ANECDOTARIO DEL PENTATHLÓN

FOLLETO SEGUNDO LOS MITOS EN LA INSTITUCIÓN Dr. Jorge Hernández Ibarra Mito, palabra derivada del griego que significa: Fábula, cuento, ficción. El mito entre los antiguos griegos fue muy común, ya que era un intento para explicarse cuestiones del orden religioso, como el porqué Zeus, el más importante de sus dioses, había luchado contra su padre Crono “El tiempo”, y lo había vencido. También por medio de los mitos se explicaban el porqué los dioses controlaban la naturaleza, o bien, con ellos se explicaban muchas de las actitudes humanas, como lo fue la famosa leyenda de Edipo. Los mitos han sido versiones históricas a las que a sus estructuras, se les han añadido acciones, crisis, violencias, sufrimientos, etc., sin faltar las pinceladas de compañerismo y hasta de romances. Así pues, los mitos están repletos de multitud de explicaciones, resultado muchas veces de la indecisión, la flaqueza o la timidez de la raza humana, sin faltar en ellos, frecuentemente, un elemento anecdótico. Los mitos en general, tienen un atractivo inmediato para mantener atentos a quienes los escuchan. A los griegos les sirvieron mucho para darles explicaciones del mundo, a la gente sencilla del pueblo. Los grandes poemas épicos: la Ilíada y la Odisea, de HOMERO, están plagados de mitos de siglos anteriores, así como muchos otros brotados de la imaginación del poeta. La humanidad se encuentra pues, envuelta con sus propios mitos, los que son la antesala de un símbolo, y éste a su vez, de una abstracción y de un concepto. El mito es pues, curioso fenómeno que afecta a todos los ámbitos de la existencia; en las biografías de los personajes tiene sus ventajas, y es el hecho de que en esos casos, se hacen trascender las cualidades, las virtudes, la grandeza, y se ignoran sus defectos, quedando desprovistos de sus errores, por lo que el mito hace perfecto al hombre. Por último, los mitos no se desarrollan solitos, son como las plantas que para que se desarrollen hay que abonar la tierra, regarlas y cuidarlas y con el tiempo se hacen grandes, son así verdaderas epopeyas. Bien decía el detestable encargado de la propaganda nazi del III Reich JOSEPH PAUL GOEBBELS: “Una mentira que se repite mil veces se transforma en una verdad”. Lo peor de los mitos no es su existencia, sino lo es ignorarlos o desconocerlos. Para conocer la verdad, es necesario recorrer el sutil velo que cubre al mito; pero los humanos somos muy obcecados, tozudos, tercos y no queremos descorrerlo, aceptando la versión que se nos ha contado o la que nos acomoda. En conclusión podemos afirmar que: El mito es el resultado de una imaginación ingenua sobre hechos. Si recurrimos al diccionario, encontramos que el mito es una leyenda simbólica cuyos personajes representan fuerzas de la naturaleza o aspectos de la condición humana (mito de Edipo, mito de Prometeo, etc.). En otra acepción de la palabra, califica a una representación deformada o idealizada por alguien, o algo que se forja en la conciencia colectiva; cosa inventada por alguien, que se intenta hacerla pasar por verdad o cosa que no

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existe, más que en la fantasía de alguien. Esta última acepción es la que se apega a los mitos que se han creado en la Institución y que aquí trataremos. Dejemos también claro. lo que entendemos como “Benefactor”. Benefactor es un bienhechor, es aquel que concede, dispensa, otorga una acción o algo para mejorar o favorecer el estado de una persona, una cosa, o como lo es en el caso nuestro, de una institución. Benefactor es un protector, es el que protege o ayuda en la vida, sin esperar algo a cambio. El Pentathlón Deportivo Militarizado Universitario siempre ha contado con grandes benefactores; daré unos ejemplos, anticipando mis disculpas por omitir los nombres de muchos otros benefactores, ya que al mencionarlos, alargarían mucho la lista.

Engalana la relación que os presento, la egregia figura del maestro pentathlónico Dr. GUSTAVO BAZ PRADA; benefactor en toda la extensión de la palabra. Comienzo con el ejemplo que nos dio a todos, con su forma de ser, su actuar, sus certeras y alentadoras orientaciones, su límpida amistad y su ciencia. Fueron legiones - y no exagero con la palabra - de pentathlónicos y sus familias, que se vieron favorecidos por las sabias intervenciones médico-quirúrgicas del maestro, emanadas de su brillante mente y de sus majestuosas manos. Sus servicios médicos, además de acertados, fueron gratuitos y hubo casos en que se adjudicó los costes hospitalarios del Hospital de Jesús o del Hospital Francés de México. Jóvenes médicos del Pentathlón, recién egresados de la Facultad de Medicina, fueron favorecidos con becas, patrocinadas por el maestro Baz, para que realizaran en el extranjero alguna especialidad.

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Los dos grandes inmuebles de nuestros internados en la Ciudad de México, fueron obtenidos con la intervención del Dr. Gustavo Baz, además del abastecimiento de los alimentos y enseres necesarios, a través de la Secretaría de Salubridad y Asistencia.

Otro gran benefactor lo fue el también pentathlónico Dr. JORGE JIMÉNEZ CANTÚ, hombre de prodigiosa mente e inagotable fortaleza de espíritu, hombre que nos legó la nobleza de los principios fundamentales, que han normado nuestros pensamientos y conductas, hombre que nos guió por los caminos de la superación, hombre que creó el acertado PENTÁLOGO y el trascendental IDEARIO PENTATHLÓNICO. Gracias a este gran benefactor nuestro, tenemos una doctrina, un camino por seguir, una meta que cumplir en nuestras vidas. Sin lugar a dudas, el “Oso”, como así le decíamos con cariño al Dr. Jiménez Cantú, formó con el maestro Baz la notable mancuerna de trabajo, para beneficiar a toda una juventud que promete, para que realice las nobles aspiraciones de una gran institución. A su paso por la Secretaría de Salubridad, don Jorge, tramitó por los adecuados mecanismos, con éxito, para que el Pentathlón obtuviera en propiedad los dos inmuebles de sus internados, anexando uno más, que es el que ocupa el Cuartel General del PDMU. En los confines de nuestra vida institucional, destaco como benefactores a los pentathlónicos hermanos GRAUE, los que imprimieron gratuitamente la primera edición de nuestro CÓDIGO FUNDAMENTAL.

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Portada de la primera edición del Código Fundamental del Pentathlón Deportivo Militar Universitario, que entró en vigor el primero de octubre de 1940, año en que fue editado. Su contenido:”Preámbulo para el Código Fundamental del PDMU”.- “Pentálogo y Código Fundamental del PDMU”.- “Lista de los componentes del Estado Mayor General, que aprobaron el presente Código Fundamental del PDMU”. El siempre activo y eficaz pentathlónico, el Lic. FEDERICO BRACAMONTES GÁLVEZ, se entregó a la tarea de editar y distribuir en toda la República, labor que realizó en varias ocasiones, del Código, el Pentálogo e Ideario Pentathlónico. Es digno de recordar,

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que a través de su empresa, otorgó a jóvenes pentathlónicos egresados de la Facultad de Leyes, becas para realizar estudios de superación en esa profesión.

El gran “Fede”, como así le decíamos, fue notable benefactor del PDMU; pero fue además, el impulsor del mito que se creó alrededor de un personaje.

Portada de la edición del Código Fundamental del PDMU, publicada en el año de 1955. Su contenido: “Fotografía del Comandante General “Ad Vitam”, M.C. JORGE JIMÉNEZ CANTÚ”.- “Los Ideales de Libertad y de Justicia Social Debe Conquistarlos la Juventud”.“El Pentathlón Universitario Organización de la Juventud”.-“Preámbulo para el Código Fundamental del PDMU”.-“Código Fundamental”.-“Componentes del E.M.G. que aprobaron el presente Código Fundamental”.- “Ideario Pentathlónico”.- Enlistado de los Elementos que rigen los destinos de la Institución desde el 13 de Noviembre de 1955. 5

Portada del Código Fundamental editado en 1968. Su contenido:”Los Ideales de Libertad y Justicia Social debe conquistarlos la Juventud”.“El Pentathlón Universitario. Organización de la Juventud”.-“Preámbulo para el Código Fundamental del PDMU”.- Código Fundamental”.-“Ideario Pentathlónico”.- “Pentathlón Menor. Mensaje”.-“Simbolismo de la Bandera Guión del PDMU”.-“Palabras del Comandante General del PDMU”.- “Palabras del Sr. Lic. GUSTAVO DÍAZ ORDAZ, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos”.-“Enlistado de los Elementos que rigen los destinos de la Institución desde el 25 de julio de 1965”.-“Fotografía del Primer Comte. de Inf. Comandante General “Ad Vitam” Dr. JORGE JIMÉNEZ CANTÚ”.

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Continuando con nuestros benefactores activos de la Institución, nos encontramos con JOSÉ GONZÁLEZ VALLEJO, el famoso “Centavo”, que por haber construido el astabandera con el Pentálogo, en el patio principal del Internado Sección “A” y haber colocado la simbólica “Piedra” de nuestra fundación, en el multifamiliar Benito Juárez, le llamábamos “Pepe piedra”. En lo tocante a mantenimiento y reparaciones de los internados, siempre estuvo presente. Me recuerdo que cabizbajo escuchaba mis exigencias, cuando en mi calidad de Director de la Escuela de Reclutas, le apresuraba en la construcción de un cuarto, que nos hizo arriba si mal no recuerdo, del cuarto de calderas del internado, para ser utilizado en la guarda de los enseres de la Escuela de Reclutas. Recordamos también con mucho cariño, a los benefactores de las zonas del Pentathlón: Al Dr. JOSÉ SIERRA FLORES, a FEDERICO DINGLER G. y al Lic. ANTONIO LEAÑO ÁLVAREZ DEL CASTILLO, los que nunca escatimaron tiempo, dinero y esfuerzos para beneficiar a sus correspondientes zonas.

DR. JOSÉ SIERRA FLORES

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GUILLERMO LACY LÓPEZ Lugar muy especial de los valores institucionales, es el que ocupa nuestro querido GUILLERMO LACY LÓPEZ, que además de haber sido excelente miembro del Pentathlón, fue gran benefactor del Cuerpo de Caballería. Fue un hombre entregado al cuerpo; buscó, luchó y le dio todo lo que pudo. Un 9 de julio de 1996, en la fresca y oscura mañana, me dirigía a participar en la ceremonia conmemorativa de nuestra fundación ante la simbólica “piedra” anexa al multifamiliar Juárez, y en la callejuela que une la calle de Jalapa con el área de nuestra piedra, estaba un automóvil estacionado, cosa insólita, y en su interior, solitario se encontraba el “Capi Lacy”, inmóvil, con la mirada hacía la piedra. Como médico me pude percatar de los signos clínicos de la enfermedad terminal, que ya padecía nuestro querido güero. No quise acercarme a él, preferí dejarlo en su momento, preferí que viviera la despedida de su Pentathlón; estaba triste, pues dicen que las despedidas son tristes. Me retiré también, con la amargura que nos da la vida, pensando en su ya triste futuro. Fue la última vez que nos encontramos, meses después falleció. Notoria fue la ayuda que tuvimos de varios de los presidentes de la República: Mi general LÁZARO CÁRDENAS nos donó caballos, mi general MANUEL ÁVILA CAMACHO nunca tuvo un “no” a nuestras peticiones, todas nos las otorgó. Les comente en la página 1ª-A-III del anexo tercero de los fascículos, y en la 362 de la Historia del Pentathlón, de cómo el Sr. Presidente Lic. MIGUEL ALEMÁN VALDÉS, nos cubrió el fuerte adeudo que teníamos del equipo de fútbol americano. Don ADOLFO RUIZ CORTÍNES y el Lic. ADOLFO LÓPEZ MATEOS, continuaron ofreciéndonos todos los beneficios que habíamos recibido ya, desde regímenes anteriores. Los regentes del Departamento del Distrito Federal sin excepción alguna, siempre nos otorgaron una renta mensual, para el sostenimiento de los gastos de nuestros internados, y en especial, el Lic. ERNESTO P. URUCHURTU, que además nos otorgó una cantidad determinada para que

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adecuadamente, trasladáramos nuestros caballos de las caballerizas que habíamos instalado en los terrenos de Coyoacán, al Centro Hípico del Pentathlón. Los miembros de nuestro Ejército Nacional fueron buenos benefactores, nos ayudaron en nuestra preparación militar, nos otorgaron el material que se requería para la banda de guerra, uniformes y en forma muy especial mi general MIGUEL BADILLO VIZCARRA, quien le dio en mucho, a nuestro Cuerpo de Caballería. A todos estos benefactores les rendimos sincero homenaje, con todos nuestros agradecimientos De entre los funcionarios gubernamentales, destaco al Ing. LUIS ENRIQUE BRACAMONTES GÁLVEZ, quien siempre ofreció su ayuda al Pentathlón y gracias a su acertada intervención se nos proporcionaron los terrenos donde instalamos nuestro Centro Hípico del Pentathlón. El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Dr. SALVADOR ZUBIRÁN, fue otro benefactor del Pentathlón, pues siempre respondió a las peticiones que se le hicieron. Un franco benefactor del Pentathlón, lo fue el general JUAN FELIPE RICO ISLAS, quien en 1939 era Director Técnico Militar de la Secretaría de la Defensa Nacional y fue suficiente escuchar a nuestros jefes y ver a los 400 integrantes del Pentathlón, desfilar frente a su casa, constatando la fibra, disciplina, gallardía y entusiasmo del grupo, para que emocionado les ofreciera intervenir en todo lo posible, para que el Sr. Presidente de la República, autorizara el abanderamiento del grupo con honores de guerra. El 4 de septiembre de 1944, en la comida celebrada para festejar el Sexto Aniversario de nuestra fundación, también muy emocionado mi general Rico Islas, hizo uso de la palabra y nos manifestó que el Pentathlón fue buen ejemplo e instigó al Ejecutivo del país, para implantar el Servicio Militar Obligatorio. Años después, un sobrino suyo SERGIO ENRIQUE ISLAS CARPIZO, sería distinguido miembro activo del Pentathlón Universitario. Por algún tiempo, varias Secretarías de Estado fueron benefactoras del Pentathlón: Secretaría de la Defensa Nacional, Secretaría de Salubridad y Asistencia, Secretaría de Educación Pública y el Departamento del Distrito Federal. Lamentablemente no puedo precisar fechas; pero quizá, se pudieran localizar estas, en los libros contables del Departamento de Hacienda de la Institución.

Dos grandes amigos y benefactores del Pentathlón, ambos lo comprendieron, lo estimularon y lo ayudaron. Mi Gral. Lázaro Cárdenas y mi Gral. Manuel Ávila Camacho.

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La Secretaría de Educación Pública siempre reconoció la labor e importancia cultural del Pentathlón Deportivo Militarizado Universitario, motivos que valieron para que dicha dependencia gubernamental ayudara económicamente al Pentathlón; además era común que la Institución participara en actos y ceremonias de esa Secretaría. La fotografía corresponde a la inauguración de la Casa de la Juventud en la Ciudad de México. Al centro se encuentra el Sr. Secretario de Educación Pública Lic. JOSÉ ÁNGEL CENICEROS (1952-1958), quien siempre le tuvo afecto al Pentathlón. Le acompañan entre las importantes personalidades culturales del país, a su derecha la Sra. ADELA FORMOSO DE OBREGÓN SANTACILIA y a su izquierda el Comandante General del PDMU., Dr. JORGE HERNÁNDEZ IBARRA.

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El Ing. BERNARDO QUINTANA ARRIOJA, Gerente General de ICA, una de las compañías constructoras más grandes de nuestro país, fue también un benefactor nuestro; destaco su brillante intervención para el logro en la construcción de nuestras caballerizas, amén de sus sabios consejos y orientaciones.

Inauguración del Centro Hípico del PDMU.

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El mito de beneficiarios que fue creado en la institución, ya fue esbozado en la página 247 de los fascículos y en la página 334 del libro Historia de Pentathlón Universitario, y es el referente a la figura de mi general RODOLFO SÁNCHEZ TABOADA y de algunos de sus colaboradores. El Gral. Rodolfo Sánchez Taboada fue señalado personaje en la política de nuestro país, fue muy marcado su interés por ayudar a jóvenes mexicanos en ese campo, motivo que le llevó a rodearse de excelentes jóvenes del Pentathlón, con notorias características de líderes, a los que ayudó, proyectándolos a esferas importantes de la política de México. Fue pues, un gran benefactor de personas, pero dista mucho de haber sido benefactor de la Institución, pues que yo recuerde nunca tuvo relación directa con nosotros; aún más, cuando ocupó el cargo de Ministro de la Secretaría de Marina (1952-1955), comisioné al Lic. SERGIO ÁLVAREZ CASTRO, para que tramitara ante él, la donación de uniformes para el Pentathlón, con resultados negativos. El mito nace a su muerte, acontecida el 2 de mayo de 1955, cuando el Lic. FEDERICO BRACAMONTES GÁLVEZ se da a la tarea de cada año, precisamente en esa fecha, de organizar ceremonia luctuosa en homenaje a su benefactor. Fue habitual realizar esas ceremonias, en el patio principal del cuartel e internado de la Institución, a temprana hora y con asistencia de los colaboradores políticos de mi general Sánchez Taboada. Recuerdo la presencia del Lic. HUGO CERVANTES DEL RÍO, quien llegó a ser Gobernador de Baja California Sur (1965-1970) y Secretario de la Presidencia de la República (1970-1975). El teniente coronel NORBERTO LÓPEZ AVELAR, que fue Gobernador del Estado de Morelos (1958-1964), quien nos invitó a la ceremonia de su toma de posesión como gobernador, acto que consideré protocolario. Ellos, entre otras personas de la política, acudieron a las ceremonias por ser de quien se trataban; quizá tuvieron simpatía por la Institución, pero nunca fueron benefactores. Una persona muy allegada a mi general, quién fuera su secretario particular en el PRI, el Lic. LUIS ECHEVERRÍA ÁLVAREZ, nunca asistió a las ceremonias mencionadas, y al que sí considero benefactor nuestro al ayudarnos, desde las dependencias gubernamentales en donde trabajó.

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DE CÓMO EL PENTATHLÓN DEPORTIVO UNIVERSITARIO CONOCIÓ LA PALABRA “RUIN”.

MILITARIZADO

Dr. Jorge Hernández Ibarra. Cuando aquellos estudiantes de medicina en 1938, iniciaron sus actividades en lo que después se llamaría PENTATHLÓN, y que buscaron tener un cuerpo sano y fuerte con la práctica de una actividad física deportiva, y que optaron por las actividades del pentatlón olímpico, en donde la carrera a caballo de 4 kilómetros a campo traviesa, fue un requisito para ser miembro de la Institución, de hecho se iniciaron en la caballería. Para la práctica de la equitación, fue menester solicitar la colaboración de una dependencia de la Secretaría de la Defensa Nacional denominada Oficina de Remonta y Veterinaria. La respuesta no se hizo esperar, nuestras autoridades militares nos proporcionaron en sus instalaciones, caballos y el equipo necesario para que los jóvenes del Pentathlón aprendieran a montar a caballo. Nuestros compañeros pentathletas acudieron al cuartel del Segundo Regimiento de Artillería, a la Escuela Superior de Guerra y al Centro de Jefes y Oficiales localizado en Tacubaya, por mencionar los más conocidos. Recordemos que los primeros uniformes que el General MANUEL ÁVILA CAMACHO, donó al Pentathlón, fueron para montar a caballo. Nuestros primeros uniformes de caqui azul marino, tenían pantalones para montar, que con las abigarradas botas que cada muchacho pudo conseguir, formaron como lo dije, nuestro primer uniforme.

En éste grupo de pentathletas reconocemos al último, el de la derecha, el fundador del Pentathlón y posteriormente médico FIDEL RUIZ MORENO.

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Le correspondió a otro de nuestros fundadores CARLOS NIÑO DE RIVERA, el mérito de haber estructurado el Cuerpo de Caballería de la Institución, con la asesoría de un distinguido miembro de nuestro ejército, el mayor LUIS BOUCHOT, en el Segundo Regimiento de Artillería, cuyo cuartel se situaba al noreste de la ciudad, atrás de las instalaciones de la penitenciaría de Lecumberri de la Ciudad de México. Se fijo el 11 de febrero de 1940 para iniciar las actividades como Cuerpo de Caballería del PDMU.

El Palacio Negro de Lecumberri. Atrás de este edificio, se encontraba el cuartel del Segundo Regimiento de Artillería. Poco tiempo después, el entrenamiento de nuestros dragones se realizó en el cuartel del Primer Regimiento de Artillería en Santiago Tlatelolco, en donde fuimos apoyados por otro buen militar, el general AGUSTÍN ZÁRATE RICOY. Me parece que más adelante, recibimos el apoyo de otro militar, en aquel entonces mayor HUMBERTO MARILES, en las instalaciones en Echegaray. En el año de 1943 la Secretaría de la Defensa Nacional dota al Pentathlón de varios caballos, recuerdo el regalo del caballo “César” que donó el general LÁZARO CÁRDENAS, que montaba el comandante general Dr. ARMANDO L. BEJARANO, por lo que fue conveniente contar con adecuadas caballerizas y el equipo necesario como albardones, acicates, bridas, etc.

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El gobierno de la Ciudad de México por conducto del regente de la misma, el Sr. Lic. ERNESTO P. URUCHURTU, autorizó que el Pentathlón instalará las caballerizas en unos terrenos de la Delegación Coyoacán, en donde tuvimos la desgracia de la muerte de uno de nuestros jinetes cuando el caballo que montaba, el “Palomo”, se rehusó a tomar un obstáculo, lanzándolo contra los maderos. Cuando se programó la construcción de un mercado en los terrenos que ocupábamos, el mismo Lic. Uruchurtu nos indicó que era necesario mudar nuestras caballerizas a otro sitio, proporcionándonos la ayuda económica para el traslado. Fue cuando la Secretaría de Obras Públicas por conducto del secretario Ing. LUIS ENRIQUE BRACAMONTES GÁLVEZ, que se nos autorizó ocupar los terrenos marcados con el N° 919 de la Av. De los Constituyentes, en Belén de las Flores y construir las caballerizas correspondientes; fue el Centro Hípico del Pentathlón. Los que vivimos aquellos acontecimientos, tenemos gratos recuerdos muy bien guardados en nuestra memoria. Ignoro si a la fecha existe algún documento que compruebe lo que aquí digo, porque así fue, y lo que puedo afirmar también, es que capté la pasión que todos los miembros del Cuerpo de Caballería pusieron a sus actos, a su grupo y a su Institución. Cuando desapareció el Cuerpo de Caballería de la Ciudad de México, los entusiastas jóvenes que lo integraban se preguntaron: ¿Quién fue el responsable de esa desgracia?, ¿Ya se sabía que iba a suceder?, ¿Fuimos engañados?, ¿Sólo se aparentó no saberlo? Fue cuando conocimos la palabra “ruin”. Observé el devenir de los hechos, y la sana pasión de toda una generación de jóvenes, se truncó y surgió un sentimiento de odio. Odio repentino a quienes nos lastimaron, odio a quienes nos mintieron, a quienes nos destruyeron, ignorantes de que destruían a la Patria. La humillación que sufrió el Pentathlón fue catastrófica, hasta en un diario de la capital se publicó: “Desalojan a invasores de predio del Estado Mayor Presidencial”. El plan fue perfecto, el 18 de abril del 2002 (periodo presidencial de VICENTE FOX), se presentó en las caballerizas un abogado con una orden judicial para desalojar el predio ante policías montados y granaderos, como si el Pentathlón institución disciplinada, subordinada a nuestras autoridades superiores, fuera a optar por resistencia o agresividad. Orden de desalojo, de quienes nos ayudaron, y sobre todo como premio a lo que somos, a nuestras actuaciones. ¿Fue una orden presidencial?, ¿Fue una politización de nuestra Institución?, ¡Qué se yo!, el hecho ahí está, un acto vergonzoso a una agrupación juvenil sin mancha, a una agrupación juvenil cuya única meta es la grandeza de nuestra patria, a una agrupación que siempre se ha distinguido por su disciplina y valor, a una escuela de sanos ciudadanos que siempre han incursionado sin mácula alguna. Únicamente quedó en el aire la interrogante: ¿Se sabía o no se sabía?, que se cometería un acto “ruin”.

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Transcurría el siglo XV, los Reyes Católicos FERNANDO II de Aragón e ISABEL I de Castilla, habían puesto sitio al último reducto musulmán de las Españas; la caída de la bella ciudad de Granada en Andalucía, era inminente. La artística ciudad fundada por los musulmanes en el siglo VIII, capituló el 2 de enero de 1492. Los Reyes Católicos otorgaron al sultán nazarí MUHAMMAD XI, mejor conocido como BOABDIL, la garantía para que abandonara Granada y se trasladara a tierras concedidas en Las Alpujarras (entre la cordillera Penibética y el mar, en las ahora provincias de Granada y Almería), pero más tarde emigró a Fez, Marruecos. Al alejarse de Granada, en una eminencia a la que se le llamó “El Suspiro del Moro”, desde donde se puede contemplar la ciudad, Boabdil quien era acompañado por su madre, la noble AIXA, volvió la cara para mirar por última vez a su Granada; unas lágrimas rodaron por sus mejillas, a lo que su madre dijo: “LLORA, LLORA COMO MUJER, LO QUE NO SUPISTE DEFENDER COMO HOMBRE”.

“La Rendición de Granada”, hermoso cuadro pintado en 1882 por el pintor español FRANCISCO PRADILLA Y ORTIZ, muestra a Boabdil entregando a los Reyes Católicos la llave de la ciudad de Granada.

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CÁPSULA GRAMATICAL PENTATHLÓNICA. COMANDANTE. De esta palabra nos interesan tres acepciones: 1ª.- El que manda, el que es el jefe. Así tenemos el comandante de una sección, de una compañía, de un grupo, etc. 2º.- Como grado, es decir, un nombramiento en tres grados en la escala jerárquica militar: 1er. Comandante que es el equivalente a coronel, 2º. Comandante, que equivale a teniente coronel y 3er. Comandante a mayor del ejército. 3º.- Como cargo: Existe la denominación de Comandante General, el que manda en todo el Pentathlón, No hay otra persona con ese cargo, con ese nombramiento. A la fecha, nuestro Comandante General es el Primer Comandante de Infantería Ing. RAÚL HERNÁNDEZ PADILLA. 4°.- En noviembre de 1955, asumí el cargo de Comandante General del PDMU, y en la primera junta con el Estado Mayor General, acordamos crear el nombramiento, único en la Institución y por esa única vez, y para una sola persona, de COMANDANTE GENERAL “AD VITAM” (acorde al punto N° 3 del Artículo 8 y el Artículo N° 16 del CÓDIGO FUNDAMENTAL DEL PENTATHLÓN UNIVERSITARIO), nombramiento honorífico y vitalicio, que le fue otorgado al Primer Comandante de Infantería, Médico Cirujano JORGE JIMÉNEZ CANTÚ, en reconocimiento a la brillante labor desarrollada desde la fundación del Pentathlón hasta nuestros días. Nombramiento muy merecido al hombre que se entregó totalmente al servicio de la Institución. Don Jorge, falleció el 10 de noviembre del 2005, y con él, termino la existencia del nombramiento. 5°.- Otro cargo es el de COMANDANTE DE ZONA, quien es el que manda en cada una de las zonas del Pentathlón en la República Mexicana. INSTRUCTOR.1ª.- Adjetivo, que se aplica a todo aquel que instruye. 2ª.- Como nombramiento: Aquel que ha tenido una especial preparación en alguna materia y lo coloca en situación muy especial, y lleva ese tratamiento. PENTATHLETA Esta palabra muy usada en nuestra Institución, está formada por “penta” que enuncia las cinco pruebas deportivas que practicamos, así como los cinco principios explícitos en nuestro Pentalogo y por “atleta”, del griego “athlos”, que significa competición, pero también está la palabra griega “athletes” que es luchar, combatir, esforzarse. El Dr. JORGE JIMÉNEZ CANTÚ, en la conferencia sustentada el día 5 de diciembre de 1956, ante los asistentes a la Primera Convención Nacional de Jefes del PDMU (página 30 de los fascículos y página 35 del libro Historia del Pentathlón Universitario), refirió: “El Pentathlón va más allá: La palabra atleta quiere decir 17

combatiente”. Y más adelante dijo: “¿para combatir a quién, con qué y a qué cosa? Combatientes en todos los órdenes de la vida. Combatientes por la dignidad de la Patria, por la evolución y el progreso de la juventud. Combatientes por la riqueza de nuestro suelo, por su unidad e integridad. Combatientes por alcanzar el ideal de lograr un desarrollo óptimo y pleno de la persona integralmente considerada. Combatientes por la dignificación de la familia que es la piedra angular de la sociedad y de la Patria. Es un combatiente multiplicado que se proyecta en todos los órdenes de la vida social del hombre. Cuando decimos Pentathlón, pensamos en un combatiente cinco veces digno”.

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