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Prologo
¿Alguien vio alguna vez a una sirena? O… ¿A un tritón? Quizás… ¿U n platillo volador? De esas historias no tenía pruebas existenciales. Pero de los “Arcadios” sí. ¿Cómo son?... como yo. Sus manos perfectas… sus rostros y cuerpos tan hermosos que cualquiera podría llegar a creer que eran ángeles. Yo lo creí. Y me enamoré de uno de ellos. El más hermoso y valiente de todos los arcadios creados. André. Junto a sus acompañantes Anika; la pelirroja arriesgada y llena de vida, que se enamoró de la raza humana en cuanto me conoció. Byron; el rubio de presencia imponente y lleno de fuerza, que con una sola mirada podía amansar a las bestias más feroces. Iris; el ser más elegante que jamás habría podido llegar a conocer, era la fiel representante de la armonía. Por último André. Mi guardián y sanador. Los cinco nacimos con un propósito. Proteger. Como arcadios estábamos destinados a vivir entre humanos, con un solo objetivo, pero la vida no es justa. Los humanos no lo somos. La vida cambia y las personas también. En nuestro viaje los cinco jugábamos un rol importante, entre los cuales valorábamos la amistad, la fuerza y el amor. Ninguno permitido entre nuestro verdadero hogar. “Arcadia” pero gracias a estos mismos sentimientos logramos salvar a la humanidad y a nuestro hogar.

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Capítulo 1
Mi padre siempre me había dicho que yo era especial, sabía que cuando él decía esas palabras no se refería a algo especial físicamente… era algo “diferente”. Yo era diferente. No sabía c on exactitud que me hacía sentir de esa manera… eran muchas las razones, pero sin duda alguna; era diferente a todas las chicas de mi edad. Había pasado la mayor parte de mis 17 años cohibida por miedo al rechazo. La escuela había representado una pesadilla para mí los primeros años, luego de acostumbrarme a ser ignorada por todos, paso a ser un alivio. Algo cambiaria esa mañana. Podía sentirlo. Mamá me había servido el café en la barra de nuestra pequeña cocina, el color verde agua me parecía brillante en comparación a lo aburrido de otros días… estaba inquieta. Ella lo notó de inmediato. ―¿Está bueno? ―se refería al café. ―Sí ―dije. La verdad; estaba más fuerte de lo normal. Me miraba con cautela… había sacado absolutamente todos mis rasgos físicos de ella; ambas éramos castañas, aunque nunca le gustó su color de cabello y desde que tenía uso de razón la había visto rubia, yo por el contrario prefería mi color caoba y mis rizos indefinidos… sus ojos eran verde oliva al igual que los míos, mi nariz puntiaguda y los labios gruesos eran una copia exacta de los de ella. La diferencia estaba en el color de piel; había heredado eso de mi padre, algo así como un bronceado jamaicano… a diferencia de mi madre que parecía un marfil “por todos lados yo resultaba ser diferente” ―Espero tengas un lindo día en la escuela. Siempre lo decía unos minutos antes de salir de casa. ―Te veré más tarde. Aunque papá nos había dejado una buena entrada de dinero con su pensión y el seguro luego de morir hacía ya dos años; mi madre
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Era una mujer admirable a la cual amaba como a nadie en el mundo. [Escribir texto] . para poder hacerse la manicure. Le tenía miedo a los columpios y siempre me obligaba a subir a ellos. ¿La razón? Nada fácil de explicar. Probablemente se había quedado dormido. exótico. y musaraña era una morena de hermosos cabello crespo que se creía hasta más que la misma Stephanie. era la líder de las porristas y la más popular en toda la preparatoria de la Isla. El paseo en autobús a la escuela fue definitivamente como todos los anteriores. Ellas dos eran las fieles seguidoras del rebaño de Stephanie. Se sentaba en el asiento delantero con su novio Preston Bradley el mariscal del equipo del futbol… algo común y predecible. era una de las cosas que me hacía ser diferente. experimentaba una especia de alucinación cuando eso ocurría. ¡Totalmente predecible! La seguían como la mosca a la sopa. Maraña era asiática. Desde que era niña había sentido una extraña aversión a mantener cualquier tipo de contacto físico con alguien. No todo el tiempo pero si la mayoría de las veces. Maraña y musaraña se sentaba en el asiento de atrás de Stephanie. Odiaba el contacto físico. Stephanie Hope la rubia teñida que se sentaba de último en todas las clases. Cuando tenía ocho años papá y yo dimos un paseo en el parque…recordaba aquel rostro tan agraciado… era hermoso. tenía los senos operados. ¡Ignorada! Después de dos meses de vacaciones solo deseaba que nada cambiara. (Pero se suponía que eso era un secreto). eso sí había cambiado… la persona que solía sentarse a mi lado todas las mañanas era el regordete Tom Holding y esta mañana no montaba en el bus.trabajaba como organizadora de eventos sociales cuando disponía de tiempo. Esperé obedientemente que todos bajaran del autobús para luego hacerlo yo. La chica gótica que respondía al nombre de Allison me sonreía con pesar al sentarse a mi lado. Hasta ahora solo me daba cuenta que deseaba que perdiera mis miedos.

“El día era soleado y los niños jugaban sin descanso. ―¡Eres feo! –el animal me miró pretencioso― ¿Qué raza eres pequeñín? ―Es un chihuahua. La mujer miró a su alrededor desorientada. el maquillaje exagerado y las faldas de menos de dos cuartas. ―A mí tampoco. La sensación fue espantosa. y mientras envidiaba embobada su confianza para balancearse en el columpio perdí el equilibrio y caí al suelo. y mientras mamá trabajaba yo husmeaba por cada jaula que se me atravesaba. sino que yo le pudiera hacer algo a él. Una pequeña caucásica que debía ser su hija me sonreía… le devolví la sonrisa sonrojada. Papá me decía que todo estaba bien” Algo similar me había sucedido solo unos meses atrás… acompañaba a mi madre a un evento de beneficencia para ayudar a mantener en pie a la agencia de adopciones caninas. Lo que me preocupaba no era que el me hiciera algo a mi si lo tocaba. ―Es un nombre muy grande para un perro tan pequeño. Te aseguro que no te hará nada. La pálida chica se encontraba a mi lado. Tenía un estilo muy particular. ―¡Lo es! –miraba al canino con reflejado fastidio―¡vamos tócalo. provocaba en las señoras conservadoras. ¡Es un maricón! –le tiró una galleta en forma de hueso–. no va a morderte! ―No le agrado a los animales. ni siquiera sabía que estaba haciendo en ese lugar… Lo decía una y otra vez. sentía como si le hubiera robado algo a esa mujer y de alguna manera así había sido. pero es mi trabajo lidiar con ellos… ese enano se llama Bob. se instaló cerca de nosotros para coquetear con mi padre. Los perros no eran de mis mascotas favoritas. La fulminé con la mirada. El evento se estaba ejecutando en la cancha deportiva de la Isla. Es tan indefenso como una mariposa. preferiría mil veces un hámster que un perro ladrando en la puerta de mi habitación día y noche. fulminantes miradas. una mujer de mediana edad. pero un pequeño canino de ojos saltones había llamado mi atención. Pero este era un animal… no era [Escribir texto] . ojos grandes color café. La mujer nerviosa corrió a mi rescate mucho más rápido que papá y sucedió lo que más despreciaba en el mundo.

o mejor dicho una pesadilla. sabía que mi voz [Escribir texto] . Podía no pasar nada. ―Es un pequeño monstruo. Sus ojos negros intensos parecían seguros y decididos en los míos. bueno… hasta ahora –se burlaba―. ojala colmillos… se te caigan todos esos diminutos No terminaba de enjuiciarlo cuando el pobre animal comenzaba a retorcer el hocico y escupir sus pequeños colmillos. nunca lo hacía con frecuencia cuando me sentía intimidada como en ese momento. supe que no estaba soñando. La pelirroja tenía una voz melodiosa. Sonreí. cuando un par de botas de cuero altas se me plantaron al frente. pero a juzgar por la cara petrificada de la chica. las escuché chismear algo sobre los chicos del equipo de futbol … “¡Brandon y Marvin son tan hot!”… estaba absorta en mis pensamientos. Dos chicas pasaron a mi lado ignorándome y se instalaron en sus respectivos lugares. ―¿Está ocupado? –señaló el asiento que se encontraba contiguo del mío. Ni siquiera los pobres animales se salvaban de mí. Más tarde le invente una excusa a mi madre del porque me había tenido que ir del evento sin previo aviso. ¡Si estaba loca al menos procuraría que nadie se enterara! Siempre era la primera en llegar al salón de clases. amable y extraña.lo mismo que una persona. Salí corriendo sin mirar atrás. Negué con la cabeza. mientras leía el libro de literatura sin entender nada realmente. era incapaz de responder. ―Jamás ha mordido a nadie. La chica se reía con ganas– dijiste que no mordía. ―¿Qué diablos le hiciste? Me froté los ojos con fuerza creyendo que se trataba de un sueño. Tan solo si lo intentara… ―¡Auch! –el siniestro perro me mordió. De verdad que no les agradas. Había bloqueado esa posibilidad desde hacía mucho tiempo. Desde entonces evitaba a toda costa cualquier tipo de relación social en la cual me tuviera que ver obligada a mantener el contacto físico con alguien.

Sin duda alguna. [Escribir texto] . Ni siquiera el profesor de literatura podía quitarle la mirada de encima a la chica nueva que respondía al nombre de Anika… un nombre tan único como ella. no parecía entender. la brisa traía un delicioso aroma floral que provenía de su rojo y espeso cabello. Las chicas de atrás la miraban embobadas… era imposible evitar envidiarla cuando se veía mil veces mejor que todas las chicas de la escuela juntas… parecía una estrella de cine. ―¿A dónde vamos? ―¿me hablaba a mí? Me miraba a mí…. ¡Por favor capta la indirecta! ―¡Yo soy Anika Hale! –volvió hablar. Ella había elegido a la persona equivocada para hacer amistad su primer día de clases. Traía el cabello suelto con unas delgadas trenzas delante. Esperé a que el salón quedara vacío para yo hacer mi acto de desaparición…. ―¿Cómo te llamas? –se plantó en frente de mí. La chica no se inmutaba en ningún momento parecía estar tallada en su asiento. Sentía su mirada clavada en mi espalda. Caminaba hacia la salida y ella también hacia lo mismo intentado seguirme el paso. Ella continuaba circulando a mi lado… ¿Qué no distinguía entre la amabilidad y la mala educación? Yo no estaba siendo muy amable con ella que dijéramos. Me devolvió la sonrisa como respuesta. algo no estaba marchando como se suponía que debía ser. La pelirroja era indiferente a las miradas asesinas que le regalaban las rubias cosméticas de atrás. ―¡Leah… Leah Cooper! –le di la espalda en seguida. Lo mismo sucedió toda la mañana. eso afirmaba mis suposiciones. pero la chica se retrasaba tanto como yo.ronca se escucharía ridícula delante de la de ella.

Yo no era la única con los ojos dilatados y la baba afuera. Otro rubio de mirada ausente que jugaba con algo en sus manos. Él era el más hermoso de todos. jamás…. No me había tomado en serio el ofrecimiento de Anika de sentarme en esa misma mesa donde seguramente yo iba a parecer un parche de sucio en medio de toda esa belleza inhumana. ¿Espera un momento se refería a esa mesa…? La mesa en la cual habían sentado tres ángeles bajados exclusivamente del cielo para avergonzar a cualquier belleza humana que pudiera existir en el mundo entero. usaba unos jeans de talle alto con una camisa de seda manga largas y botones perlados. se miraban desorbitados los unos a los otros cuchicheando en silencio. vestía de alguna manera antigua. parecía una estatua hermosa a la cual se debía rendir tributos solo por existir. [Escribir texto] . Una rubia de pelo largo y de ojos color océano intenso que me miraba de manera tan amable como lo había hecho Anika hacían solo minutos. Sin mirar si quiera al frente me dirigí hacia la salida de la cafetería para almorzar por los alrededores como solía hacerlo siempre. Me dispuse a coger una manzana y una soda. todos en la respectiva cafetería hacían un silencio penoso. nadie en la vida me había mirado de esa forma. ―¡Bien! Entonces te veo en la mesa. ¡Bingo! me había ganado una acosadora inmerecidamente.―¡Voy a la cafetería a almorzar! Me aseguré de decir claramente “voy” Y no “vamos” Ya habíamos llegado a la cafetería… no me gustaba para nada la cola de admiradores que se nos aglomeraba por detrás. El otro era un caucásico de pelo moreno y ojos grises que me miraba de una manera diferente a los otros dos… no podía explicarlo. Stephanie y sus súbditas maraña y musaraña no dejaban de mirar hacia la mesa con expresiones aparentemente ofendidas.

―¡Vamos haznos compañía en la mesa! –todas las miradas se enfocaron en nuestra pequeña platica.Me sorprendí cuando una mano sedosa me tomó por el codo. Me daba bastante miedo como el día seguía y seguía alterándose de manera imparable. Ellos sonrieron mecánicamente. ―Mi nombre es André Ángelus. [Escribir texto] . ―¡Oh! –mi voz sonó demasiado áspera en medio de sus angelicales voces. ―Solo por el día de hoy… prome to que seremos amables contigo ―¡no era el tipo de sarcasmo al que estaba acostumbrada. Eso era verdad. Almorzar dentro de la cafetería. ―Byron Cole… ella es mi hermana –. pero era sarcasmo! Ella se daba cuenta de cómo intentaba evadirla y sin embargo estaba ahí parada en frente de toda la escuela pidiéndome… o rogándome que me sentara con ellos. No estaba dispuesta a seguir llamando toda la atención hacia mí por lo que asentí levemente y me dirigí junto con ella para degradar él panorama y crear el cuadro más disparejo en el planeta tierra. así que imaginé que suponían que mi constante negativa se debía a la envidia y no a la vergüenza. Señaló hacia la rubia. No me tendió la mano como solía hacerse… eso me alivió un poco. ―Me llamo Iris Cole –fue la primera que se presentó. Otro nombre raro. pero todos los espectadores me dieron una mirada indiscreta… nadie me conocía. Esta iba a ser la hora de almuerzo más larga de mi vida. La rubia parecía percibir mi penoso momento y solo me sonrió con pesar. Las miradas no se detuvieron pero al menos intentaron ser más discretos a la hora de mirar a la respectiva mesa. ―No suelo… ―tartamudeé–. la sangre se me heló… ¡no había pasado nada! El contacto resultó ser cálido… ¡normal! Como se suponía que debía ser siempre.

Me animó Anika. ―Somos alumnos de intercambio… acep tamos porque era el último año. Hablo Anika esta vez ―A veces la vida en California puede llegar a ser monótona. Hablaba de diversión con la persona equivocada. ¡Que más daba que fuera yo! Para mi sorpresa solo rieron haciendo un sonido semejante al siseo de las olas del mar. Deje de prestarle atención en cuanto me percaté de que los ojos grises de André me estudiaban enigmáticos. que era mágica… y no era parecido a nada que ella haya visto jamás… hablaba con mucho entusiasmo como para ser algo fingido. pero [Escribir texto] . ―Soy Leah Cooper. Estaba comenzando asustarme… el deseo de distraerme de la situación me obligó a hacer preguntas desesperadas. Iris comentaba algo sobre la isla . ―Te toca a ti –. Esperaba que en cuanto se viera descubierto por mí desviara la mirada o al menos que sonriera. ―¿Y… de dónde vienen? ―Del sur de California ―respondió Byron de manera casual. sus ojos no mostraban la acogida de los demás. ―¿Se mudaron a la isla los cuatro? Era una pregunta que tarde o temprano le iban hacer cualquiera de la escuela. Me percaté que desde la mesa contigua Stephanie me miraba furibunda y murmuraba algo que no podía entender desde la distancia en la que me encontraba. ―¡Gracias! –dije sonrojada.¡Ese si era un nombre celestial! A pesar de que su sonrisa estaba resplandeciendo su rostro. Además los cuatro somos buenos amigos. ―¡Lindo nombre! –agregó la chica Iris. Pensamos que sería divertido –.

Lo que no entendía… y que no tenía ningún sentido para mí. Ambas se quedaron con los ojos en blanco. André hizo lo mismo. ni para nadie. Me reí por lo bajo… Anika me guiñó el ojo. Anika se quedó a mi lado. Una coincidencia intimidante. Volteé hacia ella con brusquedad. pero sorprendentemente y con una gracia inigualable logró dar una media vuelta incluso antes de que Odaliscka derramara la bebida en ese lugar. Era como si todos los rostros clavados en ella fuera algo con lo que normalmente tiene que lidiar ¡imaginé que debía de ser de esa manera! En medio de la clase una de las abejas de Stephanie “musaraña” quien en realidad se llamaba Odaliscka. Ella y yo compartíamos la mayoría de las clases. era: ¿porque ellos me habían escogido a mí? ¿Porque a la persona con más recelo a la interacción social? Y a la más diferente (para no decir desubicada) de todos. solo sonrió sombríamente. El resto de la tarde no volví a ver los otros tres chicos. Ese fue Byron mientras se ponían en pie semejantes a la realeza. una morena insufrible a la que posiblemente le pusieron ese nombre por alguna clase de raza de perro en Alaska… ella y su amiga maraña intentaron hacer caer a Anika al suelo derramando su jugo de arándano. habían partes de sus historias que no terminaban de encajar en mi rompecabezas mental ¿pero… qué? No imaginaba que ninguno de ellos tuviera necesidad [Escribir texto] . ―Fue agradable… ―interrumpió Iris de manera gloriosa. Las próximas clases fueron insufribles… toda mi vida había hecho un esfuerzo sobre humano para evitar llamar la atención. otro lado. ―Esperamos verte mañana para el almuerzo. en mi clase de historia ya todos conocían mi nombre y apellido. y ahora en menos de una hora. Anika a diferencia de Stephanie parecía ser totalmente inmune al egocentrismo. justamente cuando ella pasaba al frente para dar un breve resumen de la clase.seguía mirándome de ese modo tan misterioso y sin precaución que me vi en la necesidad de mirar hacía. pero este último no me habló.

―¡Delicioso! –dije mientras subía las escaleras a mi habitación. ¡Aunque había advertido el cambio desde que puse el primer pie fuera de la cama esa mañana! De lo que si estaba segura era de que ese encaprichamiento de Anika en ser mi amiga desaparecería en cuanto se diera cuenta de que quizás era más ordinaria que todos los chicos de la escuela junta. estaba consciente de que había actuado como una maldita loca ermitaña todo la mañana. pero André fue el que definitivamente había llamado mi atención de una manera diferente. Me saludó desde la cocina. no me preocupé en desenredarlos. La sensación de las suaves manos de Anika sobre mi piel aún eran perceptibles. mientras en vano fingí no haberlos visto. [Escribir texto] . pero había algo más en el que despertaba curiosidad en mí. el agua tibia relajaba mis agarrotados músculos…. Apenas los localicé caminé lo más rápido posible cuando pasé junto a los cuatro chicos que aguardaban mirándome con expresión dubitativa. Olía a pescado frito. estaba claro que su lindo físico ayudó. Entré a mi habitación despojándome de todo. ¡Si…! Algo había aprendido de la clase de historia ese día. No solía ir a otros sitios luego de salir de la escuela. Cuando el timbre sonó me las ingenié para zafarme de Anika… nunca salía de primera en las clases y ese día lo había hecho. mi cabello estaba imposible. Mamá nunca se sorprendía de verme llegar temprano a casa. ¿Pero que se suponía que debía hacer? No tenía ni idea de cómo actuar en esos casos… y menos cuando era específicamente en una mesa con cuatro dioses de la mitología griega. y ese chico André… el rubio también era hermoso.alguna de inventar historias para ser aceptados ¡de ninguna manera! Yo era la que no cuadraba ahí. Ahora que me relajaba podía pensar con claridad y rememorar todas las cosas extrañas que me habían pasado ese día. Ella era excesivamente amable… más de lo que exigía la buena educación. Las burbujas resultaron agradables en mi cuerpo. ―¿Cenaras temprano hoy? ―Sí.

¡Qué fácil se me subía el ego a la cabeza! El autobús se detuvo unos minutos después… ¡todo había cambiado! La sangre se me subió a la cabeza al darme cuenta que todos se habían quedado mudos al verme. Corrí a mi lugar casi con los ojos cerrados y oyendo como los susurros aumentaban conforme pasaban los segundos. [Escribir texto] . ―¡Lindo día! ¿eh? ¿Esa había sido yo? Sus ojos se volvieron tan redondos que parecían dos metras azules. Sus enormes ojos azueles eran amables. como todos los demás. Obedeció en seguida. posiblemente pasarían de mí y todo volvería a ser tan normal como antes. Fiel a nuestras costumbres mamá solo se despidió de mí con un movimiento de manos y un beso volador… ¡de esos que supuestamente llegan a tu corazón! No me tocaba al menos que la ocasión fuera emergente. entre el sueño y la realidad sabía que debía atender. El gordo Tom ya estaba en el asiento continuo al mío… No disimuló. La chica se sentó a mi lado acompasadamente. esto solo se debía a lo ocurrido el día anterior. me saludaron detrás de esa capa oscura de rímel y sombra. En la parada aguardaba la chica gótica Allison. más bien parecía no estar enterado de nada: todavía nadie le había ido con el chisme. La mirada intimidante de Allison no le permitió vacilar. luego de que me sentara en una mesa con miembros de la realeza. Gracias a Dios nunca me pasaba nada alarmante que requiriera un manoseo sofocante. ―Toma mi lugar por hoy. su sonrisa al verme fue acompañada de un brusco movimiento del piercing que traía en el labio inferior.Mi madre me llamaba desde la cocina. Hasta yo estaba sorprendida de aquello. jugueteaba con un llavero en forma de calavera. pero aún estaba aturdida… el estómago revuelto me recordó que el día iba a ser tan complicado como el anterior o quizás… ¡peor! No estaba segura. ahora parecía tener más confianza en mí.

Escuché que les comentaba a sus amigas lo suficientemente alto como para que yo pudiera escucharla. ―Siempre hay una primera vez ―sonrió fugazmente –. Stephanie aguardaba en la puerta para dedicarme una mirada odiosa. bueno… a la chica Anika. ―¿André? –había efectuado la pregunta precisamente como quería evitar que saliera. ―¿Los conoces? –había un extraño brillo en sus ojos–. Si de algo te sirve. ¿Acaso esperaban que Anika fuera amable con ellas después de que intentaron hacerla rodar por todo el salón de clases? Suspiré con resigno antes de entrar. ¿Cómo me había ganado ese odio? Podía jurar que nunca antes me había mirado. ―Son raros… los hermanos rubios y el castaño están en mi clase. . –quise parecer confiada –.―Es una isla… tienen que hablar de algo. La chica gótica se despidió mientras entraba a su clase y yo me dirigía a la mía intentando no pensar en nada. Ya estábamos estacionados frente a las instalaciones de la escuela. ―Ya se le acabaron sus cinco minutos de fama… hoy lo inv itaremos a almorzar nosotras―. ―No… está bien. ―Ni siquiera recordaba cual era mi apellido. por la confusión.admitió. Me hizo recordar el motivo de mi repentina popularidad. ―¿California? ―Si… ―me sorprendí –. Solo hablaban de los cuatro chicos nuevos. Me compuse en seguida. Eso parecía ser algún tipo de consuelo para mí. [Escribir texto] . ―¡Los de California! –hable para mí. pero ella igual me logró escuchar. Allison parecía confundida. ¡Lo siento! Estoy actuando como la bola de idiotas de este autobús. Los conocí apenas ayer. Su expresión se suavizó. Eso fue lo que dijeron. ―La de pelo rojo… ―culminé. ¿Por qué mostraba tanto entusiasmo al respecto? ―¡Ajá! –respondió bajo.

La peor de todas para mí. Caminé desanimada. No quería imaginar la cara de las tres brujas que tenía detrás de mí. me saludó apenas logro verme. iba justo a mi tormento. De inmediato la ignoré clavando la mirada en el libro de geografía. ―¿Te hacemos un lugar en la cafetería? ―Oh… no. Escuché a Anika mencionarle al entrenador que jamás había practicado esgrima… La cuestión fue la siguiente. La siguiente era educación física y deportes. pero estaremos bien. Quedé en almorzar con unos amigos en el patio central. ¡Que no me hable! ¡Que no lo haga! ―¿Leah? ―¿Sí? –fingí sorpresa al levantar la vista. el trío de chismosas ya venían detrás. Ese día practicaríamos esgrima. siempre terminaba adolorida en esa clase. noté como Anika se daba la vuelta en su silla para dirigirse a mí. ¡Cómo me hubiera encantado tomarle una foto a la teñida en ese momento! ¡Se veía tan destruida! La clase se me hizo corta. Ella sonreía.Y si… allí estaba sentada en el mismo lugar del día anterior. Las primeras en pasar fueron Anika y Stephanie. la que terminó jadeando y sudando en el suelo [Escribir texto] . ―Claro. ―Gracias por el ofrecimiento. Me arrepentí al segundo de responder. ―¡La próxima vez! –no se vio afectada por mi respuesta. ―Muy inteligente… ―escuché ronronear a Stephanie desde atrás ―¡Oye Anika! –la despampanante pelirroja se removió en su asiento. Obviamente todo era mentira. Anika caminaba unos pasos detrás de mí. no dejaban de mirarme. ―¿Sí? ―Nosotras podríamos hacerles lugar en nuestra mesa.

menos el de Anika… ¡ella estaba notablemente alarmada! Fue la primera que corrió en mi ayuda. El dolor y la quemazón me tomaron por sorpresa. la vi sonreír victoriosa a través de la máscara sin poder creérselo del todo. Ambas nos agarramos a espadazos sin sentido alguno. ella obtuvo unos puntos más por haberme tomado desprevenida por la espalda con una maniobra que ni cerca ella la había planeado. ¿pero entonces por qué sentía que mi espalda se quemaba? La caída al piso significó mi derrota para Rose. no sentía la fuerza suficiente como para gritar y suplicar que me echaran un balde de agua congelada. la realidad me golpeó en la cara… resultaba que yo era la siguiente. pero ella solo estaba en el lugar y el momento adecuado para mí. Luego de reírme un rato.fue Stephanie. la rapidez y la elegancia con la que Anika la derrotó fue más que penosa. Apenas sentí sus manos en mi cuerpo pude proferir palabra. A través de la máscara podía ver los rostros desconcertados de mis compañeros de clase. [Escribir texto] . fue tan torpe como lo esperaba. Te lo prometo. Stephanie estaba que echaba chispas por los ojos y sangre por las orejas. ―…Anika… ¡Me estoy quemando! ―¡Lo sé! Vas a estar bien. Estaba segura que el pinchazo que Rose me había propinado no era para tanto. No estaba segura de poder interpretar sus palabras en ese momento. Ya en guardia comenzamos el duelo. mi única esperanza era terminar lo más pronto posible ya que mi compañera Rose era aún más torpe que yo en la esgrima. Yo seguía tumbada en el piso sin poder emplear ningún movimiento.

―¡Tienes que hacer que se detenga André! ―¿De que hablaban? ¿Se referían a mí? [Escribir texto] . que explicación tenía la temperatura… ¡era cierto! Yo estaba hirviendo como si el fuego estuviera a mi alrededor achicharrándome pero invisible. André. imaginaba sus fracciones angelicales acompañada de su melodiosa voz dirigiéndose al entrenador que quedó pasmado. Oí como la enfermera alarmada decía al entrenador que me depositaba en la camilla que debía avisar de inmediato a mi madre. ―Lo haré. Una mano cálida sostenía a la mía y me susurraba al oído. y aunque eso me reconfortaba no podía explicarme… ¿Por qué se preocupaba por mí de esa manera? Ella apenas me conocía. Sentía su preocupación.Capítulo 2 Escuchaba el bullicio a mi alrededor… a lgunos murmuraban que posiblemente se debía a una anemia. Sus manos se aferraban con más fuerza a las mías. ¿A quién le hablaba? ―¿Cómo está? –el pulso se me aceleró al escuchar aquella voz. y si no le molesta mientras ella llega…―aunque no podía verle el rostro. El dolor no me permitía hablar. Ese era el entrenador Foker. no se aleje de ella y valla avisarme cualquier cosa. Era Anika de nuevo. Y antes de que ella continuara hablando la interrumpió. En menos de un minuto escuché el sonido de la puerta de la enfermería abrirse. ―Es mejor que vaya al gimnasio con los demás chicos señorita Hale –. ―Ya pasará… ―susurraba como un cántico. ―Al fin llegaron –. y otros contrariaban argumentando que en ese caso. ―Me gustaría quedarme con ella… la enfermera fue a llamar a su madre. esperaba oír la voz chillona de la enfermera pero no fue así. ―Está bien… ―se escuchó aturdido –yo iré a tranquilizar a los chicos en el gimnasio.

La quemazón disminuía. Es muy riesgoso. pero ahora solo escuchaba fragmentos de ésta… ―… esto solo le calmara por un tiempo… el proceso no acabará hasta que se efectúe la transformación… ―Lo sé… ―Anika parecía aturdida por algo más de lo que aparentaba. ―No. sus manos estaban puestas una en cada lado de mis mejillas. Habló Iris en tono críptico. aunque tenía los ojos cerrados. ¿Qué cambio? ¿Me convertía en cenizas o qué demonios hablaban ellos? En medio de mi delirio aquellas manos me hicieron volar… podía sentir como todo aquel fuego se iba apagando poco a poco.―Les advertí que esto pasaría… había que actuar rápido –. Su rostro era tan luminoso. el sueño llegó más temprano que tarde. Miré desconcertada a mi alrededor… estaba en mi habitación. ―¿Mamá? ―Si cariño aquí estoy –. ―Entonces actuemos rápido… vamos André. estamos dejando que las emociones humanas nos controlen –. ¿A quién le hablaba… y a que marca se refería? Ya el sueño estaba por vencerme. La otra voz. [Escribir texto] . no podemos dejar que el cambio se efectúe en un lugar público como éste. era la de Byron. Su sonrisa preocupada me recibió. Los parpados me pesaban… el olor a canela me hizo sentir repentinamente en casa. ―¿Ya has visto su marca? –era la voz de Iris. ―No hay que perder la calma. no me explicaba cómo podía ser eso posible. Ahora solo quería dormir. Un sueño repentino amenazaba con acabar el tibio roce de las manos de André. aun no… pero ya casi debe estar completa –. La conversación continuo. podía distinguir su rostro afable. pero seguramente una fiebre a cuarenta podía hacerte imaginar cualquier cosa. Y mientras Anika respondía a las preguntas de Iris.

―Mañana tengo escuela. La seriedad ocupó su rostro–. el [Escribir texto] . ―Mamá estoy segura de que fue el calor. ―Leah… nadie te lastimará… ¡te lo prometo! Yo estaré contigo. ―No sabía que tenías amigos. Durante todo el día mamá no permitió que moviera un solo dedo.―¿Dónde están? –mi voz se quebró. La idea de agujas. ―¿Quiénes me trajeron? ―Unos amigos tuyos… ―su sonrisa se ensancho–. ―¿Quiénes? –había interrogantes en su expresión. La pereza comenzaba a fastidiarme. Iban a llevarte al hospital. Al final solo susurraba. ―Ya me encargué de eso. Mañana iremos con el médico. No fue nada. ―Si… la enfermera me llamó… dijo que tenías mucha fiebre… y que unos amigos te llevarían al hospital… ―sus ojos tristes y preocupados. Hable con la directora por teléfono–. ―No vas a convencerme. Era vergonzoso. ―¿Cómo llegue aquí? –pasé la pregunta anterior –. estaba sudando debajo de éste traje ―aún lo traía puesto –. iremos al médico. –argumenté en seguida. me hicieron sentir estúpida. ―de acuerdo… pero ya sabes que no me agradan… no quiero que me toquen. ―¿Yo… que? –no recordaba nada. urinarias y contacto físico no me resultaba alentador. Me trató como una desvalida. pero tú les decías que solo querías venir a casa… ya estabas mejor. Regañadientes me dejo salir al patio y dejar que leyera un libro en paz. Seguía sin convencerme… aparte del contacto seguían existiendo las agujas y urinarios. Prometieron venir a verte más tarde–. La noche estaba fresca. Recuerdo que estaba en la escuela.

¡La marca! Ellos habían mencionado una marca… ¿pero dónde? Me incorporé en seguida y salí corriendo a mi habitación antes de que mamá se diera cuenta. ―¿Quién? –me tomó unos segundos responder. Desde lo sucedido en el gimnasio no podía colocar todo en orden en mi cabeza. ¡eso no debía estar ahí! Mis ojos no podían creer lo que veían. Sin duda alguna ellos se referían a mí… ¡ tenía que hablar con Anika! Gracias a las manos de André el calor en mi cuerpo se había evaporado. En lo que me acerque al espejo solo vi a una chica flacucha con senos pequeños y piernas largas. ¡Normal! Nada. pero muy fácilmente podría haber sido un delirio. [Escribir texto] . producto de la fiebre asesina. Aún estaba aturdida viéndome en el espejo. una especie de descamación dorada expandida y que seguía esparciéndose… ¡exageradamente brillante! Toqué una de ellas con algo de grima y se volvió polvillo en mis dedos… ¡no! Esto… ¡demonios no podía estar bien! El golpe de la puerta me tomó por sorpresa. No había nada extraño… decidí quitarme todo y quedar solo en ropa interior. Cerré la puerta con sumo cuidado. Era parte de un proceso… ¡un proceso de transformación! n o podía ni imaginar a que se referían con todo eso. Aunque estaba un 90% por ciento segura de que todo había sido real. Muchas de las cosas que vi y escuché no encajaban dentro de los parámetros normales. pero estaba segura de haber escuchado que regresaría. ¿Mi espalda se estaba escarchando? Era como si alguien hubiera hecho un trabajo artístico en ella. Me paré frente al espejo y comencé a estudiar mis manos con detención. ¡Posiblemente si deliraba en aquella camilla! Pero… ¡Wow! Y doble ¡Wow! Apenas di media vuelta en el espejo para vestirme de nuevo… en m i espalda… ¡NO! Lo estaba imaginando…. ―Cariño… una de tus amigas quiere verte.sonido del viento en los árboles regalaba una sensación de bienestar y normalidad.

pero a la pelirroja le parecía divertido. Esta vez me di la vuelta estudiando su expresión. como si no hubiera estado segura de haber respondido de la manera correcta. ―¡Estas cambiando! ―Eso ya lo sé–. ―¿Qué me está pasando? –no me atrevía a verla a los ojos todavía. Me puse la ropa a duras penas y con miedo a tocar las escamas. ―No siempre se va a ver así. ―Esto no me puede estar pasando a mi… ¿S oy una especie de serpiente o camaleón? –dije sin chistar. ―¿Quiero saber el por qué? ¿Por qué estoy cambiando? ¿Qué es… es…to? –tomé otro pequeño trozo de partícula escamosa. Grité ahogadamente. mi espalda desnuda estaba hacia la puerta…no pude ver su expresión cuando me habló. La luz de sus oscuros ojos relampagueo. Tendemos a tener características similares a los humanos… ¿Los humanos? ¿Entonces qué…? ―…pero no somos humanos… somos diferentes―.―Dice llamarse… ¿Anika? –volví a la tierra. Estaba de pie frente a mí. endureció su rostro con unas leves arrugas en la frente. Cuando Anika entró. No debió haberme parecido extrañado su tono tan tranquilo y sin perturbación. ―Es parte de ti… no eres una chica ordinaria ―¿Era emoción lo que percibía? Me tumbé en la cama. ―¿Cuándo dices diferente…? ¿A qué tan diferente te refieres? [Escribir texto] . Casi de la misma manera que sonrió. ―Hazla pasar de inmediato… ―no tenía ni la menor idea de qué demonios pasaba. ―No eres ningún tipo de animal Leah. casi a punto de sonreír. E res un ser supremo… no eres como todos los demás… ―eso ya lo sabía de sobra–. pero si sabía que esos cuatro chicos lo sabían absolutamente todo.

¡Te habríamos asustado! ―¡Oh! ¿Eso piensas? – me atreví a rezongar. Pero primero lo primero… tendrás que venir con nosotros. Una sonrisa de complicidad alumbro su rostro–. ―¿A dónde van? [Escribir texto] . ―¡Me disculpo por eso! –se veía sincera―. Ambas bajábamos a toda prisa las escaleras. ―Lo haremos―. ― Nunca había experimentado algo como esto… tú eres la que me hace sentir enferma a mí–. “Lo que somos” ―No entiendo absolutamente nada Anika… ¿Y qué es eso de los oscuros? ¿Qué son? –reflexioné con detención en esa pregunta antes de hacerla. mamá estaba junto al televisor. ―¿Con ustedes? ¿A dónde? ―A nuestro refugio humano. La naturaleza suprema nos creó con un propósito… proteger a los humanos de los oscuros… ―esa última frase salió de sus labios con intransigencia. Prometo que te explicaremos más sobre lo que somos –las neuronas se me quemaban conforme pasaban los segundos. ¡Cuánto deseaba entender esa actitud tan extraña! ―¿Por qué debemos ir hasta allá? ―Quiero mostrarte lo que eres capaz de hacer. Habló sin dejar de sonreír. ―¿Quieres decir que todo fue mentira…? ¡Lo del sur de California y… ! ―No podíamos presentarnos de otra manera. El sonido de su propia risa la hizo sobresaltar. ―Iré si dejas de decir la palabra humano… me haces sent ir enferma… y… en otro planeta. ―Son arcadios al igual que nosotros… ―me asustaba la palabra nosotros– pero se volvieron al mal… por eso se les llama de esa manera. ―Tendrás que explicarme desde el principio…―mi cabeza daba vueltas.―Totalmente diferentes Leah… somos a rcadios. Se incorporó en seguida nos vio.

se estacionó frente a nosotras. No había luna. Está mañana te sentías mal… no creo que hoy sea buena idea salir. ―Suban –. detrás estaba Iris quien me propinó una leve reverencia. podía distinguir entre los matorrales una pequeña cabaña. ¿Cómo era posible? ¿Cómo lograba ese efecto en los demás? ¿Lo empleaba en mí también? Saltamos a la fría noche. Estaba a unos quince minutos del pueblo. [Escribir texto] ―habló Anika mirando de soslayo al hermoso . La ventanilla bajo automáticamente y el rostro más perfecto de la tierra hizo acto de presencia. Fue la respuesta de Anika. Al menos sabía que estaba cerca de la playa… ¡tropecé! ―No puede ver nada André. Tenía que acabar con todo eso de una vez. Las luces del lugar estaban apagadas. Anika estaba empleando su enorme poder de convencimiento. ―Seguro–.―Iremos a dar una vuelta por el parque ―¿desde cuándo mentía? ―¡No lo sé…! –no parecía muy convencida–. Al bajarnos Anika me guiaba por el brazo. en medio iba yo con Anika a mi derecha. nunca había escuchado de ese lugar en la Isla. Suficiente para que mamá sonriera complacida. El ambiente no estaba tenso. Será mejor que me la traigas a casa antes de las 9. André lo conducía. ―Prometo que cuidaré de ella señora Cooper―. Obedecimos rápidamente. pero yo seguía sintiéndome fuera de lugar. ―¿Vamos a ir caminando? ―No–. Los pies se me hundían en la arena y llegaba el susurro de las olas del mar hasta mis oídos. junto a él iba Byron con su media sonrisa de niño bueno. Respondió y en seguida un BMW blanco. ―Son las 7 de la noche. Esperaba que con mamá funcionara. Adelante. no podía ver casi nada.

Fue el primero en comenzar: ―Hace dos semanas llegamos a la tierra…nuestra fuente de información solo sabía que estabas en esta pequeña I sla… buscamos por toda la I sla la primera semana hasta encontrarte.―No queremos asustarla… ya vamos a llegar. André me clavó la mirada con intensidad. dos vasos de algo que parecía ser jugo de naranja estaban a medio servir. algo poco común en estudiantes de preparatoria. Pero ellos no eran estudiantes de preparatoria. El fuego me regalaba una luz algo pobre pero sin embargo podía distinguir el lugar. ¡Gracias a Dios! La puerta rechinó cuando Iris la abrió. Ella siempre me miraba apenada… ¡estaba al tanto que mi patética vida daba pena! Pero no era necesario que ella me lo recordara cada vez que me veía. pequeña pero organizada. ―Como decía… es nuestro deber. era la prio ridad hasta entonces… los cuatro provenimos de Arcadia. ya que formamos parte de este universo… mas no de esta tierra–. No podía detallar nada con claridad por la poca luz. un pequeño sofá acomodado en una esquina al lado de la chimenea… la cocina estaba justo en frente. Resultaba que mis teorías sobre ser seres sobrenaturales no estaban tan erradas–. una especie sobrehumana destinada a cumplir con el deber de proteger a la raza humana… ―¿Son ángeles…? –fue lo primero que se me ocurrió pensar la primera vez que los vi. pero ellos parecían ver todo perfectamente bien. ¡Ahora lo sabía! La primera habitación era la sala de estar. Adentro era mucho más acogedor. No somos ángeles… aunque para los seres humanos sol emos parecernos mucho a ellos… ―habló Anika. Un pequeño pasillo conducía a dos habitaciones. La chimenea procuraba establecer el calor que tanto desee en el transcurso de la caminata hacia esa cabaña. no había nada fuera de lo normal. Cada uno de nosotros posee un don especial. ellos cuatro se quedaron de pie observándome. Uno esencial para poder ayudar a la [Escribir texto] . ―No. Byron me invitó a sentar en el único sofá.

por eso había notado cambios bruscos de humor en Anika y en los demás sin saber el ¡por qué! ―Eso no siempre significa algo malo… ―explicó Anika al verme confusa – . solo hacemos nuestro trabajo.humanidad. Es la única manera de proteger a alguien sin escoger a quien. es sencillo y a la vez complejo. Como te he dicho… somos parte de este universo. –no estaba para pretender que entendía todo. Poco a poco ellos iban absorbiendo muchas de ellas. cuando nosotros los arcadios llegamos a la tierra. Lo ideal sería mantenernos al margen de todo eso. seguridad y valor. nos mantenemos en secreto por muchas razones… pero la más importante es pasar desapercibidos a causa de los seres oscuros… ―Si… algo me dijo Anika sobre eso… ―sonrío mecánicamente – si esos seres…oscuros. podemos percibir las mismas cosas que ustedes. ―¡No comprendo!.. ¿Por qué no hacen el bien como ustedes? ―Eso no es tan complicado como te parece… ―explicó–. Ahora entendía por qué Byron les había dicho aquello en la enfermería sobre no dejarse controlar por las emociones humanas.. Solo podemos regirnos por sentimientos de protección. ―¿Pero cómo hacerlo cuando deben mezclarse con humanos constantemente? ―Generalmente nunca llegamos a crear ningún tipo de vínculo con ellos… procuramos estar al margen.... destinados a ayudar a los humanos… ¿Entonces cómo es posible que sean malos…? Es decir. ―Eso… eso quiere decir que mientras más tiempo estén en la tierra… ¿pueden llegar a ser absorbidos por todas las emociones humanas? – Byron asintió inexpresivo.. lo que intento decirte. ―Verás… ―entró Iris― nuestras percepciones se vuelven un poco… irracionales…―volteó los ojos de forma exasperante– los arcadios no solemos tener sentimientos tan humanos. [Escribir texto] .. solemos formar parte inmediata de esta… nuestros dones llegan acompañados de sus sentidos. Esto parecía ser algo serio. como los llaman… son arcadios como ustedes. nuestra forma fí sica no cambia demasiado de la de los humanos… solo cambia cuando ejercemos nuestra completa transformación.

pero. Solo ella sonrío. Anika había dicho que no siempre adoptar emociones humanas significaba algo malo. ¿Eso era posible? Y ¿Con que frecuencia podría pasar? En todo caso. ―Intentaremos respondértelas a la brevedad. Pero esta vez no paso―¡No! –farfullé con voz temblorosa―¡no iré a ningún lado con ustedes! [Escribir texto] . También André me había dado un dato interesante. ¡Formaba parte de la ridícula realidad! ―No van a llevarme a su planeta o algo parecido ¿cierto? –quería escucharlos reírse incomprensiblemente por el chiste. detrás de todo siempre había otra respuesta. posiblemente cualquiera de ellos podía llegar a ser corrompido. si los oscuros anteriormente habían sido seres buenos y hacedores del bien como lo eran los cuatro seres que tenía en frente. estaban los seres oscuros… no estaba segura de entender demasiado bien esa parte.. eso significaba algo que no se estaban molestando en decirme. el resto no expresó nada. ―prosiguió Byron–. También Iris mencionó algo sobre los sentimientos de los arcadios.. ¡Claro que quería saber la respuesta! Pero tenía miedo… resultaba que yo formaba parte del secreto. ―¡Demasiadas! –admití. que no era menos importante que las anteriores. y muchos de ellos eran parte de la raza humana… el sentimiento de protección generalmente iba acompañado del afecto y el amor… ¿Y si no poseían ninguno de esos dos entonces que los impulsaba a hacerlo? …Y la otra parte. Pero ahora la única pregunta que podemos responderte. Era absolutamente estúpido pero esa pregunta hasta los momentos no me la había efectuado. Es la razón o el motivo por el cual estas aquí. ¿Por qué arriesgarse? ―¿Tienes alguna pregunta? –me examinó Iris. sobre la relación con humanos… él había dicho “generalmente” y “procuramos” lo que significaba que eventualmente los casos no finalizaban como esperaban.Estaba segura de que no toda la información que obtenía de ellos significaba exactamente lo que escuchaba.

―¡Estas marcada! Tu misma lo comprobaste ―Exclamó Anika ―¡ya no perteneces a esta tierra! ―Ustedes son los que no pertenecen a esta tierra ―.Escupí las palabras con torpeza― ¿Una fiebre? ¿Eso me hace ser un monstruo? Le pasa al cualquier humano ¡sorpresa! Es la tierra, soy humana, solemos enfermarnos –más que intentarlos convencerlos a ellos intentaba convencerme a mí. ―Nunca te has enfermado en la vida Leah–. Me interrumpió André con ecuanimidad. ¿Cómo demonios sabia eso? ―¡Claro que me he enfermado! –me aferré a mi mentira –hasta ayer estaba enferma… ¿ya no lo recuerdan? Ustedes mismo lo vieron… ―¡Estabas en proceso de transformación! –escuchar esa monstruosa palabra acabaron con mi paciencia. No me importaba que el ser sobrenatural más hermoso estuviera en frente de mí. Ahora solo quería huir. ―¡Me voy a casa! ―No entrará en razón… ―escuché a Iris hablar por lo bajo. Pero aun así estaba decidida a irme. No iban a detenerme a la fuerza… eran seres buenos… ¿Por qué eran buenos cierto? No fue necesario que ellos me detuvieran… el latigazo fue detonador, e l calor comenzaba a apoderarse de mi cuerpo obligándome a caminar con dificultad, intente disimularlo y continuar pero era prácticamente imposible. Las manos cálidas de André ya me sostenían. ―¡Leah… se razonable! –me tomó en sus brazos. ¿No era afecto acaso lo que destilaban las palabras de André? De todas maneras no podía poner resistencia. La quemazón se imponía. ―¡Colócala en el sofá! –habló Byron. ―¡André! –profirió Anika de nuevo como lo había hecho el día anterior en la enfermería.

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―Esta vez no puedo hacer nada… el cambio se efectuara en cualquier momento –. Hablo sin emoción– se ha estado alterando demasiado, ella misma se ha precipitado al cambio. ―¡Déjenla respirar…! – Byron siempre mantenía la calma. ―Debemos crear un campo… de lo contrario los oscuros sabrán que está aquí… ―¿De qué… que hablas Anika? –mascullé con poca fuerza; debía estar atenta. No quería perder el conocimiento de nuevo. El calor sofocante no cedía. Ella se acomodó a mi lado. ―¡Cuando completes la transformación tu energía estará al máximo! Es la manera que utilizamos para conocer nuestro paradero… si no creamos un campo los oscuros te rastrearan en seguida. ―¡No quiero eso! –me sorprendió el temor que me invadió de repente. ―No pasará. Recuerda que estamos aquí. No estás sola–. No era el momento perfecto para deducir cosas, pero Anika era la arcadia más propensa a ser absorbida por los sentimientos humanos. Era afectuosa. Más de lo que cualquier humano podía llegar a ser. Y yo no era la única que lo notaba. ―Ella estará bien Anika–. Fue la voz imperturbable de Byron quien la interrumpió. ―Es tiempo –. Habló Iris. Byron asintió. ―Listo –. Agregó André. ―Yo también –. Se incorporó Anika.

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Capítulo 3

L

o que vi esa noche quedaría gravado de por vida en mi mente. Las escamas escarchadas que tenía en la espalda eran una broma de mal gusto para las formas arcaicas que ellos poseían en las suyas. Brillaban como el oro, sus pieles desnudas daban la impresión de lo que realmente eran… ¡Seres supremos! Cada uno se diferenciaba del otro; aunque las diferencias no eran desproporciónales. Anika poseía una de las formas arcaicas más hermosas… una flor exótica con pétalos de diamantes bañados en oro. Su piel brillaba… su cabello era más rojo y más intenso… sus ojos cambiaron a un color ámbar con los bordes dorados… era simplemente más hermosa que antes. ¿Podría ser eso posible? La diferencia entre la belleza soberana de Anika y la de Iris era armónica… la luz de I ris era más dorada que la de Anika, su cabello se había vuelto más largo y más sedoso, el de Anika era más abundante. Las formas en su espalda era una especie de enredadera con bordes espirales y del mismo color oro que todos los demás. En los hombres era un poco más diferente… los colores se mezclaban entre dorad o y plata. El color de piel de Byron se asemejaba más hacia el plateado que al dorado y su cabello era tan o quizás más largo que el de su hermana Iris; los dibujos de su espalda eran como pirámides en formas más empinadas; como si dentro de las pirámides hubiera espadas incrustadas de color bronce… no podía apartar la mirada de aquellas hermosas imágenes… mi mirada rodó hacia André… ¡Dios era tan hermosamente creado! Sus manos tenían un brillo diferente a la de los otros… era menos brillante pero más colorido, entre un color ámbar, bronce y plata fundida. Eran débiles pero perceptibles. Me sorprendí al darme cuenta que su espalda solo brillaba… no habían imágenes… marcas… nada. Solo brillaba por causa de las escamas incrustadas… su cabello seguía siendo castaño oscuro pero sus ojos cambiaron de grises como la espuma de mar a un lila expectante. Era el único de los cuatro que me estaba mirando atentamente. A pesar de que sus cuerpos

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¿En qué momento me despoje de todo? Las escamas doradas cubrían la mayor parte de mi cuerpo. lo mismo Iris. Eran plateados… un hermoso color perla bordeaba el iris. Anika tenía toda la razón. La sonrisa de Anika se ensanchó. ¡Tan hermosa como un ángel! Mi piel brillaba… jamás me había humectado y ahora eso no parecía ser necesario. Su cabello estaba envuelto en mis escamas. Era yo. no se podía distinguir absolutamente nada… ¡E ran tan hermosos! La luz que provenía de mi propio cuerpo me hizo espabilar… ya nada me dolía. Mis ojos veían todo con más claridad. Mi cabello estaba suelto… largo y ondulado de la manera más perfecta posible. ―Te dije que eras especial–. el ardor se había ido. Mis figuras: que en resumidas cuentas era una sola. El reflejo me sobresaltó. ya no se molestaba en ocultarla– ¡tus ojos son hermosos…! ¿Quieres verlos? – asentí tímida. ya no existía. Aunque no podía ver mi espalda sabía que algo estaba dibujándose… podía sentir un cosquilleo rápido y cálido. El verde oliva. ―¡No puedo creerlo! –exclamé.estaban desnudos. Simplemente alucinante. ―¡La diosa de las mentes! –su boca se abrió. Mi cuerpo no estaba cubierto. Mis pies se elevaron al igual que los de ellos… Anika me miraba expectante. Se trataba de una imagen… ¿Era una mujer? La imagen era borrosa… sombras de color azul brillante y dorado la bordeaban. ¡Me sentía diferente! Increíble… ¡esta era yo! Sentía mi rostro iluminado… Anika sonreía… ¿Acaso yo también sonreía? Una fina capa de luz estaba a nu estro alrededor… antes no lo había notado pero ahora lograba verla con suma claridad. pero emocionada. [Escribir texto] . ―Mira tú espalda… ―así lo hice. mis ojos… eran hermosos. solo la sensación de que algo nuevo renacía permanecía en mi cuerpo. La cosa más impresionante sucedió… de las manos de Anika salió un resplandor que me cegó por un instante.

―¿Dominarlo? ―Así es―. Todos se pusieron en guardia – debes hacerlo tu primero Leah. pasan a ser parte de ti. Era el único ¡no sorprendido! Y si lo estaba sabia disimularlo muy bien. Seguían siendo hermosos pero de una manera más humana. Mis ojos se abrieron con suma le ntitud… la piel ya no brillaba. Tienes un don soberano… ―Anika seguía exultada– puedes dominar cualquier cuerpo con tan solo mover un dedo. sus recuerdos. El no dijo nada. Esta vez André se incorporó a la plática– podrías obtener información sumamente importante con solo tocar a una persona… su mente. Lo mismo sucedió con ellos. ―¿Eso qué significa? –interrumpí―¿Quién es la diosa de las mentes? ―¡Ahora lo eres tú! –contestó Anika. Por eso siempre me había dado tanto terror tocar a alguien.Iris casi corrió al encuentro de Anika para corroborar lo que había escuchado. André no se había movido de su lugar. Todo estaba de vuelta a su lugar. Por la expresión de sus rostros sabía que eso significaba mucho más para ellos que para mí–. [Escribir texto] . El silencio fue la respuesta para la rubia. Byron dio la orden. ―No podremos mantener el campo por mucho tiempo… debemos cerrar el círculo–. ¡Claro! Eso era lo que había pasado aquel día con la mujer del parque. ―¿Tú ya lo sabías cierto? ¡Siempre lo supiste! –le preguntó Iris con un tono bastante insubstancial. En el fondo sabía que algo así sucedería. ―No sé cómo… ―Busca dentro de ti… tus sentimientos humanos… ― el olor a canela de mi habitación. aunque dentro de mí sabía que podía discernirlo con facilidad. los ojos verdosos de mi madre fueron los recuerdos más cercanos. ―Ya comprendo cómo pudo sobrevivir tanto tiempo sola en esta tierra… ―habló Byron. No podía entender lo que escuchaba.

solo casi sonrío. Le agradeció a Anika por haber cumplido y nos dejó subir un rato más a mi habitación. Estaba más apenada que asustada por todo lo que había experimentado esa noche. Aún creo que estoy soñando… ― me estrujé las sienes. tenía que pensar en frío después. ¡Tenia demasiadas preguntas qua hacerles a Anika…! Pero sabía que no era el tiempo. Mamá farfulló algo cuando nos vio entrar a Anika y a mí a la casa justo en la hora. ―¿Anika? ―me miró expectante. No quería pensar una respuesta para lo que se avecinaba con respecto a si debía permanecer en la tierra o en Arcadia. ―Mamá se preocupara si no regreso a las nueve… ¡se lo prometiste Anika! –la miré en seguida en busca de respuestas. Ella asintió. además André la esperaba abajo.―Esto… ¡realmente fue real! –estaba eufórica–. Ella acercó su mano hacia mí lo suficiente para poder absorber su olor a flores silvestre. No sabía que decirle… solo no quería que se fuera. Su expresión era casi vacía cuando habló: [Escribir texto] . ―¡Gracias por traerme a casa! ―¡Lo prometí! –casi. Lo que ellos llamaban hogar. ―¡Aún hay muchas cosas que no comprendo…! ―me fui por la tangente. La mirada que André me propinó justo después de acompañarnos a Anika y a mi hasta el porche de mi casa fue suplicante… ¿de verdad era tan importante para ellos que yo formara parte de su mundo? No pensaba renunciar tan fácil a mi cuerpo humano para siempre…y no renunciaría a mi madre por nada en el mundo. ―Tengo muchas preguntas… ―Mañana será otro día –. ―¿Ves el motivo por el cual no puedes permanecer aquí? –André me estrelló contra la nube de Confort en la que me encontraba absorta. Se alejaba hacia la puerta. ¡Cumplía con las promesas después de todo! Me despedí con una leve reverencia.

Y seguía sin creer que yo también formaba parte de ese círculo. pero el cansancio no tenía vacaciones y ya mis ojos se cerraban solitos… me gritaba a mí misma. quería volver a verlos y corroborar de esa forma que lo que había vivido solo hacia unas cuantas horas no había sido un sueño. pensaba varias cosas… una. ¡sí! Sonaba despiadado y egoísta… pero la verdad era que toda mi molestia se debía a que ahora se verían bastante complicados los planes que ya había estipulado. Tenía más de ochenta años… no debería de haber tanto alboroto. pero jamás iba a poder conciliar el sueño sabiendo que en esa pequeña Isla habitaban seres supremos como lo eran André. Tomé el tazón de café con un sándwich de queso y me planté frente al televisor. ¡Sospecharía de inmediato! Mientras miraba un programa de comida casera. ¡Anika tiene razón! ¡Mañana será otro día! Me enfurruñé en la barra de la cocina hed ionda a queso roquefort… resultó que ese día no había clases. uno de los antiguos profesores de esa escuela había muerto esa mañana de un infarto. ¿Mamá y papá sabría algo sobre los arcadios? Y si no [Escribir texto] .―Todo a su momento Leah Cooper… ¡hasta mañana! Las horas. los minutos. Podía seguir rebanándome la mente pensando tantas cosas. encima de esa colcha desgastada de Barbie y Ken. ―¡Oh! Está bien… casi no lo conocía–. ¡No era justo! ―¡Lo siento! –habló mi madre a través de sus cristales de lectura. Byron. Tenía ochenta años ¡por Dios! Si lo decía en voz alta. ―¿Cómo te sientes hoy? –me siguió. Comprendí que ella había pensado que mi cara enfurruñada se debía a la tristeza y no por la rabia que sentía contenida. Iris y Anika. ―Bien…―no tenía caso fingir felicidad. Estaba segura de que en la mañana mis ojos parecerían dos huevos fritos. ―Por lo de tu profesor… ―dijo como si fuera más que lógico. ―¿Por qué? –pregunté sorprendida. los segundos… se me hacían eternos cuando deseaba que los rayos del sol traspasaran la traslucida cortina de mi ventana. eso sería mucho peor que cualquier otra cosa.

sabía nada, entonces… ¿Acaso yo era adoptada y ellos nunca me lo dijeron? Dos; ¿Por qué los arcadios actuaron tan extraño referente a mi marca? Tres; ¿Por qué André no poseía marcas? Él también era un arcadio. Y habría seguido de no ser porque el timbre de la puerta hizo su sonido tétrico. Alguien llamaba. ―¡Leah! Me alegro que te encuentres bien–. Me sorprendí al ver a la chica gótica, Allison frente a mi puerta. Esa mañana no se veía tan apocalíptica. Traía puesto unos jeans rotos y una franela blanca con el símbolo de la paz. ―¡Hola! ¿Qué haces aquí? ―Quería saber cómo seguías después de lo de ayer… ―¿Lo de ayer? ―Ohhh… ¡claro! Lo de ayer… ―Afirmativo–. Contestó. Le hice ademán de pasar a la sala― ¡gracias! – se sentó en el sofá. ―¿Quién llegó cariño? –preguntó mi madre desde el lavadero. ―Una compañera de clases –. Grité. Allison sonrió. Ambas nos pusimos a mirar sin querer el televisor… una gorda preparaba unos waffles que se veían deliciosos. ―Entonces… ¿Cómo sigues? ―¡Oh bien…! Mamá quiere llevarme hoy al médico. ―¡Lo siento por ti! –al fin alguien que me entendía. Mamá se acercó al sofá con otro tazón de café y otro sándwich de queso para Allison. La Sra. Cooper estaba contenta, nunca la había visto sonreír tanto como en los últimos días. ―¿Conocías al profesor que murió? –no contesté solo negué –. Yo tampoco… creo que ninguno de los alumnos lo conocía. No comprendo por qué hacen tanto drama. ―Eso mismo pensé yo… ―me reí de la ironía. Luego me di cuenta de que no había motivo para reírse de eso. Ninguna de las dos dijo nada por un buen rato, las dos éramos tímidas así que las pláticas no pasaban de dos líneas. Era extraño, pero disfrutaba la compañía de Allison. Siempre me había agradado, aunque nunca hubiéramos tenido algún
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tipo de conversación amistosa… y de cierta forma nos parecíamos, excepto en las capas de sombra oscura y de rímel. Se fue luego de habernos aprendido de memoria los pasos para hacer un buen espaguetti a la boloñesa. No prometió volver, ni llamarme, ni nada. Allison era extraña, pero eso me agradaba, sentía alivio cuando sabía que yo no era la única rara. Lo malo era que ahora estaba sola con mi madre y eso le daba ventaja para llevarme con un doctor. Entonces… Recordé algo sumamente importante. Yo podía hacer que ella desistiera de esa idea, tenía el poder para hacerlo. ¡Solo tocarla y…! ¡No! ¿Qué estaba pensando? Era mi madre, a ella no. Además no tenía ni idea de cómo funcionaba con exactitud. Podría lastimarla. Esa idea absurda estaba vetada. El sol estaba bien puesto en el cielo. El resplandor me achicharraba a través del cristal en el tercer piso de la clínica; mientras esperaba sentada por mi turno. Mamá leía una revista con la mirada perdida. ¿En qué pensaba? Todo el lugar olía a oxígeno. ¡Detestable! Pero al menos no olía a pis; eso era una mejora. ¡Un eclipse… o una lluvia de meteoritos! Que algo detuviera ese momento… ¿por favor? ―Siguiente… ―dijo la vieja canosa detrás del escritorio. ―¡Vamos nosotras! –me hizo levantar. ―Sé lo que significa la palabra siguiente mamá… ―hablé de mala gana. Era oficial. Temblaba. El tipo de bata blanca detrás del escritorio era joven, tenía ojos pequeños. Me pareció algo descuidado. Hablaba por teléfono. Nos dio una mirada apenada. Por mí no había problema, podía hablar todo el día si eso impedía que me obligaran a recostar a la sucia camilla de la esquina. Su placa decía Dr. Sullivan. ―¡Hola! ―se le arrugó la frente cuando sonrió ― ¿Qué las trae por aquí?

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―Ayer mi hija… ―me señaló con las manos. Como si no fuera obvio –. Se desmayó en la escuela… ―…y el discurso sobre cómo habían sucedido las cosas surgió demasiado rápido. El doctor solo asentía unas cuantas veces, en otras ocasiones solo murmu raba “mmm...” o “ya veo” me miró de soslayo varias veces y masticaba chicle. No parecía un buen doctor. ¡Eso me gustó! ―Le recetaré algunas vitaminas… podría ser falta de hierro o quizás el estrés, en todo caso regrese en dos días si persiste la fiebre… no creo que sea nada grave. ¡Tú tranquila hija, relájate y sal con tus amigos! –me guiñó un ojo. Ahora era mi madre la que iba todo el camino enfurruñada. A ella tampoco parecía haberla convencido la bata blanca. Yo estaba feliz, no resultó ser nada parecido a lo que me había imaginado. ¡Estaba dejando bien atrás los urinarios y esa camilla infestada! Pasamos al súper antes de ir a casa. Se quejó del precio de las legumbres, las harinas, los cereales, la esp onja de los trastos… ¡iba a ser uno de esos días! Salude a unas cuantas personas que conocía de vista en la Isla. Ninguno de ellos parecía sorprendido… ¿Siempre los saludaba? O ¿No? Me reí de mi ridiculez. Stephanie se encontraba en el ala de cosméticos, disimuló bastante bien cuando pase a su lado y le sonreí. ¡Era odiosa! Aunque no tan valiente cuando se encontraba sola y no acompañada de maraña y musaraña… se veía tan espectacular con esos zapatos de plataforma rojo fuego. Mis sandalias playeras estaban completamente fuera de lugar. El caldo de pollo olía delicioso, cuando mamá estaba inquieta el pollo era su primera elección. ―¡Está exquisito! –procuré decirlo en voz alta y sonora para que su rostro se iluminara con aprobación. ―Te compraré unos zapatos como los de esa chica… ¡Stephanie! –hasta mamá sabia de buen gusto. ―No. No es mi estilo. ―¿No te gustan? –preguntó sorprendida.

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Solía hacer esa mueca cuando no quería parecer molesta. prometo no tardar demasiado… ―una idea ―Anika se pondría muy contenta ―odié tener que usar a Anika como trampolín. pero lo que cuenta es la intención… ¿no crees? –vaciló unos segundos. Papá y tú me enseñaron muy bien. El frío afuera era de los huesos… ¡el susto en mi estómago ayudó a intensificarlo un poco más! Esta vez la luna llena me brindaba un poco más de luz que la noche anterior. mientras estuvieran en la tierra su cuerpo trabajaba como el de cualquier humano. Me preguntaba… ¿Qué estarían haciendo los cuatro arcadios en ese momento? ¿Ellos comían? Claro que lo hacían. Intenté recordar cual era la entrada correcta al sendero por el cual se encontraba la cabaña. ―Solo porque esa chica Anika me cae muy bien… confío en ella. ―¡Cariño!… tú no tienes ningún estilo ―se burló. ―Se conducir. [Escribir texto] . ―tal vez. suficiente para los cuatro y unos panecillos. Sabrán que soy una buena madre. ―¡De acuerdo! pero yo te llevaré. Ella misma depositó en caldo en un recipiente grande. ¿Qué? Esa no contaba. Sí. ―No. Arrugué la nariz. ―¡Mamá! Pensaran que soy una ñoña. Conduje despacio haciendo memoria… y ¡bingo! Ahí estaba la cabaña justo en frente de mí.―Solo… no es mi estilo–. me reí de mi misma. Tenía que usar otra estrategia. ―Ya son más de las siete… posiblemente ya hayan cenado–. Llevarles la cena seria la excusa perfecta para ir a la cabaña y así poder interrogar a Anika y… bueno ver a André. Eso tenía que admitirlo. La cuestión era… ¿Cómo convencer a mamá de salir sola a esa hora de la noche y con su viejo Mercury Cougar de color azul marino…? ―… son nuevos y no tienen amigos… ―el discurso me estaba saliendo relativamente bien. No hacerlo era casi imposible. Caminé con sigilo.

luego la siguieron los demás. Su rostro se contrajo y sus labios se volvieron una pequeña línea. ―Esta… bien –. ―¡Dios me asustaste! ―¡Lo siento! –bajo la luz de la luna sus ojos brillaban tenuemente. Parte susto parte emoción. No me alegré como esperaba de ver a Anika de nuevo. ―¡Oh gracias Leah! Estaba hambrienta–. Balbuceé. solo Iris me miró como si supiera que algo estaba sucediendo.―¿Es para nosotros? –el corazón comenzó a palpitarme con fuerza. ―Aquí hace algo de frío… por eso les traje la sopa. Adentro era tan acogedor… no había nadie en la pequeña sala. Sus breves palabras no ayudaban mucho a mis nervios. El rostro de André que generalmente estaba en blanco como si nada lo perturbaba ahora había cambiado. Me dirigió hacia la cabaña sin decir una sola palabra. André fácilmente podía pasar por un depredador. Sus manos rodeaban las mías. Sonreí con timidez al verlos. Tenía la garganta seca. Era la primera vez empleaba ese tono dulce conmigo. Dijo Anika animadamente. Pero luego asintió a mi saludo mecánicamente. Era más hermoso de lo que recordaba. Fue la primera que se acercó a la mesita. ―Gracias –. Fueron los segundos más largos de mi vida― ¡lo siento! Fue un impulso–. ―Les traje sopa. Se crispaba de vez en cuando y [Escribir texto] . ¿Por qué me miraba como si fuera una especie de deidad? ―Entonces volveré luego… cuando Anika esté… ―Espera… no te vayas–. ¡Dios estaba temblando! Solo esperaba que él no lo notara. ―¿Dónde están los demás? ―Fuera… ―resopló bajito– puedes colocar eso ahí–. Señaló la mesita de madera en un rincón de la cocina. La puerta chirrió. Pero soñaría con que esos anormales impulsos se repitieran con regularidad.

Es inigualable. La rubia siempre parecía saber más de lo que yo advertía. ―¿Es hermoso? ―¡Oh diosa.con interrogantes dibujadas en su frente. es tan diferente a la de Arcadia… ―comenzó. te encontraríamos y volveríamos a Arcadia. pero de alguna manera las cosas se nos fueron de las manos… –sus manos se [Escribir texto] . ―La naturaleza aquí. Tomó un pequeño pedazo de madera y comenzó a mirarla por todos los ángulos.Dijo Byron terminando su plato. Hablaba con nostalgia. ―¿Diferente cómo? ―Su olor… huele a lluvia y a viento… ―seguía observando el trozo de madera – allá es tan… superficial –. ―Yo te ayudaré– no tenía que verla para saber que Anika era la que se había ofrecido ― ¡vamos Leah. ―¿Anika…por qué están aquí? ― mi pregunta finalmente surgió. salgamos un rato! No estaba muy contenta de salir de la cabaña y del calor que me brindaba pero era eso o nada de información. Aunque no pensaba “admitir” toda la verdad. ―La sopa no fue lo único que te trajo aquí… ¿Cierto? –esa fue Iris. ―¡Más de lo que debería! ―coincidió ella. Miré a mi alrededor intentando que captara mi mensaje. ―A veces. ―Lo sé. ¿Acaso nadie se preguntaba el motivo? Estaba alejado del resto del grupo. pensé que todo saldría como lo habíamos planeado. pero… tengo la impresión de que hay algo más… algo que han estado ocultándome… ¿Qué es? ―Sabes… cuando llegué aquí. ―Lo tienes –. ―¡necesito saber más! Creo que tengo derecho. cuando la veía no podía sacarme de la mente a la Anika con brillos y oro incrustado en su cuerpo. Admití. claro que lo es! En la tierra nadie podría imaginar la belleza de nuestro hogar. Respondió sin pensarlo. ―No–. tengo la sensación de que… no lo sé. ―Por ti –. te gusta esto–. A unos cuantos metros de la cabaña se encontraban unos troncos cortados que nos sirvieron como asiento. pensativa.

de su Rey ¿Cierto? – Anika se ensombreció. y luego el viaje a la tierra se efectuaría… ―¿Pero…? ―sabía que había un pero.aferraron con fuerza al trozo de madera – ¡veras! Jamás había estado en la tierra. ―¿Arriesgarse? Pero… ¿Por qué? ¿Por mí? Es una broma… ―Ahora no lo entenderías aunque te lo explicáramos un trillón de veces– . [Escribir texto] . muy grave Leah… y por eso te necesitamos. el Rey supremo Darién establecía un previo entrenamiento para los candidatos y ejercer su función aquí con los de tu especie. ―Fue un acto de protección Leah.. Ella canturreo una sonrisa. ¿En que podría ayudarlos yo .. Por supuesto que no lo entendería. ―¡Santo Dios! ustedes… ustedes están aquí sin permiso –. Es nuestro hogar… y ahora está bajo el poder de los oscuros… ― las pupilas me ardían. Ellos estaban de broma. No me ocultaban unas cuantas escamas más… me ocultaron una amenaza de bomba. también de ellos. Eso sí lo cambiaba todo. ―Parece ser grave… ―me quedaba corta.Me alarmé. ―No estábamos preparados Leah… ninguno de nosotros sabia a que nos íbamos a enfrentar… O yo estaba muy bruta ese día o lo que ella me estaba intentando decir era… era que estaban fugados de Arcadia. sino es a estorbar? ―La diosa Zoé ha muerto a traición por manos de los oscuros ― eso no explicaba el motivo del porque yo debía regresar con ellos― ¡Leah… tú eres su sucesora! Lo fuiste desde que naciste… te ha marcado–. ―Pero… solo soy una principiante. lo hicimos para proteger a Arcadia. ―Ahora entiendo porque actuaban de esa manera… y el campo de energía… no solo era para ocultarnos de los oscuro s. ―Muy. ―Teníamos que arriesgarnos.

soy humana. ―Lo sé –parecía realmente apenada. Mis ojos no podían dejar de abrirse. yo conduzca? –me preguntó Anika al verme ―¿Sabes conducir? ―Sabemos más de lo que crees pequeña diosa… ― su sonrisa se extendió. Mi madre casi saltó en un pie. ―Es mucha información para tan poco tiempo. era terrenal al igual que tú―. ―Lo sé. Anika decidió que había sido suficiente cuando mi mirada se había vuelto ausente. La dejé conducir hasta la casa. [Escribir texto] . Le ofreció una taza de té que Anika aceptó con agrado. ―No tienes que hacerlo si no quieres… ―le susurré mientras subíamos a mi habitación. ―La diosa Zoé también… ―¿Era humana? ―Lo fue. Las dos estábamos seguras de que no soportaría más información al menos por esa noche. Era sorprendente la manera en la que confiaba en ella. aun no quebrantaba las reglas de mamá así que cuando me vio llegar con Anika de inmediato suspiró con alivio. ―¿Quieres que consternada. Ver a la arcadia socializar de una manera tan gentil con mi madre me recordaba lo cerca que estaba Anika en ser absorbida por muchas de nuestras emociones. ―¿Por qué no te quedas a dormir esta noche? Ya es tarde… podrías quedarte en la habitación con Leah–. Esa noche tampoco dormiría. pero si quiero –.¡Estás jugando! No puedo ser esa diosa que ustedes dicen.―¡Un momento! ¿Dices que yo soy esa diosa? –la pelirroja consintió ―. La noticia me alegró de manera inesperada. las luces seguían encendidas. Dudó por unos segundos pero luego respondió que sí.

mi cuerpo era tan soso delante de su escultural figura― ¡gracias. Siempre se reía de mis muecas– me diviertes tanto Leah. ―No. ―¿Los sanadores? ―Sí. ―Está bien–. Lo mejor que encontré fue conjunto de mariposas que era relativamente nuevo.. ―Tengo una curiosidad… ―¿Solo una? –reía.Encendí la luz de mi habitación. para eso existen los sanadores. Se desnudó en frente de mi sin el menor ápice de vergüenza… yo no me atrevía. Como he dicho… ellos se encargan de curar cualquier anomalía en arcadios. Yo asentí. era una de las pocas veces que estaba ordenada. ¿Cuándo retornan…? ―¿Te refieres a que si alguno de nosotros se llevaría consigo todas esas emociones? –terminó la pregunta por mí.. ya sabes… absorbe más emociones humanas que arcadias. ¿Cómo es que en tan poco tiempo me conocía tan bien? ―¡De acuerdo! son muchas… pero está me ha puesto a pensar bastante. ―Adelante. No parecía importarle absolutamente nada. no lo hacemos. ―… si alguno de ustedes. ―Es razonable que te hagas ese tipo de preguntas… ― acomodaba en dobladillos su anterior ropa– la respuesta a tu pregunta es ¡sí! –se sonrió cuando me vio perpleja― ¿Crees que los entrenadores no conocen los riesgos?. Lo tomó sin rezongar. Me esforcé por encontrar entre mis harapos algo digno de un ser supremo como lo era Anika. ―¡Me gusta tu habitación! ―¡Gracias! te prestaré algo para dormir. ―Creía que los arcadios no se divertían. [Escribir texto] . pero eso es en Arcadia ¿recuerdas? Esto es la tierra. se siente muy cómodo! – arrugué la nariz.

nada más los sanadores. Seguía serena. anteriormente te habíamos dicho que cada Arcadio posee un don. Dime–. Se me acongojó en pecho. me gusta cómo se siente. ¿Pero cómo hacerla? Tenía miedo de que entendiera el sentimiento y se diera cuenta de mis dobles intenciones. ―… si… ―habló finalmente con un hilo de voz– Byron me lo ha dicho todo el tiempo ―¿Estaba consciente de lo que eso significaba? ―¿Por qué crees que esté sucediendo? ―¡Sinceramente… no lo sé! –vi el abatimiento en sus ojos – sé que debo luchar en contra de todos estos sentimientos tan nuevos y extraños para mi… pero. así que puedes continuar. Lo dudé muchas veces para hacerle las peguntas que tanto deseaba. Una de ellas se relacionaba con André. se detuvo en seco– después te explicaré de que se trata. ―Tengo algo de miedo… ―dije. Miraba con detenimiento mis fotografías de día de campo al lado de mi cama. ―Te noto turbada por algo… ¿Qué es? ― ¿Qué nunca podía esconder algo delante de estos chicos? ―No es nada… ―mentí. ―No sé qué significa esa palabra. Mis lentes se habían empañado por el frío. ―¿Te has dado cuenta de lo mucho que has cambiado desde el día que nos conocimos? –su expresión se turbó. ―No te creo. me hace sentir viva en una forma [Escribir texto] . así que al momento de tomar la foto.―¿Cualquier Arcadio puede hacer eso? ―No. Apenas se percató de que venían miles y miles de preguntas después de esa. Se tumbó en la cama de la misma manera que lo hacía yo cuando tenía ocho años. Se veía tan relajada. mi nariz estaba arrugada haciendo la mueca que tanto le hacía gracia a la pelirroja. ―¿Y cuál es el tuyo? – examinó mi expresión. ―… Soy intermediaria–.

―¡Hay otra cosa que quiero preguntarte! –era ahora o nunca. Bueno algunos hacen piyamadas.diferente―.. ―Pienso que Byron ahora es más impulsivo… ― hablaba con cuidado para encontrar las respuestas correctas– y… André. ―No eres la única en la que he notado cambios – . ―¿Qué hacen los amigos? ―Bueno… ―estaba segura de que lo había oído en alguna parte– no estoy segura. ―¿Y eso que es? ―Algo parecido a lo que hacemos ahora. y… contigo. [Escribir texto] . Pero tenía miedo de equivocarme. ―No. Esta vez las dos nos sonreíamos. ―Lo sé… Iris también ha cambiado un poco... ―¿Cómo cuáles? –me preguntó con cuidado. ―¿Nunca? –parecía incrédula. Ver su sinceridad me hacía sonreír– siempre había oído sobre el sentimiento de amistad en los humanos. ayer mencionó que se sentía en armonía contigo. charlar y comer galletas hasta que nos de sueño. ―¿Qué cosa?. nunca he tenido amigos. ¿Y eso es parte de la amistad cierto? ―Si algo así… ―era posible.Empecé de cero.. Pero eran otros cambios los que me quitarían el sueño por varias noches – también los he notado en Byron y André. Lo que quieras. ―¿Charlar y comer galletas? –Su entonación nos hizo reír a carcajadas– se siente tan bien hacer esto… ¿me pregunto si a Iris también le agradaría? –en secreto también me había hecho esa misma pregunta. menos aprensivo–. No era la palabra correcta para describir el cariño que me había trasmitido André esa misma noche con sus manos. ―Pues… algo así es lo que he sentido contigo–. creo sentirme de esa manera.

Yo jamás hubiera pronunciado esas palabras sin sentir que me desmayaba― ¿Te sientes diferente con él? ¡Oh. No. desquiciada. deslumbrada y… enamorada.―Mmm… es verdad –noté algo de incertidumbre en sus palabras – no lo había pensado hasta ahora que lo mencionas–. La sola idea de que eso pudiera llegar a ser cierto me hizo sonreír y enrojecer al mismo tiempo de verme descubierta en frente de Anika. excepto… ―había un brillo de perspicacia en su voz – cuando tú te encuentras cerca… estoy casi segura de que su extraño comportamiento es debido a ti―. quien me propinó una mirada impresionada ― ¡cielos… tú también te sientes de esa manera! [Escribir texto] . ―¿Curiosidad de él? ¡Ay no! ―En uno de los entrenamientos para emigrantes llegué a escuchar que los humanos podían llegar a sentirse deslumbrados por nuestro cuerpo terrestre –esa era una de las tantas formas en las cuales me sentía a su alrededor. Podría sentirse deslumbrado por ti–. Atontada. ―Pero podría ser el caso de André… ¿No lo crees? –el corazón comenzaba a bombear con mucha fuerza. ¿Cómo iba a responder a eso? Definitivamente me sentía diferente a su lado. ―No. ―¿Esté no es su comportamiento habitual? ―Lo es. Hizo una pausa y luego reanudó el tema– André a estado actuando muy extraño últimamente. No había la más mínima emoción en su voz. puede que este absorbiendo algún tipo de sent imientos humanos… ¿Cuál será? –se preguntó a ella misma. Solo sentía curiosidad. ―¿Estas segura…? ―No lo sé… él ahora es humano. ―Ese no es mi caso… ―podía sentir como la sangre se me subía de manera insólita a la cabeza. Eso no se lo diría. Me puse a jugar con la colcha desvaída. oh! Este tipo de preguntas era lo que precisamente había querido evitarme.

¡Qué inconforme es el mundo! Me tomó desprevenida la hora que mis ojos se abrieron involuntariamente. ahora no era más que una arcadia en un cuerpo desconocido que le daba órdenes imprevistas. El resto de la noche hablamos de cosas menos complicadas y más triviales.―¡No es verdad! –intenté negarlo pero ya era demasiado tarde. lo estaría… prométeme que no le dirás nada. Seguía mirándome analítica. A pesar de que era un ser supremo. No podía contar las veces que me llamó “divertida” e “interesante” eran palabras nuevas en mi diccionario y que me gustaban. ―¿Cómo? ―Su don no es muy común… ella puede conseguir cosas inimaginables de los humanos. Ella abocaba por los humanos y yo por los arcadios. Entre esas preguntas saqué a colación. ¡No quería imaginar qué tipo de cosas! Me gustaba ver a Anika reírse de mis infortunios. Se durmió en medio de una discusión sobre quienes usaban prendas más elaboradas. No había luz a través de mi ventana. Estaba descubierta. Me sentí mal por ellos. ―No lo haré si no quieres. Intentas mentirme. El reloj de mi [Escribir texto] . Me explicó con lujos y detalles como se las habían ingeniado para pescar en la playa y poder comer todos esos días. ―Si lo es. ―¡Gracias! –intenté respirar con calma. ―No debes decirle… ―argüí desesperada. ―¡Eso… estaría mal! ―Sí. ¡el cómo habían hecho para conseguir ese hermoso BMW! ―¡Ahh! Pues… Iris se encargó de eso. De cierta manera eran unos bebes humanos. pero no puedes –. como el tipo de cereal que me gustaba hasta la manera en la que a ella le gustaba el café de la escuela.

no teníamos efectivo. Me tomé el agua a grandes sorbos. voy a gritar y despertar a todo el vecindario para que llamen a la policía–. El olor a quemado que provenía del patio captó mi atención en seguida. El corazón se me paralizó cuando escuché la voz hosca del sujeto. tenía que hacer algo. Pero algo me decía que este sujeto no buscaba precisamente dinero. pero el personaje no era nada estúpido– si lo haces. Un presentimiento me aseguraba que el delincuente no mentía– ¡vamos Leah! Hablemos como la gente grande. Me armé de valor y me aventuré abrir la puerta trasera. ―¡Vaya! ¡Vaya! ―apenas vi como la sombra se aproximaba intenté escabullirme rápidamente. Mis amenazas salían en un hilo de voz.mesita de noche marcaba las 3:30 de la madrugada. me puso la piel de gallina. excepto por el olor a quemado. pero estaba demasiado asustada como para moverme. ―¿Qué quieres? ¿Dinero? No tenemos… ―era verdad. ―No quiero tu maldito y escaso dinero. Seguía hablando con esa voz seductora pero a la vez amenazante. ¿Por qué mejor no te das la vuelta y charlamos un rato? ―Si no se va. mamita y tú la van a pasar muy mal–. Se encontraba parado detrás de mí a unos cuantos pasos. Afuera todo parecía estar en orden. ¡Se veía tan indefensa!… Bajé a la cocina procurando no hacer ruido y despertar a alguien por pura imprudencia. Anika yacía dormida a mi izquierda. ¡Una pequeña voz me decía que regresara a la habitación y que despertara a Anika! debía ser mi cobardía. Un frío recorrió mi espalda cuando me aveciné de nuevo a la entrada de la cocina. [Escribir texto] . solo unas monedas escasas se encontraban en la alacena para comprar el pan. El olor se intensificó aún más. y una forma oscura se reflejó en la puerta de vidrio. ¿Por qué diablos no escuché a la vocecita? ―¡Inténtalo! grita lo más duro que puedas… ―estuve a punto de hacerlo― antes de que puedas abrir la boca mi mano estará en tu garganta–. no estaba segura de haberlo asustado lo suficiente. Un gato maullaba inconsolable afuera.

Sus ojos fue lo único que pude ver en medio de la inmensa oscuridad. Quise calmarla. ―¡ANIKA! –al sujeto lo perdí de vista por unos segundos para luego. Y antes de que comenzara a llorar sus manos ya no se encontraban alrededor de mí y solo escuchaba el sonido de los pies de alguien corriendo por las escaleras... me miraba confuso. ―¡Santo Dios. tal y como él lo había predicho. Y me conocía bastante bien. ya se fue–. pero al menos lograría salvar la vida de mi madre. efectivamente. ―¡Habla Leah! ¿Qué fue lo que pasó?– se estrujaba los dedos en la sien. sus ojos eran como los de un depredador nocturno. Ella sollozaba. Este chico podría ser uno de los… ―¿Quién demonios eres tú? – terminó preguntándome.! ¿Cariño que te sucedió? ¿Quién entró a la casa?. [Escribir texto] . enroscó su mano derecha en mi cuello y la otra tapaba mis boca para evitar que volviera a gritar..Esa última palabra me dejó en Shock.. por lo que decidí que el grito era mi escapatoria dependiendo de que fuera lo que gritara.. Anika aprovechó la ausencia de mi madre para sentarse conmigo en el sofá y pedirme explicaciones. ―No pasó nada mamá. como buscándole una explicación a lo sucedido.. ―Llamaré a la policía. muy fácilmente hubiera corrido y cerrado la puerta sin ser alcanzada aunque corriera como un jugador de futbol americano. No me importaba si moría esa noche a manos de un psicópata. ―¿Anika? –habló con furia― ¿Desde cuándo esa protectora está aquí? –los conocía. ―¿Qué sucedió? –para entonces mi madre ya se encontraba a mi lado efervescente. Sentí corriente a través de mi cuerpo por el contacto. El sujeto me conocía. ―¿Leah? –me habló sin alteración pero se podía percibir una rabia contenida. ¿Cómo diablos había llegado tan rápido a donde yo me encontraba? A la distancia que me encontraba de él.

―No me iré–. te buscan a ti. Me abrazó con fuerza. ―Ellos no buscan a tu madre Leah. no pienso dejarla aquí sola. ¡Lo siento! –me alejé de ella y me fui al lado de mi madre. Ya no estaba ahí. Miré en dirección a la cocina donde anteriormente se encontraba Anika. mi madre sabía perfectamente mi recelo hacia el contacto. ―¿Oler algo…como qué? –estaba expectante. un olor a quemado… pensé que algo se quemaba y salí… ―¡Por Dios! –se inquietó― ¿Cómo fue que no lo vi venir? ―¿Qué pasa? –hasta ahora nunca había visto esa expresión tan descompuesta en Anika.. obviamente nos han estado vigilando y amenazó con hacerle daño. El contacto fue cálido. No pasó nada.. ―Son ellos Leah… ¡los oscuros! Ya te encontraron.―Estaba en la cocina…―intenté explicarle sin llorar– y… de repente me pareció oler algo. pero no me daba otra alternativa. Dije con decisión– ese sujeto mencionó a mi madre. ―¡Está bien pequeña! La policía ya viene en camino–. pero lo hizo sin importarle nada. Odiaba hablarle de esa manera. Era totalmente humana. ¡Debemo s irnos ahora! ―No–. ―Sí. ¿A dónde había ido? [Escribir texto] . excepto una emoción grande al darme cuenta de que podía hacerlo sin que nada malo ocurriera.

cierren bien las puertas y no le abran a nadie extraño bajo ninguna circunstancia― ¿Por qué me seguía mirando a mí? ¿Acaso pensaba que yo lo había invitado a tomar el té? ― ¿Entendido? Mamá y yo asentimos rápidamente. ―Inténtelo–. ―Aspecto callejero. ―Vamos a estar por los alrededores –dijo al cerrar la pequeña libreta ― ustedes quédense tranquilas. Eran las cinco de la mañana y desde entonces ninguna de las dos pudo pegar un ojo. Ambas nos tomamos en serio sus consejos y apenas se fueron. ―¡Qué vergüenza con esa chica! El primer día que se queda y ¡mira lo que sucede! –se paseaba con el tazón de café– recuérdame pedirle disculpas la próxima vez que la vea. no pude ver su rostro y… bastante ejercitado –no era muy específico. ―Los callejeros no se ejercitan–. ―¿Dónde está Anika? –me preguntó apenas se percató de su ausencia. ―No. Masculló el oficial mirándome con sarcasmo. Uno de los policías me pidió que lo describiera con lujos y detalles. aseguramos todas las puertas y las ventanas. Insistió de mala gana el oficial.Capítulo 4. a policía recorrió la casa de cabo a rabo sin encontrar ningún indicio de que el sujeto en cuestión había irrumpido en la casa. supongo que no –respondí apenada. ―No lo vi muy bien… afuera estaba oscuro. ―Sus amigos vinieron por ella apenas llego la policía… se asustó mucho– . Inventé antes de que el temblor de mi voz me delatara. pero era lo único que tenía. traía una chamarra con capucha. [Escribir texto] L . ¿Pero cómo le explicaba todo sin decir toda la verdad? pensarían que estaba bajo efectos de drogas al decirles que el chico era más rápido que la velocidad de la luz.

―Solo será un rato. ―No tienes buena cara ―manifestó apenas estuvo cerca. Cuando entre al salón esperaba ver a Anika esperándome en su respectivo lugar pero [Escribir texto] . pero le aseguré que estaba bien y que no era necesario que faltara a clases. Allison se encontraba con un grupo de chicos tan raros como ella cuando me vio pasar y se acercó en seguida con una media sonrisa. Sonrió de lo poco creíble que me había escuchado. al menos quería saber que todavía me hablaba. ¡Allison sí que era “mala” para dar malas noticias! ―Hoy iremos a la playa después de clases. Esperaba ver a Anika allí. ―¿Ah sí? –no mostré mucho entusiasmo. ¿Te apuntas? ―Tengo que hacer tareas. Mark tiene auto–. ―Eso no lo dudo. Mark era uno de nuestros compañeros de clase. ―¿No has visto a los chicos nuevos? –me atreví a preguntar. No los veía por los alrededores. ―No dormí en toda la noche.¡Si es que había una próxima vez! Gracias a lo sucedido esa madrugada me vi obligada a ser escoltada hasta la escuela por mi madre. Los cuatro arcadios no aparecieron en toda la mañana. De todas maneras cualquier cosa era mejor que rebanarme los sesos pensando en lo que había sucedido esa madrugada. ―Bueno… está bien–. ―De vez en cuando sí. ―¡Ajá! Iremos a surfear un poco. Acepté. ― ¿California? –Asentí ante la pegunta – no. ―¿Tú? –no me imaginaba a Allison la chica de los piercing montaba en una tabla de surf con látex en el cuerpo. No estaba muy dispuesta a dejarme ir.

podía pensar cualquier cosa de ellos. ―¡Los de California! ¿Sino te parecen raros? ¿En serio era ella la que preguntaba eso? ―Sí. Me miró cautelosa– tú te las [Escribir texto] . la razón por la que veía a los cuatro arcadios como una amenaza latente a su reinado. Comentó Allison al darse cuenta. pero son tan ordinarios como nosotras –procuré escucharme convincente. Me preguntaba… ¿Qué había sucedido? ¿Se habrían cansado de pedirme ir con ellos y me habían abandonado a mi suerte? A la hora del almuerzo Allison me acompañó a las afueras del campo donde solía comer anteriormente. intentaré hacerlo mejor… ―habló entre sollozos. ―No lo intentes. Stephanie era la capitana. la pobre estaba a punto de llorar.no fue así. ―Bien. Allison no era tonta. Cualquier cosa. Volteó los ojos exasperada. El traje color naranja de las porristas del equipo escolar “ Ducks” era llamativo y sensual. Era la abeja reina de la mayoría de las chicas de la escuela lo que por ende la convertía en la más popular. bueno no–. ―Sí que te odia –. no cabía dudas de que la diseñadora había sido Stephanie. Allison y yo desaparecimos de su radar antes de que su devastadora mirada nos atrapara observándolas. ―¡Por favor Vicky! Mueve tu gordo trasero… estás haciendo ver ridícula a todas las demás–. Me asesinó con la mirada exactamente como lo había estado haciendo los últimos días. ―¿No te parecen raros? ―¿Uh? –Allison me tomó fuera de base. Rectifiqué– antes de conocerlos. ella notaba las diferencias tanto como yo– Aunque… ―arrugó él entre cejo. La hora del almuerzo paso volando. Hazlo mejor–. Le gritaba a una de las porristas. Allison y yo prácticamente tuvimos que correr para llegar a nuestras respectivas clases. ―No se mezclan con los demás ―. Las porristas practicaban no muy lejos. se empeñaba en sacarme algo.

―No–. para no decir completamente bien– y no son malos chicos. ¿Debía de acercarme? Cuando la ventanilla del auto bajo. Allison también se detuvo pero no por el mismo motivo que yo. Ella confiaba en mí– te veo luego–. Sus ojos se tornaron amables. que son vampiros y cosas de esas–. mi emoción se apaciguó un poco al ver a Byron. Avisó Allison al reconocer a Byron. Respiré aliviada. ―¿Has leído Crepúsculo? ―No. Me hizo seña para que me acercara. Las conjeturas de las personas de la Isla no eran muy originales. significa que tienes razón–. Ella desapareció entre la aglomeración con su andar encorvado y poco femenino. ―Te esperamos en el auto–. ―Tú no pareces creer eso. ―Bueno. El corazón se me paralizó al ver el deportivo blanco estacionarse frente a las instalaciones cuando salía de la escuela. Casi se reía de lo absurda que había sonado. ―Sube. Respondió rápido– pero no soy de las que se intimida con frecuencia. Pero comprendía lo que decía. Sin decir nada comencé a caminar hacia él. es un libro de vampiros… y eso es lo que dicen por aquí. y ellos me intimidan –no me lo hubiera imaginado de la chica gótica. Me di cuenta apenas que ya estaba frente a mi aula. ―Si tu estas con ellos. ―He llegado a conocerlos bien―. Nadie se bajaba del auto. son muy buenas personas de hecho. [Escribir texto] . No era precisamente la persona que esperaba ver.has llevado muy bien con ellos… ¿Sabías que en la Isla se murmuran cosas sobre ellos? ―¿Cómo cuáles? –pregunté como quien no quiere la cosa.

Allison ya parecía leer mi cara. Llamaré a mi madre para avisarle que no llegaré a casa temprano―. no vi un motivo convincente para negarme. [Escribir texto] . ―¿A dónde van? –preguntó sin comprender mi negativa.―No puedo. Byron se encontraba inerte frente a la hermosa vista que nos brindaba la playa. pero estábamos relativamente cerca. El teléfono repicó unas tres veces y luego escuché la voz pacifica de mi madre. Le avisé. Él no había dicho una sola palabra después de que le pregunté porque no había ido a la escuela y me respondió que tenían cosas más importantes en que pensar. Allison me espera… ―señalé con menos ánimo que antes hacia el Jeep de color amarillo. ―Sí. Byron se acercaba demasiado a los límites costeros de la Isla. Byron se veía más serio de lo normal. ―A la playa. Pensé. ―Vallan adelantándose… luego los alcanzo. Le comenté lo más breve posible sobre el viaje a la playa y me dijo que no había problemas siempre y cuando llegara antes de la cena. Junto a auto se encontraban Mark y dos chicos cuyos nombre no sabía pero si los había visto varias veces en la escuela. Las olas estaban potentes y el sonido se hacía más hueco cuando chocaban contra el malecón. Asintió y se bajó del auto. Byron prometió llevarme –…después del sermón. Byron era precisamente el que más me intimidaba de los cuatro. ―Ya regreso–. no era la playa que Allison había mencionado. ―Dile que se encuentran allá… necesito hablar contigo antes de que Anika se meta–. ―Dame un segundo. ―¿Segura? –miró dudosa hacia el deportivo blanco. Parecía estar esperando que yo dijera algo luego de eso pero.

Y de repente llegan todos ustedes… siento como si empezara de nuevo una vida en un lugar diferente. el trabajo de Anika. ―Imagino que debe de ser difícil… nunca dijimos que sería fácil. y ahora que lo saben no se detendrán hasta volver a tener la oportunidad de llegar a ti. ―Byron. Soy una arcadia como ustedes. Necesitas entrenamiento y práctica… por eso es necesario que estemos unidos… los cinco.lo de anoche solo fue una advertencia para todos nosotros.―Sé que a pesar de que has vivido como humana toda tu vida… has desarrollado mucho tu fuerza y tus habilidades. ―Pues ganarían todo… si ellos te tienen a ti. ―¿Si llegara a irme con ustedes… como s e supone que voy a decírselo a mi madre? ―las lágrimas rodaban sin permiso por mis mejillas sonrojadas. Por ahora no tienes el poder suficiente para resistirlos. puedo jurarte que tu madre estará bien… yo mismo me encargaré de eso apenas estés a salvo en Arcadia –deseaba creer en las promesas de Byron. [Escribir texto] .. ―¿Por qué? Es decir… ¿Qué ganan ellos co nmigo? Me refiero a ya sabes… ―me aterraba solo de pronunciarlo. pero al llegar vimos a los tres arcadios esperándonos de pie casi en medio de la vía. Iris de André y el mío… es protegerte. Volvimos a retomar el camino hacia la playa donde Allison me esperaba. pero no podemos permitir que esto dañe a nuestro hogar… haré lo que sea para proteger a los míos así como tu harías cualquier cosa por proteger a los tuyos ―eso era tan Byron que el corazón me dolía –. ―Leah… puedo asegurarte. Por primera vez lo vi sonreír satisfecho. ―Eres más que eso –su tono de voz de había vuelto afligido repentinamente– eres la diosa de las mentes. Tenía que hacerlo.. sabes que aún es difícil para mí procesar todo eso… en mi vida había siquiera llegado a imaginar que algo así me pasaría. es más. completaría n el círculo. El reinado de Arcadia quedaría en manos de los oscuros. ¡sabes que te ocultamos muchas cosas!–murmuré un “sí”– Leah… no eres precisamente quien crees que eres… ―Ya lo sé –le di la razón–. Significa que ellos te encontraron.

en esta tierra! –nadie se veía tan alarmado como yo. Explicó Iris. ―¿Por qué? ―Intentamos crear el circulo… hay un campo de energía oscur a que no nos permite la entrada –. ―Ya lo saben… saben que la encontramos y que pensamos volver con ella… no nos dejaran entrar. Mentí. ―Digamos que mi habilidad me permite saber muchas cosas que otros desconocen–. ―¿Estás bien? –soltó André sin percatarse del tono tan posesivo que había empleado. ―¿Cómo cuáles? ―Puedo crear un vínculo con la persona que desee y así tener una leve visión de su paradero. Byron y André se alejaron para hablar a solas y Anika se quedó a mi lado junto con Iris que tenía una mirada ausente. Anika me ayudó a sentarme en la arena caliente. ―¿Cómo ver el futuro? [Escribir texto] . ―Sí–. intente alcanzarlos lo más rápido posible.Ellos planean algo. Nadie me creyó.―¿Qué…? –no pude entender el resto de las palabras de Byron. La respiración se me cortó. ―¡Planean acabar con nosotros aquí. Anika me miró con ojos amables. ―Eso ya lo suponíamos… ―Se integró Anika– . ―¿Cómo supieron dónde estábamos? –pregunté al sacar unas cuantas conclusiones. Respondió Anika. ―¿Qué ha pasado? ―No podemos volver a Arcadia–. Habló André volviendo su expresión preocupada. Iris de disculpa como siempre y André tan consternado como la noche en la cabaña. Algo no parecía estar bien. Se bajó casi corriendo hacia ellos.

Desde donde nos encontrábamos se podía distinguir un grupo de personas. Típica respuesta de Allison– si quieren unirse al grupo estamos allá – señaló hacia el grupo. sabia lo bien que Anika podía fingir estar interesada en algo. y también que todos los demás. Sabía que Anika poseía un don único. ―¿No hay problema verdad? –pregunté como si nada. Dijo Anika incorporándose y ofreciéndome una mano para levantarme e irnos con ella.―No.! No sabía que venían todos. El momento… ¿comprendes? La otra noche te dije que era una intermediaria… mi habilidad viene de eso. Uno de los bultos negros se acercaba a nosotras. Bastaron unos minutos para que los chicos se sintieran en confianza con las admirables Iris y Anika y comenzaran una plática sobre lo divertido que era el surf y andar en patineta. El flacucho Mark no dejaba de sonrojarse y el otro parecía vegetal. cuando estuvo más cerca noté el rostro tenso de Allison.. ―Creo que si… ―admití. Traía un traje ceñido que no la hacía parecer para nada a la Allison gótica que conocía. El presente. Los tres chicos que se encontraban recostados en la arena se quedaron petrificados al vernos llegar. ¡Lamentablemente el flacucho de Ben interpretaba su entusiasmo como un coqueteo! [Escribir texto] . Ella estaba verdaderamente emocionada con eso. pero Iris nunca pretendía nada. Sin moverse ni pestañar. ―¡Cierra la boca Ben. ―Bien–. Por la cara de Allison ella realmente no esperaba que las chicas accedieran tan rápido. no sabía con precisión cual era el de cada quien. ―¡Ey. imaginé que debían de ser los chicos. ―¡Hola Allison! –noté como su expresión se relajó un poco al escuchar a Iris saludarla. pero si podía intuirlo. La chica que por cierto tenía una apariencia muy similar a la de Allison procuraba no demostrar lo sorprendida que estaba tanto como los dos chicos. ―No–. te tragaras una mosca! –escuché a Allison murmurarle al chico que estaba con Mark.

―Mejor vuelve con ellos Leah… te encuentro en tu casa ―¿A qué se debía el intercambio de miradas de esas dos? Quería pedirles explicaciones pero en medio del grupo en el que me encontraba era mejor actuar de manera casual e indiferente. La primera vez que lo experimenté fue un día después de conocerlos. Ya eran pasadas las seis y le había prometido a mamá que estaría en casa para la cena. Me detuve a mirarlos hasta que los perdí de vista. ―Ellos encontraran la manera de solucionar las cosas. ―¿Vuelves con nosotros o te vas con ellos? –interrumpió Allison. Era verdad. se me hacía eterno el trayecto a casa. ―¡Gracias! –lo animé con mi respuesta. Mark conducía despacio. ―Bien. Entendía bien ese sentimiento. Escuché a Allison bufar. Nos detuvimos frente a mi casa.―¿A dónde fueron? –sabía perfectamente a quien hacerle mis próximas preguntas. Conocía muy poco al grupo de Allison. Ese auto estaba lleno de euforia y todo gracias a las dos arcadias. Respondió con serenidad. Ahora tenía que entrar a la casa y quitar la cara de pocos amigos si no quería tener un interrogatorio eterno por parte de mi madre. [Escribir texto] . El entusiasmo de Ben se debía más a mis nuevas amigas que a mí. Las vi alejarse con andar despreocupado. Aunque eso no respondía a mi pregunta con exactitud– ya es tarde… deberías volver a casa–. pero algo me decía que solo querían hacerme creer que no había nada de qué preocuparse. Me recordó. Gritó Allison desde la ventanilla del auto. no había señales de autos deportivos blancos. Mark le propinó una certera mirada por el retrovisor. pero no recordaba cuando fue la última vez que los vi reírse tanto cuando los veía sentados en su respetiva mesa en la cafetería. puedes estar tranquila–. puedes venir con nosotros cuando quieras –. ―¡La próxima semana volveremos! –Allison me estaba invitando. nos vemos allá. ―¡Sí! Pueden… es decir. ―Nos vemos en la escuela–.

Luego del asado pudimos escabullirnos. ―Te esperábamos para la cena –. Un plan del cual yo aún no estaba enterada y que probablemente al preguntar lo censurarían casi todo. Era sorprendente lo feliz que se ponía mi madre alrededor de Anika..Me sobresalté cuando vi a mi madre y a la arcadia sentada en la barra de la cocina. ―Voy a quedarme unos días contigo. [Escribir texto] . La emoción del rostro de mi madre se desbordaba. ―De acuerdo–. Interrumpió mi madre. esas cosas pasan… lo comprendo. Advertí que la cara de mi madre se crispó al reconocer mi actitud tan indiferente. –dijo ella amablemente― ¿Y adivina qué? –la pelirroja fingió un entusiasmo repentino. ―¡Le pedí disculpas a Anika por lo ocurrido esta madrugada! Me siento tan avergonzada… ―No tiene nada de que disculparse. ―Bien. ―Ellos seguirán en la residencia –. La idea de que Anika se quedara en casa por unos días me gustaba pero a la vez me asustaba. Respondió mucho antes de que pudiera crear una pregunta. a cenar –. ―Es increíble… ¿pero. Anika tenía esa típica expresión de desconcierto a la cual ya comenzaba a acostumbrarme.. Ambas se vieron complacidas por mi reacción. Todo eso formaba parte de un plan. ―¿De verdad? –me sorprendió lo mucho que esa noticia me había alegrado. Comento de manera usual ― ¿Cómo estuvo el paseo por la playa? ―¡Interesante! –respondí mirando a Anika buscando respuestas. ―Bien… le diremos señora Cooper. ―Si comienzo adivinar me tardaré mucho. ella le transmitía una confianza inimaginable. mejor dímelo –.? –mi mente comenzaba a crear escenarios donde los demás se iban y jamás volvería a ver a André.

Su reacción inmediata fue tensarse. por lo que el rubor en mis mejillas apareció. El olor a café quemado me despertó. Lo mismo podría decir yo de ellos. ―De verdad me agrada que te quedes conmigo. Anika yacía a mi lado con mi respectivo tazón y una tostada. Esa noche dormí cómo un bebé. ―¡Es cierto cariño! Te ves muy hermosa esta mañana…―los halagos generalmente no iban dirigidos hacia mí. pero solo un poco las desordenadas ondas de mi cabello y lo recogí en una coleta alta. Dije incorporándome con pereza. Ella sonrío aunque no comprendió mi comentario. ¡Cómo querías! ¡Dios como adoraba a esta chica! La abrasé sin pensarlo dos veces. ―Ya lo sé–. Me reí junto con ella. Encontré un vestido floreado sin mangas bastante decente y me dispuse a salir. ―Es día de escuela. ―Es imposible que algo se te escape–. Me cepillé los dientes. me arreglé un poco. acompañado de un revoltijo de emociones con solo [Escribir texto] . luego se relajó y sus brazos rodeaban mi espalda con torpeza. pero también sé que esta sorpresa viene acompañada de algo más. Esta vez sus ojos brillaron llenos de honestidad– así que pedirle que me dejara quedar unos días en su casa nos beneficiaba a todos. ―¡Te ves radiante! – expresó Anika apenas me vio.―¿Cuál es el plan? ―me adelanté. Rio sin emoción. ―No es mi intención–. ―Le agrado mucho a tu madre… y ella me agrada mucho a mí–. De esa manera podría cuidarte y tú estarías con tu madre. ―Esté café solo lo pudo haber hecho mi madre –. si lo hacía de lo contrario me arrepentiría. algo importante. Descubrí que estaba de ánimos para ponerme unos pendientes y colocarme algo de brillo en los labios. ―¡Vas a volverme la persona más emocional de la tierra diosa Leah! ―su risa se escuchó como brisa en medio de un paraíso.

La hora de [Escribir texto] . puedas defenderte–. Mamá seguía sonriendo. Culminó. Explicaba Byron dándome unas fugaces miradas por el espejo retrovisor. ―¿Qué? –las dos se paralizaron– es decir… ―me estabilicé―. ―Hoy después de clases. De esa manera cuando te encuentres en una situación vulnerable como la de la otra noche. desde que había conocido a los arcadios me costaba un poco concentrarme en las materias y los trabajos pendientes. Ignoré las advertencias de mi madre sobre conducir con cuidado y portarse bien.. Toda la mañana me enfoqué en estudiar y concentrarme en las clases. ―me atajó mi madre en seguida― ¡Así estas bien! ―Bueno ya hablamos demasiado. Byron conducía. lo que me dejó en una situación incómoda con André a mi izquierda y Anika a mi derecha. Nuestras manos casi se rozaban… apenas lo notó entrelazo sus manos. te enseñaremos algunas cosas. Iris me jaloneó con cariño y me susurró que era un lindo vestido. Iris iba delante esta vez. ¡Qué tonta estaba siendo! ―¡Gracias! pero si es demasiado… ―No. ¿Acaso estaba bajo algún tipo de hechizo? ¿Desde cuándo todo le parecía bien? Tomé mi bolso enfurruñada y me dispuse a salir. se limitó a sonreír y seguir conduciendo. mi estómago estaba demasiado ocupado avergonzándose como para eso. Le dediqué más tiempo a las matemáticas… estaba demasiado atrasada . tendrás que venir a la cabaña con nosotros –.. Me sentí infantil cuando no recibí ninguna palabra por parte de André. llegaremos tarde a la escuela y los chicos están afuera esperando. ―Sí. ¿Iremos con ellos hasta la escuela? –el olor a terror ya se aproximaba.pensar si André podría llegar a pensar lo mismo. ―¿Cómo que cosas? ―A completar tu transformación. Ya estábamos estacionados en la escuela. ya le dije a tu madre y estuvo de acuerdo que no había ningún problema.

―Los seres oscuros también van a la escuela Leah… no creas en todo lo que te rodea. [Escribir texto] . mientras se dejaba caer de manera teatral en la silla. estarán organizados por pareja… no necesitan cambiarse. Yo te aviso donde y cuando lo haremos. ―¡Idiota! –susurró. ¡Las dos rezongamos en nuestras respectivas mesas! ―Para el próximo trabajo. ―¿Y por qué tienen que seguir viniendo a la escuela? –les pregunté curiosa. A ellos también les conviene pasar desapercibidos –. Ahora mi mente y cuerpo encajaban a la perfección. Se regodeó en su victoria al ver las caras de todos quejándose. ―¡Porque de esa manera pasamos más desapercibidos! ―respondió Iris. Y como un castigo por mi naturaleza inhumana mi compañera asignada era Stephanie Hope. Los oscuros ocupando una de las mesas de mi clase. ¡Tengo mis compañeras de laboratorio! –señaló hacia la mesa que maraña y musaraña compartían. ¡Ahora deja de mirarme! Me relajé cuando llegó la hora del almuerzo. Anika no estaba en esa clase lo que significaba que mi compañera de laboratorio tenía que ser la que el profesor Montgomery nos asignara. su compañera para éste trabajo será la señorita Cooper y no hay cambios –. Las miradas seguían clavadas en esa mesa. harán pareja con el compañero que tienen a su lado–. la primera vez que me senté con los arcadios me sentía una completa extraña y fuera de lugar. Explicó el profesor. ―No siempre tendrá lo que quiere señorita Hope. ―Tenemos que ponernos de acuerdo… ―No. ―¿Qué? No… por supuesto que no profesor. Habló exasperado– y los quiero para el lunes a primera hora –. ¡Ese trabajo iba ser el más difícil! ―¿Qué me ves? –me fulminó. Esa idea si me daba escalofríos.biología fue traumática por varias razones. mordisqueando una manzana verde. la primera.

–me ordenó. el estómago se me contrajo.. ¿Pero ahora…? ―No sé cómo… –empezaba a frústrame. Mi cuerpo brillaba tanto como el de ellos. De esa forma me obligué a mí misma a alejarme de las manos de André. [Escribir texto] . Su mano seguía sosteniendo peligrosamente la mía. Interrumpió Byron con acento tosco. ―¡Vamos Leah tu puedes hacerlo! –la verdad no tenía idea de cómo hacerlo. ―Por ahora–. De nuevo Byron les ordenó a todos hacer el círculo y crear un campo de energía para evitar ser localizados. – olvídate de nosotros y piensa en tu poder… sabes que está aquí–. ¡Ya híper ventilaba! ―Cierra los ojos. ―Controla tus emociones–. y la otra aún estaba en mi pecho. Había un fuego interno que salía de las manos de André y que hacia un incendio junto con el calor de mi cuerpo. ―Vamos André . Esa noche mi cuerpo había reaccionado al cambio por sí solo. ―No puedo… Y cuando comenzaba a rendirme. Al momento que me respondía su transformación se esfumaba. Agregó Iris.Después de clases fuimos directo a la cabaña. le dejé un mensaje al teléfono de mamá para que no se preocupara. A pesar de que estábamos siendo observados sin pestañar por el resto del grupo ninguno de los dos nos inmutamos. no me acostumbraría a verlos de esa manera en toda mi vida. El cual estaba a punto de salirse― ¡libéralo! En menos de lo que canta un gallo sentí el cambio. Eran los mismos dioses de la otra noche. la mano de André se encontraba rodeando la mía.Cerremos el circulo–. ―¿Eso fue todo? –hablé exasperada. Los cerré. Su voz se volvió suave y apacible.. Colocó su mano libre en mi pecho.

―¿Lo que Anika dijo? –por un minuto me confundí.Los ojos grises de André no dijeron nada. ―¡Gracias! no hubiera podido sin tu ayuda―. ―¡Claro! –había un brillo expectante en los ojos de la chica. pero…― hacia pausas dubitativas – me disculpo contigo si de alguna manera te ofendí o… ―¡Ya detente ahí…! ¿De qué hablas? –sus largas pausas y disculpas por algo que desconocía completamente me sofocaban. Resolví sentarme en uno de los bancos fríos y duros. Eso no era lo que quería reflejar delante de mi arcadio predilecto. Su cara estaba menos severa y más suave. hasta el auto sin decir una sola palabra. Imaginé que apenas estuviéramos frente a mi casa. Pensé en decir algo más hasta que lo vi ponerse de pie. tengo algo que hablar con Leah. pero quede pasmada en la acera cuando nos habló apenas Anika y yo nos bajamos. ―Quería felicitarte por el progreso de esta noche. Me imitó.. sanas y salvas André se esfumaría como siempre y no lo vería de nuevo hasta que fuera estrictamente necesario. aparentemente incómodo. ―Leah… es decir… ¡diosa Leah! –eso había sonado estúpido hasta para él– desde que llegue aquí. Divisé el columpio con ganas de sentarme en él. al segundo recordé que hacer eso me haría ver infantil y desinteresada. Estábamos de frente. Caminaba a un paso detrás de mí. Camino cerca de mí. pero la chispa se iluminó y luego esas palabras tomaron forma en mi mente “Lo que Anika dijo” ¿Qué pudo haberle dicho Anika como para que el pobre se sintiera tan perdido? [Escribir texto] . Estuviste muy bien–. –sugerí. No pareció afectarle la sugerencia. Él nos llevaría a Anika y a mí de regreso a casa. ―Hablemos en el patio. mi única intención ha sido protegerte. No pasó desapercibida su evasiva en evitar mirarme a los ojos. ―Lo que Anika dijo… yo quería… ―me miró vacilante.. ―Anika mejor adelántate.

Me esforcé en sonar convincente. ¿Le habría contado detalle por detalle todo? ¿Desde que sentía curiosidad por el hasta que terminaba deslumbrada? ¡Ufff. [Escribir texto] . Anika… ella sí que necesitaba un enorme candado en la boca.. Y nunca lo sería. André no era la persona para mí. ¿La idea de que él me gustara o que yo le gustara a él… era tan repugnante? No quería sentirme ofendida. ―Pues… supongo que eso está bien–. me encontré parafraseando– no tienes que darle importancia a nada de lo que ella dijo… ¿sabes ? Yo no se la doy. algo me decía que era mejor cortar con mi ilusión por lo sano.. Hasta sonreí. ―Quisiera que Anika estuviera al margen de esto… no quiero que se involucre más. Seguía sin mirarme a la cara – si… tienes razón.. ―Si… si claro. Veras… esa noche hablamos de eso y…. ―¿Ah no? –habló con melancolía. volvió hablar: ―¿Podrías hacerme un favor? ―…si… ―dudé al responder.. ¿Pero cómo no sentirme de esa manera después de eso? Ni siquiera me apresuré en acompañarlo de nuevo al auto. Mi corazón dio un vuelco cuando me miró a los ojos con expresión descompuesta. para nada–. ¿Tan malo era? Es decir. ―No..! ¿Cómo explicar sin confesar? ―Ella no entendió lo que yo quise decirle… ―empecé–.¡Dios! Padre de todos… ¡Claro que sí! Era lo que Anika dijo… ¿Qué no podía mantener la boca cerrada? Ahora tenía que enfrentarlo.. Pero había prometido a André que no le mencionaría a la pelirroja nada sobre nuestra conversación. Luego de unos minutos que me parecieron una eternidad. ya sabes―.

[Escribir texto] . Había llegado demasiado lejos con mi obsesión. Tenía suerte de no haber conocido mi expresión de “te odio por boca floja” o como los humanos decimos. nos vemos a las 6 en tu casa. ―¡Stephanie! ―No tienes idea de lo difícil que fue conseguir tu número telefónico. Anika aun dormía a mi lado. La reconocí en seguida. pero más que eso para Stephanie era una manera de restregarme en la cara de que yo no era nadie – en fin… te llamo solo porque tenemos que reunirnos para hacer el trabajo de biología. la forma diferente que me miraba de todos los demás… ¡lo de la noche de sopa. “chismosa” No era que me había hecho muchas esperanzas con mi fantasía. ¿Sabías que nadie en la escuela conoce a Leah Cooper? –podría ser verdad. ―Como sea…. por el contrario mi ojos brillantes y el cabello apuntando a direcciones opuestas me recordaban la mala noche. Eran las 7 de la mañana y me llamaba un número desconocido. Había tenido muchísimas otras cosas que pensar los últimos días. ―¡Dios al fin contestas! –su voz era estridente. pero creí reconocer algunas señales de su parte. Mi teléfono celular fue el despertador.Capítulo 5 A nika ya estaba dormida cuando entre a la habitación. ―Oh si. pásame la dirección por un mensaje… y dile a tu madre que soy vegetariana. esa misma noche en la cabaña en el momento de mi transformación! Y otros pequeños momentos extraños que iba recopilando conforme pasaba tiempo con él… estaba claro que me había equivocado en todo. venia saliendo del baño impecable. lo olvidaba–. ―¿En mi casa? ―Sí. no parecía que hacía solo unos minutos se hubiera levantado. Al girarme Anika ya no estaba a mi lado.

Ellos no me harían eso a mí. esta noche vendrá una compañera de clases y estaremos muy ocupadas con el trabajo de biología… sabes que no me conformo con el Internet–.La Arcadia se fue al minuto que entre a la ducha… cuando le pregunté a mi madre respondió que solo había dicho que debía encargarse de un asunto pero que estaría de regreso para la tarde. no era tan cierto. ―¿A dónde vas? –me preguntó al pedirle la llave del auto. ―Solo me tomara un par de horas como mucho… ―esperaba que un par de horas para enfrentarme a cuatro arcadios fueran suficientes. yo era una arcadia tanto como ellos aunque me costara admitirlo y merecía explicaciones. había movimiento fuera… mucho movimiento. Hasta ese momento no me había fijado demasiado en el auto. pero me di cuenta que sencillamente yo no necesitaba ninguna. André venia saliendo de la cabaña con una mochilas y algunas bolsas. Yo debía estar ahí. Se iban. Luego Iris y Anika me estudiaron con pesar. pero no tardes demasiado… voy a necesitarlo más tarde. ―De acuerdo. [Escribir texto] . El deportivo blanco estaba estacionado más cerca de la cabaña que en el sendero como casi siempre. ―¿A dónde van? –mi enojo se reflejaba con cada palabra. Anika podía ver el presente a través de los ojos de otras personas con las que creara un vínculo. ―¡Leah…! ¿Qué estás haciendo aquí? –ignoré la pregunta de Anika. ―Tengo que ir a la biblioteca. Byron fue el primero en percatarse de mi presencia. al menos eso era lo que había entendido de su explicación. hoy organizare un evento de caridad y estaré parte de la tarde y toda la noche fuera. Pensaba en una excusa bastante buena para justificar mi aparición en la cabaña sin previo aviso. y si salió con tanta urgencia de casa fue por algo que descubrió y que no quiso decirme. Lo del Internet era relativamente cierto. traía la capota abierta y ya habían depositado algunas cosas ahí. Odiaba suponer cosas. No estaba de humor. No. El resto.

¡Lástima que me haya equivocado contigo! ― ¡Leah…! –su rostro ahora revelaba pronunciadas arrugas en su frente. conforme las imagines en mi mente de las expresiones que cada uno tenía al momento de revelarme iban reapareciendo. mientras más retirados estemos de los humanos más sospecharan de nosotros–. [Escribir texto] . ―Creía que yo formaba parte de algo por primera vez…―los sollozos amenazaban con avergonzarme todavía más― ¡Y mira! Sigo excluida. ya este lugar no es seguro –. Tenía sentido. Ocupar mi mente en algo que no tuviera que ver con extraterrestre y seres oscuros ahora me parecía la mejor de las ideas. esto ahora también es importante para mí. ―Los oscuros estuvieron merodeando la cabaña anoche. Habló Byron– nos vamos a otro lugar. o lo era. ―¿Pero… a dónde? ―Iris y André estuvieron buscando un lugar más seguro toda la mañana… iremos a una residencia más cercana al centro. sentía las manos tiesas al volante. Solo tenía que ir directo a la sección del sexto año y buscar el libro. ―¡No! –lo detuve con la mano evitando que diera un paso más. De la misma manera me iba a ver yo. ―Apenas resolviéramos las cosas… ―la respuesta me disgustó más de lo que creí. La cabeza y el pecho me dolían de tanto contener el llanto. ―¿Y cuándo pensabas decírmelo Anika? – mi voz se alteró súbitamente. Unos cuantos chicos se paseaban por los pasillos sin mostrar mucho interés en lo que buscaba. La furia crecía dentro de mí. La biblioteca era mi mejor opción por el momento. Estaba casi vacía.―¡Tenemos que irnos de aquí! Ya nos rastrearon… ―contestó André. Byron hizo ademán de acercarse. Pero las amigas son sinceras la una con la otra. Todavía era temprano y llegar a casa antes de lo predicho y sin libros sin duda era darle razones a mi madre para hacer preguntas que no tenía ni las ganas ni el humor para responderlas. Pensaba que éramos amigas Anika.

alto. tenía que ser un forastero. Le respondí de la misma manera mientras le pasaba el libro―¿Biología? –me dio una media sonrisa divertida. La camarera le guiñó un ojo a mi acompañante cuando depositó el café en la mesa. No fue buena idea lo de respirar profundo… los lib ros tenían un desagradable olor a viejo y… chamuscado que me provocaba nauseas. ―¿Ves? Soy bastante malo en esto… ¿podría invitarte un café? Así me darías la oportunidad de enmendar un poco mi primera impresión. solo cuando me toman desprevenido como lo hiciste tú. ―¡Ese libro que tienes en la mano es el que estoy buscando! –la voz lírica provenía de un chico con aspecto australiano. [Escribir texto] . es un cambio muy radical –. Era la primera vez que lo veía en la Isla. Sus ojos color caramelo bañados en miel me miraron abruptos. ―¡Disculpa mi fracasado intento de mostrarme como un casanova! No suelo hacerlo todo el tiempo. ―Lo sigues haciendo–. ―¿No era el libro que estabas buscando? ―¡La verdad no! ―hablaba sin importancia– quería tener una excusa para poder acercarme a ti y presentarme–. Para entonces ya estábamos sentados dentro del café Shoppe. le devolvió el gesto con una devastadora sonrisa. y uno bastante apuesto. traía la cabeza rapada.Respiraba profundo cada cinco segundos para canalizar mi furia. No recordaba una sola vez que un chico haya flirteado conmigo e indudablemente éste chico lo estaba haciendo. su piel era bronceada por lo que descarté que fuera un australiano. ―¿Qué te trajo a esta I sla…? digo. vengo de New York… Brooklyn para ser más específico. y me hipnotizaba esa mirada salvaje pero sexy. ―Me gustaría. Sentí la sangre correr por mis mejillas. Me regaló otra sonrisa misteriosa. Le recalqué. ―Por cierto mi nombre es Bryce. la idea del café es tentadora –. La idea de engañar a mi mente enfocándome en otro chico que no fuera André era la tentadora. Su media sonrisa era tentativa. Bryce era bastante coqueto.

Admití finalmente. ―Contesta no hay problema. Sabía que bromeaba. Algo en el ambiente no me gustaba. Lo escuché gritar un “bien. al parecer una tormenta visitaría muy pronto a la Isla… el cielo se oscureció en seguida. Sonrío entendiendo mi asombro– pero lo haré si decido quedarme aquí. Lo siento. De nuevo se dirigió hacia mí. ―¿Ya terminaste la escuela? –físicamente no aparentaba más de 20 años. no parecía medio día…. el cielo estaba enn egrecido. Intenté conducir más rápido para evitar que la tormenta me alcanzara antes de llegar a casa. y una lluvia repentina no era un buen presagio. me ponía nerviosa –. Mi teléfono sonó en mi bolsillo. nos veremos pronto” Las nubes comenzaban a dispersarse. Tomaba un sorbo de café– bien. ―Aun no lo has decidido… ―no fue una pregunta.―No me has dicho tu nombre todavía. [Escribir texto] . Supongo que el tiempo de estancia depende de mí desempeño–. ―Tengo que irme… mi madre necesita su auto…―señalé la carcacha que esta estacionada justo al frente―¡Gracias por el café! –dije mientras corría hacia la salida. lo que me trajo aquí. Iba a preguntarle a que venía su trabajo pero no quise parecer entrometida. ―No. aunque un leve aticismo se reflejaba en su sonrisa. ―mmm… Leah– a pesar del que chico no me quitaba el aliento ni me turbaba tanto como André. te diré. tú también me tomaste desprevenida…. ahora que se tu nombre. ―No–. me había tardado lo suficiente como para que mamá exigiera su auto de vuelta. Apenas entre a la casa calentita me sentí segura. La que estaba en problemas era yo. No suelo dar información confidencial a extraños–. ―Debo contestar…― era mi madre. éste no ha sido uno de mis mejores días –. Fue el trabajo. ―Con frecuencia tengo días como esos… te entiendo–. Las gotas comenzaron a caer apenas me estacioné frente a la casa.

Si es que no le tenía miedo al agua y pensaba que su rubio cabello podría desteñirse. Vestía unos sencillos Jeans y unas sandalias bajas. cuando me asomé por la ventana. Murmuré en voz baja. hagamos esto rápido –. eso podría significar su ausencia en casa esa noche. Ella me propinó una mirada mundana. Se instaló en el sofá. espero que a tú amiga le guste” posdata: “Están en el horno” Habían dos cosas efectivamente malas en esa nota: Una. ―Bien. ―¿Qué? –había logrado oír algo. y dejar de recordar la arrebatadora sonrisa de Bryce. mi demostración de niña malcriada esa mañana en definitiva afectaría mi relación con ella. La nota solo sirvió para recordarme que en pocos minutos la porrista estaría en casa. No era la Stephanie que acostumbraba a ver en la escuela. El olor a lluvia me llegó más fuerte. Eso solo en las peores pesadillas de cualquiera de las dos. El timbre sonaba de manera alarmante. filete de cerdo. pasa rápido–. Más de una vez me vi en la obligación de controlar mis impulsos y no pensar demasiado en los arcadios. Me divertí solo con pensarlo. ―Totalmente de acuerdo –. No pude evitar pensar en Anika mientras bajaba a la cocina. las cataratas caían golpeando mi ventana haciendo un sonido bastante aterrador. podría empujarla y hacerlo parecer un accidente. Ni siquiera tenía a mamá en la casa para acurrucarme con ella en su habitación. ―Vamos. ―¿En serio? ¿Cuánto tiempo pensabas mantenerme ahí parada? –un charco tentador se encontraba detrás de ella. [Escribir texto] . Dos. Stephanie era vegetariana.Me encerré en mi habitación adelantando unos apuntes para el trabajo y así cuando Stephanie llegara solo tendríamos que ir directo al grano y no la tendría toda la noche parloteando. ¿Cómo le explicaría eso a mamá? La nota pegada en el refrigerador decía: “Filete de cerdo y cacahuates al horno. Me pase casi toda la tarde metida en el meollo del trabajo. la palabra “amiga”.

Sabía exactamente donde estaban guardadas las velas. cuando comenzó a fallar la electricidad. Su chillona voz hizo eco en toda la sala – te acompaño… ya tengo los pies entumecidos. Los pelos se me pusieron de punta.. pero se esforzaba en el informe tanto como yo. ―Deja de mirarme y trabaja más–. Stephanie había estado detrás de mí murmurando unos cuantos “maldición” y “mierda” las velas estaban ya pequeñitas no durarían demasiado. quiero estirarlos un poco–. ¿Las velas no olían generalmente a cera? Estas velas eran la excepción. gracias a Dios que todo estaba oscuro y no podía ver claramente mi expresión divertida. Pero no iba admitirlo. Había pensado que Stephanie era solo maquillaje y tinte rubio. en un rincón de los gabinetes de la alacena. ―¡Genial! –farfulló irritada. ―¡No!–. [Escribir texto] .―Nada. ―Descuida. ¿Sería por lo usadas? Mientras buscaba la caja de cerillos en el mismo gabinete un relámpago destelló alumbrando por unos segundos todo el lugar y haciendo evidente la presencia de una tercera persona. Discutía todas mis ideas y aportes pero al final terminaba por agregarlas. Me reí por lo bajo. La niña estaba asustada. olían a quemado como si ya estuvieran encendidas. Me lo repetía hasta el cansancio. voy por unas velas. Me había cachado en mi embelesamiento. Faltaban algunas correcciones para dar por terminado el borrador que yo luego pasaría en limpio por computadora. Iré a buscar los apuntes a la habitación. Viéndola sumergida en el borrador me preguntaba: ¿Qué era lo que a Stephanie Hope la hacía ser tan insolente? Todo en la vida tenía un ¿Por qué? Y Stephanie no podía ser la excepción. eso irritaría a Stephanie. sus apuntes no eran muy extensos pero todos acertados. ―¿Entonces qué haces allí parada? –lo mejor era ignorarla.

―No–. Ya no había nadie frente a nosotras – tal vez fue el reflejo de alguien en la calle. Hablaba bajito– era una persona. quizás sea lo mejor–. solo la luz mortecina de la vela reflejaba su figura. ―¿Qué era eso? –Stephanie seguía detrás de mí pero con una expresión de espanto. ―¿Tú también los viste? –ella asintió. Pero no se quedaría a debatirlo por ahora.¿Sería Anika que finalmente decidió obviar mi actitud idiota y volver a casa? El alivio me duró poco. Anika no se plantaría en frente de mí sin decir una palabra. ―¡Está cerrada con llave! Ábrela ya–. Algo me decía que si era lo mejor. Señaló el lugar exacto. Estaba petrificada. La voz era profunda y misteriosa. Yo estaba tan perdida como ella. Otro relámpago destelló. era el mismo sujeto de la otra noche… ¡esa voz! sabía que la había escuchado en alguna parte. No era Anika. Ella se caracterizaba por hablar de más. Stephanie temblaba a mi lado. [Escribir texto] . Las manos me temblaban y el pulso se me aceleró. ¿Pero dónde? ―¿Qué es lo que quieres? –seguía sin poder verle el rostro. eso era indiscutible. ―¿Buscan ésta llave? – habló por fin. yo la vi… estaba justo ahí–. Las manos de Stephanie se aferraron con fiereza a mi brazo cuando la figura que anteriormente habíamos vislumbrado en la cocina ahora estaba sentada en el sofá como si nuestro factor miedo fuera algo exagerado. ¿Dónde estaba la Stephanie Hope que le gustaba humillar a todo el mundo y aparentar ser una roca inquebrantable? Encendí la vela lo más rápido que pude y me dirigí hacia la sala. Lo intenté― ¿Qué pasa? ¿Por qué no abre? ¿Dónde está la llave? –preguntó al darse cuenta que mi cara no reflejaba precisamente todas las respuestas. ―Será mejor que me valla… ―arguyó. ―Sí. Ella lo tomó como un desplante a su divina presencia.

… ―caminaba de un lado a otro con suma confianza. El sujeto movió levemente la cabeza hacia ella. Esta vez no se molestó en rezongar– ¿Eres uno de ellos cierto? Uno de los oscuros –. ―Entonces si ya sabes eso… sabes también que pueden mentir… ¿L o sabes verdad? –tartamudeé intentando contrariarlo. Al parecer no son tan mentirosos como piensas–. Stephanie comenzó a temblar. sabía que ellos podían mentir. y aunque lo hayan hecho para protegerme o protegerse ellos mimos. Intenté demostrar que sabía más de lo que ellos podrían suponer. con esa chica―. ―¡Entonces si lo conoces…! ¿Por qué no me dejan salir y arreglan las cosas entre ustedes? ―¡Cállate! –gritamos los dos al unísono. etc. parecía contener hasta el aliento. Estaba muerta de miedo pero era mejor actuar con valentía o de lo contrario eso le daría más poder. Me atreví a confrontarlo. pero él tenía razón.―¿Lo conoces? –susurró Stephanie. Me mantuve firme. que jugamos sucio. dijo en tono burlón– pero es como estar sola. Ella se pegó a la puerta mucho más amedrentada que antes. no te han dicho toda la verdad… ¿Sabías que mientras estén aquí en la tierra son tan humanos cómo tú y cómo yo? ―Sí. ―¿Así que eso fue lo que ellos te dijeron? –hablaba con una diversión retorcida– que somos malos. ―La vez pasada no sabía que tenías contigo artillería pesada―. que quebrantamos las reglas.. ―Pues no tendrán lo que buscan… sé que no saben jugar limpio―. ya que no es arcadia y tú… tú eres más que eso. la [Escribir texto] . Las piernas querían doblarse. etc. ¿Se refería a Anika? ―pero hoy estás sola… bueno. Mientras lo hacía podía imaginar cómo volteaba los ojos cada vez que hablaba– cariño. y etc. lo habían hecho unas cuantas veces.. ―¡Bingo! –dijo sin emoción. ―¿De qué habla éste tipo? ―Mejor cállate Stephanie y quédate donde estas –.

―¿Ah sí? –se tornó insatisfecho por mi respuesta―. A pesar de lo cerca que estaba no podía distinguirlo con facilidad. Para el próximo pestañeo. ―¡Pues valla manera! –rechiné los dientes conteniendo las groserías que se aglomeraban en mi garganta. ―¿Stephanie? Steph… ¿M e oyes? No terminaba de hacerla volver a la tierra cuando los cuatro arcadios aparecieron en todo su esplendor. Brillantes. No pude evitar soltar un jadeo. magníficos y poderosos. y por parte de ellos… ¿Por qué te da tanto miedo escuchar la mía? ―Por qué ellos no me han amenazado ni intentaron matarme como lo hiciste tú. hermosos. ―¿Te refieres a ese pequeño momento incomodo? ¡Vamos! –Seguía divertido– tu no querías escucharme y tenía que hacerte entender de alguna manera. –me había ganado unos cuantos puntos con esa. Interpreto mi silencio. [Escribir texto] . Stephanie seguía de pie junto a la puerta.verdad era que seguía siendo una mentira – eso responde a mi pregunta–. danos un poco de crédito–. No se movía. solo sus ojos gatunos brillaban tenuemente. En un abrir y cerrar de ojos su figura alta estaba en frente de mí. Tenía la mirada vacía y vidriosa. ―¿Por qué no me das una oportunidad? ―No confío en ti…― dije con voz débil a causa del pánico. ―No seas tan dura con nosotros Leah. La tomé temblorosa. Hasta donde yo sé solo has escuchado una sola versión. La llave estaba en el piso. Había entrado en un estado de Shock. Pensé. el oscuro había desaparecido. ―Son muy diferente a ustedes… ―no podía dejarlo vencerme. Ni en broma. Suspiró satisfecho.

Todos me dieron una mirada febril. ―Si hubiera querido hacerlo… ese era el momento oportuno. ―¿Lograste verlo? – negué. ―Me pregunto… ¿Por qué no te llevó a la fuerza? –cambió su expresión a confusión. André se encargó de inspeccionar la zona de pies a cabeza. ―Era uno de ellos… ¿Segura que estás bien? –ya estaba a mi lado estudiándome con esa mirada profunda y analítica. que parecían eternos. y sin embargo. ―Si… solo fueron unos minutos. estaba sola y obviamente sabe que no soy una experta en la materia arcadia. ¡No podía medir con palabras la emoción que me embargó al verla! La había extrañado más de la cuenta.Capítulo 6 o primero que hice fue correr al encuentro de Anika. ―Creó… que no pensaba hacerlo. no lo hizo. Parecía muerta en el sofá. Pero cada diez segundos me miraba precavido. Byron corrió al encuentro de Stephanie quien ahora completamente desmayada. Para cuando miré el angelical y afectuoso rostro de Anika sus expresiones eran totalmente humanas. [Escribir texto] . estaba L ―¿Cómo te encuentras?–asentí ante la pregunta de Anika– lo siento tanto Leah… llegue demasiado tarde–. ―Está bien. Por su cara deduje que el remordimiento de conciencia era demasiado. Típica de Anika cuando no encontraba una respuesta inmediata. las transformaciones de todos se habían ido. lo importante es que están aquí. ―Pero era el mismo de la otra noche.

―No significa que no piensen hacerlo, eso quiere decir que tienen algo en mente–. Dijo Byron que aún seguía al lado del cuerpo inerte de Stephanie. ―¿Qué te dijo? ¿De que hablaron? –André había perdido por completo su máscara imperturbable. ―Solo dijo mentiras… ¡tranquilos! No le creí una sola palabra. ―No van a darse por vencidos. Lo intentaran de nuevo–. Esta vez Iris se había agregado a la conversación. ―No les tengo miedo–. Dije sin vacilación, me sorprendí de lo estable que sonaba mi voz. ―¡Por Dios santo Leah! –la mandíbula de André estaba tensa conteniendo una furia devastadora– deja de actuar como una niñita, eres inmadura y egoísta además de irracional… acabas de averiguar por ti misma que no puedes estar sola un día sin que corras peligro. ―André, lo siento yo… ―las venas me ardían debajo de la ropa. Podía soportar que Anika me mirara ceñuda, que Byron siempre desaprobara todas mis decisiones y que Iris siempre sintiera lastima por mí; pero ver la decepción dibujada de mala gana en aquel matiz celestial era doloroso y humillante. De él no iba a poder soportarlo. ―No tiene caso lo que sientas ahora–. No le importó que los demás lo estuvieran viendo como un humano cualquiera que se deja llevar con facilidad por sus emociones. Le importó tan poco que cuando cruzó la puerta de la cocina, solo nos dejó el eco de un enorme “maldición”… sino lo hubiera presenciado yo misma, definitivamente no lo hubiera creído. ―El solo párese estar… ―Anika buscaba la palabra correcta. ―Enojado –. Respondió Iris–. Él está enojado. Eso me hizo recordar las palabras de aquel ser oscuro… “¿Sabías que mientras estén aquí en la tierra son tan humanos cómo tú y cómo yo?” ―¿Quién es ella? –Byron finalmente hizo la pregunta. ―Mi compañera de laboratorio–. Dije sin el menor interés. ―¿Ella lo presencio todo cierto? –ahora veía el punto. Eso no era nada bueno.
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En efecto Stephanie había presenciado absolutamente todo. Motivo por el cual ahora estaba tirada en el sofá con la boca medio abierta. ―Tienes que hacerlo. ―¿Qué? –pregunté fuera de base. ―Ya sabes… usar tu don… tienes que borrarle la memoria, esta chica ordinaria no puede saber nada de lo que paso aquí esta noche –. El punto era; ¿Cómo hacerlo? Nunca lo había intentado y las veces que había sucedido no habían sido por decisión propia. ―Byron, nunca lo he hecho…― me acobardé. ―Ahora es el momento de intentarlo―. El parecía seguro de mi capacidad. Yo no estaba tan segura de nada – coloca tus manos en los costados de su cabeza… ―las manos me temblaban–. Está bien, sé que puedes hacerlo–. Sonrío para infundirme ánimos. Iris y Anika me miraban especulativas. ―¿Primero tengo que transformarme o…? ―No es necesario, eres la diosa de las mentes, mitad humana mitad arcadia, una de las ventajas que tienes es que puedes emplear tus dones sin necesidad de una transformación completa. Lo has hecho antes, puedes hacerlo ahora. ―Bien…― obedecí–. Lo haré. Mis manos temblaban en su posición, pero sabía que debía hacerlo, o de lo contrario los arcadios corríamos un serio peligro de ser descubiertos. Stephanie no se caracterizaba por ser precisamente muy compresible, y como confidente… bueno, era mejor no arriesgarse; yo no la conocía, y a decir verdad nadie la conocía con certeza. La energía fluía por mi cuerpo como las olas al viento… de mis manos comenzó a salir un resplandor débil…, mi cuerpo se sentía de alguna manera impropio; como si estuviera habitando en el por primera vez. Me concentré más en la mente de Stephanie que en la mía, me tomó unos segundos penetrar aquella mente tan banal, miles de imágenes corrían de un lado a otro; era como ver en una pantalla grande y a todo color, pero todo junto, nada en orden. Algo dentro de mi decía que necesitaba enfocarme…, me tomó otro par de minutos encontrar lo
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que finalmente buscaba, después de ver mil y una vez los recuerdos de Stephanie sobre su último día de spa, el hermoso cabello de Preston… hasta que finalmente ahí estaba yo, seguido de un montón de veces en la que Stephanie se imaginaba como me ahorcaba frente a toda la escuela producto de su envidiosa existencia. Los ojos del oscuro me impactaron en sus recuerdos de la misma manera que lo hicieron la primera vez que lo vi… no sabía hasta qué punto Stephanie se había asustado, pero ahora que veía estas imágenes previamente desde su cabeza, pude sentir el miedo aterrador que sintió en es e momento…, busqué más atrás, hasta encontrarme con la línea del primer momento que llegó a casa, no era necesario borrar todo el recuerdo, era suficiente ejercer el efecto mariposa desde que ocurrió el apagón. Necesité mi máxima energía para ir opacando todo el recuerdo, poco a poco su cerebro iba rechazando las imágenes y volviéndolas más borrosas hasta quedar eliminado todo rastro de su encuentro con el oscuro y mis amigos arcadios. Stephanie volvió en si con un jadeo nervioso, la luz artificial parpadeó de regreso y yo… estaba tan débil que tuve que sostenerme del sofá para no caerme. ―Estuviste excelente―. Me dijo Byron en un susurro. André había regresado, estaba recostado al mesón de la cocina mirando con expresión ausente. ―¿Qué pasó?... –Stephanie miraba a su alrededor posiblemente preguntándose… ¿Cómo demonios había terminado recostada en ese sofá con cuatro chicos que no dejaban de mirarla estupefactos? Yo sabía que ellos estaban a la perspectiva de lo que Stephanie Hope podría seguir recordando en caso de que mi poder no hubiera sido efectuado correctamente. ―Te desmayaste… creo que te asustaste mucho cuando hubo el apagón–. Estaba fluyendo bastante bien la pequeña mentirita. Y digo mentirita porque algo había de cierto en eso, de verdad parecía tenerle miedo a la oscuridad y efectivamente se había desmayado. Ella no parecía muy convencida de lo que escuchaba salir de mis labios ―¿No lo recuerdas? –todos nos concentramos en estudiar sus expresiones. Este era el momento de averiguar si había funcionado.
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solo cuando perdió de vista a Byron pudo recordar como respirar. si estaba un poco asustada. Stephanie parecía no haber notado la presencia de Byron hasta ese momento. Iris se plantó a su lado. pero sabía que Byron tenía razón. ―Al parecer no recuerda absolutamente nada de la aparición del oscuro. yo tampoco creo que lo recuerde. ―De todas maneras no podemos perderla de vista. ―No… la verdad. [Escribir texto] . Había entrado en una nueva etapa de Shock. ―¿Te sientes bien? –le preguntó Byron al verla en su estado catatónico. ―Nosotros acabamos de llegar―. Por supuesto que yo si las entendía. tu amiga es bastante transparente―. las experimentaba con frecuencia cada vez que veía al supremo André a los ojos. ―Sí. ―Ella está completamente bien–. quizás eso la haga sentir mejor. su cara se congeló en las hermosas facciones del arcadio. Él no podía comprender porque sus expresiones se debatían entre sonreír o llorar. hay que ir muy de cerca con ella. pero esta vez de encantamiento. ―Iris tráele un poco de agua natural. Al menos hasta que nos aseguremos de que no recuerda absolutamente nada–. No me parecía la mejor de las ideas. Dijo en tono capcioso– no creo que oculte nada. pero solo un poco―.Parecía que todos habíamos contenido el aliento hasta ese momento. Admitió avergonzada–… ¿Ustedes cuando llegaron aquí? No recuerdo haberlos visto antes. Le di mí visto bueno a la sugerencia y antes de volver a entrar hablo: ―¿Te encuentras débil? ―Un poco. Le respondió Byron. Le dije yo al ver que Stephanie no volvía en sí. Stephanie no le quitó la mirada de encima incluso cuando el rubio se puso de pie y me hizo señas para que saliéramos afuera.

¿Por qué no decir solo: “no tiene caso que lo sientas ahora”? había una diferencia. Luego de agradecería por no odiarme y seguir a mi lado. Byron ignoraba por completo la actitud de Stephanie. Stephanie se movió incomoda en el sofá apenas vio a Byron entrar de nuevo a la habitación. Eso ya el me lo había aclarado. ―¿Qué…. Iris y Anika. André tenía razón cuando me llamó inmadura.? ¿André no te lo había dicho? – negué–. [Escribir texto] . ―¿Mi sanador? –fue lo único a lo que preste el cien por ciento de mi atención de todo lo que dijo. No compartía los mismos sentimientos por mí. la sonrisa nerviosa y congelada de la rubia lo desconcertaba. Pero no tenía demasiadas ganas de profundizar en el asunto. No todo debía girar a mi alrededor. esto también los afectaba a ellos y a su hogar…. tu ve tranquila. ¿Eso significaba que André y yo nos quedaríamos solos… los dos… en mi casa? ¿Acaso querían provocarme un infarto? La cara de Stephanie desbordaba felicidad. deja que te acompañemos a casa! –Stephanie saltó del sofá como si alguien la hubiese electrocutado–. podrías hablar con él sobre eso.―Deberás subir a tu habitación con André. yo iré en el auto con Stephanie–. aunque no estaba muy convencida de que todo su frustración se debiera a esas razones. Bueno. yo me encargaré de la chica. ―¡Ya es tarde. especulé demasiado en sus palabras cuando dijo: “no tiene caso lo que sientas ahora”. ―Nos vemos el lunes en la escuela Leah―¿Estaba viendo bien…? ¿Stephanie Hope acababa de sonreírme? ―¿Uh? Si… Antes de salir Anika me sonrío con los ojos. procuraba no prestarle demasiada atención. ustedes sígannos. El parecía sorprendido de mi propio asombro. era seguir dándome falsas esperanzas creyendo que las razones reales eran la preocupación y el cariño que deseaba que André sintiera por mí. él es tu sanador… te podrá suministrar un poco de la energías que perdiste al ejercer tu poder sobre la chica.

Lo guíe tímidamente hacía mi habitación. ―Como prefieras…―se sorprendió de mi tono al escucharme hablar. ―Mmm… sí–. se intimido en seguida. Lo hice. ―No. destilaba sequedad―tenemos que darnos prisa con esto… ¿Tengo que acostarme. Me limité a contestar. Se sentó a mi lado en la cama. ―No lo hizo―. Era la primera vez que un chico entraba a mi habitación. [Escribir texto] . Lo deje pasar. sentarme o algo? –era pedante con cada palabra. pero contaba como uno si solo me basaba en las características físicas. Su expresión era tan indefensa y su voz tan dulce. ―¡Así que eres mis sanador! –no tenía caso seguir aplazando los momentos incómodos. Me moví un poco nerviosa. ―Mi mamá llegara en cualquier momento―. ―¿Ya? ¿Tan rápido? –no me sentía diferente. Me estaba cansando de fingir que me sentía completamente bien hablando con él después de su confesión en la cocina y de lo distante que se había vuelto después de la incómoda conversación en el patio. pero para mí eso contaba como una mala excusa. ―¡Abre los ojos Leah!― ¿Por qué temblaba cada vez que lo escuchaba pronunciar mi nombre? Como destetaba que tuviera ese poder sobre mí. de igual manera la tensión en el ambiente jamás iba a desaparecer. claramente estaba que André no era un chico cualquiera. No era un secreto para nadie lo boca suelta que la chica podía llegar a ser. Me tumbé de mala gana en la cama cerrando los ojos para no perder la decencia si llegaba ver de cerca esos delirantes diamantes. había estado muy callado y meditabundo. Casi suspiré. aun no lo he hecho–. Lo saqué de su estado ausente― ¿Quién te lo dijo? ―Byron… ¿Por qué nunca me lo mencionaste? ―Imaginé que Anika te lo mencionaría –.

―¿A qué te refieres con eso? ―A lo obvio–. ―¿Y qué es lo obvio? ¿En serio tenía que revivir toda la escena de la noche que me rebotó? ―Bueno… ese día que hablamos sobre. Le habría perdonado cualquier cosa en ese momento. Créeme entiendo completamente el hecho de que seas un arcadio sin esos sentimientos. ―Primero tengo que disculparme contigo. fui muy inmadura al creer que me las podía arreglar sola… yo también quería disculparme contigo por haberme portado de esa manera. Mucho menos contigo que eres mi diosa… y. La verdad no estaba muy consiente en ese momento. no te culpo… ―¿Tu sientes algo por mí? –tenía que haber una explicación para que el hermoso André me mirara como si todo lo que estuviera saliendo de mis labios fuera completamente nuevo para él. Sobre mis sentimientos hacia ti… y tú… bueno. quiero pedir tu perdón… ¿Me perdonas? –creí haber dicho que si porque sus labios se doblaron maravillosamente en una sonrisa. ―¡Anika… ¡ –me sentía estúpida explicando todo aquello―¿Qué eso no fue lo que Anika te dijo la vez que hablaste conmigo en el patio? [Escribir texto] . no debí comportarme de esa manera…―.―¿Por qué?– ya no me escuchaba tan hostil como deseaba. fue imposible fingir que lo odiaba después de eso. Si es cierto. los tiempos se me fueron apenas vi sus ojos suplicantes. no sentías lo mismo. sé que para ti es mucho más importante el bienestar de todos…―sus dedo ahora se encontraba en mis labios callándolos en seco. Dije sin comprender su extraña reacción. ―¡Diste en el clavo con algunas de esas cosas! –el negó apenado–. ya sabes…―se me trababa la lengua cuando tenía que humillarle de nuevo al hablar de mis no correspondidos sentimientos–. El seguía ensimismado. podía respirar su sinceridad con cada palabra –. En efecto su expresión se abstrajo eliminando todo rastro de una anterior sonrisa.

por eso tenía que decírtelo yo mismo esa noche y esperar que me perdonaras por tener esos sentimientos. para ella eran solo especulaciones…― intentó sonreír– a la Anika que conozco no se le ocurriría hacer preguntas sobre mis emociones por sí sola. está demasiado concentrada en experimentar las suyas. puedes decirme que era lo que ibas a decir esa noche antes de que te interrumpiera–. ―Ese día Anika si habló conmigo…―me dio una media sonrisa como afirmando una pequeña parte de lo que dije–. creí que te referías a lo que sentía por ti–. Una rotunda respuesta que hizo que el mundo se me pusiera chiquito. Pero… no mencionó esa parte―. Verlo me dio ánimos para proferir un “sí” muy bajito. Carraspeo nervioso. protegerte para mi más que una obligación es un deber. Me miró suplicante– ¡lo siento! esto es tan humano. que me avergüenza. deseaba y deseo protegerte. ―¡No lo hagas! –me controlé para no abalanzarme contra él y besarlo–. Así que de inmediato supuse que tú estabas detrás de todo eso… ¡ me preguntaba… ¿Por qué el interés? –miraba hacia el techo de mi habitación como si de esa manera encontraría la respuesta– entonces me asusté… no sabía cómo reaccionar después contigo… iba a ser imposible ocultarte mis vacilaciones cada vez que te viera ―. [Escribir texto] . colorada de la cabeza a los pies. Pero ahora no comprendía… ¿Qué era lo que André realmente estaba intentando decirme esa noche? ―Ahora que lo sabes. avergonzada hasta la medula y a punto de sufrir un colapso emocional cuando contemplé el rostro de André contorsionándose hasta volverse en una arrebatadora sonrisa― ¿Entonces… es cierto lo que dices? –seguía sonriendo. Era la primera vez que lo veía dudar de esa forma– vino a mí y me interrogó sobre ti.―No–. su voz se quebró. desde que te vi por primera vez en esa cafetería no he podido dejar de pensar en ti un solo segundo…. Era como si lo que estaba a punto de decirme era muy difícil de explicar. Te detuve porque tenía miedo de escuchar lo que no quería. Sus bellas facciones se endurecieron de nuevo. Leah. entonces tú me detuviste y empezaste hablar y a decir que eso no te importaba. no podía escuchar con claridad casi nada por culpa del golpeteo de mi corazón–.

y cuando subiste al auto. Aunque no podía estar segura de si esa inocencia era real o fingida.. Al cerrar mis ojos sentí como sus manos se posaban en mi pecho. Admití. A este punto ya me sentía completamente libre de expresar mis sentimientos. el corazón latía ruidoso y me hacía respirar con dificultad. ―También lo es para mí–.. ―Simplemente nadie lo comprendería. este no es ni remotamente posible en cualquiera de los dos mundos para nosotros. ―Vamos. Él se limitó a sonreír con agrado. además de ser tu sanador…. ―¿Te sientes mejor? –al ver que me incorporaba se apresuró en preguntar. aun no sé cómo explicar cómo me siento cuando estoy cerca de ti… el día que te vi con ese hermoso vestido floreado. Las efervescentes figuras de los tres arcadios restantes estaban de pie junto a la puerta sonriéndonos. me deslumbraste. Había un evidente doble sentido en mis palabras que André notó tan pronto las dejé salir. Estaba más que dispuesta a obedecer sus órdenes. Me sentí renovada en cuestiones de segundos. pero estaba demasiado ocupado pensando en lo que había sucedido entre [Escribir texto] . ―¿Por qué no? –descubrí que estaba molesta. Ahora que sabía que André también tenía sentimientos por mi nada ni nadie me haría cambiar de idea en que lo nuestro fuera posible. ―después de todo el vestido si había funcionado― todo esto es absolutamente nuevo para mí. sabía que eso era importante para él. Era muy vergonzoso saber que André ahora sabía cuál era el motivo de que mi cuerpo reaccionara de esa manera en su presencia. a Iris nunca se le escapaba nada y el don de Anika con facilidad le pudo haber mostrado lo que acababa de pasar en esa habitación. Byron me obligó a que le contara de nuevo todo lo que había pasado en presencia del oscuro. inocentes de lo que había pasado esa noche entre André y yo. ni siquiera yo lo comprendo del todo. recuéstate ―. ―Si… mucho mejor–. me vi tentado a tocarte.―Pero soy un Arcadio Leah.

Ellos se rieron con más ganas. Tendrían que pasar muchos años para eso. podríamos pasar muchos años luciendo como de 17 aunque tengamos 30 ―¿Ustedes tienen 30? –la boca se me abrió involuntariamente. ―¿Muchísimo tiempo? ―En arcadia no transcurre el tiempo de la misma manera que aquí en la tierra. quizás unos 20 o 22 pero aun no llegamos a edad adulta en arcadia. hablo André integrándose por primera vez a la conversación.André y yo. era bastante rápido… mucho más rápido que ustedes…―los tres se quedaron pensativos. pero no más de eso. De nuevo todos lo miraron estupefactos. que ahora ese percance me parecía algo totalmente fuera de lugar. [Escribir texto] . ¡Se preguntaban en qué momento había cambiado su humor negro! – envejecemos… pero no tan rápido como los humanos. Prosiguió Byron. ―Por su voz grave pero juvenil diría que unos 20. ―Bueno. ―¿Nunca mencionó su nombre…? ―No que recuerde… ―¿Algo más? –insistió. ¿Cuántas cosas más ignoraba sobre ellos? ―¿Quiere decir que ustedes no envejecen? ―Claro que si―. ―No. ―Debió haber sido algún tipo de guerrero en Arcadia… pero no recuerdo uno que se haya vuelto a los oscuros en muchísimo tiempo –. ¿Cuántos años terrenales aparentaba el chico? ¿Podrías calcularlo? ―lo pensé un minuto. De momento miraba a André con el rabillo del ojo para comprobar que su dulce sonrisa seguía ahí y que me miraba tan alucinante como hasta hacían solo minutos. Efectivamente ambas seguían ahí.

pero para mí eso es más repulsivo que cualquier otra cosa… ¿Volverte uno de ellos por voluntad propia? ¡Asck! ―Nosotros no permitiremos que ninguna de esas dos cosas pasen―. Esta vez André parecía realmente enojado. no pasó desapercibido el asco con el que Byron se expresaba de este grupo– en nuestros entrenamientos no mencionan mucho sobre ellos. Entonces estaba equivocado… posiblemente é l ni siquiera haya sido entrenado. [Escribir texto] . Se plantó a mi lado de manera protectora.―Podría ser uno de los principiantes como nosotros. ―Un momento… ―odiaba que todo se tratara de mí–. ―¿Crees que haya estado en uno de nuestros entrenamientos para principiantes? –preguntó Iris. ―¡Es posible!–sus miradas me encontraron– la primera vez que el oscuro estuvo aquí. se perturbo bastante al saber que Anika estaba en mi casa… dijo algo cómo: “¿Qué hace esa protectora aquí?” Los ojos de Byron relampaguearon. el problema es que no tenemos comunicación con Arcadia para averiguar quién de los principiantes a emigrado a la tierra– . Se incorporó Anika inquieta. pero eso solo son más malas noticias… ―Anika tiene razón―. ―¿Qué quieres decir? –le preguntó Anika con reflejado interés. entró Iris– también podría significar que Leah no solo está siendo buscada por los oscuros que tienen a Arcadia en su poder… también por los rebeldes de la tierra. ―Lamento decirte esto Byron. Sonreía con satisfacción. pero por decisión propia―. ―Lo que acaba de decirnos Leah es un dato sumamente importante… significa que el sujeto que está detrás de ella no sabía que nosotros estamos aquí… posiblemente no sabe que todos estamos aquí―. Hasta ahora los escucho hablar sobre “¿Los rebeldes de la tierra?” ―Se supone que son un grupo de emigrantes que se rebelaron contra Arcadia y emigraron a la tierra. un enviado directamente de arcadia para vigilarnos… ―continuo André. Hacía que mi cabeza y mi corazón dieran vueltas. ―Tienes razón. se volvieron oscuros.

Se echó a reír. Byron miraba a cada uno de sus compañeros de manera significativa. Después de mi esperado aporte Byron se fue complacido. Por proteger a su hogar–. ―Estamos en serios problemas Anika… si tienes razón sobre los rebeldes de la tierra. La circulación se me cortó. Mi corazón se aceleró desesperadamente. solo quiero que sepas que todo esto lo hacemos por ti… porque te queremos. y al diablo con eso–. ―Me alegra que finalmente estés aquí… siento mucho lo de esta mañana. además ya no estaremos muy lejos de ti. de esa manera estaremos más cerca en caso de que [Escribir texto] . entonces… eso impl icarían más complicaciones. La felicidad me duró poco al recordar lo grave de la situación. Antes de irse André se acercó a mí diciéndome al oído que pronto estaría de regreso conmigo. no se trataba de ellos. Anika se quedó en casa. ―¡Esa palabra no debería estar en tu diccionario Anika! ―Lo sé. Ellos solo se arriesgaban por protegerme. Siempre había notado que Byron era el que daba la primera orden y el que también la daba por terminada. Tienen a todas una entidad detrás de ustedes. ―Está olvidado. Afirmando que mamá llegaría en unos cuantos minutos y que debíamos actuar con normalidad frente a ella para evitar cualquier tipo de sospechas de su parte. nos mudamos a dos calles de aquí. ―Qué más quisiera que fuera detrás de nosotros Leah… pero no es a nosotros a quien quieren–.―Tenemos que andarnos con cuidado–. ―¿Eso qué significa? ―Significa que nos tendrás más seguido en tu casa. Esperaría con ansias la hora de verlo de nuevo. Anika estaba en lo cierto. Estaremos todos bien. Se trataba de mí. ¿Byron siempre había sido el líder? o ¿Era el único que pensaba con claridad a la hora de tomar cualquier decisión que los demás lo dejaban ejercer el liderazgo? De cualquier forma siempre me parecía que lo hacía bastante bien dadas las circunstancias.

hacia regresar mi alma al cuerpo y olvidar todo lo demás. [Escribir texto] . El solo pensar que André estaba a unos cuantos pasos de mí.algo como de lo de hoy se repita –.

Byron era inflexible a la hora de tratar directamente con su parte humana. Byron se excusó diciendo que daría una vuelta por los alrededores para cerciorarse de que todo estuviera en orden. yo iré a reunirme con los presidentes de la junta del vecindario para un próximo evento social. ―¿Terminaste tu informe de biología? –sabía que su aparente serenidad ocultaba otras cosas. Y ese fue el aguafiestas de Byron. A mí me pareció una excusa para no verse obligado a mantener una conversación aparentemente humana con cualquiera de nosotros. Ese era André empleando sus buenos modales.. ―Es cierto. ―Pero todavía no son ni las ocho. Esperaba que se familiarizara más con André ya que lo vería bastante seguido los próximos días. ¿Por qué no se quedan un rato más?. Eso nos dejó a André y a mí solos en la sala y en una posición vulnerable. ―Les dije que las manos de la señora Cooper hacían milagros–. Al enterarse que los chicos se habían mudado al mismo vecindario les hizo la invitación de inmediato para cenar en casa ese domingo. Mi madre le sonrió satisfecha por sus comentarios halagadores. ―No queremos importunarla más señora Cooper. [Escribir texto] . Añadió Anika. sus tres acompañantes en esta misión nos habían interrumpido en medio de algo importante y ahora resultaba inconcluso y algo difícil de retomar. deberíamos irnos–.Capítulo 7 M is nervios estaban a flor de piel. ―Estuvo muy bueno el asado señora Cooper–.. Era la primera vez que los cuatro casi ángeles estaban reunidos en mi casa por invitación de mi madre. ya es tarde. No era que la noche anterior habíamos dejado todo claro. esta delicioso –. Iris se saboreaba. ¡Están en su casa! Cuando mi madre se fue Iris y Anika se ofrecieron a la lavar los trastos.

―¿Qué los hace más fuertes? –mi curiosidad de saber más sobre los oscuros crecía conforme pasaban más cosas inexplicables en mi vida. pero tampoco es imposible. pero… ellos podrían ser buenos si lo quisieran. ¡Y este era uno bastante bueno para juzgar! Las calles estaban vacías…. ―No lo sé. hoy me vi obligada a trabajar en eso. ¿Tú ya terminaste los deberes de la escuela? ―SIP–. quizás los oscuros tengan algo que ver. Es posible que me equivoque con lo que diré… pero…. ―¿Podrían regresar a Arcadia después de haberse vuelto oscuros? ―Sí podrían. ―¿Por qué? –su preocupación se reflejaba en el rostro más que en su voz. me pareció una buena noche para salir a caminar por las calles de la Isla.―Sí. eso me alivio un poco. no me alegraba mucho saber que sus intimidantes ojos estaban encima de mí juzgando todos mis actos. ―¿Ha habido casos? [Escribir texto] . al menos André no parecía darse cuenta de mis debates internos. Y todavía falta mucho para el invierno. Respondió con jovialidad. ―¿Has notado los cambios de la naturaleza últimamente? –preguntó ausente mirando al cielo sin estrellas. Son más poderosos que antes. Las nubes comenzaban aglomerarse en lo más alto del cielo. muy poco movimientos se veía por los alrededores. Me estaba sonriendo. yo tampoco conozco bien su manera de actuar. ―¡Bien!―¡Dios! ¿Por qué me sentía tan estúpida llenando vacíos con tonterías? ―Deberíamos de salir un momento–. Usar lo que han aprendido para ayudarnos… para regresar. ―Es un cambio drástico de estación… me preocupa. No es fácil. Byron no estaba por los alrededores. gracias a lo sucedido el día de ayer. ―No sabría explicarte esa parte con exactitud. ―Sí.

Dijo de manera ecuánime. traía la mirada especulativa en mí. –me enfadé–. [Escribir texto] . no era como si todo lo que me había dicho era para volver atrás y arrepentirse. Nos detuvimos en un parque que estaba solo a cuadra y media de mi casa. pero hay esperanza. ―En todo… ―no mentí más de la cuenta–. Después de todo si había esperanza. no… ―me detuvo con un movimiento exasperante de sus manos – cualquier cosa que Anika pudiera haberte dicho. ―Pero eso no significa que no quieras… ¿me equivoco? ―No te equivocas…―me propinó una mirada de credulidad.―Pocos.. en…―pensé decir nosotros pero algo me detuvo–. ¿Por qué diablos yo era tan cobarde? ―Si. sino de deber–. Tenía que intentar probar mi punto a como diera lugar. ―No se trata de querer. ―No me importaría lo que piensen los demás… ―Pero a mí si–. ¿No has pensado en nosotros? –lo dijo él. Me gustaba acertar en ese tipo de cosas. Se supone que estamos aquí en la tierra… y que todo eso es natural. en las que nos toca lidiar. Posiblemente ellos lo tomarían como un acto de duda de mi parte. en eso también–. Me dio una satisfecha sonrisa – pero no sé si quieres que piense en eso. En… todo.. seguramente no era nada sensato ni prudente. Anika mencionó una vez que… ―No. pero tampoco pensaba decirles ni una sola palabra a los chicos sobre esas teorías baratas a la que me había obligado a escuchar. ―Tal vez no… pero sé que esto no es malo–... No sabía a ciencia cierta lo que le había sucedido como para actuar de esa manera. ―¿En qué piensas? –ya no miraba hacia el cielo. Al menos el oscuro que me acosaba no mostraba ni una parte de querer cambiar de bando. ―¿Por qué?. Las cosas que están pasando. ―¿Y en nosotros?.

al principio André no sabía qué hacer con mi mano. ¿Por qué no pensamos en eso cuando estemos allá? –esa pregunta en definitiva lo había hecho bajar la guardia y reconsiderarlo. mamá aún no había llegado. La sola idea hizo que André se convulsionara de la risa. Pero para Iris… de ella nunca sabía que esperar. Y en caso de que se muestre renuente. para ser un ser humano conmigo. Algo inevitable. y ustedes son mis esclavos. ―Tendrá que hacerlo. No jugaba cuando sentí que las rodillas me flaqueaban y las mejillas me traicionaban. Tú eres mi guardián y yo te obligué–. pero después. ―Soy la diosa de las mentes. Sabía que esa siempre sería su respuesta para todo. me alivie un poco ya que al menos para enfrentarme a ella no estaba preparada todavía. ―¿Las leyes? –me preguntó con una media sonrisa. Las mariposas revoleteaban en mi estómago cada vez que daba un paso más cerca de casa y de los tres arcadios. el entrelazo con sus dedos y parecía como si toda su vida había estado preparado para este momento…. estoy seguro de que Byron sabe eso. ―Tendrá que mantenerse al margen con respecto a esto… no me gustaría tener que recurrir a las leyes. ―¿Y qué importa? No estamos en Arcadia.―Somos arcadios–. No va a creerte. ―No amedrentarías ni a una mosca. Su sardónica sonrisa me hizo reír a mí también. Sabía lo que pensaría Byron. Lo [Escribir texto] . Tome una buena bocanada de aire y me aventuré a entrar con la mano de André fuertemente entrelazada con la mía. le diré que fue mi orden. De regreso a casa caminamos tomados de la mano. ―¡Guardianes! –me corrigió el sin cambiar de humor. también sabía que para Anika esto no sería más que un simple acto humano. Por fuera todo parecía estar en orden. ―Desde ahora podemos estar seguros de que a Byron esto no va a parecerle una buena idea–. Mis manos se calentaron entre las suyas. tendré que aprender más sobre el dialecto arcadio. estamos en la tierra. ―Bueno.

Anika… bueno . estaba contenta de no ser la única con debilidades humanas en el grupo. pero tampoco era que sonreía de oreja a oreja aprobando el hecho. la de André era inescrutable. Anika mantendría su posición actual. Nunca iba a poder adivinar lo que pasaba por su mente en ese momento. las chicas preparaban algo parecido a té. Esa respuesta me dejó desconcertada pero más tranquila. de ella no esperaba menos que su sonrisa. La noche transcurrió sin ningún comentario sobre nosotros. Todo era por mi culpa. Como siempre. Los demás tomarían turnos para merodear por los alrededores como zombis. pero la mía iba del susto a la conmoción. Al final Byron decidió que nos fuéramos al diablo y volvió a clavar su mirada en el absurdo programa de competencias de campamento juvenil. ¿Eso era todo lo valiente que decía ser yo? ¡Menuda bocona! ―¿Aún quieres hacer esto? –mi actitud cobarde estaba comenzando a asustar al ángel. ―Intenta mantenerte fuera de más problemas Leah… con los que tienes encima son más que suficientes–. Su cara no reflejó ningún tipo de desaprobación. Byron nos miró a los dos desde las manos hasta nuestras variables expresiones. pero era lo [Escribir texto] . Estaba sonriente. permanecería en casa. Yo estaba temblando de la cabeza a los pies y sin poder mover un solo músculo de la cara. aunque eso no iba a detener las incesantes preguntas de Anika apenas se encontrara fuera del radar de los demás.miré tentativamente antes de hacer la gran entrada. Byron planeó una estrategia de rastreo para evitar que algo como la noche anterior volviera a repetirse. ¿Fue mi idea recuerdas? ―¡Claro mi diosa! Byron miraba la televisión. Me sentía muy mal por mi arcadio preferido. ―Claro que sí. Iris fue la primera en percatarse de la novedad. El consejo de Byron se escuchó más como una advertencia que como cualquier otra cosa. Ya no me sorprendía que ella fuera la primera en darse cuenta de todo. Sus ojos grises color espuma me acariciaron con su mirada.

supo que algo pasaría. [Escribir texto] . ¿Cómo olvidarlo?– bueno. a que digan algo. desde que vio su reacción en la cafetería al verte. Lo quería a él por completo. Es una consorte. Después de que mi madre se asomara a nuestra habitación para darnos las buenas noches.menos que podía esperar después de la bomba que André y yo le habíamos restregado en la cara. ―¡Descansa mi diosa! –sus labios susurrándome al oído profirieron un escalofrío delirante por mi cuerpo. Cosa que no pasó. ―Iris fue la primera en darse cuenta de que algo pasaba entre ustedes…. ―Porque es su don. lo notó primero en André. ―¿Por qué? ―Quiero saber lo que piensan al respecto. ―¿Pero cómo lo supo? Quiero decir… ¿Cómo es que I ris siempre parece saberlo todo. resulta que no eras la única que se hacia esas preguntas. El acoso de Anika. ―Nadie dice nada sobre André o sobre mí… para mi es peor eso. Quería más que sus susurros. ¿Te acuerdas del descubrimiento que hice la otra noche referente a ustedes dos? –afirmé. ―¿Qué? –se volvió distraída. que ya lo había venido venir y que era completamente normal y predecible. Pero su silencio era abrumador. esperé lo inesperado. ―¿De verdad quieres saberlo?–la forma en la que lo preguntó me hizo dudar– no nos sorprendimos porque ya lo sabíamos–. ―¡Explícate! –exigí. ―¡Di algo…! ¿Quieres? –me quebré. Me tuve que haber visto tan consternada como pensé– no. No fue porque yo se lo haya dicho a alguien… fue más bien porque lo vimos venir de André. Algo así como tu esposa. ¡Cosa que me desquició por completo! Era preferible escucharla parlotear sobre esto o sobre aquello….

―André fue poco ingenioso con respecto a esto… él sabía perfectamente que Iris se daría de cuenta de lo que pasaba antes de que él mismo lo descubriera… y sin embargo no se esforzó en ocultarlo. Extrañaba mi puesto en el autobús… viajar hasta la escuela en el deportivo blanco de los arcadios se comenzaba a volver una costumbre de la cual me iba a costar más que un poco en adaptarme. pero ha sacado buenas y verídicas conclusiones sobre ustedes. Iris me dijo algo cómo: “Es imposible… no puede ocultarlo porque es más fuerte que él” Luego me tomaría el tiempo suficiente para desmembrar letra por letra esa frase. Ser un consorte no siempre significa tener que casarte con esa persona y tener hijos. ―Ella es casi única. En el transcurso Byron se vio bastante ecléctico. pero André era lo que quería. de él no esperes mucha compresión. de las humanas como te podrás dar cuenta no tiene mucha experiencia. él también te quiere. ¿Acaso eso no te hace feliz? ―Sí–. Su risa me reconfortó y trasmitió ánimos. ―Eso explica muchas cosas. Es más que eso… siempre vas a necesitarla a tu lado. ―De nuevo me perdí… ¿Cómo funciona eso? –Anika no había dejado de doblarse de la risa. también odio defraudar a Byron. Estaba siendo egoísta. realmente está molesto… pero se le pasara. ―Puedo entender por lo que está pasando… André no siempre se muestra tan vulnerable como lo está haciendo ahora. Era demasiado tarde para renunciar– pero. O ¡quizás él sabía que eso no duraría demasiado! En algún momento tendríamos que irnos y la magia se acabaría. quizás estaba consciente de que no tenía caso oponerse a mi nueva relación con André aunque eso estuviera completamente prohibido para los arcadios. ya sean humanas o arcadias. ―Bueno. debe de quererte mucho como para hacer esto. [Escribir texto] . No creo que de la misma manera que te quiere André… pero tú me comprendes– sus enredos me hacían reír.Me enrojecí de la cabeza a los pies. Ella puede percibir emociones.

La euforia en definitiva la estaba causando otra cosa. Anika siempre había tenido la razón. No era una humana ordinaria y no tenía caso que me engañara a mí misma ocultándolo. Su suave apretón profería pertenencia. no quise ni imaginar lo que provocaría un beso de André en mis labios. No tenía mucho interés de acercarme al grupo pero mi mesa estaba justo en el medio de ellos. Una avalancha de chicas impedía el paso hacía el salón de clases. Estaba completamente de acuerdo en que un beso en la frente era lo más prudente frente a la audiencia que nos observaba sin pestañar.Esta vez André no se había preocupado en alejar sus manos de las mías. al contrario. No tenía la menor idea de cómo lidiar con sus sentimientos y yo tampoco lo culpaba…. pero se trataba de André. El cincuenta por ciento de las chicas parecían decepcionadas. La única persona que se sentaba cerca de mí que podría causar tanto alboroto era Anika y por suerte ahora se encontraba detrás de mí. André como mi fiel guerrero se ofreció a acompañarme a mi primera clase. Una enorme Harley Davidson de color negro estaba estacionada en la entrada. ¡O efectivamente otra persona! [Escribir texto] . no era como acostumbraba ver a los chicos despedirse de sus novias. no era la chica con más experiencia en ese campo. ahora su mano derecha se encontraba encima de la mía. Me saludaban por los pasillos como si siempre hubiera sido de esa manera. ¡Eso me gustó! Volver a la escuela después de todos los eventos desafortunados que había vivido ese fin de semana me hacían sentir diferente. ¿Se trataba de un nuevo estudiante? Las pupilas desorbitadas seguían encima de mi grupo como el primer día. Las mariposas se retorcieron emocionadas en mi estómago con ese leve roce. el otro cincuenta por ciento suspiraba por el sutil beso. habían decidido borrar mi imagen de la “nerd rara” e hicieron de cuenta que yo era una nueva más. solo que ahora la mayoría había superado mi ingreso. podía ver como todas las miradas se centraban solo en las manos de André y las mías. Se despidió de mí con un torpe beso en la frente.

Todas suspiraron a escuchar su primer discurso al igual que lo hicieron los chicos cuando Anika se paró frente a la clase por primera vez. ―¡Oh! ¡Lo siento! –el grupo de chicas le hizo lugar a dos mesas de la mía. ―¡Ah hola! Esta listo el informe… ―Sí. ―¿De dónde lo conoces?– Anika me hablaba a mí pero sin dejar de mirar al chico con expresión absorta.―¿Bryce? ―¿Cómo no? ―¡Chica de la biblioteca! –me saludó con su sonrisa del millón de dólares. Se fue meneando la cola. ―En la librería. [Escribir texto] . No era el lugar ni el momento apropiado para preguntarle que lo había hecho cambiar de opinión tan rápido sobre establecerse de manera permanente en la Isla…. de atreverme a cruzar el cerco de las chicas. ―¡Disculpa! Pero… estas sentado en mi lugar. indudablemente saldría pisoteada. Gracias a Dios el grupo de chicas sin dignidad salió apenas el profesor entró al salón de clases. Había pretensión en su voz pero no el típico tono insultante que la caracterizaba. ¡No me sorprendía que tomara ventaja de todo eso! ―¡De acuerdo! ―Gracias. tenía curiosidad pero. Esta escuela se estaba volviendo un lugar extrañamente popular últimamente. Me dieron miradas envenenadas su círculo de admiradoras. ―¡Leah! …¡hola!–Stephanie me sorprendió. ¿Por qué seguía ahí parada?― ¿Podrías saludar a Byron de mi parte y darle las gracias por acompañarme a casa el sábado? –se aseguró de casi gritarlo para que todo el salón de clases la escuchara. Nos veremos por ahí–. Me preguntaba porque Anika lo miraba de esa manera. Detrás de ella estaban las atorrantes maraña y musaraña. El sábado pasado–. Bryce al contrario parecía encontrar de lo más divertido todo aquello. bien–.

―Él no me da buena vibra. Sonrió desanimado al escuchar mi negativa. es por culpa de todas las cosas que están pasando. pero por su cara crispada podía deducir que algo la estaba perturbando. tengo planes… ―las chicas que se encontraban velándolo a una distancia considerable me dieron una idea– estoy segura de que cualquiera de esas chicas estaría contenta de darte el Tour–. Sus seguidoras estallaron en felicidad y lo abordaron en un santiamén. Anika caminaba excesivamente rápido. Si yo iba al baño a ella repentinamente [Escribir texto] . ―Es posible que este siendo muy paranoica–. ―¡Será en otra oportunidad! –me hizo un guiño antes de alejarse. ―¡Lo siento Bryce! Pero hoy no podrá ser. ―Sí. Anika se enfurruñó al verlo acercarse– me alegra mucho verte aquí. ―¡Ven date prisa! La hora del almuerzo se pasa muy rápido. Cuando estaba cerca de André podía relajarme. El resto de las clases transcurrió sin novedades. Los tres arcadios restantes ya estaban sentados en la respectiva mesa de la cafetería la cual nadie se había atrevido a tocar después de la llegada de los arcadios a la escuela. Sentía la electricidad a causa de la pequeña distancia. ―¿Qué pasa contigo Anika? nunca te había visto ser grosera con cualquier persona de la escuela –. No sabía si era porque ya lo había olvidado o porque yo me encontraba presente. ―¡Tú eres el nuevo! ―Lo sé–. Dijo entre una sonrisa dudosa. Anika ahora no se alejaba de mí ni un centímetro. Le pregunté cuando nos acercábamos más a la cafetería.―¡Ey…! ¡Oye Leah espera!– gritaba Bryce detrás de mí cuando Anika y yo salimos a reunirnos en la cafetería con los demás chicos. ¡No lo sé! ―Él se portó muy amable conmigo en la biblioteca. estaba sentado a mi lado casi rozándonos. Anika no sacó a colación el tema del chico nuevo Bryce. Se encogió de hombros– tal vez podrías darme un pequeño Tour– visualicé la enorme desaprobación de Anika en el rostro.

Mi madre era una de sus víctimas. [Escribir texto] .le venían las necesidades encima. Era pequeña pero con un jardín soñador. ―¡Esto es más normal que la cabaña! ―Es verdad –. Además las legumbres no eran mi fuerte. más por el resplandor de la propia luz de los chicos arcadios que por la luz artificial. ―Es bastante difícil encontrarte sola…―se encontraba recostado de unos casillero con un cigarrillo en la mano. La pequeña casa por dentro era luminosa. En un pequeño descuido de Anika. Todo el lugar olía a flores y viento salado. Bryce aprovechó para interceptarme fuera del salón cuando regresaba del baño de chicas. ―¿Qué haces fuera de clases? –no me gustó que me asustara de esa forma. Iris se echó a reír. ―¡Disculpa… pero me asustaste! ―Disculpada. Byron y lo demás terminaban de cenar algo que parecía ser legumbres y pescado. ―¡Así será! Después de la cena Anika me llevó a conocer la pequeña casa que habían conseguido en el vecindario. Byron nos ofreció de comer pero Anika y yo le aseguramos que ya habíamos cenado. Sabía que podía hacerlo. Me gustó. No era agobiante. ―Ya tengo que volver a clases… te veré luego. Respondió como si nada tuviera importancia– fuiste más amable conmigo ese día en la biblioteca –. pero me preguntaba que pensaban las demás personas normales de tal actitud. ―Un pase para ir al baño–. Aunque tendré que trabajar más en eso… siempre te asusto. ―¿Te muestro mi habitación? –ya André estaba plantado a mi lado. Dijo con un resentimiento fingido. ―¿De dónde sacaron el dinero para costearlo? ―¡Yo también puedo persuadir a algunas personas! –dijó Anika entre una sonrisa.

Yo me senté al borde de su cama contemplando su inhumana belleza. Una cama enorme en el medio y unos cuantos gabinetes. No sé cuánto tiempo los dos estuvimos así de esa manera absortos en nuestros respectivos pensamientos. Ahora le daba la espalda a la ventana para concentrarse completamente en mí– estoy arriesgando mucho al dejar [Escribir texto] . ―¡Supongo que sí! Aunque no se aplicarían las mismas respuestas para ti. ¡Por nada del mundo iba a darme la vuelta y ver la enorme desaprobación en el rostro de Byron! Su habitación era la última. ―¿Piensas mucho al respecto verdad? ―Todo el tiempo–. ―¡Me encanta el azul! ―A mí también. Nada que no fuera normal en un chico de secundaria. lo he descubierto no hace mucho –. Ahora era la habitación de André. Me hizo preguntarme el porqué. miraba fuera de la ventana hacia la espesura de la noche sin decir una sola palabra. estaba pintado todo de blanco y azul marino. el cariño o el amor…. Esa era una de las tantas maneras de expresar el sentido de pertenencia que traía consigo el amor. ―… algo intimidantes… ―¡Definitivamente! –elevó una pequeña risa―¿No te parece algo peligroso?.. Repentinamente su expresión se volvió meditabunda. Seguía escudriñándome. Asentí nerviosa. –encontró mi mirada contrariada – lo que quiero decir es que… ya entiendo por qué a los arcadios se les priva de tener tales emociones como el afecto..―Sí–. ―¿Y cómo las explicarías tú? –está vez sus mirada se fijó en mí. llega un momento en el cual deja de importarte todo lo demás para dedicarle todo tu cuidado a una sola persona–. Lo dijo de una manera muy significativa. André rompió el silencio: ―¿Las emociones y sentimientos humanos son tan complicados? – preguntó sin dejar de mirar por la ventana. se encontraba en la segunda planta y anteriormente había funcionado como el ático.

que tú–.. ―¿Así que eso es lo que se siente? –su emoción llegó a sus ojos. Sin más acerqué su cara hacia mis labios anhelantes de los suyos. Sentí como si me arrebatara el aliento en cuanto se separó para respirar mi aliento entrecortado. Como si siempre nos hubiéramos pertenecido. Esa noche en su habitación descubrimos nuestros labios… me iba provocar un pasmo cerebral separarme de él de ahora en adelante. Nos quedamos recostados en su cama uno al lado del otro con las manos tomadas y sin decirnos nada.de lado todas mis enseñanzas en Arcadia. Estaba de rodillas frente a mí. solo escuchando los fuertes latidos de nuestros corazón. De nuevo sus labios acariciaban lo míos― ¡Voy a protegerte de cualquier cosa Leah! no pienso alejarme de ti. ―Me lo había imaginado una y otra vez… que se sentiría besarte como lo hacían todas las parejas humanas ―. Me iba a costar una noche entera poder procesar el revuelo de emociones que sentía ahora. –pregunté todavía aturdida. ―Sea lo que sea que haya provocado en ti… me gusta–. [Escribir texto] . ―¡No tienes ni la menor idea de lo que acabas de decirme!–me miró orgulloso del descontrol que había provocado en mí. Su calidez y dulzura harían muy dolorosa la separación de sus labios contra los míos.. pero ya no me importa…―ahora su rostro estaba unos pocos centímetros del mío. Me sonrojé de la cabeza a los pies. ―Yo no quiero que lo hagas… no voy a permitir que nada nos separe… ¡te quiero André! ―Yo también te quiero mi diosa… no tienes ni idea de cuánto. hasta no hacía mucho yo también me había hecho la misma pregunta– no creó después de esto pueda pensar en cualquier otra cosa que no sea en tus labios –. – nada ahora puede tener más importancia para mí. respondieron a los míos como si ambos hubieran estado moldeados específicamente a nuestras medidas. ―¿Cómo?.

No me imaginaba a Allison con un chico vistiendo algo que no fuera negro y sin nada perforado. No pasó desapercibido el rubor que ahora ocupaban sus blancas mejillas. La noche anterior André y yo habíamos superado la fase de incomodad al contacto físico y ahora conforme pasaban los minutos lejos de él. ―¿Y cuál es tu tipo? –mi pregunta la sorprendió. sentía como si una parte de mi estuviera haciendo eco de su nombre.. seguramente te tuviera envidia–. ―¿Entonces si andan? ―Eso sí es cierto –. ―Eres una suertuda… si los príncipes fueran mi tipo.Capítulo 8 ―¿Qué te trae tan distraída? –Allison se dejó caer ruidosamente en la mesa contigua a la mía en clase de español. ―¿Ese nada tiene nombre?. L os ojos llenos de capas y más capas de rímel y sombra oscura se clavaron en mí. Allison se echó a reír por lo tonta que había sonado mi queja. reclamando la parte de mí que se había llevado consigo. porque toda la escuela no habla más que de ti y André tomados de las manos y restregándose las narices por todos los pasillos. Estaba más que distraída. para ser sincera son más como el chico nuevo…―ambas miramos hacia la dirección que su cuerpo había tomado. Los chicos misteriosos con aire peligroso y sexys tenían que ser los tipos de Allison. Indudablemente los príncipes no eran su tipo.. ―¿Bryce? –definitivamente. ―¡No nos restregamos las narices! ―repliqué. ―¡Nada!– le mentí. [Escribir texto] . Me dio un respingo gracioso. ―Bueno.

¡Ahora entendía porque todas suspiraban con solo verlo caminar! Allison que me había parecido la chica más imperturbable del planeta tierra. Pensé en decirle que más bien me pareció algo totalmente predecible. Fue mi primera respuesta. una sola vez hablé con él. Le sonrío coqueto.―¿Sorprendida? ―me estudiaba las expresiones. Eso no hizo más que provocar una coloración más obvia en las mejillas de Allison. ¿Por qué me sentía desnuda cuando me miraba de esa manera? ¿Qué era lo que iba a decirle antes de que mirara de ese modo? ¡Ah…claro Allison! ―¿Ya conoces a mi amiga Allison? –trastrabillé las palabras hasta que salieron aparentemente normales de mis labios. ―¡Ey Bryce! –el chico de mirada atractiva se dio vuelta en seguida. ―¡Oh… claro que no! –estaba empleando ese tono de voz seductor que siempre usaba cada vez que lo veía hablar con una chica. Esta no era la Allison que yo conocía. Paso de mirar sin mucho detenimiento a mi anfitriona Allison para luego mirarme a mí de arriba abajo. ―¿Podrías presentármelo? –bien. se acercó con paso seductor.. Al darse cuenta de que el llamado provenía de mí. ―Ayer los vi platicar en el pasillo… ¿Se conocen? –seguía mirando a su dirección. [Escribir texto] . ahora se encontraba a mi lado cómo una ramita que se deja doblar por el viento con facilidad.. ―Sí–. ―¡Ey…! –saludó. ―No. Para nada–. ―Me gusta más Ali–. –vaciló. Misteriosa y atrevida. Bryce se encontraba en la puerta del salón de clases con uno de los atletas del equipo de natación y con otro que parecía ser del equipo de futbol. Al minuto la analicé– la verdad…. ¿Lo hacía a propósito para desequilibrarlas o simplemente no se daba cuenta del poder que traía consigo? ―¡Soy Bryce! ¿Tú eres…? ―Ali… ¡Allison!. Ambos poseían ese aire misterioso y oscuro. no lo conozco muy bien. ¡En serio esta podría ser el tipo de Bryce! ―¡De acuerdo! –me hizo reír su actitud decisiva.

―¿Desde cuándo te parece que necesito empujoncitos con las chicas? ¿Te parece que lo estoy haciendo mal?– esa no la vi venir. ―¿Qué feria? –preguntó esquiva. Las porristas también tienen un número–. No imaginaba cualquier cosa que Bryce podría tener que decirme. ―Te lo digo el viernes en la feria –. mientras se sentaba de nuevo junto a su respectivo grupo de amigos góticos. Algunas bandas de la escuela van a tocar ahí. Lo sabía porque lo había visto en el cronograma de actividades de mi madre. ―Sí. ―¿Y… dime… que es eso que querías decirme? –la pelirroja se plantó al frente de los dos con actitud desafiante. Bryce tuvo que sacarla del trance tomándola por el hombro sin perder ni un poquito de su característica picardía–. ―En lo absoluto. –nos miró a los dos con expresión apenada y sonrojada. ¡Eso significa que vas por buen camino! ―No. Intentaba ocultar lo mucho que Bryce le desagradaba pero no tenía mucho éxito. pero recordé que Allison estaba a unos pasos de nosotros. Iba reventar en carcajadas. Tienes a la mitad de las chicas de la escuela detrás de ti. ¡Créeme cuando te digo que ese no es mi objetivo principal! ―me vi tentada a preguntarle cuál era su verdadero objetivo pero sería dar una impresión errónea de mí. Nos vemos. Fue un placer conocerte Ali. ―¡Oh! Supongo que se refiriere a la feria que está organizando la junta de nuestro vecindario en la plaza principal… mamá está trabajando como organizadora del evento. ―¡Ah! ¡Si… por supuesto! Claro. realmente espero que podamos conocernos mejor en otro momento. al nuevo compañero. [Escribir texto] . Esquivó la mirada de Anika con su media sonrisa sarcástica. ¡Tocara una banda y toda la cosa! ―¡Mmm! Por eso todo el alboroto de los volantes…― expresó con desgano. No quería que malinterpretara las cosas. Anika se estabilizó apenas lo vio alejarse.―Por cierto Leah hay algo que quería decirte… ¿Podrías darme unos minutos? –Allison no parpadeaba.

Hasta ahora era la primera vez que había visto ese semblante tan amenazante―¡tranquilízate hermano! –Byron intentaba amansar las aguas. Anika los interceptó primero que yo en la salida de la escuela. Iris tenía razón. Parecía aguardar por alguien. Me miraba sin pestañar. ―¡Por Leah! –mi sanador apretaba los dientes al hablar. ―¿Dónde lo encontraste? ―¡Aquí mismo en la escuela! ―¿Es un estudiante de esta escuela? –sentía el corazón en la garganta. ―¡Malas noticias!– Byron fue el primero en hablar–.―¿Y qué es lo que va a decirte en la feria?– si Anika llegara a ir a la universidad no me cabían dudas que escogería estudiar leyes. ―No sé… estaba por decirme algo cuando tu llegaste –. ―Al parecer no… tenía un aspecto muy adinerado. ―Que tenemos a otro intruso dentro del sistema… algui en que nos vigila muy de cerca–. instintivamente me tomó de la mano y me guío junto con los demás lejos de la aglomeración de chicos que se apresuraban por salir primero de la asfixiante escuela. No se mezclaba con las demás personas. los oscuros nos pisan los talones. La respiración de André se había vuelto muy pesada. para evitar que salieran gruñidos de sus labios. ¡Quizá ese era el motivo por el que Byron había decidido no inmiscuirse en nuestra relación! Él sabía que André me protegería hasta la muerte si era necesario. Él Byron inmaculado no era tan inmaculado después de todo― ahora más que [Escribir texto] . ―¡Probablemente! Pero tengo otras teorías… ―¿Cuáles? –preguntó Anika. ¿Me estaba estudiando para cerciorarse de que no mentía? Iris y André Traían sus hermosos rostros dañados por unas finas arrugas en la frente y los labios fruncidos. Esa entrega a mi le convenía egoístamente. ¿Era esa la razón por la que Anika había estado actuando tan a la defensiva todo el día? ¿Qué era lo que estaba sucediendo? André leyó la preocupación en mi rostro.

no significa que sean estúpidos André. ―No se les va a ser fácil. ―El que no se amarren a ningún plan. Después de la cena todos volvieron a retomar el rumbo. son muy impulsivos. Al entrar a mi habitación planeaba torturar a Anika con un interrogatorio. Le sonreí como respuesta. La manera de actuar de estos rebeldes es muy inusual. Pretenden que nos desconcentremos. estaba casi segura de que a mamá cualquier excusa le daba igual. ―Lo sé–. ―Esto me pone nerviosa Byron…―los ojos de Iris eran pequeños mares azules llenos de incertidumbre –. ―¡No van a lograr nada… jamás me apartaré de Leah!– su mano se aferraba con fuerza a la mía. A Byron le pareció más prudente que todos pasáramos la mayor parte del tiempo juntos en mi casa. Un grupo de chicos al que nuestra pequeña reunión les habían quitado el apetito nos miraban de lejos como si esperaran que comenzáramos a sacar de las chamarras bombas molotov o incineradores para autos. Prosiguió el guerrero –están muy confiados. [Escribir texto] . ¿De verdad crees que eso ellos ya no lo saben? Nos han estado vigilando… saben más de ustedes dos que de ellos mismos.nunca debemos agudizar nuestros sentidos. –le respondió con la misma firmeza e intensidad. Estar más al pendiente del ámbito que nos rodea. Había visto como André y Anika intercambiaron miradas durante toda la noche. Eso no iba a pasarme desapercibido. Pero apenas encendí la luz de mi habitación me tuve que tapar la boca para no gritar. Ellos no trabajan con planes. Y por ende les aseguro que a la hora de atacar cuentan con tu presencia– miró con firmeza hacia su compañero. Nos pusimos en marcha. Iris tenía razón. ese es su punto débil. siempre y cuando estuviéramos bajo su radar. todos nos miran como si estuviéramos a punto de iniciar una guerra. Su protección para mí era más que suficiente. ―¡Ya vámonos! –se integró Iris de nuevo– estamos llamando la atención. la excusa para mi madre sería un aglomerado de trabajos pendientes.

―Eso me han dicho –. ―¿Puedo dormir en éste sofá?– señaló el sofá chocolate repleto de peluches situado al margen de ventana. ―No pensé que eso incluía dormir en mi casa. Siempre me olvidaba de lo demás cuando André se encontraba a un radio de distancia. me obligó a buscar entre mi ropa una piyama decente. Exclamó Anika entre broma. ―¿No quieres que me quede?– su lindo rostro se ensombreció. Me dijo con la diversión en el rostro. Salí del baño colorada pero lo disimulé un poco asegurándole a la [Escribir texto] . Saber que André pasaría la noche en la misma habitación que yo. Dije.―¡Dios santo! André me asustaste…― Anika se burló detrás de mí. ―¡No quise decir eso! Claro que quiero que te quedes… pero si mi madre llegara a enterarse… ¿Cómo hiciste para subir sin que nos diéramos cuenta? ―Le hice algunos estudios a tu ventana –. Hablaba muy en serio. ―¡Está bien!– habló Anika todavía detrás de mí. ―¡Pudiste haberte roto un hueso! – lo estudié parte por parte. ―Es el único lugar disponible–. ―Siempre lo nota–. me había olvidado por completo de su presencia. Por suerte encontré un conjunto sin tantas nubecitas y más de chica cool con tirantes y de short. ―Te asustas muy fácil–. Expresó orgulloso de su maniobra. ―¡Entonces es perfecto! ―¿De esto se trataba esas furtivas miradas que traían desde la cena? ―¿Lo notaste? ― me avergoncé. Le respondí enfurruñada― ¿Qué estás haciendo aquí? ―¿Qué clase de pregunta es esa? ¿No me escuchaste cuando dije que no iba a separarme de ti ni un segundo?– su semblante estaba serio de nuevo.

No se la merecía. Estaban atentos a cualquier índice de peligro. ¡Quería comérmelo! ―¡Buenas noches mi diosa! ―¡Buenas noches mi guardián! Los próximos tres días transcurrieron sin novedad. Era amable con todo el mundo incluso con ella. ―¡Oye!– lo jalé–. Los suyos sabían a caramelo. Hasta los chicos lo adoraban. y que su mirada de vez en cuando me [Escribir texto] . ―Anika se tarda bastante. luego en ambas mejillas y culminó en mis labios. Se lo hice saber. yo no lo hago–. Paso a mi lado con esa sonrisa suya de “Eres una niña mala” ―Es mi turno–. todo este trabajo es exhaustivo para cualquiera.pelirroja que el agua estaba muy caliente. ―No estoy cansado–. Bryce había alcanzado una popularidad arrasadora. ―Ahora estas en la tierra. primero en la frente. Me llevó de la mano como un padre a su malcriada hija. ¡Se lo debía todo a su magnética personalidad! Todavía no comprendía porque Anika le sostenía tanta aversión al chico. pero en ningún momento los chicos bajaron la guardia. Intenta dormir–. Si era cierto que a veces era muy misterioso. Tímidamente eche a un lado el arsenal de peluches y me senté a su lado. Su sonrisa angelical me aceleró el pulso. ―¡Adelante!– André le propinó una reverencia. Se te olvida algo. Mi sanador volvió a su respectivo sofá como perrito regañado. Se acercó sin reparo a la cama y me propinó un tierno beso. Por desgracia no me creyó. Su mano acariciaba mi mejilla con extremada dulzura. ―¡Yo no soy cualquiera! – le di un respingo por su arrogante comentario– ve a la cama. En la escuela todo seguía sin cambios. La chica lo detuvo antes de entrar. ―¡Lamento mucho el que tengas que pasar por esto! ―No lo lamentes. te dará tiempo de tomar una pequeña siesta–.

No comprendía porque todos sospechaban de Bryce. Una de las cosas que André no parecía haber aprendido todavía. ―¡No me inspira confianza! [Escribir texto] . ¿Cómo podía hacerle gracia todo aquello? ―Espero verlos el viernes en la feria. El miércoles se había acercado a la mesa donde nos encontrábamos sentados André y yo almorzando solos. pero no eran motivos para desconfiar de alguien. el resto de los chicos estaba investigando por los alrededores. no faltaría por nada–.desconcertaba. ―Tendré que enseñarte algunos modales. Bryce era inflexible. compañía? – sus seguidores se alejaron ―¡Claro! –respondí en un segundo al ver que la cara de André se crispaba. ¡Las personas los miraban a ellos de la misma manera! Así que esa hostilidad hacia él no me parecía justa. Me dijeron que son muy buenas. ―¿Puedo hacerles decepcionados. él no podía ser uno de los oscuros…. El oscuro que yo conocía no le llegaba ni a los talones a este chico. ―¡Eso él ya lo sabe! –le di una mirada envenenada que ignoró por completo. Bryce continuaba con su expresión divertida. ―¡Así que tú eres el sonado novio de mi amiga Leah! ―Así es–. ―¡Yo soy André Ángelus! El novio de Leah. ¿Había empleado ese tono abrupto por celos o desconfianza? La cara se me hinchaba de vergüenza. era amable y atento. Pensé que venían en el paquete arcadio pero veo que me equivoqué–. ―¡No me he presentado como es debido! Soy el nuevo…Bryce― los comentarios chistosos no iban de la mano con André. Cómo mismo llegó se puso en pie y se fue. estaba pasando por alto la actitud descortés de mi novio. ¡Santos cielos! La sangre me hervía debajo de la ropa y no era por fiebre precisamente. Eso demostraba lo decente y educado que era. Solté la lengua encolerizada.

―¡Ah…! Hola Leah. ―Porque lo sé. un sacrificio doloroso para mí. ―¿Y cómo estas tan segura de eso? –me devolvió el ataque. ―¿Por qué querría ir? No somos amigas–. con mis amigos y me preguntaba… si querías ir. Lo había dicho y no me retractaría. había sido su idea y ahora que se las arreglará él solo con eso. Contra ataqué. [Escribir texto] . ella estaba sentada con su grupo de seguidoras. ―Ya lo sé… y no fue mi idea invitarte― ¡toma eso descerebrada! ―¿Ah no? ―Fue idea de Byron–. No debía haber dicho eso. Habló de manera tan natural y tranquila que cualquiera se hubiese creído paranoico con su anterior faceta. Un día antes de la sonada feria. ―Pues Bryce tampoco es uno de ellos. Pero ya estaba. ―¿Cómo estás tan seguro de eso? –lo desafíe. ―Espera… ¿Hablas en serio?– y ahora haría alarde de eso. ―Porque lo sé–.―El profesor Foker tampoco me inspira confianza y no lo trato de ese modo. El arcadio rubio me obligó a frecuentar más con Stephanie. De igual manera no fue una mentira. Al sentir que había ganado la batalla me retiré y ninguno de los dos volvió a retomar el tema. ¿Qué quieres? ―Después de la feria…― ¿Cómo decirle esto sin delatar mi desaprobación?– mi madre organizará una cena en casa. André prefirió esperarme en la salida de la cafetería. ―El profesor Foker no es uno de los rebeldes –. Se regodeaba en mi humillación frente a sus frívolas amigas. ¿Habrían terminado? ―¡Hola Stephanie! –me examinó sin mucho interés. Me extrañó no ver a Preston por ningún lado.

―¡Bien! Iré. Después de clases le dije a Byron que me llevara directo a casa. Todas las noches después de la cena André se escabullía a mi habitación por la ventana. Finalmente me creyó. Para ellos solo era una buena excusa para salir de casa y beber hasta emborracharse. Los arcadios también asistirían. La primera: no se atreverían a dejarme ir sola a esa feria por nada en el mundo. se me ocurrieron dos grandes ideas del porque se encontraban tan entusiasmados. La segunda: porque Bryce asistiría y para ellos el chico representaba la maldad hecha carne. ¡Mira como se ve Iris de perfecta! –no estaba exagerando. era tan llamativo como su cabello. toda la escuela estaba ansiosa por salir de clases y reunirse con sus amigos en la aclamada feria esa misma noche. El color de su mini vestido era púrpura.―¿Por qué mentiría? –entendió mi punto y mi cara de absoluto desprecio a su persona. para cuidar de mí. ―Nada que ver… vi como lo hacían en un programa de televisión. porque de él no esperaba menos. ―¿No estarás exagerando con la máscara? –Anika aplicaba miles de capas de rímel y no le veía intención de detenerse. De todas maneras no creí que Anika fuera capaz de hacer milagros en mí. De vez en cuando Anika nos regalaba unos minutos a solas para que pudiéramos ponernos a cuenta sobre nuestro día o simplemente para acurrucarnos en la cama. Hasta ahora mi madre no había descubierto las visitas nocturnas de André a mi habitación. con un escote en “v” no muy pronunciado. si eso era posible. ¡Si mi madre supiera eso! El tan esperado viernes había llegado. Para mí era más una asistencia obligatoria por parte de mi madre. Ella se veía mil veces mejor que cualquiera. Era un acto tan dulce y valiente que solo hacía que cada segundo que pasara me enamorara más y más de él. se había [Escribir texto] . Si era posible me amarraría a un collar de perros para así evitar perderme de vista. No tenía caso que mencionara la presencia de André en el lugar. siempre quería arrastrarme a todos los eventos sociales. La rubia había quedado mucho más hermosa que antes.

Perfecto para desfilar por una pasarela de moda. Agregó Iris. ¡Una suprema diosa! Y cuando me miré al espejo no me había quedado dudas de que era totalmente cierto. de un color miel suave. ―Bueno chicas dense prisa. Era una completamente nueva. no muy cargado. a esos dos cualquier andrajo les quedaría perfecto. te conozco. Ambas iban detrás de mí escoltándome. Byron tenía puesto un suéter de cachemir color verde y unos jeans. los chicos las esperan abajo. Los dos arcadios vestían informal pero con elegancia. Antes de irse nos propinó un beso a cada uno como si fuéramos sus alumnas del jardín de infantes. ―Y las amigas–. ―¡Wuao! Siempre había sabido que toda esa belleza estaba ahí –. ¿Pensabas que no me daba dé cuenta de cómo se miraban ustedes dos?– las tres disfrutaban verme con la nariz arrugada y sonrojada. Convulsionó la expresión de manera incomprensible– también eres una diosa. Yo me adelantaré–. André estaba absolutamente perfecto en ese [Escribir texto] . ―Para eso estamos las hermanas.combinado una blusa de mangas largas color mostaza y una falda ceñida de cuero negro. ―¡Iris es una diosa! ― expresé mis pensamientos en vos alta. ―Se te olvida quien eres tú–. Profirió mi madre al entrar a mi habitación y ver aquel monumento― ¡André se va a quedar sin aliento en cuanto te vea! –los tendones se me tensaron al escuchar aquello de labios de mi madre ―¿Qué? Soy tu madre cariño. Respiré hondo y me aventuré. pero las piernas me temblaban tanto que me preocupaba que terminara haciendo el ridículo en frente de André rodando por los escalones. el cabello recogido en una coleta alta con pendientes largos y brillantes. Anika con el maquillaje se la había botado. ―¡Gracias por todo chicas!– las abrace a las dos. con un vestido de delgados tirantes que me quedaba un poco más arriba de las rodillas. Iris y Anika casi me empujaban por las escaleras para que bajara. No parecía la misma Leah simplona de Jeans y sudaderas. Al final ellas ganaros. era perfecto. natural y angelical.

Mi expresión no tenía comparación con la de André. El noventa por ciento de las [Escribir texto] . Mi novio se debatía entre la sorpresa y la adoración. las ventas de pulseras y camisetas estaban a un lado de la enorme tarima donde se presentaría la banda de rock “the All-American Reject” una de mis bandas favoritas. y nadie podía negar que tenía el talento. La plaza estaba repleta de luces y chicos por todos los rincones. diría que jamás me hubiera dado de cuenta. esta niña estaba en busca de su mayor reto. entonces era capaz de lograr cualquier cosa que se propusiera. Y de eso no me cabía la menor duda. los demás chicos me cedieron el asiento delantero. ―Démonos prisa. De no saber que mi chico era un arcadio. a ninguno les importaba.atuendo. Si podía llegar a conquistar a Byron…. nos habíamos perdido el desfile de las porristas. al cual todos estos sentimientos le eran completamente nuevos. Todo el evento era a beneficio del orfanato “Isla infantil” a mi madre siempre le había gustado organizar eventos como estos. Dijo Anika ansiosa. No pudo encontrar un mejor modo de decirlo que ese. Y de esa misma manera tomo mi brazo y lo colocó alrededor del suyo. se nos hace tarde –. Esta vez André tomo el volante. ¡Era tan transparente! André me quería tanto o más que yo. Cuando estuvimos lo suficientemente cerca de la multitud ningún par de ojos dejo de seguirnos con la mirada. ―¡Eres la diosa más hermosa de todo el universo!– me dijo al oído apenas estuve a salvo a su lado. De hecho. una franela de cuello v sencilla con una chaqueta de cuero encima… cuando vi cómo le quedaban esos ajustados pantalones oscuros se me salió la baba. ya parecían aburridos de nosotros dos. La feria ya había dado comienzo. ―¡Y yo soy la diosa más afortunada de tener conmigo al guardián más apuesto! ―Entonces estamos hechos el uno para el otro–. Esta vez las piernas me temblaron pero de pura emoción. ¡Imaginaba a Stephanie Hope mirando por todas partes esperando encontrarse con el rostro sin emoción de Byron! Si a mí me gustaban los imposibles.

―Anika sabe cuándo hacer lo que debe y no lo que quiere. Y me devolvió a cambio un pequeño beso en la nariz. Se fue casi corriendo detrás del profesor. ―¡Hola chicos! ¿Qué les parece la decoración?– preguntó mi madre apenas nos acercamos. y no traía esa expresión ensimismada que siempre tenía consigo. ―¿Dónde están Anika y los demás?– pregunté al darme la vuelta y no ver a ninguno de los chaperones. ―En primer lugar. ―Me molesta que se tengan que privar de muchas cosas por mí. ―¡Tienes razón!– lo abracé con fuerza. Dijo de la manera más inocente posible. Es nuestra noche. André parecía estar pasándola bastante bien conmigo. ―¡Mamá esta increíble! ―Debió haberle llevado mucho trabajo–. Hasta ahora este contaba como uno de mis momentos favoritos con mi arcadio. ―Dando una vuelta–. Le dijo André. ―No creo que Anika piense lo mismo. Disfruten de la feria –. ¡Si no lo conociera! ―Querrás decir inspeccionando la zona –. Se mostró animado con mi comentario. a pesar de que hablaba en serio y sin una gota de chiste.personas sabían que se trataba de mí solo porque me veían colgada de la mano de mi príncipe. No la eches a perder. Me miró suplicante–. Uno de los profesores de mi escuela se acercaba con aspecto extenuado cargando una maleta de más franelas timbradas con el logo de la banda ― ¡discúlpenme chicos! Tengo que seguir trabajando. se supone que ninguno de nosotros debería siquiera pensar en estar aquí esta noche… así que deja de culparte por todo –. Las cosas por los alrededores parecían ir marchando conforme se esperaba. ―A ellos les divierte más eso que cualquier otra cosa. ¡Cuánto deseaba que las cosas siempre estuvieran así de bien! [Escribir texto] . ―¡Oh sí! Pero obtuve mucha ayuda–.

quería que me invitaras a tomar algo… ―Byron se atragantó. Supuse que era un cumplido. Le aseguré a Allison que pronto volvería de regreso. ―¡Allison! ¡Allison! ―¡Wuao! Leah… te ves como una de esas niñas bien–. Si le había parecido muy lanzada. ―¡Ey! Hola… ―¿Me buscabas? ―Si…. Stephanie se nos atravesó en el camino con su ceñido y revelador traje de porrista. ―¿Te gusta la banda? ―¡Me encanta! Es una de mis favoritas. André soportó nuestros gritos por un buen rato hasta que me ofreció ir por unas bebidas. Tuve que gritarle para que pudiera escucharme entre la algarabía. Pero por los momentos al rubio le convenía su actitud tan “colaborativa” por decirlo de alguna manera. ―¡También es una de mis favoritas! La banda finalmente se presentó. [Escribir texto] . dejándola a ella repentinamente sin aliento. bueno.Allison brincaba cerca de la gigantesca tarima… sus amigos Mark y Ben estaban con ellas. si de esa forma averiguaría algo más sobre sus recuerdos vinculados a la noche de terror que paso en mi casa. tenía que esperar a conocerla mejor. escuchamos y cantamos de memoria un par de canciones. entonces valía la pena el sacrificio. ―No sé si debo decir gracias o… ¿Cómo te atreves? –escuché como André contenía la risa y Allison no se molestó en disimularla. ―¡Será un placer!– le sonrío ocultando el pánico que lo invadía por dentro. ―¡Al fin los veo!– exasperaba―¿Pero… donde esta Byron? ―¡Aquí estoy!– apareció detrás de la diminuta porrista.

En su mirada se reflejaba la mezcla de incomodidad. ―Estoy bien…―me asió un poco más a su cuerpo ―¿Estabas fumando? Hueles un poco a humo– pregunté sin pensar. Mantuve mis distancias. Cerraba los ojos cuando pasaba cerca de André. No iba a dejar de preocuparse de todo en ningún momento. A pesar de que Byron me sostenía con firmeza por la cintura. recelo y desconfianza ante el acercamiento que Bryce y yo manteníamos. pero no por la persona esperada. ―¡Relájate Leah!– no me gustaba cuando empleaba ese tono conmigo. ―Supongo que esa parte del manual no me la aprendí –. Resultó que la mano que aún mantenía en el aire. Sentía por todo el lugar la tensión que emanaba de él. fue tomada. ahora Byron me pagaría con creces todas las amonestaciones que recibí de su parte. me la estaba pasando bien después de todo. Al menos me quedaba mi propia diversión. Me cedió ante el chico con aspecto de motorizado.Los vimos alejarse hasta desaparecer de nuestras vistas las dos cabezas rubias. Dijo con una sonrisa burlona. ―¡Es posible!– Contestó con expresión posible que sea mi olor natural! ―¡Gracioso! [Escribir texto] serena ― ¡como también es . Mi amiga Allison se perdió de vista en cuanto comenzaron las canciones lentas. Era la primera vez que experimentaba algo como eso. ―¿Te molesta si la complazco con un baile?– la mirada que le propinó al arcadio fue tan inocente que el mismo André se quedó sin excusas para negarse. No quería ni imaginar lo mucho que le había costado acceder a tal cosa. Ahora la sostenía Bryce. cuando en realidad estaba metido en su pequeña cabecita maquinando. Me daba cuenta repentinamente de momentos en los cuales André fingía prestarle atención a la música. ¡le estaba huyendo a cualquier prospecto que se atreviera a invitarla a bailar! ―¿Sabes bailar?– le ofrecí mi mano. Una extraña sensación recorrió por mi cuerpo.

¿Pero por qué eso viene al caso? ―Porque te equivocas… esa no fu e la primera vez que nos vimos ―. no era de esa manera como la recordab a. ―Por eso estoy aquí… precisamente–. ―Mi novio parece estar algo intranquilo. Pero…. André y la pelirroja siempre lo supieron. En la biblioteca. Con disimulo lo miré. ¡Yo era tan estúpida! ¿Cómo pudo [Escribir texto] . ―Sigo sin comprender Bryce… y el tiempo se nos acaba. ―¡Estás aquí porque tienes que decirme algo! ¿Recuerdas? ―Claro que si… pero no tengo prisa ¿Y tú?– le divertía mi impaciencia. Pero piensa en esto Leah… tu llega ste a confiar en mí. ―Él no es el que me preocupa–..―¿Te incomodo? – preguntó cuándo me retorcí un poco intentando separarme más de su cuerpo. como te pudiste haber dado cuenta. Ya no bailábamos.. ―¡Suéltame Bryce! ―¡Lo haré!.. ―¿A qué te refieres? ―Parece que nunca me escuchas. ¿Porque precisamente en este momento?– te pedí que confiaras en mí y no quisiste darme una oportunidad– las pupilas se me dilataron. La vocecita de la otra noche venía a mi mente.. y ciertamente Bryce no mentía―¡sabes que no te haré daño…!― ¿Por qué su voz se me hacía tan familiar? Se trataba de Bryce ¡por supuesto! Su voz me la había grabado desde el primer momento que me habló en aquella biblioteca. Me obligó a mirarlo a la cara― ¿Recuerdas cuando nos conocimos? ―Claro. Su tono de voz se había vuelto indiferente. ¡Yo gané! ―¡Eres un mentiroso!– las malditas lagrimas venían en camino. ―¡Ya te dije que estoy bien! ―No es lo que tu novio piensa… nos está mirando como si de un momento a otro te secuestraré–. ¡No podía ser posible! ¿Por qué él? ¿Por qué Bryce?– tenía que acercarme a ti de manera que no te sintieras amenazada por lo que era.

Byron había desaparecido y André lo había suplantado. [Escribir texto] . No lo miré.engañarme tan fácilmente? ¿Por qué me empeñaba en creer que era bueno cuando las señales que enviaba eran tan obvias? No las pude contener más… apenas me liberó de sus manos. Solo me desahogué en sus brazos mientras la música seguía sonando como un eco a nuestro alrededor. quede paralizada en medio de la multitud y las cataratas se abrieron.

―¡Tenemos que avisarle a Byron! ―¿Y que van hacer… seguirlo?– todavía lloriqueaba. Anika tú te quedaras con ella y no la perderás de vista. solo hacía que me sintiera más culpable. ―No es tu culpa Leah. este a salvo en su casa. ―Si es posible. Si André pretendía que con eso me consolaba estaba bien lejos de lograrlo…. si piensas que lo rastrearan sin la [Escribir texto] . ―¡Nos arriesgaremos!– el cólera me había secado las lágrimas. y por su semblante empalidecido supuse que ya lo sabía. después que Leah. ―Si lo haremos. A ndré me arrastraba por la mano en medio de la multitud.. ―No me parece la mejor de las ideas… seguramente no está solo. ―¿Dónde está?– preguntó Iris con el ceño fruncido. Sí. por no tener más cuidado–. ―¡Estoy bien! Lo siento. y esto sea una trampa. esperando que con eso desistieran de cualquier otra idea. ¡Tal vez eso es lo que quiere! Que lo sigan.Saltó la rubia con mejor actitud. ―¿Qué ha pasado?– se adelantó Anika.. ―¡Lo sabía!– exclamó la chica― ¿Tú cómo te encuentras Leah?– al verme cabizbaja se entristeció. fue nuestra. Detrás de ella venía Anika a toda prisa. el que me exoneraran de la culpa. ―Pero podremos seguirlo– . Debí escucharlos antes.Capítulo 9. ―Espera un momento…― Anika se sacudió con desaprobación― ¿Quieres que las dos nos quedemos?. ―Se ha ido– le respondí. ―Nuestras sospechas sobre el chico Bryce eran ciertas. A la primera que visualizamos fue a Iris.

―No. Seguiremos con el plan. ―Salí porque creí que algo se quemaba… [Escribir texto] . Por algún motivo decidió que aliarse conmigo era lo conveniente. ¡Debiste haberme advertido al menos! ―Antes de que te molestes Leah. ¡Sabíamos que el sujeto era peligroso! Y es por eso que Anika y tú se van a casa. piénsalo. Me quedé corta. se lo comenté en seguida a André ¡Él fue el que planeo todo!– me explicó Anika.. ―¿Qué fue lo que te hizo salir de casa y darte cuenta que algo no estaba bien? – lo pensé unos segundos. sobre algo que quería decirte aquí en la feria. ―¡Anika!– lo ignoré y me apoye en la única persona con la que podía conseguir lo que quería― ¿Por qué es importante que yo participe de la búsqueda? –la arcadia rodaba los ojos entre el rostro indignado de André y el mío. así que cuando escuché esa conversación tuya y de él. ―No importa sin nos tardamos toda la noche buscándolo… Leah se quedara en casa contigo. Y si me presencia ayuda de alguna manera yo iré. No sabía porque para Anika yo era tan indispensable en el plan de rastreo. el otro día. ―Todos sabían de este plan… menos yo. ―¿Recuerdas la primera vez que Bryce se apareció en tu casa? ―Sí–. Ya lo dije–. La mirada de André hacia la arcadia seguía siendo severa y acusadora. No lo harás. ―Mi decisión también cuenta André. si te contábamos algo de este plan te ibas a negar rotundamente. pero cualquiera que fuera el caso era mejor que quedarme en casa sin poder hacer nada. Nos creías paranoicos cuando decíamos algo negativo del chico. Me miró de soslayo con la indignación en la voz. ¡Y eso es todo! ―¿Hay un plan? ―Todos sospechamos desde un principio de Bryce.ayuda de Leah estás equivocado–.

¡Lo siento André! Pero yo también soy una arcadia. El rompecabezas comenzaba a tomar forma – espera… ahora que lo pienso… cuando vi a Bryce en la biblioteca. ―Hubo un cambio de planes– . podemos encargarnos de esto!– me miraba con vehemencia. se lo hice saber y el solo bromeó con eso. A unas dos cuadras más al norte. Esta vez ni André ni nadie me iba excluir de la misión. mientras bailaba con él. Minutos después de que Anika usara su don para conocer la posición de Byron. Luego se fijó en mi curioso. ―¡Eres indispensable para encontrarlo! ―… bien… ¿Pero… eso quiere decir que ustedes no pueden percibirlo? ―Lamentablemente no. Al visualizarnos corrió a nuestro encuentro. también lo noté. Anika se regocijó en silencio al [Escribir texto] . pensaba que se trataba de los viejos libros de la estantería. era la única que podía percibirlos de esa manera… ella decía que se caracterizaban por desprender ese característico olor a infierno. Iré con ustedes…. ―Será más fácil con mi ayuda.. hace r ato. ―¡Al cual no estoy de acuerdo! ..―¡Exacto! … la segunda vez que Bryce estuvo en tu casa… ¿N o experimentaste algo similar? ―Umm si… pero creí que eran las velas… ―¿Estaban encendidas? ―No―. ahora tú también puedes porque eres su sucesora. Yo también quiero luchar–. ese respectivo olor a cenizas me inundó. al arcadio rubio no parecía molestarle mi presencia en el asunto. lo encontramos a las afueras de la plaza. ¡por favor Leah piensa con sensatez. Los miré a los tres con la decisión en los ojos.. y no se hable más del asunto–. y de repente el apareció… y bueno…. ―¿Así que no nos equivocamos?– fue lo primero que dijo.Le saqué una satisfecha sonrisa a Byron. Y bueno. para dirigirse de nuevo a André― ¡creí que nos acataríamos a tu plan!– a diferencia de André.. ―me respondió Iris– la diosa de las mentes Zoé. ―Entonces ya está dicho.

―¿Byron estas seguro que fue por aquí? ―Sí. André me esquivó la mirada con preocupación y absoluto desacuerdo. Mi mejor amiga me palmeó la espalda con cariño. ―Te dije que tenías un don especial–. Al final llegamos a una calle ciega. Después de unos exhaustivos minutos me pareció conseguir algo… un perceptible. ―¡Creó tener algo– les avisé. pero débil olor a cenizas mezclado con el aroma amanerado de la fragancia de Bryce. El lugar en donde nos encontrábamos era uno de las zonas habitadas por las personas más poderosas y adineradas de la Isla. Byron nos nutrió de información detalle por detalle. Eran solo unas cuadras más abajo de la plaza principal. hasta donde Byron los pudo seguir a pie. A los pocos minutos ya estábamos corriendo calle abajo siguiendo el camino por donde transitaron. Las enormes casas las habíamos dejado atrás hacia rato. ―En el carrito de los helados… para ser pequeña puede ingerir toneladas de lo que sea. ¿Por qué? ―¡No lo sé! En esta zona viven las personas con más prestigio en toda la Isla… y a decir verdad.escuchar mi respuesta tan imponente al igual que Byron. ―¡Oye! Por cierto… ¿Dónde dejaste a la porristas? – Iris le preguntó. ―¿Cuál fue el camino que tomó?– André los interrumpió de forma teatral. Unos cuantos galpones eran los que se encontraban a nuestros lados. ―Estoy completamente seguro que fue por aquí. – nunca imaginé que pudiera hacer algo como esto. [Escribir texto] . ―¿Puedes sentirlo cerca Leah?– me habló Iris. Bryce no parece una de esas. Me sentía como un sabueso olisqueando por todas partes. señalándoles la dirección por la cual percibía su esencia. Su olor seguía impregnado en mi vestido desde nuestro baile en la feria.

Bryce fue el primero en dejarse ver. Anika y Byron se plantaron en frente de los dos como fieles guardianes. El cabello negro azabache que brillaba por el puro resplandor de la luna. pero de alguna manera ahora se veía amenazante ante mis ojos. de haberla escondido no nos hubieran podido encontrar. pos sus bíceps bien ejercitados deduje que no era el pacificador de la manada. ―No está solo André… son varios. El forzudo que se encontraba al otro extremo era moreno. ―Seremos específicos. Al minuto tres sombras más se hicieron presentes. ―Y es exacta mente donde nos querían tener…―cuando comenzaba a percibir el olor mucho más fuerte. ¿Me pregunto… por qué solo tú puedes percibir nuestro olor? ―¿Qué es lo que quieres? – Byron no parecía tener ganas de jugar al escondite. Iris. En el grupo se encontraba una chica paliducha de aspecto llamativo.―¿Su olor llega hasta aquí? Es una calle sin salida– dijo Anika demostrando lo inquieta que estaba. vestía solo unos viejos Jeans y una franela sin mangas que mostraba una notoria cicatriz en el hombro [Escribir texto] . las otras dos se colocaron hacia los lados. ―¡Por primera vez escucha lo que digo y quédate detrás de mí! ― Ya André se encontraba a mi lado gruñendo entre dientes. cabeza rapada de la misma manera que Bryce. seguía vistiendo el mismo atuendo que tenía en la feria. Un sujeto rubio con cabello largo hasta los hombros. entendí las palabras de Byron. traía puesta botas de cuero rojo alto y unos shorts rotos y desteñidos. sus ojos no los detalle desde esa distancia… aunque podía jurar que la había visto en alguna parte. Conforme se iban acercando se podía diferenciar cada quien. ―¡Tienes buen olfato Leah!– esa voz era inconfundible―¡bravo! Son inteligentes…. Los susurros que habíamos estados escuchando en la neblina se convirtieron en sombras frente a nosotros. Por último estaba el más intimidante. ¡Como si se trataba de otro Bryce! Uno completamente diferente. Una tomó posición al lado de Bryce. ―¡Es una trampa! –musité.

Al igual que yo. ―Ustedes tampoco se han portado muy bien con nosotros que digamos– mi portavoz respondió a la defensiva. Planteó André. Pero por su actitud sobrada sabía que me equivocaba. André no se vio afectado por sus ofensivas palabras― ¿Sabes? Mi amigo aquí presente. era a la que más le costaba controlar [Escribir texto] . ―¡André! –le respondió tajante. Le dio unas palmaditas juguetonas en la espalda al inexorable Bryce. Había agravado un poco su tono de voz…. ―Tienes toda la razón… y mi compañero se disculpa por eso–. ―¡Y bien…! Heme aquí–. me estuvo diciendo que te has portado como un idiota con él… y resulta que con los míos nadie se mete–. imaginaba que la pobre estaba empleando su mayor esfuerzo por mantenerse en esa posición. pero solo un poco. ―No tenemos que llegar a eso… somos lo suficientemente maduros como para llegar a ciertos términos–. Para ser diminuto poseía una voz grave― ¿Los hicimos esperar bastante no es así? ―¡Al grano!– ya Byron se desesperaba. actuando como pacificador intermediario. ―¡Relájate fortachón! Solo nos estamos divirtiendo. en lo que se debía a Anika. debatiéndose entre la furia y la estabilidad… estaba a punto de saltarles encima. André contraía los músculos. ―¡Oh claro! –él sujeto era tan impertinente– he oído hablar mucho de ti… eres el perro faldero–.izquierdo a la cual no se le veía fin. ―¿Y tú eres…?– le dedicó una mirada miope. ―Dejemos la diversión bien atrás… no nos hagan perder el tiempo. Por su apariencia diría que era un chiquillo de suburbios. Las arcadias se mantenían en una aparente calma. ―Tranquilo Gavin… somos mayoría– apenas eran cuatro y nosotros cinco. Sus músculos temblaban. no podía demostrarle a André que él tenía razón y había sido un error haberme llevado con ellos. ―¡Entonces vamos a la parte interesante de una buena vez Evans!– el grandullón estaba ansioso. ¡Por alguna razón sus incoherencias me ponían de los nervios! pero tenía que controlarme.

que es como cualquier otra. cuando presenció en primera fila el espectáculo de tu arcadia. ―Muy tentadora. Mi chica la conoció hace unos meses. No llegas ni a un mes de estadía aquí en la tierra y mira todo lo que has progresado–. Es de los nuestros. Solo ustedes cuatro emigraron de Arcadia. si uno de los de arriba invade nuestro territorio le montamos casería– por la postura más natural de Byron. ¡Ésta si me daba miedo! ―¿Cuál es el empeño en tener a Leah en su banda? ―Porque no somos idiotas… no pretendan que no nos damos cu enta de cómo protegen a la arcadia… no nos quieran hacer creer ahora. ¿Creyeron que dejaríamos pasar su visita desapercibida? Somos algo territoriales. Ella siempre sopesaba algo que no terminaba de concluir ―¿Por qué no establecemos un acuerdo? ninguno de nosotros se meterá en sus asuntos si ustedes no se meten en los nuestros –..sus emociones. por supuesto que la protegemos. ¿Contaba eso como una ventaja para nosotros? ―Esto es ridículo. ―Como aplaudo tu facilidad para mentir. la noticia de Evans le había dado tranquilidad. pero realmente no sabían nada. Su mirada se clavó severa en Byron– no me hagan perder la paciencia. El saber que solo eran rebeldes curiosos y ansiosos por una buena historia les permitía tantear mejor el terreno. y no dejaremos que se contamine con rebeldes de la tierra como ustedes. Anika los observaba a todos de manera enigmática. Porque sabemos que no lo es. Bueno… digamos que la hermosa freak es amante de los espectáculos. ―¿Qué los llevó a Leah? ―Claro. desmembrando a un indefenso animal con solo abrir la boca– desmembrar era una definición bastante fuerte de lo que había [Escribir texto] . la chica no traía boleto en ese viaje. ¿No es cierto Beth?– la chica me miró con un brillo divertido en los ojos –. pero me temo que es demasiado tarde para eso… sé que tienen a la chica del millón de dólares y la queremos– ya había dejado la máscara de comediante y puesto la de Jack el destripador. ¿No lo sabían? Se valieron de sospechas y suposiciones. Ya que llegamos a ese punto.. El chico Evans fingía meditar en la propuesta.

Detrás de su espalda sacó una enorme daga que brillaba en la oscuridad. que ya no eran suposiciones.sucedido realmente en esa cancha. [Escribir texto] . André había acertado con sus suposiciones. ―¡Son ilusionistas! – escuché a Byron balbucir muy bajito. ―Ustedes eligieron–. ―¡Leah solo es una arcadia con un don poco común!– Byron intentaba minimizar las cosas. se habían puesto alrededor de André y de mí de manera defensora. Las palabras salieron de su boca cómo un gruñido. pero se acercaba a los hechos. El musculoso de nombre Gavin acechaba con solo una mirada. Nos pertenece. ¡Gracias a ellos te volviste más interesante!– chasqueó los dedos impacientándose –. todos nos dimos cuenta de algo: habían dos Evans y dos Bryce frente a nosotros. Referentes a los otros dos que ahora eran cuatro. Las fosas nasales del oscuro se dilataron encolerizadas. Había un tono enfermizo y morboso en sus palabras. Podía manipular a la madre naturaleza. Esta mujer era la causante de los drásticos cambios climáticos. En todo caso nosotros la vimos primero. Por un instante creí estar viendo doble por el miedo que me controlaba. El rubio transpiraba. ―Con un don muy interesante del cual no me molestaría beneficiarme. Bryce intervino está vez. ―¡André! –exclamó Byron. Al menos ya sabía de donde conocía a la chica– mi querida Beth se dispuso a seguirla y apenas descubrió donde vivía no los hizo saber… estuvimos a punto de desistir y dejar de seguirte hasta que tus queridos amigos aparecieron. Las arcadias ya no disimulaban serenidad. Ambos Evans con expresión morbosa y los dos Bryce inquebrantables. ―Ya fraternizamos con ustedes de la manera más amistosa que tenemos… es mejor que nos las entreguen antes de que nos veamos obligados a usar otros medios. pero luego de enfocar bien la mirada. ―Pues ya está con nosotros…― André protesto. Beth elevó las manos hacía el cielo. provocando de esa manera que unas enormes nubes negras se adueñaran del infinito cielo. ―Sobre mi cadáver –.

Ver sangrar a Byron me sacó un grito ahogado. El doble de Evans se desvaneció en el aire. ahora parecían brillar más que antes. El otro saltó encima de Byron. Mis guardianes tampoco iban a quedarse con las manos cruzadas. lanzó al aire la espada que sostenía en la mano desapareciendo de la vista de todos para luego aparecer clavada en la espalda del doble de Bryce. ―¡Vas a perdonarme por lo que voy hacer… pero los chicos necesitan mi ayuda! ―¡No lo hagas Leah! Por lo que más quieras mantente al margen… deja que ellos se encarguen de todo. Este hizo un sonido semejante al choque de las olas en el malecón. Ambos eran ilusionistas. el poderoso campo de energía que había creado alrededor de los dos era impenetrable. La cara fruncida de Evans. Estando con André absolutamente nada me podía pasar. El arcadio se incorporó y mostrando una irónica sonrisa. En menos de un minuto los cuatro habían efectuado sus gloriosas transformaciones. sorprendiéndole con el puño en la boca. y aunque no traía ninguna arma física consigo. ―Para la próxima apuntaré al objetivo. Si era posible. Resultó que ahora no había uno ni dos Evans… sino tres. ―¡Tranquilízate! Él estará bien– mi novio me apretaba con fuerza a su espalda. pero la audaz pelirroja lo derribó con la flecha segundos antes de que llegara a tocarla. me provocó escalofríos. Me llenaba de valor y confianza. Uno de los dobles de Evans se abalanzó sobre Anika. André aún se mantenía a mi lado. sabe Dios de donde la había sacado. Byron portaba una reluciente espada que. Algo me decía que este enfrentamiento no terminaría favoreciéndonos a nosotros sino a los rebeldes.parecía ser poseedores del mismo don. Escuchar su protectora voz. ¡Si había un modo de impedirlo! Entonces yo lo encontraría. más que nunca. ―Tu quédate quieta amor… nadie te va a tocar–. Anika creó un enorme arco y su respectiva flecha con la poderosa luz que provenía de sus manos. [Escribir texto] . Iris sostenía espinas de rosas en las manos. Los puños de ambos destilaban una especie de neblina oscura.

Esto iba a ser más difícil de lo que pensaba. la lucha se detuvo. André esta vez no intentó detenerme. ―Bryce tiene razón… no soy una arcadia ordinaria–. Nadie lo intentó. ―Pero al menos estaré tranquila al no quedarme de brazos cruzados viendo como lastiman a mis amigos. La mano de André se aferraba a la mía con fuerza. se apartó.. Toda la belleza era majestuosa. pero como su diosa mi deber era luchar junto a ellos. ―Precisamente por eso tengo que salir… por ti y por todos. Los otros dos todavía no cerraban la boca. dándoles la cara a nuestros adversarios. Nos llevarán ventaja de todas maneras. ―¡Hazlo por mí!– me habló suplicante―. Permanece dentro del campo de energía. La energía que sentía fluir por todas mis venas era lo siguiente. El sanador. Su semblante destrozado me desgarraba el corazón. Lo primero que recorrió mi cuerpo fue el calor… siempre advertía cuando el cambio se generaba. adoptando una posición guerrera.―Mira a tu alrededor André… Byron está sangrando ¿Te parece que es una pelea justa? Ellos son quién sabe cuántos contras tres. Finalizaba el cambio cuando la apariencia humana quedaba bajo aquella luz arcadia. ―¡Mierda!– fue la expresión de Evans. cuando me plante frente a él. En un pestañar el sanador había hecho visible su transformación. Bryce fue el primero en darse cuenta de lo obvio. ―¿Leah? Cerrar los ojos era lo más conveniente si quería seguir con esto y no ceder ante mi sanador. Ni siquiera Byron. Si miraba hacia atrás. sabía que encontraría las expresiones de mis guardianes visiblemente consternadas. ― Y serán los mismo contra cuatro. El campo de energía se había desvanecido. [Escribir texto] . Tanto los arcadios oscuros como supremos se encandilaron con la radiante luz que provenía de mí. Como esperaba. ―¡Lo sabía! Sabía que no eras una arcadia ordinaria.

Les di la espalda a los oscuros. Algo estaba por acontecer detrás de mí.―¿Quién eres tú? –el destripador. mientras de ese lado mis arcadios permanecían mirándome llenos de incertidumbre. Los rostros supremos se tensaron. [Escribir texto] . Les sonreí. sino en las pruebas. quería que supieran que sabía lo que estaba haciendo. La mejor respuesta no estaba en las palabras. en efecto había bajado la guardia.

y Byron nos escoltaba unos pasos más adelante. aunque la expresión de André era devastadora. Los demás al igual que yo. ―Lo era–. ―Será mejor que nos pongamos al día. Dijo el otro con media sonrisa. no podía dejarme llevar por las emociones. S [Escribir texto] . Ya eran pasadas las once.Capítulo 10 entía las manos paralizadas. Lo que nos dejaba en medio a los dos. ―Supongo que… esto explica muchas cosas…―habló el curioso– eres la diosa de las mentes. Byron regresó a su forma mortal. Iris y Anika caminaban detrás. no tenían la menor idea de lo que estos arcadios se referían. Algo me decía que debía confiar en mis instintos. André tomó de nuevo su posición protectora a mi lado. Escuché a Evans reírse en voz baja de la escena. La plaza estaba quedando vacía. ―¡Lo soy!– me tembló la voz. Bryce no se inmutó. ―Y tú eras su preceptor…―Anika estaba más cerca que antes. Al parecer hay muchas cosas las cuales ignoramos–. no podía perder las fuerzas y desfallecer en ese momento. el auto de mamá no se encontraba por los alrededores…. La porrista apenas nos interceptó salió corriendo a nuestro encuentro. Dos Bryce se plantaron frente a mi… uno me observaba con curiosidad y el otro sonreía irónico. Evans y Gavin no mostraron renuencia ante las palabras de Byron y la chica tampoco. la pobre seguramente está preocupada sin saber dónde estaba. esta vez Bryce tomaba el timón del barco.

―Mi madre debe estar muy preocupad a…―estaba consciente de que mis quejas les resultarían innecesarias en una situación cómo la actual. Iba a descubrirlo. no me atrevía a llamarla y escuchar sus sollozos preguntándome donde estaba o que me había sucedido. No era el momento perfecto para lidiar con Stephanie. “Mamá no te preocupes estoy bien. Esperaba que con ese mensaje al menos se tranquilizara un poco. ―¿Y por qué no? ―Se canceló–. ―Tendremos tiempo para encargarnos de eso― aun sostenía los ojos clavado en la vía. Leah. Después lidiaríamos con eso. imaginaba que mi madre pensaría lo peor. llegaré a casa en cuanto pueda” “Te quiero. dado todos los infortunios que me habían pasado los últimos días. ―Al menos quisiera avisarle que estoy bien –Anika me facilitó un teléfono celular. Instintivamente André aceleraba el motor del deportivo. quisieran ellos o no. Le escribí un mensaje. Me dedicó una mirada envenenada. Le respondió su querido tormento. Nadie se molestó en mirar hacia atrás cuando la dejamos parada en medio del lugar con los ojos hirviendo en cólera. No me importó. ―Ya no habrá fiesta –. Le dije tajante. Las ganas de llorar me quemaban en la garganta. nadie me miraba a la cara. Conocía esa actitud. No tenía idea de que cualquiera de ellos supiera manipular uno. Los rebeldes nos seguían en sus respectivas monstruosas motos. era la que usaban para intentar no decirme muchas cosas. Conducía con la mirada fija en el frente. pero a esas alturas cualquier anormalidad me resultaba normal proviniendo de ellos.” [Escribir texto] . ―A la vieja cabaña. Por el retrovisor me fije en Anika. ―¿A dónde vamos – le pregunté a André. No les prestó demasiado interés a los nuevos integrantes.―¿Dónde estaban metidos? Tengo horas esperándolos… se suponía que me habían invitado a una pequeña fiesta en la casa de… ella– me miró con desdén.

―Tienen a una bomba de tiempo en sus manos ―. ―¡Por todos los dioses! –exclamó entre risas nerviosas ― ¿Cómo diablos es que siguen con vida? ―No nos importa el motivo por el cual no han intervenido… pero sabemos que cuando eso suceda no nos quedaremos de brazos cruzados. ―Las cosas en Arcadia no parecen ir muy bien… para muestra un botón–. Se bajaron al vernos.No. ―Ellos ya lo saben–. El tono que Byron había empleado era amenazante pero disfrazado con capas de sensatez. ―Me parece un lugar conocido–. Evans paso por alto el tono de Byron– en lo que los oscuros de Arcadia se den cuenta… van a iniciar una guerra. Aguardó Iris. la manzana del pecado. Byron con su habitual desconfianza se nos adelantó. ―Lo sabemos… y por eso la protegeremos–. y la otra… ¿Cuántas eran las de perder? Esa pregunta la pospuse muchas veces… y la seguiría posponiendo. lo mismo Beth y el grandote Gavin. Evans abrió la boca dramáticamente. Los motorizados ya se encontraban frente a la cabaña. el ángel en el cielo… [Escribir texto] . Ni de cerca mamá se quedaría tranquila con ese mísero mensaje. El resto seguimos al rubio imponente. Evans y Bryce compartían la misma moto. Las cosas dentro estaban tan cual las recordaba.Byron nos señaló la caliente cabaña. ―Hablemos adentro– . ―¡Esto es gracioso!– Evans jugaba con unos azulejos de madera que servían como decoración en la media pared de la cocina – ustedes realmente no saben lo que tienen. Evans se regodeaba en sus irónicas palabras. ―Yo también–. Mofó la motorista. Me señaló– les hace falta la harina del costal. ―Me quedare afuera–. Por todo el trayecto me hice infinidades de preguntas… entre las cuales incluía las de nuestras posibilidades de ganar en caso de que se reiniciara la batalla….

―No puedo creer que las cosas se puedan volver más divertidas que antes… resulta que uno de los rebeldes de la tierra es uno de los fieles guardianes de la diosa de las mentes… ¿Cuándo pensabas soltarlo y convertirte en el más valioso del grupo? [Escribir texto] . Anika y yo nos encontrábamos entre el grupo. Todos la mirábamos a ella esperando respuestas. El rey Darién había encomendado a mi mentor para una pequeña prueba a los novatos más destacados…. ―Bryce era uno de los guardianes… ―¿Qué? –Byron lo miró de arriba abajo con detención. En mi opinión. ―…Lo que Bryce dice… me parece lo mejor. Ese día murió a traición… Después de su muerte decidí unirme a los oscuros. es lo mejor. ―Trabajaríamos un día entero al cuidado de la mismísima diosa Zoé. Si no me crees pregúntaselo a la arcadia de cabeza roja. ya nada tenía sentido…mi nacimiento consistía en proteger a la diosa… estuvo bajo mi cuidado… y fallé– estaba segura de que nadie se esperaba escuchar algo como eso de los labios de Bryce. y creo que es la mejor opción que cualquiera pueda tomar… debemos de unir fuerzas… por ahora–. Evans se retorcía en una sarcástica carcajada. ―¿De qué iba la prueba?– le preguntó Gavin. pero ahora recuerdo de dónde. El grandullón murmuraba algo ofensivo por lo bajo.―Ya lo entendieron Evans– se incorporó Bryce del sofá en el cual se encontraba inexpresivo–. ―Así es… a Bryce lo entrenaban los ilusionistas para ser el prece ptor de la sucesora de la diosa Zoé cuando llegara el momento indicado. André convulsionó el rostro en desaprobación –te guste o no arcadio pecaminoso. ―¿Por qué? –André bufó. ―La pelirroja y yo nos conocimos en el palacio. En cuanto lo vi sabía que lo había visto en algún lugar. Anika sobresaltó la mirada. ―Pero lo es André. ―¡Eso no puede ser posible! –Bryce se regocijaba en la evidente amargura de André.

En ese caso. Lo mejor ahora es que nos unamos a ellos para esta misión… queremos entrar a Arcadia… y Bryce sabe cómo hacerlo. me sacaba del foco. no sabía si era por la ganas de destrozar al inconsciente de Evans o por la enorme tristeza con la que Bryce había soltado cada palabra ―Deja de cobrar importancia cuando ya no perteneces a ese mundo –. [Escribir texto] . ―Ya no importa. ―En todos los mund os hay maneras de persuadir… y Arcadia no es la excepción. ―¡Oh! Ya se explica por qué te encontré solo en la playa… ―¿Cómo hiciste para salir sin ser descubierto?– esta vez Gavin parecía más curioso. saber que Bryce resultaba ser uno de mis guardianes. No me convencía su teoría. Su mundo ya no es mi mundo.Anika apretaba los puños. me uno a tu causa. De esa manera nos deshacemos de ellos y su radar y ustedes recuperan a su querida arcadia– respondió el sardónico. ―Eso sí que no. Claro que importa querido amigo…―gritaba eufórico el sarcástico rebelde―. pero no tenía muchas opciones. La expresión de Byron se suavizó pero la de André seguía severa y sin el menor indicio de querer ceder. ¿En qué momento todo se había convertido en un lío? ―No. Este se parecía más a Bryce que había conocido en la biblioteca. Las confesiones no me dejaban estabilizar. Sus ojos se posaron en los míos duros pero escondiendo la melancolía. ―¡André…!– lo tomé con fuerzas por la mano– estoy de acuerdo con ellos. ―¿Y que ganan ellos con ayudarnos? ―Estamos bajo el radar de esos osc uros… los rebeldes somos esos… ¡rebeldes! No necesitamos que nos den órdenes. ―Entonces tienes tanto derecho de la chica como ellos…―Evans tentaba a mi sanador con cada palabra. la diosa es tu responsabilidad tanto como la de ellos.

Byron nos dejó a los tres frente a mi casa. eran las seis y media de la mañana y todas las luces de la casa estaban encendidas. Esperaba no estar equivocándome. ―¡Por Dios vamos ya! Durante el viaje nadie habló al respecto. los demás simulaban muy bien tranquilidad. No digas nada Anika. Sus lágrimas empapaban mi vestido. Nada de lo que me puedan decir ustedes jovencitos podrá evitar el castigo de esta niña…―resignada miré a mis amigos y me dispuse a caminar hacia mi habitación junto con Anika ―¡lo siento mucho Anika! pero el castigo incluye no tener visitas… será mejor que vuelvas a tu casa con André. La luz de alba entraba por la pequeña cabañ a… después de que los rebeldes se marcharan me negué a dormir… André no aprobaba mi decisión.―Tu eres la diosa aquí querida…―mascullaba– es tu decisión. Merecía la pena de muerte por haberla hecho pasar por eso. ―Ya es hora de ir a casa Leah. André era el único mal encarado. Mi madre no había pegado un ojo en toda la noche. todos lo sentimos… ―No. pero ninguno de ellos tenía la autoridad para rehusar de mi decisión a esas alturas. ―Pero… ¡mamá! [Escribir texto] . No terminaba de entrar cuando sentí sus brazos alrededor de los míos. tu madre se está preocupando demasiado y en unos minutos piensa llamar a la policía. La decisión ya estaba tomada. no la de tus sirvientes. ―¿Cómo me haces eso Leah? No tienes idea de la noche que me acabas de hacer pasar… ¡Oh por Dios santo! ―Lo siento… yo te avisé… ―¡Oh sí! ¿Te refieres al mensaje que mandaste? Por supuesto que eso me tranquilizó… eres una inconsciente niña… ―Señora Cooper.

No iba a pasar por alto su actitud tan infantil para conmigo. Estaba consciente de lo molesto que André se encontraba. Cuando me vio se consternó. ¡Arcadio rencoroso! Luego se las vería conmigo. pero… se salió de mis manos… y… ¿M amá?– la pregunta empujaba desde mi interior― ¿Qué sabes de los arcadios? A juzgar por su repentina palidez y labios temblorosos. Para cuando desperté ya eran las dos de la tarde. pero no era para tanto. Quería salir corriendo escaleras abajo y obligarlo a subir. ―¿Estás bien? ¿Descansaste?– asentí― ¿ahora me dirás que fue lo que paso? Nunca haces cosas como esas… ―Lo sé.―Ya lo dije Leah… tu y yo tenemos una conversación pendiente… ve a dormir ahora mismo– subí las escaleras refunfuñando. [Escribir texto] . pero eso solo serviría para molestar a mi madre y conseguir otro castigo. Me relajé y sonreí al abrir la puerta de mi habitación esperando ver a André plantado en mi cama. No podía culpar a mi madre por haber adoptado esa actitud. De pie en mi patio trasero con la mirada ausente hacia mi ventana. No me miró cuando baje las escaleras y me senté a su lado. El miedo punzaba en mi estómago. Lo fulminé con la mirada y me tiré en la cama. ella sabía más de lo que yo podía a llegar a imaginar. Mamá estaba sentada en la barra de la cocina. eso era reconfortante… pero ahora haces esto y… ―Sé que estuvo mal. sentí un alivio enorme… confiabas en algui en. Ahí estaba. No era mi intención preocuparte. ¿Dónde estaba André? Me asomé con rapidez por la ventana. ―Cuando supe que esos chicos eran tus amigos y que se preocupaban tanto por ti. No fue así. Al menos me consolaba saber que André en un santiamén estaría en mi habitación. pero el saber que Anika ya no estaría conmigo me enfurecía.

―¡Por Dios! tú lo sabias…― me incorporé de un salto– ¿Desde cuándo? ―Esas palabras solo las he escuchado un par de veces… por tu padre–. ―¿Existen cierto? – me miró comprensiva. Solía decirme que cuando llegara el momento lo entendería… y ahora creo que este es el momento. ―Bueno… eso si es bastante raro– se me dilataron las pupilas ― ¿Dices que mi padre mencionó a los arcadios un par de veces? ―Dijo que gracias a ellos te teníamos a ti…. pero con la tristeza desbordada. Dije sonriente. Y yo soy una de ellos. Cuando naciste una enorme luz se apoderó de la habitación…después de eso ningún doctor ni enfermera te recordaba… no sabían de qué manera viniste al mundo ni cuándo. algo raro paso… ―¿Raro como que…?– estaba molesta. No tengo idea de a qué se refería tu padre con eso. ―Papá era muy sabio–. pero las ganas de saber sobre mis orígenes eran más importantes. ―Sí. [Escribir texto] . Ahora se encontraba frente a mí– el día que naciste.

Se sentó a mi lado en la irregular banqueta de cocina ―¿Cómo lo tomó tu madre? – de ante mano sabía que Anika les había comentado todo con lujos y detalles. pero un buen consejo para mi nueva vida no hubiera estado mal. Me animé apenas verla– Anika me dijo que estabas muy triste… y también mando disculpas por mirar demasiado a través de ti. ―Se lo diré–. ¡No sé si era magia o era Beth. luego de mi confesión. Dile que la extraño. ―No quise asustarte– Iris resplandecía en ese hermoso vestido color cielo de tirantes cruzados. y me gustó quitarme un peso de encima. Al notar mi sobresalto aminoró su paso. pero Iris era demasiado decente como para insinuar algo sin que antes se lo hubiera dicho yo. ―No importa. las vecinas tormentas se alejaron como por arte de magia. Lo que estaba a punto de decirle. seguramente le sonaría como una senda locura― ¡necesito hablar con él! ―Él… ―farfulló– esta indispuesto. ¡No me gustó sentirme lejos de André y haber sido traicionada por Bryce! No era que esperaba que mi madre se deleitara en comprensión.Capítulo 11 l sol se había puesto en lo más alto…. pero me gustó ver el sol! Me gustó decirle toda la verdad a mi madre. ¡Como extrañaba a la atolondrada Anika y a mi querido sanador! Su figura en la puerta me tomó desprevenida. Su jaqueca dio paso en cuestiones de segundo. ―¿Algo más? ―Si… ―respiré hondo. E [Escribir texto] . Como consorte Iris procuraba hacer lo mejor para mí. ―Relativamente bien… ella no me preocupa ahora.

Él estaba mirando la TV. me trajeron al mundo real. no tenía caso engañarme y decidí pasar a historia. diles que necesito ver a Bryce solo un momento – desvió la mirada. A mi madre fue a la primera que visualicé preparando té o café en la pequeña y claustrofóbica cocina. Era lealtad a su diosa o traicionar a sus compañeros. ¿Cuántas horas había dormido? Cerré la ventana apenas me pude poner en pie. [Escribir texto] . Un hermoso ángel sentado en mi sofá. ―¡Gracias Iris! ¡Una consorte simplemente adorable! Puesto que era sábado y tenía bastante tarea pendiente. ―¡Diosa!– exclamó―André y Byron se volverán locos con eso… ellos no confían en los rebeldes de la misma manera que lo haces tú– prefirió no mencionarse entre el grupo opositor por respeto a mí. esperando paciente por mí. ―Necesito que me ayudes… tú puedes avocar por mí. Quiero hablar con Bryce. Recordaba estar sentada en la barra de la cocina con un centenar de libros y desperté en mi habitación. yo hablaré con ellos. Era extraño. Tomó una gran bocanada de aire y me miró. No era a mi sanador a quien me refería– pero. La noche estaba fría. La matemática me consumió mayor parte del tiempo. ―¡Pero…!– me miró con sus ojos comprensivos.―¡Lo sé!– Iris me había mal interpretado. La pobre estaba entre la espada y la pared. me puse al día. ¡André! Seguramente había sido él. Baje a toda prisa medio adormilada. Y lamento mucho todos los percances que se les han presentado por mi culpa. ―Espero que hayas tomado la decisión correcta. mi clase del lunes tenía que ver con algo de la mitología griega. Por André y Byron no te preocupes…. Y por esa misma razón me dolería soltar las próximas palabras: ―Iris… lo entiendo. El sonido del viento colarse por la ventana con un lejano eco proveniente del televisor. Eres mi consorte. no es a él a quien quiero ver aho ra… ―la hermosa rubia arrugo el entrecejo―.

―No. Nada convincente. Y yo era la causante. Su semblante perfecto se veía descompuesto. ―¡Claro! – efectuó un tono irónico lleno de rabia – si te pregunto… ¿Cómo puedes estar tan segura de eso? Me dirás que simplemente lo sabes… ―No necesito tu aprobación–. entonces…. “cállate maldita vocecita” ―¡Por mí no hay problema!– me miró a mi buscando aprobación. ―¡Estoy bien!– había dicho tantas veces esa mentira que ya hasta me la creía. ―¿En qué pensabas cuando le pediste a Iris que hiciera eso? ―Pensaba en todos. [Escribir texto] . ―Lástima diosa… pero es exactamente en esto en lo que tú me convertiste. Si había querido matarme para luego revivirme en ese estado de desdicha. ―Si te dieras cuenta de lo humano que te escuchas. ―¿Podríamos salir un momento al patio señora Cooper? – no era un buen presagio. por mi propia culpa. De todas maneras nada podía ser peor que la frialdad con la que me enfrentaría ahora. Por supuesto que no la necesitas… resulta que ya nunca me necesitas. ya lo había logrado. ―¡Hola!– forcé una media sonrisa. La llaga me estaba sangrando. ―No me hará daño. Mi adorable tormento se removió incomodo al sentirme a su lado. Fueron las palabras perfectas para desmoronarme.―¿Descansaste?– mi madre me alcanzó con un tazón de té de manzanilla. ―Por lo visto así fue… menos en ti. Me había ignorado a mí por completo. ya empezaban a estropear mi ira. Asentí levemente. ―¿Ahora si es mi culpa?– malditas lágrimas. Su irritante tono me enfadaba.

―André… ¡vuelve! ¡Te necesito!– me envolví en mis propios brazos susurrándole palabras al viento. Mamá estaba parada frente a la ventana. ―¿Qué haces allí parada? ―Nada. esa noche lo estaba presenciando. Nunca más se repetirá. Vuelve a dormir. quería llorar y maldecir al mismo tiempo. Desperté a media noche a causa de la oleada de frío que me embargó. La mañana siguiente. A mi André–. Eso era peor que cualquier otra cosa. volteó la cara como si acabara de enunciar un mal chiste – puedes estar tranquila Leah… tal cosa. ni me obligó a dejar de sentirme mal…. ―No es tu culpa Leah… simplemente soy débil– hipaba– no pensé en todos los problemas que esto nos traería. Si antes había pensado que nada podría ser peor…. Me incorporé antes de que diera un paso más hacia mí. me acurruqué a su lado como una pequeñita que le teme a la oscuridad. ya no era mío… su amor no me pertenecía más. Quería gritar. Indudablemente estaba perdiendo a mi sanador. No me preguntó lo sucedido. por sus insomnitos caras. No me hubiera imaginado en una vida entera ver a un arcadio llorar. Nunca debí haber actuado como lo hice… creerme lo suficiente como para atreverme a enamorarme de mi diosa ―. la llaga en mi pecho se profundizaba conforme sus lágrimas se derramaban por su cara sin reparos. sobre todo en lo que esto te afectaría a ti–. André ya no estaba. solo actúo como una madre y me consoló hasta que volví a caer en un sueño intranquilo. pero André ya no estaba. Esa noche dormí con mamá. mencionaron algo al respecto. me había equivocado. Ya no importaba. ni mi consorte ni mi amiga Anika. no volverá a pasar. ―No era esto lo que quería para ti ni para mi… y no es esto lo que quiero ahora. Sus ojos enrojecidos se volvieron tiernos y a la vez melancólicos.―… no… no lo es…―mi desplomo resultó ser también su caída. podía deducir que estaban al [Escribir texto] .

La tensión se esfumó. Después de todo Iris lo había conseguido… eso era lo que yo quería ¿Pero por qué tenía tanto miedo? Bryce estaba del otro lado de la puerta y las manos me temblaban para pasar la manilla. Ninguno se movió cuando el timbre de la puerta sonó un par de veces. solo un cortó y rápido saludo hacia mi madre. Byron y André cruzaron la puerta sin pronunciar palabras. Les agradecí el gesto. ―Por supuesto que no…―le propinó una sonrisa. a su alrededor. Me mantuve enfocada en el propósito. Llevaba las cosas mucho mejor que yo… y acostumbrarse a las rarezas no le era molestia. Tuve que recordarme que este era un Bryce diferente al que creí haber conocido. ―¿Todos se quedaran a cenar? La forma en la que mi madre había tomado las cosas resultaba admirable. aunque le estuvieran midiendo cada uno de sus pasos. estar triste era casi imposible. Por el olor a quemado mezclado con una fragancia amaderada supe de quien se trataba. Las dos arcadias se apresuraron a fregar los trastos…. Mi madre se encontraba preparando la cena. Me estaban considerando… hablar de lo sucedido en ese momento solo renovaría el duro recuerdo y daría paso a los sollozos. cuando el resto de los arcadios apareció. La primera mirada se la dedicó de manera desafiante al sanador. ―Si no es problema– le respondió André. Byron y André se sentaron alrededor del televisor.tanto de lo ocurrido. ―… pasa… [Escribir texto] . ¿Cómo podía hacer eso? Yo ni siquiera me atrevía a mirarlo a la cara. En medio de la cena. ―¡Valla! Todos los Ángeles reunidos… ―ninguno de ellos quisieron demostrar demasiada importancia. Iris era armoniosa. apenas abrí la puerta. luego me miró con su media sonrisa endiablada.

Su tono amenazante era nuevo para mí. como si antes no se hubiera comportado como un completo imbécil. ―¡Vamos afuera!– me adelanté unos pasos guiándolo por el camino al patio. ―Pero antes de que quieran pasárselas de vivo. estaré en mi habitación en caso de que necesiten algo. ―Pues… todos los amigos de mi hija son bienvenidos a casa. Tarde me di cuenta. Importándole poco que estuviera rodeado por todos los ángulos. ―Ellos te llamaron por mí– André evitó mi mirada. pero para el resto eran palabras irónicas que escondían amenazas reales. ―¡Bien… es muy importante que la familia te apoye! Para mi madre esas solo eran palabras lindas de una persona hermosa. Sabía a qué se refería con esa mirada. ―Quédense donde se les pueda ver–. ―¿Y bien… para que soy bueno?– preguntó. ―¡Me llamo Bryce! Soy amigo de Leah– mi madre me miró con interrogantes. Bryce le dedicó su encantadora sonrisa. te advierto que estaremos escuchando – le dijo Anika. Avisó Byron en seguida. ―¡Perfecto! Así será más interesante.―¿No sabía que tendríamos un invitado? – mamá apareció detrás de mí. ¡Qué perverso! ―Los dejaré para que charlen un rato. ―Si mamá… él también es uno de nosotros– me percaté que todos me estaban mirando recelosos. ―¡Gracias – le guiñó el ojo logrando sonrojarla. los arcadios rodearon al rebelde en medio de la pequeña sala. ―¡Gracias mamá! Apenas la señora Cooper desapareció del radar. Bryce se sorprendió. [Escribir texto] . Me sentí claustrofóbica. pero en seguida ocultó la expresión. Haber usado la palabra “uno de nosotros” en ese momento estaba completamente fuera de lugar.

En la escuela. ―¿Por qué yo confiaría en ti?– me examinó desafiante. pero su mirada tensa. yo confiaba en las palabras de Bryce. ―Una vez hiciste que yo confiara en t i…―me miró comprensivo– y ahora lo estoy haciendo de nuevo. Me senté en los bancos helados. ―Te costara mucho… sabes que no soy nada serio. Por más que las dudas invadieran sus mentes. Las expresiones de alivio del resto de los arcadios se reflejaron a distancias. ―¡No estoy para bromas Bryce! Te llame por algo serio. las cosas parecían seguir marchando igual… nada se alteraba. apenas dieron a Bryce por desaparecido. las amarré en mi garganta lo más que pude. Debo admitir que no estoy segura de las decisiones que he tomado como diosa… pero ya las cartas están sobre la mesa… ―dejo de un lado la máscara de ignorancia y se sentó frente a mí. ¿Era real? ¿Realmente ese podría ser el Bryce en el cual llegué a confiar alguna vez? Quería que lo fuera. a pesar de que así lo había sentido en toda la semana. no mentía al respecto– su ojos eran tan del Bryce encantador― ¡Leah… puedes confiar en mí! No te defraudaré. Los cuatro arcadios de vez en cuando nos miraban sin disimulo–. no quiero decepcionarlos… no me haga s arrepentirme de esto Bryce…―las lágrimas las sentía cercanas. Su postura era relajada. Era yo [Escribir texto] . No era imperturbable como siempre nos quería hacer creer.Puesto que los ventanales eran de vidrio se podría ver todo perfectamente bien desde adentro. y Bryce se quedó de pie frente a mí. La sonrisa se esparció sin mi consentimiento… él también sonreía. ―Las cosas se han complicado bastante últimamente– ignoré sus anteriores palabras. de alguna manera sabía que él nunca me dañaría a propósito. ―¿Qué…? ¿Ya te hacía falta? – fanfarroneaba. trate de ignorar el hecho de que André se estaba revolviendo inquieto en el sofá– ellos confían en mi…. No me decepciones más… ―Cuando te pedí que confiaras en mí.

la que se había alterado. es para el mes que viene. tienen que ser elaborados por cada quien. Peleé con Anika y Byron para ir en bus ese día a la escuela. ―¡Ohhh! ―¿Iras cierto? ―No lo sé–. esa mañana no se encontraban sofocándolo. ¡Imposible de creer! Mi inseguridad se evaporó en cuestiones de segundos… el chico el cual había odiado solo hacían horas. pero fingir se normal a su lado me resultaba cansino la mayoría de las veces. Un grupo de chicos góticos como Allison repartían volantes en tinta negra matizada en la entrada del salón de clases. ―Yo estoy ayudando con los preparativos– me dijo Ali. Respondí sin mucho ánimo de mentir. Aunque en ese momento solo quería disfrutar la sensación. respondió Mark. me transmitía seguridad. ―¿Y por qué lo anuncian tan pronto? ―Tenemos que darle tiempo a todos para que ejecuten sus disfraces. aceptaron sin rezongar demasiado… evitar a mi sanador por cierto tiempo me parecía lo mejor para los dos. Allison venía a mi lado… me reconfortaba tenerla cerca. ―¿Ejecutar? ―Si… ―hablo Mark– no se pueden comprar. Me invadió una oleada de nostalgia apenas lo vi… sin dudas era el mismo Bryce. entre ellos se encontraba Mark uno de los amigos de Ali. orgulloso de ver mi expresión de: ¿Qué demonios es eso? ―¿Más o menos…? ―Es la preparación para la gran velada nocturna. [Escribir texto] . ―¿Qué es esto? ―Nos estamos preparando para la velada nocturna―. Ya no podía seguir fingiendo ser una más del montón. Simplemente no lo era. Los respectivos seguidores de Bryce. Me sonreía. con aires de superioridad y postura despreocupada. me recordaba que una parte de mi ser era tan humana como ella.

y yo puedo ayudarte. las puertas no estaban forzadas. Todavía no perdía su sonrisa. Entramos sin problemas. ―…si…―dudé por unos segundos. Beth había abierto un enorme túnel con sus manos… ―Es ahora o nunca. junto con Evans y Beth a su lado. ―¡Bienvenida diosa Leah! – dijo Evans. ―¡Deja de preguntar! Dijiste que confiabas en mí. Una enorme luz estallo en mi cara… el cuerpo de Bryce no era humano. Di un salto de sorpresa al ver a Gavin. Llegamos a uno de establecimientos abandonados de la preparatoria. pero sin una enorme curiosidad.Quieres entrar a Arcadia. ―¡Lo que prometimos! – respondió Bryce. Mientras corríamos su respectivo olor a infierno y cielo al mismo tiempo se mezclaba con el viento. El olor ahora me resultaba familiar. ―¿Qué hacemos aquí?– no tenía miedo. ―Tengo un pequeño secreto – dijo con la sonrisa en los labios pero sin una pizca de gracia verdadera – . ―¿Cómo es esto posible? – se me había caído la mandíbula.―¿A dónde vamos? – le pregunté minutos después cuando me arrastraba lejos de la mirada de todos por las fronteras de la escuela. Era un arcadio con poderío… Su cabel lo corto resplandecía en oro. Fin de el Primer Libro [Escribir texto] .

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