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La novela gótica surgió a la sombra de la Inglaterra del Siglo de las Luces, de su neoclasicismo ilustrado, de su desproporcionado culto a la razón, cuando el rechazo a lo sobrenatural, en la vida cotidiana, llevó aparejado, en su propio nacimiento, una férrea condena de su uso literario y estético. Sin embargo, no será hasta el final del Antiguo Régimen cuando aparezcan en nuestro país manifestaciones, más que significativas, de este subgénero. Aunque bien es cierto que existieron conatos anteriores (últimos años del siglo XVIII), estos se intensificaron en plena agonía del género (1764-1820), dejando en el camino una estela de polémicas, descalificaciones, acusaciones de inmoralidad y de desprestigio a una fórmula de escritura demasiado predecible, sobrecargada de elementos tópicos y fielmente ligada a las circunstancias espacio-temporales de su Inglaterra natal. En efecto, la novela gótica, no debemos olvidar, es una creación nacional inglesa, trae consigo el sello originario y solo puede entenderse, por lo mismo, en el seno de este marco espacio-temporal, dado que fuera de estas coordenadas pierde la gran mayoría de sus significaciones primeras y definitorias. Esta férrea estructura formulaica y aquella dependencia casi obligada fueron, en gran parte, las causantes de su temprana muerte aunque, al propio tiempo, las responsables primeras de su posterior resurrección. El éxito abrumador había provocado que, desde su lugar de origen, este género traspasara fronteras para asentarse en otros países que dependían estrechamente de unas circunstancias históricas, sociales y literarias diferentes, y hasta opuestas, a aquellas que lo originaron. La adaptación del género supuso, como era esperable y de acuerdo a las transformaciones inherentes que experimentan los mismos, la modificación de ciertas particularidades de su estricta y rígida estructura formulaica, en función a las circunstancias sociopolíticas que envolvieran a los países receptores; es decir, la cultura donde había nacido este género se diseminó en otras latitudes y fue adquiriendo características propias. De esta manera y aunque el relato gótico quede definido como aquel circunscrito a unas coordenadas determinadas y específicas, no podemos pasar por alto la evolución intrínseca y determinante, al mismo tiempo, para la configuración que experimentan los géneros, pues tal y como los formalistas rusos nos enseñaron «los géneros pueden actualizar su vigencia asumiendo otras formas y funciones, con lo cual se revitalizan y cambian». El género, por tanto, necesitaba de una transferencia que sería más o menos intensa dependiendo del país al que pretendiera adaptarse. Lejos de morir, comenzó una existencia revitalizada en otras literaturas que lo llevarían, en un ir y venir de trasvases, hasta la más cercana actualidad. La proximidad así como un contexto similar al originario provocó que, al menos en algunas de estas literaturas europeas, las modificaciones fueran poco sustanciales. En otras, sin embargo, la situación fue bien distinta. En aquellos países en los que el conservadurismo político, social y religioso imperante era aún demasiado férreo, se dio una profunda y estricta censura hacia todo aquello que recordara, aunque fuera vagamente, este tipo de literatura perniciosa y nociva. Estas bastas consecuencias de la ceguera hacia lo gótico dieciochesco, esta continuada acusación por parte de intelectuales y preceptistas significó, por un lado, que se acabara clasificando a la ficción gótica como trivial o absurda y, al mismo tiempo, se la excluyera, quizás para siempre, del derecho a ser llamada literatura y, por otro, y derivada de esta, en cierta manera, que se consiguiera condenar desde el principio su libertad de difusión, cerrando, con ello, las puertas a muchas otras literaturas europeas. En nuestro caso concreto, la historia de las letras españolas ha negado de manera reiterada la existencia de esta corriente dentro de nuestras fronteras. Un género extranjero, dicen, que apenas pasó de puntillas por aquellos años convulsos e intransigentes de finales del reinado de Fernando VII. Nada más lejos de la realidad, sin embargo porque si toda expresión artística está en consonancia con su época, ¿qué razones explicarían que fueran casi inexistentes en nuestro país?, o, dicho de otra manera, ¿por qué no habrían de existir en el siglo XVIII o en los albores del XIX manifestaciones de lo gótico, si estas se popularizaron en otras literaturas europeas? ¿Cómo, en una época de profundos interrogantes sobre la definición de la naturaleza, no iba a existir más testimonio literario de la dificultad de aprehender su realidad y la complicación que supone asumir la pérdida del viejo orden? ¿Dónde establecer los límites entre lo posible y lo imposible, en un mundo que se dice abierto al progreso y a la razón, pero que no ha sido capaz aún de poner fin a males pasados? Y si estos relatos no son una excepción, sino un síntoma cultural, ¿por qué no buscar entre nuestra enorme producción del período de entresiglos obras que respondan a las características ya analizadas? El estudio y análisis, libres de prejuicios canónicos, demuestran efectivamente que en la España del período de entresiglos el público lector se encontraba familiarizado con un género que ya desde finales del siglo XVIII comenzaba a ser motivo de interés, no solo por parte de los escritores, sino también de los editores, en un momento en que la edición comienza a percibirse como un negocio ventajoso. Las difíciles y complejas circunstancias que existían en España no impidieron su adaptación, como ha defendido la crítica, sino que, por el contrario, contribuyeron, en el proceso de trasferencia, a enriquecer la fórmula de la novela gótica. Es decir, la conciencia de atraso en la adaptación de las ideas europeas condiciona la adaptación de la novela gótica en nuestro país, pero no en el sentido que se juzga, negándole toda capacidad de subsistencia, más bien en la asimilación de su fórmula básica y en la inclusión de nuevos elementos que le son propios, lo que permite hablar de la particularidad hispánica, frente a la forma original, sin arriesgar el juicio de que tanto España como Europa constituyen dos entidades homogéneas y enfrentadas. La lección edificante, el peso de la moral, la exaltación de la religión, pero también la búsqueda incesante de la verosimilitud literaria y del realismo más palmario, así como la presencia constante del elemento macabro se configurarán como nuevas características o elementos estructurales exigidos por la renovada fórmula, que se unen a aquellas fijadas desde los países británicos y que se mantienen inalterables constatando la base de la fórmula que no puede minimizarse hasta tratar de convertir estas novelas en un esquema, casi burlesco, de fantasma irredento y jovencita histérica; es, no solamente una ridiculez y una torpeza, sino que nos encontramos ante afirmaciones indudablemente alejadas de la realidad. La complejidad de la novela gótica viene sustentada tanto en el aparato estructuralcomo en los motivos que originaron su nacimiento. Desde el racionalismo más conservador y terrorífico hasta el horror más irracional, como los dos puntos extremos de un debate social e histórico recogido y problematizado en su seno, la novela gótica busca entonces la sensación del miedo, el éxtasis de lo sublime. El resto de componentes que la estructuran, y fijan inequívocamente su fórmula, dependerán siempre de esta exigencia. Desde este punto de vista, el componente argumental aparecerá dispuesto no en función de los elementos sobrenaturales, sus diferentes manifestaciones o el momento histórico en el que surgen, sino en torno a esta búsqueda incesante del miedo. Un miedo que ahonda en la muerte y lo que hay más allá de esta o en el dolor que brota del sufrimiento más hondo y perturbador, tanto del cuerpo como del espíritu. Ha sido este último, precisamente, uno de los aspectos más olvidados en el análisis de las novelas góticas clásicas. Aquellas primeras interpretaciones del género, en virtud de un esquema reducido a los límites de un castillo, un fantasma, un villano y una dama asustadiza , ha mantenido en un segundo plano esta otra vertiente, este otro horror más profundo que busca en lo prohibido, lo innombrable y lo tabuizado por la sociedad, desestabilizar estructuras y perturbar sosiegos, pero al mismo tiempo pretende sacar a la luz, instintos ocultos en ese lugar de la mente donde el decoro no encuentra su sitio. Porque el fantasma, real o imaginado, es tan necesario al gótico como lo pueden ser las torturas inquisitoriales, las violaciones en todos sus grados o los castigos depravados de personajes enfermos y corrompidos. Al situar al mismo nivel terror y horror, que no es sino, en definitiva, decir miedo a la muerte y miedo al dolor, se amplía la complejidad estructural y temática de la novela gótica y, en consecuencia, el número de novelas que, bajo este apelativo, acabarán por configurar un corpus, en su Inglaterra natal, pero también más allá de sus fronteras y, en esta caso, en el seno de nuestra literatura. Pues, derivado de esta consideración, no solo habremos de buscar el mundo gótico en la pertinente estructura de suspense, sino en las escenas más vivas e impactantes que revelan el efectismo más atroz, de la misma manera que más allá del castillo encantado, como escenario del terror, encontramos, en paralelo con el traslado del ambiente inglés al mediterráneo, un convento o una abadía que se cubren de muerte, de

Bibliotecas y catálogos demuestra además que el número de obras traducidas que se conocieron en aquel período fue. La fijación de una estructura. como Harley (The Castle of Mowbray. La Leandra (1797) de Antonio Valladares de Sotomayor. catálogos. Las traducciones. no sin relativa estupefacción. 1787: Luisa o la cabaña en el valle: 1797. Las novelas góticas españolas se estructuran de acuerdo a un proceso evolutivo que pasa por tres momentos de adaptación. años atrás. La noche entretenida (1798) de Juan Idarroc. era esta. parece evidente. 1830 y Le Cimetière de la Madelaine. 1832. a la vertiente más racional del gótico. Mas el éxito. en su faceta más macabra. en un momento histórico en el que el mercado se abría a nuevas opciones. Estas primeras obras reflejan el conflicto expreso que heredó la literatura de este período convulso y que no viene sino a responder a la oposición tajante y apenas reconciliable que se dio entre el respeto a las normas ilustradas y los escarceos con la nueva estética que privilegiaba el mundo gótico en su vertiente más terrorífica y funesta. además de ser constatado en el número de lectores y editores. aunque a través de referencias parcas y pinceladas varias. se dejaron sentir en aquellos últimos años de dicho siglo. 1798: La caverna de Strozzi: 1826. 1959 1868. Ann Radcliffe. bastante abundante si se tienen en cuenta los datos generales de novelas publicadas y de un número amplio de autores. también existieron clásicos de la novela gótica más irracional que conocieron varias ediciones y no solo El Monje de Lewis. 1842). sino la entrada masiva de las grandes manifestaciones literarias. aunque principalmente en aquel. una tendencia general que se había iniciado ya desde su mismo nacimiento. El café (1772-1774) de Alejandro Moya. 1777: El campeón de la virtud o El Barón Inglés: 1854). hasta consolidarse dentro de nuestras fronteras como género autónomo. 1800: El Cementerio de la Magdalena: 1811. a través de traducciones inglesas y francesas. quien frente a trabas externas y reticencias iniciales. 1817. An English Romance. Novela histórica inglesa: 1830. en Inglaterra. la preponderancia de situaciones y escenas macabras o el peso de lo que Guillermo Carnero denomina «lo terrorífico arquitectónico». . Las particularidades que la novela gótica adquiere dentro de nuestras fronteras son herederas de una censura inquisitorial y gubernamental que. La tarea emprendida por Agustín Pérez Zaragoza deja de ser entonces la de un loco atrevido que. gozó del favor del público. vinculada a períodos históricos menos conservadores o a leyes o disposiciones más permisivas y transigentes. de la misma manera que la comprensión de la novela gótica como subgénero. El Rodrigo (1793) de Pedro de Montengón. Un análisis exhaustivo demuestra dos realidades hasta este momento negadas o pasadas por alto. Si la novela gótica pretendía pasar el filtro debía sacrificar y dejar en el camino ciertos elementos de su fórmula que se rechazaban y censuraban de manera tajante dentro de nuestra literatura. Clara Reeve (The Campion of Virtue. revistas o periódicos de la época que dieron cuenta. asesinatos o crímenes atroces. por tanto. principio básico de la literatura española. estos primeros contactos demuestran y confirman que el cultivo y el gusto por lo gótico comenzaron a producirse con anterioridad a la oleada de traducciones. «The German’s Tales». con nuevas necesidades y. Lo macabro. o. con las primeras manifestaciones novelescas del siglo XVIII. para acabar definitivamente por rendirse a las exigencias del público. La novela gótica tendió. entre otros tantos aspectos. de lo asumible socialmente. de un nuevo público burgués. Los poetas lúgubres. 1798: Los niños de la abadía o también tituladaOscar y Amanda o los descendientes de la Abadía: 1808. La consecuencia sería que las escenas sobrenaturales se desdibujaron y los fantasmas que vagaban por sus páginas encontraban todos una explicación lógica y racional a su «anómalo» comportamiento. buscando purificar pasiones. y a lo largo de un período de tiempo relativamente amplio. El análisis de las peculiares circunstancias sociales permite confirmar que aquel género en apariencia endeble y prácticamente inédito. como sabemos. or A tale of Other Times. Regina Maria Roche (Children of the Abbey. de la nueva realidad literaria que irrumpía en nuestras letras. ejemplificada a la perfección en la figura de Mariano de Cabrerizo. 1820 y Les fantômes nocturnes. 1830. en todo su abanico de posibilidades. que heredaría muchos de los elementos que habían comenzado a forjarse y consolidarse en esta primera etapa. 1828. esencialmente femenino. 1809: La familia de Vieland o los prodigios: 1818. probó suerte con un género ignorado en España pero que ya había conocido en nuestro país vecino la gloria. digámoslo así. 1788: El castillo misterioso o el huérfano heredero. 1817. más atroz. 1880. parte de la temática y muchos otros motivos del mundo gótico chocaban con los preceptos exigidos por los teóricos neoclásicos. dichas novelas se debaten a menudo entre los principios dogmáticos de moderación. un estigma que se asumió junto al género. traspasa los confines de lo permitido. nuevos hábitos lectores. Elisabeth Helme (Louise or The Cottage on the Moor. con aquella adaptación de 1822. El Valdemaro (1792) y Novelas morales (1804) de Francisco Vicente Martínez Colomer. en lo que a la presencia del elemento trasgresor se refiere. como el abandono de lo sobrenatural. 1819. sino otros autores malditos como fuera el caso de Ireland y su novela La abadesa. sin olvidar tampoco. había sido recuperada en los últimos tiempos gracias a manifestaciones populares como la comedia de magia o la literatura de cordel. pero también hombres. El nuevo género importando encontró en todo este bagaje literario un camino allanado para asentarse y una predisposición lectora que habría de motivar muchas de sus tramas y salvar muchos de los viejos motivos. desde Francia. patrocinaban un nuevo movimiento literario. verdadera baluarte del género en nuestro país y responsable del llamado gótico racional. franceses e incluso alemanes. pero que tampoco pudo oscurecer su trascendencia real. especialmente mujeres. 1797-1805: El asesinato:1835). El emprendedor. en un presente más cercano. Sophia Lee (The Recess. 1837. A mayor colorido en la pintura de estas pasiones. algunos años atrás. Los primeros contactos tienen que ver con la asimilación de una nueva estética y aparecen representados por un conjunto relativamente amplio de novelas de finales del siglo XVIII que se apoyaron en los tímidos pero firmes ecos que. la presencia constante de la religión. dejó ver también en determinados momentos una apertura al exterior. 1826. de una fórmula necesaria para que el género se asiente como tal y se universalice. no menos importantes fueron las literarias en su papel de fijar y salvar el género. sombrío y tenebroso que pueda existir tanto en el mundo como en el alma humana. 1839). 1818. y en Francia. Si las circunstancias sociológicas habían favorecido la adaptación. por su parte. Aventuras de un español en el Asia (1805) de Jerónimo Martín de Bernardo. Sin embargo. de la venta asegurada. A pesar de que no se pueda hablar. ou les terreurs des ocupables. sobre todo. predominaron las traducciones de la vertiente racionalista. pero también sus seguidores. configurándose como lugares de perversión y crueldades por doquier. 1810. que justificaba la presencia en la narración de todo aquello que representaba el instinto más vil del ser humano. De otro lado. Toda esta complejidad interna y externa al propio género es el punto de partida que ha supuesto la recuperación del mismo dentro de nuestras fronteras. por lo tanto. (El evangelio en triunfo (1798-1799). al propio tiempo. que junto a un pasado oscuro e inquietante se nos abre también un horizonte de posibilidades. 1882 y 1889). llegado de Francia. se sustentó en las referencias varias en novelas. Harriet Lee ( The Canterbury Tales. 1827. Galerie funèbre de prodiges…. junto a los preceptos de la teoría burkeana de lo sublime. adornando las narraciones con un mayor número de momentos apoteósicos de sangre. que facilitó ya no el contacto con el nuevo movimiento gótico. 1785: El subterráneo o las dos hermanas Matilde y Leonor. que todavía condicionaban el mundo artístico ilustrado o la temática neoclásica y los nuevos preceptos estéticos regidos por la sublimidad que inclinan la redacción hacia lo lúgubre. 1821: La poderosa Themis o Los remordimientos de los malvados . aunque caprichosa y de fuerte hermetismo. 1818 y 1819). 1829.sufrimientos. más real y. pero también en todo aquello que aún siendo real y tangible. 1803. Cuisin (Les Ombres sanglantes. A Gothic Story. El realismo era algo más que una exigencia. Pigault-Maubaillarcq (La Famille Wieland. 1850). La tendencia a la oscuridad. por tanto. aunque la mayoría de ellas fueron críticas con el género. en lo sobrenatural. editada en reiteradas ocasiones. conocido. mayor sería la impresión en el lector y mejor se lograría el efecto aleccionador. favoreciendo un segundo momento evolutivo. de lo aceptable. tan del gusto español. 1830 y Galería Fúnebre. se entiende imprescindible para el rastreo de las novelas en nuestro país. tal y como era esperable a tenor de la etapa previa. Todos estos elementos encontraron su razón de ser apoyados en la necesaria lección edificante. Aunque. Fue esta una demanda que supo asumir la nueva industria editorial. 1823. 1795. un sentir profundo clavado en lo más hondo de la conciencia hispánica. claridad y mesura. y que hicieron las delicias de un público agotado de literatura ejemplar y ensayos políticos. sin embargo. el mundo irracional también estaría presente en la representación del horror más plausible porque lo irracional se manifiesta. de un conjunto de novelas propiamente góticas. 1831. Regnault-Warin (La Caverne de Strozzi. Lecturas útiles y entretenidas (1799-1801) de Pablo de Olavide. en definitiva. 1872. no pudo resistirse a las mieles del éxito. La Eumenia o la Madrileña (1805) de Gaspar Zavala y Zamora). representan el segundo estadio de la adaptación de la ficción gótica. ingleses. se potenciaría en la novela gótica en su proceso de transferencia a nuestra literatura. 1856 y 1878). P. Esto es.

de obras que pueden ser calificadas. fundamental para comprender una línea de herederos que. 1848 y 1854). En definitiva. escondido tras los pliegues de la veracidad histórica. demuestra otra realidad. Sufrieron un profundo proceso de adaptación que se manifiesta en las páginas iniciales. 1799: Etelvina o Historia de la baronesa de Castle Acre: 1806. vincular lo europeo a lo español. un honroso y merecido descanso. or. Como un monumento al Dr. y ahora. sin duda alguna. Lewis (The Monk. desde unos objetivos iniciales hasta convertirlas en novelas de terror ejemplarizante. 1884). Aunque es cierto que existen vínculos con estas manifestaciones. de nuestra propia literatura el prestigio que le viene siendo negado. arrojadas al mundo de las letras por Horace Walpole y sus seguidores. por derecho propio. en los anaqueles de la historia de la literatura. pero asumida como propia. Sin olvidar tampoco los responsables del impulso «irracional». como novelas góticas. 1794: Abelino. Allan Lloyd Smith (1945-2010). En la literatura española se traspasa el modelo inicial. que vio como las obras que habían sido escritas bajo su fórmula recaían en géneros cercanos como la novela histórica y la novela sentimental. dentro de la corriente irracionalista que explora la maldad humana en su vertiente más depravada. sino el análisis de las particularidades internas de las novelas. así. En un momento literario en el que los géneros estaban aún definiendo sus parámetros y fijando sus límites. Obras originales. pero también Horsley (Ethelwina. en las últimas décadas del Antiguo Régimen. The House of FitzAuburne. que se recrea en el placer del horror. provocados. todas traspasan los límites de aquellas en aras de una nueva pretensión y con el convencimiento de saberse. en el futuro. pero sí lo suficientemente revelador. y conseguir para ellas. adaptándola a los preceptos teóricos de moralidad y verosimilitud y a las exigencias del decoro y la cultura. a manifestarse esperando ocupar. 1869. Encontramos además. pero asumió otros elementos del más puro origen español que. 1802:Elena y Roberto. Que estas palabras sirvan para arrojar luz y recuperar un período y un género olvidado y mal interpretado. y deleitar al lector a través del horror más desmesurado. Como un ánima errante. que apenas alcanzaron a ser leídas por unos cuantos atrevidos y que tan solo influyeron tímidamente en la novela romántica posterior. A pesar de fundamentarse en unas novelas origen de otros autores y producidas con otros objetivos. Trabajos nominados pueden ser monografías individuales o multiautor o colecciones de ensayos. sus adaptadores. Lo demuestra no solo el estudio de los prólogos. El estudio de las mismas revela que estas no pueden considerarse como meras traducciones. la gran perdedora fue la novela gótica. 1837.1831) o Mme. capítulos individuales en volúmenes . A pesar de que en las traducciones predominó la vertiente racional y conservadora. un conjunto no excesivamente amplio. lejos de las coordenadas en las que nació. El conjunto de traducciones deben considerarse. Artículos cortos. tal y como había propuesto el propio creador del género. a modo de retoques. ou les Deux Perès. La tercera de las etapas recoge. en gran medida por los recelos de sus autores y el desprestigio de nuestra novela. pero al mismo tiempo y en una obligada evolución del propio género. no se reduce únicamente a los escenarios o al carácter de algunos personajes en unas cuantas traducciones menores que pasaron de puntillas por el mercado editorial.iga. der grosse Bandit. evoluciona a través del contacto y de las interferencias entre las diversas literaturas nacionales.1802). se adoptó como herencia y pasó a convertirse en patrimonio universal. nominaciones podrán ser presentadas únicamente por los miembros individuales de la IGA. 1801: Los Capuchinos o el secreto del gabinete oscuro: 1837. pero se recompone posteriormente. 1842. nuestra novela gótica se distanciara de las diferentes literaturas europeas. 1796: El fraile o historia del padre Ambrosio y de la bella Antonia 1821. por tanto. 1838. basándose en el gusto clásico de los lectores y ayudados por leyendas. es cierto. pues. estas líneas sirven para constatar que existió una novela gótica unida a una conciencia de género en nuestro país.ac. El éxito de las traducciones animó a un puñado de escritores nacionales a aventurarse en la difícil tarea de escribir novelas góticas. Bajo esta nueva literatura gótica española subyace la idea de aunar y no enfrentar lo tradicional y lo moderno. o el alemán Zschokke (Abällino. Esta clasificación supone una revisión de otras anteriores. no se creó ex nihilo. en tanto que adaptan y reconsideran las primitivas fuentes. La aportación de la ficción gótica a la historia de nuestras letras. La novela gótica española no pudo surgir como una eclosión repentina. aunque estos sean la clave de la nueva interpretación. al menos. que no era sino aquella que el público demandaba. como toda manifestación literaria y artística no es patrimonio de un país. 1799: La Abadesa o las intrigas inquisitoriales: 1836. o El gran bandido: 1800. en busca de su redención eterna. es cierto. aunque trabajos nominados no tienen que haber sido publicado por un miembro de la Asociación. a través de prólogos. una y otra vez. Nuestra incruenta batalla literaria entonces ha sido y será. +++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++ http://www. historias o acontecimientos del pasado. los escritores españoles prefirieron recrearse. un análisis profundo y apoyado en la fórmula de la novela gótica. Guenard (Hélène et Robert. ou le Secret du Cabinet noir.stir. vinieron a enriquecer el género. siguiendo unos parámetros vinculados al contexto extraliterario. Horace Walpole. aunque adaptada esta a nuestra realidad. diferente a la de sus países de origen. advertencias o introducciones. la novela gótica vuelve. autores de las mismas. y la irracionalista que abandona el componente sobrenatural. que da rienda suelta a la monstruosidad y que juega con la angustia y el sufrimiento a través de una lección moral bastante debilitada. la de tratar de dar satisfacción a aquellas sombras. importada. presidente fundador de la Asociación gótico internacional. El número fue mayor. aunque se materializaron especialmente en las primeras manifestaciones románticas y tuvieron continuidad en el mundo naturalista de finales del siglo XIX. como afirmamos al principio. La novela renace así y es leída desde una nueva perspectiva. puede rastrearse. los dos impulsos que escindieron el género en dos vertientes opuestas pero complementarias en su origen: la racional terrorífica que buscar el miedo. más en concreto. 1843). el IGA estableció en 2011 un premio de £ 200 que se concederá para una publicación académica considera que tiene avanzado el campo de los estudios góticos. en muchos aspectos. La narrativa. el horror mucho más intenso. Toda este seria de fenómenos y circunstancias complejas provocaron que. o los dos padres: Novela francesa : 1818 y 1840 y Les Capucins. desde el prólogo sobre todo. por otro lado. 1970) e Ireland (The Abbess. obras originales que han de pasar a englobar el catálogo de producción gótica española. en los que sus nuevos autores justifican y prestigian su obra. pero mantiene intacta. debió ajustarse y obedecer a una serie de leyes de causa y efecto. hasta la actualidad.uk/ El Premio Allan Lloyd Smith Monumento a la Crítica Gothic Convocatoria de candidaturas. la sensación constante de terror.

la cultura popular y la tecnología. Organizado por | Contáctenos | Miembros Login . el IGA es elcentro académico para las personas interesadas en un análisis de la gótica. escritores y artistas de todo el mundo que están interesados en cualquier aspecto de la cultura gótica: ficción. Shelley Trower. la poesía. el cine. pueden ser consideradas ediciones aunque académicas (es decir. El grupo de ex presidentes reservamos el derecho de no proceder a la licitación no debe nominado trabajo cumple los criterios del Premio. desde el 1 de enero 2011 al 31 de diciembre 2012) son elegibles. más recientemente. en Heidelberg. Un grupo de ex presidentes evaluará las candidaturas antes de la elaboración de una lista . Alemania.trower @ roehampton. si el autor ganador no está presente) anunció durante la conferencia. La única asociación de este tipo. Reino Unido) Web oficial: Stuart Lindsay(Universidad de Stirling. Patrocinado por las instituciones de acogida de toda Europa y América del Norte. Secretario del Premio Allan Lloyd Smith Memorial Crítica Gótico. los libros publicados en los últimos 24 meses (es decir. Vancouver y Montreal en Canadá. artistas.más largos. académicos. y. La Asociación lleva a cabo una conferencia internacional cada dos años. el IGA hasta ahora se ha reunido en East Anglia. la casa de Horace Walpole en Strawberry Hill (donde comenzó el gótico literario . en agosto de 2013.) y Liverpool en el Reino Unido. a través de e-mail: shelley. La próxima conferencia de IGA se llevará a cabo en la Universidad de Surrey en Inglaterra. el arte. La Asociación ofrece ayuda financiera para postgraduados dar ponencias en la conferencia en forma de becas para que los participantes interesados pueden competir. anotada y recursos) de los textos góticos.uk Acerca de IGA Presidentes 2009-11: William Hughes (Bath Spa University) y Andrew Smith (Universidad de Sheffield) Delegado: Monica Germana (Universidad de Westminster. nominaciones deben ser enviadas a la Dra. una presentación. El grupo de ex presidentes asesorará al Presidente en ejercicio o conjunta-Presidentes de su decisión antes de la conferencia bienal. Para la actual ronda de nominaciones.. Reino Unido) La Asociación gótico internacional reúne profesores. como las barras (Sociedad Británica para el Estudio del Romanticismo). La fecha límite para las nominaciones al premio es el 31 de enero de 2013.. Además. Reino Unido) Asistente de Edición: Emily Alder (Napier University. en Halifax. Por último. Lancaster en el Reino Unido. Agudos (Association of Canadian College y Profesores Universitarios de Inglés) y ALA (Asociación Americana de Literatura). El Premio Allan Lloyd Smith Memorial se presentará (o. ficción y poesía originales no son elegibles. estudiantes. Nassr (Sociedad Norteamericana de Estudios sobre Romanticismo). el IGA patrocina sesiones conjuntas con otras organizaciones académicas. el drama. Se promueve el estudio y la difusión de información sobre la cultura gótica de mediados del siglo XVIII hasta el momento actual. Reino Unido) Gothic Estudios Editor: William Hughes (Bath Spa University. la arquitectura. la música. Stirling. Vamos a publicar la larga lista en la página web de IGA.ac. las pequeñas conferencias de un día que tienen un contenido gótico significativa pueden solicitar asistencia en la suscripción de los gastos de la conferencia: los solicitantes seleccionados recibirán hasta $ 100. Aix-en-Provence en Francia.

html Literatura gótica Lucía Solaz El término gótico enmarca un estilo de literatura popular surgido en la Inglaterra de finales del siglo XVIII.http://pendientedemigracion. orden y cordura no podía menos que reconocer la rareza de estos fenómenos en la civilización. El renacimiento del gótico fue la expresión emocional. supersticiones y miedos que. según el cual la humanidad podía alcanzar. la naturaleza humana y la sociedad eran terribles para aquellos que creían que el miedo podía ser sublime. estética y filosófica de la reacción contra el pensamiento dominante de la Ilustración. el conocimiento verdadero y la síntesis armoniosa. errores. Los filósofos de la Ilustración trataron de eliminar los prejuicios.ucm. El énfasis de la Ilustración en la necesidad de racionalidad. No todos los pensadores defendían el racionalismo tan vehementemente.es/info/especulo/numero23/gotica. habían sido fomentados por un clero egoísta en apoyo a los tiranos. mediante el razonamiento adecuado. La generalización de que el siglo XVIII fue la Edad de la Razón en la cual la . Sin embargo. sus teorías sobre el conocimiento. obteniendo así felicidad y virtud perfectas. según ellos.

Las obras de Thomas Parnell. muerte y decadencia. Denunciada por los críticos y devorada por los lectores. los monasterios. Esplendor en ruinas. el misterio y el horror. . las ruinas. los ambientes considerados exóticos para el inglés como España o Italia. el gótico se impuso como una literatura de estructuras que se derrumban. de recintos horribles. Robert Blair y Thomas Gray no sólo anticiparon los estados de ánimo y pasiones góticos. atractiva decadencia. Estas seis décadas son consideradas por los historiadores literarios como los años góticos en los que una multitud de autores satisfizo los insaciables ansias de terror del público. se mueve en un marco sobrenatural que facilita el terror. de confusión psíquica y social cuya mera existencia había sido negada por el sistema de valores neoclásico. vampiros. reflejo de un subconsciente convulso y desasosegado. La novela gótica (también denominada negra) es sensacionalista. hermoso caos. A pesar de las ideas dominantes de orden y sobriedad. la afición por el exceso gótico pronto captaría el interés de los intelectuales británicos. El terror gótico tal y como lo conocemos hoy en día es en gran medida una invención de este periodo. los personajes y paisajes melancólicos. retornaron con fuerza en forma de novelas y poesía gótica. de Horace Walpole. villanos satánicos. sino que reflexionando grandilocuentemente sobre la muerte en medio de las más lóbregas de las localizaciones. Walpole abrió la puerta a un universo alternativo de terror. reprimidos pero no “muertos”. los films de horror se mantendrían fieles a esta tradición. de sentimientos prohibidos y caos sobrenatural. con un nuevo brote a través de la era victoriana (especialmente en la década de 1890) estableció una iconografía que todavía nos es familiar a través del cine: húmedas criptas. El periodo literario gótico temprano dio comienzo con la publicación en 1764 de El castillo de Otranto. espectáculo espantoso y extravagancia sobrenatural se convirtieron en los rasgos definitorios de una nueva estética gótica que tenía en el alivio de la inanición emocional su meta artística.felicidad humana dependía del dominio de la pasión y de las normas seguras descansa en la otra “media verdad”. según la cual la humanidad necesita pasión y temor. el errabundo de Charles Robert Maturin. Abundan los vastos bosques oscuros de vegetación excesiva. paisajes escarpados y castillos prohibidos habitados por heroínas perseguidas. La sucesión de narrativas góticas que proliferaron entre 1765 y 1820. Edward Young. una necesidad no satisfecha por el sensato y decoroso arte de la Edad de la Razón. doppelgängers y hombres lobo. pero para finales de 1700. Esta fascinación se extendería al embellecimiento de la muerte propio de la época victoriana. Los precursores del espíritu gótico los encontramos en los poetas de la “escuela del cementerio” (Graveyard School). Desde esta afición creció una escuela de literatura gótica. Deleitándose en lo maligno sobrenatural. estos fantasmas. mujeres fatales. frecuentemente derivada de modelos alemanes. quienes expresaron su desagrado hacia la razón. exagera los personajes y las situaciones. el gótico trataba de subvertir las normas del racionalismo y del autocontrol apelando a la eterna necesidad humana de elementos inhumanos. reinventando antiguas imágenes de locura. la narrativa gótica emergió como una fuerza dominante desde su inicio con Walpole hasta su cenit en 1820 con Melmoth. hombres locos. Desde sus comienzos. además de a una atracción hacia la muerte como recargada complacencia en el dolor. los lugares solitarios y espantosos que subrayan así los aspectos más grotescos y macabros. redescubrieron la relación escatológica entre terror y éxtasis. el orden y el sentido común en una mórbida efusión de oscuros versos. Los quisquillosos árbitros de la Era de la Razón no encontraron ninguna utilidad a los fantasmas y a las atrocidades sádicas que Shakespeare y sus contemporáneos habían explotado. Dos siglos más tarde. Una historia gótica. melodramática.

paredes tumefactas o amenazas por parte de otros objetos. grotescas. cámaras que se contraían. A pesar de esta rica herencia de literatura y melodrama teatral góticos. salvajes e ignorantes. Describiendo su obra como “una historia gótica”. presagiando el vínculo entre Frankenstein y Drácula durante el siglo xx. Cada recurso estaba estratégicamente situado para intensificar la atmósfera de miedo. la virgen atormentada. Jekyll y Mr. Los personajes góticos heredaron su naturaleza emocional de Clarissa Harlowe. el malvado violador. los cineastas británicos fueron notablemente lentos a la hora de perfeccionar un cine gótico equivalente hasta la emergencia de la Hammer a mediados de 1950. El vampiro de James Robinson Planche se estrenó en 1820 y Presumption or The Fate of Frankenstein de Richard Brinsley Peake en 1823. dado que “gótico” había sido utilizado para denigrar objetos.El recinto fatal. sirvió al objetivo implícito del gótico como una respuesta a la inseguridad política y religiosa de una época agitada. impotencia y peligro sobrenatural. En un contexto artístico. personas y actitudes consideradas bárbaras. sino que proporcionó una etiqueta para el torrente de narrativa de terror que le seguiría. ordinarias. el espacio expone una inteligencia y movilidad malignas y es mentalmente más poderoso que sus ocupantes humanos. El principal mecanismo de la trama gótica era un decorado sistema de artefactos arquitectónicos. Desde Walpole hasta el gótico moderno. . autor de El monje. En la novela gótica el escenario arquitectónico era esencial en el desarrollo de la trama. Stevenson. algo feo por su desproporción y grotesco por su carencia de gracia unitaria.L. Cooke alcanzó la fama por interpretar al vampiro y al monstruo en la misma noche. The History of a Young Lady (1748-49). convirtiendo el secuestro en mental y social. y de Robert Lovelace. La acción gótica solía producirse en localizaciones cerradas donde los lectores se podían sentir tan perdidos y desorientados como los propios personajes. metáfora central de toda la ficción gótica. con personajes atrapados por mentes. extrañeza. las connotaciones del término eran todas negativas. especialmente la polarización del bien y el mal en una doncella y un villano. “gótico” significaba todo lo que era ofensivo a la belleza clásica.P. la principal inspiración teatral vendría de la mano del Frankenstein de Mary Shelley y El vampiro de John Polidori. donde retratos itinerantes. Sin embargo. primitivas. La importancia fundamental de la atmósfera es un elemento que se trasladará al cine de tendencia gótica y expresionista. una criatura misteriosa que persigue sin piedad a la doncella mientras huye de sus propios impulsos oscuros. de mal gusto. donde los decorados construyen sombras para sugerir espacios y estados de ánimo. horripilante novela sobre hipocresía religiosa. La caracterización gótica. Esta figura nunca es completamente malvada. Lovelace se convirtió en el prototipo del satánico superhombre de la novela gótica. T. Hyde de R. La popularidad del terror escénico británico culminó en 1888 con la llegada a Londres de una adaptación americana de El extraño caso del Dr. Walpole no sólo elevó el estatus del adjetivo. efectos acústicos y accesorios sobrenaturales instalados por todo el castillo gótico. En 1764. tiene su origen en la novela de Samuel Richardson Clarissa. familias y estructuras sociales obsesionadas. Matthew Lewis. armaduras peregrinas y otros objetos inorgánicos o inanimados se comportaban de modo humano. sin forma. El empleo de Walpole de la palabra “gótico” en el subtítulo de su novela fue una descripción que pretendía impresionar y excitar a su audiencia. también fue el creador de melodramas teatrales como el éxito de 1797 The Castle Spectre. De ahí en adelante. Los empresarios teatrales se apropiaron rápidamente de la moda del gótico literario. ciudades. El espacio gótico fue modificado más tarde para adaptarse a las especiales preocupaciones de los lectores victorianos. Fue vital para el éxito del gótico alguna forma de entrampamiento por una arquitectura orgánica o animada. además de la detención física. las obras góticas confiarían normalmente en decorados situados en un espacio y tiempo remotos para inducir una atmósfera de delicioso terror.

Un decorado sensacionalista. El gótico polémico intentaba edificar además de horrorizar a los lectores combinando el terror gótico con una ideología radical para despertar la conciencia social y cambiar las opiniones de los lectores sobre ciertos asuntos. doméstica y didáctica. 2. En contraste con la escasa validez de las populares novelas por entregas. euforia poco natural y desesperación. Frankenstein de Mary Shelley. trataba de aterrorizar. El gótico polémico: varios escritores con conciencia social transformaron la novela gótica popular en un instrumento de protesta social. Este es el caso de la novelas de Dickens y de las hermanas Brontë. Durante el periodo comprendido entre 1820 y 1896 encontramos distintos tipos de gótico: 1. con una extensión de entre 36 y 72 páginas y que variaban enormemente en calidad artística. Melmoth el errabundo de Maturin y Memorias privadas y confesiones de un pecador justificado de James Hogg demostraron el trágico potencial del gótico y dieron una pista sobre la clase de sofisticación psicológica y metafísica que marcaría las obras de Hawthorne y Le Fanu. Sus interiores se distinguían por un tono de alta agitación. 5. efectos melodramáticos reproducidos mecánicamente y diálogos operísticos concedieron a las piezas teatrales góticas un periodo de popularidad y de atractivo audiovisual al mismo nivel que las novelas góticas. miedos. 4. ansiedades no resueltas. activando los oscuros sueños de muchos grandes escritores que se volvieron hacia el gótico para realzar el carácter trágico de su arte. Los exteriores estaban caracterizados por sublimes pero terribles paisajes. dramaturgia espectacular. frecuentemente nocturnos o subterráneos. Radcliffe. por el contrario. como El monje de Lewis. Lo sobrenatural es siempre maligno e incontrolable.sino que es un “atormentado atormentador” hacia el cual la heroína se siente misteriosamente atraída. la narrativa gótica psicológica de calidad intelectual seria mantuvo la buena salud del gótico durante la década de 1820. intentaba erradicar el gótico y . El gótico fue madurando y en las décadas de 1778 y 1780 siguió dos líneas de desarrollo. La riqueza simbólica y filosófica de estas novelas góticas indica el papel principal que desempeñaría el goticismo durante el siglo XIX. La parodia crítica o correctiva aceptaba el gótico. una que continuaba el espíritu subversivo de Walpole y otra línea más conservadora. Las imitaciones de estos dos autores abarrotaron pronto las librerías. La confinación en de un castillo encantado se convierte en detención dentro de una sociedad que niega la libertad y la identidad individuales. impresionar. muy baratos. Un ejemplo lo encontramos en la mencionada Presumption or The Fate of Frankenstein (Richard Brinsley Peake. El drama gótico: muchas obras de teatro eran adaptaciones condensadas de novelas. empleando los decorados y situaciones góticas para llamar la atención sobre horrores sociales o políticos tales como las leyes injustas o la lamentable situación de la mujer. asustar y emocionar al lector más allá de su memoria racional. 3. pero deseaba elevar su nivel artístico. La alta (o pura) novela gótica. horrorizar. especialmente de los trabajos de A. tormentas falsificadas. 1823). La parodia o sátira gótica: el absurdo exceso del gótico estimuló dos clases de parodia o sátira. Estas tendencias se pueden apreciar en las novelas de dos de las figuras más importantes de la escuela gótica: el audaz Matthew Lewis y la más conservadora Ann Radcliffe. La sátira destructiva. Las novelas por entregas: numerosísimos fascículos de horror.

Jekyll y Mr. El extraño caso del Dr. adaptándose a las preocupaciones de su época liberando. La abadía de Northanger (1818). Las localizaciones góticas tradicionales (la Europa del Este durante una imaginaria Edad Media) dejaron paso a los ambientes más familiares de las granjas. El gótico de este periodo tomó una dirección introspectiva en cuentos de enterramientos prematuros o del miedo a ellos. Aunque la narración gótica se continuaría escribiendo y leyendo en forma de largas novelas en varios volúmenes. 6. La novela gótica alemana (Schauerroman) o “novela de escalofrío” influenció la narrativa de terror inglesa con lo inmoderado de sus elementos sobrenaturales y sus descarados horrores. Fantasmas sangrientos. cuando el goticismo fue subsumido por la historia de fantasmas.”1 La disponibilidad de publicaciones periódicas especializadas en el cuento de terror y las editoriales de literatura pulp saciaron la demanda de una audiencia en expansión. 7. limitó casi toda su producción gótica a la narrativa breve al tiempo que insistía en la necesidad artística de la brevedad en sus escritos críticos. El gótico posterior a 1820 retuvo los recursos. Con la subjetivización del terror gótico se hizo más difícil identificar y afrontar la maldad. oscuras calles urbanas. dado que ésta reside profundamente en nuestro propio interior. las casas de campo. los demonios interiores. los fantasmas operaban frecuentemente en hogares de clase media. es un buen ejemplo de parodia correctiva. incluyendo un proletariado cada vez más numeroso.T.A. más que los demonios exteriores. Cada uno de estos tipos de gótico temprano florecería de nuevo en la segunda mitad del siglo XIX. En lugar de escapar del gótico temprano. los lugares y los miedos a lo desconocido y a lo no conocible. el malvado del . Dado que la audiencia era predominantemente de clase media. Hyde de Stevenson y El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde. Dentro de esta línea encontramos Los elixires del Diablo de E. la novela de detectives y las novelas por entregas. La novela gótica francesa (roman noir) reflejó los horrores políticos y religiosos precipitados por la Revolución francesa. El gótico en forma serializada se ajustaba a los gustos de varias clases sociales. Hoffmann (1815). El tema del doble o doppelgänger se convirtió en la fórmula más popular del periodo y el encuentro con la bestia interior se puede apreciar brillantemente en relatos como Memorias privadas y confesiones de un pecador justificado de James Hogg. obras obsesionadas con transformaciones bestiales o la pérdida de la racionalidad y narraciones fantasmales que introducían temas sobre dudas teológicas y confusión erótica. En los relatos de terror de 1825 a 1896 los espectros y monstruos se fueron trasladando gradualmente a la psique. como es el caso de la novela del marqués de Sade Justine (1791). A excepción del vampiro.reemplazarlo con una narrativa realista y plausible. La confluencia de la bondad y la maldad en el mismo personaje sugiere un cambio en la naturaleza del villano gótico. la novela histórica. Novelistas como Dickens en Inglaterra y Hawthorne en Estados Unidos escogieron a menudo la narración breve como vehículo para sus cuentos de terror. de Jane Austen. Como señala Julia Briggs. cuerpos ambulatorios y relaciones sexuales con demonios eran sucesos frecuentes en la Schauerroman. los cuentos de terror de la época victoriana demostrarían la elasticidad del gótico adaptando muchos de sus temas y rasgos formales. salones. sótanos y áticos. historias relacionadas con el temor a la locura. que añadió al lenguaje e imaginería gótica sus propias obsesiones. Edgar Allan Poe. “un terror que es efectivo durante treinta páginas rara vez puede ser sostenido en trescientas. la mayoría de los escritores de la época descubrirían el valor de la brevedad inherente al cuento de terror.

Julia: Night Visitors: The Rise and Fall of the English Ghost Story. a las contradicciones y conflictos ontológicos y un vivo sentimiento de soledad y carencia de hogar. H. Esta humanización convierte el malvado gótico en un personaje más vulnerable. 1977.H. citando a Ann Radcliffe. especialmente la desolación acarreada por el progreso. Vernon Lee. especialmente en el encarcelamiento marital y en la persecución por un autoritario familiar masculino. Las escritoras góticas se centraron en la figura de la doncella perseguida y confinada. 1992. la desobediencia y la persecución del conocimiento en sus personajes femeninos. comparten un rasgo en común: la inclinación a explorar y exponer el lado oscuro de la experiencia americana y sus terribles ironías morales. Un miedo fundamental que asedió a las mujeres. John Buchan y Evelyn Waugh. emocionales y físicos. Uno de los maestros del género. Charlotte Perkins Gilman y Luisa May Alcott. sino también porque el gótico ofrecía una vía de dramatización de los peligros de la condición de la mujer en un mundo de hombres. Lovecraft introdujo el mito gótico en el siglo veinte. p. al desorden psíquico y social. Londres. Edwards. “más como nosotros”. la obediencia y la ignorancia femenina. afirma que más que alentar la pasividad. la división racial y el temor a fracasar en una cultura que tanto enfatiza el éxito. aunque la vitalidad del horror gótico en este siglo se debe en gran medida a su popularidad cinematográfica. Mark Jankovich 2. 10. Para escritoras como Margaret Oliphant. a la desintegración de las familias. p. Las obras góticas americanas erigirían sus propias versiones del castillo encantado en sus imágenes de una civilización insegura. La reacción contra los valores victorianos expresados por Lytton Strachey en Victorianos eminentes (1918) desprestigió un nuevo renacimiento de la arquitectura gótica y su equivalente literario. Lawrence. Las escritoras se sintieron atraídas por el gótico no sólo porque deseaban satisfacer una fascinación sentimental hacia la muerte y la decadencia. Los principales temas serían el terror a uno mismo. Mark: Horror. NOTAS: [1] BRIGGS. como el Roger Chillingworth de La letra escarlata de Hawthorne o el Heathcliff de Cumbres Borrascosas de Emily Brontë. [2] JANKOVICH. Mary Shelley. Faber. 20. se muestra interiorizado en el gótico en general. Londres. expresan sentimientos constreñidos y oprimidos por las leyes y prácticas sociales y abordan imperativos psicológicos. Joyce Carol Oates. Las tensiones en las novelas góticas son claras reacciones a un orden conocido. Angela Carter y Lisa Tuttle. tanto masculinas como femeninas. . Todas la variedades de gótico americano.relato gótico de la época victoriana conserva la naturaleza de ángel caído heredada de la figura del atormentador atormentado de la novela gótica del siglo XVIII. La liberación de estos miedos dio lugar a una rica tradición de escritoras dentro del género gótico. las hermanas Brontë. Esta ambivalencia interiorizada hacia la mujer llevó a sentimientos de autorepugnancia y miedo hacia una misma más que a miedos hacia algo exterior. Batsford. muchas novelas góticas justificaban la actividad. el miedo a la incompetencia social y sexual. Charlote Perkins Gilman. el gótico continuó ensombreciendo el progreso de la modernidad y fue admirado por autores tan distintos como D.P. el gótico se convirtió en un texto político autorizado. al tiempo que encontraba en el cine un nuevo y poderoso medio de expresión. antes incluso del impacto a finales de los años veinte del texto denigratorio de Kenneth Clark The Gothic Revival. Sin embargo. Amelia B.

Londres.OTRA BIBLIOGRAFÍA: BARRON. The Scarecrow Press. Richard: Gothic: Four Hundred Years of Excess. que promulgaba una explicación científica para todo. Frankenstein de Mary Shelley.ucm. Routledge. en el último tercio de siglo surge en Inglaterra una nueva corriente que pondrá los cimientos del próximo Romanticismo: esto es el Gótico. Lo intrincado de estos. Neil (ed.html 2003 literaturaylengua. llenos de pasadizos. historias que incluyen elementos mágicos. Sin embargo. o bien la acción tenía lugar en un castillo. el hombre creía que era capaz de explicarlo todo mediante la razón. 1998. Revista de estudios literarios. [ad] En términos estrictos. Valencia/Barcelona. © Lucía Solaz Espéculo. aunque casi todos los autores del Romanticismo del XIX volvieron su mirada hacia él. Actualmente está concluyendo su tesis doctoral sobre “Tim Burton y la construcción del espacio fantástico” en la Universidad de Valencia. fantasmales y de terror. El fantasma de Canterville de Oscar Wilde. Nau Llibres/Octaedro. poniendo en tela de juicio lo que es real y lo que no. Horror. inspirando algunas de sus obras más famosas (Drácula de Stoker’. Fourth Estate. El adjetivo gótico se usa porque muchas de las historias se enmarcaban en la época medieval.com/2008/07/11/la-literatura-gotica-caracteristicas/ LA LITERATURA GÓTICA: CARACTERÍSTICAS FUENTE: ESPACIO LIBROS. y está preparando para la misma colección “Guía para ver y analizar: La parada de los monstruos. 1996. . Lucía Solaz es Licenciada en Ciencias de la Información. TV. etc. Radio and the Internet . huecos oscuros y habitaciones deshabitadas se prestaba a crear ambientes inquietantes. Lanham. Jane Eyrede Charlotte Brontë. de Tim Burton” Ed. BOTTING. Ha publicado “Guía para ver y analizar: Pesadilla antes de Navidad. el Gótico se extendió desde 1765 hasta 1820 aproximadamente. ED. Londres y Nueva York. La literatura de estos años está plagada de ensayos filosóficos y de novelas de costumbres que reflejaban la realidad.es/info/especulo/numero23/gotica. Film. Evil and Ruin. Universidad Complutense de Madrid El URL de este documento es http://www. conocido como el de la Ilustración.). Las obras de terror gótico también son llamadas historias de fantasmas. 1999. Illustration. mansión o abadía de este estilo arquitectónico. SM En el siglo XVIII. de Tod Browning”.): Fantasy and Horror: a Critical and Historical Guide to Literature. Fred: Gothic. 2001. El goticismo decayó a finales del siglo XIX con la irrupción del positivismo. DAVENPORT-HINES.

casonas vacías. y de horror (Lewis). granjas abandonadas. Los protagonistas suelen tener nombres extranjeros muy rimbombantes. criptas… Las descripciones son abudantes para crear una atmósfera que acongoje al lector. En contrapunto. los personajes reaccionan a situaciones extremas y el empleo de lo fantástico es moderado. donde los sobrenatural es palpable y se hace una detallada descripción de ambientes y de sucesos brutales que golpean al lector y lo sobrecogen. Algunos estudiosos distinguen en el género entre obras históricas (de autores como Walpole. mazmorras. Habitualmente aparece un noble malvado que simboliza el peligro y una doncella inocente perseguida por él. que intentará salvarla del terror. A veces. Algunos autores eligieron la Europa del Este como marco de sus obras. pero con buen gusto. muertos vivientes y otros elementos sobrenaturales. las cuales cuentan cosas espeluznantes. etc. Personajes dominados por sus pasiones. el héroe valeroso. animales exóticos. castigados por la culpa. también de alto linaje. Aparición de cadáveres. ruidos extraños. El mundo de los sueños y las pesadillas también tiene un lugar relevante por la alternancia entre realidad e irrealidad. espectros.Otras características del género son:          Las localizaciones góticas son fundamentales: bosques sombríos. El amor también es un rasgo imprescindible. goznes chirriantes. inteligentes y enigmáticos. siempre atractivos. El marco suelen ser épocas pasadas o inexistentes que alejan al lector del presente. Viajes en el tiempo o en el espacio. . manuscritos ocultos. Irving. la localización en estas narraciones es protagonista del suspense. Bécquer). De hecho. calles oscuras. Elementos escenográficos llamativos: luces y sombras. de terror (Radcliffe).

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