Está en la página 1de 4

w w w . m e d i a c i o n e s .

n e t

La comunidad desapercibida

Jesús Martín-Barbero

Prólogo
(La comunidad desapercibida. Investigación e
investigadores de la comunicación en México,
Raúl Fuentes, ITESO/CONEIC, Guadalajara, 1991)

« En esta época del desencanto, en la que abundan los


balances des-ilusionadores y las reformulaciones
“realistas” este libro sabe leer, por debajo de la
dispersión y la fragmentación visibles del campo, el
lento madurar de una comunidad y a grandes trazos
esclarece –y en ello es sin duda pionero– cómo la
comunicación se constituye en campo intelectual en la
medida en que sus actores forman comunidad, hecha no
sólo de conocimientos sino también de re-conocimientos,
no sólo de paradigmas sino de posiciones teóricas y de
interpelaciones sociales.»
2

El título nos señala certeramente lo que este libro intenta: ir


más allá del balance bibliográfico de líneas, de corrientes y
de temas, para empezar a pensar la investigación de comu-
nicación como campo y comunidad. Los balances ya fueron
hechos por el propio autor en La investigación de comunicación
en México, sistematización documental 1956-1986, y por la IV
reunión nacional de la Asociación Mexicana de Investiga-
dores de la Comunicación (AMIC), en La investigación de la
comunicación en México. Logros, retos y perspectivas, publicado
bajo la coordinación de Enrique Sánchez Ruiz. Lo que Raúl
Fuentes se plantea ahora es una lectura del proceso de desa-
rrollo de la investigación en México, guiado, a mi ver, por
estas preguntas: ¿cuál es el peso social que ha alcanzado esa
investigación en México?, ¿cuál es el estatuto del investiga-
dor de este campo tanto en relación con la academia como
con la sociedad?, ¿cuál es el grado de coherencia y compe-
tencia, de reconocimiento interno y externo que ha logrado
en el país el conjunto de investigadores de la comunicación?

La respuesta a esas preguntas es elaborada desde dentro,


pero sin anteojeras. Pues un campo es “un espacio de rela-
ción de fuerzas” (Bourdieu) y no sólo de objetos y corrien-
tes teóricas, ya que toda producción de conocimientos pone
en juego un capital y la lucha por su apropiación. De ahí
que el esbozo que se traza –pues se trata de una comunidad
en gestación, aún desapercibida– busque leer las etapas de ese
proceso en claves cruzadas: la comunidad va ganando res-
peto y peso social en la medida en que afirma su coherencia

La comunidad desapercibida - Prólogo


3

y su competencia; la interpelación y vinculación a la vida


nacional dinamiza el desarrollo interno del campo liberán-
dolo del formalismo y la especulación estéril.

La reflexión que recoge este libro se halla permanente-


mente atenta a todo lo que densifica el espesor del campo –
la llegada de estudiosos latinoamericanos exilados de Ar-
gentina, de Chile, de Brasil; la proliferación de las escuelas
y el surgimiento de los posgrados; la apertura de centros de
investigación (el Instituto Latinoamericano de Estudios
Transnacionales, el Centro de Estudios Económicos y So-
ciales del Tercer Mundo), el nacimiento y avatares de las
asociaciones (Consejo Nacional para la Enseñanza y la
Investigación de las Ciencias de la Comunicación, AMIC)–,
y también a aquello que histórica y socialmente lo mueve y
lo moldea: el debate nacional sobre la reglamentación del
derecho a la información, la crisis económica y política, la
reconversión industrial y tecnológica. La dispersión de
enfoques, el maniqueísmo metodológico, el denuncismo,
son leídos a la vez como “problema” teórico y como indi-
cador cultural y político. La evolución, la asimilación y las
reformulaciones son ligadas al proceso de descentralización
del campo –por la apertura y la potencialidad de los trabajos
en las ciudades de provincia–, al fortalecimiento institucio-
nal de las asociaciones y a la organización y circulación de
la documentación.

En esta época del desencanto, en la que abundan los ba-


lances des-ilusionadores y las reformulaciones “realistas”
este libro sabe leer, por debajo de la dispersión y la fragmen-
tación visibles del campo, el lento madurar de una comuni-
dad y a grandes trazos esclarece –y en ello es sin duda pio-
nero– cómo la comunicación se constituye en campo inte-
lectual en la medida en que sus actores forman comunidad,
hecha no sólo de conocimientos sino también de recono-

www.mediaciones.net
4

cimientos, no sólo de paradigmas sino de posiciones teóri-


cas y de interpelaciones sociales.

La comunidad desapercibida - Prólogo

Intereses relacionados