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En breves segundos habr un antes y un despus en la vida de Erika.

Cuando se abra la puerta del ascensor ella girar a la izquierda, caminar hasta la puerta de su casa, meter la llave y tras girarla, haciendo con ella las veces de picaporte, dir: Amor, estoy en casa. Slo tendr silencio por respuesta. Un silencio que ser roto pocos segundos ms tarde por un grito de horror, pnico, dolor y sorpresa que ser tan violento como desgarrador.

! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! !

Vecinos. Polica. SAMUR. Bomberos. Mocos. Llantos. Ansiolticos. Preguntas. Pauelos. En la mano cerrada de l, una nota: Fue por tu culpa.

Telfonos.

Esa maana Erika no debera haber ido a casa. Alfredo le haba insistido en que ella llegara a las seis de la tarde igual que todos los dems. Alfredo quera anunciar algo a toda la familia. A las seis. A las seis en punto en casa. Pero Erika a media maana se dio cuenta que no se haba tomado la pastilla anticonceptiva al despertar. Eran las doce y cuarto cuando vio el reloj en la oficina. Habr llegado a casa sobre la una.

! ! ! ! ! ! !

No deberas haber estado all. Es todo lo que le retumba a Erika en la cabeza. Se lo dice su hermana cuando la encuentra temblando dentro del armario. Por mi culpa. Dice que ha sido por mi culpa. Deberas haber llegado a las seis. A las seis. Junto con todos los dems.