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COMPENDIO DE HISTORIA DE LA URSS
A. Shestakov
Edición: Ediciones cooperativas de los obreros extranjeros en la URSS, Moscú 1938. Lengua: Castellano. Digitalización: Koba. Distribución: Lluita Comunista. (Partit Comunista del Poble de Catalunya)

Índice

INTRODUCCIÓN .....................................................1 1. Nuestra patria.........................................................1 I. NUESTRA PATRIA. EN SU REMOTO PASADO ...................................................................................1 2. Cómo vivían los hombres en los tiempos lejanos ..1 3. Desde la familia natural (gens) hasta la formación del estado ...................................................................2 4. Los estados más antiguos de nuestro país..............2 5. Los eslavos ............................................................3 II. EL ESTADO DE KÍEV ........................................4 6. Formación del principado de Kíev ........................4 7. La princesa Olga y el príncipe Sviatoslav. ............5 8. Introducción de una nueva religión y nuevas leyes por los príncipes de Kíev ...........................................5 9. Sublevaciones populares espontáneas en el principado de Kíev.....................................................6 10. El territorio de Nóvgorod ....................................7 11. La rus de Súsdal ...................................................8 III. EUROPA ORIENTAL BAJO LA DOMINACIÓN DE LOS CONQUISTADORES MONGÓLICOS.........................................................8 12. Los conquistadores mongólicos y el yugo tártaromongólico ..................................................................8 13. Moscú y sus primeros príncipes ..........................9 14. Tamerlán y la decadencia. De la Horda de Oro .10 IV. FUNDACIÓN DEL ESTADO NACIONAL RUSO ......................................................................11 15. Expansión del estado de Moscú bajo el reinado de Iván III y fin del yugo tártaro-mongólico ...........11 16. La opresión de los campesinos en el estado de Moscú durante el siglo XV ......................................11 V. EXPANSIÓN DEL ESTADO RUSO.................12 17. Iván IV y el aniquilamiento de los tártaros del Volga .......................................................................12 18. Represión contra los boyardos y guerras de Iván IV .............................................................................13 VI. LAS GUERRAS DE CAMPESINOS Y LAS SUBLEVACIONES DE LAS NACIONALIDADES OPRIMIDAS EN EL SIGLO XVII .........................13 19. Primera guerra de campesinos en el estado ruso .................................................................................13 20. La lucha contra los invasores polacos ...............15 21. Sublevaciones en el siglo XVII de las ciudades y nacionalidades oprimidas ........................................15 22. Lucha de Ucrania contra la dominación polaca; incorporación de Ucrania a Rusia ............................16 23. La guerra de Rasin contra los boyardos y terratenientes............................................................17 24. Conquista de los pueblos de la Siberia oriental .17 25. El sistema económico y la Administración nacional del estado ruso a fines del siglo XVII .......18 26. Estado de la cultura en Rusia en el siglo XVII ..19 VII. RUSIA EN EL SIGLO XVIII: IMPERIO DE TERRATENIENTES Y COMERCIANTES. ..........19 27. Las guerras de Pedro I y las insurrecciones populares..................................................................19

28. Guerras de Pedro I contra los suecos y los países orientales................................................................. 20 29. Las reformas de Pedro I .................................... 21 30. El imperio de los nobles en el siglo XVIII ....... 21 31. La guerra campesina bajo la dirección de Pugachov ................................................................ 22 32. Anexión de nuevos territorios y sumisión de nacionalidades en el reinado de Catalina II ............ 23 VIII. LA RUSIA ZARISTA: GENDARME DE EUROPA ................................................................ 24 33. La revolución burguesa en Francia y la lucha contra ella de Catalina II y de PABLO I................. 24 34. El zar Alejandro I. La guerra de 1812 .............. 25 35. Los decembristas .............................................. 26 36. La vida en el reino de los gendarmes y burócratas ................................................................................ 27 37. La conquista del Cáucaso ................................. 28 38. La revolución del año 1848 en Europa. Carlos Marx y Federico Engels .......................................... 29 39. La Rusia zarista en vísperas de la reforma del año 1861 ........................................................................ 30 IX DESARROLLO DEL CAPITALISMO EN LA RUSIA ZARISTA .................................................. 31 40. Abolición de derechos feudales en Rusia ......... 31 41. La lucha de los polacos por la independencia. Guerras de Alejandro II .......................................... 32 42. La Iª Internacional y la Comuna de París ......... 33 43. El capitalismo en Rusia .................................... 34 44. El movimiento obrero del año 70 al 90. V. I. Lenin ....................................................................... 36 X. LA PRIMERA REVOLUCIÓN BURGUESA EN RUSIA .................................................................... 37 45. En vísperas de la revolución ............................. 37 46. Comienza la revolución .................................... 39 47. Preparación de la insurrección armada ............. 40 48. La insurrección armada de diciembre ............... 41 49. Aplastamiento de la revolución ........................ 43 50. Nuevo auge revolucionario ............................... 44 XI LA SEGUNDA REVOLUCIÓN BURGUESA EN RUSIA .............................................................. 45 51. La guerra imperialista mundial ......................... 45 52. Derrocamiento del zarismo en febrero del año 1917 ........................................................................ 47 XII. LA GRAN REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE EN RUSIA .......................................... 48 53. Preparación de la revolución socialista por los bolcheviques ........................................................... 48 54. El triunfo de la revolución socialista ................ 49 XIII. LA INTERVENCIÓN, MILITAR Y LA GUERRA CIVIL .................................................... 51 55. La lucha de los soviets por la paz. Anexión de Ucrania por los alemanes ........................................ 51 56. La república de los soviets presionada por un círculo de intervención y contrarrevolución ........... 52 57. La revolución en Europa occidental ................. 54 58. La derrota de Kolchak, Denikin, Yudénich ...... 55

59. La guerra con los “pani” polacos. La derrota de Wránguel ................................................................. 56 XIV. EL PASO A LA LABOR PACÍFICA Y AL RESTABLECIMIENTO DE LA ECONOMÍA DEL PAÍS ........................................................................ 57 60. El restablecimiento de la economía nacional y la creación de la U.R.S.S. ............................................ 57 61. Lenin muere, pero su obra vive ......................... 59 XV LA U.R.S.S., PAÍS DEL SOCIALISMO VICTORIOSO ......................................................... 60 62. La industria socialista. La economía agrícola colectiva (koljoses) .................................................. 60 63. La U.R.S.S., país del socialismo ....................... 61 64. Nuestros enemigos y nuestros amigos fuera de la U.R.S.S. ................................................................... 63 65. La nueva constitución de la U.R.S.S. ................ 64 TABLA CRONOLÓGICA ...................................... 66

COMPENDIO DE HISTORIA DE LA URSS

INTRODUCCIÓN 1. Nuestra patria La U.R.S.S. (Unión de las Repúblicas Soviéticas Socialistas), país del Socialismo. En el mundo entero sólo hay un país socialista: es nuestra patria. Es el país más grande de todo el mundo: en su parte septentrional está cubierto de hielo perpetuo, mientras que en el Sur, el clima es tan caluroso que permite la producción de naranjas, limones, te, algodón, etc. Por sus riquezas naturales, nuestro país es el más rico del mundo, pues en él hállase todo cuanto es necesario para la vida. Cada año aumenta la producción de cereales y de toda clase de manufacturas, así como el número de fábricas y talleres, escuelas, teatros y cines. Con extraordinaria rapidez se ensanchan las antiguas ciudades al mismo tiempo que se edifican nuevas. La vida de los trabajadores de la U.R.S.S. es cada día mejor, más desahogada y alegre. En ningún país del mundo existe una amistad tan estrecha entre los distintos pueblos como la hay en la U.R.S.S. Cerca de 50 diferentes nacionalidades viven en las 11 repúblicas soviéticas federadas, con 170 millones de habitantes. Todos ellos se han agrupado en una unión fraternal: la Unión de las Repúblicas Soviéticas Socialistas o, abreviado, la U.R.S.S. Todos sus pueblos trabajan por la utilidad común. En la U.R.S.S. no hay parásitos como en los otros países; es decir, ni capitalistas, ni terratenientes. En la U.R.S.S. no existe la explotación del hombre por el hombre, todos trabajamos en beneficio propio y no en provecho de los parásitos. Nuestro país estaba antes muy atrasado, mientras que ahora es el más adelantado y poderoso del mundo. Por eso queremos tanto a nuestra U.R.S.S. -país del socialismo, y nos enorgullecemos tanto de ella. La senda hacia el socialismo nos la ha señalado nuestro gran Partido Comunista (Bolchevique); es el Partido que ha dirigido la lucha de nuestros padres, la lucha de los obreros y campesinos para derribar el poder zarista, el poder de los terratenientes y

capitalistas. Bajo la dirección del Partido Comunista, hemos erigido el Poder de los obreros y campesinos y hemos construido el Socialismo. ¿Qué enseña este libro? Habla de cómo vivía la gente en los tiempos antiguos, cómo luchaban los pueblos de la U.R.S.S. contra sus opresores y enemigos y cómo lograron que nuestra patria llegara a ser el país del socialismo. Habla también de la vida y de la lucha de los pueblos de otros países. Todo esto es lo que se llama historia. Nosotros amamos nuestra patria y debemos saber a fondo su admirable historia. Quien conoce la historia, comprende mejor la vida actual y mejor podrá luchar contra los enemigos de nuestro país y fortalecer el socialismo. I. NUESTRA PATRIA. EN SU REMOTO PASADO 2. Cómo vivían los hombres en los tiempos lejanos De qué modo nos enteramos de su vida en aquellos tiempos. En cierta ocasión unos chicos, al cavar una zanja cerca de la orilla de un río, hallaron la osamenta de un animal raro y algunas piedras y se lo trajeron al maestro. - ¡Chicos! -dijo el maestro-, habéis encontrado algo muy interesante: esto es la osamenta de un formidable animal prehistórico. En tiempos muy remotos estos animales vivían en estos lugares, después desaparecieron; esta piedra es el arma con la cual los hombres que vivían en aquellos tiempos mataban a las fieras. El maestro ató la piedra a un palo y consiguió así un martillo primitivo. Luego aclaró a los chicos que en toda la extensión del territorio de la U.R.S.S. sabios geólogos hacen excavaciones para indagar lo que hay escondido en la tierra y, por los objetos que hallan, deducen cómo vivían los hombres en los tiempos remotos. Vida del hombre primitivo. Hace más de quinientos mil años casi todo nuestro país estaba cubierto de espesas capas de hielo. Transcurrieron siglos y siglos, y poco a poco el hielo se fue fundiendo. El deshielo empezó por el Sur y fue allí donde aparecieron los primeros hombres.

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2 La vida de estos hombres era muy difícil; alrededor de ellos erraban mamuts, osos enormes y otros animales salvajes. Para defenderse de ellos, vivían en cuevas y chozas cavadas en la tierra; para sustentarse comían raíces, frutas silvestres y carne de las fieras que mataban y con sus pieles cubrían su cuerpo. Cazaban en común y lograban matar incluso animales tan fuertes como el mamut. Su botín también lo consumían en común. Transcurrieron aún muchos siglos hasta que descubrieron el fuego, lo que mejoró enormemente las condiciones de su vida; aprendieron a hacer útiles con las piedras, con la madera de los árboles y con los huesos; más tarde inventaron el arco y la flecha. Poco a poco aprendieron a domesticar animales salvajes y se transformaron en pueblos pastores. Pasaron aún miles de años hasta que aprendieron a sembrar plantas útiles, dedicándose entonces a la agricultura. Como habitación construían chozas, tiendas y cabañas. Se vestían con pieles de animales y con tejidos de lino muy rudimentariamente hechos. Durante mucho tiempo usaron útiles hechos de piedra y de huesos, y pasaron aún miles de años antes que aprendieran a extraer los minerales y a fundir cobre y otros metales. En aquellos tiempos remotos todo era común a la colectividad: tanto los útiles, como las provisiones de alimentos; todos los hombres eran iguales en su vida de áspero trabajo. 3. Desde la familia natural (gens) hasta la formación del estado La familia natural (gens) y la tribu. Cazar enormes animales salvajes individualmente era para el hombre primitivo cosa imposible, como también lo era pescar con redes o talar los árboles de los bosques para preparar la labranza. Por eso, en los tiempos remotos, los individuos de una misma familia vivían juntos y no se separaban, formando la gens, es decir una gran familia compuesta, a veces, de algunos centenares de personas. En estas familias toda era común: tanto el ganado, como los útiles de caza y los de pesca. Tanto la caza, como los trabajos de agricultura los realizaban en colectividad, repartiéndose equitativamente los productos. Estos trabajos se hacían bajo la dirección de ancianos, elegidos por la colectividad; las decisiones se tomaban en asambleas, en las que participaban todos. La gens, toda junta, defendía a cada uno de los suyos, y si un extranjero mataba a uno de sus miembros, los otros vengaban su muerte. Entre las distintas gens tenían lugar a menudo luchas por razones de intereses con respecto a las tierras de labor, prados, bosques y lugares de pesca. El conjunto de varias gens vecinas formaba una tribu, la cual estaba constituida por algunos millares de individuos, que hablaban todos el mismo idioma y tenían las mismas costumbres. En cada tribu los jefes

A. Shestakov se escogían por elección. Durante muchos siglos, los hombres vivieron divididos en gens y en tribus, pero poco a poco las gens se fueron reduciendo a familias de parientes cercanos. De estas familias las más numerosas y fuertes empezaron por posesionarse de algunas tierras y de una parte del ganado; organizaron su propia economía y cesaron de repartir con los demás los productos que se procuraban. Se posesionaban de los prisioneros y les obligaban a trabajar para ellos. Así empezó por crearse la desigualdad en la tribu; en vez de la propiedad colectiva de los productos procurados y de los útiles, aparece la propiedad privada, es decir: algunos miembros de la tribu poseen más y otros menos, naciendo así ricos y pobres. Los que acumulaban muchos esclavos se hacían aún más ricos. Los ricos y los jefes guerreros de las tribus más belicosas hacían, de vez en cuando, incursiones en las tribus vecinas, cogían presos a los vencidos y los transformaban en esclavos forzados. Estos jefes y ricos recibían como botín de guerra más esclavos que los demás guerreros. De este modo lograron tener una gran cantidad de esclavos y grupos de guerreros que sustentaban y proveían de armas. Con ayuda de estos últimos hacían nuevas incursiones y el botín y los presos conseguidos en ellas se los repartían entre sí mismos y sus guerreros. Los jefes de tribu y los ricos obligaban a trabajar en su provecho no sólo a los esclavos, sino también a los individuos de su propia tribu, quitándoles igualmente una parte del botín que les correspondía. De este modo se enriquecían cada vez más y hubo entonces en la tribu opresores, es decir, ricos, y oprimidos, es decir, pobres. El Estado. Un pequeño grupo de ricos empezó a vivir a expensas de la inmensa mayoría de los trabajadores, a oprimida y a saqueada. Los jefes, con la ayuda de sus guerreros, obligaron a los esclavos y a los hombres de su propia tribu a sometérseles, haciéndose ellos dueños y señores absolutos de estas tribus, y fueron llamados: príncipes, zares o janes. Para poder mantener la gente bajo su sumisión, los príncipes, janes y zares aumentaron el número de sus guerreros, instituyeron tribunales y establecieron las penas. La dominación sobre sus propias tribus no saciaba la ambición de estos jefes y, entonces, sometían también las tribus vecinas más débiles. De este modo se formó el Estado. 4. Los estados más antiguos de nuestro país Los primeros Estados en la Transcaucasia y en el Asia Central. Los más antiguos Estados, en nuestro país, se formaron en el Sur de la Transcaucasia. Esto ocurrió hace unos 3000 años. El primer Estado de la Transcaucasia se llamó Estado

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Compendio de historia de la URSS de Urartu y estaba situado en las regiones del monte Ararat y del lago Van. Sus soberanos reinaban sobre las tribus georgianas, poseían muchos esclavos, que edificaban castillos para sus dueños, construían canales para la irrigación de las tierras y jardines de los príncipes. Este Estado fue el de los jefes de las tribus predecesoras de la Georgia actual. Los reyes de Urartu estaban en permanente estado de guerra con sus Estados vecinos; estas guerras eran muy feroces, hecho confirmado por una inscripción grabada en una roca por mandato de un soberano Urartu, en la cual se leía: «De 64.000 prisioneros cogidos, unos han sido ejecutados y otros traídos con vida a mi reino». Otros Estados semejantes hubo también en el Asia Central y fueron de los predecesores de los actuales Usbekes, Tadzhikes y Turkmenes. Sus jefes estaban en lucha constante con sus vecinos. En estos antiguos Estados de la Transcaucasia y del Asia Central hallábanse muchas ciudades, para cuya defensa contra los enemigos hacían construir, a su alrededor, altas murallas de piedra. Los maestros de la construcción y los esclavos edificaban casas para los ricos y almacenes para conservar las mercancías y para el comercio. En estas ciudades vivían muchos artesanos y el comercio era muy activo. Sus habitantes llegaron a inventar el alfabeto y aprendieron a leer y a escribir, como ocurrió en Georgia, hace más de 2000 años. Aparecieron también en las ciudades los primeros sabios, y las ciencias y las artes empezaron a desarrollarse. Pueblos que vivían en la antigüedad en Siberia y en Europa oriental. En Siberia meridional y en los territorios vecinos al Mar Negro, vivían, desde hacía mucho tiempo, numerosas tribus nómadas de pastores, que vagaban con sus rebaños por las estepas, bajo la dirección de sus jefes, en busca de prados. Hace cerca de 2500 años, entre estas tribus nómadas se destacó por su potencia, principalmente, una de ellas: la de los escitas. Bajo el poder de los jefes escitas, se hallaban muchas tribus, tanto nómadas, como sedentarias, y esclavos. Hace más de 2500 años, a las orillas septentrionales del Mar Negro llegaron, navegando, emigrantes de Grecia, que edificaron ciudades en aquellas regiones y emprendieron un comercio muy activo con los escitas. Los griegos compraban ganado, trigo y pescado, que exportaban por mar a Grecia. Poco a poco, estas ciudades griegas se desarrollaron y, unidas, formaron un solo Estado. Los magnates y ricos comerciantes griegos no trabajaban, siendo servidos en todo por los esclavos, que eran, en gran parte, escitas hechos prisioneros por los griegos. Hace cerca de 2000 años, estos esclavos escitas se sublevaron contra sus opresores bajo la dirección del esclavo Savmak y llegaron a tomar el poder en sus manos, pero la sublevación fue sofocada por los ejércitos griegos venidos de ultramar. En el siglo IV de nuestra era, poderosas tribus nómadas de hunos invadieron las ciudades griegas, destruyéndolas. En el siglo V, el terrible jefe de los hunos -Atila- emprendió desde las estepas adyacentes del Mar Negro su invasión en los pueblos de Europa occidental, consiguiendo dominar a muchos de ellos. Al morir Atila, su reino se desmoronó ante la invasión de otras tribus nómadas procedentes de Asia. En el siglo VI, las tribus nómadas jazares sucedieron a los hunos en el bajo Volga y más arriba de este mismo río se fundó el Estado de los búlgaros. Durante muchos años jazares y búlgaros lucharon contra las tribus eslavas, vecinas suyas. 5. Los eslavos Los eslavos y sus vecinos. Hace 15 siglos, las tribus eslavas ocupaban los territorios de las orillas del Mar Báltico y de los ríos Dniéper y Danubio y la parte superior de los ríos Oká y Volga. Más tarde, los eslavos que vivían en la Europa oriental formaron tres grandes nacionalidades: los rusos, los ucranianos y los bielorusos (rusos blancos). Al Este, como vecinos, tenían a las tribus que vivían a las orillas del río Volga, o sea, los antepasados de las actuales nacionalidades marí, mordvá (o mordvinos) y otras, y, más allá, los Estados de los búlgaros y de los jazares. Al Sur, los eslavos luchaban contra las tribus nómadas que vivían en las estepas cercanas al Mar Negro, y también contra el Estado griego de Bizancio, que, en aquella época, era rico y tenía mucha cultura. Bizancio se hallaba en el territorio ocupado, ahora, por Turquía. Los arquitectos griegos construían edificios, castillos e iglesias notables; entre los griegos, había escritores, músicos y pintores; manufacturaban también hermosos tejidos de seda, vajillas y objetos de oro y de plata. Además, Bizancio poseía un ejército fuerte y bien armado, pero los bravos y valientes eslavos, pese a su atraso, en más de una ocasión vencieron al ejército griego, como ocurrió a mediados del siglo IX, en que llegaron incluso a atacar la capital de Bizancio, Constantinopla. Los eslavos la llamaban Zargrad, voz equivalente a ciudad imperial. En el Occidente, los eslavos tuvieron que combatir contra las tribus germanas y los Variagos (o Varegos). Actividad de los eslavos. Los antiguos eslavos se dedicaban a la caza y recogían también la miel de colmenas naturales. Más tarde su actividad principal fue la agricultura; para ello quemaban parte de las selvas y en la tierra mezclada con ceniza sembraban el grano. Con este método conseguían una cosecha abundante; sin embargo, al cabo de 3 o 4 años, la tierra se volvía estéril y esto les obligaba a quemar

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4 otra parte del bosque. Preparaban también la labranza en las tierras de la estepa: primero, removiéndolas con el azadón y, después, sembrando el grano; pero a los 4 o 5 años ocurría lo mismo que en las selvas. Era, pues, menester abandonar aquellas tierras y labrar otras nuevas. Semejante labranza, hecha con instrumentos primitivos, no podía efectuarse solamente por una sola familia, por lo que lo hacían colectivamente, es decir toda la gens junta. Más tarde apareció el arado con la reja de hierro, al que se enganchó un caballo y se empezó a usar el estiércol como abono de la tierra; así, una familia con una tierra no muy extensa, pero abonada, podía sostenerse durante muchos años, y la necesidad de labrada en común fue desapareciendo. Esta tierra labrada y abonada se empezó a considerar como propiedad de una sola familia. Los jefes de gens y de tribu se apoderaban de terrenos muy extensos y obligaban a sus esclavos a labrarlos; en estas mismas tierras trabajaban también hombres libres de otras gens, que se habían empobrecido; los propietarios de arados y de caballos los prestaban a cambio de una parte de la cosecha, y de este modo se enriquecían. La igualdad que había existido hasta entonces, desapareció: entre los miembros de una misma familia aparecieron los opresores y los oprimidos; los ricos terratenientes y los labradores pobres. En el siglo IX, entre los eslavos ya existían boyardos, terratenientes y ricos, y también príncipes, es decir: jefes de tribu. Los príncipes y los boyardos negociaban con los griegos y otros vecinos, vendiéndoles trigo, miel y cera; pero sobre todo traficaban con esclavos hechos prisioneros por sus guerreros (druzhina). El comercio se efectuaba en sitios fortificados sobre las vías comerciales, principalmente a orillas de los grandes ríos. En el siglo IX, los eslavos ya habían fundado algunas ciudades, de las cuales las más importantes eran Kíev y Nóvgorod. II. EL ESTADO DE KÍEV 6. Formación del principado de Kíev Los conquistadores varegos. En el siglo IX, los eslavos del Norte fueron sometidos por bandas saqueadoras de varegos, procedentes del otro lado del Mar Báltico. El jefe de los varegos se estableció en Nóvgorod; desde este punto sus guerreros hacían incursiones en las tribus vecinas, apoderándose de lo que ellas poseían: pieles, miel, cera, y llevándose consigo los prisioneros. El botín y los prisioneros los llevaban al Sur, para venderlos a los griegos, en botes que descendían por los ríos y atravesaban los lagos, arrastrándolos en parte por tierra, hasta el río Dniéper. Pero para la navegación en el Dniéper, constituían un obstáculo los “porogui” (escollos, que obstruían el curso del río); para evitarlos, era menester descargar los botes y transportados junto con el cargamento, arrastrándolos por las orillas del

A. Shestakov río. Esta dificultad la aprovechaban tribus nómadas, que vivían en las cercanías de estos territorios, tales como la de los belicosos pechenegos, y frecuentemente asaltaban las caravanas de mercaderes que pasaban por aquella vía. Los barcos de los varegos pasaban del Dniéper al Mar Negro y, navegando cerca de las orillas, llegaban a Bizancio. Esta vía se llamó “vía del país de los varegos a Grecia”. Los eslavos que vivían en los alrededores de Nóvgorod se sublevaban con frecuencia contra los varegos y, a veces, les hacían retroceder al otro lado del mar, pero al poco tiempo los varegos avanzaban otra vez con más guerreros y nuevamente se imponían a los eslavos. Los príncipes Rúrik y Oleg. A fines del siglo IX, según acreditan los antiguos anales, vivía en Nóvgorod Rúrik, príncipe oriundo de los varegos, a quien los eslavos, que él había avasallado, pagaban tributo. Al morir Rúrik, se hizo príncipe el belicoso Oleg. Abandonando Nóvgorod, descendió por el río Dniéper hasta Kíev y conquistándola hizo de ella la capital. Desde el principio del siglo X, el principado eslavo de Kíev se llamó la Rus de Kíev. Oleg unificó bajo su poder muchas tribus eslavas, imponiéndoles un tributo muy duro. Algunos de los príncipes eslavos fueron exterminados, otros se le sometieron y con él saquearon la población eslava. Estos conquistadores varegos se mezclaron con los eslavos y adoptaron su idioma. Durante su reinado, el príncipe Oleg desplegó una gran actividad: Kíev fue fortificada, en las fronteras del Estado se edificaron también fortalezas para defender la población de las incursiones nómadas. Según cuenta una tradición, Oleg se puso a la cabeza de un gran ejército que iba en barcos y a caballo contra Bizancio. Oleg destruyó las cercanías de Zargrad (Bizancio) y sitió la ciudad. El emperador (así se llamaba su soberano) de Grecia tuvo que pagar a Oleg un fuerte rescate: gran cantidad de oro, tejidos de valor, vinos y esclavos. En el año 911, los griegos establecieron un tratado comercial con Oleg. Éste fortaleció bien la Rus de Kiev y unificó, bajo su mando, las tribus y principados eslavos desunidos. Desde entonces, la Rus de Kíev se empezó a tener en consideración, tanto en Bizancio, como en los Estados vecinos de Occidente. El príncipe Ígor. A la muerte, de Oleg reinó Ígor, hijo de Rúrik. Bajo su gobierno, la Rus de Kíev continuó extendiéndose. Ígor, como Oleg, emprendía siempre nuevas incursiones. Bajo su reinado, se hicieron expediciones al Cáucaso y a Bizancio. Obtuvo de los griegos un rescate de gran valor, firmando con ellos un pacto por el cual se comprometía a defender Bizancio de las incursiones de las tribus nómadas. Cada otoño, Ígor recogía el tributo de la

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Compendio de historia de la URSS población; cuando llegaba con sus guerreros, los pueblos se preparaban para el pago del tributo, que consistía en pieles, miel, cera y trigo. Dicho tributo era una carga pesada para la población. Cierta vez, cuando recogía el tributo de una tribu eslava, que vivía a la orilla derecha del río Dniéper (los drevlianos), le pareció, después de recogido, que no era suficiente, y se decidió a volver para pedirles, de nuevo, otro tanto. Los drevlianos se dijeron: “Si el lobo se acostumbra a entrar en el redil, poco a poco se come todo el rebano. ¡Matémosle!”, y derrotando a los guerreros de Ígor, se apoderaron del príncipe y doblando dos árboles flexibles, le ataron los pies a las ramas más altas; luego soltaron los árboles, y el cuerpo del príncipe quedó despedazado. 7. La princesa Olga y el príncipe Sviatoslav. La princesa Olga. Al morir Ígor, reinó su esposa OIga. Se vengó cruelmente de los drevlianos que habían dado muerte a su marido; sus guerreros sitiaron la capital de los drevlianos; el sitio duró un año entero, sin que lograran apoderarse de la ciudad. Según cuenta la tradición, para poderla conquistar tuvieron que valerse de la astucia siguiente. La princesa exigió que los drevlianos le pagasen un tributo sumamente leve, que consistía en que cada familia le entregara tres palomas y tres gorriones; ellos aceptaron, y entonces la princesa ordenó que a las patas de todas las aves ataran mechones de estopa untados con resina y, poniéndolas luego en libertad, prendieran fuego a los mechones. Los pájaros echaron a volar hacia la ciudad en dirección de sus nidos. Muy pronto ésta quedó incendiada. Los guerreros, entonces, la tomaron por asalto, matando a muchos de sus defensores. Después de la victoria, la princesa Olga impuso a los vencidos un pesado tributo. Más tarde, fijó la cantidad exacta que cada tribu debía pagar introduciendo así un orden en la recolección. Para instruirse en el arte de gobernar su Estado, la princesa partió a Bizancio y allí se enteró también de la religión griega. En aquel tiempo, los eslavos practicaban todavía su antigua religión y como no se explicaban los fenómenos de la naturaleza, los temían; la tempestad derribaba sus chozas, el rayo incendiaba los bosques y las casas, el sol les quemaba los sembrados, y estos fenómenos de la naturaleza los consideraron como dioses y los representaron con distintas formas, hechas de madera o de piedra. Para aplacar a estos dioses, que ellos creían despiadados, les ofrecían animales y, a veces, les sacrificaban niños y prisioneros. La princesa Olga, en Bizancio, vio con agrado cómo los sacerdotes griegos predicaban por todas partes que el poder del monarca era sagrado y pensó entonces, que la religión griega era un medio perfecto para fortalecer el poder de los príncipes y formar un único Estado con todas las tribus desunidas. Estos motivos la indujeron a convertirse a la religión griega, es decir, cristiana, intentando persuadir a su hijo Sviatoslav para que hiciera lo mismo, pero él se negó, pues tenía el convencimiento de que el único medio de unificar las tribus eslavas y formar un Estado fuerte había de ser el de las armas. El príncipe Sviatoslav. A la princesa Olga, sucedió Sviatoslav, como príncipe del Estado de Kíev, que pasó toda su vida guerreando. Durante sus expediciones militares, dormía en la tierra, a cielo raso, utilizando como colchón una estera y la silla del caballo como almohada; su comida constaba de lo que primero se encontraba a mano: carne asada de caballo o la de animales salvajes, etc. Como era muy intrépido, avisaba al enemigo diciéndole: “Voy contra vos”. Conquistó muchas de las tribus de las orillas del río Oká, saqueó las ciudades búlgaras del Volga, las circasianas del Kubán y aniquiló el reino Jazar, que desapareció desde aquel momento. El principado de Kíev, en cambio, se fortaleció y amplió sus fronteras con todos los territorios cercanos a las orillas del Mar Negro. Luego, Sviatoslav comenzó a guerrear contra los búlgaros que vivían a las orillas del Danubio, les arrebató muchas ciudades y hasta pensó transferir su capital de Kíev a las regiones de este río, pero el astuto emperador bizantino, que temía el tener, como vecino, al fuerte y belicoso Sviatoslav, incitó ir contra Kíev la tribu nómada de los pechenegos, que vivían, entonces, en las estepas cercanas al Mar Negro. Mientras Sviatoslav los rechazaba, los búlgaros del Danubio se unieron a los griegos para luchar en común contra Sviatoslav. En la lucha contra las fuerzas unidas de los búlgaros y los griegos, Sviatoslav fue vencido y tuvo que retroceder hacia Kíev. Cerca de los “porogui” (escollos) del Dniéper, fue cogido y muerto en una emboscada de los pechenegos. Éstos utilizaron después su cráneo para beber los vinos en la celebración de sus banquetes. 8. Introducción de una nueva religión y nuevas leyes por los príncipes de Kíev Las expediciones militares del príncipe Vladímir. Vladímir, hijo de Sviatoslav, llegó a ser el posesor del principado de Kíev después de prolongados combates con sus hermanos, y, luego, siguiendo el ejemplo de su padre, emprendió la lucha contra sus súbditos rebeldes. Vladímir reprimió a las tribus sublevadas del Norte y saqueó las ciudades de los búlgaros del Volga. Luego, se dirigió hacia Polonia con sus guerreros y conquistó algunas ciudades. Avasalló el principado eslavo de Pólotsk y también algunas tribus lituanas vecinas de los eslavos, en el Oeste, junto a las orillas del Mar Báltico. De este modo, se fortalecía y acrecentaba el

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6 principado de Kíev bajo el reino de Vladímir. Ahora Bizancio, más que nunca, le tenía en consideración por su poder. Vladímir le ayudó a sofocar la sublevación estallada entre el ejército griego. Para demostrarle su agradecimiento por esta ayuda, el emperador de Bizancio le dio por esposa a su hermana. Vladímir decidió convertirse al cristianismo. Calculaba que haciéndose cristiano y pariente del emperador de Bizancio fortalecería su poder de príncipe. Introducción del cristianismo. En el año 988, Vladímir destruyó, en Kíev, todas las imágenes de los antiguos dioses paganos de los eslavos; se empezó a bautizar a sus habitantes haciéndoles entrar en las aguas del Dniéper, mientras sacerdotes griegos, traídos especialmente de Zargrad, oraban durante la ceremonia. El pueblo se sublevó más de una vez ante la imposición de la nueva religión, pero todas las sublevaciones fueron sofocadas por los guerreros del príncipe. El cristianismo, al lado del paganismo, representaba, en aquella época, un paso hacia adelante en el desarrollo de Rusia, pues, al mismo tiempo que los eslavos se cristianizaban, se extendía también la cultura y la instrucción griegas. Los maestros bizantinos enseñaban a los eslavos cómo construir y adornar las casas y las iglesias. Unos sabios monjes griegos inventaron el alfabeto eslavo, que comenzó a ser empleado en el estado de Kíev. Los príncipes protegían a los sacerdotes y monjes griegos, dándoles tierras y dinero; éstos traducían los libros religiosos del griego al eslavo y también anotaban los acontecimientos importantes; es decir, componían la crónica, la cual nos permite ahora enterarnos de muchas cosas referentes a la historia de los eslavos orientales y de los países vecinos. Los cantos populares y las leyendas o epopeyas rusas nos enseñan también algo sobre aquellos tiempos lejanos. En ellos, se encuentran historias de los héroes eslavos y de sus combates contra los invasores nómadas, que atacaban el Estado de Kíev. El príncipe Yaroslav el Sabio. Muerto Vladímir, Yaroslav se hizo príncipe de Kíev y fue llamado Yaroslav el Sabio. Bajo su reinado, fue recompilado el primer código del Estado de Kíev, o sea “El Derecho Ruso”. En este código fueron expuestas las leyes que protegían los derechos de los propietarios de esclavos, de los terratenientes y de los mercaderes. 9. Sublevaciones populares espontáneas en el principado de Kíev Cómo gobernaban los príncipes y los boyardos este principado. El príncipe de Kíev tenía una fuerza armada numerosa (druzhina), compuesta de boyardos y gente dependiente del príncipe. Los parientes del príncipe y los boyardos gobernaban por su encargó

A. Shestakov las ciudades y territorios. Algunos boyardos poseían muchas tierras y rivalizaban en riquezas con los príncipes. Todos: príncipes y sus guerreros, boyardos, sacerdotes y monjes vivían explotando el trabajo de los esclavos y de los labradores libres (smierdi). Éstos, además de ser libres, es decir que no eran siervos de la gleba, poseían algunas tierras y pequeñas haciendas. Durante el reinado de los primeros príncipes de Kíev, pagaban solamente un tributo, que era recaudado por los príncipes personalmente. En Kíev y en otras ciudades había artesanos, negociantes y plebe. Los mercaderes negociaban con los campesinos y con los artesanos; abastecían a los príncipes, a los boyardos y a sus guerreros. Los artesanos poco a poco cayeron bajo la dependencia de los comerciantes. Los mercaderes más ricos negociaban con los países extranjeros. Los artesanos libres construían casas, iglesias, puentes; . hacían vestidos, vajillas y armas. En hornillos, con ayuda de sopletes, fundían minerales y conseguían hierro. En las ciudades y en los pueblos había herreros. Los habitantes de las ciudades se administraban mediante la Asamblea popular de los ciudadanos, que llevaba el nombre de veche. Esta veche escogía como administradores de la ciudad a hombres ricos y nobles. Sin el consentimiento de la veche, los príncipes no podían ni reclutar guerreros, ni declarar la guerra; por esta razón, en muchos casos tenían que someterse a la voluntad del veche. Y mientras de una parte los príncipes trataban de arrebatar a la veche el poder en las ciudades, en el campo, atropellaban con impunidad a los campesinos. Subyugación de los smierdi (labradores) por los príncipes y boyardos. Durante el siglo XI, se intensificó mucho la opresión del pueblo por parte de príncipes y boyardos; éstos establecieron sus leyes, ejercieron justicia y aplicaron las penas. Así, bajo el reinado de Yaroslav el Sabio, el dar muerte a un boyardo se castigaba con el pago de 80 grivnas (o sea 16 kilogramos de plata), pero la muerte de un labrador (smierd) se castigaba sólo con 5 grivnas. Los príncipes y boyardos se apoderaban de los territorios de otros príncipes y boyardos y los declaraban como suyos. Los labradores (smierdi) que vivían en estas tierras estaban obligados a labrar los campos de los príncipes y boyardos y a construir puentes y fortificaciones. Poco a poco los labradores libres fueron transformándose en campesinos dependientes, es decir, siervos de la gleba. Esta transformación social no se hizo sin numerosas sublevaciones por parte de los smierdi contra príncipes y boyardos. Sublevaciones espontáneas en las ciudades contra príncipes y boyardos. Durante los siglos XI y XII, hubo muchas sublevaciones en Kíev,

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Compendio de historia de la URSS Nóvgorod y otras ciudades. Fué relativamente fácil para los príncipes y boyardos sofocar estas sublevaciones, debido a su carácter espontáneo e inconsciente. En el año 1113, se sublevaron los ciudadanos oprimidos de Kiev contra los mercaderes, usureros y contra, el rico y famoso monasterio de Kíev-Pechera. Los labradores apoyaron a los ciudadanos durante la sublevación, y los boyardos y mercaderes, asustados, se apresuraron a llamar en su ayuda a uno de los príncipes, Vladímir Monomaco, que sofocó esta sublevación. Ante el temor de otras nuevas, Vladímir mejoró algo las condiciones de pago a los deudores de los usureros e hizo algunas reformas menores para aliviar la situación de una parte de los labradores. Vladímir Monomaco era muy conocido, tanto en Bizancio como en Europa y, en aquellos tiempos, se le consideraba como hombre culto. Su madre era hija del emperador de Bizancio y su hermana, la emperatriz de Alemania; él mismo se había casado con la hija del rey de Inglaterra. Fue el último príncipe poderoso de Kíev. 10. El territorio de Nóvgorod La desmembración del principado de Kíev. En el siglo XII, el principado de Kíev fue dividido entre los hijos, nietos y parientes de Vladímir Monomaco. La contienda por la posesión del principado y de sus ciudades era causa de luchas constantes entre ellos. Los príncipes, aprovechando estas guerras, saqueaban, sin consideración, a campesinos y ciudadanos, obligándoles también a participar en las luchas. La lucha entre los príncipes era cruel y sangrienta; a los vencidos se les sacaban los ojos o se les hacía morir de hambre en la cárcel. Algunos príncipes se volvían ricos y se hacían independientes del gran príncipe de Kíev. De este modo, al Oeste de Kíev florecieron y se fortalecieron, en el siglo XII, el principado de Galicia-Volinia y al Norte, los territorios de Súsdal-Rostov y de Nóvgorod. Las tierras de Kíev fueron luego asoladas por las incursiones de un pueblo nómada: los pólovtses, que venían del Sur. Una narración literaria de las luchas contra ellos, al final del siglo XII, ha llegado hasta nosotros, con el nombre de «La Epopeya del Ejército de Ígor». Sin embargo, obra más devastadora y más dañina aún, causaron los saqueos de los príncipes y de los boyardos en estos territorios. Los campesinos no pudieron sufrir tanta violencia y abandonaron las orillas del Dniéper para ir hacia otras tierras más lejanas, cerca de los ríos Oká y Volga. El comercio del principado de Kíev decayó poco a poco, y los comerciantes, queriendo soslayar el peligro de este camino, escogieron vías más seguras para el tránsito de Europa a Asia. Kíev comenzó a perder su importancia, como capital, y al principio del siglo XIII estaba casi despoblado. Nóvgorod era entonces el punto más importante para ejercer el comercio con el extranjero. La administración del territorio de Nóvgorod. Nóvgorod estaba situada en el camino del Mar Báltico, en cuyas costas se levantaban ricas ciudades alemanas y suecas. Importantes eran los negocios que hacían los mercaderes y los boyardos de Nóvgorod con sus vecinos alemanes y suecos. De éstos recibían tejidos, armas y otras mercancías que no sabían manufacturar y, en cambio, les vendían pieles y productos agrícolas. El comercio de pieles con el extranjero indujo a los boyardos y mercaderes de Nóvgorod a conquistar nuevos territorios, propicios para la caza, al norte y al este de Nóvgorod, y obligar a los cazadores-“tramperos” que vivían allí a entregarles su botín. De este modo, Nóvgorod se transformó en capital de un territorio muy extenso. En ella había millares de casas, y mientras Kíev decaía, los boyardos y mercaderes de Nóvgorod se enriquecían con el saqueo de los pueblos por ellos avasallados y también con el comercio extranjero. Todos los asuntos públicos del territorio de Nóvgorod estaban manejados por los boyardos, los mercaderes ricos y los sacerdotes (popes), y aunque tenían una Asamblea de comunidad llamada veche; las decisiones que allí se tomaban eran para conveniencia de las clases poderosas. El jefe de la ciudad de Nóvgorod (“posádnik”) era elegido por la Asamblea de comunidad (veche), recayendo siempre el cargo sobre uno de los ricos boyardos. La veche logró limitar los derechos del príncipe; esto sucedió definitivamente después de la gran sublevación del año 1136. En aquel año todo el pueblo de Nóvgorod se levantó contra boyardos y mercaderes, obligando a éstos, lo mismo que al príncipe, a huir. Los ciudadanos confiscaron las tierras del príncipe y de sus guerreros, privándoles también del derecho de poseer tierra; agregado al príncipe debía estar siempre el jefe de la ciudad (“posádnik”) elegido por la veche. Sin él el príncipe no podría ni empezar guerras, ni juzgar, ni nombrar, ni quitar de sus cargos a los empleados del gobierno. Pero esta victoria del pueblo sobre el príncipe fue disfrutada solamente por los mismos omnipotentes boyardos de Nóvgorod. Esto hizo que sus habitantes, los labradores de las aldeas vecinas y las tribus avasalladas, se sublevaron más de una vez contra ellos. Así, en el año 1209 hubo una gran sublevación debida, principalmente, a las cargas insoportables que les imponían y a la gran opresión que ejercían sobre los labradores. Los rebeldes saquearon las propiedades de muchos boyardos y mercaderes y desterraron a muchos de sus opresores, pero el carácter espontáneo e inconsciente de todas estas sublevaciones sin un objeto claramente determinado y sin apoyo sobre una buena organización no lograba quebrantar el dominio de los boyardos y mercaderes. La lucha de Nóvgorod contra suecos y

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8 alemanes. Al principio del siglo XIII, los suecos hicieron una incursión contra Nóvgorod; venían de las orillas del Mar Báltico y del río Nevá, donde actualmente se encuentra Leningrado; estos incursores fueron vencidos en las batallas sobre el Nevá por el jefe del ejército de Nóvgorod, el príncipe Alejandro, que fue llamado, con motivo de esta victoria, príncipe del Nevá (Nevsky). En el año 1242, fueron los caballeros cruzados alemanes los que intentaron ocupar el territorio de Nóvgorod. Ya en el siglo XII, habían aparecido en las costas del Mar Bálticó, pillando y exterminando con crueldad las tribus eslavas, lituanas y otras que vivían en aquellos territorios. Construyeron después fortalezas y ciudades, intensificaron sus ferocidades e impusieron a los habitantes de aquellos lugares su creencia religiosa, suprimiendo sus libertades y convirtiéndolos en siervos de la gleba. Los caballeros cruzados alemanes con fuerzas armadas considerables atacaron el territorio de Nóvgorod, destruyendo ciudades y amenazando con asolar la capital. Alejandro, príncipe del Nevá, reunió a sus guerreros y dio a los alemanes un combate decisivo sobre el lago helado Chudskoye. Fué una batalla formidable que volvió rojo el hielo del lago. Los alemanes no pudieron resistir, en esa gran Batalla en los hielos, la valentía de los guerreros de Nóvgorod y tuvieron que huir. Alejandro del Nevá persiguió al enemigo hasta la frontera misma de su territorio, rechazando así resueltamente a sus enemigos y librando sus tierras de los invasores alemanes. 11. La rus de Súsdal El territorio de Rostov y Súsdal. Desde los tiempos más remotos vivían, entre los ríos Volga y Oká, las tribus mordvá, méria, viés y otras, como también población eslava. Existían allí hacia el siglo X, dos ciudades eslavas: Rostov y Súsdal. De la parte meridional del principado de Kíev, asolada por tribus nómadas, llegaban entonces labradores eslavos que huían de los atropellos de los príncipes y boyardos. Pero también allí las tierras las arrebataban los príncipes y boyardos, que obligaban a la población a trabajar para ellos. Al principio, los príncipes de Kíev descuidaban las tierras de Rostov-Súsdal. Pero durante el siglo XII, cambiaron de actitud, viendo que esos territorios lejanos empezaban a poblarse. El hijo de Vládímir Monomaco, príncipe Yuri (Jorge) Dolgoruki, llegó de Kíev con un ejército poderoso y consolidó su poder, avasallando los dominios de algunos boyardos y pequeños príncipes. Entre los pueblos por él avasallados, hallábase también el villorrio dé Moscú. Andrés Bogoliubski, hijo de Yuri Dolgoruki, fortaleció aún más su poder sobre la Rus de RostovSúsdal. Guerreó contra Nóvgorod, los búlgaros del Volga y las tribus mordvá; luego, se apoderó de Kíev

A. Shestakov y se hizo, de este modo, gran príncipe de extensos territorios, que comprendían casi todo el Estado de Kíev. El principado de Vladímir-Súsdal. Andrés Bogoliubski hizo de la ciudad de Vladímir, que hállase en las orillas del río Kliasma, su capital. Desde aquel momento su principado se llamó: el de Vladímir-Súsdal. Trató después someter a todos los príncipes y boyardos locales. Pero ellos, descontentos del despotismo del gran príncipe, conspiraron contra él y lograron darle muerte. El príncipe Vsiévolod, que le sucedió, arrebató a los boyardos insumisos sus pueblos y tierras y castigó severamente a quien intentó declararse príncipe independiente. El príncipe Vsiévolod emprendió unas expediciones militares contra Nóvgorod y logró que sus partidarios fuesen elegidos para puestos de importancia. Extendió su Estado hasta Kíev, guerreó contra los búlgaros y mordvá que vivían a las orillas del Volga y fundó la ciudad de Nizhni-Nóvgorod (llamada actualmente Gorki); pero no logró crear un poder sólido que dominara a los demás príncipes y boyardos. A su muerte, el principado de VladímirSúsdal se desmembró de nuevo. Cada príncipe y boyardo trataba de vivir independientemente del gran príncipe; los pequeños principados estuvieron en continua hostilidad. No existía un Estado unido y fuerte. Cada magnate rico trataba de conquistar tanto poder y tantas tierras como pudiera, y entre los distintos príncipes existían guerras eternas. Esta fue una de las causas más importantes del empobrecimiento creciente de los campesinos. Así, en el siglo XIII, cuando los conquistadores mongoles invadieron los principados rusos, no encontraron una verdadera resistencia unida, pues, el territorio de VladímirSúsdal estaba desmembrado en pequeñas soberanías, a las cuales les fue imposible defender su independencia. III. EUROPA ORIENTAL BAJO LA DOMINACIÓN DE LOS CONQUISTADORES MONGÓLICOS. 12. Los conquistadores mongólicos y el yugo tártaro-mongólico Los Mongoles en el siglo XII. Los mongoles eran pastores nómadas y habitaban el territorio donde, en la actualidad, se encuentra la República Popular de Mongolia. En el siglo XII, los mongoles estaban divididos en numerosas tribus guerreras, mandadas por janes, que eran dueños de numerosos rebaños y de extensos pastos. Las tribus que se hallaban bajo la dominación de un jan, le pagaban tributo; estos janes combatían unos contra otros y también contra sus vecinos para conseguir el pago de tributos y arrebatar los prados.

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Compendio de historia de la URSS Al principio del siglo XIII, entre los janes mongoles se destacó por su talento el gran jefe Gengis-jan (1206-1227), que formó un ejército poderoso constituido por varias tribus y dominó los pueblos turco-mongoles de Este. La caballería de Gengis-jan se lanzaba como un huracán sobre el enemigo. Para destruir las empalizadas, lanzaban bombas de tierra gredosa llenas de petróleo, que las incendiaban; las murallas de piedra, las abatían con poderosas máquinas; nada ni nadie resistía a su empuje. Las conquistas de Gengis-jan en el Asia Central y en el Cáucaso. Al terminar la conquista de la China septentrional, Gengis-jan se dirigió con sus hordas guerreras hacia el Asia Central conquistándola también. Costeando las orillas meridionales del Mar Caspio, Gengis-jan llegó al Cáucaso y conquistó Armenia y Georgia. En Georgia encontró una resistencia tenaz, pues su Estado era mucho más poderoso que el de Armenia, pero aun defendiéndose heroicamente los georgianos, los mongoles los derrotaron e impusieron a ambas nacionalidades un fuerte tributo. Durante siglos el Asia Central y los pueblos de la Transcaucasia quedaron bajo la dominación de los mongoles. La conquista de los territorios rusos por el jan Batú. Tras haber sometido a todas las nacionalidades del Cáucaso, el ejército mongólico, en 1224, deshizo las fuerzas coaligadas de los príncipes eslavos y de los pólovtses, a las orillas del río Kalka, desde donde volvieron al Asia cargados con un riquísimo botín. Doce años más tarde el jan Batú, nieto del Gengis-jan, apareció de nuevo con sus hordas en las inmediaciones del Volga. Su ataque contra los rusos se dirigió, esta vez, desde Oriente, devastando los Estados de los búlgaros del Volga y de los mordvá y venciendo luego, uno a uno, a los ejércitos de los príncipes rusos. En el año 1240, tomó Kíev, dirigiéndose luego hacia la Europa Occidental. Rechazado por los checos, Batú retrocedió y en el bajo Volga estableció su Estado de la Horda de Oro, dándole por capital la ciudad de Saray. En esta rica ciudad se erigieron grandes palacios de piedra, jardines y casas para la acuñación de moneda. El jan de la Horda de Oro se hizo soberano de todas las tierras por él conquistadas, pero dejó a los príncipes locales el gobierno de ellas, quedándose como sus vasallos. Entre la población, el tributo se recaudaba en favor del jan de los tártaro-mongoles, para lo cual fueron asignados virreyes del jan en cada ciudad, que disponían también de guerreros; nadie podía substraerse al pago de aquel tributo. Un canto popular de aquella época dice: “...A quien no tiene dinero, se le cogen los hijos, A quien no tiene hijos, se le coge la mujer, A quien no tiene mujer, se le coge la cabeza”. lo cual quería decir que se le cogía preso y se le vendía como esclavo. Los popes y los monjes, sin embargo, estaban exentos del tributo. Mas debían celebrar misa, rogar a dios por el bienestar del jan y persuadir al pueblo a que se sometiera siempre a su poder. Viendo los janes de la Horda de Oro, que el pueblo se insurreccionaba muy frecuentemente contra los tártaros, recaudadores del tributo, encargaron de ello a los mismos príncipes rusos. Una vez que sometidos los principados rusos, el jan Batú saqueó numerosos territorios ucranianos y bielorruso. Así empezó el yugo tártaro o, más exactamente, la dominación tártaro-mongola sobre Rusia. 13. Moscú y sus primeros príncipes Moscú. En el cerro donde ahora se encuentra el Kremlin, existía a principios del siglo XII un villorrio llamado Moscú. Se habla de Moscú por primera vez en documentos que datan de 1147. Esta aldea fue empalizada en el año 1156. Más tarde, los tártaro-mongoles del jan Batú quemaron la empalizada juntamente con la aldea de Moscú, muriendo parte de los habitantes y huyendo otros a los bosques cercanos. Mas poco a poco la población volvió a Moscú y empezó a labrar de nuevo la tierra. En el siglo XIV, Moscú llegó a ser la capital de un pequeño principado en el centro de los principados rusos, circunstancia que ayudó a los príncipes moscovitas a agrupar alrededor de Moscú los demás principados. Moscú estaba rodeada de bosques, lo que favorecía la lucha contra sus enemigos, especialmente contra los tártaros. Situada sobre buenas vías fluviales, facilitaba a los príncipes el recaudo de derechos de arancel muy elevados sobre todas las mercancías que se transportaban por el río Moscova. Iván el Kalitá. Moscú se fortaleció, principalmente, bajo el gobierno del príncipe Iván (Juan) (1328-1341) apodado el Kalitá, es decir, “saco lleno de dinero”. Éste, para ganarse las simpatías de su soberano, el jan de la Horda de Oro, y conseguir el derecho de recaudar el tributo sobre todo el territorio ruso, le hacía grandes regalos y le llenaba de adulaciones, reservándose, después, una parte del tributo. Con el dinero acumulado, compraba aldeas, distritos y, a veces, hasta principados enteros. Con objeto de ensanchar cada vez más sus dominios, denunciaba astutamente a los tártaros la conducta de sus vecinos, azuzándolos contra los príncipes rusos, logrando que los primeros los mataran y asolaran sus principados, que Kalitá después incorporaba a su principado de Moscú. Cuando Kalitá empezó a ser príncipe, había sobre sus territorios solamente 4

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10 ciudades; cuando murió, dejó como herencia a sus hijos, 97 entre aldeas y ciudades. Valiéndose de todos estos medios, Kalitá reunió los dispersos principados en un solo Estado, alrededor de Moscú. Sus sucesores pertenecían al mismo género de “centralizadores”. A fines del siglo XIV, el principado de Moscú era tan fuerte que un nieto de Kalitá, el príncipe Dimitri, decidió emprender la lucha abierta contra el yugo tártaro. En 1380, en el campo Kulikovo, a orillas del río Don, derrotó al ejército tártaro, mandado por el jan Mamay; pero dos años más tarde los tártaros se rehicieron, atacaron a Moscú, la tomaron y la obligaron a pagar tributo, aunque más leve que antes. Sin embargo, el joven principado de Moscú se iba fortaleciendo cada vez más, mientras que su antiguo enemigo, la Horda de Oro, se debilitaba. Pero en sus fronteras occidentales aparecieron nuevos y poderosos enemigos: el Estado de Lituania unido a Polonia. Lituania y Polonia, enemigos del Estado de Moscú. Las tribus lituanas que eran vecinas de los eslavos, vivían en el Oeste, a las orillas del Mar Báltico. En el siglo XIII, todas las tribus lituanas fueron unidas bajo el poder de un solo príncipe; durante este siglo y el XIV, dominaron territorios bielorrusos y en parte también ucranianos y rusos. Lituania se hizo un gran Estado; a fines del siglo XIV, sus límites estaban muy próximos al gran principado de Moscú y se apoderó de la ciudad de Smolensk. El príncipe lituano Yagáilo se casó con la reina de Polonia y se hizo así rey de Polonia y Lituania. Esta unión fortaleció mucho ambos Estados y presionó aún más al gran principado de Moscú. Grande era ya la opresión de ucranianos, bielorrusos y rusos bajo el poder de sus príncipes y boyardos, pero bajo el poder de los invasores polacos y lituanos, que transformaron a todos los campesinos de estos territorios en siervos, la vida se les hizo aún más difícil. Los “pani” (así se llamaban los terratenientes polacos) obligaron a los campesinos a convertirse de su religión ortodoxa griega, a la católica, que era la de ellos; este cambio lo exigieron más enérgicamente en Ucrania. Además, prohibieron que tanto en las ciudades de esta región, como en las bielorrusas, los nativos ejercieran el comercio y las profesiones propias de los artesanos; el gobierno de las ciudades se encontraba, pues, en manos de los invasores. El deseo de los “pani” era someter bajo su poder todo el principado de Moscú, pero un ataque inesperado de los caballeros cruzados alemanes de las orillas del Mar Báltico sobre sus ciudades, les impidió realizar su deseo. Estos caballeros saquearon tanto las ciudades lituanas como las polacas y devastaron las tierras. Luchar contra los alemanes y conquistar

A. Shestakov Moscú, al mismo tiempo, era superior a sus fuerzas, y sólo después de haber aplastado a los alemanes con las fuerzas unidas de Lituania y Polonia, pudieron intensificar sus ataques contra el Estado de Moscú, para lo cual se coaligaron también con los tártaros. 14. Tamerlán y la decadencia. De la Horda de Oro Tamerlán. Mientras que el joven principado de Moscú iba unificándose bajo el poder de un único príncipe, extendiéndose y fortaleciéndose, el antiguo Estado de Gengis-jan se debilita a poco a poco. La China se libró del yugo de los mongoles. El mismo Estado mongol se desmembraba cada vez más y raramente aparecía, entre ellos, algún jan conquistador. Uno de estos fue Tamerlán. Nació Tamerlán en el Asia Central en el año 1336. Cuando fue hombre, se puso a la cabeza de una banda de audaces guerreros y ofrecía sus servicios a cualquier soberano, llegando, por fin, a adquirir fama el día que sofocó una sublevación popular en la ciudad de Samarcanda (Asia Central). Después de la feroz represión de los sublevados se declaró jan soberano de la ciudad, que fue desde entonces la capital y lugar de su residencia. Tamerlán conquistó una serie de estados vecinos al suyo. En 1395 derrotó al jan de la Horda de Oro, Tojtamish, hecho que ayudó mucho a Moscú para librarse más rápidamente de la servidumbre tártara. Sus príncipes aprovecharon el estado de debilitamiento de la Horda de Oro para dirigir todas sus fuerzas contra Lituania y Polonia. A fines del siglo XIV, Tamerlán destruyó la capital de Georgia, Tbilisi, haciendo prisionero a su zar. Era feroz y cruel; cuentan que en una ocasión, después de la toma de una plaza, mandó enterrar vivos a 4000 individuos; en otra ocasión, después de haber conquistado una ciudad, ordenó a sus guerreros que hicieran una pirámide con las cabezas de 70.000 habitantes. Con objeto de embellecer su capital, traía los mejores artífices de cualquier país que hubiera sometido. De este modo, llegó a haber en Samarcanda cerca de 150.000 de estos artesanos. Construía castillos y palacios en la ciudad y fuera de ella, cuyos muros adornaba con pinturas, recordando sus hazañas. Hoy todavía, la mezquita de Tamerlán en Samarcanda, causa la admiración de sus visitantes por su belleza y magnificencia. Los usbekes en el Asia Central. Después de la muerte de Tamerlán, en 1405, los Estados que habían sido conquistados por él sé fueron haciendo independientes. En el siglo XV, el Asia Central fue conquistado por los usbekes nómadas, que vivían antes en los territorios que forman el Kasajstán actual y allí se establecieron definitivamente. Los janes usbekes se pusieron a la cabeza de los Estados de Joresm y de

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Compendio de historia de la URSS Bujará. IV. FUNDACIÓN DEL ESTADO NACIONAL RUSO 15. Expansión del estado de Moscú bajo el reinado de Iván III y fin del yugo tártaromongólico Anexión de Nóvgorod y liberación del Estado de Moscú de la dominación del jan tártaro. Con el fin de poder luchar contra los tártaros y los “pani” lituano-polacos, los príncipes de Moscú se esforzaban en extender sus territorios y en consolidar su poder sobre todas las tierras rusas, cosa que Iván III consiguió, al fin, haciéndose gran príncipe en el año 1462. Sin embargo, estaba todavía bajo el poder del jan de la Horda de Oro, ya entonces debilitado. Iván engañaba al jan, persuadiéndole de su lealtad, pero cautelosamente trataba de acumular fuerzas para sacudirse el yugo tártaro. Iván III logró unir bajo su poder los territorios limítrofes al principado de Moscú, es decir, el de Tver, Riazán y otros. Todos estos principados se oponían a su unificación bajo el poder de un príncipe único y se coaligaban con los tártaros y lituanos contra Moscú; a pesar de todo lo cual, Iván III logró que el Estado de Moscú, bajo su poder, formara un fuerte Estado nacional ruso único. No quedaba, pues, separado más que Nóvgorod. A fines del siglo XV, Iván III emprendió la guerra contra Nóvgorod; los boyardos de este territorio se coaligaron con Lituania para luchar contra él, pero esto no los salvó. Iván III los venció, y Nóvgorod pasó a formar parte también del Estado ruso unificado. En esta misma época la Horda de Oro se dividió en tres janatos: el de Kasán, Astrajan y Crimea. De ella se separó el reino de Siberia, situado a orillas del río Irtish. La escisión de la Horda de Oro sirvió solamente de provecho a los príncipes de Moscú. Aquella ya no amenazaba al Estado ruso que consiguió consolidarse. Iván III escogió el momento más oportuno para manifestar al jan de la Horda de Oro que no reconocía su dominio sobre el principado de Moscú. Éste contestó declarándole la guerra. Los ejércitos de los dos beligerantes se encontraron a orillas del río Ugra, pero ninguno de los dos se atrevió a emprender el combate decisivo y quedaron así unos meses enfrentados. Al llegar el invierno, al jan le faltaba el forraje para su caballería; y como recibiera, además, noticias de que en su Horda había desórdenes, volvió atrás sin presentar combate. Como consecuencia, Iván III quedaba como «vencedor», terminándose de este modo en el año 1480 el yugo tártaro-mongólico, que había durado más de dos siglos. Muy pronto la Horda se, debilitó y acabó por hundirse definitivamente. Guerra de Iván III contra Lituania y Polonia. Una guerra tenaz fue empeñada entre Iván III y el rey de Polonia y Lituania en el año 1500. Los ejércitos polaco-lituanos sufrieron una rotunda derrota y los rusos hicieron prisionero al generalísimo de las tropas enemigas. El rey de Polonia se unió con los caballeros cruzados alemanes del Mar Báltico; éstos vencieron, al principio, al ejército de Iván III, pero los rusos pasaron rápidamente a la ofensiva, derrotaron a los alemanes y devastaron sus tierras. La guerra se acabó con el acuerdo de una tregua de 6 años. Iván III, después de esta guerra, quedaba en posesión de todos los territorios rusos y bielorrusos que había reconquistado a los “pani”. Durante el reinado de Iván III, los dominios del Estado ruso habían aumentado tres veces más. Iván III, “soberano de toda la Rus”. Después de la toma de Bizancio por los turcos en 1453, Iván III se casó con la emperatriz Sofía Paleólogo, declarándose heredero de los emperadores de Bizancio, instituyendo al antiguo escudo de este Imperio (el águila bicéfala) como el del Estado de Moscú. Iván comenzó a intitularse zar y “soberano de toda la Rus”. Después se empezó a preocupar por el embellecimiento de Moscú, para lo cual hizo venir de Italia artesanos, técnicos y pintores. Del pequeño Kremlin que existía, hicieron un gran palacio de piedra, como nunca se había visto antes en Moscú. Las murallas y torres que construyeron entonces los italianos, recuerdan con viveza aún hoy la época de Iván III. Dispuso que su castillo se decorara con tanto lujo como los palacios de los emperadores griegos. Pero mientras se fortalecía el poder de los príncipes de Moscú, se acrecentaba también el yugo de los boyardos sobre las amplias masas campesinas. 16. La opresión de los campesinos en el estado de Moscú durante el siglo XV La bárshchina (prestación personal) y el obrok (tributo en especies al terrateniente). En todo el territorio del principado de Moscú había posesiones señoriales de príncipes, boyardos y monasterios. Los terratenientes vivían en casas señoriales con su familia, criados y guardianes, separándolos de la masa campesina una gran valla que rodeaba el recinto. Alrededor de la casa señorial se extendían las aldeas. Los campesinos vivían en isbas (chozas) pequeñas, sin pavimento, ni ventanas, ni chimeneas, y labraban la tierra con arados de madera. Las parcelas de tierra que los campesinos cultivaban para su utilidad, pasaron a ser propiedad de los príncipes, boyardos o de los monasterios y, para poder usufructuarlas, se tenían que someter a todas las exigencias de los terratenientes. Los campesinos labraban las tierras de los señores, trillaban, molían el grano, segaban y acarreaban el heno al recinto señorial. Construían castillos, edificios, puentes y canales. Sin embargo, todo esto no bastaba a los príncipes,

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12 boyardos y monjes. Les parecía que los labradores cultivaban demasiado para sí mismos y poco para ellos y empezaron a quitarles parte de la tierra que cultivaban, exigiendo que labraran mayor cantidad en su beneficio. El conjunto de estos trabajos se llamaba, bárshchina. Además de la bárshchina, los campesinos solían entregar a sus dueños productos de su propia hacienda: grano, ganado, aves, huevos, leche, mantequilla, etc. Esto constituía lo que se llamaba obrok. En el caso de que el campesino no cumpliera con la obligación de la bárshchina o del obrok era severamente castigado por los señores: encarcelado o azotado hasta hacerle brotar la sangre. Sujeción de los campesinos a la tierra (feudal). Los campesinos podían dejar o abandonar a sus señores a condición de dejarle su choza (isba) y demás anejos y pagarles todas las deudas, que no eran pocas. El campesino debía tratar de encontrar un nuevo dueño que quisiera tomarle a su servicio, pero éste exigía de él lo mismo que su antecesor; no le era, pues, posible librarse de la servidumbre; lo único que podía darle la libertad era la huída a las tierras donde no hubiera señor. Éstas eran libres, pero cada vez escaseaban más. No les convenía a los terratenientes que los campesinos les abandonasen cuando les viniera en gana. Con el tiempo, los boyardos y los monjes permitieron a los campesinos irse con otros dueños solamente al terminar la recolección. En 1497, Iván III dio una ley autorizando a los campesinos a cambiar de amo solamente mediado el otoño, o, más exactamente, el día de San Jorge. Así, pues, cada vez era mayor la relación de dependencia que ligaba a los campesinos a las tierras de los señores. Éstos tenían el derecho de juzgarlos y de azotarlos por su insubordinación. Bajo el reinado de Iván III, al lado de las propiedades de los boyardos y monasterios, fueron creadas las haciendas de los “pomiéshchiki” o sea terratenientes nobles, que se destacaban entre los jefes militares y gente dependiente de príncipes y boyardos. A la vuelta de sus expediciones militares y como recompensa por la defensa de las fronteras, recibían de los príncipes tierras con los campesinos que vivían en ellas. Con el producto que sacaban de estas tierras sometidas a su poder, debía el terrateniente mantenerse, él y su familia, abastecerse de armas y caballos y recoger una cantidad determinada de guerreros para las expediciones militares. Los príncipes repartían a sus servidores por las tierras conquistadas, las cuales se llamaban “pomestia” (dominios) y sus dueños, pomiéshchiki. En cambio, los grandes boyardos eran poseedores de tierras por herencia y estas propiedades se llamaban: dominios patrimoniales o feudos.

A. Shestakov V. EXPANSIÓN DEL ESTADO RUSO 17. Iván IV y el aniquilamiento de los tártaros del Volga El zar autocrático. El nieto de Iván III, futuro Iván IV, el Terrible, perdió de joven a su padre; los boyardos envenenaron a su madre y durante más de diez años tuvieron el poder en sus manos. Iván creció entre boyardos tiránicos, que le insultaban y desarrollaban en él todos los malos instintos. A los diecisiete años, en 1547, Iván fue el primero, de todos los soberanos de Moscú, que se declaró zar autocrático y empezó a gobernar en esta forma, prescindiendo incluso de los boyardos. Para afianzar su poder, Iván IV consideraba muy importante que sus súbditos se instruyeran leyendo libros que glorificaban el poder zarista. Para ello, utilizó el reciente descubrimiento en Europa de la imprenta, y abrió la primera tipografía en Moscú, donde se imprimían los libros bajo su censura personal. El primer tipógrafo ruso fue Iván Fiódorov. Conquista de Kasán y Ástrajan. Después de haber fortalecido su poder y sus fuerzas, Iván IV prosiguió la política de conquista de su abuelo, Iván III, y de su padre, Vasilii (Basilio) III, el cual había reconquistado la ciudad de Smolensk, que estaba en poder de Lituania. Iván IV, decidió conquistar primeramente el janato tártaro del Volga, y en el otoño de 1552, sitió a Kasán, capital del janato, con un formidable ejército y gran número de cañones. El sitio duró todo el otoño. Los tártaros lucharon con tenacidad y valentía desesperadas. El zar destruyó con explosivos la conducción subterránea de agua, obligando a los habitantes a beberla impotable, de pozos y charcos. Sin embargo, continuaron defendiendo su ciudad día y noche logrando rechazar a los sitiadores. Entonces el zar ordenó que se cavaran minas bajo las murallas y las hizo volar. En este combate participaban también mujeres y niños tártaros, pero poco a poco las fuerzas de los defensores se fueron agotando, y el ejército de Iván IV, compuesto de unos 150.000 hombres, venció a los tártaros. Kasán cayó, y entonces los invasores saquearon la ciudad y después la incendiaron. Muchos servidores del zar y mercaderes fueren trasladados de Moscú a Kasán, donde los tártaros podían sólo vivir en los arrabales. Las tierras conquistadas fueron repartidas entre los terratenientes rusos (pomiéshchiki), y en todo el territorio del janato de Kasán se construyeron fortalezas defendidas por los ejércitos de Moscú. Toda la población intervenía en la construcción de ellas: tártaros, mordvá, marí, chuvashes y bashkiros. Con la caída de Kasán, todos ellos tuvieron que someterse al poder de Iván IV. La ciudad de Ástrajan, capital de los tártaros nogays, situada en la desembocadura del Volga, fue tomada por el ejército de Iván IV en 1556. Con esto

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Compendio de historia de la URSS toda la vía fluvial del Volga se hallaba en sus manos. Más tarde ocupó los territorios de la vertiente nordeste del Cáucaso y construyó algunas fortalezas a las orillas del río Terek. Los príncipes circasianos y cabardinos comenzaron a pasarse a su servicio. El Estado ruso se transformaba poco a poco de nacional en un estado multinacional. 18. Represión contra los boyardos y guerras de Iván IV La opríchnina (Cuerpo de guardia -esbirros- de Iván IV). Después de haberse apoderado de los territorios tártaros en las orillas del Volga y fortalecido su poder en el Cáucaso septentrional, Iván IV emprendió la guerra contra los alemanes del Báltico, Polonia, Lituania y Suecia. Quería abrirse camino hacia las costas del mar Báltico y establecer relaciones con los pueblos de Europa Occidental. Los suecos y los alemanes prohibían a los artífices extranjeros ir a Moscú y trababan por todos los medios posibles el comercio ruso. Después de haber sufrido algunas derrotas, Iván IV descubrió la traición de la mayoría de los grandes señores feudales, que se habían puesto al servicio de los polacos y lituanos. Iván odiaba a los boyardos que eran dentro de sus feudos como pequeños zares y trataban de limitar el poder autocrático. El zar empezó por desterrar y ejecutar a algunos de ellos, ricos e influyentes, condición necesaria para poder dominarlos definitivamente y fortalecer el poder unificado. El cuerpo de guardia (esbirros) que él formó con este objeto se llamó opríchnina, y estaba compuesto de algunos miles de terratenientes. Los opríchniki vestían con uniforme especial y llevaban en la montura de su caballo los distintivos de su oficio: una cabeza de perro y una escoba, es decir, olfatear y seguir la pista a los enemigos y, una vez descubiertos, barrerlos. Iván IV y sus opríchniki exterminaron a muchos boyardos. Las tierras de los sentenciados eran distribuidas entre los opríchniki y otros terratenientes. Iván el Terrible, suprimiendo los privilegios de los boyardos, fortaleció el poder autocrático del reino zarista. Se puede decir que Iván acababa la obra empezada por Iván el Kalitá: reunir en un fuerte Estado todos los principados feudales desunidos. Los campesinos y los cosacos. Durante el reinado de Iván IV, la situación de los campesinos se agravó mucho y aún más hacia el final, en que les prohibió cambiar de señor, incluso en el día de San Jorge. Para evitar las violencias y los saqueos de los terratenientes y de los opríchniki, los campesinos huían de las partes centrales del reino, hacia las estepas situadas en las fronteras del Sur, donde formaban colonias. Muchos de estos evadidos se establecían en las orillas del Don y del Dniéper. Al poco tiempo, en aquellos territorios surgieron aldeas cuyos habitantes se llamaron cosacos. Guerra para la conquista de los territorios bálticos. Iván el Terrible combatió durante veinticuatro años seguidos para conquistar los territorios bálticos; y no lo consiguió. Los polacos y los lituanos ocuparon estos territorios; además más, arrebataron a Iván el Terrible los territorios bielorrusos que éste había conquistado al principio de la guerra. Los suecos le arrebataron también la orilla del golfo de Finlandia, y de este modo el intento de conseguir una vía marítima propicia para el comercio con el extranjero nuevamente fracasó. Para poder comerciar con los Estados extranjeros, Iván el Terrible tuvo que utilizar la vía del Mar Blanco, impracticable durante algunos meses del invierno. Esta vía fue descubierta casualmente por un capitán inglés, que quería llegar a la India pasando por el Océano Glacial Ártico. La tempestad le lanzó hacia la desembocadura del río Dviná Septentrional, donde después se creó el puerto de Arjánguelsk. La conquista del reino de Siberia. A fines del siglo XVI, fueron incorporados al reino de Moscú los territorios de Siberia occidental. En estos territorios vivían tártaros y otros pueblos siberianos que se hallaban bajo el gobierno del jan Kuchum. La familia Strógonov, de ricos terratenientes y mercaderes al mismo tiempo, de la región de los Urales, organizó, en el año 1581, una banda de mercenarios compuesta de cosacos bien provistos de armas de fuego, que, bajo el mando de Yermak, derrotó a los ejércitos del jan Kuchum, superiores en número pero armados solamente de arcos y flechas. Iván el Terrible premió a Yermak con armaduras y vistiéndole su propio ropón (shuba); los demás cosacos recibieron otras recompensas de valor. No obstante, más tarde, Kuchum logró vencer a los guerreros de Yermak, y este último recibió la muerte de manos de los de Kuchum en las orillas del río Irtish. Kuchum restableció nuevamente su poder sobre el reino de Siberia, pero duró poco tiempo. Algunos años más tarde, se organizó en Moscú una nueva expedición militar mandada por voyevodas (jefes superiores), que definitivamente lograron conquistar el reino de Siberia. Los territorios rusos, bajo el reinado de Iván IV, adquirieron gran extensión y sus dominios llegaron a ser de los más extensos del mundo. VI. LAS GUERRAS DE CAMPESINOS Y LAS SUBLEVACIONES DE LAS NACIONALIDADES OPRIMIDAS EN EL SIGLO XVII 19. Primera guerra de campesinos en el estado ruso El zar Borís Godunov y el comienzo de la sublevación de campesinos. En el año 1584, murió Iván IV. Poco antes de morir, mató a su hijo mayor Iván de un golpe en la sien que le dio con el báculo

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14 en un ataque de cólera. Le quedaban todavía dos hijos: Fiódor, que era idiota, y el pequeño Dimitri. Fiódor sucedió a su padre con el nombre de zar Fiódor Ivánovich, pero quien gobernaba era el hermano de su esposa Borís Godunov, que había pertenecido al cuerpo de guardia (opríchnina) de Iván el Terrible. El pequeño Dimitri, que vivía con su madre en la ciudad de Úglich, murió o fue asesinado por los partidarios de Godunov. En 1598, después de la muerte de Fiódor, Borís Godunov se hizo zar. La situación de los campesinos bajo el reinado de Godunov empeoró mucho; éstos huían de los terratenientes hacia Ucrania y el Don. Además, debido a la mala cosecha de tres años consecutivos, hubo un hambre terrible, y los campesinos se veían obligados a alimentarse con paja, gatos, perros y hasta carne humana. Como consecuencia, entre la población se propagaron numerosas enfermedades y en las carreteras estaban amontonados los cadáveres, pues no había quien los enterrara. En algunas regiones, los campesinos se sublevaban, asaltaban y saqueaban a sus opresores: boyardos y terratenientes. Después, la agitación del pueblo se extendió también a las ciudades. Primera tentativa de los pani polacos de subyugar al Estado ruso. Los antiguos enemigos del Estado ruso, los “pani” polacos, decidieron aprovechar el momento oportuno, es decir, los desórdenes que había en Rusia, para subyugada. Con este fin hicieron correr el rumor de que el hijo de Iván el Terrible, Dimitri, no había muerto en Úglich, sino que había huido de Borís Godunov, refugiándose en Polonia. Los polacos buscaron con insistencia una persona que pudiera hacerse pasar por el zarévich (el hijo del zar) Dimitri y, cuando la encontraron, la mandaron a Moscú con sus destacamentos militares. Este falso Dimitri tenía como tarea derribar del trono a Borís Godunov y hacerse, en su lugar, zar de Rusia. Al pasar por Ucrania, se le juntaron los cosacos del Don y del Dniéper descontentos de los boyardos. Mientras tanto, murió el zar Borís Godunov y sus ejércitos no opusieron resistencia al impostor, que pudo llegar hasta Moscú sin encontrar resistencia, donde entró, con gran solemnidad como verdadero zar. La madre del difunto zarévich Dimitri fue sobornada por los boyardos y declaró ante todo el pueblo que el impostor era su propio hijo, y este falso Dimitri se hizo zar. Los polacos ya se regocijaban, pues sus planes habían sido coronados con el éxito: ahora tenían en el trono a su protegido. El falso Dimitri se casó con la polaca Marina Mníshek, a cuyo padre regaló muchas tierras. A los polacos que llegaron a Moscú se les dio los mejores cargos del Estado y pronto empezaron atropellar y saquear al pueblo. El falso Dimitri menospreciaba públicamente las antiguas costumbres

A. Shestakov rusas y el pueblo sintió irritación contra el nuevo zar y los polacos, y empezó a atacados. Los boyardos, aprovechando los desórdenes, conspiraron contra el falso Dimitri y lo mataron. Su cadáver fue quemado en una hoguera y las cenizas se dispararon con un cañón en dirección de donde había venido el impostor. Como nuevo zar fue coronado el acaudalado feudal y gran boyardo, Vasili (Basilio) Shuiski, cuya elección, fraguada, por los boyardos y ricos mercaderes, tuvo lugar en la Plaza Roja de Moscú, en tiempos de la sublevación del pueblo contra los polacos. El jefe campesino Iván Bolótnikov. Las sublevaciones campesinas continuaron bajo el reinado de Shuiski. En esta misma época apareció, entre ellos, un jefe enérgico: Iván Bolótnikov, que había sido siervo de un boyardo y que se había escapado. Anduvo mucho fuera de Rusia, por Turquía, Italia, etc. Tenía una gran capacidad y llegó a ser muy popular; a su alrededor se agrupó una muchedumbre de campesinos, servidores subalternos zaristas y cosacos. Logró reunir en el Sur un ejército, y en 1606 se dirigió hacia Moscú para derribar el poder del zar boyardo Vasili Shuiski y, en su lugar, poner otro zar que fuera “bueno”. Por el camino los rebeldes cogían a los servidores del zar y exterminaban a los boyardos y los terratenientes (pomiéshchiki), devastando sus posesiones y destruyendo las casas de los ricos mercaderes. Al ejército de Bolótnikov se unieron también destacamentos de pequeños terratenientes que estaban contrariados del despotismo de los boyardos y de su zar Shuiski. Bolótnikov asedió la ciudad de Moscú; los pequeños terratenientes que se habían unido al movimiento comprendieron en seguida que su victoria tendría, como consecuencia, el debilitamiento de su poder, y durante la batalla a las puertas de Moscú, los destacamentos de los terratenientes traicionaron a Bolótnikov y se pasaron al campo de los boyardos y del zar Shuiski. El ejército de Bolótnikov fue derrotado. Preparando un nuevo ataque contra Moscú, se replegó hacia Kaluga y después hacia Tula, donde Shuiski se dirigió con un ejército formidable para poner sitio a la ciudad. Los rebeldes se defendieron con valentía, pero, al fin, fueron derrotados, cosa natural, pues los campesinos no contaban entonces con un aliado y dirigente como lo es la clase obrera. Además, los propios campesinos no eran conscientes: no luchaban contra el zarismo, ni contra el régimen de los terratenientes, sino contra el mal zar y los terratenientes malos, para sustituirlos por otros que fueran “buenos”. Iván Bolótnikov fue hecho prisionero en 1607, y los boyardos, después de haberle sacado los ojos, lo hundieron bajo el hielo. Las condiciones de vida de

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Compendio de historia de la URSS los campesinos, una vez vencidos, empeoraron aún más: Shuiski decretó nuevas leyes, que agravaron la situación de los siervos. Éstas permitían al terrateniente, durante un período de 15 años, buscar a sus campesinos evadidos y hacerlos volver a su feudo. Las sublevaciones de campesinos continuaron. 20. La lucha contra los invasores polacos Cómo fueron arrojados de Moscú. Como los “pani” polacos fracasaron en su primer intento de subyugar a Rusia, lo intentaron por segunda vez, presentando un nuevo impostor al trono. Hicieron circular el rumor de que en Moscú no se había dado muerte al falso Dimitri, sino a otro por equivocación, y que aquél vivía. El nuevo falso Dimitri llegó con un ejército de 10.000 polacos cerca de Moscú e instaló su campamento militar en la aldea de Túshino, exigiendo que Shuiski le restituyera el trono. Éste llamó a los suecos en su ayuda, los cuales, aprovechando la debilidad del gobierno de Moscú, le arrebataron Nóvgorod. Al mismo tiempo, llegó a Smolensk el rey de Polonia, Segismundo, con su ejército, y derrotó a los destacamentos moscovitas, apoderándose de la ciudad. Así era como los enemigos de Rusia la desmembraban. Los nobles de Moscú derribaron a Shuiski del poder y le obligaron a meterse el hábito monástico; al mismo tiempo, al segundo falso Dimitri se le dio muerte. Entre tanto las agitaciones populares continuaban: los boyardos moscovitas no podían dominar a los sublevados y salvaron su situación eligiendo, como zar de Rusia, al príncipe heredero polaco, Vladislav, hijo de Segismundo. “Es mejor servir al príncipe polaco”, decían ellos, “que ser azotados por nuestros propios esclavos”. En el otoño de 1610, el ejército polaco, ayudado por los boyardos, entró en Moscú y ocupó el Kremlin. Los “pani” polacos se apoderaron de gran parte del tesoro de Estado de los zares moscovitas y haciendas señoriales distribuyéndolas entre sus partidarios, oprimiendo y saqueando al pueblo ruso. Seis meses más tarde, en la primavera de 1611, los moscovitas se alzaron contra los invasores polacos, levantaron barricadas hechas con muebles, vigas, etc., ametrallando desde ellas a los polacos y lanzándoles piedras y balas desde los tejados. Los polacos incendiaron Moscú, la mayor parte de la capital fue destruida por el fuego. Ellos se hicieron fuertes tras las murallas del Kremlin. En el otoño de 1611, el pueblo ruso se alzó nuevamente contra los invasores polacos. Encabezaba la campana contra los polacos atrincherados en Moscú el carnicero Kosmá Minin de Nizhni Nóvgorod; con el dinero que había recogido en distintas ciudades, equipó un gran cuerpo de defensa y se dirigió a Moscú para luchar contra los polacos. Como jefe militar fue nombrado el príncipe Pozharski muy práctico en las cosas de la guerra. Una parte de los destacamentos de campesinos que lucharon contra los terratenientes, se incorporó al cuerpo de defensa, lo que fue decisivo. Llegaron a Moscú y sitiaron a los polacos atrincherados en el Kremlin; en 1612, fue tomado y los polacos huyeron de Moscú, teniendo que dejar todas las tierras que habían ocupado; pero Smolensk quedó en su poder. Solamente 5 años más tarde y después de una guerra, los suecos devolvieron a Rusia Nóvgorod pero toda la orilla del golfo de Finlandia con las ciudades rusas quedaron en poder de Suecia. En 1613, fue convocada en Moscú una Asamblea compuesta de delegados de terratenientes, mercaderes y cosacos, que eligió como zar a Mijaíl (Miguel), de la familia de los boyardos Románov. Aplastamiento del movimiento campesino. El nuevo zar emprendió una lucha feroz contra el movimiento popular que todavía no se había apaciguado. Muchos destacamentos armados de campesinos evadidos y cosacos vagaban alrededor de Moscú y por todo el país. El zar mandó a sus tropas y voyevodas para reprimir a los sublevados. En Moscú los prikazes (oficinas del zar), los diaki y podiáchiye (sus oficinistas) de nuevo se pusieron a la obra, como antes; el pueblo se lamentaba bajo la opresión de los comandantes y oficinistas del zar. El zar Mijaíl distribuía generosamente mansiones y ricos regalos a los terratenientes, defendiendo bien los intereses de los que le habían hecho zar. 21. Sublevaciones en el siglo XVII de las ciudades y nacionalidades oprimidas Sublevaciones de las ciudades. Al morir el zar Mijaíl Románov, su hijo Alexéi (Alejo) le sucedió en el trono. Por su orden, en 1646, fue introducido un impuesto muy oneroso sobre la sal, cosa que hizo aumentar la indignación del pueblo, y como el zar temiese una sublevación, dio orden de que no se llevara a efecto. Sin embargo, el impuesto no era la causa única, pues, a pesar de anulado, el pueblo de Moscú se sublevó contra sus opresores, pues no olvidaba los ultrajes que había sufrido por parte del zar y de sus funcionarios y exigía que los principales culpables les fueran entregados para castigarles. Este “motín”, como entonces se llamaba a las sublevaciones populares, sucedió en el año 1648. El zar prometió cumplir la demanda de los sublevados, pero al mismo tiempo la guardia zarista azotaba y pisoteaba con los caballos al pueblo sublevado; éste destruyó las casas de los boyardos y funcionarios que más odiaba, matando a algunos de ellos. El ejército zarista aplastó la sublevación de Moscú, como también la de las demás ciudades, en el mismo año de 1648. En 1649, fue convocada la Dieta (Zemski Sobor), asamblea deliberante de los boyardos, terratenientes y mercaderes, decretando que los terratenientes tendrían el derecho de buscar a los campesinos evadidos del feudo, mientras éstos

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16 viviesen, y obligarlos a volver. Con este hecho, los campesinos quedaban definitivamente siervos de la gleba. Las aldeas, y las haciendas campesinas fueron registradas oficialmente y se hizo muy difícil para ellos el poderse esconder. En aquellos tiempos, a los artesanos y pequeños negociantes les estaba también prohibido trasladarse sin permiso de una ciudad a otra para radicarse vivir. Los artesanos vivían en los arrabales de las ciudades, que llevaban los nombres de la profesión de la mayoría de sus moradores: arrabal de los curtidores, de los alfareros, de los armeros, etc. En Moscú, que era la ciudad principal del Estado, había muchos de estos arrabales, formados de callejuelas estrechas y oblicuas y casitas bajas con dos o tres ventanas minúsculas. Poco era lo que ganaban estos artesanos, y a pesar de ser su vida muy penosa, estaban continuamente despojados de lo poco que tenían, por los voyevodas y mercaderes. Las sublevaciones de los artesanos y de la plebe continuaron. Las más importantes fueron las de Pskov y de Nóvgorod en el año 1650. A la plebe de las ciudades se unieron también los campesinos y para poder aplastar estas sublevaciones, el zar Alexéi se vio obligado a mandar un gran ejército contra ellos. Las sublevaciones de la plebe de las ciudades continuaron en los años siguientes, como lo fue la de Moscú en el año 1662. Durante ella el ejército zarista mató y ahogó en el río Moscova algunos miles de rebeldes. Sublevación en Bashkiria. En este mismo año, en los Urales se levanto el pueblo bashkiro, conquistado por el zar Iván IV poco tiempo después de la toma de Kasán. A ellos se les unieron los tártaros. Los sublevados se apoderaron de un convoy de armas y se procuraron pólvora y durante tres años lucharon contra el ejército moscovita, poniendo sitio a las fortalezas zaristas, pero por último fueron aplastados. 22. Lucha de Ucrania contra la dominación polaca; incorporación de Ucrania a Rusia Bogdán Jmielnitski y la guerra de los campesinos de Ucrania contra los "pani" polacos. Ucrania, desde el siglo XIII, cayó poco a poco bajo el yugo de los “pani” polacos y lituanos; éstos habían transformado definitivamente a todos los campesinos en siervos. Las ejecuciones de éstos eran tan frecuentes que la horca estaba levantada permanentemente delante de algunas casas polacas. Además, los forzaban a adoptar su propia creencia religiosa (católica). Bajo la rígida esclavitud que imponían los “pani”, sufrían también los campesinos de Polonia y Bielorrusia. Algunos de ellos huían de los “pani” hacia el Dniéper y se establecieron más allá de los

A. Shestakov “porogui” de este mismo río y allí construyeron una pequeña fortaleza que denominaron: “Zaporózhskaia Siech”, ellos mismos se llamaban cosacos zaporózhskie (“za porogui”, e.d. más allá de los escollos del Dniéper). En otros sitios, en las ciudades y aldeas ucranianas vivían cosacos gorodovie (cosacos de los poblados); unos y otros estaban divididos en dos categorías: una de acomodados (domovitie) y otra, de pobres (golitbá); todos ellos estaban organizados en regimientos y su jefe supremo era elegido por todos y llevaba el nombre de hetman. Los campesinos y los cosacos frecuentemente se sublevaban contra la dominación polaca. Incluso los cosacos ricos estaban descontentos por los saqueos de tierras y por sufrir vejaciones. En el año 1648, estalló una gran sublevación de cosacos y campesinos dirigida contra los polacos por el cosaco rico Bogdán Jmelnitski, el cual mandó sus hombres disfrazados de pobres y monjes a todas las aldeas de Ucrania para que hicieran sublevarse a los campesinos contra los “pani” polacos. Rápidamente en todos los territorios ucranianos y bielorrusos se alzaron los campesinos, y empezó la devastación de las haciendas de los “pani”. Viéndose los “pani” polacos obligados a dispersar sus fuerzas fueron vencidos, y Jmielnitski hizo prisioneros a los jefes del ejército polaco. El rumor de las victorias de Jmielnitski se difundió rápidamente por Ucrania, Bielorrusia y Polonia, y los campesinos en masa, acudieron hacia él. Uno de los jefes campesinos más destacados fue Maxim Krivonós. Pero Jmielnitski no quería dar la libertad a los campesinos, pues él mismo era un terrateniente y tenía siervos, motivo que le hizo entrar en negociaciones con los polacos, firmando con ellos un pacto, por el cual los cosacos recibían de Polonia muchas concesiones. Los polacos prometían darles sueldos, abastecerlos de armas y no quitarles sus libertades. Pero los “pani” habían engallado a Jmielnitski y se negaron a mantener las promesas hechas, por lo cual éste emprendió de nuevo la guerra contra los polacos. Incorporación de Ucrania a Rusia. Parecía que la guerra no se iba a acabar nunca; los polacos habían asolado Ucrania, y para poner fin a esta situación difícil, Jmielnitski, en 1654, concertó con su correligionario, el zar moscovita Alexéi, la incorporación de Ucrania a Rusia. Los jefes de los cosacos recibieron los mismos derechos que habían tratado de conseguir antes de Polonia. Los campesinos ucranianos se habían librado de la esclavitud de los “pani”, y ahora nadie les imponía otra creencia religiosa, pero su incorporación a Rusia no les libraba del yugo de sus jefes y hétmanes. El zar ayudó a Jmielnitski en la guerra contra Polonia que terminó con la incorporación a Rusia de

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Compendio de historia de la URSS la ciudad de Kíev y de todos los territorios de la orilla izquierda del Dniéper. 23. La guerra de Rasin contra los boyardos y terratenientes Los cosacos del Don. Los campesinos, que habían huido hacia el Sur a las orillas del río Don y sus afluentes, formaron poco a poco, pueblos cosacos llamados «stanitsas». A mediados del siglo XVII, entre los cosacos del Don no reinaba la igualdad; unos se habían apoderado de las mejores tierras y, acumulando bienes y negociando, habían logrado un bienestar material (cosacos “domovítie”), otros, en cambio, se habían quedado “sin tierra y sin pan” (la “golitbá”) y se vieron obligados a ponerse al servicio de los cosacos ricos o vivir saqueando. Los voyevodas cogían a los evadidos y los devolvían a sus terratenientes. Un gran odio se acumuló entre los cosacos pobres contra los terratenientes moscovitas y, al fin se levantaron bajo el mando del cosaco Stepán (Esteban) Timoféievich Rasin. La guerra de Rasin contra los boyardos y terratenientes. Un extranjero que vivía entonces en el Estado de Moscú describió así a Rasin: “Tiene aspecto majestuoso y ademanes nobles, es alto, su cara refleja un carácter orgulloso y está señalada de viruelas. Es capaz de inspirar miedo y amor”. Stepán reunió un gran número de cosacos pobres (golitbá) que le eligieron atamán, es decir, caudillo. Se le unieron, además, otros muchos cosacos y otra gente exasperada ante la actitud de los voyevodas y los terratenientes. En la primavera del año 1670, Rasin con 7.000 de sus partidarios atacó y tomó la ciudad de Tsaritsin, sobre el río Volga (hoy Stalingrad), donde los arcabuceros (“strieltsí”) del ejército zarista se pasaron a su campo. Más tarde, bajó hasta Ástrajan, tomándola después de un sitio de dos días, y masacrando a los boyardos, ricos mercaderes y administradores zaristas. Rasin mató al voyevoda de Ástrajan, tirándolo de un campanario abajo, y sus hombres nombraron administración propia escogida entre los cosacos. Con las armas y municiones que había cogido en Ástrajan, subió por el Volga, tomando ciudades, haciendo una represión sangrienta entre los voyevodas y administradores zaristas. Para conseguir que los campesinos se le unieran, mandó enviados a las aldeas, y los campesinos, siguiendo su llamamiento, se sublevaban, mataban a los terratenientes, quemaban sus propiedades y venían en destacamentos a unirse a su ejercito. Distintas nacionalidades como los chuvashes, tártaros, mordvá, marí, que vivían en la región del Volga, luchaban hombro con hombro con los campesinos rusos, sin que la diferencia de idiomas fuera obstáculo, pues el odio que todos tenían contra el zar y los terratenientes los ligaba como si fuesen miembros de una misma familia. Aplastamiento del movimiento campesino y ejecución de Rasin. El zar y los terratenientes movilizaron fuerzas propias y destacamentos mercenarios extranjeros y emprendieron una ofensiva contra Rasin; a éste le fue difícil poder aventajar a las fuerzas adversarias, que estaban bien armadas. Sin embargo, les hizo frente cerca de Simbirsk, pero cayó herido y su ejército fue derrotado. Pudo llegar, no obstante, con un pequeño destacamento hasta el río Don, donde los ricos cosacos se apoderaron de él y le entregaron al zar, que le condenó a morir “de mala muerte”. En 1671, Stepán Rasin fué ajusticiado en Moscú. Los campesinos sublevados sufrieron una reopresión sangrienta por parte del zar Alexéi. Miles de ellos fueron despedazados, a otros se les mató a latigazos, y otros, por último, fueron a la horca. De este modo fue sofocada la insurrección campesina. Durante la sublevación de Rasin, tanto como en la de Bolótnikov, a los campesinos les faltó un aliado seguro como lo es la clase obrera organizada, asimismo les faltó la comprensión de los objetivos del levantamiento. Sabían quemar y devastar las propiedades de los terratenientes, pero no comprendían con claridad qué orden social nuevo tenían que erigir y hacia dónde debían encauzar su movimiento. En esto consistía su debilidad. 24. Conquista de los pueblos de la Siberia oriental Subyugación de Siberia Oriental. Algunos destacamentos de cosacos penetraron en Siberia, siguiendo el curso de los ríos en lanchas que transportaban de un río a otro. El cosaco Semión (Simón) Dézhnev, poniéndose a la cabeza de un pequeño destacamento, fue el primero que llegó al estrecho que separa Asia de América. El cabo más oriental de Asia se llama desde entonces cabo Dézhnev. Siguiendo a los cosacos, se internaron también en Siberia los voyevodas moscovitas, que establecieron su residencia en las nuevas ciudades, desde donde mandaban los destacamentos de los cosacos. Éstos, gracias a las armas de fuego que muchos de los naturales del país desconocían, pudieron vencerlos. Durante un siglo, el poder zarista luchó por conseguir la sumisión completa de los distintos pueblos de la Siberia Oriental. A fines del siglo XVII, casi toda Siberia se encontraba bajo el poder zarista, y a todos los que vivían en estos territorios: jacases, oirotas, buriatq-mongoles, evenkes, yakutas, les tocaba ahora pagar el tributo (yasak) al zar. Opresión de los pueblos de Siberia. En todo el territorio de Siberia se construyeron pequeñas fortalezas empalizadas que ocupaban los voyevodas

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18 con sus destacamentos. De estas fortalezas salían los voyevodas a recoger el yasak de los naturales del país. Los voyevodas obligaban a la población local a labrar las tierras cercanas a las fortalezas y con el grano que recogían alimentaban sus destacamentos. Los campesinos rusos eran trasladados a aquellos territorios, unas veces a la fuerza y otras, atraídos por las ventajas que allí se les concedía. Los voyevodas sobornaban a los príncipes locales para poder más fácilmente saquear a la población aborigen. Sucedía con frecuencia que vendían a los aborígenes al Asia Central como esclavos. Mandaban también sus cosacos hacia nuevos territorios para someter otros pueblos. Así, el cosaco Jabárov con su guerreros llegó en el año 1651 hasta las orillas del río Amurr A su paso quemaba los pueblos que le hacían resistencia y sus habitantes huían a los bosques. Con los voyevodas zaristas y sus ejércitos iban también mercaderes rusos, popes y monjes. Los mercaderes embriagaban con vodka (aguardiente) a los aborígenes de Siberia y, después de embriagados, les compraban pieles de gran valor a precios irrisorios. Los popes y los monjes arrebataban las tierras a los aborígenes, construían iglesias y monasterios, los despojaban obligándoles a bautizarse y a hacerles regalos. El poder del gobierno zarista impuso un duro yugo a las poblaciones sometidas de Siberia, lo cual hizo que éstas se levantaran más de una vez, asesinando a sus saqueadores y quemando fortalezas y ciudades. Pero los voyevodas y mercaderes reunían cada vez más fuerzas armadas y hacían represiones crueles sobre los sublevados. 25. El sistema económico y la Administración nacional del estado ruso a fines del siglo XVII El sistema económico de los terratenientes. Después de haber aplastado las sublevaciones campesinas, los terratenientes presionaron aún más a los siervos de la gleba. Exigían de ellos pago del obrok en moneda y, además, los despojaban de cantidades cada vez mayores de cereales, harina, mantequilla, huevos, gallinas, carneros, tejidos y lienzos. Una gran cantidad de estos productos se los comían los terratenientes, y otra gran parte, la vendían al mercado. Numerosos convoyes de trigo, lino, grasa y pieles se enviaban a los mercados de las ciudades, una parte se consumía en el país y otra se exportaba. Por esto los terratenientes tenían un gran interés en que las tierras produjeran cada vez más, pues de este modo se enriquecían a costa de los campesinos. Industria y comercio. A fines del siglo XVII, muy pocas eran las fábricas y talleres que había en Rusia, pues era reciente su nacimiento. Bajo el reinado del zar Alexéi, fue ampliada la casa (fábrica) de cañones, donde también se fundían campanas para

A. Shestakov las iglesias. En las ciudades de Kashira y Tula había fundiciones, fábricas de armas, minas y talleres. En éstos trabajaban maestros artesanos y campesinos siervos que, al hacerse obreros, no dejaban, por ello, de ser siervos. Los maestros artesanos venían contratados del extranjero. En las fábricas metalúrgicas, el martillo y el soplete de los pequeños hornos, donde se fundía el mineral, estaban movidos por fuerza hidráulica: el agua corría por un canalillo y, lo mismo que en los molinos hidráulicos, hacía dar vueltas a una rueda, en la cual se encajaba un mecanismo que inflaba el soplete, levantaba y hacía caer el martillo. Las fábricas, en general, eran construcciones de madera. En Moscú, además de la fábrica de cañones, que era de piedra, había otra textil, donde en telares de mano se manufacturaban los tejidos necesarios para la corte del zar. Había también fábricas de potasa en la región del Volga y explotación de salinas, en el norte y en los Urales. Con la incorporación de Ucrania y la conquista de Siberia el comercio ruso tomó mucho incremento y se extendió por todos los territorios del Estado. En verano, el transporte de las mercancías se hacía por vía fluvial a grandes distancias; en invierno, con trineos. Decenas de barcos ingleses y holandeses traían a Rusia mercancías extranjeras y por el puerto de Arjánguelsk se exportaba: madera, pieles, cueros, potasa, resina, cereal, cera, miel, caviar, etc. El importe de las mercancías que Rusia exportaba ascendía anualmente a más de 15 millones de rublos oro. Los holandeses y los ingleses trataban de apoderarse de todo el comercio de Rusia, y para que ésta pudiera defender su independencia comercial, necesitaba su propia flota y puertos marinos más apropiados que el de Arjánguelsk helado durante varios meses del año, pero estos puertos se encontraban en el Mar Negro y en el Mar Báltico. El Mar Negro se hallaba en aquellos tiempos en manos de los tártaros de Crimea y de los turcos, mientras que de las orillas del Mar Báltico se apoderaron los suecos. La administración del Estado. El que regía todos los destinos de Rusia era el zar; soberano autocrático que vivía en el Kremlin, en Moscú; tenía consejeros, boyardos, a los cuales reunía de vez en cuando. Este consejo, bajo la dirección del zar, se llamaba: Duma de los boyardos. Pero, a pesar de ello, el zar decidía todos los asuntos según su propio juicio y solamente cuando había asuntos de gran importancia, los consultaba. El zar regía el Estado por medio de oficinas (“prikases»), en las cuales colocaba como jefes a boyardos. Entre todas había más de 50 que funcionaban sin orden ni concierto. Los que trabajaban en estas oficinas eran oficiales del Estado

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Compendio de historia de la URSS de distintas categorías: diaki y podiáchiye, que se encargaban de extender actas y recibir las peticiones de los súbditos, etc. Para ser recibidos por estos funcionarios, era necesario hacerles dadivas o regalos de cualquier clase que fueran: pescados, roscas, aves, etc. El Estado se dividía en varios grandes distritos (uiesd) regidos por voyevodas, que eran escogidos entre los boyardos y los nobles; éstos, lo mismo que los oficinistas del zar en Moscú, exigían dadivas. Además del ejército regular, compuesto de arcabuceros (streltsí) y otras gentes nativas armadas, había mercenarios venidos del extranjero por orden del zar Alexéi que estaban bien armados, aunque no muy numerosos. La Duma de los boyardos y las oficinas de Estado funcionaban muy mal, por lo cual era necesario reformar radicalmente toda la administración del Estado. 26. Estado de la cultura en Rusia en el siglo XVII La cultura. Todo el régimen de vida, en Rusia, en aquellos tiempos, era muy atrasado; la inmensa mayoría de la población era analfabeta. En la misma Moscú, capital de Estado, las escuelas y los que sabían leer y escribir eran muy poco numerosos. Aquí aparecieron algunos hombres instruidos que procedían de la clase terrateniente y que habían vivido en el extranjero, de donde habían tomado las costumbres de los hombres de su misma clase; conocían bien otras lenguas y con gusto leían libros científicos, pero por el hecho de tener relaciones con otros países, eran mal mirados por los boyardos y los oficiales del zar. En aquellos tiempos no había médicos rusos y solamente el zar y los boyardos podían permitirse el ser atendidos por médicos extranjeros; en cambio, el pueblo tenía que ponerse en manos de curanderos y embaucadores, que los engañaban con sus pócimas y oraciones, y asegurándoles la salud, frecuentemente les causaban la muerte. No había tampoco teatros y solamente bajo el reinado de Alexéi organizaron, por primera vez, para el zar y la corte únicamente, funciones teatrales que duraban a veces todo el día; por la tarde, cuando acababan, el zar, considerando que había pecado por presenciar el espectáculo, iba a bañarse para lavar sus “pecados”. Los popes predicaban al pueblo la obediencia al zar, a los boyardos y a los terratenientes. “Todo el poder, decían ellos, viene de dios”. “Dios tuvo paciencia y os ordena que vosotros la tengáis.”. Quien no reconocía la doctrina de la iglesia o leía libros prohibidos, era quemado vivo en una pira. Usos y costumbres. Los boyardos y los mercaderes tenían luengas barbas y usaban una especie de abrigos largos llamados kajtán (especie de tabardo). Las mujeres de los boyardos, nobles y ricos mercaderes, se cubrían la cara con un velo espeso y les estaba prohibido encontrarse y hablar con otros hombres que no fueran sus maridos, pero el pueblo no seguía estas costumbres de sus opresores; las mujeres de los ciudadanos, de los artesanos y de los campesinos Siervos tenían mucho más libertad. El zar y los terratenientes con la ayuda de la iglesia mantenían los pueblos de Rusia en la mayor ignorancia y les embriagaban con “vodka” en gran cantidad, para enturbiar las cabezas de los súbditos y así engañarlos más fácilmente. Era imprescindible hacer en Rusia serias reformas, pues en caso contrario quedaría como un país atrasado e inculto. El zar reformador, que dio firmeza y solidez al Estado ruso de terratenientes y mercaderes, fue Piótr (Pedro) I. VII. RUSIA EN EL SIGLO XVIII: IMPERIO DE TERRATENIENTES Y COMERCIANTES. 27. Las guerras de Pedro I y las insurrecciones populares La guerra contra los turcos y el viaje de Pedro I al extranjero. A fines del siglo XVII, Pedro I, hijo de Alexéi, se hizo, zar de Rusia. Habiendo asumido el trono, el joven zar, activo e inteligente, comenzó muy pronto a introducir un nuevo orden de cosas. Prescindió por completo de la Duma de los boyardos y trabó muy buena amistad con los extranjeros, que vivían en Moscú, a los que atraía a su servicio. Creó nuevas tropas a la manera extranjera, y dejó de lado a los arcabuceros (“streltsí”) como fuerza adicta a lo antiguo. En el año 1695, Pedro comenzó la guerra contra Turquía, para abrir un camino hacia el Mar Negro. Construyó en el Don una flota compuesta de 29 barcos y, con tropas instruidas por extranjeros, atacó la fortaleza turca de Azov, tomándola. En el transcurro de esta guerra, Pedro se convenció aún más de la necesidad de reorganizar toda la vida del país y copiar la técnica europea en lo referente a la cuestión militar y marítima. Pedro partió al extranjero. En la Europa occidental, Holanda e Inglaterra eran entonces los países más adelantados. En Holanda, hacha en mano, Pedro trabajó en los astilleros; en Inglaterra, estudió a la perfección la construcción de barcos. Estuvo, en conjunto, cerca de dos años en el extranjero, que le sirvieron para aprender mucho. En Rusia estalló entonces el levantamiento de los “streltsí”, descontentos con el nuevo orden de cosas introducido por el zar Pedro y pidiendo la vuelta de lo antiguo. Éste era un levantamiento reaccionario; entonces Pedro regresó del extranjero y personalmente dirigió la represión de los “streltsí” insurrectos, que querían hacer retroceder a Rusia, volviendo a las formas antiguas. Los regimientos de “streltsí” fueron disueltos.

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20 El principio de la guerra contra los suecos. En el año 1700, Pedro I comenzó la guerra contra los suecos por la conquista de la costa del Mar Báltico. Éstos tenían el mejor ejército del mundo y una buena flota; su rey era entonces Carlos XII. Carlos atacó a las tropas de Pedro, que sitiaban la fortaleza sueca de Narva, derrotándolas y cogiendo toda la artillería y numerosos prisioneros. No obstante, Pedro no perdió la cabeza; ordenó que todas las campanas de las iglesias fueran fundidas para construir cañones; obligó a 250 jóvenes a estudiar y a aprender los principios de las matemáticas, para transformarlos en artilleros y contramaestres; entre los campesinos siervos, se reclutó un nuevo ejército, al cual se le dio una instrucción militar. El mantenimiento del ejército requería mucho dinero; Pedro, entonces, gravó con impuestos los baños, molinos, mesones e incluso los ataúdes de encina y dobló el precio de la sal. Impuso duros castigos a los campesinos que se fugaran de los dominios de sus terratenientes; ordenó arrasar todos los villorrios formados por campesinos fugados en los altos del Don y quitó a los bashkires gran cantidad de caballos para aumentar su caballería. En 1703, arrebató a los suecos la desembocadura pantanosa del río Nevá y construyó sobre ella la fortaleza y la ciudad de Petersburgo (hoy, Leningrado), que en vida de Pedro llegó a ser la capital del Estado. Para la construcción de la fortaleza y de la ciudad trajo a la fuerza una enorme cantidad de campesinos siervos de toda Rusia, y miles de ellos murieron de hambre y de enfermedades, trabajando en las obras. El pueblo contestaba a estos sufrimientos con insurrecciones. Insurrecciones populares. Durante el reinado de Pedro I, se insurreccionaron los bashkires; hubo agitaciones entre los kalmikes; en el año 1707, hubo un levantamiento entre los cosacos y campesinos del Don; al frente de la insurrección, se encontraba el cosaco Kondrátiy Afanásievich Bulavin. Los insurrectos tomaron una serie de ciudades y Pedro envió contra Bulavin todo un ejército. Entonces los cosacos ricos se conjuraron y atacaron a Bulavin en su pequeña alquería. El “atamán” se defendió a tiros hasta la última bala, la cual se disparó contra sí mismo para no entregarse con vida al enemigo. Dos años lucharon los sublevados con las tropas de Pedro; aldeas insurrectas del Don fueron quemadas y arrasadas. Casi todos los sublevados fueron decapitados, y muchos miles de fugitivos devueltos a los terratenientes. Las causas de la derrota de Bulavin fueron las mismas que las de las insurrecciones anteriores de campesinos y cosacos. Una vez aplastadas estas insurrecciones populares, Pedro concentró todas sus fuerzas para luchar contra los suecos.

A. Shestakov 28. Guerras de Pedro I contra los suecos y los países orientales Derrota de los suecos. El rey de los suecos, Carlos XII, aprovechando la traición, del hetman ucraniano Mazepa, invadió con todo su ejército Ucrania, a través de Polonia. En el año 1709, en Poltava, tuvo lugar el encuentro entre suecos y rusos. Las tropas suecas fueron derrotadas; Carlos y Mazepa huyeron a Turquía; Carlos convenció a los turcos para emprender la guerra contra Rusia y de nuevo comenzó ésta. Pedro lanzó contra los turcos un ejército de cuarenta mil soldados; pero los turcos tenían otro cinco veces mayor. Sobre el río Prut las tropas de Pedro fueron cercadas, y hubo que firmar la paz con los turcos en condiciones desventajosas y devolverles la fortaleza de Azov. Después de este fracaso, Pedro resolvió acabar con los suecos y anexionar a Rusia las costas del Mar Báltico; entonces les arrebató las ciudades de Riga y Réval y construyó una fuerte flota. Un combate marítimo tuvo lugar y la flota sueca fue derrotada. La guerra con los suecos duró mucho tiempo: 21 años. Al fin, firmaron la paz, por la cual entregaban a Rusia las tierras situadas sobre las costas de los golfos de Riga y de Finlandia. La lucha de Pedro I por la conquista de la costa del Mar Caspio. Pedro I resolvió, luego, hacerse fuerte en la costa del Mar Caspio, a través de la cual iban los caminos de Oriente, de Asia Central, de India y de Irán. Reunió un ejército de 80.000 soldados y con ellos organizó una expedición militar, desde Ástrajan, para conquistar el Irán; él había llegado de antemano a un acuerdo con los reyes georgianos, que entonces se encontraban bajo el mando del Irán, así como con los comerciantes armenios, que debían ayudarle en la guerra contra el shah, soberano del Irán. La primera colisión militar tuvo lugar en los territorios del Daguestán; los pueblos de este país presentaron una tenaz resistencia al ejército de Pedro y éste tuvo que retirarse a Ástrajan. Pero, además del ejército de tierra, Pedro también envió tropas por mar que desembarcaron en las ciudades de las orillas del Mar Caspio y se apoderaron de ellas. Así se hizo dueño de las ciudades de Derbent y Bakú. En las ciudades conquistadas de Azerbaidzhán vivían, entonces, pueblos que habían estado subyugados, durante 2-3 siglos antes de las campañas militares de Pedro, por los zares del Irán. Como los azerbaidzhanos habían luchado siempre contra los conquistadores iranios por conseguir su independencia y su libertad, no opusieron una seria resistencia a las tropas de Pedro, el cual consiguió su objetivo; por otra parte, se hizo dueño de la costa del Mar Báltico y con ello se acercó a Europa. Pedro

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Compendio de historia de la URSS luchó incesante e incansablemente contra el atraso de Rusia y transformó sus costumbres, asemejándolas a las europeas. 29. Las reformas de Pedro I Las reformas en la administración del Estado. En lugar de la Duma de los boyardos, Pedro instituyó un senado compuesto por personas designadas por él mismo. En lugar de 50 departamentos gubernamentales, instituyó 12 colegios que dirigían los asuntos del ejército y de la flota, asuntos extranjeros, economía y la justicia. En el senado y en los “colegios”, los nobles dirigían todos los asuntos. Pedro dividió toda Rusia en 8 gobernaciones; a la cabeza de cada una de ellas colocó un gobernador, que dirigía la comarca, se ocupaba del reclutamiento de soldados y de la recaudación del dinero. Para robustecer la fuerza y el poder de los nobles, Pedro les otorgó posesión plena de las mansiones y tierras (“pomiéstia”) que se les entregaban por el Estado en virtud del puesto que ocupaban; en 1721, después del triunfo sobre los suecos, asumió el título de Emperador; desde ese momento, Rusia comenzó a llamarse el imperio Ruso. Las reformas en la economía. Con el fin de aumentar los ingresos del Estado, Pedro implantó un impuesto personal, obligando a pagado a todos los campesinos del sexo masculino, ya fueran niños o adultos. Durante su reinado, fueron creadas manufacturas (fábricas), en las que trabajaban obreros-siervos. A los comerciantes se les entregaba dinero para la construcción de nuevas fábricas. En aquella época, en las fábricas de Inglaterra trabajaban muchos obreros libres y recibían un salario. En cambio, Pedro, para asegurar a los comerciantes la mano de obra, adscribía a las fábricas aldeas enteras con los campesinos siervos. Durante su reinado, ya había más de 2000 manufacturas. En Tula se desarrollaron fábricas de armas y en los Urales surgieron fundiciones de hierro y fábricas de tejidos. Los comerciantes y los fabricantes se enriquecían rápidamente y Pedro les otorgó administración propia en las ciudades. La instrucción. Pedro prestaba gran atención a la instrucción tratando de introducirla, incluso, a la fuerza. Enviaba al extranjero a los hijos de los nobles para que aprendieran lenguas extranjeras y la construcción de barcos. Fueron abiertas escuelas, donde se enseñaban el arte de la navegación, el de la ingeniería, medicina y otras ciencias. Los maestros en las escuelas eran ingleses, holandeses, suecos, alemanes y otros extranjeros, a quienes Pedro invitaba a trabajar en Rusia. Ordenó abrir en todas las provincias escuelas primarias, donde los hijos de los nobles debían aprender obligatoriamente lectura y escritura, aritmética y geometría. A un noble analfabeto, incluso, le prohibía casarse. Creó el primer periódico ruso “Noticias” (Viédomosti, gaceta oficial) a la manera europea, y para facilitar su edición, simplificó el alfabeto ruso. Antes de su reinado, el año comenzaba el primero de Septiembre: él ordenó que empezara como en el extranjero: el primero de Enero. El nuevo calendario, de acuerdo con la cronología que se usa actualmente, fue introducido el 1 de Enero de 1700. Ordenó a los nobles cortarse las barbas, usar pelucas y chaquetas más cortas, como en la Europa Occidental, y solamente permitió a los popes y campesinos tener barba y vestir traje largo. Igualmente ordenó organizar en las casas de sus cortesanos veladas con bailes y juegos europeos, llamados “asambleas”. Durante su reinado, Rusia progresó considerablemente, pero quedó, sin embargo, como el país donde todo se mantenía a favor de la opresión feudal y la arbitrariedad zarista. El fortalecimiento del imperio Ruso, en tiempos de Pedro I, se consiguió a costa de la muerte de centenares de miles de trabajadores, a costa de la ruina del pueblo, porque él trabajó mucho por la creación y el fortalecimiento del Estado de los terratenientes y comerciantes. 30. El imperio de los nobles en el siglo XVIII La supremacía de los nobles. Pedro I murió en 1725. Después de su muerte, los círculos cortesanos de los nobles, apoyándose en los regimientos de guardia reclutados entre la nobleza, organizaban conjuraciones, destronaban a los emperadores y emperatrices que les molestaban, los desterraban, los encarcelaban y hasta a algunos de ellos los asesinaban. Los reinados más duraderos fueron los de Ana Ivánovna y Elisabeta Petrovna. Durante sus reinados, tuvieron lugar varias guerras con Turquía, Suecia y algunos Estados más. Una parte de las nuevas tierras anexionadas pasaban a manos de los nobles incluso con campesinos. En Petersburgo, los nobles se hicieron construir suntuosos palacios, donde organizaban pomposas fiestas y bailes. La corte del Emperador y la aristocracia de Rusia ya imitaba en todo a la de los reyes franceses y sus cortesanos. Los nobles aprendían a hablar en francés, los hombres vestían según la moda francesa: chalecos de terciopelo, medias de seda, zapatos con tacones adornados con hebillas de valor, llevaban pelucas empolvadas y con bucles. Las mujeres llevaban costosos vestidos de finísimas sedas y encajes y usaban extravagantes peinados a la francesa. Los nobles así emperejilados con sus pelucas empolvadas no querían ni sabían trabajar. Pero el trabajo en las fábricas, la construcción de palacios para los nobles, exigía gente instruida y especializada

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22 que hubo que traer del extranjero, lo que resultó enormemente caro. Ya Pedro I, en el año de su muerte, fundó la Academia de Ciencias; todos los académicos eran extranjeros y en un anexo a ella se enseñaba a los estudiantes; pero los nobles no querían estudiar, y al mismo tiempo no se permitía el ingreso en ella a los campesinos. M. V. Lomonósov. El primer sabio ruso no fue un noble, sino un campesino de la aldea Denísovka (no muy lejos de la ciudad de Arjánguelsk): Mijaíl Vasílievich Lomonósov. Desde el lejano Norte consiguió llegar a Moscú, ingresó en una escuela, haciéndose pasar por hijo de nobles, pues de lo contrario no le hubieran admitido. Pasando hambre, Lomonósov, merced a su labor perseverante, hizo en cinco años el trabajo de ocho. Joven capaz, fue enviado al extranjero para continuar sus estudios a costa del Gobierno, y a su regreso fue nombrado miembro de la Academia de Ciencias. Lomonósov fue un sabio destacado en el terreno de la ciencias físico-químicas, como también en algunas otras ciencias, en cuyo campo hizo muchos descubrimientos de gran importancia. Fue el iniciador de la ciencia rusa, así como el primero en escribir obras literarias en un lenguaje puramente ruso, habiéndolo depurado de muchos vocablos eslavos anticuados. A propuesta de Lomonósov, en 1755, fue fundada en Moscú la primera Universidad, en cuyo patio hasta hoy día se encuentra un monumento a él dedicado. Murió en el año 1765, durante el reinado de Catalina II. La emperatriz Catalina II. En 1762 los nobles hicieron subir al trono de Rusia a Catalina II, con cuya ayuda habían dado muerte a Pedro III, su marido. Durante el reinado de. Catalina II, fueron aún aumentados los derechos de los nobles y se les repartió más de un millón de siervos. Con el fin de contar con medios para su vida suntuosa los nobles comenzaron a oprimir aún más a los campesinos. La bárshchina llegó a tal punto que los campesinos se vieron obligados a trabajar a todas horas para los terratenientes. Los siervos lo hacían todo: trabajaban como agricultores, herreros, cocineros, lacayos, cazadores y hasta como actores. Para atender sus propias labores les quedaban solamente los días de fiestas y las noches. Durante el reinado de Catalina II, el censo que pagaban los siervos para librarse de la bárshchina (prestación personal) casi se quintuplicó. Existían también entre los nobles, la compra y venta de campesinos: por una mujer se pagaba de 20 a 30 rublos, por un campesino que sabía leer y escribir o que sabía un oficio se pagaba de 100 a 200 rublos, un niño se podía adquirir por 10 o 20 kopecks. Los terratenientes estimaban y valoraban a

A. Shestakov los perros con precios superiores. Escarnecían en todas las formas posibles a los campesinos. La gran terrateniente Saltíchija apaleaba personalmente a sus siervos hasta dejarlos muertos en el suelo, vertía sobre ellos agua hirviente y les quemaba los cabellos. Su crueldad causó la muerte a más de 100 personas. Esta situación horrible de los campesinos los inducía a insurreccionarse. 31. La guerra campesina bajo la dirección de Pugachov El principio y el desarrollo de la guerra campesina. Los primeros en insurreccionarse fueron los cosacos, que vivían a las orillas del río Yaík (actualmente Ural). Los gobiernos zaristas privaban a los cosacos del Ural de sus libertades y los cargaban con impuestos agobiadores, tendiendo a convertirlos en siervos, como a los campesinos de la Rusia Central. Los caudillos de los cosacos recaudaban entre los demás impuestos arbitrarios, superiores a la tasa, y se apropiaban de sus sueldos. En 1773, los cosacos pobres se sublevaron contra sus opresores. Dirigió, la insurrección el cosaco del Don, Emelián Ivánovich Pugachóv, hombre fuerte, inteligente y valeroso. Los cosacos se apoderaron de una serie de fortalezas y sitiaron Orenburgo. Los obreros siervos de las fábricas de los Urales se adhirieron a Pugachóv. Los campesinos siervos adscritos a las fábricas maldecían los trabajos forzados dentro de las mismas. Ya a principios del reinado de Catalina II, de los 200.000 campesinos que trabajaban en las fábricas, cerca de 50.000 participaron en la insurrección. Los obreros ingresaban con gusto en el ejército de Pugachóv y abastecían de armas, cañones y proyectiles a sus tropas. De los mismos medios fabriles surgieron jefes para los destacamentos de su ejército como lo fueron Jlopusha y Beloboródov. Fue entonces cuando los bashkiros se adhirieron a la insurrección. Los nobles les habían despojado de sus tierras para levantar fundiciones en ellas, y en más de una ocasión los bashkires se habían sublevado, pero sus insurrecciones siempre habían sido sofocadas. Solamente en el año 1740 fueron bárbaramente torturados y repartidos como propiedad a los nobles cerca de 30.000 bashkires insurrectos; cuatrocientas de sus aldeas fueron saqueadas y arrasadas por el fuego, pero ellos no capitularon y quince años más tarde, dirigidos por su caudillo Batirsha, se batieron con las tropas zaristas durante 2 años, siendo nuevamente vencidos. Se cogió prisionero a Batirsha y se le dio muerte en la cárcel de Petersburgo. Una vez más los bashkiros tomaron las armas y se unieron al ejército de Pugachóv con su caballería; uno de los jefes que más ayuda le prestó con su

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Compendio de historia de la URSS ejército fue Salavat Yuláiev, insurrecto joven y valiente. Al mismo tiempo, en la región del Volga, se insurreccionaron los campesinos siervos rusos, tártaros, chuvashes, mordvá, marí. Pugachóv se hizo pasar por el propio Pedro III, fingiendo que los nobles y su esposa, la malvada Catalina II, no habían logrado matarlo. Como Pedro III, firmaba órdenes, enviaba por todo el país manifiestos exhortando al exterminio de los nobles, declarando libres a los campesinos del poder de los terratenientes, de las levas de soldados y de los tributos. En toda la región del Valga y del Ural, así como en una parte de Siberia, estallaron insurrecciones. Los campesinos se apoderaban de las tierras y devastaban los bienes de los terratenientes, y las reservas de cereales de los señores se entregaban al ejército de Pugachóv, el cual avanzó con sus fuerzas hacia Kasán, apoderándose de dicha ciudad. El ejército de Catalina II pronto comenzó a presionar y hacer retroceder al de Pugachóv, que se vio obligado a retirarse hacia el Sur, río Volga abajo. Las ciudades del Volga, que Pugachóv encontraba a su paso, se le rendían sin presentar combate, pero no lograba hacerse fuerte en ellas. Aplastamiento de la guerra campesina. En agosto de 1774, Pugachóv llegó hasta las puertas de Tsaritsin (hoy Stalingrad); unos días después, en un combate contra un destacamento de tropas zaristas, Pugachóv fue derrotado y huyó con los restos de su ejército a la estepa. Algunos de los cosacos ricos lo traicionaron, entregándolo a las autoridades zaristas, las cuales después de ponerle grillos, lo condujeron a Moscú metido en una gran jaula de madera. El 10 de Enero de 1775, el intrépido jefe de la guerra campesina, Emdián Ivánovich Pugachóv, fue ejecutado en la Plaza Bolótnaia. A Salavat Yuláiev le arrancaron las ventanas de la nariz y le marcaron con un hierro candente las palabras “ladrón y asesino” en la frente, después de lo cual le condujeron a Bashkiria y en cada pueblo donde había dirigido la insurrección le pegaban con un látigo (knut). Estas torturas eran insufribles, y Salavat se suicidó. Los campesinos lucharon valiente y firmemente, pero su ignorancia no les permitía ver con claridad el objetivo de su lucha, y la falta de unidad entre los mismos campesinos les impidió crear una organización sólida y un ejército fuerte para ella. Entonces no existía aún una clase obrera capaz de ponerse a la cabeza de los campesinos y de las nacionalidades oprimidas. Tampoco existía una alianza entre la clase obrera y los campesinos. Ésta fue la causa principal de la derrota de los campesinos y de las nacionalidades oprimidas. 32. Anexión de nuevos territorios y sumisión de nacionalidades en el reinado de Catalina II La conquista de Crimea y el avasallamiento de Ucrania. Ya Pedro I luchó sin éxito contra los turcos por la anexión de las costas del Mar Negro. Catalina II, nuevamente, fue reconquistándoles el Azov y anexionó Crimea, que entonces estaba gobernada por los janes tártaros, sometidos a Turquía. Éstos y sus murzas se vendieron a Catalina II y la ayudaron a afianzarse en Crimea. Aquí hicieron su aparición también los terratenientes rusos, que despojaban a los campesinos de sus mejores tierras; esta razón indujo a las masas de campesinos tártaros a huir hacia Turquía y, entonces, los nobles rusos se apropiaron de las tierras de los fugitivos. Catalina II erigió en el Mar Negro la fortaleza de Sebastopol, donde se construían barcos de guerra. Durante la guerra contra los turcos, se hizo célebre el famoso guerrero Alejandro Vasílievich Suvórov, quien comenzó su carrera militar como soldado de filas. Suvórov hacía una vida muy austera: comía el rancho de los soldados y dormía a la intemperie sobre heno. Con un ejército de 25.000 soldados derrotó al ejército turco, compuesto de 100.000 hombres. Simultáneamente a la conquista de Crimea fue también definitivamente adherida a Rusia toda la región oriental de Ucracia. La institución de los “hétmanes” aquí fue suprimida. En la Siech de Zaporózhie fueron introducidas tropas rusas y ésta quedó destruida para siempre. Los generales zaristas se apoderaron de sus tierras y una parte de los habitantes de Zaporózhie fueron trasladados a las riberas del Kubán (Cáucaso Septentrional), otra parte se marchó a Turquía, y a los cosacos y campesinos pobres, se los obligó a trabajar como siervos. Catalina II concedió a los caudillos ucranianos los mismos derechos que a los nobles rusos. Reparto de Polonia. En el siglo XVIII, Polonia quedó muy debilitada. La gobernaban latifundistas (“pani”), que se hallaban en constante hostilidad entre sí. El poder del rey era débil. Cuando los campesinos ucranianos, que se hallaban bajo el dominio de Polonia, se insurreccionaron, los “pani” pudieron restaurar su dominio, sólo gracias a la ayuda de las tropas rusas. Durante el reinado de Catalina II, fueron anexionadas también tierras polacas. Catalina llegó a un acuerdo con los Estados vecinos, Austria y Prusia, para arrebatar a Polonia una parte de sus territorios y repartidos entre sí. Las antiguas tierras de Bielorrusia y Ucrania, situadas a la orilla derecha del Dniéper, pasaron al dominio de Rusia. En 1794, en Polonia, bajo la dirección de Kosciuszko tuvo lugar una insurrección contra la Rusia zarista por restaurar su integridad e independencia. Catalina II envió contra ella un numeroso ejército, mandado por Suvórov.

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24 Kosciuszko fue derrotado, gravemente herido en el combate y cogido prisionero. Catalina II arrebató a Polonia Lituania. Desde entonces, Polonia dejó de existir durante muchos años como Estado independiente. Anexiones en el Kasajstán y en el extremo Norte. Entre los kasajes-pastores, en el siglo XVIII, había tres Estados: la Pequeña Horda, la Horda Media y la Gran Horda. Gobernaban las Hordas janes y sultanes. La aristocracia y los mercaderes de los kasajes comerciaban con Rusia y con los Estados vecinos del Asia Central, Kokand y Bujará, y con la China. Todos estos Estados trataron de someter bajo su dominio a los kasajes. Pero Rusia fue la que más insistentemente trató de conseguirlo. Así, durante el reinado de Catalina II, fue anexionada una parte considerable de la Pequeña Horda, limítrofe de Rusia. Los janes de esta Horda traicionaron a su pueblo y ayudaron a los gobernantes zaristas a anexionar las tierras kasajes. Más de una vez hubo insurrecciones contra los janes traidores y contra la sumisión del pueblo kasaj al zar ruso. En 1783, se puso al frente del pueblo kasaj insurrecto el valiente Sarym Dátov. El pueblo kasaj luchó catorce años contra los enemigos, bajo la dirección de su intrépido caudillo Sarym, que se convirtió en héroe popular, pero Sarym fue muerto por los enemigos y la insurrección sofocada. Los soldados de Catalina II se internaron en las estepas de los kasajes y construyeron fortalezas. Los jefes militares zaristas, después, afianzaron el dominio sobre toda la Pequeña Horda. Finalmente, en la primera mitad del siglo XIX, fue anexionado todo el Kasajstán. A fines del siglo XVIII, fueron también sometidas al poder de Rusia las últimas tierras de los pueblos septentrionales de Siberia. Los destacamentos zaristas lograron pasar también el estrecho de Behring, internándose en el Norte de América, y establecieron el poder de Rusia en Alaska. En el siglo XIX, los zares rusos la vendieron al gobierno americano por una bagatela, ignorando que allí había mucho oro. A fines del reinado de Catalina II, se inició la conquista definitiva de Azerbaidzhán. A las numerosas nacionalidades que padecían bajo el poder del zarismo vinieron a unirse otras nuevas: los polacos, los tártaros de Crimea, los turcos de Azerbaidzhán y los kasajes. VIII. LA RUSIA ZARISTA: GENDARME DE EUROPA 33. La revolución burguesa en Francia y la lucha contra ella de Catalina II y de PABLO I Derrumbamiento de la monarquía absoluta en Francia. El 14 de Julio de 1789, el pueblo insurreccionado de París tomó por asalto la Bastilla,

A. Shestakov prisión política del Estado. Los presos fueron puestos en libertad y en la Bastilla se izó la bandera revolucionaria. La revolución se extendió rápidamente por todo el país. En todas las ciudades se levantaron en armas los artesanos, los pequeños comerciantes y los obreros, entonces poco numerosos. Los campesinos, en todas partes, atacaron los castillos señoriales, se apoderaron de las tierras de los señores y reclamaron la abolición completa del régimen feudal. Muchos nobles se fugaron al extranjero. Apoyándose en el pueblo revolucionario, la burguesía tomó el poder en sus manos, triunfando así la revolución burguesa. El rey Luis XVI intentó fugarse de Francia, y Catalina II ordenó a su embajador en París extenderle un pasaporte ruso para que pudiera escaparse a Rusia. Pero en el camino fue descubierto y de nuevo llevado a París. Los Estados feudales, Austria y Prusia, con el apoyo de los nobles franceses, que habían huido de la revolución, iniciaron la guerra contra la Francia burguesa revolucionaria; el rey conocía los intentos contrarrevolucionarios de los intervencionistas y les ayudaba secretamente. El gobierno revolucionario de Francia organizó la defensa del país; fue declarada la República y Luis XVI fue decapitado como traidor del pueblo. Después de la ejecución del rey, asumieron el poder los revolucionarios jacobinos, representantes de la democracia pequeño-burguesa, es decir campesinos y artesanos. Sus jefes fueron Robespierre y Marat; este último recibió el apodo de “Amigo del pueblo”. Estando los jacobinos en el poder, los campesinos fueron definitivamente liberados de la dependencia feudal. El gobierno revolucionario confiscó las tierras de los terratenientes y las vendió a todos los que deseaban adquirirlas. Muchas de ellas fueron adquiridas por los campesinos, pero una parte de las mismas cayó en manos de la burguesía. Mas los jacobinos no eran revolucionarios consecuentes; como demócratas pequeño-burgueses, sostenían la propiedad privada sobre las tierras, las fábricas y talleres y prohibían a los obreros declararse en huelga y luchar contra los capitalistas. El pueblo revolucionario se alzó en defensa de su país, el ejército republicano derrotó a las tropas de los intervencionistas arrojándolas de Francia. Las tropas francesas ya luchaban fuera de sus fronteras para libertar a otras naciones del yugo de los reyes y de la nobleza feudal. Temiendo el fortalecimiento del poderío de la Francia democrático-burguesa, Inglaterra, país fuerte e industrial, entabló la guerra contra ella. Los contrarrevolucionarios interiores y exteriores combatían la revolución por todos los medios y mandaban clandestinamente a asesinos para matar a

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Compendio de historia de la URSS los dirigentes y así lograron matar a Marat. Entonces los jacobinos declararon un terror implacable contra los enemigos del pueblo. Pero muy pronto, la gran burguesía de Francia consiguió nuevamente adueñarse del poder. Los dirigentes jacobinos fue ron guillotinados, y el general Napoleón Bonaparte se hizo jefe de la Francia burguesa. La revolución burguesa libró al pueblo francés del poder del rey y de los propietarios feudales, pero instauró el poder de la burguesía. Ésta pudo vencer, debido a que la clase obrera era débil y desorganizada y los campesinos sostenían a la burguesía, pues con su ayuda se habían liberado de la opresión de los terratenientes. La revolución francesa destruyó aquella opresión, pero afirmó la de la burguesía, es decir, la de los capitalistas. La lucha de Catalina II y de Pablo I contra la revolución burguesa. Catalina II temía que la revolución estallara también en su imperio, porque en Rusia había gente que simpatizaba con ella. En aquella época, uno de los hombres más cultos y progresivos de la nobleza, Radíshchev, escribió un libró, titulado “Itinerario de San Petersburgo a Moscú”; en el que abiertamente se manifestó contra la servidumbre y el absolutismo, expresando sus simpatías por las insurrecciones de los campesinos contra los terratenientes. Catalina II desterró a Radíshchev a Siberia, ordenando quemar su libro. Catalina II consideraba como su misión principal combatir la revolución burguesa en Francia. Acogía de buen grado en Rusia a los nobles que huían de allí y ordenó a todos los rusos residentes en París que se marcharan. Ayudó a todos los Estados que luchaban contra Francia; dio dinero a Austria, cedió a Prusia una parte de las tierras de Polonia, les prometió enviar en su ayuda tropas rusas y preparaba su ejército para una campana militar. Pero su muerte repentina, ocurrida en 1796, le impidió comenzar la guerra contra la Francia burguesa. Después de la muerte de Catalina II, subió al tropo su hijo Pablo I, que continuó luchando contra la revolución burguesa. Clausuró en Rusia todas las imprentas privadas, prohibió la lectura de libros franceses e, incluso, hablar de la revolución francesa. Pablo I declaró la guerra a Francia, y envió contra ella a Suvórov, que obtuvo algunas victorias, pero los aliados, Austria y Prusia, no le ayudaron. El ejército ruso quedó sin víveres. Pablo I hizo llamar a las tropas de Suvórov y firmó la paz con Francia. En aquellos momentos, Napoleón Bonaparte dio un golpe de Estado contrarrevolucionario y se hizo gobernante soberano. El zar, al ver que Napoleón combatía la revolución, hizo una alianza con él. Las negociaciones con Napoleón dieron por resultado la ruptura entre Rusia e Inglaterra. De aliado de Inglaterra, Pablo pasó a ser su enemigo. Los nobles rusos descontentos de la alianza de Pablo I con Francia hicieron un complot, con la ayuda del embajador británico en Petersburgo, y mataron al zar. 34. El zar Alejandro I. La guerra de 1812 La incorporación de Georgia a Rusia. Alejandro I subió al trono después del asesinato de su padre, en el cual había tomado parte. Continuó la obra iniciada por Pedro I y Catalina II de la conquista del Mar Negro y de las ricas tierras del Cáucaso. Ante todo, aseguró su dominio en Georgia. En esta época aquí, como en Rusia, dominaban los terratenientes; los campesinos trabajaban para ellos de sol a sol y vivían pobremente en “saklias” (Casitas de piedra con una única entrada.). Sus amos les arrebataban la mayor parte de las cosechas de los campos y de los huertos. Los gobernantes de los Estados vecinos de Georgia (Turquía e Irán) hacían incursiones asolando las ricas tierras georgianas y arruinando aún más a los campesinos., Después de una incursión, en que los iranios se llevaron más de 10.000 georgianos prisioneros, el zar de Georgia pidió ayuda a Pablo I. En Tbilisi, su capital, entraron las tropas zaristas, y en 1801, Georgia se incorporó definitivamente a Rusia, cesando en ella las incursiones devastadoras de los zares del Irán. Georgia se convirtió en dominio de la Rusia zarista. En los tribunales y demás instituciones fueron asignados funcionarios rusos. Estos exigían que los solicitantes que fueran a las distintas instituciones hablaran solamente en ruso, lengua que el pueblo georgiano ignoraba. El régimen feudal seguía existiendo y los campesinos georgianos, duramente oprimidos, más de una vez se insurreccionaron contra los propietarios feudales, y funcionarios zaristas, pero las tropas del zar, con ayuda de los príncipes y nobles georgianos, los aplastaban sin piedad. Apoyado en la nobleza feudal de Georgia, Alejandro I se afianzó sólidamente en la Transcaucasia. La conquista de Finlandia y Besarabia. En 1805, Alejandro I, después de restablecer la alianza militar con Inglaterra, empezó la guerra contra Napoleón I, que se había declarado emperador de Francia. Napoleón derrotó a los ejércitos de Alejandro I y exigió que Rusia suspendiera el comercio con Inglaterra, su adversario más fuerte. Alejandro I, vencido, tuvo que aceptarlo. Napoleón prometió, en cambio, no obstaculizar al emperador ruso en la lucha contra Suecia y Turquía. El propio Napoleón sometió al dominio de Francia a casi todas las naciones de Europa occidental. Muy pronto Alejandro I declaró la guerra a Suecia y rápidamente ocupó con sus tropas Finlandia, que pertenecía a los suecos. El ejército ruso atravesó, en invierno, sobre el hielo, el golfo de Botnia, amenazando la capital de Suecia. El rey de Suecia

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26 tuvo que firmar la paz en 1809, por la cual entregaba Finlandia a Rusia. Tres años más tarde, Alejandro I consiguió arrebatar Besarabia a Turquía, región que se encuentra entre los ríos Dniéster y Prut, que la que ella antes se había apoderado. La guerra contra Napoleón I en 1812. Mas la alianza de Rusia con Francia no duró mucho tiempo; los grandes terratenientes y los comerciantes estaban sumamente interesados en el libre comercio con Inglaterra y exigieron al zar la ruptura con Napoleón. Los nobles temían que bajo la influencia de la Francia burguesa, donde él feudalismo había sido abolido, fuera a debilitarse su poder en Rusia y presentaron al zar una petición, insistiendo en que se fortaleciera el poder de los terratenientes feudales y que se continuara la lucha contra la Francia burguesa. Alejandro I cedió; se reanudó el comercio con Inglaterra y se inició la preparación para una nueva guerra. Napoleón, con un enorme ejército, de más de 500.000 hombres, atacó a Rusia en el verano de 1812. Las tropas rusas estaban compuestas de 200.000 hombres y retrocedían, destruyendo a su paso todas las reservas de víveres y de municiones. Muy pronto Napoleón se apoderó de Lituania y de Bielorrusia y emprendió la marcha sobre Moscú. La invasión de Rusia por Napoleón levantó al pueblo ruso para la lucha contra los invasores; y los campesinos comenzaron la guerra de guerrillas. A fines de Agosto, en las proximidades de Moscú, cerca de la aldea de Borodinó, tuvo lugar el combate de mayor envergadura. Las tropas rusas lucharon obstinadamente contra el enemigo que asolaba su país. Más de 50.000 rusos perecieron en aquella batalla sangrienta, pero la fuerza del ejército ruso no fue quebrantada. Las pérdidas de los franceses fueron enormes, pero la superioridad seguía aún de parte de ellos. El general Kutúsov; generalísimo del ejército ruso, decidió ceder a Napoleón Moscú sin lucha y retroceder, con el fin de conservar el ejército. Los franceses ocuparon Moscú. En la ciudad se declararon grandes incendios, quemándose muchas casas. Los franceses se quedaron sin víveres. Acercábase el invierno. Sostenerse en Moscú, en tales condiciones, era para los franceses imposible. Napoleón con sus tropas comenzó a retroceder por el camino, asolado durante su marcha hacia Moscú. Su intento de retroceder por otros caminos no tuvo éxito, pues éstos se hallaban ocupados por las tropas rusas. Comenzaron las primeras heladas. Las tropas de Napoleón se morían de frío y se propagaron entre ellas enfermedades. Los guerrilleros atacaban y destruían aislados destacamentos franceses; de todo el enorme ejército de Napoleón regresaron de Rusia solamente 30.000 hombres. Napoleón reunió un nuevo ejército y continuó la

A. Shestakov guerra, pero contra él se aliaron Rusia, Prusia, Austria, Inglaterra y Suecia y lo derrotaron en las proximidades de Leipzig. Los aliados cruzaron la frontera de Francia y ocuparon París. Los vencedores de Napoleón restauraron la monarquía absoluta en Francia, y empezó a gobernar un hermano del rey Luis XVI, guillotinado, durante la revolución. Napoleón fue desterrado a la isla de Santa Elena (Sur de África). En los otros Estados europeos, conquistados anteriormente por Napoleón, comenzaron a gobernar de nuevo los reyes y príncipes que habían sido arrojados por él. Los aliados entregaron a Alejandro I, por haber luchado contra Napoleón, parte de Polonia con su excapital Varsovia. Para aplastar la revolución en Europa, el zar ruso, el rey de Prusia y el emperador de Austria concertaron la “Santa Alianza” de carácter reaccionario; por ella se comprometían a ayudarse mutuamente en la lucha contra las insurrecciones populares. Esta alianza reaccionaria estaba presidida por el zar ruso Alejandro I. La Rusia zarista, entonces, se convirtió en el gendarme de Europa. 35. Los decembristas Las sociedades secretas de la nobleza revolucionaria. Alejandro I mantenía en armas un enorme ejército; las tropas situadas más cerca de la frontera europea fueron llevadas a poblados militares especiales, donde hacían el servicio militar y trabajaban la tierra, obteniendo así su propio sustento. El jefe de estos poblados fue el cruel general Arakchéiev. La vida de los soldados, que era ya de por sí muy penosa, pues servían durante 25 años, se hizo aún más dura. Se pasaban todo el día trabajando en el campo, o bien haciendo ejercicios militares, y hasta los casaban al gusto de los oficiales; por la menor infracción se los apaleaba con garrotes sin piedad, hasta dejarlos tendidos en tierra medio muertos. Estas arbitrariedades del zar, así como el régimen de servidumbre indignaban a los hombres más avanzados de la nobleza. Muchos de ellos eran oficiales y durante las campanas militares en el extranjero, en Francia, vieron que los campesinos sin el régimen de servidumbre vivían mejor y que el trabajo asalariado en las propiedades de los grandes señores y en las fábricas era más ventajoso que el de los siervos, como también que en las ciudades de Europa occidental la gente vivía con mayor comodidad y cultura que en Rusia. Estos nobles sonaban con ver la misma vida en su propia patria y organizaron sociedades revolucionarias secretas, como fueron “La Liga del Norte” y “La Liga del Sur”. Los miembros de “La Liga del Norte” querían abolir la servidumbre, es decir, el poder de los nobles sobre los campesinos, pero decidieron dejar casi toda

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Compendio de historia de la URSS la tierra a los grandes terratenientes. Creían necesario mantener al zar y únicamente reconocían la necesidad de limitar su poder. En esta asociación los principales dirigentes fueron Ryléiev, poeta y amigo de Pushkin, y los oficiales Trubetskói y Kajovski. En Ucrania, entre las tropas zaristas surgió “«La Liga del Sur”, bajo la dirección del coronel Péstel, hombre culto y audaz. Péstel estimaba que había que dar a los campesinos no sólo la libertad, sino también la tierra; quería que en Rusia se proclamara la República y proponía que se matara al zar y a su familia. Pero los miembros de dichas asociaciones secretas pertenecían a la nobleza y temían llevar al pueblo a la insurrección, recordaban la insurrección campesina contra los nobles durante el reinado de Catalina II y querían hacer la revolución solamente con ayuda de las tropas bajo su mando. La insurrección de los decembristas. En 1825 murió Alejandro I, el cual no dejaba descendencia directa, por lo que le sucedió en el trono su hermano Nicolás. Los oficiales, miembros de “La Liga del Norte”, en la mañana del 14 de Diciembre de 1825, en Petersburgo, hicieron salir los regimientos bajo su mando a la Plaza del Senado y se negaron a prestar juramento al zar Nicolás I; adhiriéronse a ellos los marinos de la guardia. Los insurrectos aguardaban las órdenes de su jefe principal, el príncipe Trubetskói, pero éste en el último momento se acobardó y no se presentó en la Plaza, quedando la insurrección sin dirección. Nicolás llamó a sus tropas leales y cercó con ellas los regimientos insurreccionados. A las tropas insurrectas se unieron siervos, artesanos y obreros de la construcción, que arrojaban leños y piedras contra los soldados leales a Nicolás, pero también entonces los revolucionarios de la nobleza tuvieron miedo de utilizar la ayuda de éstos. Nicolás envió al gobernador a entablar negociaciones con los insurrectos. El oficial Kajovski mató al gobernador. Nicolás I no estaba seguro de sus tropas y durante mucho tiempo no se decidió a actuar por la fuerza. Sólo cuando llegó la artillería, al anochecer, se decidió a utilizarla y ordenó disparar contra los insurrectos. Con la descarga de los cañones los insurrectos y el pueblo se dispersaron, y centenares de muertos y heridos quedaron en la plaza. Dos semanas después, en Ucrania, cerca de Kíev, los oficiales de “La Liga del Sur” hicieron una insurrección en el regimiento de Chernígov. Lo condujeron para, que se uniera con las demás tropas que formaban parte de la organización, pero las tropas enviadas por el zar para sofocar la insurrección lo aplastaron. Una vez sofocada la insurrección, el zar detuvo a sus participantes e hizo una represión muy cruel contra ellos. Cinco de los principales dirigentes: Péstel, Ryléiev, Kajovski, Muraviov-Apóstol y Bestúzhev-Riumin, fueron ahorcados. Más de 100 oficiales conjurados fueron desterrados a Siberia y muchos soldados fueron condenados a garrotazos (el castigado pasaba entre 2 filas de soldados, que le iban dando golpes con los garrotes hasta dejado moribundo); otros fueron llevados a presidio y otros mandados al ejército regular que luchaba en el Cáucaso. A los revolucionarios de la nobleza, insurreccionados en Diciembre de 1825, se los llamó decembristas. Eran poco numerosos y no estaban ligados al pueblo, pero fueron los primeros en actuar en forma organizada y abiertamente, con las armas en la mano contra la autocracia absoluta en la propia capital zarista. Su obra no pereció, generaciones posteriores de revolucionarios la continuaron. Cuando Nicolás I llegó a ser zar, consideró como misión principal combatir la revolución y mantener por todos los medios el viejo orden de servidumbre. 36. La vida en el reino de los gendarmes y burócratas Nicolás I. De Nicolás I, su maestro decía: “Nunca le he visto con un libro en las manos: su única ocupación es el cuartel y los soldados”. ¡Y un individuo de esta naturaleza llegó a ser emperador de Rusia! Nicolás I se alarmó mucho con la insurrección del 14 de Diciembre de 1825, y para luchar contra la revolución creó una policía especial, la gendarmería, cuyo jefe estaba bajo las órdenes directas de él mismo. Se estableció una vigilancia minuciosa sobre toda la población. Los gendarmes y los agentes secretos de la policía recorrían el Estado en toda su extensión y escuchaban atentamente todas las charlas y conversaciones privadas del pueblo. Por la más leve sospecha, por denuncias no comprobadas se detenía a la gente. Nicolás I gobernaba Rusia a través de los burócratas de la nobleza, en cuyo medio había muchos concusionarios y prevaricadores. Los funcionarios de las oficinas y de los tribunales insultaban, escarnecían y vejaban a la población constantemente. Nicolás I instauró una disciplina cruel a base de garrotazos. Durante su reinado se apaleaba a los soldados, campesinos, detenidos y a todos aquellos que se oponían a los terratenientes y al zar con fustas, látigos y garrotes. Se obligaba a los campesinos a trabajar aún más que antes para los terratenientes. Se les arrebataba la tierra y se aumentaba la bárshchina y el obrok. Los campesinos no podían soportar aquella vida de opresión y se insurreccionaban contra la arbitrariedad de los señores feudales. Mataban a los más crueles, incendiaban y saqueaban sus mansiones,

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28 se negaban a trabajar en bárshchina y a pagar el obrok. La agitación entre los campesinos continuaba. Las tropas del zar y la policía reprimían y castigaban implacablemente a los campesinos descontentos. La vida en la Rusia zarista era dura e insoportable. Los grandes escritores rusos. El gran poeta ucraniano Shevchenko. En tiempos de Nicolás I, vivió el genial poeta Alejandro Serguéíevich Pushkin. Escribió numerosas obras de gran belleza literaria, tales como “Eugenio Oneguin”, “Borís Godunov”, “La hija del capitán” y otras muchas, que constituyen nuestro orgullo hoy día. Pushkin fue el creador de la literatura rusa. Pushkin nació en Moscú en 1799 de una familia noble. Desde niño manifestó inclinación por la literatura y escribía poesías; cuando terminó sus estudios en la escuela de los nobles, el Liceo en Tzárskoye Seló (hoy Pushkin) cerca de Leningrado, era ya un famoso y gran escritor. Políticamente intimó con los “decembristas”. En sus poesías fustigaba con dureza el régimen feudal y la autocracia. Tales poesías pasaban de mano en mano secretamente, y aunque no se permitía su publicación, por este procedimiento se difundían muchísimo. Alejandro I llegó a conocer esas poesías y Pushkin fue desterrado, primeramente al Sur, y más tarde, durante dos años, a la aldea de sus padres. Hasta el fin de su vida, Pushkin se encontró sometido a la vigilancia rigurosa de la policía. Su vida fue muy difícil, sobre todo durante el reinado de Nicolás I, que conocía sus íntimas relaciones con los decembristas; sus obras se publicaban solamente cuando el mismo Nicolás lo autorizaba. El zar odiaba a Pushkin, y la aristocracia de la corte le perseguía y le vejaba constantemente. Nicolás I conocía esta hostilidad, pero no adoptaba ninguna medida para evitarla, incluso cuando las cosas llegaron hasta el duelo. Pushkin se batió con uno de sus ultrajadores, siendo muerto por él a principios del año 1837. No había lugar para el pensamiento libre en el reino de los gendarmes. Nicolás I desterró al ejército en operaciones en el Cáúcaso a otro famoso poeta: Mijaíl Yúrievich Lérmontov, teniendo como motivo para exponerle a las balas de los montañeses el haber estigmatizado en su poesía a los asesinos de Pushkin a los parásitos de la corte. En el Cáucaso, Lérmontov fue muerto a duelo con un holgazán oficial. Al enterarse de ello, Nicolás I dijo: “A un perro, muerte de perros”. El tercer gran escritor de aquella época fue Nicolás Vasílievich Gógol, que describió la dominación y la arbitrariedad de la burocracia de Nicolás I. En sus notables obras “Almas muertas” y “El revisor” está descrita clara y verazmente la vida penosa de la Rusia feudal.

A. Shestakov Durante el reinado de Nicolás I, murió tuberculoso y despiadadamente perseguido por los gendarmes el célebre crítico revolucionario Visarión Grigórievich Bielinski. Así mismo en la Rusia de Nicolás I fue difícil la vida para uno de los más grandes músicos rusos, Mijaíl Ivánovich Glinka, autor de la primera ópera nacional rusa “Ruslán y Ludmila”, la cual está llena de motivos populares no solamente del pueblo ruso, sino también de las demás nacionalidades de Rusia. Los nobles no comprendieron la belleza de esta obra notable, y la ópera de Glinka dejó de representarse en los teatros. Glinka, indignado, salió de Rusia y murió en el extranjero. Nicolás I reprimió también duramente al poeta revolucionario y pintor ucraniano Tarás Grigórievich Shevchenko. Shevchenko era siervo, pero rescató su libertad. Su poesía está llena de alusiones a la opresión del pueblo ucraniano y de las demás nacionalidades de la Rusia zarista; a la vida penosa de los siervos, al despotismo de los zares y de los “pani” y a la falta de derechos del pueblo. Shevchenko fue enrolado en una compañía disciplinaria por Nicolás I y enviado al Kasajstán, prohibiéndole incluso escribir y dibujar. Diez años martirizaron a Shevchenko en el cuartel, sin quebrantar, empero, su espíritu: continuó escribiendo sus obras en secreto, pero sus poesías completas pudieron publicarse bajo el título de “Kobsar” (trovas) solamente durante el régimen soviético en Ucrania. 37. La conquista del Cáucaso La conquista de Armenia. Durante el reinado de Catalina II se inició la incorporación del Azerbaidzhán, en cuyo territorio numerosos principados fueron usurpados al poder del Irán e incorporados a Rusia, y durante el reinado de Alejandro I se introdujeron muchas tropas rusas, tanto en el Azerbaidzhán como en Georgia. El shah de Irán intentaba recuperar sus dominios, pero las tropas rusas de Nicolás I derrotaron a las tropas del shah e incorporaron a Rusia la Armenia, cuyos pueblos habían sufrido ya siglos bajo el yugo de los gobernantes iranios. Así fue como la Rusia zarista fortaleció su dominio en la Transcaucasia. Las altas montañas del Cáucaso separaban los nuevos dominios del resto de Rusia. En ésas vivían los belicosos montañeses, a quienes nadie había podido someter. Nicolás I tampoco pudo lograrlo durante mucho tiempo. Sus tropas arrasaban los “aúls” de los montañeses, matando a todos los que caían en sus manos; en los accesos a las montañas se construían fortalezas, desde las cuales se hacían incursiones, haciendo retroceder a los montañeses cada vez más hacia el interior de las montañas.

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Compendio de historia de la URSS Se ocultaban en los desfiladeros y en los bosques; los montañeses, amantes de la libertad, excelentes conocedores de aquellos lugares montañosos, lucharon obstinadamente por la independencia y paso a paso defendían su tierra. Pero un obstáculo para el éxito de su lucha fue la falta de unidad entre las tribus y nacionalidades, cuyo número llegaba entonces en el Cáucaso del Norte a más de diez. Los montañeses frecuentemente se hostilizaban entre sí y los generales rusos instigaban a un pueblo contra el otro para derrotarlos aisladamente. La lucha de los montañeses por su independencia bajo la dirección de Shamil. Los montañeses, al fin, lograron unirse gracias al inteligente y enérgico, Shamil. Nació Shamil en el Daguestán, y desde su niñez se distinguió por su valor y decisión. Shamil era fuerte, audaz y diestro, excelente jinete y tirador, nadador y corredor incansable. Shamil era un hombre valeroso y experimentado que gozaba de gran influencia entre los montañeses. Llegó a ser un hábil gobernante y un jefe guerrero inteligente. Shamil creó el gran Estado de los montañeses. Designaba como jefe de cada territorio a los más inteligentes y valientes. Cada montañés tenía la obligación de aprender el arte militar: tirar al blanco, manejar el sable y ser buen jinete, para poder defender, con las armas en la mano, a su patria contra los enemigos. Shamil reunió un ejército de más de 30.000 hombres. Tenía también cañones, atraía a los destacamentos de las tropas rusas a las profundidades de las montañas, obstruyendo con piedras y con árboles cortados el camino de vuelta, y desde la emboscada aniquilaba a los destacamentos rusos. La conquista definitiva del Cáucaso. Veinticinco años lucharon heroicamente los montañeses del Cáucaso del Norte bajo la dirección de Shamil, pero no pudieron vencer al enorme ejército de Nicolás I. Éste enviaba cada vez más tropas de refuerzo, que empezaron a tomar las posiciones de los montañeses por agotamiento: se destruían los bosques, se arrasaban los poblados, se abrían caminos en las montañas, y lenta, pero resueltamente, avanzaban. El ejército de Shamil disminuía poco a poco; muchos fueron muertos, otros cogidos prisioneros, ya los jefes de algunas tribus montañesas consiguieron sobornarlos y atraerlos a su lado los generales rusos. Shamil, con algunos centenares de sus hombres, se ocultó en la alta montaña, en el “aúl” Gunib (Daguestán). Cercados por todas partes por el ejército ruso, él y sus compañeros se defendieron heroicamente, pero se vieron obligados a rendirse. Esto tuvo lugar ya después de la muerte de Nicolás I, bajo el reinado de Alejandro II. 38. La revolución del año 1848 en Europa. Carlos Marx y Federico Engels La revolución de 1848 y Nicolás I. Hacia mediados del siglo XIX, la industria estaba ya bastante desarrollada en Europa. En algunos Estados surgieron importantes centros industriales, había ya muchas fábricas y talleres con máquinas modernas, se construían rápidamente ferrocarriles. Los dueños de las fábricas y de los talleres obtenían grandes ganancias. Aparecieron los millonarios, que resultaron ser los dueños de la fuerza y del poder en el Estado. La industria, en auge, reclamaba cada vez en mayor cantidad mano de obra. Formóse una numerosa clase obrera, el proletariado, que anteriormente no había existido, el cual comenzó a luchar abiertamente contra los capitalistas para conquistar sus derechos. En la revolución de 1848 el proletariado parisiense se cubrió de gloria. El 22 de Febrero de 1848, en parís estalló la revolución, extendiéndose rápidamente por las demás ciudades de Francia. El rey Luis Felipe se fugó al extranjero, y se proclamó la república. Ésta era la república burguesa. Pero la revolución en Francia no trajo ningún alivio a los obreros. A fines de Junio de 1848, el proletariado parisiense alzó de nuevo contra sus amos, los capitalistas y el gobierno republicano burgués. Durante tres días los obreros se batieron heroicamente; sus mujeres y sus hijos fabricaban balas de plomo, ayudaban a levantar barricadas, llevaban víveres a los combatientes bajo el intenso tiroteo de los fusiles. La burguesía lanzó contra los obreros tropas bien armadas. La lucha fue implacable; los obreros estaban mal organizados, no tenían bastantes armas; carecían del apoyo de los campesinos, y la insurrección fue aplastada. La burguesía reprimió duramente a los vencidos: miles de ellos fueron fusilados, encarcelados y mandados a los presidios: la burguesía celebraba su victoria. Al recibirse las primeras noticias de la revolución en París y de la efervescencia en Prusia y Austria, Nicolás I puso en marcha su ejército hacia la frontera de estas dos naciones. Estaba a la expectativa, aguardando el momento para estrangular con sus tropas el movimiento revolucionario, tan odioso para él. Detrás de Francia, se desencadenó la revolución en muchos Estados de Europa. En la capital de Austria, Viena, los obreros, los estudiantes y otros habitantes de la ciudad se sublevaron y derribaron el poder de los nobles. El emperador huyó de Viena. En Berlín, los obreros revolucionarios se batieron durante 18 horas en las barricadas, obligando al rey a ceder, y en Prusia se formó un nuevo gobierno, aboliéndose los privilegios feudales. También en otros países de Europa los obreros y los habitantes de las ciudades se sublevaron contra

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30 los reyes, los nobles y, en parte, contra los capitalistas. La revolución se propagó por una parte del Imperio de Austria, por Hungría, y Nicolás I, a petición del emperador de Austria, envió sus tropas a Hungría y sofocó la revolución. Así es como combatió la revolución el zar Nicolás I, gendarme de Europa. Pero no hubo fuerzas capaces para estrangular a la joven clase obrera, al proletariado, que se había alzado ya en la revolución de 1848. Carlos Marx y Federico Engels. Maestros y guías geniales del proletariado, fueron Marx y Engels. En 1 848 actuaron como jefes de los obreros revolucionarios de Alemania. Marx tenía entonces 30 años y su amigo Engels 28. Fueron los primeros comunistas-revolucionarios; ya antes de la revolución habían fundado “La Liga de los comunistas” y habían escrito el célebre “Manifiesto Comunista”. En este manifiesto exhortaban a los obreros del mundo entero a luchar contra sus enemigos, los capitalistas. Desde entonces su llamamiento “¡Proletarios de todos los países, uníos!” se ha convertido en la bandera de los obreros de todo el mundo. Después del aplastamiento de la revolución en Alemania, Marx y Engels tuvieron que abandonar este país e instalarse en Inglaterra, donde vivieron y trabajaron en difíciles condiciones; la familia de Marx pasaba muchas privaciones. Engels ayudaba en cuanto podía a su amigo y compartía con él las penas y las privaciones, los fracasos y las alegrías. Mas la vida dura no quebrantó a los grandes revolucionarios; incansablemente continuaron su gran obra de la liberación de los trabajadores del yugo de los capitalistas. Escribieron muchas obras, a través de las cuales los obreros se enteraron de cómo hay que luchar contra los capitalistas y cómo vencerlos. Marx y Engels enseñaban a los obreros, que entre los oprimidos y los opresores siempre ha habido una lucha dura, que bajo el capitalismo esta lucha entre la burguesía y los obreros es inevitable y que debe terminar con el triunfo de la clase obrera. Ésta derribará el poder de la burguesía y afirmará su poder revolucionario: la dictadura del proletariado. El proletariado triunfante construirá una sociedad nueva, comunista, en la que no existirán las clases ni la opresión de los hombres. Marx y Engels llamaban a los obreros de todos los países a unirse en un Partido Comunista poderoso y unido. 39. La Rusia zarista en vísperas de la reforma del año 1861 El desarrollo de la industria. Hasta mediados del siglo XIX, la industria en la Rusia feudal se

A. Shestakov desarrollaba lentamente. Tan sólo una décima parte de toda la población del Estado vivía en las ciudades. En las fábricas y en los talleres trabajaban solamente 500.000 obreros, entre los cuales había muchos siervos a quienes los terratenientes enviaban a trabajar en las fábricas como asalariados por el pago del obrok. En éstas se comenzó apenas a introducir máquinas y motores a vapor. En el Volga y en el Dniéper aparecieron los primeros vapores. Fue solamente construido un gran ferrocarril, entre Moscú y Petersburgo. Los dueños de las fábricas y de los talleres no podían construir muchas más debido a que había pocos hombres libres, que pudieran convertirse en obreros asalariados. Además, también hubo dificultad en la venta de mercancías: los campesinos siervos compraban poco. El aumento de la población en las ciudades, el crecimiento del número de las fábricas y talleres intensificaron en Rusia el comercio interior de los cereales. Los terratenientes exportaban, sobre todo a la Inglaterra industrial, una gran cantidad de ellos y trataban de tener cada vez mayor cantidad de cereales para la venta, por lo que comenzaron a oprimir a los siervos aún más que antes. Muchos terratenientes comprendieron claramente que el derecho feudal dificultaba el desarrollo de la economía de los terratenientes, que los trabajadores asalariados cultivaban mejor la tierra y que su manutención resultaba menos costosa, y comenzaron a hablar de la necesidad de abolir el derecho de servidumbre. La guerra de Crimea. Para ser dueño absoluto en las costas del Mar Negro, para desplazar definitivamente a los turcos de las tierras caucásicas y transportar a Europa, libremente, a través de los estrechos, los cereales de los terratenientes, Nicolás I, en el año 1853, tramó una nueva guerra contra Turquía, debilitada en esa época. Pero a Inglaterra y a Francia no les convenía que Rusia se fortificase y fortaleciese con la derrota de Turquía y concluyeron una alianza declarando la guerra a Nicolás I. La flota de los aliados entró en él Mar Negro; sus barcos de guerra eran de vapor y estaban dotados de una artillería fuerte, mientras que Nicolás I no poseía más que una flota de barcos de vela. El enemigo desembarcó en Crimea un numeroso ejército y sitió a Sebastopol. Estaba armado con cañones y fusiles que disparaban a doble distancia que los de los rusos. Los generales zaristas ni siquiera poseían un buen mapa de Crimea y el abastecimiento del ejército se encontraba en manos de concusionistas y prevaricadores. Tal fue la técnica militar de la Rusia atrasada y feudal. La fortaleza marítima de Sebastopol no tenía fortificaciones por su parte terrestre. En un período muy breve, la población y las tropas levantaron murallas de tierra y en los montículos emplazaron la

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Compendio de historia de la URSS artillería. Los barcos de vela de Nicolás I, no pudiendo competir con la flota enemiga, fueron hundidos en la entrada de la bahía de Sebastopol por los rusos, de modo que la flota del adversario ya no pudo entrar en ella, porque le fue cortado el paso. El sitio de Sebastopol duró once meses. Los soldados rusos sucumbían diariamente a centenares, defendiendo con tesón la ciudad. Después de un duro bombardeo, la fortificación principal, el cerro Malájov, llamada “puerta de Sebastopol”, fue, al fin, tomada por los franceses. Sebastopol fue completamente destruido. Se hizo imposible seguir sosteniéndose en dicha ciudad. La guarnición abandonó las ruinas de la fortaleza; la derrota de la Rusia de Nicolás fue completa. Nicolás I murió inesperadamente durante el sitio de Sebastopol. Le sucedió Alejandro II. En 1856, en París, se firmó la paz. A Rusia se le prohibió tener flota militar y fortalezas en el Mar Negro, pero Sebastopol seguía en su poder. Su derrota en la guerra de Crimea demostró el atraso extremo de la Rusia feudal. Después de la guerra, comenzaron agitaciones campesinas por todo el país, y el zar Alejandro II declaró en una reunión de nobles: Es mejor liberar a los campesinos “desde arriba” -por los propios nobles- que esperar hasta que se insurreccionen y se emancipen por sí mismos, “desde abajo”. A. I. Hertzen. Contra el régimen feudal y la arbitrariedad zarista se manifestó resueltamente Alejandro Ivánovich Hertzen, revolucionario y escritor democrático-burgués. Nicolás I desterró a Hertzen de la capital. A su regreso del destierro, Hertzen partió al extranjero, donde con su amigo Ogariov, ya durante el reinado de Alejandro II, había comenzado la publicación de la revista “Kólokol” (La Campana), en la primera imprenta libre rusa, en Londres. En la revista defendía ardientemente la causa de la emancipación de los campesinos y de las nacionalidades oprimidas. Por la lectura del “Kólokol”, que se introducía clandestinamente en Rusia, se detenía y se desterraba con frecuencia a Siberia. IX DESARROLLO DEL CAPITALISMO EN LA RUSIA ZARISTA 40. Abolición de derechos feudales en Rusia Manifiesto de Alejandro II del 19 de Febrero de 1861. El zar Alejandro II, temiendo que los campesinos se sublevaran y destruyeran el régimen feudal, lanzó, el 19 de Febrero de 1861, el Manifiesto sobre la emancipación de los campesinos. Éstos quedaban libres, no se los podía vender ni comprar y dejaban de ser propiedad de los nobles. Pero se les dejó poca tierra, menos aún de la que tenían antes de la reforma, y la que se les dejó era mala, porque de las mejores se apoderaron los terratenientes, apropiándose, al mismo tiempo, parte de los bosques, praderas y pastos comunales. Repartieron las tierras de tal manera, que sus campos se interponían entre las tierras de los campesinos y los caminos que conducían a los abrevaderos, a los bosques y a los prados. Los campesinos se vieron obligados a solicitar de ellos que les permitieran utilizar lotes de sus tierras en las condiciones que fueran. Además, se los obligó a pagar por la emancipación y por sus propias tierras un rescate a los terratenientes, que las valuaban en el doble o el triple de su verdadero precio. Los campesinos pagaron a los terratenientes por su emancipación más de dos mil millones de rublos, en concepto de rescate, durante más de 40 años. El zar y los terratenientes saquearon aún más a los campesinos en Crimea, en Ucrania y en el Cáucaso. En Crimea se apoderaron de todas las mejores tierras en la costa del Mar Negro, donde el zar y la corte tenían sus palacios y sus fincas. En Ucrania los campesinos recibieron también muy poca tierra, porque en Ucrania los terratenientes no querían entregarles las fértiles tierras negras. En Georgia, además de pagar enorme rescate, tenían que trabajar, como anteriormente, muchos años para los terratenientes y entregarles una tercera parte de la producción de sus viñedos y de sus tierras de labor. Semejante abolición de la servidumbre provocó enormes agitaciones entre las masas campesinas de todo el país. Reclamaban la libertad completa y que se les entregara gratuitamente la tierra necesaria. Para reprimirlos, se lanzaron contra ellos tropas con las que tuvieron colisiones sangrientas, con centenares de muertos y heridos. N. G. Chernishevsky. Los intereses de los campesinos eran defendidos por los hombre más cultos y mejores de aquellos tiempos. Uno de éstos fue el gran sabio y revolucionario populista, el demócrata revolucionario ruso Nicolás Gavrílovich Chernishevski. Ya en su niñez, en la ciudad de Sarátov, observaba la vida dura de los siervos y de los segadores del Volga. Durante la preparación de la reforma, Chernishevski escribió muchos artículos, reclamando la concesión de la libertad completa a los campesinos, así como la entrega gratuita de toda la tierra de los terratenientes. Después del manifiesto del 19 de Febrero, Chernishevski, junto con otros revolucionarios populistas, decidieron levantar a los campesinos contra el zar y los terratenientes. Con tal objeto, Chernishevski escribió el llamamiento “A los campesinos siervos de los señores”, que fue interceptado por los gendarmes zaristas. Alejandro II encerró a Chernishevski en la fortaleza de Pedro y Pablo, enviándole más tarde a presidio. El revolucionario firme no renegó de sus convicciones, y el zar le tuvo en la cárcel de Siberia y en el destierro 19 años. Marx, Engels y Lenin

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32 tuvieron en gran estima a Chernishevski, al que consideraron como un revolucionario populista firme y audaz, y destacado sabio. El poeta N. A. Nekrásov. En esta misma época, el poeta ruso de gran talento Nicolás Alexéievich Nekrásov escribía sus poesías, en las cuales evoca, de un modo sencillo y luminoso, la vida amarga de los campesinos, en la Rusia zarista. Escribía sobre el cruel escarnecimiento de los hombres bajo el régimen feudal y sobre la explotación implacable de los campesinos después de la reforma por los terratenientes y capitalistas. “En lugar de las cadenas de la servidumbre, los hombres han inventado otras muchas” -escribía Nekrásov. Sus versos eran los cantos preferidos de los revolucionarios de aquella época, y el pueblo ruso los canta aún hoy. Transformaciones administrativas. Bajo el régimen feudal, el terrateniente gobernaba y juzgaba por sí mismo a sus campesinos. Después de la reforma campesina, se designó en cada aldea un anciano (stárosta) para administrarla. Varias aldeas y pueblos se unían en un “vólost” (cantón) que era administrado por un jefe de cantón. El jefe cantonal y el anciano de la aldea se elegían entre los campesinos ricos y eran subordinados de los funcionarios zaristas, arrancaban los tributos a los campesinos y ayudaban a la policía a reprimir sus levantamientos. En los cantones se elegía a los jueces cantonales que juzgaban a los campesinos en sus pequeños litigios. Estos jueces podían condenar a los campesinos con detenciones, castigos corporales, multas, etc. Para los campesinos y los reos de delito común, se mantenía el castigo corporal. En las provincias y en los distritos se elegían administraciones rurales (“zemstvos”) para la administración de escuelas, hospitales y reparación de puentes y caminos, pero a los campesinos se les obligaba a sufragar todos los gastos; podían participar en las elecciones y ser elegidos para las administraciones de los “zemstvos”, pero estas elecciones se celebraban de tal manera, que se elegían pocos de ellos: uno por cada 3.000 haciendas campesinas. Los representantes de los campesinos en las administraciones rurales eran, en su mayor parte, “kulaks”; los delegados de terratenientes manejaban en ellas todos los asuntos. Para la administración de las ciudades se crearon las Dumas municipales (ayuntamiento) y el derecho a elegir sus miembros fue solamente concedido a los fabricantes, comerciantes y ricos propietarios de casas. Se modificó la ley del servicio militar; se comenzó a enrolar en el ejército a todos aquellos que tenían cumplidos los 21 años. El término del servicio militar en el cuartel fue reducido a 6 años. Pero, lo mismo que anteriormente, los campesinos eran en el ejército soldados rasos, mientras que los nobles eran oficiales.

A. Shestakov El zar y los terratenientes seguían conservando el poder en sus manos; incluso después de la reforma, poseían una enorme cantidad de las mejores tierras y mantenían a los campesinos bajo la vigilancia rigurosa de la policía y de los funcionarios. Pero con la abolición del derecho feudal en Rusia, aumentó el número de las fábricas y de los talleres, se comenzaron a construir más rápidamente ferrocarriles y el comercio adquirió un gran desarrollo. La Rusia feudal se transformaba en un país capitalista. 41. La lucha de los polacos por la independencia. Guerras de Alejandro II La insurrección polaca del año 1863. Hacía ya muchos años que los polacos, dirigidos por la nobleza, se preparaban para emancipar a Polonia del poder del zar ruso. En Varsovia, los revolucionarios formaron un “Comité popular”, que preparó la insurrección. Este “Comité”, constituido por la nobleza polaca, declaró la insurrección en 1863 y se proclamó un gobierno polaco. La insurrección se extendió por toda Polonia, parte de Lituania y parte de Bielorrusia. En todas partes se reunían destacamentos de insurrectos, armados con pistolas, escopetas de caza, picas y sables. Esquivando combates decisivos contra grandes destacamentos de tropas rusas, los insurrectos comenzaron la guerra de guerrillas. Sus destacamentos se ocultaban en los bosques y desde allí atacaban a las tropas zaristas. Durante año y medio hubo más de mil pequeños combates de esta clase. Particularmente violenta fue la insurrección en Bielorrusia. Dirigidos por Kastus Kalinovski, los campesinos, armados de hoces y hachas, incendiaban las mansiones de los terratenientes, a quienes daban muerte, exterminaban los pequeños destacamentos de tropas rusas y mataban a los funcionarios y a los oficiales zaristas. Para aplastar la insurrección, Alejandro II envió todo un ejército, pero solamente después de 18 meses lograron los generales zaristas derrotar a los insurrectos, que se batían valientemente. En Bielorrusia y Lituania, el cruel general Muraviov dirigió la represión. Ahorcaba sin piedad a los prisioneros; fue cogido y ahorcado también el valiente Kastus Kalinovski. Después del aplastamiento de la insurrección, el gobierno zarista desterró a Siberia a millares de polacos. Durante la insurrección, el zar Alejandro II se apresuró a promulgar la ley sobre la abolición del derecho feudal en Polonia y Lituania, en condiciones menos onerosas para los campesinos que en otras provincias de Rusia. Se anulaba la servidumbre de los campesinos y en Lituania recibieron sus

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Compendio de historia de la URSS anteriores parcelas de tierra por un precio inferior que en las demás gobernaciones, y hasta las recibieron gratuitamente en Polonia. El zar hacía todo esto para ganarse a los campesinos y enfrentados con los terratenientes polacos. La conquista del Asia Central. Al mismo tiempo, el zar Alejandro II emprendió conquistas decisivas en el Asia Central. Después de haberse consolidado en el Kasajstán anexionado a la Rusia zarista, conquistó, en el transcurso de 10 años, la Kirguizia. Los kirguizes resistían obstinadamente a las tropas rusas, pero su resistencia fue, al fin, quebrantada. Avanzando por el curso del río Syr-Dariá, los destacamentos rusos comenzaron el asalto de la capital de los usbekes, Tashkent. Los usbekes defendían encarnizadamente sus tierras y los rusos tuvieron que tomar por dos veces la ciudad de Tashkent, consolidándose allí definitivamente sólo en el año 1865. Tres años más tarde, los destacamentos rusos se apoderaron de la antigua ciudad de Bujará, Samarkand (la célebre capital de Tamerlán). El gobernante de Bujará, el emir, reconoció el poder del zar ruso y tuvo que entregarle la parte más fértil de las tierras de Bujará. Luego, fueron sometidos los dominios del jan de Jivá, que también reconoció su dependencia al zar ruso, y seguidamente fue conquistado el janato de Kokand. Las tribus guerreras de Turkmenia lucharon por su independencia durante 12 años contra las tropas zaristas. Rechazaron a los destacamentos rusos fuertes y bien armados de su principal fortaleza Geok-Tepé, entregándola sólo después de un ataque arrollador de los rusos con una fuerte artillería. Más tarde fue ocupada por las tropas zaristas la ciudad de Ashjabad. A fines del siglo XIX, fueron conquistadas por Rusia las montanas del Pamir, “tejado del mundo”. Así es como en el transcurso de 30 años de guerras encarnizadas la Rusia de los nobles conquistó las tierras de las nacionalidades del Asia Central. Detrás de las tropas rusas, seguían, dirigiéndose al Asia Central, los funcionarios zaristas y los comerciantes. Recaudaban de la población fuertes tributos, les arrebataban las tierras y los bienes, les robaban y engañaban en las transacciones, ayudados por los janes, los ancianos y mulhas (curas) sobornados por el zar. En las tierras aptas para ello se comenzó a sembrar el algodón con semillas americanas, el cual era necesario para las crecientes fábricas textiles de Rusia. Todos los beneficios de su recolección iban a parar a manos de los ricos nativos y de los fabricantes rusos, que lucraban a costa del trabajo de los nativos pobres esclavizados: usbekes, turkmenes y tadzhikes. Los pueblos del Asia Central fueron entregados al dominio absoluto de los generales zaristas, de los nobles y de los capitalistas. Más de una vez las masas oprimidas se levantaron, pero la fuerza se encontraba del lado de la nobleza rusa, a la que ayudaba el sector más acomodado de la población nativa. El Asia Central se convirtió en colonia de la Rusia zarista. La guerra contra Turquía. A fines del reinado de Alejandro II, Rusia estuvo en guerra con Turquía. Tampoco por esta vez el zar ruso consiguió apoderarse de los estrechos del Mar Negro al Mediterráneo. De acuerdo con un tratado de paz firmado con Turquía, Rusia recibió el gran puerto comercial del Mar Negro, Batumi. A pesar de la enorme superioridad en fuerzas de Rusia sobre Turquía, la guerra, debido a su atraso, le costó una enorme cantidad de víctimas: fueron sacrificados en vano miles de soldados mal armados. 42. La Iª Internacional y la Comuna de París La Iª Internacional. Marx y Engels consideraban que el movimiento revolucionario de los obreros europeos, en el año 1848, era solamente el comienzo de la lucha del proletariado por su emancipación. Sabían que esta lucha sería difícil y que la burguesía defendería su poder. Los grandes jefes del proletariado consideraban que para el éxito de la lucha contra la burguesía, el proletariado necesitaba organizar su partido internacional. Por esto crearon la primera asociación internacional del proletariado. En el año 1864, en el Congreso de los representantes de los obreros celebrado en Londres, a propuesta de Marx y Engels, se fundó esta "Asociación Internacional de Trabajadores", la Iª Internacional. El jefe de la 1ª Internacional fue Carlos Marx. La Iª Internacional unificaba el movimiento obrero de los diversos países. Marx elaboró para este movimiento un programa único. Cerca de 10 años dirigió Marx la Iª Internacional y organizó a las masas obreras. Engels fue su ayudante fiel. Marx y Engels defendían tenaz y perseverantemente los intereses de la clase obrera y lucharon constantemente contra todos aquellos que señalaban al proletariado caminos falsos y perniciosos. Desenmascaraban incansablemente a los que, llamándose socialistas, en realidad eran partidarios de los capitalistas y traicionaban a los obreros, convencían a éstos, de que el socialismo se podía construir por métodos pacíficos, sin derribar el poder de la burguesía. Asimismo, explicaban sin descanso el enorme daño que causan las personas que se consideraban revolucionarias, pero que en la realidad se oponían a la instauración del poder de los obreros, es decir, a la dictadura del proletariado. Decían, que tales puntos de vista sólo beneficiaban a los enemigos de la clase obrera, a los capitalistas. Estos puntos de vista eran perjudiciales,

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34 ya que reconciliaban a los obreros con la explotación capitalista, debilitaban las fuerzas del proletariado y facilitaban a los capitalistas la represión violenta de los obreros. La Comuna de París. En el año 1870, comenzó la guerra entre Prusia y Francia, en la que Prusia salió victoriosa. Las tropas francesas fueron derrotadas y el emperador francés Napoleón III con su ejército cayeron prisioneros. En París comenzó la revolución de las masas obreras y pequeño-burguesas de la ciudad. Pero el poder lo asumió la burguesía. Las tropas prusianas avanzaban sobre París; entonces se creó aquí el ejército armado de los ciudadanos, la “Guardia Nacional” en la que había muchos obreros. Los alemanes se acercaron a París y lo sitiaron. Los batallones obreros se levantaron en defensa de su ciudad y juraron morir, antes que entregar París al enemigo. La población, rodeada de tropas enemigas, se mantuvo firme durante cuatro meses y medio. Los obreros y sus familias pasaban hambre y el gobierno burgués, temiendo que los obreros atacaran a la burguesía, adoptó el camino de la traición directa, conviniendo con los alemanes, a espaldas del pueblo, la entrega de París; pero los obreros seguían armados, y las tropas alemanas, viendo la fuerza temible que éstos representaban, no se atrevieron a entrar en la ciudad. Entonces un ministro del gobierno burgués, traidor despreciable y enemigo del pueblo, Thiers, envió un destacamento de soldados, para arrebatar por sorpresa los cañones a los obreros. Pero los obreros de París, descubrieron las intenciones de este destacamento e hicieron cundir la alarma. La Guardia Nacional se quedó con los cañones y muchos soldados se pasaron al lado del pueblo y fusilaron, en el acto, a dos de sus generales. Entonces, Thiers, los ministros, los generales, la burguesía, los especuladores, los funcionarios y los curas huyeron de París a Versalles. El 18 de marzo de 1871 el poder, en París, pasó a manos de la clase obrera, que formó su gobierno, la “Comuna de París”. Algunos de los miembros de la Comuna eran socialistas, miembros de la Iª Internacional, fundada por Marx y Engels. Éstos exhortaban a la Comuna a atacar Versalles, donde se refugió el gobierno burgués de Thiers; pero la Comuna no se decidió a dar tal paso. La indecisión de la Comuna de París se explica porque formaban parte de ella muchos revolucionarios pequeñoburgueses vacilantes, que creían en los “buenos propósitos” de la burguesía. Marx criticó duramente su indecisión. Mientras tanto las tropas de Thiers estrechaban cada vez más el cerco de París. La Comuna entregó en manos de los obreros las fábricas de los burgueses que habían huido, las iglesias y los conventos fueron transformados en clubs populares. La Comuna decretó que los obreros que vivían en sótanos oscuros y húmedos fuesen

A. Shestakov trasladados a las casas de los ricos; se hacía todo lo posible por mejorar la situación de los trabajadores. Todo el mundo seguía con intenso interés la gran lucha de los proletarios parisinos, pero los comuneros estaban sitiados, aislados del resto de Francia. No consiguieron la alianza de los obreros con los campesinos, a los cuales no supieron atraer para ir juntos contra la burguesía. Los comuneros lucharon heroicamente contra las numerosas y bien armadas tropas del gobierno burgués de Versalles. Las mujeres y los niños luchaban al lado de los hombres; pero el 21 de mayo, las tropas de Thiers irrumpieron en París y las tropas alemanas ayudaron a Thiers. La burguesía reprimió duramente a los comuneros. Durante una semana fueron fusilados miles de hombres, mujeres y niños, un número mayor aún de obreros fue encarcelado y otros desterrados a los presidios de las lejanas islas. La Comuna de Paris fue aniquilada; su existencia duró 71 días, pero quedó grabada eternamente en la memoria del proletariado. Todos los años los obreros colocan coronas de flores en la tumba de los comuneros, en uno de los cementerios de París, en cuyos muros fueron fusilados los héroes de la Comuna. La Comuna de Paris sucumbió, porque los obreros no tenían aún su partido revolucionario marxista, capaz de conducidos sin vacilaciones contra la burguesía, como también por la falta de apoyo de los campesinos, pues no comprendían toda la importancia de la alianza entre unos y otros. Después de la caída de la Comuna de París, en el año 1876, dejó de existir la Iª Internacional. El significado de la Iª Internacional fue enorme. Fue la primera asociación internacional de obreros, que sirvió de modelo a la Internacional Comunista, fundada por Lenin. Marx murió en 1883, y Engels, en 1895. Sus doctrinas han dirigido por el camino justo la lucha de los obreros hacia el comunismo, y han sido la base de la actividad de V. I. Lenin y de nuestro Partido Comunista. 43. El capitalismo en Rusia La vida de los obreros y de los campesinos bajo el capitalismo. Después de la reforma de 1861, millones de campesinos seguían viviendo en una miseria espantosa y faltos de derechos. Poseían pocas tierras, y para sustentarse y pagar los tributos tenían que arrendar la tierra de los terratenientes o pedirles dinero prestado. Éstos les obligaban a cultivar la tierra señorial con sus propios caballos e instrumentos de labranza, en condiciones usureras. Los terratenientes, como verdaderas arañas, chupaban de los campesinos todo cuanto podían. Hacia fines del siglo XIX, la mayoría de los campesinos se habían convertido en campesinos pobres, que, o bien carecían absolutamente de

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Compendio de historia de la URSS caballos, o tenían un caballejo escuálido. Los campesinos medios podían aún administrar de una u otra manera su economía. Pero en los casos de mala cosecha o de su falta absoluta, se empobrecían y caían bajo la dependencia de los terratenientes y de los kulaks aún mayor, debiendo trabajar para ellos como jornaleros. Los campesinos, arruinados, se marchaban a las ciudades, que crecían rápidamente, tomando también mucho incremento en ellas la industria. A fines del siglo XIX, había en Rusia más de 2 millones de obreros. Formáronse importantes centros industriales. En Petersburgo y en Nizhni-Nóvgorod (hoy Gorki) había fábricas de construcciones mecánicas, en Tula y en los Urales y en la cuenca del Don, fábricas metalúrgicas y en las provincias de Moscú, Vladímir, Kostromá e Yaroslavl, fábricas textiles. A estos lugares era adonde se dirigían los campesinos arruinados. Asimismo la construcción de ferrocarriles reclamaba muchos obreros. Hacia fines del siglo XIX, en Rusia había ya más de treinta mil kilómetros de vía férrea y se dio comienzo a la construcción del ferrocarril Transiberiano. Centenares de miles de familias campesinas emprendieron la marcha a las vastas tierras siberianas. En duras condiciones, por la naturaleza del clima, trabajaron con tesón para aprovechar las riquezas naturales de la comarca. Los campesinos se internaban en las junglas de la taiga, y las antiguas posesiones de Rusia eran pobladas por masas de estos campesinos arruinados. No era mejor la vida de los obreros. Los dueños de talleres y fábricas los obligaban, no ya a los hombres, sino también a las mujeres y a los niños, a trabajar de 13 a 14 horas al día y frecuentemente la jornada duraba hasta 17 y 18 horas. Se obligaba a trabajar incluso en los días festivos, y no existían los permisos. Por un trabajo tan duro se pagaba unos céntimos, debido a que una masa de hambrientos asaltaba las puertas de las fábricas y de los talleres buscando dónde trabajar. Por el menor motivo se multaba a los obreros, reteniendo una parte de su jornal. En las fábricas reinaba la suciedad, la humedad y la oscuridad, y ni siquiera había ventilación. Los obreros vivían en barracones estrechos y sucios, donde en los mismos camastros dormían los de distintos turnos, es decir, unos se levantaban y otros se acostaban. En la Rusia zarista, tanto obreros como campesinos, carecían igualmente de derechos, pero los primeros, en las fábricas y en los talleres, empezaron a unificarse y a actuar contra sus opresores, siguiéndoles más tarde también los campesinos. Los populistas. Los revolucionarios populistas rusos de entonces no comprendieron el papel de vanguardia de la clase obrera. Consideraban, erróneamente, que toda la fuerza residía en los campesinos, y que se podrían librar del poder zarista y de los terratenientes mediante la insurrección campesina. No comprendían que sólo éstos, sin la alianza de la clase obrera, no podrán vencer a sus opresores, es decir, al zarismo y a los terratenientes. Estos revolucionarios, poco después de la reforma campesina de 1861, empezaron a organizar ilegalmente, a espaldas de las autoridades, círculos revolucionarios de jóvenes, en su mayor parte estudiantes, en muchas ciudades de Rusia. En estos círculos se discutía vivamente la manera de ayudar a los campesinos. Por fin, se resolvió ir a las aldeas, a hacer agitación entre ellos, o como ellos decían, “ir al pueblo” y exhortados a la insurrección contra el zar y los terratenientes. Por esto fue por lo que dichos revolucionarios se llamaron populistas. Pero los campesinos no siguieron a los populistas. Entonces, éstos decidieron continuar la lucha sin el pueblo, con sus propias fuerzas. Concibieron la idea de comenzar por el asesinato del zar, y organizaron una asociación secreta, a la que llamaron “La libertad del pueblo” (“Naródnaia Volia”). Gastaron muchas fuerzas y mucho tiempo en los preparativos del asesinato y, por fin, el 1° de marzo de 1881 fue cuando consiguieron matar al zar Alejandro II con una bomba. Pero esto no dio ningún resultado, porque “a rey muerto otro al puesto”, y a este zar muerto sustituyó otro, más feroz aún, el hijo de Alejandro II, Alejandro III, durante cuyo reinado la vida de los obreros y campesinos fue aún más dura. Los gendarmes zaristas pudieron cazar y detener a casi todos los revolucionarios de la “Naródnaia Volia”. Por orden de Alejandro III, cinco de ellos fueron ahorcados, y los demás, unos se encerraron en una fortaleza perpetuamente y otros fueron llevados a presidio. El fracaso de los populistas no fue casual. El medio de lucha contra el zarismo que habían elegido, el terror, era erróneo y muy perjudicial para la revolución. La actividad de los populistas fue perniciosa, debido a que impedían a la clase obrera comprender su papel dirigente en la revolución y emprender la creación de un partido obrero marxista, desviaban la atención de los trabajadores de la lucha contra toda la clase de opresores con los asesinatos inútiles de algunos de los representantes de esta clase, dificultando también la creación de la alianza entre los obreros y los campesinos. En 1887, un pequeño grupo de revolucionario intentó nuevamente matar al zar (Alejandro III), pero no tuvo éxito. Los organizadores del atentado, el hermano mayor de Lenin, Alejandro Uliánov, y sus compañeros, fueron cogidos por los gendarmes y ahorcados. El error reiterado causó el mismo daño

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36 que el anterior. Vladímir Illich Uliánov (Lenin) contaba ya entonces 17 años. Al enterarse de la ejecución de su hermano, dijo: “No, nosotros no iremos por este camino. No es ese el camino a seguir”. Lenin tenía razón. Solamente la clase obrera organizada, en alianza con los campesinos y dirigiéndolos, podría obtener un triunfo completo sobre el poder del zar y de los terratenientes. El escritor León N. Tolstoy y el pintor Iliá E. Riepin. En la segunda mitad del siglo XIX hubo muchos escritores, pintores y compositores de talento. Vivía y escribía en aquel tiempo, León Nikoláievich Tolstoy. De muy joven aun, durante su participación en las guerras con los montañeses del Cáucaso y en la defensa de Sebastopol, en la guerra de Crimea, comenzó a escribir sus obras, pero las de mayor envergadura las escribió después de retirarse del servicio militar y de instalarse en su finca “Yásnaia Polaina” (no lejos de la ciudad de Tula). En su obra principal, “La guerra y la paz”, se narra, en forma luminosa y artística, la guerra de Rusia contra Napoleón I, en 1812. Ha descrito en sus obras, la vida de los terratenientes durante el régimen feudal y bajo el capitalismo. En los últimos años de su vida, comenzó a escribir también sobre la situación sin salida de los campesinos después de la reforma de 1861. Tolstoy no era partidario de la revolución, pero veía la vida dura de los campesinos y fustigaba con rigor la arbitrariedad de los funcionarios zaristas, de los terratenientes y de los capitalistas. En aquella misma época, vivió también el gran pintor ruso Iliá Efímovich Riepin. Nació en Ucrania, hijo de un soldado; desde su niñez fue aficionado al dibujo y llegó a ser un pintor de fama. Riepin conocía perfectamente la vida amarga del campesino ruso por haber salido, él mismo, del pueblo. Sus cuadros son conocidos en el mundo entero. En la segunda mitad del siglo XIX, vivieron y crearon las más grandes obras musicales los grandes compositores rusos, Músorgski, Rimski-Kórsakov, Borodín y, Chaikovski. Músorgski, autor de la ópera “Borís Godunov”, y Rimski-Kórsakov, de las óperas “Sniegúrochka” y “Sadkó”, utilizaron ampliamente en sus óperas las canciones populares rusas. Estas hermosas obras las escuchamos con frecuencia incluso en nuestros días. 44. El movimiento obrero del año 70 al 90. V. I. Lenin Las primeras uniones obreras. Ya durante el reinado del zar Alejandro II, los obreros comenzaron a luchar contra los capitalistas. Presentaban en común a los patrones de las fábricas o de los talleres reivindicaciones, negándose a reanudar el trabajo, hasta que aquéllos no les dieran satisfacción; esto se llama huelga. Con el fin de

A. Shestakov luchar con mayor éxito contra los capitalistas, los obreros comenzaron a asociarse. La primera asociación, “La unión del Sur de Rusia”, surgió en Odesa, en 1875. Ésta se preparaba para luchar contra el absolutismo y exhortaba a los obreros a unirse para la lucha por la revolución. Pero pronto sus participantes fueron detenidos y el dirigente de la misma, Zaslavski, fue enviado a presidio, donde murió. Tres años más tarde, en Petersburgo, fue organizada “La Unión de los obreros rusos del Norte”, a cuyo frente estaba el carpintero Jalturin y el obrero cerrajero Obnorski. Esta unión comenzaba ya a participar y a dirigir las huelgas de los obreros. El gobierno zarista aniquiló también esta unión obrera. Pero el movimiento abarcaba cada vez regiones nuevas. La vida del obrero se hacía cada vez más difícil, los capitalistas los explotaban cada día más. El fabricante Morózov multaba sin piedad a sus obreros, quitándoles de esta forma hasta la tercera parte de sus salarios. En 1885, ocho mil obreros de la fábrica textil de Morózov, en Oréjovo-Zúevo, no pudieron soportar más este despojo y declararon la huelga. La fábrica quedó parada. Esta huelga fue organizada con anticipación; la dirigía el activo militante Moiséienko, que anteriormente había sido miembro de “La Unión de los obreros rusos del Norte”. Con un grupo de sus camaradas, obreros textiles, escribió el pliego de reivindicaciones para presentárselo al fabricante, que fue ratificado por los demás obreros en una asamblea clandestina. Morózov se negó a satisfacer aquellas reivindicaciones de los obreros y consiguió que uno de sus dirigentes fuera detenido. La muchedumbre de obreros textiles libró por la fuerza al compañero detenido, pero Morózov hizo venir tropas a la fábrica y los obreros fueron derrotados. Se detuvo a seiscientos huelguistas y un grupo de ellos fue juzgado. Huelgas de esta naturaleza tenían lugar en muchas fábricas de Rusia. Al año siguiente, el gobierno zarista, asustado por el desarrollo del movimiento obrero y por el aumento de las huelgas, se vió forzado a promulgar una ley, de acuerdo con la cual, los fabricantes ya no podían expoliar descaradamente a los obreros. Éstos comprendieron que, mediante la lucha organizada, podrían conseguir muchas cosas. Los obreros avanzados de Rusia empezaron a tener conocimiento de las doctrinas de Marx y Engels en los círculos y uniones obreras. El grupo “Emancipación del Trabajo”. En aquella misma época, aparecieron en Rusia los revolucionarios proletarios, partidarios de las doctrinas de Marx, que consideraban que el papel dirigente en el movimiento revolucionario debía pertenecer al proletariado.

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Compendio de historia de la URSS Uno de estos revolucionarios, fue Jorge Valentínovich Plejánov, el primer propagandista del marxismo en Rusia. Habiendo partido al extranjero, Plejánov formó en 1883 el grupo marxista revolucionario “Emancipación del Trabajo”. Este grupo traducía al ruso los trabajos de Marx y Engels y los difundía en Rusia. Señalaba, asimismo, el enorme daño para el movimiento obrero de la doctrina de los populistas y de sus métodos de lucha. En Rusia comenzaron a desarrollarse rápidamente círculos en los que se estudiaban las obras de Marx. Pero, tanto el grupo “Emancipación del Trabajo” como estos círculos, no estaban aún ligados al movimiento obrero. Esto lo hizo Lenin, que organizó el Partido Bolchevique y condujo a la clase obrera y a los campesinos a la lucha contra el gobierno zarista, los terratenientes y la burguesía. V. I. Lenin, jefe de la clase obrera y fundador del bolchevismo. Vladímir Illich Lenin (Uliánov) nació en el año 1870, en la ciudad de Simbirsk (actualmente Uliánovsk). En la escuela era un alumno aventajado. A los 17 años, Lenin ingresó en la Universidad de Kasán, pero pronto fue expulsado por participar en el movimiento revolucionario de los estudiantes. Entonces comenzó a prepararse para aprobar el examen de todo el programa universitario, en cuyo empeño salió triunfante. En la misma ciudad de Kasán, Lenin ingresó en el círculo marxista, estudiando las obras de Marx y Engels y dejando admirados a todos por sus conocimientos. En 1893, se trasladó a Petersburgo, donde comenzó a enseñar a los obreros en los círculos. Lenin unificó en Petersburgo todos los círculos obreros en la “Unión de lucha por la emancipación de la clase obrera”, preparando de este modo la creación de un partido obrero realmente revolucionario. A proposición suya se organizaron también en otras ciudades asociaciones de esta clase. Lenin combatió implacablemente a los populistas y a todos aquellos que interpretaban falsamente la doctrina de Marx. Lenin entraba en todos los detalles de la vida de los obreros, escribía para ellos octavillas y libros, exhortándolos a luchar obstinadamente contra los capitalistas. La policía zarista logró al fin detener a Lenin. Se le tuvo durante mucho tiempo en la cárcel, desterrándole luego durante tres años a Siberia. Las diferentes asociaciones de obreros llamadas “Uniones de lucha”, organizadas por Lenin, hicieron la primera tentativa de unificarse en un Partido. Con este objeto fue convocado el 1er Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, en 1898, en la ciudad de Minsk. Pero en este Congreso no se consiguió crear el partido. A su regreso del destierro, Lenin partió al extranjero, donde comenzó a publicar el primer periódico marxista con el título de “Iskra” (“La chispa”). El periódico “Iskra” se imprimía en papel de seda fino, para poder transportado del extranjero a Rusia más fácilmente por distintos métodos clandestinos. Lenin publicaba en la “Iskra” artículos, llamando a los obreros a unificarse en un partido político revolucionario para luchar contra el absolutismo y los capitalistas. La “Iskra” de Lenin preparó la creación del Partido Bolchevique. La lucha de los obreros tomaba incremento y alcanzó pronto hasta las regiones limítrofes de Rusia, incluyendo Transcaucasia, donde desde el año 1898 desarrollaba sus actividades combativas el camarada Stalin, discípulo de Lenin. X. LA PRIMERA REVOLUCIÓN BURGUESA EN RUSIA 45. En vísperas de la revolución La defensa de Obújov y la huelga de Rostov. Desde principios del siglo XX, intensificóse la lucha revolucionaria de los obreros: declaraban huelgas, organizaban manifestaciones y se alzaban en lucha contra los capitalistas y el gobierno zarista. Entonces reinaba el zar Nicolás II (que había subido al trono en el año 1894). En Petersburgo, en 1901, el día de la celebración del 1 de Mayo (fiesta obrera en todo el mundo), se declararon en huelga los obreros de las fábricas de guerra de Obújov y presentaron sus reivindicaciones a la administración; ésta, desconcertada, no sabía qué hacer y les preguntaba: “Entonces, no sólo queréis echarnos a nosotros, sino también a los ministros”. – “No solamente a los ministros, sino también al mismo zar” -contestaron los huelguistas. La administración de la fábrica llamó a la policía y a las tropas para la represión de los obreros, pero los huelguistas levantaron barricadas dentro y alrededor de la fábrica y acogieron a los represores con una granizada de piedras y trozos de hierro. La policía y los soldados abrieron fuego. Durante varias horas, los obreros se batieron con las tropas; fueron muertos y gravemente heridos algunos de ellos. Esta lucha recibió el nombre de la “Defensa de Obújov”. Cerca de 800 participantes en la defensa fueron detenidos; muchos de ellos fueron encarcelados durante mucho tiempo y otros, enviados a presidio. La noticia sobre los héroes de Obújov se propagó por todo el país. Los obreros se alzaban a la lucha en todos los rincones de la inmensa Rusia. En 1902, en la ciudad de Rostov sobre el Don, tuvo lugar una gran huelga de ferroviarios. Adhiriéronse a ellos los obreros de otras fábricas. La huelga y las reuniones estaban dirigidas por el

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38 Comité del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. Los miembros del Comité hablaban abiertamente en las reuniones, exhortando a los obreros a una lucha decisiva y firme hasta el triunfo completo sobre el poder zarista. En las afueras de la ciudad tenía lugar durante varios días mítines obreros. En estas reuniones solía haber hasta 30.000 obreros. La policía y las tropas de Rostov no pudieron hacer nada contra los huelguistas. Las autoridades llamaron a los cosacos de las ciudades vecinas para aplastar la huelga, y sólo entonces cesó ésta. Aquella huelga demostró que la clase obrera de Rusia se alzaba ya a la lucha política abierta contra el poder zarista. El movimiento campesino. Detrás de los obreros, se alzaron también los campesinos. En la primavera y el verano del año 1902, en Ucrania y en el Volga, la lucha de los campesinos abarcó más de 300 aldeas y pueblos. Los campesinos destruían las fincas de los terratenientes, repartían entre los hambrientos sus cereales y se apoderaban de sus tierras. Contra los campesinos se enviaron tropas, que tiraron contra ellos y los apalearon violentamente. Miles fueron de tenidos y encarcelados. Aquel movimiento campesino fue aplastado. Ellos aun no comprendían que para el triunfo sobre los terratenientes era necesario, ante todo, destruir el poder zarista. Lenin, en el periódico “Iskra”, los llamaba para luchar contra el poder zarista junto con los obreros. Pero el trabajo de los socialdemócratas partidarios de “Iskra”, en el campo, lo entorpecían los socialistas revolucionarios (s.r.), partido surgido a principios del siglo XX. Este partido, bajo la más cara de defensa de los campesinos, defendía los intereses de los kulaks y trataba de poner en práctica el programa erróneo de los populistas. Lenin condujo una lucha perseverante contra los s.r. Creación del Partido Socialdemócrata Obrero de Rusia. La “Iskra” leninista reunía compactamente a su alrededor las organizaciones socialdemócratas dispersas en Rusia, y lo que antes no se había podido conseguir -la creación de un partido revolucionario proletario- se consiguió entonces. En 1903, en el extranjero, se reunió clandestinamente el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. Participaron en él 43 delegados de diferentes ciudades de Rusia; se aprobó el programa del Partido, elaborado por V. I. Lenin. Este programa hablaba de la tarea principal del partido de la clase obrera, de la organización de la revolución socialista, de la instauración de la dictadura del proletariado y del triunfo del socialismo. Pero para realizar la tarea principal, el programa manifestaba que el partido debía tratar de conseguir la realización, ante todo, de la más

A. Shestakov inmediata: derribar la autocracia zarista, crear la República democrática, implantar la jornada de 8 horas para los obreros, destruir en el campo todos los restos del régimen feudal y aumentar las tierras a los campesinos. Para poner en práctica estas grandes tareas, Lenin exigía que sólo se concediera el ingreso al Partido a combatientes firmes de la clase obrera, amigos probados de ella. “El Partido -decía Lenin- debe ser el destacamento de vanguardia de la clase obrera, y sus miembros deben ser fieles a carta cabal a la revolución”. Lenin exigía que sólo pudiera ser miembro del Partido el que aceptara su programa y participara personalmente en el trabajo de una de sus organizaciones. Contra esta exigencia de Lenin se pronunciaron Mártov, Trotski y algunos otros delegados, que proponían admitir a todo el que lo deseara, así como a todo el que se comprometiera a apoyar al Partido en algo, en cualquiera forma, incluso sin trabajar en sus organizaciones y sin sujetarse a su disciplina. Tal proposición lo debilitaría como dirigente de la clase obrera, pues podría ingresar gente de la burguesía, vacilante y hostil al Partido. A continuación, en dicho Congreso, los adversarios de Lenin, dirigidos por Mártov y Trotski, proponían a los obreros, en su lucha contra el zarismo, pactar una alianza no con los campesinos trabajadores, sino con la burguesía. Lenin desenmascaró la proposición perniciosa de Mártov y Trotski y demostró que la clase obrera no podía en modo alguno llegar a un acuerdo con la burguesía, porque ésta traicionaría a los obreros. Éstos tendrían que unirse, no con la burguesía, sino con los campesinos revolucionarios y juntos ir al combate contra el zar y los terratenientes. Lenin y sus partidarios propugnaron el que después del derrocamiento del zarismo y de los terratenientes, habría que comenzar inmediatamente la lucha contra los capitalistas, la lucha por el socialismo. El Congreso eligió el Comité Central del Partido y la redacción del periódico “Iskra”, y les encomendó la dirección del trabajo del Partido. En el Comité Central y en la redacción de “Iskra” fueron elegidos los partidarios de Lenin, que habían obtenido en el Congreso mayoría de votos, siendo llamados por esto bolcheviques (en ruso: bolshinstvó: mayoría) y sus adversarios, que habían obtenido la minoría, mencheviques (menshinstvó: minoría). La mayor parte de las organizaciones socialdemócratas de Rusia, después del Congreso, apoyaron a los bolcheviques. Al II Congreso no pudo asistir el camarada Stalin, por encontrarse en la cárcel. En 1904, huyó del destierro de Siberia y condujo tras los bolcheviques a los obreros de la Transcaucasia. Los obreros avanzados, y los hubo ya entonces miles, creían firmemente en Lenin y Stalin.

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Compendio de historia de la URSS Bajo la dirección del Partido Socialdemócrata Obrero de Rusia, tuvieron lugar, en el verano de 1903, por primera vez, huelgas generales de obreros en las grandes ciudades de Ucrania y del Cáucaso. Pararon todas las fábricas y talleres y los obreros se reunían por miles en las calles y plazas, los oradores pronunciaban discursos sobre la revolución y los obreros organizaban manifestaciones con banderas rojas: banderas de la lucha proletaria por el socialismo. Se concentraron tropas en las ciudades y el gobierno zarista aplastó estas huelgas. Pero estas huelgas ya habían ejercido su influjo: acelerar y acercar la revolución. 46. Comienza la revolución La guerra con el Japón. El zar Nicolás II trató por todos los medios de ahogar la revolución. Sus allegados le aconsejaban comenzar más rápidamente la guerra contra el Japón, que desde hacía mucho tiempo se venía preparando. Consideraban que la guerra detendría la revolución, y los cortesanos le decían: “Vale más la guerra que la revolución”. Pero los primeros que tomaron la iniciativa fueron los japoneses. En enero de 1904, sin ninguna declaración de guerra, atacaron la fortaleza de Port Arthur, construida por Rusia en el Mar Amarillo, donde se encontraban barcos de guerra rusos, y los japoneses volaron los mejores de ellos. El Japón transportó las tropas a Manchuria, por mar. El ejército japonés, bien armado e instruido, comenzó a batir al atrasado ejército zarista, mal armado y dirigido por generales ineptos, prevaricadores y ladrones. Los japoneses tomaron la fortaleza de Port Arthur y derrotaron al ejército zarista en Mukden. En el angosto estrecho de Tsusima, los japoneses destruyeron los últimos barcos de guerra de la Rusia zarista, enviados desde el Mar Báltico. La autocracia zarista, derrotada en la guerra, firmó una paz vergonzosa con el Japón: éste fortaleció su poder en Corea y se quedaba en posesión de la mitad de la isla del Sajalín, y con Port Arthur. El domingo sangriento. El primer Soviet de diputados obreros. El fracaso de la guerra rusojaponesa aumentó aún más el odio del pueblo contra el gobierno zarista. La guerra, lejos de detener la revolución, la aceleró. A principios de enero de 1905, se declararon en huelga los obreros de la gran fábrica metalúrgica de Putílov (hoy fábrica “Kírov”), en Petersburgo. Muy pronto comenzó en esta ciudad la huelga general. En las fábricas tenían lugar agitadas reuniones y mítines. Los obreros buscaban la salida a su situación mísera y sin derechos. Reclamaron reivindicaciones, la jornada de 8 horas, la libertad de asociarse en sindicatos, libertad de prensa y de palabra. Exigían también la entrega de las tierras de los terratenientes a los campesinos y la convocación de la Asamblea Constituyente para modificar la estructura del Estado. El gobierno zarista había creado, algunos meses antes de las huelgas, para luchar contra el movimiento obrero, “La sociedad de los obreros”, dirigida por el provocador, “pope” (cura) Gapón. Al comenzar la huelga, Gapón persuadió a los obreros, en las reuniones de su sociedad, para organizar una manifestación con el fin de presentar al zar una petición. Éstos incluyeron en aquella petición todas sus reivindicaciones. Los bolcheviques los persuadían para que no prestaran oídos a Gapón: “La libertad y la tierra -decían- no se consiguen con peticiones al zar, sino conquistándolas, con las armas en la mano”. Pero, no obstante, Gapón convenció a los obreros para ir con esta petición al zar. Él tenía intenciones ocultas: hacer una sangría entre ellos y debilitar con ello el movimiento. Una mañana helada del 9 de enero de 1905, una muchedumbre de más de 40.000 obreros, con sus mujeres y niños, emprendió la marcha hacia el Palacio de Invierno. Las tropas zaristas recibieron con descargas al pueblo desarmado. Más de mil personas cayeron muertas a balazos, a machetazos y pisoteadas por los caballos de los cosacos. Las calles de Petersburgo fueron regadas con la sangre de los obreros. Éstos recibieron aquel día una lección sangrienta. Vieron claramente que no se podía creer al zar ni a sus lacayos. Al anochecer de ese mismo día, los obreros empezaron a levantar barricadas en los arrabales de la capital, en las que ondeaban banderas rojas. Los obreros atacaban a los oficiales y a la policía desarmándolos, y los bolcheviques dirigían su lucha. Un estallido de indignación por las sangrientas infamias del zar se extendió por todo el país. Los obreros abandonaron el trabajo, salieron a la calle entonando canciones revolucionarias con la consigna de “¡Abajo el absolutismo zarista!” Pronto la revolución abarcó todo el país. Durante toda la primavera continuaron las huelgas en masa y la actividad revolucionaria de los obreros. En mayo de 1905, en Ivánovo-Yosnesiensk, gran ciudad de fábricas textiles, comenzó una obstinada huelga. La dirección de los obreros estaba en manos de los bolcheviques. En las afueras de la ciudad, a orillas del río Talka, se reunieron miles de obreros. Para dirigir su lucha contra el poder zarista y los fabricantes, eligieron diputados formando un Soviet. Éste fue uno de los primeros Soviets de Diputados Obreros en Rusia. Diariamente se reunía en sesión este Soviet, apoyado por miles de obreros presentes. En las reuniones intervenían los bolcheviques, que dirigían el Soviet. La muchedumbre escuchaba con ansia los discursos revolucionarios de los oradores.

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40 La lucha heroica de los obreros duró más de dos meses; éstos y sus familias pasaban hambre, pero no capitulaban. Por orden del gobierno zarista, las tropas hacían fuego contra ellos. Al fin, se les agotaron las fuerzas, y a proposición del Soviet, en una reunión de 40.000 personas, se resolvió que la huelga cesara. Aquella huelga templó a los obreros y los preparó para futuras luchas, aún más encarnizadas. El movimiento campesino. En la primavera de 1905, comenzaron agitaciones entre los campesinos. En la Rusia Central y en la región del Volga, se apoderaban de las tierras, de los bosques, sacaban los cereales de los graneros de los terratenientes, y los repartían entre los hambrientos. Incendiaban sus mansiones, exigían el reparto, y en una serié de lugares se apoderaron de sus tierras; los terratenientes atemorizados huían de sus posesiones bajó la vigilancia de las tropas y la policía; el gobierno zarista envió contra los campesinos soldados y cosacos que los azotaban, los metían en la cárcel y los fusilaban. Pero ellos, ayudados por los obreros de la ciudad, perseveraban en la lucha, y el movimiento campesino se ampliaba de día en día. En Georgia, suspendieron el pago de los tributos a los terratenientes. En una serie de lugares se apoderaron de las tierras, de los prados, de los bosques y no reconocían ninguna autoridad zarista, dirigiendo por sí mismos la administración. Durante la primavera y el verano de 1905, en Letonia y Estonia se insurreccionaron los jornaleros agrícolas, que se armaron y formaron comités revolucionarios campesinos. Apoyados en estas organizaciones, arrojaron de sus pueblos a los terratenientes, barones alemanes. Los campesinos de Ucrania y Bielorrusia también se alzaron en lucha contra el gobierno zarista y los grandes terratenientes. El III Congreso del P.O.S.D.R. (Partido Obrero Socialdemócrata Ruso). A instancias de Lenin, fue convocado en Londres, en abril de 1905, el III Congreso del P.O.S.D.R. Entonces el Partido contaba con 8.500 afiliados. En este Congreso se reunieron delegados de 20 comités bolcheviques del Partido. Los mencheviques se negaron a tomar parte en los trabajos del Congreso y no se presentaron. Lenin dijo en el Congreso, que para el triunfo de la revolución al Partido le era necesario: crear y fortalecer la alianza de los obreros y de los campesinos, comenzar con las fuerzas unificadas la insurrección armada, derribar al zar y crear un gobierno revolucionario de obreros y campesinos. Éstos debían crear sus comités revolucionarios y apoderarse de la tierra de los terratenientes sin ninguna indemnización. Los obreros debían dirigir y sostener esta lucha de los campesinos. A continuación, Lenin decía que, después del derrocamiento del poder zarista y de los

A. Shestakov terratenientes, los bolcheviques debían conducir a los obreros y a los campesinos más pobres a la lucha contra los capitalistas y los kulaks, a la lucha por la revolución socialista. El III Congreso aprobó todas estas proposiciones de Lenin. Los delegados regresaron a Rusia y con una enorme energía empezaron a poner en práctica las resoluciones del Congreso. En esta misma época, al lado de Lenin dirigía la lucha por el triunfo de la revolución, Stalin, que trabajaba en la Transcaucasia. Stalin fortaleció allí los comités bolcheviques preparando el Congreso Bolchevique, creó una imprenta clandestina, escribió octavillas dirigidas a los obreros, unió y enseñó a los obreros revolucionarios y a los campesinos y dirigió los preparativos para la insurrección armada. El camarada Stalin trabajó mucho por unir a los obreros y a los pueblos trabajadores de la Transcaucasia, y de todas las demás regiones de Rusia en una sola familia unida. 47. Preparación de la insurrección armada La sublevación del acorazado “Potemkin”. La revolución se propagó también en el ejército. En junio de 1905, estalló en el Mar Negro, en el acorazado “Potemkin”, la sublevación de los marineros. El acorazado estaba anclado no lejos de Odesa, donde los obreros estaban en huelga. Los marineros conocían los acontecimientos que se desarrollaban allí, en Odesa, estaban muy exaltados y deseaban lanzarse al combate en ayuda de los obreros, que los llamaban a la lucha. Cierta vez, durante la comida, alguien de entre los marineros gritó: -¡Muchachos, en la sopa hay gusanos! Los oficiales del barco alimentaban a los marineros con carne putrefacta, embolsándose el dinero que hubieran empleado en comprarla en condiciones. Lo ocurrido a causa de los gusanos encontrados en la sopa aceleró el estallido. Entre los marineros se alzó un murmullo de desaprobación. Se presentó el capitán del barco y les ordenó que se dispersaran, pero ellos no obedecieron; entonces el capitán ordenó aprender y fusilar a 30 marineros. La sangre de los demás hervía de indignación en las venas. Exhortados por el marinero Matiushenko, se armaron y, al grito de “¡Mueran los verdugos!”, se lanzaron contra sus oficiales odiados, los mataron y los arrojaron por la borda. Sobre el “Potemkin” ondeó la bandera roja. El zar envió barcos de guerra para reprimir la sublevación, pero los marineros de aquellos barcos se negaron a disparar sobre el acorazado sublevado. Pero éste no pudo sostenerse por mucho tiempo sin carbón y sin víveres y, además, tampoco tenía

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Compendio de historia de la URSS dirigentes bolcheviques, suficientemente experimentados. Los marineros del “Potemkin” se vieron obligados a zarpar para Rumania, donde se entregaron a las autoridades de aquel país. A pesar de su fracaso, la insurrección del “Potemkin” hizo concebir a los obreros muchas esperanzas, viendo que la armada y el ejército comenzaban a pasarse al lado de la revolución. La huelga general del mes de Octubre. Hacia el otoño de 1905, el movimiento revolucionario se extendió por todo el país. De día en día, las filas de los huelguistas engrosaban con nuevos grupos de obreros de fábricas y talleres. En las calles, los obreros organizaban mítines y a menudo entablaban combate con la policía y las tropas que iban a disolverlos. A principios de octubre, se inició la huelga en las líneas férreas de Moscú, extendiéndose pronto a los ferrocarriles de todo el país. También cesaron de trabaja: el correo y telégrafo. Tras los obreros comenzaron a incorporarse a la lucha los maestros, los médicos, los profesores, los estudiantes. En Járkov y en Yekaterinoslav (actualmente, Dniepropetrovsk), los obreros empezaron a levantar barricadas y, saqueando las armerías, entablaban tiroteos contra las tropas y la policía. Bajo la dirección de los bolcheviques, en muchas ciudades, se organizaban sindicatos obreros. En los grandes centros industriales se creaban Soviets de Diputados Obreros. Fueron éstos el embrión del nuevo poder revolucionario de los obreros y campesinos. Muchos de los Soviets de Diputados Obreros se preparaban a la insurrección, y consiguiendo por diferentes medios armas, enseñaban a los obreros el arte militar. En casi todos los grandes talleres y fábricas, en que había organizaciones del Partido Bolchevique, se creaban Destacamentos armados (milicias). El gobierno zarista dio la orden a las tropas de “no escatimar las balas” y masacrar sin piedad a los huelguistas. En algunas ciudades, las tropas, al disolver los mítines, disparaban contra los obreros. Éstos no podían aún comenzar la insurrección armada: eran contados los destacamentos armados, había pocas armas, pero tampoco el zar tenía fuerzas para aplastar el movimiento revolucionario. Entre sus tropas tenía lugar una fuerte agitación: los soldados comenzaban a simpatizar manifiestamente con la revolución. Contribuía a ello la labor de los bolcheviques dentro del ejército, donde difundían clandestinamente octavillas, exhortando a los soldados a adherirse a la revolución. Asimismo, contribuyó a ella la derrota del zar en la guerra contra el Japón. Amedrentado por el incremento de la revolución, el zar Nicolás II promulgó, el 17 de octubre, un Manifiesto, prometiendo conceder al pueblo la libertad y convocar la Duma del Estado, con representantes del pueblo, para resolver, junto con él, todos los asuntos de Estado en Rusia. El manifiesto del 17 de octubre fue, a todas luces, un engaño. El gobierno zarista tenía que ganar tiempo, para reunir fuerzas y ahogar la revolución en sangre. A pesar del manifiesto sobre las libertades, la policía seguía disolviendo las reuniones y deteniendo y matando a los obreros y a sus dirigentes bolcheviques. En Moscú, los pogromistas zaristas mataron al excelente bolchevique, Nicolás Ernéstovich Bauman, dirigente de los obreros en esta ciudad. Una masa de cien mil obreros moscovitas, a cuya cabeza se encontraba el comité del Partido de Moscú, seguían su féretro. En noviembre de 1905, llegó del extranjero a Rusia, Lenin, quien dirigía el trabajo del Partido y la lucha de los trabajadores. En aquella misma época, Stalin en la Transcaucasia, con la misma firmeza, al estilo leninista, preparaba a los trabajadores para los combates contra el zar y sus lacayos. El camarada Stalin desenmascaraba a los mencheviques, que estaban en contra de la preparación de la insurrección armada, y decía a los obreros de la ciudad de Tbilisi: “¿Qué hace falta para conseguir el verdadero triunfo? Para ello hacen falta tres cosas, comprendedlo y recordadlo bien: lo primero que nos hace falta es armamento; lo segundo, armamento; lo tercero y una y otra vez más, armamento”. En diciembre de 1905, la cuestión de la insurrección armada se discutió en la Conferencia de los bolcheviques. Aquí fue donde por primera vez se encontraron personalmente Lenin y Stalin. Hasta entonces, mantenían contacto entre sí por correo y a través de camaradas. 48. La insurrección armada de diciembre La insurrección armada de los obreros de Moscú. El 7 de diciembre de 1905, comenzó en Moscú la huelga general, que pronto se transformó en insurrección armada. A la hora fijada con antelación por los bolcheviques, pararon las fábricas, los talleres y los ferrocarriles y se apagó la electricidad. Dejaron de aparecer los periódicos; los obreros empezaron a armarse, crecían sus destacamentos armados, la policía y las tropas disolvían las reuniones obreras, tiraban contra las casas donde se reunían las milicias obreras. Los obreros comenzaron a levantar barricadas en las calles Brónnaya, Tverskaya (hoy, “Gorki”), en las estaciones, en la fábrica Gouzhón (hoy, “Hoz y Martillo”). En muchas calles de Moscú se levantaron rápidamente barricadas hechas con carros, vagones de tranvías, barriles, cajones, faroles callejeros, etc. Todo esto se volcaba en medio de la calle y se ataba con hilos telegráficos y cables de tranvía. La caballería zarista y la policía de a caballo no podría moverse entre aquellos obstáculos. En muchas

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42 barricadas, los destacamentos obreros armados de revólveres, tiraban contra las tropas. En las calles de Moscú, durante unos cuantos días, hubo un tiroteo incesante. Los destacamentos armados (milicias) de otros lugares venían en ayuda de Moscú. De Ivánovo-Vosnesiensk llegó con su destacamento armado obrero, el audaz bolchevique M. V. Frunze. Los campesinos traían a los obreros pan, patatas, y algunas veces se incorporaban a las filas de combatientes en las barricadas. El centro de la lucha fue Presnia, barrio obrero de Moscú. A la cabeza de los destacamentos armados se encontraban los bolcheviques, bajo cuyo dirección el barrio de Presnia se mantuvo durante 10 días contra las tropas zaristas. Ésta era una fortaleza proletaria donde el poder pertenecía a los obreros insurrectos, que defendieron heroicamente su barriada. A los obreros les ayudaban sus mujeres, las cuales curaban las heridas de los combatientes y hacían la comida. La juventud se distinguía por su enorme valentía; hacían arriesgadas descubiertas, ayudaban a levantar barricadas, a preparar emboscadas, a batirse con las tropas. Los ferroviarios de la red de Kasán también lucharon con tenacidad contra las tropas zaristas. Contra el pueblo insurreccionado de Moscú no alcanzaban ya las tropas. El zar envió dos regimientos de soldados; sólo con cañones y ametralladoras pudieron derrotara los insurrectos. El represor de Moscú fue el general Dubásov. El 18 de Diciembre, los destacamentos armados se vieron obligados a abandonar las barricadas y a esconder las armas en depósitos clandestinos. En aquellos sucesos fueron muertas más de mil personas y, durante algunos días, hubo incendios, provocados por los proyectiles de la artillería. En las calles se veían cadáveres de obreros, mujeres y niños. Muchos combatientes de la revolución fueron fusilados y ahorcados por las tropas zaristas. Así fue como los verdugo zaristas reprimieron la insurrección de Moscú. Durante ella Lenin se encontraba en Petersburgo. El Comité Central de los bolcheviques había tomado todas las medidas para levantar a los obreros de esta ciudad. Pero los mencheviques, dirigidos por Trotski, que dominaron el Soviet de Petesburgo, se pronunciaron en contra del apoyo a la insurrección armada de Moscú. En definitiva, los mencheviques y s.r. hicieron fracasar la revolución de los obreros; apoyaron a la burguesía, que acordó con el gobierno zarista el aplastamiento de la revolución. La huelga comenzada en Petersburgo en el mes de Diciembre terminó sin provocar la insurrección armada. La lucha de los campesinos contra los terratenientes. Durante la revolución, en casi toda Rusia, bajo la influencia del movimiento obrero y de los llamamientos del partido Bolchevique, los campesinos se levantaron contra sus opresores, los

A. Shestakov terratenientes. El movimiento campesino abarcó todas las provincias de Rusia; hubo más de 7000 actos revolucionarios entre los campesinos durante los tres años de lucha. Los campesinos se apoderaban de las tierras de los terratenientes y de los monasterios. Talaban los bosques que a éstos pertenecían, en todas partes arrasaban y quemaban las fincas de los terratenientes. Solamente en la gobernación de Sarátov, durante el otoño y el invierno de 1905, los campesinos destruyeron cerca de 300 fincas de terratenientes. Echaban a la policía, a los jefes del distrito y a los ancianos de las aldeas e implantaban su poder que ellos mismo eligieron. Los campesinos más avanzados, ayudados por los bolcheviques, se unían en asociaciones campesinas. El zar y los terratenientes enviaban expediciones punitivas que aplastaban y reprimían las insurrecciones campesinas. Insurrecciones armadas de las nacionalidades oprimidas de Rusia. En Transcaucasia, los obreros y los campesinos, bajo la dirección del camarada Stalin, se batieron valientemente contra las tropas zaristas. La insurrección abarcó toda la Georgia, y para aplastarla se mandó una enorme cantidad de frescas tropas zaristas, y los obreros y campesinos más de una vez trababan combates con ellos. En diciembre de 1905, ardían como hogueras muchas ciudades y aldeas de Georgia incendiadas por las tropas zaristas. En Ucrania, los primeros estallidos de la insurrección armada comenzaron durante la huelga general de octubre. La insurrección de mayor amplitud tuvo lugar en diciembre en la cuenca del Don: en Górlovka y Lugansk (actualmente, Voroshilovgrad). Los obreros de las fábricas y los mineros se batieron durante algunos días con las tropas zaristas; el cerrajero Kliment Voroshílov dirigía entonces a los obreros de Lugansk. En Finlandia, los obreros crearon su Guardia Roja armada, que desarmó a la policía zarista. Los gendarmes, la policía y los funcionarios rusos abandonaban el servicio y huían a Rusia. El pueblo finlandés eligió su gobierno. La burguesía, asustada por el fortalecimiento del poder obrero, llegó a un acuerdo con el zar y traicionó a los obreros. El movimiento obrero fue muy pronto cruelmente aplastado. La Guardia Roja fue aniquilada y el gobierno disuelto. Las nacionalidades oprimidas luchaban en todas partes contra el odiado gobierno zarista, pero la burguesía de estas nacionalidades, lo mismo que la rusa, luchaba contra la revolución, aliada con el poder zarista. Los obreros y campesinos se vieron obligados, por esta vez, a retirarse. El zar, los terratenientes y la burguesía resultaron más fuertes que ellos; pero la sangre vertida en la revolución no fue inútil, sino que sirvió para unir en un gran lazo indisoluble a los

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Compendio de historia de la URSS obreros y campesinos de todas las nacionalidades de Rusia y, emparentándolos como una gran familia, preparados para la nueva lucha. La revolución de 1905 tuvo resonancia en todo el mundo. Había sido la lucha más fuerte del proletariado después de la Comuna de París en 1871. Bajo la influencia de la revolución rusa, comenzó en Europa Occidental un movimiento huelguista de masas. En Turquía, los trabajadores derribaron al sultán; en Irán, al shah, en China, al emperador, instaurándose en este último país la República. 49. Aplastamiento de la revolución Aniquilamiento de la actividad revolucionaria. A pesar de la represión sangrienta contra el pueblo insurreccionado, la revolución continuó. En 1906, seguían las huelgas de los obreros, movimientos de los campesinos, de los soldados y de los marineros. De singular significación fue la insurrección de los marineros en julio y agosto del año 1906 en Kronstadt y Sveáborg. Millares de marineros se sublevaron, matando a sus oficiales e instaurando su poder en algunas fortalezas; pero estaban mal organizados, y los oficiales zaristas consiguieron aplastar la insurrección. El gobierno detuvo a más de 4000 marineros. El ministro zarista Stolypin promulgó la ley sobre el aniquilamiento implacable de los revolucionarios. De 1906 a 1909, de acuerdo con esta ley, fueron ahorcadas más de 2000 personas, y llevadas a presidio, al destierro y encarceladas 25.000. Miles de revolucionarios fueron fusilados y torturados sin juicio previo y se escarnecía por todos los medios posibles a los detenidos, se los torturaba en las mazmorras y la cárcel, metiéndoles agujas entre las unas, aplicándoles hierros candentes y haciéndolos morir de hambre. Stolypin persiguió con sana especial a los bolcheviques. Miles de revolucionarios leales a la causa obrera murieron en los patíbulos y en los presidios. Muchas organizaciones del Partido Bolchevique fueron aniquiladas, los Soviets de Diputados Obreros disueltos, los sindicatos y todas las organizaciones campesinas suspendidas. La Duma del Estado. Con objeto también de aplastar el movimiento revolucionario, Nicolás II convocó en 1906 la Duma del Estado. De acuerdo con la ley de las elecciones a la Duma, un puñado de terratenientes y capitalistas tenía derecho a enviar más diputados que medio millón de obreros y campesinos. Las mujeres estaban privadas del derecho electoral. Ésta era la constitución zarista. Pero el zar ni siquiera respetó esta constitución. La Primera y Segunda Duma por él convocadas fueron disueltas también por él, porque no siempre le obedecían a él y a sus ministros. La Segunda Duma fue, principalmente, la que menos gustó al zar. Para ella se habían elegido muchos representantes de los campesinos y de los obreros; los socialdemócratas tenían 65 diputados. Los obreros y campesinos, en sus discursos, desenmascararon al gobierno zarista, todos sus manejos y engaños para con el pueblo, por lo cual el zar la disolvió. Los funcionarios burócratas zaristas redactaron una nueva ley sobre las elecciones a la Duma. De acuerdo a esta ley, los derechos de los obreros y campesinos eran aún más restringidos. Todas las nacionalidades de Siberia y del Asia Central fueron privadas de derechos electorales, y a las del Cáucaso y de Polonia se les limitaron estos derechos. Y cuando en otoño de 1907 se reunió la Tercera Duma, en el Palacio de Tauride en Petersburgo, donde se celebraban estas sesiones, los escaños de los diputados estaban casi en su totalidad ocupados por terratenientes, comerciantes, fabricantes, popes, generales y dignatarios zaristas vestidos con sus uniformes entorchados. Sólo unos cuantos sitios estaban ocupados por los diputados de los obreros, de los campesinos y de las nacionalidades oprimidas de Rusia. La Duma del Estado no cambió el viejo orden de cosas. Como anteriormente, los nobles, dirigidos por el zar, gobernaban y saqueaban a Rusia. La Tercera Duma ratificó la ley agraria del ministro zarista Stolypin. Toda la tierra de los terratenientes quedaba en manos de éstos. Los campesinos, en cambio, debían conformarse con la que poseían, pero en nuevas condiciones. Antes, la mayoría de los campesinos poseían la tierra en común y, de vez en cuando, repartían estas tierras comunales entre ellos de acuerdo al número de trabajadores que había en la familia. La ley de Stolypm suprimió la propiedad comunal de la tierra. A cada campesino se le proponía poseer su parcela como propiedad personal y separarse de la comunidad para convertirse en dueño absoluto de ella. A los campesinos así separados de la comunidad se les llamaba cortijeros, o “otrúbniki”. Los campesinos pobres, que no poseían ganado, ni instrumentos de trabajo, ni dinero para pagar los tributos, vendían su tierra a los kulaks. Esto era precisamente lo que quería el gobierno zarista: hacer de los kulaks pequeños terratenientes, defensores de su poder. Más de un millón de campesinos pobres quedaron sin tierras y en la ruina más absoluta. El gobierno trasladó y asentó en las tierras de los pueblos fronterizos de Rusia a los campesinos descontentos, arrojando violentamente de sus tierras nativas hacia los desiertos y montañas a la población aborigen. La situación económica del país después de la revolución. Los capitalistas extranjeros también ayudaron al gobierno zarista a aplastar la revolución. Ya antes de ella, compraban en Rusia tierras, que

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44 contenían yacimientos minerales, como petróleo y carbón de piedra, y construían fábricas y talleres. Los banqueros franceses e ingleses concedían al gobierno zarista grandes empréstitos, que se invertían en la construcción de vías férreas, en el ejército y en el sostenimiento de los funcionarios. La revolución en Rusia amenazaba a los capitalistas extranjeros con la pérdida de sus capitales y de los enormes beneficios que obtenían. Ya antes de la revolución, los capitalistas comenzaron a asociarse, para alzar el precio de las mercancías y reprimir más rápidamente a los obreros. Tales uniones se llamaban Trusts y Sindicatos. Después de la revolución, aumentaron cada vez más estos trusts y sindicatos burgueses. La industria, después de algunos años de estancamiento, comenzó nuevamente a reanimarse, a partir de 1910: aumentó la extracción de carbón, de metales, de petróleo; aumentó la producción de azúcar y de tejidos y también creció considerablemente la exportación de cereales. La economía rusa progresó en aquellos tiempos; pero, así y todo, Rusia seguía siendo un país atrasado con respecto a la Europa Occidental y, además, dependiente de los capitalistas extranjeros. La producción de maquinarias y tornos no estaba organizada, y los capitalistas los importaban; tampoco existía la industria química; Rusia no conocía la producción de abonos minerales; asimismo, en producción de armamentos, con respecto a todos los países capitalistas, estaba atrasada. Sobraban, pues, las causas que pudiesen explicar el fracaso de la primera revolución burguesa en Rusia. La causa principal, sin embargo, consistió en la falta de alianza entre obreros y campesinos. Si bien éstos percibían que el éxito de la lucha contra los terratenientes era imposible sin la alianza con los obreros, no comprendían, en cambio, que para vencer a los terratenientes necesitaban derrocar, antes, al zarismo, y seguían aun teniendo fe en la buena voluntad del “padrecito zar”. Éste era el motivo por el cual los campesinos no querían pactar la alianza con los obreros para derribar al zarismo. E, incluso, sus hijos vestidos con capotes de soldados ayudaban al zar a aplastar las huelgas e insurrecciones obreras. Los campesinos, en suma, creían más en los conciliadores s.r. que en los revolucionarios bolcheviques. La clase obrera adolecía también de defectos; era, claro, está, la fuerza de vanguardia de la revolución, pero no estaba aún unida y compacta, debido a que en el seno de su partido (socialdemócrata) había dos grupos, mencheviques y bolcheviques. Los primeros eran conciliadores y no querían conducir la revolución hasta el fin. Los segundos, es decir, los bolcheviques, eran consecuentes revolucionarios leninistas, que incitaban a los obreros a derribar al

A. Shestakov zarismo. Por eso fue por lo que la clase obrera no siempre actuó unida en la revolución y no tuvo la posibilidad de ser verdadero dirigente, es decir, de ejercer la hegemonía en ella. La paz con el Japón, firmada por el zar con toda premura, le ayudó también a aplastar la revolución. Mientras seguía la guerra y las tropas zaristas sufrían derrotas, el poder del zar seguía debilitado y se veía obligado a ceder al empuje de los obreros. Después de firmada la paz, las cosas cambiaron, y el zar obtuvo la posibilidad de reunir fuerzas para luchar contra la revolución. 50. Nuevo auge revolucionario La partida de Lenin al extranjero. Stalin trabaja ilegalmente en Rusia. A pesar de las numerosas detenciones y ejecuciones, los bolcheviques continuaron la lucha revolucionaria. Imprimían octavillas, periódicos, folletos, aprovechaban las reuniones pre-electorales a la Duma del Estado y las sesiones de la propia Duma, para hablar públicamente de las reivindicaciones revolucionarias y manifestar el odio de las masas populares al régimen existente. Toda la policía del zar fue movilizada para prender al inatrapable Lenin. A instancias del Partido, Vladímir Illich marchó, primeramente, a Finlandia y luego, al extranjero, a Suiza, desde donde continuó dirigiendo la lucha de los obreros. El camarada Stalin, compañero de armas y colaborador de Lenin, se quedó en Rusia. Su potente energía animaba a los bolcheviques a continuar la difícil y tenaz labor. En 1908, Stalin fue nuevamente detenido y desterrado a una de las provincias de Siberia, pero las cárceles y el destierro eran impotentes para quebrantar su voluntad férrea, y el año siguiente, se evadió de Siberia y regresó a Bakú. Pasó un año, y nuevamente fue detenido y desterrado, evadiéndose otra vez, pero pronto los espías del zar dieron con él, y el gobierno lo desterró a la comarca deshabitada de Narim. Pero el revolucionario firme no se rendía, y en el verano de 1912, regresó clandestinamente a Petersburgo. Lenin en el extranjero, y Stalin en la ilegalidad, en Rusia, continuaron la gran obra de la lucha por el socialismo, dispuestos a dar toda su sangre gota a gota por la causa obrera. Los heroicos bolcheviques ayudaron a la clase obrera a atravesar la dura etapa de la derrota de la revolución y nuevamente a levantarse para la lucha revolucionaria. La matanza de obreros en el Lena. En la lejana taiga de Siberia, en el río Lena, había yacimientos auríferos, que pertenecían a los capitalistas ingleses. Allí la vida de los obreros se diferenciaba muy poco de la de los presidiarios. En cambio, los capitalistas ingleses obtenían de aquellos yacimientos siete millones de rublos oro, anualmente, en calidad de

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Compendio de historia de la URSS beneficios. En la primavera del año 1912, los obreros de estos yacimientos se declararon en huelga. A petición de los ingleses, el gobierno zarista envió allá un destacamento de tropas, al mando de un oficial de gendarmería. Éste detuvo inmediatamente a todos los dirigentes obreros; y entre ellos, a muchos bolcheviques desterrados. Los obreros reclamaron la libertad de los detenidos, dirigiéndose a las oficinas por un estrecho sendero, en filas de varias personas. De pronto, sonó el clarín, y a la voz de mando del oficial, los soldados formaron a lo largo del camino y se dio la orden de disparar. Sonaron descargas cerradas. Los soldados seguían aún disparando, y ya sobre la nieve yacían en charcos de sangre, 250 muertos y 270 heridos. La noticia de la matanza en el río Lena se propagó por toda Rusia. Cientos de miles de obreros abandonaron el trabajo y se manifestaron por las calles protestando contra la nueva carnicería. El 1 de mayo de 1912, se hallaban en huelga quinientos mil obreros. En las aldeas, los campesinos empuñaron nuevamente hachas y hoces y destruían las posesiones de los terratenientes. Más de 13.000 actos revolucionarios campesinos tuvieron lugar desde el año 1910 al 1914. El pueblo ruso se levantaba a la nueva lucha y se aprestaba al encuentro de la nueva revolución. Los bolcheviques como Partido Obrero independiente de la Socialdemocracia Rusa. En el año 1912, en Checoslovaquia, en la ciudad de Praga, se reunieron representantes de los comités rusos bolcheviques para celebrar una Conferencia. Ésta resolvió expulsar del Partido a todos los mencheviques así como a todos los elementos inestables y vacilantes. Fue creado el Partido unido combativo Leninista de los bolcheviques, que conducía a la clase obrera y a los campesinos a la nueva revolución por el derrocamiento del poder zarista y la instauración del poder de los obreros y campesinos, por la implantación de la jornada de 8 horas y por la entrega gratuita a los campesinos de todas las tierras. Los bolcheviques fortalecieron las organizaciones ilegales del Partido en Rusia; también los sindicatos, los clubs obreros y otras organizaciones legales, que se hallaban bajo su dirección. En Petersburgo fueron apareciendo los periódicos bolcheviques “Svesdá” (“La Estrella”) y más tarde “Pravda” (“La Verdad”). La “Pravda” bolchevique estaba escrita en un lenguaje sencillo y comprensible para todos los obreros, y les ayudaba a asimilarse las doctrinas del Partido Bolchevique. La policía perseguía constantemente la salida del periódico, prohibiendo su venta y encarcelando a sus redactores. V. I. Lenin lo dirigía desde el extranjero y escribía artículos para sus columnas. Trabajaban en la “Pravda” J. V. Stalin, V. M. Mólotov y otros. En aquel tiempo, el Partido educó a muchos bolcheviques revolucionarios firmes y valientes. Entre éstos se encontraba J. M. Sverdlov, que comenzó su labor revolucionaria a los 17 años de edad; pasó muchos años en la cárcel y en el destierro, de donde se evadió varias veces, llegando, por fin, a Petersburgo y comenzando allí a luchar intrépidamente contra el zarismo. S. M. Kírov ya en 1905 había comenzado sus actividades revolucionarias, sin dejarlas después ni un solo momento. Sólo las detenciones y los destierros interrumpían momentáneamente la labor de este revolucionario ardiente. M. V. Frunze, G. K. Ordzhonikidze, V. V. Kuibishev, F. E. Dzerzhinski, todos ellos fueron valerosos combatientes del Partido por la causa obrera. No escatimando sus fuerzas, trabajaban también en él M. I. Kalinin, K. E. Voroshilov, L. M. Kaganóvich, E. D. Stásova, N. K. Krúpskaia y muchos otros. Éstos formaban la guardia de hierro del Partido, discípulos y compañeros infatigables y firmes de Lenin y Stalin. Lenin se trasladó desde París, donde vivía entonces, a Austria, para estar más cerca de la frontera de Rusia y poder dirigir mejor el trabajo de los bolcheviques aquí. En esta época, en Rusia, las huelgas estallaban una tras otra. En Bakú, donde Stalin había creado una fuerte organización bolchevique, los obreros de los yacimientos petrolíferos declararon la huelga general. Éstos lucharon cerca de un mes, pero los dueños resultaron más fuertes. En el verano del año 1914, los obreros de Petersburgo, nuevamente, pararon las fábricas y los talleres. Se manifestaron por las calles con banderas rojas y al ataque de las tropas y de la policía respondieron con la resistencia en las barricadas. Pero el resurgir creciente de la revolución fue refrenado por la guerra mundial, que se desencadenó entonces. El gobierno zarista buscaba una vez más, en esta guerra, su salvación de la revolución. XI LA SEGUNDA REVOLUCIÓN BURGUESA EN RUSIA 51. La guerra imperialista mundial La derrota de Rusia en la guerra. En el verano de 1914, estalló la guerra mundial. Esta guerra se venía preparando ya desde hacía mucho tiempo. Los grandes Estados capitalistas rivalizaban entre sí. Hacia principios del siglo XX, no había en el globo terrestre un solo trozo de tierra que no hubiera sido anexionado por algún Estado. Los capitalistas de los diversos países trataban de arrebatarse mutuamente las ricas tierras con su numerosa población. Alemania, especialmente, miraba con avidez las tierras anexionadas anteriormente, por la Gran Bretaña, Francia y Rusia; trataba de arrebatar a Inglaterra algunas de sus colonias africanas; a Rusia, Ucrania, Polonia y los países del Báltico; Rusia

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46 tendía a arrebatar a Turquía, Constantinopla; Inglaterra, por su parte, quería anexionar a su imperio Mesopotamia y Palestina, y Francia trataba de arrebatar a Alemania, Alsacia y Lorena. En los preparativos para esta guerra de rapiña, los capitalistas se dividieron en dos campos. En uno estaban Inglaterra, Francia y Rusia, que dependía de éstos. Su alianza se llamó Entente. En el otro estaban Alemania, Austria-Hungría, Turquía y Bulgaria. Casi todos los Estados de Europa sostenían a la Entente y fuera de Europa, la apoyaban los Estados Unidos de América y el Japón. La burguesía de los países beligerantes preparaba esta guerra de rapiña a espaldas del pueblo, y al comenzarla lo engañó una vez más, declarándola como guerra de salvación de sus patrias contra el enemigo. En Rusia ayudaban a la burguesía a mantener el engaño los partidos conciliadores pequeñoburgueses: los mencheviques y los s.r. Asimismo, los traidores, los socialdemócratas de la II Internacional, azuzaban a los obreros y campesinos de los Estados beligerantes unos contra otros. La guerra mundial duró cuatro años y costó a la humanidad, cerca de 3o millones de vidas. El ejército de la Rusia zarista sufrió las mayores pérdidas. Mientras los alemanes arrojaban sobre el ejército ruso una granizada de proyectiles, los ministros y los generales zaristas, lo dejaban sin armamento y sin proyectiles suficientes. Millares de soldados rusos perecían diariamente bajo el fuego de los cañones o de las ametralladoras alemanes, como también de enfermedades, pero los generales zaristas, obedeciendo las órdenes del zar Nicolás II y de la Entente, lanzaban a los soldados a nuevos ataques y no tenían en cuenta para nada las pérdidas; para ellos los soldados no eran sino carne de cañón. Ya durante los primeros meses, los ineptos generales zaristas hicieron perecer en los campos de Alemania un ejército entero de 200.000 hombres; pero en Rusia se movilizaban nuevos soldados; al principio, sólo jóvenes, pero más tarde comenzaron a enrolar también hombres de 40 años. Un total de 19 millones de hombres fueron enrolados en Rusia, para la guerra mundial. Pero este enorme ejército no la salvó de la derrota. Contribuyeron a ella los propios ministros y generales rusos, que junto con la zarina ponían en manos de los alemanes los secretos militares. El ejército zarista, ahogado en su sangre, pereciendo en los ataques de gases asfixiantes, helándose en las trincheras y vendido por sus propios generales, tuvo que retroceder. Hacia el año 1916, los alemanes se apoderaron de Polonia, de Lituania y de una parte de Letonia, pero no se veía el fin de la guerra. Ésta ocasionó una enorme ruina a la economía rusa. Faltaban metales, carbón, petróleo, parábanse las fábricas; los ferrocarriles ni siquiera estaban en condiciones de transportar tropas. El ejército y el

A. Shestakov pueblo estaban desnudos y descalzos; 1a población, tanto como los soldados en el frente, pasaban hambre. Disminuyó la siembra de cereales y no había gente para trabajar la tierra. Una enorme cantidad de caballos y de ganado vacuno fue requisada a los campesinos para el ejército. La guerra, al prolongarse excesivamente, descargó su terrible peso sobre los obreros y campesinos. Los bolcheviques durante la guerra. El Partido Bolchevique se manifestó contra la matanza mundial. Lenin y el Partido llamaban a los obreros y a los campesinos a volver las armas contra sus opresores y desenmascaraban la infamia de los mencheviques y de los s.r. y sus amos, los capitalistas. Ya en los primeros días de la guerra, las organizaciones obreras fueron deshechas y clausuradas. El periódico de los bolcheviques, la “Pravda”, fue suspendido ya en vísperas de la declaración de la guerra. Los diputados bolcheviques de la Cuarta Duma del Estado fueron desterrados a Siberia por haber hecho llamamientos contra la guerra e incitado a los obreros a la revolución. Difícil fue el trabajo de los bolcheviques durante los años de la guerra: a Lenin le separaban de Rusia fronteras y frentes, otros dirigentes del Partido se encontraban en el destierro y muchos estaban encarcelados. No obstante, la labor de los bolcheviques no cesaba. El movimiento revolucionario durante los años de la guerra. Bajo la dirección de los bolcheviques, comenzaron en Rusia numerosas y frecuentes huelgas de masas. En 1915, hubo ya 928 huelgas, y entre enero y febrero de 1917, 1330. Los obreros continuaban la lucha bajo la consigna de: “¡Abajo la guerra! ¡Abajo la autocracia zarista!” Los obreros de Petrogrado (así se llamó Petersburgo desde 1914 hasta 1924) lucharon en las primeras filas. En octubre de 1916, organizaron una gran huelga política contra la guerra y la autocracia zarista e, incluso, llegaron a hacer pasar a su lado un regimiento de soldados. Los campesinos también apoyaban a los obreros, levantándose en las aldeas y luchando contra la guerra, contra los terratenientes y las leyes agrarias de Stolypin. Pero los campesinos más avanzados se encontraban en el ejército, donde crecía el descontento, y muy pronto, bajo la influencia de los bolcheviques enviados por el Partido para trabajar entre los soldados, comenzaron las manifestaciones de hostilidad contra la guerra. En el frente, los soldados del ejército del zar empezaban a fraternizar con los alemanes y austriacos, como también ocurrió en otros frentes de los Estados beligerantes. Los soldados exigían el cese de la sangrienta matanza. Las nacionalidades oprimidas empezaron también

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Compendio de historia de la URSS a alzarse, durante la guerra, en lucha revolucionaria, contra el gobierno zarista. Los fuertes tributos, la requisa de ganado y la violencia para con los trabajadores provocaron un gran descontento. Este descontento aumentó al comenzar el reclutamiento de gente para los trabajos de retaguardia. En 1916, se insurreccionaron los kasajes, los kirguizes, los usbekes, los tadzhikes y los turkmenes. Asaltaban las ciudades, entablaban combates con las tropas zaristas y la policía, mataban a los jefes cantonales, lacayos de las autoridades zaristas. Los kasajes crearon sus destacamentos armados de combate y se sublevaron al mando de su valiente héroe: Amangueldi Imánov. Los usbekes insurrectos destruían las vías férreas, para impedir el transporte de tropas; incendiaban las estaciones y cortaban los hilos telegráficos. En Kirguizia, los insurrectos consiguieron armas, apoderándose de un convoy militar, y en las montañas instalaron herrerías y talleres para la elaboración de la pólvora. Las autoridades zaristas enviaron contra los insurrectos tropas armadas de cañones, ametralladoras y carros blindados, que ahogaron la insurrección en la sangre de las víctimas y en el humo de las aldeas y “aúles” incendiados. Pero la lucha unida de los obreros, de los campesinos, de los soldados, y de las nacionalidades oprimidas para aplastar al zarismo y terminar la guerra crecía cada vez más. 52. Derrocamiento del zarismo en febrero del año 1917 La insurrección en Petrogrado. El zar Nicolás II y sus ministros no sabían ya qué hacer ante la derrota en el frente y la revolución que se avecinaba, y se agitaban sin tomar ninguna decisión; incluso el partido burgués de los "cadetes" (“constitucional demócrata”) con su jefe Miliukov, dejó de apoyar al zar, debido a la derrota en el frente. Pero este partido también temía la revolución. La burguesía resolvió destronar a Nicolás II y sustituirlo por su hermano Mijaíl, aplastar el incipiente movimiento revolucionario y proseguir la guerra. La gente allegada al zar Nicolás II le aconsejaba terminar la guerra, concertar la paz con los alemanes sin contar con los aliados (paz separada) y después reprimir la revolución. Los planes del zar y de la burguesía no llegaron a realizarse, pues la insurrección de los obreros y soldados, que comenzó en febrero de 1917, les tomó la delantera. A principios del año 1917, los obreros de Petrogrado, hambrientos y agotados por la guerra, se declararon en huelga. Los bolcheviques dirigían la lucha y penetraban también en los cuarteles, exhortando al ejército a apoyar a los obreros en la lucha contra el zar. Obreros y obreras se manifestaban por las calles gritando: - ¡Abajo la guerra! ¡Abajo el gobierno zarista! ¡Pan! ¡Paz! Pero los obreros comprendieron en seguida, que solamente con huelgas no sería posible triunfar sobre el gobierno zarista; que sería necesaria la insurrección armada, y se insurreccionaron. Los ministros zaristas dieron la orden de fusilar a los obreros sin dar cuartel a nadie; en el centro de la ciudad, sobre los tejados y buhardillas de las casas, la policía emplazó ametralladoras que tiraban contra los manifestantes. La lucha heroica de los obreros de Petrogrado atrajo también a los soldados al lado de la revolución. El 27 de febrero, las tropas de Petrogrado se negaron a tirar contra los obreros y comenzaron a pasarse al lado del pueblo. Obreros y soldados insurrectos detuvieron a los ministros zaristas y los metieron en la cárcel, poniendo en libertad a los revolucionarios. La muchedumbre incendió los edificios de la policía y los tribunales. Toda la juventud obrera, así como las mujeres obreras, participaron en la insurrección, al lado de sus hermanos y maridos. El zar Nicolás, II, que no se encontraba entonces en Petrogrado, envió desde el frente tropas contra el pueblo insurrecto, pero los obreros y soldados revolucionarios salieron a su encuentro, y explicándoles el objeto de su lucha, los convencieron para que no cumplieran las órdenes del zar y de los generales: la revolución celebraba el triunfo sobre el poder zarista. Al llegar la noticia del triunfo de la revolución en Petrogrado al frente y a otras ciudades, los obreros y los soldados derribaron también allí al poder zarista. Siguiendo el ejemplo de la primera revolución de 1905, se crearon Soviets en todas partes, pero éstos no eran ya solamente de diputados obreros, sino Soviets de Diputados de Obreros y Soldados. En esto se manifestaba la diferencia entre la revolución de febrero de 1917 y la revolución de 1905. Los Diputados de los soldados en los Soviets eran, en el fondo, diputados campesinos, vestidos de uniforme, con motivo de la guerra. Esto quiere decir que los Soviets de Diputados obreros y soldados eran, en realidad, Soviets de Diputados de obreros y campesinos; lo cual significaba que la alianza entre éstos contra el poder zarista estaba realizada, y los mismos Soviets se transformaron en órganos de esta alianza. Sin ella ni el pueblo hubiera podido derribar al zar, ni conseguir el triunfo de la revolución. Dos poderes. La burguesía supo utilizar a los políticos pequeño-burgueses: mencheviques y s. r., que constituían la mayoría en los Soviets, y con su ayuda tomar el poder en sus manos. Éstos, traidores a la revolución, dieron la posibilidad a la burguesía de crear un Gobierno Provisional burgués. Pero, junto a este gobierno, continuaba también la

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48 existencia de los Soviets; en el país, pues, se crearon dos poderes. La burguesía, como los mencheviques y los s.r. atrincherados en los Soviets, se empeñaban en continuar la guerra con Alemania hasta la victoria final. La tierra se encontraba, como siempre, en manos de los terratenientes; y los capitalistas continuaban expoliando a los obreros. Continuaba la opresión de las nacionalidades de Rusia. Lenin, en sus cartas desde el extranjero, y los bolcheviques, dirigidos por el camarada Stalin vuelto del destierro, desenmascaraban y descubrían ante el pueblo al Gobierno Provisional y el engaño de los mencheviques y de los s.r. El 3 de abril de 1917. Lenin, a costa de grandes esfuerzos regresó del extranjero a Rusia. A recibirlo acudió todo el Petrogrado revolucionario: los obreros, los marineros y los soldados. Los vítores eran interminables. Lenin se subió a un carro blindado, y desde allí habló al pueblo, que le escuchaba silencioso, y lanzó el ardiente grito de: “¡Viva la revolución socialista mundial!” Éste fue un llamamiento que incitaba a la lucha contra el Gobierno Provisional burgués para la instauración del poder de la clase obrera, a favor del socialismo. XII. LA GRAN REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE EN RUSIA 53. Preparación de la revolución socialista por los bolcheviques Las masas siguen a los bolcheviques. Vuelto Lenin a Rusia, el Partido convocó una Conferencia de los bolcheviques. Delegados de los 80.000 miembros del Partido, venidos de todos los rincones de Rusia, se reunieron en Petrogrado. Asistieron también a la conferencia Mólotov, Voroshílov, Sverdlov, Kuibishev, Dzerzhinski, y otros muchos. Lenin y Stalin dirigían el trabajo de la conferencia; señalaron en ella que la clase obrera había cumplido solamente la primera tarea: la destrucción de la autocracia zarista en Rusia; había que realizar aun la segunda: realizar la revolución socialista; al Partido le aguardaba aun una lucha difícil y seria, porque la burguesía, que había empezado gobernar el país, no dejaría el poder sin una resistencia feroz. Exhortaban al Partido a conquistar la mayoría en los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados, lo mismo que en los de Diputados Campesinos, y a arrojar de todos ellos a los mencheviques y a los s.r. Lenin y Stalin llamaban a los bolcheviques a organizar las masas para luchar por la revolución socialista, para cuyo triunfo, decían, la clase obrera, en estrecha alianza con los campesinos más pobres, debía derribar el poder de la burguesía. Es preciso refrenarla, arrancar la tierra de manos de los terratenientes y entregársela en usufructo a los campesinos, dar la libertad a las nacionalidades oprimidas de Rusia y cesar inmediatamente la guerra.

A. Shestakov Las proposiciones de Lenin y Stalin fueron aceptadas por la Conferencia. Los bolcheviques desplegaron una formidable labor entre las masas de obreros, soldados y marineros, así como entre los campesinos. Aclararon las resoluciones de la Conferencia y llamaron al pueblo a luchar contra el Gobierno Provisional, para instaurar el Poder de los Soviets, cesar la guerra y entregar inmediatamente toda la tierra a los campesinos. En Petrogrado comenzaron las manifestaciones de obreros y soldados, y en el mes de Abril se organizó la grandiosa manifestación en la que los manifestantes obreros y soldados llevaban banderas con las consignas bolcheviques de: - ¡Abajo la guerra! - ¡Abajo los ministros capitalistas! - ¡Todo el poder a los Soviets! El Gobierno Provisional, junto con los mencheviques y los s.r., se vieron obligados a relevar de sus puestos a Guchkov y Miliukov, los ministros capitalistas más odiados por el pueblo, incorporando a algunos mencheviques y s.r. Pero la política del Gobierno seguía siendo la misma que antes. La guerra continuaba, los terratenientes disponían de la tierra, las nacionalidades oprimidas continuaban sin derechos, y a los obreros les amenazaban con el lockout. La moral revolucionaria de las masas crecía. Se daba cada vez mayor crédito a las palabras de los bolcheviques, y su Partido se fortalecía. A comienzos de Junio de 1917, se celebró en Petrogrado el Ier Congreso de los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados de toda Rusia. En dicho Congreso, los mencheviques y los s.r. tenían aún la mayoría, y consiguieron que el Congreso aprobara la proposición de apoyo al gobierno burgués y la ofensiva en el frente. Ésta comenzó inmediatamente, terminando con la derrota del Ejército ruso. Los soldados no querían ir al combate, se negaban a batirse por los intereses de la burguesía, exigían la entrega de todo el poder a los Soviets. En vano el s.r. Kerenski, ministro de la guerra del Gobierno Provisional, persuadía a los soldados a derramar su sangre por una causa que les era ajena. “La que necesita la guerra, es la burguesía -contestaban los soldados- que vaya, pues, ella misma a combatir”. El Gobierno Provisional ordenó fusilar a los soldados que se negaban a ir al combate. Éstos se convencían cada vez más de que los mencheviques y los s.r. traicionaban sus intereses, y se pasaban al lado de los bolcheviques. De nuevo comenzaron en las principales ciudades de Rusia manifestaciones de obreros y soldados. La manifestación de julio y la sublevación del general Kornílov. Llegó el verano de 1917. El Gobierno Provisional, como antes, no satisfizo ni una sola de las reivindicaciones de los obreros, ni de los soldados, ni de los campesinos, ni de las

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nacionalidades oprimidas de Rusia. destacamentos de oficiales, cosacos y la sección más Pero la ruina en la industria y en las vías férreas atrasada de las tropas, haciéndolos avanzar sobre aumentaba; las fábricas y los talleres paraban, no Petrogrado, con el fin de aniquilar a los Soviets de había materias primas, ni combustible. Faltaba el Diputados de Obreros y Soldados, aplastar a los pan, la carné: sobre el pueblo cernías e hambre. obreros y campesinos, y declararse gobernante, con La lucha de los obreros contra los capitalistas y su poder ilimitado, de toda Rusia. gobierno se agudizaba; las huelgas se sucedían, los Al llamamiento de los bolcheviques, se levantaron obreros organizaban sus destacamentos armados: la los obreros y las tropas de Petrogrado. Los agitadores Guardia Roja. En las aldeas comenzaron revolucionarios, obreros y soldados, enviados al insurrecciones de campesinos. encuentro de las tropas de Kornílov, expusieron ante Los soldados huían del frente a miles. Las los soldados de dicho general, las verdaderas nacionalidades oprimidas, no habiendo recibido la liberación intenciones por parte del del Gobierno mismo. Provisional, Los soldados reclamaron de sus los justas reiv El 3 de julio de 1917, los obreros, soldados y regimientos de Kornílov se negaron a tomar parte en marineros de Petrogrado, en masa, salieron en la acción contra la revolución, fracasando la conjura manifestación con consignas bolcheviques. La de la burguesía. Presionado por los obreros y los burguesía, de común acuerdo con los mencheviques campesinos, Kerenski tuvo que detener a Kornílov y y los s.r., llamó del frente a tropas seleccionadas de encarcelarlo. yúnkers (cadetes) y de kulaks, masacro esta El triunfo de los obreros y soldados sobre manifestación y destruyó las organizaciones obreras. Kornílov reforzó aún más la influencia del Partido Los yunkers y los oficiales, asaltaron la redacción Bolchevique. del periódico “Pravda”; se detenía a. los Después de la sublevación de Kornílov, los bolcheviques y se los metía en la cárcel; de nuevo obreros y los soldados comenzaron a expulsar de los tuvieron que vivir en la ilegalidad. El Gobierno Soviets a los mencheviques y a los s.r., eligiendo, en Provisional ordenó detener a Lenin, que, a insistencia su lugar, a los bolcheviques. En el otoño de 1917, la del Partido, se escondió. Vistiéndose de obrero y, con mayoría en los Soviets de Petrogrado y de Moscú era un pasaporte a nombre de Ivanov, se ocultó en una de los bolcheviques. Los Soviets se convirtieron en choza de los alrededores de Petrogrado, cerca de verdaderos centros de la revolución proletaria: Sestroretsk, pasando más tarde de aquí a Finlandia. armaron a los obreros, crearon la Guardia Roja y En vano los sabuesos de la policía burguesa trataban prepararon la insurrección armada. de cazar a Lenin; los obreros cuidaban por todos los Lenin, escondiéndose del gobierno burgués, medios a su querido jefe. apareció a principios de Octubre en Petrogrado, para La burguesía hacía de las suyas tanto en la ponerse al frente de la insurrección. Él decía que el retaguardia, como en el frente. Hasta los obreros más triunfo de los obreros ya estaba asegurado, que había atrasados llegaron a comprender adónde conducen que comenzar inmediatamente la insurrección los mencheviques y los s.r., que defienden siempre armada, derribar al gobierno de la burguesía, de los los intereses de la burguesía. En las filas de los mencheviques y de los s.r. e instaurar el Poder de los bolcheviques ingresaban cada vez más obreros. El Soviets. número de los miembros del Partido Bolchevique aumentó a 200.000. 54. El triunfo de la revolución socialista A fines de Julio se reunió en Petrogrado el VI La Insurrección victoriosa del 25 de Octubre (7 Congreso del Partido Bolchevique. de Noviembre actual) de 1917. El Partido Lenin no asistió al Congreso por hallarse en Bolchevique se preparaba para el combate decisivo, clandestinidad y su dirección estuvo en manos de final: para el derrocamiento a mano armada del poder Stalin, que hizo un llamamiento al Partido para de la burguesía. preparar la insurrección armada. El momento para la insurrección fue escogido con El Congreso trazó el camino que conducía a la acierto. La guerra mundial continuaba; en Rusia la victoria de la revolución socialista y organizó los mayoría de los obreros seguían a los bolcheviques; medios de lucha contra la desorganización los partidos conciliadores de los mencheviques y de económica del país. los s.r. perdieron la confianza de los trabajadores. Los delegados, una vez de vuelta a sus puntos de Muchos Soviets de Diputados de Obreros y Soldados partida, empezaron a preparar a los obreros y a los se encontraban en manos de los bolcheviques; los campesinos pobres para la insurrección contra el obreros tenían sus sindicatos fuertes y su Guardia Gobierno Provisional, para el derrocamiento de su Roja; los campesinos no querían esperar a que se poder y la instauración del de los Soviets, es decir el convocara la Asamblea Constituyente, como les poder de los obreros y de los campesinos. aconsejaban los conciliadores, s.r. y mencheviques, y Entonces la burguesía y los terratenientes siguieron a los bolcheviques, que exigían que se organizaron una conjura contra la revolución. Por su apoderaran inmediatamente de las tierras de los encargo, el general Kornílov concentró grandes terratenientes. Los campesinos arrojaron de sus

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50 posesiones a los terratenientes y se apoderaron de sus tierras. Los soldados no deseaban continuar la guerra; rechazaron la orden de Kerenski de continuarla hasta el final victorioso y exigían la paz. En contra del Gobierno Provisional de Kerenski, ya se alzaban no sólo los obreros y campesinos, sino también las nacionalidades oprimidas de Transcaucasia, Ucrania, Bielorrusia, Asia Central y Finlandia. Los bolcheviques preparaban con toda energía la insurrección y fue cuidadosamente elaborado el plan de la misma. Pero en las jornadas más decisivas de los preparativos para ella, Kamenev y Zinóviev, deliberadamente, y Trotski con su charlatanería vanidosa, delataron a la burguesía los planes y la fecha fijada para la insurrección. El Gobierno Provisional, enterado por los traidores, movilizó con toda premura tropas adictas para combatir la insurrección, pero los días del poder de la burguesía estaban contados. El Comité Central del Partido Bolchevique creó un centro de combate para dirigir la insurrección, a la cabeza del cual se puso a Stalin. Cumpliendo la línea directiva de Lenin, el 24 de Octubre de 1917, el centro de combate inició la insurrección; al frente de ella se puso el mismo Lenin. Los guardias rojos, los soldados y los marineros revolucionarios de Kronstadt se alzaron como un solo hombre al llamamiento del Partido Bolchevique. La intrepidez, el empuje revolucionario y la disciplina de los soldados de la revolución dieron rápidamente resultados. Todas las instituciones gubernamentales y los puntos estratégicos de Petrogrado fueron ocupados por los guardias rojos. En el Palacio de Invierno se hicieron fuertes los ministros del Gobierno Provisional con destacamentos de oficiales y cadetes (“yúnkers”). Las tropas revolucionarias rodearon con un estrecho cerco al Palacio. El crucero revolucionario “Aurora” y tres torpederos entraron en las aguas del río Nevá. El sitio del Palacio se prolongó hasta la noche; al obscurecer, sólo el enorme Palacio de Invierno estaba iluminado; por la noche la lucha se intensificó. Traquetearon las ametralladoras, oíanse las descargas de los fusiles y comenzó el tiroteo entre las tropas atrincheradas en el Palacio y los revolucionarios que lo atacaban. Los guardias rojos comenzaron el asalto. Los bolcheviques, que dirigían la toma del Palacio de Invierno, propusieron a los sitiados capitular; éstos no contestaron. A una señal, los cañones de la fortaleza de Pedro y Pablo abrieron fuego sobre el Palacio. Rugieron los cañones del crucero “Aurora”, el fuego de la artillería hizo su efecto. Las ametralladoras enmudecieron en el Palacio. Las tropas de la revolución irrumpieron en él. Los oficiales y los “yúnkers” aun continuaron disparando, pero pronto se rindieron; por un pasillo estrecho

A. Shestakov entraron los guardias rojos en el salón circular del Palacio, donde se encontraban algunas personas asustadas alrededor de una mesa: era el último Gobierno burgués de Rusia. Kerenski ya no estaba allí, había tenido tiempo de huir y de ocultarse. En nombre de la revolución, todos los ministros fuero declarados presos y conducidos a la fortaleza. El triunfo de la revolución proletaria en todo el país. La clase obrera celebraba su triunfo. El 25 de Octubre los petrogradenses leían con profunda emoción el llamamiento escrito por Lenin, en el que decía que el Gobierno Provisional había caído, que el poder había pasado a manos de los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados. La causa por la que había luchado el pueblo, la cesación de la guerra, la supresión de la propiedad de los terratenientes sobre la tierra, la creación de un Gobierno Soviético, -ya estaba asegurada, y ya iba ser posible el establecimiento del control obrero en las fábricas y talleres para combatir la ruina económica. En seguida abrió sus sesiones el II Congreso panruso de los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados. Lenin presentó los 3 primeros decretos de la Gran Revolución Proletaria: sobre la paz, sobre la tierra y sobre el poder; y el Congreso los ratificó. El decreto sobre la paz proponía a todos los Estados beligerantes entablar inmediatamente negociaciones para acabar la guerra y firmar la paz sobre la base de la igualdad de derechos. El decreto sobre la tierra liquidaba la casta de los terratenientes, abolía la propiedad privada sobre ella, entregándola en usufructo a todos los trabajadores. Los campesinos obtuvieron de manos del Poder Soviético más de 150 millones de hectáreas de tierra. El tercer decreto entregaba el Poder del país a los Soviets. Nuestra patria se convirtió en República Soviética. El Congreso eligió un Comité Ejecutivo y un Consejo de Comisarios del Pueblo (Sovnarkom) de la Rusia Soviética, presidido por Lenin. El camarada Stalin fue elegido Comisario del Pueblo para los Asuntos de las Nacionalidades. Poco después del Congreso, el camarada Sverdlov fue elegido presidente del Comité Central Ejecutivo. La nueva sobre el triunfo del proletariado en Petrogrado se extendió rápidamente por todo el país. En una serie de ciudades, los obreros tuvieron que sostener duros combates para adueñarse del poder. En Moscú, los oficiales y los “yúnkers” se apoderaron del Kremlin y de una serie de importantes edificios. Los obreros guardias rojos tuvieron que hacer trincheras y emprender una verdadera batalla campal contra los contrarrevolucionarios; una semana entera duraron los combates en Moscú, y, solamente mediante el fuego de los cañones, los obreros y los soldados obligaron a los oficiales y los “yúnkers” rendirse.

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Compendio de historia de la URSS De todas las ciudades de Rusia llegaban a Petrogrado telegramas y comunicaciones anunciando el paso del poder a los Soviets. Las nacionalidades de Siberia, del Asia Central, de Bielorrusia, de la región del Volga y de las regiones de Ucrania, con ayuda del Gobierno Soviético, se liberaban del yugo secular de la burguesía y de los terratenientes. El triunfo de la Revolución Socialista Soviética se explica, pues, por las siguientes causas: 1) El gobierno burgués del s.r. Kerenski fracasó definitivamente, ante los ojos de los obreros y de los campesinos. Kerenski trataba de conseguir la continuación de la guerra hasta la victoria final, mientras que los obreros, los campesinos y los soldados exigían la terminación de la guerra y que se firmara la paz. Kerenski trataba de conseguir que los terratenientes conservaran las tierras, mientras que los obreros y campesinos exigían la inmediata confiscación de ellas en favor de estos últimos. Kerenski trataba de conseguir sojuzgar a los obreros, mientras que éstos y los campesinos reclamaban a su vez sojuzgar a los dueños de las fábricas y talleres y establecer el control de las organizaciones obreras sobre ellos. 2) La segunda causa consiste en que, sobre la base de estas reivindicaciones, se formó y cristalizó la alianza firme entre los obreros y campesinos, en forma de Soviets de Diputados de Obreros y Soldados, contra el Gobierno Provisional burgués y sus voceros: los s.r. y los mencheviques, y para apoyar al Partido Bolchevique. 3) La tercera causa consiste en que los obreros y los campesinos, en masa, se apartaron de los conciliadores, s.r. y mencheviques, y se agruparon estrechamente en torno al Partido Bolchevique, reconociendo a éste como su jefe y dirigente. Sin las causas apuntadas, la revolución de Octubre no hubiera podido triunfar. El Partido Bolchevique, organizador del Estado Soviético. Ya desde los primeros días del triunfo de la Gran Revolución Proletaria, Lenin y Stalin emprendieron la organización del Estado Soviético como unión socialista fraternal de todas las nacionalidades. Éstas recibieron del Poder Soviético la emancipación completa, como no la tenía ninguna nacionalidad en el mundo. A continuación de los decretos sobre la paz y la tierra, fue decretado el del control obrero. Éste se establecía sobre los capitalistas, en las fábricas y en los talleres, sobre la producción, el almacenamiento de mercancías, la compra y venta de todos los productos y primeras materias. El Consejo de Comisarios del Pueblo declaró que se negaba a pagar a los Estados extranjeros todas las deudas. Pero los enemigos del Poder Soviético, los terratenientes, capitalistas, generales y popes, estando con ellos de acuerdo también los mencheviques y los s.r. derrotados en las principales ciudades y centros del país, huyeron hacia las regiones fronterizas de Rusia. En el Don, en la región occidental de Ucrania, en el Cáucaso, en las estepas de Orenburgo y en Siberia, intentaron hacerse fuertes y organizar una campaña militar contra el Poder Soviético, pero tenían pocas fuerzas propias: los obreros y los campesinos no les siguieron. Las sublevaciones y las conjuraciones que organizaban los mencheviques y los s.r. fracasaron. La Guardia Roja y la Comisión Extraordinaria Panrusa (Vecheká) creada para combatir la contrarrevolución y a cuyo frente se hallaba F. E. Dzerchinski bastaron para liquidar esas conjuraciones de los s. r., de los mencheviques y sus aliados, los “cadetes”. La lucha del Poder Soviético contra las conjuraciones contrarrevolucionarias vino a ser mucho más difícil luego, cuando los rebeldes “cadetes”, s. r. y mencheviques empezaron a recibir una ayuda militar de los Estados capitalistas. Esto era la intervención militar de los Estados capitalistas contra el Poder de los Soviets y el régimen soviético. La lucha de los Soviets contra la intervención duró tres años enteros. XIII. LA INTERVENCIÓN, MILITAR Y LA GUERRA CIVIL 55. La lucha de los soviets por la paz. Anexión de Ucrania por los alemanes La paz con Alemania. Si bien la guerra continuaba, el viejo ejército de Rusia era incapaz de seguir luchando y se dispersaba. Los soldados volvían a sus hogares en los techos de los vagones, en los parachoques y en los frenos de los trenes. El país y el ejército, extenuados por la guerra, necesitaban una tregua. El Consejo de Comisarios del Pueblo, basándose en el decreto ratificado por el II Congreso de los Soviets, se dirigió a todos los países beligerantes con la proposición de firmar la paz general. Los gobiernos de Inglaterra y Francia, a los que se unieron entonces los Estados Unidos de América, dieron la callada por respuesta. Alemania y sus aliados, agotados por la guerra aún más que Inglaterra y Francia, entablaron negociaciones de paz con el Poder Soviético. Alemania quería quedarse con parte de las tierras arrebatadas a la Rusia Soviética. Los soberbios generales alemanes tuvieron que negociar con los delegados de los obreros y de los campesinos del país soviético, y presentaron a esta delegación condiciones de paz verdaderamente de rapiña. Como nuestro viejo ejército se había desmoronado sin haberse aún creado otro nuevo, y como tampoco podía ser creado en un período de tiempo tan breve el nuevo Ejército Rojo regular, los Soviets no pudieron proseguir la guerra. Por esto, Lenin comprometió a Trotski, que formaba parte de la delegación, para firmar el tratado de paz con los

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52 alemanes, pero éste, llevando manifiestamente “aguas al molino” de los alemanes y provocándolos a emprender una nueva ofensiva contra el país soviético desarmado, frustró las negociaciones de paz. Los alemanes aprovecharon la ocasión y comenzaron una nueva ofensiva, ocupando una parte de las tierras soviéticas. Sus tropas se acercaban a Petrogrado. A insistencia de Lenin, se firmó rápidamente, en Brest-Litovsk, la paz con los alemanes que fue llamada “paz de Brest”. Por ella, la Unión Soviética, además de perder las tierras soviéticas que le habían sido ocupadas por Alemania, tuvo que hacer al militarismo alemán otras concesiones humillantes. Estas pérdidas se las debe el país al traidor Trotski y a su auxiliar Bujarin, que trataron por todos los medios de frustrar la firma de la paz de Brest. Lenin y Stalin, al consentir esta paz desventajosa, no dudaron que llegaría un momento en que la revolución triunfaría en Alemania, en tanto, que el Poder Soviético en Rusia tendría tiempo de crear el Ejército Rojo, se fortalecería y sabría recuperar lo perdido. Entonces los Soviets consiguieron una tregua y emprendieron la restauración de la economía nacional, así como la creación y el fortalecimiento del Ejército Rojo, el cual fue creado en 1918. Los alemanes se apoderan de tierras soviéticas. Si bien la paz de Brest, firmada entre el Gobierno Soviético y los alemanes, comprendía a todo el territorio del Estado Soviético, Ucrania inclusivo, algunos delegados ucranianos, sobornados por los alemanes, no quisieron someterse al Gobierno Soviético y pactaron su propio tratado de paz con los alemanes. Basándose en este tratado traicionero, Ucrania, en vez de República Soviética, fue declarada República burguesa y, si los Soviets se hubiesen opuesto a ello, los alemanes se habían comprometido a ayudar con sus tropas al gobierno burgués ucraniano, que entonces se denominaba Rada Ucraniana. Los usurpadores alemanes aprovecharon este tratado e invadieron con sus tropas el territorio de Ucrania, apoderándose de ella. Más tarde hicieron lo mismo con el Don y la Georgia. El ejército alemán, en su avance, disolvía a los Soviets y ahorcaba a los bolcheviques, así como a los obreros y campesinos que sostenían el Poder Soviético. Las fuerzas del Ejército Rojo eran entonces aún muy débiles, pero no cedieron a los alemanes las tierras soviéticas sin lucha. Dirigía los destacamentos obreros de mineros del Don, de campesinos pobres y de marineros revolucionarios, Kliment Efrémovich Voroshílov, el obrero cerrajero de Lugansk, muy querido entre los obreros, bolchevique valiente a carta cabal y uno de los mejores discípulos de Lenin y Stalin. Durante mes y medio, los destacamentos de Voroshílov se batieron en el Don contra los alemanes y los destacamentos de cosacos blancos que

A. Shestakov avanzaban. Los cosacos volaron el puente sobre el río Don, y los combatientes rojos, bajo granizada de balas y proyectiles de los cosacos blancos, tendieron otro puente sobre dicho río. Una parte de la gente trabajaba y la otra se batía con los cosacos. Voroshílov alentaba a los combatientes infundiéndoles seguridad con el ejemplo de su valor personal; consiguió que los rojos pasaran por el Don y los llevó a Tsaritsin (actualmente Stalingrad). Las tropas alemanas y austriacas se instalaron por toda Ucrania. Los alemanes hicieron hetman y jefe de Ucrania a Skoropadski, latifundista ucraniano y general zarista, restituyendo a los terratenientes las tierras y a los capitalistas sus fábricas. Las organizaciones obreras en Ucrania fueron disueltas. Los terratenientes, los capitalistas y los militaristas alemanes descargaron sobre la clase obrera y los campesinos toda clase de represiones y crueldades: fusilamientos, horcas; etc.; cogían el ganado a los campesinos y les arrebataban los cereales de los graneros. Diariamente partían para Alemania y Austria trenes cargados de grano, azúcar, tocino, carne, carbón y mineral de hierro. El saqueo y las violencias de los usurpadores alemanes sublevaron a los obreros y a los campesinos ucranianos. Especialmente se hizo famoso en su valiente lucha contra los alemanes Nicolás Shchors, hijo de un ferroviario, que luchó contra los enemigos de los obreros y de los campesinos ucranianos, con el mismo heroísmo que el héroe del pueblo ruso Vasili Ivánovich Chapáiev. Los alemanes se mantuvieron en Ucrania muy poco tiempo; sus soldados a duras penas resistían a los obreros y campesinos ucranianos insurreccionados, y cuando, a fines de 1918, estalló en Alemania la revolución, los soldados alemanes se apresuraron a marchar. Ucrania volvió a ser soviética. La paz de rapiña de Brest con los alemanes fue anulada por el Poder Soviético. 56. La república de los soviets presionada por un círculo de intervención y contrarrevolución Las fábricas y los talleres, propiedad del Estado. La lucha por el pan. Rusia, arruinada por la guerra mundial, inició la revolución socialista en medio de la decadencia extrema de toda su economía. Los dueños de las fábricas y de los talleres no querían someterse al control obrero, inutilizaban y destrozaban las máquinas y no las reparaban; dejaban las fábricas sin materias primas y sin combustible y, a veces, las cerraban. El Poder Soviético desplegó una lucha decisiva contra estos enemigos, que trataban de ahogar la revolución por estos medios. Se arrebataron a los capitalistas los bancos, los ferrocarriles, y más tarde, las fábricas y los talleres. En el año 1918, las empresas de los capitalistas pasaron a ser propiedad del Estado Soviético. Se designó como directores de las fábricas y talleres

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Compendio de historia de la URSS obreros e ingenieros soviéticos. Pero, debido a la falta de combustible y de materias primas, no fue posible ponerlas en marcha inmediatamente. En el país faltaba el pan. Los kulaks, enemigos encarnizados de la revolución, escondían los cereales en pozos, los dejaban pudrirse, los vendían a precios exorbitantes a los especuladores, con tal de no dárselos al Estado Soviético y al Ejército Rojo. El transporte a los centros obreros de Rusia desde las regiones productoras de cereales era interrumpido por los contrarrevolucionarios, que se levantaban contra el Poder Soviético, y por los intervencionistas. La revolución estaba amenazada de muerte por el hambre. Al llamamiento de Lenin, los obreros crearon destacamentos de abastecimiento, para recoger los sobrantes de cereales en el campo y para combatir a los kulaks. A proposición de Lenin, se organizaron en el campo Comités de campesinos pobres (Combedy), que ayudaban a los destacamentos de abastecimientos a arrebatar los cereales y el ganado a los kulaks, y entregárselos a los campesinos pobres. El Partido y los Comités de campesinos pobres atrajeron también a los campesinos medios a la alianza y a la amistad con la clase obrera y con los campesinos pobres. Ellos, al ver que el Poder Soviético les proporcionaba tierra, los defendía contra los terratenientes y destrozaba a los enemigos, comenzaron a luchar por los Soviets junto a la clase obrera y campesinos pobres. Inglaterra, Francia y Japón comienzan la intervención militar en el país de los Soviets. La burguesía extranjera temía que las chispas del incendio revolucionario de Rusia fueran a encender la revolución en el mundo entero. Los capitalistas extranjeros tampoco podían hacerse a la idea de no seguir expoliando a los obreros y campesinos rusos, como sucedía antes de la revolución. Los gobiernos burgueses de Inglaterra, Francia y Japón, en alianza con los terratenientes y la burguesía de Rusia, iniciaron la guerra civil contra el Poder Soviético. En la primavera del año 1918, los checoslovacos, cogidos prisioneros por los rusos durante la guerra mundial, con el apoyo de Francia promovieron una insurrección contrarrevolucionaria contra la Rusia Soviética. Los s.r. y los mencheviques, junto con los checoslovacos, se apoderaron de una parte del Volga, de los Urales y de Siberia. En el verano del año 1918, los ingleses desembarcaron sus tropas en Arjánguelsk, sobre el Mar Blanco, y ayudaron a los guardias blancos a derribar allí el Poder Soviético. En Vladivostok, desembarcaron sus tropas los japoneses. Todos estos Estados burgueses, que comenzaron la guerra contra el Poder Soviético, formaban entonces la llamada Entente, es decir, alianza o Aliados. La Entente, con ayuda de los “cadetes” (c.d.), de los mencheviques y de los s.r., provocaba levantamientos en varias ciudades de la Rusia Soviética. La burguesía pagaba bandidos para asesinar a los jefes de la revolución, y así cayeron muertos el bolchevique Uritsky y el querido orador bolchevique de los obreros petrogradenses, Volodarsky. En el otoño de 1918, fue cometido por los s.r. un atentado contra V. I. Lenin en una de las fábricas de Moscú, después de un mitin. Lenin, desangrándose, fue conducido a su casa y durante muchos días luchó contra la muerte. Todos los trabajadores seguían ansiosamente la marcha de su enfermedad, y dieron un respiro de alivio, llenándose de júbilo, cuando Illich, ya repuesto, volvió de nuevo a gobernar el Estado. Hacia aquella época, los Estados de la Entente se apoderaron de la costa del Mar Blanco, de los Urales y de Siberia. Los cosacos blancos trataban de apoderarse de Tsaritsin, una importante ciudad sobre el Volga, y cortar el transporte de cereales al centro del país. El Comité Central del Partido Bolchevique envió al camarada Stalin para la defensa de Tsaritsin. Allí se encontró con Voroshílov, que había llegado con los destacamentos rojos de la cuenca del Donets. Durante días enteros, sin descanso, Stalin trabajó en la fortificación del frente de Tsaritsin. Aniquilaba a los traidores, que se infiltraban en la retaguardia del Ejército Rojo, se preocupaba del armamento y del aprovisionamiento de las tropas, enviaba por el Volga cereales a los obreros de Moscú, Petrogrado y otras ciudades. Repetidas veces los cosacos blancos intentaron en vano tomar Tsaritsin: Stalin y Voroshílov les asestaron golpe tras golpe y mantuvieron esta importante ciudad. También Astrajan se batía con los blancos. Al frente del Ejército Rojo, allí, se hallaba el camarada Kírov. Pese a los esfuerzos de los blancos, éstos no consiguieron tomar dicha ciudad. La guerra civil en Transcaucasia y en el Asia Central. Alemania ayudó a los mencheviques, enemigos del pueblo georgiano, a fortificarse en Georgia, donde llegaron al poder por medios sangrientos: asesinando a muchos obreros y campesinos que luchaban por el Poder de los Soviets. Tampoco los obreros y campesinos armenios lograron liberarse en el acto de la opresión de la burguesía. En Armenia, la Entente apoyaba a “dashnakes”, los enemigos del pueblo armenio. Los turcos tenían el propósito de apoderarse, en Azerbaidzhán, de Bakú con su importante industria petrolífera, en donde ya en 1918 existía el Poder Soviético. A la cabeza del Soviet de Bakú se encontraba el bolchevique, camarada Stepán Shaumián, y otros viejos bolcheviques, amigos y discípulos del camarada Stalin. Los “musavatistas” de Bakú, enemigos del pueblo azerbaidzhano, junto con los mencheviques y los s.r., en el verano de 1918, invitaron tropas inglesas, pretextando que iban

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54 a salvar la ciudad contra los turcos. Ocupada ésta, los ingleses detuvieron en el camino de Bakú a Shaumián, Azisbékov, Dzhaparidze y otros comisarios que llevados a Turkmenia de Bakú en número de 26, fueron fusilados en el desierto. En aquella misma época, los invasores ingleses enviaron sus tropas al Asia Central; en Turkmenia, suprimieron el Poder de los Soviets e instauraron el de los guardias blancos, s.r. y mencheviques, que les obedecían en todo. En Jivá y Bujará, los ingleses ayudaron al jan de Jivá y al emir de Bujará, enemigos del pueblo, a mantenerse en el poder. 57. La revolución en Europa occidental La revolución de noviembre en Alemania. La gran revolución proletaria de. Rusia dividió al mundo en dos campos. En una sexta parte del globo terrestre, en Rusia, se afianzó el Poder del proletariado, constructor del socialismo, y en las cinco restantes aun seguía dominando la burguesía. Como un faro, la Rusia Soviética iluminaba el camino hacia el triunfo del socialismo a los obreros de los países capitalistas. Los primeros en levantarse entre los obreros occidentales fueron los proletarios de Alemania, cuya derrota en la guerra mundial aceleró el estallido de la indignación de las masas, y en noviembre de 1918, estalló la insurrección en las ciudades, centros obreros, ejército y marina de guerra, extendiéndose rápidamente a Austria. Los obreros derribaron de sus tronos a los emperadores de Alemania y de Austria-Hungría, que, junto con sus generales y allegados, huyeron de la ira del pueblo a otros países. En Alemania y en Austria fue proclamada la República. En Alemania comenzaron a organizarse Soviets, pero en ellos la enorme mayoría estaba formada por los traidores a la revolución: los socialdemócratas alemanes (mencheviques). La burguesía y sus fieles servidores, los socialdemócratas creaban destacamentos armados para luchar contra los obreros. Dichos destacamentos aplastaban las insurrecciones de los obreros que luchaban por el paso de todo el Poder a los Soviets. La insurrección de los obreros en Berlín, comenzada a principios del año 1919, fue aplastada por los guardias blancos. Una enorme cantidad de obreros pereció en los combates revolucionarios, millares de los mejores combatientes de la revolución fueron arrojados a las prisiones. Fueron detenidos y asesinados los jefes de los obreros alemanes: Carlos Liebknecht y Rosa Luxemburg. La revolución del proletariado fue sofocada. Subió al poder la burguesía y sus aliados, los socialdemócratas, que algunos años más tarde fueron arrojados del gobierno por la misma burguesía. Las Repúblicas Soviéticas en Baviera y en Hungría. Sólo en una parte de Alemania, en Baviera,

A. Shestakov en 1919, triunfaron los obreros sobre la burguesía e instauraron su Poder: la República Soviética. Para combatir al Gobierno obrero de Baviera, la burguesía alemana movilizó bandas de guardias blancos, espías y traidores a la revolución. Durante dos semanas, los obreros de Baviera rechazaron heroicamente los ataques de los enemigos, pero, tenían pocas fuerzas y fueron derrotados. En esta misma época, se inició la revolución proletaria en Hungría, país vecino de Alemania. En marzo de 1919, triunfó en Hungría el Poder Soviético. La República Soviética tenía a la cabeza un Gobierno obrero; fue creado el Ejército Rojo húngaro, y las fábricas, los talleres, las minas, los bancos, los ferrocarriles se declararon propiedad del Estado obrero. Las familias obreras se trasladaban de los sótanos húmedos y oscuros a las casas amplias y luminosas, requisadas a los ricos. Los camaradas Lenin y Stalin, así como todo el pueblo soviético, saludaron calurosamente a la República Soviética Húngara. Mas contra la pequeña Hungría Soviética emprendieron la guerra, por todas partes, tropas de los países burgueses vecinos, y la Hungría Soviética fue estrangulada. La Internacional Comunista. La revolución proletaria en el Occidente fue derrotada, debido a que en Europa no había entonces Partidos Bolcheviques revolucionarios. Los obreros de Europa Occidental seguían a los traidores, a los jefes de la II Internacional. Ya antes de la guerra mundial, Lenin luchó contra estos traidores, y durante ella inició la lucha por la creación de una nueva Internacional: la III, es decir, la Internacional Comunista. Durante las jornadas de la revolución en el Occidente, y las huelgas de obreros y los movimientos campesinos, que se intensificaron después de la guerra mundial, en varios países de Europa surgieron Partidos Comunistas. Éstos tenían puestas sus miradas en Moscú, la roja, en los bolcheviques y en su jefe, el camarada Lenin. El 2 de Marzo de 1919, llegaron a Moscú para asistir al I Congreso de la Internacional Comunista, huyendo y ocultándose de las persecuciones de los espías y poniendo sus vidas en peligro, representantes de los Partidos Comunistas del mundo entero: de Alemania, Inglaterra, Francia, Polonia, Suiza, Irán, Noruega, Estados Unidos de América, China, Corea. Pero dichos partidos eran aún jóvenes, sin gran experiencia, poco numerosos. En Moscú fundaron, junto con los bolcheviques de la Rusia Soviética, La Internacional Comunista (Comintern), dirigente de la clase obrera del mundo entero. En el Congreso fue elegido el Comité Ejecutivo de la I.C., designándose como sede del mismo, a Moscú, la soviética. La creación de la Internacional Comunista ha sido un enorme triunfo para la causa de Lenin y de Stalin,

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Compendio de historia de la URSS para la causa del comunismo. A pesar de las primeras derrotas de las revoluciones proletarias en la Europa Occidental, los Partidos Comunistas crecían y continúan creciendo en todo el mundo, preparando a la clase obrera para el triunfo de la revolución proletaria. 58. La derrota de Kolchak, Denikin, Yudénich Kolchak, agente de la Entente. La burguesía de la Entente decidió destruir a los Soviets en Rusia: envió sus tropas al Norte de Rusia, a Siberia, al Asia Central, al Cáucaso, a Ucrania, organizando ejércitos y campanas militares de los generales rusos contrarrevolucionarios contra Moscú. En Siberia, la Entente declaró, en 1918, como gobernante supremo de Rusia al almirante zarista Kolchak, proporcionándole cañones, proyectiles, fusiles y ropa para los soldados. Kolchak creó un ejército blanco, fusilaba sin piedad a los obreros, azotaba y mataba a los campesinos, restaurando por toda Siberia el orden de cosas zaristas. De todos los rincones de Rusia se le venían oficiales zaristas, terratenientes, capitalistas y popes que veían en él al mejor defensor de sus intereses. Muy pronto, Kolchak emprendió la ofensiva contra la Rusia Soviética y consiguió ocupar la ciudad de Perm. Con el fin de derrotar a Kolchak, el Partido Bolchevique movilizó y envió al frente sus mejores fuerzas. En los Urales, los bolcheviques fortalecieron el frente y paralizaron la ofensiva de los ejércitos blancos. En la primavera de 1919, Kolchak, por orden de la Entente, emprendió una campana militar contra la Rusia Soviética. Sobre el Poder Soviético se cernió una terrible amenaza desde el Este. En ayuda de Kolchak, marchaba desde el Sur el general Denikin; desde el Oeste, el general Yudénich avanzaba sobre Petrogrado; por todas partes amenazaban, entonces, al pueblo soviético enemigos, a los que abastecían los capitalistas extranjeros. Pero el enemigo principal fue entonces, Kolchak, y contra él fueron enviadas las fuerzas principales del Ejército Rojo. Los combatientes del Ejército Rojo se batían abnegadamente contra el de Kolchak. Los jefes rojos y los comisarios políticos bolcheviques, en los momentos duros, iban al ataque junto con los combatientes y eran los primeros en lanzarse al combate contra los soldados de Kolchak, encendiendo a los suyos con su valor, arrojo e intrepidez. En aquel sector, el Ejército Rojo estaba mandado por M. V. Frunze, bajo cuya dirección en 1919 derrotó a Kolchak en el Volga y en los Urales. En este mismo ejército surgió el héroe popular Vasili Ivánovich Chapáiev. Los blancos sentían pavor ante la división de Chapáiev. Más de una vez Kolchak envió contra él tropas numéricamente muy superiores, pero Chapáiev salía siempre vencedor de los blancos, hasta que un día, cercado por ellos, pereció con su destacamento. Mas, a pesar de algunas pérdidas, el Ejército Rojo, en otoño de 1919, derrotó definitivamente a Kolchak, arrojando a los restos de su ejército a Siberia, más allá de los Urales. En aquella época, los obreros y campesinos de Siberia se insurreccionaron contra Kolchak, creando en todas partes destacamentos de guerrilleros. En diciembre de 1919, los obreros de Irkutsk se sublevaron y apresaron a Kolchak y a sus ministros. El Comité revolucionario fusiló al primero. El Ejército Rojo celebraba el triunfo en Siberia. Los intervencionistas e invasores extranjeros tuvieron que huir de la Siberia Occidental y Oriental. El Ejército Rojo, ayudado por los guerrilleros de esta región, obreros y campesinos rusos, buriatomongoles, yakutas, evencos, oirotas y otras nacionalidades de Siberia, arrojó a los invasores de nuestro país. Denikin y Yudénich, agentes de la Entente. A pesar de la derrota de Kolchak, la lucha de la Entente contra la República Soviética no cesó, y los Estados extranjeros organizaron una nueva campana militar contra ella. El general Denikin pudo conseguir, en el Sur, ciertos éxitos y apoderarse de algunas regiones del Don y de Ucrania. La Entente le prestaba ayuda militar, como antes se la había prestado a Kolchak. Denikin reunió un gran ejército blanco compuesto por la población movilizada por cosacos blancos y, bajo el mando de oficiales contrarrevolucionarios, avanzó sobre Moscú. El Poder Soviético empeño todos sus esfuerzos contra Denikin. Lenin dirigió a todas las organizaciones del Partido una carta, con el llamamiento: “Todos a participar en la lucha contra Denikin”. El Partido Bolchevique envió al frente del Sur a sus mejores hijos. Muchos millares de obreros y campesinos ingresaron en las filas del Partido y marcharon al frente. Organizaciones enteras de Juventudes Comunistas marcharon también. En las puertas de una serie de Comités de Juventudes Comunistas se podía leer el letrero siguiente: “El Comité está cerrado, todos se han ido al frente”. Hacia el otoño del año 1919, el Ejército Rojo contaba en sus filas con cerca de dos millones y medio de combatientes obreros y campesinos. El Comité Central del Partido, encargó al camarada Stalin de organizar la derrota de Denikin. Stalin se puso rápidamente al tanto de la grave situación en el frente y elaboró el plan para la derrota de los guardias blancos de Denikin. En aquella época, Denikin ya había ocupado toda Ucrania y se aproximaba a Moscú, corazón de la revolución. Fue el momento más peligroso para ésta. Al apoderarse de los territorios soviéticos, Denikin

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56 restauraba en todas partes el poder de los terratenientes y de los capitalistas, les entregaba las tierras, las fábricas y talleres, recaudaba de la población agobiadores impuestos y fusilaba a los comunistas y a los obreros y campesinos, que luchaban por el Poder Soviético. Sus oficiales prendían fuego a las aldeas y organizaban pogromos de judíos. La misión del Ejército Rojo consistía en aniquilar a los guardias blancos que avanzaban. El cuerpo de caballería de S. M. Budiony atacó, en octubre de 1919, a los regimientos de Denikin. Como un vendaval, cayó Budiony con su invencible caballería sobre Vorónezh y, con un golpe decisivo, aniquiló la caballería de los blancos. Tras la caballería, emprendieron, desde Oriol, la marcha contra los blancos los regimientos de choque del Ejército Rojo. El camarada Ordzhonikidze dirigía esta operación; el ejército blanco de Denikin no pudo soportar el empuje arrollador de los rojos y retrocedió hacia el Sur. Pese a las tormentas de nieve, los fríos invernales y los caminos helados, los regimientos de Ejército Rojo y la caballería de Budiony casi sin parar continuaron persiguiendo a los blancos, empujándolos cada vez más hacia el Mar Negro. Los soldados de Denikin retrocedían presos de pánico; en su retaguardia, estallaban insurrecciones de guerrilleros, que tuvieron particular incremento en el Cáucaso Septentrional. Bajo la dirección de los bolcheviques, el camarada Kírov y otros, los obreros y los campesinos de los pueblos montañeses caían sobre los ejércitos de Denikin. Los insurrectos arrebataban ciudades a los blancos, exterminaban a los terratenientes y a los oficiales. Los destacamentos más numerosos entablaban verdaderas batallas contra las tropas de los blancos. Simultáneamente a la campana de Denikin, y en su ayuda, la Entente hizo avanzar sobre Petrogrado al ejército del general Yudénich, que se acercó a dicha ciudad en Octubre de 1919. Los obreros de Petrogrado se levantaron como una muralla de acero en defensa de la primera ciudad de la revolución. Día y noche los obreros y sus familias cavaban trincheras y levantaban alambradas de púa. La ciudad de Petrogrado fue convertida en una fortaleza inexpugnable. Millares de obreros y de jóvenes comunistas (Komsomol) reforzaron las filas de los defensores de Petrogrado y marcharon al ataque contra Yudénich, asestándole, a fines del año 1919, un golpe mortal. Los restos de su ejército fueron arrojados a Estonia. También esta vez la campana militar de la Entente terminó con la derrota completa de los generales blancos. Denikin y Yudénich huyeron al extranjero, la Entente retiró apresuradamente sus tropas del país Soviético. En Arjánguelsk y Murmansk, el Ejército

A. Shestakov Rojo rechazó a los invasores. Las nacionalidades de Ucrania y del Cáucaso del Norte se liberaban del yugo y de la opresión de los terratenientes y capitalistas, de los generales zaristas y de los invasores extranjeros. El Ejército Rojo les ayudó a hacerse ciudadanos del país de los Soviets con plenos derechos. Y solamente en Crimea se hallaba aún el general Wránguel y los restos de las tropas de Denikin. En tanto que desde el Oeste, por orden de la Entente, Polonia acumulaba fuerzas para una nueva campana militar contra la Rusia Soviética. 59. La guerra con los “pani” polacos. La derrota de Wránguel La guerra contra la Polonia blanca. Llegó el año 1920. La Entente proseguía la lucha contra la República Soviética, azuzando, ahora, a Polonia contra los Soviets. A fines de 1918, Polonia fue restaurada como Estado independiente. La Gran Revolución Proletaria concedió al pueblo polaco el derecho a separarse de Rusia. Los “pani” polacos, en cuyas manos se hallaba el poder del país, no supieron apreciarlo. Ya en 1919, éstos se apoderaron de Bielorrusia y de su capital Minsk, y de parte de Ucrania. Repetidas veces el Consejo de Comisarios del Pueblo había propuesto a los polacos poner fin a las anexiones y a las violencias sobre la población pacífica de Bielorrusia y de Ucrania y firmar la paz, pero los “pani” no hacían caso, soñando siempre con apoderarse de Ucrania hasta las costas del Mar Negro. La Entente proveía a los polacos de cañones, ametralladoras y fusiles, y Francia les proporcionó cerca de 135 aviones y sus mejores técnicos militares. En la primavera del año 1920, los polacos emprendieron la campana militar contra la Rusia Soviética, apoderándose de Kíev. Cruzando el Dniéper, el ejército polaco se preparó para apoderarse también de la parte Oriental de Ucrania. Los polacos confiaban en poder unirse con los restos del ejército de Denikin al mando del barón Wránguel, también agente de la Entente, que estaban atrincherados en Crimea. Desde los distintos frentes se concentró rápidamente al Ejército Rojo para atacar a los invasores polacos. La caballería de Budiony fue lanzada, desde el frente del Cáucaso al frente polaco, y recorrió 1.000 Kms a marcha forzada sin descansar, internándose en la retaguardia de los polacos y atacándolos cerca de Kíev. Los polacos huyeron a la desbandada: las tropas rojas los presionaban constantemente. El Ejército Rojo libertó pronto a Bielorrusia y se acercó a Varsovia, capital de Polonia, pero no pudo apoderarse de ella y tuvo que retroceder. A pesar de la retirada de las tropas soviéticas, los polacos habían sufrido tantas pérdidas, que ya no

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Compendio de historia de la URSS pudieron emprender nuevos ataques, y propusieron a la Rusia Soviética firmar la paz. El Gobierno Soviético lo consintió, y en otoño del año 1920 se puso fin a la guerra. Bielorrusia y Ucrania recuperaron sus tierras, de las que los “pani” polacos se habían apoderado anteriormente, quedando, sin embargo, una parte de sus habitantes bajo el yugo de Polonia. En esta guerra, los “pani” polacos recibieron del Ejército Rojo una lección que recuerdan hasta hoy día. Aniquilamiento de Wránguel. Pero había quedado otro enemigo más: Wránguel, que con la ayuda de la Entente levantó grandes fortificaciones en el istmo de Perekop (Crimea). El Partido Bolchevique y el Gobierno Soviético encargaron de la derrota de Wránguel a M. V. Frunze, y éste, junto con Voroshílov y Blújer, preparó cuidadosamente la ofensiva. Entabláronse obstinados combates. Wránguel, derrotado en Ucrania, se atrincheró en sus fortificaciones de Crimea. En el tercer aniversario de la Revolución Proletaria, en la noche del 7 de noviembre, por orden de M. V. Frunze, inicióse el asalto de las fortificaciones de Wránguel, en Perekop. El ataque de las tropas rojas se desenvolvió en un lugar completamente abierto. Los guardias blancos disparaban contra las tropas rojas cañones de gran calibre y los regaron con una lluvia de balas de ametralladoras. Los heroicos soldados rojos, conducidos por el camarada Blújer, marchaban como una muralla invencible contra las fortificaciones de cemento de los blancos, y bajo el fuego huracanado, las tropas rojas irrumpieron en las trincheras del enemigo arrollándolo. La batalla de Perekop terminó con el triunfo de las tropas rojas. Presos de pánico los guardias blancos huyeron y Wránguel con los restos de sus tropas huyó en barcos a través del Mar Negro hacia sus protectores de la Entente. Ni los polacos ni Wránguel habían servido a la Entente para quebrantar el Poder Soviético de nuestro país. La tercera y última campaña militar de la Entente sufrió el mismo fracaso que las dos primeras. La instauración del Poder Soviético en el Asia Central y en Transcaucasia. La población del Asia Central atravesó horribles privaciones durante los años de la guerra civil. Los invasores extranjeros, los kulaks (“bay”, denominación local), los mulhas (sacerdotes mahometanos) organizaban bandas de “basmaches” (bandidos). Éstos saqueaban la población y arrasaban los “kishlaks” y los “aúles” (aldeas). Para ayudar a los trabajadores del Asia Central, Lenin y Stalin enviaron una gran cantidad de tropas rojas bajo la dirección de M. V. Frunze y V. V. Kúibishev. En los desiertos arenosos, en las montañas rocosas, el Ejército Rojo aniquilaba las bandas de “basmaches” libertando al Asia Central del poder de los opresores. En el año 1920, se levantaron en Jivá, contra el poder del jan, los trabajadores usbekes, triunfando sobre sus tropas e instaurando el Poder del pueblo. Tras Jivá, estalló la insurrección en Bujará, donde los trabajadores, en cuya ayuda pudo llegar el Ejército Rojo, derribaron el poder del emir e instauraron el del pueblo. También los turkmenes en esa misma época se libraron de los verdugos ingleses y s.r. A partir de la primavera del año 1920, en Transcaucasia, donde, con la ayuda de la Entente, gobernaban los nacionalistas burgueses (mencheviques georgianos, “dashnakes”, armenios, “musavatistas” azerbaidzhanos), comenzaron insurrecciones de obreros y campesinos. En su ayuda llegó el Ejército Rojo, a cuyo frente se encontraban los camaradas Ordzhonikidze, Kirov y Mikoián. El poder de la burguesía fue derribado, y las nacionalidades de Transcaucasia, Azerbaidzhán, Armenia y Georgia, ingresaron en la familia unida de las nacionalidades del país soviético. Por fin, los enemigos principales de los obreros y de los campesinos fueron derrotados y arrojados de la tierra soviética. El Poder Soviético triunfó sobre los capitalistas extranjeros y rusos, debido a que al frente de los trabajadores marchaba el Partido Comunista, que agrupó estrechamente a los obreros y campesinos para luchar contra los enemigos, sabiendo aprovechar todos los recursos del país para aniquilarlos. Los obreros de Alemania, Inglaterra y Francia, impidiendo que se enviaran por ferrocarril y por mar armas y material de guerra para combatir a los Soviets, prestaron una gran ayuda a la naciente República Soviética para la derrota de los intervencionistas. Ellos reclamaban también la cesación de la lucha contra el país soviético, bajo la consigna: “¡Abajo las manos de la República Soviética!” Habiendo vencido a los intervencionistas, los trabajadores de la Unión Soviética podían emprender el trabajo pacífico en el terreno de la economía, de la construcción del socialismo, y cicatrizar las graves heridas que habían ocasionado las guerras mundial y civil. XIV. EL PASO A LA LABOR PACÍFICA Y AL RESTABLECIMIENTO DE LA ECONOMÍA DEL PAÍS 60. El restablecimiento de la economía nacional y la creación de la U.R.S.S. El plan de Lenin para salir de la ruina. La guerra mundial, así como la guerra civil, impuesta por la Entente y los contrarrevolucionarios, condujeron al país a la ruina extrema. Muchas fábricas y talleres estaban parados: no había combustible ni primeras materias; en los ferrocarriles se amontonaban locomotoras y vagones deshechos. Los puentes y las vías férreas estaban, en muchos

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58 sitios, volados por los blancos, y había que construirlos de nuevo. La industria producía la quinta parte de mercancías, en comparación con el período anterior a la guerra. Las tierras campesinas se cultivaban pésimamente: durante la guerra zarista se requisó gran cantidad de ganado y después, durante la guerra civil, se mató mucho ganado. La economía rural producía la mitad de los productos, en comparación con el año 1914. El país padecía hambre. El comercio privado fue prohibido durante la guerra civil, y los campesinos, acostumbrados a él, manifestaron descontento. La burguesía y los kulaks, aprovechando este descontento, incitaron a los campesinos a levantarse contra el Poder de los Soviets en distintos lugares. El Partido y el Gobierno Soviético decidieron poner en práctica algunas medidas para elevar el nivel de la economía del país. Vladímir Illich, en el año 1921, propuso el siguiente plan. Durante la guerra civil, los campesinos habían entregado todo el sobrante de cereales para las necesidades de la industria, de los obreros y del Ejército Rojo. Entre obreros y campesinos existía una alianza militar contra los terratenientes y fabricantes. Ahora era necesaria una alianza para restablecer la economía y para construir el socialismo. Los campesinos no habían de entregar todos sus sobrantes al Estado, sino pagar un impuesto en especies fijo y disponer a su arbitrio de los productos sobrantes. Para ello había que permitir el comercio privado, permitiéndose también a los comerciantes e industriales privados la organización de pequeñas empresas, la producción de mercancías y el comercio con ellas. El país se iría fortaleciendo rápidamente y desplazando al capital privado y cuando llegase el momento, destruiría por completo los restos del capitalismo y de los kulaks -dijo Lenin. Su plan fue aceptado, y se llamó el de la NEP, es decir, de la Nueva Política Económica. Para acelerar el restablecimiento de la economía, el Partido Comunista, lo mismo que durante los años de la guerra civil, practicaba los llamados “sábados rojos” (subótniki), participando en ellos todos los trabajadores. Éstos hacían el trabajo gratuitamente en beneficio de su patria. El plan de Lenin dio los resultados apetecidos. Pasaron tres o cuatro años, y la economía del país se consolidó: comenzaron a trabajar las fábricas, los talleres; mejoró también el trabajo de los ferrocarriles, y se saneó la economía rural. Los campesinos llevaban a los mercados cereales, carne, huevos. Comenzaron a sembrar remolacha, lino y aumentaron las siembras de algodón. Se pusieron en marcha las fábricas textiles y de azúcar del país. Los obreros y los campesinos ya tenían pan, azúcar, tejidos y otros muchos artículos. Se abrieron comercios del Estado y de cooperativas, que

A. Shestakov empezaron a desplazar a los comerciantes privados. Vladímir Illich Lenin, águila de las montanas, como lo ha llamado Stalin, era clarividente. Lenin decía que los obreros y los campesinos podían fácilmente superar la ruina y empezar una vida dichosa. Tendrían que disponer, en la economía de su país, de fábricas, en las que se fabricaran máquinas, que estas máquinas deberían trabajar con la ayuda de la electricidad. Había, pues, que cubrir todo el país con una red de centrales eléctricas -dijo más de una vez Lenin. Y se elaboró el plan de la electrificación del país y, a su propuesta, se comenzó a construir, sobre el río Vóljov, no lejos de Leningrado (así se llama Petrogrado, a partir del año 1924), la primera gran central hidroeléctrica. En el año 1926, ya después' de la muerte de V. I. Lenin, terminó la construcción de dicha central, que proporcionó fluido a las fábricas de Leningrado. Esto contribuyó a restablecer la industria de esta ciudad, tan importante para el país. Construíanse centrales eléctricas también en otras regiones del país: en los Urales, en Ucrania, en la Transcaucasia. El fin de la intervención japonesa. Al mismo tiempo en que todo el país de los Soviets restablecía la economía nuestra rica comarca del Extremo Oriente se encontraba en manos de los japoneses desde el año 1918. Pero en 1922, el Ejército Rojo, junto con los guerrilleros de Siberia, terminaron también allí la guerra, liberando de los bandidos japoneses y de los guardias blancos a todo el Extremo Oriente. Los combatientes rojos, con V. K. Blújer a la cabeza, obtuvieron triunfos gloriosos en los combates contra los blancos y los japoneses cerca de Spask y Volocháievka. Cerca de esta última, los guardias blancos colocaron fuertes alambradas de púa. Pese a las fuertes heladas, a la carencia de ropa y de calzado, los combatientes rojos atacaban las alambradas, rompiéndolas con las manos y cortándolas con sus sables. Las fortificaciones fueron tomadas, y los blancos y japoneses huyeron. En octubre de 1922, el Ejército Rojo libertó también Vladivostok. Al fin, el Extremo Oriente se sacudía el yugo japonés que pesaba sobre él. Pero los trabajadores de Siberia y de aquella región recordarán durante mucho tiempo las violencias y los saqueos que sufrieron por parte del ejército japonés. Jamás los obreros y campesinos podrán olvidar como los japoneses quemaban vivos a los guerrilleros rojos en las calderas de las locomotoras. Así fue como pereció por la liberación del Extremo Oriente el héroe Sergio Lazó. La creación de la U.R.S.S. Ya se había barrido de tropas blancas e intervencionistas a todo el país. Había que asegurado contra ulteriores ataques armados de los países burgueses. Había que elevar la economía del país y edificar el socialismo. Había que

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Compendio de historia de la URSS ayudar a elevar el nivel cultural de todas las nacionalidades del país de los Soviets. Para todo esto era necesario crear un Estado federal unido. Con este objeto, en el año 1922, a proposición de Lenin y Stalin, se reunieron en Moscú, en el Ier Congreso de los Soviets de la Unión, los delegados de las repúblicas federales y formaron un estado de nacionalidades voluntariamente unidas, el Estado Federal con el nombre de Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas: U.R.S.S. Al principio, en la U.R.S.S. se unieron algunas repúblicas soviéticas: la República Federativa Soviética Socialista de Rusia (R.F.S.S.R.), con la ciudad de Moscú como capital; la República Soviética Socialista de Ucrania (R.S.S.U.) con capital, al principio, Jarkov, y más tarde, Kíev, la República Soviética Socialista de Bielorrusia (R.S.S.B.), con su capital Minsk; las Repúblicas Soviéticas Socialistas de Transcaucasia: Azerbaidzhán, Georgia y Armenia, unidas en la República Federal Soviética Socialista de Transcaucasia (R.F.S.S.T.) con su capital Tbilisi. Un poco más tarde, en el Asia Central se organizaron tres Repúblicas Soviéticas federales: la de Usbekistán con capital Tashkent; Turkmenia, con su capital Ashjabad; y Tadzhikistán, con su capital Stalinahad, que también entraron a formar parte de la U.R.S.S. Las nacionalidades de la U.R.S.S. formaron una familia unida. Muchas de ellas, que durante el zarismo iban degenerando, embruteciéndose, eran analfabetos, comenzaron entonces a revivir y a construir el socialismo en fraternal unión con las demás. El desarrollo de la cultura nacional fue muy rápido en todas las Repúblicas. Se abrieron muchas escuelas, universidades, bibliotecas; se construyeron teatros, se imprimieron muchos libros en los distintos idiomas nacionales. Las nacionalidades de la U.R.S.S., que antes carecían de alfabeto escrito, lo tuvieron desde entonces, y su cultura floreció con esplendor. 61. Lenin muere, pero su obra vive La muerte de Lenin. El 21 de enero de 1924, a los 54 años de edad, después de una larga y cruel enfermedad, falleció en los alrededores de Moscú, en Gorki, el gran Lenin. Los trabajadores de todo el mundo perdieron a su jefe, el que preparó y llevó a cabo la revolución proletaria, y la salvó en los años difíciles de sus numerosos enemigos. Murió el hombre que hizo más que nadie por la Humanidad. Una profunda congoja llenó el corazón de millones de trabajadores. En un crudo día de enero, los trabajadores de Moscú en filas interminables fueron a despedirse de los restos mortales de su genial jefe. Estaban embargados por una gran pena y con la firme decisión de seguir el camino marcado por él. A los acordes de la marcha fúnebre, el pueblo siguió a Lenin hasta su sepultura, cerca de la muralla del Kremlin. Ahora se conserva allí mismo en el Mausoleo de mármol, donde reposa metido en un sarcófago de cristal, con la condecoración de la Bandera Roja en el pecho. Y los trabajadores de todos los rincones de nuestro país, que llegan a Moscú, van a visitar el Mausoleo, y queda grabada en su memoria la semblanza del jefe, que condujo al pueblo a una vida libre y dichosa. El juramento de Stalin. El 26 de enero, cuando se reunieron los delegados de todos los rincones de la U.R.S.S. en el II Congreso de los Soviets de la Unión, Stalin, por encargo del Partido Bolchevique, prestó juramento ante el pueblo, en nombre del Partido. Dijo: “Al abandonarnos, el camarada Lenin nos mandó mantener en alto y conservar puro el gran título de miembro del Partido. ¡Te juramos, camarada Lenin, que cumpliremos con honor este tu mandato!”... “Al abandonarnos, el camarada Lenin nos mandó conservar la unidad de nuestro Partido como la pupila de nuestros ojos. ¡Te juramos, camarada Lenin, que nosotros cumpliremos con honor este tu mandato!”... “Sólo en nuestro país, las masas trabajadoras, oprimidas y subyugadas, lograron echar a los terratenientes y a los capitalistas e instaurar, en su lugar, el poder de los obreros y campesinos”... “El camarada Lenin y su Partido fueron los que dirigieron esta gigantesca lucha”... “El nombre de Lenin es el nombre más querido de las masas trabajadoras y explotadas”. “Al abandonarnos, el camarada Lenin nos mandó conservar y consolidar la dictadura del proletariado. ¡Te juramos, camarada Lenin, que no escatimaremos nuestras fuerzas para cumplir con honor también este tu mandato!”... “Al abandonamos, el camarada Lenin nos mandó consolidar con todas las fuerzas la alianza entre los obreros y los campesinos. ¡Te juramos, camarada Lenin, que cumpliremos con honor este tu mandato!”... “Rusos y ucranianos, bashkires y bielorrusos, georgianos y azerbaidzhanos, armenios y daguestanos, tártaros y kirguizes, usbekes y turcmenes, todos están interesados por igual en la consolidación de la dictadura del proletariado”... “El camarada Lenin repetía sin cesar la necesidad de la alianza voluntaria de las nacionalidades de nuestro país, la necesidad de su colaboración fraternal dentro de los marcos de la Unión de las Repúblicas Soviéticas”... “Al abandonarnos, el camarada Lenin nos mandó consolidar y ampliar la Unión de las Repúblicas Soviéticas. ¡Te juramos, camarada Lenin, que cumpliremos con honor este tu mandato!”... “Lenin nos ha indicado más de una vez que el

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reforzamiento del Ejército Rojo y el mejoramiento de fábricas, talleres y centrales eléctricas, pero, al fin, se su estado es una de las tareas principales de nuestro los cogió castigándolos severamente. Los trotskistas, Partido”... sin embargo, no cesaron en su lucha contra el Partido «Juremos, pues, camaradas, que no y el pueblo, y aquél los expulsó de sus filas. A escatimaremos las fuerzas para fortalecer nuestro Trotski mismo, el pueblo le arrojó de la Unión Ejército Rojo y nuestra Flota Roja”. Soviética y él pasó abiertamente a servir a la Las últimas palabras del juramento del camarada burguesía. Stalin fueron: Para realizar las tareas que el país había “Te juramos, camarada Lenin, que no planteado, el camarada Stalin elaboró en 1928 un escatimaremos nuestra vida para consolidar y ampliar la unión plande delos grandes trabajadores obras: de el primer todo el mundo: plan quinquenal la Internacional de Comunis la construcción socialista. La clase trabajadora de las nacionalidades de la XV LA U.R.S.S., PAÍS DEL SOCIALISMO Unión acometieron con gran entusiasmo la VICTORIOSO gigantesca construcción, dando muestras de heroísmo 62. La industria socialista. La economía en el trabajo. En la Unión Soviética el trabajo se ha agrícola colectiva (koljoses) La construcción de la industria socialista. Las convertido en causa de honor, en causa de gloria, en viejas fábricas y talleres, puestos en marcha, eran causa de valor y heroísmo. Las enormes obras de muy atrasados, tenían maquinaria anticuada; su construcción no se interrumpían ni de noche ni de número era reducido, producían pocas de las día; todo el trabajo se intensificaba para la mercancías que el país necesitaba; se fundía poco consecución del grandioso plan. hierro, se extraía poco petróleo y carbón, y muchas En las fábricas, en los talleres, en los ferrocarriles mercancías ni siquiera se fabricaban, teniendo que se extendió la emulación socialista. Los obreros de la importarlas del extranjero. construcción adquirieron en el trabajo una rapidez En el XIV Congreso del Partido, celebrado en nunca, en ningún país del mundo, vista en colocar 1925, el camarada Stalin, por encargo del mismo ladrillos y en la construcción de los edificios para las Partido, señaló que en el término más breve teníamos fábricas. que transformar nuestro país agrícola en país En el año 1930, en la orilla desierta del río Tomi, industrial. Para conseguirlo, había que construir cerca de la ciudad de Kusnetsk, sitio que en tiempos muchas fábricas y talleres nuevos, así como centrales remotos había pertenecido a los janes tártaros de eléctricas; reconstruir todas las viejas fábricas de Siberia, se comenzó la construcción de una acuerdo con la última palabra de la ciencia y de la gigantesca fábrica siderúrgica, que lleva el nombre técnica. Teníamos que fabricar tractores, combinados de Stalin y que se terminó a fines del plan agrícolas, automóviles, nuevas máquinas para los quinquenal. talleres, herramientas, aeroplanos; teníamos que Allí donde existían los “porogui” del Dniéper, formar numerosos e instruidos obreros y técnicos. donde en un tiempo estuvo la “Zaporózhskaia Siech” Teníamos que alcanzar y sobrepasar a los países de los cosacos, se ha construido la poderosa central capitalistas más avanzados, “pues de otro modo se eléctrica “Dnieprogués”, que lleva el nombre de nos impondrán”. Esto es lo que se ha llamado Lenin. Con ayuda de la energía eléctrica del “industrialización”. Dnieprogués, han florecido muchas regiones de Pero en contra de este plan de la construcción del Ucrania. Centenares de hectáreas son ahora fértiles, socialismo, se levantaron los traidores Trotski, el río Dniéper con sus escollos es completamente Zinóviev y Kámenev, que entonces se encontraban navegable; muchas fábricas de los alrededores de la en las filas del Partido. Estos traidores trataron por central reciben corriente de la misma y fabrican todos los medios de frustrar la construcción de la muchas mercancías necesarias al país. industria socialista, afirmando que no era posible A través de las estepas áridas y arenosas se ha construir la sociedad socialista en la U.R.S.S. y que construido en 1930 el ferrocarril Turquestán-Siberia los obreros y los campesinos no podían prescindir de (Turk-Sib), que ha establecido comunicaciones entre los capitalistas y de los kulaks. la rica y fértil región siberiana y la floreciente Asia La burguesía extranjera aprovechaba la lucha de Central. Durante el Primer Plan Quinquenal, estos traidores contra el Partido, para calumniar y principalmente en las repúblicas nacionales, como en combatir a la Unión Soviética. Sobornó a una parte el Asia Central, Transcaucasia, Ucrania, Bielorrusia, de los viejos técnicos, así como a los restos de los se construyeron decenas de nuevas fábricas. mencheviques y de los s.r., formando con ellos Todo esto ha permitido construir la industria grupos contrarrevolucionarios de saboteadores para socialista, es decir, la industria sin capitalistas. frustrar el desarrollo de la industria en la U.R.S.S. La construcción de la economía agrícola Los saboteadores estropeaban las máquinas, colectiva (koljoses). Los caballos de tiro han sido provocaban desmoronamientos de las minas de reemplazados por fuerza motriz; es decir: por carbón y minerales y explosiones e incendios en las tractores. Durante el Primer Plan Quinquenal, se

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Compendio de historia de la URSS construyeron potentes fábricas de tractores: “Dzierzhinski”, en Stalingrad, y las de combinados agrícolas en Sarátov y en Zaporózhie. Todo esto ha sido necesario para que la economía campesina pudiera seguir de acuerdo con la última palabra de la ciencia y de la técnica. Esto ha permitido transformar las pequeñas haciendas campesinas individuales en colectivas (koljoses). No ha sido una tarea fácil: el campesino, en un principio, estaba aún fuertemente aferrado a su pequeña hacienda, pero el Partido ha sabido demostrarle, no ya de palabra, sino con hechos, la utilidad y las ventajas de la gran economía de koljoses, en comparación con la pequeña. El Gobierno Soviético ha enviado al campo grandes cantidades de tractores, de cosechadoras-trilladoras, etc. y en 1929, la masa de campesinos medios afluyó, como una oleada, a los koljoses tras los campesinos pobres. El kulak, viendo que el advenimiento de koljoses traía su fin, inició una fuerte resistencia a su organización; asesinaba a los koljosianos avanzados, estropeaba las máquinas de propiedad colectiva, incendiaba los graneros. La lucha de los kulaks contra los koljoses la sostenía un insignificante grupo de traidores al pueblo, dirigidos por Bujárin y Rykov, que lo mismo que los trotskistas se oponían también al plan quinquenal. Pero el Partido Bolchevique derrotó a estos traidores, y ayudó a los campesinos a quebrantar la resistencia de los kulaks aniquilándolos. Los koljoses crecían, se fortalecían y comenzaron a marchar rápidamente hacia una vida feliz y acomodada. Los campesinos, en ellos, comenzaron a sembrar mayores extensiones, recolectando, entonces, mayor cantidad de cereales. Aumentaba en las aldeas el número de escuelas, de bibliotecas y de clubs. En el año 1932, más de la mitad de las fincas de los campesinos ya estaban organizadas como koljoses. El Primer Plan Quinquenal de la construcción socialista se llevó a cabo en 1932. Se había, pues, realizado en 4 años. Todo esto ha permitido construir la economía rural socialista, es decir, sin terratenientes y sin kulaks. Los obreros y los campesinos podían celebrar la victoria. La U.R.S.S., al realizar el Primer Plan Quinquenal, aseguró el triunfo del socialismo. Ahora la U.R.S.S. fabrica maquinaria de todas clases: tractores, aviones, etc. Ha aumentado la extracción de carbón, de petróleo y de otros minerales, como también las fundiciones, en una palabra: se ha transformado en un país industrial. Ahora se elabora una cantidad tres veces mayor de productos que en la Rusia zarista. Hacia el año 1933, la U.R.S.S. alcanzó y sobrepasó a toda una serie de Estados europeos, ocupando el segundo puesto en el mundo en la extracción de petróleo, el segundo puesto en la fundición de acero, el tercero, en la fundición de hierro, y el cuarto, en la extracción de carbón. Pero los enemigos, tanto dentro como fuera de la U.R.S.S., entorpecían la construcción de fábricas. En 1929, los capitalistas extranjeros azuzaron y obligaron a China a iniciar la guerra contra la U.R.S.S.; las tropas de los generales chinos y de los guardias blancos atacaron nuestras fronteras en el Extremo Oriente, pero el Ejército Rojo de esta región, fuerte y vigoroso, bajo la dirección de V. K. Blújer, derrotó rápidamente a los enemigos. También en el interior del país había saboteadores. En 1930, se pudo detener a una gran partida de ellos compuesta de viejos ingenieros, mencheviques y s. r., que querían hacer volver, de nuevo, a nuestro país a los capitalistas y preparaban una nueva guerra contra la U.R.S.S. Los saboteadores fueron cogidos y severamente castigados por el Poder Soviético. Después de esto, los obreros y campesinos comenzaron a fortalecer y a armar aún más a su querido Ejército Rojo, así como a ayudar a los de la Cheka a desenmascarar a los enemigos del pueblo soviético. Así fue como, en el trabajo y en los combates, se coronó el Primer Plan Quinquenal de grandes obras, trazadas por el Partido Bolchevique. 63. La U.R.S.S., país del socialismo Conquistas en el campo de la cultura. Los hombres del país del Socialismo. Durante el período del Primer Plan Quinquenal, nuestro país ha cambiado mucho, pero la reconstrucción en todos los aspectos de la vida durante el segundo (1933-37) ha sido aún mucho más visible y radical. En la sexta parte del globo terrestre, desde el Polo Norte hasta las tórridas estepas de Turkmenia, desde el Mar Báltico hasta el Océano Pacífico, hemos erigido un régimen estatal nuevo: el régimen Socialista. Ha sido creada, también, una vida nueva; sin explotación ni opresión; sin capitalistas ni terratenientes; sin comerciantes ni kulaks. El país empezó a trabajar con métodos nuevos. Los hombres de los Soviets han sabido descubrir las riquezas escondidas en las entrañas de la tierra. En la extracción de carbón, de petróleo, de oro, de platina, de hierro, de cobre etc., se han logrado proporciones desconocidas hasta ahora. En la explotación de los riquísimos bosques, se ha conseguido una enorme cantidad de distintas clases de madera. La pesca de animales marinos y de pescados de las clases más finas y variadas, en nuestros océanos, mares, lagos y ríos, ha alcanzado una proporción sorprendente. Las tierras socialistas, en una extensión de 220 millones de hectáreas, han proporcionado al país cantidades, cada vez mayores, de cereales, algodón, lino, remolacha, etc. En las tierras labradas y en las huertas socialistas,

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62 aumenta sin cesar el cultivo del te y la producción de mandarinas, limones, naranjas, manzanas, peras, uvas, etc. Decenas de fábricas gigantes construidas según la última palabra de la ciencia y de la técnica y con ingenieros y maquinaria soviéticos, aumentan de año en año su producción, mejorando, al mismo tiempo, su calidad. Se han construido cientos de nuevas fábricas para numerosas industrias no desarrolladas hasta ahora. Nuestros automóviles, tractores y máquinas agrícolas combinadas; aeroplanos, tornos para fábricas de industria ligera y pesada, no son en ningún sentido inferiores a los que se producen en el extranjero. En los miles de fábricas y talleres con que cuenta ahora la U.R.S.S., se produce todo lo necesario a la vida humana. Las líneas eléctricas resplandecen en todas partes, y más de 14.000 centrales eléctricas suministran a estas fábricas y a nuestra industria la energía necesaria. Solamente los obreros y campesinos de la U.R.S.S., liberados de la explotación capitalista, han sido capaces de crear, en un plazo tan breve, una industria y una agricultura tan poderosa y floreciente, como hoy existen. La preocupación por el bienestar del individuo; la jornada de trabajo de 7 horas, los altos salarios, las casas de reposo, los sanatorios, la protección del trabajo, las buenas viviendas, la instrucción, tanto en la técnica como en otros campos, dada gratuitamente, han levantado la productividad del trabajo hasta un nivel desconocido hasta ahora. El trabajo ha cesado de ser un yugo. En la Unión Soviética, han aparecido hombres nuevos de un tipo especial. En la cuenca del Donets, el minero Alexéi Stajánov, ha picado, en un solo turno de trabajo, 102 toneladas de carbón; es decir, más de 14 veces la norma fijada. En la fábrica de automóviles de la ciudad de Gorki, el obrero forjador Busiguin hizo en un turno 1050 árboles de transmisión, en vez de 675, como era la norma establecida. Las obreras textiles Vinográdov, han vigilado el funcionamiento de 144 telares, en vez de los 10 de la norma. El ejemplo de estos hombres de vanguardia, llamados “stajanovistas” lo han seguido centenares y miles de otros. El movimiento stajanovista se ha extendido por todo nuestro país, pasando también de las fábricas a las explotaciones agrícolas. Los miembros de los koljoses (koljósniki) están recogiendo cosechas como nunca. Maria Démchenko logró una cosecha de 500 quintales de remolacha por hectárea. Las tractoristas de la brigada de Pasha Anguélina labran, durante el verano, una extensión de tierras de más de 1000 hectáreas por tractor. La producción fabril enormemente crecida, miles

A. Shestakov de millones de “puds” (pud=16'375 kg.) de diferentes productos agrícolas, millones de viajeros han exigido mejores y mejor organizados medios de transporte. El Comisario del Pueblo para los transportes, camarada Lázaro Moiséievich Kaganónvich, ha conseguido regularizar el servicio de ferrocarriles en un breve espacio de tiempo, por lo que ha merecido el nombre de “Comisario de hierro”. Se han construido canales, como el del Mar Blanco al Báltico y el Moscú-Volga. En la capital de la U.R.S.S., se ha construido el mejor metropolitano del mundo, maravilla de Los aeroplanos soviéticos baten el record en altura y en velocidad. Han abierto la vía hasta los desiertos glaciales del Ártico, desconocidos hasta hoy, y han conquistado el Polo Norte, donde se ha erigido una estación de radio. Nuestros aviadores han abierto, también, la vía que va de la U.R.S.S. hasta América del Norte, pasando por el Polo. Los héroes soviéticos, tanto exploradores como aviadores: Schmidt, Chkálov, Baidukov, Beliakov, Grómov, Yumáshev, Danilin, Vodopiánov, Mólokov, Levanévski, Sliepniov y otros, son conocidos en todo el país. Nuevas ciudades han surgido, como por encanto, en la U.R.S.S.: Stálinsk, en Siberia Occidental, Magnitogorsk, en los Urales; Komsomolsk, en el Extremo Oriente y algunas otras. Viejas ciudades han sido reconstruidas de tal modo que hoy son desconocidas. Las capitales de las Repúblicas Soviéticas y los grandes centros industriales son los que más han cambiado. La antigua Moscú, con sus calles tortuosas, se está transformando en la brillante capital de la Unión Soviética; en ella, se han erigido centenares de nuevos y hermosos edificios y se ha empezado la construcción del Palacio de los Soviets, que será el monumento más alto, más grandioso y monumental que hay en el mundo; en su parte más alta se levantará la estatua de 100 metros de altura del gran Lenin, jefe del proletariado mundial. El régimen capitalista es la tumba de las inteligencias del pueblo; bajo su dominio, sólo casos aislados de individuos pueden abrirse camino. Uno de éstos fue I. V. Michurin, el más ilustre sabio horticultor en nuestro país, que logró la producción de nuevas especies frutales a las que no perjudican las heladas. Los manzanos de Michurin florecen tanto bajo el duro clima de Siberia, como en las glaciales regiones Árticas; los árboles son tan fructíferos que se encorvan bajo el peso de sus frutos. Es recién con el advenimiento del Poder Soviético que los descubrimientos científicos de Michurin han sido apreciados. Otro hombre genial, K. E. Tsiolkovski, “abuelo de la aviación rusa”, presentó un proyecto de aeroplano 13 años antes de haber subido el primer aeroplano en el aire. Fue también el inventor del dirigible metálico

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Compendio de historia de la URSS (aeronave) unos años antes de su aparición en Alemania. Sin embargo, la Rusia zarista no apreció estas invenciones, y solamente bajo el Poder Soviético pudieron encontrar aplicación. El académico I. P. Pávlov, pudo, también sólo bajo este régimen, desarrollar sus actividades científicas. Prodigado de cuidados por el pueblo y apoyado por el Gobierno Soviético, hizo importantes descubrimientos en el campo de la fisiología. Surgieron nuevas generaciones de científicos procedentes de medios obreros y campesinos, instruidos en escuelas y universidades de nuestro país. Estudian gratuitamente adultos y menores, y los estudiantes pueden elegir libremente aquellas profesiones para las que demostraban mejores aptitudes. En cada una de las múltiples nacionalidades de la Unión Soviética, los estudios pueden realizarse en la lengua materna. En ningún otro país del mundo se publican tantos libros y se imprimen tantos periódicos como en la U.R.S.S.; tampoco hay en ninguna parte tantas bibliotecas. El talento creador del pueblo soviético se ha desarrollado ampliamente, floreciendo, tanto en las distintas ramas de las letras como en los teatros, cines, etc. Bajo la dirección del Partido, estos talentos literarios fueron desarrollados y dirigidos por el gran escritor proletario Maxim Gorki, amigo personal de Lenin y de Stalin. Gorki, inspirándose en la construcción del socialismo en nuestro país, produjo obras literarias inolvidables, contribuyendo así con todo el pueblo a la consecución de la vida feliz de nuestra patria. Los grandes músicos y artistas soviéticos han sabido conquistar los primeros premios en los concursos internacionales. En ningún otro país del mundo, a no ser la U.R.S.S., se encontrarían hombres tan intrépidos dispuestos a dar su vida generosamente por la salvación de su patria. En el año 1934, en el XVII Congreso del Partido Bolchevique, el jefe del pueblo, el Gran Stalin, dijo: “Todos habéis podido ver que ha triunfado la línea del Partido”, es decir, que el camino por éste señalado era justo, y millones de trabajadores, en la Unión Soviética y fuera de ella, han repetido sus palabras: “La línea del Partido ha triunfado.” Los restos de la clase parásita: capitalistas y kulaks, han sido barridos; ha sido aniquilada la posibilidad de que vuelvan a resurgir. El Partido ha realizado el legado de Lenin. Bajo su dirección, el pueblo ha creado el nuevo régimen Socialista. 64. Nuestros enemigos y nuestros amigos fuera de la U.R.S.S. La U.R.S.S. está por la paz; el fascismo está por la guerra. Las nacionalidades de la Unión Soviética luchan heroicamente por la felicidad de toda la humanidad. En la U.R.S.S., se ha construido el socialismo. El país soviético no quiere apoderarse de territorios ajenos, tampoco quiere la guerra. Nuestro Gobierno lleva sin desvío alguno una política de paz con todas las naciones del mundo y ha firmado tratados en este sentido con muchos países; además, para este mismo objeto, se ha adherido a la Sociedad de las Naciones, fundada ya en 1919. Ha firmado con Checoslovaquia y con Francia un pacto de mutua ayuda contra eventualidades de agresiones enemigas. “La U.R.S.S. -ha dicho el camarada Stalin- no piensa ni amenazar y aun menos agredir a nadie. Estamos en favor de la paz y defendemos la causa de la paz, pero no tememos las amenazas y estamos preparados a responder golpe con golpe a los autores de la guerra.” Estos autores de la guerra son: los fascistas, los peores enemigos de los trabajadores. Tienen el poder en Alemania y en Italia y de acuerdo con ellos están también los militarotes fascistas japoneses. Los fascistas hacen represiones sangrientas entre los obreros y campesinos revolucionarios en sus países y persiguen a todos los que no están con ellos. El país que más odian es al nuestro, al país del socialismo victorioso, baluarte poderoso de la paz, libertad y felicidad de toda la Humanidad. Los militarotes fascistas japoneses se han apoderado de la Manchuria y de otros territorios pertenecientes a la China. Prueban a menudo la fuerza de resistencia de nuestras fronteras fortificadas en el Extremo Oriente, siendo siempre enérgicamente rechazados. Los militarotes japoneses están preparando la guerra contra nosotros. Preparando la guerra mundial, los fascistas envían a todos los países espías, los cuales se infiltran también en el nuestro, donde han encontrado cómplices y ayudas entre los partidarios de Trotski y Rykov. Trotski, agente del fascismo, despreciado enemigo del pueblo, y sus no menos despreciados amigos Zinóviev, Kámenev, Rykov y Bujárin, organizaron en nuestro país una banda de asesinos, de saboteadores y espías, que mataron premeditada y bárbaramente al gran revolucionario bolchevique S. M. Kírov, preparando, al mismo tiempo, el asesinato de otros jefes del proletariado. Estos fascistas infames, trotskistas y rykovistas, organizaban accidentes ferroviarios, explosiones e incendios en las minas y fábricas, deterioraban las máquinas, envenenaban a obreros y perjudicaban por todos los medios que podían. Estos enemigos del pueblo tenían su programa, que consistía en restablecer en la U.R.S.S. el yugo de los capitalistas y de los

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64 terratenientes, destruir los koljoses, entregar Ucrania a los alemanes y el Extremo Oriente a los japoneses, preparando igualmente la derrota de la U.R.S.S. en la guerra. Pero estos bandidos han sido atrapados y han recibido el castigo que merecían. Mientras la U.R.S.S. esté rodeada de países dominados por los capitalistas, los espías y saboteadores no cesarán de infiltrarse en ella y de hacernos todo el mal que puedan. Por eso las fronteras de la U.R.S.S. deben estar vigiladas lo más atentamente por todos los habitantes del país de los Soviets, tanto niños como adultos. Los espías se infiltran en las fábricas y talleres, en las grandes ciudades y aldeas, por esto hay que observar muy atentamente a todos los individuos que despierten sospecha, para poder coger con destreza a los agentes fascistas. El Ejército Rojo y nuestros amigos fuera de la U.R.S.S. La Unión Soviética es más fuerte y poderosa que cualquier otro Estado del mundo; es fuerte por su Ejército Rojo, que está armado según la técnica y ciencia más modernas y es glorioso por sus jefes y sus heroicos combatientes: los soldados rojos. Es esencialmente potente porque todo el pueblo unido, tanto hombres como mujeres, viejos como niños defenderán con sus vidas, hasta la última gota de sangre, su querida patria. La Unión Soviética es la patria socialista de los trabajadores del mundo entero. En el extranjero, aumenta cada vez más el número de obreros, campesinos e intelectuales que luchan contra los intentos bélicos fascistas de agredir a la Unión Soviética. Uniéndose en el “Frente Popular”, combaten al fascismo. Los obreros de Alemania, Inglaterra, Francia, España, Italia, Polonia, América, China, Japón, como de otros países simpatizan con la U.R.S.S. y desean sus aciertos y sus éxitos; son sus amigos y camaradas y les apoyan en su lucha por la paz y contra el fascismo. Este apoyo hace a la U.R.S.S. más poderosa aún. 65. La nueva constitución de la U.R.S.S. La estructura de nuestro Estado. La Gran Revolución Proletaria ha demolido y exterminado a la odiosa monarquía zarista que, con sus leyes, tenía encadenados a los obreros y a los campesinos. Liberados, éstos han construido, sobre las ruinas de la vieja Rusia, su Estado. Fue el primer Estado obrero y campesino en el mundo, que ellos intitularon: República Federativa Soviética Socialista de Rusia (R.F.S.S.R.). Durante tres años se defendió la República Soviética de los enemigos que la asediaban desde todas partes. Asestaba golpe tras golpe a los terratenientes y a los capitalistas, rusos y extranjeros, que organizaban contra ella la guerra civil. Ayudaba a todas las nacionalidades oprimidas de la vieja Rusia

A. Shestakov a sacudirse el yugo de la violencia de los terratenientes y capitalistas. Les ayudaba a crear el Poder Soviético en su tierra libertada. Han surgido y se han fortalecido las Repúblicas Soviéticas de Ucrania, de Bielorrusia, del Asia Central y de la Transcaucasia. Por los esfuerzos comunes de todas estas Repúblicas Soviéticas fueron definitivamente derrotados todos los enemigos. Las nacionalidades libertadas emprendieron el restablecimiento de la economía, que había sido destruida por la guerra. En el año 1922, bajo la dirección del Partido Bolchevique, crearon la Gran Unión de las Repúblicas Soviéticas Socialistas, en la que primeramente ingresaron las cuatro repúblicas federales, adhiriéndose a éstas más tarde otras tres más. En ninguna parte del mundo ha existido esta amistad, esta confianza mutua entre las nacionalidades, como en la U.R.S.S. En el año 1924, las nacionalidades libres de la U.R.S.S. aprobaron la primera Constitución (Ley Fundamental del Estado). En dicha ley estaban afianzadas las victorias que el país había conseguido. Desde entonces ha pasado mucho tiempo, y se ha construido, creciendo en forma gigantesca, la industria; se han creado los koljoses y los sovjoses, se ha desarrollado de un modo floreciente la cultura, se han descuajado y aniquilado los restos de los terratenientes, de los capitalistas y de los kulaks; se ha suprimido la explotación de los trabajadores, la opresión del hombre. Esto quiere decir que en la U.R.S.S. ha triunfado el socialismo. En el año 1936, la comisión presidida por el camarada Stalin elaboró la nueva Constitución de la U.R.S.S., que ha pasado a la amplia discusión del pueblo, siendo luego ratificada por el órgano supremo del Poder de la Unión, el Congreso de los Soviets de toda la Unión. El día de la ratificación de la Constitución, el 5 de Diciembre ha sido declarado fiesta nacional de todo el pueblo. En la Constitución, se ha inscrito todo lo principal, que el país de los Soviets ha conquistado durante los 19 años de su existencia. En la Constitución anterior, se señalaba que nuestra República llamábase socialista, debido a que en el poder se hallaba la clase obrera, que aspiraba a construir el socialismo. En la Nueva Constitución, nuestro Estado se llama. Estado Socialista de obreros y campesinos, debido a que el socialismo ya se ha construido, en lo fundamental, en la U. R. S. S. En la U.R.S.S., todo el Poder pertenece a los trabajadores de la ciudad y del campo: a los Soviets de Diputados de los Trabajadores. La tierra, el subsuelo, las fábricas, las minas, los talleres, los ferrocarriles, los grandes edificios, las haciendas agrícolas soviéticas (sovjoses) son propiedad del Estado, propiedad nacional de todo el pueblo.

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Compendio de historia de la URSS Paralelamente a la propiedad del Estado, existe la propiedad de los kobjoses y de asociaciones cooperativas. La Constitución dice que en la U.R.S.S. se admite también la pequeña economía del artesano y del campesino individual, pero a condición de que este artesano o campesino individual trabaje personalmente, sin explotar el trabajo ajeno. Todo esto lo ha conseguido nuestro Estado por haber suprimido; a los terratenientes y a los capitalistas, por haber suprimido a los kulaks, por haber abolido la explotación del hombre por el hombre. En la U.R.S.S., todos los hombres aptos para el trabajo, deben trabajar: “Quien no trabaja, no come”. La U.R.S.S. es una unión, voluntaria y amistosa, de nacionalidades con derechos iguales. “Y esta amistad es una obra grandiosa mientras subsistan las nacionalidades de nuestro país -ha dicho Stalin- serán libres e invencibles”. En la U.R.S.S., se han unido voluntariamente 11 Repúblicas Soviéticas Federales con derechos iguales. REPÚBLICA SOVIÉTICA FEDERATIVA SOCIALISTA DE RUSIA REPÚBLICA SOVIÉTICA SOCIALISTA DE UCRANIA REPÚBLICA SOVIÉTICA SOCIALISTA DE BIELORRUSIA REPÚBLICA SOVIÉTICA SOCIALISTA DE AZERBAIDZHÁN REPÚBLICA SOVIÉTICA SOCIALISTA DE GEORGIA REPÚBLICA SOVIÉTICA SOCIALISTA DE ARMENIA REPÚBLICA SOVIÉTICA SOCIALISTA DE TURKMENIA REPÚBLICA SOVIÉTICA SOCIALISTA DE USBEKIA REPÚBLICA SOVIÉTICA SOCIALISTA DE TADZHIKIA REPÚBLICA SOVIÉTICA SOCIALISTA DE KASAJIA REPÚBLICA SOVIÉTICA SOCIALISTA DE KIRGUIZIA El órgano superior del Estado, en la U.R.S.S., es el Soviet Supremo de la U.R.S.S. Solamente dicho Soviet Supremo es el que tiene derecho a promulgar leyes y forma el Gobierno de la U.R.S.S.: el Consejo de Comisarios del Pueblo de la Unión. En todas partes, en aldeas y ciudades, los órganos del Poder son los Soviets de Diputados de los Trabajadores. Tanto los Soviets locales como los Soviets Supremos de las Repúblicas federales y autónomas, lo mismo que el Soviet Supremo de la U.R.S.S. se eligen por los ciudadanos de la U.R.S.S. sobre la base del derecho electoral general, igual y directo con voto secreto. Todos los ciudadanos de la U.R.S.S., tanto los hombres como las mujeres, que hayan cumplido la edad de 18 años, independientemente de su raza, nacionalidad y religión, del grado de instrucción, del origen social, del estado material, y de sus actividades anteriores, tienen derecho a elegir diputados y a ser elegidos, a excepción de los enfermos mentales y de los sometidos a una condena judicial que trae privación de derechos electorales. Esta forma de elección se llama sufragio universal. Todos los ciudadanos gozan de derechos iguales en las elecciones. Las elecciones a todos los Soviets de Diputados de Trabajadores se hacen por los ciudadanos directamente y con sufragio directo. La votación es secreta, y cada ciudadano vota al candidato que quiere. Los ciudadanos de la U.R.S.S. tienen garantizado el derecho al trabajo, al reposo, a la instrucción y a la seguridad material en la vejez. Estos derechos los asegura a todos los ciudadanos nuestro Estado. En el país del socialismo, no existe paro forzoso, del que millones de obreros sufren en los países capitalistas. Solamente en nuestro país ha sido implantada la jornada de trabajo más corta del mundo: 7 horas. Miles de casas de reposo y sanatorios están abiertos para los trabajadores. Anualmente, se concede licencia a todos los obreros y empleados de la U.R.S.S. Solamente en la U.R.S.S. los trabajadores pueden estudiar e instruirse como es debido. En todos los establecimientos de enseñanza, ésta es gratuita, y el Estado asegura materialmente a muchos alumnos durante sus estudios. En la U.R.S.S., existe la preocupación por el hombre desde el día de su nacimiento hasta su vejez. A los niños se les protege con casas-cunas, jardines infantiles. El Estado asegura materialmente a los viejos y a los enfermos. A todos los ciudadanos de la U.R.S.S. se les garantiza la libertad de palabra, de prensa, de reunión y de manifestaciones por la calle. Pero, además de los derechos, cada ciudadano de la U.R.S.S. también contrae deberes para con el Estado. Todos los ciudadanos deben cumplir estrictamente las leyes de la Unión Soviética, observar la disciplina, trabajar honradamente, cuidar y afirmar la propiedad socialista. El que atente contra la propiedad socialista, es enemigo de las nacionalidades de la U.R.S.S. La defensa de la Patria contra todos y toda clase de enemigos de la U.R.S.S., es él deber supremo del ciudadano soviético. Si alguien se pasa al campo enemigo y pone en sus manos secretos militares, será considerado como traidor a su Patria, a su pueblo y será castigado como enemigo de la U.R.S.S. El objetivo de nuestro gran Estado Socialista es construir para todos los ciudadanos una vida feliz, libre, acomodada y culta.

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66 Ésta es la Magna Constitución Staliniana de la U.R.S.S. En la U.R.S.S., se ha construido, en lo fundamental, el socialismo; en nuestro país, toda la gente laboriosa trabaja para la sociedad de acuerdo con su capacidad y recibe de la misma según su trabajo.

A. Shestakov Nuestro país tiene que acometer la tarea de construir el comunismo, en que cada trabajador trabajará para la sociedad según su capacidad, o sea todo cuanto pueda, y recibirá de la misma los productos según sus necesidades, o sea todo cuanto le haga falta.

TABLA CRONOLÓGICA 911 Pacto de Oleg con los Griegos. 988 Introducción del cristianismo en Rusia. 1147 Primera mención de Moscú en las crónicas. 1240 El jan Batú conquista los principados rusos. 1242 Victoria del príncipe Alejandro de Nevá, sobre los caballeros cruzados alemanes (“Combate sobre el lago helado”.) 1328-1341 Iván el Kalitá, primer gran príncipe de Moscú. 1380 Batalla de Kulikovo. 1462-1505 Iván III, gran príncipe de Moscú. 1480 Liberación del Estado ruso del yugo tártaro-mongólico, bajo el reinado de Iván III. 1547 Iván IV toma el titulo de zar. 1581 Expedición militar de Yermak a Siberia Occidental. 1606-1607 Sublevación de los campesinos y cosacos dirigidos por Bolótnikov. 1612 Los polacos son arrojados de Moscú. 1648 Sublevación de los cosacos y campesinos de Ucrania contra el yugo polaco, bajo la dirección por Bogdán Jmelnitzki. 1649 Los campesinos son definitivamente convertidos en siervos. 1654 Incorporación de Ucrania a Rusia. 1670-1671 Sublevación campesina bajo la dirección de Rasin. 1682-1725 Reinado del zar Pedro l. 1703 Fundación de Petersburgo (ahora, Leningrado). 1707 Sublevación de los cosacos y campesinos bajo la dirección de Bulavin. 1709 Derrota de los suecos por Pedro I cerca de Poltava. 1721 Pedro I toma el título de Emperador de Rusia. 1773-1775 Sublevación de los campesinos y cosacos y de las nacionalidades de las regiones del Volga y de los Orales, bajo la dirección de Pugachov. 1789 Comienzo de la revolución burguesa en Francia. 1801 Incorporación de Georgia a Rusia. . 1812 Guerra de Rusia contra Napoleón I. 1818-1883 Vida del genial jefe del proletariado, Carlos Marx. 1820-1895 Vida del genial jefe del proletariado, Federico Engels. 1825 Insurrección de los decembristas. 1848 Revoluciones burguesas en Francia, Alemania y Austria-Hungría. 1853-1856 Guerra de Crimea. 1861 Reforma campesina. 1864 Fundación de la I Internacional por Marx y Engels. 1870-1924 Vida del genial jefe del proletariado, Vladímir Illich Lenin. 1871 Comuna de París. 1885 Huelga de los obreros de la fábrica de tejidos Morózov en Oréjovo-Zúevo. 1903 Creación del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR) 1905-1907 Primera revolución burguesa en Rusia. 1912 Masacre de obreros huelguistas en las minas de oro del Lena. 1912 Los Bolcheviques se constituyen como Partido Obrero Socialdemócrata Ruso Independiente. 1914-1918 Guerra imperialista mundial. 1 917 (Febrero) Segunda revolución burguesa en Rusia. 1917 (Octubre) Gran Revolución Socialista de Octubre en Rusia. 1917 Implantación de la República Soviética Socialista Federativa de Rusia. 1918 Creación del Ejército Rojo.

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Compendio de historia de la URSS 1918 1918 1919 1919 1920 1922 1922 1928-1932 1931-1937 1934 1936 Derrota de los intervencionistas alemanes en Ucrania. Revolución en Alemania y Austria-Hungría. Fundación de la Internacional Comunista. Aplastamiento de los generales blancos Kolchak, Denikin e Yudénich. Guerra contra los “paní” polacos y la derrota completa del general blanco Wránguel. La derrota de los intervencionistas japoneses en el Extremo Oriente. Fundación de la Unión de las Repúblicas Soviéticas Socialistas. Primer Plan Quinquenal. Segundo Plan Quinquenal. Vil asesinato del camarada S. M. Kírov por los enemigos del pueblo, los trotskistas. Ratificación de la nueva Constitución de la U.R.S.S.

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