Ensayo, interpretación y procesos de simbolización.

Un estudio comparativo de radiografía de la pampa y El laberinto de la soledad


Por Liliana Weinberg


Radiografía de la pampa (1933), del argentino Ezequiel Martínez Estrada, y El laberinto de la soledad
(1950), del mexicano Octavio Paz, constituyen diversas formas de exploración ensayística de dos
entidades nacionales, así como de los respectivos procesos históricos y claves de sentido que las rigen:
aquello que Pedro Henríquez Ureña denomina certeramente como una “configuración cultural”. Las
obras que nos ocupan son también geniales modalidades de interpretación del lenguaje, de las
instituciones y de las leyes que fundaron las respectivas reglas de nacionalidad.

Estos grandes ensayistas se dieron - como Nietzsche- a la tarea de “desenmascarar”, sus respectivos
ámbitos culturales. De allí que nos hayan entregado también lecturas en “negativo”, de las claves del
desencuentro entre la sociedad viva, las instituciones que la organizan y su historia y que no han
permitido a esas entidades llegar a consolidarse como sociedades maduras. Existe en ambas obras el
presentimiento de un desajuste entre el hombre y la institución: el argentino es “un pueblo sin arraigo”,
anota Martínez Estrada, sobre todo porque no existe un cuerpo de instituciones acorde a las necesidades
del cuerpo social. Otro tanto sucede con la mentira y la inautenticidad de aquellas palabras destinadas'
“a ocultar y oprimir nuestro verdadero ser”, escribe Octavio Paz, quien a su vez descubre en la
Revolución Mexicana la posibilidad de' “un movimiento tendiente a reconquistar nuestro pasado,
asimilarlo y hacerlo vivo en el presente”.

Si la puerta de entrada a la Radiografía de la pampa es el divorcio entre el hombre y el medio, en una
situación de desarraigo que progresivamente cede su sitio a un desajuste existencial, histórico y social,
en el caso de El laberinto hay un mayor acento en la soledad como caída del hombre en un orden social
que no puede sentir como propio, una caída que se enlaza, en un extremo, con una situación existencial,
y en el otro, con el desencuentro del ciudadano con su historia y sus instituciones

Ciertas notas vitales acercan a estos autores: se trata de grandes escritores, que se han orientado
primordialmente a esas dos formas fundamentales del nombrar y el predicar que son la poesía y el
ensayo, aun cuando hayan practicado de manera secundaria la narrativa o el drama. Autodidactas y
heterodoxos ambos, y siempre críticos de la institución universitaria, fueron también grandes solitarios
en amplios tramos de sus vidas, marginados de ciertos círculos del poder intelectual. Sus respectivos
ensayos renovaron el género en Hispanoamérica y contribuyeron a reconfigurar el campo intelectual.
Paz y Martínez Estrada revisitaronla narrativa y la retórica patrióticas de cuño liberal y positivista que
acompañaron los procesos de ciudadanización y que en mucho contradecían las circunstancias de la
vida nacional que descubrieron en sus respectivos momentos históricos. Ambos pensadores se
preocuparon no sólo por entablar un muy severo proceso a los proyectos positivistas, sino que fueron
más lejos aún, ya que llevaron su tarea de revisiónhasta el liberalismo temprano.

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