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LAS LEYES Y LAS CÁRCELES DOS MIRADAS EN DOS SIGLOS FOUCAULT – HERNANDEZ
PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO norojor@cablenet.com.ar

Resulta curioso observar en el cruce de estos dos textos, porque FOUCAULT busca en la historia la genealogía de los CASTIGOS y la PRISIÓN, de la LEY (la vigilancia) y las CONDENAS (los castigos) y refiere a un período histórico en el que HERNANDEZ está describiendo el funcionamiento de la VIGILANCIA (la ley) y el CASTIGO (la penitenciaría, la prisión, la cárcel). Uno busca y explica, lo que el otro refleja en el POEMA porque lo conoce y lo vive. El cruce de ambos textos y un trabajo sobre sus palabras enriquecer la mirada tanto de la GENEALOGÍA como de la LITERATURA. “Si bien EL PODER PUNITIVO utiliza múltiples limitaciones a la libertad ambulatoria, la más grave de ellas es la que tiene lugar cuando somete a una persona a una institución total, en cuyo ámbito cerrado realiza la totalidad o la parte más importante de su actividad cotidiana (pernoctación, alimentación, trabajo, estudio, recreación). Esta forma punitiva de institución total es LA PRISIÓN, caracterizada también como institución de secuestro. Ante el fracaso de las ideologías de la resocialización resulta que en la realidad la prisión se convierte en un mero local de depósito de seres humanos deteriorados … se trata de una tendencia genocida que, en definitiva, se afilia a la prevención especial negativa, es decir a la idea de prisión como pena de muerte eventual (suicidio, enfermedad) o como pena neutralizadora por morbilidad o deterioro psicofísico…”. (EUGENIO ZAFFARONI)

MICHEL FOUCAULT

JOSE HERNÁNDEZ

1975

1879

M.F.: Creo que la verdadera apuesta política no consiste en que los detenidos tengan una barra de chocolate el día de Navidad, o que puedan celebrar la Pascua. Se debe denunciar menos el carácter «humano» de la prisión que su real funcionamiento social, como elemento de

MARTÍN FIERRO Me gusta, negro ladino lo que acabás de esplicar; ya te empiezo a respetar aunque al principio me rei; y te quiero preguntar

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constitución de un medio delincuente que las clases en el poder se esfuerzan en controlar. El verdadero problema es saber si el encierro de este medio sobre sí mismo podrá acabar, si seguirá, o no, separado de las masas populares. En otras palabras, el objeto de la lucha debe ser el funcionamiento del sistema penal y del aparato judicial en la sociedad, ya que son ellos los que gestionan los ilegalismos y los ponen en juego unos contra otros. —¿Cómo definir la «gestión de los ilegalismos»? ¿Supone esta fórmula una concepción no habitual de la ley y de la sociedad, de sus relaciones? M.F.: Sólo una ficción puede hacer creer que las leyes están hechas para ser respetadas, que la policía y los tribunales están destinados a hacerlas respetar. Sólo una ficción teórica puede hacer creer que nos adherimos de una vez por todas a las leyes de la sociedad a la que pertenecemos. Todo el mundo sabe también que las leyes están hechas por unos e impuestas a los otros. Pero creo que se puede dar otro paso. La ilegalidad no es un accidente, una imperfección más o menos inevitable, sino un elemento absolutamente positivo del funcionamiento social, cuyo papel está previsto en la estrategia general de la sociedad. Todo dispositivo legislativo ha reservado espacios protegidos y provechosos en los que la ley pueda ser violada, otros donde puede ser ignorada, y finalmente otros donde las infracciones son sancionadas. En el límite, yo diría que la ley no está hecha para impedir tal o cual tipo de comportamiento, sino para diferenciar las maneras de eludir la propia ley.

lo que entendés por la Ley. EL MORENO Hay muchas dotorerías que yo no puedo alcanzar; dende que aprendí a inorar de ningún saber me asombro, mas no ha de llevarme al hombro quien me convide a cantar. Yo no soy cantor ladino y mi habilidá es muy poca; mas cuando cantar me toca me defiendo en el combate, porque soy como los mates: sirvo si me abren la boca. Dende que elige a su gusto, lo más espinoso elige; pero esto poco me aflige y le contesto a mi modo: la ley se hace para todos, mas sólo al pobre le rige. La ley es tela de araña en mi inorancia lo esplico: no la tema el hombre rico; nunca la tema el que mande; pues la ruempe el bicho grande y sólo enrieda a los chicos. Es la ley como la lluvia: nunca puede ser pareja; el que la aguanta se queja, pero el asunto es sencillo: la ley es como el cuchillo, no ofende a quien lo maneja. Le suelen llamar espada y el nombre le viene bien; los que la gobiernan ven a dónde han de dar el tajo: le cai al que se halla abajo y corta sin ver a quién. Hay muchos que son dotores, y de su cencia no dudo; mas yo soy un negro rudo y aunque de esto poco entiendo, estoy diariamente viendo que aplican la del embudo.

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MICHEL FOUCAULT = ENTREVISTA (1975). PAIDOS EN MICHEL FOUCAULT: GESTIONAR LOS ILEGALISMOS.

JOSE HERNANDEZ LA VUELTA DE MARTIN FIERRO CANTO XXX

LAS CARCELES

LA CARCEL: EL HIJO MAYOR CAPITULO XII. SEGUNDA PARTE
668 Piensen los hombres honrados en la vergüenza y la pena de que tendría el alma llena al verme, ya tan temprano, igual a los que sus manos con el crimen envenenan. 669 Declararon otros dos sobre el caso del dijunto, mas no se aclaró el asunto, y el Juez, por darlas de listo, "Amarrados como un Cristo", nos dijo, "Irán todos juntos". 670 "A la justicia ordinaria voy a mandar a los tres." Tenia razón aquel Juez, y cuantos ansí amenacen; ordinaria... Es como la hacen: lo he conocido después. 671 Nos remitió, como digo, a esa justicia ordinaria, y juimos con la sumaria a esa cárcel de malevos que, por un bautismo nuevo, le llaman penicentiaria. 672 El porqué tiene ese nombre

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"Quizá nos dan hoy vergüenza nuestras prisiones. El siglo XIX se sentía orgulloso de las fortalezas que construía en los límites y a veces en el corazón de las ciudades. Le encantaba esta nueva benignidad que reemplazaba los patíbulos. Se maravillaba de no castigar ya los cuerpos y de saber corregir en adelante las almas. Aquellos muros, aquellos cerrojos, aquellas celdas figuraban una verdadera empresa de ortopedia social. A los que roban se los encarcela; a los que violan se los encarcela; a los que matan, también. ¿De dónde viene esta extraña práctica y el curioso proyecto de encerrar para corregir, que traen consigo los Códigos penales de la época moderna? ¿Una vieja herencia de las mazmorras de la Edad Media? Más bien una tecnología nueva: el desarrollo, del siglo XVIII al XIX, de un verdadero conjunto de procedimientos para dividir zonas, controlar, medir, encauzar a los individuos y hacerlos "dóciles y útiles". Vigilancia, ejercicios, maniobras, calificaciones, rangos y lugares, clasificaciones, exámenes, registros, una manera de someter los cuerpos, de dominar las multiplicidades humanas y de manipular sus fuerzas se ha desarrollado en el curso de los siglos clásicos, en los hospitales, en el ejército, las escuelas, los colegios o los talleres: la disciplina. El siglo XIX inventó, sin duda, las libertades; pero les dio un subsuelo profundo y

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sólido -la sociedad disciplinaria de la que seguimos dependiendo [...]. Bajo el conocimiento de los hombres y bajo la humanidad de los castigos se encuentra cierto dominio disciplinario de los cuerpos, una forma mixta de sometimiento y de objetivación, un mismo poder-saber."

naides me lo dijo a mí, mas yo me lo esplico ansí: le diran penitenciaria por la penitencia diaria, que se sufre estando allí. 673 Criollo que cai en desgracia tiene que sufrir un poco; naides lo ampara tampoco si no cuenta con recursos. El gringo es de más discurso: cuando mata, se hace el loco. 674 No sé el tiempo que corrió en aquella sepoltura; si de ajuera no lo apuran, el asunto va con pausa; tienen la presa sigura y dejan dormir la causa. 675 Inora el preso a que lado se inclinará la balanza, pero es tanta la tardanza que yo les digo por mí: el hombre que dentre allí deje ajuera la esperanza. 676 Sin perfecionar las leyes perfecionan el rigor; sospecho que el inventor habrá sido algún maldito: por grande que sea un delito, aquella pena es mayor. 677 Eso es para quebrantar el corazón mas altivo; los llaveros son pasivos, pero más secos y duros tal vez que los mesmos muros en que uno gime cautivo. 678 No es en grillo ni en cadenas en lo que usté penará, sino en una soledá y un silencio tan projundo, que parece que en el mundo es el único que está.

Michel Foucault (1975): Vigilar y castigar. El nacimiento de la prisión. Siglo XXI Editores 1976 (edición original: Surveiller et punir, Paris: Editions Gallimard). 02.
FOUCAULT: -El sistema de la prisión, quiero decir, de la prisión represiva, de la prisión como castigo, fue establecido tardíamente, prácticamente al fin del siglo XVIII. Antes de ésa fecha la prisión no era un castigo legal: se aprisionaba a las personas simplemente para retenerlas antes de procesarlas y no para castigarlas, salvo en casos excepcionales. Bien, se crean las prisiones como sistema de represión afirmándose lo siguiente: la prisión va a ser un sistema de reeducación de los criminales. Después de una estadía en la prisión, gracias a una domesticación de tipo militar y escolar, vamos a poder transformar a un delincuente en un individuo obediente a las leyes. Se buscaba la producción de individuos obedientes. Ahora bien, inmediatamente, en los primeros tiempos de los sistemas de las prisiones quedó en claro que ellos no producían aquel resultado, sino, en verdad, su opuesto: mientras más tiempo se pasaba en prisión menos se era reeducado y más delincuente se era. No sólo productividad nula, sino productividad negativa. En consecuencia, el sistema de las prisiones debería haber desaparecido. Pero permaneció y continúa, y cuando preguntamos a las personas qué podríamos colocar en vez de las prisiones, nadie responde.

¿Por qué las prisiones permanecieron a pesar de esta contra-productividad? Yo diré que precisamente porque, de hecho producían delincuentes y la delincuencia tiene una cierta utilidad económico-política enlas sociedades que 679 conocernos: La utilidad mencionada podemos El más altivo varón

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revelarla fácilmente: 1) Cuanto más delincuentes existan, más crímenes existirán; cuanto más crímenes hayan, más miedo tendrá la población y cuanto más miedo en la población, más aceptable y deseable se vuelve el sistema de control policial. La existencia de ese pequeño peligro interno permanente es una de las condiciones de aceptabilidad de ese sistema de control, lo que explica por qué en los periódicos, en la radio, en la televisión, en todos los países del mundo sin ninguna excepción, se concede tanto espacio a la criminalidad como si se tratase de una novedad cada nuevo día. Desde 1830 en todos los países del mundo se desarrollaron campañas sobre el tema del crecimiento de la delincuencia, hecho que nunca ha sido probado, pero esta supuesta presencia, esta amenaza, ese crecimiento de la delincuencia es un factor de aceptación de los controles. Pero eso no es todo, la delincuencia posee también una utilidad económica; vean la cantidad de tráficos perfectamente lucrativos e inscriptos en el lucro capitalista que pasan por la delincuencia: la prostitución; todos saben que el control de la prostitución en todos los países de Europa es realizado por personas que tienen el nombre profesional de proxenetas y que son todos ellos ex-delincuentes que tienen por función canalizar, para circuitos económicos tales como la hotelería de personas que tienen cuentas en bancos, los lucros recaudados sobre el placer sexual. La prostitución permitió volver oneroso el placer sexual de las poblaciones y su encuadramiento permitió derivar para determinados circuitos el lucro sobre el placer sexual. El tráfico de armas, el tráfico de drogas, en suma, toda una serie de tráficos que por una u otra razón no pueden ser legal y directamente realizados en la sociedad pueden serlo por la delincuencia, que los asegura. Si agregamos a eso el hecho de que la delincuencia sirve masivamente en el siglo XIX y aún en el siglo XX a toda una serie de alteraciones políticas tales como romper huelgas, infiltrar sindicatos obreros, servir de mano de obra y guardaespaldas de los jefes de partidos políticos, aun de los más o menos dignos. Aquí estoy hablando precisamente de Francia, en donde todos los partidos políticos

y de cormillo gastao allí se verá agobiao y su corazón marchito, al encontrarse encerrao a solas con su delito. 680 En esa cárcel no hay toros, allí todos son corderos; no puede el más altanero, al verse entre aquellas rejas, sino amujar las orejas y sufrir callao su encierro. 681 Y digo a cuantos inoran el rigor de aquellas penas, yo, que sufrí las cadenas del destino y su inclemencia: que aprovechen la esperencia del mal en cabeza ajena. 682 ¡Ay! Madres, las que dirigen al hijo de sus entrañas, no piensen que las engaña, ni que les habla un falsario lo que es el ser presidiario no lo sabe la campaña. 683 Hijas, esposas, hermanas, cuantas quieren a un varón, díganles que esa prisión es un infierno temido, donde no se oye más ruido que el latir del corazón. 684 Alla el día no tiene sol, la noche no tiene estrellas; sin que le valgan querellas encerrao lo purifican, y sus lágrimas salpican en las paredes aquellas. 685 En soledá tan terrible de su pecho oye el latido; lo sé, porque lo he sufrido, y, creameló el aulitorio, tal vez en el purgatorio las almas hagan más ruido. 686 Cuentan esas horas eternas para más atormentarse;

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tienen una mano de obra que varia desde los colocadores de afiches hasta los aporreadores o matones, mano de obra que está constituida por delincuentes. Así tenernos toda una serie de instituciones económicas y políticas que opera sobre la base de la delincuencia y en esta medida la prisión que fabrica un delincuente profesional posee una utilidad y una productividad.

su lágrima al redamarse calcula, en sus afliciones, contando sus pulsaciones, lo que dilata en secarse. 687 Allí se amansa el más bravo, allí se duebla el más juerte; el silencio es de tal suerte que, cuando llegue a venir, hasta se le han de sentir las pisadas a la muerte.

MICHEL FOUCAULT: Conferencia dada la Facultad de Filosofía de la Universidad del 688 Brasil. Adentro mesmo del hombre 03.
 Usted demuestra que a partir del momento en se hace una revolución: metido en esa prisión, de tanto no mirar nada, le nace y queda grabada la idea de la perfección.

el que la prisión se constituye bajo su forma de vigilancia, ha segregado su propio alimento, es 689 decir, la delincuencia. Mi hipótesis es que la prisión ha estado, desde sus comienzos, ligada a un proyecto de transformación de los individuos. Se tiene la costumbre de creer que la prisión era una especie de depósito de criminales, depósito cuyos inconvenientes se habrían manifestado con el uso de tal forma que se diría era necesario reformar las prisiones, hacer de ellas un instrumento de transformación de los individuos. Esto no es cierto: los textos, los programas, las declaraciones de intención están ahí. Desde el principio, la prisión debía ser un instrumento tan perfeccionado como la escuela, el cuartel o el hospital y actuar con precisión sobre los individuos. El fracaso ha sido inmediato, y registrado casi al mismo tiempo que el proyecto mismo. Desde 1820 se constata que la prisión, lejos de transformar a los criminales en gente honrada, no sirve más que para fabricar nuevos criminales o para hundirlos todavía más en la criminalidad. Entonces, como siempre, en el mecanismo del poder ha existido una utilización estratégica de lo que era un inconveniente. La prisión fabrica delincuentes, pero los delincuentes a fin de cuentas son útiles en el dominio económico y en el dominio político. Los delincuentes sirven. Por ejemplo, en el provecho que se puede obtener de la explotación del placer sexual: es la puesta

En mi madre, en mis hermanos, en todos pensaba yo; al hombre que alli dentró de memoria más ingrata, fielmente se le retrata todo cuanto ajuera vió. 690 Aquel que ha vivido libre de cruzar por donde quiera, se aflige y se desespera de encontrarse allí cautivo: es un tormento muy vivo que abate la alma más fiera. 691 En esa estrecha prisión, sin poderme conformar, no cesaba de esclamar: ¡qué diera yo por tener un caballo en que montar y una pampa en que correr! 692 En un lamento constante se encuentra siempre embretao; el castigo han inventao de encerrarlo en las tinieblas, y alli esta como amarrao a un Fierro que no se duebla. 693 No hay un pensamiento triste que al preso no lo atormente; baja un dolor permanente

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en funcionamiento, en el siglo XIX, del gran edificio de la prostitución, que ha sido posible gracias a los delincuentes, que han tomado el relevo entre el placer sexual cotidiano y costoso y la capitalización. Otro ejemplo: todo el mundo sabe que Napoleón III tomó el poder gracias a un grupo constituido, al menos en los niveles más bajos, por delincuentes de derecho común. Basta ver el miedo y el odio que mostraban los obreros del siglo XIX a los delincuentes para comprender que habían sido utilizados contra ellos en las luchas políticas y sociales, en misiones de vigilancia, de sabotaje, para impedir o romper las huelgas, etc. (…)

agacha al fin la cabeza, porque siempre es la tristeza hermana de un mal presente. 694 Vierten lágrimas sus ojos, pero su pena no alivia; en esa constante lidia sin un momento de calma, contempla con los del alma felicidades que envidia. 695 Ningún consuelo penetra detrás de aquellas murallas; el varón de mas agallas, aunque más duro que un perno, metido en aquel infierno sufre, gime, llora y calla.

 Usted muestra que eran las clases pobres las principales víctimas de la delincuencia. 696 Y cuanto más víctimas eran de la delincuencia más miedo le tenían. Pero era en estas clases en donde se reclutaba a los delincuentes, y la prisión ha sido el gran instrumento de reclutamiento. A partir del momento en que alguien entraba en la prisión, se ponía en marcha un mecanismo que le hacía infame; y cuando salía no podía hacer nada sino recaer en la delincuencia. Entraba necesariamente en el sistema que lo convertía en un rufián, un policía o un confidente de la policía. La prisión profesionalizaba. En lugar de tener como en el siglo XVIII sus bandas nómadas que recorrían el campo y que con frecuencia eran de un gran salvajismo, se pasa a este entorno delincuente bien cerrado, bien custodiado por la policía, medio esencialmente urbano, y que es de una utilidad política y económica nada despreciable.

De juror el corazón se le quiere reventar, pero no hay sino aguantar aunque sosiego no alcance. ¡Dichoso, en tan duro trance, aquel que sabe rezar! 697 ¡Dirige a Dios su plegaria el que sabe una oración! En esa tribulación gime olvidado del mundo, y el dolor es más projundo cuando no halla compasión. 698 En tan crueles pesadumbres, en tan duro padecer, empezaba a encanecer después de muy pocos meses; alli lamenté mil veces no haber aprendido a leer.

 Usted señala, y con razón, que el trabajo penal tiene algo de específico: que no sirve para 699 nada. Se pregunta entonces uno cuál es su papel Viene primero el juror, después la melancolia; en la economía general. En su concepción primitiva, el trabajo penal no es el aprendizaje de un oficio determinado sino el aprendizaje de la virtud misma del trabajo. Trabajar en el vacío, trabajar por trabajar debía producir en los individuos la forma ideal de trabajador. Quimera posiblemente, pero que había sido perfectamente programada y definida

en mi angustia no tenía otro alivio ni consuelo, sino regar aquel suelo con lágrimas noche y día. 700 ¡A visitar otros presos sus familias solían ir! Naides me visitó a mí

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por los Quáqueros en América (Constitución de las «workhouses») y por los holandeses. Después, a partir de 1835-40, está claro que no se buscaba reformar a los delincuentes sino reunirlos en un espacio bien definido, fichado, que pudiese ser un arma con fines económicos o políticos. El problema no era entonces enseñarles algo, sino por el contrario no enseñarles nada para estar seguros de que cuando saliesen de la prisión no podrían hacer nada. El carácter de banalidad del trabajo penal, ligado en su principio a un proyecto preciso, formará ahora parte de otra estrategia. (…) Mi análisis termina hacia los años 1840 que me parecían muy significativos. Es en este momento cuando comienza el largo concubinato de la policía y de la delincuencia. Se ha hecho el primer balance del fracaso de la prisión, se sabe que la prisión no reforma, sino que por el contrario fabrica delincuencia y delincuentes, y éste es el momento en que se descubren los beneficios que se pueden obtener de esta fabricación. Estos delincuentes pueden servir para algo aunque no sea más que para vigilar a los delincuentes. Vidocq es representativo de ello. Viene del siglo XVIII, del período revolucionario e imperial en el que ha sido contrabandista, un poco rufián, desertor. Formaba parte de esos nómadas que recorrían las ciudades, los campos, los ejércitos, circulaban. Criminalidad viejo estilo. Después fue absorbido por el sistema. Fue a presidio, y salió convertido en confidente de la policía, pasó a policía y últimamente a jefe de servicios de seguridad. El es, simbólicamente, el primer gran delincuente que ha sido utilizado como delincuente por el aparato de poder. (…) ¿Ha leído usted alguna vez textos de criminólogos? Es para cortarse el cuello. Y lo digo con asombro, no con agresividad, porque no termino de comprender cómo este discurso de la criminología ha podido quedar en eso. Uno tiene la impresión de que el discurso de la criminología tiene una utilidad tal, es exigido tan fuertemente y se hizo tan necesario para el

mientras estuve encerrado. ¡Quien iba a costiarse allí a ver a un desamparado! 701 ¡Bendito sea el carcelero que tiene buen corazón! Yo sé que esta bendición pocos pueden alcanzarla, pues si tienen compasión su deber es ocultarla. 702 Jamás mi lengua podrá espresar cuanto he sufrido; en ese encierro metido, llaves, paredes, cerrojos se graban tanto en los ojos que uno los ve hasta dormido. .................... 703 El mate no se permite; no le permiten hablar; no le permiten cantar para aliviar su dolor, y hasta el terrible rigor de no dejarlo fumar. 704 La justicia es muy severa; suele rayar en crueldá: sufre el pobre que allí está calenturas y delirios, pues no esiste pior martirio que esa eterna soledá. 705 Conversamos con las rejas por solo el gusto de hablar, pero nos mandan callar y es preciso conformarnos; pues no se debe irritar a quien puede castigarnos. 706 Sin poder decir palabra sufre en silencio sus males, y uno en condiciones tales, se convierte en animal, privao del don principal que Dios hizo a los mortales. 707 Yo no alcanzo a comprender por que motivo será que el preso privado está de los dones más preciosos

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funcionamiento del sistema, que no tuvo siquiera la necesidad de darse una justificación teórica, y ni siquiera una coherencia, un armazón. Es totalmente utilitario. Y pienso que es necesario buscar por qué un discurso «sabio» ha sido considerado indispensable para el funcionamiento de la penalidad en el siglo XIX. Ha sido considerado necesario gracias a esta coartada, que funciona desde el siglo XVIII, y según la cual si se impone un castigo a alguien no es para castigarlo por lo que ha hecho, sino para transformarlo en lo que es. A partir de entonces, juzgar penalmente es decirle a alguien: se te va a cortar la cabeza, o se te va a meter en prisión, o simplemente, se te va a imponer una multa porque has hecho esto y aquello, es un acto que no tiene ninguna significación. Desde que se suprime la idea de venganza, que era en otro tiempo el hecho del soberano, del soberano atacado en su misma soberanía por el crimen, la punición no puede tener significación más que en una tecnología de la reforma. Y los jueces, ellos mismos, sin quererlo y sin darse cuenta incluso, han pasado poco a poco de un veredicto que contenía todavía connotaciones punitivas a un veredicto que no puede justificarse, según ellos mismos dicen, más que a condición de que sea transformador del individuo. Pero los instrumentos que se les han dado, la pena de muerte, el presidio, hoy la detención o la reclusión, se sabe bien que no los transforman, de ahí la necesidad de pasar la mano a gentes que van a tener, sobre el crimen y los criminales, un discurso que podrá justificar las medidas en cuestión.

que el justo Dios bondadoso otorgó a la humanidá. 708 Pues que de todos los bienes, en mi inorancia lo infiero, que le dió al hombre altanero su divina majestá, la palabra es el primero, el segundo es la amistá. 709 Y es muy severa la ley que, por un crimen o un vicio, somete al hombre a un suplicio el más tremendo y atroz, privado de un beneficio que ha recebido de Dios. 710 La soledá causa espanto; el silencio causa horror; ese continuo terror es el tormento más duro, y en un presidio siguro está demás tal rigor. 711 Inora uno si de allí saldrá pa la sepoltura; el que se halla en desventura busca a su lao otro ser, pues siempre es güeno tener companeros de amargura. 712 Otro más sabio podrá encontrar razón mejor; yo no soy rebuscador, y ésta me sirve de luz: se los dieron al Señor al clavarlo en una cruz.

“Entretien sur la prison: Le livre et sa méthode”, Revista Magazine littéraire, n° 713 101, junio 1975, págs. 27-33.1
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Una cosa que ha sido aún menos estudiada, es el conjunto de relaciones entre el poder y el saber, las incidencias del uno sobre el otro. Se admite, es una tradición del humanismo, que desde que se toca al poder se cesa de saber: el poder vuelve loco, los que gobiernan son ciegos. Y sólo aquellos que están alejado del poder, que no están en absoluto ligados a la tiranía, que están encerrados con su estufa, en su habitación, con sus meditaciones, éstos únicamente pueden descubrir la verdad. Ahora bien, tengo la impresión de que existe, y he intentado mostrarlo, una perpetua articulación del poder sobre el saber y del saber sobre el poder. No basta con decir que el poder tiene necesidad de éste o aquél descubrimiento, de ésta o aquélla forma de saber, sino que ejercer el poder crea objetos de saber, los hace emerger, acumula informaciones, las utiliza. No puede comprenderse nada del saber económico si no se sabe cómo se ejercía, en su cotidianeidad, el poder, y el poder económico. El ejercicio del poder crea perpetuamente saber e inversamente el saber conlleva efectos de poder. El mandarinato universitario no es

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Traducción: Ediciones Espíritu Libertario, Y en las projundas tinieblas en que mi razón esiste, Santiago de Chile

mi corazón se resiste a ese tormento sin nombre, pues el honbre alegra al hombre y el hablar consuela al triste. .................... 714 Grábenlo como en la piedra cuanto he dicho en este canto, y, aunque yo he sufrido tanto, debo confesarlo aquí: el hombre que manda allí es poco menos que un Santo. 715 Y son güenos los demás (a su ejemplo se manejan), pero por eso no dejan las cosas de ser tremendas; piensen todos y compriendan el sentido de mis quejas. 716 Y guarden en su memoria con toda puntualidá lo que con tal claridá les acabo de decir: mucho tendran que sufrir si no creen en mi verdá. 717 Y si atienden mis palabras no habrá calabozos llenos; manejense como güenos; no olviden esto jamás; aqui no hay razón de más; mas bien las puse de menos.

PROPUESTA DE TRABAJO:

más que la forma más visible, la más esclerotizada, y la menos peligrosa de esta evidencia. Se necesita ser bien ingenuo para imaginar que en el mandarín universitario culminan los efectos de poder ligados al saber. Más que en el personaje del viejo profesor, se encuentran en otra parte, difusos, anclados, peligrosos de otra manera. El humanismo moderno se equivoca, pues, estableciendo esta división entre saber y poder. Están integrados, y no se trata de soñar un momento en el que el saber no dependería más del poder, lo que es una forma de reconducir bajo forma utópica el mismo humanismo. No es posible que el poder se ejerza sin el saber, es imposible que el saber no engendre poder. «Liberemos la investigación científica de las exigencias del capitalismo monopolista»: es posiblemente un excelente slogan pero no será nunca más que un slogan.

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(1) Revisar el concepto de LEY en José Hérnandez en 1870 – 1880 y los caracteres que se le atribuyen, desde el canto popular, pero en la palabra de un ilustrados/civilizado. (2) Revisar el concepto de LEY en FOUCAULT y efectuar las comparaciones entre las dos versiones. (3) Analizar el funcionamiento de la LEY, la JUSTICIA y la CONDENA en el Martín Fierro. (4) Analizar y puntualizar las condiciones de las CÁRCELES uno de los instrumentos de civilización y moralización, vigilancia y castigo de la sociedad moderna. (5) Comparar con la visión de las CÁRCELES y PRISIONES de FOUCAULT, con respecto a su génesis y a su funcionamiento. (6) Revisar los criterios y preceptos constitucionales (1853) y la realidad de su aplicación (1880) en una Argentina que proclama el triunfo definitivo de la CIVILIZACIÓN contra la BARBARIE. (7) Buscar testimonios gráficos (imágenes) y relatos sobre la vida en las CARCELES. Y los textos de CRIMINOLOGÍA que avalaban las decisiones. (8) ¿Qué relación se establecía entre la EDUCACION UNIVERSAL y OBLIGATORIA, y las CÁRCELES con sus prisioneros? (9) Analizar la situación actual y formular propuestas para el futuro. (10) Y finalmente un texto y un autor para revisar lo ya visto desde la perspectiva de la CRIMINOLOGÍA del siglo XIX =  Para LOMBROSO las causas de la criminalidad estaban intimamente ligadas a factores físicos y biológicos. El criminal nace con ciertas diferencias del sujeto considerado "normal". En su etoría se observan las influencias del evolucionismo de Spencer y Darwin. Introduce en su obra el concepto de atavismo, una serie de características físicas correspondientes a estados primitivos de la evolución. El "homo delincuente" posee una serie de rasgos atávicos, de involuciones hereditarias genéticamente que le acercan más a su antepasado primitivo. Lombroso utiliza la teoría de Darwin para explicar la supervivencia de esos rasgos atávicos: en las primeras sociedades el deseo de matar era un rasgo adaptativo de los mejores cazadores, en la civilización moderna el atavismo causa el comportamiento criminal. El delincuente nato posee una tendencia criminal determinada biológicamente.  El agresivo pobre de Europa —indisciplinado y huelguista— era "malo" y, por ende, "feo". No importaba, en el fondo, la " r a z a " sino que era antiestético, y esa fue la imagen que se proyectó públicamente sobre la burguesía central en los folletines de la época y que internalizaron sus policías y jueces al tiempo que reprimían las huelgas y eran agredidos por atentados anarquistas. “La "fealdad" del pobre era la que regía el estereotipo con el cual salían las "perreras" a dar caza a los enemigos de la burguesía y a enjaularlos en sus cárceles o en sus manicomios”.  LOMBROSO, al recopilar información en la autopsia de delincuentes famosos, estableció que una de las principales maneras de identificar hombres delincuentes era mediante la foseta occipital media, es decir que por medio del cráneo se establecían ciertas similitudes con seres inferiores que determinarían si un hombre era o no criminal. Haciendo una relación de los delincuentes con los animales inferiores y con el hombre primitivo. “La anomalía que pudiera decirse es la más característica y ciertamente más atávica en los criminales: el hoyuelo medio occipital”. Al aplicar la fotografía al estudio del criminal, encontró en 6 asesinos y otros tantos (no especificando su número) de terribles asaltadores de camino, un parecido de características exageradamente mórbidas que distinguen al hombre salvaje: senos frontales muy pronunciados, mandíbulas de gran volumen, órbitas demasiado grandes y separadas unas de otras, asimetría del rostro y un exagerado apéndice de mandíbulas.  EN EL MANICOMIO DE PÉSARO EN 1871, fue en donde a través de elementos de observación y análisis de los criminales que allí reposaban, estudió no menos de 400 casos que le permitieron

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construir su teoría del hombre delincuente y poner fin a la dicotomía de cómo tratar a los locos y a los delincuentes, resolviéndola así: si ambos son idénticos debían ser igualmente tratados. De estos estudios nacería lo que se ha conocido en la historia como el tipo de criminal nato. Este tipo de criminal nato comprendía el loco moraly el criminal epiléptico, en donde compartían una misma característica temperamental: la ausencia congénita del sentido moral e imprevisión.  Fue así como el atavismo, se manifestó por una serie de estigmas presentes en todo criminal nato y se exteriorizó en todos los factores craneales, anatómicos y mentales. LOMBROSO en otro estudio realizado a 25.000 criminales, cita la existencia de 15 factores degenerativos, dejando la degeneración humana con la presencia de tan solo 5 factores de los 15 anunciados. En el 65% de estos individuos, halló la reunión de estos últimos factores, llevando según este autor, a explicar la relación existente entre los trazos del carácter y las disposiciones criminales antisociales de los hombres delincuentes.  EL DELINCUENTE NATO podía caracterizarse en tres aspectos: EL FÍSICO, EL FISIOLÓGICO Y EL SICOLÓGICO. El primer aspecto: el físico, el criminal nato se caracterizaba por tener enormes mandíbulas, pómulos prominentes, orejas salientes. La hiposensibilidad dolorífica y la agudeza visual correspondían al aspecto fisiológico. Por último, dentro del campo sicológico se notaría en el delincuente una gran falta de sensibilidad moral, es decir de sentimientos por la vida, de tener consigo un gran impulso de matar, de ser imprevisto en los crímenes que realiza. 2

OTRO MATERIAL PARA SUMAR AL DEBATE: LA FRENOLOGIA SARMIENTO (1845 - 1851), FACUNDO. CIVILIZACIÓN O BARBARIE CAPITULO 5º = LA VIDA DE JUAN FACUNDO QUIROGA
“También a él le llamaron tigre de los Llanos, y no le sentaba mal esta denominación a fe. La frenología y la anatomía comparada han demostrado, en efecto, las relaciones que existen en las formas exteriores y las disposiciones morales, entre la fisonomía del hombre y de algunos animales a quienes se asemeja en su carácter. Facundo, porque así lo llamaron largo tiempo los pueblos del interior; el general D. Facundo Quiroga, el Exmo. Brigadier general D. Juan Facundo Quiroga, todo eso vino después, cuando la sociedad lo recibió en su seno y la victoria lo hubo coronado de laureles: Facundo, pues, era de estatura baja y fornida; sus anchas espaldas sostenían sobre un cuello corto una cabeza bien formada, cubierta de pelo espesísimo, negro y ensortijado. Su cara un poco ovalada estaba hundida en medio de un bosque de pelo, a que correspondía una barba igualmente crespa y
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PARADA GAMBOA, Marcela La criminología italiana durante el siglo XIX: su consolidación y sus autores, en http://www.derechopenalonline.com/derecho.php?index (consulta 29.12.13)

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negra, que subía hasta los juanetes, bastante pronunciados para descubrir una voluntad firme y tenaz. Sus ojos negros, llenos de fuego y sombreados por pobladas cejas, causaban una sensación involuntaria de terror en aquellos sobre quienes alguna vez llegaban a fijarse; porque Facundo no miraba nunca de frente, y por hábito, por arte, por deseo de hacerse siempre temible, tenía de ordinario la cabeza inclinada, y miraba por entre las cejas, como el Alí-Bajá de Monvoisin.(…). Por lo demás, su fisonomía era regular, y el pálido moreno de su tez sentaba bien a las sombras espesas en que quedaba encerrada. La estructura de su cabeza revelaba, sin embargo, bajo esta cubierta selvática, la organización privilegiada de los hombres nacidos para mandar. Quiroga poseía esas cualidades naturales que hicieron del estudiante de Brienne el Genio de la Francia, y del mameluco oscuro que se batía con los franceses en las Pirámides, el virrey de Egipto. La sociedad en que nacen da a estos caracteres la manera especial de manifestarse: sublimes, clásicos, por decirlo así, van al frente de la humanidad civilizada en unas partes; terribles, sanguinarios y malvados, son en otras su mancha, su oprobio. Facundo Quiroga fue hijo de un sanjuanino de humilde condición, pero que avecindado en los Llanos de La Rioja había adquirido en el pastoreo una regular fortuna. El año 1799 fue enviado Facundo a la patria de su padre a recibir la educación limitada que podía adquirirse en las escuelas, leer y escribir. Cuando un hombre llega a ocupar las cien trompetas de la fama con el ruido de sus hechos, la curiosidad o el espíritu de investigación van hasta rastrear la insignificante vida del niño, para anudarla a la biografía del héroe; y no pocas veces entre fábulas inventadas por la adulación, se encuentran ya en germen, en ella, los rasgos característicos del personaje histórico. (…) De Facundo se refieren hoy varias anécdotas, muchas de las cuales lo revelan todo entero. En la casa de sus huéspedes jamás se consiguió sentarlo a la mesa común; en la escuela era altivo, huraño y solitario; no se mezclaba con los demás niños sino para encabezar en actos de rebelión y para darles de golpes. El magister, cansado de luchar con este carácter indomable, se provee una vez de un látigo nuevo y duro, y enseñándolo a los niños aterrados: "éste es", les dice "para estrenarlo en Facundo". Facundo, de edad de once años, oye esta amenaza, y al día siguiente la pone a prueba. No sabe la lección; pero pide al maestro que se la tome en persona, porque el pasante lo quiere mal. El maestro condesciende; Facundo comete un error, comete dos, tres, cuatro; entonces el maestro hace uso del látigo; y Facundo, que todo lo ha calculado, hasta la debilidad de la silla en que su maestro está sentado, dale una bofetada, vuélcalo de espaldas, y entre el alboroto que esta escena suscita, toma la calle, y va a esconderse en ciertos parrones de una viña, de donde no se le saca sino después de tres días. ¿No es ya el caudillo que va a desafiar más tarde a la sociedad entera?”

FRENOLOGIA = Doctrina psicológica según la cual las facultades psíquicas están localizadas en zonas precisas del cerebro y en correspondencia con relieves del cráneo. El examen de estos permitiría reconocer el carácter y aptitudes de la persona. La frenología, que se ocupa de la personalidad y el carácter, difiere de la CRANEOMETRÍA (el estudio del peso, tamaño y forma del cráneo), así como de la FISIOGNOMÍA (estudio de los rasgos faciales). Sin embargo, todas estas disciplinas aseguran

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predecir conductas o capacidades intelectuales En los siglos XVIII y XIX, se hizo muy popular la idea de que era posible determinar el carácter de una persona y sus rasgos de personalidad basándose en la forma y tamaño del cráneo. En base a ello, el médico FRANZ JOSEPH GALL (1758-1828) desarrolló la frenología, que establecía que el cerebro es el órgano de la mente y como tal, alberga las facultades mentales en diferentes áreas y órganos cerebrales específicos. En función del tamaño de cada una de estas áreas, la persona era propensa a un tipo u otro de carácter y a diferentes facultades mentales, que de esta forma, podían estudiarse midiendo la forma del cráneo. Los principales postulados en los que se basaba la frenología eran los siguientes: 1. El cerebro no es un órgano único, sino una víscera donde es posible distinguir diferentes regiones cada una con una función determinada. 2. Cada una de las regiones está relacionada con el resto y si su estado varía, en tamaño o temperatura, por ejemplo, también lo hace el conjunto. 3. La forma de cada una de las regiones, influye en la forma del cráneo que las contiene, variando en torno a cada una de ellas. 4. Estudiando la forma del cráneo, es posible conocer el estado de cada órgano. Sus principios establecían que el cerebro es el órgano de la mente, y que este posee un conjunto de facultades mentales; cada una representada particularmente por una parte diferente u "órgano" del cerebro. Estas áreas eran consideradas proporcionales a las propensiones individuales de la persona y de sus facultades mentales. Las diferencias entre las distintas áreas estaría reflejada en la forma exterior del cráneo.