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El que les escribe es el Pastor Adventista del Séptimo Día, ex-

empleado de la organización adventista entre 1966-1994, Edgardo


Samuel Sagarra Cabrera. Estoy vivo aún y con maravillosa salud
después de hallarme muy enfermo viviendo en el campo en mi
tercera patria terrenal: Bolivia por 6 años, donde mantengo mi
propiedad de 60 hectáreas con templo nuevo para 100 personas
sentadas, varias confortables viviendas, agua sobrada de tres ríos,
cinco paneles solares, abundantes frutas en producción toda de
varios tipos como mangos, naranjas, toronjas, mandarinas,
aguacate, plátano, banano, chayote o wiskil, chirimoya, caña de
azúcar, tuna, siembras temporales de todo tipo atendido por laicos
que me acompañan en ese lugar viviendo dentro de esa propiedad
que es de Jesucristo y que él me ha colocado allí como su
mayordomo. El lugar es completo aunque no bello; muy bien
ubicado entre las montañas bolivianas; no pertenece a sindicato ni
cooperativa y se encuentra a ocho horas entre las montañas desde
la capital La Paz, Bolivia.
En el 2005 tuve que volver a USA pues enfermé gravemente de la presión
arterial, decaimientos, obstrucción intestinal y otros descontroles orgánicos,
pasando por una experiencia muy parecida a la del gran Job, y con propósitos
divinos iguales a los del caso de Job: conocer por experiencia personal a
Jesucristo y no de oídas, y venir a darle un impulso espiritual a mi familia que
nunca me acompañó al campo desde el 1999. Gracias a Jesucristo y al gobierno
norteamericano (en ningún momento ni por nada a la iglesia adventista ni a
ningún grupo adventista o religioso), ya estoy completamente bien de todo
porque ése ha sido el plan de Jesucristo y su voluntad: si hubiese muerto, lo
habría hecho agarrado de Jesucristo por la gran verdad práctica, efectiva,
redentiva y salvífica de la justificación, santificación y glorificación por la fe en
Cristo Jesús. Amén. ¡Salvado por la gracia de nuestro Señor y Salvador
Jesucristo! Amén.

Estando viviendo en el campo en Bolivia, recibí decenas de llamadas telefónicas


en diferentes instantes del tiempo preguntando por mí porque de cuando en
cuando hacían circular versiones de que yo había muerto, me habían matado, o
por accidentes u otras razones había perdido la vida. El Señor me ha mantenido
con vida y salud hasta hoy y hasta que él me necesite y yo lo necesite a Él. En mi
país dicen que nadie se muere el día antes ni el día después, sino cuando Dios lo
estime conveniente para su causa y para mí. Amén.

Soy en la fila de los pecadores, el número 1, y no lo digo por modestia o buscando


alabanzas: sé que, como el publicano, soy el pecador que hiere su pecho y no haya
cómo levantar su cabeza, reconociendo que es cierto que el fariseo no es como yo,
el pecador. He aprendido en la Santa Biblia y en los escritos de EGW que lo
complicado de mi caso, no es lo malo que hago, que es todo, porque todo al pasar
por mí, se contamina aunque haya sido bueno al principio, sino la tenencia de una
naturaleza pecaminosa desde el momento de la concepción materna en el vientre
de mi difunta madre adventista del séptimo día. Así siempre lo he sabido según
Salmos 51:5. Soy pecador, no porque peco, sino porque soy hijo de un pecador con
una pecadora, y soy concebido como un pecador, aunque nunca pecara, pero,
desgraciadamente, también he pecado y mucho, aún en asuntos que sólo mi
Jesucristo y yo sabemos, de lo que estoy profundamente arrepentido, confesado y
perdonado por mi Jesús y su amor y su sangre expiatoria. Todo lo malo que les
digan de Sagarra, créanlo si desean, porque todavía existen muchas otras
cuestiones peores que, por mi naturaleza pecaminosa, he cometido, y son
desconocidas por los humanos, y sólo conocidas por mi Jesucristo, que me ama y
perdona, y por mí.
Se han esparcido a nivel mundial muchas versiones sobre mi conducta: mujeres
fuera de matrimonio, hijos fuera de matrimonio, inmoralidades de todo tipo,
apostasía adventista, adulterios, fornicaciones, robos. Nada ha sido así y el tiempo
lo ha comprobado, aunque reconozco que mi naturaleza pecaminosa me ha
traicionado muchas veces, he errado y pecado como todo pecador; estoy
arrepentido de todo lo que es verdad, lo he confesado a Jesucristo, Él me lo ha
perdonado todo y me ayuda a no volver a caer debilitando por la fe en Jesús mi
naturaleza pecaminosa. "¡Bienaventurados sois cuando digan de vosotros todo
mal, mintiendo!" Amén. En lo que hay de verdad, todo está arreglado por Dios,
pero no son los puntos antes mencionados: más bien problemas de mi fuerte
carácter y cuestiones derivadas de ello por poseer esa maldita naturaleza
pecaminosa. ¡Gracias al Espíritu Santo por hacérmelo entender, llevarme al
arrepentimiento, la confesión, el abandono del pecado y al perdón otorgado por el
único ante quien he pecado: Jesucristo! ¡Gloria a Dios Trino que la salvación es
sólo por Jesucristo Señor y Salvador nuestro y en forma individual! Amén.

Desde que nací de un vientre adventista del séptimo día el 27 de febrero del 1947
hasta hoy 20 de noviembre del 2008 cuando redacto esta misiva, más de 61 años,
he pecado, vencido, atrasado, avanzado, pero todo dentro del mensaje adventista
del séptimo día verdadero. Amén. Jamás he doblado mis rodillas ante Baal ni lo he
besado y sé que Jesucristo mi Señor y Salvador me continuará guiando para serle
fiel a Él y a su verdadero único mensaje adventista del séptimo día basado
totalmente en la Santa Biblia y los escritos inspirados de EGW. Hoy me veo más
pecador que nunca al compararme sólo con Jesucristo mi único Modelo Perfecto;
pero también eso me ha llevado más cerca de Jesucristo porque sólo en Él tengo ya
salvación y vida eterna con el perdón de mi terrible naturaleza pecaminosa y los
pecados que ella me ha hecho cometer. ¡Gracias doy a nuestro Trino Dios por
Jesucristo nuestro Señor y Salvador! Amén, amén y amén.

Soy también ciudadano boliviano por vivir tantos años allá hasta enfermar,
además de ciudadano cubano y norteamericano, y pienso en cuanto mi Jesucristo
me revele, volver a mi trinchera en el campo boliviano o donde el Señor y Salvador
Jesucristo me ordene: aguardo por Él. Se están experimentando ya los dolores de
parto de este mundo pecador y rebelde a Jesús y su Palabra y los acontecimientos
están declarándonos que "EL TIEMPO DE GRACIA CELESTIAL CONCLUYE CON
EL SACERDOCIO DE JESÚS, CIERRA EL JUICIO INVESTIGADOR O
PREADVENIMIENTO, Y SE TERMINA PARA SIEMPRE LA GRACIA". ¡Momentos
muy solemnes! ¡Está al llegar la sorpresa abrumadora de los acontecimientos y
eventos finales! Día y hora no sabemos, pero "SE SIENTEN LOS PASOS DE UN
DIOS QUE SE ACERCA". AMÉN.

Posiblemente mi vuelta al campo con carácter permanente sea a fines de este


2008 o a principios del 2009: "CUANDO VIEREIS ESTAS COSAS SUCEDER,
LEVANTAD VUESTRAS CABEZAS PORQUE VUESTRA REDENCIÓN SE ACERCA".
AMÉN. ¿HEMOS LEVANTADO YA NUESTRAS CABEZAS INDIVIDUALMENTE?
¿QUÉ MÁS ESPERAMOS? AMÓS 4:12: "PREPÁRATE PARA VENIR AL
ENCUENTRO DE TU DIOS". ¿Están encendidas nuestras lámparas y tenemos
aceite abundante de repuesto? Vivimos desde 1798 momentos muy solemnes
cuando se inició el tiempo del fin, y ya nos hallamos en el fin del tiempo del fin.
¿No les parece? O ¿el fin nunca llegará? ¿Qué indican las señales enviadas por
Jesús desde 1798?

"Y LAS 10 VÍRGENES CABECEARON TODAS Y DURMIERON". "¡AQUÍ VIENE EL


ESPOSO: SALID A RECIBIRLE!".

Si alguno desea comunicarse con este pecador siervo del Dios Trino Altísimo,
puede hacerlo a cristovuelve7@aol.com o al teléfono en USA 786-294-4452. Deseo
vivir con Uds. para siempre muy pronto al venir Jesús: preparémonos material y
espiritualmente sobre todo. La muerte nos puede sorprender sin previo aviso y no
dando tiempo para prepararnos, y el cierre de la gracia se efectuará como ladrón
en la noche, con sorpresa abrumadora. Estos eventos deciden nuestra suerte
eterna en el día de la expiación en el cual vivimos desde el 22 de octubre de 1844.
El día y la hora de la segunda venida de Cristo se sabrá exactamente antes de que
ocurra pues, con la gracia ya cerrada, en medio de las siete postreras plagas, se
escuchará la voz de Dios anunciando el día y la hora de la segunda venida en gloria
de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Amén.

Dios les y nos bendiga y nos conceda su último impulso y poder para llegar a la
meta no sea que después de haber nadado tantos años en alta mar contra bravías
corrientes y tempestades, nos ahoguemos en la orilla. Les ama

SIERVO DEL DIOS TRINO ALTÍSIMO CELESTIAL EDGARDO


SAMUEL SAGARRA CABRERA