ser: el primer resultado de este indefinido proceso es la construcción del sujeto. es necesario retomar e] punto de vista marxiano. Y como aviso de la dificultad. el terreno de una crítica de lo político a partir de lo social y elaborado algunos prolegómenos fundamentales de toda futura ciencia del poder constituyente. Recorriendo la relación entre multitud y potencia hemos recordado el pensamiento de Maquiavelo. la violencia nace como síntesis de la angustia y de la ausencia de alternativa practicable.

por sus asociaciones. sino únicamente un obstáculo. las disensiones determinadas de la voluntad. este proceso es una determinación continua. El poder constituyente es una potencia creativa de ser.superación: la fenomenoloeía la vence siempre sobre la ciencia de la lógica. en un nexo ontológico. es decir. ahí toda extraordinariedad es suprimida porque. atravesada por la concreción de lo social. por su organizaclon y por la actualización continua de la relación multitud-potencia. de la historia y sobre toda otra enciclopedia del espíritu. por la materialidad y por la versatilidad del trabajo vivo. que todo término no es un limite absoluto. identificando lo social y lo político. la lucha y la decisión sobre la lucha las que deciden los sentidos del ser. el poder constituyente parece agotar sus efectos. a través de su reducción a lo social (animado por el trabajo vivo). Todo lugar utópico está excluido de esta perspectiva. El poder constituyente constituye la sociedad. en una indistinguibilidad constitutiva radical que siempre se afirma. De aquí pues la excepcional importancia de la enseñanza marxiana por lo que respecta a la definición del poder constituyente y de la superación de lo moderno Allí donde el poder constituyentesiempre había sido definido (en los términos de lo moderno) como un poder extraordinario frente a la legitimidad ordinaria de la Constitución. por el poder constituyente. Que los únicos limites del poder constituyente son los del mundo de la vida. Marx ha sacado a la luz una comunidad de lo social. de lo político y del ser que es atravesada y siempre nuevamente definida por el trabajo vivo. Esta apariencia de agotamiento es efecto de la mistificación que las prácticas del constitucionalismo ponen en actividad para bloquear la acometida que lo social y lo político llevan a cabo sobre el ser. desde la revolución humanística hasta la revolución inglesa. Lejos del devenir dispersivo. desde la revolución americana a las revoluciones francesa y rusa y todas las demás del siglo XX. como subrayaba Marx y como nosotros creemos poder continuar sosteniendo. valores. por las subjetividades que surgen. Toda subjetividad naciente es signada por la cantidad. al poder constituyente le es reconocida la capacidad ordinaria de actuar en términos ontológicos. instituciones y lógicas del ordenamiento de lo real. Son solamente el proceso constituyente. en suma. que más allá del término el poder constituyente continúa tejiendo su trama sobre la tela innovadora. concluido el momento excepcional e incontenible de la innovación. Ahora bien. esto no es verdad. Pero el mundo es más grande que lo efectivo: puesto que lo político y lo social intervienen sobre el mundo de la vida. se dice. Marx enseña que este término es imposible. de figuras concretas de lo real. El poder constituyente es la 54 . desestabilizándolo y ampliándolo continuamente. Pero.

debemos plantear otra fundamental interrogación. no puede estarlo. la construcción del comando. El sujeto político que el poder constituyente revela. esto es. Si Marx nos ha situado sobre el terreno de la subjetividad. se convierte pues en la relación entre potencia y multitud. dentro de una trascendencia que anula su esencia singular. hoy no sólo no considera el mundo de la vida como limitado. Es repetición de lo común individualizado y por lo tanto colonización de su esfera. nosotros estamos sin embargo más allá de Marx. El problema no es el de salvar la racionalidad de la abstracción. como se ha visto. La racionalidad de lo moderno es efectivamente. ¿Está de todos modos adecuada la racionalidad de lo moderno a la subjetividad que se pone. Ahora bien. social y política. La abstracción es tan necesaria como la concreción. por consiguiente. su efecto.subjetividad. Todos los efectos de esta racionalidad los encontramos cuando la teoría bloquea el proceso constituyente y funda las constituciones modernas: este bloqueo sucede a través de la desterritorialización de los sujetos. Es preciso ir a re encontrar las bases de la nueva racionalidad allá donde brote el trabajo vivo. la fijación de la temporalidad. 55 . la teoría del sujeto constituyente nos lleva más allá de estas determinaciones. de esta radical constitución del mundo de la vida. fundamento. El formalismo trascendental es la clave de esta racionalidad. la neutralización de su creatividad. La sede de la nueva racionalidad es estimulada y reencontrada en la ontología. la renuncia de lo real y de la multitud de sus condiciones. Es sobre la trama de esta relación donde la racionalidad se forma y se desarrolla y es sobre esta relación como su determinación sustancial encuentra validez formal. con la pretensión de convertirlo en trascendental. como poder constituyente. en la sede ontológica. Sus limites son los de la racionalidad. una lógica lineal que reconduce la multitud de los sujetos a unidad y controla su diferencia a través de la dialéctica. en todo caso. eficacia y también validez abstracta. allí donde lo social encuentra su respiración vital. esta pretensión del finalismo y del irracionalismo es ilusoria. la tercera que abre una teoría del poder constituyente que se plantea más allá de la modernidad. sino que antes se experimenta en una ininterrumpida construcción de nuevos mundos. Pero ¿qué racionalidad? Más allá de Marx. La racionalidad moderna es cálculo del individuo. en el lugar en que se forman las secuencias del actuar y las pulsaciones creativas. a través de una serie de operaciones de normalización del movimiento. más allá y en contra de lo moderno? Ciertamente. La forma de la racionalidad.

Multitud y potencia. como clave de constitución del mundo. 56 . sino su exclusividad. La racionalidad del poder constituyente es ante todo definida por la ilimitación de su planteamiento. La abstracción no es un fetiche. Comencemos pues a enumerar estas oposiciones. de la individualidad tanto como de la subjetividad colectiva'. existen sólo medidas que construimos en el momento mismo en que producimos la realidad que hay que medir. tan fuertes como lo es la oposición de lo ontológico y lo formal. Pero la comunicación no es otra cosa que la relación ontológica de multitud 'y de potencia. ontológico. El límite es para ella sólo un obstáculo. afirmada de lo alto de la lógica moderna. de la racionalidad que tiene vieencia más allá de lo moderno. abstracta por finalidad de comunicación. de las interrelaciones potentes y constitutivas que componen su concepto y determinan su dinámica real. La abstracción es reafirmada desde abajo de los procesos de producción allí donde sus procesos constitutivos sean analizados en la interiroridad del desarrollo ontológico. se trata de aclarar y subrayar sobre todo aquellas características de la nueva racionalidad que se contrapongan a la racionalidad de lo moderno. Y puesto que nuestra respuesta se sitúa en el centro de una dinámica histórica de alternativas y de luchas.No es la abstracción la que es quitada. la totalización formal. mejor. determinado no sólo formalmente desde el punto de vista del que deriva. sino sólo de plantearlo desde el punto de vista de la teoría del poder constituyente. una nueva racionalidad.trecruzamiernto ontológico. muestran la racionalidad. El desarrollo racional está pues determinado. Ella pone el límite sólo como condicion del propio existir. la medida —ese límite interiorizado— es empujada a la destrucción. El "Termidor" es una medida: el poder constituyente es desmesura o. ¿Cuáles son las características de la nueva racionalidad? Aquí no se trata de afrontar el problema de manera exhaustiva. La primera oposición es la de la creatividad contra el limite y la medida. la racionalidad es experiencia común. sino una función de la comunicación. desde el punto de vista sustancial. sino también. He aquí pues que hemos identificado el punto de partida de la nueva racionalidad. como condicion pues del propio producir. No existe ya medida. el poder constituyente es desmesurado. en su en. Consiguientemente. su sola medida es la ilimitación de la multitud. De lo social tanto como de lo político. la absoluta versatilidad de sus relaciones. y sobre todo. de la modalidad real de la relación multitud-potencia y de sus trabajos subjetivos. La medida puede reaparecer sólo como contenido (y no como norma) de las relaciones creativas. del propio extenderse.

puesto que aquí no hay ni principio ni fin. de intereses y de capacidades empresariales. Su movimiento es interrumpido. del que el contrato había dado míticas indicaciones. del poder constituyente. de las relaciones y de las iniciativas. acuerdos y relaciones que son siempre nuevamente verificadas. sino decir sólo "a medida". Límites y medidas. múltiple y crítica. En este proceso no se aplican normas generales y abstractas sino que se constituyen constelaciones de intereses. sino que a través de esta ejemplificación. pero. La medida es la relación entre el dentro y el fuera de la subjetividad creativa en el momento en que ella se sobrepasa. Los controles son ejercitados como momentos activos del procedimiento y no concebidos como momentos de imputación externa. El procedimiento es la forma concreta que toda figura de la stibjetividad toma en su relacionarse con las otras. pueden ser sólo considerados como elementos dinámicos de la continuidad creativa. interpreta y desarrolla racionalmente su movimiento genealógico: es efectivamente como genealogia como se construye la nueva racionalidad. ellas mismas son de vez en cuando verificadas. El cuadro es el de una expansión continua de actividades "empresariales" que atraviesan tanto lo social como lo político. La medida de la nueva racionalidad no es por tanto un elemento 'hard " del siempre nueva máquina creativa.medida progresiva. en la definición de la nueva racionali dad del poder constituyente es la del procedimiento-proceso contra el mecanismo deductivo del derecho sustancial y de la máquina constitucional. Trascendental es el proceso entero. en un entrecruzamiento de pasiones e instituciones. mirándolo bien. Ella disuelve el mito constitutivo del contrato. Se construyen cartografías de las conexiones y de las interrelaciones. El método de la genealogía y la práctica del procedimiento nos reconducen a la creatividad de 57 . lo jurídico y lo institucional. Esta determinación no requiere el análisis del poder constituyente sobre el terreno jurídico. reflexión de la comuna sobre sí misma. La segunda oposición. sino el elemento " soft " que organiza sus internas determinaciones y sus "logiciels ". En rigor. en su origen y en su fin. muestra más bien algunas cualificaciones concretas de la nueva racionalidad. Si existen reglas procedimentales. construcción desde abajo que atraviesa las emergencias singulares coordinando su acción. La medida es la forma de la validez del incidir del poder constituyente en el momento en el que él hace desmesurada la validez misma. La soberanía no se separa jamás de su origen y se organiza en la relación entre origen y ejercicio. el procedimiento del tejido ontológico abierto y tendencial. arrancados a la lógica dialéctica. no se deben hablar de "medida".

de que la relación entre potencia y multitud no puede tener más que la forma de la igualdad. desde las características más abstractas de la nueva racionalidad. y por tanto sin bloqueo del proceso. De 58 . Desde este punto de vista.las singularidades. en fin. Ni esta igual dad puede en ningún sentido ser llamada despectivamente uniformidad. y del procedimiento continuo contra la fijación institucional. la igualdad no se presenta como un derecho inalienable sino en el sentido -fundamentalísimode que ella es la condición del proceso constitutivo. que se desprende lógicamente de la de la igualdad contra el privilegio. disutopías constitutivas. en continua superación. puesto que la multitud es infinita multiplicidad de singularidades libres y creativas. La tercera oposición es la de la igualdad contra el privilegio. Está claro cómo puede estar lógicamente fundada. Es en este desarrollarse de la multitud hacia la riqueza de sus infinitas expresiones donde se revela su fuerza creativa. no objetivo. si la racionalidad de esta relación es la descrita por el movimiento de la creatividad contra el límite y la medida. consisten en el hecho de que la multitud no puede presentarse más que como igualdad. de la fluencia sin límite. concierne sólo a lo moderno. la clave de bóveda de toda su lógica. en fusión. sino como lugar de su enlace y de su expansión. aquí es evidente que el privilegio no puede darse porque es contradictorio con el movimiento constitutivo del trabajo vivo. sin oposición del privilegio. no una abstracta e hipócrita declaración de un derecho formal. en el hecho. y al mismo tiempo muestran su naturaleza siempre abierta. La pareja fatal igualdad-uniformización (cesación de la libertad. no finalidad para realizar. lento sueño de la virtud) que muchos reaccionarios han considerado como destino de la modernidad. Si el poder constituyente se enraiza en la relación entre multitudo y potentia. La naturaleza lógica de la igualdad. Es aquí. La racionalidad que va más allá de lo moderno toma en la diversidad. Con esto llegamos. en la riqueza de individualidades iguales e irreductibles. Condición material. sino una situación concreta. en efecto. a la identificación de las más concretas. sino su presupuesto ontológico. donde se determina una cuarta oposición de la nueva racionalidad en la confrontación de la racionalidad de lo moderno: la oposición de diversidad contra uniformidad. la racionalidad sustancial de su presentación como presupuesto. Condición. El poder constituyente se forma no como reducción a uno de las singularidades. La nueva racionalidad aborrece la uniformidad. en el hecho de que la libertad no puede desarrollarse más que entre sujetos iguales. La nueva racionalidad se representará pues en una lógica de las singularidades en proceso.

es falsa.muestra aquí de nuevo su raíz en la modernidad. es riqueza. mando. Sobre el terreno político. La uniformidad -ese pecado original de la utopía. cual el infinito número de las singularidades se compone como esencia productiva de lo nuevo. Este es apropiación privilegiada. la de construir una nueva naturaleza de la historia. por el contrario. de singularidad. su verdad. elemento destructivo de las condiciones mismas del devenir. El mando es esta falta de verdad. El poder constituyente cumple aquí su función ontológica. Cooperación es innovación. que es la de construir nuevo ser. en el resultado de su diversa y concurrente creatividad. la expropiación de la creatividad como se construye el mando. por lo tanto. más allá de lo moderno. el valor central de la nueva racionalidad. El poder constituyente. La cooperación es en efecto la pulsación viviente y productiva de la multitudo. Producción y reproducción del mundo de la vida residen sólo en la multitud. la única forma de reproducción de la vida. La cooperación es la forma en la que las singularidades producen lo nuevo. La cooperación identifica su racionalidad con la potencia. en cuanto se produce y reproduce.nuevo el punto de vista de la disutopía constitutiva sirve para comprender mejor el proceso: puesto qu~ en él la racionalidad se muestra como imposibilidad de uniformar el mundo de la vida en el mismo momento en el que lo reconstruye creativamente. La cooperación es la vida misma. por el contrario. Es sobre la abstracción. lo potente. y juntamente su definitivo déficit. rompe siempre la uniformidad y su creatividad busca lo diverso como racionalidad de la propia consistencia ontológica. La quinta y última oposición es la de la cooperación contra el mando. uniformizada del poder constituyente. Un nuevo mundo de la vida. La cooperación es la articulación en la. en cuanto partícipe de la racionalidad de lo moderno y. es la 59 . fijada. La racionalidad. puesto que no poseen la fuerza de la propia reproducción. la alienación. es pues la base de aquel surplus creativo que define la expresión de la mu/tUndo. constitucion. por grandiosa y gloriosa que fuese. toda definición de democracia que no asuma la cooperación como clave de lectura y como tejido concreto de la relación entre multitud y potencia. La cooperación es. como motor creativo de esta relación. Henos aquí en el punto en el que la racionalidad abstracta se invierte completamente en la racionalidad de lo concreto. Pero esta inversión (y la racionalidad y la lógica que la exaltan) son en si mismos contradictorios y limitados. lo rico. es poder constituido. en el conjunto procesual de las relaciones de libertad. El mundo es así vuelto del revés: el mando precede a la cooperación.

racionalidad que destruye toda traba o bloqueo o constricción de la potencia que se expresa en la cooperación constitutiva. en la definición constituyente de lo político. como podemos. este proceso es el de la innovación del ser. retornar a la definición política del poder constituyente. La nueva racionalidad es la medida de la construcción del nuevo mundo. Tanto las definiciones metafísicas tradicionales. no hay fuerza decisiva. después de haber propuesto el tema de la subjetividad y el de la nueva racionalidad. en segundo lugar. mas allá de lo moderno. Si la nueva racionalidad es ante todo racionalidad crítica. Es sobre estas bases. y. tercera o enésima.persecución de las relaciones que. No hay definición de lo político si no es a partir del concepto de poder constituyente. ni violencia sobre la comunidad: el poder constituyente nos libera de estas definiciones de lo político cambiando radicalmente el terreno de definición. como las irracionalistas.constituyen la sustancia dinámica y ágil del poder constituyente. Libertad. permanente construcción de los desarrollos de la potencia. igualdad y potencia -estas viejas formas se hacen historia. el poder constituyente es la matriz totalizante de lo político. elemento inexpugnable para toda definición que no lo recorra. La potencia es una función que se realiza a través de la cooperación de las singularidades. su puesta en forma. Lejos de ser una extraordinaria aparición o una esencia clandestina atrapada en las redes del poder constituido. a través de la cooperación. se instauran creativa mente en el ser. transfiriendo lo político sobre el terreno de la ontología. sean las irracionalistas. expresión de la tendencia constructiva de la cooperación. ceden miserablemente frente a lo que lo político realmente es: potencia ontológica de una multitud de singularidades cooperantes. No hay posible definición que arranque la secuencia de libertad. igualdad y cooperación a su fundación ontológica en la potencia: toda definición que separa es en este caso falsa. o sea. de la creación de nuevo ser. Una primera observación: el poder constituyente es la definición de todo posible paradigma de lo político. En su verdad. naturaleza segunda. en la secuencia ininterumpida de las determinaciones creativas del ser. se encuentran con la definición del poder constituyente y no saben dar razón de la potencia de la comunidad. Sean las definiciones tradicionales metafísicas de lo político como mando sobre la comunidad. Ni deber ser de la comunidad. que lo definen como reino de la violencia más o menos le gitimada. Su verdad consiste en captar el momento creativo de la cooperación y orientarse sistemáticamente hacia él. ella es no obstante. No hay comunidad preconcebida. y la violencia forma parte de 60 . la comunidad es cada día decidida y reconstruida.

de oponer la constittición al poder constituyente. Pero esta no verdad es solamente la defensa opaca que se sobrepone a la permanencia de lo político verdadero. Reconociéndose y obrando en todo momento como disutopía constitutiva. de multitud y de potencia. esta precipitación no es 61 . nuevas dimensiones del ser. esto es. en considerar cómo ese dominio es incansablemente minado por el sabotaje constitu yente de la multitud. en el carácter decisivo de la fuerza física. Lo político es la sede de este entrelazamiento. sino al contrario. El verdadero realismo político no consiste en el reconocerse.esta decisión y reconstrucción. Lo político es recuperado por la temporalidad del movimiento constituyente. No mediación pues. producción coextensiva y cooperante de comunidad y de fuerza: mejor. en cuanto se presenta como proceso creativo. en el contentarse. sino al contrario. cómo la precipitación del tiempo representa un carácter fundamental del poder constituyente. No dialéctica. y no cierra. No la mediación. Ni la comtinidad ni la fuerza son realidades ontológicas. Ahora bien. no la síntesis. Eficacia y legitimidad -estas incompletas categorías de la mistificación. porque su proceso es metafísicamente cualificado por la necesidad. mejor. en reconocer que toda formación de comunidad. mucho mejor. El poder constituyente responde a las condiciones de definición de lo político porque interpreta por esto la determinación creativa y la de la cooperación. no la sublimación: la dialéctica ha resuelto dolosamente un problema del que había intuido los términos compositivos. Ontológicamente. son solamente reducciones abstractas del mundo de la vida. sino genealogía. Lo político se vuelve racional en estas condiciones: y ésta es la sola racionalidad que organiza el tiempo. ampliamente. No hay otra manera de existencia de lo político: la sola posibilidad de modificar su definición es la de dominar sus condiciones productivas en términos de no verdad. poniendo en movimiento siempre nuevas determinaciones de la potencia. De oponer el mando a la potencia. Hemos visto. La verdadera actitud metafísica no consiste en fundar lo político sobre el deber ser de la comunidad. El poder constituyente es el paradigma de lo político. son el producto continuo de la potencia productiva de las singularidades. porque cada momento de este proceso abre. nos encontramos delante de la multitud de las singularidades y ante el trabajo creativo de la potencia. Es sobre la temporalidad del poder constituyente y de la definición de lo político en la nueva racionalidad más allá de lo moderno sobre lo que ahora debemos centrarnos. y su permanencia. su racional sustitución.encuentran en la potencia y en la cooperación de la multitud su respectiva inversión. del poder constituyente en acto.

como matriz de una expansión de interrelaciones entre singularidades siempre renovadas y siempre abiertas a una nueva renovación. esto es. lucha continuamente para emerger como potencia. En efecto. como origen de lo político. Es preciso desdramatizar el concepto de revolución haciendo de él. Pero como elementos fundamentales quedan la expresión de la multitud y la creación continua de un nuevo mundo de la vida. Por el tiempo. no participan de esto. Toda motivación humana en la búsqueda de lo político consiste en esto: en vivir una ética de la transformación a través de un ansia de participación que se hace amor para el tiempo por constituir. es reducirlo a pura mediación administrativa y diplomática. Una práctica continua e indetenible. El amor del tiempo es la sustancia de la disutopía que llena el poder constituyente. el concepto de lo político es arrancado a la banalidad y a la torpeza de la reducción al poder constituido. siempre reabierta por el amor del tiempo. esta aceleracion se basa sobre una acumulación ontológica ya realizada) cuanto como interpretada como amor del tiempo. una síntesis siempre renovada de naturaleza e historia. continuo. no terminada pero continuada. sino más bien de la 62 . implacable. La precipitación del tiempo histórico revela la creatividad continua de la figura ontológica del poder constituyente como paradigma de lo político. a actividad burocrática y de policía. a sus espacios y a sus tiempos. procesual de la potencia es lo político. ontológicamente eficaz. Sobre esta base. ofrece una definición del ser como movimiento de transformación. esto es. continua. mirando a la creatividad de la multitudo. En este sentido. a través del poder constituyente.entendida tanto como tal (en el cuadro me tafísico. Lo político es el horizonte de la revolución. a las figuras en las cuales multitud y potencia se entrelazan como figuras de la cooperación productiva. Quitarle este elemento a lo político es quitárselo todo. todas aquellas actividades que quisieran presentarse como naturaleza de lo político. El amor del tiempo es el espía del contenido singular de la potencia. por sus singularísimas emergencias. el concepto de poder constituyente muestra la normalidad de la revolución. no otra cosa que el deseo de transformación del tiempo. exactamente a aquello contra lo que el poder constituyente. El amor del tiempo es el alma del poder constituyente en cuanto éste hace del mundo de la vida una esencia dinámica. por la aparición del evento. creativa. Esta definición no es ni vacía ni neutral: está sujeta a las determinaciones de la subjetividad y de la tendencia. esto es. El amor del tiempo no es otra cosa que la dilución ontológica de la relación entre poder constituyente y revolución: esta dilución atenúa el carácter revolucionario del poder constituyente en cuanto lo extiende a la definición de lo político como área de la transformación de las interrelaciones y de la comunidad. La constitución dinámica.

sin el trabajo vivo de la innovación y el enriquecimiento de la productividad. Lo político sin poder constituyente es como una vieja propiedad. Nunca como hoy estas imágenes de tiempos pasados. Un poder político sin poder constituyente es como una empresa sin beneficios. a enemigo y a poder despótico. lo político se reduce a pura naturaleza mecánica. este movimiento sale a la luz. perversas inversiones del poder constituyente: y no pueden ser llevadas a definiciones de lo político. por lo que el trabajo teórico debe garantizar la limitación de los efectos en la constitución de lo político. El movimiento de las multitudes ha expresado por todas partes su potencia. De este modo. con aquella extraordinaria y sólida fuerza que no indica una eventual excepcionalidad.rutina de una repetición inalterada. no sólo los sociólogos y políticos perversos. frente a las horrendas mutilaciones que el poder constituido continúa infligiendo al cuerpo ontológico de la libertad de los hombres. Y sin embargo es recorrido por el proceso continuo de la potencia de la multitud. en una suspensión de lo real institucional. De tanto en tanto. y frente a la perpetua 63 . La materialidad metafísica del poder constituyente se muestra en enormes incendios que iluminan de multitudes las plazas de los imperios fastuosos. ¿Es una historia de la libertad la que nos espera? Sería necio afirmarlo. Un mundo político. es la definición misma de lo político. no sólo desfalleciente sino ruinosa a un tiempo para los trabajadores y para sus mismos poseedores. ni puede ser reducido a un extemporáneo Blitz de la voluntad colectiva. y allí donde es retomado y excluído. El tiempo de lo político parece absolutamente opaco. en los que la inercia y el hastío de viejas clases dominantes dejaban disipar y perderse el imperio en una routine administrativa que empobrecía cada vez más el mundo de la vida: nunca pues. al Oeste y al Este. muchos mundos políticos. Esto no viene después de lo político. se están sacudiendo en el agotamiento del poder constituyente. sino la necesidad ontológica. y son efectos del trabajo muerto. el poder constituyente viene antes. No. que había hecho del poder constituido su única trama. nuestras generaciones han visto como el amor por el tiempo se oponía a todas y a cada una de las manifestaciones del ser para la muerte. se muestra ante nuestros ojos como dimensión corrompida y a la vez feroz. como hoy. como en una atormentada pausa sociológica. hemos invertido el cuadro dentro del cual juristas y constitucionalistas. nos dan la definición del poder constituyentes. son estas imágenes válidas y sugestivas. Aquel político del pasado. Entre 1968 y 1989.

La constitución de la potencia es la experiencia misma de la liberación de la multitudo.negación que la serie inquebrantable de la libertad. imparable. Pero una historia de la liberación. 64 . interpretar su necesidad. Es indiscutible que. y que no pueda sino imponerse como hegemonía en el mundo de la vida es necesario. ésta sí nos espera. el poder constituyente no pueda dejar de reaparecer. A nosotros nos toca acelerar esta potencia y. en el amor del tiempo. dolorosa pero constructiva. la igualdad y la potencia de la multitud tiene que contrastar. disutopía en acción. de esta forma y con esta fuerza.