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LA TRASCENDENCIA HUMANA Y LA SOCIEDAD PERFECTA

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

LA TRASCENDENCIA HUMANA Y LA SOCIEDAD PERFECTA EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

DE OPTIMO REPUBLIQUE STATU DE INSULA UTOPÍA

RODOLFO PLATA LÓPEZ

PORTADA: Grabado perteneciente a la primera edición de: “De optimo reipublicae statu de que nova insula Utopia(1516), obra del pensador y político inglés Tomás Moro, prosa satírica de carácter social y político, creó con ella una nueva palabra (utopía: sociedad perfecta que existe solo en proyecto) y un género literario y filosófico. Su invención de una república ideal se enmarca en el humanismo renacentista de su época.

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EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

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Índice

Introducción

Capitulo I El sendero ecuménico

I, 1: Las honorables opiniones de Su Excelencia Juan Pablo II sobre otras religiones, señalando la existencia de universales que demarcan el sendero ecuménico y la posterior velación de estos universales al transitar por el sendero convencionalista de “lo que es sagrado para Israel” I,2: Procedimiento a seguir al criticar la doctrina judaizante de la Iglesia I,3: Breve crítica al proferismo judío del Antiguo Testamento I,4: Crítica a la cristología de Sn Pablo, a fin de hacer objetiva la desviación del judeo cristianismo hacia la ecumene abrahámica I,5: La crisis de la post modernidad. I,6: Imperativos que jutifican y exigen urgentemente un nuevo enfoque del cristianismo, a efecto de actualizarlo, renovarlo y enfrentar con exito la crisis de la modernidad I,7: La labor judaizante de la Iglesia posconciliar

CAPITULO II. El sincretismo universal helénico II,1: La prevención socratica. II,2: El paradigma del Areópago II,3: El humanismo secular en occidente II,4: El humanismo ateo moderno II,5: Planteamientos trascendentales de la filosofía moderna II,6: Respuestas de la psicología a los planteamientos trascendentales. II,7:Teoría de la trascendencia Humana II,8: Diferencias fenomenológicas y terapéuticas entre las crisis provocadas por las psicosis provocadas por los traumas olvidados, y las crisis provocadas por el surgimiento del fenómeno espiritual de la transformación humana. II,9: La fenomenología espiritual, la auscultación profunda y la inducción clínica de los estados alterados de la mente 1) Los condicionantes naturales 2) Los condicionantes normativos 3) Los condicionantes sociales

CAPITULO III Joyas de la sabiduría védica que fundamentan la doctrina de la trascendencia humana I.-Libros sagrados de la sabiduría védica II.- El Bhagavad Gita:

1.- El desaliento del príncipe Arjona 2.- El cumplimiento del deber 3.- El origen de los Vedas 4.- El bien y el mal, la recta acción y la renuncia al fruto de la acción 5.- El dominio de si mismo

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6.- El conocimiento trascendental 7.- El sublime conocimiento 8.- La suprema visión de la majestuosidad divina

CAPITULO IV. La vida y enseñanzas de Buda.

Buda y la ilustración de la doctrina de la trascendencia humana

  • 1. La doctrina de la trascendencia humana (Instruida por Buda)

  • 2. La teoría de la trascendencia humana( desarrollada por los seguidores de Buda)

CAPITULO V

Cristo y la ilustración de la doctrina de la trascendencia humana

  • 1. La universalidad de la enseñanza de Cristo

  • 2. Señalamiento de los puntos de simetría docente entre la instrucción de Buda y la ilustración de Cristo

CAPITULO VI Descripción de las jornadas y metas del camino espiritual expresado metafóricamente por los poetas místicos del Islam.

CAPITULO VII Las enseñanzas herméticas del conocimiento espiritual y la fenomenología de la experiencia mística Legados que nos guían en el sendero del desarrollo espiritual 1. Luz en el sendero Primera etapa: la Iniciación espiritual 2.- La Meditación Trascendental 3.- Fenomenología y explicación de las visiones místicas 4.- Algunas experiencias místicas de Cristo 5.- La iluminación de Buda 6.- El psiquismo o vivencia de José Smith 7.- Los psiquismos o vivencias personales

Capitulo VIII

Revisión de la sentencia condenatoria dictada por Cristo, señalando como reos merecedores de pena eterna a los seguidores de la doctrina de Israel, a la luz de los hechos bíblicos y las interpretaciones talmúdicas, a fin de indagar si ha habido un cambio de sentido que justifique ratificar o abrogar la condena a sus seguidores I. Autoridad moral del pensamiento crítico para discernir con juicio justo, el bien o el mal patente en las narraciones sagradas II.Exhumación de los rasgos criminales y genocidas de los redactores bíblicos que convirtieron la religión de Israel en letrina sagrada 1: La genealogía de Israel 2: Invención del patriarca Moisés, y del encuentro cercano con Dios, ideados por los redactores bíblicos para atribuir designio divino a la fundación de Israel como nación 3: Técnicas usadas por Israel en la lectura e interpretación de las Sagradas Escrituras 4: Fecalismo sagrado con que los rabinos alimentan el odio contra de los gentiles en el alma perversa de Israel

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5: Directrices criminales de los redactores bíblicos y talmúdicos que sigue Israel.

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EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO INTRODUCCIÓN

1: Objeto de la crítica a las utopías ensayadas

La crítica a las utopías ensayadas tiene por objeto señalar las desviaciones, que han impedido alcanzar la trascendencia humana y la sociedad perfecta que los teóricos y los místicos plantearon, a fin de establecer los cursos de acción a seguir para corregir las desviaciones y disolver los obstáculos generando voluntades revolucionarias inquebrantables ansiosas del cambio. El pensamiento crítico es un proceso de pensamiento metódico enmarcado científicamente, estructurado con hechos, criterios, principios y procedimientos universalmente aceptados. Que aplicados al análisis de problemáticas y controversias, generan conclusiones ciertas que permiten dictaminar correctamente un asunto y prescribir acciones correctivas. Convirtiendo la crítica en un manifiesto que convoca a la lucha generacional y un plan de acción revolucionaria, para corregir sin dilación los errores o desviaciones encontrados.

La relación entre la fe y la razón, la ciencia y la religión, los valores y la educación, se enmarca en el fenómeno espiritual de la transformación humana, porque se trata de lograr transformaciones buenas y convenientes para si mismos y la sociedad, mediante la enseñanza y el aprendizaje. En el devenir histórico de la humanidad, el fenómeno espiritual de trasformación humana, ha sido abordado por educadores, médicos, psicólogos, psiquiatras y terapeutas, místicos y teóricos, formulando los diferentes aspectos de la doctrina y la teoría de la trascendencia humana:

conceptualizada por la sabiduría védica, instruida por Buda e ilustrada por Cristo, y sus jornadas y metas descritas metafóricamente por los poetas místicos del Islam; la cual concuerda con los planteamientos de la filosofía clásica y moderna, y las conclusiones comparables de la ciencia:

(psicología, psicoterapia, logoterápia, desarrollo humano, etc.). Tópicos de la transformación y el desarrollo humano que demarcan y deslindan el camino ecuménico por el que transita a humanidad en afán de sanar las enfermedades del alma y la mente, y nos permiten salir del subdesarrollo espiritual recorriendo cada una de las jornadas y metas que recorren los místicos en su transito por el camino del desarrollo espiritual.

El deslinde objetivo del camino ecuménico necesariamente nos lleva a criticar la doctrina judaizante de la Iglesia. El análisis objetivo de la triada preteológica nos proporciona los elementos suficientes de juicio para criticar el profetismo judío: Toda religión verdadera tiene su origen en la tríada pre teológica integrada por: 1) la descripción neutra de las experiencias extáticas del encuentro cercano con Dios o fenómenos espirituales que se caracterizan por ser genéricos, unitarios y trascendentes; 2) Las teorías y las doctrinas o enseñanzas sapienciales a que dieron lugar las explicaciones del encuentro cercano con Dios que se caracterizan por ser instructivas, ilustrativas y edificantes, o de las transformaciones trascendentales que se suscitaron en los iluminados que emergieron de la experiencia extática con la imagen refleja de Dios en su persona; 3) las terapias o enseñanzas sapienciales a que dieron lugar la aplicación practica de la teoría y la doctrina que originaron las explicaciones racionales; las cuales tienen la virtud de sanar el cuerpo, la mente y el espíritu, induciendo transformaciones buenas y convenientes para si mismos y la sociedad en los creyentes que las siguen. La triada preteológica y las cualidades características de lo Real o espiritual, reflejas en sus integrantes de la triada preteológica, nos ayudan a discernir lo que es o no es espiritual. Vg.

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Los redactores bíblicos sacralizaron el pacto del Sinai, acto Constitucional de Israel, como nación entre las naciones, aduciendo voluntad divina. Sustituyendo: 1º “La descripción neutra de las experiencias extáticas del encuentro cercano con Dios o lo Divino” por “la narración de los hechos ancestrales de los patriarcas, reyes y jueces de Israel considerados sagrados; lo cual es evidente por la ausencia de las cualidades características inherentes a los fenómenos espirituales:

(genéricos, unitarios y trascendentes)”. Engaño que quedó al descubierto gracias a la ignorancia de los redactores bíblicos que los llevó confundir, fenómenos naturales que no pudieron explicar, con fenómenos sobre naturales, que acontecieron en encuentro cercano con Dios o lo divino que

experimentaron los patriarcas, los profetas, los reyes y jueces de Israel 2° “las prescripciones terapéuticas para sanar el alma, el cuerpo y la mente de los creyentes” por “ las prescripciones sagradas de la vida civil y religiosa del pueblo de Israel, a fin de gobernar al pueblo e incitarlo a la guerra sagrada contra los pueblos gentiles y sus instituciones, por voluntad divina, y sin escrúpulo alguno hacer de Israel la primera de las naciones”. Origen a una falsa religión judeo cristiana que transforma a los creyentes judíos en depredadores y a sus seguidores cristianos en tontos útiles al

servicio de Israel. Estos elementos objetivos de juicio __

no

solo rebasan las especulaciones de

teólogos y filósofos, permitiendo darnos cuenta de la incongruencia de los dogmas producto de la

imaginería que estructuran la teología de lo absurdo judeo-cristiana. Origen de las incongruencias alojadas en nuestra estructura mental que norman nuestro comportamiento compulsivo y nos mantienen con el alma truncada o subdesarrolla, impidiéndonos alcanzar la trascendencia humana y la sociedad perfecta.

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CAPITULO I

EL SENDERO ECUMÉNICO:

“Enraizada en las tradiciones de la iglesia, persiste la convicción de que en todas las religiones existen semillas de verdad que trazan sobre el fondo

de

sus

creencias,

h u m a n i d a d ” .

un

c a m i n o

c o m ú n

p o r

e l

q u e

tr a n s i t a

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Su Excelencia Juan Pablo II Cruzando el umbral de la esperanza

I, 1: Las honorables opiniones de su Excelencia Juan Pablo II, sobre otras religiones señalando la existencia de universales que demarcan el sendero ecuménico por el que transita la humanidad en su desarrollo espiritual, y la posterior velación de estos universales al transitar por la ecumene Abraham-ica demarcada por los convencionalismo de “lo que solo es sagrado para Israel”

En los festejos que se realizaron para conmemorar los primeros quince años al frente de la Iglesia Católica, Su Excelencia Juan Pablo II, aceptó ser entrevistado por el periodista y editorialista Vittorio Messori sobre cuestiones de fe que tienen por objeto indagar si aún son firmes los fundamentos de la Iglesia y su doctrina Moral. Y días antes de realizarse la entrevista, Messori entregó a Su Eminencia un escrito con preguntas libremente formuladas. Preguntas que el Papa contestó espontáneamente de su puño y letra. Y tanto las preguntas como las respuestas se editaron en un libro titulado Cruzando el Umbral de la Esperanza. Su Excelencia inició la entrevista exhortándonos a “no tener miedo de esforzarse en descifrar los profundos misterios de Dios” porque reconoce que cada día son más numerosos los hombres que se plantean y acometen acertadamente las cuestiones existenciales y religiosas. Y a la pregunta del periodista de ¿Por qué tantas religiones?, Su Excelencia acertadamente contestó: “enraizada en

las tradiciones de la iglesia, persiste la convicción de que en todas las religiones existen semillas de verdad que trazan sobre el fondo de sus creencias, un camino común por el que transita

la humanidad”.

Este señalamiento es correcto pero insuficiente, porque Su Excelencia no especificó cuales son esos universalismos que son la esencia de las religiones; es decir, son el patrimonio genérico del origen, desarrollo y destino común de la humanidad que nos unifica espiritualmente. Esta omisión de su Excelencia, quizas se debe a que el deslinde objetivo del camíno ecuménico tiene como consecuencia lógica la crítica a la doctrina judaizante de la Iglesia. Es de capital importancia vital especificar cuales son esos universalismos, porque sirven para deslindar y demarcar el camino ecuménico a fin de visualizar objetivamente las identidades o paralelismos, y los antagonismos o desviaciones, que nos apartan o extravían del ecumenismo genérico o universal; lo cual nos permite visualizar los errores o desviaciones contenidos en los dogmas, las enseñanzas, las prácticas, los ritos, los relatos y los textos sagrados de cualesquier religión, que sin darnos cuenta nos desvían del camino ecuménico. Es por ello, que el diálogo ecuménico y la crítica de las creencias ajenas, necesariamente comienza por criticar nuestras propias creencias. Enmarcando la relación entre la fe y la razón, la ciencia y la religión, la educación laica y la religiosa, la enseñanza de los valores morales y los valores éticos, en el fenómeno espiritual de la transformación humana. Fenómeno que tratando de lograr transformaciones buenas para si mismo y la sociedad. Han abordado los místicos y teoricos que han enriquecido la doctrina y la teoría de la

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trascedencia humana en toda la diversidad de sus aspectos que demarcan el camino ecuménico, y nos ayudan a discriminar las identidades y los antagonismos existentes en nuestra propia religión y en las religiones ajenas, utilizando como tabla rasa, los principios lógicos y los procedimientos universales del saber filosófico y espiritual. Doctrina y Teoria que explican científicamente a Cristo y su doctrina como ejemplo de lo que es la trascendencia humana y como alcanzarla practicando intensamente el altruismo, el misticismo y el activismo social.

El deslinde ecuménico, nos permite percatarnos del carácter universal del mensaje de Cristo, debido a que con su vida nos ilustró lo que es la trascendencia humana o perfil de humanidad perfecta, y con su ejemplo y enseñanzas nos ilustró como se alcanza practicando el altruismo, el misticismo y el activismo social intensos, condición ´sine qua non´ para alcanzar la sociedad perfecta. La trascendencia humana de Cristo, es la puerta de entrada, el camino, la verdad y la vida eterna, pero no lo seguimos porque San Pablo dejando de lado la trascendencia humana de Cristo, centro su cristología en la divinidad de Cristo desviándonos hacia la ecumene Abrahámica demarcada los convencionalismos de lo que es sagrado para Israel, cuyos designios ancestrales fundamentan la ideología supremaciíta que siguen los hijos de Israel desde los tiempos bíblicos hasta nuestros días, para que sin escrúpulo alguno Israel llegue a ser la principal de las naciones avasallando a individuos, pueblos y naciones. Es por ello, que la convivencia pacífica entre todos los pueblos, la tolerancia y la pluralidad, es una imposibilidad metafísica para los judíos. Esta apostasía o incongruencia que sustenta la doctrina judaizante de la Iglesia, se refleja inconscientemente en nuestro comportamiento neurótico y compulsivo, al conformar un punto ciego en nuestra conciencia que nos impide diferenciar entre <los convencionalismos sagrados de Israel, que demarcan la ecumene Abraham-ica> de <los principios universales del saber filosófico y espiritual que demarcan el camino ecuménico>; lo cual urge corregir si se quiere corregir la patología neurótica judeo cristiana que nos impele a negar la realidad, y lograr un acercamiento y dialogo entre religiones; ya que si explicamos a Cristo utilizando la cristología de Pablo que nos separa, los valores universales de su mensaje humano pasan desapercibidos; convirtiendo el dialogo interreligioso en una charla entre extraños distantes: (San Cipriano: fuera de la Iglesia no hay salvación).

Es lamentable el distanciamiento que se da en el dialogó inter-eclesiástico, debido a que la Reforma Luterana abrogó la doctrina de la Iglesia, a fin de volver la pureza de la fe a los tiempos de la Iglesia primitiva, cuando en la Asamblea todos eran judíos (los luteranos y los romanos son hermanos distantes porque mutuamente se descalifican aduciendo ser los auténticos cristianos). Es notorio el distanciamiento entre judeo cristianos y judíos (para los judeo cristianos: solo en Cristo (totus Deus), hay salvación), (para los judíos: solo Israel es el pueblo escogido de YHVH); y por ello los rabinos judíos no dialogan con los sacerdotes y pastores judeo cristianos en busca de la verdad convencidos que tienen la verdad Vg.: (Greeley -VS- Neusmer: La Biblia y nosotros). Es casus belli el enfrentamiento entre Islámicos, Judios y judeo cristianos debido a que la ecumene abrahanica enloquece a sus seguidores. El dialogó universal se inicia en el ecumenismo incluyente que considera a Cristo (totus Dei) es decir que no agota en si mismo el misterio de Dios, y considera a las otras religiones como probables o posibles caminos de salvación. El verdadero dialogo interreligioso solo se da en un pluralismo ecuménico: (Encíclica Redentoris Missio: Las creencias de los miembros de otras religiones son efecto del Espíritu de verdad que actúa más allá de los confines visibles del cuerpo místico de Cristo): Raimond Pannikkar.

En el mundo globalizado, la ausencia de un verdadero dialogo interreligioso no solo propicia la falta de entendimiento y compromiso entre los contestatarios, sino que lo convierte en un dialogo entre ciegos mudos y sordos, propiciando el nihilismo, la intolerancia, la xenofobia, el choque entre culturas y religiones. Los complejos y rápidos cambios que devienen en este mundo contemporáneo y plural, exponen a las nuevas generaciones a verse privadas de los valores

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universales fundamentales y verdaderos, que sirven de base para construir la coexistencia social y la paz mundial; a demás que sin verdadero dialogo Inter. Religioso, no hay anuncio de la fe, ni como buena nueva, ni como doctrina (documento pontificio: Dialogo y Anuncio 1991). Pensando en la posible solución de esta problemática los teólogos Otto Barrer, Kart Ranes, Danielau, De Lubac, Hans Urs, Lucas Fisher. J.B. Metz y P. Tillich: aseguran que las Iglesias solo podrán seguir siendo portadoras del mensaje de Cristo a las naciones, si el discurso de la Iglesia es capaz de romper su propia particularidad, superándola. La particularidad del discurso de la Iglesia, se disuelve a la luz de los valores universales de la trascendencia humana y la sociedad perfecta que proclama el mensaje universal de Cristo, mismos que han permanecido desapercibidos desde un origen, porque los atados de la doctrina judaizante de la Iglesia, unieron el Antiguo y el Nuevo Testamento en un solo libro. Equiparando la vida, ejemplo y doctrina de Cristo, a la vida, ejemplo y enseñanzas de los ancestros de Israel, como si fueran la misma cosa (Testigos de Jehová).

Lo anteriormente expuesto nos permite comprender que el enriquecimiento humanista derivado del encuentro ecuménico de Oriente y Occidente, ha sido mínimo debido a la castración mental que practican las Iglesias a sus seguidores al separar la fe de la razón. Impidiendo el diálogo entre las Iglesias, entre las religiones, entre los teólogos conservadores y los modernistas, y el diálogo de los religiosos con los libre pensadores. Y como ejemplo significativo de ceguera y enajenación propiciada por la separación entre la fe y la razón promovida por San Pablo. Su Excelencia Juan Pablo II al observar el interés y simpatía que despierta en occidente el Dalai Lama, previene a los jóvenes del peligro que entraña seguir las doctrinas orientales acríticamente, sin reparar que los gentiles cristianos seguimos acríticamente la ecumene Abraham-ica demarcada por los convencionalismos de lo que solo es sagrado para Israel. Es a causa de esta ceguera, que las Iglesias fideístas niegan que existan otras creencias que salven al hombre sin darse cuenta que el carácter universal de la enseñanza de Cristo se debe a su carácter genérico. Y al preguntar

Messori sobre la iluminación del Buda Sidharta Gautama, nuestro Pontífice __

sin

conocerla ni

comprenderla

la descalificó opinando erróneamente que se ubica muy al principio de la jornada

__ que emprenden los místicos en sus experiencias extáticas, ya que termina donde inicia la alcanzada por el poeta místico San Juan de la Cruz. Limitando la enseñanza de Buda a la convicción de que “siendo el mundo fuente del mal y del sufrimiento, hay que hacernos indiferentes a las cosas de este mundo, para llegar a un estadio de perfecta indiferencia llamado nirvana, que es la antesala de la iluminación”. Agregando que esta convicción es una referencia negativa del hombre y de la naturaleza, contraria al pensamiento positivo cristiano, que es el que ha llevado a la cultura occidental al progreso. Olvidando que el despego de las cosas de este mundo es el requisito iniciático del misticismo universal que fue prescrito por Cristo en el sermón del Monte: "De que sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma… No os preocupéis por las cosas de este mundo, buscad primero el reino de Dios, que lo demás se os dará por añadidura”.

Si Cristo hubiera vivido entre los griegos y su mensaje hubiera llegado a los helénicos libre de las ataduras judías, desde el inicio del Cristianismo se hubiera aquilatado el valor universal de la trascendencia humana de Cristo y su doctrina; ya que demuestran objetivamente la congruencia de la doctrina y la teoría, al comprobar en la persona de Cristo lo que es la trascendencia humana, y en su ejemplo y enseñanzas como instrucción para alcanzarla, y para que sirve (en prueba de la bondad de mi doctrina id y pregonad que los ciegos ven, los mudos hablan, los sordos oyen, los para paralíticos caminan y los muertos resucitan). Comprobando que es cierta la prescripción terapéutica de la práctica de las virtudes opuestas a los defectos encontrados en el fondo del alma truncada, a fin de alcanzar el máximo desarrollo espiritual o trascendencia humana. Tesis formulada por Aristóteles, para remediar los múltiples males que agobian al hombre y a la sociedad a causa de la inmadurez humana. Enriquecida con las aportaciones de los teóricos y los científicos de la

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trasformación y comportamiento humano, y con la doctrina desarrollada en Oriente por los místicos. Propiciando el encuentro ecuménico del cristianismo, el hinduismo, el budismo y misticismo islámico; encuentro que Israel no permite porque derrumbaría su doctrina supremaciíta, su religión racista y sus planes criminales y genocidas de dominio mundial.

Lo mas inquietante de la infundada descalificación del Su Excelencia acerca de la iluminación de Buda, es que habiendo señalado la existencia del camino ecuménico por el que transita la humanidad, nuestro Pontífice no visualiza los principios universales del saber filosófico y espiritual que lo demarcan; por ello, olvida que la Iglesia desde sus orígenes se opuso al avance científico debido a que San Pablo descalificó a la razón para alcanzar la verdad sagrada (1ª Corintios I: 19,20,21,26,27, III: 18, 19,20), a fin de impedir que los creyentes criticarán el profetismo judío siguiendo las directrices de los filósofos griegos que exhortaban a sus seguidores a descifrar los misterios de la naturaleza y del espíritu humano mediante la observación y la experimentación de los fenómenos naturales. Olvidando que han sido las directrices sapienciales helénicas, las que nos han llevado la civilización cristiana al progreso de las ciencias y las humanidades, y no las directivas supremaciítas de los redactores bíblicos escritas en el libro oscurantista de Israel como palabra de Dios. Si bien es cierto que el sufrimiento que experimentan los humanos que atraviesan la negra noche descrito metafóricamente por San Juan de la Cruz en sus versos, es prueba de que San Juan de la Cruz experimentó la negra noche o muerte mística que se da en el despertar inesperado de la conciencia espiritual, no es prueba de que San Juan de la Cruz, haya alcanzado la iluminación plena o explicación de las ultimas causas que provocan la negra noche, ni para que sirve, ni como mitigar ese sufrimiento, como lo proclama el mandato de Buda a sus discípulos que es el pilar de sus enseñanzas: “Aprended a despertar, aprended a morir, aprended a renacer, antes de que suceda”¸ porque hay que Despertar para morir, morir para renacer”.

Para Buda el conocimiento y comprensión de los fenómenos psíquicos que se dan en el despertar inesperado de nuestra conciencia. Nos ahorran los terribles sufrimientos que acompañan a la negra noche de nuestro ego viejo agonizante o muerte mística. Y aceleran el aprendizaje de la nueva forma de ser de nuestro desconocido ego nuevo o renacimiento prescrito por Cristo a Nicodemo. El renacimiento o fenómeno de la transformación humana, es el eje central de la

doctrina impartida por Buda. Fenómeno abordado por la mitología griega, simbolizado por el ave Félix que renace de sus cenizas; y teorizado por la filosofía y la psicología con el nombre resiliencia psicológica o capacidad de lo humanos de sobreponerse a los traumatismos psicológicos y las heridas emocionales más graves, como el duelo, violación, tortura, deportación, o la guerra, etc; una vez pasada la tempestad. Capacidad que puede ser desarrollada enfocándose en cinco aspectos: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir con los demás, aprender a ser, desarrollando “habilidades para la vida”: (cooperación, resolución de conflictos, destrezas comunicativas, habilidad para resolver problemas y tomar decisiones, etc.). Es decir que

la trascendencia humana es una posibilidad metafísica que requiere __

de

una doctrina que nos

enseñe a suprimir la aflicción, el conflicto, el error y la dualidad de nuestra mente, a fin de

aquietarla y fijar nuestro pensamiento en el bien y la verdad armonizando nuestra mente y

espíritu

__

y de un instructor o facilitador que enseñe y nos guié por el camino del desarrollo

espiritual.

Por consiguiente la doctrina y la teoría de la trascendencia humana, no se centra en argumentos teológicos si no antropológicos y psicológicos para determinar la condición real de la existencia, sus problemas y sus potencialidades, mostrándonos empíricamente como trascender nuestras propias limitaciones que nos impiden resolver las problemáticas que nos afligen profundamente, disolviendo en forma natural el apego desmedido, la aflicción, el auto rechazo, las adiciones

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nocivas, los automatismos, el conflicto interno, el estrés, las fobias inexplicables; lo cual implica un compromiso con uno mismo y los demás que con el tiempo nos lleva a un auto conocimiento sólido y una comprensión bondadosa de los que nos rodean. El conocimiento interior puede ayudarnos a curar nuestra heridas profundas y crisis de fe, cuando logramos una penetrar hondamente más allá de la conciencia individual y colectiva hasta alcanzar la supraconciencia, espíritu santo o templo de la sabiduría interna, donde encontramos la respuesta a nuestros interrogantes existenciales que nos hacen sufrir; sin embargo esto no es posible sin una disciplina, una técnica y una práctica remota, que nos permitan alcanzar el triunfo del espíritu sobre los sentidos, nirvana o paz interior antesala de la iluminación que Cristo elevó a bien aventuranza eterna. Prueba irrefutable de la iluminación meridiana de Buda; ya que el acceso al conocimiento de las últimas causas solo se logra en el mundo de las esencias a través de la experiencia de la común unión de todos los seres y todas las cosas.

Una de las finalidades dialogo Inter-religioso y el ecumenismo, es el de encontrar las identidades que enriquezcan nuestra comprensión y conocimiento de las enseñanzas de nuestra fe. Los simbolismos y las prácticas místicas hacen objetiva la identificación de las identidades ecuménicas y permiten suplir las deficiencias u omisiones de nuestra fe. Vg. “El triunfo de la mente en las crisis extremas de nuestra vida, simbolizada por la imperturbable tranquilidad del cisne místico de los lamas paramahansas, nadando en aguas turbulentas”. Nirvana o antesala de la iluminación que Cristo elevó a bien aventuranza eterna. El simbolismo del sutra o enseñanza del arquero místico expuesto en el Guita, donde: “El arco es la doctrina, la tensión en la cuerda es la disciplina remota, la flecha es la línea de pensamiento que con lleva nuestro cuestionamiento existencial en busca de

una respuesta de nuestro interior o sabiduría interna, el blanco es la experiencia sobre natural”. “Así como el arquero endereza las varas hasta que sus flechas son rectas, el maestro corrige sus pensamientos hasta que alcanza el recto pensar que lleva al recto sentir y recto actuar”. Los símbolos también nos ayudan a encontrar nuevos significados. Vg: El sacramento de la común- unión instituida por Cristo: “El pan simboliza su ejemplo, y el vino simboliza sus enseñanzas, que al asimilarlas nos permiten experimentar la común unión de todos los seres y todas las cosas”. El camino ecuménico esta lleno de sorpresas inesperadas, como la relación entre las enseñanzas herméticas y las enseñanzas de Cristo, patente en los principios iniciáticos: «El que busca, encuentra. Pide y se te dará». «Toca y se te abrirá la puerta». El principio de correspondencia:

«Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba» «Lo que se ata o desata aquí en la tierra, queda atado o desatado arriba en el cielo», etc. La doctrina de la migración y la re-encarnación de las almas, fue enseñada por Krisna, Buda, Cristo y los filósofos griegos.

El celo y cuidado de las tradiciones ancestrales judeo cristianas, nos impide percatanos de la identidad de medios y fines en la doctrina de Krsna, Buda y de Cristo. La doctrina de la no violencia, enseñada por hinduistas, budistas y cristianos, es ejemplo de ello. Gandi la aplicó para

liberar a su pueblo del Imperio ingles:

Sabéis que La Ley del Talión, enseña: “ojo por ojo, diente por diente” Por lo contrario, Yo os enseño “No hagáis resistencia al agravio”. Antes bien:

Si alguien golpea tu mejilla derecha, preséntale la mejilla izquierda. Si alguien te quiere despojar de tu túnica, ofrécele también tu capa. Si alguien te forzare a seguirlo mil pasos, acompañarlo dos tantos. Al que te pida, dale, y no os neguéis, al que te pida un préstamo. También os han dicho: “Aborrezcan a vuestros enemigos gentiles, y amad a vuestro pueblo”. Yo os digo: Amad a vuestros enemigos. Haced bien a los que os aborrecen. Y orad por los que os persiguen y calumnian. Imitad así a vuestro Padre celestial, el cual hace nacer el sol sobre buenos y malos y hace llover, sobre justos y pecadores. Cristo: (Mt. V, 38 al 48).

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Los Evangelios fe datan el ecumenismo de Cristo: El apóstol Juan abordando a Jesús el Cristo, le

comentó: Maestro hemos visto a un extranjero lanzar a los demonios en tu nombre, pero se lo

hemos prohibido porque no es de los discípulos que te siguen. Cristo respondió: No se lo prohibáis

porque quien no está contra vosotros por vosotros está. (Lucas IX, 49,50). En otra ocasión reveló:

“Tengo también otras ovejas que no son de este rebaño, las cuales debo Yo recoger, y oirán mi

voz; y de todas se hará un solo rebaño y un solo pastor”. (Jn X, 16). Todo lo cual, hace patente la

importancia del dialogo interreligioso para desarrollar en las nuevas generaciones la habilidad para

identificar las identidades utilizando las demarcaciones ecuménicas y los los principios lógicos de

causalidad, certidumbre, coherencia, congruencia, finalidad, identidad, no contradicción,

objetividad, racionalidad, sincronía, etc. como discriminantes para esclarecer los puntos

oscuros de nuestras creencias y prácticas religiosas, analizando cada uno de los elementos de la

triada pre teológica, cuyas características especificas fueron explicadas por Buda, a fin de disolver

las falsas certezas de la fe que encadenan la mente al proceso fantástico de la realidad rompiendo

los eslabones del error, el fanatismo, la ignorancia y la idolatría, coincidiendo con las enseñanzas

de Cristo sobre el propósito del juicio justo y el efecto liberador de la verdad; y la enseñanza de

Buda a los Kalamas., y los paralelismos con los planteamientos existenciales de la filosofía clásica

y moderna y las respuestas que la ciencia (psicología) han dado a esos planteamientos, es lo que

da certidumbre a nuestros juicios de valor. Solo así podemos abordar acertadamente el dialogo

interreligioso. Es precisamente el principio de finalidad, el elemento de juicio más contundente que nos

permite concluir, sin dejar lugar a dudas __

que

tanto instrucción de Buda, como la ilustración de Cristo,

al perseguir el mismo fin: (trascender el dolor, el sufrimiento, las limitaciones de los sentidos y la

mente, desarrollando en sus seguidores el perfil de humanidad perfecta para poder alcanzar la

trascendencia humana, mediante la práctica de las virtudes opuestas a los defectos de los

postulantes) __

son partes integrantes y complementarias de una misma doctrina; en oposición a la

ideología supremaciíta expuesta en el Libro de Israel, que al ensalzar anti valores como si fueran

valores dictados por Dios, promueve entre sus seguidores un perfil criminal y genocida para que sin

escrúpulo alguno hacer de Israel la principal de las naciones.

El desconocimiento de la doctrina de Buda, impidió a Juan Pablo II __

visualizar

que la doctrina de

la trascendencia humana, fincada en la Enseñanza de las Cuatro Nobles verdades, explica las

causas que provocan el sufrimiento del alma, y las causas que provocan su cesación o ausencia

de sufrimiento, a fin de sobre ponerse a los infortunios inesperados de nuestra vida aceptándolos

como un reto a superar que nos hace crecer espiritualmente. Disciplina que Cristo, exigió a sus

discipulos: “El que no carga su cruz y me sigue, no es digno de mi

__

y visualizar que “la vida,

ejemplo y enseñanzas de Buda y Cristo”, son columnas fundamentales de la doctrina de la

trascendencia humana, porque Buda expuso la instrucción y Cristo la Ilustración, y se necesitan ambas

para una mejor comprensión de la doctrina; desde luego que la teoría o instrucción impartida por Buda,

metodológicamente esta mejor estructurada que la ilustración impartida por Cristo, pero necesitaba la

prueba viviente de Cristo que demostrara fehacientemente que es posible alcanzar la trascendencia

humana.

y

__

si Cristo no solo por su vida, ejemplo y sabiduría, sino por la Imagen Refleja de Dios en

su persona, no dejó duda alguna de que fue un gran iluminado

__

luego entonces tampoco cabe duda

que Buda también fue un gran iluminado, pues la enseñanza que expuso 500 años antes de Cristo.

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

La liberación exige desatarse de los atavismos que nos aprisionaban anteriormente, para

posteriormente, seguir a la verdad. Es decir, el desprendimiento predicado por Krisna Buda y

Cristo, no solo abarca las cosas materiales sino las falsas certezas de la fe y las malas prácticas

religiosas, a fin de renacer despojándose del hombre viejo y revestirse del hombre nuevo. El

excelente libro de Lama Anagarika Govinda: Budismo Para Occidente, se aparta del canon

tradicional tibetano y promueve la religión científica, a efecto de matricular el budismo en las

universidades. El hombre nuevo deja atrás los agravios pasados, las falsas creencias, las malas

influencias, el pecado y el vicio en que vivía el hombre viejo, y aprende a manejarse siempre con la

verdad en el ejercicio de la disciplina moral, el misticismo y el altruismo intenso

amor

__

misericordioso o empatía que poco a poco nos lleva a disolver los rasgos egoístas de la

personalidad que nos hacen sentir que estamos aislados de los demás

__

requisitos iniciáticos del

sendero espiritual cuyas jornadas se recorren practicando las virtudes opuestas a los defectos

encontrados en el perfil del postulante mediante la introspección profunda (meditación vipassana),

que fundamentan el diagnostico de la sintomatología observada, el pronostico y la prescripción

terapéutica individual de la disciplina a seguir o samma ditthi: (visión perfecta), indicada por el

Maestro a su seguidor (chela), para subsanar las deficiencias del alma, eliminar los defectos y

sanar las heridas profundas; y así alcanzar el perfil de humanidad perfecta integrado por las seis

perfecciones espirituales que Buda prescribió a sus discípulos y que Cristo elevó a bien

aventuranzas; lo cual hace de la doctrina de la trascendencia humana una ciencia espiritual que

coincide con las nuevas teorías del desarrollo humano, pero las rebasa, ya que explica a Cristo

como ejemplo de lo que es la trascendencia humana y a su doctrina como el mejor método a seguir

para alcanzar dicho estadío.

Las identidades o semillas de verdad que demarcan el sendero ecuménico, existentes en las

enseñanzas sagradas de los grandes Maestros, a menudo utilizan el simbolismo, la parábola o el

cuento para ilustrar sus enseñanzas. En el hinduismo hay cantos épicos que son semilleros de

enseñanzas sagradas (Vr. El Mahabharata extensa epopeya de cien mil estrofas que comprende:

El Gita y El Ramayana). Ejemplo de ello, es el simbolismo hinduista del arquero místico: “La

práctica perfecta nace de la doctrina perfecta. El arco es la doctrina, la tensión en la cuerda es la

disciplina remota, la flecha es la línea de pensamiento que expresa el cuestionamiento existencial,

que hacemos a nuestra sabiduría interna, el blanco es la experiencia sobre natural que resuelve

nuestro cuestionamiento”. El triunfador de la corriente en aguas turbulentas, es otra enseñanza del

simbolismo hindú que representa: “El dominio de la mente en las crisis extremas de nuestra vida,

simbolizada por la imperturbable tranquilidad del cisne místico nadando en aguas turbulentas que

usan en su medallón de hilos de plata trenzada los lamas paramahansas, es el nirvana o paz

interior antesala de la iluminación que Cristo elevó a bienaventuranza. Hay enseñanzas, sutras o

doctrinas que desconocemos su nombre: “De la recta emoción, nace el recto pensamiento. Del

recto pensar nace el acto perfecto. La acción sin apetencia por sus frutos o altruismo, es el acto

perfecto”.

Sabemos que Cristo fue un prolífico cuentista, y tomamos a sus cuentos como enseñanza sagrada

(Vg. el hijo prodigo, parábola de los talentos, etc). Hay cuentos de autores desconocidos que

contienen una enseñanza espiritual simbólica que es difícil visualizar, como el cuento de “Aladino y

la lámpara maravillosa”, que señala la inocencia de un niño como requisito iniciático para una

inmersión profunda, describe el peligro de extraviarse en los laberintos que la mente ha construido

en sus divagaciones, y los portentos de que es capaz la luz del espíritu capaz de ayudarnos a

encontrar la salida de los laberintos mentales. En todas las expresiones de la sabiduría espiritual,

es importante tener en cuenta la relación entre los fines y los medios de las enseñanzas sagradas

o prácticas espirituales, y las cualidades características o atributos de lo Real, a la hora de

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

deslindar, lo que es o no es, del mundo del espíritu. Las características fenomenológicas de lo

Real, es que son unitarias, genéricas y trascendentes. Las características de las explicaciones

sapienciales de lo Real, es que son instructivas ilustrativas y edificantes. Las características de

las aplicaciones terapéuticas de lo Real, es que sirven para sanar el cuerpo, la mente y el alma,

mediante la aplicación práctica del fenómeno espiritual, haciendo un seguimiento de sus efectos,

pasando de las ideas a los hechos y de los hechos a las ideas, a fin de corregir o perfeccionar las

terapias y sus efectos.

La falta de visualización de las semillas de verdad, existentes tanto en nuestras creencias como en las

ajenas, llevó a nuestro Supremo Pontífice a olvidar la indicación que nos hiciera Cristo de no señalar la

mota en el ojo ajeno, sin antes haber sacado la estaca clavada en el ojo propio; y por ello al hablar

sobre el Islamismo cometió el error de considerar al Corán como una versión simplista del Antiguo

Testamento, al no visualizar la enseñanza fundamental de Mahoma: “en todos los hombres hay un

profeta” (cuando hay una instrucción y un adiestramiento previo); el cual ha dado lugar al desarrollo

del misticismo Sufi, que señala las jornadas y las metas del sendero místico que nos lleva a la unidad

con Dios, descrito metafóricamente por los poetas místicos del Islam. Estilo mudéjar que fue seguido

por San Juan de la Cruz en sus versos que revelan el anhelo de Dios, y la desesperación que siente el

alma, en la negra noche de su afanosa búsqueda de las respuestas a los interrogantes existenciales

que lo atormentan, que dieron origen a un movimiento de interiorización que culminó con la fundación

de la Orden de los Carmelitas Descalzos, y que continúa en el presente como un ejemplo de humildad

y abnegación __

hermosos

versos que son un galardón de las letras españolas del siglo XVI, pero al

leerlos se da uno cuenta que su valor es estético fruto de la inspiración

__

lo mismo sucede con la regla

de la Orden de los Carmelitas descalzos producto de la devoción, más no contienen una doctrina o

enseñanza sapiencial fruto de la iluminación plena, semejante a La Enseñanza De las Cuatro Nobles

Verdades expuesta por Buda; lo cual es evidencia de que San Juan de la Cruz, aunque siguió el camino

ecuménico del misticismo, no alcanzó la iluminación meridiana de Buda; y que Su Excelencia confunde

la iluminación con la inspiración y la devoción, debido a que el fideísmo niega la dignidad y capacidad del

hombre para alcanzar la verdad metafísica mediante su propio esfuerzo a través de la experiencia

extática de nuestro espíritu; y por ello las Iglesias cristianas, a excepción de la Ortodoxa Griega han

dejado de lado el misticismo oriental, privando a los fieles de la espiritualidad a través de la interiorización

profunda, anclando la fe en la cáscara vacía de la exteriorización a través de el rito, el rezo, el culto y la

lectura bíblica.

Y para terminar la entrevista con Messori, nuestro querido Pontífice solo nos hermana con la fe del

pueblo de Israel, opinando que el pueblo judío es nuestro hermano mayor en la fe, difiriendo con la

sentencia culposa dictada por Cristo contra doctrina y conducta del pueblo judío, señalando como

reos merecedores de la pena eterna a sus seguidores [Mateo XXIII, 1 al 35]; porque siguiendo

acríticamente a San Pablo no visualiza la diferencia entre los universalismos del saber filosófico y

espiritual que demarcan el sendero ecuménico, de los convencionalismos de lo que es sagrado para

Israel que demarcan la ecumene Abrahámica. Utilizando el nombre de Dios para gobernar y unir las

doce tribus en un solo pueblo y mantenerlo unido en la conquista del territorio prometido y el

sometimiento de todas las naciones del orbe __

definiendo

como santo: el territorio de Israel, sus

patriarcas, sus reyes, sus jueces y las leyes, el pueblo de Israel, Jerusalén, el templo, las tradiciones y

hechos históricos compilados y redactados en el Libro de Israel, como santos y gloriosos; aunque nada

tengan que ver con el mundo del espíritu

__

lo cual queda claro al sacralizar la ideología racista, criminal

y genocida serial de los redactores bíblicos, cuyos rasgos criminales y genocidas quedaron impresos en

los relatos bíblicos, santificando la ley del talión, multiplicándola siete veces en la maldición de Caín, y

setenta veces siete en el Canto de Lamec. En las Leyes de Guerra dictadas por Moisés en el

Deuteronomio, convirtieron en guerra santa el odio contra los gentiles y sus instituciones. Elevando la

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

conquista, el despojo, sometimiento y el genocidio de los doce pueblos cananeos, a Ley de Dios.

Semillas Del mal que engendran en el corazón de los creyentes el crimen, el despojo, el genocidio, la

mentira, el odió contra los pueblos gentiles y la venganza. Y tan peligrosa es la paja como la cizaña

contenida en el Antiguo Testamento, porque al no diferenciarlas de las semillas de verdad, nos lleva a

permanecer unidos de una mano con los apóstoles del bien y la verdad, seguidores de las enseñanzas

de Cristo

y

__

con la otra con los apóstoles de la venganza y el genocidio, seguidores de las enseñanzas

del Antiguo Testamento, haciéndonos oscilar y permanecer perplejos entre el bien y el mal, impidiendo

nuestro desarrollo espiritual

__

Lo cual resalta la importancia del deslinde objetivo del camino ecuménico,

a fin de percatarnos de la apostasía de la Iglesia conciliar que utiliza el dialogo interreligioso entre el

judaísmo y el cristianismo para adentrarnos en la ecumene Abraham-ica, en lugar de rectificar esta

apostasía regresando al camino ecuménico señalado por Cristo:

I,2: BREVE CRÍTICA AL PROFETISMO JUDÍO DEL ANTIGUO TESTAMENTO.

La relación entre la fe y la razón expuesta parabólicamente por Cristo al ciego de nacimiento (Juan

IX, 39), nos enseña la necesidad de hacer un juicio justo de nuestras creencias utilizando el

raciocinio para indagar “si es verdad o es mentira” que los textos bíblicos son palabra de Dios, a fin

de disolver las falsas certezas de la fe que nos hacen ciegos a la verdad. Lo cual nos exige criticar

el profetismo judío o revelación, enmarcado la crítica en el fenómeno espiritual de la trasformación

humana y, las ciencias y técnicas que nos ayudan a desarrollarnos espiritualmente. Abordados por

la doctrina y la teoría de la trascendencia humana, conceptualizadas por los filósofos griegos y la

sabiduría védica, instruida por Buda e ilustrada por Cristo, la cual concuerda con los

planteamientos de la filosofía clásica y moderna, y las respuestas que la ciencia ha dado a los

planteamientos trascendentales: (psicología, psicoterapia, logoterápia, desarrollo humano, ).

Utilizando los principios universales del saber filosófico y espiritual como tabla rasa, a fin de

deslindar y hacer objetivo lo “que es” o “no es” del mundo del espíritu. Método o criterio que nos

ayuda a discernir objetivamente

__La

evidencia de la verdad o la falsedad del profetismo judío, se

encuentran discerniendo objetivamente los elementos de la triada pre teológica (la fenomenología,

su explicación y su aplicación). Vg. la interpretación onírica de los sueños de Dios del patriarca

Abraham inducidos por el deseo intenso y obsesivo de riqueza y descendencia incontable, que es

opuesto al despego de las cosas materiales que orienta a los místicos; es por ello, que la

respuestas del dios de Abraham son alucinaciones contestatarias de los deseos del patriarca, y no

tienen nada que ver con el mundo del espíritu.

El antagonismo entre las directrices de la reflexión existencial del devenir de Israel entre las

naciones que orienta el pensamiento de los profetas bíblicos y talmúdicos –VS- la reflexión de la

vida después de la vida o existencia eterna que orienta el pensamiento existencial de los místicos

(las moradas celestiales; la salvación o la condena eterna, a causa de nuestra obras). El encuentro

cercano descrito por Moisés en la zarza ardiente describe el fuego fatuo; el pie del rayo que pasa

por el altar erigido por Moisés en el Monte Horeb, describe un fenómeno meteorológico; el redactor

bíblico del pacto del Sinaí, toma como presencia de Dios el fenómeno metereológico de

relámpagos y truenos que anuncia que se avecina una tormenta, para santificar el mito fundacional

de Israel, como nación entre las naciones, por voluntad divina. Santificando sus ancestros, su

pueblo, su territorio, Jerusalén, el templo y la Torah; descripciones que no corresponden al

encuentro cercano expresado por Cristo al experimentar la común unión: “El Padre y Yo, somos

una misma cosa”. Descripción que coincide con la descrita por los místicos iluminados. Las leyes

de la guerra dictadas por Moisés en el Deuteronomio, causales del despojo, exterminio y

sometimiento de las doce tribus cananeas y del actual genocidio del pueblo palestino, son

opuestas a la doctrina de la no violencia enseñada por Cristo. El perfil racista, rapaz, criminal y

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

genocida serial de Israel en su devenir entre la naciones que han promovido las directrices

ancestrales de sus patriarcas y profetas (las leyes de guerra dictadas por Moisés, la ley del talión,

el canto de Lamec,,) < es opuesto al perfil de humanidad perfecta que Cristo trató de inculcar a sus

seguidores cuyos rasgos fueron elevados a bien aventuranzas en el Sermón del Monte>

__Discernimiento

que nos aporta las suficientes pruebas objetivas de juicio que nos dan la certeza

que el profetismo judío o revelación bíblica, es un semillero del mal OPUESTO A LAS

ENSEÑANZAS DE CRISTO Y POR LO TANTO, NO ES PALABRA DE DIOS

I,3: PROCEDIMIENTO A SEGUIR AL CRÍTICAR LA DOCTRINA JUDAIZANTE DE LA IGLESIA:

• Enmarcando la disertación ecuménica, en el fenómeno de la trasformación humana abordado por

los místicos y teóricos que han formulado la doctrina y la teoría de la trascendencia humana:

conceptualizada por la sabiduría védica, instruida por Buda e ilustrada por Cristo, y sus jornadas

descritas metafóricamente por los poetas místicos del Islam; la cual concuerda con los

planteamientos de la filosofía clásica y moderna, y las conclusiones comparables de la ciencia:

(psicología: logoterápia), congruencia que da certidumbre a nuestros juicios de valor.

• Enmarcando la crítica en: “el deslinde del camino ecuménico demarcado por los universalismos

que sustancian la doctrina y la teoria de la trascendencia humana y la sociedad perfecta. Utilizando

los principios universales del saber filosófico y espiritual como tabla raza, a fin de hacer objetiva la

desviación del cristianismo hacia la ecumene Abraham-ica (demarcada por los convencionalismos

de lo que solo es sagrado para de Israel”: su territorio, su pueblo, sus ancestros, Jerusalén, el

templo, y el libro de Israel), propiciada por Sn Pablo al trasformar en religión, el movimiento

cristiano inicialmente laico, para que los hijos de Israel seguidores de Cristo siguieran siendo Israel,

y los gentiles cristianos ayudaran a Israel a llegar a ser la principal de las naciones. Y para

perpetuar el error, Sn Pablo separó la fe de la razón: (1ª Corintios I, 17 al 27). Convirtiendo en

paradoja el cuestionamiento sobre la relación entre la fe y la razón, planteado por los helénicos en

el Areópago cuando Sn Pablo fue a evangelizarlos, lo cual ha mantenido perpleja a la humanidad

en espera de una respuesta satisfactoria

• Enmarcando la disertación jurídica en la revisión del diferendo pontificio {opuesto a la sentencia

dictada por Cristo [Mateo XXIII, 1 al 35] en su crítica a la utopía judía señalando como reos de

castigo eterno a los seguidores de la doctrina (el ethos) y la conducta (el pathos) de Israel -VS- la

honorable opinión de Su Excelencia Juan Pablo II señalando a Israel como hermano mayor en la

fe} a la luz de los hechos bíblicos e históricos; para demostrar que sigue vigente el ad quem

recurrido y el diferendo es una apostasía mayor tendente a judaizar el cristianismo

• Dejando al descubierto las implicaciones educativas, judiciales, morales y religiosas del latrocinio

de tracto continúo en que incurren las iglesias y organizaciones religiosas al encubrir

tendenciosamente el error fundamental; así como el interés jurídico y competencia del Estado para

conocer y juzgar este relevante asunto, en razón del severo daño moral causado a la sociedad.

• Convocando el emplazamiento a juicio de las Iglesias y organizaciones religiosas tendenciosas, a

efecto de corregir el error fundamental. En primera instancia ante el tribunal de la razón, en

segunda instancia ante el tribunal de la ley. Y en tercera instancia en el estrado revolucionario de la

justa indignación pública expulsando de las Iglesias a los sacerdotes y pastores fideístas renuentes

a corregir el error fundamental; tal como lo hizo Cristo cuando expulsó del templo a los mercaderes

de la fe.

I,4: CRÍTICA A LA CRISTOLOGÍA

DE SAN PABLO,

A

FIN

DE HACER OBJETIVA

LA

DESVIACIÓN DEL JUDEO CRISTIANISMO HACIA LA ECUMENE ABRAHÁMICA

La importancia capital de la crítica a la doctrina judaizante de la Iglesia, radica en que nos aporta

los elementos de juicio necesarios para deslindar objetivamente el camino ecuménico. Y darnos

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

cuenta de la felonía moral que cometió San Pablo en sus epístolas al desviar el movimiento

cristiano inicialmente laico, hacia la ecumene Abrahámica. Cambiando la __

objetividad

de

los

hechos y enseñanzas de Cristo hombre narrados en los Evangelios, como ejemplo para

motivarnos a practicar el altruismo, el misticismo y el activismo social intensos, requeridos para

alcanzar la trascendencia humana y la sociedad perfecta

__

por la subjetividad de la explicación

teológica para seguir a Cristo resucitado, practicando la el culto, el rezo, el rito y la lectura bíblica.

Convirtiendo en religión, el movimiento cristiano inicialmente laico, con el fin de que los judíos

cristianos siguieran cumpliendo la ley de Israel o Torah, y los cristianos no judíos siguieran a Israel

sin darse cuenta. Privando a la humanidad de la posibilidad del hombre de desarrollarse

espiritualmente siguiendo las jornadas y metas del camino ecuménico que siguen los místicos a fin

de alcanzar el perfil de humanidad perfecta o trascendencia humana cuyos rasgos elevó Cristo a

bienaventuranza eterna.

La cristología de San Pablo, es el punto de partida y eje rector y de la religión judeo cristiana y la

doctrina de la Iglesia; lo cual evidencia la importancia toral de escudriñar las fuentes y

motivaciones que llevaron a Sn Pablo a formularla para convertir el movimiento cristiano

inicialmente laico, en religión, si queremos vislumbrar la posibilidad y necesidad de dejar la

ecumene Abrahámica, para retomar el camino ecuménico señalado por Cristo, a fin de eliminar las

barreras religiosas que impiden el entendimiento entre los hombres y naciones de buena voluntad.

Y en este momento crítico, en el que Europa esta a punto de ser islamizada, amenazando con

sofocar el mensaje de Cristo, poder enfrentar con éxito el islam, el judaísmo, el ateismo, las

corrientes de la nueva Era y el nihilismo. Entre los sicarios más exaltados del sanedrín enviados

por los príncipes de la Sinagoga para perseguir y exterminar, por el delito de blasfemia, a los judíos

seguidores de Cristo dispersos en las provincias grecorromanas, destacaba Pablo por su

radicalidad; quien al darse cuenta de gran cantidad de gentiles que se unían a ese movimiento,

ideó reencausarlo para que los judíos cristianos siguieran siendo Israel, conservando su religión,

tradiciones ancestrales y leyes; y los gentiles cristianos ayudaran a Israel alcanzar la supremacía

sobre todas las demás naciones. Atribuyendo los motivos de su conversión a la experiencia de

Cristo resucitado camino a Damasco, para poder unirse y encausar a la secta cristiana como

dirigente; con tanta o más autoridad que la de los apóstoles; arguyendo que ellos fueron escogidos

por Jesús hombre, en cuanto que él fue escogido por Cristo resucitado; por ello Pablo reconoce ser

un mentiroso y arguye: Pero si por mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué

aún soy juzgado como pecador? (Romanos 3,7)

Pablo no conoció al Jesús terreno, justificando asi que excluyera el mensaje universal de Cristo a

los hombres, en su cristología. A él “se le apareció” el Resucitado, cosa que Pablo repite varias

veces (Gal 1, 11-16; 1 Cor 9, 1; 15, 8; 2 Cor 4, 6) y de la que Lucas, en los Hechos, presenta tres

relatos detallados (9, 1-19; 22, 3-21; 26, 9-18). Esto ya da idea de la importancia de la experiencia

de Cristo resucitado que Pablo trasmitió a su colaborador más cercano (Lucas quien fue enviado

por los sabios alejandrinos a dar fe de la trascendencia humana de Cristo). En las epístolas de

Pablo pronto se advierte su afán de resaltar la divinidad de Cristo. Por lo consiguiente, el punto de

partida para estudiar la cristología de Pablo, es el hecho trascendental de “Cristo resucitado”;

soslayando la importancia genérica de “la trascendencia humana patente en Cristo”; es decir que

cristología de Pablo es más que nada una teología de Cristo. Porque omite los hechos Jesús,

narrados en los Evangelios, y lo que esa información representa: “El conocimiento objetivo del

Jesús humano”, para privilegiar el Cristo “el conociendo subjetivo de la divinidad de Cristo. Es por

ello, que Pablo no mostró ningún interés por los hechos de Cristo narrados en los evangelios,

como fuente de su cristología, sino que utilizó como fuente y directriz, el cumplimiento de las

profecías narradas en el Pentateuco.

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

El propio Pablo arguye que: fue el Dios de Cristo resucitado quien lo escogió como apóstol; y por

ello, “para formular su cristología: omitió los discursos y hechos de Cristo hom,re, ni consultó a los

apóstoles escogidos por Jesús hombre, ni a ninguno de sus seguidores; tampoco viajó a Jerusalén

para indagar en el lugar de los hechos, los testimonios de la vida, ejemplo y enseñanzas que se

suscitarón en la vida pública de Cristo; en lugar de esto se fue a Arabia, de donde volvió de nuevo

a Damasco” (Gal 1, 16-17). Pablo llega a confesar que el conocimiento de Cristo “según la carne”

no le interesa (2 Cor 5, 16), una afirmación dura que, por más que se intente suavizar, en definitiva

viene a decir que la “existencia terrena” de Jesús no entraba en el ámbito de sus cristología. Esta

confesión en primer lugar, nos hace caer en la cuenta que la conversión de Pablo, en el camino a

Damasco, no fue una “conversión” el sentido propio y de esa palabra, sino una misión

encomendada a él, por el Dios de Israel, revelada en el camino a Damasco, en su experiencia de

Cristo resucitado. Es por ello, que Pablo no se aplica a si mismo el adjetivo de converso sino el de

iluminado por el Dios de Israel a fin de llevar el mensaje de Cristo a los pueblos gentiles. Y por lo

consiguiente siguió creyendo en el Dios en el que siempre había creído y viviendo la religión judía

en la que había sido educado. Por ello, cuando Pablo habla de Dios, no se refiere al Dios hecho

hombre en la persona de Cristo, sino que se refiere al Dios de Abrahán y a las promesas hechas a

sus descendientes (Gal 3, 16-21; Rom 4, 2-20). Y es precisamente a partir de esa experiencia, que

elabora su cristología, arguyendo: “cuando Aquél que me separó desde el seno de mi madre y me

llamó por su gracia, tuvo a bien revelar en mí a su Hijo, para que le anunciase entre los gentiles

” ...

(Gal 1, 15-16).

Esto hace evidente que el punto de partida de la teología de Pablo, no es Jesús hombre, sino el

Cristo exaltado por el Dios de Israel. Lo cual significa que la cristología de Pablo arranca de una

convicción determinante: “no conocemos a Dios desde Jesús, sino que conocemos a Jesús, desde

Dios”. Por tanto, “no es Jesús el que nos explica a Dios, sino que son las Sagradas Escrituras

dictadas por Dios las que nos explican quién es Jesús”. Para Pablo, pues, lo que el judío cristiano

ha de dar por conocido es el Dios de Israel, en tanto que el desconocido es Jesús humano. Dicho

de otra manera, la cristología de Pablo no modifica sustancialmente el tradicional conocimiento de

Dios que podía tener cualquier israelita o incluso cualquier creyente seguidor de la Torah. Porque

el problema religioso fundamental, para Pablo, no está en explicar a Jesús para conocer a Dios,

sino en reconocer y comprender los designios de Dios, a través de Jesús. El inconveniente estriba

en que Pablo no percibe que “en Jesucristo, Dios mismo se ha definido de una forma enteramente

nueva”; y que la humanidad de Cristo es inseparable de su condición divina. La ceguera de Pablo a

la unidad indisoluble de la naturaleza humana y la naturaleza divina patente en Cristo, o

trascendencia humana de Cristo; es el error fatal de la cristología de Pablo que priva a la

humanidad del mayor legado de Cristo. Es decir; que la cristología de Pablo es la de un Cristo

mutilado de su humanidad. Mutilando la universalidad del mensaje de Cristo, al dejar de lado la

trascendencia humana patente en Cristo, para encausarlo hacia la ecumene Abrahámica.

Ya que, para Pablo el cristianismo es –un apéndice del judaísmo- que explica a Cristo como

cumplimiento de las profecías ancestrales en un intento de impedir que los seguidores de Jesús

dejaran de ser Israel, incumplieran la ley, la religión y las tradiciones ancestrales. De esta manera

Pablo convirtió el mensaje universal de Jesús sobre la trascendencia humana, en un mensaje

sobre la salvación por medio de la fe, para que los judíos cristianos siguieran cumpliendo la ley, la

religión y las tradiciones judías …(Mateo XXII,1). Y desde el momento en que, como ya he dicho,

Pablo no conoció al Jesús terreno, de condición humana, puesto que sólo conoció al Cristo

resucitado de condición divina; desde ese momento Pablo quedó imposibilitado para entender la

divinidad del hombre en Jesús de Nazaret y, la importancia capital de la trascendencia humana

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

patente en Cristo; y en última instancia, para entender a Dios, el Dios que se nos reveló en Jesús.

Que sólo puede ser conocido desde la encarnación de Dios en Jesús, divinizándolo. Ahora bien, si

Pablo estuvo siego a la unión indisoluble de Dios con el hombre, en la humanidad de Jesús de

Nazaret; el conocimiento divino de Cristo que aporta Pablo a en su cristología, desecha la piedra

clave de la estructura de la doctrina de Cristo, sustituyéndola por la doctrina de la salvación por

medio de la fe. De ahí que la cristología de Pablo, no solo dificulta el entendimiento de Cristo

hombre, esbozado en la cristología de los sinópticos sino sobre todo dificulta la difusión de la

paideia griega de Cristo propuesta por el apóstol Felipe a los sabios alejandrinos para enriquecer

con la vida, ejemplo y enseñanzas, de Cristo la paideia griega a fin de alcanzar la trascendencia

humana y la sociedad perfecta.

Lo más nefasto ha sido, como se ha expuesto; es que las ideas de Pablo expuestas en sus

Epístolas, fueron determinantes en la formulación de la doctrina de la Iglesia surgida de los

concilios de Nicea y Calcedonia. Señalando el hecho histórico de que las Epístolas de Pablo se

escribieron entre los años 50 al 57 D. C; mientras que los evangelios sinópticos no aparecieron

hasta la década de los 70. Esto quiere decir, que en la Iglesia primitiva se difundieron las

reflexiones de Pablo, expuestas en su cristología, unos 20 años antes que los evangelios

sinópticos de los hechos de Cristo hombre, fueran escritos. O sea, en la iglesia primitiva se conoció

mucho antes la “condición divina” del Cristo resucitado, que la “condición humana” del Jesús

histórico. Por eso no es exagerado afirmar, que Pablo mutiló al cristianismo de su significado

trascendental y universalidad, a fin de adecuarlo a las Sagradas Escrituras con planteamientos

subjetivos, que al apartar la fe de la razón, convirtió el judeo cristianismo en religión basura.

Lo que importa ahora es comprender las consecuencias que se siguieron, precisamente para la

cristología, de este desplazamiento de la objetividad de hechos de Cristo narrados en los

evangelios “Cristo histórico”, hacia la subjetividad de “Cristo glorioso”, encadenado a la teología

judía. Cuando este centro prescindió de la encarnación de Dios en Jesús y se fijó

fundamentalmente en la glorificación de Jesús en Dios, el cristianismo ganó en exclusivismo y

particularidad, lo que perdió en humanidad, trascendencia y universalidad genérica. Por eso se

comprende que la cristología de Pablo como directriz del ethos, el pathos y futuro judeocristiano,

tenga su raíz en el cielo y no en la tierra (1 Cor 15, 40-49; 2 Cor 5, 1-2; Ef 1, 10; Fil 3, 19-20).

Dejando las cosas de este mundo, a disposición de intereses mundanos. Intereses justificados,

además, con el pretexto de que nuestro centro no está en “lo terreno”, sino en “lo celestial”;

argumento que esgrimen los mercaderes de la fe para manipular y explotar a los creyentes

aduciendo voluntad divina. Manipulación que se puede constatar repasando algunas de las

grandes cuestiones teológicas que son piezas fundamentales de la cristología de Pablo.

Se ha expuesto, con toda razón, que Pablo fue el hombre clave que le dio un giro nuevo y definitivo

al cristianismo. En cuanto que consiguió hacer de un movimiento laico judío, una “religión de los

gentiles inseparable de la religión judía”. El movimiento cristiano, inicialmente laico, convertido en

un movimiento religioso judeo cristiano, se difundió entre los gentiles en todas las provincias del

Imperio Romano. Porque fue por medio del mensaje de Cristo cómo se llegó a una auténtica in

culturación de la religión judía en el mundo de cultura helenista. Más aún, mediante Pablo, lo que

era una “secta disidente” judía llegó a ser una religión universal, por medio de la cual Oriente y

Occidente se entrelazaron estrechamente, asfixiando la doctrina de la trascendencia humana

ilustrada y enseñada por Cristo, y formulada por la filosofía griega.

Sin duda alguna fue una felonía de Pablo cercenar la universalidad el mensaje de Cristo

particularizándolo para expandir la influencia del pueblo judío en el mundo greco romano. Nunca

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

podremos dimensionar el daño moral que ocasionó a la cultura de greco romana, la nefasta

influencia judía que tuvo este proceso de divulgación universal del movimiento religioso judeo

cristiano, al asfixiar el cristianismo laico, adoptado por los sabios alejandrinos después de que el

apóstol Felipe les comunicara el mensaje universal de Cristo, para enriquecer la educación de la

paideia griega. Esta felonía moral, tuvo un precio muy alto. Ante todo, porque, como bien se ha

dicho, “si se quería preservar la universalidad del mensaje de Cristo, tenía que evitarse cimentar su

doctrina en la promesa del Dios particular de los ancestros de Israel, y asentarse en la experiencia

genérica del fenómeno espiritual de la transformación humana abordado por místicos y teóricos

que han formulado la doctrina y la teoría de la trascendencia humana y la sociedad perfecta.

En este proceso, el emperador Constantino y San Pablo tuvieron una influencia decisiva para

institucionalizar y socializar el judeo cristianismo en el Imperio greco romano. Pero lo consiguieron

a base de “obnibular el radicalismo judío” que se advierte y se expresa con fuerza en no pocos

textos del Antiguo Testamento ¿Esto no quiere decir, que Pablo mutiló el Antiguo Testamento,

cercenando las directrices criminales y genocidas seriales dictadas por el Dios a los ancestros de

Israel, ni la guerra santa contra los gentiles y sus instituciones, con la “sana” intención de hacerlo

más aceptable a los pueblos de las provincias greco romanas ?; sino que utilizo los retórica para

que pasaran desapercibidos). Uno de los puntos más ásperos que era evadir la responsabilidad

de Israel en el crimen de Cristo, y Pablo lo solventó formulando la doctrina de la redención humana

arguyendo que Cristo murió en la Cruz para redimir a la humanidad de sus pecados. Igual de

ásperos eran los textos de odio contra los gentiles escritos en el Pentateuco (Mata al que ofrezca

sacrificios a otro dios que no sea Yahvé. Éxodo 22:19 y Deuteronomio 13, 6). La limadura de estas

asperezas fue tarea de muchos exegetas entre los que destaca Filón de Alejandría, que logró

obnubilar los textos de odió contra los gentiles proponiendo el Alegorismo. Dejando de lado el

sentido literal de los textos bíblicos a fin de buscar su significado oculto a manera de los oráculos

griegos. No se trata de que Pablo mutilara el Evangelio de Jesús. Abrogó la doctrina de Cristo

sobre la salvación eterna por obras de un Dios remunerativo, y la sustituyó por la salvación por fe,

y la de la predestinación, a fin de resguardar las directrices racistas, rapaces, criminales y

genocidas seriales dictadas por los ancestros de Israel. Directrices que dejó vigentes arguyendo

que los judíos seguidores de Cristo son el nuevo Israel, y los gentiles, hijos adoptivos del patriarca

Abraham.

Como ya se señalado el problema está en que Pablo no conoció al Jesús terreno; y por

consiguiente es objetivo que las apariciones de Cristo a sus seguidores, fue el punto de partida - y

eje toral de la cristología que Pablo formuló para reencausar el cristianismo laico hacia la religión

judía; convirtiéndolo en la religión judeo cristiana. Ahora bien, desde el momento en que Pablo no

conoció al Jesús de este mundo, sino al Señor del otro mundo, desde ese momento, Pablo no se

sintió vinculado a los hechos de la vida, ejemplo de Cristo narrados en los Evangelios, sino

vinculado a su experiencia trascendente de Cristo resucitado Pablo. Y precisamente porque nos

trasciende a todos, por eso mismo resulta más manejable y adaptable a las más diversas doctrinas

y especulaciones subjetivas, y apartarse de los hechos de Cristo, la objetividad y la razón. De esta

manera El Señor “trascendente” de Pablo podía ser visto sin especial dificultad como el Señor

“universal”. El problema está en que esta “universalidad” se alcanzó a costa de ocultar la

“trascendencia humana” que se palpa en el Jesús de los evangelios.

En la cristología de Pablo, la fe se relaciona directamente con “lo religioso” y con “la especulación

teológica”. Cimentando la fe en la “justificación” que Dios concede al pecador. Lo cual explica por

qué el pecado, como poder de perdición, “aparece en el centro del pensamiento” de Pablo. De ahí

que la fe, según el apóstol Pablo, está íntimamente relacionada con el misterio de la “salvación”

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

definitiva realizada por Dios mediante Jesucristo. Salvación de la que el ser humano participa por

la “justificación” que el hombre alcanza por su fe. Esto explica por qué la fe se nos presenta, en los

escritos de Pablo, casi siempre en conexión con la “justificación” que Dios concede al hombre

pecador (Rom 1, 17; 3, 22. 25. 26. 30; 4, 16; 5, 1, etc; Gal 2, 16. 20; 3, 7. 9-12, etc; Ef 2, 8; 3, 12,

etc). Esto explica igualmente, que el discurso de la fe, no se entienda a partir de situaciones

concretas de la vida ejemplo y enseñanzas de Cristo, sino teniendo como modelo a Abrahán que

creyó en Dios y en el cumplimiento de Sus promesas de satisfacer los deseos del patriarca de

procrear una numerosísima descendencia que avasallara a todos los pueblos del mundo, y su

reino, poder y riqueza no tendrá fin, a cambio de su fidelidad al Dios de Israel. Por eso, en la

mentalidad de Pablo, el padre o modelo de todos los creyentes es precisamente Abrahán (Rom 4,

16-17). Y si es que relacionamos esta fe con Jesús, Pablo la entiende como fe en Cristo o en el

Hijo de Dios, “que me amó y se entregó por mí” (Gal 2, 16; cf. Fil 1, 29). Lo que supone que vivir la

fe, significa mantener la condición de “hombre justificado” hasta el final, hasta el alcanzar el logro

de la esperanza definitiva (Gal 5, 5).

En la escuela bíblica, al leer los hechos narrados en el Antiguo y el Nuevo Testamento, enseguida

se advierte la tensión y el contraste existente entre __

las

directrices racistas, criminales y

genocidas seriales que los redactores del Antiguo Testamento imprimieron en los relatos de los

patriarcas, profetas, reyes y jueces de Israel

__

y las directrices de amor, fraternidad y solidaridad

universal que los evangelistas imprimieron al redactar los hechos de Cristo. Tensión amortiguada

por Pablo en su cristología. En efecto, mientras que, para Pablo, la fe es una experiencia que

expresa la vinculación del pueblo judío con el Dios de Israel, y para Jesús (tal como lo presentan

los sinópticos), la fe es una experiencia que expresa la vinculación inmanente y trascendente del

hombre con Dios. Se trata, pues, de dos formas de entender la fe que se ven, no sólo como

experiencias distintas, sino sobre todo contrapuestas, unidas por Pablo en su cristología, en la que

lo humano pasa a un segundo término, si no es que se desentiende de ello, porque el centro de su

pensamiento está puesto en la religión de Israel vinculando a Cristo con en el cumplimiento de las

profecías de los ancestros de Israel.

Por el contrario, para Jesús, la fe expresa la convicción del hombre de su trascendencia, lo cual

vincula al hombre con lo trascendente. Inicialmente, el impulso primordial del hombre es la

satisfacción de sus necesidades básicas (casa, vestido, sustento, seguridad, matrimonio y

descendencia). Satisfechas las necesidades básicas, este impuso primordial lleva al hombre a

esforzarse para satisfacer sus necesidades sociales (identidad, pertenencia, reconocimiento y

poder). Y en la madures del hombre, el impulso primordial lleva al hombre a esforzarse por

satisfacer sus necesidades superiores o espirituales. Y desde el principio hasta el final del

desarrollo físico, mental y espiritual del hombre; el hombre busca el modo de trascender sus

limitaciones físicas, mentales y espirituales. La necesidad de trascender, es el impulso primordial

genérico que da origen a la reflexión y la especulación, cuyo fruto son las doctrinas de la religión y

las teorías de la ciencia, debido a su doble naturaleza material y espiritual (problemática abordada

por la mitología griega en la historia del centauro Quirón; que siendo médico, al auscultar una

herida que recibió en una batalla, descubrió que no podía sanar su herida, debido a que debajo de

su piel existía otra naturaleza espiritual también herida, y consecuentemente la terapia debería

avocarse a sanar lo físico y lo espiritual ); lo cual hace objetiva la articulación entre la sanación del

cuerpo, la mente y el alma. Y es por ello, los sinópticos describen a Cristo en sus evangelios como

médico de almas y cuerpos.

La gran mayoría de los hechos de Cristo en los Evangelios narran las curaciones milagrosas de

enfermos: la salud de un paralítico (Mc 2, 1-12 par), la curación de la hija de Jairo y de la mujer que

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

padecía hemorragias (Mc 5, 21-43 par), el caso del ciego Bartimeo (Mc 10, 46-52 par), el del siervo

del centurión romano (Mt 8, 6-13 par), la hija de la mujer cananea (Mc 7, 24-30 par), la devolución

de la vista a dos ciegos (Mt 9, 27-31), la curación de los diez leprosos (Lc 17, 11-19). En todos

estos casos, es la fe de los enfermos la que actúa como fuerza curativa. Las expresiones en este

sentido son inequívocas: “tu fe te ha salvado” (Mc 2, 5; Mt 9, 2; Lc 5, 12); “viendo la fe que tenían”

(Mc 2, 5 par); “no temas, solamente cree” (Mc 5, 36 par). Es más, la relación entre la fe y la salud

de los enfermos es tan fuerte, que donde Jesús no encuentra fe, no pude curar a los pacientes (Mc

6, 5-6).

La cristología de Pablo explica trata de la interpretación de la salvación, del pecado y de la religión.

Por lo que se refiere a la salvación, Pablo la entiende como realidad sobrenatural y trascendente:

“El evangelio es poder de Dios para la salvación de todo el que cree” (Rom 1, 16). Pablo habla

aquí de la salvación definitiva y última, la salvación “escatológica”, que consiste en la justificación

concedida por Dios (Rom 10, 10; cf. 13, 11). Y aunque es verdad que Pablo habla, en algún caso,

de la salvación como un bien que se refiere al tiempo presente (2 Cor 1, 10), lo normal es que la

entiende como una experiencia de solución definitiva en el “más allá” (Fil 1, 19). En lo que se

refiere al pecado, la tesis central que plantea Pablo, en la carta a los romanos, es que “Jesús el

Mesías murió por los pecadores”, es decir, “murió por nosotros cuando éramos pecadores”. Y así

es como Dios “nos salvará por él del castigo” (Rom 5, 6-11). Pablo, por tanto, entiende la salvación

como “salvación del pecado”. Y, mediante tal salvación, liberación también de la cólera divina y del

consiguiente castigo (Rom 5, 9-10).

La idea que tiene Pablo, sobre la relación del ser humano con Dios, se centra en el problema de

cómo aplacar a Dios ofendido y, en consecuencia, cómo encontrar una salvación que está fuera de

este mundo. En el fondo, es la misma mentalidad que se manifiesta en el himno de acción de

gracias del sacerdote Zacarías, el padre del Bautista, cuando bendice a Dios porque concede a su

pueblo “el cocimiento de la salvación por medio del perdón de los pecados” (Lc 1, 77). La

“salvación”, para la mentalidad religiosa de los israelitas de aquel tiempo, era salvación del

“pecado”. Es la mentalidad de la que, sin duda, estaba imbuido Pablo. La teología de los

sinópticos, en cuanto se refiere a la salvación, es distinta. Porque es salvación “para toda carne”

(Lc 3, 6; cf. Is 40, 6), es decir, para todo lo humano, lo frágil, lo débil de este mundo. De ahí que

Jesús pudiera decir a una mujer pecadora: “tu fe te ha salvado” (Lc 7, 50). Como a Zaqueo le

aseguró que la salvación había entrado en su casa, precisamente en casa de un hombre odiado

por el pueblo (Lc 19, 9), y que era motivo de escándalo por el sólo hecho de que Jesús fuera a

hospedarse en su casa (Lc 19, 6).

Por último, si hablamos de la relación entre “fe” y “religión”, es claro que Pablo entiende la fe como

la respuesta del creyente al kerigma, la predicación cristiana. Así, en Rom 13, 11; 1 Cor 3, 5; 2 Tes

1, 10. Pero, sobre todo, en el conocido texto de 1 Cor 15, 1-18, donde Pablo insiste en que la fe no

es sino la aceptación del mensaje anunciado, en el que la resurrección ocupa el puesto central. En

los evangelios, sin embargo, la fe no tiene nada que ver con un cuerpo de doctrina previamente

aceptado. Por eso Jesús elogia la fe de personas que ni siquiera eran israelitas, ni por tanto podían

tener las mismas “creencias” religiosas que un judío practicante. Es el caso del centurión romano

(Mt 8, 5-13 par), de la mujer cananea (Mt 15, 21-28) o del leproso samaritano, que, siendo un

disidente de la religión “oficial”, es elogiado precisamente por su fe (Lc 17, 19).

Ahora bien, si Pablo entendió y vivió la fe de forma muy distinta a como la entendió y la vivió Jesús,

eso quiere decir obviamente que la cristología de Pablo difiere, en cuestiones muy fundamentales,

de la cristología que presenta el Evangelio. Está claro, que el problema de la fe se plantea (y se

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

resuelve) desde puntos de vista muy distintos, en el caso de Pablo, por una parte, y en la

mentalidad de los sinópticos, por otra. Pablo ve la fe como una convicción religiosa, en tanto que

Jesús (según los sinópticos) entiende la fe como una convicción humana en las potencialidades del

alma para trascender las enfermedades, el dolor y el sufrimiento, las limitaciones de los sentidos y

de la mente, y la muerte. Trascendencia humana, que no depende del culto, ni el rito, ni el dogma;

solo de la práctica intensa de la virtud y el amor misericordioso o altruismo a fin de alcanzar la

trascendencia humana o salvación eterna. Cuando Jesús habla de la fe, se refiere a la confianza y

la convicción que deben tener todos los que sufren los rigores del destino que encontraran el

remedio sus enfermedades y sufrimiento, sanado su alma. Es por ello, que cuando Jesús habla de

la “sanación”, encontramos frecuentemente la fórmula: “tu fe te ha salvado” (Mc 5, 34; Mt 9, 22; Lc

8, 48; cf. Mc 10, 52; Mt 8, 10. 13; 9, 30; 15, 28; Lc 7, 9; 17, 19; 18, 42). La paz sea contigo, es la

palabra de que Jesús dirige a los enfermos y excluidos a quienes ha sanado. Para Jesús, según lo

presentan los evangelios sinópticos, la “salvación” que produce la fe es, ante todo, “liberación del

sufrimiento” que lleva consigo la enfermedad o cualquier limitación de la dignidad humana.

Estamos, pues, ante dos concepciones distintas de la fe. Dos formas de experimentar el problema

de Dios, y la relación con Él, que constituyen el paradigma de la fe. Porque, al hablar de la fe, tanto

Pablo como los sinópticos presentan dos formas distintas de manejar la los elementos de la triada

pre-teológica. En relación al tratamiento del primer elemento de la triada pre teológica, Pablo en

sus epístolas, omite la descripción neutra de los hechos de Cristo hombre, narrada por los

sinópticos en los Evangelios, prescindiendo de la objetividad de lo que es la trascendencia humana

de Cristo, describiendo su acción y potencialidades aquí y ahora, para centrarse en la dignidad y

acción divina de Cristo resucitado, para explicarlo teológicamente; es decir en relación a la vida

eterna. En relación al tratamiento de segundo elemento pre teológico, los sinópticos omiten toda

explicación, dejando que los hechos de Cristo aquí y ahora expliquen por si solos la trascendencia

humana de Cristo y su significado para la humanidad. El apóstol Juan da una explicación mística

de Cristo, evidenciando la importancia de la vida espiritual aquí y ahora. En relación al tercer

elemento pre teológico o aplicación práctica, los sinópticos resaltan la importancia de la salvación

por obras predicada y ejemplificada por Cristo hombre, centrada en la práctica intensa del

altruismo, el misticismo y el activismo social, a fin de alcanzar la trascendencia humana y la

sociedad perfecta. En oposición a la salvación eterna por obra predicada por Cristo, los sinópticos

y los místicos, Pablo prescribe la salvación por fe, en afán de alentar a su pueblo a luchar para

hacer realidad las promesas que el Dios de Israel hizo a sus ancestros y semillas, predestinados a

la salvación por designio divino; y el apóstol Juan prescribe el misticismo o imitación de Cristo

hombre para sanar el cuerpo, la mente y el alma. El apóstol Felipe utiliza los hechos de Cristo,

narrados en los evangelios, para ilustrar a los sabios alejandrinos promotores de la educación en la

paideia griega, lo que es la trascendencia humana y que es lo que hace el hombre cuando la ha

alcanzado, a fin de motivar a los jóvenes a practicar la virtud.

Hay una relación estrecha entre la doctrina (ethos) y la conducta (pathos) de sus seguidores que

explica los diferentes modelos de ser y actuar. La iglesia siguiendo a San Pablo, adoptó el ethos y

el pathos de los fariseos y los sacerdotes de Israel, que presumían de justos y despreciaban a los

demás (Lc XVIII, 9 al14). Para los sinópticos el relato de los hechos de Cristo, tiene como objeto

mover a los creyentes a llevar una vida, digna y abnegada al servicio de sus semejantes, imitando

a Cristo. Los místicos renunciando a la riqueza material, el poder y sus placeres, se apartan del

mundo, practican las disciplinas asestas para armonizase de alma, mente y cuerpo, a fin de

alcanzar la paz interna o nirvana, antesala de la iluminación que Cristo elevó a bien aventuranza

eterna, porque el que muere para este mundo vive para Dios. Lo cual, nos introduce al centro del

fenómeno espiritual de la transformación humana acotado por la emergencia inesperada de la

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

espiritualidad anunciando el inicio de nuestro recorrido por la noche oscura de nuestra existencia

que conduce a la extinción inexorable de nuestro ego actual o muerte mística, a fin de dar lugar a

una nueva de ser o renacimiento espiritual, prescrito por Cristo a Nicodemo, cambiando

drásticamente nuestro egoísta ethos y pathos viejo por un nuevo ethos y pathos, más espiritual

íntegramente con nuestro entorno biológico y social. Recorrido que antes de su culminación nos

desequilibra psicológicamente y nos hace sufrir terriblemente al no comprender lo que nos sucede.

Muchos psicólogos y psiquiatras, toman la emergencia inesperada del fenómeno espiritual de la

transformación humana, como una patología neurótica cuya causa puede encontrarse mediante el

psicoanálisis, y tratarse prescribiendo sedantes psicotrópicos para mitigar la histeria y el

sufrimiento, impidiendo la culminación de este fenómeno espiritual. Los sacerdotes interpretan el

delirium tremens y el sufrimiento que provocan los estados alterados de la mente en este doloroso

transe, como una prueba divina o una posesión satánica; y envano tratan de ayudar a mitigar el

sufrimiento de sus seguidores durante el recorrido involuntario por la noche oscura con rituales,

rezos y sitas bíblicas. Lo único que puede ayudar a mitigar y resignarnos a aceptar el dolor y

sufrimiento que se da durante este recorrido involuntario, es que alguien nos explique la causa y

desenlace de este fenómeno espiritual, para saber que no estamos locos como llegamos a creer.

Lo cual resalta la importancia de la doctrina budista de la auto transformación para evitar el

sufrimiento durante las crisis existenciales, que tiene como máxima: TRANSFORMATE TI MISMO,

TRANSFORMANDO TU MENTE. En ciertas circunstancias las crisis individuales, dan lugar a las

crisis colectivas.

I,5: LA CRISIS DE LA POST MODERNIDAD.

Nos encontramos, definitivamente, ante una crisis extrema individual y colectiva, que ha provocado

la crisis del Estado, la Iglesia, la sociedad y sus instituciones. Y en ésta crisis actual, la pregunta

clave que nos hacernos es ¿cómo afrontar los problemas derivados de nuestra época post

modernista? ¿Cómo afrontar la crisis de valores? ¿Cómo afrontar el nihilismo resultante? Porque la

post modernidad implica la posibilidad de destrucción de todos los valores e instituciones

tradicionales; ya no hay costumbres, credos, devoción, dogmas, fundamentos, instituciones,

ideologías, liturgias o ritos, seguros que queden al margen de esta posibilidad. La post modernidad

supone ser post cualquier cosa conocida. Es una reconstrucción, un proceso de deshacer; supone

un cambio de identidad, no solo personal, familiar, social, nacional, continental, mundial, religiosa;

asi se habla abiertamente de Eurabia ante la posibilidad de islamizarnos, es decir de que en un

futuro Europa dejara blanca y cristiana; lo mismo sucede en Norteamérica; lo cual supone la

destrucción del nacionalismo, del patriotismo, aún más, supone el cambio de la identidad

occidental, fruto de un mundo globalizado. La desvalorización supone un vaciamiento de sentido,

un nihilismo significativo, aquello que ya vaticinaba Nietzsche. El postmoderno sabe que no hay

mañana, no hay futuro, o mejor aún, que el mañana es el hoy, que el futuro es el presente. La post

modernidad ya ha acabado con el consuelo metafísico, con el consuelo religioso y finalmente con

el consuelo científico, las ciencias ya no son garantía de nada, como dice Prigogine: (El fin de las

certidumbres: “ya no es admisible la idea de una realidad dada”). Lo importante de esta cuestión,

ES QUE NOSOTROS HACEMOS LA REALIDAD. Tenemos que manejar el cambio, orientándonos

hacia un futuro ideal, ya esbozado para evitar que el destino nos alcance sin un proyecto seguro.

La post modernidad es, en definitiva, nihilista. El nihilista está condenado a dar vueltas, su mal

consiste en su continua insatisfacción, un no poder amar a nadie ni a nada, una agitación sin

objeto, un ser sin sentido, o mejor aún, un sinsentido siendo, un ser que consiste en ser siempre

proyecto inacabado, búsqueda incesante de aquello que no se puede encontrar.

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

Nietzsche auscultó el alma cristiana, y descubrió que el malestar de nuestro tiempo no estaba el

individuo sino en la civilización occidental enferma y decadente. Y diagnosticó la patología actual

de nuestra sociedad: la indeferencia hacia la religión, y exclamó ¡Dios ha muerto! La teología y

moral judeo cristiana son cuestionadas en tanto implican juicios valorativos/morales. Y señaló que

la solución para sanar el alma cristina, no es desarrollar una terapia tendente a adaptar el individuo

una sociedad decadente, sino renovar las creencias y valores morales judeo cristianos causales de

la decadencia de la sociedad. E inició la lucha redentora del cristianismo contra el tradicionalismo

judeo cristianismo, a fin de actualizar la doctrina milenaria de la Iglesia, que por su anacronismo y

ex temporalidad, es la causa de la severa crisis de la Iglesia y de la perdida de la fe. El reto es

superar el nihilismo de la sociedad actual formulando un cristianismo que se pueda vivir y practicar,

no en y desde lo religioso y lo sagrado, sino en y desde cristianismo laico, la pluralidad y el

sincretismo, resaltando la importancia genérica de la trascendencia Cristo, y sus enseñanzas como

ilustración de la praxis para alcanzarla.

Y para poder lograrlo tenemos que actualizar la teología, la cristología y la liturgia, enmarcadas en

la doctrina y la teoría de la Trascendencia humana, conceptualizada por la sabiduría védica,

instruida por Buda e ilustrada por Cristo; la cual concuerda con los planteamientos de la filosofía

clásica y moderna, y las respuestas que la ciencia ha dado a los planteamientos trascendentales:

(psicología, psicoterapia, logoterapia, desarrollo humano, etc.). Sincretismo religioso expresado por

Raimon Panikkar, para explicar su sincretismo y pluralidad: «Me marché cristiano, me descubrí

hindú y regresé budista, sin haber dejado de ser cristiano»; a fin de hacer objetivos tanto <las

identidades o universalismos integrantes de la triada pre teológica, origen de todas las religiones

{la fenomenología (descripción neutra del fenómeno espiritual), la explicación (mágica o racional)

del fenómeno y las cusas que lo provocan, y la aplicación terapéutica para sanar el alma de la

sintomatología observada y propiciar trasformaciones convenientes para si mismo y la sociedad,

mediante prácticas terapéuticas que armonizan el cuerpo, la mente y el espíritu} que demarcan el

camino ecuménico por el que transita la humanidad hacia su desarrollo espiritual> que sustentan el

carácter universal del mensaje de Cristo al mundo, como <la desviación del judeo cristianismo

hacia la ecumene Abraham-ica demarcada por los convencionalismos de lo que solo es sagrado

para Israel {su pueblo, su territorio, Jerusalén, su templo, sus: leyes, historia, tradiciones y

costumbres contenidas en la Torah}, que sustentan el carácter racista de la religión judía,

fundamento de la conducta (criminal y genocida serial) de Israel desde los tiempos bíblicos hasta la

actualidad, a fin de, sin escrúpulo alguno, hacer de Israel la principal de las naciones, directriz

supremaciíta que orienta el activismo internacional judío>.

La desviación del cristianismo hacia la ecuméne Abrahamica se debe a que el mensaje y la vida de

Cristo, desde su origen ha sido históricamente preservado y controlado por la Iglesia judía (la

Iglesia primitiva, cuando todos en la asamblea eran judíos) que, con el paso de los años y por

virtud de un lento proceso, terminó por constituirse en la Religión de Occidente, preservada y

difundida por la Iglesia cristiana de occidente y oriente donde la asamblea y los ritos se realizan

entre cristianos no judíos). Por lo que nos relatan los evangelios, podemos afirmar con seguridad

que Cristo no pensó fundar una Iglesia. Ni pensó fundar una nueva Religión, sino iniciar un

movimiento laico a partir de lo que él vio y vivió en el judaísmo del siglo primero. Prueba de ello, es

explicita en su diatriba contra el puritanismo hipócrita de los sacerdotes y escribas de la sinagoga

__

ya

que a pesar de que condena la opresión de los príncipes de la Sinagoga que se enriquecían

imponiendo al pueblo por fuerza de ley pesadísimas cargas fiscales con pretexto del culto. Y

condena el judaísmo, diciendo; ¡Hay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas!, que andáis girando

por mar y tierra tratando de convertir a los gentiles; y después de convertidos, con vuestro ejemplo y

doctrina los hacéis reos del infierno, dos veces más que ustedes

__

Pide al pueblo judío obediencia a

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

los mandatos de los pontífices; diciendo “Los sacerdotes, escribas y fariseos, están sentados en la

cátedra de Moisés; luego entonces, practicad y haced todo lo que os dijeren; pero no moldeéis

vuestra conducta con la suya, porque ellos dicen lo que debe hacerse y no lo hacen”; lo cual nos

permite aclarar, “que una cosa es la nacionalidad judía de Cristo, y otra cosa la religión judía; y si

Cristo a pesar de ser judío repudio la religión judía, los no judíos seguidores de Cristo no tenemos

porque seguir la Torah Judía; es decir que los no judíos seguimos a Cristo no por ser judío, sino a

pesar de ser judío”. Lo cual fue ratificado por Cristo, diciendo: “Tengo también otras ovejas que no

son de este rebaño, las cuales debo Yo recoger, y oirán mi voz; y de todas se hará un solo rebaño

y un solo pastor”. (Jn X, 16).

Los judíos y los cristianos grecorromanos podemos caminar juntos siempre y cuando respetemos

nuestras identidades y nuestras religiones, lo cual garantiza que haya paz en el tránsito común; y

por ello, los grecorromanos debemos permitir que los judíos sigan siendo judíos y, los judíos deben

abstenerse de inculcarnos sus tradiciones y creencias, para someternos a su imperio, pero nunc ha

sido así. A pesar de que el cristianismo nació como un movimiento laico de ideales universales, y

que han transcurrido dos milenios de lucha entre los que pretenden judaizar el cristianismo y los

que pretenden helenizarlo, la batalla continua; por lo que es pertinente señalar, que “No, nos

interesa convertir a los judíos ortodoxos al cristianismo, ni persuadir a lo judíos cristianos (si es que

los hay) que dejen de seguir al judaísmo; lo que nos interesa __

es

entronizar el helenismo cristiano

o cristianismo laico en los pueblos no judíos, abrogando de nuestra fe el profetismo judío.

Aportando los elementos de juicio necesarios para hacer objetiva la bondad de nuestro intento. Y

por ello, debemos remitirnos a los orígenes del cristianismo, a fin de indagar las fallas que

cometimos al ensayarlo. Señalando que San Pablo era un fanático fariseo que exaltado perseguía

y exterminaba a los judíos seguidores de Cristo por blasfemos; hasta que los rabinos se dieron

cuenta que un gran numero de los gentiles se unían al cristianismo, y decidieran que en lugar de

exterminar a los judíos cristianos, podían beneficiarse haciendo que los llevaran de la mano a la

conquista de los pueblos gentiles; por ello instruyeron a San Pablo para que infiltrara a los

cristianos aduciendo haber sido llamado por Cristo resucitado y los sujetara a la sinagoga, a fin de

saquearlos y someterlos sin que se dieran cuenta; y por ello unieron los Evangelios con el Libro de

Israel como si fueran una misma cosa, siendo contrarios. Es obvio que las tensiones entre el

judaísmo y el cristianismo, desaparecerían, si la Sinagoga dejara de intervenir en los asuntos y la

doctrina de la Iglesia, permitiendo que los cristianos no judíos, nos separemos del Libro de Israel.

Desde luego los esbirros de la Sinagoga nunca van a permitirlo, pues utilizan el Libro de Israel

como mordaza para saquear y someter a los pueblos cristianos. Lo grave, es que en este momento

los esbirros de la sinagoga parecen estar apunto de ganar la batalla final __

abrogando

los

esfuerzos de los padres de la Iglesia por estructurar la doctrina milenaria conforme a la razón, fruto

de los Concilios que se realizaron a fin de dirimir las controversias de la fe que se suscitaron en el

transcurso de los siglos

__

restableciendo la ortodoxia judía de la Iglesia primitiva o Era común,

cuando todos en la Asamblea era judíos, a fin de convertir las Iglesia en sinagogas, los pastores y

sacerdotes en rabinos, y los creyentes cristianos en ciervos de los judíos. [Moral de esclavos que

promueven las Iglesias de la Reforma Luterana].

El problema radica en que no estamos adiestrados a diferenciar con certidumbre: <lo que es del

mundo del espíritu>, <lo que es del mundo de la mente>, y <lo que es del mundo de los sentidos>,

debido a los dogmas de la fe que nos impiden desarrollar nuestro espíritu criticó. Y por ello, la

crítica a la utopía cristiana no solo se centra en las cuestiones teóricas de la filosofía, la teología, y

la metafísica, sino que las aborda objetivamente la sociología de la religión y la historia, debido a

las implicaciones sociales de nuestras creencias. Es decir, no solo aborda las disertaciones

teológicas, la educación en los valores, el misticismo y la terapia espiritual, enmarcados en la

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

doctrina y la teoría de la trascendencia humana; sino que aborda la historia del cristianismo y la

cuestión judía desde la Era común hasta nuestro tiempo. Debido a que las ideas prevalecientes

condicionan a los individuos a partir del momento histórico en que nacen, haciendo que el mundo

sea un condicionante natural, concreto y objetivo que cambia con el devenir, sin ser una condición

inquebrantable. Lo cual resalta la importancia genérica de luchar por el cambio de ideas entre

generaciones, a fin de rectificar lo que este mal, y corregir el rumbo o trayectoria catastrófica que

sigue la humanidad. La disertación y resolución de la controversia entre “la fe -VS- la razón”, deja

al descubierto

__tanto

las semillas del bien (las virtudes que integran el perfil de humanidad

perfecta o bien aventuranzas prescritas por Cristo a sus seguidores para disolver el egoísmo y

alcanzar el perfil de humanidad perfecta necesario para alcanzar la sociedad perfecta donde no

haya ni oprimidos ni opresores), como las semillas del mal contenidas en el Libro de Israel, que

enaltece anti valores como si fueran valores dictados por Dios, para sin escrúpulo alguno hacer de

Israel la principal de las naciones; engendrando en el corazón de sus seguidores: la codicia, el

crimen, el despojo, egoísmo, la hipocresía, la mentira, la soberbia y la venganza

Convirtiendo el

__

judeo cristianismo en religión chatarra al suprimir la parte espiritual y sustituirla por ritos,

ceremonias, cantos, símbolos y gestos espectaculares. Cambiando el eje de la reflexión existencial

de la existencia antes y después de esta vida, por la existencia y pre-eminencia de Israel entre las

naciones.

Después de dos milenios de haberse iniciado en el Areopago el dialogo “la fe -VS- los de la razón”

donde los esbirros de la sinagoga han acaparado el uso de la palabra y silenciando los argumentos

de la razón, imponiendo el pensamiento único mediante el autoritarismo, los mandatos de silencio

y obediencia; amenazas de excomunión, expulsión de iglesias o institutos donde imparten sus

cátedras los religiosos que difieren del dogma o que se atreven a criticar el autoritarismo pontificio,

acusándolos de herejía, brujería o pactos con el diablo, etc. Reanudaremos el debate donde toda

la humanidad participa __

bien

sea como interlocutores o como espectadores

__

por

que es

un

asunto no resuelto que interesa a los individuos, pueblos y naciones cristianas. Comenzando por

señalar los elementos relevantes de juicio que nos permiten comparar los planteamientos, los

procedimientos, los fines y los medios sujetos a un procedimiento de análisis de comprobada

eficacia que oriente y ordene las ideas, los hechos históricos y los protagonismos acontecidos en

cada una de las esferas del pensamiento relacionados con la paradoja planteada. Haciendo

objetivas las identidades y antagonismos, las congruencias e incongruencias, los paralelismos y las

desviaciones en diferentes planos y escenarios; a fin de volver al sendero del desarrollo espiritual

señalado por Cristo, después de dos mil años de haberlo dejado, al desviarnos por el camino de

los convencionalismos sagrados de Israel que fragmentan la concepción del mundo y la

hermandad entre los hombres por cuestiones de ideología, raza y religión.

Ha llegado la hora de confrontar argumentos de la fe y de la razón en el Tribunal instalado en el

Areópago, a fin de concluir el dialogo paradigmático. Y por consiguiente la crítica a la utopía judeo

cristiana y al profetismo judío, comienza por el deslinde del camino ecuménico por el que camina la

humanidad hacia el desarrollo espiritual. Utilizando como marco científico, el fenómeno espiritual

de la transformación humana y los principios universales del conocimiento filosófico y espiritual,

para deslindar el camino ecuménico. Haciendo objetivas las identidades tras la diversidad de

creencias para abrir fronteras entre los hombres de buena voluntad, y las desviaciones que

separan a la humanidad por cuestiones de raza, costumbres, religión o ideología y la dividen en

oprimidos y opresores, aduciendo voluntad divina. Lo cual nos permite visualizar a la hora de

realizar un análisis aquo de la utopía cristiana, los errores y los obstáculos que nos han desviado

del camino para alcanzar la trascendencia humana y la sociedad perfecta. Señalando lo bueno y lo

malo que hay en las creencias, las doctrinas y las ideologías que estructuran el judeo cristianismo

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

que profesamos. Confrontándolas con la realidad o praxis que nos permite pasar de las ideas a los

hechos y de los hechos a las ideas para rectificarlos. Ajustándolos conforme a la razón, tendente a

alcanzar el ideal que nos propusimos. Una vez deslindado el camino ecuménico, podemos

diferenciarlo de los convencionalismos sagrados de Israel que demarcan objetivamente la

desviación del cristianismo hacia la ecumene Abraham-ica. Formulada por los redactores bíblicos a

fin de enajenar, manipular, saquear, someter o exterminar a sus seguidores gentiles (goyins:

bestias humanas) mientras los conducen hacia el precipicio de la perdición eterna

Todo lo cual nos obliga a señalar las implicaciones educativas, jurídicas, morales, religiosas y

sociales, que nos llevan a promover la lucha por el cambio de ideas entre generaciones <<las

generaciones educadas en los mitos judeo cristianos, y la generación educada en una religión

místico científica o helenismo cristiano>>. A efecto de reivindicar la dignidad humana liberando al

cristianismo de las mordazas de la fe que desde hace dos milenios ataron los esbirros de la

sinagoga para mantener a los pueblos cristianos en un estado de indefensión semejante al de las

cosas que existen para ser manipuladas, para así poder saquearlos y someterlos sin que se den

cuenta. Por ello nos sentimos obligados a pasar del análisis aquo de la utopía cristiana, a asumir el

papel de fiscal de la verdad aportando los elementos de juicio necesarios que ayuden a dirimir la

litis propuesta. El punto de vista aquo garantiza que el análisis de fondo de la crítica sea neutro; es

decir que no existe nada personal que nos predisponga a favor o en contra de alguna de las partes

que intervienen en el litigio (el helenismo cristiano y el judeo cristianismo.), a fin de encontrar la

verdad en marcando la litis científicamente y utilizando los principios universales del saber

filosófico y espiritual, para deslindar la verdad; lo cual dará como fruto un tratado ecuménico

interreligioso que rebasa a la ecumene inter-eclesiástica y a la ecumene Abraham-ica, actuales.

Por ello es importante, conjuntar el budismo, el cristianismo, el helenismo, el hinduismo y el

sufismo, en una concepción genérica o ecuménica que unifique la ciencia y la religión.

Es decir, se trata de que tanto la ciencia como la religión sumen esfuerzos haciendo una crítica

teológica desde un punto de vista de la razón metódica, basado en la aplicación practica del

fenómeno espiritual de la transformación humana con objeto de sacar a la humanidad del

estancamiento espiritual donde ha caído, induciendo y promoviendo el cambio de las ideas

prevalecientes mediante nuevos puntos de vista. El problema radica no solo en proporcionar a los

creyentes las herramientas necesarias para discernir con juicio justo la Teología y enseñarles

como usarlas; si no también esclarecer los mecanismos de la transformación humana,

enseñándoles las técnicas y disciplinas, tanto científicas como místicas requeridas para alcanzar el

máximo desarrollo espiritual, a fin de alentarlos a practicar las virtudes opuestas a sus rasgos

negativos. Ya que la trascendencia humana no depende únicamente del conocimiento sino de la

comprensión de los mecanismos psíquicos de la transformación prescrita por Cristo a Timoteo a fin

de renacer con una nueva personalidad integralmente relacionada, basados en la praxis de la

introspección profunda, el diagnostico de las carencias de nuestro perfil interior, y la prescripción

terapéutica de los rasgos negativos de nuestra personalidad que hay que cambiar, mediante el

ejercicio de las virtudes opuestas a nuestros defectos. Para ir de las ideas a los hechos y de los

hechos a las ideas, pues no puede haber transformación sin un seguimiento de la terapia prescrita

para constatar su efectividad

La lucha redentora del cristianismo grecorromano contra el judeo cristianismo planteada por

Nietzsche, nos lleva a abordar la lucha por la titularidad de la cátedra de Cristo impartida y

formulada por San Pedro y San Pablo, para instruir la doctrina de Cristo a los cristianos judíos

obligados a seguir y respetar

la ley

de Israel

y las tradiciones judías; y por ello, en la cultura

occidental moderna, ha caducado la estructura judía de la doctrina milenaria de la Iglesia,

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

provocando la severa crisis actual, a causa de que en occidente la asamblea de los fieles no se

realiza entre judíos sino entre greco romanos; y consecuentemente la cátedra y discurso de la

Iglesia requiere de una estructura adecuada a la civilización, costumbre, cultura, leyes y gobierno

de la sociedad occidental moderna. Y al caducar la vieja estructura de la cátedra formulada por

San Pedro y San Pablo, la actual titularidad de la cátedra de Cristo y el gobierno de la Iglesia, no

puede estar en manos de un pontífice seguidor de Pedro y San Pablo que impida una nueva

reformulación del cristianismo sin judaísmo, a fin de universalizar el mensaje de Cristo,

modernizando la estructura de la doctrina milenaria de la Iglesia conforme a la razón, enmarcada

en el fenómeno espiritual de la transformación humana.

Aquí hay un conflicto muy grande de intereses a causa del poder y el dinero que con lleva la

titularidad de la cátedra de Cristo y el gobierno de la Iglesia. Conflicto cuyo interés jurídico, rebasa

la estructura jerárquica y gobierno de la Iglesia, y se sitúa en la sociedad occidental heredera de la

cultura greco romana, verdadera propietaria de los bienes de la Iglesia; y por ello, en primera

instancia debe resolverse colegiada y democráticamente, en un Concilio entre la fe y la razón que

abrogue el judeo cristianismo y entronice el helenismo cristiano. En segunda instancia, ante los

tribunales judiciales, a fin de reivindicar los bienes de la Iglesia a sus legítimos dueños, expulsando

de las Iglesias al clero judeo cristiano, dando posesión de los recintos sagrados a las

organizaciones altruistas cristianas. En tercera instancia en el estrado revolucionario de la

indignación pública que resuelva lo que no pudieran resolver los Tribunales de la razón y de la Ley,

a causa del severo daño moral a la sociedad provocado por los emisarios del pasado que impiden

la actualización del cristianismo.

Durante el siglo XX hemos encontrado algunas respuestas filosóficas a la crisis de la modernidad,

que podríamos enmarcar en dos grandes corrientes: el existencialismo y el neopositivismo. El

existencialismo se percata del nihilismo existente, de la caída de todos los valores, y el vacío

resultante del mismo, el mundo tal y como lo entendíamos se ha derrumbado. La respuesta que se

mantiene desde las tesis existencialista supone una conversión, una conversión hacia la

desesperación, un aceptación de la angustia existencial, de la nausea. En definitiva, propone la

aceptación sin tapujos del sin sentido de la existencia. La aceptación de que lo único que tiene

valor es la propia existencia sin dirección alguna. El fundamento de toda tesis existencialista es la

base de una conciencia desgraciada, escindida, destruida, tras la crisis de los valores surge el

sentimiento trágico, el carácter trágico de la vida, dado que el único valor es la existencia, y la

existencia no tiene ningún sentido, la vida es vacía. El existencialismo cristiano recoge la tensión

existente entre el hombre hedonista y el hombre religioso, entre individuo y Dios, mostrando el

abismo insalvable, sintiendo, de nuevo, el sentido trágico de la existencia humana. Esta visión

pesimista es atemperada en algunas propuestas, como la de Sastre: (El existencialismo es un

humanismo), pero nunca deja atrás ese halo de pesimismo, ese afrontar la existencia sin en esos

puntos de referencia que servían como faro en nuestro viaje vital.

Por su parte el neopositivismo acepta las limitaciones de la razón, aceptan sus límites, y propone

un uso restringido de la misma. La nueva ciencia, la nueva razón, está vacía de preguntas

fundamentales, no da respuestas existenciales a las cuestiones que el hombre se plantea, posee

un talante marcadamente anti metafísico. Esta nueva ciencia es una ciencia huérfana de

fundamentación última, pero si antes esto suponía un escándalo inaceptable, basta recordar los

esfuerzos kantianos o newtonianos por fundar una ciencia segura y universal, ahora ésta nos

parece un posición coherente, nos estamos habituando a la crisis de fundamentos. Así nos

hallamos ante la tríada actual, nuestra época es una época no solo postmoderna, sino también

post existencialista, post metafísica y post tradicional. Heidegger sostenía que la razón es el

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

adversario más obstinado del pensar, y afirmaba que la única salvación de la skepsis, es ir más

allá de la metafísica y de la ontología, hacia una especie de mística, poética, o mitología estética,

que recorre los nuevos caminos del pensar. Pero si ya la metafísica, basada en fundamentos

puramente abstractos, era difícilmente asumible ¿qué podemos decir de esta nueva meta-

metafísica? ¿Cómo asumir este nuevo camino que Heidegger propone? Así se nos abrían dos

caminos por recorrer, o bien el camino propuesto por Heidegger, hacia un pensar poético, o bien

lanzarnos hacia el vacío del escepticismo. Nuestra sociedad, optó por la segunda, casi obligada

ante la dificultad del planteamiento heideggeriano, y el nihilismo profundizó aún más sus raíces.

Junto a esas dos posiciones mencionadas, existencialismo y neopositivismo, podríamos incluir lo

que Aranguren: (Implicaciones de la Filosofía en la vida contemporánea), denomina pensamiento

intelectualista que se compondría de una serie de posiciones filosófica que suponen una

reafirmación del papel de la razón, y vislumbran una posible salida al callejón en el que nos

encontramos. Así el auge de la filosofía husserliana, que representa la confianza en una razón que

se auto limita objetivos metafísicos, más allá de las consideraciones estrictamente personales,

como la fenomenología de autores como Merleau-Ponty o Ricouer, suponen resultados a este

respecto realmente apreciables. Incluso las actividades del grupo de Oxford, o la filosofía de Zubiri,

suponen intentos interesantes por salir de la vía muerta en la que nos hallamos. Todos ellos tienen

en común la recuperación de la razón, pero desde un uso moderado de la misma, dentro de sus

límites. Desde estas posiciones se replantea, asimismo, el problema metafísico desde unas nuevas

coordenadas, supuestamente nuestra época no dispone de un sistema metafísico, por lo tanto, en

el mejor de los casos, tendrá que ir construyéndolo. Ahora bien, ¿cómo emprender el camino hacia

un sistema metafísico, siendo la nuestra una época marcadamente anti metafísica? No podremos

iniciarlo desde posiciones religiosas, ni tampoco sobre el pensar poético que proponía Heidegger.

Las abstracciones se han vislumbrado como inútiles en este camino, será preciso sustentarse

sobre problemas concretos, sobre la ciencia positiva (Merleau-Ponty, Zubiri), sobre análisis

fenomenológicos (el mismo Merleau Ponty), o sobre el desarrollo humano de Roger y el grupo de

Oxford, solo así será posible poder ir reconstruyendo, poco a poco, una nueva y modesta

metafísica.

La fabricación de enormes sistemas metafísicos es sentida como algo vacío y vacuo. En esta línea

señala Ryle que el desprestigio de los grandes sistemas filosóficos coincide con el apaciguamiento

del fuego teológico (RYLE, G: El concepto de lo mental). La gente ya no se ocupa de teología, y

por esa misma razón tampoco se interesa en cuestiones metafísica. Por ello la filosofía actual no

guía a nadie, no predica, es ajena a la teología, e incluso a la política, se ha hecho excesivamente

microscópica. Es un hecho que esta forma de intelectualismo, tan modesta, puede suscitar el

desprecio de los racionalistas, pero ¿qué es más racional y más razonable, reconocer nuestra

incapacidad para explicarlo todo y aceptar nuestros modestos avances en el proceso de

racionalización, o intentar sobrepasar los límites de la razón hasta el infinito? Tras la destrucción

originada por la crisis, nuestra labor inmediata debe ser la de reconstruir. Para ello será preciso

tener un proyecto conforme a un plan. Y dicha construcción deberá “hacerse con tiento, al ritmo

que la obra pida”

I,6: IMPERATIVOS QUE JUTIFICAN Y EXIGEN URGENTEMENTE UN NUEVO ENFOQUE DEL

CRISTIANISMO, A EFECTO DE ACTUALIZARLO, RENOVARLO Y ENFRENTAR CON EXITO

LA CRISIS DE LA MODERNIDAD

Respecto a la actual crisis de la fe, la Iglesia y el cristianismo, puede decirse que el consenso es

total. Hay diferencias en cuanto a su interpretación y a su significado, pero no, en cuanto a su

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

realidad. Son muchos los indicios que lo atestiguan: 1: La deserción de grandes multitudes, a

causa del nihilismo generalizado de nuestra sociedad. 2: La lucha intestina entre “conservadores

-VS- modernistas”. 3: El conflicto entre “la Iglesia -VS- el Estado”. 4: El conflicto entre “el clero -VS-

la sociedad secular y laica”. 5: La lucha intestina entre las Iglesias

__Entre

los imperativos

impostergables podemos citar 1: La necesidad de evitar la muerte anunciada de la Iglesia y el

cristianismo. 2: La necesidad de anular la creciente judaización del Cristianismo. 3: La necesidad

de impedir la creciente islamización de Europa. 4: La necesidad de actualizar el cristianismo

enmarcando las enseñanzas de Cristo en el fenómeno espiritual de la transformación humana a fin

de resolver la controversia entre “la fe -VS- la razón”. 5 La necesidad de enfatizar el carácter

universal del mensaje de Cristo, cristianizando las corrientes de la Nueva Era. Entre los

imperativos morales se encuentra la necesidad de 1: El derecho a ser educados en la verdad y los

valores supremos de la trascendencia humana y la sociedad perfecta que nos desarrollan

espiritualmente y nos permiten alcanzar la supra humanidad, y no en los convencionalismos

sagrados de Israel que truncan nuestro desarrollo espiritual e impiden alcanzar la sociedad

perfecta, aduciendo falazmente que son valores dictados por Dios. Todo lo cual hace patente la

necesidad un nuevo enfoque o reformulación del cristianismo, porque la religión tal como la hemos

conocido, ha entrado en crisis al no resistir los embates de la modernidad, a causa del progreso

científico que pone entredicho las explicaciones fantásticas de la religión, perdiendo su credibilidad.

Son varias causas las que hacen crisis. Señalaremos algunas remitiéndonos únicamente a la

religión cristiana en Occidente en donde se hace evidente que la doctrina milenaria esta fuera de

época y de cultura.

En la prehistoria la religión había dado respuesta a los fenómenos que se dan en cosmos, la

naturaleza, el hombre, la vida en el más allá y de todo lo que aparecía como trascendente: origen y

sentido de las cosas y del universo, sentido de la historia y del ser humano, fuente del

comportamiento moral, explicación de la vida y de la muerte, postulación de una vida eterna,

atribuyéndolos a la acción y voluntad divina; así es como se han configurado las religiones teístas.

Recurriendo a una supuesta revelación religiosa y al autoritarismo pontificio para imponer como

dogmas y ley obligatoria sus explicaciones teológicas inaceptables para el hombre y mujer

modernos. Es por ello, que la religión de creencias se había configurado como antropología

espiritual, epistemología, cosmología, moral y visión de la historia. Pero estas diferentes

configuraciones de la religión de creencias, son precisamente las que han entrado en crisis; por

ello las iglesias están vacías. Porque para el hombre y mujer modernos, las explicaciones bíblicas

de las mismas resultan increíbles. Y no es, porque al ser humano actual no tenga en gran estima la

religión en su especificidad, sino porque la explicación de los fenómenos que se dan en el cosmos,

la naturaleza y el hombre, que postula la religión de creencias como palabra de Dios, son

fenómenos naturales cuyas explicaciones y aplicaciones para el bienestar de la humanidad, son

competencia de la ciencia, y por ello, tienen que ser científicas, no de fe. La manera tradicional de

ser y de funcionar de la religión de creencias fue convincente durante siglos e incluso milenios,

pero ya no lo es más. La moral judeo cristiana que parecía llamada a permanecer religiosa para

siempre, al ser compatible con la revelación y el dogma, ha dejado de serlo para convertirse en

competencia filosófica, argumental, procedimental y, por lo tanto, científica; ya que en la

modernidad, ninguna moral puede reivindicar ser a priori la correcta, menos aún apoyándose en la

autoridad de una revelación. Hoy la moral que necesitamos, tiene que ser coherente con la

realidad; es decir debe ser construida a partir de la misma realidad de un mundo globalizado, tan

plural y diversa en sí y en sus interpretaciones, que sea aceptada genéricamente, al ser atea,

incluyente, laica, secular y sincretista, en sus visiones, retos y opciones (Vg. Los derechos

humanos); y todo ello en un proceso de prueba y error, como cualquier otro conocimiento de

naturaleza interpretada y aplicada.

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

La ciencia actual, al derrumbar las concepcioness bíblicas de la cosmología, antropología,

concepción de la historia y de la moral, propios de la cultura primitiva hebrea, sobre los cuales la

religión en sus contenidos y funciones se montaba y articulaba, e incluso con muchos de los cuales

se identificaba; explicaciones e interpretaciones de la doctrina elevados a dogmas, también se

cayeron con ellos. Este es el fenómeno al que estamos asistiendo actualmente. Es una crisis en la

naturaleza de los contenidos bíblicos, en sus interpretaciones, en su estructura y en su realidad, al

no ser aceptables para el hombre moderno; o sea en el fondo, es una crisis de la religión de

creencias concebida como revelación y, por lo tanto, aceptada acríticamente; en pocas palabras,

es una crisis de la religión como creencias. Por creencia normalmente se entiende la aceptación

acrítica de enunciados bíblicos sin comprobar si son ciertos, debido a que supuestamente son

mandatos divinos que fueron escritos, inspirados y revelados por Dios. Esta es la religión que ha

entrado en crisis al ser desacreditadas las palabras atribuidas a Dios; y es lo llevo a Nietzsche a

exclamar ¡¡Dios ha muerto!! lo cual implica directamente un acontecimiento actual, implica la

negación de las ideas, las normas, los principios y los fines. En definitiva, la negación de todos los

valores. El derrumbamiento del reino de valores, del mundo metafísico, del mundo del hombre

moderno. No solo es el progreso de la ciencia lo que ha contribuido a la crisis actual. La

transformación de la cultura ha dejado sin el soporte adecuado de credibilidad a la religión.

En la cultura actual en todo lo que son valores, la experiencia es la fuente de acreditación y

validación, pero el judeo cristianismo no es presentado como tal. Aquí hay una explicación de la

crisis en términos de una transformación cultural, así como de su superación. No hay experiencia

de lo religioso sin experiencia del mundo espiritual, hay que redescubrirlo para poder conectar

convincentemente la religión con la experiencia espiritual. Atrás queda el mito como forma de

pensar, con su empirismo y sus tabúes, y lo que se abre por delante es un pensar consciente,

reflexivo y crítico, en categorías de totalidad y de universalidad y, por consiguiente genérico. El

producto de este pensar y de la nueva conciencia, conforma de un abanico de enfoques y opciones

que pueden ser de naturaleza religiosa, cósmica, metafísica, filosófica, científica o terapéutica,

enmarcados en el fenómeno de la transformación humana, donde éstos se estructuran en la

doctrina y teoría de la trascendencias humana y la sociedad perfecta. Esto le permite a los nuevos

enfoques, liberarse del espacio y apoderarse del tiempo, adquiriendo de esta manera una vocación

y una capacidad universales, vinculadas a una conciencia nueva de ser y de situarse en el cosmos,

en el mundo y en la historia. Identificados como corrientes de la Nueva Era por su carácter

humanista, laico, sincretista y terapéutico, y porque se estructuran y configuran como elementos de

la triada preteológica: fenomenología o descripción neutra de la experiencia, explicación o

razonamiento de la experiencia, y aplicación terapéutica de la experiencia.

Por su parte, las religiones deístas, siguieron permaneciendo vinculadas a sus referentes míticos,

mágicos y empíricos arraigados en sus viejas tradiciones, cultura e ideología particular, que

tienden a olvidarse al paso del tiempo para dar paso a una cultura y civilización universal en un

mundo globalizado e intercomunicado por la web. Es decir, también podemos explicar la crisis de

la religión como un choque de culturas, entre la cultura primitiva hebrea y la cultura occidental

moderna. Cuyo efecto transformador significó una auténtica revolución cultural que marcó un antes

y un después, un auténtico parte aguas en las religiones del mundo, al que Jaspers se refiere con

la expresión «tiempo-eje» similar al parte aguas, antes y después de Cristo. En pocas palabras,

para la religión organizada esta comenzando una nueva transformación vinculada a un nuevo

«tiempo-eje» a causa del choque de civilizaciones y culturas que se da en la modernidad. Así, nos

damos cuenta que la religión que está en crisis es la religión anquilosada en las tradiciones

ancestrales judías y el fundamentalismo radical; y por ello no es susceptible de transformación.

Aquí es conveniente señalar, que: El cristianismo puro es susceptible de trasformación debido a

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

que el mensaje de Cristo es universal y eterno; es decir que puede enmarcarse en diferentes

contextos, en diferentes culturas, en diferentes modelos, paradigmas, y religiones; de todas

maneras permanece inmutable, porque es genérico y universal; por ello, pudo injertarse al

judaísmo, crecer junto a la cizaña judía, mantenerse en el oscurantismo judío privado de la luz de

la razón, sin asfixiarse, cegarse o morir. Y puede soportar la luz de la razón, y enmarcase en el

helenismo, el hinduismo, el budismo, el sufismo. Soportar el cambio de paradigmas, y crecer y

desarrollarse en el ateismo, el empirismo, el escepticismo, el desarrollo humano, el racionalismo, el

humanismo, el misticismo, la nueva Era, la modernidad, la post modernidad y el sincretismo; el reto

para los cristianos es avocarnos a ello separándolo del judaísmo.

Con respecto a la existencia de la crisis se puede decir que el consenso es total entre los

estudiosos de lo religioso. Hay diferencias en cuanto a su interpretación y a su significado, pero no

en cuanto a su realidad. Muchos fenómenos así lo reflejan. Señalaremos algunos remitiéndonos

únicamente a la religión cristiana en Occidente: En una de sus catequesis semanales trasmitidas a

través de los medios, el Papa, Juan Pablo II, declaró que el infierno no podía ser interpretado como

lugar sino como el estadío mental en el que deviene el ser humano que se condena. La noticia tuvo

sin duda un impacto liberador por su efecto de catarsis: ¡por fin!, la máxima autoridad de la Iglesia

Católica reconocía públicamente algo que muchos de sus fieles hace años habían cuestionado.

Aunque tarde, la noticia tenía un efecto liberador, porque la Iglesia, tuvo que aceptar la conclusión

a la que por su cuenta ya había llegado la ciencia moderna; lo cual es evidencia que las Sagradas

escrituras y la doctrina de la Iglesia, no son infalibles, sino que pueden ser sometidas al juicio de la

razón, a fin de indagar que tan sólidos son los cimientos de la fe. En otras palabras, lo que hizo

crisis no fue el contenido dogmático, sino el fideísmo bíblico y la ortodoxia judía; es decir la

autoridad escatológica de las Sagradas Escrituras. De ahí la celebración de la noticia.

Más arriba hablábamos de paneles enteros de contenidos que se derrumban como naipes

..

¿Se

podrá medir el efecto en cadena de una declaración de este tipo?, a otras interpretaciones tenidas

en su tiempo por verdades de fe y así transmitidas les puede esperar, si no les ha ocurrido ya, la

misma suerte. Ya entonces se extrajo una conclusión inmediata: si el infierno no es lugar, el cielo

tampoco. Pero sobre todo, ¿se podrá calcular el efecto de pérdida de credibilidad en la misma

función de la autoridad religiosa? Porque aquí es donde se manifiesta principalmente la crisis. El

que conocimientos queden superados, mueran y desaparezcan, es cosa de todos los días. Las

noticias en este sentido cada día, por lo esperadas, lo son menos. Lo que aquí la modernidad

cobra, es la caída de un conocimiento impuesto y mantenido autoritariamente. Si la autoridad que

dogmáticamente se legitima entra en crisis, y del mismo modo toda institución igualmente

legitimada, por ejemplo las mismas iglesias, ¿extrañará que suceda lo que está ocurriendo: la crisis

en la pertenencia a las mismas, la selección personal de las propias creencias reteniendo unos

elementos y rechazando otros, la indiferencia creciente frente a sus mensajes, y una actitud

progresiva de increencia? Los mencionados son otros tantos comportamientos normales,

predecibles, y todos ellos apuntando al mismo síndrome: un malestar creciente con las verdades

religiosas propuestas dogmática, autoritariamente.

Hace crisis lo que no es específico en la religión. Hacen crisis los contenidos de tipo dogmático y

hacen crisis todos los contenidos religiosos que sean y se expresen como mágicos y míticos.

Porque todos ellos, en la medida en que apelan a la autoridad de las Sagradas Escrituras para que

se les otorgue credibilidad, en el fondo están renunciando a su especificidad, a la experiencia como

fuente de validación, para ubicar su competencia en el dominio de la ciencia y sin guiarse por los

criterios y exigencias de ésta sino recurriendo siempre a la autoridad. Esto es lo que sucede

también con los contenidos morales cuando en su pretensión de verdad apelan a referentes únicos

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

y excluyentes, por ejemplo a verdades y normas que serían objetivas y válidas para siempre. Todo

ello ante el temor de caer en un relativismo moral. La crisis en la religión no es obra, pues, del

positivismo científico o, mejor dicho cientificista. Es obra de su pérdida de especificidad y de su

anacronismo. Lo que cuestiona el desarrollo del pensamiento científico, es el error cometido por la

religión: su pretensión frecuente de ser científica, objetiva y empírica, en el mismo nivel de la

ciencia. Así, el infierno como lugar no cayó porque ahora la ciencia lo pueda explicar. Ella no lo

puede explicar. Cayó precisamente en la medida en que se le pretendió explicar como un lugar,

como una realidad física y bajo un modelo físico, siendo un estado mental y espiritual, alterado o

perturbado. Esto es lo que cayó. En este sentido la función que cumple la ciencia con respecto a la

religión, es impulsar ésta a que descubra su campo, su dominio y su especificidad, y recordarle

que su lenguaje es siempre simbólico, nunca material, por así decirlo. La ciencia más bien está

ayudando indirectamente a la religión a redescubrirse a sí misma mostrándole teórica y

prácticamente cuáles no son sus competencias.

Hace crisis todo lo que es y funciona como no real, como dogmático, y por lo tanto, como

autoritario y excluyente. Así sucede cuando lo que son expresiones propias y legítimas de una

tradición religiosa, y por lo tanto se proclaman como monopolio de verdades únicas,

desconociendo así que todas las grandes tradiciones religiosas tienen, expresadas de diferente

manera, las mismas grandes enseñanzas, el mismo camino, donde se transita en actitud de

sincero aprendizaje, unos de otros, y para ello en continuo diálogo y a partir de un reconocimiento

de la igualdad de principio que asiste a todas las grandes tradiciones, los derechos humanos y la

igualdad de genero. Valores que constituyen progresiva evidencia para el hombre y mujer

modernos, de la extemporalidad de la doctrina y el discurso de la Iglesia.

Hace crisis lo mágico en la religión. Hace crisis la oración y el culto entendidos y practicados como

un ruego a Dios para que resuelva nuestros problemas, y no como un trabajo sobre nosotros

mismos para llegar a ser lo que pedimos. De nuevo, esa oración es mágica; se desacredita a sí

misma tan pronto aflora a nuestra mente y a nuestros labios. Pretende convertir en mecánica y en

intencional algo que pertenece a otra ontología: una ontología que a decir verdad no tiene

ontología porque, sencillamente, es. Quien descubre que la espiritualidad no tiene nada de mágico

ni de mecánica, no puede reconocerse en esa idea y práctica de la oración, porque con razón la

siente como un bloqueo, un impedimento para implicarse verdaderamente en el camino espiritual.

La vida espiritual no es pedir que Dios haga o que mueva a otros para que ellos hagan, es ser y

hacer uno.

La religión hace crisis cuando, queriendo dirigirse al hombre y a la mujer de hoy, lo hace en una

matriz cultural, en unos valores y en unas categorías, que no son de hoy, que respondieron a otras

culturas, a otros seres humanos, a otras evidencias, a otros tiempos. Buena parte de la teología

cristiana lo sabe, es consciente de esta crisis, pero no acierta, o no tiene el valor, en enfrentarla a

cuerpo limpio: la única manera de hacerlo. De ahí un sentimiento de malestar creciente en el

interior de la propia teología, de los propios teólogos. Este malestar trasciende, el ya de por sí real,

ante la falta de libertad institucional para investigar. Nace de los propios compromisos del teólogo o

del estudioso de lo religioso, con lo que él cree que es la religión. De todas maneras, aún con

limitaciones, se están dando en estos años, como era de esperar; interpretaciones de la crisis;

interpretaciones que por lo valiosas que son, es importante conocer.

Hace crisis la religión como sistema moral. Lo que el hombre y mujer modernos han descubierto,

es que ellos tienen que construir su moral. Obviamente, siempre teniendo en cuenta la realidad y

su realidad como seres humanos, personales y sociales; pero la tienen que construir. No existe

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

una moral ya construida, revelada o equivalente, descubierta y fundada por una filosofía objetiva

de una vez para siempre. La realidad lleva en su entraña, exigencias morales; por eso es un

referente obligado, que no lleva en sí misma la moral como un modelo simplemente a seguir. No

existe una moral «natural» y «perenne». Concebir la realidad como si llevara en sí misma impresa

este modelo, es incluir en la realidad, desde la pura concepción de las cosas; esto es, desde el

puro comienzo en el proceso de alumbramiento de una moral, algo más que no es la realidad. De

esta manera se introduce un factor distorsionante: una aceptación de una normal moral en virtud

de algo que no es moral, porque no emana de la realidad como en sí misma es, sino en virtud de la

autoridad y de la imposición. Y de nuevo tenemos el rechazo No porque el hombre y mujer

modernos no sean morales sino, al contrario, porque al menos en la construcción de su moral no

pueden ser inmorales, porque en algo tan real y tan llamado a ser verificado en la realidad, como

es el correcto actuar, no pueden recurrir a principios no verificados, de autoridad (Nietzsche: Más

allá de la moral). Cuando moral y religión coinciden como dos dominios dogmáticos, como que se

agigantan sus efectos distorsionantes; y el rechazo por parte del ser humano moderno no puede

ser mayor, traduciéndose en increencia e indiferencia. Ante lo que percibe como anacronismo y

prepotencia dogmática, es quizás la mejor manera que tiene de defenderse; lo cual nos permite

explicar la crisis de la religión como un conflicto de intereses entre los que se oponen al cambio y

los que luchan por el cambio de enfoque del cristianismo; es decir entre los que defienden la

judaización del cristianismo y los que luchan por helenización del cristianismo laico.

El conflicto de intereses, tiene un mar de fondo; por un lado esta el interés de lo judíos cristianos

de preservar sus tradiciones y dar cumplimiento a las directrices ancestrales, a fin de hacer de

Israel la principal de las naciones; por el otro lado esta el interés del cristianismo laico greco

romano, de preservar su cultura y tradiciones siguiendo a Cristo como hombre, ejemplo de lo que

es la trascendencia humana y su doctrina como praxis para alcanzarla. Lo importante es vislumbrar

el futuro ¿qué tendencia va a triunfar? el judeo cristianismo o el helenismo cristiano, ¿Que religión

es la que estructuralmente hablando va a surgir?, ¿la mismas pero reciclada?, o una nueva religión

universal. Esta es la cuestión: ser parte del cambio, renovándose; o oponerse al cambio y caducar.

La decisión es muy importante por que esta en juego la muerte de la Iglesia y el cristianismo. En

efecto, la religión que está en crisis, es la religión montada sobre los convencionalismos sagrados

de Israel; es decir, la religión fundamentada en el escenario fantástico del pacto del Sinaí. Mito

constitutivo de Israel a fin de unir y gobernar las doce tribus en un solo pueblo, y sin escrúpulo

alguno hacer de Israel la principal de las naciones, por mandato divino. Por el contrario, la que no

está en crisis, es la religión fundamentada en el altruismo, el misticismo y activismo social intensos

instruidos y ejemplificados por Cristo, en los Evangelios. Es la religión que muchos autores llaman

del «conocimiento silencioso» al que se llega ejercitando el altruismo, el misticismo y el altruismo

intensos, a fin de disolver nuestro ego centrismo que nos impide trascender las imperfecciones que

nos mantienen sub desarrollados espiritualmente. ¿Por qué de conocimiento silencioso? Porque

este conocimiento no opera mediante conceptos, representaciones ni discursos, sino, al contrario,

por una introspección profunda mas allá de nuestros sentidos físicos, contenidos mentales

conscientes y sub conscientes y razón, hasta alcanzar la supra conciencia; y para esto se requiere

armonizarnos de alma, mente y cuerpo mediante la práctica intensa de las disciplinas místicas a

fin de aquietar nuestra mente y alcanzar la paz interna o nirvana antesala de la iluminación que

Cristo elevó a bien aventuranza.

Esta experiencia es fruto de un mecanismo psíquico de respuesta a nuestras problemáticas

intensas, y puede surgir de diferentes profundidades de nuestro inconsciente individual, colectivo o

meta consciente. Por ello puede adoptar las formas más variadas, teístas y no teístas, monoteístas

y no monoteístas, religiosas y profanas. Su validez no está en las formas que puede adoptar la

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

vivencia psíquica o espiritual, sino en sus contenidos y los fenómenos psíquicos y espirituales que

se dan en el vidente y su entorno en el momento de la experiencia, de la que sale o emerge

trasformado. Evidencia palpable de la realidad de la experiencia mística; pero la descripción neutra

de la vivencia y sus contenidos, su explicación y aplicación terapéutica; así como las

transformaciones a que da lugar, deben ser analizadas y criticadas porque revelan su naturaleza y

validez aportando los elementos de juicio que nos permiten discernir el bien o el mal, la coherencia

o la incoherencia que hay en ella. Consecuentemente no todas las experiencias místicas son

buenas ni convenientes, debido a que surgen de diferentes profundidades de nuestra conciencia

guiados por las problemáticas intensas o líneas de pensamiento que las indujeron. A causa de lo

cual, es posible analizar y criticar la conducta de los videntes, las problemáticas intensas que las

indujeron, así como la descripción neutra de las vivencias, su explicación y su aplicación; no solo

como fuente de conocimiento de los mecanismos de respuesta interna a las problemáticas que nos

aquejan, para ayudarnos a curar las heridas internas de alma, mente y cuerpo que nos hacen

sufrir, sino para criticar el profetismo judío.

La comprensión de los fenómenos espirituales que se dan en los estados alterados de conciencia,

para sanar el alma de sus heridas profundas, y propiciar trasformaciones convenientes para si

mismo y la sociedad, mediante prácticas terapéuticas que armonizan el cuerpo, la mente y el

espíritu. Son interés primordial del misticismo: budista, cristiano, hinduista, sufí, la filosofía clásica y

moderna y la psicología clínica. El conocimiento interior que se obtiene al experimentar los

diferentes planos de nuestra existencia, permite que paulatinamente emerjan las potencialidades

del espíritu, Por ser infinitas sus posibilidades, es necesario difundir inculcar y promover las

técnicas místicas y, las técnicas clínicas y psicoterapéuticas requeridas. Es evidente que se

necesita una técnica y un adiestramiento remoto para inducir experiencias benéficas para si

mismos y los demás; y sino se tienen o ejercitan intensamente esas técnicas, es difícil conseguir

las experiencia; excepto en los estados alterados de conciencia, donde no solo se dan inesperada

e involuntariamente; sino que es difícil contener las tremendas erupciones del inconsciente para

impedir el daño que provocan en el sujeto que las experimenta, inmerso en los estados alterados

de concienciencia provocados por la paranoia, la histeria, el delirium tremens y la posesión

diabólica, cuyas vivencias incoherentes, alucinantes y aterradoras, y no contienen el bien, la

belleza o la justicia. Son notables __

la

vivencia de la tentación de Cristo en el desierto, y

transfiguración de Cristo presenciada por los apóstoles, narradas en los Evangelios. La vivencia de

Farón de Egipto, provocada por su preocupación intensa del hambre de su pueblo, ante la sequía.

Las visiones de Jose Smith del Dios Padre, Cristo y el angel Moroni, narradas en libro de Mormon,

provocadas por el cuestionamiento intenso de ¿Cuál es, la verdadera iglesia?. Y la visión de Juan

Diego de la Virgen de Guadalupe provocada por el deseo intenso de la curación de su tio

Bernardino y el temor de ser asesinado en su diario peregrinaje por la sierra de Guadalupe

__

por

hacen evidente la emergencia de vivencias provocadas por un mecanismo de respuestas a

nuestras problemáticas intensas.

En contraste el conocimiento fruto del éxtasis, refleja la armonía, la belleza, la bondad, la paz, la

sabiduría y la justicia inherentes al bien en todas sus facetas. Es creativo, edificante, instructivo,

ilustrativo, sapiencial, terapéutico y sus posibilidades son infinitas, pues revela los grandes

enigmas del universo. La iluminación o sabiduría interna que resuelve las problemáticas

existenciales a través de la experiencia del espíritu, como la común unión de todos los seres y

cosas del universo existencial, la vida después de la vida, las moradas celestiales, o las últimas

causas de los fenómenos que se dan en la naturaleza. Son conocimiento y experiencia puros,

gratuitos, totalmente desinteresados, no egocéntricos, no dualistas. Es el conocimiento fruto de la

contemplación o camino interior, conocido como iluminación, revelación, sabiduría interna,

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

presente en todas las religiones. A él se hace referencia en éstas cuando se habla del «ojo de la

contemplación» (oculus contemplationis) u «ojo del Espíritu» «sabiduría interna», como

contrapuesto al «ojo de la carne» (oculus carnis) y al «ojo de la mente» (oculus mentis). Haciendo

evidente la importacia de la iluminación de Buda que se dió como respuesta a su búsqueda intensa

de la solución del sufrimiento humano.

Esta es la religión experimental de nuestro interior, llamada a emerger de la crisis; religión antigua

como vemos, y a la vez profundamente nueva, capaz de resistir, la crisis actual, porque no tiene

nada de creencia. Al no ser creíble la religión de creencias, ésta es la única religión coherente con

la nueva cultura y la nueva sociedad, que viven del conocimiento. No solamente es posible y ha

existido desde siempre sino que, hoy, es la única forma de religión creíble, vista ésta desde la

modernidad. Es por ello que la nueva estructura del cristianismo, tiene como condición __

para no

ser más de lo mismo, una simple repetición de los intentos anteriores para judaizar el cristianismo,

iniciados en la Era común cuando en las asambleas todos eran judíos con objeto de que los

seguidores de Cristo siguieran siendo Israel, y los no judios ayudaran a Israel a llegar a ser la

principal de las naciones. Y que continuó a través del tiempo a medida que los pueblos no judíos

fueron admitidos en las asambleas, y perduró aún después de que los judíos desaparecieran de

las asambleas, y las asambleas fueran realizadas y presididas por no judíos. Intentó repetido por la

Reforma luterana que se hizo en afán de devolver la pureza de la fe a los tiempos de la Iglesia

antigua. Y vuelto a reintentar por la Iglesia Conciliar en afán de actualizar el discurso de la Iglesia a

los tiempos modernos, pero sin criticar el profetismo judío en aras del ecumenismo y el dialogo

inter religioso con el judaísmo

__

enmarcarse en el fenómeno espiritual de la transformación

humana a efecto de lograr transformaciones en los creyente buenas para si mimo y la sociedad, y

sirva de terapia para sanar los conflictos del alma cristiana, utilizando las enseñanzas de Cristo, las

pautas del análisis e interpretación de la psicología, y las técnicas prescritas por misticismo y la

psicoterapia.

En efecto: la angustia existencial provocada por los conflictos del alma al no encontrar la salida a

los laberintos mentales que ha construido, la hacen presa del miedo, el dolor, el duelo y los

automatismos que nos impelen a actuar inconscientemente provocados por la neurosis compulsiva

(Paul Sartre: La Nausea). Ciertamente en la incertidumbre anida el miedo que nos hace sufrir en lo

profundo del alma, provocando un dolor interior cuya causa parece imposible descifrar y un estado

de duelo, de malestar e insatisfacción permanente y continuo. Y como en la caja de Pandora una

vez abierto el inconsciente, emerge incontenible el dolor de las heridas profundas trasformadas en

traumas psicológicos, tras haber sido por largo tiempo reprimidas, pero en el fondo subsiste la

esperanza de trascender el dolor, el sufrimiento, los traumas y disfunciones mentales, renaciendo

nuevamente como el ave fénix que renace de sus cenizas. Ya que el sufrimiento y duelo profundo,

son la génesis de un nuevo y feliz estado de ser o renacimiento, confirmando lo expuesto por

Cristo en el sermón del Monte “Bien aventurados los que sufren, por que ellos serán consolados”.

Pero no lloramos tanto la partida de alguien o algo que necesitamos, amamos y sentimos como

parte de nosotros mismos, como la ruptura de nuestro modo de vida, la “partida” de algo que

fuimos y nunca más volveremos a ser. Lloramos por el derrumbe de nuestra estructura interna de

valores que nos sostenían al movernos el piso o cimiento de nuestra vida. Sufrimos porque

estamos en una situación poco agradable, entre algo que se fue y algo que no acaba de emerger

ante nosotros; porque ya no podemos ser, ni vivir como antes, pero tampoco de golpe podemos

vivir y ser otra cosa nueva, aunque éste es el reto.

Algo así

es

lo

que

está

sucediendo con

la religión.

Al menos

así

lo perciben las propias

instituciones religiosas, que generalizan este sentimiento hablando de «crisis de fe, crisis de las

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Iglesias». Aunque, a decir verdad, no solo son las Iglesias, el clero, la fe y valores de los creyentes

lo que está en crisis, son los textos bíblicos y sus interpretaciones, las doctrinas y dogmas que

conforman la estructura de la religión como un todo, lo que está en crisis. La crisis actual es de

contenidos, no de personas; es de concepción, no de fidelidad. Crisis que repercute en la pérdida

grave de credibilidad de que los textos bíblicos sean palabra de Dios, estén escritos o estén

inspirados por Dios; haciendo peligrar el mensaje y doctrina de Cristo y el cristianismo. Por lo que

refiere a ciertos aspectos se tiene la impresión de estar asistiendo a un verdadero seísmo.

Contenidos enteros que tiempos atrás fueron evidentes y aceptados como tales, hoy son

rechazados, son letra muerta. La letra muerta no pueden ser preservada en nuestro corazón ni en

nuestra mente; al paso del tiempo se descompone y apesta, esto produce mucho dolor y

sufrimiento que se expresa en neurosis, psicosis e histerias persistentes. De ahí la sensación real

de duelo que experimentan la Iglesias y los creyentes desde hace tiempo. Aquí, como cuando

alguien ha visto roto su proyecto de vida, el dolor es porque ya no se puede vivir como antes, con

la mismas expectativas y metas, con los mismos valores y experiencias, con las mismas

seguridades. Todo esto se colapsó. Ya no se puede vivir bajo de ellos. Se podría decir que se

puede vivir sin la compañía de quien partió; lo que no se puede, es vivir sobre las seguridades

sobre las que se vivía, antes de colapsarse la estructura de la fe. Las iglesias sufren, porque ya no

pueden transmitir su mensaje tan confiadamente como lo hacían antes. Y cuanto más insisten en

sus intentos por trascender la crisis, es más fuerte el rechazo, y mayor la frustración de las Iglesia,

clérigos y creyentes.

Ante una situación así, hay que enfrentar el duelo encausándolo. No hay otra alternativa. Hay

maneras diversas de hacerlo. Una manera es ignorándolo. Se toma como un accidente y se intenta

vivir, como si nada ha pasado, como si todo sigue siendo válido. Falta definitivamente algo o

alguien que era parte nuestra, pero se actúa o se intenta actuar como si el antiguo modo de vida,

modo de ser, permaneciera inalterable. Hubo un accidente que nos cercenó internamente, pero en

el fondo nada ha cambiado. Todo sigue igual, con el mismo futuro por delante. Aquí no hay

encauzamiento del duelo; lo que hay es un intento por reforzar las seguridades que entraron en

crisis, fingiendo que no ha pasado nada que todo sigue igual, ignorando la realidad. Otra manera

de enfrentar la ruptura, es intentando dar cabida a la nueva experiencia, pero siempre dentro de la

vieja estructura doctrinal, ya caduca. Se llora por un tiempo, se siente la ausencia. Como se

percibe más que antes la propia fragilidad y la del propio proyecto, se someten a terapia las partes

más débiles; se descubre y acoge la sensibilidad de otras; se echa mano de ciertos sucedáneos,

llámense éstos modernización de: los ritos, la liturgia, los sacramentos y el discurso; sustituyendo

__

el

misterio y la solemnidad, el misticismo, los altares, la iconografía, el incienso, la velas, los

cantos gregorianos, los himnos y la música sacra, que acompañaba la representación sacramental

de la vida, enseñanzas, pasión y muerte de Cristo

__

con gesticulaciones espectaculares.

Convirtiendo la asamblea de los fieles, en una tertulia religiosa; haciendo participar a lo fieles en

una coreografía rítmica amenizada por cánticos juveniles; pero, como decíamos, la vieja estructura

judeo cristiana sigue siendo la misma. Aquí sin duda no hay proceso del duelo; se han reciclado los

valores y actitudes que más hacían sufrir, pero no se dejó emerger la Iglesia nueva que podía

haber brotado desde hace dos mil años, siguiendo solo a Cristo sin seguir a Sn Pablo ni al Antiguo

Testamento, pilares de la nosiva doctrina judaizante de la Iglesia.

Hay una tercera manera de encausar el duelo, de enfrentar la ruptura de seguridades y valores

pasados, y es la de tocar fondo y dejar que emerja, crezca, desarrolle y de fruto, un cristianismo

nuevo, universal; cuyos valores fundamentales son opuestos a los valores sagrados del judaísmo

que acríticamente hicimos nuestros en afán de seguir fielmente la tradición judeo cristiana. Son los

valores supremos de la trascendencia humana y la sociedad perfecta inherentes a la dignidad

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

humana, los que nos dan la oportunidad de renovar el cristianismo explicando científicamente a

Cristo y su doctrina, y la oportunidad de vivir algo realmente nuevo. Y para que esto se realice, es

mejor derrumbar la caduca doctrina que amenaza con venirse abajo, que evitar que se derrumbe

apuntalando la vieja estructura de la doctrina medieval judeo cristiana. Se trata de reiniciar el

cristianismo, desde antes de la iglesia primitiva, cuando el movimiento cristiano no era religión sino

un movimiento laico, ya que ni Cristo y sus apóstoles eran sacerdotes; y esto se logra formulando

un cristianismo sin judaísmo abrogando el Antiguo Testamento de nuestra fe. Esto no significa el

final del cristianismo, ni de la Iglesia, ni de los sacerdotes cuya misión específica es resguardar y

propagar el mensaje de Cristo; solo significa la renovación del cristianismo a fin de reivindicar las

Iglesias de Occidente y Oriente a sus legitimas dueños, los cristianos no judíos herederos de la

cultura greco romana; y por ello, es necesario expulsar el judeo cristianismo de las Iglesias y a los

emisarios de la Sinagoga, entronizando el helenismo cristiano laico en la cátedra de Cristo.

Desde luego que los emisarios de la Sinagoga no van a permitirlo sin oponer una resistencia

radical e intransigente, debido a que la Sinagoga es la beneficiaria del status quo, y cuentan como

aliado la resistencia al cambio que se da en nosotros mismos. El temor a nacer de nuevo, del que

hablo Jesús a Nicodemo en el Evangelio (Jn III, 3-7), es muy grande, y muy comprensible. Nadie

cambia el paradigma que sustenta su vida por otro, hasta que no esté convencido y hasta

necesitado de la eficacia del cambio. El dolor por la pérdida o ruptura, hace temer ante lo nuevo,

que todavía no existe, ni ha mostrado la bondad y la seguridad que teníamos en el pasado roto.

Cristo nos increpó a no tener miedo ante la tormenta de la vida, asegurándonos que siempre

estará con nosotros hasta el final de los tiempos. De ahí lo impropio de la tendencia al parche y al

remiendo contra la misma advertencia de Cristo (Mc II, 21-22): no echar remiendos nuevos en

vestidos viejos ni el vino nuevo en odres viejos. Y es que si se sigue utilizando el viejo entramado

judío que se rompió, y se volverá a romper al no poder resistir a la embestida de la crisis de la

modernidad. Las iglesias desoyendo a Cristo, tienden una y otra vez al parche y al remiendo. Esta

actitud es explicable, y para reforzar su enseñanza sobre la renovación, Cristo nos ilustro otro

ejemplo, la envasar el vino nuevo en odres nuevos, porque los odres viejos no resisten la fuerza de

la fermentación del vino nuevo; la de una religión sin religión fincada en un misticismo universal. La

religión nueva es un auto descubrimiento y experiencia de nuestra estructura interna, cuyas

posibilidades permanecían ignoradas por nosotros y que en la crisis bien elaborada, como en el

proceso de duelo, puede emerger. Por ello, algunos autores cristianos ven en este momento de la

historia la ocasión providencial para que el cristianismo redescubra su dimensión espiritual

experimentándola, nosotros calificaríamos este momento como doblemente providencial: porque

es el momento no sólo para que las religiones redescubran su dimensión espiritual y la valoren, lo

que vendría a resultar en la segunda manera de elaborar el duelo, sino para que redescubran lo

que en sus testigos y maestros son: conocimiento, no creencia; algo profundamente diferente.

Respecto al oscurantismo religioso que impone por la fuerza de la Ley lo que no acepta la razón, ni

el sentido común, aduciendo falazmente mandato divino, palabra de Dios, etc. Cristo señaló que

nadie enciende una candela para ponerla en un lugar escondido ni debajo de un celemín; sino

sobre un candelero para que los que entren vean la luz (Lucas XI,33). Mantener la doctrina de

Cristo en el oscurantismo judío cristiano, impidiendo difundir Su mensaje universal a la luz de la

razón para que la trascendencia humana refleja en Cristo ilumine a toda la humanidad, no solo es

una grave apostasía sino un delito de lesa humanidad. Casus belli contra el oscurantismo, sus

pontífices, emisarios y beneficiarios, a causa del grave daño moral a la humanidad al impedirle

alcanzar la trascendencia humana y la sociedad perfecta. “Así que no los temáis, porque nada hay

encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse”. (Mateo X, 26). Es

oscurantismo: 1. Negarse a actualizar el cristianismo criticando el profetismo judío aduciendo

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

falazmente que fue revelado por Dios, apostatando la enseñada de Cristo sobre la necesidad del

juicio justo revelada al ciego de nacimiento, a fin de disolver las falsas certezas de la fe que nos

hacen ciegos a la verdad. 2. Aducir que pontífice de la Iglesia, es representante aquí en la Tierra

de Dios o de Cristo, por mandato divino, para entronizar su autoridad y voluntad sobre gobierno y

autoridades civiles; la jerarquía y el gobierno de la Iglesia, individual y colegiada; abrogando la

lección de Cristo dada a sus seguidores sobre la soberanía de la humildad sobre el poder y la

autoridad, lavándole los pies a sus apóstoles, con el propósito de que no avasallaran a sus

seguidores. Aducir voluntad divina para: 3. Negar los derechos y prestaciones laborales que otorga

la Ley Federal de Trabajo a los empleados y trabajadores de las instituciones y empresas, a fin de

esclavizar a sacerdotes, religiosos y laicos consagrados.; negándoles el sacramento del

matrimonio para imponerles el celibato. 4. Violentar los derechos humanos de las religiosas

consagradas, negándoles el derecho a ser sacerdotes, obispos, arzobispos, cardenales y

pontífices, de acuerdo a sus conocimientos, espiritualidad, experiencia, inteligencia y sabiduría.

I,7: La labor judaizante de la Iglesia posconciliar

La Iglesia de nuestro tiempo se ha hecho particularmente consciente de la necesidad de actualizar

la doctrina y el discurso de la iglesia para adecuarlos a los tiempos modernos, a fin de renovar la

Fe y la Iglesia, según las exigencias de la dignidad del hombre, llamado a trascender sus propias

limitaciones materiales, físicas y mentales, renovando las viejas estructuras del pensamiento que

nutren la doctrina de la Iglesia a fin de perfeccionarla y enriquecerla con los avances de las

ciencias humanas para poder ayudar a los fieles y la sociedad a alcanzar la trascendencia humana

y la sociedad perfecta siguiendo las directrices espirituales prescritas por Cristo; tal como

manifiesta Juan Pablo II en su libro "Signo de Contradicción”. Y a la luz del Concilio Vaticano II,

intenta finiquitar la contienda histórica entre fe y ciencia, modernizando su doctrina y

constitución. Invitado a los estudiosos cristianos a colaborar con su esfuerzo a realizar este cambio

(Henri Lefbvre: Introducción a la modernidad); paradójicamente no son los teólogos sino los libre

pensadores cristianos los que pueden lograr el cambio, ya que "La humanidad se encuentra hoy en

una nueva Era de su historia, caracterizada por cambios profundos y acelerados, que inciden sobre

el modo de pensar y reaccionar ante las cosas y los hombres (cambio de paradigmas). Podemos

hablar de una auténtica transformación social y cultural que influye también en la vida religiosa"

(GS, 4). "Una nueva mentalidad científica modifica el ambiente cultural y las maneras de pensar,

vinculadas al peso de las ciencias. Estamos pasando de una concepción fantástica y estática, a

una concepción científica, dinámica y evolutiva del orden cósmico, de donde surge una tan grande

complejidad de problemas que están exigiendo la búsqueda de nuevos análisis y nuevas síntesis

(Cfr. GS, 5) "Este cambio de mentalidad y estructuras exige revisar todo lo que hasta ahora se

consideraba un bien. Las instituciones, las leyes, los modos de pensar y sentir heredados del

pasado ya no siempre parecen adaptarse bien al actual estado de cosas" (Cf. GS, 7).

La experiencia demuestra que la armonía entre la cultura y la formación cristiana, por una serie de

causas contingentes, no siempre avanza sin dificultad. Estas dificultades no acarrean

necesariamente un daño a la vida de la fe; más aún, pueden excitar las mentes a una más

cuidadosa y más profunda inteligencia de ella. Pero el problema no radica por completo en la

estructura medieval de la Iglesia sino en el cimiento oscurantista construido por San Pablo al

separar la fe de la razón. Desde luego que ese cimiento es intocable por el temor de derrumbar por

completo no solo la doctrina de la Iglesia sino la Iglesia misma (Benedicto XVI: Fe, razón y

encuentro). La abrogación del Antiguo testamento y la absurda teología fideísta, garantizaría a los

gentiles cristianos, el fiel desempeño de la Iglesia como Madre y Maestra, sin la ingerencia de los

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esbirros de la Sinagoga, que obstaculicen su misión a fin de perfeccionar la fe, si queremos llegar

a ser semejantes a Cristo mediante la practica del altruismo, el activismo social y el misticismo,

intensos. Porque después de dos milenios el judeo cristianismo __

no

solo ha sido incapaz de

ayudarnos a alcanzar la trascendencia humana y la sociedad perfecta trasformando a sus

seguidores en hombres de humanidad perfecta

__

sino que debido a las incoherencias alojadas en

el Antiguo Testamento y al truncamiento de la teorización de la doctrina milenaria de la Iglesia,

induce transformaciones no deseables entre los fieles, y por ello reina la incredulidad, la estulticia y

la deshumanización generalizada, en los pueblos cristianos.

Paradójicamente la renovación posconciliar __

que

es sobre todo renovación de la Fe, a fin de

adecuar el discurso de la Iglesia a los tiempos modernos, y propiciar un cambio de visión (liturgia,

ritos, dogmas, usos y costumbres) que genere un cambio de actitudes en los creyentes

siendo

__

un acierto, también es una apostasía que contradice la infabilidad de la Iglesia (Juan Pablo II:

Signo de contradicción). Ya que, que para algunos teólogos ortodoxos, es apostasía la acertada

opinión ecuménica de Juan Pablo II, señalando la existencia de semillas de verdad universales en

todas las religiones, al contradecir el dogma de la Universalidad de la Iglesia como única y

verdadera, fuera de la cual no hay salvación (Basilio Méramo: Las herejías de Juan Pablo II).

Haciendo objetiva la necesidad de un cambio drástico, que abrogue los dogmas que impiden el

cambio del judeo cristianismo hacia el helenismo cristiano, a fin de terminar estructurar la fe

conforme a la razón, quitando de nuestra fe el Antiguo Testamento por ser la letrina sagrada que

contamina el cristianismo y que amenaza derrumbar la doctrina milenaria de la Iglesia. Por que: el

Reino de Dios no se encuentra dentro de los edificios de piedra o madera o en los libros sagrados

escritos por el hombre sino dentro de si mismo, y se hace presente en cada acto de amor, bondad,

caridad, justicia, sabiduría, sacrificio y virtud, hacia nuestro prójimo y el mundo que nos rodea, para

poder transformarlo en el Reino de Dios. Por ello, no debemos oponernos ni temer a derrumbar la

estructura judeo cristiana de la Iglesia que amenaza con venirse abajo. La Iglesia prevalecerá por

que surgirá de sus cenizas con una nueva estructura helénica cristiana que nos permita

comprender el fenómeno espiritual de la transformación humana, para poder auto transformarnos

de orugas en mariposas, dicho metafóricamente, ganando los siguientes beneficios:

1) Se abrogarían: el Antiguo Testamento, los dogmas judaizantes y la reforma protestante;

separando el judaísmo del cristianismo. 2) Se concluiría la helenización del cristianismo

sacralizando la doctrina y la teoría de la trascendencia humana y la sociedad perfecta. Silenciada

durante dos milenios, a causa de la intransigencia radical de la ortodoxia judía. 3) Se conciliaría la

fe -VS- la razón, finiquitando la lucha intestina entre conservadores y modernistas. 4) Se

privilegiaría la práctica intensa del altruismo, el misticismo y el activismo social sobre la práctica

piadosa, privilegiando a la Iglesia espiritual de San Juan sobre la Iglesia material de San Pedro.

Unificando todas las Iglesia en una sola. 5) Salvando a la Iglesia de su destrucción, dando

cumplimiento a la promesa que nos hiciera Cristo, que doctrina prevalecería hasta el final de los

tiempos. 6) Lo cual nos permite percatarnos de la importancia de la defensa de la Iglesia como

guardiana y difusora de la doctrina de Cristo y preservadora de la cultura helénica cristiana. Hecho

señalado por el historiador Anold Toynbee: Estudio de la Historia. Ya que atacar a la Iglesia -sin o

con- razón se ha convertido en el deporte de moda de propios y extraños, ilustrados e ignorantes,

gratificado con el aplauso y regocijo de la sinagoga y sus esbirros. Sin tomar en cuenta que el

fracaso de una civilización, es el resultado de su incapacidad para responder a retos morales y

religiosos más que a desafíos económico sociales o medioambientales. Porque esta de por medio

“la trascendencia o la involución humana” (Publius Ovidio: Metamorfosis) y por ende “la sociedad

perfecta o la barbarie” que posibilitan o imposibilitan la solución de los desafíos que nos depare el

destino. Desde luego que la secularización ha permitido traspasar a las universidades el legado

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

helenista de las ciencias y las humanidades, pero carente de virtud; y se corre el peligro de no

completar la transmisión de las cuestiones espirituales debido al materialismo, nihilismo y

snobismo que reina en los campus, en las sociedades científicas y en las fundaciones educativas.

Pero sobre todo, porque en la sociedad judeo-cristiana reina la estulticia sobre la razón, y es

genérica la ausencia de verdaderos valores.

A finales del siglo XIX, la reanudación del dialogo paradigmático del Areópago propuesta por los

rabinos al gran Maestre de la Logia Gran Oriente de Francia James Darmestteter, con el aparente

fin de adecuar la doctrina de la Iglesia a los tiempos modernos, a condición de no criticar el

profetismo judío. Es una estrategia para atacar sutilmente la doctrina milenaria de la iglesia

provocando la lucha intestina y la auto destrucción de la Iglesia, a fin de terminar de judaizar el

cristianismo. Meta que están a punto de lograr los rabinos auspiciando la rebelión de los filósofos y

teólogos seguidores de la corriente modernista, que luchan contra la oposición al cambio de

dogmas, la liturgia, el rito y tradiciones milenarias defendidos por los conservadores fideístas, que

han recurrido al autoritarismo pontificio en su afán de resguardar intacta la doctrina milenaria de la

Iglesia. En este conflicto fraticida todos los interlocutores llámense conservadores, modernistas o

autoridad jerárquica, solo han sido marionetas de la sinagoga; y en justicia, no podemos estar a

favor o en contra de alguna de las partes, sino que debemos esforzarnos por restablecer el orden

entre los interlocutores para salvar el cristianismo de su derrota ante el judaísmo. Es por ello, que

no debemos oponernos al cambio para adecuar la doctrina de la Iglesia a los tiempos modernos; a

condición de que este cambio sea para fortalecer el cristianismo, no para destruirlo, como esta

aconteciendo. Meta que es imposible de lograr, a menos que critiquemos el profetismo judío que

da sustento a la doctrina de la Iglesia que no es defendible. Es decir, una vez que se critique el

profetismo judío, y se corrija del error fundamental del cristianismo quitando, de nuestra fe el

Antiguo Testamento, podrá adecuarse el discurso y la doctrina de la Iglesia a los tiempos

modernos sin destruirla; ya que la doctrina de la Iglesia cimentada en la vida, ejemplo y

enseñanzas de Cristo es inobjetable, mas no así las interpretaciones alegóricas del profetismo

judío que se acordaron en los Concilios con el fin de que tuviera sentido para los que no somos

judíos, los designios supremaciítas del Dios de Israel expresadas por boca de los profetas con el

fin de conquistar a los pueblos gentiles, las cuales dieron lugar a los cánones anti judíos. Lo cual

nos permitirá reencontrar el sendero del desarrollo espiritual, que nos llevará alcanzar la

trascendencia humana y la sociedad perfecta; causa que justifica las acciones a tomar para que de

inmediato se corrija el error fundamental, fincando responsabilidades a los representantes de la

iglesias fideístas renuentes a corregirlo, y a los teólogos modernista renuentes a criticar el

profetismo judío y sus frutos, no solo por el daño moral severo a la sociedad, sino el daño a la

democracia y a la soberanía de las naciones al colaborar a realizar los planes supremaciítas de

Israel.

Días antes de celebrarse el Concilio Vaticano II, en un documento titulado Complot contra la

Iglesia, un grupo de obispos y cardenales conservadores de la Curia romana denunció ante el

Colegio Conciliar el último intento de Israel por judaizar el cristianismo en contubernio con los

teólogos y filósofos modernistas encargados de impulsar la discusión en el Concilio de temas

tendentes a abrogar de la doctrina de la Iglesia el antisemitismo teológico y los dogmas sobre la

divinidad de Cristo. Tomando como pretexto el afán de retornar la iglesia a la pureza del

cristianismo primitivo, y adecuar el discurso de la Iglesia a los tiempos modernos, promoviendo la

designación de nuevos cardenales filo judíos, a fin de entronizar en la cátedra de San Pedro una

estirpe judaizante. Lo cual convertirá las Iglesias en Sinagogas, los sacerdotes y pastores en

rabinos, y los cristianos en vasallos de los judíos. Los acontecimientos posteriores evidencian que

a pesar de la denuncia del complot, los conspiradores cripto y filo judíos ganaron; y en vista de que

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

ha pasado invertida la abrogación de la doctrina formulada por los Padres de la Iglesia para

estructurar racionalmente la fe cristiana sobre las ideas del alma, la moral y el misticismo

expuestas por los filósofos helénicos los académicos del renacimiento italiano, los post

renacentistas; los autores de la Ilustración; los planteamientos existenciales de la filosofía

moderna; las respuestas que la ciencia ha dado a los planteamientos del desarrollo humano y de la

psicología terapia. Y lo mismo sucede en todos los otros campos del saber sobre las artes, las

ciencias, el cosmos, el derecho, la historia, la literatura, las matemáticas, la medicina, el

misticismo, la moral, la música, los oficios, la poesía, la política y la retórica que tienen como

cimiento las ideas primigenias de la cultura helénica. Y ante la aberrante pretensión de los rabinos

de sustituir la plataforma del humanismo helenista por la plataforma del pacto de Sinaí, como

cimiento donde se desplanta el pasado, el presente y el futuro de la humanidad, falsificando la

realidad; no hay mejor remedio que un cambio radical en la doctrina de la Iglesia que nos libere

para siempre de los amarres que mantienen a los cristianos atados al nefasto y oscurantista Libro

de Israel.

El aparato propagandístico montado por los esbirros de la Sinagoga, en los estrados de la oficina

de prensa del Concilio Vaticano II, aseguró el triunfo de los conjurados. Propiciando las

implicaciones judaizantes de Nostra Etate. Después del Concilio los conjurados promovieron un

alud de eventos internacionales y pronunciamientos judaizantes que culminaron en el Sínodo de

Renania. Intensificando la actual lucha intestina entre teólogos conservadores y modernistas,

promovida sutilmente por los esbirros de la Sinagoga para dividir la Iglesia y destruirla. Atacando la

autoridad del Pontífice de Roma cada vez que sus laudos favorecen o perjudican __

tanto

a

modernistas que luchan por el cambio de dogmas sin criticar el profetismo judío; y por ello, califican

de oscurantistas y autoritarios los laudos pontificios opuestos al cambio

como a los

__

conservadores o tradicionalistas que se oponen al cambio sin haber criticado el profetismo judío,

que es la manzana podrida que hay que quitar primero antes de hacer cualquier cambio en la

doctrina de la Iglesia; y por ello califican de apostatas los laudos pontificios a favor del cambio. El

dogma de la infabilidad de la Iglesia, fue decretada colegiadamente a efecto de ir estructurando

racionalmente la doctrina de la Iglesia, y conciliar mente resolver las numerosas contradicciones

contenidas en el Libro de Israel. Desgraciadamente la infabilidad de la Iglesia, es opuesta al dogma

de la infabilidad de la Biblia; lo cual ha sido el foco perpetuo de grandes seísmos, fruto de luchas

internas dentro de la Iglesia, entre las Iglesias y entre los Estados cristianos ante los ataques

externos que nunca cesan.

Esta es la razón por la cual la nueva teología surgida inmediatamente después del Concilio

Vaticano II, aparentemente es dialogante con el laicismo institucionalizado que caracteriza al

hombre y mundo contemporáneos; así intuyeron los teólogos de la primera mitad del siglo XX, lo

que habría de ser la teología en el futuro, atenta a los problemas de la humanidad y a las

relaciones de unos pueblos con otros por encima de sus creencias. Tal como lo expone la encíclica

Gaudium et spes, que ha despertando la conciencia de que el mensaje cristiano no aparta a los

hombres de la edificación del mundo, sino que les impone el deber de hacerlo (GS 34,3). La

motivación a esta teología le viene dada del mensaje cristiano que no espera pasivo el Reino, sino

que implica la transformación del mundo, a fin de que ya se realice en la tierra, la sociedad perfecta

o reino de Dios que promete el Evangelio. Hay que señalar que el problema principal de la teología

se sitúa en la relación “teoría-práctica”, es decir, entre los postulados de la fe y la praxis social.

Quedarse en la pura teoría es quedarse en un estadio precrítico, por eso, solucionar los problemas

que existen en la relación fe y práctica social, es uno de los principales objetivos de la nueva

teología expuesta en Gaudium et spes.

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

Cuando los teólogos modernistas ponen el problema central teológico en un nuevo modelo de la

relación fe, la ciencia y el activismo social; lo que están diciendo es que el misticismo, la ciencia y

el activismo social, son un compromiso genérico que pertenece a la enseñanza y ejemplo de

Cristo. Ya que el misticismo implica el conocimiento de si mismo mediante el ejercicio de las

potencialidades ocultas __

que

la ciencia describe, explica y aplica

__

para aliviar a los enfermos de

alma, mente y cuerpo. Es por ello que la fe cristiana no puede desvincularse del compromiso social

a fin de alcanzar la sociedad perfecta encausando las sinergias de los movimientos sociales que se

han dado en su devenir histórico (G. Gutiérrez, Teología de la liberación, J. J. Tamayo: Para

comprender la teología de la liberación). El objetivo de la nueva teología va más allá de lo

meramente antropocéntrico, puesto que se propone unir la ciencia y la religión, y desarrollar la

orientación social y política del pueblo cristiano, hacia la emancipación de los pobres y el alivio del

sufrimiento ajeno, promoviendo el altruismo intenso y la justicia social dentro de las democracias.

Es preciso advertir que los esbirros de la Sinagoga utilizan la teología de liberación para promover

los movimientos subversivos comunistas pervirtiendo el mensaje social de Cristo, convirtiendo la

doctrina social de la Iglesia en doctrina marxista y la acción social de la Iglesia en acción

revolucionaria y movimientos armados. De ahí que su principal impulsor J.B. Metz pida a los

teólogos que no se limiten a destacar la dimensión antropológica de la teología y que insistan en

los postulados de la escatología bíblica {Parte de la teología que trata de las fases finales de la

vida humana (enfermedades terminales, vejez, muerte, dolor, desesperación, incertidumbre,

sufrimiento, postración, los estados alterados de la mente, etc.), por eso se ocupa del consuelo, la

esperanza, el duelo, el perdón, etc; y su relación con las finalidades o últimos fines (el desarrollo

humano, la trascendencia humana, la sociedad perfecta, el surgimiento del fenómeno espiritual de

la transformación humana, el renacimiento, la resurrección, el juicio final, la vida después de la

vida, etc.)} que se refieren siempre a la vida en el mundo en relación a la vida eterna (J.B.Metz:

Teología del mundo); a fin de que en esos momentos álgidos, encontrar las repuestas de los

interrogantes que nos atormentan.

La reciente trilogía Encíclica sobre la caridad, la esperanza y la verdad, son sintomáticas de un

pontificado intimidado por los continuos e intensos ataques de propios y extraños, contra la Iglesia,

la doctrina milenaria y la autoridad pontificia, que son promovidos encubiertamente desde la

Sinagoga; lo cual explica la timidez de Caritas in veritate al promover los valores mínimos de la ley

natural y la convivencia social para barnizar de humanista el modelo socio económico actual

__

dejando

de lado los valores máximos de la trascendencia humana y la sociedad perfecta que

fundamentan la enseñanza de Cristo y, promueven la justicia social y el desarrollo espiritual de la

humanidad mediante la práctica intensa del altruismo, el misticismo y el activismo social __

coadyuvando a realizar la pretensión de los rabinos de que la Iglesia abrogue la doctrina de Cristo,

y se convierta en escuela bíblica portavoz de la moral natural dictada por Dios a Noe (noeajida)

para gobernar a las bestias humanas (los pueblos no judíos.

I,8: Complot Contra La Iglesia

En los preparativos del Concilio Vaticano ll, rabinos y masones conspiraron para derrotar a la

Iglesia, infiltrando directrices preconciliares, ideadas para finalizar la judaización el cristianismo.

Las implicaciones judaizantes post Conciliares alcanzaron su clímax en los pontificado de Juan

Pablo II y Benedicto XVI, causando la oposición de los sedevacantistas que desconocen los

cambios modernistas tratando de evitar la abrogación sutil de los dogmas de la divinidad de Cristo,

la divina Trinidad, la Nueva Alianza, los Evangelios y Cánones antisemitas fruto de los concilios

organizados para defender a la Iglesia de los eternos ataques de la Sinagoga, a fin de exonerar a

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

el pueblo judío del crimen de Cristo y convertir a la Iglesia Católica en una escuela bíblica portavoz

de la moral natural dictada por Dios a Noe (noeajida) para gobernar a las bestias humanas (goyins:

los pueblos no judíos). La táctica sutil elevada a dogma de fe, empleada por Juan Pablo II para

derribar las defensas de la Iglesia contra los ataques de la Sinagoga, opinando ante los medios

que “los judíos son nuestros hermanos mayores en la fe” (siendo enemigos acérrimos del

cristianismo desde la Iglesia primitiva hasta nuestros días), a merita la revisión jurídica del

diferendo pontificio __

{opuesto

a la sentencia dictada por Cristo [Mateo XXIII, 1 al 35] en su diatriba

contra el puritanismo hipócrita de los sacerdotes y escribas de la Sinagoga señalando como reos

de pena eterna a los seguidores de la doctrina judía (ethos: religión racista) y la conducta (pathos

criminal y genocida serial) de Israel. A la luz de los genocidios seriales bíblicos e históricos

cometidos por el pueblo judío, a fin de determinar la vigencia del ad quem recurrido}

__

que

decidirá la victoria o derrota del judaísmo sobre el cristianismo y, la trascendencia o la involución

de la humanidad. Tanto la apelación como la posterior beatificación de Juan Pablo II, son

directrices dictadas por la Sinagoga para culminar la labor judaizante intra iglesia ejercitando el

autoritarismo pontificio para imponerlas. Y ante la oposición de los padres de FSSPX a los cambios

modernistas de la Iglesia post conciliar, los barones de la banca mundial judía representados por

Wolfgang Tírese en la resiente entrevista con el Cardenal Kart Koch, pidieron a Benedicto XVI que

durante las negociaciones entre la fraternidad sacerdotal Sn Pio X y la Santa Sede se exigiera a

los lefebvristas la aceptación de la encíclica “Nostra Aetate”, que marca la posición de la Iglesia

ante los judíos. Haciendo evidente la subordinación apostata de la Iglesia postconciliar a las

directrices de los príncipes de la sinagoga y el gobierno mundial judío, y la traición a Cristo y a la

Iglesia de Juan Pablo II y Benedicto XVI, jefes de los conjurados; por ello, apelamos la

beatificación de Juan Pablo II, y exigimos la abdicación inmediata de Benedicto XVI.

EL MENSAJE UNIVERSAL DE CRISTO Y EL CAMINO ECUMÉNICO

CAPÍTULO II:_ EL SINCRETISMO UNIVERSAL HELÉNICO

Aforismo inscrito en el pórtico de entrada al Templo de Delfos:

Conócete a ti mismo”:

(y estarás en camino hacia la sabiduría y la felicidad)

-------------------------

Los defectos, no están incrustados en el fondo del alma, solo son

síntomas de la falta de desarrollo de la virtudes opuestas a los

rasgos defectuosos

II,1: La Prevención Socratica:

Aristóteles

Solución al problema del alma truncada

La helenización de Palestina propició que la lengua griega se extendiera por todos los pueblos

de la Península, y por consiguiente el Antiguo Testamento se tradujo al griego. La tolerancia

helénica hacia otras religiones, dejó intacta tanto el Libro de Israel como las creencias de los

judíos. En la Era común, Alejandría seguía siendo el faro de la ciencia, la cultura y la filosofía

griega que iluminaba al mundo antiguo, cuando las éticas de Platón y Aristóteles tenían su

desarrollo natural en la polis griegas, y la educación propiciaba el interés por las artes, la

filosofía y las ciencias; y era obligación de los ciudadanos participar en los asuntos públicos

que se ventilaban en los tribunales; y obligación de los padres proporcionar una educación

esmerada a sus hijos, de no hacerlo, los padres y sus hijos eran condenados a penas severas

que incluían el destierro y confiscación de sus bienes. Su acervo cultural, constituía, incluso

antes de Bizancio, un foco de sabiduría que tendería a helenizar las religiones orientales. La

educación de la virtud, es una de las demarcaciones más importantes del camino ecuménico.

Educar en y para la virtud, es el significado que encierra el término griego Paideia, encargada

de trasmitir los hábitos, usos y las costumbres idóneas mediante las cuales un individuo puede

llegar a ser virtuoso. El beneficio o aplicación más grande de la virtud, consiste en estar bien

consigo mismo y con los demás, cualidades necesarias para administrar el Estado y guiar las

acciones de las polis hacia el bien de la sociedad.

La paideia es un proceso educativo que propicia comportamientos (pathos) adquiridos que

inducen trasformaciones en los individuos buenas para si mismos y la sociedad, a fin de que se

realicen personal y colectivamente, involucrándose en la superación de si mismos, la familia, la

sociedad, el Estado y el cosmos. La finalidad de la paideia es la trascendencia humana y la

sociedad perfecta (Werner Jaeger: Paideia). De allí, que la educación en los verdaderos

valores, sea de máxima importancia para el perfeccionamiento de los individuos, la sociedad y

el Estado

__

Platón,

dividió la educación en los valores en dos dominios. El dominio de la