Está en la página 1de 10

Ensayo paralelo colegio – universidad

Por:

Walter Alonso López Ardila CC 16 459 296 E-mail: jesuisunique777@gmail.com Telefono: 471-06-93 Celular: 300-651-14-93

Estudiante Ingeniería de sistemas de la UdeA.

Todo ser humano en cualquier momento de su vida recuerda y / o reflexiona sobre algo en particular, ya sea algo vivido personalmente o conocido a través de otros. Así pues, le presento a usted querido viajero literario, un paseo a través de anécdotas y vivencias contadas por Wali y Walter. Paseo que será realizado gracias a la guía fiel y espontánea de duendecitos negros que descansan quietos frente a tus ojos. Y cuyo principal objetivo es ser el medio de comunicación entre nuestros personajes y tu nuestro interesado viajero.

Después de un entretenido partido de fútbol que los dejo a ambos exhaustos, camino a casa, se encuentran justo en el cruce de una vieja carrilera Wali y Walter. De momento solo se miran el

uno al otro, luego vuelven la mirada al frente y continúan su marcha, esta ves sobre la carrilera. Después de un tempo de marcha, y de forma simultánea se sientan ambos, cada uno sobre uno de

los rieles de la carrilera quedando uno frente al otro.

Wali, quien es mas lanzado le pregunta a Walter ¿vos que haces?, a lo que Walter responde:

actualmente estoy terminando de estudiar ingeniería de sistemas en la Universidad de Antioquia.

Si, ¡que bien! dice Wali, esa es la universidad a la que yo quiero ir cuando termine el colegio. ¿Y

tú que haces? le pregunta Walter, yo estoy terminando el colegio, responde Wali. Eso esta muy

bien, continua diciendo Walter.

Lleno de curiosidad le dice Wali a Walter, cuéntame algo sobre tu experiencia en la universidad, ¡listo! le contesta Walter, pero con la condición de que tu me cuentas algo sobre tu experiencia en el colegio. ¡Listo! Yo empiezo dice Wali.

Mi primer año de colegio, no, más preciso aún el primer día, no, mejor aún la noche anterior. -esa

noche- Empiezo a organizar las cosas para el colegio, eran más de las que normalmente estaba acostumbrado a organizar para ir a la escuela, ¿eh que es todo esto me pregunte?, cuaderno de biología, matemáticas, español, religión, inglés, química, sociales, geografía, ética, educación física, y medio ambiente, todos a la maleta. Poco después los libros de cada materia, el diccionario de inglés y el block para dibujo, y las demás cosas como lápices, lapiceros, colores,

etc. Finalizada la labor de organizar la maleta, me senté en mi silla favorita con los pies aún lejos

del piso, -ríe Walter- observando la enorme maleta, me pregunte…y luego mirando a mi mamá

le dije: ¿Cómo es posible que todo lo que hay y lo que va a ver dentro de esta maleta me vaya a caber en la cabeza? Si mi cabeza es mas pequeña, mas bien, en lugar de una nueva maleta, necesito otra cabeza y entre mas grande mejor, a lo cual, mi mamá sonriendo me dijo: en tu cabeza caben muchas mas de las cosas que hay en tu maleta. ¿Mas? ¡Uh! Dije.

Mi noche previa a la universidad, dice Walter, no estaba viendo si la maleta es grande, o si tenía

muchos cuadernos o libros, no nada de eso, yo estaba muy entretenido viendo a mi novia, y pensando ¡eh! ¿Cómo es posible que quepa todo eso, bajo un jean y una blusa? –Ríe Wali- Al mismo tiempo mi novia me dice: ahora que vas a entrar a la universidad y sabiendo que te debes ir a otra ciudad ¿lo nuestro que? A lo que le respondí, seguimos normal, yo te llamo y vengo cuado termine cada semestre. Pero, ella inconforme continúa diciéndome: las relaciones a distancia no funcionan, los hombres siempre terminan fijándose en otra vieja, y creo que a la universidad que vas deben haber ¡puras fufas! Sonriendo y de forma tierna le dije: escúchame bien Yunai, y ella inmediatamente me interrumpe diciéndome: ¡vio!, antes me decía, mi amor, mi cielo, mi tesoro, mi corazón, no te has ido y ya me estas llamando por mi nombre. Yo pacientemente le dije: no te preocupes, sabes que uno de mis principios para empezar una

relación con una mujer es que ella en lo posible tenga una actividad diferente a la mía, eso significa que en lo posible no me interesare por universitarias, pero Yunai inconforme continua,

sí, pero y ¿que me dices de las que no son universitarias?, y yo continuo diciéndole, mi cielo

estaré tan ocupado que ni me voy a enterar de que existen mas mujeres, ¿por qué no mas bien en lugar de seguir discutiendo, aprovechamos el tiempo y nos damos una despedida bien sabrosa?, a lo que ella responde, listo, pero si me juras que no me vas a montar los cachos y que yo soy la única dueña de tu corazón, la viejas siempre piden lo mismo interrumpe diciendo Wali. Si, asiente Walter, Yo inocente, desconocedor pleno del destino como una de las catorce fuerzas que vence al hombre, le dije: –besándola- tu eres la única nena que me interesa, no me importa ni me importara otra que no seas tu, luego viéndola fijamente continué, tu eres quien llena mi vida- mientras ponía una de mis piernas en medio de las de ella-, la mujer con quien sueño dormido y despierto, la que me hace reír y la que quiero que sea la dueña de mi corazón para siempre. En el juego de la seducción yo ya había dado el primer paso, y luego ella torbellino de emoción, con sus ojos perdidos en mí, con su boca levemente abierta y su cuerpo entregado a mis brazos, me

indicó que tenía la puerta abierta para ir al cielo…viaje que inicie al instante. Después de ir al cielo y volver, ella tímidamente cubierta con sabanas y encima de mi me pregunta ¿cuantas mujeres aparte de mi, entraran a tu corazón? A lo que respondí diciéndole: no creo que quepan más mujeres en mi corazón, y ella tan bella, llena de amor sincero y mirada de sabiduría infantil

me dice: en tu corazón caben más mujeres de las que crees, mientras suavemente se va quedado

dormida. Parecido a lo que me dijo mi mamá, le dice Wali, si contesta Walter agregando, las mujeres son algo especial.

Ahora hablemos del primer día para ir al colegio por primera vez, dice Wali, listo asiente Walter. Ese día lo primero que note era que la ropa y la maleta me hacían lucir diferente. Al salir de casa trate de recordar las rutas de los dos buses que me llevarían al Gilberto Alzate Avendaño. Al llegar allí, encuentre un tumulto de niños empujándose unos a otros tratando de entrar, y a una pobre profesora diciendo, ¡así no!, ¡no empujen y no me pisen!, ¿acaso eso fue lo que aprendieron en la escuela? ¡Si!, conteste, mezclado en ese riachuelo de pequeños cuerpos y maletas grandes, que me condujo a un enorme patio, en el cual, se podían ver jóvenes y chicos de todo tipo. A lo lejos una voz: por favor se les pide a todos que guarden silencio, y por un momento reino el silencio, pero luego cuando el que estaba hablando empezó a decir: los de sexto A, B y C a este lado por favor, se armo nuevamente el despelote. Ya ubicado en mi grupo y en mi fila, conocí al director del grupo y la ubicación del aula donde estudiaría. Luego, esperar a que el resto del plantel estudiantil se organizara y los aburridísimos actos protocolarios, ah yo me acuerdo de eso dice Walter. Una vez en el aula, continuó Wali, el director de grupo decidió sacar al azar a un niño, para que les contara a todos los demás quien era. En ese mismo instante crucé

los dedos diciendo: que no me saque a mí…a mí no, no….y solo segundos después, mientras ojeaba la lista de estudiantes, pregunta el director del grupo ¿Quién es Walter Alonso López Ardila? Tímidamente me levante y me dirigí al frente, y después de hablar sobre quien era, se dirigí nuevamente al puesto con mis manos empuñando el aire en mis bolsillos.

Yo en cambio, dice Walter, el primer día en la U, no llevaba maleta, escasamente un lapicero y una mini agenda, me toco presentar el carné a la entrada, en la cual, no había ningún profesor sino un grupo de vigilantes, mi destino el bloque 10 donde tendría una inducción solo para estudiantes de ing. electrónica y de ing. de sistemas. Al final de la inducción una rifa, cuyo premio sorpresa era un rompecabezas con la vista panorámica de la UdeA, ¡ah! esto es mió dije, confiando en mi buena suerte. Pocos segundos después la coordinadora de la inducción dijo: por favor se acercan las personas de ing. de sistemas cuya cédula termine en 6, a lo cual, solo aplicaron una chica y dos chicos, uno de los cuales era yo. La chica llego primero muy animada, el otro chico de segundo y yo de último. Parados los tres frente a la coordinadora esperamos que esta definiera la forma de desempatar, pues solo había un rompecabezas, y por tanto solo debía haber un ganador. Para desempatar la coordinadora tuvo la brillante idea de decir: el ganador es aquel que tenga antes del seis un nueve en su documento de identidad, y el único de los tres que tenía un nueve antes del seis fui yo. Con aire de alegría en mi rostro, regrese a mi puesto con las manos elevadas en señal de victoria y empuñando el rompecabezas. Parse usted muy de buenas dice Wali, ahora le voy a hablar de mi primer año en el colegio.

El primer año de colegio para mí estuvo lleno de nuevos retos, compañeros de estudio y de fútbol, de cosas que me entretenían y despertaban mi interés mental. Pero, por momentos había cosas que extrañaba de la escuela, como las compañeritas, sobre todo la monita Maribel que de ves en cuando me daba un dulce. Pero, no la extrañaba por lo de los dulces, si no por que de alguna manera inocente ella fue en algún momento divinamente atractiva para mi, y quizás por que en alguna oportunidad que la vida me dio de estar cerca de ella, a solas, pensé en besarla, pero me conforme con su mano y con robarle a ella su mas inocente expresión de ternura y cariño, su sonrisa, la cual se grabaría para siempre en mi mente, sin olvidar por su puesto el beso inocentón con la niña de crespos de oro, detrás del salón en tercero de primaria ¡ um Martha!. Los seis primeros meses en el Gilberto Alzate estudie con puros hombres, no esto tiene que cambiar, pensé, y así fue, pues los últimos seis meses estuve en el colegio San Vicente de Paúl, que por fortuna era mixto. Seis meses estudiando nuevamente en el paraíso, compañeritos con los que aprendí a jugar ajedrez y compañeritas con las que conversaba por momentos. Como es bien sabido no todo es tan bueno y me calvario fue la profesora de una materia llamada Convivencia Ciudadana, y a la que se le ocurrió hacer una actividad de expresión oral y corporal ante un público. Se trataba de elegir dos canciones, cantarlas y bailarlas, y de escribir un ensayo sobre como nos gustaría, que fuera la persona de la que nos enamoraríamos locamente. Lo de escribir era bueno para mi, pero cantar y bailar, era mi mayor trauma. Había que hacer algo para resolver este asunto de cantar y bailar. Me acerco a la profesora y le digo: puedo cambiar lo de cantar y bailar por otros dos ensayos, a lo que la profesora respondió, no. ¿Por qué no? Le pregunte, y ella respondió, por que la actividad de cantar y bailar te ayudara en la vida, no creo ya que no tengo intenciones de ser cantante, le respondí. Talvez no, pero si tendrás en algún momento la necesidad de expresarte, de forma libre y sincera, continuo ella. ¿Cómo así? Pregunte. Si, contesta ella agregando, piensa por ejemplo que el algún momento de tu vida te encuentras con una chica que te guste mucho, pero que sea monita profesora interrumpí diciéndole, bueno que sea monita asiente la profesora, mientras continua diciéndome, que tal que el miedo a lo que ella

diga o piense de ti te impida decirle lo que sientes. Eso si me preocupa, le respondí, pero ¿cómo podría el baile y el canto ayudarme en eso profesora? Le pregunte. Escucha bien lo que te voy a decir y espero que no lo olvides nunca, continuó la profesora, el canto: es la expresión más bella y sonora del alma, y el baile: es la forma más antigua de expresar deseo de socializar y cortejar. Esto que te acabo de decir, y lo que aprenderás con la actividad te servirá para toda tu vida como hombre, tu expresión sentimental o mental no estará supeditada ni al miedo ni al que dirán.

Para mí el primer año en la Universidad, continuo Walter, estuvo lleno de nuevos retos, sin compañeros de estudio, ni de fútbol, de cosas que me entretenían y despertaban mi interés mental. Pero, por momentos había cosas que extrañaba del colegio, como el fútbol, mi casa, mis hermanos, las salidas a trotar y las montadas en bicicleta. No pensaba en ninguna otra mujer que no fuese la “Monis”, mi amor por ella me llevo al exilio familiar, y a estar por momentos en brazos de la muerte. Al mismo tiempo mi responsabilidad laboral, otro nuevo reto, por momentos mesero, barman, y hasta decorador de bodas por accidente. Y más aun mi responsabilidad académica en la que los baches de la memoria colegial hicieron su efecto en el primer semestre, sobre todo con matemáticas discretas, que sin duda era una matemática nueva para mi, de la que no entendía mucho, pero de la que escuchaba decir a mi profesor: esta materia es fundamental en su plan de estudios muchachos, -bueno a decir verdad en la universidad todos los profesores dicen lo mismo de su materia-. Para mí los profesores de la Universidad, eran muy precisos, el tema, preguntas y finalmente el examen. De poca conversación extra clase. Con clases a las 6:00 AM y sin el llamado materno diciendo: mi amor es hora de ir a la escuela, y posteriormente, mi amor es hora de ir al colegio –así me despierta mi mamá interrumpe Wali-. En lugar de esto un fastidioso rin, rin, proveniente del despertador, mi mas fiel torturador en las mañanas. Durante mi primer año en la universidad vi una diferencia notable y era no tener que estar todo el tiempo en la universidad, bastaba con ir a las clases y luego irse a casa a estudiar, bueno esto fue solo mientras conseguí amigos, al final del primer semestre ya había tenido mi primera discusión con algunos compañeros sobre un ensayo que había que escribir acerca de cómo nos veríamos cada uno de nosotros en el futuro, y en el que la mayoría hablo de su futuro profesional, mientras que yo me preocupe mas por mi futuro personal y sobre todo por ser feliz, pensaba y decía, no me importa si parezco cursi o si mi ideal suena imposible, escribiré lo que siento, ya que mi expresión sentimental o mental no está supeditada ni al miedo ni al que dirán. Durante el primer y segundo semestre note que la táctica de: yo para los exámenes estudio el día antes, que aplicaba en el colegio no funcionaba en la universidad, pues eso de estudiar el día antes significaba; primero que uno fuese el profesor, y segundo que uno fuese un estudiante irresponsable o con poco tiempo debido al trabajo. En el segundo semestre la materia que más me cautivo fue algoritmos ya que nunca había tratado el tema, ni siquiera por accidente. Este tema al principio me resulto un poco complejo, y parecía muy aburrido para muchos, pues el número promedio de dormidos en las clases era considerable, bueno claro que una clase a las 12 AM, no es lo mejor. Al final lo aprendido sobre algoritmos me resulto mas positivo de lo que me imagine.

El segundo año de colegio para mí, dijo Wali, estuvo lleno de novedad, pues por cosas del destino, tuve la dicha de conocer la hermosa tierra de Efraín y María sobre quienes ya había leído en mi primer año de colegio. Llegando al valle del cauca y por el cual ya había pasado siendo un niño, pero sin recuerdos claro sobre esto, me decía a mi mismo ¡eh! que valle mas vacano, aquí si deben haber buenas canchas de fútbol y nenas lindas, como María según Efraín. Mi segundo año de colegio fue en el Colegio Mayor de Yumbo, un colegio que colmo mis expectativas

inmediatamente, una cancha de fútbol grande tipo profesional, con pista atlética y todo, dos chancas alternas mas pequeñas para micro fútbol, y las infaltables canchas de cemento para el micro, el voleibol y el basketbol, y una planta física de buena apariencia. Mi deleite fueron las canchas de fútbol en especial las canchas alternas en las que jugaba con mis compañeros en cada descanso, y en las que gracias a mi actividad futbolística logre con éxito romper los pantalones y desteñir la punta inicialmente negra de mis zapatos. Esto llevo entonces a que se creara una pandilla, la de los pantalones con parches en las rodillas, quien los tuviera tenia derecho a jugar en aquellas canchas, quien no los tuviera era de otro planeta. No sirvió de nada que mi profesora de ingles y directora de grupo nos llamara la atención, castigándonos con trabajos, y reprimendas sobre: es de mal gusto llegar al salón de clase sudando, y hasta oliendo mal. Muchas veces mis compañeros y yo terminábamos en la oficina del director, gracias a que mi neurótica profesora nos enviaba, pero que para fortuna de estos pibecitos, el único castigo impuesto por el director consistía en que le contáramos quien había ganado el partido, y en lo posible con lujo de detalles, a lo que él posteriormente agradecía contando algo respecto al porque las mujeres jamás entenderán el amor del hombre por el fútbol. Y a lo cual en alguna ocasión yo dije: No nos entienden por que ellas creen que nos gusta el fútbol, y no es verdad, lo que realmente nos gusta es la pelota, y esto es culpa de Dios, -risas de mis compañeros-, a lo que el director sorprendido pregunto ¿cómo así? Si continué, vea usted, como es la tierra, en forma de pelota, como es el sol, una pelota amarilla, como es la luna, una pelota blanca, y como son los demás planetas, en forma de pelota, a Dios le gusta todo con forma de pelota, o si no vea, como nos puso los ojos, en forma de pelotas, cuando una mujer esta en embarazo, a lo que mas se parece es a una pelota, por eso a nosotros los hombres nos gustan tanto los deportes que se practican con una pelota, y por eso los que mas nos gustan son: el fútbol, el basketbol, el tennis, el béisbol, y los de las pelotitas pequeñas como el tennis de mesa, el billar y el golf –risas de todos-. Así transcurrió mi año de estudio y el que en medio de temáticas fundamentales, también tuve tiempo para mi mismo, jugando y corriendo tras una pelota.

Para mí en cambio el segundo año de universidad, empezó Walter, fue disfrutar al máximo mi relación con la Monis, salidas a bailar, a cine, a comer, y por su puesto al cielo. Como no nos podíamos ver todos los días, entonces lo que hacíamos era escribirnos, el uno al otro, en un diario que tenia cada uno, y que luego le entregaba al otro en el momento de encontrarnos nuevamente. La relación continuaba bajo amenaza y en boca de todo aquel que no puede ver a otro feliz. En éste año mis mas grandes retos académicos fueron física I y II, y probabilidad, la primer física la perdí, y la segunda que se dice es mas difícil la gane fácilmente. Estas materias eran interesantes para mí, pero más interesante aún fue lenguajes de programación y su laboratorio. La idea de conocer un nuevo lenguaje, no para comunicarme con otros de mi especie, si no, para comunicarme con un computador, y así lograr una comunicación hombre máquina me resulto de los mas atractivo. Mi profesor de lenguajes de programación un neurótico por excelencia, no le gustaba, ni la bulla, ni las llegadas tardes, ni dormidos en clase. Pero, mostraba una gran preocupación por que sus estudiantes entendieran la importancia de la materia. Cosa muy diferente pasaba con el profesor de física I, que no era neurótico, pero que se pegaba unas enredadas que a veces no dejaba en claro absolutamente nada. Para mi uno de los profesores con mejor nivel pedagógico hasta ese momento fue el de física II, un profesor bastante temido por los estudiantes de física pura, pero no por los de ingeniería, bueno almenos no por mí. El motivo de esta dicotomía, era que el profesor hacia un enfoque tan practico de la física II en ingeniería que resultaba agradable y entretenido escucharlo, pero que al parecer no era lo mismo con los de física pura, quienes cada vez que yo y algún compañero íbamos a asesorias con el profesor, nos

decían que éste era un completo hp. En este año experimente por primera vez un paro universitario, del cual no entendí mucho.

Bueno en tercero de bachillerato, tomo la palabra Wali, tuve nuevos compañeros para quienes su prioridad, ya no era el fútbol, si no nuestras compañeritas. Empezaba entonces otra vez la guerra de sexos por la que ya había pasado en mi tercer año de primaria. Normalmente escuchaba decir a mis compañeros: esa Diana como esta de buena, y ni que hablar de Paola, Lina y Andrea. Dorian mi compañero con mas pinta de Chayanne logro algo con las ultimas tres, aunque fue solo por momentos. Se moría de ganas por Diana, pero él ya tenía muy mala reputación, y ella ya se había fijado en mí. Toda la clase supo primero antes que yo, que Diana estaba interesada en mí. Empieza entonces ese atropellamiento colegial, oe Wali dice Paola, saludes de Diana, dígale que venga ella misma, le conteste. Wali que ahí le manda Diana esta nota, me dijo en algún momento Lina. Lo peor fue cuando Dorian y Ferney me dijeron, ei que ojo se mete con Diana le mando a decir Jorge esa gonorrea de once. Diana no había sido de mi interés, quizás por no ser monita como ha sido siempre mi gusto, hasta que apareció ese tal Jorge y peor aún amenazándome. Ferney dile a Jorge que me lo diga de frente, le dije a mi amigo. Toreado y por pura maldad cometí uno de mis mas torpes errores, ennoviarme con una chica que no me gustaba y que tampoco quería. Lo único que esperaba, quizás, era la oportunidad de que Jorge apareciera y enfrentarlo cara a cara como debe ser, pero ese man no me dio ese gusto –las mujeres no son para los cobardes-. El resto del año me la pase con Diana tratando de entenderla en lugar de enamorarme de ella, hacíamos trabajos juntos, y exámenes cuando eran en pareja, exposiciones, salidas y demás, y de lo cual nadie de mi casa se entero. Por otro lado, sorprendí a mis compañeros de curso en una feria de biología, y en la que presente el esqueleto de un conejo, que había matado y digerido posteriormente. Mi propósito a parte de conocer las delicias de la carne de conejo fue el conocimiento estrucutal y orgánico de un ser vivo, por lo cual, casi me descomulgan mi madre y mi hermana. Pero, fue una idea que agrado a la profesora de biología, quien me exonero de exámenes y trabajos, durante los últimos dos meses del año. Mi idea la copiaron otros estudiantes, presentando esqueletos de gallinas, iguanas, y ratas que pasaron a hacer parte del laboratorio de biología, excepto por su puesto mi conejo, pues yo tenia mis propias razones para no dejar el esqueleto de mi conejo en un laboratorio. Al final del año, yo tenia que partir nuevamente, y en mi despedida con Diana, ella me dijo: yo se bien que no te gusto, y te quiero pedir un favor, no vuelvas a estar con alguien a quien no quieras, solo por que los demás dicen que no puedes perder la oportunidad, o por que otro hiere tu orgullo de macho.

Que vaciada te pego, dijo Walter, mientras continuo diciendo, a principios del tercer año de universidad la Monis ya había partido, un viaje de mucho tiempo. Para mí, un nuevo tiempo de soledad. Tiempo para conocer nuevos compañeros y enfrentar nuevos retos. Mi mayor reto académico fue probabilidad, y luego análisis numérico. La profesora de probabilidad, lo que mas repetía en clase era: muchachos, uno no debe estudiar de un solo libro, si no, de dos, de tres, de cuatro, de cinco, de seis y hasta mas si es posible, esto causaba mucha gracia por que siempre decía lo mismo, con las mismas palabras y con la misma cantidad de libros. Por su parte mi profesora de análisis numérico tenia una metodología diferente a la de los demás profesores conocidos por mi hasta ese momento, ella no presentaba nada en clase, simplemente decía los temas a estudiar, los estudiantes debían estudiarlos y llegar a clase con preguntas. Esto resulto al principio algo traumático para varios estudiantes incluido yo. Esta nueva metodología le permitía, quizás, a la profesora a parte de evaluar, observar claramente quienes ya tenían incorporado el concepto de aprender a aprender.

Lo más preocupante durante este año fue una crisis de salud que me llevo a la Clínica del Rosario

por algo más de ocho días. Clínica en la cual fui internado, y a la que inicialmente solo me visitaron algunos compañeros, una vecina, y posteriormente mi madre y algunos familiares. Al final del año estuve cerca de la muerte según mi medico tratante, pues llegue a un estado tan critico de debilidad que no podía caminar por si solo. Todas las mañanas a eso de las 6: 00 AM, una monjita me daba la hostia y hacia una pequeña oración por mi, un domingo la monja entro con un Sacerdote, quien me dijo, hijo confiesa tus pecados y arrepiéntete, a lo que le conteste diciendo: de lo único que me arrepiento es de no haber me emborrachado nunca, de no haberme acostado con una puta, de no conocer un hijo mió y de haberle dicho a Freddy – un primo que se graduó de bacteriología en la UdeA- que su fuera a hacer su rural a una de las tierras mas inhóspitas del país, la amazonia Colombiana –tierra llena de fragancia natural que tuve la dicha

de conocer-, y donde al cabo de un mes murió. El sacerdote no dijo nada, solo me dio la

bendición y se marcho en silencio. Al otro día y como obra divina me desperté tan sano como antes de mi crisis de salud, y la monja al verme me dijo: tu tienes rosca en el cielo, porque no tenias semblante de volver a vivir, a lo que respondí diciéndole: Dios sabe lo incompleto que queda un hombre que no haya tenido la dicha de conocer a una puta y sino pregúntele a Jesús, a lo que la monjita respondió con una picara sonrisa.

Para el nuevo año, noveno de bachillerato, estaba yo en otro lugar, dice Wali, con nueva gente, y

por supuesto un nuevo colegio, donde tendría nuevas enseñanzas. El nuevo colegio tenía dos jornadas, una en la mañana, en la que la temática del colegio era netamente comercial y por ende la mayoría eran mujeres, y la otra en la tarde cuyo énfasis era industrial y por supuesto la mayoría de estudiantes eran hombres. Otra vez enfrentado a la tarea de hacer nuevos compañeros, y con la etiqueta en la frente del “paisita” puesta por mis compañeros. Inicie labores académicas y vivencias personales por los siguientes tres años. En noveno me toco un grupo decente con jóvenes aún de familia, mi más importante reto fue en el área de dibujo técnico, pues era totalmente nueva para mi, y a la que le tuve que dedicar mucho tiempo para poderla ganar, sin embargo, el dibujo técnico no me causo mayor impacto. Las clases de educación física eran prácticamente jugar micro, pero ya los equipos estaban formados con miembros que tenían una estrecha relación de amistad. Yo debía entonces mostrar mi capacidad de juego, pero mis compañeros no daban pie para hacerlo. Un día fortuito, me llego la oportunidad de hacerlo y en

mi mente el principal reto al entrar a la cancha fue ridiculizar al niche “cutu”, un negrito que

jugaba como un putas, y que era inamovible en el equipo. Además “cutu” no congeniaba con el “paisita” era una rivalidad a simple vista. Durante los primeros 5 minutos de juego lo unico que recibí fue pata de mis rivales y la ignorada de mis compañeros de equipo. Pero, una vez tuve el balón decidí hacerles lo mismo, sólo me dirigí a la meta rival, y “cutu” confiado de detenerme se llevo una sorpresiva galleta, y el arquero esperando un tiro fuerte se quedo inmóvil ante un amague, simplemente fue para mi uno de los goles mas fáciles que había hecho. Después de eso empezaron los coritos, ese paisita juega, el resto del juego fue entretenido y en medio de la camaradería de dos rivales que luego jugarían juntos en el equipo de su grupo. Nuevamente el fútbol, los compañeros y los temas del colegio fueron mi única preocupación, sin mujeres.

Antes de iniciar el cuarto año de universidad, tuve un romance de 15 días con una ex, dijo Walter.

En

este año mis mayores retos académicos fueron estadística I y II, y bases de datos. A principios

de

año empecé a gestionar lo de conocer a una nena de la vida alegre, a lo que algunos

compañeros me dijeron que estaba loco. Ahorre casi todo el semestre dinero, pues la nena que tenia en la mira, era costosa, bastante costosa. Casi al final del semestre y en medio de parciales

finales, decidí llevar a cabo mi cometido. Mas o menos la mitad de las hora de un día duro la experiencia, de la cual, al final me repetía a mi mismo, valió la pena cada centavo que pague por esto. Ya no quedaba faltando sino la borrachera y un hijo. Durante este año, tuve nuevos amigos, con los que por fin jugué un partido de micro y en el que los resultados académicos fueron positivos, pero no algo que me haya llenado por completo. Por primera vez tuve compañeros de estudio con los que me empecé a relacionar más a menudo. Al finalizar el primer semestre del año, quería conocer a una nena, monita si es posible, y que no tenga nada que ver con la Universidad. Sin imaginarme lo fuerte de mi deseo, emprendí un viaje para Cali un viernes a eso de las 11PM y tan de buenas, que me toco al lado de una monita de 30 añitos, bien buena, con todo. Si por mí fuera que el bus no llegara nunca a su destino. Había que conocerla, y empecé casi de inmediato una conversación directa con ella. Ella tenía como destino la ciudad de Buga ¿eso fue lo primero que le pregunte? Para tener una idea del tiempo con el que contaba para conocerla. Cuando ella llego a su destino nos despedimos de beso en la mejilla. Yo me quede tranquilo, pues ya había logrado conseguir: su numero telefónico en Medellín, el numero de su celular, una idea de mas o menos donde trabajaba y donde vivía, y lo mejor de todo, que estaba putamente brava con el novio y que a veces le daban ganas de mardarlo pa la porra -había que mantenerle esas ganas-, al mes ya estábamos saliendo juntitos. Parse usted es muy rebuenas dice Wali sonriendo.

Bueno ahora te voy a contar lo mejor de mis dos últimos años de colegio, le dijo Wali a Walter. En décimo grado algunos compañeros ya no estaban y otros nuevos habían llegado, y durante el cual mis mayores retos académicos estuvieron en las áreas de física, química, electricidad y electrónica. Algunos de mis nuevos compañeros venían de otra institución y tenían un comportamiento bastante particular, por ejemplo, Porras un joven hijo de un dueño de casas de apuestas en Cali y de origen paisa, le gustaba durante los exámenes inhalar cocaína, situación que resultaba bastante curiosa para todos los demás y frente a la que ni siquiera los profesores decían algo. En alguna salida hecha por el grupo, Porras hablo tristemente de su vida y de la de su familia, diciendo que aunque él llegara en carro al colegio no significaba que fuese afortunado ni mucho menos feliz. Hablo de su tragedia familiar mientras yo y los otros escuchábamos, al final alguien pregunto ¿Qué se siente inhalar cocaína? A lo que Porras respondió, es como si naciera y viviera otra persona dentro de mí, a la que nada ni nadie pueden lastimar. Y otro lleno de curiosidad pregunto ¿Duele mucho meterse ese polvo por la nariz? Y porras pregunto ¿Por qué no lo averiguan por sus propios medios? y la mayoría respondimos: no que tal, no nos vamos a drogar, y el dijo no hay necesidad, podemos ensañar con un sobre de quipito, y alguien dijo yo tengo uno que me robe de la tienda de mi papa antes de venirme para el colegio. Porras le pidió el quipito, lo abrió con su navaja, y saco con la punta de la misma un poco de quipito, lo puso en una de sus fosas nasales y lo inhalo. Luego pregunto ¿quién quiere ensayar? Y al unísono contestamos cutu y yo, ¡yo!, tomando posesión uno del quipito y el otro de la navaja. Para mí la experiencia fue simplemente divertida y dulce, pero para otros compañeros ésta fue una especie de ritual de iniciación en las drogas. Para el grado once de bachillerato, lamentablemente Porras no era el único drogadicto, ya había un grupo de ellos que nacieron en el ritual del quipito. Tres de los integrantes del equipo de fútbol ya no pensaban en el equipo, solo hablaban de rumba, droga, mujeres y en ocasiones de actos delincuenciales como robar. Otros se habían marchado y ahora el equipo de fútbol estaba conformado en su mayoría por los mal conocidos nerdos. Esto trajo un nuevo aire al grupo, ya que una de las prioridades era estudiar para obtener un buen puntaje en el ICFES, prueba en la cual, quien ocupo el primer puesto dentro de todos los estudiantes del colegio, fui yo, distinción

que no me causo mayor impacto, debido, quizás, a que muy en el fondo de mi mismo sabia, gracias a mis recuerdos de infancia en conversaciones con un indio, llamado “Climako” quien me

decía: es mejor, ser el mejor, que ser el primero, y solo se logra ser el mejor siendo feliz. Pues quien es primero algo sacrifica y quien es mejor algo lo gratifica. Al finalizar el colegio había vacíos en mi, que ni las menciones de honor, ni los reconocimientos lograron llenar, me despedí en publico de mis compañeros durante la gala ceremonial, mientras recibía mis condecoraciones,

y finalice mi discurso diciendo: aunque la ciencia me agrada y me cautiva, y aunque llegase a ir a una universidad, jamás estará por encima del hombre, el inconforme buen profesional. Pues me dedicare en lo posible a ser feliz.

Ahora es mi turno de contarte acerca de mis últimos años en la universidad, dijo Walter. A principios de mi nuevo año académico decidí irme a vivir solo, ya no estaría mas en casa de una tía. Idea que sorprendió a algunos compañeros que me dijeron: vivir solo es muy duro. En mi quinto año de universidad, y a principios de año, el reto más grande académicamente hablando fue Análisis de Sistemas, materia que cancele debido a que me quede sin equipo de trabajo, condición bajo la cual me resultaba imposible cumplir con lo establecido por el profesor a mi solo. Análisis de Sistemas es aún, una materia en la que realmente se debe tener un buen equipo de estudio, - un buen equipo -. Bueno, después del abandono, continué con las otras materias y saliendo con la monita. En algún momento unos compañeros me invitaron a jugar rumikiu en la casa de una compañera, jugamos y tomamos cervecitas, me entusiasme tanto con las cervezas que me tome como 8 o 10, después de un rato estaba vomitando en la cocina, y con un mareo mas bien maluco, luego de vomitar me acosté pensando: esto es lo mas parecido a una borrachera, ya no faltaba sino un hijo. A finales de año y por cosas del destino me entere que la monita había rechazado dos propuestas de matrimonio muy buenas, una de ellas con apartamento incluido. Su rechazo lo atribuían algunos al hecho de que los pretendientes no la llenaban completamente, y otros al supuesto de que ella no podía tener hijos. Esto me resulto muy pero muy interesante, tanto que lo tome como un problema a resolver. Tiempo después la monita misma me confirmo el hecho de que sus posibilidades de un embarazo eran pocas, y que ya lo había intentado mucho tiempo sin ningún resultado. En el colegio me interese mucho por la anatomía femenina a si que tenia algo de conocimiento teórico sobre como son las nenas. Sin ser medico descarte de una un problema fisiológico, como impedimento para quedar en embarazo y se lo comuniqué a ella,

quien después de oírme me dijo usted que va a saber, si usted lo que estudia es sistemas. Continué con mi estudio sobre el caso, y el siguiente paso fue indagar sobre patrones sicológicos que pueden traer problemas sicosomáticos, y de los encontré buenas anécdotas. Le dije entonces

a la monita que su problema podía ser algo de este estilo, pero no me creyó mucho. Al final del

año, mi estudio sobre el tema me llevo a concluir intuitivamente que las principales causas del problema de la monita podían ser:

Un problema sicosomático (algo que la pudo haber traumado tanto que la ha hecho creer que no puede tener hijos)

Su condición física al momento de la relación sexual (cansancio, estrés, principalmente)

El lugar para los encuentros sexuales (moteles, hoteles, la casa, etc.)

Su nivel de excitación (malo, bueno, muy bueno y demasiado bueno)

Su compañero (rápido y sin furia, de un solo raund cada vez)

La poca o nula estimulación por parte de su compañero (auditiva, visual, táctil)

Y la peor, la rutina sexual.

Una

vez identificadas las causas, se las comunique y ella solo dijo: no me ilusiones. El resto del

año

fue normal, cumplí con mis deberes académicos sin mayor atractivo. Al finalizar el año tuve

un

sueño, un niño jugaba conmigo tirándoseme encima, diciéndome papa y riéndose de forma

muy graciosa. Se lo conté a la monita antes de irme de viaje, y lo que me dijo fue: vamos a hacer

ese sueño realidad, a lo que yo le respondí, cuando vuelva, pues debo visitar a mi madre y mis

hermanos, además pensare en todo lo que pueda servir para atacar las causas del problema, es decir, el lugar, y todo lo demás.

A

principios de mi sexto año académico y antes de matricularme, lo primero que hice fue llevar a

la

monita a un lugar lejos de Medellín, -pero bien lejos- . Un lugar con el mejor clima para el

romance, el frío. Donde pudiésemos estar tranquilos y con toda la libertad del mundo para hacer y decir lo que se nos diera la gana. Tan solo un mes después y de manera sorpresiva la monita se

entero de que iba a ser mamá, esto no se lo esperaba pues había ido donde su doctora por un malestar general. A la doctora se le ocurrió por simple rutina hacerle la prueba de embarazo, la cual salio positiva, y una vez comunicado el resultado a la monita, ésta entro en un shock emocional que la obligo a quedarse en el consultorio por casi tres horas. Pocas horas después el

que

estaba shock era yo.

Mi

mayor satisfacción académica fue conocer sobre técnicas de computación evolutiva gracias a

un

seminario.

Actualmente estoy en el segundo semestre del sexto año, y una ves finalizado este quedare a tan solo un semestre de graduarme, teniendo para entonces como única responsabilidad académica

mi tesis. Pero por ahora mis mas importantes retos académicos son fundamentos de

investigación, materia que me despierta un notable interés, administración de sistemas una materia cuyas clases son principalmente anécdotas que logran despertar el interés de muchos. Y

por su puesto disfrutar de mi más bello regalo, una angelita enviada del cielo mi nena Geraldine,

quien se ha convertido en la mayor alegría de la monita.

Después de esto Wali y Walter se separaron, se despidieron y cada uno continúo su camino, uno

al pasado inmóvil, y el otro al presente vivo.