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BIBLIOTECA VIRTUAL/ TEATRO AFRICANO/ SUDÁFRICA 1.2

BIBLIOTECA VIRTUAL/ TEATRO AFRICANO/ SUDÁFRICA 1.2 1 r a EDICIÓN - 2011 LUZ VERDE DE MIKE

1 ra EDICIÓN - 2011

LUZ VERDE

DE MIKE VAN GRAAN

© Proyecto 34ºS

Traducción del original, GREEN MAN FLASHING, al español por Patricia Labastié Revisado por Nikki Froneman y Rodrigo Alonso Gómez Gutiérrez

Personajes

Gabby Anderson es una mujer blanca de 43 años proveniente de una familia liberal que era dueña de una editorial. Es una ex “estudiante de izquierda” que estudió inglés, psicología y política en la universidad y se sumó a la Unión Nacional de Estudiantes Sudafricanos (NUSAS). Abandonó Sudáfrica en 1980 a los 24 años para evadir las constantes detenciones de su cónyuge, Aaron Matshoba, y por el acoso que sufrían como pareja interracial.

Aaron Matshoba tiene 45 años. Recibió entrenamiento militar básico en la República Democrática Alemana, estudió derecho internacional y se convirtió uno de los exiliados más destacados. En la actualidad es uno de los negociadores más importantes de uno de los principales partidos políticos. Formó parte de su equipo de negociación, que logró la constitución provisoria. En lugar de ingresar al gobierno formalmente como político o burócrata, prefirió permanecer activo como “soldado” para cualquier cosa que necesite el partido.

Anna Richards es una abogada de 44 años que dirige su propio estudio jurídico. Madre divorciada de dos hijas de 19 y 14 años, es más feminista que Gabby, su amiga de años. Es una mujer fuerte cuyas experiencias la han vuelto bastante escéptica sobre el amor y la vida.

Luthando Nyaka es el prototipo del militante dogmático del partido. De cincuenta y pico años, es un partidario de la línea dura, pero no en sentido político. Es leal al partido y lo defiende con vehemencia. Cambiaría su visión política en función de lo que digan los líderes. Es acrítico, arrogante, está siempre a la defensiva y no tiene reparos en usar la fuerza o la amenaza de fuerza para lograr sus objetivos. En los

interrogatorios que usan la técnica del policía bueno y el policía malo, es el mejor de los policías malos.

El Inspector Theo Abrahams es un policía de color de 54 años. Durante el apartheid trabajó en la rama de seguridad de la fuerza policial. Tras los cambios en el sistema político y después de recibir una amnistía en la Comisión por la Verdad y la Reconciliación (TRC), pidió que lo trasladaran a la Unidad contra Crímenes Violentos en lugar de aceptar el “paquete de retiro” como sus colegas. Es un policía bueno, honesto, que simplemente quiere hacer bien su trabajo. Bajo el antiguo régimen, verdaderamente sentía que estaba combatiendo al comunismo, pero no tuvo parte en muchas de las violaciones a los derechos humanos que expuso la TRC.

Escena 1

(Indagatoria por la muerte de LUTHANDO NYAKA. El reflector ilumina solo a AARON. ANNA lo interroga, pero ella permanece a oscuras todo el tiempo.)

Aaron: (Spot sobre él.) Estaba afuera cuando escuché los disparos.

Anna: (Solo se escucha su voz.) ¿Afuera?

Aaron: Afuera de la casa.

Anna: ¿Qué estaba haciendo afuera?

Aaron: Estaba hablando por celular. La señal era mejor ahí afuera.

Anna: ¿Qué se imaginó cuando escuchó los disparos?

Aaron: Pensé que él le había disparado.

Anna: ¿Qué le hizo pensar eso?

Aaron: No sabía que ella tenía un arma.

Anna: ¿Y sabía que él estaba armado?

Aaron: Sí.

Anna: ¿Qué hizo después?

Aaron: Después de escuchar los disparos, entré corriendo a la casa, llamandolá a los gritos.

Anna: ¿Y qué vio?

Aaron: Gabby… la señorita Anderson estaba ahí… parada… temblando. Con un arma en la mano.

Anna: ¿Y dónde estaba el señor Nyaka?

Aaron: Tirado en el piso, con el pecho cubierto de sangre.

Anna: ¿Y qué pasó después?

Aaron: Le pregunté a ella qué había pasado. No me pudo responder. Estaba en estado de shock.

Anna: ¿Y después?

Aaron: Después me acerqué a ver cómo estaba el señor Nyaka. Respiraba pero con mucha dificultad. Vi que era solo cuestión de tiempo

Anna: Señor Matshoba, ¿había alguna señal de que el señor Nyaka hubiera intentando lastimar a la señorita Anderson de alguna forma?

Aaron: Bueno, todavía estaba empuñando el arma cuando me acerqué a él.

Anna: ¿Qué estaban haciendo usted y el señor Nyaka en la casa de la señorita Anderson?

Aaron: Viajamos desde Johannesburgo esa mañana para asistir a un congreso. No había visto a la señorita Anderson hacía tiempo. Teníamos un rato libre antes de nuestra reunión, y como era en la zona donde vive pasamos a saludarla.

Anna: ¿Por qué estaba armado el señor Nyaka?

Aaron: El trabajo del señor Nyaka era proteger a los principales oficiales del partido.

Anna: ¿Esa no es la función de la Unidad de Protección VIP?

Aaron: Solo para los ministros del gabinete y los miembros del parlamento. Los partidos son responsables de la seguridad de sus propios funcionarios.

Anna: ¿Entonces el señor Nyaka lo estaba acompañando para protegerlo?

Aaron: Sí.

Anna: ¿Y qué pasó para que sacara el arma y la apuntara contra la señorita Anderson?

Aaron: No tengo idea. Como dije, estaba afuera cuando pasó.

Anna: Y usted no se imaginó, por lo que pasó antes de salir, que esto iría a pasar.

Aaron: Para nada.

Anna: ¿Cuál fue su impresión de lo que pasó?

Aaron: Me pareció que, por alguna razón, él la había amenazado. Pero que de alguna manera ella logró sacar su arma antes y le disparó.

Escena 2

(La escena pasa al departamento de GABBY. Está sentada, leyendo un documento de una página. LUTHANDO está de pie a unos metros, observándola con rencor. Cuando habla, LUTHANDO mira constantemente por encima del hombro hacia la entrada, consciente de que AARON, que está afuera hablando por celular, puede entrar en cualquier momento. Intenta mantener baja la voz, pero le brota el resentimiento.)

Luthando: La hiciste muy bien, mujer. (Pausa.) Tuviste suerte de tener al compañero Matshoba (Hace un gesto hacia la puerta.) de tu lado. Si fuera por mí… (Menea la cabeza.) Pobre de vos. (Pausa.)

Gabby: Por favor…

Luthando: ¿Por favor qué? (Pausa.) Firmá el documento, carajo, así nos vamos.

Gabby: No voy a firmar nada sin consultar a mi abogada.

Luthando: Esto no tiene nada que ver con abogados. Si metés abogados en esto… ¡uff!… Está todo ahí… por escrito. ¿Qué más querés?

Gabby: Quiero que se haga justicia.

Luthando: Te lo estoy diciendo, si no fueras blanca, esto se estaría arreglando de otra forma. Si fueras negra…

Gabby: ¿Si fuera negra qué?

Luthando: Dudo que alguna vez entienda a las mujeres. Pero a los blancos nunca los voy a entender, eso seguro. Te estamos ofreciendo un trato por el bien del país. Y lo único que te importa a vos es tu justicia blanca.

Escena 3

(Las luces sobre LUTHANDO y GABBY disminuyen. El foco sobre ABRAHAMS aumenta, y alterna con AARON en la siguiente secuencia.)

Abrahams: Juro decir la verdad. (El foco disminuye sobre él.)

Anna: (El foco ilumina a AARON pero ANNA permanece a oscuras.) ¿Cuántos disparos escuchó?

Aaron: Hubo tres disparos. (El foco disminuye.)

Abrahams: (Las luces lo enfocan.) Juro decir la verdad. Toda la verdad. (Se apagan las luces.)

Anna: (Las luces enfocan a AARON.) ¿Escuchó tres disparos?

Aaron: Correcto.

Anna: Y después entró corriendo a la casa, llamando a la señorita Anderson a los gritos.

Aaron: Sí. (Las luces se apagan.)

Abrahams: (Sale a la luz.) Juro decir la verdad. Toda la verdad. Y nada más que la verdad.

Escena 4

(Las luces se encienden gradualmente sobre LUTHANDO y GABBY. Ella le apunta con un arma.)

Luthando: (Con tono arrogante y sonrisa burlona.) ¿Me estás amenazando?

(En esta secuencia, LUTHANDO avanza hacia GABBY y ella retrocede aunque tiene un arma. Se resiste a usarla.)

Gabby: Le pedí amablemente que se vaya…

Luthando: Ahora que me apuntás con un arma esto es personal

importa quién sos

ni qué relaciones tenés

Gabby: ¡Vayasé! ¡Por favor!

No me

Luthando: La última persona que me apuntó con un arma… (Camina hacia ella.)

Gabby: ¡Por favor! Por favor… ¡vayasé! ¡Salga!

(LUTHANDO se abalanza sobre GABBY para arrebatarle el arma. Ella da un grito y se escucha un disparo. El disparo le da en el hombro.)

Gabby: (Conmocionada por lo que hizo.) ¡¿Mierda, qué hice?! Perdón…

(AARON entra corriendo.)

Aaron: ¡Gabby!

(LUTHANDO está de pie, sujetándose el hombro derecho con la mano. GABBY lo apunta con un arma. Las luces se apagan rápidamente.)

Escena 5

(Las luces se encienden sobre ABRAHAMS en el estrado en la indagatoria por la muerte de LUTHANDO. Una vez más, ANNA permanece a oscuras y solo está iluminado ABRAHAMS.)

Anna: Inspector Abrahams, usted fue la primera persona en la escena después del tiroteo en la casa de la señorita Anderson.

Abrahams: Así es.

Anna: ¿Podría contarnos qué pasó?

Abrahams: Cuando llegué a la casa, el señor Matshabo me abrió la puerta. La señorita Anderson estaba sentada en el sofá. El señor Nyaka estaba acostado en el piso con un diario en la cara.

Anna: ¿Entonces el señor Nyaka estaba muerto cuando usted llegó?

Abrahams: Sí.

Anna: ¿Y hacía cuánto había muerto?

Abrahams: Su cuerpo todavía estaba tibio. Me pareció que habría muerto media hora antes de mi llegada.

Anna: Escuchamos un testimonio de que el señor Nyaka todavía empuñaba un arma en la mano.

Abrahams: Así es.

Anna: ¿Se había disparado alguna bala de esa arma?

Abrahams: No. Pero con el arma de la señora… de la señorita Anderson se dispararon tres balas.

Anna: ¿Y las tres le dieron al señor Nyaka?

Abrahams: Sí. Una en el hombro derecho y dos en el pecho.

Anna: ¿Se las disparó desde la misma distancia?

Abrahams: Más o menos, sí. Desde muy cerca. Calculo que era difícil errarle.

Escena 6

(La escena pasa a la casa de área residencial de GABBY. AARON está sentado leyendo el Weekend Argus del sábado y LUTHANDO se pasea por la habitación.)

Luthando: Recién cuando llegué a East London me di cuenta de que me dieron el arma incorrecta. Cuando entrás al palacio municipal, tenés que pasar por detectores de metal. Pasé el maletín y me dijeron que lo abriera. En el apuro, me olvidé. Generalmente llevo el arma en una funda. Y entonces abro la bolsa de plástico en la que envuelven las armas y… no es la mía. ¡Un revolver Rossi diminuto! Eso es lo que me dieron, compañero. ¡Un arma de mujer! No podés ni parar a un perro con eso. Por eso cada vez que viajo, ahora lo primero que controlo cuando llego es que me den el arma correcta. (Menea la cabeza.) ¡South African Airways! Primero se atrasaron cuarenta y cinco minutos en la pista de aterrizaje. Después se quedaron sin J&B en el vuelo. ¡Y después me dieron el arma que no era! (Pausa.) Y la comida, compañero. Y eso

que era clase ejecutiva

vos mismo lo comprobaste esta mañana.

¡Tomates fritos! ¡Hongos! Hace cinco años que estamos en el poder y

todavía nos sirven comida blanca.

Aaron: (Con sequedad, sin alzar la vista del diario.) Los tomates eran rojos. Y los hongos, negros.

Luthando: Sabés de qué hablo, compañero.

Aaron: (Da vuelta la página.) La próxima pedí una comida especial… Algo de Kentucky.

Luthando: Sé que es política del partido apoyar la aerolínea nacional, pero también es hora de que apoyen al partido, compañero. Esta mañana nos saludaron en inglés. Después dijeron que también podían atender a los pasajeros en afrikáans, alemán y árabe. ¡Alemán y árabe! ¿Desde cuándo son idiomas oficiales, compañero? Y después el capitán

nos agradeció por volar en SAA

otra vez pronto… en inglés. ¿Cuándo vamos a transformar la South African Airways? Tenemos a personas negras en altos puestos en cada sección de nuestra vida nacional

en afrikáans. Y dijo que espera vernos

Aaron: Excepto en las cabinas de aviones…

Luthando: Exactamente.

Aaron: Algunos puestos altos necesitan más capacitación…

Luthando: Compañero, no me estás tomando en serio.

Aaron: Pasa que es gracioso. ¿No sentiste la diferencia entre un revólver

Rossi y un

qué es lo último del partido?

Luthando: Vector. La nueve milímetros Parabellum.

Aaron: ¿No sentiste la diferencia en la forma? ¿El peso?

Luthando: Estaba apurado, compañero. Llegaba tarde…

Aaron: (Vuelve al diario.) Si vos lo decís… No quiero hablar de armas. Me ponen nervioso. (Pausa.) Faltan seis semanas para las elecciones, ¿y qué sale en la portada del Weekend Argus? “Jugadores de Stormers

protagonistas de una violenta borrachera”. “Echan a un ciego de un restaurante”. “Multan a una mujer por el excremento de su perro”.

Luthando: Eso es Ciudad del Cabo, compañero. No es parte de la nueva Sudáfrica.

Aaron: Escuchá esto. (Lee.) “Una encuesta nacional realizada por el IDASA indicó que el treinta y dos por ciento de los electores están indecisos. El cuarenta y uno por ciento dijo que votaría al ANC y el veintisiete por ciento que votaría a uno de los partidos de la oposición”.

Luthando: Estas encuestas las hacen como quieren, compañero.

Aaron: (Sigue leyendo.) “Más del cuarenta y cinco por ciento mencionó el delito, la economía, el desempleo y la educación como sus principales preocupaciones”.

Luthando: (Despectivamente.) Preocupaciones del vecino de Sandton.

Aaron: “Según la encuesta, solo tres ministros del Gabinete gozaban de una imagen positiva de más del cincuenta por ciento. Se trata de Ruth Mkhonto, Ministra de Bienestar y Asuntos Infantiles con cincuenta y tres por ciento, Raj Govender, Ministro de Recursos Hídricos y Forestales con cincuenta y siete por ciento, y (habla más lento para recalcarlo) Shadrack Khumalo, Ministro de Turismo y Comercio, con sesenta y dos por ciento”.

(Hay una pausa general mientras ambos asimilan la importancia de esto último.)

Luthando: (Con calma.) Esta es una misión importante, compañero.

Aaron: (Con resentimiento, dobla el diario.) ¡Me la paso arreglando las cagadas de los demás!

Luthando: (Conmocionado, hasta indignado.) ¡Compañero…!

Aaron: (Con aspereza.) ¿Qué?

Luthando: Compañero, sé que esto debe ser difícil para vos.

Aaron: No sabés nada. (Pausa.) ¿Alguna vez te sacaron de la cama a las tres de la madrugada porque el alcalde de Johannesburgo chocó el auto dado vuelta por el alcohol? ¿con la mujer comatosa en el asiento del acompañante que no es su señora? ¿Cuántas veces te tocó pensar una estrategia para proteger a algún miembro del partido al que están por exponer por una cosa u otra? Buscarle la vuelta a todo para cubrir metidas de pata. Elaborar la línea del partido. Manejar los medios. (Pausa.) El Ministro de Control de Daños. (Masculla despectivamente.)

Luthando: Todo el mundo valora mucho tu persona y tu trabajo, compañero.

Aaron: Este iba a ser mi primer sábado libre en semanas. Y en vez de eso, estoy en el primer vuelo a Ciudad del Cabo para arreglar otro lío.

Luthando: Con todo respecto, compañero, no tenías obligación de venir.

Aaron: (Con un dejo de irritación.) Con todo respeto, Luthando, sí que tenía la obligación.

Luthando: Estás muy involucrado emocionalmente, compañero.

Aaron: ¿Y vos no? Estás acá por Khumalo.

Luthando: El compañero Khumalo es clave para llegar a la mayoría de los dos tercios.

Aaron: Si los informes de inteligencia son ciertos, el compañero Khumalo acaba de meter la pata muy feo.

Luthando: Todos cometemos errores, compañero. Y no sabemos si los informes son ciertos.

Aaron: Vos salvaste a Khumalo una vez. Desde entonces se portó muy bien con vos.

Luthando: El partido valora la lealtad, compañero.

Aaron: Esta misión exige sensibilidad.

Luthando: Como vos, estoy acá para asegurar los intereses del partido.

Aaron: Pero nunca te ocupaste de situaciones como esta.

Luthando: Le solucioné varios problemas al partido.

Aaron: Puede ser. Pero no vamos a solucionar este problema con mano dura. Esto requiere razonamiento. Lógica. Empatía.

Luthando: (Pausa. Después, con calma.) Entonces… ¿qué vamos a hacer?

Aaron: Luthando, tenemos nuestras instrucciones. Es simple. (Pausa, cuando de repente se le ocurre algo.) Tenemos las mismas instrucciones, ¿no?

Luthando: Sí.

Aaron: No me estarás mintiendo, ¿no?

Luthando: Compañero, tenemos que hacer lo que los jefes decidieron anoche: lograr que nos firme el documento y volver a Johannesburgo lo más rápido posible.

Aaron: (Con firmeza, sin buscar la aprobación de LUTHANDO.) Yo me encargaré de hablar. Si hay que negociar, lo voy a hacer yo.

(Pausa.)

Luthando: ¿No habría que llamarla?

Aaron: ¿Y arruinar el factor sorpresa? No nos está esperando. Eso nos conviene.

Luthando: ¿Y si no viene?

Aaron: Pasamos al plan B.

Luthando: ¿Cuál es el plan B?

Aaron: Todavía estoy en eso.

(Hay un silencio tenso unos segundos. LUTHANDO se aleja, meneando la cabeza, y saca un paquete de cigarrillos.)

Aaron: No me parece bien que fumés.

Luthando: No pasa nada. Mi papá fumaba cuarenta por día. Y tiene setenta y cuatro años.

Aaron: Me alegro por él. Pero no me parece bien que vos fumés.

Luthando: ¿Por?

Aaron: (Alterado.) ¿Te gustaría volver a tu casa y encontrar a dos personas que no esperás en tu casa y que el lugar apeste a humo?

Luthando: Pero, compañero, hay un cenicero…

Aaron: Sí, Luthando. También hay una pileta (Señala por la ventana.).

Luthando: ¿Y?

Aaron: No significa que puedas ir a nadar.

Luthando: No te entiendo, amigo. Entramos a la casa por la fuerza. Leíste el diario. Pero no está bien…

Aaron: Si querés fumar afuera, andá. Pero respetemos un poco su espacio.

Luthando: Compañero… (Pausa, incapaz de esconder su furia.)

Aaron: (Cortante.) ¿Qué?

Luthando: (Cambia de opinión.) Nada.

(Suena el timbre. La siguiente conversación tiene lugar en voz baja.)

Luthando: Llegó.

Aaron: ¿Para qué toca el timbre en su propia casa? (Mira por la ventana.) El Inspector Abrahams…

(LUTHANDO muestra sorpresa. AARON abre la puerta.)

Aaron (Con suma amabilidad.) El Inspector Abrahams…

Abrahams: (Sorprendido de que AARON le abra la puerta.) Señor… ¿Mashaba?

Aaron: Matshoba.

Abrahams: Cierto. Disculpe…

Aaron: No hay problema. Hace años que no nos vemos.

Abrahams: Yo a usted lo veo por televisión.

Aaron: Espero que no sea en los realities de policías, Inspector. (Risa.) Inspector Abrahams, le presento a Luthando Nyaka.

(ABRAHAMS y LUTHANDO se miran fijamente, incómodos.)

Abrahams: Sí, yo…

Luthando: (Rápidamente.) Mucho gusto, Inspector.

Aaron: ¿Se conocen?

Abrahams: No, iba a decir que veo al Señor Nyaka también en televisión.

Aaron: (Siguiéndole el juego.) ¿Lo ve tan bien en televisión? ¿En serio?

(Todos ríen, incómodos.)

Aaron: ¿En qué podemos ayudarlo, Inspector?

Abrahams: ¿La señora Anderson está?

Aaron: La señorita Anderson.

Abrahams: Correcto, sí. La señorita Anderson.

Aaron: No está en este momento. ¿Lo esperaba?

Abrahams: Le dije que pasaría esta mañana.

Aaron: ¿Es algo sobre Matthew?

Abrahams: No, señor Matshabo. Lo lamento. (Pausa.)

Aaron: ¿Pasa algo?

Abrahams: Si pasa algo, sería mejor que ella le cuente. (Pausa incómoda.) ¿La señorita Anderson dijo cuándo volvería?

Aaron: En realidad, todavía no la vimos. Volamos desde Johannesburgo esta mañana… para un congreso. Pasamos a saludarla antes de que empiece.

Abrahams: Ah…

Aaron: (Adivinando los pensamientos de ABRAHAMS.) Inspector, usted se debe estar preguntando cómo entramos. Yo me acordé de dónde deja una llave extra Gabby… digo, la señorita Anderson.

Abrahams: Ah…

Aaron: (Riéndose.) Espero que no nos arreste por entrar a una casa ajena.

Abrahams: Como usted sabe, señor Matshabo, no interferimos en cuestiones domésticas salvo que recibamos una denuncia.

Aaron: Ya sé, ya sé. Era una…

(Suena el celular de AARON. Mira el número en la pantalla.)

Aaron: Permiso, caballeros, tengo que atender. Hola. Hola. Te escucho cortado. Hola. Esperá. Voy a salir para ver si mejora la señal.

(Sale AARON.) ABRAHAMS y LUTHANDO quedan solos. LUTHANDO está mucho más incómodo que ABRAHAMS.)

Abrahams: (Después de unos segundos.) Uphila njani, umnumzana Nyaka? [¿Cómo está, señor Nyaka?]

Luthando: Ndiphilile. [Bien.]

Abrahams: Está muy callado.

Luthando: No tengo nada que decir.

Abrahams: ¿Cómo está su padre?

Luthando: (Incómodo, mira constantemente alrededor para ver si AARON está al alcance del oído. Sus respuestas generalmente son monosilábicas; realmente no tiene ganas de conversar.) Bien.

Abrahams: Era un buen tipo. Un buen policía. Mandele saludos de mi parte cuando lo vea.

Luthando: Seguro.

Abrahams: Intentó enseñarme xhosa cuando trabajamos juntos. Yo no era un muy buen alumno. (Se ríe.) ¿No extraña el Cabo Oriental?

Luthando: No.

Abrahams: Yo me alegré cuando me transfirieron a Ciudad del Cabo. Es un lindo lugar. (Cambia de tema.) ¿De qué es el congreso?

Luthando: Realmente no sé. El compañero Matshoba dará una conferencia. Yo lo estoy acompañando.

Abrahams: ¿Todavía hace protección VIP?

Luthando: En cierta forma, sí…

Abrahams: Leí sobre usted en los diarios. Cuando salvó al señor Khumalo en esta emboscada.

Luthando: ¿Apareció en los diarios de acá también?

Abrahams: Todavía estaba en Port Elizabeth cuando pasó. No compro los diarios. Pero el Sargento van Rooyen… ¿se acuerda del Sargento van Rooyen? O a lo mejor todavía era capitán en su época. Me llamó y me dijo que buscara el diario. Se jubiló y vive en una granja cerca de Robertson ahora. Usted estaba en la primera plana. Natal era zona de guerra en ese entonces. ¿Cuándo fue? ¿Hace cuatro, cinco años?

Luthando: En el noventa y tres. Antes de las elecciones.

Abrahams: Cierto. Khumalo no sería ministro hoy si no fuera por usted.

Luthando: (Con falsa modestia.) Solo cumplía con mi trabajo.

Abrahams: Algunos dicen que tal vez nombren vicepresidente a Khumalo después de las próximas elecciones.

Luthando: Eso sería bueno para el país.

Abrahams: ¿Y a qué se dedica, si se puede saber?

Luthando: Todavía estoy en seguridad. Soy Subjefe de Seguridad. Responsable de los altos funcionarios del partido que no están en el gobierno.

Abrahams: ¿No tiene un trabajo para mí? Soy un ex policía, ahora estoy en la Unidad para Crímenes Violentos. Hay un techo para los policías con mis antecedentes. (LUTHANDO no responde. Pausa.) Le ha ido muy bien (sonríe), compañero.

(Entra AARON.)

Abrahams: Justo le decía al señor Nyaka que voy a volver más tarde.

Aaron: ¿Está seguro?

Abrahams: Sí, no. No quiero estorbarlos con la visita a la señora… señorita Anderson.

Aaron: Yo le aviso que usted pasó.

Abrahams: Pídale que me llame cuando le quede cómodo. (Le entrega una tarjeta profesional a AARON.)

Aaron: ¿Y esto?

Abrahams: (Con orgullo.) Estamos intentando profesionalizar el servicio.

Aaron: ¿No sería mejor invertir esos fondos para atrapar delincuentes?

Abrahams: Las hice yo mismo.

Aaron: Estoy impresionado. A nuestro país le vendrían muy bien más patriotas como usted, Inspector Abrahams.

Abrahams: Gracias, señor Matshabo. Que disfruten del seminario. (Dice a propósito “seminario” para ver la reacción de AARON.)

Aaron: (Dándose cuenta de la intención.) El congreso… sí, gracias.

(Sale ABRAHAMS.)

Aaron: Era Casa Central. Quieren que volvamos lo antes posible. Están muy preocupados de que esto se filtre a la prensa.

Luthando: ¿Cómo?

Aaron: La mejor amiga de Gabby es abogada. En Inteligencia dicen que probablemente ya esté involucrada.

Luthando: ¿Y qué tiene que ver eso con la prensa, compañero?

Aaron: Su ex marido es Graham Richards. El periodista del parlamento para el grupo Independent Newspapers.

Luthando: ¡Qué mierda!

Aaron: (Pausa.) Él sabe.

Luthando: ¿Richards?

Aaron: Abrahams. Estoy seguro de que está metido en el caso.

Luthando: ¿Te parece?

Aaron: Esto no fue una visita social. Lo escuchaste: esto no es sobre el caso de mi hijo. Él estaba a cargo de la investigación.

Escena 7

(Las luces se encienden sobre GABBY y ANNA mientras toman algo en la casa en área residencial de GABBY a mediados de los noventa.)

Anna: ¿Cuánto tiempo vas a estar de licencia?

Gabby: Hasta el martes.

Anna: ¿No es muy rápido para tomarte licencia en el trabajo nuevo?

Gabby: Alguien tiene que encargarse de la nueva escuela de Matthew. Aaron está de viaje.

Anna: Otra vez…

Gabby: Esta vez son un par de días nomás.

Anna: ¿Qué problema había con la escuela mixta?

Gabby: Ninguno. Pero en Bishops hay más deportes.

Anna: No me imaginé que a Aaron le gustaran las escuelas privadas.

Gabby: Un montón de amigos de Matthew van ahí.

Anna: Todos los hijos de ex compañeros del partido…

Gabby: No es lo que Aaron habría elegido. Pero ahí fueron mi papá y mi hermano, así que a mí no me desagrada tanto.

(Suena el celular de ANNA.)

Anna: (Atiende, seria.) Susan, ¿hiciste la declaración jurada? (Pausa.) Bien. Dejala en mi escritorio. La paso a buscar cuando vaya a casa. (Termina la conversación telefónica.) ¿Y? ¿Qué tal el nuevo trabajo?

Gabby: Está bueno.

Anna: ¿Bueno nomás? ¡Asistente personal del gran Shadrack Khumalo!

Gabby: Honestamente, es un poco disperso. Es un buen político, pero como administrador deja bastante que desear.

Anna: Para eso estás vos ahí.

Gabby: Calculo que sí.

Anna: ¿No te sorprende que te dieran el puesto? Yo pensé que iban a poner a una persona negra.

Gabby: Aparentemente, el mismo Khumalo insistió en que fuera yo.

Anna: (En tono burlón.) Y vos todavía decís que Aaron no tuvo nada que ver con que consiguieras el trabajo…

Gabby: Aaron nunca haría algo así. Igual, ya te dije, me postulé como Gabby Anderson…

Anna: Ay, Gabby. Todo el mundo sabe que vos y Aaron tienen relación.

Escena 8

(Suena el teléfono de ANNA. Responde: “Hola”. Apagón. Escena con ANNA y GABBY yuxtapuesta con la escena entre GABBY y AARON. Luces sobre AARON y GABBY en la casa en área residencial de GABBY.)

Aaron: (Sin el chaleco, para indicar otro momento.) ¿Qué querés que diga?

Gabby: (Con el suéter puesto.) Solamente quiero que lo reconozcas. Para que podamos trabajar en eso.

Aaron: (Algo fastidiado.) ¿Trabajar en qué?

Gabby: ¿Ves? Sos un negador. Ni siquiera querés…

Aaron: Bueno, bueno. El tema blancos y negros.

Gabby: Sí.

Aaron: No me interesa entrar en eso. Con todo respecto, Gabby, creo que es una perfecta idiotez.

Gabby: Me parece que el caballero protesta demasiado.

Aaron: Me parece que la dama construyó un mundo bastante alejado de la realidad.

Gabby: Eso es lo que yo creía antes, sabés. Que a lo mejor me estaba imaginando esas cosas. Que era mi imaginación que vos no tenías ganas de llevarme a eventos sociales después que volvimos. Que era mi imaginación que cuando íbamos a eventos sociales juntos, casi nunca me presentabas como tu mujer. Que a lo mejor era solo mi imaginación que parecías avergonzado de tener una esposa blanca en la nueva Sudáfrica.

Aaron: (Silba despreocupadamente, como si no estuviera escuchando.) ¿Terminaste?

Gabby: Nos vamos del país porque es ilegal que estemos juntos. Después, cuando volvemos y podemos vivir juntos, me rechazás.

Aaron: Gabby, tu sentido del complot está un poco… hiperdesarrollado.

Gabby: No me hablés con esos aires de superioridad, Aaron.

Aaron: ¿Qué nos está pasando, mi amor?

Gabby: ¿Qué te pasa a vos?

Aaron: No sé qué me querés decir, Gabby. Lo único que cambió es que estoy más ocupado…

Gabby: (Con sutil ironía.) Ah, ¿eso es todo, mi amor? (Un poco más fuerte.) ¡A mí me parece que es algo más, Aaron! No hablamos como antes. No tenemos tiempo para divertirnos juntos… Siento que ya no te conozco. Soy como una madre soltera para Matthew.

Aaron: Gabby, vos y Matthew… No podría estar haciendo lo que hago si no supiera que están ahí.

Gabby: ¿En serio?

Aaron: Sí, en serio.

Gabby: ¿No lo decís solamente para terminar la conversación así nos vamos a tu función oficial?

Aaron: Te lo digo en serio.

Gabby: (Seductora.) Entonces no salgamos esta noche. Cancelemos la niñera y pidamos unas pizzas.

Aaron: Gabby, no empecés…

Escena 9

(Apagón. Las luces iluminan a ANNA y GABBY otra vez en la casa en área residencial de GABBY. Retoman otra conversación.)

Anna: (Hablando por celular.) ¡Ay, por favor, Graham! Arreglatelás, sos el padre. (Pausa.) ¿Y qué querés que haga? (Pausa.) No, estoy en lo de Gabby. (Pausa. Pone los ojos en blanco mientras escucha. Aburrida, le dice a Gabby:) Graham te manda saludos…

Gabby: (Igual de aburrida.) Mandale saludos de mi parte

Anna: Dejame hablar con Tanya. (Pausa.) Graham, haceme el favor de pasarle el teléfono a Tanya de una vez. (Pausa.) Hola, mi amor. No me parece buena idea que vayas con Cheryl esta noche. (Pausa.) Porque Cheryl no tiene carnet. Si tu papá te lleva y te trae, bien… Bueno. Bueno. Te quiero. (Pausa.) No, no necesito hablar con él. Beso. (Suspira.) Si algún día Graham tiene que escribir su biografía, va a tener que ponerle “Retrato de un hombre inútil”.

Gabby: Eso es lo que dijiste de todas tus parejas.

Anna: Puede ser. Pero Graham es el inútil original. ¡No puedo creer que estuvimos casados diez años!

Gabby: ¿Diez años?

Anna: ¿Y vos y Aaron? ¿Trece, no?

Gabby: Cumplimos doce en septiembre.

Anna: A vos te tocó uno de los buenos.

Gabby: ¿No extrañás estar con alguien?

Anna: A veces. Pero casi siempre estoy demasiado ocupada con el estudio y haciendo de madre soltera como para darme cuenta.

Gabby: ¿Qué pasó con Stan?

Anna: Le dije que se armara otro plan.

Gabby: Era bastante… simpático.

Anna: Simpático a lo Homero Simpson

Gabby: ¿Y Jeffrey?

Anna: Encontró la fe después de chocarme el auto. La verdad que me los elijo, ¿no? Me di cuenta de una cosa. Todos los hombres con los que estuve tienen algo en común…

Gabby: ¿Eran todos inútiles?

Anna: Con eso son dos cosas… Todos eran blancos. A lo mejor tengo que encontrar un hombre negro para mí, también. (Pausa.) Ahora que lo pienso, ¿por qué los hombres negros nunca se fijaron en mí?

Escena 10

(Apagón. Las lucen iluminan a GABBY y AARON otra vez, ahora en medio de otra discusión.)

Aaron: Son un par de días, Gabs. Después nos vamos juntos a algún lado. Te lo prometo.

Gabby: No tendría que haber vuelto. Tendríamos que habernos quedado exiliados.

Aaron: (Con un maletín en la mano.) Pero vos odiabas Alemania.

Gabby: Por lo menos ahí tenía una familia. Tenía un esposo. Mi hijo tenía un padre.

Aaron: Por favor, Gabby, no me la hagás más difícil.

Gabby: (Con aspereza.) Perdón, pero esto no es sobre vos.

Aaron: Perdón, no quise decir eso.

Gabby: (Con amargura.) Siempre es todo sobre vos. Tu trabajo, tus viajes, tus reuniones. Y a los demás que nos parta un rayo.

Aaron: Gabby, no me parece que este sea el momento…

Gabby: ¡Ah, para mí sí! Para mí es el momento ideal. (Más tranquila.) Siempre me sorprende cómo salís a resolver conflictos por todo el país. Porque sos un desastre haciéndolo en tu propia casa.

Aaron: Gabs, hablemos de esto cuando los dos tengamos tiempo, por favor.

Gabby: Estás tan ocupado arreglando todo lo demás que ni te das cuenta de que tu propio matrimonio es un fracaso.

Aaron: Gabby, no te pongás melodramática.

Gabby: ¿Te parece que me pongo melodramática?

Aaron: Ya lo hablamos tantas veces… Es mi trabajo, Gabby.

Gabby: ¡Y nosotros somos tu familia! ¡Yo soy tu mujer!

Aaron: Gabby, todo lo que siempre soñamos está por lograrse. Como país. Como región. Pero estas cosas no caen solas del cielo. Tenemos que ponernos con todo para llegar ahí. Lo que hagamos ahora va a determinar si lo logramos o no.

Gabby: Eso es lo primero que me atrajo de vos.

Aaron: ¿Qué?

Gabby: Tu pasión. Tu compromiso.

Aaron: ¿Y cuál es el problema ahora?

Gabby: Que eso es lo que nos está separando. Ya no hay lugar para mí ni para Matthew.

Aaron: Perdón, Gabs. Me tengo que ir o pierdo el avión. Cuando vuelva vamos a recuperar el tiempo perdido. (Se le acerca para despedirse con un abrazo.) Son un par de días nada más, Gabs.

Gabby: (Se aleja de él.) Andate, Aaron. ¡Andate!

(Apagón.)

Escena 11

(La escena vuelve a ANNA y GABBY. Retoman la conversación anterior.)

Anna: ¿Cuándo vuelve Aaron?

Gabby: (Suspira.) No sé. Dijo que probablemente tenga que quedarse todo el tiempo que lleve la negociación del cese de fuego.

Anna: En Angola, podría ser semanas.

Gabby: Exacto. (Pausa.) Linda noche de chicas…

Anna: Aaron nos debe una…

Gabby: Tenía que llevarlo a Matt al partido de fútbol hoy

Anna: Aaron se convirtió en el legendario Señor Arreglatodo. ¿Por qué Angola? ¿No tenemos suficientes problemas propios para que él tenga con qué ocuparse?

Gabby: (Imitando a AARON.) “Gabby, todo lo que siempre soñamos está por lograrse. Como país. Como región. Pero estas cosas no caen solas del cielo. Tenemos que ponernos con todo para llegar ahí”. Ese es el último discursito de Aaron.

Anna: Me cuesta decirlo, pero tiene razón.

Gabby: Hey, ¿de qué lado estás vos?

Anna: Alguien tiene que hacerlo.

Gabby: ¿Pero por qué tiene que ser Aaron?

Anna: Ya no aguantás la situación, ¿no?

Gabby: No era así cuando estábamos exiliados. En ese momento éramos una verdadera familia. Sobre todo… nos teníamos el uno al otro.

Anna: Es solamente una fase que estamos pasando, Gabby.

Gabby: Tantas parejas que conocimos en el exilio se separaron después de volver. Es raro. Como si el apartheid nos hubiera mantenido juntos. Y la libertad… parece que nuestra libertad nos está separando.

(Suena el timbre. Atiende GABBY. El Inspector ABRAHAMS está en la puerta.)

Gabby: ¿Sí?

Abrahams: Busco a la señora Matshabo.

Gabby: Yo soy la señora Matshoba.

Abrahams: (Habiendo esperado ver a una mujer negra.) Buenas tardes, señora… ¿Matshabo? Soy el Inspector Abrahams.

Gabby: ¿Es policía?

Abrahams: Sí.

Gabby: ¿Algún problema, Inspector?

Abrahams: (Con gesto esquivo.) Su hijo.

Gabby: ¿Matthew?

Abrahams: Sí.

Gabby: ¿Qué pasa con Matthew? (De repente muy inquieta.) ¿Le pasó algo?

Abrahams: Estaba en el mercado…

Gabby: Sí, lo mandé a comprar leche.

Abrahams: Parece que dos chicos de la calle quisieron sacarle la bicicleta. Él se resistió… y lo acuchillaron.

Gabby: ¡Por dios! (ANNA se acerca a sostenerla.) ¿Está bien?

Anna: ¿Dónde está?

Abrahams: Lo están llevando al hospital en una ambulancia.

Gabby: ¿Seguro que es él?

Abrahams: El farmacéutico lo reconoció y nos dijo dónde vivía. Lamento traerle esta noticia.

(ANNA abraza a GABBY, que llora. Las luces se van apagando lentamente mientras GABBY da señales de gran inquietud y consternación.)

Escena 12

(Las luces iluminan de a poco a GABBY y AARON.)

Aaron: (Suavemente.) Ya pasaron casi diez meses, Gabby…

Gabby: ¿Y?

Aaron: ¿Cuánto tiempo más vamos a vivir en silencio?

Gabby: ¿Cuánto tarda una madre en superar la muerte de su hijo?

Aaron: Todavía me culpás por la muerte de Matthew. Como si yo fuese el responsable.

Gabby: (Alzando un poco la voz.) Hoy todavía estaría vivo si hubieras estado ahí. Es lo mismo.

Aaron: Estaba en Angola.

Gabby: Sí, el cese de fuego era algo incierto. Tuviste que ir inmediatamente. Se abría una ventana para la paz. ¡Genial! Todavía no tienen paz en Angola. Y yo no tengo a mi hijo.

Aaron: Gabby, la historia es más grande que cualquiera de nosotros. A veces tenemos que hacer cosas que van en contra de lo que realmente queremos hacer, especialmente cuando hay tantas vidas en juego. No es fácil estar atrapado entre lo que te exigen la historia y las personas que vos querés.

Gabby: ¡Ay, perdón, perdón!

Aaron: Gabby, por favor…

Gabby: Esto no tiene nada que ver con la historia. ¿Quién te creés que sos? ¿Dios? ¿Sacrificando a tu hijo por el bien de la humanidad?

Aaron: (Suspira.) Está bien, Gabby. Me rindo… vos ganás. ¿Está bien? Vos ganás.

Gabby: No es una cuestión de ganar o perder…

Aaron: Qué bueno sería si me perdonaras…

Gabby: ¿Vos te perdonaste a vos mismo?

Aaron: Gabby, Matthew salió a comprar leche. Dos chicos lo acuchillaron y le robaron la bicicleta. Habría pasado igual si yo hubiera estado acá.

Gabby: (Furiosa.) Prometiste pasar el día con él. ¡Lo ibas a llevar al partido de fútbol! ¡Pero cancelaste todo, y no fue la primera vez!

Aaron: (Con suavidad.) Todo el tiempo mueren chicos, Gabby. Es terrible cuando pasa. Te destroza cuando le pasa a tu hijo. Pero pasa.

Gabby: (Embargada por la emoción.) ¡Era mi hijo!

Aaron: ¡Nuestro hijo! (Pausa.) ¿Vos creés que no me pasé noches sin dormir pensando en él? En cómo serían las cosas si… en qué habría pasado si… (Pausa.) La vida sigue, Gabby.

Gabby: Claro, vos pusiste todo en una cajita y lo guardaste bien lejos, por ahí. Y te metiste más en el trabajo.

Aaron: ¿Qué querés que haga?

Gabby: No sé. Pero todo parece tan fácil para vos.

Aaron: Bueno, no fue fácil. No es fácil. (Pausa.) Y me gustaría que me perdonaras… así podemos seguir adelante.

Escena 13

(La escena pasa a una audiencia de la TRC en la que ABRAHAMS está a punto de prestar declaración. El spot ilumina a ABRAHAMS.)

Abrahams: (Lentamente, en afrikáans.) Ek sweer om die waarheid te praat. [Juro decir la verdad.]

(La luz sobre ABRAHAMS baja de intensidad lentamente. Esta escena alterna con GABBY y ANNA en la casa de ANNA. GABBY permanece en silencio mientras ANNA le habla.)

Anna: Abrahams pasó por acá. Le dije que te estabas bañando. Dejó la versión final de tu declaración para que la revisemos.

Abrahams: Die volle waarheid en niks anders as die waarheid nie. [Toda la verdad, y nada más que la verdad.]

Anna: Le dije que ibas a estar en tu casa más tarde. Dijo que lo va a pasar a buscar tipo once.

Abrahams: So help my, God. [Ayúdame, Dios.]

Anna: ¿Preferís que lo lea?

(Las luces bajan hasta apagarse del todo. Las luces iluminan a ABRAHAMS mientras presta declaración en la TRC. Esta escena se intercala con la lectura de la declaración de GABBY.)

Abrahams: Daar was vyf van ons in die kamer. [Éramos cinco en la habitación.] (Empieza su declaración en afrikáans, y después pasa al español para dar la impresión de que en esencia es un hablante de afrikáans, que habría sido el idioma en que prestó declaración en la TRC.) El Capitán Francois van Rooyen y el Capitán Mike Naude. El Sargento Nico Meiring. Un soldado al que le decíamos Chiquito por sus pies enormes. Y yo. El Capitán Naude le ordenó a Chiquito que esposara a la señora Dlamini y que le atara las esposas a una viga sobre la cabeza. Así que ella estaba de pie con los brazos estirados hacia arriba así. (Pone las manos en el aire como si estuvieran atadas directamente sobre su cabeza.) El capitán Naude y el Sargento Meiring la interrogaban sobre su hijo, Bongi. Sabíamos que él se había ido del país para hacer un entrenamiento militar y que él y otros tres tipos habían volado unas torres de transmisión en el área de envíos. Queríamos encontrarlo.

(Las luces sobre ABRAHAMS bajan gradualmente hasta apagarse del todo. Las luces aumentan hasta iluminar a GABBY y ANNA. ANNA lee la declaración de GABBY. Después de las primeras líneas, la voz de GABBY continúa la lectura.)

Anna: (Lee suavemente.) Hubo algunos episodios de propuestas, miradas, incluso contacto físico. (Pasa a la voz de GABBY leyendo la declaración.) Un par de veces lo amenacé con denunciarlo, y él paraba por un tiempo. Pero después empezaba todo de nuevo. Era como si no pudiera controlarse. Le sugerí que buscara ayuda profesional. Después del cóctel de despedida a la delegación de Singapur, cerca de las ocho

de la noche del jueves, me dijo que tenía que volver a la oficina a buscar dos expedientes que necesitaba llevarse a Pretoria al otro día. Le pidió al chofer que nos acompañara hasta el auto y después le dijo que se fuera. Manejó hasta el edificio de la oficina y me ofrecí a subir y buscar los expedientes. Pero insistió en acompañarme.

(Pasa a ABRAHAMS en la TRC.)

Abrahams: La señora Dlamini era una miembro activa del Frente Democrático Unido en la Provincia Oriental del Cabo. Se negó a responder preguntas. Entonces el Capitán Naude le ordenó al Sargento Meiring que conectara una manguera. El Capitán Naude siguió haciéndole preguntas mientras el Sargento Meiring la mojaba con la manguera. Igual ella se negó a responder preguntas sobre el hijo. Después el Capitán Naude le ordenó a Chiquito que le sacara la ropa. Primero el sweater Después el vestido. Después la enagua. Y todo el tiempo el Sargento Meiring la seguía mojando con la manguera. Al final estaba completamente desnuda. Y empapada. Pero igual no dijo nada. Ni siquiera lloró, como les he visto hacer a muchas otras detenidas.

(Pasa a la casa de ANNA.)

Gabby: (Leyendo.) Tomamos el ascensor a la oficina del piso doce. No dijo nada en el ascensor. Solamente silbó unas melodías tontas. Había tomado unas copas de vino tinto, pero no diría que estaba borracho. Prendí la luz de la oficina de la secretaria y después entré a su oficina. Me siguió, y me acuerdo de que me pareció raro que cerrara la puerta atrás suyo. Me incliné sobre el escritorio para buscar los expedientes en

la bandeja. Y ahí fue que pasó

me empujó contra el escritorio. La bandeja saltó por el aire, y me acuerdo de que me dolió cuando me golpeé el vientre con el costado del

Muy rápido. Se me acercó por atrás y

escritorio. Yo estaba completamente en shock. Me empujó la cabeza hacia abajo con una mano, y yo apenas podía respirar, y me presionó con todo su peso contra el escritorio.

(Pasa a ABRAHAMS en la TRC.)

Abrahams: El Capitán Naude agarró la manguera y se la metió a la señora Dlamini en las partes íntimas. Después le dijo a Chiquito que la señora Dlamini ahora sí estaba mojada. Le ordenó a Chiquito que tuviera relaciones con ella. En ese momento, el Capitán van Rooyen y yo nos fuimos.

(Pasa a GABBY y ANNA.)

Gabby: Después me levantó el vestido, me bajó la bombacha y me penetró desde atrás. Sentí dolor, pero mi cabeza estaba más pendiente de los gemidos del ministro mientras me penetraba. Cuando terminó, levantó la bandeja y la puso en su lugar sobre la mesa. Alzó los expedientes del piso y se fue.

(Pasa a ABRAHAMS en la TRC.)

Abrahams: La señora Dlamini fue violada repetidas veces pero igual no nos dijo nada. Un día le dijimos que habíamos matado al hijo en un tiroteo. Y ahí se deshizo por completo. En realidad, se volvió loca. Nos enteramos de que se tiró abajo de un tren algunas semanas después de que la liberaron.

(Pasa a GABBY y ANNA.)

Gabby: Llamé a mi amiga, Anna Richards. Me pasó a buscar. Me llevó inmediatamente al servicio médico legal. Quería que yo denunciara la violación en la estación de policía local. Pero yo le pedí que contactara al Inspector Theo Abrahams, un policía que había conocido hacía algunos años, alguien en quien yo podía confiar.

(ANNA está sentada al lado de GABBY, que la abraza. GABBY apoya la cabeza en el hombro de ANNA, y llora.)

Anna: ¿Te duele?

(GABBY asiente, entre lágrimas.)

Anna: ¿Todavía te sangra?

Gabby: Un poquito…

Anna: (También algo llorosa, con una mezcla de enojo y empatía.) ¿Cómo pudo hacer esto? Khumalo… ¡No lo puedo creer! ¿Cómo fue capaz? ¡Y a vos!

Gabby: (En voz baja.) A lo mejor es mi culpa…

Anna: ¡No, Gabby, no! Eso es lo que piensan muchas veces las víctimas. Que de alguna manera, ellas tienen la culpa. Eso es un cliché.

Gabby: Me siento como un cliché. Nunca pensé que me iba a pasar a mí. Conozco a la persona que lo hizo… Yo… (Llora otra vez.)

Anna: (Vuelve a abrazar a GABBY.) ¿Estás segura de que no te vas a quedar una noche más?

Gabby: Necesito estar en mi propio espacio, Anna.

Anna: No tenés que pasar por esto sola.

Gabby: Gracias. No sé qué habría hecho sin vos.

Anna: (Cambia de tema intencionalmente.) ¿Qué querés desayunar?

Gabby: No tengo hambre.

Anna: Tenés que comer algo, Gabby. Hay fruta, yogur, tostadas, huevos…

Gabby: No tengo hambre, de verdad.

Anna: Tenés que comer algo antes de tomar los antirretrovirales.

Gabby: (Hace una mueca de solo pensarlo.) Ay, no…

Anna: Ya sé. Son horribles. Pero tenés que hacerlo, Gabby.

Gabby: Tengo esa sensación, Anna. Es como… Matthew otra vez. No sé si puedo hacer esto por segunda vez.

Anna: ¿Cuándo vas de Shireen?

Gabby: Los miércoles.

Anna: ¿Querés que intente sacarte un turno hoy?

Gabby: ¿Qué día es hoy?

Anna: Sábado.

Gabby: ¿Sábado?

Anna: Seguro que Shireen puede hacer una consulta de emergencias hoy.

Gabby: Ya pasaron tres años de lo de Matthew… tres años de sesiones semanales con Shireen. Y todavía duele, Anna. (Suspira profundamente y se larga a llorar otra vez.) Todavía duele.

Anna: Te voy a buscar pañuelitos.

Gabby: En mi bolso tengo algunos… (ANNA levanta el bolso de GABBY y busca adentro). Me siento tan… no sé… ¿qué sentido tiene, Anna?

(ANNA saca los pañuelos y se los alcanza a GABBY. Después saca un revólver.)

Anna: ¿Y esto?

Gabby: (Incómoda.) Es un arma.

Anna: ¿Es tuya?

Gabby: Sí.

Anna: ¿Hace cuánto que la tenés?

(GABBY se encoge de hombros.)

Anna: ¿Desde la muerte de Matthew?

Gabby: Sí.

Anna: ¿La tenías con vos el jueves?

Gabby: (En voz baja.) Sí…

Anna: ¿Pero?

Gabby: Pero todo pasó tan rápido que no pude… ni lo pensé.

Anna: ¡Ay, Gabby!

Gabby: Ya sé. Es raro. Volvimos acá cuando el apartheid estaba muriendo. Ahora el apartheid está muerto. Mi hijo está muerto. Mi matrimonio está muerto. Y yo tengo un arma.

Anna: ¿Te parece bien tener un arma? ¿Ahora?

Gabby: ¿Después de lo que pasó? Más razón todavía para tenerla.

Anna: En situaciones como esta, la mente nos juega malas pasadas, Gabby.

Gabby: ¿Creés que me voy a matar?

(Las luces bajan hasta apagarse del todo.)

Escena 14

(La escena transcurre en la casa en área residencial de GABBY. Solo está presente AARON cuando abre la escena. Ordena el diario. Va hacia el reproductor de CD y elige un compact de música clásica, que prende con el control remoto. Rebusca entre la biblioteca y elige un libro. Va hacia el sofá y su mirada se detiene en las fotografías. Camina hacia ellas y levanta la del chico de diez años. La mira fijamente un rato, suspira profundamente, la baja y se sienta en el sofá a leer el libro. Después de unos minutos, se siente una llave en la puerta. AARON apaga el reproductor y entra GABBY.)

Aaron: Hola, Gabby.

Gabby: (Totalmente sorprendida.) Aaron…

Aaron: Perdón si te asusté…

(Entra ANNA.)

Aaron: (Totalmente sorprendido.) Anna…

Anna: Bueno, bueno. Si es el señor Arreglatodo en persona.

(GABBY y AARON están incómodos con la presencia del otro. ANNA asume el control.)

Aaron: ¿El señor Arreglatodo?

Anna: ¿Cómo te da la cara, Aaron? ¿Cómo te atrevés a entrar así a la casa de Gabby?

Aaron: Tengo que hablar con ella.

Anna: (En tono protector.) No creo que ella quiera hablar con vos.

Aaron: A lo mejor Gabby puede hablar por ella.

Anna: No, yo hablo por ella. Es mi cliente.

Gabby: (Algo avergonzada, pero contenta de que ANNA esté ahí.) Anna…

Anna: (Ignora a GABBY delicadamente.) ¿Qué hacés acá? ¿Esto es un asunto oficial?

Gabby: Anna dijo que tendríamos noticias del partido. No esperábamos… Yo no esperaba que te mandaran a vos.

Aaron: Llegué esta mañana…

Anna: ¡Claro! Cuando el partido está en problemas, ¿a quién llaman? Al Compañero Aaron Matshoba.

Aaron: Sé que estas no son las mejores circunstancias…

Anna: ¡El maestro de los eufemismos!

Aaron: ¿Podemos hablar… como gente razonable? Por favor…

Anna: ¿Como gente razonable? ¡Por dios, Aaron! ¿Ustedes no se ven hace cuánto? ¿Doce meses?

Gabby: Más…

Anna: Y Gabby llega a su casa un día –“no en las mejores circunstancias”– y resulta que su ex marido está ahí. De manera ilegal, tengo que agregar.

Aaron: La llave…

Anna: ¡Me importa un carajo la llave! ¿Qué derecho te da? ¿Sabés las cosas por las que tuvo que pasar Gabby?

Aaron: Me doy una idea.

Anna: ¿Y hablás de ser razonable?

Gabby: Anna…

Aaron: Tenés razón, Anna. No me tendría que haber metido en tu casa, Gabby. Fue un error de mi parte.

Anna: Ay, me encanta. (Con sorna.) “No me tendría que haber metido en tu casa”. “No tendría que habérsela metido. Fue un error, Su Señoría”.

Gabby: Anna, me parece que estás…

Anna: Pará, Gabby. Antes de que empieces a sentir pena por él, pensalo. No esperaba que yo estuviera con vos. ¿Y si hubieras llegado sola y él estaba acá? Habría intentado engatusarte, convencerte… aplastarte si hubiera sido necesario. Ahora las cosas no están yendo

como las planeó, y tiene que cambiar de táctica. “Perdón por meterme en tu casa”. (A AARON.) ¿No es así?

Aaron: (Con sonrisa burlona.) ¿Importa? Si total vas a creer lo que quieras.

Anna: Creo lo que es lógico.

Aaron: Habló la abogada.

Anna: (Con un tono venenoso.) Habló el idiota útil del partido.

(Suena el timbre. GABBY va a atender. Se dan dos conversaciones al mismo tiempo: una entre ANNA y AARON y la otra entre ABRAHAMS y GABBY. Las lucen alternan entre una y otra conversación.)

Gabby: Hola, Inspector.

Abrahams: Buen día.

Gabby: Qué bueno que llegamos antes que usted. Pensé que se nos había hecho tarde.

Abrahams: En realidad, había pasado más temprano.

Gabby: Ah, perdón. Tuvimos que dejar a la hija de Anna en un partido de hockey en el camino.

Abrahams: No hay problema. ¿El señor Matshabo no le dijo que pasé antes?

Gabby: (Sonriendo.) No tuvo oportunidad.

(Se apagan las luces sobre ABRAHAMS y GABBY, que se quedan inmóviles. La luz ilumina a AARON y ANNA.)

Aaron: Voy a ser sincero con vos, Anna. En el partido están muy preocupados por lo que supuestamente pasó el jueves a la noche.

Anna: No estarían preocupados si solo hubiera pasado supuestamente.

Aaron: Inocente hasta que se pruebe lo contrario. ¿No dice así la ley?

Anna: Ah, ya sé lo que dice la ley. Y desde el punto de vista de la ley, aquí no se podría ser más culpable.

Aaron: Sos consciente del daño al país si esto se da a conocer

Anna: Y vos sos consciente del daño al partido con una elección a la vuelta de la esquina…

Aaron: Lo que vos digas, Anna. La cuestión es que va a haber repercusiones políticas muy fuertes.

Anna: ¡No, Aaron! La cuestión es que violaron a una mujer. La cuestión es que esta mujer, mi amiga, tu ex esposa, Gabby, ¡tiene derecho a que se haga justicia!

Aaron: Totalmente de acuerdo. Pero la vida es un poco más compleja. A veces… a veces hay que sacrificar la justicia por el bien político mayor.

Anna: No puedo creer lo que estoy escuchando.

Aaron: Anna, sos abogada. Representaste a víctimas en la Comisión por la Verdad y la Reconciliación. ¿Te diste por vencida en ese momento?

Anna: Eso fue distinto.

Aaron: ¿Ah, sí? ¿Cuántos autores de abusos a los derechos humanos rindieron cuentas? ¿Cuántas de las víctimas que representaste tuvieron justicia? Ninguna. Ni siquiera una. La justicia tuvo que sacrificarse para el bien político mayor. La Comisión fue un trato, Anna. No fue una cuestión de justicia. Lo sabés.

Anna: Y para eso estás acá. Para hacer un trato. Por el bien de la nación.

(AARON y ANNA quedan inmóviles. Se apagan las luces que iluminan a AARON y ANNA, y se encienden sobre GABBY y ABRAHAMS, que cambiaron de posición para indicar que la conversación avanzó.)

Gabby: La declaración está bien.

Abrahams: ¿Segura?

Gabby: Anna está satisfecha. ¿Qué viene ahora?

Abrahams: Eso depende de usted. ¿Va a presentar cargos?

Gabby: (Suspira.) La pregunta del millón. ¿Qué le parece que tengo que hacer?

Abrahams: Muchas mujeres no presentan cargos.

Gabby: ¿Entonces piensa que no tengo que hacerlo?

Abrahams: No me corresponde decirle…

Gabby: Ya sé. Pero quiero saber qué piensa.

Abrahams: Es difícil… está el juicio… la exposición pública… En su caso, va a haber más presión todavía.

Gabby: No hace falta que me haga acordar.

Abrahams: Tenemos el informe del instituto médico legal. Tenemos su declaración. Presenta los cargos y arrestamos al Ministro.

(Las luces sobre ellos bajan gradualmente hasta apagarse del todo e iluminan a AARON y ANNA.)

Aaron: Este va a ser un gran caso para vos, Anna.

Anna: Me han tocado casos más importantes.

Aaron: Desde el punto de vista publicitario, este va a ser el más grande.

Anna: Puede ser.

Aaron: Va a ser buenísimo para tu estudio.

Anna: ¿Estás insinuando que quiero que Gabby presente cargos para hacerle publicidad a mi estudio?

Aaron: No dije eso.

Anna: ¿Cómo podés estar parado ahí? ¿Todavía tenés conciencia, Aaron? ¿Gabby no significa nada para vos?

Aaron: Al contrario, estoy acá justamente para asegurarme de que se haga lo que más le conviene a Gabby. Y espero que vos también estés acá por eso.

Anna: Tengo que decir esto a tu favor, Aaron. Sí que tenés huevos.

Aaron: Anna, ¿ya pensaste lo que le hará un juicio a Gabby?

Anna: Por esto mismo los violadores se salen con la… suya. Esto tiene que terminar.

Aaron: Khumalo es un tipo poderoso. Con mucha influencia y muchos seguidores con intereses personales en asegurarse de que siga en su posición. Es muy probable que lo designen vicepresidente después de las elecciones. Si no pasara, esto iría contra los intereses de mucha gente. Hay cosas más allá del control del partido. No quiero sonar dramático, pero Gabby podría correr peligro físico. Sufrir daños a su propiedad. Amenazas de muerte. Por eso cuando digo que estoy acá porque me preocupo por Gabby, tenés que creerme. Y no estoy acá solo por Gabby. Por vos también, Anna.

Anna: (Con un dejo de sarcasmo.) Buen discurso, Aaron. (Aplaude en broma.)

(Las luces sobre ANNA y AARON bajan hasta apagarse del todo e iluminan a ABRAHAMS y GABBY.)

Gabby: Anna insistió en que hiciera la declaración. Pero yo no quería contarseló a cualquiera.

Abrahams: Hemos mejorado un poco en este aspecto. Tenemos policías con formación especial para atender a las víctimas de violación.

Gabby: Sí, ya sé. Pero no podía soportar la idea de hablar con alguien que no… (Se atraganta.) Usted es el único policía que conozco. Gracias por responder mi llamada.

Abrahams: Lamento que sea en estas circunstancias.

Gabby: ¿Lo sabe alguien más?

Abrahams: Le tuve que decir al jefe de la estación. Es muy grave para no informarlo.

Gabby: No sé cómo se enteraron ellos… (Hace un gesto hacia el living.)

Abrahams: ¿Matshabo y Nyaka? Me imaginé que no venían a un congreso.

Gabby: ¿Quién es Nyaka?

Abrahams: Señorita Anderson, no le gustaría saber…

(Las luces sobre ellos bajan hasta apagarse del todo e iluminan a AARON y ANNA.)

Aaron: ¿Querés saber cuál es nuestra propuesta?

Anna: Solo por motivos académicos…

Aaron: Anna, no tenés derecho a descartar a priori nuestra oferta. Al menos dejá que Gabby escuche lo que tenemos para ofrecer. Dejá que participe en la toma de decisiones.

Anna: ¿Vos esperás que tome una decisión sensata en el estado en que está? Como su abogada, sería totalmente irresponsable de mi parte permitirlo.

Aaron: Entiendo. Pero el tiempo es fundamental. Si no acordamos un curso de acción en las próximas horas, se pierde la última posibilidad de cambiar la historia. Y cosecharemos tempestades

Anna: ¿Cómo podés hacer esto, Aaron? ¿La constitución no significa nada para vos?

Aaron: Anna, sabés por lo que pasó Gabby… como madre, como mujer, como persona. No quiero que pase por más sufrimiento. Ni más humillaciones. Ni más dolor.

Anna: En algo estamos de acuerdo.

Aaron: (Se acerca a ANNA y le toma suavemente la mano. Habla con suavidad y de manera cautivadora.) Anna, estamos de acuerdo en un montón de cosas. Dentro tuyo sabés que lo que digo tiene sentido. Sos una gran abogada…

Anna: (Engatusada por el encanto por un momento.) No hagás esto, Aaron.

Aaron: Gracias por estar siempre al lado de Gabby, Anna. De verdad.

(Entran GABBY y ABRAHAMS. Se da un momento incómodo, y ANNA le suelta la mano a AARON.)

Gabby: El Inspector Abrahams vino a llevarse el… documento, Anna.

Anna: Sí, está en mi bolso. (Busca dentro del bolso y saca la declaración.)

Aaron: Hola de nuevo, Inspector.

Abrahams: Buen día. (ABRAHAMS aprovecha la oportunidad para caminar por el lugar y coloca micrófonos ocultos sigilosamente.)

Anna: Gracias, Inspector. Está bien. Lo llamo más tarde.

Abrahams: Listo entonces. Hasta luego.

(Los demás lo saludan. Sale ABRAHAMS. Hay un silencio incómodo después de que sale ABRAHAMS.)

Anna: Aaron te quiere hablar del trato que vienen a ofrecerte.

Gabby: ¿Un trato?

Aaron: Tengo una propuesta para vos, Gabby.

Gabby: (A ANNA.) ¿Qué te parece?

Anna: Ah, creo que por lo menos tenés que escucharla.

Aaron: Gabby, traté de explicarle a Anna que esto tiene tanto –o más– que ver con lo que me parece lo mejor para vos, como el de cualquiera o cualquier otra cosa.

Anna: No des tantas vueltas, Aaron.

Aaron: Podés trabajar en cualquier embajada por un mínimo de cinco años. Londres, Washington, París, Camberra. Vos decidís. También puede ser el consulado de Sydney si querés estar más cerca de tu familia.

Anna: ¿Y a cambio de eso?

Aaron: A cambio de eso, no presentás cargos.

Anna: Me lo imaginé.

Aaron: También tenés que acordar no decir una palabra sobre lo que pasó. Y no podés volver acá por al menos cinco años, o hasta que las circunstancias cambien de tal forma que sea aceptable que vuelvas. Se te garantiza un trabajo decente en la embajada que elijas, alojamiento y pago de ayuda profesional por un año. Si elegís una embajada que no sea la de Australia, vas a tener un pasaje anual para que visites a tu familia.

Gabby: (Se deja caer en una silla.) ¡Guau!

Anna: Decime algo, Aaron. Si vos y Gabby todavía estuvieran casados y hubiera pasado esto, ¿qué le habrías aconsejado hacer?

Aaron: No sé.

Anna: Si Gabby hubiera presentado cargos y una delegación del partido viniera a verla con la misma oferta que le acabás de hacer, ¿qué le habrías aconsejado hacer?

Aaron: (Suspira profundamente.) Esto no es sobre mí y Gabby.

Anna: Claro que sí. Ustedes fueron pareja, amigos, marido y mujer. Y ahora tu ex mujer, tu ex pareja, la madre de tu hijo, sufrió una violación, y vos estás acá, pidiéndole que no acuse al violador. Lo único que queremos saber es: ¿le aconsejarías lo mismo si todavía estuvieran juntos?

Aaron: Digamos que me alegra no estar en esa posición.

Anna: Entonces te alegra estar en la posición de decirle que no presente cargos porque es tu ex mujer.

Aaron: No es lo que estoy diciendo. Preferiría no estar en esta posición tampoco. Pero, como dije, prefiero estar acá –por el bien de Gabby– que no.

Anna: Dejate de joder, Aaron. Es sí o no. ¿Le aconsejarías a Gabby retirar la acusación o no?

Aaron: ¿Qué importa? Es hipotético. No hay ninguna diferencia. Lo que importa es ahora.

Gabby: Quiero saber.

Aaron: ¿Por?

Gabby: Decime.

Aaron: Si dijera que te aconsejaría presentar cargos contra el Ministro, me preguntarías por qué estoy haciendo eso ahora. Y si te dijera que te aconsejaría no acusar al Ministro, reforzaría tu opinión de que el partido significa más para mí que vos. En cualquiera de los casos, salgo perdiendo. Digamos que, cualquiera fuera tu decisión, te habría apoyado.

Anna: ¡Sos el más débil! ¡Adiós!

Aaron: ¿Qué dije de malo?

Anna: La pregunta no era “¿Apoyarías la decisión de Gabby?”. Si tenías que ayudarla a decidir, ¿qué le habrías aconsejado? Esa es la pregunta.

Aaron: No sé. Es muy difícil, de cualquiera de las dos formas.

Anna: Linda forma de evadir la responsabilidad.

Aaron: Entonces soy un cagón. Un hijo de puta. Un pedazo de mierda. Pero, Gabby, esto no es sobre mí. Es sobre lo que más te conviene a vos.

Anna: Sos como un novio que quiere terminar la relación. “Esto es por tu bien. Te puedo parecer un hijo de puta ahora, pero algún día me lo vas a agradecer”.

Aaron: A lo mejor un día ella me lo agradecerá.

Anna: ¡Pero por favor…!

Aaron: Gabby, espero que tu enojo conmigo por otras cosas no influyan en tu respuesta a esta oferta.

Gabby: No te preocupés…

Aaron: Solamente quiero que lo tengas en cuenta.

Gabby: Tengo demasiado enojo con que ocuparme.

(Pausa.)

Aaron: Gabby, si vos estuvieras en nuestra posición, ¿qué harías para arreglar el daño causado a alguien en tu posición, siempre intentando preservar los intereses nacionales?

Gabby: No sé.

Aaron: Pero sí sabés que Khumalo, como ministro, atrajo importantes inversiones extranjeras a pesar de las percepciones negativas del riesgo político. Sabés que cumple un papel clave en la contención de la violencia política en KwaZulu-Natal. Y también sabés que se acercan las elecciones, y que la temperatura política está subiendo otra vez. No podemos darnos el lujo de perder a Khumalo ahora.

Anna: Y si pasa, va a ser todo culpa de Gabby.

Aaron: No, va a ser la culpa de Khumalo. Él es el responsable de sus actos. Pero esto es para pedirte que hagás algo más grande. Que consideres el bien mayor.

Anna: ¿Según lo define quién?

Aaron: El bien mayor objetivo. A nadie se le ocurriría que al país le conviene una posible escalada de violencia política y la pérdida de miles de vidas.

Anna: Tampoco le convendría la violación de una mujer.

Aaron: Anna, si estás parada frente al semáforo peatonal y se ilumina la luz verde del hombrecito caminando, ¿quién tiene el paso?

Anna: ¿Qué es esto? ¿El juego de las veinte preguntas?

Aaron: Dame el gusto, por favor. ¿Quién tiene el paso?

Gabby: Ella. ¿Y?

Aaron: Pero viene un taxi por la calle a ochenta kilómetros por hora. Y no va a parar aunque el semáforo vehicular para él esté en rojo y el semáforo peatonal te dé el paso. ¿Cruzarías la calle igual?

Anna: No, claro.

Aaron: ¿Pero por qué? Si es tu derecho de cruzar la calle.

Anna: ¿A qué vas con todo esto? Ah, sí: Gabby puede renunciar a su derecho de pedir justicia y vivir. O puede ejercer su derecho, y arriesgarse a que la aplasten en el proceso.

Aaron: Suena un poco burdo.

Gabby: Eso es lo que implica tu metáfora.

Aaron: Lo que quiero decir es que a veces ejercer nuestros derechos no conviene a nuestros intereses personales.

Anna: Mierda…

Gabby: ¿Qué?

Anna: Mirá la hora. Tengo que buscarla a Tanya. Tenés que venir conmigo, Aaron.

Aaron: ¿Por?

Anna: No te voy a dejar acá solo con Gabby.

Gabby: Está bien.

Aaron: ¿Cuánto vas a tardar?

Gabby: No hay problema, Anna.

Anna: ¿Segura?

Gabby: Segura.

Anna: No aceptés nada y no firmés nada, ¿sí? Vuelvo en cuarenta minutos.

Aaron: (A ANNA.) Y no le digas nada a Graham.

Anna: ¡Cuarenta minutos, Gabby!

(Sale ANNA, y quedan AARON y GABBY solos. Están parados en extremos opuestos de la habitación.)

Aaron: No me gustaría enfrentarmelá en un juicio.

Gabby: Es buena, ¿eh?

Aaron: Entonces…

Gabby: ¿Entonces…?

Aaron: ¿Empezamos de nuevo? Hola. ¿Cómo estás?

Gabby: No muy bien. Gracias por preguntar.

Aaron: (Avanza hacia GABBY.) ¿Te puedo abrazar?

(Sin responder, GABBY camina hacia AARON y se abrazan. Ella llora en silencio.)

Aaron: Qué mierda, Gabby, ¿por qué a vos? ¿Por qué te tuvo que pasar a vos?

(GABBY intenta hablar, pero solo llora más fuerte.)

Aaron: (Todavía abrazándola.) Ssshhh. No tenés que decir nada.

(AARON lleva a GABBY suavemente hasta el sofá, donde se sientan juntos. Todavía la abraza.)

Aaron: Cuando me enteré, me quedé helado. Temblaba. (Pausa.) Y por dentro, era un remolino. Quería gritar. Quería salir y matar al hijo de puta. Y quería solamente… abrazarte. (Pausa.) Estuve dos horas sentado en el avión pensando cómo sería verte. Pensando qué te iba a decir.

Gabby: ¿Y?

Aaron: Y no se me ocurrió nada que no sonara trillado o artificial.

Gabby: ¿Qué se te ocurrió?

Aaron: Vine porque quiero ayudarte. Vine porque me importás, más allá de lo que haya pasado entre nosotros. Me importás, y mucho.

Gabby: No está tan mal.

Aaron: ¿Te parece?

Gabby: Trillado y superficial, a lo mejor…

(Comparten un momento de risa catártica.)

Aaron: Gabs…

Gabby: Gabs… así me decías cuando estábamos juntos.

Aaron: Iban a mandar a dos de sus hombres. Tuve que pelear para ser parte de esta delegación. No querían que viniera. Dijeron que estaba muy involucrado emocionalmente.

(Suena el timbre.)

Aaron: Debe ser Luthando. Le pedí que nos dejara solos un rato.

(AARON va a atender la puerta. Entra LUTHANDO.)

Aaron: Gabby, este es Luthando Nyaka. Luthando… Gabby.

Luthando: (En un tono que es el contrario a las palabras.) Mucho gusto.

Gabby: Hola. (LUTHANDO le extiende la mano para saludarla; ella lo ignora y se va para adentro). Disculpen, tengo que usar el baño.

(GABBY sale.)

Aaron: ¿Qué tal el menú Kentucky?

Luthando: Comí en Nando’s. (Pausa.) ¿Cómo va eso?

Aaron: Creo que estamos avanzando.

Luthando: Se quieren comunicar con vos desde la oficina central hace rato.

Aaron: Apagué el teléfono. (Saca el teléfono y lo enciende otra vez.)

Luthando: Por eso me llamaron a mí.

Aaron: ¿Qué pasa?

Luthando: Hablaron con el compañero Khumalo.

Aaron: ¿Y?

Luthando: Niega todo.

Aaron: ¿Ah, sí?

Luthando: Dice que eran amantes.

Aaron: (Furioso.) ¡Hijo de puta!

Luthando: Compañero…

Aaron: ¿Qué quieren?

Luthando: Igual quieren que firme el documento.

Aaron: ¿Por?

Luthando: No sé. Para tener más opciones. Pero tenés razón…

Aaron: ¿En qué?

Luthando: Si fueran amantes, no tendría sentido…

Aaron: ¡No eran amantes!

Luthando: Con todo respeto, compañero…

Aaron: Él la violó. Tu héroe… tu compañero Khumalo… el Ministro… el hijo de puta… (Lentamente, enfatiza cada palabra apretando los dientes.) ¡él… la… violó!

Luthando: Todos sabemos que estás en la fracción que no quiere que el compañero Khumalo llegue a vicepresidente.

Aaron: ¿Vos te creés que esto es una cuestión de política del partido?

Luthando: Digo nada más… estas acusaciones van a dañar la imagen del compañero Khumalo…

Aaron: (Furioso, pero con tono tranquilo.) ¡Callate, Luthando! (Con los dientes apretados.) ¡Callate de una puta vez!

(Pausa. AARON se pasea por la habitación. Abre el maletín y saca el documento que tiene que firmar GABBY y una birome. Esperan en silencio a que GABBY vuelva, evitando hacer contacto visual. Después de un rato, entra GABBY.)

Aaron: (Con más calma.) Gabs, tenemos que volver a Johannesburgo. Anna va a volver en un rato. A lo mejor mientras tanto podés darle una leída a este documento.

Gabby: ¿Qué es?

Aaron: Detalla la oferta y las condiciones de las que (Le suena el celular.) te hablé antes. (Mira la pantalla.) ¡Mierda! Es de la Oficina

Central. Voy a atender afuera. Si hay algo ahí… (Al teléfono.) Hola. (Cuando sale, intercambia una mirada tensa con LUTHANDO.)

(GABBY se sienta y lee. LUTHANDO anda arrastrando los pies por el lugar con ansiedad. Está muy ofendido por el arrebato que tuvo AARON con él. Después LUTHANDO rompe el hielo.)

Luthando: La hiciste muy bien, mujer. (Pausa.) Tuviste suerte de tener al compañero Matshoba (Hace un gesto hacia la puerta.) de tu lado. Si fuera por mí… (Menea la cabeza.) Pobre de vos. (Pausa.)

Gabby: Por favor…

Luthando: ¿Por favor qué? (Pausa.) Firmá el documento, carajo, así nos vamos.

Gabby: No voy a firmar nada sin consultar a mi abogada…

Luthando: Esto no tiene nada que ver con abogados. Si metés abogados en esto… ¡uff! Está todo ahí, por escrito. ¿Qué más querés?

Gabby: Quiero que se haga justicia.

Luthando: Te lo estoy diciendo, si no fueras blanca, esto se estaría arreglando de otra forma. Si fueras negra…

Gabby: ¿Si fuera negra qué? ¿Ni se molestarían…?

Luthando: Dudo que alguna vez entienda a las mujeres. Pero a los blancos nunca los voy a entender, eso seguro. Te estamos ofreciendo un

trato por el bien del país. Y lo único que te importa a vos es tu justicia blanca.

Gabby: Ni siquiera me conoce… ¿y me habla así?

Luthando: Le estás dando municiones a la oposición para que nos ataquen en las elecciones. Fuiste militante del partido toda tu vida, pero llegado el caso, los blancos son todos iguales. Lo único que quieren es empañar al gobierno negro…

Gabby: Está totalmente fuera de lugar, señor Nyaka.

Luthando: No lo pueden resistir, ¿eh? Tienen que alimentar el estereotipo de que los hombres negros no controlan lo que les cuelga entre las piernas… que todos los hombres negros son violadores.

Gabby: En doce años con Aaron, él nunca me faltó el respeto.

Luthando: Sabemos que vos y el ministro eran amantes.

Gabby: (Indignada.) ¿Qué…?

Luthando: Y que los que no quieren que el compañero Khumalo sea vicepresidente están usando tácticas sucias para salirse con la suya.

Gabby: (Pasmada.) Si de verdad está buscando que piense en firmar esto, mejor que pare.

Luthando: (No se contiene.) Sus compañeros en el ministerio testificarán que ustedes eran amantes.

Gabby: ¿Y qué trato hicieron con ellos para comprarles la declaración?

Luthando: ¿Cuál es tu problema? Podés irte con toda tu prole a Australia. ¡Y con ayuda financiera del gobierno! ¿Qué más querés?

Gabby: Quiero que se vaya.

Luthando: Firmá el documento y me voy.

Gabby: Le dije que no voy a firmar nada.

(GABBY levanta el documento y se prepara para partirlo en dos.)

Luthando: (Indignado.) ¿Qué vas a hacer? Si rompés ese documento,…

(GABBY hace pedazos el documento. Levanta su bolso.)

Gabby: Por favor salga de mi casa. Ahora.

Luthando: ¡Blanca puta! ¡Loca de mierda!

Gabby: Se lo pido una vez más. Vayasé.

Luthando: (Avanza hacia ella, amenazante.) Les pedí que me dejaran encargarme de vos…

Gabby: (Abre el cierre del bolso y saca un revólver.) Se lo advierto. Vayasé.

Luthando: (Con tono arrogante y sonrisa burlona.) ¿Me estás amenazando?

(En esta secuencia, LUTHANDO avanza hacia GABBY y ella retrocede aunque tiene un arma. Se resiste a usarla.)

Gabby: Le pedí amablemente que se fuera…

Luthando: Ahora que me apuntás con un arma esto es personal.

Gabby: Sé quién es usted.

Luthando: (Sin tomarla en serio.) Luthando… Luthando Nyaka.

Gabby: ¿Cuántas veces más tiene que probar su lealtad al partido, Buchón Nyaka?

Luthando: (Mira hacia el lugar desde donde salió AARON exited.) ¿Estás loca?

Gabby: ¿Qué le pareció encontrarse con el Inspector Abrahams otra vez? Me contó todo sobre usted… el notorio informante Nyaka.

Luthando: La última persona que me apuntó con un arma… (Camina hacia ella.)

Gabby: ¡Por favor! ¡Vayasé!

(LUTHANDO se abalanza sobre GABBY e intenta arrebatarle el arma. Ella grita y se dispara un tiro. LUTHANDO recibe una bala en el hombro.)

Gabby: (Conmocionada por lo que hizo.) ¡¿Mierda, qué hice?! Perdón…

(AARON entra corriendo.)

Aaron: (Grita antes de entrar. Entra con el celular en la mano.) ¡Gabby! (Se ve aliviado de que no es ella la herida.)

Gabby: (Conmocionada.) Él… él…

Luthando: Compañero…

Aaron: (A GABBY.) ¿Estás bien?

(GABBY señala a LUTHANDO pero no puede pronunciar palabra.)

Aaron: (Comprende la situación rápidamente, y calma a GABBY con mucha sangre fría.) Ssshhhh. Está bien, dame el arma. (Saca un pañuelo y le quita el arma, tomándola por el cañón, con cuidado de no dejar huellas. Después sostiene la culata en la mano con el pañuelo.) ¿Estás bien, compañero? (Adopta una posición cerca de donde estaba parada GABBY cuando le disparó a LUTHANDO.)

Luthando: (Dolorido.) Voy a estar bien. La muy puta no sabe disparar…

(AARON le apunta el arma a LUTHANDO y le dispara dos veces.)

Gabby: ¡Aaron!

(AARON corre hacia LUTHANDO y le toma el pulso para comprobar si está muerto. Con el pañuelo, le saca el arma de la funda a LUTHANDO y se la pone en la mano sin vida.)

Gabby: (Horrorizada.) ¡Por dios! ¡Por dios, Aaron! ¿Qué estás haciendo?

Aaron: (Toma a GABBY por los hombros.) ¿Trató de atacarte?

(GABBY asiente con la cabeza.)

Aaron: Y vos le disparaste en defensa propia.

(GABBY asiente un poco menos.)

Gabby: Vos… lo mataste.

Aaron: Él te habría matado a vos.

Gabby: Por dios, Aaron…

Aaron: Tuviste suerte de actuar primero. ¡Qué hijo de puta! No tendría que haberlo dejado solo con vos. ¡Hijo de puta!

Gabby: ¿Qué está pasando, Aaron?

Aaron: Estamos ocupándonos de un problema, Gabby.

Gabby: ¿Matando a alguien…?

Aaron: Él se habría ocupado matándote a vos.

Gabby: Me estás asustando.

Aaron: Cuando le disparaste, ¿querías herirlo o matarlo?

Gabby: No sé.

Aaron: Pero vos le disparaste, ¿o no?

(GABBY asiente.)

Aaron Y podrías haberlo matado, ¿no?

Gabby: A lo mejor.

Aaron: Y le disparaste para defenderte… ¿o no?

Gabby: Calculo que sí…

Aaron: ¿Entonces qué importa si está muerto o no?

Gabby: Pero acabas de dispararle. ¡A sangre fría! ¿Por qué, Aaron? ¿Por qué?

Aaron: Digamos que el mundo es un mejor lugar sin el “compañero” Luthando. Acá yace un informante de la policía, un matón, un asesino sin conciencia. Que sus víctimas descansen en paz desde ahora. (Pausa.) No es legal. No es constitucional. Pero nadie puede decir que no se ha hecho justicia.

Gabby: ¡Aaron! ¡Escuchá lo que estás diciendo!

Aaron: (Toma a GABBY firmemente de las manos.) ¡Gabby! La policía va a llegar en un rato.

Gabby: ¿Qué vas a hacer?

Aaron: Tenemos que ponernos de acuerdo en qué decirles.

Gabby: ¿Y qué vamos… a decirles?

Aaron: Yo voy a decir que le disparaste a Nyaka en defensa propia. La evidencia es bastante clara. Va a haber una indagatoria. No va a haber imputados. Y vamos a seguir adelante con nuestras vidas. (Pausa.) ¿Qué vas a decir vos?

Gabby: No sé. No sé.

Aaron: Tenés que decidirte rápido. Pero acordate, Gabs, (En voz baja.) el arma tiene tus huellas.

(GABBY se desploma en una silla, angustiada por las implicancias de lo que acaba de pasar y por las palabras de AARON. Las luces bajan pero el escenario no queda completamente a oscuras. La acción transcurre a la vista de la audiencia, pero la música tapa los diálogos y la audiencia no escucha nada.

AARON sirve un trago y se lo lleva a GABBY. Él le habla pero no se escucha lo que dice. Ella mira hacia delante sin decir nada, como un zombi. Toma un traguito del vaso. AARON toma el diario que había estado leyendo y va hacia LUTHANDO. Lo mira y le cubre el cuerpo con el diario.

Entra ABRAHAMS. AARON le habla para explicarle lo que pasó. Los dos miran a GABBY, que todavía tiene la mirada perdida. ABRAHAMS se agacha, levanta el diario y le toma el pulso en el cuello a LUTHANDO. ABRAHAMS escucha mientras AARON explica, y asiente por momentos sin decir nada. AARON saca el celular mientras continúa explicando.

Las luces se encienden hasta iluminar todo; la música se desvanece.)

Aaron: Tengo que hacer una llamada, Inspector. Si me necesita, estoy afuera.

Abrahams: Está bien, señor Matshabo. (AARON sale.) No es poca cosa, señorita Anderson. (GABBY no responde.) Estos últimos días fueron muy difíciles para usted. ¿Puede contarme qué pasó?

Gabby: Yo… yo… le disparé.

Abrahams: Probablemente tuvo su merecido.

Gabby: Supongo que necesita otra declaración.

Abrahams: Algo breve. Esto parece un caso evidente de legítima defensa. (Pausa.) ¿Le molesta si echo un vistazo?

Gabby: Para nada…

(ABRAHAMS va hasta donde había puesto los micrófonos y los retira. Se queda de pie, incómodo, y después mira a GABBY y habla en voz baja para que AARON no pueda escuchar.)

Abrahams: Señorita Anderson, voy a ser sincero con usted. (Sostiene los micrófonos.) Estos son dispositivos de escucha de avanzada. Parte de una bolsa de trucos que me quedó de mis días de agente de seguridad. Muy útiles para tareas de vigilancia. (Pausa.) Cuando vine esta mañana a buscar su declaración y vi al señor Matshabo y –especialmente– al señor Nyaka, me preocupé mucho. Cuando volví más tarde, coloqué estos

dispositivos y me senté en el auto a la vuelta de la esquina, donde nadie podía verme pero desde donde yo podía escuchar todo. Me pareció una buena idea vigilarla.

(GABBY mira hacia delante con la mirada perdida cuando cae en la cuenta de las implicancias de lo que está escuchando.)

Gabby: Entonces sabe todo.

Abrahams: También tengo una grabación.

Gabby: ¿Una grabación?

Abrahams: (Le entrega una cinta de microcaset a GABBY.) Está todo acá.

Gabby: ¿Me la está dando?

Abrahams: Puede hacer lo que quiera con la cinta.

Gabby: Pero esto sería la evidencia…

Abrahams: No me dieron la autoridad necesaria, o sea que la grabación sería inaceptable en un juicio. Yo no puedo usarla, pero usted sí.

Gabby: ¿Cómo?

Abrahams: Mandeselá a los medios. Digalé al señor Matshabo que la tiene, o mandeselá a sus jefes. Tirelá. (Pausa.) Usted decide.

Gabby: ¿Y usted? ¿Qué va a hacer?

Abrahams: No sé. Pero me siento como en los viejos tiempos.

(Las luces sobre ABRAHAMS y GABBY bajan hasta apagarse del todo).

Escena 15

(La mañana siguiente. Las luces iluminan a ANNA y Gabby en la casa de ANNA.)

Anna: ¿Dormiste bien?

Gabby: Creo que no dormí nada.

Anna: ¿No te sirvieron las pastillas?

Gabby: No sé. A lo mejor dormí. A lo mejor ya no distingo entre la pesadilla que viví los tres últimos días y las pesadillas que tengo a la noche.

Anna: Ya va a pasar, Gabby.

Gabby: Tendría que haberme quedado acá como me dijiste. Y no habría pasado nada de esto

Anna: La vida está llena de “tendría que…”. Hay que hacer lo correcto cuando es el momento.

Gabby: (Con voz insegura, apagada, y las manos sobre los ojos como para bloquear las imágenes.) No estoy segura de poder hacer lo que vos querés.

Anna: (Con calma.) Es lo correcto, Gabby. Pero no te preocupés por eso ahora.

Gabby: Mi cabeza me dice otra cosa.

Anna: Lo sabrás con el corazón. Cuando te sientas más fuerte.

Gabby: ¿Vos pensás eso?

Anna: Vos sabés lo que pienso.

Gabby: Decime de nuevo.

Anna: Tenés la grabación. Está el informe del servicio médico legal. Le dije a Abrahams que vamos a ir esta tarde a presentar cargos formalmente.

(Suena el teléfono fijo.)

Anna: (Atiende el teléfono inalámbrico.) Hola. Sí. Esperá. (A GABBY.) Es Aaron. ¿Querés hablar con él?

Gabby: (Con un cambio visible de actitud, ahora más positiva. Sí. (ANNA le alcanza el teléfono inalámbrico.) Hola. Sí, Gracias. ¿Qué? (Se le dibuja una sonrisa en la cara.) ¿Cuándo? Claro. Sí, claro. Bueno. Te llamo más tarde. (Está sentada, algo perpleja pero radiante).

Anna: ¿Qué?

Gabby: (Respira hondo.) Me voy a Sydney.

Anna: ¿Qué?

Gabby: Esta noche.

Anna: (Conmocionada, y haciendo un esfuerzo por no mostrar su indignación.) ¡Gabby!

Gabby: Perdoname, Anna.

Anna: ¿Me escondiste todo esto…?

Gabby: No podía decir nada hasta que me lo confirmara Aaron. No sabíamos…Yo no sabía si el partido mantendría su oferta después de lo de Nyaka…

Anna: ¿Aceptaste la oferta sin decirme?

Gabby: Fue una decisión que tuve que tomar yo. En ese momento y en ese lugar.

Anna: Después de todo lo que pasamos estos días. Juntas

Gabby: Perdoname, Anna. En serio. Te debés sentir… traicionada.

Anna: No lo puedo creer. ¿Por qué, Gabby? (No espera a que GABBY responda.) No me estás traicionando. Teníamos una oportunidad… una oportunidad en un millón de poner la violación en la agenda nacional. De

dar un golpe de una buena vez para todas esas mujeres, adolescentes,

nenas

todos los días aparece un caso como este.

bebés que sufren violaciones todos los días en este país. No

Gabby: (Monta en cólera.) ¡Por favor, Anna! (Sube la voz.) ¡Por favor! No se trata simplemente de "violaciones”. Se trata de mí. No quieras hacerme sentir culpable…

Anna: (En tono más conciliador.) No es mi intención…

Gabby: ¡Es lo que estás haciendo! Me hacés sentir culpable de no querer ir a juicio… un juicio que para vos puede rescatar a las mujeres de la violación en nuestro país.

Anna: Al menos puede mostrar lo endémico que es. Y también, con suerte, algo se va a hacer. Pero necesitamos que sigas con esto.

Gabby: Yo no pedí estar en esta posición, Anna. No soy una mártir, ni quiero serlo.

Anna: Puede ser, Gabby. Pero…

Gabby: Toda la vida me sentí culpable. Culpable por ser blanca. Culpable por vivir afuera cuando otros vivían el infierno del apartheid. Culpable por la muerte de Matthew. Claro… Lo culpé a Aaron por no estar ahí un día, pero después tuve que aceptar que a lo mejor yo era la responsable por mandarlo a comprar leche. Y después me sentí culpable por divorciarme de Aaron después de darme cuenta de mi posible responsabilidad. Desde que volví, me sentí culpable de ser blanca otra vez. Culpable de que cualquier decisión que tome, cualquier cosa que diga, la van a juzgar por mi color de piel. No porque esté bien o porque

esté mal, sino porque es una yo blanca la que lo hace. Y ahora… ahora vos me hacés sentir culpable de que voy a defraudar a mis hermanas. Estoy cansada, Anna. Cansada de sentirme culpable todo el tiempo.

Anna: (Con un dejo de amargura.) O sea que vas a dejar que se salgan con la suya. Khumalo saldrá impune, y cuando viole a alguien de nuevo, ¿cómo vas a vivir con esa culpa?

Gabby: ¡Anna! No hay caso con vos

Anna: Para vos está bien. Te vas y listo. Otra vez. Total, ¡los que se quedan pueden arreglar todo!

Gabby: ¡No es justo, Anna!

Anna: (Casi suplicando.) Se acercan las elecciones, Gabby. Es una oportunidad en años de decir que las cosas no están bien.

Gabby: Haganló como quieran. Pero a mí no me metan.

Anna: Te sacaron todo en los últimos cinco años. Y acabás de hacer un trato con ellos para decir que está todo bien.

Gabby: ¿Ellos? ¿Quiénes son ellos?

Anna: Sabés a qué me refiero…

Gabby: Tenés razón, Anna. Tenés razón. Mi experiencia de la nueva Sudáfrica fue de tanta pérdida que me destrozó. Todo lo que quería y valoraba lo perdí. Mi hijo. Mi matrimonio. Mi honor. Todo.

Anna: A eso me refiero.

Gabby: ¿Qué tengo que hacer, Anna? Vos querés que dé batalla. ¿Y después qué, Anna? ¿Esto va a ser un mejor lugar? ¿Yo voy a ser más feliz? ¿Voy a estar realizada?

Anna: Puede hacer la diferencia. Para las mujeres

Gabby: El partido se portó bien conmigo. No quiero perjudicarlo. En el exilio, mi principal apoyo vino del partido.

Anna: No se trata solo del partido. ¿Y el país?

Gabby: Me voy. Por el bien del país, me voy. Y por mi propio bien. Hago lo que más me conviene.

Anna: Y lo que más le conviene a Aaron.

(Pausa. Se miran fijamente.)

Gabby: Puede ser…

(Las luces se apagan lentamente.)

Escena 16

(La secuencia final vuelve a la indagatoria. El reflector ilumina a AARON, ANNA está en la oscuridad como antes.)

Anna: ¿Escuchó tres disparos?

Aaron: Correcto.

Anna: Y después entró corriendo a la casa, llamando a la señorita Anderson a los gritos.

Aaron: Sí.

Anna: En su opinión, entonces, ¿fue un caso de legítima defensa, señor Matshoba?

Aaron: Indudablemente, la señorita Anderson no tenía motivos para dispararle. Al menos no que yo supiera. Esa fue la primera vez que vio a Nyaka. Conociéndolos muy bien a los dos, puedo decir que es cien veces más probable que él le haga daño a alguien. Y con muy poca provocación.

Anna: Entonces, ¿qué cree?

Aaron: La explicación más probable es que la señorita Anderson le disparó a Nyaka en defensa propia.

(Las luces bajan sobre AARON y se encienden sobre ABRAHAMS en el estrado en la indagatoria por la muerte de LUTHANDO. Una vez más, ANNA permanece a oscuras y solo está iluminado ABRAHAMS.)

Anna: Inspector Abrahams, usted fue la primera persona en la escena después del tiroteo en la casa de la señorita Anderson.

Abrahams: Así es.

Anna: ¿Podría contarnos qué pasó?

Abrahams: Cuando llegué a la casa, el señor Matshabo me abrió la puerta. La señorita Anderson estaba sentada en el sofá. El señor Nyaka estaba acostado en el piso con un diario en la cara.

Anna: ¿Entonces el señor Nyaka estaba muerto cuando usted llegó?

Abrahams: Sí.

Anna: ¿Y hacía cuánto había muerto?

Abrahams: Su cuerpo todavía estaba tibio. Me pareció que habría muerto media hora antes de mi llegada.

Anna: Escuchamos un testimonio de que el señor Nyaka todavía empuñaba un arma en la mano.

Abrahams: Así es.

Anna: ¿Se había disparado alguna bala de esa arma?

Abrahams: No. Pero con el arma de la señorita Anderson se dispararon tres balas.

Anna: ¿Y las tres le dieron al señor Nyaka?

Abrahams: Sí. Una en el hombro derecho y dos en el pecho.

Anna: Inspector Abrahams, ¿cuál es su impresión de lo que pasó?

Abrahams: Es difícil decirlo. Pero por la escena se puede deducir que el señor Nyaka había sacado el arma. Parece que la señorita Anderson se las arregló para dispararle primero.

Anna: El objetivo de esta indagatoria es encontrar una explicación lógica para la muerte del señor Nyaka y determinar si alguien puede ser imputable por un delito o no. Como usted sabe, la señorita Anderson está en Australia, pero la declaración que le hizo el día de la muerte del señor Nyaka indica que actuó en defensa propia. ¿Esa puede ser una explicación lógica para la muerte del señor Nyaka?

Abrahams: Es posible, sí.

(Las luces sobre ABRAHAMS se apagan e iluminan a GABBY. Las luces iluminan a ANNA por primera vez en la indagatoria.)

Anna: En circunstancias normales, como mi cliente es un testigo clave estaría presente en esta indagatoria. Pero estas no son circunstancias normales. Por eso quiero agradecerles a las autoridades por permitirle prestar evidencia a través de una videoconferencia desde Australia. Esta indagatoria se centra principalmente en los hechos que condujeron a la muerte del señor Nyaka.

(Las luces se encienden sobre ABRAHAMS, que al principio está sorprendido y después sonríe irónicamente mientras se prepara para escuchar la declaración de GABBY.)

Anna: Señorita Anderson, ¿puede contarnos, en sus propias palabras, qué pasó la mañana en que murió el señor Nyaka?

(Las lucen iluminan a AARON y GABBY al mismo tiempo. AARON se ve preocupado.)

Gabby: (Como si estuviera físicamente en la sala de la indagatoria, mira a ABRAHAMS y después a AARON, y aparta la vista de AARON.) ¿Por dónde empiezo?

(Las luces se van apagando lentamente hasta que el escenario queda totalmente a oscuras.)

MIKE VAN GRAAN

BIOGRAFÍA

Mike van Graan nació en Ciudad del Cabo en 1959 y se graduó en la Universidad de Ciudad del Cabo (UCT) a principios de la década del ochenta con una especialización en Inglés, y obtuvo una Licenciatura en Teatro del Departamento de Arte Dramático de la UCT, donde en la actualidad cursa una maestría.

de la UCT, donde en la actualidad cursa una maestría. Con muchas de sus primeras obras

Con muchas de sus primeras obras teatrales situadas en el contexto de la lucha contra el apartheid, comenzó a escribir para la escena profesional después que se levantó la proscripción del Congreso Nacional Africano y que se liberó a Nelson Mandela. Sus 19 obras (de las cuales 13 recibieron nominaciones o galardones de premios teatrales) incluyen comedia, sátira y drama, y en general todas muestran personajes de cara a problemas sociopolíticoeconómicos contemporáneos.

En la actualidad, es Secretario General de Arterial Network, una red africana de artistas, activistas y organizaciones que participan en el sector creativo africano y promueven la democracia, el desarrollo y los derechos humanos. También es el Director Ejecutivo del African Arts Institute, ONG sudafricana que utiliza recursos, experiencia, infraestructura y mercados para apuntalar el desarrollo y la sostenibilidad de la práctica creativa en el continente africano.

Sus incisivos comentarios sobre arte y cultura en la Sudáfrica postapartheid le han valido a van Graan numerosos premios como columnista.

NOTA DEL AUTOR

Durante la lucha contra el apartheid, era común escuchar que lo personal era político, por lo que gran parte del teatro de la época está atravesado por el tema del apartheid.

En una Sudáfrica democrática, lo personal no es menos político, ya que luchamos para reformar nuestra sociedad de acuerdo con nuevos valores como igualdad, antirracismo, igualdad de género y derechos humanos.

Así, una sociedad en transición como la nuestra es un regalo para un escritor. En contraste con las oposiciones binarias extremas nosotros-

ellos, bueno-malo, negro-blanco del pasado del apartheid, hoy se pueden explorar mucho más la contradicción, la ironía y la complejidad.

Luz verde transcurre en Ciudad del Cabo cerca de seis semanas antes de

las segundas elecciones democráticas multirraciales de junio de 1999.

Una mujer progresista de raza blanca aduce que fue violada por su jefe,

un ministro del gabinete de raza negra. Esto tiene graves implicancias

para el partido gobernante, que envía una delegación para convencerla

de

no presentar cargos. ¿Qué hace ella?

La

obra explora temas como los derechos humanos individuales frente al

bien político mayor, la pandemia de violencia contra las mujeres yuxtapuesta a la violencia política asociada con las elecciones, las relaciones personales frente a la lealtad política y la responsabilidad moral por las elecciones individuales.

Luz verde es un thriller político vertiginoso que asume el desafío

planteado por profundas cuestiones morales y políticas para las que no hay respuestas claras —y mucho menos respuestas simples— en una sociedad que todavía se enfrenta a una nueva moral. Si bien transcurre

en Sudáfrica, la historia tendrá eco en cualquier sociedad donde pueda

usarse el poder para una buena causa. O no. O ambas cosas.

COMENTARIO SOBRE LA SELECCIÓN DE LUZ VERDE PARA TEATRO EN TRADUCCIÓN

Siempre es una gran emoción lograr este tipo de reconocimiento para la obra propia. Pero para mí, sobre todo, es emocionante que se traduzca

mi obra a otro idioma que me permitirá llegar a una amplia audiencia

nueva en otros tres continentes y nutrirme de sus respuestas. ¡Uno

escribe para esto!