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Cuentos de Amor para niños y niños grandes - 11

Un Pueblo Libre
La opresión y su liberación

Había una vez un Pueblo cuyos ciudadanos no se amaban a sí mismos,


estaban preocupados, cansados y tristes por tener que trabajar, inclu-
so donde no querían, hasta que eran viejos para poder ganar el maldito
“dinero” y así pagar la comida o vivienda y las cosas innecesarias que no
les hacían más felices sino más esclavos.
Además tenían que dar parte de ese dinero a unos señores y seño-
ras que la mayoría de los ciudadanos, engañados con sus falsas prome-
sas, habían elegido como representantes y que decían usarlo para las
necesidades del Pueblo; pero casi siempre lo robaban para ellos o para
sus amigos. Había ciudadanos que no tenían suficiente para comprar
una casa y tenían que pedir prestado el dinero a los señores y señoras
de los bancos que les exigían más como recompensa por habérselo
prestado y que se quedaban con sus casas y los dejaban sin vivienda si
no podían devolvérselo. Todos los señores y señoras eran ladrones,
delincuentes y criminales de “traje y corbata”, los “peces gordos”
mafiosos que ocupaban el poder, que hacían leyes injustas y que tenían
a su servicio, como cómplices y ayudantes muy bien pagados y protegi-
dos por ellos, a altos funcionarios, jueces, fiscales, policías..., muchos
de ellos, injustos y/o corruptos.
Así los señores y señoras eran cada vez más ricos y poderosos gra-
cias a este Pueblo que trabajaba para ellos hasta agotarse, consumía
sus productos incluso insanos, les pedía prestado el dinero devolvién-
doselo con creces y pagaban lo que ellos decían. Millones de esclavos
sin cadenas; un Pueblo engañado, robado y sometido.

Hartos, cansados y enfermos de tanta opresión, reconociendo que


ellos eran los responsables por no amarse a sí mismos, aquel Pueblo
empezó a dialogar hasta llegar a acuerdos y decidieron organizarse para
dar la espalda a los señores y señoras injustos: Dejaron de protestar
porque no servía para nada y empezaron a intercambiar los alimentos y
las cosas hasta que no fue necesario el dinero; decidieron no trabajar
para ellos y ayudarse mutuamente para construir las casas, educar a sus
hijos o atender a los enfermos. Hablaron con otros pueblos y compar-
tieron unidos excluyendo a los que querían aprovecharse de los demás.
Nunca más eligieron a representantes que los organizaran y les obliga-
ran a darles dinero. De esa forma se liberaron de la opresión y todos se
sintieron mucho más felices siendo por fin un “Pueblo Libre”.

Enseñanza: ¿No seremos como el Pueblo sometido cuyos habitantes no


sabían amarse a sí mismos? Ignoremos a los poderosos, unámonos en
grupos (asambleas), sintiéndonos todos iguales, sin representantes
(horizontales) y tomando decisiones mediante el diálogo hasta llegar a
acuerdos (consenso). Hagámoslo y seremos un Pueblo Libre.

Los Nadies

Asociación “Los Nadies”


Juntos estamos demostrando que es posible
lo que otros, sin intentarlo, llamaron utopía

Teléfono: (0034) 693 391 587 - Correo: a.losnadies@gmail.com


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