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Prologo
¿Alguien vio alguna vez a una sirena? O… ¿A un tritón? Quizás… ¿U n platillo volador? De esas historias no tenía pruebas existenciales. Pero de los “Arcadios” sí. ¿Cómo son?... como yo. Sus manos perfectas… sus rostros y cuerpos tan hermosos que cualquiera podría llegar a creer que eran ángeles. Yo lo creí. Y me enamoré de uno de ellos. El más hermoso y valiente de todos los arcadios creados. André. Junto a sus acompañantes Anika; la pelirroja arriesgada y llena de vida, que se enamoró de la raza humana en cuanto me conoció. Byron; el rubio de presencia imponente y lleno de fuerza, que con una sola mirada podía amansar a las bestias más feroces. Iris; el ser más elegante que jamás habría podido llegar a conocer, era la fiel representante de la armonía. Por último André. Mi guardián y sanador. Los cinco nacimos con un propósito. Proteger. Como arcadios estábamos destinados a vivir entre humanos, con un solo objetivo, pero la vida no es justa. Los humanos no lo somos. La vida cambia y las personas también. En nuestro viaje los cinco jugábamos un rol importante, entre los cuales valorábamos la amistad, la fuerza y el amor. Ninguno permitido entre nuestro verdadero hogar. “Arcadia” pero gracias a estos mismos sentimientos logramos salvar a la humanidad y a nuestro hogar.

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Capítulo 1
Mi padre siempre me había dicho que yo era especial, sabía que cuando él decía esas palabras no se refería a algo especial físicamente… era algo “diferente”. Yo era diferente. No sabía c on exactitud que me hacía sentir de esa manera… eran muchas las razones, pero sin duda alguna; era diferente a todas las chicas de mi edad. Había pasado la mayor parte de mis 17 años cohibida por miedo al rechazo. La escuela había representado una pesadilla para mí los primeros años, luego de acostumbrarme a ser ignorada por todos, paso a ser un alivio. Algo cambiaria esa mañana. Podía sentirlo. Mamá me había servido el café en la barra de nuestra pequeña cocina, el color verde agua me parecía brillante en comparación a lo aburrido de otros días… estaba inquieta. Ella lo notó de inmediato. ―¿Está bueno? ―se refería al café. ―Sí ―dije. La verdad; estaba más fuerte de lo normal. Me miraba con cautela… había sacado absolutamente todos mis rasgos físicos de ella; ambas éramos castañas, aunque nunca le gustó su color de cabello y desde que tenía uso de razón la había visto rubia, yo por el contrario prefería mi color caoba y mis rizos indefinidos… sus ojos eran verde oliva al igual que los míos, mi nariz puntiaguda y los labios gruesos eran una copia exacta de los de ella. La diferencia estaba en el color de piel; había heredado eso de mi padre, algo así como un bronceado jamaicano… a diferencia de mi madre que parecía un marfil “por todos lados yo resultaba ser diferente” ―Espero tengas un lindo día en la escuela. Siempre lo decía unos minutos antes de salir de casa. ―Te veré más tarde. Aunque papá nos había dejado una buena entrada de dinero con su pensión y el seguro luego de morir hacía ya dos años; mi madre
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y musaraña era una morena de hermosos cabello crespo que se creía hasta más que la misma Stephanie. para poder hacerse la manicure. Esperé obedientemente que todos bajaran del autobús para luego hacerlo yo. La chica gótica que respondía al nombre de Allison me sonreía con pesar al sentarse a mi lado. El paseo en autobús a la escuela fue definitivamente como todos los anteriores. Odiaba el contacto físico. tenía los senos operados. era una de las cosas que me hacía ser diferente. No todo el tiempo pero si la mayoría de las veces. Era una mujer admirable a la cual amaba como a nadie en el mundo. ¿La razón? Nada fácil de explicar. era la líder de las porristas y la más popular en toda la preparatoria de la Isla. eso sí había cambiado… la persona que solía sentarse a mi lado todas las mañanas era el regordete Tom Holding y esta mañana no montaba en el bus. Maraña era asiática. Maraña y musaraña se sentaba en el asiento de atrás de Stephanie.trabajaba como organizadora de eventos sociales cuando disponía de tiempo. Ellas dos eran las fieles seguidoras del rebaño de Stephanie. exótico. Cuando tenía ocho años papá y yo dimos un paseo en el parque…recordaba aquel rostro tan agraciado… era hermoso. Se sentaba en el asiento delantero con su novio Preston Bradley el mariscal del equipo del futbol… algo común y predecible. Probablemente se había quedado dormido. ¡Totalmente predecible! La seguían como la mosca a la sopa. (Pero se suponía que eso era un secreto). Hasta ahora solo me daba cuenta que deseaba que perdiera mis miedos. Stephanie Hope la rubia teñida que se sentaba de último en todas las clases. experimentaba una especia de alucinación cuando eso ocurría. ¡Ignorada! Después de dos meses de vacaciones solo deseaba que nada cambiara. [Escribir texto] . Desde que era niña había sentido una extraña aversión a mantener cualquier tipo de contacto físico con alguien. Le tenía miedo a los columpios y siempre me obligaba a subir a ellos.

una mujer de mediana edad. La fulminé con la mirada. Tenía un estilo muy particular. pero es mi trabajo lidiar con ellos… ese enano se llama Bob. fulminantes miradas. ―¡Eres feo! –el animal me miró pretencioso― ¿Qué raza eres pequeñín? ―Es un chihuahua. La mujer miró a su alrededor desorientada. y mientras envidiaba embobada su confianza para balancearse en el columpio perdí el equilibrio y caí al suelo. pero un pequeño canino de ojos saltones había llamado mi atención. ―A mí tampoco. Te aseguro que no te hará nada. y mientras mamá trabajaba yo husmeaba por cada jaula que se me atravesaba. Los perros no eran de mis mascotas favoritas. Pero este era un animal… no era [Escribir texto] . La pálida chica se encontraba a mi lado. no va a morderte! ―No le agrado a los animales. se instaló cerca de nosotros para coquetear con mi padre. el maquillaje exagerado y las faldas de menos de dos cuartas. La mujer nerviosa corrió a mi rescate mucho más rápido que papá y sucedió lo que más despreciaba en el mundo. ojos grandes color café. sentía como si le hubiera robado algo a esa mujer y de alguna manera así había sido. La sensación fue espantosa. ―¡Lo es! –miraba al canino con reflejado fastidio―¡vamos tócalo. ―Es un nombre muy grande para un perro tan pequeño. ¡Es un maricón! –le tiró una galleta en forma de hueso–. provocaba en las señoras conservadoras. Papá me decía que todo estaba bien” Algo similar me había sucedido solo unos meses atrás… acompañaba a mi madre a un evento de beneficencia para ayudar a mantener en pie a la agencia de adopciones caninas. ni siquiera sabía que estaba haciendo en ese lugar… Lo decía una y otra vez. El evento se estaba ejecutando en la cancha deportiva de la Isla. Lo que me preocupaba no era que el me hiciera algo a mi si lo tocaba. sino que yo le pudiera hacer algo a él. Es tan indefenso como una mariposa.“El día era soleado y los niños jugaban sin descanso. Una pequeña caucásica que debía ser su hija me sonreía… le devolví la sonrisa sonrojada. preferiría mil veces un hámster que un perro ladrando en la puerta de mi habitación día y noche.

amable y extraña. La chica se reía con ganas– dijiste que no mordía. las escuché chismear algo sobre los chicos del equipo de futbol … “¡Brandon y Marvin son tan hot!”… estaba absorta en mis pensamientos. Salí corriendo sin mirar atrás. Ni siquiera los pobres animales se salvaban de mí. bueno… hasta ahora –se burlaba―. ―Es un pequeño monstruo. era incapaz de responder. mientras leía el libro de literatura sin entender nada realmente. Sonreí. supe que no estaba soñando. ―¿Está ocupado? –señaló el asiento que se encontraba contiguo del mío. ¡Si estaba loca al menos procuraría que nadie se enterara! Siempre era la primera en llegar al salón de clases. nunca lo hacía con frecuencia cuando me sentía intimidada como en ese momento. De verdad que no les agradas. Negué con la cabeza. Dos chicas pasaron a mi lado ignorándome y se instalaron en sus respectivos lugares. cuando un par de botas de cuero altas se me plantaron al frente. Podía no pasar nada. Sus ojos negros intensos parecían seguros y decididos en los míos. sabía que mi voz [Escribir texto] . La pelirroja tenía una voz melodiosa. ―¿Qué diablos le hiciste? Me froté los ojos con fuerza creyendo que se trataba de un sueño. Había bloqueado esa posibilidad desde hacía mucho tiempo. Desde entonces evitaba a toda costa cualquier tipo de relación social en la cual me tuviera que ver obligada a mantener el contacto físico con alguien. Tan solo si lo intentara… ―¡Auch! –el siniestro perro me mordió. pero a juzgar por la cara petrificada de la chica. ojala colmillos… se te caigan todos esos diminutos No terminaba de enjuiciarlo cuando el pobre animal comenzaba a retorcer el hocico y escupir sus pequeños colmillos. o mejor dicho una pesadilla.lo mismo que una persona. Más tarde le invente una excusa a mi madre del porque me había tenido que ir del evento sin previo aviso. ―Jamás ha mordido a nadie.

Sin duda alguna. ―¡Leah… Leah Cooper! –le di la espalda en seguida.ronca se escucharía ridícula delante de la de ella. Ella había elegido a la persona equivocada para hacer amistad su primer día de clases. pero la chica se retrasaba tanto como yo. La pelirroja era indiferente a las miradas asesinas que le regalaban las rubias cosméticas de atrás. Sentía su mirada clavada en mi espalda. Ella continuaba circulando a mi lado… ¿Qué no distinguía entre la amabilidad y la mala educación? Yo no estaba siendo muy amable con ella que dijéramos. ¡Por favor capta la indirecta! ―¡Yo soy Anika Hale! –volvió hablar. eso afirmaba mis suposiciones. Las chicas de atrás la miraban embobadas… era imposible evitar envidiarla cuando se veía mil veces mejor que todas las chicas de la escuela juntas… parecía una estrella de cine. Esperé a que el salón quedara vacío para yo hacer mi acto de desaparición…. Traía el cabello suelto con unas delgadas trenzas delante. Ni siquiera el profesor de literatura podía quitarle la mirada de encima a la chica nueva que respondía al nombre de Anika… un nombre tan único como ella. Me devolvió la sonrisa como respuesta. la brisa traía un delicioso aroma floral que provenía de su rojo y espeso cabello. no parecía entender. algo no estaba marchando como se suponía que debía ser. [Escribir texto] . ―¿Cómo te llamas? –se plantó en frente de mí. Lo mismo sucedió toda la mañana. Caminaba hacia la salida y ella también hacia lo mismo intentado seguirme el paso. ―¿A dónde vamos? ―¿me hablaba a mí? Me miraba a mí…. La chica no se inmutaba en ningún momento parecía estar tallada en su asiento.

―¡Voy a la cafetería a almorzar! Me aseguré de decir claramente “voy” Y no “vamos” Ya habíamos llegado a la cafetería… no me gustaba para nada la cola de admiradores que se nos aglomeraba por detrás. vestía de alguna manera antigua. ¿Espera un momento se refería a esa mesa…? La mesa en la cual habían sentado tres ángeles bajados exclusivamente del cielo para avergonzar a cualquier belleza humana que pudiera existir en el mundo entero. Él era el más hermoso de todos. se miraban desorbitados los unos a los otros cuchicheando en silencio. usaba unos jeans de talle alto con una camisa de seda manga largas y botones perlados. Yo no era la única con los ojos dilatados y la baba afuera. todos en la respectiva cafetería hacían un silencio penoso. nadie en la vida me había mirado de esa forma. Otro rubio de mirada ausente que jugaba con algo en sus manos. No me había tomado en serio el ofrecimiento de Anika de sentarme en esa misma mesa donde seguramente yo iba a parecer un parche de sucio en medio de toda esa belleza inhumana. jamás…. [Escribir texto] . ¡Bingo! me había ganado una acosadora inmerecidamente. ―¡Bien! Entonces te veo en la mesa. Me dispuse a coger una manzana y una soda. Sin mirar si quiera al frente me dirigí hacia la salida de la cafetería para almorzar por los alrededores como solía hacerlo siempre. Stephanie y sus súbditas maraña y musaraña no dejaban de mirar hacia la mesa con expresiones aparentemente ofendidas. El otro era un caucásico de pelo moreno y ojos grises que me miraba de una manera diferente a los otros dos… no podía explicarlo. parecía una estatua hermosa a la cual se debía rendir tributos solo por existir. Una rubia de pelo largo y de ojos color océano intenso que me miraba de manera tan amable como lo había hecho Anika hacían solo minutos.

Otro nombre raro. ―¡Vamos haznos compañía en la mesa! –todas las miradas se enfocaron en nuestra pequeña platica. Eso era verdad. No estaba dispuesta a seguir llamando toda la atención hacia mí por lo que asentí levemente y me dirigí junto con ella para degradar él panorama y crear el cuadro más disparejo en el planeta tierra. ―Byron Cole… ella es mi hermana –. Me daba bastante miedo como el día seguía y seguía alterándose de manera imparable. ―Mi nombre es André Ángelus. La rubia parecía percibir mi penoso momento y solo me sonrió con pesar. Señaló hacia la rubia. Ellos sonrieron mecánicamente. la sangre se me heló… ¡no había pasado nada! El contacto resultó ser cálido… ¡normal! Como se suponía que debía ser siempre. [Escribir texto] .Me sorprendí cuando una mano sedosa me tomó por el codo. ―Me llamo Iris Cole –fue la primera que se presentó. pero era sarcasmo! Ella se daba cuenta de cómo intentaba evadirla y sin embargo estaba ahí parada en frente de toda la escuela pidiéndome… o rogándome que me sentara con ellos. No me tendió la mano como solía hacerse… eso me alivió un poco. ―Solo por el día de hoy… prome to que seremos amables contigo ―¡no era el tipo de sarcasmo al que estaba acostumbrada. pero todos los espectadores me dieron una mirada indiscreta… nadie me conocía. Esta iba a ser la hora de almuerzo más larga de mi vida. Almorzar dentro de la cafetería. ―No suelo… ―tartamudeé–. así que imaginé que suponían que mi constante negativa se debía a la envidia y no a la vergüenza. Las miradas no se detuvieron pero al menos intentaron ser más discretos a la hora de mirar a la respectiva mesa. ―¡Oh! –mi voz sonó demasiado áspera en medio de sus angelicales voces.

Iris comentaba algo sobre la isla . Me animó Anika. Hablaba de diversión con la persona equivocada. Esperaba que en cuanto se viera descubierto por mí desviara la mirada o al menos que sonriera. ―¡Lindo nombre! –agregó la chica Iris. Hablo Anika esta vez ―A veces la vida en California puede llegar a ser monótona. sus ojos no mostraban la acogida de los demás. ―¿Se mudaron a la isla los cuatro? Era una pregunta que tarde o temprano le iban hacer cualquiera de la escuela. Me percaté que desde la mesa contigua Stephanie me miraba furibunda y murmuraba algo que no podía entender desde la distancia en la que me encontraba. ―Te toca a ti –. pero [Escribir texto] . ―¡Gracias! –dije sonrojada. Deje de prestarle atención en cuanto me percaté de que los ojos grises de André me estudiaban enigmáticos. ―Soy Leah Cooper.¡Ese si era un nombre celestial! A pesar de que su sonrisa estaba resplandeciendo su rostro. Además los cuatro somos buenos amigos. ―¿Y… de dónde vienen? ―Del sur de California ―respondió Byron de manera casual. Pensamos que sería divertido –. que era mágica… y no era parecido a nada que ella haya visto jamás… hablaba con mucho entusiasmo como para ser algo fingido. ―Somos alumnos de intercambio… acep tamos porque era el último año. ¡Que más daba que fuera yo! Para mi sorpresa solo rieron haciendo un sonido semejante al siseo de las olas del mar. Estaba comenzando asustarme… el deseo de distraerme de la situación me obligó a hacer preguntas desesperadas.

Ella y yo compartíamos la mayoría de las clases. Volteé hacia ella con brusquedad. Lo que no entendía… y que no tenía ningún sentido para mí. André hizo lo mismo. una morena insufrible a la que posiblemente le pusieron ese nombre por alguna clase de raza de perro en Alaska… ella y su amiga maraña intentaron hacer caer a Anika al suelo derramando su jugo de arándano. justamente cuando ella pasaba al frente para dar un breve resumen de la clase. y ahora en menos de una hora. Anika a diferencia de Stephanie parecía ser totalmente inmune al egocentrismo. solo sonrió sombríamente. ni para nadie. El resto de la tarde no volví a ver los otros tres chicos. Las próximas clases fueron insufribles… toda mi vida había hecho un esfuerzo sobre humano para evitar llamar la atención. pero sorprendentemente y con una gracia inigualable logró dar una media vuelta incluso antes de que Odaliscka derramara la bebida en ese lugar. Ese fue Byron mientras se ponían en pie semejantes a la realeza. era: ¿porque ellos me habían escogido a mí? ¿Porque a la persona con más recelo a la interacción social? Y a la más diferente (para no decir desubicada) de todos. ―Esperamos verte mañana para el almuerzo. pero este último no me habló. Anika se quedó a mi lado. otro lado. en mi clase de historia ya todos conocían mi nombre y apellido. Me reí por lo bajo… Anika me guiñó el ojo. Era como si todos los rostros clavados en ella fuera algo con lo que normalmente tiene que lidiar ¡imaginé que debía de ser de esa manera! En medio de la clase una de las abejas de Stephanie “musaraña” quien en realidad se llamaba Odaliscka.seguía mirándome de ese modo tan misterioso y sin precaución que me vi en la necesidad de mirar hacía. habían partes de sus historias que no terminaban de encajar en mi rompecabezas mental ¿pero… qué? No imaginaba que ninguno de ellos tuviera necesidad [Escribir texto] . Una coincidencia intimidante. Ambas se quedaron con los ojos en blanco. ―Fue agradable… ―interrumpió Iris de manera gloriosa.

[Escribir texto] . No solía ir a otros sitios luego de salir de la escuela. ¡Si…! Algo había aprendido de la clase de historia ese día. mi cabello estaba imposible. mientras en vano fingí no haberlos visto. estaba claro que su lindo físico ayudó. Olía a pescado frito. no me preocupé en desenredarlos. ―¡Delicioso! –dije mientras subía las escaleras a mi habitación. pero André fue el que definitivamente había llamado mi atención de una manera diferente. Me saludó desde la cocina. Apenas los localicé caminé lo más rápido posible cuando pasé junto a los cuatro chicos que aguardaban mirándome con expresión dubitativa. Mamá nunca se sorprendía de verme llegar temprano a casa. ―¿Cenaras temprano hoy? ―Sí. ¡Aunque había advertido el cambio desde que puse el primer pie fuera de la cama esa mañana! De lo que si estaba segura era de que ese encaprichamiento de Anika en ser mi amiga desaparecería en cuanto se diera cuenta de que quizás era más ordinaria que todos los chicos de la escuela junta. Ahora que me relajaba podía pensar con claridad y rememorar todas las cosas extrañas que me habían pasado ese día. Ella era excesivamente amable… más de lo que exigía la buena educación. el agua tibia relajaba mis agarrotados músculos…. La sensación de las suaves manos de Anika sobre mi piel aún eran perceptibles. Entré a mi habitación despojándome de todo. Las burbujas resultaron agradables en mi cuerpo. ¿Pero que se suponía que debía hacer? No tenía ni idea de cómo actuar en esos casos… y menos cuando era específicamente en una mesa con cuatro dioses de la mitología griega. estaba consciente de que había actuado como una maldita loca ermitaña todo la mañana. Cuando el timbre sonó me las ingenié para zafarme de Anika… nunca salía de primera en las clases y ese día lo había hecho.alguna de inventar historias para ser aceptados ¡de ninguna manera! Yo era la que no cuadraba ahí. pero había algo más en el que despertaba curiosidad en mí. y ese chico André… el rubio también era hermoso.

como todos los demás. ahora parecía tener más confianza en mí. me saludaron detrás de esa capa oscura de rímel y sombra. entre el sueño y la realidad sabía que debía atender. esto solo se debía a lo ocurrido el día anterior. posiblemente pasarían de mí y todo volvería a ser tan normal como antes. ¡Qué fácil se me subía el ego a la cabeza! El autobús se detuvo unos minutos después… ¡todo había cambiado! La sangre se me subió a la cabeza al darme cuenta que todos se habían quedado mudos al verme. Gracias a Dios nunca me pasaba nada alarmante que requiriera un manoseo sofocante. Obedeció en seguida.Mi madre me llamaba desde la cocina. [Escribir texto] . jugueteaba con un llavero en forma de calavera. ―Toma mi lugar por hoy. En la parada aguardaba la chica gótica Allison. La mirada intimidante de Allison no le permitió vacilar. La chica se sentó a mi lado acompasadamente. El gordo Tom ya estaba en el asiento continuo al mío… No disimuló. Fiel a nuestras costumbres mamá solo se despidió de mí con un movimiento de manos y un beso volador… ¡de esos que supuestamente llegan a tu corazón! No me tocaba al menos que la ocasión fuera emergente. luego de que me sentara en una mesa con miembros de la realeza. Hasta yo estaba sorprendida de aquello. más bien parecía no estar enterado de nada: todavía nadie le había ido con el chisme. su sonrisa al verme fue acompañada de un brusco movimiento del piercing que traía en el labio inferior. pero aún estaba aturdida… el estómago revuelto me recordó que el día iba a ser tan complicado como el anterior o quizás… ¡peor! No estaba segura. Sus enormes ojos azueles eran amables. ―¡Lindo día! ¿eh? ¿Esa había sido yo? Sus ojos se volvieron tan redondos que parecían dos metras azules. Corrí a mi lugar casi con los ojos cerrados y oyendo como los susurros aumentaban conforme pasaban los segundos.

Si de algo te sirve. Me hizo recordar el motivo de mi repentina popularidad. ―Son raros… los hermanos rubios y el castaño están en mi clase. [Escribir texto] . ―La de pelo rojo… ―culminé. ―¿André? –había efectuado la pregunta precisamente como quería evitar que saliera. ¿Acaso esperaban que Anika fuera amable con ellas después de que intentaron hacerla rodar por todo el salón de clases? Suspiré con resigno antes de entrar.admitió. bueno… a la chica Anika. Solo hablaban de los cuatro chicos nuevos. ¿Por qué mostraba tanto entusiasmo al respecto? ―¡Ajá! –respondió bajo. Allison parecía confundida. Stephanie aguardaba en la puerta para dedicarme una mirada odiosa. ―No… está bien. ―Ni siquiera recordaba cual era mi apellido. Eso parecía ser algún tipo de consuelo para mí. ―¿California? ―Si… ―me sorprendí –.―Es una isla… tienen que hablar de algo. ―¡Los de California! –hable para mí. Eso fue lo que dijeron. La chica gótica se despidió mientras entraba a su clase y yo me dirigía a la mía intentando no pensar en nada. ―Siempre hay una primera vez ―sonrió fugazmente –. –quise parecer confiada –. . ―Ya se le acabaron sus cinco minutos de fama… hoy lo inv itaremos a almorzar nosotras―. ―¿Los conoces? –había un extraño brillo en sus ojos–. Escuché que les comentaba a sus amigas lo suficientemente alto como para que yo pudiera escucharla. por la confusión. Los conocí apenas ayer. Me compuse en seguida. ¡Lo siento! Estoy actuando como la bola de idiotas de este autobús. ¿Cómo me había ganado ese odio? Podía jurar que nunca antes me había mirado. pero ella igual me logró escuchar. Su expresión se suavizó. Ya estábamos estacionados frente a las instalaciones de la escuela.

Y si… allí estaba sentada en el mismo lugar del día anterior. ―¿Te hacemos un lugar en la cafetería? ―Oh… no. noté como Anika se daba la vuelta en su silla para dirigirse a mí. ¡Cómo me hubiera encantado tomarle una foto a la teñida en ese momento! ¡Se veía tan destruida! La clase se me hizo corta. me saludó apenas logro verme. La peor de todas para mí. ―Gracias por el ofrecimiento. la que terminó jadeando y sudando en el suelo [Escribir texto] . No quería imaginar la cara de las tres brujas que tenía detrás de mí. ―Claro. pero estaremos bien. siempre terminaba adolorida en esa clase. Obviamente todo era mentira. ―Muy inteligente… ―escuché ronronear a Stephanie desde atrás ―¡Oye Anika! –la despampanante pelirroja se removió en su asiento. no dejaban de mirarme. Escuché a Anika mencionarle al entrenador que jamás había practicado esgrima… La cuestión fue la siguiente. Me arrepentí al segundo de responder. ―¡La próxima vez! –no se vio afectada por mi respuesta. iba justo a mi tormento. ―¿Sí? ―Nosotras podríamos hacerles lugar en nuestra mesa. Las primeras en pasar fueron Anika y Stephanie. De inmediato la ignoré clavando la mirada en el libro de geografía. Caminé desanimada. Ella sonreía. La siguiente era educación física y deportes. Ese día practicaríamos esgrima. Quedé en almorzar con unos amigos en el patio central. ¡Que no me hable! ¡Que no lo haga! ―¿Leah? ―¿Sí? –fingí sorpresa al levantar la vista. Anika caminaba unos pasos detrás de mí. el trío de chismosas ya venían detrás.

Ambas nos agarramos a espadazos sin sentido alguno. no sentía la fuerza suficiente como para gritar y suplicar que me echaran un balde de agua congelada. ¿pero entonces por qué sentía que mi espalda se quemaba? La caída al piso significó mi derrota para Rose. la vi sonreír victoriosa a través de la máscara sin poder creérselo del todo. Luego de reírme un rato. fue tan torpe como lo esperaba. Estaba segura que el pinchazo que Rose me había propinado no era para tanto. pero ella solo estaba en el lugar y el momento adecuado para mí. Ya en guardia comenzamos el duelo.fue Stephanie. Yo seguía tumbada en el piso sin poder emplear ningún movimiento. la realidad me golpeó en la cara… resultaba que yo era la siguiente. menos el de Anika… ¡ella estaba notablemente alarmada! Fue la primera que corrió en mi ayuda. la rapidez y la elegancia con la que Anika la derrotó fue más que penosa. ―…Anika… ¡Me estoy quemando! ―¡Lo sé! Vas a estar bien. No estaba segura de poder interpretar sus palabras en ese momento. [Escribir texto] . Te lo prometo. A través de la máscara podía ver los rostros desconcertados de mis compañeros de clase. Apenas sentí sus manos en mi cuerpo pude proferir palabra. El dolor y la quemazón me tomaron por sorpresa. mi única esperanza era terminar lo más pronto posible ya que mi compañera Rose era aún más torpe que yo en la esgrima. ella obtuvo unos puntos más por haberme tomado desprevenida por la espalda con una maniobra que ni cerca ella la había planeado. Stephanie estaba que echaba chispas por los ojos y sangre por las orejas.

imaginaba sus fracciones angelicales acompañada de su melodiosa voz dirigiéndose al entrenador que quedó pasmado. André. El dolor no me permitía hablar. no se aleje de ella y valla avisarme cualquier cosa. ¿A quién le hablaba? ―¿Cómo está? –el pulso se me aceleró al escuchar aquella voz. Ese era el entrenador Foker. Una mano cálida sostenía a la mía y me susurraba al oído. ―Lo haré. En menos de un minuto escuché el sonido de la puerta de la enfermería abrirse. y otros contrariaban argumentando que en ese caso.Capítulo 2 Escuchaba el bullicio a mi alrededor… a lgunos murmuraban que posiblemente se debía a una anemia. Sus manos se aferraban con más fuerza a las mías. Oí como la enfermera alarmada decía al entrenador que me depositaba en la camilla que debía avisar de inmediato a mi madre. ―Me gustaría quedarme con ella… la enfermera fue a llamar a su madre. ―Es mejor que vaya al gimnasio con los demás chicos señorita Hale –. que explicación tenía la temperatura… ¡era cierto! Yo estaba hirviendo como si el fuego estuviera a mi alrededor achicharrándome pero invisible. Y antes de que ella continuara hablando la interrumpió. esperaba oír la voz chillona de la enfermera pero no fue así. Era Anika de nuevo. Sentía su preocupación. ―Está bien… ―se escuchó aturdido –yo iré a tranquilizar a los chicos en el gimnasio. y aunque eso me reconfortaba no podía explicarme… ¿Por qué se preocupaba por mí de esa manera? Ella apenas me conocía. y si no le molesta mientras ella llega…―aunque no podía verle el rostro. ―¡Tienes que hacer que se detenga André! ―¿De que hablaban? ¿Se referían a mí? [Escribir texto] . ―Al fin llegaron –. ―Ya pasará… ―susurraba como un cántico.

no me explicaba cómo podía ser eso posible. La quemazón disminuía. aunque tenía los ojos cerrados. ―Entonces actuemos rápido… vamos André. no podemos dejar que el cambio se efectúe en un lugar público como éste. ―¿Ya has visto su marca? –era la voz de Iris. el sueño llegó más temprano que tarde. ―No hay que perder la calma. Y mientras Anika respondía a las preguntas de Iris. Ahora solo quería dormir. Habló Iris en tono críptico. ¿A quién le hablaba… y a que marca se refería? Ya el sueño estaba por vencerme. Es muy riesgoso. ―¿Mamá? ―Si cariño aquí estoy –. estamos dejando que las emociones humanas nos controlen –. Su rostro era tan luminoso. pero seguramente una fiebre a cuarenta podía hacerte imaginar cualquier cosa. Un sueño repentino amenazaba con acabar el tibio roce de las manos de André. La otra voz. ¿Qué cambio? ¿Me convertía en cenizas o qué demonios hablaban ellos? En medio de mi delirio aquellas manos me hicieron volar… podía sentir como todo aquel fuego se iba apagando poco a poco. era la de Byron. La conversación continuo.―Les advertí que esto pasaría… había que actuar rápido –. aun no… pero ya casi debe estar completa –. Su sonrisa preocupada me recibió. pero ahora solo escuchaba fragmentos de ésta… ―… esto solo le calmara por un tiempo… el proceso no acabará hasta que se efectúe la transformación… ―Lo sé… ―Anika parecía aturdida por algo más de lo que aparentaba. ―No. podía distinguir su rostro afable. Miré desconcertada a mi alrededor… estaba en mi habitación. [Escribir texto] . sus manos estaban puestas una en cada lado de mis mejillas. Los parpados me pesaban… el olor a canela me hizo sentir repentinamente en casa.

Me trató como una desvalida. estaba sudando debajo de éste traje ―aún lo traía puesto –. Iban a llevarte al hospital. Prometieron venir a verte más tarde–. Era vergonzoso. urinarias y contacto físico no me resultaba alentador. La seriedad ocupó su rostro–. Durante todo el día mamá no permitió que moviera un solo dedo. ―Mañana tengo escuela. La pereza comenzaba a fastidiarme. Regañadientes me dejo salir al patio y dejar que leyera un libro en paz. La noche estaba fresca. Hable con la directora por teléfono–. ―Si… la enfermera me llamó… dijo que tenías mucha fiebre… y que unos amigos te llevarían al hospital… ―sus ojos tristes y preocupados. Mañana iremos con el médico. el [Escribir texto] . Recuerdo que estaba en la escuela. ―Ya me encargué de eso. ―de acuerdo… pero ya sabes que no me agradan… no quiero que me toquen. La idea de agujas. ―Mamá estoy segura de que fue el calor. me hicieron sentir estúpida.―¿Dónde están? –mi voz se quebró. Seguía sin convencerme… aparte del contacto seguían existiendo las agujas y urinarios. ―Leah… nadie te lastimará… ¡te lo prometo! Yo estaré contigo. Al final solo susurraba. ―¿Cómo llegue aquí? –pasé la pregunta anterior –. iremos al médico. No fue nada. ―¿Quiénes? –había interrogantes en su expresión. ―¿Yo… que? –no recordaba nada. ―No sabía que tenías amigos. ―¿Quiénes me trajeron? ―Unos amigos tuyos… ―su sonrisa se ensancho–. pero tú les decías que solo querías venir a casa… ya estabas mejor. ―No vas a convencerme. –argumenté en seguida.

¡eso no debía estar ahí! Mis ojos no podían creer lo que veían. ¡La marca! Ellos habían mencionado una marca… ¿pero dónde? Me incorporé en seguida y salí corriendo a mi habitación antes de que mamá se diera cuenta. No había nada extraño… decidí quitarme todo y quedar solo en ropa interior. ¿Mi espalda se estaba escarchando? Era como si alguien hubiera hecho un trabajo artístico en ella. ¡Posiblemente si deliraba en aquella camilla! Pero… ¡Wow! Y doble ¡Wow! Apenas di media vuelta en el espejo para vestirme de nuevo… en m i espalda… ¡NO! Lo estaba imaginando…. Muchas de las cosas que vi y escuché no encajaban dentro de los parámetros normales. Desde lo sucedido en el gimnasio no podía colocar todo en orden en mi cabeza. pero muy fácilmente podría haber sido un delirio. ―Cariño… una de tus amigas quiere verte. ―¿Quién? –me tomó unos segundos responder. Era parte de un proceso… ¡un proceso de transformación! n o podía ni imaginar a que se referían con todo eso. [Escribir texto] . Sin duda alguna ellos se referían a mí… ¡ tenía que hablar con Anika! Gracias a las manos de André el calor en mi cuerpo se había evaporado. Aún estaba aturdida viéndome en el espejo. ¡Normal! Nada. Cerré la puerta con sumo cuidado.sonido del viento en los árboles regalaba una sensación de bienestar y normalidad. una especie de descamación dorada expandida y que seguía esparciéndose… ¡exageradamente brillante! Toqué una de ellas con algo de grima y se volvió polvillo en mis dedos… ¡no! Esto… ¡demonios no podía estar bien! El golpe de la puerta me tomó por sorpresa. pero estaba segura de haber escuchado que regresaría. producto de la fiebre asesina. Me paré frente al espejo y comencé a estudiar mis manos con detención. Aunque estaba un 90% por ciento segura de que todo había sido real. En lo que me acerque al espejo solo vi a una chica flacucha con senos pequeños y piernas largas.

Cuando Anika entró. ―No siempre se va a ver así. No debió haberme parecido extrañado su tono tan tranquilo y sin perturbación. ―No eres ningún tipo de animal Leah. ―¡Estas cambiando! ―Eso ya lo sé–. Casi de la misma manera que sonrió. mi espalda desnuda estaba hacia la puerta…no pude ver su expresión cuando me habló. Tendemos a tener características similares a los humanos… ¿Los humanos? ¿Entonces qué…? ―…pero no somos humanos… somos diferentes―. como si no hubiera estado segura de haber respondido de la manera correcta. ―¿Quiero saber el por qué? ¿Por qué estoy cambiando? ¿Qué es… es…to? –tomé otro pequeño trozo de partícula escamosa. Me puse la ropa a duras penas y con miedo a tocar las escamas.―Dice llamarse… ¿Anika? –volví a la tierra. Esta vez me di la vuelta estudiando su expresión. ―Es parte de ti… no eres una chica ordinaria ―¿Era emoción lo que percibía? Me tumbé en la cama. Estaba de pie frente a mí. ―¿Cuándo dices diferente…? ¿A qué tan diferente te refieres? [Escribir texto] . casi a punto de sonreír. ―Hazla pasar de inmediato… ―no tenía ni la menor idea de qué demonios pasaba. endureció su rostro con unas leves arrugas en la frente. ―Esto no me puede estar pasando a mi… ¿S oy una especie de serpiente o camaleón? –dije sin chistar. Grité ahogadamente. ―¿Qué me está pasando? –no me atrevía a verla a los ojos todavía. La luz de sus oscuros ojos relampagueo. pero si sabía que esos cuatro chicos lo sabían absolutamente todo. pero a la pelirroja le parecía divertido. E res un ser supremo… no eres como todos los demás… ―eso ya lo sabía de sobra–.

―¿Quieres decir que todo fue mentira…? ¡Lo del sur de California y… ! ―No podíamos presentarnos de otra manera. Una sonrisa de complicidad alumbro su rostro–. ―Iré si dejas de decir la palabra humano… me haces sent ir enferma… y… en otro planeta. ―Tendrás que explicarme desde el principio…―mi cabeza daba vueltas. Se incorporó en seguida nos vio. ―¡Me disculpo por eso! –se veía sincera―. Pero primero lo primero… tendrás que venir con nosotros. Ambas bajábamos a toda prisa las escaleras. ―¿A dónde van? [Escribir texto] . Habló sin dejar de sonreír. mamá estaba junto al televisor. ―Lo haremos―. Prometo que te explicaremos más sobre lo que somos –las neuronas se me quemaban conforme pasaban los segundos. “Lo que somos” ―No entiendo absolutamente nada Anika… ¿Y qué es eso de los oscuros? ¿Qué son? –reflexioné con detención en esa pregunta antes de hacerla. ― Nunca había experimentado algo como esto… tú eres la que me hace sentir enferma a mí–. ―¿Con ustedes? ¿A dónde? ―A nuestro refugio humano. ¡Cuánto deseaba entender esa actitud tan extraña! ―¿Por qué debemos ir hasta allá? ―Quiero mostrarte lo que eres capaz de hacer. ―Son arcadios al igual que nosotros… ―me asustaba la palabra nosotros– pero se volvieron al mal… por eso se les llama de esa manera. La naturaleza suprema nos creó con un propósito… proteger a los humanos de los oscuros… ―esa última frase salió de sus labios con intransigencia. ¡Te habríamos asustado! ―¡Oh! ¿Eso piensas? – me atreví a rezongar. El sonido de su propia risa la hizo sobresaltar.―Totalmente diferentes Leah… somos a rcadios.

Los pies se me hundían en la arena y llegaba el susurro de las olas del mar hasta mis oídos. podía distinguir entre los matorrales una pequeña cabaña. [Escribir texto] ―habló Anika mirando de soslayo al hermoso . ―¿Vamos a ir caminando? ―No–. Al bajarnos Anika me guiaba por el brazo. André lo conducía. pero yo seguía sintiéndome fuera de lugar. ―Prometo que cuidaré de ella señora Cooper―. detrás estaba Iris quien me propinó una leve reverencia. junto a él iba Byron con su media sonrisa de niño bueno. se estacionó frente a nosotras. Está mañana te sentías mal… no creo que hoy sea buena idea salir. Anika estaba empleando su enorme poder de convencimiento. Tenía que acabar con todo eso de una vez. El ambiente no estaba tenso. ―Son las 7 de la noche. Fue la respuesta de Anika. Respondió y en seguida un BMW blanco. Estaba a unos quince minutos del pueblo. No había luna. Esperaba que con mamá funcionara. Suficiente para que mamá sonriera complacida. ―Seguro–. ¿Cómo era posible? ¿Cómo lograba ese efecto en los demás? ¿Lo empleaba en mí también? Saltamos a la fría noche. en medio iba yo con Anika a mi derecha. nunca había escuchado de ese lugar en la Isla. Obedecimos rápidamente. La ventanilla bajo automáticamente y el rostro más perfecto de la tierra hizo acto de presencia. Será mejor que me la traigas a casa antes de las 9. Adelante.―Iremos a dar una vuelta por el parque ―¿desde cuándo mentía? ―¡No lo sé…! –no parecía muy convencida–. Al menos sabía que estaba cerca de la playa… ¡tropecé! ―No puede ver nada André. no podía ver casi nada. Las luces del lugar estaban apagadas. ―Suban –.

Un pequeño pasillo conducía a dos habitaciones. No somos ángeles… aunque para los seres humanos sol emos parecernos mucho a ellos… ―habló Anika. ¡Ahora lo sabía! La primera habitación era la sala de estar. pero ellos parecían ver todo perfectamente bien. Resultaba que mis teorías sobre ser seres sobrenaturales no estaban tan erradas–. ―No. Cada uno de nosotros posee un don especial. ¡Gracias a Dios! La puerta rechinó cuando Iris la abrió. no había nada fuera de lo normal. Pero ellos no eran estudiantes de preparatoria. Ella siempre me miraba apenada… ¡estaba al tanto que mi patética vida daba pena! Pero no era necesario que ella me lo recordara cada vez que me veía. dos vasos de algo que parecía ser jugo de naranja estaban a medio servir. Adentro era mucho más acogedor. Fue el primero en comenzar: ―Hace dos semanas llegamos a la tierra…nuestra fuente de información solo sabía que estabas en esta pequeña I sla… buscamos por toda la I sla la primera semana hasta encontrarte. ―Como decía… es nuestro deber.―No queremos asustarla… ya vamos a llegar. La chimenea procuraba establecer el calor que tanto desee en el transcurso de la caminata hacia esa cabaña. El fuego me regalaba una luz algo pobre pero sin embargo podía distinguir el lugar. una especie sobrehumana destinada a cumplir con el deber de proteger a la raza humana… ―¿Son ángeles…? –fue lo primero que se me ocurrió pensar la primera vez que los vi. era la prio ridad hasta entonces… los cuatro provenimos de Arcadia. pequeña pero organizada. un pequeño sofá acomodado en una esquina al lado de la chimenea… la cocina estaba justo en frente. Uno esencial para poder ayudar a la [Escribir texto] . algo poco común en estudiantes de preparatoria. No podía detallar nada con claridad por la poca luz. Byron me invitó a sentar en el único sofá. ya que formamos parte de este universo… mas no de esta tierra–. André me clavó la mirada con intensidad. ellos cuatro se quedaron de pie observándome.

. seguridad y valor. ―Eso… eso quiere decir que mientras más tiempo estén en la tierra… ¿pueden llegar a ser absorbidos por todas las emociones humanas? – Byron asintió inexpresivo. cuando nosotros los arcadios llegamos a la tierra. –no estaba para pretender que entendía todo. es sencillo y a la vez complejo. ―Verás… ―entró Iris― nuestras percepciones se vuelven un poco… irracionales…―volteó los ojos de forma exasperante– los arcadios no solemos tener sentimientos tan humanos. Solo podemos regirnos por sentimientos de protección. Esto parecía ser algo serio. Como te he dicho… somos parte de este universo... Lo ideal sería mantenernos al margen de todo eso.. solemos formar parte inmediata de esta… nuestros dones llegan acompañados de sus sentidos. Poco a poco ellos iban absorbiendo muchas de ellas. podemos percibir las mismas cosas que ustedes. [Escribir texto] . Es la única manera de proteger a alguien sin escoger a quien. ―¿Pero cómo hacerlo cuando deben mezclarse con humanos constantemente? ―Generalmente nunca llegamos a crear ningún tipo de vínculo con ellos… procuramos estar al margen. ―¡No comprendo!. solo hacemos nuestro trabajo. por eso había notado cambios bruscos de humor en Anika y en los demás sin saber el ¡por qué! ―Eso no siempre significa algo malo… ―explicó Anika al verme confusa – .humanidad. destinados a ayudar a los humanos… ¿Entonces cómo es posible que sean malos…? Es decir. lo que intento decirte. nuestra forma fí sica no cambia demasiado de la de los humanos… solo cambia cuando ejercemos nuestra completa transformación. ¿Por qué no hacen el bien como ustedes? ―Eso no es tan complicado como te parece… ―explicó–. Ahora entendía por qué Byron les había dicho aquello en la enfermería sobre no dejarse controlar por las emociones humanas. nos mantenemos en secreto por muchas razones… pero la más importante es pasar desapercibidos a causa de los seres oscuros… ―Si… algo me dijo Anika sobre eso… ―sonrío mecánicamente – si esos seres…oscuros... como los llaman… son arcadios como ustedes..

si los oscuros anteriormente habían sido seres buenos y hacedores del bien como lo eran los cuatro seres que tenía en frente. ¡Claro que quería saber la respuesta! Pero tenía miedo… resultaba que yo formaba parte del secreto. Era absolutamente estúpido pero esa pregunta hasta los momentos no me la había efectuado. posiblemente cualquiera de ellos podía llegar a ser corrompido. ―prosiguió Byron–.. el resto no expresó nada. pero. sobre la relación con humanos… él había dicho “generalmente” y “procuramos” lo que significaba que eventualmente los casos no finalizaban como esperaban. que no era menos importante que las anteriores. ―Intentaremos respondértelas a la brevedad. estaban los seres oscuros… no estaba segura de entender demasiado bien esa parte. ¡Formaba parte de la ridícula realidad! ―No van a llevarme a su planeta o algo parecido ¿cierto? –quería escucharlos reírse incomprensiblemente por el chiste. Pero esta vez no paso―¡No! –farfullé con voz temblorosa―¡no iré a ningún lado con ustedes! [Escribir texto] . ―¡Demasiadas! –admití. ¿Por qué arriesgarse? ―¿Tienes alguna pregunta? –me examinó Iris. detrás de todo siempre había otra respuesta.Estaba segura de que no toda la información que obtenía de ellos significaba exactamente lo que escuchaba. Anika había dicho que no siempre adoptar emociones humanas significaba algo malo. ¿Eso era posible? Y ¿Con que frecuencia podría pasar? En todo caso. También André me había dado un dato interesante. Es la razón o el motivo por el cual estas aquí. eso significaba algo que no se estaban molestando en decirme. Pero ahora la única pregunta que podemos responderte.. y muchos de ellos eran parte de la raza humana… el sentimiento de protección generalmente iba acompañado del afecto y el amor… ¿Y si no poseían ninguno de esos dos entonces que los impulsaba a hacerlo? …Y la otra parte. Solo ella sonrío. También Iris mencionó algo sobre los sentimientos de los arcadios.

―¡Estas marcada! Tu misma lo comprobaste ―Exclamó Anika ―¡ya no perteneces a esta tierra! ―Ustedes son los que no pertenecen a esta tierra ―.Escupí las palabras con torpeza― ¿Una fiebre? ¿Eso me hace ser un monstruo? Le pasa al cualquier humano ¡sorpresa! Es la tierra, soy humana, solemos enfermarnos –más que intentarlos convencerlos a ellos intentaba convencerme a mí. ―Nunca te has enfermado en la vida Leah–. Me interrumpió André con ecuanimidad. ¿Cómo demonios sabia eso? ―¡Claro que me he enfermado! –me aferré a mi mentira –hasta ayer estaba enferma… ¿ya no lo recuerdan? Ustedes mismo lo vieron… ―¡Estabas en proceso de transformación! –escuchar esa monstruosa palabra acabaron con mi paciencia. No me importaba que el ser sobrenatural más hermoso estuviera en frente de mí. Ahora solo quería huir. ―¡Me voy a casa! ―No entrará en razón… ―escuché a Iris hablar por lo bajo. Pero aun así estaba decidida a irme. No iban a detenerme a la fuerza… eran seres buenos… ¿Por qué eran buenos cierto? No fue necesario que ellos me detuvieran… el latigazo fue detonador, e l calor comenzaba a apoderarse de mi cuerpo obligándome a caminar con dificultad, intente disimularlo y continuar pero era prácticamente imposible. Las manos cálidas de André ya me sostenían. ―¡Leah… se razonable! –me tomó en sus brazos. ¿No era afecto acaso lo que destilaban las palabras de André? De todas maneras no podía poner resistencia. La quemazón se imponía. ―¡Colócala en el sofá! –habló Byron. ―¡André! –profirió Anika de nuevo como lo había hecho el día anterior en la enfermería.

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―Esta vez no puedo hacer nada… el cambio se efectuara en cualquier momento –. Hablo sin emoción– se ha estado alterando demasiado, ella misma se ha precipitado al cambio. ―¡Déjenla respirar…! – Byron siempre mantenía la calma. ―Debemos crear un campo… de lo contrario los oscuros sabrán que está aquí… ―¿De qué… que hablas Anika? –mascullé con poca fuerza; debía estar atenta. No quería perder el conocimiento de nuevo. El calor sofocante no cedía. Ella se acomodó a mi lado. ―¡Cuando completes la transformación tu energía estará al máximo! Es la manera que utilizamos para conocer nuestro paradero… si no creamos un campo los oscuros te rastrearan en seguida. ―¡No quiero eso! –me sorprendió el temor que me invadió de repente. ―No pasará. Recuerda que estamos aquí. No estás sola–. No era el momento perfecto para deducir cosas, pero Anika era la arcadia más propensa a ser absorbida por los sentimientos humanos. Era afectuosa. Más de lo que cualquier humano podía llegar a ser. Y yo no era la única que lo notaba. ―Ella estará bien Anika–. Fue la voz imperturbable de Byron quien la interrumpió. ―Es tiempo –. Habló Iris. Byron asintió. ―Listo –. Agregó André. ―Yo también –. Se incorporó Anika.

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Capítulo 3

L

o que vi esa noche quedaría gravado de por vida en mi mente. Las escamas escarchadas que tenía en la espalda eran una broma de mal gusto para las formas arcaicas que ellos poseían en las suyas. Brillaban como el oro, sus pieles desnudas daban la impresión de lo que realmente eran… ¡Seres supremos! Cada uno se diferenciaba del otro; aunque las diferencias no eran desproporciónales. Anika poseía una de las formas arcaicas más hermosas… una flor exótica con pétalos de diamantes bañados en oro. Su piel brillaba… su cabello era más rojo y más intenso… sus ojos cambiaron a un color ámbar con los bordes dorados… era simplemente más hermosa que antes. ¿Podría ser eso posible? La diferencia entre la belleza soberana de Anika y la de Iris era armónica… la luz de I ris era más dorada que la de Anika, su cabello se había vuelto más largo y más sedoso, el de Anika era más abundante. Las formas en su espalda era una especie de enredadera con bordes espirales y del mismo color oro que todos los demás. En los hombres era un poco más diferente… los colores se mezclaban entre dorad o y plata. El color de piel de Byron se asemejaba más hacia el plateado que al dorado y su cabello era tan o quizás más largo que el de su hermana Iris; los dibujos de su espalda eran como pirámides en formas más empinadas; como si dentro de las pirámides hubiera espadas incrustadas de color bronce… no podía apartar la mirada de aquellas hermosas imágenes… mi mirada rodó hacia André… ¡Dios era tan hermosamente creado! Sus manos tenían un brillo diferente a la de los otros… era menos brillante pero más colorido, entre un color ámbar, bronce y plata fundida. Eran débiles pero perceptibles. Me sorprendí al darme cuenta que su espalda solo brillaba… no habían imágenes… marcas… nada. Solo brillaba por causa de las escamas incrustadas… su cabello seguía siendo castaño oscuro pero sus ojos cambiaron de grises como la espuma de mar a un lila expectante. Era el único de los cuatro que me estaba mirando atentamente. A pesar de que sus cuerpos

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solo la sensación de que algo nuevo renacía permanecía en mi cuerpo. La sonrisa de Anika se ensanchó. Anika tenía toda la razón. Mis pies se elevaron al igual que los de ellos… Anika me miraba expectante. ―Mira tú espalda… ―así lo hice. lo mismo Iris. ya no existía. [Escribir texto] . no se podía distinguir absolutamente nada… ¡E ran tan hermosos! La luz que provenía de mi propio cuerpo me hizo espabilar… ya nada me dolía. mis ojos… eran hermosos. Su cabello estaba envuelto en mis escamas. Mis ojos veían todo con más claridad. pero emocionada. Aunque no podía ver mi espalda sabía que algo estaba dibujándose… podía sentir un cosquilleo rápido y cálido. El verde oliva. Se trataba de una imagen… ¿Era una mujer? La imagen era borrosa… sombras de color azul brillante y dorado la bordeaban.estaban desnudos. El reflejo me sobresaltó. ―¡No puedo creerlo! –exclamé. La cosa más impresionante sucedió… de las manos de Anika salió un resplandor que me cegó por un instante. ya no se molestaba en ocultarla– ¡tus ojos son hermosos…! ¿Quieres verlos? – asentí tímida. Mi cabello estaba suelto… largo y ondulado de la manera más perfecta posible. ¡Tan hermosa como un ángel! Mi piel brillaba… jamás me había humectado y ahora eso no parecía ser necesario. ¡Me sentía diferente! Increíble… ¡esta era yo! Sentía mi rostro iluminado… Anika sonreía… ¿Acaso yo también sonreía? Una fina capa de luz estaba a nu estro alrededor… antes no lo había notado pero ahora lograba verla con suma claridad. ¿En qué momento me despoje de todo? Las escamas doradas cubrían la mayor parte de mi cuerpo. Era yo. Mi cuerpo no estaba cubierto. Simplemente alucinante. Eran plateados… un hermoso color perla bordeaba el iris. ―¡La diosa de las mentes! –su boca se abrió. Mis figuras: que en resumidas cuentas era una sola. el ardor se había ido. ―Te dije que eras especial–.

Todos se pusieron en guardia – debes hacerlo tu primero Leah.Iris casi corrió al encuentro de Anika para corroborar lo que había escuchado. Mis ojos se abrieron con suma le ntitud… la piel ya no brillaba. pasan a ser parte de ti. aunque dentro de mí sabía que podía discernirlo con facilidad. En el fondo sabía que algo así sucedería. No podía entender lo que escuchaba. ―¿Tú ya lo sabías cierto? ¡Siempre lo supiste! –le preguntó Iris con un tono bastante insubstancial. los ojos verdosos de mi madre fueron los recuerdos más cercanos. ―¿Eso qué significa? –interrumpí―¿Quién es la diosa de las mentes? ―¡Ahora lo eres tú! –contestó Anika. Por la expresión de sus rostros sabía que eso significaba mucho más para ellos que para mí–. ―¿Dominarlo? ―Así es―. sus recuerdos. El silencio fue la respuesta para la rubia. Esta vez André se incorporó a la plática– podrías obtener información sumamente importante con solo tocar a una persona… su mente. ¡Claro! Eso era lo que había pasado aquel día con la mujer del parque. ―Ya comprendo cómo pudo sobrevivir tanto tiempo sola en esta tierra… ―habló Byron. Lo mismo sucedió con ellos. Todo estaba de vuelta a su lugar. El no dijo nada. [Escribir texto] . Byron dio la orden. André no se había movido de su lugar. Era el único ¡no sorprendido! Y si lo estaba sabia disimularlo muy bien. ―No sé cómo… ―Busca dentro de ti… tus sentimientos humanos… ― el olor a canela de mi habitación. Por eso siempre me había dado tanto terror tocar a alguien. Seguían siendo hermosos pero de una manera más humana. Tienes un don soberano… ―Anika seguía exultada– puedes dominar cualquier cuerpo con tan solo mover un dedo. ―No podremos mantener el campo por mucho tiempo… debemos cerrar el círculo–.

¡Cumplía con las promesas después de todo! Me despedí con una leve reverencia. solo casi sonrío. No quería pensar una respuesta para lo que se avecinaba con respecto a si debía permanecer en la tierra o en Arcadia. Mamá farfulló algo cuando nos vio entrar a Anika y a mí a la casa justo en la hora. Aún creo que estoy soñando… ― me estrujé las sienes. ―¿Anika? ―me miró expectante. ―Mamá se preocupara si no regreso a las nueve… ¡se lo prometiste Anika! –la miré en seguida en busca de respuestas. Su expresión era casi vacía cuando habló: [Escribir texto] . ―¿Ves el motivo por el cual no puedes permanecer aquí? –André me estrelló contra la nube de Confort en la que me encontraba absorta. ―Tengo muchas preguntas… ―Mañana será otro día –. La mirada que André me propinó justo después de acompañarnos a Anika y a mi hasta el porche de mi casa fue suplicante… ¿de verdad era tan importante para ellos que yo formara parte de su mundo? No pensaba renunciar tan fácil a mi cuerpo humano para siempre…y no renunciaría a mi madre por nada en el mundo. ―¡Aún hay muchas cosas que no comprendo…! ―me fui por la tangente. ¡Tenia demasiadas preguntas qua hacerles a Anika…! Pero sabía que no era el tiempo. Se alejaba hacia la puerta. Le agradeció a Anika por haber cumplido y nos dejó subir un rato más a mi habitación. Estaba más apenada que asustada por todo lo que había experimentado esa noche. Ella asintió.―Esto… ¡realmente fue real! –estaba eufórica–. Lo que ellos llamaban hogar. además André la esperaba abajo. tenía que pensar en frío después. Ella acercó su mano hacia mí lo suficiente para poder absorber su olor a flores silvestre. ―¡Gracias por traerme a casa! ―¡Lo prometí! –casi. No sabía que decirle… solo no quería que se fuera.

¡Anika tiene razón! ¡Mañana será otro día! Me enfurruñé en la barra de la cocina hed ionda a queso roquefort… resultó que ese día no había clases. ―¡Oh! Está bien… casi no lo conocía–. Iris y Anika. quería volver a verlos y corroborar de esa forma que lo que había vivido solo hacia unas cuantas horas no había sido un sueño. ¡No era justo! ―¡Lo siento! –habló mi madre a través de sus cristales de lectura. Byron. ―Por lo de tu profesor… ―dijo como si fuera más que lógico. ¿Mamá y papá sabría algo sobre los arcadios? Y si no [Escribir texto] . Comprendí que ella había pensado que mi cara enfurruñada se debía a la tristeza y no por la rabia que sentía contenida. ¡sí! Sonaba despiadado y egoísta… pero la verdad era que toda mi molestia se debía a que ahora se verían bastante complicados los planes que ya había estipulado. los segundos… se me hacían eternos cuando deseaba que los rayos del sol traspasaran la traslucida cortina de mi ventana. Tenía ochenta años ¡por Dios! Si lo decía en voz alta. uno de los antiguos profesores de esa escuela había muerto esa mañana de un infarto. Podía seguir rebanándome la mente pensando tantas cosas. Estaba segura de que en la mañana mis ojos parecerían dos huevos fritos. Tomé el tazón de café con un sándwich de queso y me planté frente al televisor.―Todo a su momento Leah Cooper… ¡hasta mañana! Las horas. Y seguía sin creer que yo también formaba parte de ese círculo. encima de esa colcha desgastada de Barbie y Ken. ―¿Cómo te sientes hoy? –me siguió. ―Bien…―no tenía caso fingir felicidad. ―¿Por qué? –pregunté sorprendida. Tenía más de ochenta años… no debería de haber tanto alboroto. pensaba varias cosas… una. pero jamás iba a poder conciliar el sueño sabiendo que en esa pequeña Isla habitaban seres supremos como lo eran André. ¡Sospecharía de inmediato! Mientras miraba un programa de comida casera. los minutos. eso sería mucho peor que cualquier otra cosa. pero el cansancio no tenía vacaciones y ya mis ojos se cerraban solitos… me gritaba a mí misma.

sabía nada, entonces… ¿Acaso yo era adoptada y ellos nunca me lo dijeron? Dos; ¿Por qué los arcadios actuaron tan extraño referente a mi marca? Tres; ¿Por qué André no poseía marcas? Él también era un arcadio. Y habría seguido de no ser porque el timbre de la puerta hizo su sonido tétrico. Alguien llamaba. ―¡Leah! Me alegro que te encuentres bien–. Me sorprendí al ver a la chica gótica, Allison frente a mi puerta. Esa mañana no se veía tan apocalíptica. Traía puesto unos jeans rotos y una franela blanca con el símbolo de la paz. ―¡Hola! ¿Qué haces aquí? ―Quería saber cómo seguías después de lo de ayer… ―¿Lo de ayer? ―Ohhh… ¡claro! Lo de ayer… ―Afirmativo–. Contestó. Le hice ademán de pasar a la sala― ¡gracias! – se sentó en el sofá. ―¿Quién llegó cariño? –preguntó mi madre desde el lavadero. ―Una compañera de clases –. Grité. Allison sonrió. Ambas nos pusimos a mirar sin querer el televisor… una gorda preparaba unos waffles que se veían deliciosos. ―Entonces… ¿Cómo sigues? ―¡Oh bien…! Mamá quiere llevarme hoy al médico. ―¡Lo siento por ti! –al fin alguien que me entendía. Mamá se acercó al sofá con otro tazón de café y otro sándwich de queso para Allison. La Sra. Cooper estaba contenta, nunca la había visto sonreír tanto como en los últimos días. ―¿Conocías al profesor que murió? –no contesté solo negué –. Yo tampoco… creo que ninguno de los alumnos lo conocía. No comprendo por qué hacen tanto drama. ―Eso mismo pensé yo… ―me reí de la ironía. Luego me di cuenta de que no había motivo para reírse de eso. Ninguna de las dos dijo nada por un buen rato, las dos éramos tímidas así que las pláticas no pasaban de dos líneas. Era extraño, pero disfrutaba la compañía de Allison. Siempre me había agradado, aunque nunca hubiéramos tenido algún
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tipo de conversación amistosa… y de cierta forma nos parecíamos, excepto en las capas de sombra oscura y de rímel. Se fue luego de habernos aprendido de memoria los pasos para hacer un buen espaguetti a la boloñesa. No prometió volver, ni llamarme, ni nada. Allison era extraña, pero eso me agradaba, sentía alivio cuando sabía que yo no era la única rara. Lo malo era que ahora estaba sola con mi madre y eso le daba ventaja para llevarme con un doctor. Entonces… Recordé algo sumamente importante. Yo podía hacer que ella desistiera de esa idea, tenía el poder para hacerlo. ¡Solo tocarla y…! ¡No! ¿Qué estaba pensando? Era mi madre, a ella no. Además no tenía ni idea de cómo funcionaba con exactitud. Podría lastimarla. Esa idea absurda estaba vetada. El sol estaba bien puesto en el cielo. El resplandor me achicharraba a través del cristal en el tercer piso de la clínica; mientras esperaba sentada por mi turno. Mamá leía una revista con la mirada perdida. ¿En qué pensaba? Todo el lugar olía a oxígeno. ¡Detestable! Pero al menos no olía a pis; eso era una mejora. ¡Un eclipse… o una lluvia de meteoritos! Que algo detuviera ese momento… ¿por favor? ―Siguiente… ―dijo la vieja canosa detrás del escritorio. ―¡Vamos nosotras! –me hizo levantar. ―Sé lo que significa la palabra siguiente mamá… ―hablé de mala gana. Era oficial. Temblaba. El tipo de bata blanca detrás del escritorio era joven, tenía ojos pequeños. Me pareció algo descuidado. Hablaba por teléfono. Nos dio una mirada apenada. Por mí no había problema, podía hablar todo el día si eso impedía que me obligaran a recostar a la sucia camilla de la esquina. Su placa decía Dr. Sullivan. ―¡Hola! ―se le arrugó la frente cuando sonrió ― ¿Qué las trae por aquí?

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―Ayer mi hija… ―me señaló con las manos. Como si no fuera obvio –. Se desmayó en la escuela… ―…y el discurso sobre cómo habían sucedido las cosas surgió demasiado rápido. El doctor solo asentía unas cuantas veces, en otras ocasiones solo murmu raba “mmm...” o “ya veo” me miró de soslayo varias veces y masticaba chicle. No parecía un buen doctor. ¡Eso me gustó! ―Le recetaré algunas vitaminas… podría ser falta de hierro o quizás el estrés, en todo caso regrese en dos días si persiste la fiebre… no creo que sea nada grave. ¡Tú tranquila hija, relájate y sal con tus amigos! –me guiñó un ojo. Ahora era mi madre la que iba todo el camino enfurruñada. A ella tampoco parecía haberla convencido la bata blanca. Yo estaba feliz, no resultó ser nada parecido a lo que me había imaginado. ¡Estaba dejando bien atrás los urinarios y esa camilla infestada! Pasamos al súper antes de ir a casa. Se quejó del precio de las legumbres, las harinas, los cereales, la esp onja de los trastos… ¡iba a ser uno de esos días! Salude a unas cuantas personas que conocía de vista en la Isla. Ninguno de ellos parecía sorprendido… ¿Siempre los saludaba? O ¿No? Me reí de mi ridiculez. Stephanie se encontraba en el ala de cosméticos, disimuló bastante bien cuando pase a su lado y le sonreí. ¡Era odiosa! Aunque no tan valiente cuando se encontraba sola y no acompañada de maraña y musaraña… se veía tan espectacular con esos zapatos de plataforma rojo fuego. Mis sandalias playeras estaban completamente fuera de lugar. El caldo de pollo olía delicioso, cuando mamá estaba inquieta el pollo era su primera elección. ―¡Está exquisito! –procuré decirlo en voz alta y sonora para que su rostro se iluminara con aprobación. ―Te compraré unos zapatos como los de esa chica… ¡Stephanie! –hasta mamá sabia de buen gusto. ―No. No es mi estilo. ―¿No te gustan? –preguntó sorprendida.

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pero lo que cuenta es la intención… ¿no crees? –vaciló unos segundos. Caminé con sigilo. ―tal vez. Intenté recordar cual era la entrada correcta al sendero por el cual se encontraba la cabaña. ―Ya son más de las siete… posiblemente ya hayan cenado–. me reí de mi misma. Llevarles la cena seria la excusa perfecta para ir a la cabaña y así poder interrogar a Anika y… bueno ver a André. ―Solo porque esa chica Anika me cae muy bien… confío en ella. ―¡Cariño!… tú no tienes ningún estilo ―se burló. La cuestión era… ¿Cómo convencer a mamá de salir sola a esa hora de la noche y con su viejo Mercury Cougar de color azul marino…? ―… son nuevos y no tienen amigos… ―el discurso me estaba saliendo relativamente bien. Me preguntaba… ¿Qué estarían haciendo los cuatro arcadios en ese momento? ¿Ellos comían? Claro que lo hacían. [Escribir texto] . Ella misma depositó en caldo en un recipiente grande. ¿Qué? Esa no contaba. Sabrán que soy una buena madre. Arrugué la nariz.―Solo… no es mi estilo–. ―No. Papá y tú me enseñaron muy bien. Conduje despacio haciendo memoria… y ¡bingo! Ahí estaba la cabaña justo en frente de mí. Sí. Tenía que usar otra estrategia. El frío afuera era de los huesos… ¡el susto en mi estómago ayudó a intensificarlo un poco más! Esta vez la luna llena me brindaba un poco más de luz que la noche anterior. suficiente para los cuatro y unos panecillos. prometo no tardar demasiado… ―una idea ―Anika se pondría muy contenta ―odié tener que usar a Anika como trampolín. Solía hacer esa mueca cuando no quería parecer molesta. ―¡De acuerdo! pero yo te llevaré. ―¡Mamá! Pensaran que soy una ñoña. Eso tenía que admitirlo. mientras estuvieran en la tierra su cuerpo trabajaba como el de cualquier humano. ―Se conducir. No hacerlo era casi imposible.

luego la siguieron los demás. ―Aquí hace algo de frío… por eso les traje la sopa. Era la primera vez empleaba ese tono dulce conmigo. Balbuceé. André fácilmente podía pasar por un depredador. Señaló la mesita de madera en un rincón de la cocina. Pero soñaría con que esos anormales impulsos se repitieran con regularidad. ―Esta… bien –. Fue la primera que se acercó a la mesita. Me dirigió hacia la cabaña sin decir una sola palabra. Sus manos rodeaban las mías. Adentro era tan acogedor… no había nadie en la pequeña sala. No me alegré como esperaba de ver a Anika de nuevo. El rostro de André que generalmente estaba en blanco como si nada lo perturbaba ahora había cambiado. La puerta chirrió. ―¿Dónde están los demás? ―Fuera… ―resopló bajito– puedes colocar eso ahí–. Sonreí con timidez al verlos. Se crispaba de vez en cuando y [Escribir texto] . ―Gracias –. Fueron los segundos más largos de mi vida― ¡lo siento! Fue un impulso–. Su rostro se contrajo y sus labios se volvieron una pequeña línea. solo Iris me miró como si supiera que algo estaba sucediendo. ¡Dios estaba temblando! Solo esperaba que él no lo notara. Sus breves palabras no ayudaban mucho a mis nervios. Era más hermoso de lo que recordaba. Tenía la garganta seca. Pero luego asintió a mi saludo mecánicamente. Dijo Anika animadamente. ¿Por qué me miraba como si fuera una especie de deidad? ―Entonces volveré luego… cuando Anika esté… ―Espera… no te vayas–. ―Les traje sopa. Parte susto parte emoción.―¿Es para nosotros? –el corazón comenzó a palpitarme con fuerza. ―¡Dios me asustaste! ―¡Lo siento! –bajo la luz de la luna sus ojos brillaban tenuemente. ―¡Oh gracias Leah! Estaba hambrienta–.

cuando la veía no podía sacarme de la mente a la Anika con brillos y oro incrustado en su cuerpo. es tan diferente a la de Arcadia… ―comenzó. ―Lo tienes –. te encontraríamos y volveríamos a Arcadia. Tomó un pequeño pedazo de madera y comenzó a mirarla por todos los ángulos. claro que lo es! En la tierra nadie podría imaginar la belleza de nuestro hogar. ―No–. ―¡necesito saber más! Creo que tengo derecho. ―Por ti –. ―La sopa no fue lo único que te trajo aquí… ¿Cierto? –esa fue Iris. salgamos un rato! No estaba muy contenta de salir de la cabaña y del calor que me brindaba pero era eso o nada de información. ―¿Es hermoso? ―¡Oh diosa. ―Lo sé. A unos cuantos metros de la cabaña se encontraban unos troncos cortados que nos sirvieron como asiento. ―A veces. ―¿Anika…por qué están aquí? ― mi pregunta finalmente surgió. Admití. pero… tengo la impresión de que hay algo más… algo que han estado ocultándome… ¿Qué es? ―Sabes… cuando llegué aquí. tengo la sensación de que… no lo sé. ―¿Diferente cómo? ―Su olor… huele a lluvia y a viento… ―seguía observando el trozo de madera – allá es tan… superficial –. ―Yo te ayudaré– no tenía que verla para saber que Anika era la que se había ofrecido ― ¡vamos Leah. Aunque no pensaba “admitir” toda la verdad. ¿Acaso nadie se preguntaba el motivo? Estaba alejado del resto del grupo.con interrogantes dibujadas en su frente. pensé que todo saldría como lo habíamos planeado. Respondió sin pensarlo. te gusta esto–. Hablaba con nostalgia. La rubia siempre parecía saber más de lo que yo advertía. Miré a mi alrededor intentando que captara mi mensaje. ―La naturaleza aquí. pensativa. pero de alguna manera las cosas se nos fueron de las manos… –sus manos se [Escribir texto] .Dijo Byron terminando su plato. Es inigualable. ―¡Más de lo que debería! ―coincidió ella.

[Escribir texto] . ―Ahora entiendo porque actuaban de esa manera… y el campo de energía… no solo era para ocultarnos de los oscuro s. ―Teníamos que arriesgarnos. Ellos estaban de broma. ―Muy. también de ellos.aferraron con fuerza al trozo de madera – ¡veras! Jamás había estado en la tierra. ―¿Arriesgarse? Pero… ¿Por qué? ¿Por mí? Es una broma… ―Ahora no lo entenderías aunque te lo explicáramos un trillón de veces– . ―Pero… solo soy una principiante. No me ocultaban unas cuantas escamas más… me ocultaron una amenaza de bomba.. lo hicimos para proteger a Arcadia.. Por supuesto que no lo entendería. de su Rey ¿Cierto? – Anika se ensombreció. Eso sí lo cambiaba todo. ―¡Santo Dios! ustedes… ustedes están aquí sin permiso –.Me alarmé. y luego el viaje a la tierra se efectuaría… ―¿Pero…? ―sabía que había un pero. ―Fue un acto de protección Leah. ―No estábamos preparados Leah… ninguno de nosotros sabia a que nos íbamos a enfrentar… O yo estaba muy bruta ese día o lo que ella me estaba intentando decir era… era que estaban fugados de Arcadia. muy grave Leah… y por eso te necesitamos. ¿En que podría ayudarlos yo . Ella canturreo una sonrisa. Es nuestro hogar… y ahora está bajo el poder de los oscuros… ― las pupilas me ardían. el Rey supremo Darién establecía un previo entrenamiento para los candidatos y ejercer su función aquí con los de tu especie. ―Parece ser grave… ―me quedaba corta. sino es a estorbar? ―La diosa Zoé ha muerto a traición por manos de los oscuros ― eso no explicaba el motivo del porque yo debía regresar con ellos― ¡Leah… tú eres su sucesora! Lo fuiste desde que naciste… te ha marcado–.

Las dos estábamos seguras de que no soportaría más información al menos por esa noche. aun no quebrantaba las reglas de mamá así que cuando me vio llegar con Anika de inmediato suspiró con alivio. Mi madre casi saltó en un pie. ―Lo sé. La noticia me alegró de manera inesperada. Mis ojos no podían dejar de abrirse. ―¿Quieres que consternada. ―¿Por qué no te quedas a dormir esta noche? Ya es tarde… podrías quedarte en la habitación con Leah–. Anika decidió que había sido suficiente cuando mi mirada se había vuelto ausente. Dudó por unos segundos pero luego respondió que sí. yo conduzca? –me preguntó Anika al verme ―¿Sabes conducir? ―Sabemos más de lo que crees pequeña diosa… ― su sonrisa se extendió. ―La diosa Zoé también… ―¿Era humana? ―Lo fue. las luces seguían encendidas. era terrenal al igual que tú―. Ver a la arcadia socializar de una manera tan gentil con mi madre me recordaba lo cerca que estaba Anika en ser absorbida por muchas de nuestras emociones. [Escribir texto] . Era sorprendente la manera en la que confiaba en ella. soy humana.―¡Un momento! ¿Dices que yo soy esa diosa? –la pelirroja consintió ―. pero si quiero –. Esa noche tampoco dormiría. ―No tienes que hacerlo si no quieres… ―le susurré mientras subíamos a mi habitación. ―Es mucha información para tan poco tiempo. La dejé conducir hasta la casa.¡Estás jugando! No puedo ser esa diosa que ustedes dicen. Le ofreció una taza de té que Anika aceptó con agrado. ―Lo sé –parecía realmente apenada.

―Está bien–. Lo tomó sin rezongar. ―¿Los sanadores? ―Sí. Lo mejor que encontré fue conjunto de mariposas que era relativamente nuevo. pero eso es en Arcadia ¿recuerdas? Esto es la tierra. ya sabes… absorbe más emociones humanas que arcadias. ―¡Me gusta tu habitación! ―¡Gracias! te prestaré algo para dormir.. ―Tengo una curiosidad… ―¿Solo una? –reía.Encendí la luz de mi habitación. Me esforcé por encontrar entre mis harapos algo digno de un ser supremo como lo era Anika. se siente muy cómodo! – arrugué la nariz. ¿Cómo es que en tan poco tiempo me conocía tan bien? ―¡De acuerdo! son muchas… pero está me ha puesto a pensar bastante.. Siempre se reía de mis muecas– me diviertes tanto Leah. para eso existen los sanadores. mi cuerpo era tan soso delante de su escultural figura― ¡gracias. No parecía importarle absolutamente nada. no lo hacemos. era una de las pocas veces que estaba ordenada. ―… si alguno de ustedes. Yo asentí. ¿Cuándo retornan…? ―¿Te refieres a que si alguno de nosotros se llevaría consigo todas esas emociones? –terminó la pregunta por mí. Como he dicho… ellos se encargan de curar cualquier anomalía en arcadios. ―No. ―Adelante. [Escribir texto] . ―Es razonable que te hagas ese tipo de preguntas… ― acomodaba en dobladillos su anterior ropa– la respuesta a tu pregunta es ¡sí! –se sonrió cuando me vio perpleja― ¿Crees que los entrenadores no conocen los riesgos?. ―Creía que los arcadios no se divertían. Se desnudó en frente de mi sin el menor ápice de vergüenza… yo no me atrevía.

Dime–. se detuvo en seco– después te explicaré de que se trata. me hace sentir viva en una forma [Escribir texto] . mi nariz estaba arrugada haciendo la mueca que tanto le hacía gracia a la pelirroja. Se me acongojó en pecho. así que puedes continuar. me gusta cómo se siente. Se tumbó en la cama de la misma manera que lo hacía yo cuando tenía ocho años. así que al momento de tomar la foto. ―… si… ―habló finalmente con un hilo de voz– Byron me lo ha dicho todo el tiempo ―¿Estaba consciente de lo que eso significaba? ―¿Por qué crees que esté sucediendo? ―¡Sinceramente… no lo sé! –vi el abatimiento en sus ojos – sé que debo luchar en contra de todos estos sentimientos tan nuevos y extraños para mi… pero. Se veía tan relajada. ―¿Y cuál es el tuyo? – examinó mi expresión. ¿Pero cómo hacerla? Tenía miedo de que entendiera el sentimiento y se diera cuenta de mis dobles intenciones. Una de ellas se relacionaba con André. Mis lentes se habían empañado por el frío. Lo dudé muchas veces para hacerle las peguntas que tanto deseaba. ―No te creo. nada más los sanadores. Apenas se percató de que venían miles y miles de preguntas después de esa. ―Tengo algo de miedo… ―dije. Seguía serena. ―Te noto turbada por algo… ¿Qué es? ― ¿Qué nunca podía esconder algo delante de estos chicos? ―No es nada… ―mentí. ―¿Te has dado cuenta de lo mucho que has cambiado desde el día que nos conocimos? –su expresión se turbó. anteriormente te habíamos dicho que cada Arcadio posee un don. ―… Soy intermediaria–. Miraba con detenimiento mis fotografías de día de campo al lado de mi cama. ―No sé qué significa esa palabra.―¿Cualquier Arcadio puede hacer eso? ―No.

―Lo sé… Iris también ha cambiado un poco.. Esta vez las dos nos sonreíamos.. Pero eran otros cambios los que me quitarían el sueño por varias noches – también los he notado en Byron y André. ―¿Y eso que es? ―Algo parecido a lo que hacemos ahora. ―¿Qué hacen los amigos? ―Bueno… ―estaba segura de que lo había oído en alguna parte– no estoy segura.. ―No. Ver su sinceridad me hacía sonreír– siempre había oído sobre el sentimiento de amistad en los humanos. ayer mencionó que se sentía en armonía contigo. Lo que quieras. ―¿Nunca? –parecía incrédula. Pero tenía miedo de equivocarme.Empecé de cero. creo sentirme de esa manera. ¿Y eso es parte de la amistad cierto? ―Si algo así… ―era posible. nunca he tenido amigos.diferente―.. ―¿Cómo cuáles? –me preguntó con cuidado. menos aprensivo–. ―¿Qué cosa?. [Escribir texto] . ―Pienso que Byron ahora es más impulsivo… ― hablaba con cuidado para encontrar las respuestas correctas– y… André. y… contigo. No era la palabra correcta para describir el cariño que me había trasmitido André esa misma noche con sus manos. ―Pues… algo así es lo que he sentido contigo–. ―No eres la única en la que he notado cambios – . Bueno algunos hacen piyamadas. charlar y comer galletas hasta que nos de sueño. ―¿Charlar y comer galletas? –Su entonación nos hizo reír a carcajadas– se siente tan bien hacer esto… ¿me pregunto si a Iris también le agradaría? –en secreto también me había hecho esa misma pregunta. ―¡Hay otra cosa que quiero preguntarte! –era ahora o nunca.

―¿Esté no es su comportamiento habitual? ―Lo es. Eso no se lo diría.―Mmm… es verdad –noté algo de incertidumbre en sus palabras – no lo había pensado hasta ahora que lo mencionas–. Yo jamás hubiera pronunciado esas palabras sin sentir que me desmayaba― ¿Te sientes diferente con él? ¡Oh. No había la más mínima emoción en su voz. puede que este absorbiendo algún tipo de sent imientos humanos… ¿Cuál será? –se preguntó a ella misma. Solo sentía curiosidad. Podría sentirse deslumbrado por ti–. Me puse a jugar con la colcha desvaída. ―Ese no es mi caso… ―podía sentir como la sangre se me subía de manera insólita a la cabeza. deslumbrada y… enamorada. ―¿Curiosidad de él? ¡Ay no! ―En uno de los entrenamientos para emigrantes llegué a escuchar que los humanos podían llegar a sentirse deslumbrados por nuestro cuerpo terrestre –esa era una de las tantas formas en las cuales me sentía a su alrededor. oh! Este tipo de preguntas era lo que precisamente había querido evitarme. Hizo una pausa y luego reanudó el tema– André a estado actuando muy extraño últimamente. excepto… ―había un brillo de perspicacia en su voz – cuando tú te encuentras cerca… estoy casi segura de que su extraño comportamiento es debido a ti―. ―No. quien me propinó una mirada impresionada ― ¡cielos… tú también te sientes de esa manera! [Escribir texto] . ―¿Estas segura…? ―No lo sé… él ahora es humano. desquiciada. Atontada. ¿Cómo iba a responder a eso? Definitivamente me sentía diferente a su lado. ―Pero podría ser el caso de André… ¿No lo crees? –el corazón comenzaba a bombear con mucha fuerza. No. La sola idea de que eso pudiera llegar a ser cierto me hizo sonreír y enrojecer al mismo tiempo de verme descubierta en frente de Anika.

¡No quería imaginar qué tipo de cosas! Me gustaba ver a Anika reírse de mis infortunios. ―Si lo es. pero no puedes –. No había luz a través de mi ventana.―¡No es verdad! –intenté negarlo pero ya era demasiado tarde. ―No lo haré si no quieres. Me sentí mal por ellos. ―¿Cómo? ―Su don no es muy común… ella puede conseguir cosas inimaginables de los humanos. Ella abocaba por los humanos y yo por los arcadios. ―¡Gracias! –intenté respirar con calma. Me explicó con lujos y detalles como se las habían ingeniado para pescar en la playa y poder comer todos esos días. Se durmió en medio de una discusión sobre quienes usaban prendas más elaboradas. ¡el cómo habían hecho para conseguir ese hermoso BMW! ―¡Ahh! Pues… Iris se encargó de eso. ¡Qué inconforme es el mundo! Me tomó desprevenida la hora que mis ojos se abrieron involuntariamente. lo estaría… prométeme que no le dirás nada. El reloj de mi [Escribir texto] . ―No debes decirle… ―argüí desesperada. Seguía mirándome analítica. De cierta manera eran unos bebes humanos. como el tipo de cereal que me gustaba hasta la manera en la que a ella le gustaba el café de la escuela. Estaba descubierta. ―¡Eso… estaría mal! ―Sí. A pesar de que era un ser supremo. No podía contar las veces que me llamó “divertida” e “interesante” eran palabras nuevas en mi diccionario y que me gustaban. ahora no era más que una arcadia en un cuerpo desconocido que le daba órdenes imprevistas. El resto de la noche hablamos de cosas menos complicadas y más triviales. Intentas mentirme. Entre esas preguntas saqué a colación.

―¿Qué quieres? ¿Dinero? No tenemos… ―era verdad. solo unas monedas escasas se encontraban en la alacena para comprar el pan. Anika yacía dormida a mi izquierda. voy a gritar y despertar a todo el vecindario para que llamen a la policía–. Me tomé el agua a grandes sorbos. tenía que hacer algo. pero el personaje no era nada estúpido– si lo haces. mamita y tú la van a pasar muy mal–. Seguía hablando con esa voz seductora pero a la vez amenazante. excepto por el olor a quemado. no estaba segura de haberlo asustado lo suficiente. Afuera todo parecía estar en orden. ¿Por qué diablos no escuché a la vocecita? ―¡Inténtalo! grita lo más duro que puedas… ―estuve a punto de hacerlo― antes de que puedas abrir la boca mi mano estará en tu garganta–. Un frío recorrió mi espalda cuando me aveciné de nuevo a la entrada de la cocina. no teníamos efectivo.mesita de noche marcaba las 3:30 de la madrugada. ¡Una pequeña voz me decía que regresara a la habitación y que despertara a Anika! debía ser mi cobardía. ―No quiero tu maldito y escaso dinero. ¡Se veía tan indefensa!… Bajé a la cocina procurando no hacer ruido y despertar a alguien por pura imprudencia. Un presentimiento me aseguraba que el delincuente no mentía– ¡vamos Leah! Hablemos como la gente grande. Me armé de valor y me aventuré abrir la puerta trasera. El olor se intensificó aún más. El olor a quemado que provenía del patio captó mi atención en seguida. Un gato maullaba inconsolable afuera. ―¡Vaya! ¡Vaya! ―apenas vi como la sombra se aproximaba intenté escabullirme rápidamente. Pero algo me decía que este sujeto no buscaba precisamente dinero. El corazón se me paralizó cuando escuché la voz hosca del sujeto. pero estaba demasiado asustada como para moverme. Se encontraba parado detrás de mí a unos cuantos pasos. y una forma oscura se reflejó en la puerta de vidrio. me puso la piel de gallina. [Escribir texto] . ¿Por qué mejor no te das la vuelta y charlamos un rato? ―Si no se va. Mis amenazas salían en un hilo de voz.

me miraba confuso.. tal y como él lo había predicho. ―No pasó nada mamá.Esa última palabra me dejó en Shock. enroscó su mano derecha en mi cuello y la otra tapaba mis boca para evitar que volviera a gritar. muy fácilmente hubiera corrido y cerrado la puerta sin ser alcanzada aunque corriera como un jugador de futbol americano. El sujeto me conocía. Anika aprovechó la ausencia de mi madre para sentarse conmigo en el sofá y pedirme explicaciones. Ella sollozaba. ―¿Leah? –me habló sin alteración pero se podía percibir una rabia contenida. ―¡Santo Dios.! ¿Cariño que te sucedió? ¿Quién entró a la casa?. Y antes de que comenzara a llorar sus manos ya no se encontraban alrededor de mí y solo escuchaba el sonido de los pies de alguien corriendo por las escaleras. ―¿Qué sucedió? –para entonces mi madre ya se encontraba a mi lado efervescente. efectivamente. [Escribir texto] ... ―¡ANIKA! –al sujeto lo perdí de vista por unos segundos para luego. Y me conocía bastante bien.. ya se fue–. como buscándole una explicación a lo sucedido. ―¿Anika? –habló con furia― ¿Desde cuándo esa protectora está aquí? –los conocía. pero al menos lograría salvar la vida de mi madre. Sentí corriente a través de mi cuerpo por el contacto. No me importaba si moría esa noche a manos de un psicópata. Este chico podría ser uno de los… ―¿Quién demonios eres tú? – terminó preguntándome. Sus ojos fue lo único que pude ver en medio de la inmensa oscuridad. ¿Cómo diablos había llegado tan rápido a donde yo me encontraba? A la distancia que me encontraba de él. por lo que decidí que el grito era mi escapatoria dependiendo de que fuera lo que gritara. Quise calmarla. ―Llamaré a la policía... sus ojos eran como los de un depredador nocturno. ―¡Habla Leah! ¿Qué fue lo que pasó?– se estrujaba los dedos en la sien.

un olor a quemado… pensé que algo se quemaba y salí… ―¡Por Dios! –se inquietó― ¿Cómo fue que no lo vi venir? ―¿Qué pasa? –hasta ahora nunca había visto esa expresión tan descompuesta en Anika. obviamente nos han estado vigilando y amenazó con hacerle daño. ¿A dónde había ido? [Escribir texto] .. te buscan a ti. no pienso dejarla aquí sola. No pasó nada. Miré en dirección a la cocina donde anteriormente se encontraba Anika. ¡Lo siento! –me alejé de ella y me fui al lado de mi madre. Dije con decisión– ese sujeto mencionó a mi madre. ―Sí. Me abrazó con fuerza.―Estaba en la cocina…―intenté explicarle sin llorar– y… de repente me pareció oler algo. El contacto fue cálido. ―Son ellos Leah… ¡los oscuros! Ya te encontraron. ―No me iré–. Odiaba hablarle de esa manera. pero no me daba otra alternativa. excepto una emoción grande al darme cuenta de que podía hacerlo sin que nada malo ocurriera.. ―¿Oler algo…como qué? –estaba expectante. ¡Debemo s irnos ahora! ―No–. pero lo hizo sin importarle nada. mi madre sabía perfectamente mi recelo hacia el contacto. ―¡Está bien pequeña! La policía ya viene en camino–. ―Ellos no buscan a tu madre Leah. Era totalmente humana. Ya no estaba ahí.

[Escribir texto] L . supongo que no –respondí apenada. ―No. ―No lo vi muy bien… afuera estaba oscuro. no pude ver su rostro y… bastante ejercitado –no era muy específico. Masculló el oficial mirándome con sarcasmo. cierren bien las puertas y no le abran a nadie extraño bajo ninguna circunstancia― ¿Por qué me seguía mirando a mí? ¿Acaso pensaba que yo lo había invitado a tomar el té? ― ¿Entendido? Mamá y yo asentimos rápidamente. ―Inténtelo–. ―¿Dónde está Anika? –me preguntó apenas se percató de su ausencia. ―Los callejeros no se ejercitan–. traía una chamarra con capucha. ―Aspecto callejero. pero era lo único que tenía. Inventé antes de que el temblor de mi voz me delatara. Ambas nos tomamos en serio sus consejos y apenas se fueron. Uno de los policías me pidió que lo describiera con lujos y detalles. aseguramos todas las puertas y las ventanas.Capítulo 4. ―¡Qué vergüenza con esa chica! El primer día que se queda y ¡mira lo que sucede! –se paseaba con el tazón de café– recuérdame pedirle disculpas la próxima vez que la vea. a policía recorrió la casa de cabo a rabo sin encontrar ningún indicio de que el sujeto en cuestión había irrumpido en la casa. Eran las cinco de la mañana y desde entonces ninguna de las dos pudo pegar un ojo. Insistió de mala gana el oficial. ¿Pero cómo le explicaba todo sin decir toda la verdad? pensarían que estaba bajo efectos de drogas al decirles que el chico era más rápido que la velocidad de la luz. ―Sus amigos vinieron por ella apenas llego la policía… se asustó mucho– . ―Vamos a estar por los alrededores –dijo al cerrar la pequeña libreta ― ustedes quédense tranquilas.

pero le aseguré que estaba bien y que no era necesario que faltara a clases. Mark era uno de nuestros compañeros de clase. al menos quería saber que todavía me hablaba. No estaba muy dispuesta a dejarme ir. ―De vez en cuando sí. ―No dormí en toda la noche. ―Solo será un rato. ―Eso no lo dudo. De todas maneras cualquier cosa era mejor que rebanarme los sesos pensando en lo que había sucedido esa madrugada. Esperaba ver a Anika allí. ―¿Ah sí? –no mostré mucho entusiasmo. ―No tienes buena cara ―manifestó apenas estuvo cerca. Los cuatro arcadios no aparecieron en toda la mañana. ― ¿California? –Asentí ante la pegunta – no.¡Si es que había una próxima vez! Gracias a lo sucedido esa madrugada me vi obligada a ser escoltada hasta la escuela por mi madre. Allison se encontraba con un grupo de chicos tan raros como ella cuando me vio pasar y se acercó en seguida con una media sonrisa. Mark tiene auto–. Cuando entre al salón esperaba ver a Anika esperándome en su respectivo lugar pero [Escribir texto] . ―¿No has visto a los chicos nuevos? –me atreví a preguntar. ―Bueno… está bien–. ―¡Ajá! Iremos a surfear un poco. ―¿Tú? –no me imaginaba a Allison la chica de los piercing montaba en una tabla de surf con látex en el cuerpo. No los veía por los alrededores. Acepté. ¿Te apuntas? ―Tengo que hacer tareas. Sonrió de lo poco creíble que me había escuchado. ¡Allison sí que era “mala” para dar malas noticias! ―Hoy iremos a la playa después de clases.

podía pensar cualquier cosa de ellos. la razón por la que veía a los cuatro arcadios como una amenaza latente a su reinado. ―¿No te parecen raros? ―¿Uh? –Allison me tomó fuera de base. intentaré hacerlo mejor… ―habló entre sollozos. Allison no era tonta. Me preguntaba… ¿Qué había sucedido? ¿Se habrían cansado de pedirme ir con ellos y me habían abandonado a mi suerte? A la hora del almuerzo Allison me acompañó a las afueras del campo donde solía comer anteriormente. ella notaba las diferencias tanto como yo– Aunque… ―arrugó él entre cejo. Rectifiqué– antes de conocerlos. Comentó Allison al darse cuenta. Allison y yo desaparecimos de su radar antes de que su devastadora mirada nos atrapara observándolas. se empeñaba en sacarme algo. Era la abeja reina de la mayoría de las chicas de la escuela lo que por ende la convertía en la más popular. Me miró cautelosa– tú te las [Escribir texto] . Hazlo mejor–. La hora del almuerzo paso volando. ―¡Los de California! ¿Sino te parecen raros? ¿En serio era ella la que preguntaba eso? ―Sí. Volteó los ojos exasperada. Me asesinó con la mirada exactamente como lo había estado haciendo los últimos días. Las porristas practicaban no muy lejos. ―¡Por favor Vicky! Mueve tu gordo trasero… estás haciendo ver ridícula a todas las demás–. Stephanie era la capitana. la pobre estaba a punto de llorar. pero son tan ordinarios como nosotras –procuré escucharme convincente. bueno no–. ―Sí que te odia –. ―No se mezclan con los demás ―. ―No lo intentes. Le gritaba a una de las porristas. El traje color naranja de las porristas del equipo escolar “ Ducks” era llamativo y sensual. Cualquier cosa. ―Bien.no fue así. no cabía dudas de que la diseñadora había sido Stephanie. Allison y yo prácticamente tuvimos que correr para llegar a nuestras respectivas clases.

has llevado muy bien con ellos… ¿Sabías que en la Isla se murmuran cosas sobre ellos? ―¿Cómo cuáles? –pregunté como quien no quiere la cosa. ―Si tu estas con ellos. es un libro de vampiros… y eso es lo que dicen por aquí. Pero comprendía lo que decía. ―Te esperamos en el auto–. Ella desapareció entre la aglomeración con su andar encorvado y poco femenino. Respiré aliviada. Me di cuenta apenas que ya estaba frente a mi aula. Respondió rápido– pero no soy de las que se intimida con frecuencia. ―Sube. Allison también se detuvo pero no por el mismo motivo que yo. Me hizo seña para que me acercara. ―Bueno. Nadie se bajaba del auto. para no decir completamente bien– y no son malos chicos. Casi se reía de lo absurda que había sonado. Las conjeturas de las personas de la Isla no eran muy originales. que son vampiros y cosas de esas–. No era precisamente la persona que esperaba ver. ―¿Has leído Crepúsculo? ―No. mi emoción se apaciguó un poco al ver a Byron. y ellos me intimidan –no me lo hubiera imaginado de la chica gótica. significa que tienes razón–. Ella confiaba en mí– te veo luego–. son muy buenas personas de hecho. El corazón se me paralizó al ver el deportivo blanco estacionarse frente a las instalaciones cuando salía de la escuela. ―No–. Sus ojos se tornaron amables. ¿Debía de acercarme? Cuando la ventanilla del auto bajo. [Escribir texto] . Avisó Allison al reconocer a Byron. ―Tú no pareces creer eso. Sin decir nada comencé a caminar hacia él. ―He llegado a conocerlos bien―.

[Escribir texto] . Le avisé. Byron se veía más serio de lo normal. pero estábamos relativamente cerca. no era la playa que Allison había mencionado. Allison ya parecía leer mi cara. Las olas estaban potentes y el sonido se hacía más hueco cuando chocaban contra el malecón. ―Dame un segundo. ―Ya regreso–. Asintió y se bajó del auto. Él no había dicho una sola palabra después de que le pregunté porque no había ido a la escuela y me respondió que tenían cosas más importantes en que pensar. Byron se acercaba demasiado a los límites costeros de la Isla.―No puedo. Byron se encontraba inerte frente a la hermosa vista que nos brindaba la playa. Byron prometió llevarme –…después del sermón. ―¿Segura? –miró dudosa hacia el deportivo blanco. Pensé. ―A la playa. ―Sí. Allison me espera… ―señalé con menos ánimo que antes hacia el Jeep de color amarillo. no vi un motivo convincente para negarme. Llamaré a mi madre para avisarle que no llegaré a casa temprano―. ―Dile que se encuentran allá… necesito hablar contigo antes de que Anika se meta–. Junto a auto se encontraban Mark y dos chicos cuyos nombre no sabía pero si los había visto varias veces en la escuela. El teléfono repicó unas tres veces y luego escuché la voz pacifica de mi madre. Byron era precisamente el que más me intimidaba de los cuatro. ―¿A dónde van? –preguntó sin comprender mi negativa. Le comenté lo más breve posible sobre el viaje a la playa y me dijo que no había problemas siempre y cuando llegara antes de la cena. Parecía estar esperando que yo dijera algo luego de eso pero. ―Vallan adelantándose… luego los alcanzo.

Volvimos a retomar el camino hacia la playa donde Allison me esperaba. ―Eres más que eso –su tono de voz de había vuelto afligido repentinamente– eres la diosa de las mentes. es más. ―¿Por qué? Es decir… ¿Qué ganan ellos co nmigo? Me refiero a ya sabes… ―me aterraba solo de pronunciarlo.. puedo jurarte que tu madre estará bien… yo mismo me encargaré de eso apenas estés a salvo en Arcadia –deseaba creer en las promesas de Byron. Necesitas entrenamiento y práctica… por eso es necesario que estemos unidos… los cinco.―Sé que a pesar de que has vivido como humana toda tu vida… has desarrollado mucho tu fuerza y tus habilidades. El reinado de Arcadia quedaría en manos de los oscuros. ―Imagino que debe de ser difícil… nunca dijimos que sería fácil. Por primera vez lo vi sonreír satisfecho. completaría n el círculo. Por ahora no tienes el poder suficiente para resistirlos. el trabajo de Anika. [Escribir texto] . Soy una arcadia como ustedes. ―¿Si llegara a irme con ustedes… como s e supone que voy a decírselo a mi madre? ―las lágrimas rodaban sin permiso por mis mejillas sonrojadas.lo de anoche solo fue una advertencia para todos nosotros. ―Leah… puedo asegurarte. pero no podemos permitir que esto dañe a nuestro hogar… haré lo que sea para proteger a los míos así como tu harías cualquier cosa por proteger a los tuyos ―eso era tan Byron que el corazón me dolía –.. Significa que ellos te encontraron. Y de repente llegan todos ustedes… siento como si empezara de nuevo una vida en un lugar diferente. ¡sabes que te ocultamos muchas cosas!–murmuré un “sí”– Leah… no eres precisamente quien crees que eres… ―Ya lo sé –le di la razón–. pero al llegar vimos a los tres arcadios esperándonos de pie casi en medio de la vía. Iris de André y el mío… es protegerte. ―Pues ganarían todo… si ellos te tienen a ti. sabes que aún es difícil para mí procesar todo eso… en mi vida había siquiera llegado a imaginar que algo así me pasaría. Tenía que hacerlo. ―Byron. y ahora que lo saben no se detendrán hasta volver a tener la oportunidad de llegar a ti.

Respondió Anika. Byron y André se alejaron para hablar a solas y Anika se quedó a mi lado junto con Iris que tenía una mirada ausente. ―Digamos que mi habilidad me permite saber muchas cosas que otros desconocen–.Ellos planean algo. Anika me miró con ojos amables. ―Sí–. ―¿Estás bien? –soltó André sin percatarse del tono tan posesivo que había empleado. ―Eso ya lo suponíamos… ―Se integró Anika– .―¿Qué…? –no pude entender el resto de las palabras de Byron. Explicó Iris. ―Ya lo saben… saben que la encontramos y que pensamos volver con ella… no nos dejaran entrar. Anika me ayudó a sentarme en la arena caliente. Habló André volviendo su expresión preocupada. Algo no parecía estar bien. intente alcanzarlos lo más rápido posible. en esta tierra! –nadie se veía tan alarmado como yo. ―¿Qué ha pasado? ―No podemos volver a Arcadia–. Mentí. Nadie me creyó. ―¡Planean acabar con nosotros aquí. La respiración se me cortó. ―¿Cómo supieron dónde estábamos? –pregunté al sacar unas cuantas conclusiones. ―¿Por qué? ―Intentamos crear el circulo… hay un campo de energía oscur a que no nos permite la entrada –. Se bajó casi corriendo hacia ellos. ―¿Cómo ver el futuro? [Escribir texto] . Iris de disculpa como siempre y André tan consternado como la noche en la cabaña. ―¿Cómo cuáles? ―Puedo crear un vínculo con la persona que desee y así tener una leve visión de su paradero.

Ella estaba verdaderamente emocionada con eso. Sabía que Anika poseía un don único. El momento… ¿comprendes? La otra noche te dije que era una intermediaria… mi habilidad viene de eso. Por la cara de Allison ella realmente no esperaba que las chicas accedieran tan rápido.! No sabía que venían todos. Traía un traje ceñido que no la hacía parecer para nada a la Allison gótica que conocía. Los tres chicos que se encontraban recostados en la arena se quedaron petrificados al vernos llegar. ―¡Hola Allison! –noté como su expresión se relajó un poco al escuchar a Iris saludarla. sabia lo bien que Anika podía fingir estar interesada en algo. ―Creo que si… ―admití. Desde donde nos encontrábamos se podía distinguir un grupo de personas.―No. Uno de los bultos negros se acercaba a nosotras. El flacucho Mark no dejaba de sonrojarse y el otro parecía vegetal. ¡Lamentablemente el flacucho de Ben interpretaba su entusiasmo como un coqueteo! [Escribir texto] . ―¡Cierra la boca Ben. Típica respuesta de Allison– si quieren unirse al grupo estamos allá – señaló hacia el grupo. te tragaras una mosca! –escuché a Allison murmurarle al chico que estaba con Mark. cuando estuvo más cerca noté el rostro tenso de Allison. ―¿No hay problema verdad? –pregunté como si nada. La chica que por cierto tenía una apariencia muy similar a la de Allison procuraba no demostrar lo sorprendida que estaba tanto como los dos chicos. ―¡Ey. no sabía con precisión cual era el de cada quien. y también que todos los demás. Dijo Anika incorporándose y ofreciéndome una mano para levantarme e irnos con ella. imaginé que debían de ser los chicos. ―No–. El presente. ―Bien–. pero si podía intuirlo.. Sin moverse ni pestañar. Bastaron unos minutos para que los chicos se sintieran en confianza con las admirables Iris y Anika y comenzaran una plática sobre lo divertido que era el surf y andar en patineta. pero Iris nunca pretendía nada.

Ese auto estaba lleno de euforia y todo gracias a las dos arcadias. ―Ellos encontraran la manera de solucionar las cosas. nos vemos allá. ―¿Vuelves con nosotros o te vas con ellos? –interrumpió Allison. La primera vez que lo experimenté fue un día después de conocerlos.―¿A dónde fueron? –sabía perfectamente a quien hacerle mis próximas preguntas. Gritó Allison desde la ventanilla del auto. ―Nos vemos en la escuela–. puedes venir con nosotros cuando quieras –. pero algo me decía que solo querían hacerme creer que no había nada de qué preocuparse. ―¡La próxima semana volveremos! –Allison me estaba invitando. pero no recordaba cuando fue la última vez que los vi reírse tanto cuando los veía sentados en su respetiva mesa en la cafetería. ―Bien. ―¡Gracias! –lo animé con mi respuesta. [Escribir texto] . El entusiasmo de Ben se debía más a mis nuevas amigas que a mí. Respondió con serenidad. Las vi alejarse con andar despreocupado. Me recordó. Aunque eso no respondía a mi pregunta con exactitud– ya es tarde… deberías volver a casa–. ―Mejor vuelve con ellos Leah… te encuentro en tu casa ―¿A qué se debía el intercambio de miradas de esas dos? Quería pedirles explicaciones pero en medio del grupo en el que me encontraba era mejor actuar de manera casual e indiferente. Mark conducía despacio. ―¡Sí! Pueden… es decir. Entendía bien ese sentimiento. Ya eran pasadas las seis y le había prometido a mamá que estaría en casa para la cena. Me detuve a mirarlos hasta que los perdí de vista. Escuché a Allison bufar. Conocía muy poco al grupo de Allison. Mark le propinó una certera mirada por el retrovisor. Era verdad. puedes estar tranquila–. Nos detuvimos frente a mi casa. se me hacía eterno el trayecto a casa. no había señales de autos deportivos blancos. Ahora tenía que entrar a la casa y quitar la cara de pocos amigos si no quería tener un interrogatorio eterno por parte de mi madre.

Luego del asado pudimos escabullirnos. La idea de que Anika se quedara en casa por unos días me gustaba pero a la vez me asustaba. ―Bien. ―Bien… le diremos señora Cooper. ―Si comienzo adivinar me tardaré mucho. [Escribir texto] . Comento de manera usual ― ¿Cómo estuvo el paseo por la playa? ―¡Interesante! –respondí mirando a Anika buscando respuestas. ―Es increíble… ¿pero.Me sobresalté cuando vi a mi madre y a la arcadia sentada en la barra de la cocina. ―¡Le pedí disculpas a Anika por lo ocurrido esta madrugada! Me siento tan avergonzada… ―No tiene nada de que disculparse. Advertí que la cara de mi madre se crispó al reconocer mi actitud tan indiferente. La emoción del rostro de mi madre se desbordaba. Ambas se vieron complacidas por mi reacción.. ―De acuerdo–. mejor dímelo –. ―Voy a quedarme unos días contigo. Anika tenía esa típica expresión de desconcierto a la cual ya comenzaba a acostumbrarme.. Respondió mucho antes de que pudiera crear una pregunta. ―Ellos seguirán en la residencia –. esas cosas pasan… lo comprendo.? –mi mente comenzaba a crear escenarios donde los demás se iban y jamás volvería a ver a André. Era sorprendente lo feliz que se ponía mi madre alrededor de Anika. Todo eso formaba parte de un plan. –dijo ella amablemente― ¿Y adivina qué? –la pelirroja fingió un entusiasmo repentino. a cenar –. Un plan del cual yo aún no estaba enterada y que probablemente al preguntar lo censurarían casi todo. Interrumpió mi madre. ―¿De verdad? –me sorprendió lo mucho que esa noticia me había alegrado. ―Te esperábamos para la cena –. ella le transmitía una confianza inimaginable.

acompañado de un revoltijo de emociones con solo [Escribir texto] . ―¡Es cierto cariño! Te ves muy hermosa esta mañana…―los halagos generalmente no iban dirigidos hacia mí. Esa noche dormí cómo un bebé. ―No es mi intención–. ¡Cómo querías! ¡Dios como adoraba a esta chica! La abrasé sin pensarlo dos veces. ―¡Te ves radiante! – expresó Anika apenas me vio. Esta vez sus ojos brillaron llenos de honestidad– así que pedirle que me dejara quedar unos días en su casa nos beneficiaba a todos. Dije incorporándome con pereza. Anika yacía a mi lado con mi respectivo tazón y una tostada. De esa manera podría cuidarte y tú estarías con tu madre. Me cepillé los dientes. El olor a café quemado me despertó. ―De verdad me agrada que te quedes conmigo. ―¡Vas a volverme la persona más emocional de la tierra diosa Leah! ―su risa se escuchó como brisa en medio de un paraíso. Descubrí que estaba de ánimos para ponerme unos pendientes y colocarme algo de brillo en los labios. ―Es imposible que algo se te escape–. Me reí junto con ella. si lo hacía de lo contrario me arrepentiría. Rio sin emoción. algo importante.―¿Cuál es el plan? ―me adelanté. ―Es día de escuela. pero también sé que esta sorpresa viene acompañada de algo más. Lo mismo podría decir yo de ellos. Ella sonrío aunque no comprendió mi comentario. luego se relajó y sus brazos rodeaban mi espalda con torpeza. ―Le agrado mucho a tu madre… y ella me agrada mucho a mí–. ―Esté café solo lo pudo haber hecho mi madre –. pero solo un poco las desordenadas ondas de mi cabello y lo recogí en una coleta alta. ―Ya lo sé–. por lo que el rubor en mis mejillas apareció. Su reacción inmediata fue tensarse. me arreglé un poco. Encontré un vestido floreado sin mangas bastante decente y me dispuse a salir.

¡Qué tonta estaba siendo! ―¡Gracias! pero si es demasiado… ―No. ―¿Cómo que cosas? ―A completar tu transformación. De esa manera cuando te encuentres en una situación vulnerable como la de la otra noche. Iris me jaloneó con cariño y me susurró que era un lindo vestido.. La hora de [Escribir texto] . Toda la mañana me enfoqué en estudiar y concentrarme en las clases. ¿Acaso estaba bajo algún tipo de hechizo? ¿Desde cuándo todo le parecía bien? Tomé mi bolso enfurruñada y me dispuse a salir. desde que había conocido a los arcadios me costaba un poco concentrarme en las materias y los trabajos pendientes. ya le dije a tu madre y estuvo de acuerdo que no había ningún problema. ―¿Qué? –las dos se paralizaron– es decir… ―me estabilicé―. Me sentí infantil cuando no recibí ninguna palabra por parte de André. Le dediqué más tiempo a las matemáticas… estaba demasiado atrasada . lo que me dejó en una situación incómoda con André a mi izquierda y Anika a mi derecha. Explicaba Byron dándome unas fugaces miradas por el espejo retrovisor. ―Sí. mi estómago estaba demasiado ocupado avergonzándose como para eso. Nuestras manos casi se rozaban… apenas lo notó entrelazo sus manos. Ignoré las advertencias de mi madre sobre conducir con cuidado y portarse bien. Culminó.. Ya estábamos estacionados en la escuela. Iris iba delante esta vez. Byron conducía.pensar si André podría llegar a pensar lo mismo. te enseñaremos algunas cosas. Mamá seguía sonriendo. se limitó a sonreír y seguir conduciendo. puedas defenderte–. tendrás que venir a la cabaña con nosotros –. ¿Iremos con ellos hasta la escuela? –el olor a terror ya se aproximaba. ―me atajó mi madre en seguida― ¡Así estas bien! ―Bueno ya hablamos demasiado. llegaremos tarde a la escuela y los chicos están afuera esperando. ―Hoy después de clases.

Anika no estaba en esa clase lo que significaba que mi compañera de laboratorio tenía que ser la que el profesor Montgomery nos asignara. A ellos también les conviene pasar desapercibidos –. Ahora mi mente y cuerpo encajaban a la perfección. estarán organizados por pareja… no necesitan cambiarse. ―Los seres oscuros también van a la escuela Leah… no creas en todo lo que te rodea. mientras se dejaba caer de manera teatral en la silla. su compañera para éste trabajo será la señorita Cooper y no hay cambios –. ―¿Y por qué tienen que seguir viniendo a la escuela? –les pregunté curiosa.biología fue traumática por varias razones. ¡Ese trabajo iba ser el más difícil! ―¿Qué me ves? –me fulminó. Explicó el profesor. Las miradas seguían clavadas en esa mesa. harán pareja con el compañero que tienen a su lado–. Yo te aviso donde y cuando lo haremos. ¡Tengo mis compañeras de laboratorio! –señaló hacia la mesa que maraña y musaraña compartían. ―Tenemos que ponernos de acuerdo… ―No. ―¿Qué? No… por supuesto que no profesor. Esa idea si me daba escalofríos. ―No siempre tendrá lo que quiere señorita Hope. Se regodeó en su victoria al ver las caras de todos quejándose. Los oscuros ocupando una de las mesas de mi clase. la primera vez que me senté con los arcadios me sentía una completa extraña y fuera de lugar. ¡Ahora deja de mirarme! Me relajé cuando llegó la hora del almuerzo. ¡Las dos rezongamos en nuestras respectivas mesas! ―Para el próximo trabajo. la primera. mordisqueando una manzana verde. Habló exasperado– y los quiero para el lunes a primera hora –. ―¡Idiota! –susurró. [Escribir texto] . Y como un castigo por mi naturaleza inhumana mi compañera asignada era Stephanie Hope. ―¡Porque de esa manera pasamos más desapercibidos! ―respondió Iris.

De esa forma me obligué a mí misma a alejarme de las manos de André. De nuevo Byron les ordenó a todos hacer el círculo y crear un campo de energía para evitar ser localizados.Cerremos el circulo–. Mi cuerpo brillaba tanto como el de ellos.Después de clases fuimos directo a la cabaña. [Escribir texto] . Al momento que me respondía su transformación se esfumaba. Esa noche mi cuerpo había reaccionado al cambio por sí solo.. ¡Ya híper ventilaba! ―Cierra los ojos. Su mano seguía sosteniendo peligrosamente la mía. El cual estaba a punto de salirse― ¡libéralo! En menos de lo que canta un gallo sentí el cambio. ―¿Eso fue todo? –hablé exasperada. – olvídate de nosotros y piensa en tu poder… sabes que está aquí–. Había un fuego interno que salía de las manos de André y que hacia un incendio junto con el calor de mi cuerpo.. –me ordenó. ―No puedo… Y cuando comenzaba a rendirme. la mano de André se encontraba rodeando la mía. Agregó Iris. Interrumpió Byron con acento tosco. no me acostumbraría a verlos de esa manera en toda mi vida. y la otra aún estaba en mi pecho. Eran los mismos dioses de la otra noche. ―Por ahora–. A pesar de que estábamos siendo observados sin pestañar por el resto del grupo ninguno de los dos nos inmutamos. Los cerré. ―Controla tus emociones–. le dejé un mensaje al teléfono de mamá para que no se preocupara. Colocó su mano libre en mi pecho. ¿Pero ahora…? ―No sé cómo… –empezaba a frústrame. ―¡Vamos Leah tu puedes hacerlo! –la verdad no tenía idea de cómo hacerlo. Su voz se volvió suave y apacible. el estómago se me contrajo. ―Vamos André .

sanas y salvas André se esfumaría como siempre y no lo vería de nuevo hasta que fuera estrictamente necesario. tengo algo que hablar con Leah. No pareció afectarle la sugerencia. ―Quería felicitarte por el progreso de esta noche. Él nos llevaría a Anika y a mí de regreso a casa. hasta el auto sin decir una sola palabra. Me imitó. ―¡Claro! –había un brillo expectante en los ojos de la chica. ―¡Gracias! no hubiera podido sin tu ayuda―. No pasó desapercibida su evasiva en evitar mirarme a los ojos. Su cara estaba menos severa y más suave. pero la chispa se iluminó y luego esas palabras tomaron forma en mi mente “Lo que Anika dijo” ¿Qué pudo haberle dicho Anika como para que el pobre se sintiera tan perdido? [Escribir texto] . ―Anika mejor adelántate. al segundo recordé que hacer eso me haría ver infantil y desinteresada. Camino cerca de mí. mi única intención ha sido protegerte. pero quede pasmada en la acera cuando nos habló apenas Anika y yo nos bajamos. Imaginé que apenas estuviéramos frente a mi casa. Eso no era lo que quería reflejar delante de mi arcadio predilecto.Los ojos grises de André no dijeron nada. ―¿Lo que Anika dijo? –por un minuto me confundí. Caminaba a un paso detrás de mí. ―Lo que Anika dijo… yo quería… ―me miró vacilante. Estuviste muy bien–. –sugerí. pero…― hacia pausas dubitativas – me disculpo contigo si de alguna manera te ofendí o… ―¡Ya detente ahí…! ¿De qué hablas? –sus largas pausas y disculpas por algo que desconocía completamente me sofocaban. ―Leah… es decir… ¡diosa Leah! –eso había sonado estúpido hasta para él– desde que llegue aquí. Estábamos de frente. Pensé en decir algo más hasta que lo vi ponerse de pie. Resolví sentarme en uno de los bancos fríos y duros. ―Hablemos en el patio. aparentemente incómodo.. Divisé el columpio con ganas de sentarme en él..

¿La idea de que él me gustara o que yo le gustara a él… era tan repugnante? No quería sentirme ofendida. ―Quisiera que Anika estuviera al margen de esto… no quiero que se involucre más. ¿Pero cómo no sentirme de esa manera después de eso? Ni siquiera me apresuré en acompañarlo de nuevo al auto. algo me decía que era mejor cortar con mi ilusión por lo sano. ―Pues… supongo que eso está bien–. ya sabes―.. Luego de unos minutos que me parecieron una eternidad. ―Si… si claro. Hasta sonreí. Y nunca lo sería. [Escribir texto] . Seguía sin mirarme a la cara – si… tienes razón.! ¿Cómo explicar sin confesar? ―Ella no entendió lo que yo quise decirle… ―empecé–... Pero había prometido a André que no le mencionaría a la pelirroja nada sobre nuestra conversación. ―¿Ah no? –habló con melancolía.. Anika… ella sí que necesitaba un enorme candado en la boca.¡Dios! Padre de todos… ¡Claro que sí! Era lo que Anika dijo… ¿Qué no podía mantener la boca cerrada? Ahora tenía que enfrentarlo. ―No. volvió hablar: ―¿Podrías hacerme un favor? ―…si… ―dudé al responder. ¿Le habría contado detalle por detalle todo? ¿Desde que sentía curiosidad por el hasta que terminaba deslumbrada? ¡Ufff. André no era la persona para mí. ¿Tan malo era? Es decir. Mi corazón dio un vuelco cuando me miró a los ojos con expresión descompuesta.. Veras… esa noche hablamos de eso y…. Me esforcé en sonar convincente. para nada–.. me encontré parafraseando– no tienes que darle importancia a nada de lo que ella dijo… ¿sabes ? Yo no se la doy.

―¿En mi casa? ―Sí. nos vemos a las 6 en tu casa. Anika aun dormía a mi lado. no parecía que hacía solo unos minutos se hubiera levantado. esa misma noche en la cabaña en el momento de mi transformación! Y otros pequeños momentos extraños que iba recopilando conforme pasaba tiempo con él… estaba claro que me había equivocado en todo. ¿Sabías que nadie en la escuela conoce a Leah Cooper? –podría ser verdad. La reconocí en seguida. Al girarme Anika ya no estaba a mi lado. ―¡Stephanie! ―No tienes idea de lo difícil que fue conseguir tu número telefónico. ―¡Dios al fin contestas! –su voz era estridente. pero creí reconocer algunas señales de su parte. “chismosa” No era que me había hecho muchas esperanzas con mi fantasía. Eran las 7 de la mañana y me llamaba un número desconocido.Capítulo 5 A nika ya estaba dormida cuando entre a la habitación. Mi teléfono celular fue el despertador. lo olvidaba–. ―Como sea…. venia saliendo del baño impecable. la forma diferente que me miraba de todos los demás… ¡lo de la noche de sopa. Había llegado demasiado lejos con mi obsesión. Tenía suerte de no haber conocido mi expresión de “te odio por boca floja” o como los humanos decimos. [Escribir texto] . por el contrario mi ojos brillantes y el cabello apuntando a direcciones opuestas me recordaban la mala noche. pásame la dirección por un mensaje… y dile a tu madre que soy vegetariana. ―Oh si. pero más que eso para Stephanie era una manera de restregarme en la cara de que yo no era nadie – en fin… te llamo solo porque tenemos que reunirnos para hacer el trabajo de biología. Había tenido muchísimas otras cosas que pensar los últimos días.

[Escribir texto] . Yo debía estar ahí. esta noche vendrá una compañera de clases y estaremos muy ocupadas con el trabajo de biología… sabes que no me conformo con el Internet–. ―Solo me tomara un par de horas como mucho… ―esperaba que un par de horas para enfrentarme a cuatro arcadios fueran suficientes. Anika podía ver el presente a través de los ojos de otras personas con las que creara un vínculo. Odiaba suponer cosas. pero me di cuenta que sencillamente yo no necesitaba ninguna. Luego Iris y Anika me estudiaron con pesar. El resto. Pensaba en una excusa bastante buena para justificar mi aparición en la cabaña sin previo aviso. Ellos no me harían eso a mí. ―Tengo que ir a la biblioteca. hoy organizare un evento de caridad y estaré parte de la tarde y toda la noche fuera. Hasta ese momento no me había fijado demasiado en el auto. ―¿A dónde van? –mi enojo se reflejaba con cada palabra.La Arcadia se fue al minuto que entre a la ducha… cuando le pregunté a mi madre respondió que solo había dicho que debía encargarse de un asunto pero que estaría de regreso para la tarde. Byron fue el primero en percatarse de mi presencia. traía la capota abierta y ya habían depositado algunas cosas ahí. había movimiento fuera… mucho movimiento. ―¡Leah…! ¿Qué estás haciendo aquí? –ignoré la pregunta de Anika. André venia saliendo de la cabaña con una mochilas y algunas bolsas. ―¿A dónde vas? –me preguntó al pedirle la llave del auto. Lo del Internet era relativamente cierto. No. yo era una arcadia tanto como ellos aunque me costara admitirlo y merecía explicaciones. y si salió con tanta urgencia de casa fue por algo que descubrió y que no quiso decirme. El deportivo blanco estaba estacionado más cerca de la cabaña que en el sendero como casi siempre. Se iban. no era tan cierto. al menos eso era lo que había entendido de su explicación. pero no tardes demasiado… voy a necesitarlo más tarde. ―De acuerdo. No estaba de humor.

ya este lugar no es seguro –. ―¿Y cuándo pensabas decírmelo Anika? – mi voz se alteró súbitamente. Pero las amigas son sinceras la una con la otra. Habló Byron– nos vamos a otro lugar. conforme las imagines en mi mente de las expresiones que cada uno tenía al momento de revelarme iban reapareciendo. Tenía sentido. mientras más retirados estemos de los humanos más sospecharan de nosotros–. La furia crecía dentro de mí. ―¡No! –lo detuve con la mano evitando que diera un paso más. De la misma manera me iba a ver yo. esto ahora también es importante para mí. Estaba casi vacía. [Escribir texto] . ―Los oscuros estuvieron merodeando la cabaña anoche. sentía las manos tiesas al volante. La cabeza y el pecho me dolían de tanto contener el llanto. ¡Lástima que me haya equivocado contigo! ― ¡Leah…! –su rostro ahora revelaba pronunciadas arrugas en su frente. ―¿Pero… a dónde? ―Iris y André estuvieron buscando un lugar más seguro toda la mañana… iremos a una residencia más cercana al centro.―¡Tenemos que irnos de aquí! Ya nos rastrearon… ―contestó André. La biblioteca era mi mejor opción por el momento. Ocupar mi mente en algo que no tuviera que ver con extraterrestre y seres oscuros ahora me parecía la mejor de las ideas. Pensaba que éramos amigas Anika. ―Creía que yo formaba parte de algo por primera vez…―los sollozos amenazaban con avergonzarme todavía más― ¡Y mira! Sigo excluida. o lo era. Todavía era temprano y llegar a casa antes de lo predicho y sin libros sin duda era darle razones a mi madre para hacer preguntas que no tenía ni las ganas ni el humor para responderlas. Unos cuantos chicos se paseaban por los pasillos sin mostrar mucho interés en lo que buscaba. Solo tenía que ir directo a la sección del sexto año y buscar el libro. ―Apenas resolviéramos las cosas… ―la respuesta me disgustó más de lo que creí. Byron hizo ademán de acercarse.

y uno bastante apuesto. le devolvió el gesto con una devastadora sonrisa. ―Me gustaría. ―¿No era el libro que estabas buscando? ―¡La verdad no! ―hablaba sin importancia– quería tener una excusa para poder acercarme a ti y presentarme–. ―¿Qué te trajo a esta I sla…? digo. La idea de engañar a mi mente enfocándome en otro chico que no fuera André era la tentadora.Respiraba profundo cada cinco segundos para canalizar mi furia. Me regaló otra sonrisa misteriosa. ―¡Ese libro que tienes en la mano es el que estoy buscando! –la voz lírica provenía de un chico con aspecto australiano. Para entonces ya estábamos sentados dentro del café Shoppe. ―Por cierto mi nombre es Bryce. su piel era bronceada por lo que descarté que fuera un australiano. Bryce era bastante coqueto. alto. vengo de New York… Brooklyn para ser más específico. ―Lo sigues haciendo–. [Escribir texto] . Sentí la sangre correr por mis mejillas. La camarera le guiñó un ojo a mi acompañante cuando depositó el café en la mesa. ―¡Disculpa mi fracasado intento de mostrarme como un casanova! No suelo hacerlo todo el tiempo. Su media sonrisa era tentativa. No fue buena idea lo de respirar profundo… los lib ros tenían un desagradable olor a viejo y… chamuscado que me provocaba nauseas. Sus ojos color caramelo bañados en miel me miraron abruptos. la idea del café es tentadora –. y me hipnotizaba esa mirada salvaje pero sexy. solo cuando me toman desprevenido como lo hiciste tú. es un cambio muy radical –. traía la cabeza rapada. tenía que ser un forastero. No recordaba una sola vez que un chico haya flirteado conmigo e indudablemente éste chico lo estaba haciendo. Le recalqué. Era la primera vez que lo veía en la Isla. ―¿Ves? Soy bastante malo en esto… ¿podría invitarte un café? Así me darías la oportunidad de enmendar un poco mi primera impresión. Le respondí de la misma manera mientras le pasaba el libro―¿Biología? –me dio una media sonrisa divertida.

Mi teléfono sonó en mi bolsillo. Las gotas comenzaron a caer apenas me estacioné frente a la casa. te diré. aunque un leve aticismo se reflejaba en su sonrisa. no parecía medio día…. Supongo que el tiempo de estancia depende de mí desempeño–.―No me has dicho tu nombre todavía. ―mmm… Leah– a pesar del que chico no me quitaba el aliento ni me turbaba tanto como André. nos veremos pronto” Las nubes comenzaban a dispersarse. ―¿Ya terminaste la escuela? –físicamente no aparentaba más de 20 años. ―Debo contestar…― era mi madre. tú también me tomaste desprevenida…. No suelo dar información confidencial a extraños–. Intenté conducir más rápido para evitar que la tormenta me alcanzara antes de llegar a casa. al parecer una tormenta visitaría muy pronto a la Isla… el cielo se oscureció en seguida. Sabía que bromeaba. Sonrío entendiendo mi asombro– pero lo haré si decido quedarme aquí. De nuevo se dirigió hacia mí. Tomaba un sorbo de café– bien. me ponía nerviosa –. [Escribir texto] . lo que me trajo aquí. Lo siento. Admití finalmente. éste no ha sido uno de mis mejores días –. ―Aun no lo has decidido… ―no fue una pregunta. ―Con frecuencia tengo días como esos… te entiendo–. me había tardado lo suficiente como para que mamá exigiera su auto de vuelta. La que estaba en problemas era yo. el cielo estaba enn egrecido. y una lluvia repentina no era un buen presagio. Algo en el ambiente no me gustaba. ―No–. ―Tengo que irme… mi madre necesita su auto…―señalé la carcacha que esta estacionada justo al frente―¡Gracias por el café! –dije mientras corría hacia la salida. Fue el trabajo. Apenas entre a la casa calentita me sentí segura. ―Contesta no hay problema. ahora que se tu nombre. ―No. Iba a preguntarle a que venía su trabajo pero no quise parecer entrometida. Lo escuché gritar un “bien.

―Vamos. ¿Cómo le explicaría eso a mamá? La nota pegada en el refrigerador decía: “Filete de cerdo y cacahuates al horno. podría empujarla y hacerlo parecer un accidente. espero que a tú amiga le guste” posdata: “Están en el horno” Habían dos cosas efectivamente malas en esa nota: Una. y dejar de recordar la arrebatadora sonrisa de Bryce. filete de cerdo. las cataratas caían golpeando mi ventana haciendo un sonido bastante aterrador. No era la Stephanie que acostumbraba a ver en la escuela. Me pase casi toda la tarde metida en el meollo del trabajo. eso podría significar su ausencia en casa esa noche. cuando me asomé por la ventana. Si es que no le tenía miedo al agua y pensaba que su rubio cabello podría desteñirse. Se instaló en el sofá. El olor a lluvia me llegó más fuerte. Stephanie era vegetariana. Murmuré en voz baja. mi demostración de niña malcriada esa mañana en definitiva afectaría mi relación con ella. ―¿Qué? –había logrado oír algo. La nota solo sirvió para recordarme que en pocos minutos la porrista estaría en casa. No pude evitar pensar en Anika mientras bajaba a la cocina. la palabra “amiga”. Más de una vez me vi en la obligación de controlar mis impulsos y no pensar demasiado en los arcadios. Ni siquiera tenía a mamá en la casa para acurrucarme con ella en su habitación. hagamos esto rápido –. Vestía unos sencillos Jeans y unas sandalias bajas. Eso solo en las peores pesadillas de cualquiera de las dos. pasa rápido–. ―Bien. ―Totalmente de acuerdo –. Me divertí solo con pensarlo. [Escribir texto] . Dos. El timbre sonaba de manera alarmante. Ella me propinó una mirada mundana. ―¿En serio? ¿Cuánto tiempo pensabas mantenerme ahí parada? –un charco tentador se encontraba detrás de ella.Me encerré en mi habitación adelantando unos apuntes para el trabajo y así cuando Stephanie llegara solo tendríamos que ir directo al grano y no la tendría toda la noche parloteando.

Viéndola sumergida en el borrador me preguntaba: ¿Qué era lo que a Stephanie Hope la hacía ser tan insolente? Todo en la vida tenía un ¿Por qué? Y Stephanie no podía ser la excepción. Me había cachado en mi embelesamiento. ¿Sería por lo usadas? Mientras buscaba la caja de cerillos en el mismo gabinete un relámpago destelló alumbrando por unos segundos todo el lugar y haciendo evidente la presencia de una tercera persona. Me reí por lo bajo. olían a quemado como si ya estuvieran encendidas. Faltaban algunas correcciones para dar por terminado el borrador que yo luego pasaría en limpio por computadora. quiero estirarlos un poco–. ¿Las velas no olían generalmente a cera? Estas velas eran la excepción. Stephanie había estado detrás de mí murmurando unos cuantos “maldición” y “mierda” las velas estaban ya pequeñitas no durarían demasiado. eso irritaría a Stephanie. Me lo repetía hasta el cansancio. en un rincón de los gabinetes de la alacena. Discutía todas mis ideas y aportes pero al final terminaba por agregarlas. [Escribir texto] . voy por unas velas. ―¿Entonces qué haces allí parada? –lo mejor era ignorarla. Sabía exactamente donde estaban guardadas las velas. La niña estaba asustada. Había pensado que Stephanie era solo maquillaje y tinte rubio. cuando comenzó a fallar la electricidad. sus apuntes no eran muy extensos pero todos acertados. Pero no iba admitirlo.―Nada. ―¡Genial! –farfulló irritada. ―Deja de mirarme y trabaja más–.. gracias a Dios que todo estaba oscuro y no podía ver claramente mi expresión divertida. ―Descuida. Iré a buscar los apuntes a la habitación. Su chillona voz hizo eco en toda la sala – te acompaño… ya tengo los pies entumecidos. Los pelos se me pusieron de punta. ―¡No!–. pero se esforzaba en el informe tanto como yo.

Señaló el lugar exacto. Hablaba bajito– era una persona. era el mismo sujeto de la otra noche… ¡esa voz! sabía que la había escuchado en alguna parte. ―No–. quizás sea lo mejor–. Lo intenté― ¿Qué pasa? ¿Por qué no abre? ¿Dónde está la llave? –preguntó al darse cuenta que mi cara no reflejaba precisamente todas las respuestas. yo la vi… estaba justo ahí–. ―¡Está cerrada con llave! Ábrela ya–. Stephanie temblaba a mi lado. ¿Dónde estaba la Stephanie Hope que le gustaba humillar a todo el mundo y aparentar ser una roca inquebrantable? Encendí la vela lo más rápido que pude y me dirigí hacia la sala. No era Anika. Yo estaba tan perdida como ella.¿Sería Anika que finalmente decidió obviar mi actitud idiota y volver a casa? El alivio me duró poco. Estaba petrificada. Ella lo tomó como un desplante a su divina presencia. solo la luz mortecina de la vela reflejaba su figura. ―Sí. Las manos me temblaban y el pulso se me aceleró. Las manos de Stephanie se aferraron con fiereza a mi brazo cuando la figura que anteriormente habíamos vislumbrado en la cocina ahora estaba sentada en el sofá como si nuestro factor miedo fuera algo exagerado. ―¿Tú también los viste? –ella asintió. La voz era profunda y misteriosa. eso era indiscutible. ―¿Qué era eso? –Stephanie seguía detrás de mí pero con una expresión de espanto. Algo me decía que si era lo mejor. Anika no se plantaría en frente de mí sin decir una palabra. Ella se caracterizaba por hablar de más. [Escribir texto] . ¿Pero dónde? ―¿Qué es lo que quieres? –seguía sin poder verle el rostro. ―¿Buscan ésta llave? – habló por fin. Pero no se quedaría a debatirlo por ahora. Ya no había nadie frente a nosotras – tal vez fue el reflejo de alguien en la calle. Otro relámpago destelló. ―Será mejor que me valla… ―arguyó.

El sujeto movió levemente la cabeza hacia ella. y aunque lo hayan hecho para protegerme o protegerse ellos mimos. etc.. ―¡Bingo! –dijo sin emoción. ―¿Así que eso fue lo que ellos te dijeron? –hablaba con una diversión retorcida– que somos malos. ―Entonces si ya sabes eso… sabes también que pueden mentir… ¿L o sabes verdad? –tartamudeé intentando contrariarlo. Estaba muerta de miedo pero era mejor actuar con valentía o de lo contrario eso le daría más poder. Al parecer no son tan mentirosos como piensas–. ―Pues no tendrán lo que buscan… sé que no saben jugar limpio―. Me mantuve firme. la [Escribir texto] . Esta vez no se molestó en rezongar– ¿Eres uno de ellos cierto? Uno de los oscuros –. que quebrantamos las reglas.―¿Lo conoces? –susurró Stephanie. Ella se pegó a la puerta mucho más amedrentada que antes. ―La vez pasada no sabía que tenías contigo artillería pesada―. pero él tenía razón. dijo en tono burlón– pero es como estar sola. Stephanie comenzó a temblar. Intenté demostrar que sabía más de lo que ellos podrían suponer. no te han dicho toda la verdad… ¿Sabías que mientras estén aquí en la tierra son tan humanos cómo tú y cómo yo? ―Sí. etc. sabía que ellos podían mentir. ―¿De qué habla éste tipo? ―Mejor cállate Stephanie y quédate donde estas –. Las piernas querían doblarse. ―¡Entonces si lo conoces…! ¿Por qué no me dejan salir y arreglan las cosas entre ustedes? ―¡Cállate! –gritamos los dos al unísono. Me atreví a confrontarlo. y etc. que jugamos sucio. lo habían hecho unas cuantas veces. ya que no es arcadia y tú… tú eres más que eso. con esa chica―. parecía contener hasta el aliento.. ¿Se refería a Anika? ―pero hoy estás sola… bueno. Mientras lo hacía podía imaginar cómo volteaba los ojos cada vez que hablaba– cariño.… ―caminaba de un lado a otro con suma confianza.

Suspiró satisfecho. magníficos y poderosos. ―¿Por qué no me das una oportunidad? ―No confío en ti…― dije con voz débil a causa del pánico. ―¿Ah sí? –se tornó insatisfecho por mi respuesta―. ―No seas tan dura con nosotros Leah. No pude evitar soltar un jadeo. La llave estaba en el piso. Pensé. La tomé temblorosa. Interpreto mi silencio. ―¿Stephanie? Steph… ¿M e oyes? No terminaba de hacerla volver a la tierra cuando los cuatro arcadios aparecieron en todo su esplendor. Había entrado en un estado de Shock. Stephanie seguía de pie junto a la puerta. [Escribir texto] . Brillantes.verdad era que seguía siendo una mentira – eso responde a mi pregunta–. Hasta donde yo sé solo has escuchado una sola versión. Tenía la mirada vacía y vidriosa. el oscuro había desaparecido. No se movía. A pesar de lo cerca que estaba no podía distinguirlo con facilidad. ―Son muy diferente a ustedes… ―no podía dejarlo vencerme. Ni en broma. Para el próximo pestañeo. hermosos. solo sus ojos gatunos brillaban tenuemente. y por parte de ellos… ¿Por qué te da tanto miedo escuchar la mía? ―Por qué ellos no me han amenazado ni intentaron matarme como lo hiciste tú. ―¡Pues valla manera! –rechiné los dientes conteniendo las groserías que se aglomeraban en mi garganta. En un abrir y cerrar de ojos su figura alta estaba en frente de mí. –me había ganado unos cuantos puntos con esa. ―¿Te refieres a ese pequeño momento incomodo? ¡Vamos! –Seguía divertido– tu no querías escucharme y tenía que hacerte entender de alguna manera. danos un poco de crédito–.

estaba sola y obviamente sabe que no soy una experta en la materia arcadia. las transformaciones de todos se habían ido. Para cuando miré el angelical y afectuoso rostro de Anika sus expresiones eran totalmente humanas. no lo hizo. ―Era uno de ellos… ¿Segura que estás bien? –ya estaba a mi lado estudiándome con esa mirada profunda y analítica. Byron corrió al encuentro de Stephanie quien ahora completamente desmayada. Por su cara deduje que el remordimiento de conciencia era demasiado. ―Está bien. [Escribir texto] . Todos me dieron una mirada febril. ―Pero era el mismo de la otra noche. ¡No podía medir con palabras la emoción que me embargó al verla! La había extrañado más de la cuenta. estaba L ―¿Cómo te encuentras?–asentí ante la pregunta de Anika– lo siento tanto Leah… llegue demasiado tarde–. ―Creó… que no pensaba hacerlo. que parecían eternos. ―¿Lograste verlo? – negué. Pero cada diez segundos me miraba precavido. lo importante es que están aquí. ―Si hubiera querido hacerlo… ese era el momento oportuno. ―Me pregunto… ¿Por qué no te llevó a la fuerza? –cambió su expresión a confusión.Capítulo 6 o primero que hice fue correr al encuentro de Anika. André se encargó de inspeccionar la zona de pies a cabeza. ―Si… solo fueron unos minutos. Típica de Anika cuando no encontraba una respuesta inmediata. y sin embargo. Parecía muerta en el sofá.

―No significa que no piensen hacerlo, eso quiere decir que tienen algo en mente–. Dijo Byron que aún seguía al lado del cuerpo inerte de Stephanie. ―¿Qué te dijo? ¿De que hablaron? –André había perdido por completo su máscara imperturbable. ―Solo dijo mentiras… ¡tranquilos! No le creí una sola palabra. ―No van a darse por vencidos. Lo intentaran de nuevo–. Esta vez Iris se había agregado a la conversación. ―No les tengo miedo–. Dije sin vacilación, me sorprendí de lo estable que sonaba mi voz. ―¡Por Dios santo Leah! –la mandíbula de André estaba tensa conteniendo una furia devastadora– deja de actuar como una niñita, eres inmadura y egoísta además de irracional… acabas de averiguar por ti misma que no puedes estar sola un día sin que corras peligro. ―André, lo siento yo… ―las venas me ardían debajo de la ropa. Podía soportar que Anika me mirara ceñuda, que Byron siempre desaprobara todas mis decisiones y que Iris siempre sintiera lastima por mí; pero ver la decepción dibujada de mala gana en aquel matiz celestial era doloroso y humillante. De él no iba a poder soportarlo. ―No tiene caso lo que sientas ahora–. No le importó que los demás lo estuvieran viendo como un humano cualquiera que se deja llevar con facilidad por sus emociones. Le importó tan poco que cuando cruzó la puerta de la cocina, solo nos dejó el eco de un enorme “maldición”… sino lo hubiera presenciado yo misma, definitivamente no lo hubiera creído. ―El solo párese estar… ―Anika buscaba la palabra correcta. ―Enojado –. Respondió Iris–. Él está enojado. Eso me hizo recordar las palabras de aquel ser oscuro… “¿Sabías que mientras estén aquí en la tierra son tan humanos cómo tú y cómo yo?” ―¿Quién es ella? –Byron finalmente hizo la pregunta. ―Mi compañera de laboratorio–. Dije sin el menor interés. ―¿Ella lo presencio todo cierto? –ahora veía el punto. Eso no era nada bueno.
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En efecto Stephanie había presenciado absolutamente todo. Motivo por el cual ahora estaba tirada en el sofá con la boca medio abierta. ―Tienes que hacerlo. ―¿Qué? –pregunté fuera de base. ―Ya sabes… usar tu don… tienes que borrarle la memoria, esta chica ordinaria no puede saber nada de lo que paso aquí esta noche –. El punto era; ¿Cómo hacerlo? Nunca lo había intentado y las veces que había sucedido no habían sido por decisión propia. ―Byron, nunca lo he hecho…― me acobardé. ―Ahora es el momento de intentarlo―. El parecía seguro de mi capacidad. Yo no estaba tan segura de nada – coloca tus manos en los costados de su cabeza… ―las manos me temblaban–. Está bien, sé que puedes hacerlo–. Sonrío para infundirme ánimos. Iris y Anika me miraban especulativas. ―¿Primero tengo que transformarme o…? ―No es necesario, eres la diosa de las mentes, mitad humana mitad arcadia, una de las ventajas que tienes es que puedes emplear tus dones sin necesidad de una transformación completa. Lo has hecho antes, puedes hacerlo ahora. ―Bien…― obedecí–. Lo haré. Mis manos temblaban en su posición, pero sabía que debía hacerlo, o de lo contrario los arcadios corríamos un serio peligro de ser descubiertos. Stephanie no se caracterizaba por ser precisamente muy compresible, y como confidente… bueno, era mejor no arriesgarse; yo no la conocía, y a decir verdad nadie la conocía con certeza. La energía fluía por mi cuerpo como las olas al viento… de mis manos comenzó a salir un resplandor débil…, mi cuerpo se sentía de alguna manera impropio; como si estuviera habitando en el por primera vez. Me concentré más en la mente de Stephanie que en la mía, me tomó unos segundos penetrar aquella mente tan banal, miles de imágenes corrían de un lado a otro; era como ver en una pantalla grande y a todo color, pero todo junto, nada en orden. Algo dentro de mi decía que necesitaba enfocarme…, me tomó otro par de minutos encontrar lo
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que finalmente buscaba, después de ver mil y una vez los recuerdos de Stephanie sobre su último día de spa, el hermoso cabello de Preston… hasta que finalmente ahí estaba yo, seguido de un montón de veces en la que Stephanie se imaginaba como me ahorcaba frente a toda la escuela producto de su envidiosa existencia. Los ojos del oscuro me impactaron en sus recuerdos de la misma manera que lo hicieron la primera vez que lo vi… no sabía hasta qué punto Stephanie se había asustado, pero ahora que veía estas imágenes previamente desde su cabeza, pude sentir el miedo aterrador que sintió en es e momento…, busqué más atrás, hasta encontrarme con la línea del primer momento que llegó a casa, no era necesario borrar todo el recuerdo, era suficiente ejercer el efecto mariposa desde que ocurrió el apagón. Necesité mi máxima energía para ir opacando todo el recuerdo, poco a poco su cerebro iba rechazando las imágenes y volviéndolas más borrosas hasta quedar eliminado todo rastro de su encuentro con el oscuro y mis amigos arcadios. Stephanie volvió en si con un jadeo nervioso, la luz artificial parpadeó de regreso y yo… estaba tan débil que tuve que sostenerme del sofá para no caerme. ―Estuviste excelente―. Me dijo Byron en un susurro. André había regresado, estaba recostado al mesón de la cocina mirando con expresión ausente. ―¿Qué pasó?... –Stephanie miraba a su alrededor posiblemente preguntándose… ¿Cómo demonios había terminado recostada en ese sofá con cuatro chicos que no dejaban de mirarla estupefactos? Yo sabía que ellos estaban a la perspectiva de lo que Stephanie Hope podría seguir recordando en caso de que mi poder no hubiera sido efectuado correctamente. ―Te desmayaste… creo que te asustaste mucho cuando hubo el apagón–. Estaba fluyendo bastante bien la pequeña mentirita. Y digo mentirita porque algo había de cierto en eso, de verdad parecía tenerle miedo a la oscuridad y efectivamente se había desmayado. Ella no parecía muy convencida de lo que escuchaba salir de mis labios ―¿No lo recuerdas? –todos nos concentramos en estudiar sus expresiones. Este era el momento de averiguar si había funcionado.
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su cara se congeló en las hermosas facciones del arcadio. las experimentaba con frecuencia cada vez que veía al supremo André a los ojos. hay que ir muy de cerca con ella. Él no podía comprender porque sus expresiones se debatían entre sonreír o llorar. Le dije yo al ver que Stephanie no volvía en sí. Iris se plantó a su lado. ―Sí. ―Ella está completamente bien–. Stephanie parecía no haber notado la presencia de Byron hasta ese momento. [Escribir texto] . pero sabía que Byron tenía razón. No me parecía la mejor de las ideas. pero solo un poco―. Por supuesto que yo si las entendía. ―¿Te sientes bien? –le preguntó Byron al verla en su estado catatónico. Dijo en tono capcioso– no creo que oculte nada. Admitió avergonzada–… ¿Ustedes cuando llegaron aquí? No recuerdo haberlos visto antes. ―De todas maneras no podemos perderla de vista. Le di mí visto bueno a la sugerencia y antes de volver a entrar hablo: ―¿Te encuentras débil? ―Un poco. solo cuando perdió de vista a Byron pudo recordar como respirar. ―No… la verdad. quizás eso la haga sentir mejor. si estaba un poco asustada. Al menos hasta que nos aseguremos de que no recuerda absolutamente nada–. ―Al parecer no recuerda absolutamente nada de la aparición del oscuro. yo tampoco creo que lo recuerde. Le respondió Byron. ―Iris tráele un poco de agua natural.Parecía que todos habíamos contenido el aliento hasta ese momento. pero esta vez de encantamiento. Había entrado en una nueva etapa de Shock. Stephanie no le quitó la mirada de encima incluso cuando el rubio se puso de pie y me hizo señas para que saliéramos afuera. tu amiga es bastante transparente―. ―Nosotros acabamos de llegar―.

ustedes sígannos. Eso ya el me lo había aclarado. ―¡Ya es tarde. deja que te acompañemos a casa! –Stephanie saltó del sofá como si alguien la hubiese electrocutado–. Bueno. André tenía razón cuando me llamó inmadura. Pero no tenía demasiadas ganas de profundizar en el asunto. ―¿Qué….? ¿André no te lo había dicho? – negué–. esto también los afectaba a ellos y a su hogar…. ―Nos vemos el lunes en la escuela Leah―¿Estaba viendo bien…? ¿Stephanie Hope acababa de sonreírme? ―¿Uh? Si… Antes de salir Anika me sonrío con los ojos. ¿Eso significaba que André y yo nos quedaríamos solos… los dos… en mi casa? ¿Acaso querían provocarme un infarto? La cara de Stephanie desbordaba felicidad. procuraba no prestarle demasiada atención.―Deberás subir a tu habitación con André. El parecía sorprendido de mi propio asombro. podrías hablar con él sobre eso. tu ve tranquila. Byron ignoraba por completo la actitud de Stephanie. era seguir dándome falsas esperanzas creyendo que las razones reales eran la preocupación y el cariño que deseaba que André sintiera por mí. ―¿Mi sanador? –fue lo único a lo que preste el cien por ciento de mi atención de todo lo que dijo. No todo debía girar a mi alrededor. él es tu sanador… te podrá suministrar un poco de la energías que perdiste al ejercer tu poder sobre la chica. yo me encargaré de la chica. aunque no estaba muy convencida de que todo su frustración se debiera a esas razones. especulé demasiado en sus palabras cuando dijo: “no tiene caso lo que sientas ahora”. yo iré en el auto con Stephanie–. Iris y Anika. ¿Por qué no decir solo: “no tiene caso que lo sientas ahora”? había una diferencia. Luego de agradecería por no odiarme y seguir a mi lado. No compartía los mismos sentimientos por mí. la sonrisa nerviosa y congelada de la rubia lo desconcertaba. [Escribir texto] . Stephanie se movió incomoda en el sofá apenas vio a Byron entrar de nuevo a la habitación.

Me estaba cansando de fingir que me sentía completamente bien hablando con él después de su confesión en la cocina y de lo distante que se había vuelto después de la incómoda conversación en el patio. ―¿Ya? ¿Tan rápido? –no me sentía diferente. Lo deje pasar. [Escribir texto] . Se sentó a mi lado en la cama. Lo saqué de su estado ausente― ¿Quién te lo dijo? ―Byron… ¿Por qué nunca me lo mencionaste? ―Imaginé que Anika te lo mencionaría –. claramente estaba que André no era un chico cualquiera. Su expresión era tan indefensa y su voz tan dulce. ―¡Así que eres mis sanador! –no tenía caso seguir aplazando los momentos incómodos. Me limité a contestar. Lo hice. Era la primera vez que un chico entraba a mi habitación. pero para mí eso contaba como una mala excusa.Lo guíe tímidamente hacía mi habitación. ―Como prefieras…―se sorprendió de mi tono al escucharme hablar. había estado muy callado y meditabundo. ―No lo hizo―. Me tumbé de mala gana en la cama cerrando los ojos para no perder la decencia si llegaba ver de cerca esos delirantes diamantes. sentarme o algo? –era pedante con cada palabra. ―¡Abre los ojos Leah!― ¿Por qué temblaba cada vez que lo escuchaba pronunciar mi nombre? Como destetaba que tuviera ese poder sobre mí. No era un secreto para nadie lo boca suelta que la chica podía llegar a ser. ―Mmm… sí–. aun no lo he hecho–. ―Mi mamá llegara en cualquier momento―. de igual manera la tensión en el ambiente jamás iba a desaparecer. Casi suspiré. destilaba sequedad―tenemos que darnos prisa con esto… ¿Tengo que acostarme. pero contaba como uno si solo me basaba en las características físicas. se intimido en seguida. Me moví un poco nerviosa. ―No.

podía respirar su sinceridad con cada palabra –. sé que para ti es mucho más importante el bienestar de todos…―sus dedo ahora se encontraba en mis labios callándolos en seco. Mucho menos contigo que eres mi diosa… y. no sentías lo mismo.―¿Por qué?– ya no me escuchaba tan hostil como deseaba. En efecto su expresión se abstrajo eliminando todo rastro de una anterior sonrisa. quiero pedir tu perdón… ¿Me perdonas? –creí haber dicho que si porque sus labios se doblaron maravillosamente en una sonrisa. los tiempos se me fueron apenas vi sus ojos suplicantes. ―Primero tengo que disculparme contigo. fue imposible fingir que lo odiaba después de eso. ―¿A qué te refieres con eso? ―A lo obvio–. La verdad no estaba muy consiente en ese momento. ya sabes…―se me trababa la lengua cuando tenía que humillarle de nuevo al hablar de mis no correspondidos sentimientos–. no debí comportarme de esa manera…―. ―¿Y qué es lo obvio? ¿En serio tenía que revivir toda la escena de la noche que me rebotó? ―Bueno… ese día que hablamos sobre. no te culpo… ―¿Tu sientes algo por mí? –tenía que haber una explicación para que el hermoso André me mirara como si todo lo que estuviera saliendo de mis labios fuera completamente nuevo para él. El seguía ensimismado. Le habría perdonado cualquier cosa en ese momento. ―¡Anika… ¡ –me sentía estúpida explicando todo aquello―¿Qué eso no fue lo que Anika te dijo la vez que hablaste conmigo en el patio? [Escribir texto] . ―¡Diste en el clavo con algunas de esas cosas! –el negó apenado–. Créeme entiendo completamente el hecho de que seas un arcadio sin esos sentimientos. Si es cierto. fui muy inmadura al creer que me las podía arreglar sola… yo también quería disculparme contigo por haberme portado de esa manera. Sobre mis sentimientos hacia ti… y tú… bueno. Dije sin comprender su extraña reacción.

Sus bellas facciones se endurecieron de nuevo. Pero ahora no comprendía… ¿Qué era lo que André realmente estaba intentando decirme esa noche? ―Ahora que lo sabes. Una rotunda respuesta que hizo que el mundo se me pusiera chiquito. Te detuve porque tenía miedo de escuchar lo que no quería. por eso tenía que decírtelo yo mismo esa noche y esperar que me perdonaras por tener esos sentimientos. Pero… no mencionó esa parte―. su voz se quebró. colorada de la cabeza a los pies. Verlo me dio ánimos para proferir un “sí” muy bajito. avergonzada hasta la medula y a punto de sufrir un colapso emocional cuando contemplé el rostro de André contorsionándose hasta volverse en una arrebatadora sonrisa― ¿Entonces… es cierto lo que dices? –seguía sonriendo. [Escribir texto] . para ella eran solo especulaciones…― intentó sonreír– a la Anika que conozco no se le ocurriría hacer preguntas sobre mis emociones por sí sola. Era como si lo que estaba a punto de decirme era muy difícil de explicar. que me avergüenza. Era la primera vez que lo veía dudar de esa forma– vino a mí y me interrogó sobre ti. ―¡No lo hagas! –me controlé para no abalanzarme contra él y besarlo–.―No–. creí que te referías a lo que sentía por ti–. desde que te vi por primera vez en esa cafetería no he podido dejar de pensar en ti un solo segundo…. entonces tú me detuviste y empezaste hablar y a decir que eso no te importaba. Leah. puedes decirme que era lo que ibas a decir esa noche antes de que te interrumpiera–. Me miró suplicante– ¡lo siento! esto es tan humano. no podía escuchar con claridad casi nada por culpa del golpeteo de mi corazón–. está demasiado concentrada en experimentar las suyas. ―Ese día Anika si habló conmigo…―me dio una media sonrisa como afirmando una pequeña parte de lo que dije–. Carraspeo nervioso. protegerte para mi más que una obligación es un deber. Así que de inmediato supuse que tú estabas detrás de todo eso… ¡ me preguntaba… ¿Por qué el interés? –miraba hacia el techo de mi habitación como si de esa manera encontraría la respuesta– entonces me asusté… no sabía cómo reaccionar después contigo… iba a ser imposible ocultarte mis vacilaciones cada vez que te viera ―. deseaba y deseo protegerte.

y cuando subiste al auto. aun no sé cómo explicar cómo me siento cuando estoy cerca de ti… el día que te vi con ese hermoso vestido floreado. me vi tentado a tocarte. Las efervescentes figuras de los tres arcadios restantes estaban de pie junto a la puerta sonriéndonos. ni siquiera yo lo comprendo del todo.―Pero soy un Arcadio Leah. Era muy vergonzoso saber que André ahora sabía cuál era el motivo de que mi cuerpo reaccionara de esa manera en su presencia. a Iris nunca se le escapaba nada y el don de Anika con facilidad le pudo haber mostrado lo que acababa de pasar en esa habitación. me deslumbraste. Al cerrar mis ojos sentí como sus manos se posaban en mi pecho. ―También lo es para mí–. pero estaba demasiado ocupado pensando en lo que había sucedido entre [Escribir texto] . Ahora que sabía que André también tenía sentimientos por mi nada ni nadie me haría cambiar de idea en que lo nuestro fuera posible. ―¿Por qué no? –descubrí que estaba molesta. Admití. ―Simplemente nadie lo comprendería. sabía que eso era importante para él. Había un evidente doble sentido en mis palabras que André notó tan pronto las dejé salir. ―¿Te sientes mejor? –al ver que me incorporaba se apresuró en preguntar. A este punto ya me sentía completamente libre de expresar mis sentimientos. recuéstate ―. Byron me obligó a que le contara de nuevo todo lo que había pasado en presencia del oscuro. ―Vamos. ―después de todo el vestido si había funcionado― todo esto es absolutamente nuevo para mí. el corazón latía ruidoso y me hacía respirar con dificultad... inocentes de lo que había pasado esa noche entre André y yo. Me sentí renovada en cuestiones de segundos. ―Si… mucho mejor–. Estaba más que dispuesta a obedecer sus órdenes. Él se limitó a sonreír con agrado. este no es ni remotamente posible en cualquiera de los dos mundos para nosotros. además de ser tu sanador…. Aunque no podía estar segura de si esa inocencia era real o fingida.

De nuevo todos lo miraron estupefactos. ―Por su voz grave pero juvenil diría que unos 20. ―Bueno. quizás unos 20 o 22 pero aun no llegamos a edad adulta en arcadia. ―¿Muchísimo tiempo? ―En arcadia no transcurre el tiempo de la misma manera que aquí en la tierra. ¿Cuántos años terrenales aparentaba el chico? ¿Podrías calcularlo? ―lo pensé un minuto. ―No. podríamos pasar muchos años luciendo como de 17 aunque tengamos 30 ―¿Ustedes tienen 30? –la boca se me abrió involuntariamente. Tendrían que pasar muchos años para eso. [Escribir texto] . pero no más de eso. Prosiguió Byron. ―¿Nunca mencionó su nombre…? ―No que recuerde… ―¿Algo más? –insistió. De momento miraba a André con el rabillo del ojo para comprobar que su dulce sonrisa seguía ahí y que me miraba tan alucinante como hasta hacían solo minutos. era bastante rápido… mucho más rápido que ustedes…―los tres se quedaron pensativos. Efectivamente ambas seguían ahí.André y yo. Ellos se rieron con más ganas. ¿Cuántas cosas más ignoraba sobre ellos? ―¿Quiere decir que ustedes no envejecen? ―Claro que si―. hablo André integrándose por primera vez a la conversación. que ahora ese percance me parecía algo totalmente fuera de lugar. ¡Se preguntaban en qué momento había cambiado su humor negro! – envejecemos… pero no tan rápido como los humanos. ―Debió haber sido algún tipo de guerrero en Arcadia… pero no recuerdo uno que se haya vuelto a los oscuros en muchísimo tiempo –.

―Un momento… ―odiaba que todo se tratara de mí–. ―Lo que acaba de decirnos Leah es un dato sumamente importante… significa que el sujeto que está detrás de ella no sabía que nosotros estamos aquí… posiblemente no sabe que todos estamos aquí―. [Escribir texto] . pero por decisión propia―. no pasó desapercibido el asco con el que Byron se expresaba de este grupo– en nuestros entrenamientos no mencionan mucho sobre ellos. ―Lamento decirte esto Byron. ―¿Crees que haya estado en uno de nuestros entrenamientos para principiantes? –preguntó Iris. entró Iris– también podría significar que Leah no solo está siendo buscada por los oscuros que tienen a Arcadia en su poder… también por los rebeldes de la tierra. ―Tienes razón. Sonreía con satisfacción. ―¡Es posible!–sus miradas me encontraron– la primera vez que el oscuro estuvo aquí. Esta vez André parecía realmente enojado. Entonces estaba equivocado… posiblemente é l ni siquiera haya sido entrenado. se volvieron oscuros. Se plantó a mi lado de manera protectora. el problema es que no tenemos comunicación con Arcadia para averiguar quién de los principiantes a emigrado a la tierra– . Hasta ahora los escucho hablar sobre “¿Los rebeldes de la tierra?” ―Se supone que son un grupo de emigrantes que se rebelaron contra Arcadia y emigraron a la tierra. ―¿Qué quieres decir? –le preguntó Anika con reflejado interés. pero eso solo son más malas noticias… ―Anika tiene razón―. pero para mí eso es más repulsivo que cualquier otra cosa… ¿Volverte uno de ellos por voluntad propia? ¡Asck! ―Nosotros no permitiremos que ninguna de esas dos cosas pasen―. Se incorporó Anika inquieta. un enviado directamente de arcadia para vigilarnos… ―continuo André.―Podría ser uno de los principiantes como nosotros. se perturbo bastante al saber que Anika estaba en mi casa… dijo algo cómo: “¿Qué hace esa protectora aquí?” Los ojos de Byron relampaguearon. Hacía que mi cabeza y mi corazón dieran vueltas.

nos mudamos a dos calles de aquí. ―¡Esa palabra no debería estar en tu diccionario Anika! ―Lo sé. La circulación se me cortó. La felicidad me duró poco al recordar lo grave de la situación. Se echó a reír. ―Estamos en serios problemas Anika… si tienes razón sobre los rebeldes de la tierra. ¿Byron siempre había sido el líder? o ¿Era el único que pensaba con claridad a la hora de tomar cualquier decisión que los demás lo dejaban ejercer el liderazgo? De cualquier forma siempre me parecía que lo hacía bastante bien dadas las circunstancias. Esperaría con ansias la hora de verlo de nuevo. Ellos solo se arriesgaban por protegerme. Afirmando que mamá llegaría en unos cuantos minutos y que debíamos actuar con normalidad frente a ella para evitar cualquier tipo de sospechas de su parte. ―Qué más quisiera que fuera detrás de nosotros Leah… pero no es a nosotros a quien quieren–. Siempre había notado que Byron era el que daba la primera orden y el que también la daba por terminada. solo quiero que sepas que todo esto lo hacemos por ti… porque te queremos. no se trataba de ellos. Antes de irse André se acercó a mí diciéndome al oído que pronto estaría de regreso conmigo. Se trataba de mí. Mi corazón se aceleró desesperadamente. ―Está olvidado. Anika estaba en lo cierto. además ya no estaremos muy lejos de ti. Por proteger a su hogar–. entonces… eso impl icarían más complicaciones. y al diablo con eso–. ―¿Eso qué significa? ―Significa que nos tendrás más seguido en tu casa. Anika se quedó en casa. Estaremos todos bien.―Tenemos que andarnos con cuidado–. Después de mi esperado aporte Byron se fue complacido. Tienen a todas una entidad detrás de ustedes. Byron miraba a cada uno de sus compañeros de manera significativa. de esa manera estaremos más cerca en caso de que [Escribir texto] . ―Me alegra que finalmente estés aquí… siento mucho lo de esta mañana.

El solo pensar que André estaba a unos cuantos pasos de mí. [Escribir texto] .algo como de lo de hoy se repita –. hacia regresar mi alma al cuerpo y olvidar todo lo demás.

Al enterarse que los chicos se habían mudado al mismo vecindario les hizo la invitación de inmediato para cenar en casa ese domingo. sus tres acompañantes en esta misión nos habían interrumpido en medio de algo importante y ahora resultaba inconcluso y algo difícil de retomar. Era la primera vez que los cuatro casi ángeles estaban reunidos en mi casa por invitación de mi madre. Mi madre le sonrió satisfecha por sus comentarios halagadores. A mí me pareció una excusa para no verse obligado a mantener una conversación aparentemente humana con cualquiera de nosotros. ¿Por qué no se quedan un rato más?. No era que la noche anterior habíamos dejado todo claro. yo iré a reunirme con los presidentes de la junta del vecindario para un próximo evento social. ―¿Terminaste tu informe de biología? –sabía que su aparente serenidad ocultaba otras cosas. Byron se excusó diciendo que daría una vuelta por los alrededores para cerciorarse de que todo estuviera en orden. Esperaba que se familiarizara más con André ya que lo vería bastante seguido los próximos días. ―Pero todavía no son ni las ocho.. ―Les dije que las manos de la señora Cooper hacían milagros–. Eso nos dejó a André y a mí solos en la sala y en una posición vulnerable.Capítulo 7 M is nervios estaban a flor de piel. esta delicioso –.. [Escribir texto] . Añadió Anika. ¡Están en su casa! Cuando mi madre se fue Iris y Anika se ofrecieron a la lavar los trastos. ―Estuvo muy bueno el asado señora Cooper–. Y ese fue el aguafiestas de Byron. ya es tarde. Iris se saboreaba. ―Es cierto. Ese era André empleando sus buenos modales. Byron era inflexible a la hora de tratar directamente con su parte humana. ―No queremos importunarla más señora Cooper. deberíamos irnos–.

me pareció una buena noche para salir a caminar por las calles de la Isla. Byron no estaba por los alrededores. Son más poderosos que antes. ―¿Podrían regresar a Arcadia después de haberse vuelto oscuros? ―Sí podrían. ―¿Ha habido casos? [Escribir texto] . No es fácil. ―Sí.―Sí. al menos André no parecía darse cuenta de mis debates internos. Usar lo que han aprendido para ayudarnos… para regresar. eso me alivio un poco. pero… ellos podrían ser buenos si lo quisieran. ―Es un cambio drástico de estación… me preocupa. ―¿Qué los hace más fuertes? –mi curiosidad de saber más sobre los oscuros crecía conforme pasaban más cosas inexplicables en mi vida. no me alegraba mucho saber que sus intimidantes ojos estaban encima de mí juzgando todos mis actos. quizás los oscuros tengan algo que ver. pero tampoco es imposible. ―¿Por qué? –su preocupación se reflejaba en el rostro más que en su voz. ¡Y este era uno bastante bueno para juzgar! Las calles estaban vacías…. ―¡Bien!―¡Dios! ¿Por qué me sentía tan estúpida llenando vacíos con tonterías? ―Deberíamos de salir un momento–. ―No lo sé. gracias a lo sucedido el día de ayer. ¿Tú ya terminaste los deberes de la escuela? ―SIP–. hoy me vi obligada a trabajar en eso. yo tampoco conozco bien su manera de actuar. Y todavía falta mucho para el invierno. muy poco movimientos se veía por los alrededores. Respondió con jovialidad. Es posible que me equivoque con lo que diré… pero…. Me estaba sonriendo. ―No sabría explicarte esa parte con exactitud. ―¿Has notado los cambios de la naturaleza últimamente? –preguntó ausente mirando al cielo sin estrellas. Las nubes comenzaban aglomerarse en lo más alto del cielo.

pero tampoco pensaba decirles ni una sola palabra a los chicos sobre esas teorías baratas a la que me había obligado a escuchar. Anika mencionó una vez que… ―No. Me gustaba acertar en ese tipo de cosas. Las cosas que están pasando. no era como si todo lo que me había dicho era para volver atrás y arrepentirse. ―Pero eso no significa que no quieras… ¿me equivoco? ―No te equivocas…―me propinó una mirada de credulidad. No sabía a ciencia cierta lo que le había sucedido como para actuar de esa manera. En… todo. ¿Por qué diablos yo era tan cobarde? ―Si. [Escribir texto] . ―¿Por qué?. en las que nos toca lidiar. ―Tal vez no… pero sé que esto no es malo–.. Nos detuvimos en un parque que estaba solo a cuadra y media de mi casa. no… ―me detuvo con un movimiento exasperante de sus manos – cualquier cosa que Anika pudiera haberte dicho.. ―¿Y en nosotros?. ―¿En qué piensas? –ya no miraba hacia el cielo. sino de deber–. Dijo de manera ecuánime. Tenía que intentar probar mi punto a como diera lugar. ―En todo… ―no mentí más de la cuenta–. seguramente no era nada sensato ni prudente. en eso también–. Se supone que estamos aquí en la tierra… y que todo eso es natural. Al menos el oscuro que me acosaba no mostraba ni una parte de querer cambiar de bando. ―No me importaría lo que piensen los demás… ―Pero a mí si–. Me dio una satisfecha sonrisa – pero no sé si quieres que piense en eso. pero hay esperanza...―Pocos. en…―pensé decir nosotros pero algo me detuvo–. –me enfadé–. Posiblemente ellos lo tomarían como un acto de duda de mi parte. traía la mirada especulativa en mí. ―No se trata de querer. Después de todo si había esperanza. ¿No has pensado en nosotros? –lo dijo él.

para ser un ser humano conmigo. ―No amedrentarías ni a una mosca. Por fuera todo parecía estar en orden. ―Soy la diosa de las mentes. mamá aún no había llegado. Tú eres mi guardián y yo te obligué–. Su sardónica sonrisa me hizo reír a mí también. el entrelazo con sus dedos y parecía como si toda su vida había estado preparado para este momento…. ―Desde ahora podemos estar seguros de que a Byron esto no va a parecerle una buena idea–. me alivie un poco ya que al menos para enfrentarme a ella no estaba preparada todavía. y ustedes son mis esclavos. No va a creerte. ―¿Las leyes? –me preguntó con una media sonrisa. Algo inevitable. ―Bueno. Lo [Escribir texto] . pero después. Las mariposas revoleteaban en mi estómago cada vez que daba un paso más cerca de casa y de los tres arcadios. De regreso a casa caminamos tomados de la mano. también sabía que para Anika esto no sería más que un simple acto humano. estamos en la tierra. No jugaba cuando sentí que las rodillas me flaqueaban y las mejillas me traicionaban. Sabía lo que pensaría Byron. Tome una buena bocanada de aire y me aventuré a entrar con la mano de André fuertemente entrelazada con la mía. le diré que fue mi orden. La sola idea hizo que André se convulsionara de la risa. tendré que aprender más sobre el dialecto arcadio.―Somos arcadios–. ―Tendrá que hacerlo. ―¡Guardianes! –me corrigió el sin cambiar de humor. ¿Por qué no pensamos en eso cuando estemos allá? –esa pregunta en definitiva lo había hecho bajar la guardia y reconsiderarlo. Sabía que esa siempre sería su respuesta para todo. Mis manos se calentaron entre las suyas. Pero para Iris… de ella nunca sabía que esperar. estoy seguro de que Byron sabe eso. al principio André no sabía qué hacer con mi mano. Y en caso de que se muestre renuente. ―¿Y qué importa? No estamos en Arcadia. ―Tendrá que mantenerse al margen con respecto a esto… no me gustaría tener que recurrir a las leyes.

Byron planeó una estrategia de rastreo para evitar que algo como la noche anterior volviera a repetirse. El consejo de Byron se escuchó más como una advertencia que como cualquier otra cosa.miré tentativamente antes de hacer la gran entrada. Me sentía muy mal por mi arcadio preferido. pero la mía iba del susto a la conmoción. la de André era inescrutable. Al final Byron decidió que nos fuéramos al diablo y volvió a clavar su mirada en el absurdo programa de competencias de campamento juvenil. Los demás tomarían turnos para merodear por los alrededores como zombis. Ya no me sorprendía que ella fuera la primera en darse cuenta de todo. ¿Eso era todo lo valiente que decía ser yo? ¡Menuda bocona! ―¿Aún quieres hacer esto? –mi actitud cobarde estaba comenzando a asustar al ángel. pero era lo [Escribir texto] . Sus ojos grises color espuma me acariciaron con su mirada. aunque eso no iba a detener las incesantes preguntas de Anika apenas se encontrara fuera del radar de los demás. ―Intenta mantenerte fuera de más problemas Leah… con los que tienes encima son más que suficientes–. permanecería en casa. las chicas preparaban algo parecido a té. Yo estaba temblando de la cabeza a los pies y sin poder mover un solo músculo de la cara. pero tampoco era que sonreía de oreja a oreja aprobando el hecho. Todo era por mi culpa. de ella no esperaba menos que su sonrisa. Anika mantendría su posición actual. estaba contenta de no ser la única con debilidades humanas en el grupo. Estaba sonriente. Byron nos miró a los dos desde las manos hasta nuestras variables expresiones. Su cara no reflejó ningún tipo de desaprobación. La noche transcurrió sin ningún comentario sobre nosotros. Como siempre. Anika… bueno . Nunca iba a poder adivinar lo que pasaba por su mente en ese momento. ¿Fue mi idea recuerdas? ―¡Claro mi diosa! Byron miraba la televisión. Esa respuesta me dejó desconcertada pero más tranquila. ―Claro que sí. Iris fue la primera en percatarse de la novedad.

¿Te acuerdas del descubrimiento que hice la otra noche referente a ustedes dos? –afirmé. ―¡Descansa mi diosa! –sus labios susurrándome al oído profirieron un escalofrío delirante por mi cuerpo. Después de que mi madre se asomara a nuestra habitación para darnos las buenas noches. Quería más que sus susurros.menos que podía esperar después de la bomba que André y yo le habíamos restregado en la cara. ―¿Qué? –se volvió distraída. ―¿Por qué? ―Quiero saber lo que piensan al respecto. desde que vio su reacción en la cafetería al verte. ―Iris fue la primera en darse cuenta de que algo pasaba entre ustedes…. Cosa que no pasó. [Escribir texto] . Pero su silencio era abrumador. ―¡Di algo…! ¿Quieres? –me quebré. Algo así como tu esposa. El acoso de Anika. ¡Cosa que me desquició por completo! Era preferible escucharla parlotear sobre esto o sobre aquello…. resulta que no eras la única que se hacia esas preguntas. Me tuve que haber visto tan consternada como pensé– no. ―Nadie dice nada sobre André o sobre mí… para mi es peor eso. supo que algo pasaría. a que digan algo. ―¡Explícate! –exigí. que ya lo había venido venir y que era completamente normal y predecible. Es una consorte. ―Porque es su don. ¿Cómo olvidarlo?– bueno. Lo quería a él por completo. ―¿De verdad quieres saberlo?–la forma en la que lo preguntó me hizo dudar– no nos sorprendimos porque ya lo sabíamos–. lo notó primero en André. No fue porque yo se lo haya dicho a alguien… fue más bien porque lo vimos venir de André. esperé lo inesperado. ―¿Pero cómo lo supo? Quiero decir… ¿Cómo es que I ris siempre parece saberlo todo.

Era demasiado tarde para renunciar– pero. quizás estaba consciente de que no tenía caso oponerse a mi nueva relación con André aunque eso estuviera completamente prohibido para los arcadios. Ser un consorte no siempre significa tener que casarte con esa persona y tener hijos. ―De nuevo me perdí… ¿Cómo funciona eso? –Anika no había dejado de doblarse de la risa. Ella puede percibir emociones. ―André fue poco ingenioso con respecto a esto… él sabía perfectamente que Iris se daría de cuenta de lo que pasaba antes de que él mismo lo descubriera… y sin embargo no se esforzó en ocultarlo. Es más que eso… siempre vas a necesitarla a tu lado. No creo que de la misma manera que te quiere André… pero tú me comprendes– sus enredos me hacían reír. de las humanas como te podrás dar cuenta no tiene mucha experiencia. ―Eso explica muchas cosas.Me enrojecí de la cabeza a los pies. pero André era lo que quería. realmente está molesto… pero se le pasara. ―Puedo entender por lo que está pasando… André no siempre se muestra tan vulnerable como lo está haciendo ahora. él también te quiere. también odio defraudar a Byron. En el transcurso Byron se vio bastante ecléctico. O ¡quizás él sabía que eso no duraría demasiado! En algún momento tendríamos que irnos y la magia se acabaría. Su risa me reconfortó y trasmitió ánimos. Iris me dijo algo cómo: “Es imposible… no puede ocultarlo porque es más fuerte que él” Luego me tomaría el tiempo suficiente para desmembrar letra por letra esa frase. ya sean humanas o arcadias. Extrañaba mi puesto en el autobús… viajar hasta la escuela en el deportivo blanco de los arcadios se comenzaba a volver una costumbre de la cual me iba a costar más que un poco en adaptarme. Estaba siendo egoísta. [Escribir texto] . ―Bueno. ¿Acaso eso no te hace feliz? ―Sí–. pero ha sacado buenas y verídicas conclusiones sobre ustedes. debe de quererte mucho como para hacer esto. de él no esperes mucha compresión. ―Ella es casi única.

Estaba completamente de acuerdo en que un beso en la frente era lo más prudente frente a la audiencia que nos observaba sin pestañar. ¡O efectivamente otra persona! [Escribir texto] . Anika siempre había tenido la razón. solo que ahora la mayoría había superado mi ingreso. no era como acostumbraba ver a los chicos despedirse de sus novias. el otro cincuenta por ciento suspiraba por el sutil beso. Una avalancha de chicas impedía el paso hacía el salón de clases. Una enorme Harley Davidson de color negro estaba estacionada en la entrada. Su suave apretón profería pertenencia. habían decidido borrar mi imagen de la “nerd rara” e hicieron de cuenta que yo era una nueva más. El cincuenta por ciento de las chicas parecían decepcionadas. podía ver como todas las miradas se centraban solo en las manos de André y las mías. No tenía la menor idea de cómo lidiar con sus sentimientos y yo tampoco lo culpaba…. ahora su mano derecha se encontraba encima de la mía. La euforia en definitiva la estaba causando otra cosa. No era una humana ordinaria y no tenía caso que me engañara a mí misma ocultándolo. al contrario. André como mi fiel guerrero se ofreció a acompañarme a mi primera clase. No tenía mucho interés de acercarme al grupo pero mi mesa estaba justo en el medio de ellos. La única persona que se sentaba cerca de mí que podría causar tanto alboroto era Anika y por suerte ahora se encontraba detrás de mí. no quise ni imaginar lo que provocaría un beso de André en mis labios. pero se trataba de André. no era la chica con más experiencia en ese campo.Esta vez André no se había preocupado en alejar sus manos de las mías. ¿Se trataba de un nuevo estudiante? Las pupilas desorbitadas seguían encima de mi grupo como el primer día. Se despidió de mí con un torpe beso en la frente. ¡Eso me gustó! Volver a la escuela después de todos los eventos desafortunados que había vivido ese fin de semana me hacían sentir diferente. Me saludaban por los pasillos como si siempre hubiera sido de esa manera. Las mariposas se retorcieron emocionadas en mi estómago con ese leve roce.

Me preguntaba porque Anika lo miraba de esa manera. Me dieron miradas envenenadas su círculo de admiradoras. ―En la librería. Nos veremos por ahí–.―¿Bryce? ―¿Cómo no? ―¡Chica de la biblioteca! –me saludó con su sonrisa del millón de dólares. [Escribir texto] . El sábado pasado–. ―¡Ah hola! Esta listo el informe… ―Sí. No era el lugar ni el momento apropiado para preguntarle que lo había hecho cambiar de opinión tan rápido sobre establecerse de manera permanente en la Isla…. bien–. ―¿De dónde lo conoces?– Anika me hablaba a mí pero sin dejar de mirar al chico con expresión absorta. ¡No me sorprendía que tomara ventaja de todo eso! ―¡De acuerdo! ―Gracias. ―¡Disculpa! Pero… estas sentado en mi lugar. Bryce al contrario parecía encontrar de lo más divertido todo aquello. ¿Por qué seguía ahí parada?― ¿Podrías saludar a Byron de mi parte y darle las gracias por acompañarme a casa el sábado? –se aseguró de casi gritarlo para que todo el salón de clases la escuchara. tenía curiosidad pero. Había pretensión en su voz pero no el típico tono insultante que la caracterizaba. ―¡Leah! …¡hola!–Stephanie me sorprendió. Gracias a Dios el grupo de chicas sin dignidad salió apenas el profesor entró al salón de clases. Todas suspiraron a escuchar su primer discurso al igual que lo hicieron los chicos cuando Anika se paró frente a la clase por primera vez. Se fue meneando la cola. Detrás de ella estaban las atorrantes maraña y musaraña. ―¡Oh! ¡Lo siento! –el grupo de chicas le hizo lugar a dos mesas de la mía. indudablemente saldría pisoteada. Esta escuela se estaba volviendo un lugar extrañamente popular últimamente. de atreverme a cruzar el cerco de las chicas.

―Sí. Si yo iba al baño a ella repentinamente [Escribir texto] . es por culpa de todas las cosas que están pasando.―¡Ey…! ¡Oye Leah espera!– gritaba Bryce detrás de mí cuando Anika y yo salimos a reunirnos en la cafetería con los demás chicos. Le pregunté cuando nos acercábamos más a la cafetería. Anika caminaba excesivamente rápido. Sentía la electricidad a causa de la pequeña distancia. ―Él no me da buena vibra. Anika ahora no se alejaba de mí ni un centímetro. pero por su cara crispada podía deducir que algo la estaba perturbando. ―¿Qué pasa contigo Anika? nunca te había visto ser grosera con cualquier persona de la escuela –. ―¡Será en otra oportunidad! –me hizo un guiño antes de alejarse. Anika no sacó a colación el tema del chico nuevo Bryce. El resto de las clases transcurrió sin novedades. Sus seguidoras estallaron en felicidad y lo abordaron en un santiamén. ―¡Ven date prisa! La hora del almuerzo se pasa muy rápido. ―¡Tú eres el nuevo! ―Lo sé–. ¡No lo sé! ―Él se portó muy amable conmigo en la biblioteca. No sabía si era porque ya lo había olvidado o porque yo me encontraba presente. tengo planes… ―las chicas que se encontraban velándolo a una distancia considerable me dieron una idea– estoy segura de que cualquiera de esas chicas estaría contenta de darte el Tour–. estaba sentado a mi lado casi rozándonos. Se encogió de hombros– tal vez podrías darme un pequeño Tour– visualicé la enorme desaprobación de Anika en el rostro. ―Es posible que este siendo muy paranoica–. ―¡Lo siento Bryce! Pero hoy no podrá ser. Sonrió desanimado al escuchar mi negativa. Los tres arcadios restantes ya estaban sentados en la respectiva mesa de la cafetería la cual nadie se había atrevido a tocar después de la llegada de los arcadios a la escuela. Anika se enfurruñó al verlo acercarse– me alegra mucho verte aquí. Cuando estaba cerca de André podía relajarme. Dijo entre una sonrisa dudosa.

Todo el lugar olía a flores y viento salado. más por el resplandor de la propia luz de los chicos arcadios que por la luz artificial. ―Ya tengo que volver a clases… te veré luego. ―¿Qué haces fuera de clases? –no me gustó que me asustara de esa forma. ―¿De dónde sacaron el dinero para costearlo? ―¡Yo también puedo persuadir a algunas personas! –dijó Anika entre una sonrisa. No era agobiante. Bryce aprovechó para interceptarme fuera del salón cuando regresaba del baño de chicas. Iris se echó a reír. Dijo con un resentimiento fingido. Byron y lo demás terminaban de cenar algo que parecía ser legumbres y pescado. pero me preguntaba que pensaban las demás personas normales de tal actitud. ―¿Te muestro mi habitación? –ya André estaba plantado a mi lado. Me gustó. Respondió como si nada tuviera importancia– fuiste más amable conmigo ese día en la biblioteca –. ―¡Esto es más normal que la cabaña! ―Es verdad –. La pequeña casa por dentro era luminosa. [Escribir texto] . Era pequeña pero con un jardín soñador. ―¡Así será! Después de la cena Anika me llevó a conocer la pequeña casa que habían conseguido en el vecindario. Además las legumbres no eran mi fuerte. ―¡Disculpa… pero me asustaste! ―Disculpada.le venían las necesidades encima. Byron nos ofreció de comer pero Anika y yo le aseguramos que ya habíamos cenado. ―Es bastante difícil encontrarte sola…―se encontraba recostado de unos casillero con un cigarrillo en la mano. ―Un pase para ir al baño–. Mi madre era una de sus víctimas. Sabía que podía hacerlo. En un pequeño descuido de Anika. Aunque tendré que trabajar más en eso… siempre te asusto.

. Me hizo preguntarme el porqué. ¡Por nada del mundo iba a darme la vuelta y ver la enorme desaprobación en el rostro de Byron! Su habitación era la última. Seguía escudriñándome. Nada que no fuera normal en un chico de secundaria. Lo dijo de una manera muy significativa. Yo me senté al borde de su cama contemplando su inhumana belleza. estaba pintado todo de blanco y azul marino. lo he descubierto no hace mucho –. Repentinamente su expresión se volvió meditabunda. No sé cuánto tiempo los dos estuvimos así de esa manera absortos en nuestros respectivos pensamientos. llega un momento en el cual deja de importarte todo lo demás para dedicarle todo tu cuidado a una sola persona–. Esa era una de las tantas maneras de expresar el sentido de pertenencia que traía consigo el amor.. ―… algo intimidantes… ―¡Definitivamente! –elevó una pequeña risa―¿No te parece algo peligroso?. ―¡Supongo que sí! Aunque no se aplicarían las mismas respuestas para ti.―Sí–. ―¿Y cómo las explicarías tú? –está vez sus mirada se fijó en mí. Ahora era la habitación de André. ―¿Piensas mucho al respecto verdad? ―Todo el tiempo–. Asentí nerviosa. el cariño o el amor…. André rompió el silencio: ―¿Las emociones y sentimientos humanos son tan complicados? – preguntó sin dejar de mirar por la ventana. miraba fuera de la ventana hacia la espesura de la noche sin decir una sola palabra. ―¡Me encanta el azul! ―A mí también. Ahora le daba la espalda a la ventana para concentrarse completamente en mí– estoy arriesgando mucho al dejar [Escribir texto] . se encontraba en la segunda planta y anteriormente había funcionado como el ático. Una cama enorme en el medio y unos cuantos gabinetes. –encontró mi mirada contrariada – lo que quiero decir es que… ya entiendo por qué a los arcadios se les priva de tener tales emociones como el afecto.

―¡No tienes ni la menor idea de lo que acabas de decirme!–me miró orgulloso del descontrol que había provocado en mí.de lado todas mis enseñanzas en Arcadia. hasta no hacía mucho yo también me había hecho la misma pregunta– no creó después de esto pueda pensar en cualquier otra cosa que no sea en tus labios –. – nada ahora puede tener más importancia para mí. –pregunté todavía aturdida. respondieron a los míos como si ambos hubieran estado moldeados específicamente a nuestras medidas. Sin más acerqué su cara hacia mis labios anhelantes de los suyos. [Escribir texto] . Sentí como si me arrebatara el aliento en cuanto se separó para respirar mi aliento entrecortado. que tú–. ―Me lo había imaginado una y otra vez… que se sentiría besarte como lo hacían todas las parejas humanas ―. Como si siempre nos hubiéramos pertenecido. Su calidez y dulzura harían muy dolorosa la separación de sus labios contra los míos.. ―¿Así que eso es lo que se siente? –su emoción llegó a sus ojos. Esa noche en su habitación descubrimos nuestros labios… me iba provocar un pasmo cerebral separarme de él de ahora en adelante. Estaba de rodillas frente a mí.. ―Yo no quiero que lo hagas… no voy a permitir que nada nos separe… ¡te quiero André! ―Yo también te quiero mi diosa… no tienes ni idea de cuánto. Me sonrojé de la cabeza a los pies. solo escuchando los fuertes latidos de nuestros corazón. Me iba a costar una noche entera poder procesar el revuelo de emociones que sentía ahora. pero ya no me importa…―ahora su rostro estaba unos pocos centímetros del mío. De nuevo sus labios acariciaban lo míos― ¡Voy a protegerte de cualquier cosa Leah! no pienso alejarme de ti. ―Sea lo que sea que haya provocado en ti… me gusta–. ―¿Cómo?. Nos quedamos recostados en su cama uno al lado del otro con las manos tomadas y sin decirnos nada.

―¿Ese nada tiene nombre?. Allison se echó a reír por lo tonta que había sonado mi queja. No pasó desapercibido el rubor que ahora ocupaban sus blancas mejillas. ―Eres una suertuda… si los príncipes fueran mi tipo. L os ojos llenos de capas y más capas de rímel y sombra oscura se clavaron en mí. sentía como si una parte de mi estuviera haciendo eco de su nombre. Indudablemente los príncipes no eran su tipo. reclamando la parte de mí que se había llevado consigo. Estaba más que distraída. [Escribir texto] . ―¿Y cuál es tu tipo? –mi pregunta la sorprendió. seguramente te tuviera envidia–.Capítulo 8 ―¿Qué te trae tan distraída? –Allison se dejó caer ruidosamente en la mesa contigua a la mía en clase de español. ―¿Bryce? –definitivamente. para ser sincera son más como el chico nuevo…―ambas miramos hacia la dirección que su cuerpo había tomado. La noche anterior André y yo habíamos superado la fase de incomodad al contacto físico y ahora conforme pasaban los minutos lejos de él... porque toda la escuela no habla más que de ti y André tomados de las manos y restregándose las narices por todos los pasillos. No me imaginaba a Allison con un chico vistiendo algo que no fuera negro y sin nada perforado. ―¡Nada!– le mentí. Me dio un respingo gracioso. ―¡No nos restregamos las narices! ―repliqué. Los chicos misteriosos con aire peligroso y sexys tenían que ser los tipos de Allison. ―Bueno. ―¿Entonces si andan? ―Eso sí es cierto –.

[Escribir texto] . ―¡Oh… claro que no! –estaba empleando ese tono de voz seductor que siempre usaba cada vez que lo veía hablar con una chica. –vaciló. Al darse cuenta de que el llamado provenía de mí. Pensé en decirle que más bien me pareció algo totalmente predecible. Al minuto la analicé– la verdad….. no lo conozco muy bien.. se acercó con paso seductor. ―¡Ey Bryce! –el chico de mirada atractiva se dio vuelta en seguida. ―¿Podrías presentármelo? –bien. ¿Lo hacía a propósito para desequilibrarlas o simplemente no se daba cuenta del poder que traía consigo? ―¡Soy Bryce! ¿Tú eres…? ―Ali… ¡Allison!. Esta no era la Allison que yo conocía. ¿Por qué me sentía desnuda cuando me miraba de esa manera? ¿Qué era lo que iba a decirle antes de que mirara de ese modo? ¡Ah…claro Allison! ―¿Ya conoces a mi amiga Allison? –trastrabillé las palabras hasta que salieron aparentemente normales de mis labios. Eso no hizo más que provocar una coloración más obvia en las mejillas de Allison. una sola vez hablé con él.―¿Sorprendida? ―me estudiaba las expresiones. ―Me gusta más Ali–. ―Sí–. ¡En serio esta podría ser el tipo de Bryce! ―¡De acuerdo! –me hizo reír su actitud decisiva. Paso de mirar sin mucho detenimiento a mi anfitriona Allison para luego mirarme a mí de arriba abajo. Para nada–. ―No. ahora se encontraba a mi lado cómo una ramita que se deja doblar por el viento con facilidad. Misteriosa y atrevida. Ambos poseían ese aire misterioso y oscuro. ¡Ahora entendía porque todas suspiraban con solo verlo caminar! Allison que me había parecido la chica más imperturbable del planeta tierra. Bryce se encontraba en la puerta del salón de clases con uno de los atletas del equipo de natación y con otro que parecía ser del equipo de futbol. ―¡Ey…! –saludó. Le sonrío coqueto. Fue mi primera respuesta. ―Ayer los vi platicar en el pasillo… ¿Se conocen? –seguía mirando a su dirección.

―¡Oh! Supongo que se refiriere a la feria que está organizando la junta de nuestro vecindario en la plaza principal… mamá está trabajando como organizadora del evento. pero recordé que Allison estaba a unos pasos de nosotros. ―Te lo digo el viernes en la feria –. Intentaba ocultar lo mucho que Bryce le desagradaba pero no tenía mucho éxito. Fue un placer conocerte Ali. Esquivó la mirada de Anika con su media sonrisa sarcástica. ―¿Desde cuándo te parece que necesito empujoncitos con las chicas? ¿Te parece que lo estoy haciendo mal?– esa no la vi venir. No quería que malinterpretara las cosas. ―¿Qué feria? –preguntó esquiva. Bryce tuvo que sacarla del trance tomándola por el hombro sin perder ni un poquito de su característica picardía–. ¡Créeme cuando te digo que ese no es mi objetivo principal! ―me vi tentada a preguntarle cuál era su verdadero objetivo pero sería dar una impresión errónea de mí. ¡Eso significa que vas por buen camino! ―No. ―¡Ah! ¡Si… por supuesto! Claro. Tienes a la mitad de las chicas de la escuela detrás de ti. ¡Tocara una banda y toda la cosa! ―¡Mmm! Por eso todo el alboroto de los volantes…― expresó con desgano. Las porristas también tienen un número–. Iba reventar en carcajadas. Anika se estabilizó apenas lo vio alejarse. realmente espero que podamos conocernos mejor en otro momento. mientras se sentaba de nuevo junto a su respectivo grupo de amigos góticos. Nos vemos. –nos miró a los dos con expresión apenada y sonrojada. No imaginaba cualquier cosa que Bryce podría tener que decirme. ―En lo absoluto. ―¿Y… dime… que es eso que querías decirme? –la pelirroja se plantó al frente de los dos con actitud desafiante. [Escribir texto] . Lo sabía porque lo había visto en el cronograma de actividades de mi madre. Algunas bandas de la escuela van a tocar ahí. ―Sí.―Por cierto Leah hay algo que quería decirte… ¿Podrías darme unos minutos? –Allison no parpadeaba. al nuevo compañero.

¡Quizá ese era el motivo por el que Byron había decidido no inmiscuirse en nuestra relación! Él sabía que André me protegería hasta la muerte si era necesario. No se mezclaba con las demás personas. ―¡Malas noticias!– Byron fue el primero en hablar–. ¿Me estaba estudiando para cerciorarse de que no mentía? Iris y André Traían sus hermosos rostros dañados por unas finas arrugas en la frente y los labios fruncidos. Esa entrega a mi le convenía egoístamente. ―¡Probablemente! Pero tengo otras teorías… ―¿Cuáles? –preguntó Anika. para evitar que salieran gruñidos de sus labios. instintivamente me tomó de la mano y me guío junto con los demás lejos de la aglomeración de chicos que se apresuraban por salir primero de la asfixiante escuela. Iris tenía razón. ―¡Por Leah! –mi sanador apretaba los dientes al hablar. Anika los interceptó primero que yo en la salida de la escuela. Me miraba sin pestañar. ―¿Dónde lo encontraste? ―¡Aquí mismo en la escuela! ―¿Es un estudiante de esta escuela? –sentía el corazón en la garganta. La respiración de André se había vuelto muy pesada. los oscuros nos pisan los talones. ¿Era esa la razón por la que Anika había estado actuando tan a la defensiva todo el día? ¿Qué era lo que estaba sucediendo? André leyó la preocupación en mi rostro.―¿Y qué es lo que va a decirte en la feria?– si Anika llegara a ir a la universidad no me cabían dudas que escogería estudiar leyes. Él Byron inmaculado no era tan inmaculado después de todo― ahora más que [Escribir texto] . ―Al parecer no… tenía un aspecto muy adinerado. Parecía aguardar por alguien. ―No sé… estaba por decirme algo cuando tu llegaste –. Hasta ahora era la primera vez que había visto ese semblante tan amenazante―¡tranquilízate hermano! –Byron intentaba amansar las aguas. ―Que tenemos a otro intruso dentro del sistema… algui en que nos vigila muy de cerca–.

Estar más al pendiente del ámbito que nos rodea. Al entrar a mi habitación planeaba torturar a Anika con un interrogatorio. ―No se les va a ser fácil. Después de la cena todos volvieron a retomar el rumbo. todos nos miran como si estuviéramos a punto de iniciar una guerra.nunca debemos agudizar nuestros sentidos. ―¡Ya vámonos! –se integró Iris de nuevo– estamos llamando la atención. Pero apenas encendí la luz de mi habitación me tuve que tapar la boca para no gritar. La manera de actuar de estos rebeldes es muy inusual. Pretenden que nos desconcentremos. [Escribir texto] . Y por ende les aseguro que a la hora de atacar cuentan con tu presencia– miró con firmeza hacia su compañero. son muy impulsivos. Le sonreí como respuesta. la excusa para mi madre sería un aglomerado de trabajos pendientes. ―El que no se amarren a ningún plan. estaba casi segura de que a mamá cualquier excusa le daba igual. ―¡No van a lograr nada… jamás me apartaré de Leah!– su mano se aferraba con fuerza a la mía. Prosiguió el guerrero –están muy confiados. Eso no iba a pasarme desapercibido. A Byron le pareció más prudente que todos pasáramos la mayor parte del tiempo juntos en mi casa. Su protección para mí era más que suficiente. ―Lo sé–. Había visto como André y Anika intercambiaron miradas durante toda la noche. no significa que sean estúpidos André. Iris tenía razón. ese es su punto débil. Ellos no trabajan con planes. ―Esto me pone nerviosa Byron…―los ojos de Iris eran pequeños mares azules llenos de incertidumbre –. Nos pusimos en marcha. ¿De verdad crees que eso ellos ya no lo saben? Nos han estado vigilando… saben más de ustedes dos que de ellos mismos. –le respondió con la misma firmeza e intensidad. Un grupo de chicos al que nuestra pequeña reunión les habían quitado el apetito nos miraban de lejos como si esperaran que comenzáramos a sacar de las chamarras bombas molotov o incineradores para autos. siempre y cuando estuviéramos bajo su radar.

me obligó a buscar entre mi ropa una piyama decente. Por suerte encontré un conjunto sin tantas nubecitas y más de chica cool con tirantes y de short. Saber que André pasaría la noche en la misma habitación que yo.―¡Dios santo! André me asustaste…― Anika se burló detrás de mí. Exclamó Anika entre broma. Me dijo con la diversión en el rostro. ―No pensé que eso incluía dormir en mi casa. Le respondí enfurruñada― ¿Qué estás haciendo aquí? ―¿Qué clase de pregunta es esa? ¿No me escuchaste cuando dije que no iba a separarme de ti ni un segundo?– su semblante estaba serio de nuevo. ―Eso me han dicho –. Expresó orgulloso de su maniobra. Dije. ―¡No quise decir eso! Claro que quiero que te quedes… pero si mi madre llegara a enterarse… ¿Cómo hiciste para subir sin que nos diéramos cuenta? ―Le hice algunos estudios a tu ventana –. Salí del baño colorada pero lo disimulé un poco asegurándole a la [Escribir texto] . ―¡Pudiste haberte roto un hueso! – lo estudié parte por parte. ―Es el único lugar disponible–. Hablaba muy en serio. me había olvidado por completo de su presencia. ―¡Está bien!– habló Anika todavía detrás de mí. ―Siempre lo nota–. ―¿No quieres que me quede?– su lindo rostro se ensombreció. Siempre me olvidaba de lo demás cuando André se encontraba a un radio de distancia. ―¡Entonces es perfecto! ―¿De esto se trataba esas furtivas miradas que traían desde la cena? ―¿Lo notaste? ― me avergoncé. ―¿Puedo dormir en éste sofá?– señaló el sofá chocolate repleto de peluches situado al margen de ventana. ―Te asustas muy fácil–.

Se lo hice saber. Los suyos sabían a caramelo. luego en ambas mejillas y culminó en mis labios. En la escuela todo seguía sin cambios. te dará tiempo de tomar una pequeña siesta–. ¡Quería comérmelo! ―¡Buenas noches mi diosa! ―¡Buenas noches mi guardián! Los próximos tres días transcurrieron sin novedad. Su sonrisa angelical me aceleró el pulso. todo este trabajo es exhaustivo para cualquiera. Paso a mi lado con esa sonrisa suya de “Eres una niña mala” ―Es mi turno–. ―¡Oye!– lo jalé–. Se acercó sin reparo a la cama y me propinó un tierno beso. ―Anika se tarda bastante. ―¡Lamento mucho el que tengas que pasar por esto! ―No lo lamentes. Intenta dormir–. ―¡Adelante!– André le propinó una reverencia. ¡Se lo debía todo a su magnética personalidad! Todavía no comprendía porque Anika le sostenía tanta aversión al chico. ―Ahora estas en la tierra. Bryce había alcanzado una popularidad arrasadora.pelirroja que el agua estaba muy caliente. Se te olvida algo. Si era cierto que a veces era muy misterioso. No se la merecía. Por desgracia no me creyó. yo no lo hago–. y que su mirada de vez en cuando me [Escribir texto] . Me llevó de la mano como un padre a su malcriada hija. Su mano acariciaba mi mejilla con extremada dulzura. Era amable con todo el mundo incluso con ella. Estaban atentos a cualquier índice de peligro. ―¡Yo no soy cualquiera! – le di un respingo por su arrogante comentario– ve a la cama. Hasta los chicos lo adoraban. ―No estoy cansado–. primero en la frente. Tímidamente eche a un lado el arsenal de peluches y me senté a su lado. Mi sanador volvió a su respectivo sofá como perrito regañado. pero en ningún momento los chicos bajaron la guardia. La chica lo detuvo antes de entrar.

él no podía ser uno de los oscuros…. estaba pasando por alto la actitud descortés de mi novio. Una de las cosas que André no parecía haber aprendido todavía. ―Tendré que enseñarte algunos modales. el resto de los chicos estaba investigando por los alrededores.desconcertaba. no faltaría por nada–. ¿Había empleado ese tono abrupto por celos o desconfianza? La cara se me hinchaba de vergüenza. Solté la lengua encolerizada. Eso demostraba lo decente y educado que era. compañía? – sus seguidores se alejaron ―¡Claro! –respondí en un segundo al ver que la cara de André se crispaba. No comprendía porque todos sospechaban de Bryce. ―¡Eso él ya lo sabe! –le di una mirada envenenada que ignoró por completo. Cómo mismo llegó se puso en pie y se fue. ―¡No me he presentado como es debido! Soy el nuevo…Bryce― los comentarios chistosos no iban de la mano con André. Pensé que venían en el paquete arcadio pero veo que me equivoqué–. El oscuro que yo conocía no le llegaba ni a los talones a este chico. ―¿Puedo hacerles decepcionados. ―¡Yo soy André Ángelus! El novio de Leah. Bryce continuaba con su expresión divertida. El miércoles se había acercado a la mesa donde nos encontrábamos sentados André y yo almorzando solos. ¡Santos cielos! La sangre me hervía debajo de la ropa y no era por fiebre precisamente. ¡Las personas los miraban a ellos de la misma manera! Así que esa hostilidad hacia él no me parecía justa. pero no eran motivos para desconfiar de alguien. era amable y atento. Bryce era inflexible. ―¡Así que tú eres el sonado novio de mi amiga Leah! ―Así es–. ―¡No me inspira confianza! [Escribir texto] . ¿Cómo podía hacerle gracia todo aquello? ―Espero verlos el viernes en la feria. Me dijeron que son muy buenas.

un sacrificio doloroso para mí. El arcadio rubio me obligó a frecuentar más con Stephanie. ―¿Cómo estás tan seguro de eso? –lo desafíe. ¿Qué quieres? ―Después de la feria…― ¿Cómo decirle esto sin delatar mi desaprobación?– mi madre organizará una cena en casa. [Escribir texto] . ―Porque lo sé. Pero ya estaba. ella estaba sentada con su grupo de seguidoras. No debía haber dicho eso. Un día antes de la sonada feria. ―Porque lo sé–. ―Ya lo sé… y no fue mi idea invitarte― ¡toma eso descerebrada! ―¿Ah no? ―Fue idea de Byron–. Me extrañó no ver a Preston por ningún lado. Contra ataqué. Al sentir que había ganado la batalla me retiré y ninguno de los dos volvió a retomar el tema. ―¿Y cómo estas tan segura de eso? –me devolvió el ataque. ―Espera… ¿Hablas en serio?– y ahora haría alarde de eso. ―¡Ah…! Hola Leah. había sido su idea y ahora que se las arreglará él solo con eso. Lo había dicho y no me retractaría.―El profesor Foker tampoco me inspira confianza y no lo trato de ese modo. Se regodeaba en mi humillación frente a sus frívolas amigas. Habló de manera tan natural y tranquila que cualquiera se hubiese creído paranoico con su anterior faceta. ―¿Por qué querría ir? No somos amigas–. ¿Habrían terminado? ―¡Hola Stephanie! –me examinó sin mucho interés. De igual manera no fue una mentira. ―El profesor Foker no es uno de los rebeldes –. ―Pues Bryce tampoco es uno de ellos. con mis amigos y me preguntaba… si querías ir. André prefirió esperarme en la salida de la cafetería.

Los arcadios también asistirían. para cuidar de mí. Era un acto tan dulce y valiente que solo hacía que cada segundo que pasara me enamorara más y más de él. Hasta ahora mi madre no había descubierto las visitas nocturnas de André a mi habitación. ―¡Bien! Iré. se había [Escribir texto] . con un escote en “v” no muy pronunciado. La segunda: porque Bryce asistiría y para ellos el chico representaba la maldad hecha carne. toda la escuela estaba ansiosa por salir de clases y reunirse con sus amigos en la aclamada feria esa misma noche. se me ocurrieron dos grandes ideas del porque se encontraban tan entusiasmados. si eso era posible. Para ellos solo era una buena excusa para salir de casa y beber hasta emborracharse. De vez en cuando Anika nos regalaba unos minutos a solas para que pudiéramos ponernos a cuenta sobre nuestro día o simplemente para acurrucarnos en la cama. ―¿No estarás exagerando con la máscara? –Anika aplicaba miles de capas de rímel y no le veía intención de detenerse. ¡Mira como se ve Iris de perfecta! –no estaba exagerando. La rubia había quedado mucho más hermosa que antes. ¡Si mi madre supiera eso! El tan esperado viernes había llegado.―¿Por qué mentiría? –entendió mi punto y mi cara de absoluto desprecio a su persona. Para mí era más una asistencia obligatoria por parte de mi madre. Finalmente me creyó. era tan llamativo como su cabello. No tenía caso que mencionara la presencia de André en el lugar. Después de clases le dije a Byron que me llevara directo a casa. porque de él no esperaba menos. El color de su mini vestido era púrpura. Ella se veía mil veces mejor que cualquiera. Todas las noches después de la cena André se escabullía a mi habitación por la ventana. siempre quería arrastrarme a todos los eventos sociales. ―Nada que ver… vi como lo hacían en un programa de televisión. De todas maneras no creí que Anika fuera capaz de hacer milagros en mí. Si era posible me amarraría a un collar de perros para así evitar perderme de vista. La primera: no se atreverían a dejarme ir sola a esa feria por nada en el mundo.

Anika con el maquillaje se la había botado. Ambas iban detrás de mí escoltándome. ―¡Wuao! Siempre había sabido que toda esa belleza estaba ahí –. ―Bueno chicas dense prisa. pero las piernas me temblaban tanto que me preocupaba que terminara haciendo el ridículo en frente de André rodando por los escalones. ―¡Iris es una diosa! ― expresé mis pensamientos en vos alta. con un vestido de delgados tirantes que me quedaba un poco más arriba de las rodillas. Yo me adelantaré–. Iris y Anika casi me empujaban por las escaleras para que bajara. André estaba absolutamente perfecto en ese [Escribir texto] . ―Para eso estamos las hermanas. ―Se te olvida quien eres tú–. los chicos las esperan abajo. Al final ellas ganaros. ¡Una suprema diosa! Y cuando me miré al espejo no me había quedado dudas de que era totalmente cierto. Antes de irse nos propinó un beso a cada uno como si fuéramos sus alumnas del jardín de infantes. era perfecto. el cabello recogido en una coleta alta con pendientes largos y brillantes. No parecía la misma Leah simplona de Jeans y sudaderas.combinado una blusa de mangas largas color mostaza y una falda ceñida de cuero negro. a esos dos cualquier andrajo les quedaría perfecto. natural y angelical. ―¡Gracias por todo chicas!– las abrace a las dos. Perfecto para desfilar por una pasarela de moda. Respiré hondo y me aventuré. de un color miel suave. Era una completamente nueva. Agregó Iris. Profirió mi madre al entrar a mi habitación y ver aquel monumento― ¡André se va a quedar sin aliento en cuanto te vea! –los tendones se me tensaron al escuchar aquello de labios de mi madre ―¿Qué? Soy tu madre cariño. te conozco. Los dos arcadios vestían informal pero con elegancia. no muy cargado. Convulsionó la expresión de manera incomprensible– también eres una diosa. ¿Pensabas que no me daba dé cuenta de cómo se miraban ustedes dos?– las tres disfrutaban verme con la nariz arrugada y sonrojada. Byron tenía puesto un suéter de cachemir color verde y unos jeans. ―Y las amigas–.

―¡Eres la diosa más hermosa de todo el universo!– me dijo al oído apenas estuve a salvo a su lado. La plaza estaba repleta de luces y chicos por todos los rincones. El noventa por ciento de las [Escribir texto] . La feria ya había dado comienzo. al cual todos estos sentimientos le eran completamente nuevos. Todo el evento era a beneficio del orfanato “Isla infantil” a mi madre siempre le había gustado organizar eventos como estos. Mi expresión no tenía comparación con la de André. ¡Imaginaba a Stephanie Hope mirando por todas partes esperando encontrarse con el rostro sin emoción de Byron! Si a mí me gustaban los imposibles. a ninguno les importaba. De no saber que mi chico era un arcadio. ―¡Y yo soy la diosa más afortunada de tener conmigo al guardián más apuesto! ―Entonces estamos hechos el uno para el otro–. De hecho. ―Démonos prisa. Y de esa misma manera tomo mi brazo y lo colocó alrededor del suyo. Mi novio se debatía entre la sorpresa y la adoración. Esta vez las piernas me temblaron pero de pura emoción.atuendo. Cuando estuvimos lo suficientemente cerca de la multitud ningún par de ojos dejo de seguirnos con la mirada. ya parecían aburridos de nosotros dos. Si podía llegar a conquistar a Byron…. y nadie podía negar que tenía el talento. Esta vez André tomo el volante. Y de eso no me cabía la menor duda. esta niña estaba en busca de su mayor reto. los demás chicos me cedieron el asiento delantero. nos habíamos perdido el desfile de las porristas. diría que jamás me hubiera dado de cuenta. se nos hace tarde –. No pudo encontrar un mejor modo de decirlo que ese. entonces era capaz de lograr cualquier cosa que se propusiera. una franela de cuello v sencilla con una chaqueta de cuero encima… cuando vi cómo le quedaban esos ajustados pantalones oscuros se me salió la baba. las ventas de pulseras y camisetas estaban a un lado de la enorme tarima donde se presentaría la banda de rock “the All-American Reject” una de mis bandas favoritas. Dijo Anika ansiosa. ¡Era tan transparente! André me quería tanto o más que yo.

―Dando una vuelta–. ―¡Hola chicos! ¿Qué les parece la decoración?– preguntó mi madre apenas nos acercamos. ―¡Oh sí! Pero obtuve mucha ayuda–. ―¿Dónde están Anika y los demás?– pregunté al darme la vuelta y no ver a ninguno de los chaperones. ―Me molesta que se tengan que privar de muchas cosas por mí. a pesar de que hablaba en serio y sin una gota de chiste. Disfruten de la feria –. se supone que ninguno de nosotros debería siquiera pensar en estar aquí esta noche… así que deja de culparte por todo –. ―¡Mamá esta increíble! ―Debió haberle llevado mucho trabajo–. ―¡Tienes razón!– lo abracé con fuerza. Se mostró animado con mi comentario. ―Anika sabe cuándo hacer lo que debe y no lo que quiere. Se fue casi corriendo detrás del profesor. Es nuestra noche. y no traía esa expresión ensimismada que siempre tenía consigo. Dijo de la manera más inocente posible. ―En primer lugar. Le dijo André. Las cosas por los alrededores parecían ir marchando conforme se esperaba. Hasta ahora este contaba como uno de mis momentos favoritos con mi arcadio. Y me devolvió a cambio un pequeño beso en la nariz. ―No creo que Anika piense lo mismo. ―A ellos les divierte más eso que cualquier otra cosa.personas sabían que se trataba de mí solo porque me veían colgada de la mano de mi príncipe. ¡Cuánto deseaba que las cosas siempre estuvieran así de bien! [Escribir texto] . No la eches a perder. André parecía estar pasándola bastante bien conmigo. ¡Si no lo conociera! ―Querrás decir inspeccionando la zona –. Uno de los profesores de mi escuela se acercaba con aspecto extenuado cargando una maleta de más franelas timbradas con el logo de la banda ― ¡discúlpenme chicos! Tengo que seguir trabajando. Me miró suplicante–.

―¡Será un placer!– le sonrío ocultando el pánico que lo invadía por dentro. ―¡Allison! ¡Allison! ―¡Wuao! Leah… te ves como una de esas niñas bien–. si de esa forma averiguaría algo más sobre sus recuerdos vinculados a la noche de terror que paso en mi casa. bueno. Si le había parecido muy lanzada. dejándola a ella repentinamente sin aliento. quería que me invitaras a tomar algo… ―Byron se atragantó. [Escribir texto] . ―¡Ey! Hola… ―¿Me buscabas? ―Si….Allison brincaba cerca de la gigantesca tarima… sus amigos Mark y Ben estaban con ellas. ―No sé si debo decir gracias o… ¿Cómo te atreves? –escuché como André contenía la risa y Allison no se molestó en disimularla. Stephanie se nos atravesó en el camino con su ceñido y revelador traje de porrista. ―¡Al fin los veo!– exasperaba―¿Pero… donde esta Byron? ―¡Aquí estoy!– apareció detrás de la diminuta porrista. ―¡También es una de mis favoritas! La banda finalmente se presentó. ―¿Te gusta la banda? ―¡Me encanta! Es una de mis favoritas. Le aseguré a Allison que pronto volvería de regreso. entonces valía la pena el sacrificio. Tuve que gritarle para que pudiera escucharme entre la algarabía. tenía que esperar a conocerla mejor. Pero por los momentos al rubio le convenía su actitud tan “colaborativa” por decirlo de alguna manera. André soportó nuestros gritos por un buen rato hasta que me ofreció ir por unas bebidas. escuchamos y cantamos de memoria un par de canciones. Supuse que era un cumplido.

―¿Te molesta si la complazco con un baile?– la mirada que le propinó al arcadio fue tan inocente que el mismo André se quedó sin excusas para negarse. Una extraña sensación recorrió por mi cuerpo. Mi amiga Allison se perdió de vista en cuanto comenzaron las canciones lentas. En su mirada se reflejaba la mezcla de incomodidad. ahora Byron me pagaría con creces todas las amonestaciones que recibí de su parte.Los vimos alejarse hasta desaparecer de nuestras vistas las dos cabezas rubias. ―Supongo que esa parte del manual no me la aprendí –. No iba a dejar de preocuparse de todo en ningún momento. Al menos me quedaba mi propia diversión. Me cedió ante el chico con aspecto de motorizado. ―Estoy bien…―me asió un poco más a su cuerpo ―¿Estabas fumando? Hueles un poco a humo– pregunté sin pensar. cuando en realidad estaba metido en su pequeña cabecita maquinando. me la estaba pasando bien después de todo. ¡le estaba huyendo a cualquier prospecto que se atreviera a invitarla a bailar! ―¿Sabes bailar?– le ofrecí mi mano. Resultó que la mano que aún mantenía en el aire. ―¡Es posible!– Contestó con expresión posible que sea mi olor natural! ―¡Gracioso! [Escribir texto] serena ― ¡como también es . ―¡Relájate Leah!– no me gustaba cuando empleaba ese tono conmigo. Sentía por todo el lugar la tensión que emanaba de él. Me daba cuenta repentinamente de momentos en los cuales André fingía prestarle atención a la música. Dijo con una sonrisa burlona. A pesar de que Byron me sostenía con firmeza por la cintura. pero no por la persona esperada. fue tomada. Era la primera vez que experimentaba algo como eso. No quería ni imaginar lo mucho que le había costado acceder a tal cosa. Mantuve mis distancias. Ahora la sostenía Bryce. Cerraba los ojos cuando pasaba cerca de André. recelo y desconfianza ante el acercamiento que Bryce y yo manteníamos.

¡Yo era tan estúpida! ¿Cómo pudo [Escribir texto] . Su tono de voz se había vuelto indiferente. y ciertamente Bryce no mentía―¡sabes que no te haré daño…!― ¿Por qué su voz se me hacía tan familiar? Se trataba de Bryce ¡por supuesto! Su voz me la había grabado desde el primer momento que me habló en aquella biblioteca.. ¡Yo gané! ―¡Eres un mentiroso!– las malditas lagrimas venían en camino. Ya no bailábamos. ―Mi novio parece estar algo intranquilo. Me obligó a mirarlo a la cara― ¿Recuerdas cuando nos conocimos? ―Claro.. Pero piensa en esto Leah… tu llega ste a confiar en mí. ―¡Ya te dije que estoy bien! ―No es lo que tu novio piensa… nos está mirando como si de un momento a otro te secuestraré–...―¿Te incomodo? – preguntó cuándo me retorcí un poco intentando separarme más de su cuerpo. ―¿A qué te refieres? ―Parece que nunca me escuchas. ―Él no es el que me preocupa–. La vocecita de la otra noche venía a mi mente. ¿Porque precisamente en este momento?– te pedí que confiaras en mí y no quisiste darme una oportunidad– las pupilas se me dilataron. En la biblioteca. Con disimulo lo miré. ―Sigo sin comprender Bryce… y el tiempo se nos acaba. Pero…. André y la pelirroja siempre lo supieron. no era de esa manera como la recordab a. ¡No podía ser posible! ¿Por qué él? ¿Por qué Bryce?– tenía que acercarme a ti de manera que no te sintieras amenazada por lo que era. ¿Pero por qué eso viene al caso? ―Porque te equivocas… esa no fu e la primera vez que nos vimos ―. ―¡Suéltame Bryce! ―¡Lo haré!. como te pudiste haber dado cuenta. ―Por eso estoy aquí… precisamente–. ―¡Estás aquí porque tienes que decirme algo! ¿Recuerdas? ―Claro que si… pero no tengo prisa ¿Y tú?– le divertía mi impaciencia.

quede paralizada en medio de la multitud y las cataratas se abrieron.engañarme tan fácilmente? ¿Por qué me empeñaba en creer que era bueno cuando las señales que enviaba eran tan obvias? No las pude contener más… apenas me liberó de sus manos. Solo me desahogué en sus brazos mientras la música seguía sonando como un eco a nuestro alrededor. [Escribir texto] . No lo miré. Byron había desaparecido y André lo había suplantado.

Sí. y esto sea una trampa. Debí escucharlos antes. A la primera que visualizamos fue a Iris. si piensas que lo rastrearan sin la [Escribir texto] . A ndré me arrastraba por la mano en medio de la multitud. Anika tú te quedaras con ella y no la perderás de vista. Detrás de ella venía Anika a toda prisa. ―¿Qué ha pasado?– se adelantó Anika. ―Se ha ido– le respondí. por no tener más cuidado–.Saltó la rubia con mejor actitud. el que me exoneraran de la culpa. después que Leah.Capítulo 9.. Si André pretendía que con eso me consolaba estaba bien lejos de lograrlo…. ―Si lo haremos. ―No es tu culpa Leah. y por su semblante empalidecido supuse que ya lo sabía. ―Pero podremos seguirlo– . esperando que con eso desistieran de cualquier otra idea. solo hacía que me sintiera más culpable. ―Si es posible. ―Espera un momento…― Anika se sacudió con desaprobación― ¿Quieres que las dos nos quedemos?. ¡Tal vez eso es lo que quiere! Que lo sigan. ―No me parece la mejor de las ideas… seguramente no está solo.. ―¿Dónde está?– preguntó Iris con el ceño fruncido. ―¡Nos arriesgaremos!– el cólera me había secado las lágrimas. fue nuestra. ―¡Lo sabía!– exclamó la chica― ¿Tú cómo te encuentras Leah?– al verme cabizbaja se entristeció. ―¡Tenemos que avisarle a Byron! ―¿Y que van hacer… seguirlo?– todavía lloriqueaba. este a salvo en su casa. ―¡Estoy bien! Lo siento. ―Nuestras sospechas sobre el chico Bryce eran ciertas.

si te contábamos algo de este plan te ibas a negar rotundamente. ―¿Qué fue lo que te hizo salir de casa y darte cuenta que algo no estaba bien? – lo pensé unos segundos.ayuda de Leah estás equivocado–. Y si me presencia ayuda de alguna manera yo iré. ¡Debiste haberme advertido al menos! ―Antes de que te molestes Leah. pero cualquiera que fuera el caso era mejor que quedarme en casa sin poder hacer nada. ¡Sabíamos que el sujeto era peligroso! Y es por eso que Anika y tú se van a casa. ¡Y eso es todo! ―¿Hay un plan? ―Todos sospechamos desde un principio de Bryce. La mirada de André hacia la arcadia seguía siendo severa y acusadora. ―No. ―No importa sin nos tardamos toda la noche buscándolo… Leah se quedara en casa contigo. Me miró de soslayo con la indignación en la voz. el otro día. ―¡Anika!– lo ignoré y me apoye en la única persona con la que podía conseguir lo que quería― ¿Por qué es importante que yo participe de la búsqueda? –la arcadia rodaba los ojos entre el rostro indignado de André y el mío. Seguiremos con el plan. ―¿Recuerdas la primera vez que Bryce se apareció en tu casa? ―Sí–.. sobre algo que quería decirte aquí en la feria. ―Todos sabían de este plan… menos yo. se lo comenté en seguida a André ¡Él fue el que planeo todo!– me explicó Anika. así que cuando escuché esa conversación tuya y de él. Me quedé corta. Nos creías paranoicos cuando decíamos algo negativo del chico. Ya lo dije–. Por algún motivo decidió que aliarse conmigo era lo conveniente. ―Salí porque creí que algo se quemaba… [Escribir texto] . piénsalo. ―Mi decisión también cuenta André. No lo harás. No sabía porque para Anika yo era tan indispensable en el plan de rastreo.

El rompecabezas comenzaba a tomar forma – espera… ahora que lo pienso… cuando vi a Bryce en la biblioteca. ―Entonces ya está dicho. ―me respondió Iris– la diosa de las mentes Zoé. y no se hable más del asunto–.―¡Exacto! … la segunda vez que Bryce estuvo en tu casa… ¿N o experimentaste algo similar? ―Umm si… pero creí que eran las velas… ―¿Estaban encendidas? ―No―.. A unas dos cuadras más al norte.. ¡Lo siento André! Pero yo también soy una arcadia.Le saqué una satisfecha sonrisa a Byron. Anika se regocijó en silencio al [Escribir texto] . Luego se fijó en mi curioso. lo encontramos a las afueras de la plaza. ―¿Así que no nos equivocamos?– fue lo primero que dijo. para dirigirse de nuevo a André― ¡creí que nos acataríamos a tu plan!– a diferencia de André. Esta vez ni André ni nadie me iba excluir de la misión. se lo hice saber y el solo bromeó con eso.. era la única que podía percibirlos de esa manera… ella decía que se caracterizaban por desprender ese característico olor a infierno. hace r ato. ese respectivo olor a cenizas me inundó. al arcadio rubio no parecía molestarle mi presencia en el asunto. mientras bailaba con él. Los miré a los tres con la decisión en los ojos. ―¡Eres indispensable para encontrarlo! ―… bien… ¿Pero… eso quiere decir que ustedes no pueden percibirlo? ―Lamentablemente no. ahora tú también puedes porque eres su sucesora. también lo noté. Minutos después de que Anika usara su don para conocer la posición de Byron. ¡por favor Leah piensa con sensatez. Al visualizarnos corrió a nuestro encuentro. pensaba que se trataba de los viejos libros de la estantería. podemos encargarnos de esto!– me miraba con vehemencia. ―Hubo un cambio de planes– . Iré con ustedes…. Y bueno. Yo también quiero luchar–. y de repente el apareció… y bueno…. ―Será más fácil con mi ayuda. ―¡Al cual no estoy de acuerdo! ..

Mi mejor amiga me palmeó la espalda con cariño. – nunca imaginé que pudiera hacer algo como esto. André me esquivó la mirada con preocupación y absoluto desacuerdo. ¿Por qué? ―¡No lo sé! En esta zona viven las personas con más prestigio en toda la Isla… y a decir verdad. Unos cuantos galpones eran los que se encontraban a nuestros lados. Su olor seguía impregnado en mi vestido desde nuestro baile en la feria.escuchar mi respuesta tan imponente al igual que Byron. El lugar en donde nos encontrábamos era uno de las zonas habitadas por las personas más poderosas y adineradas de la Isla. ―¿Cuál fue el camino que tomó?– André los interrumpió de forma teatral. Al final llegamos a una calle ciega. ―¿Puedes sentirlo cerca Leah?– me habló Iris. ―Te dije que tenías un don especial–. ―Estoy completamente seguro que fue por aquí. ―¡Creó tener algo– les avisé. señalándoles la dirección por la cual percibía su esencia. Las enormes casas las habíamos dejado atrás hacia rato. ―En el carrito de los helados… para ser pequeña puede ingerir toneladas de lo que sea. Bryce no parece una de esas. pero débil olor a cenizas mezclado con el aroma amanerado de la fragancia de Bryce. [Escribir texto] . Después de unos exhaustivos minutos me pareció conseguir algo… un perceptible. A los pocos minutos ya estábamos corriendo calle abajo siguiendo el camino por donde transitaron. Byron nos nutrió de información detalle por detalle. Eran solo unas cuadras más abajo de la plaza principal. hasta donde Byron los pudo seguir a pie. Me sentía como un sabueso olisqueando por todas partes. ―¡Oye! Por cierto… ¿Dónde dejaste a la porristas? – Iris le preguntó. ―¿Byron estas seguro que fue por aquí? ―Sí.

El forzudo que se encontraba al otro extremo era moreno. ―¡Por primera vez escucha lo que digo y quédate detrás de mí! ― Ya André se encontraba a mi lado gruñendo entre dientes. ―Y es exacta mente donde nos querían tener…―cuando comenzaba a percibir el olor mucho más fuerte. Al minuto tres sombras más se hicieron presentes. seguía vistiendo el mismo atuendo que tenía en la feria. ¿Me pregunto… por qué solo tú puedes percibir nuestro olor? ―¿Qué es lo que quieres? – Byron no parecía tener ganas de jugar al escondite. entendí las palabras de Byron. Bryce fue el primero en dejarse ver. El cabello negro azabache que brillaba por el puro resplandor de la luna. de haberla escondido no nos hubieran podido encontrar. sus ojos no los detalle desde esa distancia… aunque podía jurar que la había visto en alguna parte. ―Seremos específicos. Por último estaba el más intimidante. cabeza rapada de la misma manera que Bryce. Iris. Anika y Byron se plantaron en frente de los dos como fieles guardianes. vestía solo unos viejos Jeans y una franela sin mangas que mostraba una notoria cicatriz en el hombro [Escribir texto] . ¡Como si se trataba de otro Bryce! Uno completamente diferente.―¿Su olor llega hasta aquí? Es una calle sin salida– dijo Anika demostrando lo inquieta que estaba. ―¡Tienes buen olfato Leah!– esa voz era inconfundible―¡bravo! Son inteligentes…. Un sujeto rubio con cabello largo hasta los hombros. Conforme se iban acercando se podía diferenciar cada quien. ―¡Es una trampa! –musité. traía puesta botas de cuero rojo alto y unos shorts rotos y desteñidos. las otras dos se colocaron hacia los lados. ―No está solo André… son varios. pero de alguna manera ahora se veía amenazante ante mis ojos. Los susurros que habíamos estados escuchando en la neblina se convirtieron en sombras frente a nosotros. En el grupo se encontraba una chica paliducha de aspecto llamativo. Una tomó posición al lado de Bryce. pos sus bíceps bien ejercitados deduje que no era el pacificador de la manada.

debatiéndose entre la furia y la estabilidad… estaba a punto de saltarles encima. me estuvo diciendo que te has portado como un idiota con él… y resulta que con los míos nadie se mete–. ―Dejemos la diversión bien atrás… no nos hagan perder el tiempo. Al igual que yo. Había agravado un poco su tono de voz…. ―Ustedes tampoco se han portado muy bien con nosotros que digamos– mi portavoz respondió a la defensiva. Pero por su actitud sobrada sabía que me equivocaba.izquierdo a la cual no se le veía fin. Sus músculos temblaban. actuando como pacificador intermediario. André contraía los músculos. pero solo un poco. ―¿Y tú eres…?– le dedicó una mirada miope. André no se vio afectado por sus ofensivas palabras― ¿Sabes? Mi amigo aquí presente. Por su apariencia diría que era un chiquillo de suburbios. imaginaba que la pobre estaba empleando su mayor esfuerzo por mantenerse en esa posición. Planteó André. ―No tenemos que llegar a eso… somos lo suficientemente maduros como para llegar a ciertos términos–. en lo que se debía a Anika. ―¡André! –le respondió tajante. ―Tienes toda la razón… y mi compañero se disculpa por eso–. ―¡Y bien…! Heme aquí–. ―¡Entonces vamos a la parte interesante de una buena vez Evans!– el grandullón estaba ansioso. Para ser diminuto poseía una voz grave― ¿Los hicimos esperar bastante no es así? ―¡Al grano!– ya Byron se desesperaba. no podía demostrarle a André que él tenía razón y había sido un error haberme llevado con ellos. ―¡Oh claro! –él sujeto era tan impertinente– he oído hablar mucho de ti… eres el perro faldero–. Le dio unas palmaditas juguetonas en la espalda al inexorable Bryce. Las arcadias se mantenían en una aparente calma. ¡Por alguna razón sus incoherencias me ponían de los nervios! pero tenía que controlarme. ―Tranquilo Gavin… somos mayoría– apenas eran cuatro y nosotros cinco. era a la que más le costaba controlar [Escribir texto] . ―¡Relájate fortachón! Solo nos estamos divirtiendo.

por supuesto que la protegemos. Mi chica la conoció hace unos meses. Su mirada se clavó severa en Byron– no me hagan perder la paciencia. Solo ustedes cuatro emigraron de Arcadia. Ella siempre sopesaba algo que no terminaba de concluir ―¿Por qué no establecemos un acuerdo? ninguno de nosotros se meterá en sus asuntos si ustedes no se meten en los nuestros –. El saber que solo eran rebeldes curiosos y ansiosos por una buena historia les permitía tantear mejor el terreno. Anika los observaba a todos de manera enigmática.. ¿Creyeron que dejaríamos pasar su visita desapercibida? Somos algo territoriales. ―Como aplaudo tu facilidad para mentir. ¿No lo sabían? Se valieron de sospechas y suposiciones. ―¿Qué los llevó a Leah? ―Claro. Ya que llegamos a ese punto. ―Muy tentadora. Porque sabemos que no lo es. cuando presenció en primera fila el espectáculo de tu arcadia. pero me temo que es demasiado tarde para eso… sé que tienen a la chica del millón de dólares y la queremos– ya había dejado la máscara de comediante y puesto la de Jack el destripador. que es como cualquier otra. Es de los nuestros. Bueno… digamos que la hermosa freak es amante de los espectáculos.. El chico Evans fingía meditar en la propuesta. ¿No es cierto Beth?– la chica me miró con un brillo divertido en los ojos –. la chica no traía boleto en ese viaje. ¿Contaba eso como una ventaja para nosotros? ―Esto es ridículo. y no dejaremos que se contamine con rebeldes de la tierra como ustedes. pero realmente no sabían nada. ¡Ésta si me daba miedo! ―¿Cuál es el empeño en tener a Leah en su banda? ―Porque no somos idiotas… no pretendan que no nos damos cu enta de cómo protegen a la arcadia… no nos quieran hacer creer ahora. desmembrando a un indefenso animal con solo abrir la boca– desmembrar era una definición bastante fuerte de lo que había [Escribir texto] . No llegas ni a un mes de estadía aquí en la tierra y mira todo lo que has progresado–.sus emociones. si uno de los de arriba invade nuestro territorio le montamos casería– por la postura más natural de Byron. la noticia de Evans le había dado tranquilidad.

Las fosas nasales del oscuro se dilataron encolerizadas. pero luego de enfocar bien la mirada. André había acertado con sus suposiciones. ―¡Son ilusionistas! – escuché a Byron balbucir muy bajito. Ambos Evans con expresión morbosa y los dos Bryce inquebrantables. ―¡Leah solo es una arcadia con un don poco común!– Byron intentaba minimizar las cosas. Al menos ya sabía de donde conocía a la chica– mi querida Beth se dispuso a seguirla y apenas descubrió donde vivía no los hizo saber… estuvimos a punto de desistir y dejar de seguirte hasta que tus queridos amigos aparecieron. El rubio transpiraba. Podía manipular a la madre naturaleza. Bryce intervino está vez. Nos pertenece. ―Ustedes eligieron–. El musculoso de nombre Gavin acechaba con solo una mirada. Beth elevó las manos hacía el cielo. ―¡André! –exclamó Byron. Las palabras salieron de su boca cómo un gruñido. ―Sobre mi cadáver –. ¡Gracias a ellos te volviste más interesante!– chasqueó los dedos impacientándose –. En todo caso nosotros la vimos primero.sucedido realmente en esa cancha. ―Con un don muy interesante del cual no me molestaría beneficiarme. ―Ya fraternizamos con ustedes de la manera más amistosa que tenemos… es mejor que nos las entreguen antes de que nos veamos obligados a usar otros medios. ―Pues ya está con nosotros…― André protesto. Había un tono enfermizo y morboso en sus palabras. Las arcadias ya no disimulaban serenidad. [Escribir texto] . Detrás de su espalda sacó una enorme daga que brillaba en la oscuridad. se habían puesto alrededor de André y de mí de manera defensora. que ya no eran suposiciones. Por un instante creí estar viendo doble por el miedo que me controlaba. Referentes a los otros dos que ahora eran cuatro. provocando de esa manera que unas enormes nubes negras se adueñaran del infinito cielo. todos nos dimos cuenta de algo: habían dos Evans y dos Bryce frente a nosotros. Esta mujer era la causante de los drásticos cambios climáticos. pero se acercaba a los hechos.

[Escribir texto] . Algo me decía que este enfrentamiento no terminaría favoreciéndonos a nosotros sino a los rebeldes. Resultó que ahora no había uno ni dos Evans… sino tres. El arcadio se incorporó y mostrando una irónica sonrisa. y aunque no traía ninguna arma física consigo. ―¡Vas a perdonarme por lo que voy hacer… pero los chicos necesitan mi ayuda! ―¡No lo hagas Leah! Por lo que más quieras mantente al margen… deja que ellos se encarguen de todo. Si era posible. Ambos eran ilusionistas. Iris sostenía espinas de rosas en las manos. ―Para la próxima apuntaré al objetivo. ―¡Tranquilízate! Él estará bien– mi novio me apretaba con fuerza a su espalda. Escuchar su protectora voz. Byron portaba una reluciente espada que. La cara fruncida de Evans. más que nunca. Estando con André absolutamente nada me podía pasar. André aún se mantenía a mi lado. ―Tu quédate quieta amor… nadie te va a tocar–.parecía ser poseedores del mismo don. ahora parecían brillar más que antes. sorprendiéndole con el puño en la boca. En menos de un minuto los cuatro habían efectuado sus gloriosas transformaciones. me provocó escalofríos. Me llenaba de valor y confianza. Anika creó un enorme arco y su respectiva flecha con la poderosa luz que provenía de sus manos. el poderoso campo de energía que había creado alrededor de los dos era impenetrable. El otro saltó encima de Byron. ¡Si había un modo de impedirlo! Entonces yo lo encontraría. El doble de Evans se desvaneció en el aire. Uno de los dobles de Evans se abalanzó sobre Anika. Ver sangrar a Byron me sacó un grito ahogado. Este hizo un sonido semejante al choque de las olas en el malecón. sabe Dios de donde la había sacado. pero la audaz pelirroja lo derribó con la flecha segundos antes de que llegara a tocarla. Los puños de ambos destilaban una especie de neblina oscura. Mis guardianes tampoco iban a quedarse con las manos cruzadas. lanzó al aire la espada que sostenía en la mano desapareciendo de la vista de todos para luego aparecer clavada en la espalda del doble de Bryce.

Permanece dentro del campo de energía. Nos llevarán ventaja de todas maneras. André esta vez no intentó detenerme. Tanto los arcadios oscuros como supremos se encandilaron con la radiante luz que provenía de mí. En un pestañar el sanador había hecho visible su transformación. ―Pero al menos estaré tranquila al no quedarme de brazos cruzados viendo como lastiman a mis amigos. Ni siquiera Byron. Esto iba a ser más difícil de lo que pensaba. Lo primero que recorrió mi cuerpo fue el calor… siempre advertía cuando el cambio se generaba. Como esperaba. sabía que encontraría las expresiones de mis guardianes visiblemente consternadas. La mano de André se aferraba a la mía con fuerza. ―Bryce tiene razón… no soy una arcadia ordinaria–. ―¡Lo sabía! Sabía que no eras una arcadia ordinaria. Nadie lo intentó. Bryce fue el primero en darse cuenta de lo obvio. ― Y serán los mismo contra cuatro. ―¡Mierda!– fue la expresión de Evans. ―Precisamente por eso tengo que salir… por ti y por todos. Si miraba hacia atrás. Su semblante destrozado me desgarraba el corazón. El sanador. la lucha se detuvo.. [Escribir texto] . La energía que sentía fluir por todas mis venas era lo siguiente. El campo de energía se había desvanecido. pero como su diosa mi deber era luchar junto a ellos. se apartó. dándoles la cara a nuestros adversarios.―Mira a tu alrededor André… Byron está sangrando ¿Te parece que es una pelea justa? Ellos son quién sabe cuántos contras tres. Finalizaba el cambio cuando la apariencia humana quedaba bajo aquella luz arcadia. ―¿Leah? Cerrar los ojos era lo más conveniente si quería seguir con esto y no ceder ante mi sanador. Toda la belleza era majestuosa. adoptando una posición guerrera. Los otros dos todavía no cerraban la boca. cuando me plante frente a él. ―¡Hazlo por mí!– me habló suplicante―.

[Escribir texto] . mientras de ese lado mis arcadios permanecían mirándome llenos de incertidumbre. Algo estaba por acontecer detrás de mí. en efecto había bajado la guardia. quería que supieran que sabía lo que estaba haciendo. La mejor respuesta no estaba en las palabras. Les di la espalda a los oscuros. Los rostros supremos se tensaron. Les sonreí. sino en las pruebas.―¿Quién eres tú? –el destripador.

Dos Bryce se plantaron frente a mi… uno me observaba con curiosidad y el otro sonreía irónico. Bryce no se inmutó. Evans y Gavin no mostraron renuencia ante las palabras de Byron y la chica tampoco. no tenían la menor idea de lo que estos arcadios se referían. aunque la expresión de André era devastadora. André tomó de nuevo su posición protectora a mi lado. ―Supongo que… esto explica muchas cosas…―habló el curioso– eres la diosa de las mentes. no podía dejarme llevar por las emociones. La porrista apenas nos interceptó salió corriendo a nuestro encuentro. Dijo el otro con media sonrisa. Iris y Anika caminaban detrás. la pobre seguramente está preocupada sin saber dónde estaba. Byron regresó a su forma mortal. S [Escribir texto] . y Byron nos escoltaba unos pasos más adelante. Escuché a Evans reírse en voz baja de la escena. Al parecer hay muchas cosas las cuales ignoramos–. Lo que nos dejaba en medio a los dos. La plaza estaba quedando vacía. ―Y tú eras su preceptor…―Anika estaba más cerca que antes. Ya eran pasadas las once. Los demás al igual que yo. ―Será mejor que nos pongamos al día. no podía perder las fuerzas y desfallecer en ese momento. Algo me decía que debía confiar en mis instintos. ―¡Lo soy!– me tembló la voz.Capítulo 10 entía las manos paralizadas. esta vez Bryce tomaba el timón del barco. ―Lo era–. el auto de mamá no se encontraba por los alrededores….

Le escribí un mensaje. “Mamá no te preocupes estoy bien. Instintivamente André aceleraba el motor del deportivo. ―¿A dónde vamos – le pregunté a André. Por el retrovisor me fije en Anika. No era el momento perfecto para lidiar con Stephanie. Iba a descubrirlo. ―Ya no habrá fiesta –. quisieran ellos o no. pero a esas alturas cualquier anormalidad me resultaba normal proviniendo de ellos. ―Al menos quisiera avisarle que estoy bien –Anika me facilitó un teléfono celular. Le dije tajante.―¿Dónde estaban metidos? Tengo horas esperándolos… se suponía que me habían invitado a una pequeña fiesta en la casa de… ella– me miró con desdén. ―¿Y por qué no? ―Se canceló–. Conocía esa actitud. No les prestó demasiado interés a los nuevos integrantes. no me atrevía a llamarla y escuchar sus sollozos preguntándome donde estaba o que me había sucedido. ―Mi madre debe estar muy preocupad a…―estaba consciente de que mis quejas les resultarían innecesarias en una situación cómo la actual. era la que usaban para intentar no decirme muchas cosas. Las ganas de llorar me quemaban en la garganta. Los rebeldes nos seguían en sus respectivas monstruosas motos. nadie me miraba a la cara. Conducía con la mirada fija en el frente. Después lidiaríamos con eso. No me importó. Me dedicó una mirada envenenada. ―Tendremos tiempo para encargarnos de eso― aun sostenía los ojos clavado en la vía. Nadie se molestó en mirar hacia atrás cuando la dejamos parada en medio del lugar con los ojos hirviendo en cólera. imaginaba que mi madre pensaría lo peor. llegaré a casa en cuanto pueda” “Te quiero.” [Escribir texto] . Esperaba que con ese mensaje al menos se tranquilizara un poco. dado todos los infortunios que me habían pasado los últimos días. No tenía idea de que cualquiera de ellos supiera manipular uno. Leah. ―A la vieja cabaña. Le respondió su querido tormento.

y la otra… ¿Cuántas eran las de perder? Esa pregunta la pospuse muchas veces… y la seguiría posponiendo. Evans y Bryce compartían la misma moto. Las cosas dentro estaban tan cual las recordaba. Evans paso por alto el tono de Byron– en lo que los oscuros de Arcadia se den cuenta… van a iniciar una guerra. lo mismo Beth y el grandote Gavin. ―¡Por todos los dioses! –exclamó entre risas nerviosas ― ¿Cómo diablos es que siguen con vida? ―No nos importa el motivo por el cual no han intervenido… pero sabemos que cuando eso suceda no nos quedaremos de brazos cruzados. El tono que Byron había empleado era amenazante pero disfrazado con capas de sensatez. Byron con su habitual desconfianza se nos adelantó. Evans abrió la boca dramáticamente. Evans se regodeaba en sus irónicas palabras. la manzana del pecado. Mofó la motorista. Aguardó Iris. ―Las cosas en Arcadia no parecen ir muy bien… para muestra un botón–. ―Tienen a una bomba de tiempo en sus manos ―. El resto seguimos al rubio imponente. Los motorizados ya se encontraban frente a la cabaña. ―Ellos ya lo saben–. ―Lo sabemos… y por eso la protegeremos–. Por todo el trayecto me hice infinidades de preguntas… entre las cuales incluía las de nuestras posibilidades de ganar en caso de que se reiniciara la batalla….Byron nos señaló la caliente cabaña. Me señaló– les hace falta la harina del costal. Se bajaron al vernos.No. ―¡Esto es gracioso!– Evans jugaba con unos azulejos de madera que servían como decoración en la media pared de la cocina – ustedes realmente no saben lo que tienen. Ni de cerca mamá se quedaría tranquila con ese mísero mensaje. el ángel en el cielo… [Escribir texto] . ―Me quedare afuera–. ―Me parece un lugar conocido–. ―Yo también–. ―Hablemos adentro– .

―¿Por qué? –André bufó. André convulsionó el rostro en desaprobación –te guste o no arcadio pecaminoso. ―No puedo creer que las cosas se puedan volver más divertidas que antes… resulta que uno de los rebeldes de la tierra es uno de los fieles guardianes de la diosa de las mentes… ¿Cuándo pensabas soltarlo y convertirte en el más valioso del grupo? [Escribir texto] . En mi opinión. El grandullón murmuraba algo ofensivo por lo bajo. Evans se retorcía en una sarcástica carcajada. es lo mejor. Ese día murió a traición… Después de su muerte decidí unirme a los oscuros. El rey Darién había encomendado a mi mentor para una pequeña prueba a los novatos más destacados…. Anika y yo nos encontrábamos entre el grupo. y creo que es la mejor opción que cualquiera pueda tomar… debemos de unir fuerzas… por ahora–. Todos la mirábamos a ella esperando respuestas. ―Así es… a Bryce lo entrenaban los ilusionistas para ser el prece ptor de la sucesora de la diosa Zoé cuando llegara el momento indicado.―Ya lo entendieron Evans– se incorporó Bryce del sofá en el cual se encontraba inexpresivo–. pero ahora recuerdo de dónde. ―Trabajaríamos un día entero al cuidado de la mismísima diosa Zoé. Anika sobresaltó la mirada. ―¡Eso no puede ser posible! –Bryce se regocijaba en la evidente amargura de André. ―…Lo que Bryce dice… me parece lo mejor. ―Pero lo es André. ―¿De qué iba la prueba?– le preguntó Gavin. ―Bryce era uno de los guardianes… ―¿Qué? –Byron lo miró de arriba abajo con detención. ―La pelirroja y yo nos conocimos en el palacio. Si no me crees pregúntaselo a la arcadia de cabeza roja. En cuanto lo vi sabía que lo había visto en algún lugar. ya nada tenía sentido…mi nacimiento consistía en proteger a la diosa… estuvo bajo mi cuidado… y fallé– estaba segura de que nadie se esperaba escuchar algo como eso de los labios de Bryce.

―¡André…!– lo tomé con fuerzas por la mano– estoy de acuerdo con ellos. ―Ya no importa. No me convencía su teoría. no sabía si era por la ganas de destrozar al inconsciente de Evans o por la enorme tristeza con la que Bryce había soltado cada palabra ―Deja de cobrar importancia cuando ya no perteneces a ese mundo –.Anika apretaba los puños. De esa manera nos deshacemos de ellos y su radar y ustedes recuperan a su querida arcadia– respondió el sardónico. ―Entonces tienes tanto derecho de la chica como ellos…―Evans tentaba a mi sanador con cada palabra. pero no tenía muchas opciones. La expresión de Byron se suavizó pero la de André seguía severa y sin el menor indicio de querer ceder. ―¿Y que ganan ellos con ayudarnos? ―Estamos bajo el radar de esos osc uros… los rebeldes somos esos… ¡rebeldes! No necesitamos que nos den órdenes. saber que Bryce resultaba ser uno de mis guardianes. [Escribir texto] . ―¡Oh! Ya se explica por qué te encontré solo en la playa… ―¿Cómo hiciste para salir sin ser descubierto?– esta vez Gavin parecía más curioso. la diosa es tu responsabilidad tanto como la de ellos. Las confesiones no me dejaban estabilizar. ¿En qué momento todo se había convertido en un lío? ―No. Claro que importa querido amigo…―gritaba eufórico el sarcástico rebelde―. Lo mejor ahora es que nos unamos a ellos para esta misión… queremos entrar a Arcadia… y Bryce sabe cómo hacerlo. Este se parecía más a Bryce que había conocido en la biblioteca. Su mundo ya no es mi mundo. ―Eso sí que no. Sus ojos se posaron en los míos duros pero escondiendo la melancolía. ―En todos los mund os hay maneras de persuadir… y Arcadia no es la excepción. me uno a tu causa. me sacaba del foco. En ese caso.

―¿Cómo me haces eso Leah? No tienes idea de la noche que me acabas de hacer pasar… ¡Oh por Dios santo! ―Lo siento… yo te avisé… ―¡Oh sí! ¿Te refieres al mensaje que mandaste? Por supuesto que eso me tranquilizó… eres una inconsciente niña… ―Señora Cooper. No digas nada Anika.―Tu eres la diosa aquí querida…―mascullaba– es tu decisión. no la de tus sirvientes. eran las seis y media de la mañana y todas las luces de la casa estaban encendidas. No terminaba de entrar cuando sentí sus brazos alrededor de los míos. ―¡Por Dios vamos ya! Durante el viaje nadie habló al respecto. los demás simulaban muy bien tranquilidad. ―Ya es hora de ir a casa Leah. Merecía la pena de muerte por haberla hecho pasar por eso. ―Pero… ¡mamá! [Escribir texto] . Nada de lo que me puedan decir ustedes jovencitos podrá evitar el castigo de esta niña…―resignada miré a mis amigos y me dispuse a caminar hacia mi habitación junto con Anika ―¡lo siento mucho Anika! pero el castigo incluye no tener visitas… será mejor que vuelvas a tu casa con André. Mi madre no había pegado un ojo en toda la noche. La luz de alba entraba por la pequeña cabañ a… después de que los rebeldes se marcharan me negué a dormir… André no aprobaba mi decisión. André era el único mal encarado. tu madre se está preocupando demasiado y en unos minutos piensa llamar a la policía. La decisión ya estaba tomada. pero ninguno de ellos tenía la autoridad para rehusar de mi decisión a esas alturas. todos lo sentimos… ―No. Sus lágrimas empapaban mi vestido. Byron nos dejó a los tres frente a mi casa. Esperaba no estar equivocándome.

Para cuando desperté ya eran las dos de la tarde. Quería salir corriendo escaleras abajo y obligarlo a subir. De pie en mi patio trasero con la mirada ausente hacia mi ventana. No fue así. ¿Dónde estaba André? Me asomé con rapidez por la ventana. Ahí estaba. Me relajé y sonreí al abrir la puerta de mi habitación esperando ver a André plantado en mi cama. eso era reconfortante… pero ahora haces esto y… ―Sé que estuvo mal. Lo fulminé con la mirada y me tiré en la cama. Al menos me consolaba saber que André en un santiamén estaría en mi habitación. pero… se salió de mis manos… y… ¿M amá?– la pregunta empujaba desde mi interior― ¿Qué sabes de los arcadios? A juzgar por su repentina palidez y labios temblorosos. ¡Arcadio rencoroso! Luego se las vería conmigo. Cuando me vio se consternó. No iba a pasar por alto su actitud tan infantil para conmigo. Estaba consciente de lo molesto que André se encontraba. No me miró cuando baje las escaleras y me senté a su lado. pero el saber que Anika ya no estaría conmigo me enfurecía. [Escribir texto] . pero no era para tanto.―Ya lo dije Leah… tu y yo tenemos una conversación pendiente… ve a dormir ahora mismo– subí las escaleras refunfuñando. pero eso solo serviría para molestar a mi madre y conseguir otro castigo. ―¿Estás bien? ¿Descansaste?– asentí― ¿ahora me dirás que fue lo que paso? Nunca haces cosas como esas… ―Lo sé. No podía culpar a mi madre por haber adoptado esa actitud. ella sabía más de lo que yo podía a llegar a imaginar. Mamá estaba sentada en la barra de la cocina. El miedo punzaba en mi estómago. sentí un alivio enorme… confiabas en algui en. ―Cuando supe que esos chicos eran tus amigos y que se preocupaban tanto por ti. No era mi intención preocuparte.

Dije sonriente. pero con la tristeza desbordada. Solía decirme que cuando llegara el momento lo entendería… y ahora creo que este es el momento. No tengo idea de a qué se refería tu padre con eso. Y yo soy una de ellos.―¡Por Dios! tú lo sabias…― me incorporé de un salto– ¿Desde cuándo? ―Esas palabras solo las he escuchado un par de veces… por tu padre–. Ahora se encontraba frente a mí– el día que naciste. ―Papá era muy sabio–. ―Sí. Cuando naciste una enorme luz se apoderó de la habitación…después de eso ningún doctor ni enfermera te recordaba… no sabían de qué manera viniste al mundo ni cuándo. algo raro paso… ―¿Raro como que…?– estaba molesta. pero las ganas de saber sobre mis orígenes eran más importantes. ―¿Existen cierto? – me miró comprensiva. ―Bueno… eso si es bastante raro– se me dilataron las pupilas ― ¿Dices que mi padre mencionó a los arcadios un par de veces? ―Dijo que gracias a ellos te teníamos a ti…. [Escribir texto] .

Me animé apenas verla– Anika me dijo que estabas muy triste… y también mando disculpas por mirar demasiado a través de ti. E [Escribir texto] . ¡Como extrañaba a la atolondrada Anika y a mi querido sanador! Su figura en la puerta me tomó desprevenida. pero me gustó ver el sol! Me gustó decirle toda la verdad a mi madre. ―No importa. Al notar mi sobresalto aminoró su paso. ¡No sé si era magia o era Beth. Dile que la extraño. Se sentó a mi lado en la irregular banqueta de cocina ―¿Cómo lo tomó tu madre? – de ante mano sabía que Anika les había comentado todo con lujos y detalles. ―Relativamente bien… ella no me preocupa ahora. luego de mi confesión. Como consorte Iris procuraba hacer lo mejor para mí. ―¿Algo más? ―Si… ―respiré hondo. seguramente le sonaría como una senda locura― ¡necesito hablar con él! ―Él… ―farfulló– esta indispuesto. Su jaqueca dio paso en cuestiones de segundo. pero un buen consejo para mi nueva vida no hubiera estado mal. ―Se lo diré–. ―No quise asustarte– Iris resplandecía en ese hermoso vestido color cielo de tirantes cruzados. ¡No me gustó sentirme lejos de André y haber sido traicionada por Bryce! No era que esperaba que mi madre se deleitara en comprensión. y me gustó quitarme un peso de encima. Lo que estaba a punto de decirle.Capítulo 11 l sol se había puesto en lo más alto…. las vecinas tormentas se alejaron como por arte de magia. pero Iris era demasiado decente como para insinuar algo sin que antes se lo hubiera dicho yo.

A mi madre fue a la primera que visualicé preparando té o café en la pequeña y claustrofóbica cocina. No era a mi sanador a quien me refería– pero. Por André y Byron no te preocupes…. Tomó una gran bocanada de aire y me miró. Él estaba mirando la TV. Era extraño. ¿Cuántas horas había dormido? Cerré la ventana apenas me pude poner en pie. Eres mi consorte. no tenía caso engañarme y decidí pasar a historia. yo hablaré con ellos. El sonido del viento colarse por la ventana con un lejano eco proveniente del televisor. ―¡Gracias Iris! ¡Una consorte simplemente adorable! Puesto que era sábado y tenía bastante tarea pendiente. Era lealtad a su diosa o traicionar a sus compañeros. mi clase del lunes tenía que ver con algo de la mitología griega. me trajeron al mundo real. Y lamento mucho todos los percances que se les han presentado por mi culpa. ―¡Pero…!– me miró con sus ojos comprensivos. ―¡Diosa!– exclamó―André y Byron se volverán locos con eso… ellos no confían en los rebeldes de la misma manera que lo haces tú– prefirió no mencionarse entre el grupo opositor por respeto a mí. ¡André! Seguramente había sido él. ―Espero que hayas tomado la decisión correcta. Y por esa misma razón me dolería soltar las próximas palabras: ―Iris… lo entiendo. La pobre estaba entre la espada y la pared. La noche estaba fría. Quiero hablar con Bryce.―¡Lo sé!– Iris me había mal interpretado. me puse al día. Baje a toda prisa medio adormilada. Un hermoso ángel sentado en mi sofá. Recordaba estar sentada en la barra de la cocina con un centenar de libros y desperté en mi habitación. [Escribir texto] . no es a él a quien quiero ver aho ra… ―la hermosa rubia arrugo el entrecejo―. ―Necesito que me ayudes… tú puedes avocar por mí. diles que necesito ver a Bryce solo un momento – desvió la mirada. esperando paciente por mí. La matemática me consumió mayor parte del tiempo.

“cállate maldita vocecita” ―¡Por mí no hay problema!– me miró a mi buscando aprobación. ―¿Podríamos salir un momento al patio señora Cooper? – no era un buen presagio. ―¿En qué pensabas cuando le pediste a Iris que hiciera eso? ―Pensaba en todos. Asentí levemente. ―No. ―¡Estoy bien!– había dicho tantas veces esa mentira que ya hasta me la creía. entonces…. ―¡Hola!– forcé una media sonrisa. Su irritante tono me enfadaba. La llaga me estaba sangrando. ―¡Claro! – efectuó un tono irónico lleno de rabia – si te pregunto… ¿Cómo puedes estar tan segura de eso? Me dirás que simplemente lo sabes… ―No necesito tu aprobación–. ―¿Ahora si es mi culpa?– malditas lágrimas. ―Si te dieras cuenta de lo humano que te escuchas. ―Lástima diosa… pero es exactamente en esto en lo que tú me convertiste. Nada convincente.―¿Descansaste?– mi madre me alcanzó con un tazón de té de manzanilla. Si había querido matarme para luego revivirme en ese estado de desdicha. Fueron las palabras perfectas para desmoronarme. ―Por lo visto así fue… menos en ti. ―No me hará daño. [Escribir texto] . Me había ignorado a mí por completo. Y yo era la causante. Por supuesto que no la necesitas… resulta que ya nunca me necesitas. ya lo había logrado. Mi adorable tormento se removió incomodo al sentirme a su lado. por mi propia culpa. Su semblante perfecto se veía descompuesto. De todas maneras nada podía ser peor que la frialdad con la que me enfrentaría ahora. ya empezaban a estropear mi ira.

solo actúo como una madre y me consoló hasta que volví a caer en un sueño intranquilo. Nunca más se repetirá. ni mi consorte ni mi amiga Anika. ni me obligó a dejar de sentirme mal…. Esa noche dormí con mamá. me había equivocado. quería llorar y maldecir al mismo tiempo. ―André… ¡vuelve! ¡Te necesito!– me envolví en mis propios brazos susurrándole palabras al viento. volteó la cara como si acabara de enunciar un mal chiste – puedes estar tranquila Leah… tal cosa. André ya no estaba. la llaga en mi pecho se profundizaba conforme sus lágrimas se derramaban por su cara sin reparos. Quería gritar. A mi André–. sobre todo en lo que esto te afectaría a ti–. mencionaron algo al respecto. ―No era esto lo que quería para ti ni para mi… y no es esto lo que quiero ahora. No me preguntó lo sucedido. por sus insomnitos caras. No me hubiera imaginado en una vida entera ver a un arcadio llorar. no volverá a pasar. Nunca debí haber actuado como lo hice… creerme lo suficiente como para atreverme a enamorarme de mi diosa ―. Desperté a media noche a causa de la oleada de frío que me embargó. Sus ojos enrojecidos se volvieron tiernos y a la vez melancólicos. Eso era peor que cualquier otra cosa. ―¿Qué haces allí parada? ―Nada. Ya no importaba. Me incorporé antes de que diera un paso más hacia mí.―… no… no lo es…―mi desplomo resultó ser también su caída. La mañana siguiente. Si antes había pensado que nada podría ser peor…. Indudablemente estaba perdiendo a mi sanador. Mamá estaba parada frente a la ventana. me acurruqué a su lado como una pequeñita que le teme a la oscuridad. Vuelve a dormir. pero André ya no estaba. ―No es tu culpa Leah… simplemente soy débil– hipaba– no pensé en todos los problemas que esto nos traería. ya no era mío… su amor no me pertenecía más. esa noche lo estaba presenciando. podía deducir que estaban al [Escribir texto] .

Por el olor a quemado mezclado con una fragancia amaderada supe de quien se trataba. Iris era armoniosa. a su alrededor. ―Por supuesto que no…―le propinó una sonrisa. Después de todo Iris lo había conseguido… eso era lo que yo quería ¿Pero por qué tenía tanto miedo? Bryce estaba del otro lado de la puerta y las manos me temblaban para pasar la manilla. ¿Cómo podía hacer eso? Yo ni siquiera me atrevía a mirarlo a la cara. ―¿Todos se quedaran a cenar? La forma en la que mi madre había tomado las cosas resultaba admirable. Me mantuve enfocada en el propósito. luego me miró con su media sonrisa endiablada. estar triste era casi imposible. Las dos arcadias se apresuraron a fregar los trastos…. Byron y André cruzaron la puerta sin pronunciar palabras. Llevaba las cosas mucho mejor que yo… y acostumbrarse a las rarezas no le era molestia. ―¡Valla! Todos los Ángeles reunidos… ―ninguno de ellos quisieron demostrar demasiada importancia. ―Si no es problema– le respondió André. aunque le estuvieran midiendo cada uno de sus pasos. Les agradecí el gesto. ―… pasa… [Escribir texto] . Mi madre se encontraba preparando la cena. Me estaban considerando… hablar de lo sucedido en ese momento solo renovaría el duro recuerdo y daría paso a los sollozos. Ninguno se movió cuando el timbre de la puerta sonó un par de veces. Tuve que recordarme que este era un Bryce diferente al que creí haber conocido.tanto de lo ocurrido. La primera mirada se la dedicó de manera desafiante al sanador. La tensión se esfumó. Byron y André se sentaron alrededor del televisor. cuando el resto de los arcadios apareció. apenas abrí la puerta. solo un cortó y rápido saludo hacia mi madre. En medio de la cena.

―¡Vamos afuera!– me adelanté unos pasos guiándolo por el camino al patio. Me sentí claustrofóbica. ―¿Y bien… para que soy bueno?– preguntó. ―Pero antes de que quieran pasárselas de vivo. Bryce le dedicó su encantadora sonrisa. ―Quédense donde se les pueda ver–. ¡Qué perverso! ―Los dejaré para que charlen un rato. Tarde me di cuenta. estaré en mi habitación en caso de que necesiten algo. Avisó Byron en seguida. como si antes no se hubiera comportado como un completo imbécil. ―Si mamá… él también es uno de nosotros– me percaté que todos me estaban mirando recelosos. ―¡Bien… es muy importante que la familia te apoye! Para mi madre esas solo eran palabras lindas de una persona hermosa. ―¡Gracias mamá! Apenas la señora Cooper desapareció del radar. ―Ellos te llamaron por mí– André evitó mi mirada. Importándole poco que estuviera rodeado por todos los ángulos. ―¡Me llamo Bryce! Soy amigo de Leah– mi madre me miró con interrogantes. ―Pues… todos los amigos de mi hija son bienvenidos a casa. te advierto que estaremos escuchando – le dijo Anika. ―¡Perfecto! Así será más interesante. [Escribir texto] . Bryce se sorprendió. Haber usado la palabra “uno de nosotros” en ese momento estaba completamente fuera de lugar. pero en seguida ocultó la expresión. Su tono amenazante era nuevo para mí. pero para el resto eran palabras irónicas que escondían amenazas reales. Sabía a qué se refería con esa mirada. ―¡Gracias – le guiñó el ojo logrando sonrojarla.―¿No sabía que tendríamos un invitado? – mamá apareció detrás de mí. los arcadios rodearon al rebelde en medio de la pequeña sala.

Puesto que los ventanales eran de vidrio se podría ver todo perfectamente bien desde adentro. Era yo [Escribir texto] . y Bryce se quedó de pie frente a mí. La sonrisa se esparció sin mi consentimiento… él también sonreía. No era imperturbable como siempre nos quería hacer creer. Su postura era relajada. las cosas parecían seguir marchando igual… nada se alteraba. apenas dieron a Bryce por desaparecido. Debo admitir que no estoy segura de las decisiones que he tomado como diosa… pero ya las cartas están sobre la mesa… ―dejo de un lado la máscara de ignorancia y se sentó frente a mí. Los cuatro arcadios de vez en cuando nos miraban sin disimulo–. ―¿Qué…? ¿Ya te hacía falta? – fanfarroneaba. ―Te costara mucho… sabes que no soy nada serio. ―¿Por qué yo confiaría en ti?– me examinó desafiante. ―¡No estoy para bromas Bryce! Te llame por algo serio. yo confiaba en las palabras de Bryce. Las expresiones de alivio del resto de los arcadios se reflejaron a distancias. de alguna manera sabía que él nunca me dañaría a propósito. ―Las cosas se han complicado bastante últimamente– ignoré sus anteriores palabras. las amarré en mi garganta lo más que pude. No me decepciones más… ―Cuando te pedí que confiaras en mí. ¿Era real? ¿Realmente ese podría ser el Bryce en el cual llegué a confiar alguna vez? Quería que lo fuera. no mentía al respecto– su ojos eran tan del Bryce encantador― ¡Leah… puedes confiar en mí! No te defraudaré. Me senté en los bancos helados. En la escuela. a pesar de que así lo había sentido en toda la semana. ―Una vez hiciste que yo confiara en t i…―me miró comprensivo– y ahora lo estoy haciendo de nuevo. trate de ignorar el hecho de que André se estaba revolviendo inquieto en el sofá– ellos confían en mi…. no quiero decepcionarlos… no me haga s arrepentirme de esto Bryce…―las lágrimas las sentía cercanas. pero su mirada tensa. Por más que las dudas invadieran sus mentes.

―¿Y por qué lo anuncian tan pronto? ―Tenemos que darle tiempo a todos para que ejecuten sus disfraces. esa mañana no se encontraban sofocándolo. con aires de superioridad y postura despreocupada. tienen que ser elaborados por cada quien. respondió Mark. ―¿Qué es esto? ―Nos estamos preparando para la velada nocturna―. pero fingir se normal a su lado me resultaba cansino la mayoría de las veces. me transmitía seguridad. ¡Imposible de creer! Mi inseguridad se evaporó en cuestiones de segundos… el chico el cual había odiado solo hacían horas. Peleé con Anika y Byron para ir en bus ese día a la escuela. [Escribir texto] . Me invadió una oleada de nostalgia apenas lo vi… sin dudas era el mismo Bryce. Aunque en ese momento solo quería disfrutar la sensación. Ya no podía seguir fingiendo ser una más del montón. es para el mes que viene. orgulloso de ver mi expresión de: ¿Qué demonios es eso? ―¿Más o menos…? ―Es la preparación para la gran velada nocturna. ―Yo estoy ayudando con los preparativos– me dijo Ali. Me sonreía. ―¡Ohhh! ―¿Iras cierto? ―No lo sé–. entre ellos se encontraba Mark uno de los amigos de Ali. Los respectivos seguidores de Bryce. Respondí sin mucho ánimo de mentir. aceptaron sin rezongar demasiado… evitar a mi sanador por cierto tiempo me parecía lo mejor para los dos.la que se había alterado. Un grupo de chicos góticos como Allison repartían volantes en tinta negra matizada en la entrada del salón de clases. me recordaba que una parte de mi ser era tan humana como ella. ―¿Ejecutar? ―Si… ―hablo Mark– no se pueden comprar. Allison venía a mi lado… me reconfortaba tenerla cerca. Simplemente no lo era.

―¿Qué hacemos aquí?– no tenía miedo. Era un arcadio con poderío… Su cabel lo corto resplandecía en oro. pero sin una enorme curiosidad. Mientras corríamos su respectivo olor a infierno y cielo al mismo tiempo se mezclaba con el viento. Beth había abierto un enorme túnel con sus manos… ―Es ahora o nunca.Quieres entrar a Arcadia. junto con Evans y Beth a su lado.―¿A dónde vamos? – le pregunté minutos después cuando me arrastraba lejos de la mirada de todos por las fronteras de la escuela. El olor ahora me resultaba familiar. ―¡Bienvenida diosa Leah! – dijo Evans. Una enorme luz estallo en mi cara… el cuerpo de Bryce no era humano. Di un salto de sorpresa al ver a Gavin. ―¡Deja de preguntar! Dijiste que confiabas en mí. Llegamos a uno de establecimientos abandonados de la preparatoria. ―¿Cómo es esto posible? – se me había caído la mandíbula. ―¡Lo que prometimos! – respondió Bryce. Entramos sin problemas. ―…si…―dudé por unos segundos. Fin de el Primer Libro [Escribir texto] . las puertas no estaban forzadas. Todavía no perdía su sonrisa. y yo puedo ayudarte. ―Tengo un pequeño secreto – dijo con la sonrisa en los labios pero sin una pizca de gracia verdadera – .

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