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El rol de la familia, la comunidad y la escuela en el proceso de estimulación temprana de los niños ciegos.

The rol of the family and school in the process oof early stimulation of blind children.

MSc. Gudelia García Díaz *; Lic. Amalia Marina Viamonte Rodríguez.** *Directora de la Escuela Especial La Edad de Oro 22-37-53 ** Profesora de la Universidad de Ciego de Ávila. 20-22-58

RESUMEN

Las edades tempranas son muy complicadas para la atención de los niños ciegos, es por eso que las estrategias deben estar dirigidas a tratamientos correctivos compensatorios desde el comienzo de la vida. En Cuba se intenta una estimulación temprana que no solo la escuela asuma la responsabilidad, sino que involucre a la familia y a la comunidad como agentes dinámicos de ese proceso.

Palabras claves: tratamiento correctivo, tratamiento compensatorio

ABSTRACT.

Early ages are very complicated for the attention of blind children, therefore the strategies should be focused to the compensatory corrective treatment since the early stages of life. In Cuba there is an attempt of early stimulation of this children and in this process should assume the responsibility not only the school but should participate as well the family and the community

Key words : corrective tratment ; compensarory treatment.

INTRODUCCIÓN

Los niños ciegos ocupan un porciento bast ante elevado en la población infantil mundial, actualmente en el mundo existen cuarenta y cinco millones de personas totalmente ciegas, lo que representa aproximadamente el ocho por ciento de la población, cada cinco minutos una persona pierde la visión y cada minuto un niño pasa a formar parte de la población mundial invidente. En algunos países el número de niños ciegos aumenta cada año por el alto consumo de drogas de las madres gestantes, así como la falta de control de las infecciones por transmisión sexual y la secuela de los conflictos bélicos, algunos niños logran ser estimulados en escuelas integradas como en Brasil, España y Argentina donde la tonificación de los órganos de los sentidos se realiza generalmente en clínicas, sobre todo privadas; en otros, que son la mayoría; pasan a ser reambulantes o mendigos.

En Cuba se intenta una estimulación temprana que no solo la escuela asuma la responsabilidad, sino que involucre a la familia y a la comunidad como agentes dinámicos de ese proceso.

DESARROLLO

Se considera que la familia, la comunidad y la escuela forman parte de un grupo de factores que inciden en la dinámica del proceso de estimulación de los elementos compensatorios de los niños ciegos de edad temprana por la interrelación que existe entre ellas, todas han sido estudiadas científicamente desde puntos de vistas muy diversos; en el ámbito nacional e internacional en las últimas décadas se han destacado Ares (1990), Burque (1990), Baxter (1994), Castro (1996), Ianni (1997), Mastache (1997), Chkout (2008), Rivero (2008), García (2009) y otros.

Al consultar esas fuentes se pudo detectar que predomina en la práctica un espíritu tradicionalista de la estimulación, dirigido esencialmente a la enseñanza unidireccional solo desde la escuela y descontextualizada, sin dedicar el espacio suficiente, por una parte a lo físico - afectivo y por otra parte, las posibilidades que brindan otros escenarios para incidir en la cognición del niño ciego de edad temprana.

La palabra familia proviene del vocablo griego que quiere decir fuente de vida, ella es la que tiene mayor incidencia en la estimulación de los niños ciegos, la influencia familiar es esencial en los primeros años aunque trasciende ese marco inicial y se manifiesta a lo largo de toda la vida. El niño ciego de edad temprana necesita para vivir de las atenciones y los cuidados de su familia, ocasión esta que no es aprovechada suficientemente para estimularlo y establecer una unidad afectiva llena de cargas emocionales a medida que son satisfechas las necesidades básicas como pueden ser la alimentación y el aseo.

Se deduce entonces que la estimulación temprana de los elementos compensatorios del niño ciego debe real izarse desde el mismo nacimiento mediante el contacto físico y verbal, si la madre no está capacitada para desempeñar las funciones afectivas ni hacerse depositaria de las demandas de su hijo pondrá en juego la salud mental del mismo al no establecer un auténtico vínculo afectivo con él y esto tendrá repercusiones ulteriores en la relación que este establezca con el mundo exterior, aspecto este tan descuidado en el mundo moderno por el acelerado ritmo de la vida cotidiana, lo que boicotea desde el inicio de la vida, el proceso de estimulación, haciendo ineficiente el papel de la madre como contenedora de tensiones, quedando interrupto el vínculo idóneo para establecer relaciones sanas y humanas. De lo antes expuesto se reafirma entonces el pensamiento de Martí citado por (Rivero. 2008:23) al esbozar ‘' ¿Y de quién aprendí mi entereza y mi rebeldía, o de quien pude heredarlas, sino de mi padre y de mi madre?''

La Constitución de la República de Cuba en el capítulo IV, artículo: 38 declara que “los padres tienen el deber de dar alimentos a sus hijos y asistirlos en la defensa de sus legítimos intereses y en la realización de sus justas aspiraciones así como el de contribuir activamente a su educación y formación integral como ciudadanos útiles y preparados para la vida en la sociedad socialista”. Sin embargo no siempre es así, casi siempre le dedican más tiempo a los cuidados extremos de su salud que al entrenamiento de las potencialidades físicas, mentales y a las relaciones interpersonales con sus coetáneos videntes.

Por eso es muy común encontrar, en las familias donde nace un niño ciego, sentimientos de culpa o cargo de conciencia, ahí deviene la sobre protección y la instauración de sentimientos de desconfianza y de miedo hacia el prójimo por temor a abusos y a burlas hipotéticas lo que trae consigo el aislamiento, la falta de comunicación, el mutismo, la carencia de sentimientos y la ausencia de motivaciones e intereses. Son muy pocos los casos en que los padres se acercan a la institución para pedir ayuda especializada, pues no tienen en cuenta que la escuela es la encargada de completar y perfeccionar la educación que comienza en el hogar.

Hasta el presente los mecanismos establecidos en el Subsistema de Educación Infantil no han garantizado la óptima prepar ación de la familia de los niños ciegos de edad temprana, en ocasiones los padres no se sienten comprometidos con el proceso de estimulación de los elementos compensatorios de sus hijos, apareciendo serias dificultades en estos infantes como son la hipotonía muscular y algunas deformaciones óseas por la falta de estímulos que beneficien el desarrollo físico.

Esto repercute en el posterior proceso de escolarización presentándose problemas en el desplazamiento por interiores y exteriores así como la apreciación real y exacta del mundo exterior, culminando el grado preescolar sin la preparación adecuada lo que afecta seriamente la integración escolar y la continuidad de estudios donde es imprescindible la autonomía y la equivalencia cognitiva con respecto al niño vidente; pues el desarrollo y la experiencia de los niños ciegos depende en gran medida del medio social y el entorno donde él interactúa, ya sea el barrio, los vecinos, los grupos o la comunidad, todos influyen de forma negativa o positiva en su formación y en el afianzamiento o deterioro de los valores.

Por consiguiente , la comunidad como centro de la estructura de la sociedad necesita convertirse en una gran escuela y actuar de forma directa en el individuo, debe centrar todas sus acciones en el mejoramiento físico y espiritual de los niños desde que son pequeños mediante actividades y ejercicios dirigidos a estimular el conocimiento del mundo a través de la práctica social Winnicott (1962), Bardisa (1983), Bell (2002) y Machín (2006) consideran esta práctica social como inferencia necesaria en la estimulación temprana de los niños ciegos.

A decir de Vigostki ´´la adquisición y el des arrollo dependen del medio social en que vive el sujeto, por tanto el ser humano al nacer hereda toda la evolución filogénica, pero el producto final de su desarrollo estará en función de las características del medio social en que viva´´ citado por (Díaz. 2008: 46) pues la privación del contacto social de los niños ciegos con otros, limita el desarrollo cognitivo, la orientación del entorno, afecta el desarrollo de intereses, la maduración de los procesos psíquicos y también los sentimientos.

Al considerar el ser humano desde el ángulo de dos dimensiones, como producto y ente social, resulta obligada también hacer referencia al contexto donde él se desarrolla, de otro modo no resultaría posible la comprensión de la estimulación como el fenómeno social que es en realidad, pues resulta inútil entonces puntualizar que el niño ciego no es una persona aislada, este siempre estará acompañado de sus antecesores y de los contemporáneos, con la

participación de unos y otros, cualesquiera que sean las actividades donde se vea involucrado.

Esto presupone un gran desafío por parte de las organizaciones de masas, los medios de difusión, trabajadores sociales, y de la salud así como otros implicados que tendrán una alta responsabilidad en lograr una verdadera vinculación familia- comunidad- escuela que permita elevar a planos superiores el engranaje logrado hasta el momento atendiendo a las exigencias del momento actual y las aspiraciones de estimular los elementos compensatorios de los niños ciegos de edad temprana para asegurar la entrada de este a la institución infantil, proceso este de adaptación a nuevos sucesos y diferentes condiciones sociales, pues la escuela es el abandono de las costumbres maternales y del estilo de comunicación de las tías y los abuelos, es la conciliación a nuevos requerimientos y nuevas formas de convivencia social.

Algunos investigadores de la temática referida, entre ellos Montagu (1981), Davidov (1988), Álvarez (1989), González Rey (1995), Rey (2005) y Machín (2007) coinciden en la necesidad de hacer más efectiva la dinámica del proceso de estimulación del niño en función de facilitar el éxito escolar, así se habla de la necesidad de entrenar determinadas habilidades de compensación en los niños ciegos que facilitarán vencer los objetivos de cada edad. En este caso la escuela especial tiene entre sus misiones la de contribuir al desarrollo de capacidades, habilidades, hábitos, aptitudes y destrezas para lograr un mejor desarrollo intelectual y emocional de los estudiantes y así incorporarlos a la vida socialmente activa.

La comunidad pedagógica moderna cada día le dedica una mayor atención a la necesidad de desarrollar en los docentes habilidades para estimular los elementos compensatorios. Así, Leiva (2006), García (2008), Díaz (2008) y Arnáez (2008) proponen el uso correcto de algunos recursos en la labor pedagógica, pero el análisis de estas propuestas evidencian que se mantiene la estructuración aislada de acciones en este sentido expresado como el diagnóstico grupal e individual de los niños y los diferentes recursos tiflotécnicos acomodados a las necesidades individuales de cada uno de ellos.

En la actualidad se aboga por una educación más integral, siendo primordial que el niño ciego aprenda tres veces más, pero solo una enseñanza desarrolladora, intencional y debidamente organizada que propicie el accionar aunado de las influencias educativas será capaz de convertirse en la fuente real que guíe, estimule, transforme y compense las necesidades de los mismos para poder dar cumplimiento a la afirmación de José Martí citado por (Bell. 1997:5) que ´´ esos vivos nacen muertos y la enseñanza los revela a la vida ´´ ...

La cita anterior es un motivo para no olvidar las exigencias didácticas que deben emplearse en el proceso de estimulación de los elementos compensatorios de los niños ciegos, estas exigencias deben manifestarse a través del adiestramiento de los órganos de los sentidos conservados, en el tratamiento para enriquecer las representaciones, el perfeccionamiento de las técnicas de orientación y movilidad y las relaciones comunicativas con los videntes.

Por tanto el personal que vive,

convive y trabaja con niños ciegos de edad

temprana debe tener en cuenta las metas propuestas por Hamachek (1987)

estas metas son: el desarrollo individual, el reconocimiento social y el desarrollo personal de las potencialidades.

La autora propone servirse de ellas para ayudar a desarrollar la individualidad de las personas , aspecto importante en la estimulación del niño ciego pues el mismo necesita que lo enseñen a comprender que los demás no son como él, que el resto tiene percepciones de las que él carece, y él posee otras que los demás no tienen. Es por ello que se requiere una mejor comprensión ciudadana sobre las características individuales de cada niño con una fuerte participación en su estimulación.

Es importante apoyar a estos niños a que se reconozcan como seres humanos únicos , el cumplimiento de esta meta los ayudará a reconocerse como seres humanos irrepetibles, con características personales que lo distingue del resto. En correspondencia con el carácter complejo y totalizador del desarrollo físico y psíquico.

Las personas deben asistir a los niños a desarrollar sus potencialidades estimulando simultáneamente los órganos de los sentidos conservados, se trata entonces de lograr cualidades para aprender a explotar y aprovechar los mecanismos de compensación que poseen en función de protegerse y alcanzar su máximo desarrollo espiritual y social.

La escuela tiene entre sus funciones la modificación y el mejoramiento de las condiciones no favorables en el medio familiar y/o comunitario, promover la participación de los padres en la planificación y el desarrollo de las actividades para elevar la calidad cognitiva del ser humano y comprometer a la comunidad para que sirva de escenario en la ejecución de actividades, evidencia su esencia profundamente humana porque dentro de esa triada se desarrolla el hombre nuevo, cada uno con sus propios anhelos, sufrimientos, contradicciones, reveses y victorias. Es preciso señalar que la triada familia- comunidad- escuela en la actualidad aún no satisface las demandas que exige el proceso de estimulación de los elementos compensatorios de los niños ciegos de edad temprana pues su accionar es independiente, sin una responsabilidad conjunta que defina hasta qué punto pueden o no incidir en ese proceso.

La etapa temprana de la vida es un período en el cual se opera un enorme enriquecimiento y regulación de la experiencia sensorial del niño, la asimilación de las formas específicas humanas de la percepción y el pensamiento, el desarrollo impetuoso de la imaginación, la formación de los gérmenes de la atención voluntaria y la memoria conceptual dependen en gran medida del dominio que ejerza en la estimulación del niño ciego de edad temprana los factores influyentes antes mencionado. Si a los niños diagnosticados de ceguera no se les brinda una correcta estimulación suelen aparecer en ellos algunas particularidades en el comportamiento que constituyen barreras en el desarrollo, exteriorizándose a través de rabietas, inseguridad, caprichos y desconfianza. Es por eso que hoy se exige estimular al individuo en las primeras edades, de esa manera la estimulación temprana pasa a ser un contenido de enseñanza en sí misma.

Para ello se propone una estrategia que ponga de manifiesto el accionar conjunto de la familia, la comunidad y la escuela en función de una estimulación verdaderamente oportuna.

CONCLUSIONES Los resultados han demostrado que existe insuficiente integración de la familia, la comunidad y la

CONCLUSIONES

Los resultados han demostrado que existe insuficiente integración de la familia, la comunidad y la escuela en el proceso de estimulación temprana de los niños ciegos. La insuficiente estimulación de los elementos compensatorios de los niños ciegos incide negativamente en el desarrollo físico, afectivo y cognitivo de estos. Al llegar a la etapa escolar se ven mutiladas las habilidades de tantear, identificar, reconocer e identificar como resultado de la insuficiente estimulación en las edades tempranas.

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