Año 19 - Nº 907

RAFAELA, Sábado 23 de noviembre de 2013

de LA OPINION

Natalia Cháneton Takács
Educadora musical
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Musichicos
Taller musical
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Consultorio Lingüístico
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Libros y Música
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Cartelera Cultural
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2 La Palabra

Rafaela, sábado 23 de noviembre de 2013

El invitado
Cómo surgió el proyecto de Musichicos
por Natalia Cháneton - Educadora musical (Buenos Aires)
“Musichicos” nació en el año 2004, aunque era un sueño que tenía ya desde hacía varios años, con el objetivo de brindar formación musical integral para chiquitos de a partir de cuatro años. Con “integral” me refiero a la posibilidad de integrar conocimientos estrictamente académicos, pero vinculados entre sí -técnica pianística, repertorio, música de cámara, audiopercepción, armonía, composición, historia de la música, etcétera- con una contención humana, afectiva y espiritual, que de un espacio más propicio para el arraigo de la música y el arte en la vida de los chicos. Esta contemplación de lo humano en la clase me parece fundamental y a la vez trato de que no vaya en detrimento de la calidad educativa. Yo no soy animadora de fiestas infantiles, ni un payaso, aunque hago algunos chistes, claro. Trabajo muy seriamente, pero con la apertura del carácter lúdico que requiere la interpretación. En muchos idiomas, “tocar” un instrumento se dice “jugar”, salvo en castellano, en donde decimos “ejecutar”. Me parece muy necesario entonces un nivel considerable de apertura para ejercer y desarrollar la creatividad sin “matar” a nadie, especialmente a nosotros mismos. Mis alumnos han crecido lógicamente mucho en este tiempo y fue un honor acompañarlos en el proceso. A largo plazo, mi deseo es que más allá de que se dediquen o no profesionalmente a esta actividad, puedan estar amorosamente cerca de la música para siempre. Y en este sentido mi objetivo se ha cumplido ampliamente. En todos estos años, mis alumnitos dieron conciertos en muy importantes salas de Buenos Aires -Scala de San Telmo, Manufactura Papelera, Notorius, Iglesia Dinamarquesa de Buenos Aires, Fundación San Rafael, etcétera, etcétera- y me han enorgullecido con sus logros. También participamos de algunos programitas de cable, en nuestros inicios, y mi alumna Camila Carmona participó de un encuentro de niños superdotados tocando en el Hotel Sheraton de Buenos Aires. También organicé en 2009 una Convocatoria a Compositores para “Musichicos”, con el objetivo de poder editarlos a futuro. Recibí más de cincuenta obras de países tan disímiles como Brasil, República Checa, Estados Unidos y Chile. Con el tiempo, la cantidad de alumnos que iban llegando, siempre de boca en boca, fue tan grande, que se me hizo necesario buscar ayuda. Sobre todo porque cada gestión y esfuerzo la hacía totalmente solita. Inicialmente trabajó conmigo Julieta Lizzoli, que fue una de mis primeras alumnas, y es hoy una gran pianista y compositora de folklore. Hoy es maestra de música y uno de mis más grandes orgullos, para qué negarlo. En 2010 conocí a la Profesora Salua Gavilanes, de Ecuador, y sus capacidades y formación, sumadas a su calidez humana, me convencieron de inmediato de sumarla a “Musichicos”. Ella ha sumado muchísimo al trabajo de mi Taller en todos estos años y es un gran honor contar con ella en este camino, es una excelentísima profesional y persona. En 2011 pude finalmente concretar el sueño de un disco propio y la invité para que junto con sus alumnitos pudiéramos también grabar y plasmar tanto trabajo en algo físico. Salua también ha sumado hermosas actividades, como algunos encuentros de “cine y música”, o algunas celebraciones y salidas en conjunto, que no hicieron más que enriquecer el alcance de “Musichicos” en varios niveles. Llegar a grabar un disco. ¿Con qué expectativas? Hacía ya muchos años que tenía el sueño de poder grabar un disco con mis alumnos. Inicialmente, y después de los conciertos que los chiquitos realizan cada año -y del centenar de videítos que subimos cada mes a nuestro canal de Youtube- me pareció importante indagar en un paso posterior de inmersión en el mundo de la música: así que después de un “concierto”, me pareció lógico un “disco”. Y además, me resultó atractivo poder “capturar” todos esos logros musicales que, de otro modo, y en la velocidad del concierto -que se pasa “volando” para el intérprete”- queda como algo efímero. Nada mejor que llevar algo así a un disco, que es mucho más perdurable. Inicialmente elegí a mis estudiantes más avanzados para participar. E invité también a la Profesora Salua Gavilanes a sumarse con sus alumnos, que se incorporaron finalmente un poquito después. Para arrancar, presenté el proyecto en una Plataforma de Financiamiento Colectivo para juntar fondos, algo bastante novedoso en su momento, y que nos dio bastante notoriedad. Lo recaudado sirvió para comenzar a grabar, pero entre los costos de edición y masterización, más la replicación y trámites diversos en Sadaic y etcéteras, el resto del dinero tuve que ponerlo yo, así que me llevó un poco más de dos años terminar de concretar todo. También hice el trámite en la Secretaría de Cultura para que el disco recibiera la Declaración de Interés Cultural de la Nación, gracias al Cielo muy exitosamente. Los chiquitos grabaron hermosas obras clásicas, algunas contemporáneas -Satie, Enya y Piazzolla por ejemplo- y, una alumna en particular, Sofía Amiebas, grabó también una obra propia, producto del trabajo de composición en clase. Mis alumnos seleccionados fueron Anita Rosón, Sofía Amiebas, Micaela Casciaro y Facundo Pineda; y los alumnos seleccionados de la Profesora Gavilanes fueron Lucas Caveda, Valentín Dawidson, Lucía Gianolini y Santiago Lucchessi. El Disco tuvo muy buena aceptación del público en general, ya que son obras muy lindas, y muy bien interpretadas. El criterio de selección fue precisamente ése: que pudiera escucharlo un público realmente muy amplio, y que el repertorio les resulte invitante al mundo del piano y la música en general. Lo más importante, y valioso, es que los chicos pasaron por la experiencia sin vivirlo de manera traumática. Tratamos de prepararlos con tiempo, y de transmitirles confianza y serenidad. En el transcurso de la grabación, y a posteriori, por

Editorial
Suma de voluntades
Cuando habla pareciera que está soñando. Y aunque sus proyectos tienen base firme, un ambiente de candidez rodea cada expresión. Segura y decidida, emprende con cada idea que fantasea en su pensamiento, y con esfuerzo y dedicación, logra el objetivo propuesto. No está sola ni en su micromundo interior de pentagramas. La acompañan sus afectos familiares, los niños en los cuales se prolonga en cada clase, los padres de sus alumnos, los colegas, y tantos más que conocen y adhieren a su sensible dedicación. Natalia Cháneton obtiene, paso a paso, un inmejorable resultado de su siembra diaria.
Raúl Alberto Vigini

supuesto que hubo errores, cosas que podríamos haber hecho distintas, pero también fue un enormísimo aprendizaje para mi colega y para mí. Quizás más adelante y con alguna ayuda institucional o gubernamental podamos planificar nuevos discos.

Jugar a aprender: Así aborda el piano la alumna Anita Rosón

Piano
El hombre, de sencillo traje negro, toca el piano. Su música ilumina la noche, Enciende mejillas, Conquista corazones. La mirada perdida; en un pasado remoto, en un futuro cercano. Me siento y escucho. Deleita. El atardecer veo en mitad de una isla desierta. De pronto, el ave de libertad se acerca y me invita a seguirlo. -¿Hacia dónde?- pregunto, -Hacia el País de las Memorias.Y vuelo. Mi madre me sostiene en su regazo y papá me sonríe, radiante. Un aroma a paz me invade. El ave llega nuevamente y yo, vuelo. Volamos libres por el mundo, veo la vida del lugar. El País de las Memorias es realmente maravilloso. Impaciencia llega, ¿Hacia dónde iremos? Abunda el sabor empalagoso del amor, la suavidad de la alegría que me invade. Pero, en mitad del viaje, caigo. El país desaparece mientras me sumerjo en el abismo. El ave se esfuma y el pianista, deja de tocar. Victoria Brusa Mención Concurso Leopoldo Lugones 2012

DE BOCA EN BOCA
Relación entre comer en las noches y la pérdida dental Según un estudio publicado por la Asociación Dental Americana (ADA), “las personas que tienden a comer un cuarto o más de sus calorías diarias después de cenar al tomar un bocadillo de medianoche varias veces a la semana no solamente podría estar aumentando el tamaño de sus cinturas, sino que también afectando su salud dental, según investigadores daneses. Un estudio de los registros de más de 2.200 adultos, con edades entre 30 y 60 años, quienes participaron en un estudio médico danés, fueron evaluados en dos momentos distintos, en un período de seis años (1987-88 y 1993-94). Solamente 8 por ciento de los participantes, 173 en total, fueron diagnosticados como comilones nocturnos personas que consumían diariamente por lo menos un cuarto de sus calorías diarias en la cena y reportaban despertarse a medianoche para comer un bocadillo por lo menos dos veces por semana. Al rastrear los registros de los participantes, los investigadores encontraron que los comilones nocturnos perdieron más dientes durante el período de seis años, incluso al tomar en cuenta las edades de los participantes, el estado diabético, estatus de fumadores, el índice de masa corporal y el consumo de azúcares y carbohidratos. Las personas que no comían en las noches, que no eran diabéticas y que no fumaban presentaron niveles significativamente más bajos de pérdida de dientes”. Esto significa, como dije en los encuentros anteriores, que durante la noche sucede una muy baja secreción de saliva en la boca. La saliva cumple importantes funciones, entre ellas de proteger tanto los dientes como las encías manteniendo un ph adecuado. Por lo tanto, independientemente de su estado de salud general, que sin dudas también influye en su salud bucal, es altamente prioritario el cepillado nocturno adecuado y el uso de complementos de la higiene como ser hilo dental y enjuagues bucales. Consulte con su odontólogo sobre cuáles serían los indicados para su boca en particular. Hasta la próxima.
Dr. Gustavo Toledo
Odontólogo - MP 2932/01 Santa Fe

Foto de tapa: Actividad del Taller Musichicos

Rafaela, sábado 23 de noviembre de 2013

La Palabra

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En busca de...
Natalia Cháneton, educadora musical y clavecinista

Archivo Natalia Cháneton

La música como motivación
Nació en la capital del país a comienzos de los ’80. Se formó en el Conservatorio Nacional Carlos López Buchardo y por un tiempo en la Licenciatura en Artes de la UBA, pero sus maestros particulares fueron los más importantes. Dirige el Taller “Musichicos” y su editorial de libros de pedagogía musical. Es docente de música de nivel inicial y primer ciclo, y clavecinista. Pero su actividad fundamental es realizar sus propias sueños. En esta charla con La Palabra los relata.
tiempo y esfuerzos para renovar repertorio y comenzar a tocar de nuevo el año próximo. No estoy disfrutando tanto ahora de tocar en público, pero sí me encantó grabar, y tal vez a eso me dedique desde la parte interpretativa en los próximos años. de los 70s -nacional o extranjero-, hasta el gótico, el metal o lo progresivo; las músicas folklóricas de Hungría -de allí es mi segundo apellido-, el jazz, algo de folklore nacional o latinoamericano, la llamada “música de protesta”, etcétera. Siendo injusta con otros momentos definitorios, sé que desde muy pequeña me gustaba mucho Bach, y estaba fascinada con el sonido metálico del clavecín, que soñaba con poder tocar y que no me imaginaba que terminaría tocando realmente.

LP - ¿Qué futuro deseabas cuando pensaste en estudiar música?
N.C.- Los deseos siempre van tomando nuevas formas e intensidades a medida que pasan los años; y yo misma voy descubriendo, dentro del mismo terreno, nuevas posibilidades que me van cautivando más que otras. Como música, ahora a mis casi treinta y tres años, no sueño lo mismo que soñaba a los siete. Pero mis proyecciones de futuro -que hoy son mi presente- siempre estuvieron ligadas, por un lado, a la interpretación -inicialmente, en el piano; y luego ya definiendo más ese deseo, en el clavecín- y a la docencia, que amo y me moviliza completamente, porque me permite llevar a la práctica ideas no solo educativas sino espirituales: de “ideales” más allá de lo que se enseña de manera pragmática en cada clase de instrumento. También durante algunos años me dediqué, de manera más que aficionada -y por cierto bastante mala- a la composición -a la que actualmente destino tiempo solo con fines didácticos- y a la escritura, otro de mis grandes intereses que sublimo en la literatura pedagógica y que alguna vez puse a prueba en alguna que otra publicación de música clásica. Siempre soñé con vincular todos esos aspectos, incluyendo la composición, fuera del área académica, también tuve bandas de rock. Sin querer todas estas áreas se fueron integrando sin que yo me diera cuenta y más allá de los estudios con maestros particulares o en los conservatorios. Actualmente, desde aproximadamente un año, no estoy tocando, lo último que hice fue grabar clavecín para un film argentino con música de un muy joven y talentoso compositor, Julián Galay. Pero estoy reuniendo

LP - ¿Cómo fue tu acercamiento a las melodías en tu vida?
N.C. - Mis amorosos padres no son músicos, pero sí son grandes amantes del arte en general. En mi casa paterna siempre se respiró el gusto por la pintura, la literatura, el cine, y, por supuesto, siempre había hermosa música, tanto clásica, como folklore, jazz o rock. Supongo que esos estímulos, compartidos a veces a conciencia y muchas otras veces de manera incidental, fueron configurando mi paisaje sensible infantil. Suelo recomendar a las familias de mis alumnos, con las que en general mantengo una relación cercana -y profesional, siempre- que traten de compartir estos momentos con sus chicos. Recuerdo con emoción que mi mamá -docente de educación primariame sentaba en un silloncito a mirar algunos libritos de pintura, y me invitaba a entender o a “inventar” qué sucedía en cada cuadro. No tardé en hacer lo mismo con la música, que era uno de los vehículos más lindos para ponerme a soñar. Siendo hija única, además, tenía mucho tiempo solitaria para, escuchando música, imaginar libremente. Es imposible llevar un registro de toda la música que nos deja una marca indeleble en el alma. Trato de dejarme conmover por lo que escucho de una manera lo más virginal e intacta posible: mi primera audición de las cosas es infantil, o más pura. Luego hago mi audición de “músico”. Hoy forman parte de mi vida por supuesto la música clásica -particularmente los períodos barroco y romántico, aunque no puedo dejar de gustar de la música medieval o renacentista- y también por supuesto el rock, en todas las absolutas y más diversas variantes posibles desde el rock

Sensible emprendedora: Natalia Cháneton ha dedicado su vida al arte y a la pedagogía arte, aunque aún no supiera, desde muy pequeña, que ése iba a ser mi futuro laboral real. Nunca dudé de mi vocación o mi deseo en este sentido, y nunca me planteé ninguna otra posibilidad fuera del conservatorio o el estudio con maestros particulares. puntillosa. Y si bien no las conozco personalmente, he leído muchísimo -y recomiendo todo el tiempo- la obra de Violeta de Gainza y María del Carmen Aguilar, dos brillantes pedagogas a quienes considero verdaderas “maestras” y referentes humanas. hace muy feliz tener cerca a mis alumnos hoy ya crecidos, que se convierten en sobri-hijos y amigos. Todos los vínculos han quedado en los mejores términos, con los mejores recuerdos. Obviamente me falta todavía mucho camino por recorrer. Me gustaría, de hecho, poder llevar mis clases a niños de menores recursos, o viajar por el interior compartiendo mi metodología a quienes la consideren útil o mínimamente valiosa. Yendo hacia un terreno más práctico, luego de este primer librito que recién edité, sueño con poder editar varios más que están de hecho en elaboración.

LP - ¿Qué recordás de tus primeras incursiones con el instrumento?
N.C. - Mi registro más cercano, ya de grande, es el de la primera vez que toqué un clavecín, a los diecinueve o veinte años, aunque empecé, como muchos clavecinistas, con el piano. Me hipnotizó el sonido y la musicalidad que puede transmitir en su puntillosa sobriedad. Quedé, y aún estoy -como ese primer día-, enamorada. De mis primeras experiencias con el piano, de muy chiquitita, recuerdo mi alegría, mi ansiedad por aprender cosas nuevas, mi curiosidad infinita. Reconozco esas mismas emociones en mis alumnos y trato de preservarlas con máximo cuidado. Porque lamentablemente en algunas instituciones formales de estudio de la música muy rápidamente se pierde esa “pureza” y entusiasmo con la que los chicos se dirigen al aprendizaje de un instrumento. Por eso en las primeras clases de instrumento trato de que los chiquitos aprendan un número importante de canciones -de cinco a diez canciones en las primeras cinco clases- para que la motivación sea lo suficientemente fuerte para sostenerlos luego en los primeros acercamientos al conocimiento más teórico o, más arduo aún, técnico.

LP - ¿También aprovechaste clases de profesores particulares? ¿Quiénes fueron?
N.C. - Mi primera maestra importante fue la pedagoga Betty Grinjot, con quien tomé mis primeras clases más formales. Ella es mamá de Adrián Iaies, un muy conocido pianista de jazz. Con una deliberada dulzura y paciencia fue quien me condujo hacia el estudio más “serio” de la música. Su temperamento y sus intereses “espirituales” -que nunca me compartió abiertamente mientras yo era niña, pero que llevaba a la práctica en el trato con sus alumnos y en algún nivel pienso que yo percibiría- fue la verdadera inspiración de lo que más adelante se convirtió en “Musichicos”. Tomé muchas ideas de su trabajo y hoy la recuerdo con infinito cariño. La segunda fue Mercedes Pomilio, mi profesora de clavecín en el IUNA. Ella me enseñó a “estudiar”, y, algo muy importante, a buscar el repertorio con el cual uno “vibra”. Gracias a ella conocí a mis ahora amados barrocos franceses, la música que más adoro interpretar y que me fascina por su delicadeza

LP - ¿Cuál es el esperado porvenir de tanto tiempo invertido en la enseñanza de la música?
N.C. - Estoy convencida de que la educación musical, la educación artística, y la educación en general son vehículos de una genuina transformación social. Estar atentos y más sensibles nos hace también más tolerantes, más pensantes, más fuertes. Nos permite cuestionarnos lo que se nos ofrece, nos ayuda a imaginar y a concebir “otras” realidades más allá de la que nos inculcan los medios masivos de difusión. En el gremio docente aprendí, además, del espíritu solidario de quienes trabajan dedicados a esta sacrificada tarea: me conmueve aportar y enriquecerme de diversas posturas, investigaciones y búsquedas de otros maestros, no solo de mi área. Desde “Musichicos” pretendo ofrecer no solo educación meramente pianística sino transmitir valores y posibilidades de un mundo más cálido, más activo en la búsqueda de concreción de nuestros sueños más altos. Quizás sea “utópico”, pero tengo el alma y la vida entera dispuesta a esta misión. Me

LP - Una anécdota.
N.C. - Solo puedo añadir un momento chiquito, pero pilar en mi vida, porque definió algo del espíritu del “hágalo usted mismo” que me dicta todavía ahora en mis sueños cotidianos. Cuando tenía siete años, quise jugar con una amiguita a hacer “estrella de rock”. Pero me di cuenta de que no me sabía ninguna canción del estilo. Así que mi decisión fue inventar mis propias canciones, para luego poder cantarlas e instrumentarlas. Si bien es una anécdota muy tonta, creo que me identifico todavía con ese espíritu de inventar eso que necesito y no existe en mi vida todavía. Tal vez eso fue una decisión importante que me condujo a mi deseo de estudiar música seriamente, o a afrontar algunos de mis proyectos.

LP - ¿Cuando tuviste que elegir un estudio qué rumbo tomaste?
N.C. - Siempre estuve vinculada a la música y al

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Rafaela, sábado 23 de noviembre de 2013

Les comentamos
sorpresa y emociones a flor de piel. La autora es escritora y periodista. Después de escribir varios libros de actualidad política, publicó su primera novela, La Hermandad de la Sábana Santa, con la que logró un éxito sin precedentes que la llevó a los primeros puestos de las listas de ventas, tanto nacionales como extranjeras. La Biblia de barro y La sangre de los inocentes afianzaron su prestigio entre la crítica y el público, consiguiendo llegar a millones de lectores en todo el mundo con traducciones en más de treinta países. Su siguiente novela, Dime quién soy, es un retrato magistral de la historia del siglo XX, rebosante de intriga, historia, espionaje, amor y traición, que conquistó de nuevo a los lectores. Hay momentos en la vida en los que la única manera de salvarse a uno mismo es muriendo o matando. Dice la autora: Los personajes de esta novela viven conmigo, me han enseñado mucho, forman parte ya de mi historia personal”. compañía de Marcos Gutiérrez, apoderado de una editorial de la familia. Un día después, Ana recibe la noticia de que un antiguo novio que residía en España, Máximo Zaldívar, también fue asesinado. Para su asombro, el cuerpo de Máximo aparece colgado y con los labios cosidos. Apartir de ese momento, la vida de Ana se transformará para siempre. Acechada por La Legión, un grupo que busca destruir los libros rescatados en la quema de la biblioteca de Alejandría, deberá encontrar las pistas necesarias que la llevarán a desentrañar un secreto milenario. Un tesoro cuyo último custodio fue Eduardo Ladislao Holmberg, director y responsable del trazado del zoológico. El último manuscrito es una novela policial deslumbrante, el inicio de una magnífica saga adictiva. María Correa Luna nos sumerge en una trama de intriga, suspenso y misterio con la fuerza de lo sugerido. Dos asesinatos, una búsqueda frenética, un romance y, sobre todo, una traición.

Consultorio

Lingüístico

El Huarpe LVII
Hoho poschuyna: Herir Puxcu: Hermana Lturum: Hierba
Introducción al Millcayac. Idioma de los huarpes de Mendoza Pablo José Tornello y otros; Zeta Editores; 2011

DISPARA, YO YA ESTOY MUERTO
Julia Navarro Plaza&Janés 907 pág.

EL ULTIMO MANUSCRITO
María Correa Luna Plaza&Janés 249 pág.

Es una historia llena de historias, una gran novela que esconde dentro muchas novelas, y que, desde su enigmático título hasta su inesperado final, alberga más de una

Emerio Beltrán, magnate de medios de comunicación, aparece ahorcado con los labios cosidos en la biblioteca del zoológico de Buenos Aires. Su hija Ana, médica forense, reconoce su cuerpo en

Ilustración de Elena Zambonini

Dice Natalia Cháneton: El objetivo de este disco, al igual que el de nuestros conciertos, es el de celebrar la música con los niños, compartiendo sus logros y sus largos y divertidos caminos a seguir recorriendo. Y por supuesto, motivar y estimular a nuestros pequeños estudiantes a continuar su aprendizaje de la manera más comprometida posible transitándolo con verdadero gozo. Hemos seleccionado un repertorio que, creemos, disfrutarán no solo estudiantes o docentes de piano, sino también cualquier persona interesada o con sensibilidad hacia la música.
TALLER MUSICHICOS “EN EL ESTUDIO…”
CD s/d - 2013 - 25 temas (Prelude, Jazz Cat, Fantasía y otros)

Dice la producción: La “Suite Norteña” fue escrita en 1994 y forma parte, junto a la “Suite Argentina”, de las dos obras monumentales de Eduardo Falú para guitarra y orquesta. En sus cuatro movimientos -chamamé, chacarera, zamba y vidala chayera- la guitarra juega y dialoga permanentemente con la orquesta en un original lenguaje popular de alto vuelo compositivo. La orquestación fue realizada por el Maestro José Bragato. “Flores Argentinas”… A cien años del nacimiento de Carlos Guastavino, esta edición rinde un homenaje a las flores que visten y perfuman el suelo de su país.
“SUITE NORTEÑA” “FLORES ARGENTINAS”
CD Epsa - 2013 - 16 temas (Chamamé, Zamba, Las achiras coloradas y otros)

Decimos nosotros: Es un sueño hecho realidad. Niños que aprenden música como un juego, lejos de la persecución didáctica, y que pueden demostrar sus condiciones para tocar el piano. La Directora del proyecto, Natalia Cháneton, es quien respalda la propuesta concebida con el mayor respeto hacia la formación de cada pequeño aprendiz de músico. Se destaca el profesionalismo con que se encaró la producción.

Decimos nosotros: Majestuoso trabajo y valiosa producción para recuperar obras antológicas del cancionero argentino con merecidos homenajes y reconocimientos a hombres talentosos, los compositores como son Eduardo Falú y Carlos Guastavino, y el poeta León Benarós. La interpretación de estas versiones ocupan un lugar destacado en esta propuesta de profundo contenido cultural.

Cartelera Cultural
Martes a Viernes de 8 a 12 y de 15,30 a 19 Hs. Domingo de 18 a 20,30 Hs. Martes a Viernes de 8 a 12 y de 15,30 a 19 Hs. Domingo de 18 a 20,30 Hs. Martes a Viernes de 8 a 12 y de 15,30 a 19 Hs. Domingo de 18 a 20,30 Hs. Lunes a Viernes de 16 a 20 Hs. Sábado de 10 a 12 Hs. MUESTRA ARTISTICA “Bienal Nacional de Pintura” Museo de Bellas Artes Sarmiento 530 Entrada libre y gratuita MUESTRA HISTORICA “El mundo según Leoni” Museo Histórico Municipal Bulevar Santa Fe y 9 de Julio Entrada libre y gratuita

El buen decir

Ogaño: Significa “este año” y proviene del latín. También se escribe “hogaño”.

El Suplemento Cultural

La Palabra
es una publicación de Buffelli y Actis S.A.
Lavalle 153/71 - 2300 RAFAELA (Santa Fe - Argentina) Tel. (03492) 426821 - 428821 - Fax: (03492) 427821 e- mail: diario@laopinion- rafaela.com.ar Producción periodística: Raúl Alberto Vigini e- mail: raulvigini@yahoo.com.ar

MUESTRA FOTOGRAFICA “Ripamonti, el paso del tiempo” Museo Histórico Municipal Bulevar Santa Fe y 9 de Julio

Entrada libre y gratuita

MUESTRA ARTISTICA Cincioni, Alvarez, Prada y Russo Ahrus Arte Belgrano 174 - Primer piso

Entrada libre y gratuita

Producción publicitaria: Cel. 03492 15611270
Los artículos firmados son de exclusiva responsabilidad de los autores.

Esta edición puede leerse en:

www.diariolaopinion.com.ar

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