PRÓLOGO

a vida de don Antonio Colao Granda nos impulsa a decir: Sangre de España fecunda. Porque de fecundidad puede gloriarse quien hace el número cuatro entre los 13 hijos que tuvieron sus padres. Y fecunda fue la familia de don Antonio: dos hijos de su sangre —Fé y Antonio— y 250 niños y niñas que don Antonio y su esposa doña Julia apadrinaron en la ciudad de Carapicuiba, en Brasil. Con toda justicia a don Antonio y a doña Julia se les dio el título de Familia Ejemplar del Año. Muy fecunda ha sido también la labor de don Antonio en el campo de las letras. Desde su bautismo literario el año 1976 en el periódico Región hasta el día de hoy lleva publicados miles de artículos en periódicos y revistas españolas y americanas. Sus libros que versan en general sobre temas religiosos se elevan ya —con este— a ocho volúmenes y una novela. En el orden espiritual don Antonio busca su santificación y la de todos sus allegados. Y para conseguirlo se vale de los sacramentos —comunión diaria y confesión quincenal—, trato frecuente con Dios, a través de la Virgen María, y para su santificación don Antonio se vale también del trabajo profesional hecho a conciencia. No le gusta ofrecer a Dios un trabajar chafallón. Su apostolado —ejercido principalmente entre familiares y amigos— es el fruto de su intensa vida interior. Una sobreabundancia de su vida contemplativa.
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El retrato moral que hago de don Antonio coincide con el que hacían del duque de Guisa sus contemporáneos: “Hacer el bien a todas manos y cuando no obra palabras, es cortés, humano, honrador de todos, murmurador de ninguno”. Sigue don Antonio la máxima evangélica: No juzguéis y no seréis juzgados. Este libro que tienes en tus manos, querido lector, es uno de los hijos del espíritu de don Antonio. Se ha dicho —con razón— que el estilo es el hombre mismo. Pues bien, este libro tiene la frescura, la espontaneidad y la blancura del espíritu del autor. Me atrevería a afirmar que es don Antonio mismo. FRANCISCO SÁNCHEZ DE MUNIAÍN Y GIL Coronel del Ejército y Escritor

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EL PERIODISTA DON JULIO GONZÁLEZ GARCÍA ENTREVISTA A ANTONIO COLAO GRANDA.—
Antonio, ¿ cuántos libros lleva publicados con éste? — Este es el octavo que será publicado Dios mediante el próximo mes. También terminé una novela profundamente religiosa que no sé cuando la veremos impresa, pues depende de las Ediciones Paulinas de Madrid. Y sólo me darán la respuesta cuando terminen de examinar las novelas y libros que preceden a la mía. ¿ Cómo se titula la novela? — La novela es autobiográfica y le di por título ovela de un pastor con voluntad de triunfo. Y eso ¿ qué? por — Porque los primeros trabajos que hice en mi vida fueron pastorear vacas y ovejas, sin faltarme nunca la voluntad de triunfo. ¿ Pretende publicarla a nivel nacional? — Esa es mi esperanza, pero las editoras no se juegan los millones sin saber si los ganarán, y actualmente son muchos los personajes famosos que les mandan originales con excelente calidad. Un catedrático de Lengua y Literatura que me escribió el prólogo me dice que la novela es un relato apasionante y fantástico, pero me temo que la sintaxis no tenga la calidad suficiente para que pueda competir con tantos escritores como se presentan en las editoriales, y como la espiritualidad de la novela es muy profunda, no se ajusta al
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querer de la mayoría de los lectores. Esperemos con paciencia y después veremos lo que pasa. ¿ Intentó publicar a nivel nacional alguno de los libros que lleva publicados? — No. Nunca lo intenté, pese a que me lo han recomendado algunos amigos expertos en Literatura. Pero todavía estoy a tiempo, porque mis libros se han vendido casi todos en las misiones de América, y sólo algunos miles en España. Como usted bien sabe yo no escribo para ganar dinero. Lo hago con mucho gusto porque me parece un deber cristiano, y me siento muy satisfecho con los resultados, sabiendo que todas las ganancias obtenidas son para los hombres y niños que tienen sed de pan y de Dios. Hace algunas semanas estuve con el fundador de la unión sacerdotal Lumen Dei y me dijo que siguiera escribiendo: “Escriba, escriba”, me dijo. Después, el superior general que tienen en Argentina, un santo sacerdote, me enseñó las felicitaciones que tenía escritas en su agenda de los argentinos que compran mis libros, y como Dios me ha dado esa vocación ardiente y ese celo apostólico para ser un instrumento al servicio de Dios y de las almas que viven en pecado mortal, cuando alguien cambia de vida motivado por mis escritos, me siento feliz. ¿ Tiene miedo a la muerte? — No. La muerte para el cristiano no existe. Es pasar de vida a vida. Lo que me preocupa es el juicio final. Y en el supuesto de que Dios me lleve antes que a mi esposa y nuestra hija, me duele muchísimo el vacío que les dejo. Nos queremos demasiado. Cuando me operaron de cáncer en el estómago nuestra hija prometió no cenar más si Dios me salvaba la vida, y ya lleva dos años sin cenar. Mi buena
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esposa pasa noches enteras a los pies del sagrario adorando al Santísimo en acción de gracias por mi salud. Especialmente cuando me toca pasar la revisión y hacer los análisis. Y además del vacío que queda en los hogares cuando nos falta un ser querido, tendrán que afrontar todos los problemas que conllevan la administración de las propiedades que tenemos alquiladas y los impuestos que vienen de Hacienda motivados por la herencia; todo esto requiere una experiencia que mi esposa y nuestra hija no tienen. Algunas veces le digo a la hija que se ponga al corriente de todo, pero no quiere pensar en eso, y así están las cosas. Dios proveerá. ¿ o le preocupan las enfermedades y achaques de la vejez? — Sí me preocupan. Especialmente si tengo que pasarme meses o años sin poder trabajar. La vida para mí sólo tiene sentido —en la tierra— a base de trabajo y oración. Reconozco que la inactividad por deficiencias humanas también tiene sus ventajas, porque nos lleva a la humildad y a la reflexión, a pensar más en Dios y a prepararnos mejor para la otra vida; todo lo que el Señor nos envía es muy positivo para la salvación de nuestras almas. Pero esto sólo sucede cuando no se duda de Dios-Padre. ¿ los que no tienen esa fe? Y — Los que no tienen fe no les sirve de nada. Supongo que desearán morirse para quitarse el sufrimiento de encima y descansar. Ignoran que ese dolor puede ser mucho más intenso sin esperanzas de remediarlo. Por eso merecen toda la compasión de los que creemos y sabemos que la muerte corporal no es el fin de la vida, sino el principio de una vida de gloria para los justos.
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Antonio, ¿ cómo pretende titular este libro? — La verdad es que no lo sabía. Pero al pedirle consejo a un santo jesuita —P. Luis Outeiriño Núñez— que nos queremos como verdaderos hermanos, me sugirió que lo titulara 160 ejemplos positivos para el más allá. Y así lo haré, porque este señor con 90 años cumplidos e impedido de andar es un hombre inspirado por Dios. ¿ Pretende escribir más libros? — Sí. Ya tengo varias páginas escritas para otro. Pero sólo Dios sabe si lo terminaré. Estoy a punto de cumplir 72 años, y mi salud no es tan buena como quisiera. No obstante le puedo decir que pretendo escribir mientras tenga capacidad para hacerlo. Tengo verdadera vocación literaria. La pena es que no pude ejercerme en la misma hasta los 48 años, y sólo aprovechando algunas horas libres, sin dejar el trabajo hasta hoy, y siempre pendiente de los negocios; a todo esto hay que adicionar los once años que me pasé en Brasil hablando y escribiendo en portugués. Estos inconvenientes me han llevado a ser un escritor frustrado. En sus libros aparecen muchas citas de personajes célebres. Usted lee mucho, ¿ verdad? — No leo mucho porque me falta tiempo. Sólo tres horas diarias, y treinta minutos más de lectura religiosa, conforme al deseo del director espiritual. Lo que me lleva más tiempo es la oración. Hago lo contrario que los escritores. Emilio Romero nos decía en uno de sus artículos que leía doce horas todos los días y que sólo escribía veinte minutos.

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Y usted, ¿ cuántas horas escribe? — No lo sé con exactitud. Digamos que tres horas diarias quince días al mes. ¿ por qué sólo quince días al mes? Y — Pues mire usted, hay que descontar los días festivos, hay que descontar los martes para darles una plática sobre el Evangelio al grupo de fieles que vengo orientando desde hace veinte años, hay que descontar las tardes que dedico a la administración de nuestras propiedades, hay que descontar el tiempo que me lleva la correspondencia con mis aliados de Brasil, hay que descontar las visitas, y hay que descontar cuatro días más al mes para salir con los amigos y andar unos kilómetros hasta llegar a la Virgen de la Providencia. Por eso calculo que sólo me quedan unas quince tardes libres para escribir unas tres horas cada tarde. ¿ cómo no aprovecha más las tardes? Y — No puedo aprovecharlas más porque duermo la siesta hasta las cinco, y a las ocho me pongo a rezar hasta las nueve. Luego veo el Telediario. Después cenamos, y a continuación me reúno con la hija y la esposa para dialogar y hacer las novenas hasta las doce de la noche que nos acostamos. Esto sucede cuando la hija termina la consulta a las diez. Pero algunos días termina después de medianoche y no la vemos hasta el día siguiente cuando almorzamos todos juntos. ¿ los nietos? Y — Los nietos son encantadores, pero infelizmente les dedico poco tiempo. Ellos bajan a vernos del octavo piso donde viven al sexto en el que vivimos nosotros, y los días
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que no tienen colegio estamos todos juntos y comen cuando nosotros. ¿ el yerno? Y — El yerno siempre está muy ocupado. Trabaja en la Audiencia Provincial de Oviedo, y las horas libres las dedica al ordenador. Le gusta mucho la informática y es un gran experto en Internet. Habla poco y trabaja mucho. Creo que eso es lo bueno. Tengo que agradecerle mucho el que haya ofrecido no cenar si yo salía bien de la revisión que pasé hace unos treinta días. Antonio, le deseo mucho éxito con el nuevo libro y con la novela. — Gracias, don Julio. Gijón, avidad 2000

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1.— MENTIRAS CRIMINALES

l doctor Bernard Nathanson ha descubierto en su obra —El alarido silencioso— las mentiras más criminales de todos los tiempos, después de practicar 75.000 abortos. Es verdad que posteriormente se arrepintió de las barbaries cometidas y fue bautizado cristianamente en 1996. Ahora leemos en su libro cuál ha sido la argucia empleada para cambiar las leyes que había en Estados Unidos en 1968 sobre la natalidad, sirviéndose de falsas encuestas. El doctor Bernard fue uno de los principales fundadores de la Asociación Nacional para revocar las Leyes sobre el Aborto en USA, sabiendo que una encuesta veraz hubiera establecido el hecho de que la mayoría de los norteamericanos estaban en contra de leyes permisivas sobre el aborto. No obstante, cinco años después de su perversa gestión, habían conseguido del Tribunal Supremo la legalización del aborto en 1973. ¿Cómo lo consiguieron?: El primer logro fue hacerse con los “Mass-Media”. Les convencieron de que la causa del aborto favorecía a un avanzado liberalismo. Pero este ex monstruo y sus colaboradores sabían que presentando unas encuestas con más del 60% en favor del infanticidio, la justicia que apoya a la injusticia, implantaría la ley inicua del aborto. Y así fue la táctica de exaltar la propia mentira y conseguir un apoyo suficiente amañando el número de abortos ilegales que se producían anualmente en USA. Esta cifra era de 100.000 aproximadamente pero la que reiteradamente dieron a los “Media” fue de 1.000.000,
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y como una mentira suficientemente reiterada la hace verdad al público, nadie dudó. Y el número de mujeres que morían anualmente por abortos ilegales oscilaba entre 200 y 250. Pero consiguieron “probar” con las falsas encuestas que continuamente repetían a los “Media” la muerte de 10.000, y a pesar de la criminal falsedad fue admitido por la mayoría de los norteamericanos convenciéndoles de cambiar las leyes sobre el aborto. Otro mito que consiguieron extender entre la mayoría del público fue que el cambio de leyes solamente implicaría los mismos abortos que se practicaban ilegalmente. Después, vieron que el número anual de abortos se incrementó en un 1500 por 100, o sea quince veces más. La segunda táctica fundamental fue jugar la carta del anticatolicismo. Vilipendiando sistemáticamente a la Iglesia Católica, calificando sus ideas sociales de retrógradas, y atribuyendo a su Jerarquía el papel de malvados, principalmente entre los opositores al aborto permisivo. Resaltándolo incesantemente, los “Media” reiteraban que la oposición al aborto procedía de dicha Jerarquía, no de los católicos; y una vez más, falsas encuestas “probaban” que la mayoría de los católicos deseaban la reforma de las leyes antiaborto. Entretanto, el hecho de que los grupos cristianos católicos, y aún ateos, se declarasen Pro Vida, fue constantemente silenciado. La tercera táctica fue la de negar cualquier científica evidencia de que la vida comienza en el momento de la concepción. “Ahora —nos dice el doctor Bernard—, después de saber todos los médicos que la vida comienza con la concepción, me preguntan: ¿por qué algunos doctores americanos se desacreditan practicando el aborto? La respuesta —nos sigue diciendo el doctor Bernard— es cues10

tión de Aritmética: A 300 dólares cada uno, 1’55 millones de abortos implican una industria que produce 500 millones de dólares anualmente. De los cuales la mayor parte va a los bolsillos de los doctores que practican el aborto”. Como estamos viendo, el aborto es un hecho claro de destrucción de vidas humanas a cambio de miles de millones de pesetas que reciben los facultativos perversos. Un acto de mortífera violencia, del cual es el primer responsable el doctor Bernard, máxime si tenemos en cuenta que con pequeñas diferencias, también se repitieron con éxito las patrañas de sus falsificadas encuestas en el mundo Occidental. Ahora, arrepentido lo confiesa, pero el mal que ha hecho en todo el mundo sigue el camino de Lucifer sin que nadie le ponga freno. Que Dios les perdone a todos y les salve del infierno. Así lo deseo de corazón.
Publicado en La Voz de Avilés 18-julio-1999

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2.— LOS TIEMPOS NO HAN CAMBIADO

uando los abuelos les dicen a sus hijas que los nietos son demasiado modernos, las respuestas son las mismas casi siempre: “¿no te das cuenta de que los tiempos han cambiado mucho, papá?”. Esto es una insipiencia por parte de las madres, porque los cambios están en la mentalidad de las personas y no en el trueque de los tiempos. Ahora estoy leyendo la biografía de la Santa más célebre de los países escandinavos en la Edad Media —Santa Brígida—, y estoy viendo que su vida entre los años 1302 y 1373 siguió los mismos derroteros que los santos de nuestra época. Brígida se casó a los 14 años obedeciendo al querer de sus padres para ser esposa del noble caballero Uif Guámarssen. Ejerció benéfica influencia sobre él. Juntos socorrían a los pobres, fundaron hospitales y erigieron muchas iglesias. Tuvieron 8 hijos, y como no podía ser menos, entre ellos a Santa Catalina, cuya vida estuvo íntimamente unida a la de su madre. Al regreso de una peregrinación a Santiago de Compostela, falleció santamente su esposo. Su muerte señala una vida de mayor actividad para la Santa, pues al despedirlo en el cementerio oyó una voz del Señor que le decía: “Tú serás mi esposa y mi instrumento, y mi espíritu estará contigo hasta la muerte”. Santa Brígida se alimentaba de las minucias que recibía con el trabajo manual que realizaba después de medianoche. Y con los donativos que recibían ella y su hija, construyeron el monasterio de Vadstena para la Orden Mixta de San Salvador, cuya regla escribió por mandato divino.
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Las amonestaciones que recibía del Señor fueron las características más sobresalientes: “Yo hablaré por tu boca” le había dicho Jesús, y con libertad y firmeza le habló al monarca Magno, para que en la corte hubiera un ambiente menos mundano. Asimismo fue la encargada por Dios de comunicar a los Papas sus advertencias (Clemente VI, Urbano V, Gregorio XI). Igualmente a los religiosos y sacerdotes los amonestaba a vivir santamente. Le preocupaba cuanto se relacionaba con el bien de la Iglesia, en una época sombría y relajada. Su biógrafo nos dice que sus escritos constituyen la obra capital de la literatura sueca medieval. Lo forman “Las revelaciones”, “La regla del Santísimo Salvador” y el “Sermón angélico sobre la excelencia de la Virgen”. “Las revelaciones”, menospreciadas desde su publicación, fueron defendidas en el Concilio de Basilea por el futuro cardenal Juan de Torquemada, y han sido traducidas del latín a todas las lenguas europeas. “No hablo para ti sólo, sino para la salvación de todos los cristianos” (le dijo el Señor). Ciertamente, según palabras de Benedicto XIV, “no hay que darles a dichas revelaciones la misma fe que a las verdades de religión, pero están fundadas en pruebas muy razonables para ser creídas”. Escuchó al Crucificado poco antes de morir: “No te he visitado con consuelos en este tiempo pasado, porque era el tiempo de pruebas, pero ahora ven a Mí”. Poco después de regresar de Tierra Santa, moría en Roma, siendo el traslado de sus restos mortales a Suecia. Una multitudinaria y auténtica procesión triunfal siguieron su cadáver derramando lágrimas por el bien que había hecho y el ejemplo que perdura 626 años después y se perpetuará hasta el fin de los tiempos. Lo mismo ocurre con los santos de hoy. Los tiempos no han cambiado.
Publicado en La Voz de Avilés 19-julio-1999

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3.— LAS ENFERMEDADES

ienso y creo que no pocas enfermedades se pueden evitar haciendo un examen periódicamente para prevenir lo que después no tiene remedio. La Palabra de Dios ya nos dice que “Acude al médico y sigue sus consejos, que también él es hijo de Dios y a veces le permite acertar” (Eclesiástico 38, 12-13). Es necesario luchar contra las enfermedades y no desfallecer nunca. Dios quiere servirse de nosotros para darle a conocer y a amar, y cuanto más podamos prolongar nuestra vida, mayor es el bien que podemos hacer. No hay duda de que los médicos son queridos por Dios para remediarnos el dolor. Y si queremos verlo más claro después de lo dicho, es bueno recordar que uno de los discípulos de Jesús era médico y evangelista, San Lucas. Y ¿qué podemos hacer cuando no se puede evitar la enfermedad y el dolor? El mejor lenitivo que me dictamina mi experiencia es ofrecerle a Jesús todas mis tribulaciones mórbidas, es decir, adicionar el sufrimiento a la Pasión y muerte del Redentor para paliar nuestros pecados y los que el mundo comete por la ignorancia religiosa y el despecho. Cierto es que la Pasión de Cristo por nuestros pecados ha sido completa, pero sí nos ha dejado las puertas abiertas para añadirle nuestros méritos, pues por más que consigamos ensalzarla para redimir los pecados del mundo, nunca llegaremos al exceso. Estamos viendo que tarde o temprano, todos nos encontraremos con el sufrimiento: enfermedades, vejez, desgracias, guerras, pérdida de seres queridos. Este es el lado
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oscuro de la vida. El que revela nuestra fragilidad y es fruto de nuestra limitación de criaturas. Es imposible evitar siempre el sufrimiento. Sobre todo si amamos mucho. Pues quien más ama, mayores motivos tiene de dolor. Lo expresa bien el folklore popular cuando canta: “Corazón que no quiere sufrir dolores, pase la vida entera libre de amores”. Lo que nos da Dios es la posibilidad de que el dolor sea fructífero, tanto más cuanto mayor sea el grado de santidad en que vivimos. El hombre siempre tendrá dos purgatorios por delante: el que podemos pasarlo en la Tierra sabiendo que lo tenemos merecido —esto sucede con los “santos”— , y el que forzosamente nos espera si no lo sufrimos aquí. Por mi parte prefiero pasarlo en vida voluntariamente, teniendo en cuenta los recursos que Jesús nos concede: “Venid a Mí todos los que estáis cansados y afligidos, que Yo os aliviaré, porque mi yugo es suave y mi carga ligera” (Mateo 11, 28 y 30), mientras el purgatorio que pueden sufrir nuestras almas en la ultratumba, sólo puede ser mitigado con recursos ajenos: misas y oraciones de los que nos sobreviven. Y ¿por qué nadie se libra del sufrimiento? Ningún genio en el mundo nos ha dado nunca una explicación. Sólo la Palabra de Dios lo deja muy claro en el Antiguo Testamento: La desobediencia a Dios de nuestros primeros padres, Adán y Eva (Génesis 3, 16-19). Ese pecado lo hemos heredado con los mismos derechos que tenemos a la herencia de los bienes que nos dejan nuestros padres legítimos. Y no existen argumentos válidos para decir lo contrario.
Publicado en La Voz de Avilés 28-julio-1999

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.— EL PAPA Y EL INFIERNO

os académicos consideran al infierno como el lugar destinado por la divina justicia para el castigo eterno de los malos; es decir, tormento y castigo de los condenados. Y la respuesta de los agnósticos siempre es la misma: “Faltan al buen sentido los que evidencian el infierno. No puede existir un castigo eterno para expiar los pecados cometidos en esta vida efímera”. Este razonamiento de los incrédulos puede ser muy sensato para la ínfima categoría de nuestra mente. Pero no deja de ser una osadía escudriñar y definir los designios de Dios, negando lo que Jesús nos dice reiteradamente en los Evangelios y excluyendo lo que Dios nos dice en el Apocalipsis: “Estanque de fuego” (Apocalipsis 21, 8). El doctor Vander nos dice que para gobernar una nación es necesario tener un cerebro muy equilibrado, con un peso de 1800 gramos. Si ahora intentáramos buscar la proporción o armonía entre el gobierno de un estadista y el gobierno de Dios, no sería exacerbado pensar —veamos a Dios como hombre— que el cerebro de Dios es mucho más grande y más pesado que nuestro Planeta. Y como se trata de un Señor infinitamente sabio, poderoso y justo, infinito puede ser —y lo es— el castigo que merecemos cuando vulneramos sus santas leyes. Juan Pablo II afirmó el pasado día 28 a una multitud de jóvenes en la Plaza de San Pedro que “el infierno es real, pero no sabemos quiénes están en él”. Pienso que el infierno no es un castigo vengador infligido al hombre. Es la conse16

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cuencia de nuestra decisión, tomada libremente, rechazando el amor y el perdón que constantemente nos ofrece. Jesucristo ha venido al mundo para que todos nos salvemos. Pero el que se lanza sobre el asfalto desde un sexto piso, no puede culpar al pavimento de su muerte, sino a su voluntad de suicidio. Morir en pecado mortal sin el menor arrepentimiento, es una oposición rebelde y rotunda contra la voluntad de Dios. Y esto significa separarse de Él para siempre. Y este estado definitivo de auto—exclusión es el que puede llevar a las almas al infierno. Por eso dice el Papa que “la eterna condenación no se puede atribuir a Dios, ya que Él sólo quiere la salvación de lo que ha creado, y el culpable es el propio hombre”. Conozco católicos muy expertos que niegan el fuego del infierno y consideran que la gehena consiste en la separación eterna de Dios, porque allí no existe leña ni carbón, ignorando que Dios no necesita combustible para que se produzcan las llamas, y Jesús nos dice que “es el lugar donde ni el bicho muere ni el fuego se apaga” (Marcos 9, 48). Y, ¿por qué Juan Pablo II les ha pedido a todos los sacerdotes que “con sobriedad prediquen el infierno en las homilías”, sino para que todos se salven? Es de notar que se trata de un dogma de fe, y los dogmas de fe son verdades inconcusas que un buen cristiano no puede negar lo que Dios nos revela. Tengo muy claro que el creyente que cree en el infierno está libre de condenarse, porque el santo temor le impide morir en pecado mortal. Por eso Jesús nos repite quince veces el infierno en los Evangelios. Sí, quince veces nos los advierte para que nadie se condene. ¿Se puede pedir más?
Publicado en La Voz de Avilés 1-agosto-1999

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5.— ¿DESEA MORIRSE?

uestras vacaciones de ocho días las pasamos en Fátima y en un funeral muy doloroso en Valencia. Cuatro amigos/as nos acompañaron. También mi ahijado de 21 meses y un matrimonio —sobrinos— con dos hijas párvulas. Los quince nos trasladamos en tres coches con rumbo al Carmelo de Santa Teresa, en Coimbra. Allí hablamos con una religiosa que salió para recibirnos después de la llamada del timbre y decirle que era el Colao de siempre. La Madre superiora deseaba verme para saber de cerca cómo me encontraba después de la dolorosa operación que soporté, apoyado en las oraciones de Lucía y tantas otras. Entretanto, una señora asturiana bien conocida y famosa en el Principado, junto con toda la caravana que nos acompañaba, se quedaron en la portería del Convento. Allí surgió un milagro espiritual: la excelsa señora salió del agnosticismo en menos de treinta minutos. Dialogando con la jovencísima religiosa que nos abrió la puerta y mirando a sus ojos, se quedó prendada del espíritu y la gracia santificante que la irradiaba. Mis familiares íntimos y yo, marcamos encuentro con la Madre superiora para ver a Sor Lucía siete días después a las once de la mañana. Lo extraño en el camino que separa Coimbra de Fátima —100 kilómetros— fue el silencio inflexible y dogmático de la ingente señora. Pues todo parecía que había enmudecido. La sorpresa vino después: no perdió una sola noche sin asistir a las procesiones con una vela encendida cantando la
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Salve en latín. Y al despedirnos en Fátima dos días antes de nuestra salida para cumplir con sus urgentes obligaciones en Asturias, nos entregó una carta cerrada para la religiosa referida con una cruz de oro como obsequio de gratitud a la santa monja que Dios había puesto a su lado como instrumento que habría de servir para su conversión. La religiosa susodicha se quedó estupefacta después de leer la carta y comprobar el milagro: “Son prodigios de Dios —nos dijo— . Yo no soy nadie para atribuirme milagros. La cruz de oro tiene que salir del Convento rápidamente. Aquí no aceptamos oro ni plata”. Y encarecidamente le pedí a la Madre superiora que no dejaran de escribirle a la señora referida. Al llegar el próximo sábado —día 24 de julio— llegamos al Convento para ser recibidos por la vidente de Fátima (sor Lucía). Eran las once de la mañana cuando salió a recibirnos. Sonriendo con sublime dulzura, nos mandó sentarnos y les cogió las manos a nuestros nietos y a mi ahijado, mientras sus padres estuvieron esperando dos horas en la capilla del Convento. Dos horas también estuvimos dialogando con Lucía, y tratando de cosas muy sencillas relacionadas con la Iglesia, con la Virgen de Fátima y con Jesucristo y sus Evangelios. Y como Lucía ha puesto fin a su Fé después de dialogar tantas veces con la Virgen (fe es creer lo que no vemos), se me ocurrió preguntarle si deseaba morirse: “Nadie tiene ganas de recibir el castigo —nos dijo— que nos espera después del pecado original. Pero como nadie puede subir al Cielo sin antes pasar por la muerte. Es claro que deseo sufrirla para llegar a la Casa del Padre. El próximo 22 de marzo cumpliré los 93 años y 55 de clausura en este Convento”. ¿Continúa recibiendo tantas cartas como siempre? —le pregunté. “Ahora recibo más que nunca —me dijo—. De
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todas las naciones recibo una media de cien cartas por día”. —¿Las lee todas? “Todas son abiertas y leídas por mis colegas, luego las seleccionan y me entregan las que tienen contenidos más acuciantes y necesitan más de la caridad”. — ¿Las guarda todas? “Es imposible —me dijo—. Guardamos las que tienen algún interés histórico y las otras se queman en la huerta del Convento”. ¿Cómo ha dejado el Convento de las Doroteas donde disfrutaba de la libertad que ahora no tiene en esta clausura de las Carmelitas? “Quien no duda de Dios y de su Santa Madre debe de buscar siempre el lugar más sacrificado y estricto. Es verdad que me dieron muchas vueltas antes de conseguirlo. Los obispos de Portugal deseaban tenerme cada uno en su diócesis y no me concedían permiso para entrar en clausura, pero Pío XII, después de exponerle mis razones, me envió una carta concediéndome el deseo que tenía de retirarme del mundo. Creo que fue un gran acierto, pues la contemplación vale más que la actividad, y juntas las dos como lo hago aquí, se completan más las exigencias del Evangelio”. Hasta este punto todo había sido una felicidad en nuestras diminutas vacaciones. Pero ¡oh! qué poco dura la dicha. Cuando nos despedimos de Lucía y bajábamos las escaleras del Convento, suena el teléfono móvil de nuestro yerno para decirle que su hermano —sacerdote, con tres licenciaturas— había muerto en aquel instante. Salimos rumbo a Valencia y hemos visto uno de los dramas más dolorosos de nuestra vida. Su madre, con 84 años, pedía encarecidamente a Dios que le llevara con su hijo queridísimo. Dos horas estuvimos en el funeral presenciando una ceremonia que nunca había visto tan sentida y multitudinaria. Unos 230 sacerdotes y siete obispos asistieron a la Misa
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de exequias. Los siete prelados abrazaron y besaron a la pobre madre del sacerdote, y el arzobispo de Valencia, monseñor García Gasco, le dijo: “Puede estar tranquila, su hijo se confesó, recibió la extremaunción y me dijo: “El mayor dolor que llevo de este mundo, es el dolor de mi madre”. Y esta señora tan dolorida le preguntaba a nuestro yerno cuando introducían a su hermano en el panteón: “¿Habrá infiltraciones de agua sobre mi hijo?”. ¡Oh, Dios mío!, cuántas lágrimas en este mundo, cuánta tristeza, cuánto dolor, y cuán necesario es todo para salir del pecado, para salir del egoísmo y para mirar más al Cielo.
Publicado en La Voz de Avilés 5-agosto-1999

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6.— RISA Y LLANTO

a sonrisa es la expresión del bien que se quiere transmitir a nuestros semejantes, como recepción noble de todos los defectos y virtudes que nos presenta el que la recibe, ofreciéndole un aspecto alegre y gozoso, mientras que la risa estrepitosa o carcajada es fruto del ridículo que nos presenta el payaso o la extravagancia en que éste sitúa a una tercera persona. Por eso a Jesucristo nunca nadie lo vio reírse. Pues el placer que nos causa la risa estrepitosa procede de actitudes que nos dejarían de ser humillantes si por nosotros fuesen asumidas. ¿Quién no se ríe si una señora resbala, cae y nos pone al descubierto las posaderas? ¿Quién no se ríe cuando un cómico imita perfectamente a los tartamudos? ¿Quién no se ríe de un borracho que va serpenteando las calles, vociferando sandeces y parando a los coches? Es verdad que las carcajadas pueden servir de terapia para la salud corporal, pero nunca se librarán del pecado. Por eso los santos sonríen a todos los vivientes y no se ríen de nadie, porque lo que no quieras para ti, a nadie debes deseárselo. Esa es la perfección a la que todos los cristianos somos llamados. Rabindranath Tagore nos dice que “cuando sonrió el hombre, el mundo le amó. Cuando rió, le tuvo miedo”. Y Jesús nos dice: “¡Ay de vosotros los que ahora reís; porque gemiréis y lloraréis!” (Lucas 6, 25). Pero no hemos de confundir el hombre que carcajea con el varón risueño que nos muestra risa en su semblante, porque los hombres risueños son sanos de corazón. Y la risa de un niño es como la
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música de la infancia. Por eso dice Rubén Darío que “la alegría inocente se desborda en una catarata. ¡Triste hogar es aquél donde no resuena la amable sonrisa infantil!”. El llanto puede ser el modo de expresar algo que con palabras no se puede decir. Cuando encontramos una persona llorando a nadie le pasa inadvertido, porque las lágrimas expresan una sinceridad incomparable. Es el humor que sale del alma dolorida donde no existen fisuras hipócritas o ficticias. Y esa verdad completa que nos propina el desconsuelo nadie la desprecia, y toda persona normal se conmueve e intenta remediar la tragedia. Cervantes nos ha dejado escrito que “por tres cosas es lícito que llore el varón prudente: la una, por haber pecado; la segunda, por alcanzar perdón de él; la tercera, por estar celoso; las demás lágrimas no dicen bien en un rostro grave”. También se suele llorar de alegría. Y cuando esto sucede es que la dicha o felicidad es completa, pero la sinceridad es la misma que brota del dolor. Por eso lo que más nos une a los hombres es el dolor y la alegría mutua. Y termino con una estrofa de Gabriel y Galán: “Me enseñaron a rezar, enseñáronme a sentir y me enseñaron a amar y como amar es sufrir también aprendí a llorar”. Permítanme dos renglones más de Emilio Castelar: “Una vida en que no cae una lágrima es como uno de esos desiertos en que no cae una gota de agua: Sólo engendra serpientes”.
Publicado en La Voz de Avilés 14-agosto-1999

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7.— RESPUESTA AL PADRE PATAC SOBRE EL INFIERNO

e leído con verdadera fruición la entrevista que le han hecho (6-8-99) al ilustre jesuita don José María Patac de las Traviesas. Y si el señor director me lo permite, me gustaría disentir en algo tan serio como son los dogmas de fe, haciéndolo con todo el respeto y consideración que me merece: “El infierno no es tan terrible del modo en que nos lo pintan; es estar ausente de Dios. Lo que pasa es que la ignorancia religiosa es muy grande”, nos dice. Y si el buen religioso me lo permite, le diré que esa ignorancia religiosa lleva camino de serle atribuida al mismo Cristo. ¿Por qué nuestro Salvador nos repite tantas veces el fuego del infierno y no nos ha pronunciado una sola palabra diciéndonos que la gehena consiste en la eterna separación de Dios? Y, ¿por qué tantos religiosos y católicos se empecinan en tergiversar lo que Dios nos afirma claramente? ¿Qué fundamento tiene negar la evidencia de Dios? También me hace pensar el Padre Patac que si en las clases impartidas a Fidel Castro le hizo saber que el infierno es la separación de Dios, es claro que se haya separado de Él para pasarlo estupendamente en la Tierra y vivir feliz en el infierno con la misma distancia que ahora se encuentra del Altísimo. Creo que no debemos olvidar el Evangelio del rico Epulón y el pobre Lázaro (Lucas 6, 19-31) y fijarnos más en todo lo que sigue: La respuesta de los agnósticos siempre es la misma: “Faltan al buen sentido los que evidencian el infierno. No puede
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existir un castigo eterno para expiar los pecados cometidos en esta vida efímera”. Este razonamiento de los incrédulos puede ser muy sensato para la ínfima categoría de nuestra mente. Pero no deja de ser una osadía escudriñar y definir los designios de Dios, negando lo que Jesús nos dice reiteradamente en los Evangelios y excluyendo lo que Dios nos dice en el Apocalipsis: “Estanque de fuego” (Apocalipsis 21, 8). El doctor Vander nos dice que para gobernar una nación es necesario tener un cerebro muy equilibrado, con un peso de 1.800 gramos. Si ahora intentáramos buscar la proporción o armonía entre el gobierno de un estadista y el gobierno de Dios, no sería exacerbado pensar —veamos a Dios como hombre— que el cerebro de Dios es mucho más grande y más pesado que nuestro Planeta. Y como se trata de un Señor infinitamente sabio, poderoso y justo, infinito puede ser —y lo es— el castigo que merecemos cuando vulneramos sus santas leyes. Juan Pablo II afirmó el pasado día 28 a una multitud de jóvenes en la Plaza de San Pedro que “el infierno es real, pero no sabemos quiénes están en él”. Pienso que el infierno no es un castigo vengador infligido al hombre. Es la consecuencia de nuestra decisión, tomada libremente, rechazando el amor y el perdón que constantemente nos ofrece. Jesucristo ha venido al mundo para que todos nos salvemos. Pero el que se lanza sobre el asfalto desde un sexto piso, no puede culpar al pavimento de su muerte, sino a su voluntad de suicidio. Morir en pecado mortal sin el menor arrepentimiento, es una oposición rebelde y rotunda contra la voluntad de Dios. Y este estado definitivo de auto-exclusión es el que puede llevar a las almas al infierno. Por eso dice el Papa que “la
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eterna condenación no se puede atribuir a Dios, ya que Él sólo quiere la salvación de lo que ha creado, y el culpable es el propio hombre”. Conozco católicos muy expertos que niegan el fuego del infierno y consideran que la gehena consiste en la separación eterna de Dios, porque allí no existe leña ni carbón, ignorando que Dios no necesita combustible para que se produzcan las llamas, y Jesús nos dice que “es el lugar donde ni el bicho muere ni el fuego se apaga” (Marcos 9, 48). Y, ¿por qué Juan Pablo II les ha pedido a todos los sacerdotes que “con sobriedad prediquen el infierno en las homilías”, sino para que todos se salven? Es de notar que se trata de un dogma de fe, y los dogmas de fe son verdades inconcusas que un buen cristiano no puede negar lo que Dios nos revela. Tengo muy claro que el creyente que cree en el infierno está libre de condenarse, porque el santo temor le impide morir en pecado mortal. Por eso Jesús nos repite quince veces el infierno en los Evangelios. Sí, quince veces nos los advierte para que nadie se condene. ¿Se puede pedir más?
Publicado en La Nueva España 15-agosto-1999

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8.— SANTA TERESA

uántos homenajes se habrán rendido a multitud de personajes que sólo han hecho mal a la sociedad, y cuán pocos se rinden a los que han inmolado sus vidas en provecho de los más pobres y desamparados. Esto sucede con los santos. Almas silenciosas y silenciadas que pocos recuerdan. ¿Existirá algún escritor en España que le rinda homenaje a Santa Teresa de Jesús Jornet el día 26 del actual mes, sabiendo que se cumplen 103 años de su fallecimiento y no ignorando que 103 son las Casas—Asilo por ella fundadas con millares de ancianos? Sus biógrafos nos dicen que esta niña recién nacida en Lérida fue bendecida por la Virgen de los Desamparados para ser posteriormente el consuelo de millones de ancianos —vivos y muertos— en esta vida terrena y la tabla de salvación de tantas almas que volaron al Cielo después de convertirse con los mejores ejemplos de su vida y la caridad que su legión de monjas les dispensaban. Estas son las personas que debieran de grabarse sus nombres en todas las calles y plazas, porque el modelo a seguir para todos los hombres ha de ser Jesucristo y los que han vivido literalmente sus Evangelios. De Teresa de Jesús Jornet, su mejor alabanza la hizo Pío XII: “Alma grande y a la vez sencilla, humilde hasta ignorarse a sí misma, pero capaz de imponer su personalidad y llevar a cabo una obra ingente: enferma de cuerpo, pero robusta de espíritu, con fortaleza admirable... Amiga de toda

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virtud, especialmente de la caridad, ejercitada en tantos viejecitos...”. Teresa de Jesús Jornet terminó la carrera de Magisterio con el número uno en su promoción. Muy poco tiempo ejerció su profesión en Barcelona. Su vida estaba jalonada por la fidelidad al Señor, alimentada en la oración y los sacramentos, hasta el punto de recorrer semanalmente 20 Kms. para confesarse, después de agasajar a los ancianos que tenía a su cargo. Es verdad que le ayudó mucho su tío, el P. Francisco Palau, recientemente beatificado. Pero muerto el beato, Teresa le pregunta al Señor: ¿Qué quieres que haga?”. Después de la pregunta a los pies del Sagrario, su imaginación se centra en la pasión y muerte de Jesús. Ya tiene la respuesta: a partir de ese día comienza a ser acrisolado con enfermedades, calumnias, humillaciones, noches oscuras del alma, grandes inconvenientes para ser aprobadas en Roma las Constituciones estrictas que deseaba para sus fundaciones. Pues el contenido estaba implícito en los párrafos más rigurosos del Evangelio, y la Santa Sede entiende que el cumplimiento de las reglas será inaccesible, pero el Papa León XIII firma el decreto de aprobación de las Constituciones en 1887. Ya puede morir tranquila. Con la paz de los santos, muere el 26 de agosto de 1896, dejando como testamento espiritual para las Hermanitas: “Cuiden con esmero a los ancianos, ténganse mucha caridad y observen fielmente las Constituciones; ahí está nuestra santificación”.
Publicado en La Voz de Avilés 18-agosto-1999

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9.— EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

os jóvenes matrimonios que viven armoniosamente sienten el temor de que sus hijos se disgreguen del hogar prematuramente, lo que está sucediendo en numerosas familias y son muchas las soluciones que tienen para remediarlo. Las relaciones entre padres e hijos empiezan cuando el niño aprende a llamar a las cosas por su nombre. Es entonces cuando los padres deben siempre darse a respetar con autoridad y con mucho amor. Y no por las preguntas que reiteradamente hacen los niños se debe mandarles callar y desoír el interés que tienen por saber. Si los padres no rechazan las dudas de los hijos y les ponen las cosas en claro viviendo cercanos a ellos, el enlace de la confianza elabora una amistad sincera que los hijos nunca podrán encontrar en la calle. Y esto hace que los niños o adolescentes recurran siempre a sus padres para solventar sus problemas. Es de tener en cuenta que cuando llegan los problemas más serios en la adolescencia, como pueden ser enamoramientos, fracasos en los estudios, amistades poco decorosas, y un largo etcétera, si los padres no se han granjeado la sincera amistad de los hijos, si no les han escuchado, es claro que los hijos estarán cerrados en un foco de angustia que les lleva al odio desatinado de todos los vivientes. En este aislamiento desesperado es cuando se juntan los jóvenes que se encuentran en similares circunstancias y, todos juntos, suelen recurrir a la droga y al alcohol, mientras que los hijos que siempre han tenido confianza con sus
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padres y que saben que ellos los atienden, seguro es que recurrirán a sus progenitores y les contarán sus problemas en busca del apoyo que necesitan con urgencia. Los padres no deben asustarse cuando los hijos se pelean. Esto sucede con alguna frecuencia, bien por incompatibilidad de caracteres, bien por adueñarse de los juguetes que le pertenecen al otro, bien por celos y envidia (en todos estos laberintos hay que reconciliarles pidiéndose mutuamente perdón), y muy mal si los padres prestan más atención al hijo que más gracia les hace. Son conflictos que los padres tienen que resolver con mesura ecuánime y prestando siempre la mayor atención al hijo que Dios ha favorecido menos con carisma de independencia. Y no es bueno ponderar a los hijos para evitar el engreimiento. Es necesario hacerles saber que son chicos normales, tanto más cuanto más carezcan del buen equilibrio y de la sensatez, sin dejar de corregirles las faltas y darles soluciones sensatas. Y termino con unas palabras del Santo Padre: “Vosotros queridísimos jóvenes, debéis de tener el ansia y el deseo de ser portadores de Cristo a esta sociedad actual (aquí está la clave de todo), más que nunca necesitada de Él, más que nunca a la búsqueda de Él, a pesar de que las apariencias puedan tal vez hacer creer lo contrario”.
Publicado en La Voz de Avilés 20-agosto-1999

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10.— REMEDIO PARA EL SIDA

a lucha por el poder puede llevarnos a la bancarrota. Las pensiones han salido a subasta en las autonomías, suponiendo que el que más altas las cotice, más electores tendrá a su favor. Los mandatarios políticos tienen que saber que no todos los viejos hemos perdido la memoria, y en nuestra retentiva ha quedado claro que los que más ofrecen son los que menos dan y los que mayores riquezas usurpan para ellos. Menos mal que con las máquinas de hacer billetes y un poco de miseria todo se va resolviendo después. Lo malo es el SIDA y la goma, que a tantos jóvenes lleva al cementerio. El Gobierno y la oposición están apostando a ver quién se inclina más a la izquierda. Por eso están haciendo una nueva campaña de prevención del SIDA con un presupuesto de 450 millones de pesetas para que todos llevemos un preservativo en el bolsillo, no sea que nos encuentre una ramera en el camino y nos contagie. Pero nadie nos dice que conforme a los estudios médicos el 18% de los que van al coito cubiertos con la goma, terminan también en el cementerio después de una lucha titánica y los consabidos dispendios. ¿Quién escogería un tren que tuviera este índice de siniestros? ¿Quién comería carne de porcino con la probabilidad de morirse el 18%? ¿Quién elegiría una compañía aérea para viajar sabiendo que el 18% pasarían a ser víctimas del siniestro? ¿Ignoran ésto nuestras autoridades sanitarias? Creo que no. ¿Se puede tratar de competir con la oposición, sabiendo que si no lo hacen pueden perder elec31

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tores y pasar el mando a las filas contrarias, acrecentando así el paro, las enfermedades que proceden de la promiscuidad, el terrorismo, la droga, el aborto libre; subida de los intereses, pérdida considerable de la economía que viene creciendo lo que nadie creía, y un largo etcétera? Pese a todo lo dicho, creo que los socialistas subirán nuevamente al poder, y en el mejor de los casos, dependeremos siempre del presidente de la Generalitat. Volviendo a lo del SIDA, muchos habrán visto en la televisión la inmoralidad que nos propagan: una señora con buen porte, carácter grave y preocupada le advierte a su hija de los peligros a que se expone en sus salidas nocturnas. La bella joven, abriendo el bolso le muestra el preservativo. Su madre, con sonrisa, alivio y complacencia se queda tranquila creyendo que nada malo puede sucederle. El lector amable se dará cuenta de hasta qué punto de corrupción moral puede llegar este mensaje, sabiendo que a la madre no le preocupa la promiscuidad de su hija. Después aconsejan a nuestros jóvenes que sean responsables en sus relaciones sexuales, entendiendo que ser responsable es recurrir al preservativo. No se habla de valores morales. Se les incita al libertinaje sexual. Pero nadie se atreve a decirles que el único remedio para evitar el SIDA es la abstinencia. Es decir, salir del pecado y entrar por la puerta estrecha que nos lleva a la salvación (Mateo 7, 14).
Publicado en La Voz de Avilés 24-agosto-1999

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11.— DELIZIA COSTA

os académicos nos dicen que milagro es un acto del poder divino, superior al orden natural y a las fuerzas humanas. Y esto ha sucedido a la joven Delizia Costa en Lourdes. Después de diagnosticarle los especialistas un sarcoma en la pierna izquierda, pensaron en amputarle la extremidad, pero viendo que la metástasis se había extendido por el cuerpo, la niña siciliana fue desahuciada en el hospital y la llevaron sus padres a morir a su casa. De edificio en edificio y de puerta en puerta, fueron pidiendo ayuda económica para llevarla a Lourdes. La chica de once años no podía comprender el porqué la habían llevado allí. Cuando la acompañaron hasta los baños de aguas termales sintió pánico y se negó a tomarlos. La única capaz de convencerla fue la hermana Catalina, que los tomó con ella. Regresa a su pueblecito de Sicilia sin sentir mejoría alguna. Pronto tuvo que meterse en la cama. Su peso había quedado reducido a 20 kilos. Los médicos le dicen que le quedan dos semanas de vida. En el barrio reinaba la consternación. Sin embargo, todos los vecinos seguían rezando y nadie perdía la esperanza. En una gélida mañana, su madre —Gaëtana— preparaba el desayuno cuando tuvo la mayor impresión de su vida: Delizia había abandonado la cama y estaba en la puerta, reluciente, alegre y hambrienta. Su madre la hizo sentarse inmediatamente y la niña comió con buen apetito. Sorprendida, Gaëtana vistió a su hija y la llevó rápidamente al hospital
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donde había sido desahuciada. Los especialistas que la habían tratado afirmaron: la salud general de Delizia es excelente. La noticia de este auténtico milagro se extendió por toda Sicilia y después por Italia. Los periódicos y la televisión transmitieron el extraño acontecimiento. Después de varios años, le dieron el informe al Comité Médico Internacional, que reúne a alrededor de 30 médicos, neurólogos y psiquiatras de todas las nacionalidades, tanto católicos como ateos. Tras un meticuloso estudio, estos especialistas reconocieron el carácter inexplicable de la curación. La opinión de la Iglesia: monseñor Luigi Bonmerito, arzobispo de Catania, certificó el carácter milagroso de esta curación y su valor sobrenatural. Y el periodista Pierre Perrin le pregunta al arzobispo el porqué existe un lapso de tiempo tan prolongado entre el momento del milagro y su reconocimiento por la Iglesia. Y el prelado responde: “Para que se haga una idea, desde que la Virgen se apareció en Lourdes a Bernardette Soubirous, en 1858, la Oficina Médica ha registrado más de 6.000 casos de curaciones excepcionales. La Iglesia sólo ha reconocido como milagros 66”. La niña que ha sido favorecida con el milagro —Delizia—, cuenta actualmente 35 años. Después de lo dicho, dedicó su vida a la oración y al estudio. Terminó la carrera de enfermera hace diez años y consagró su vida al cuidado de los enfermos. Vestida de blanco y con guantes del mismo color, nos muestra un carácter transmisor de alegría y belleza espiritual, irradiando el prodigio que la Virgen infundió en su espíritu y se estremece en su corazón. ¿Crees en los milagros, querido lector? Si crees en los milagros ya sabes que Dios existe, maldice nuestros pecados y nos ama.
Publicado en La Voz de Avilés 25-agosto-1999

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12.— TERRIBLE INJUSTICIA

ntiendo por justicia dar a cada uno el premio o castigo que se merece. Pero como el hombre es injusto, frecuentemente estamos viendo veredictos inicuos. Y esta terrible injusticia ha tenido que sufrirla James Richardson. Un negro, pobre y analfabeto que cuenta actualmente 52 años, y cuando aún no había cumplido los 30, le acusaron de haber dado muerte a sus siete hijos, sirviéndose de insecticida letal. Sometido a un detector de mentiras, consternado e inconsolable por la desgracia referida, iba respondiendo con vacilaciones y titubeos faltando a la verdad. Y por si todo esto fuese poco, la policía encontró en su domicilio una tarjeta que pertenecía al agente de seguros que le había propuesto hacer una póliza para garantizarle la debida indemnización por cualquier infortunio que le sucediera, y aunque el contrato no existía, los abogados contrarios al supuesto criminal, les hicieron ver a los jueces que se trataba de siete asesinatos premeditados. Los magistrados le condenan a la silla eléctrica. Los periodistas se abalanzaron. Toda Florida (EE.UU.) estaba conmocionada. Pero James ingresó en la prisión esperando la fecha de su ejecución en la silla eléctrica que bien podía ver continuamente encendida desde la galería de la muerte. Allí permaneció veintidós años. Y como era un hombre de fe, aprendió a leer y escribir sirviéndose del único libro que le permitían tener en su celda: la Biblia. Sufriendo lo indecible por lo sobredicho y también por el abandono en que le
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había dejado su esposa, adicionando a todo esto las humillaciones y torturas de los carceleros y encarcelados, James Richardson se quedó con la piel y los huesos. Pero continuaba manteniendo su fe y meditando siempre la pasión de Jesús; llegando a prometer que si el milagro se producía y salía a la calle, intentaría hacerse sacerdote para servir a Dios hasta el último aliento. La fecha para la ejecución de Richardson ya había sido fijada. En esos días se produjo el milagro que James esperaba. Veinticuatro horas antes de ser electrocutado, el Tribunal Supremo de Estados Unidos anuló todas las penas de muerte y las conmutó por cadenas perpetuas. Así las cosas, un abogado defensor de los negros, recogió todas las pruebas, repasó el juicio, sacó a la luz todas las omisiones, y consiguió dilucidar la verdad: a la niñera que cuidaba de los siete hijos de James Richardson, le había sido arrebatado su esposo por una prima de James y, como venganza, decidió darles insecticida entre el arroz a los siete hijos de Richardson. Comprobada la inocencia del condenado, lo pusieron en libertad. Fue consagrado sacerdote e ingresó en la prisión Bessy Reese, la asesina. Ahora vemos al nuevo sacerdote de 52 años sonriendo feliz sin el menor resentimiento o rencor a nadie. “La justicia de Dios se ha cumplido —nos dice—, y sólo deseo ir a Tierra Santa para darle gracias a Jesucristo por no haberme abandonado”. Las injusticias que sufrimos siempre han de ser triunfos retrasados.
Publicado en La Voz de Avilés 2-septiembre-1999

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13.— LOS PASTORES

odo parece que la soledad y el contacto diario con la nobleza de los animales es una labor muy fecunda para el espíritu del ser humano. Son muchos los pastores que han tenido apariciones y revelaciones divinas. No sólo en el último siglo, sino también en el Antiguo Testamento y en los Evangelios. Nadie ignora que los pastores fueron los primeros en saber dónde se encontraba el Niño Jesús en el momento del alumbramiento. Advertidos por un ángel, abandonaron sus rebaños y se fueron a Belén para adorarlo (Lucas c2, vv8-14). He pensado en todo esto después de leer la vida de San Juan Macías. Un niño extremeño que quedó huérfano con cuatro años. Lo recogieron unos parientes y lo pusieron a pastorear ovejas y cabras. A los siete años, mientras acariciaba a los corderos, se le apareció San Juan Evangelista. Esta visión fue decisiva en su vida y se justifica con las obras que Juan Macías habría de realizar después del mensaje de San Juan: “Yo soy Juan Evangelista, el querido discípulo del Señor. Y vengo a acompañarte de buena gana, porque el Señor te tiene escogido para sí. Te tengo que llevar a unas tierras muy remotas y lejanas adonde habrás de recogerte en un templo”. El niño se quedó estupefacto, y casi sin saber lo que decía, profirió: “Hágase en mí la voluntad de Dios, que no quiero sino lo que Él quiere”. Años más tarde abandonó el oficio del pastoreo para ganarse el sustento con el trabajo de sus manos. Luego pasó a Sevilla y se acomodó como depen37

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diente de un mercader. Transcurrido algún tiempo embarcó con su patrón al Nuevo Mundo; tenía entonces 34 años. Llegaron a Cartagena de Indias, allí le despidió el patrón por no saber escribir ni leer. Juan emprendió el viaje por tierra hasta llegar a Lima. Nuevamente se dedicó a cuidar el ganado de un vecino distinguido. El poco dinero que ganaba se lo enviaba a su hermana, dejando el diezmo para los pobres, y algo más para el culto de la Virgen del Rosario. Buscaba siempre la soledad para la quietud de su espíritu y para rezar. Empezó a pensar en ser religioso, ofreciéndose para los trabajos de una Comunidad, le aceptan. A la edad de 37 años recibe el hábito de dominico en el Convento de la Magdalena en Lima. Pasó el resto de su vida como portero del Convento. Dedicó su vida a la oración y el sacrificio por las almas del Purgatorio. También al servicio de los pobres que acogía en la portería sirviéndoles de rodillas las raciones de comida que les daba, sin que su olla —milagrosamente— se agotara nunca. Dormía de rodillas ante la imagen de la Virgen de Belén, apoyando la cabeza entre sus brazos: “Jamás le tuve amistad al cuerpo —nos dice—, lo traté como al enemigo; le daba muchas y ásperas disciplinas con cordeles y cadenas de hierro...”. Fue íntimo amigo de San Martín de Porres y Santa Rosa de Lima. Enfermó de disentería y falleció con 70 años. Beatificado por el Papa Gregorio XVI en 1837, fue canonizado por el Papa Pablo VI en 1975. Lo que nos dice de San Juan Evangelista queda bien justificado.
Publicado en La Voz de Avilés 9-septiembre-1999

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14.— MOISÉS EL NEGRO

a vida está rodeada de misterios totalmente insondables para el hombre; todos conocemos a “buenas personas” que viven separadas de la Iglesia y no hacen mal a nadie. También conocemos a hombres disolutos y guerreros que han sido iluminados por la fuerza del Espíritu Santo para terminar siendo modelos de santidad, como pueden ser San Agustín o San Pablo. Sobre este tema me ha hecho meditar San Moisés el Negro, un ladrón perverso y depravado, y que desde hace siglos se encuentra en los altares, celebrándose su festividad el 29 de agosto. Moisés era originario de Etiopía. Fue el más pintoresco de los Padres del Desierto. En sus primeros años era criado y esclavo de un cortesano egipcio. Su amo se vio obligado a despedirle a causa de la inmoralidad de su vida y de los robos que había cometido. Entonces Moisés se hizo bandolero. Era un hombre de estatura gigantesca y de ferocidad desmedida. Con esas cualidades atroces pronto organizó una banda y se convirtió en el terror de la región. En cierta ocasión, cuando se hallaba a punto de cometer un robo, ladró el perro de un pastor. Entonces Moisés juró matar al zagal. Y para llegar a donde éste estaba tuvo que cruzar a nado el río Nilo con el cuchillo entre los dientes. Entretanto, el pastor tuvo tiempo de esconderse entre las zarzas. Y como no consiguió hallarle, Moisés le mató cuatro carneros, los cogió por las patas y los condujo al otro lado del río. Enseguida descuartizó a las bestias, asó y

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comió las mejores porciones, vendió las pellejas y fue a reunirse con sus bandidos compañeros. Poco después se encontró con los solitarios del desierto que adoraban a Dios, y viendo la paz en que vivían y el amor sublime que reinaba entre aquellos monjes, envainó el cuchillo solicitándoles que le aceptaran provisionalmente en el grupo. El hecho es que se hizo monje en el monasterio de Petra, en el desierto de Esqueta. Y un día, cuatro bandoleros asaltaron su celda. Moisés luchó con ellos y los venció. Luego les ató las manos y los llevó a la Iglesia. Con voz fuerte llamó al superior y le dijo: “La regla no me permite hacer daño a nadie. ¿Qué podemos hacer con estos hombres?”. Los bandoleros se arrepintieron y tomaron el hábito. Pero Moisés aún no había conseguido vencer sus violentas pasiones y, para lograrlo, fue a consultarle a San Isidoro. El futuro santo —entonces abad— le condujo a la terraza del monasterio cuando rayaba el alba, y le dijo: “Mira: la luz vence muy lentamente a las tinieblas. Lo mismo sucede en el alma”. Moisés fue venciéndose poco a poco, a fuerza de rudos trabajos, de caridad fraterna, de severas mortificaciones y de perseverancia en la oración. Llegó a ser tan dueño de sí mismo, que monseñor Teófilo, arzobispo de Alejandría, le ordenó sacerdote. Después de la ordenación, el arzobispo le dijo: “Ya lo veis, padre Moisés, el hombre negro se ha convertido en blanco. Para Dios no existen imposibles y, algunas veces, se complace haciendo lo mejor de lo peor”. La voluminosa biografía de San Moisés que terminamos de leer, ha sido escrita por un monje calabrés, llamado Lorenzo. Es interesantísima.
Publicado en La Voz de Avilés 10-septiembre-1999

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15.— SEXUALIDAD EN LA BIBLIA

eyendo la Biblia se comprende muy bien el porqué se encuentra este mundo tan desordenado como todos lo vemos. En el Libro de Tobías se dan cita todos los elementos positivos que constituyen el matrimonio ideal en la larga trayectoria del Antiguo y Nuevo Testamento. La fecundidad y el amor están implícitos como base fundamental para la solidez y estabilidad de los cónyuges. El final del diálogo que el ángel sostiene con Tobías (Tobías c6, vv16ss) aparece en la Vulgata de la manera que sigue: “Escúchame y te mostraré quiénes son aquéllos contra los que puede prevalecer el demonio: son aquéllos que abrazan el matrimonio de tal modo que excluyen a Dios de sí y de su mente y se entregan a su pasión como el caballo y el mulo, que carecen de entendimiento. Cuando tú la tomes por mujer y entres en el aposento, no te acerques a ella en tres días y ocúpate sólo de hacer oración con ella. Y, pasada la tercera noche, recibirás a la doncella en el temor del Señor, guiado más del deseo de tener hijos que de la pasión, para que consigas en los hijos las bendiciones del linaje de Abraham.” Terminada la cita predicha, bien sé que estaré haciendo el ridículo ante los ojos del mundo en que vivimos. Pero si meditáramos apaciblemente sobre lo que hacemos y lo que debiéramos de hacer conforme a los preceptos de Dios, y después analizáramos los resultados de las dos actitudes completamente antagónicas, seguro estoy de que nos que-

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daríamos con el consejo del ángel para terminar diciéndole: “¡qué razón tienes!”. La licitud del acto conyugal siempre ha sido admitida por Dios y por la Iglesia. Pero dentro de unos planteamientos morales que no impiden la procreación ni el amor, que se ajustan perfectamente a la gracia santificante, y consecuen—temente, a la indisolubilidad conyugal, a la armonía hogareña y a la paz que todos buscamos y tanto bien nos hace. Tertuliano aceptará esta legitimidad sólo después de reconocer que “se trata de algo repugnante”, y sólo en cuanto que es “necesaria para la procreación”. San Jerónimo, mitigará este juicio, advirtiendo que “aunque no es una falta, es un estorbo para la oración”. Y en el acto matrimonial, resalta San Agustín que se da un desorden, por eso el hombre se avergüenza de él; pero, como es un desorden querido por Dios que se proyecta hacia fines honestos no hay pecado en él. San Gregorio Magno escribe que “tal acto es en sí bueno y querido por Dios, pero en la práctica, es muy difícil que los esposos respeten su bondad, ya que con frecuencia mezclan en él la concupiscencia. Por lo que este acto siempre está manchado con una falta, de la que los esposos habrán de pedir con frecuencia perdón a Dios”. “Si los cristianos se casan —proclama San Justino— es principalmente para tener hijos: la procreación es el fin directo y la razón de ser del matrimonio”.
Publicado en La Voz de Avilés 10-septiembre-1999

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16.— CERRARON LOS MANICOMIOS

uando más falta nos hacían los hospitales para locos, nos encontramos con que todos han cerrado sus puertas. Existen numerosas familias en España que viven realmente atormentadas con sus hijos esquizofrénicos y locos. No me refiero únicamente a los dramas que nos presentan en la televisión. Conozco una familia avilesina que tienen un hijo esquizofrénico con más de veinte años. Es un chico elegante con gigantesca estatura. Ha sido un buen cristiano hasta llegar a la pubertad y perder la razón. Sus padres siempre fueron felices al amparo de Dios y su Santísima Madre. Con sus tres hijos asistían a Misa todos los días. Horas interminables se pasaban —y se pasan— en oración y penitencia. Bien dirigidos espiritualmente por un sacerdote de LUMEN DEI, no cesaban de trabajar por extender el Reino de Dios, hasta que una demencia precoz se apoderó de su hijo. Hablé sobre este tema al presidente general de la unión sacerdotal Lumen Dei, y conseguimos que lo llevaran donde se encuentran los drogadictos que son atendidos por esa bendita Obra. Allí permaneció algo más de dos años. Pero la falta de personal para reducirlo cuando de forma peligrosa se alteraba, y la baja de un médico y sacerdote que lo atendía, les obligaron a recogerlo nuevamente sus padres. Cerrada esta familia en un piso de 60 metros cuadrados, la vida se les hacía insoportable. No sólo por las intenciones de suicidio que afloraban en su cerebro intentando tirarse por el balcón, sino también por destruir todo cuanto en el piso
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existía. Así las cosas, temiendo por la vida del hijo y las amenazas que les hacía a sus familiares, decidieron buscar un empréstito y comprar una casa semiderruida en una aldea para evitar el posible suicidio del hijo y darle un poco más de esparcimiento. Pero todo ha mejorado muy poco. El chico le dice a su madre que si la mata no tiene ningún delito. Y una hija hermosa que tienen, se encuentra sola viviendo en el piso de Avilés por miedo a ser violada o muerta si convive con su hermano. Y sus padres atemorizados con el hijo, tienen que cerrar las puertas de su alcoba con llave para evitar el peligro de muerte que les acecha cuando intentan dormir. Es verdad que viene un médico y dos enfermeras una vez cada semana, pero en la Residencia de Avilés sólo lo aceptan unos días. Intentando dar solución a este infierno que reina en la casa de un matrimonio que yo considero “santos”, hablé con varias clínicas privadas, y sin tener en cuenta los tratamientos, me pidieron 450.000 pesetas mensuales, ascendiendo al millón si tenemos en cuenta la asistencia médica continua. Pudiendo comprobar la veracidad de todo lo predicho, quiero apelar a las autoridades sanitarias para que por favor, por caridad y por amor a Dios busquen una solución a éste y tantos otros casos similares antes de que sea demasiado tarde y surja una desgracia. Piensen en estos contristados padres. Pónganse en su lugar y tengan un poco de conciencia.
Publicado en La Nueva España 14-septiembre-1999, La Voz de Avilés 19-septiembre-1999 y El Comercio 23-septiembre-1999

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17.— EL JUEGO

lgunas veces me pregunto el porqué se editan y se leen tantos miles de libros que sólo sirven para perder el tiempo y enseñarnos lo que nunca debiéramos de aprender. Y después me pregunto el porqué se editan y se leen tan pocos libros de los hombres más ejemplares —e ilustres— de todos los tiempos. Qué busca el ser humano si no es la paz, la esperanza sin término, el progreso material, la familia dilecta y armónica, la salud y el amor. Y poniendo un solo ejemplo para no alargarnos demasiado: ¿Quién nos puede aleccionar e instruir mejor para conseguir todo esto que el Duque de Gandía y Virrey de Cataluña que terminó siendo San Francisco de Borja? Este hombre hace su entrada en la Corte con dieciocho años y rápidamente se hace querer y estimar mucho por el Emperador Carlos V. Francisco también amaba la vida y las buenas diversiones, como la música y la caza. Contrajo matrimonio con doña Leonor de Castro. Dama predilecta de la Emperatriz. Dios los bendijo con ocho hijos. Vivía enamorado de su familia; allí nada faltaba de todo lo que ahora igualmente seguimos buscando los hombres: la felicidad. Su lectura predilecta eran los Evangelios. También leía a San Pablo y a San Juan Crisóstomo, sin perder el equilibrio entre las exigencias de la nobleza y su conciencia cristiana. Pero es de tener en cuenta que el “sarmiento que dé mucho fruto, se le podará para que dé más” (Juan 15, 2). Y como el joven Virrey estaba dando buenos y muchos frutos, llegó el “Viñador” y le segó la vida de su esposa. Esto le
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llevó a participar de la cruz de Cristo y a oír con más fuerza la voz de Dios. Contaba entonces 36 años, y San Ignacio de Loyola lo admitió en la Compañía, continuando en el mundo con el permiso de Paulo III y con mucho silencio. “Por el momento no tienen orejas los hombres para oír tal estampido”, le dice San Ignacio. Casados sus hijos, y graduado en Teología, Francisco se somete a la obediencia de San Ignacio. Ante el ejemplo de este duque santo, renunciando a todas las grandezas, muchos de sus conocidos y amigos se dispusieron a cambiar de vida. Nada le preocupaba el qué dirán. Se entregó a la oración profunda y meditada, examen de conciencia diariamente y mortificación. El autor de su biografía nos dice que su santidad era sencilla y gozosa, de trato encantador. Ya siendo jesuita, es nombrado Comisario General de España y Portugal. Sus muestras de excelentes virtudes y entereza le ensalzan como Prepósito General de la Compañía de Jesús a la muerte de su antecesor, padre Laínez. Y como General, contribuye santa y eficazmente a la organización definitiva de la Compañía. Da gran impulso a las misiones, aumentó el número de jesuitas desde los 1000 que tenía hasta llegar a los 3500. Del juego nos dice que se pierden cuatro cosas: “Tiempo, dinero, devoción y a menudo la conciencia”. La clave de su conversión: en plenitud de vida falleció la emperatriz Isabel, y Francisco, impresionado, fue quien transportó el cadáver a Granda. Al certificar días después que aquél rostro desfigurado era el de la bellísima emperatriz, tocado por la gracia exclamó: “No he de servir más a señor que se me pueda morir”. Y como Cristo no muere nunca y su rostro se transfiguró en belleza resplandeciente (Mateo 17, 2), es a Él a quien resolvió servir sin temor a perderle jamás.
Publicado en La Voz de Avilés 15-septiembre-1999

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18.— RAFAEL Y LA TRAPA

ace veinticinco años leí las obras completas del beato Fray María Rafael. Confieso que nunca había leído un libro con mayor complacencia y fruición, y después de leerlo mi esposa, nos desplazamos a Burgos para conocer la casa donde el trapense había venido al mundo. Allí hicimos contacto con una tía del que veinte años después sería beatificado por Juan Pablo II. Esta amable señora nos informó de toda la familia del futuro santo y nos dijo que éste tenía un hermano en la Cartuja. Pasamos la noche en Burgos, y al día siguiente llegamos a la Cartuja de Valencia. Nos abrió la puerta un religioso vestido de blanco con mirada piadosa y sublime. Le expresamos el gran deseo que nos llevaba a conocer al hermano de Fray María Rafael. Con voz muy silenciosa nos dijo que no nos recibiría. Es una pena —le dije—, pues queríamos darle una ayuda para colaborar con el proceso de beatificación de su hermano. “Yo puedo decírselo”, profirió. Transcurridos unos minutos salió el padre Fernando Arnáiz Barón sonriendo alegremente para decirnos que allí no podían aceptar donativos para su hermano, y sí en la Trapa de Palencia. Estuvimos dialogando con él algo más de una hora. Nos informó de todo lo concerniente a su familia. Es verdad que ya conocíamos su linaje a través del libro que habíamos leido: su padre era ingeniero de Montes y abogado, su madre había sido columnista del diario “Región”. Su hermana había muerto en olor de santidad siendo monja en las
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Carmelitas de Oviedo. Su hermano Leopoldo vivía en Madrid con doce hijos y su esposa. Su tía, la duquesa de Maqueda, estaba en el Convento de Santa Teresa de Ávila, con el hombre de Madre Clemencia. Y el que con nosotros hablaba, se había pasado varios años estudiando la carrera de ingeniero en Lovaina (Bélgica). También había sido capitán cuando la Guerra Civil en España. Ahora cuenta 87 años y 17 operaciones, y vive en la Trapa por motivos relacionados con el proceso de canonización de su hermano. Fue recibido por el nuncio de Su Santidad en España y por el Papa. Nos ponderó mucho a la Madre Clemencia, después de contarnos su vida familiar y el grado de santidad en que vivía, nos sugirió que pasáramos por el Convento de Ávila para conocerla y llevarle sus recuerdos. Este encuentro con su tía nos dio lugar para obtener una amistad muy sincera y muy espiritual. La visitábamos anualmente y nos relacionábamos por carta. Pues aquella santa monja nunca dejó de agradecernos una estufa que le ofrecimos para paliar el frío que reinaba en el Convento con cero grados. Pero en una de las cincuenta cartas que conservamos nos dijo que “no podía beneficiarse de algo que no estaba permitido en el Convento”. Esta excelsa y santa familia se pueden considerar asturiana, pues vivieron en Oviedo la mayor parte de sus vidas, y el beato Rafael no dejaba de visitar la Catedral un sólo día para asistir a misa. Con un cilicio bien ceñido al cuerpo y elegantemente vestido, dejó la carrera de arquitectura para ingresar en la Trapa de Palencia. Allí le acometió una diabetes galopante, y en tres años hizo la “carrera” de santo. Escribió el diario de su vida monástica y ha sido considerado por los expertos como el mayor místico del siglo XX.
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La experiencia nos dice que las amistades fundadas en la profundidad de la vida espiritual son indisolubles, y cuando la muerte nos corta esas ligaduras humanas, el lazo espiritual continua incólume por la fuerza de las oraciones que los muertos queridos reciben de los vivos amados. Por eso Jesucristo nos dice que “mi madre y mis hermanos son aquéllos que hacen la voluntad de mi Padre Dios” (Lucas 8, 21). Viene a colación todo esto viendo el amor que siento por el padre Fernando Arnáiz Barón y por su tía, la Madre Clemencia, cuando aún vivía y después de su muerte. Veinticinco años de sincera amistad con el padre Fernando, el pasado sábado nos desplazamos a la Trapa de Palencia once personas para verle, entre las cuales se encontraba la doctora Marqués que me extirpó un cancro. También la doctora que atiende a nuestros nietos, y siendo tan buena como es, aún le falta ese rayo de luz para dar el último paso en dirección al Resucitado. Algo más de tres horas estuvimos dialogando con el hermano del beato. La doctora Marqués nos dijo que se trataba de un hombre muy inteligente, y los catedráticos Fidel García y su esposa Juana Mari, lo consideraron como un hombre de gran altura intelectual. Entre los once que estábamos en torno al religioso, alguien le preguntó el porqué de los sacrificios que hacen. La respuesta fue contundente: “Si Dios ha querido sacrificar a su Hijo por el amor que nos tiene, ¿cómo nosotros no vamos a hacerlo para corresponder un poco a lo mucho que le debemos?”. Un minuto de silencio y surge otra pregunta: “Calderón de la Barca nos dice que la vida es un sueño, ¿usted qué dice? “La vida es una realidad con infinita importancia, y el hecho de que algunos hombres no se la den, puede ser una tragedia perpetua. El que busca la eterna
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felicidad, la encuentra, y el que la busca en esta vida por caminos tortuosos con malas compañías y pecados, perdida para siempre la tiene”. Nuevamente le dicen: Yo no considero sacrificio todo lo que voluntariamente se hace. Respuesta: “Yo amaba apasionadamente a mi familia. La dejé para siempre al entrar en la Cartuja y servir a Dios lo más santamente posible, y esta vocación nunca ha conseguido eximirme del dolor que le causé a mi madre y el que yo mismo padecía por no verla, ¿y no ha sido este un sacrificio voluntario?”. ¿Cuántas horas tienen diariamente de oración?, le preguntaron. “Diez horas dedicamos a Dios, siete al descanso nocturno y otras siete al trabajo”. También nos informaron de los mil quinientos litros de leche que diariamente regalan en beneficio de los pobres, y de las quince toneladas de alimentos que mandaron para el Tercer Mundo. Y cuando nos reunimos para comer en un salón que lo mismo se siente relajado un mendigo que un rey, teniendo en cuenta la sobriedad centenaria de los muebles y la frugalidad de la comida, al pedirles la cuenta, el monje que nos servía nos dijo: “Es la voluntad”. Cada uno de los comensales les dimos una limosna, y en paz.
Publicado en La Voz de Avilés 23 y 24-septiembre-1999

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19.— J. L. MARTÍN DESCALZO

ace poco nos visitó una religiosa de Avilés para dialogar un rato con nosotros y regalarme un libro de José Luis Martín Descalzo. Es el último que escribió el ilustre y buen sacerdote, con el título “Testamento del Pájaro Solitario”. Este señor bien conocido como periodista y como biógrafo de Cristo, siempre nos movía a leerlo en los recuadros de ABC, pero a mí no me convenció nunca. En sus escritos derrochaba felicidad, y tal vez la tenía. Acompañando a los Santos Padres en los viajes apostólicos que hacían y enviándonos sus crónicas, le sonreía la vida y casi nos juzgaba a todos por el mismo rasero. Parecía no comprender el dolor y las penas que sufren tantas almas en este valle de lágrimas. Y un amigo mío bien conocido en Asturias por sus artículos y sus libros poéticos, Victoriano Rivas Andrés, me dio su sincera “opinión” sobre José Luis: “Es un oportunista”. El concepto o parecer casi peyorativo que tenía sobre el referido escritor lo fundamentaba en la supuesta artimaña que tenía para ganar la voluntad y el afecto de los lectores. Creo que a todos nos gustaría que nuestros escritos fuesen muy leídos, pero me parece preferente la sinceridad a la fama. Pues si los que no recibimos retribución alguna escribimos en contra de nuestra voluntad, ¿qué nos queda para nosotros si no es la vanidad estúpida que se desmorona para dar salida a las depresiones?

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Recuerdo perfectamente cuando en una tertulia televisual le preguntaron al señor Martín Descalzo si el infierno existía, y me pareció verlo ruborizado y nervioso cuando respondió: “El infierno existe, pero es más difícil condenarse que ser santo”. Con este motivo le escribí una carta diciéndole que no se ruborizara por repetir lo que Cristo nos dice. También le exponía mis razones sobre la felicidad que tanto propalaba en sus artículos, y le anunciaba cómo algún día cambiaría de parecer, y cómo para condenarse es suficiente pecar mortalmente y morir sin el mínimo arrepentimiento negando la existencia de Dios, y para ser santo... ¡oh! Sin mencionar mi nombre me contestó en uno de sus artículos de forma humillante. Ahora, al leer el libro predicho, cuando él estaba en los umbrales de la muerte y sufría lo indecible, me encuentro con un hombre lleno de fe, pletórico de humildad y rebosante de sinceridad. Creo que es lo mejor que ha escrito en su vida, porque la sinceridad no nos obliga a decirlo todo, pero sí a decir lo que se piensa y se siente, y Martín Descalzo se dio cuenta que en pocas semanas tendría que comparecer ante el Tribunal de Dios, donde todos tendremos que enfrentarnos con la verdad sincera y auténtica, y desdiciendo todo lo que había dicho sobre la felicidad, le muestro al amable lector una estrofa de su último libro: “La condición del hombre es la tristeza, una sucia tristeza que se ignora. Recién nacido el hombre llora y llora y se siente perdido en su torpeza”.
Publicado en La Voz de Avilés 27-septiembre-1999

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20.— LA MÉDICA DE AYER

yer fui a pedirle a la médica de la Seguridad Social que me hicieran un análisis para saber cómo andan mis triglicéridos y el hierro de mi sangre. Estaba de vacaciones la que me atiende desde hace algunos años, y en sustitución de la misma me encontré con una cuarentona atractiva y chispeante. Le dije que me excedía un poco con las grasas y la carne. Sonriendo con mirada bufona y casi lujuriosa me dijo: “Hay que comer y disfrutar de la vida, echar una cana al aire. ¿Si hacemos lo contrario de qué nos sirve vivir?”. Es necesario cuidarse —le dije— para servir al prójimo y a Dios muchos años. ¿Usted no cree que tendremos otra vida mejor en la ultratumba? “Yo sólo creo en lo visible y lo tangible. La gente se muere y nadie nos remite dos letras. La religión ha sido superada. Sólo un puñado de pusilánimes siguen creyendo que resucitarán. Usted aproveche bien esta vida y no escatime los placeres que nos ofrece”. Ya veo que niega la existencia de Dios y, ¿cómo lo sabe? ¿Quién se lo ha dicho? ¿Cuál es su base fundamental para negarlo? Si usted conociera una ínfima parte del universo, distanciándose de la Tierra 7.000 millones de años—luz y me dijera quién conduce aquellas bolas gigantes que superan a nuestro Planeta en volumen miles de millones de veces, volando de forma equidistante a velocidades de 276.000 kilómetros por segundo, ya me daría algo en qué pensar. Pero decir que Dios no existe sin saberlo, me parece un sofisma.
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“Puede decirme cómo lo sabe usted?”. Lo sé porque la fe me lo evidencia. Lo sé porque lo siento y lo veo con los ojos del alma. Lo sé porque todo ha sido preanunciado por los profetas 800 años antes de la venida de Cristo: su nacimiento de una madre virgen en Belén, su muerte, su resurrección. Lo sé porque tenemos más de 500 testigos que lo vieron después de muerto y resucitado. Lo sé porque ustedes —los médicos— han certificado miles de curaciones milagrosas en personas que sólo Dios ha podido salvar de la muerte. Lo sé porque los placeres ilícitos que usted me recomienda no favorecen a nadie al ser detestados por Dios, y sólo sirven para deturpar la alegría de vivir y, en muchos casos, para perder la salud. Como sucede con el hedonismo que les lleva al SIDA, las bebidas que los alcoholizan, la droga que tantos estragos viene haciendo, la gula que tantos infartos ha provocado, y un largo etcétera. Ve, ¿ve cómo Dios existe y la mejor forma de vivir y la que más felicidad nos proporciona es seguir sus mandamientos? Medite todo esto y busque la verdad. —Antonio, eres un convencido. Cuando vengas a buscar los análisis hablaremos más.
Publicado en La Voz de Avilés 1-octubre-1999

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21.— CATEGORÍA

a falta de categoría en las personas se nota rápidamente. Bien pueden maquillarse y pintar el rostro con preparados artificiales. Vestirse de púrpura y de lino. Ensortijar el pelo y cubrir con joyas el cuello, las manos y los dedos; todo esto nos puede dar la mejor impresión, pero en diez minutos de tertulia, la categoría que se buscaba, se desmorona y aparece el sujeto revestido de colgajos por dentro. El primer trasunto que lo justifica es la crítica deslenguada de las personas que envidia. El hombre de categoría es ecuánime y tiene capacidad serena de juicio. Detesta los embustes y es veraz en todo lo que expresa. No juzga mal de nadie, sabiendo que le falta capacidad para hacerlo. Tengo un amigo fiel y sincero que ha sido cabo de la Guardia Civil, después abandonó el puesto que tenía para hacerse comerciante en Gijón, consiguió darles carrera universitaria a las tres hijas que tiene para jubilarse unos años después. Ahora administra sus bienes y se dedica por completo a las obras benéficas. Todos los martes comparece en el grupo de católicos que me toca orientar. Siempre llega con dos horas de antelación para adorar al Santísimo que tenemos expuesto en una humilde capilla de la unión sacerdotal Lumen Dei. Los lunes por la tarde vamos caminando y venimos a pie después de venerar a la Virgen de la Providencia. Son quince kilómetros de recorrido. Algunas veces nos acompaña un coronel de Caballería y rezamos algunos rosarios por el camino y en la capilla de la Virgen predicha.
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Pero lo que más envidio de este hombre inteligente y sencillo es la humildad. No se jacta de nada. No cuenta una ventaja. Admira a determinadas personas que no le llegan ni a la rodilla, y cuando por primera vez nos acompañó el coronel referido, nos dijo con sumisión humilde y sincera: “¡Quién me podría decir a mí que un día iba a salir a dar paseos con un coronel, siendo cabo de la Guardia Civil en un pueblo!”. Sonrió el coronel y le dijo: “Entre los hombres que amamos a Dios y al prójimo no existen diferencias de clases”. Jesús Novoa es un hombre de Dios. Tiene unas ideas clarísimas de la política y de lo transcendente. Su vida está completamente orientada por los Evangelios. No le faltan problemas muy serios ni los achaques propios de su edad, pero nunca se queja ni pierde la sonrisa. Él siempre medita la pasión de Jesucristo y el dolor de su Madre Santísima. Hace pocos días descubrí algo que me dejó estupefacto: Un colega suyo que también ha sido labrador en una aldea de Galicia, me dijo que su vecino, Jesús Novoa, descendía de familia de marqueses y condes. Y allí —en Galicia— está la casa solariega con los escudos de la nobleza. Y en dieciséis años de amistad íntima con él, jamás me ha mencionado la grandeza de su linaje. Esta renuncia total a la vanidad y a la pedantería, son virtudes que me empequeñecen, porque estos son los hombres de categoría, como todos los santos.
Publicado en La Voz de Avilés 4-octubre-1999

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22.— TEMOR Y MIEDO

on muchas las personas que consideran el “temor” y el “miedo” como sinónimos, cuando en verdad el temor evidencia por parte de quien lo siente un cierto respeto hacia una persona que le supera, mientras el miedo nos incita a la huida. Por eso en los textos bíblicos no se habla de “miedo a Dios”. Al contrario, con mucha frecuencia oímos al Señor que dice a quien se acerca a Él: “No temas”. Dios quiere que el hombre que se dirige a Él se encuentre a gusto (Gén. 15, 1; Jds. 6, 23; Dan. 10, 12). Si leemos con atención el Deuteronomio veremos la constante equivalencia que establece entre el temor y el amor, como si el temor fuese condición del amor. El autor del Eclesiástico (34, 16—18) dice: “Dichoso el alma que teme al Señor... Los ojos del Señor están puestos sobre los que le aman”. Temer a Dios es cumplir sus mandamientos. Es ser consciente de que nada puede escapar a su mirada. Es recordar que Él no es indiferente al comportamiento de los hombres y que un día pedirá cuentas a cada uno de nosotros. También es esperar en su amor, tener confianza en su justicia, estar siempre dispuestos a responder a su llamada, estar atentos a lo que le puede agradar o desagradar; detestar el mal que nos puede separar de Él, buscar el bien que nos conduce junto a Él. Y saber que lejos de inspirar miedo, tristeza o desesperanza, el temor de Dios suscita alegría, confianza y optimismo. La Biblia no escatima elogios para

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quienes lo han entendido así, porque temerosos de Dios es un simil de amigos de Dios. “El temor de Dios es el principio de la sabiduría” (Proverbios 2, 5). Quien no teme a Dios puede buscar su felicidad en los placeres pecaminosos y en la argucia, lo que estamos viendo constantemente en la política y en las revistas del corazón, y eso no es sabiduría, es sofisma. La sabiduría es vivir respetando la Jerarquía omnipotente de todos los elementos de la existencia. Es de tener en cuenta que el temor de Dios nos protege contra el temor de los hombres y contra el miedo a las enfermedades y a la misma muerte. En el Magnificat, la Virgen canta el amor de Dios que descansa en quienes le temen (Lucas 1, 50), y San Pablo, en los Hechos de los Apóstoles, nos dice que la Iglesia primitiva “andaba en el temor del Señor, llena de los consuelos del Espíritu Santo” (Hch. 9, 31). Y San Juan de la Cruz, el gran místico español del siglo XVI, resume así los puntos fundamentales de esta tradición cristiana: “Cuando el alma —escrite el santo— llega a poseer el espíritu de temor en toda su perfección, posee también en su perfección el espíritu de amor; este temor, que es uno de los siete dones del Espíritu Santo, es un temor filial. Pero el temor perfecto del hijo procede del amor perfecto del Padre. Así, pues, cuando la Sagrada Escritura quiere representarnos a una persona que posee la caridad perfecta, nos dice que teme a Dios”.
Publicado en La Voz de Avilés 7-octubre-1999

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23.— UN MAESTRO

n maestro me llamó por teléfono hace unas semanas para decirme que viene coleccionando mis escritos desde hace doce años. Me comentó que deseaba conocerme personalmente para tratar de un asunto muy importante. Marcamos encuentro en la delegación de Lumen Dei el pasado día 15 de septiembre a las cinco de la tarde. Allí me encontré con un joven muy humilde y sincero. Después de dialogar algo más de una hora con él, me pareció que estaba tratando con un “santo” especial. Me pidió que leyera los dieciséis folios que le escribió al obispo auxiliar, don Atilano, y me mostró la respuesta del prelado. Me dio algunos puntos de referencia sobre lo que deseaba y me dijo que volvería a verme una semana después para conocer mis impresiones sobre los dieciséis folios. En el nuevo encuentro llegó con un obsequio para agradecerme las atenciones que le prestaba. Lógicamente, le agradecí el buen deseo que tenía y le pedí por favor que lo llevara de vuelta, quedándome únicamente con una estampa de la Virgen. La preocupación que le atormentaba era la conversión de un sacerdote que había sido su mejor amigo y compañero de estudios desde la infancia hasta que el clérigo entró en el Seminario. Y como yo había escrito un artículo sobre un cura que dejara de ejercer su profesión y se reincorporó nuevamente con gran devoción después de relacionarnos por carta y personalmente algunos años, el joven maestro quería saber y leer el contenido de mis cartas para conseguir que su
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amigo dejara de ser “progre” y se inclinara por la misma santidad que el referido maestro está viviendo. Le dije que los hombres no convertimos a nadie. Sólo Dios puede hacer esos milagros espirituales. — Sí —me dijo—, pero el Señor se sirve de nosotros para la conversión de los pecadores. — Es verdad —señalé—, pero dime lo que has hecho para que tu amigo deje de ser sectario y comulgue con el Santo Padre. — Le envío cartas y no me contesta, me odia. — Reza mucho por él y haz algún sacrificio —le sugerí. En ese momento me abrió su alma y me dejó estupefacto: “Por la conversión de ese sacerdote que me odia he derramado muchas lágrimas. Puedo decirte que rezo ocho rosarios todos los días por él. Como sólo una vez cada 24 horas. Asisto a Misa dos veces por día, y puedo enseñarle cómo sólo llevo el cuello de una camisa vieja y el jersey sobre las carnes, ¿se puede hacer más por esa conversión? Por eso vengo a pedirle que le escriba usted y se ponga en contacto con él. Piense que es mucho el bien que puede hacer un sacerdote bueno, e infinito el mal que está haciendo este hombre al tergiversar el Evangelio e ir en contra del Santo Padre. La próxima semana volveré a verle”. — Y ahora me pregunto: ¿qué puedo hacer por un sacerdote rebelde y por complacer a un “santo” obsesivo?
Publicado en La Voz de Avilés 10-octubre-1999

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24.— ESTADO ACONFESIONAL

n Estado aconfesional es algo así como la comida mal cocida, sin grasa y sin sal. Sólo se puede comer y digerir a fuerza de hambre. Y la Iglesia sin la protección del Estado se estanca o decrece. No me refieron únicamente a las contribuciones económicas, sino al amparo que necesita en los medios de difusión, que tanto daño le están haciendo actualmente. Y estamos viendo que un Estado sin Iglesia se corrompe y envilece a la población. Los dos Libros de los Reyes nos dan claro ejemplo de lo que han sido los monarcas fieles a Dios y lo que han sido los reyes que vulneraban sus leyes. Y un ejemplo ejemplarizante lo tenemos en San Fernando III. Un rey fiel cumplidor de las palabras bíblicas: “Reina por medio de la verdad y la justicia, y tu diestra te conducirá a obras maravillosas”. Fernando era hijo de don Alfonso IX de León y de doña Berenguela. Armado caballero a los dieciocho años, comprendió que su destino era ser “Caballero de Cristo”. Con estos pensamientos que afloraban en su privilegiada inteligencia, consiguió unir definitivamente las coronas de Castilla y León. Tuvo todo cuanto podía apetecer a un rey santo: una corte fiel y magnífica. Se casó dos veces y tuvo trece hijos... todo fue provecho para aumentar su fé católica. Deseaba llevar el mundo entero a los pies de Jesús. Sólo combatía por su deber cristiano. “Señor —decía—, tú sabes que no busco una gloria perecedera, sino solamente tu gloria”. Y sólo aceptó las guerras bajo la razón de Cruzadas cristianas y en legítima reconquista nacional, y cumplió
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su firme resolución de jamás enfrentar sus armas con otros príncipes cristianos. Los Papas Gregorio IX e Inocencio IV lo proclamaron “Atleta de Cristo” y “Campeón invicto de Jesucristo”, por sus resonantes victorias: Baeza, Jaén, Córdoba, Murcia... Y el rey de Granada se hizo su vasallo por tratarse de un hombre abnegado y justo. “La entrada en Sevilla —nos dice— fue el triunfo de Santa María”, considerándola victoriosa cuando caminaba sobre su carro triunfal. San Fernando era devotísimo de la Virgen. Rezaba en campaña el Oficio Parvo mariano y portaba, asido por una anilla al arzón de su caballo, una Virgen de marfil —la Virgen de las Batallas— que aún se conserva en Sevilla. Se mortificaba con cilicios y ayunos. Pero el proceso de santidad más considerado, ha sido el esfuerzo que hizo de su vida totalmente entregada al pueblo por amor a Dios, y por sus obras de santa caridad. Su hijo Alfonso X el Sabio lo resumió magníficamente: “No conoció el vicio ni el ocio”. Virtudes que alimentaba con la oración. De noche velaba y repetía: “Si yo no velo ¿cómo podéis dormir tranquilos?”. Se granjeó el aprecio y estima de sus mismos enemigos, hasta el extremo de que algunos reyes moros abrazaron su fe cristiana. Encarnó, con su primo San Luis IX de Francia, el derecho de caballero santo de la época. Impulsó la ciencia y el arte, protegió la música, emprendió la construcción de magníficas catedrales (Burgos, León, Toledo, etcétera). Su muerte, relatada por uno de sus hijos es conmovedora. Besando la cruz, lloraba sus pecados y pedía perdón a todos los presentes. “Hijos —les decía—, trabajad por ser buenos y haced siempre el bien”. Los últimos latidos de su corazón fueron para Dios: “Señor, te ofrezco mi alma”. Y mientras cantaba el Te
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Deum murió plácidamente. De San Fernando nos dice Menéndez Pelayo: “El tránsito de San Fernando, dejó pequeñas todas las grandezas de su vida”. El rostro de San Fernando inspira gran devoción. Lo he visto en el Museo del Prado pintado por Murillo.
Publicado en La Voz de Avilés 13-octubre-1999

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25.— PADRE NUESTRO

ómo puedo decir Padre nuestro si no me comporto como un hijo fiel y solícito y vivo sumergido en el egoísmo? ¿Cómo puedo decir que estás en los cielos si lo que realmente me interesa son las cosas terrenas? ¿Cómo puedo decir santificado sea tu nombre si en todo momento lo estoy deshonrando? ¿Cómo puedo decir venga a nosotros tu reino si jamás me preocupé de extenderlo y lo confundo con el éxito material? ¿Cómo puedo decir hágase tu voluntad si no acepto las tribulaciones, desgracias y penas que me envía para corregirme y substraerme años o siglos de purgatorio? ¿Cómo puedo decir danos hoy nuestro pan si cada día se endurece en mis armarios y ni siquiera las migajas que sobran las ahorro para enviarlas a los que se mueren de hambre por faltarles lo que yo despilfarro y me sobra? ¿Cómo puedo decir perdona nuestras ofensas si yo estoy deseando someter bajo mis pies a todos los que me han ofendido? ¿Cómo puedo decir no nos dejes caer en la tentación si no dudo que seguiré pecando y ofendiéndole con mis pensamientos, con palabras ociosas y sin amor al prójimo? ¿Cómo puedo decir líbranos del mal si no tomo partido contra el mal que se extiende en el mundo y lo están sufriendo mis hermanos, siendo éstos hijos adoptivos de Dios como yo lo soy? ¿Cómo puedo decir Amén si vivo distraído y nunca tomé en serio las palabras que Jesús nos enseña en la oración predilecta de la Iglesia?

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¿Cómo puedo decir que soy cristiano —hombre de Cristo— si sólo estudio lo que me exigen los profesores para obtener éxito en el mundo mundano y me suena a música profana lo que insiste en enseñarme el único Maestro y el único Señor? ¿Cómo puedo censurar a los increyentes siendo yo un inconsecuente con las obras y palabras que profiero en desconexión con la religión que intento transmitir a los que considero paganos? ¿Cómo puedo quejarme de los terremotos, huracanes, guerras, injusticias, desgracias, hambre y enfermedades que tantos sufrimos sabiendo que todo es fruto del pecado y se hace imprescindible la corrección fraterna que Dios nos envía para que examinemos nuestras vidas y comprendamos que todo lo malo sale de nuestros corazones? Termino con las palabras que Jesús le dijo a la beata Ana María Taigi: “Te destino a convertir pecadores... De esa muchedumbre que ves en la iglesia, apenas hay dos almas verdaderamente sinceras. A las demás les da igual ir a la iglesia que al teatro”.
Publicado en La Voz de Avilés 15-octubre-1999

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26.— VANIDAD

onforme a los académicos, la palabra “vanidad” tiene varias acepciones que menosprecian al hombre vanidoso y lo descalifican de forma casi peyorativa. Y ahora leo en el Eclesiastés que “vanidad de vanidades, todo vanidad” (cap. 1, vers. 2; cap. 12, vers. 8). Es decir, que sólo algunos santos de gigantesca mística consiguieron huir de la vanidad. Es verdad que en muchos casos hacemos por vanidad o por miedo lo que no haríamos por deber. Pienso que si los millones de artículos que diariamente se escriben en el mundo sin retribución alguna se les impidiera a los autores sellarlos con su nombre, los rotativos tendrían que pagar por todos los escritos que reciben o presentar los periódicos en blanco. Y si vamos a los que escriben con seudónimos, nos encontramos con refinada y redoblada vanidad, porque suelen ser éstos los que buscan que el lector los descubra y les conceda más importancia de la que realmente tienen. He leído poco en mi vida y tal vez me equivoque, pero, me parece, que los libros anónimos que se han escrito se pueden contar con los dedos de las manos. Siendo así, ¿qué pasaría si suprimiéramos la vanidad? ¿No se escribirían más libros? ¿Se esfumaría la cultura? ¿Quién ostentaría el mando en la política y en las empresas? ¿Quién se sometería al sacrificio de obtener varias licenciaturas y doctorados en Roma sabiendo que nunca llegaría a ser obispo? ¿Quién inventaría las modas y los lujos sabiendo que a nadie le interesaban? ¿Quién fabricaría las
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incómodas corbatas sabiendo que sin vanidad no tienen sentido? ¿Qué sucedería con las perfumerías? Miles de preguntas se podrían hacer en este sentido. Y aunque todo parece que la vanidad es necesaria, no puede ser verdad porque Dios la detesta y nos exige la humildad para que practicando esa suma virtud todos los hombres sean santos. Y en esa vida sencilla y piadosa encontremos la felicidad eterna. Prometiéndonos el Señor que ya nos concedería en la Tierra el ciento por uno (Mateo 19, 29). Unamuno ya nos decía que “agradecemos más el que se nos encomie el talento con que defendemos una causa, que el que se reconozca la verdad o bondad de ella”. Es decir, que estamos dispuestos a posponer el bien que hacemos si nos lo compensan con la vanidad. Y todo esto me parece fruto del complejo del hombre, porque no somos capaces de resistir nuestra miseria. No queremos comprender que grande sólo es Dios, y que si algún éxito hemos conseguido en la vida, a Él se lo debemos, porque el esfuerzo que hacemos también pertenece a las energías que recibimos de lo alto. Y si hemos sabido conducirnos bien la vida, ha sido fruto de unas conciencias que nos han sido infundidas en nuestras almas. Y lo único que hemos hecho ha sido no embotarlas, cumpliendo únicamente con un deber sagrado, luego estamos viendo que la vanidad y el orgullo hacen parte de las estupideces del hombre. Bien pobre es aquel que se atribuye los éxitos a sí mismo.
Publicado en La Voz de Avilés 16-octubre-1999

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27.— NO LO ENTIENDO

o entiendo que en los funerales se lea un evangelio que no tiene conexión alguna con la pena de los familiares y con la esperanza sin término que anida en la fe de los católicos. Excusas les pido a mis queridos sacerdotes si estoy equivocado. Pero es tan grande el influjo que actúa en el espíritu contristado el Evangelio de Lázaro, Marta y María, que no encuentro razones para omitirlo en un momento tan propicio para los tristes y afligidos. Cuando se pierde un ser querido o queridísimo, sólo Jesucristo puede consolarnos si tenemos fe, y el mayor alivio que el buen sacerdote nos puede aportar, es el que literalmente se encuentra en las palabras que Jesús pronuncia a Marta y María, diciéndoles que Él es la resurrección y la vida y que Lázaro resucitará. En efecto: Jesús le llama con voz fuerte y el que había muerto cuatro días antes, salió del sepulcro, ligados con fajas pies y manos y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Soltadle y dejadle andar (Juan 11, 38 a 44). Pocos años después, Lázaro fue obispo de Milán. No es dogma de fe el obispado de Lázaro, pero así nos lo describen algunos teólogos. Y es lógico que algo tenía que hacer después de volver a la vida terrena. Jesús amaba a los tres hermanos —Lázaro, Marta y María—. Y, sin ninguna duda, ellas le correspondían con su sincero cariño. Pero sus temperamentos eran distintos. He ahí el modo de manifestar su simpatía y su amistad. Marta era la mujer activa, se afanaba en los quehaceres domésticos para atender y servir impecablemente a su invitado. María
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se extasiaba escuchando su doctrina, y la opinión de Cristo se expresa de forma contundente: “Marta, Marta, tú te inquietas y te turbas por muchas cosas, pero pocas son necesarias, o más bien una sola. María ha escogido la mejor parte, que no le será arrebatada”. ¿Podría interpretarse esta enseñanza como una canonización de la vida religiosa frente a la seglar, o de la vida contemplativa frente a la activa? Parece que no. Muchas formas hay de servir a Cristo. Las hermanas Marta y María —temperamentos diferentes, igual o parecida capacidad de amor— representan dos de ellas. Marta es aquélla que se preocupa porque el Señor se encuentre bien atendido, bien servido. María sabe que todo el bien que puede salir del hombre “malo” tiene que ser infundido en el espíritu a través de la gracia santificante que se encuentra contemplando al Señor. Y como Dios ha roto el molde después de crear el primer hombre para que jamás naciera otro igual a él, es posible que Marta no estuviera tan necesitada de la gracia para hacer el bien y la caridad. Pero nunca debemos olvidar que la misión del cristiano en la Tierra es “ora et labora”.
Publicado en La Voz de Avilés 17-octubre-1999

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28.— NOS BENEFICIÓ LA ETA

ace algo más de veintinueve años regresábamos de tierras extrañas para residir en Gijón. Después de sufrir mil contrariedades como pobres emigrantes, conseguimos ahorrar unas pesetas que fuimos invirtiendo en modestas propiedades. Compramos un edificio centenario con nueve inquilinos dentro. Las rentas oscilaban entre las ochocientas y las mil trescientas pesetas mensuales. Unos meses después falleció uno de los arrendatarios que vivía en el edificio predicho. Entregamos las llaves de la vivienda a una agencia inmobiliaria para arrendarla nuevamente por dos mil pesetas. En seguida nos llamaron diciéndonos que había unos jóvenes interesados en alquilar el piso. Hablé con el dueño de la agencia para que les exigiera un fiador. Y como lo más interesante para el empresario eran las dos mil pesetas que recibía al hacer el contrato, me dijo que se trataba de unos chicos muy responsables que se dedicaban a pintar cuadros. Y como el piso era grande para facilitar el trabajo y la exposición de las pinturas, no tendría ningún problema con ellos. Me dieron el contrato a firmar y lo encontré correcto. Cada treinta días llegaba a nuestra residencia un joven silencioso y prudente con las dos mil pesetas. Así transcurrieron algo más de dos años. Pero un día nefasto suena el timbre de nuestra casa reiteradamente. Era una de las señoras que vivía en el edificio predicho. Estaba nerviosa y desesperada, acusándome de haber alquilado un piso para la ETA. “Está quemando el edificio —me dijo—. Allí están los bomberos
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y la policía. El piso está repleto de bombas y dinamita. Podemos morir todos. Venga usted inmediatamente. La policía pregunta por usted”. Cálmese, señora, —le dije—. Pronto llegaré. Y como en este mundo no puede existir ningún suceso que no sea digno de alabanza a Dios. Me retiré a nuestro dormitorio para adorar un crucifijo muy grande que tenemos allí. Arrodillado y en paz con mi conciencia, estuve dialogando un buen rato con el Señor. Jesús —le decía— Tú sabes el esfuerzo que me ha costado adquirir esa propiedad. Quémala si quieres. Yo sé que todo lo que Tú dispones o permites es bueno si sabemos aprovecharlo, pero si es posible, ten misericordia de las vidas humanas. Tú sabes, Señor, que cuanto más me empobrezcas, menos puedo contribuir con esos pequeñuelos que se mueren de hambre. También le recé un rosario a la Virgen de Fátima que tenemos dedicada por sor Lucía. Salí muy confortado y tranquilo en dirección al edificio. Cuando llegué había terminado el incendio. Felizmente, las bombas y dinamitas consiguieron sacarlas antes que fuesen inflamadas por las llamas. Dios también impidió que el fuego se extendiera más allá del susodicho piso. Me llevaron a la Comisaría de Policía y declaré espontáneamente todo lo referido, incluso el porqué había demorado en llegar. Y como no estaban convencidos del todo, me pidieron permiso para acompañarme a mi casa y entrar en mi residencia. Pueden entrar y registrarlo todo, les dije. Llegaron a casa. Se fijaron en una diminuta estatua que tenemos del presidente Kennedy, en unas tallas de tamaño natural de la Virgen, San José y el Niño Jesús en sus brazos, me dieron la mano cortésmente para marcharse y me dejaron en paz. Pero se fueron sobre la agencia inmobiliaria para

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saber quién había arrendado el piso y como el dueño había fallecido, todo se quedó en agua de borrajas. Pocos días después apareció un matrimonio preguntándonos si tenía algún piso libre para alquilar. Tengo uno, les dije, pero está deteriorado por un pequeño incendio que sufrió hace unos días. Si ustedes se comprometen a repararlo, les pongo una renta bien moderada con un contrato por tiempo indefinido. Revisaron el piso. Restituyeron todos los daños y alquilado se quedó por cinco mil pesetas mensuales. Dios oyó nuestras plegarias y la ETA nos benefició. Dicho esto, maldita sea esa banda criminal.
Publicado en La Voz de Avilés 18-octubre-1999

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29.— UN HOMBRE HONRADO

o hace muchos días venía diciendo que un Estado aconfesional siempre termina por corromperse y envilecer a la población. En estos días hemos visto una prueba más (y vuelven a salir al camino de lo mismo once personas del PSOE, entre las cuales se encuentran los ex ministros Barrionuevo y Corcuera). El alcalde de Sanlúcar de Barrameda queriendo salir venturoso de la moción de censura que le esperaba el pasado día 19, intentó comprar al concejal del PP —Manuel Ramírez— por 50 millones de pesetas, un puesto de trabajo y ser incluido en las listas electorales del PSOE de la próxima legislatura. Pero como se trataba de un hombre honrado, el concejal del PP, como todos sabemos, se fue con el dinero al juzgado y presentó la denuncia, saliendo adelante la moción de censura y dejando destituido de su cargo al alcalde socialista, Agustín Cuevas. Esperemos que el nuevo alcalde del PP lo haga mejor. Y esperemos también que este ejemplarizante ejemplo les sirva a todos los políticos para saber lo que tienen que hacer cuando alguien intente venderlos o comprarlos. Pues con el dinero de fondos reservados y con los miles de millones que salieron de contratas sucias, bien se podían aumentar las pensiones y bajar los impuestos. Ves, ves querido lector cómo es necesario y acuciante investigar la conducta moral de los hombres que aspiran a la obtención de un cargo político o administrativo, y cómo se hace imprescindible votar a los menos corruptos para el bien de toda la sociedad. Yo no puedo pensar que el alcalde refe73

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rido haya sido un hombre decente hasta el pasado día 19, porque el comienzo de lo indecoroso empieza en la juventud —o en la infancia— y lo más normal es que se proyecte una vida entera. Asimismo ocurre con los hombres idóneos y honrados, que suelen llegar a su fin con las manos limpias. ¿Sería descabellado decir que una buena formación religiosa desde la infancia hasta finalizar el bachillerato nos evitaría tanto latrocinio como estamos viendo en los hombres que niegan la existencia de Dios? Dime, querido lector, si alguna vez has oído que entre los 4.300 obispos que reinan en el mundo has visto un solo prelado que se enriqueciera usurpando los millones que ingresan en sus respectivas diócesis. Pues algo parecido ocurre con los cientos de miles de sacerdotes —”progres” y conservadores— que se extienden por los cinco continentes. Y, ¿sabes por qué sucede ésto entre los clérigos? Es muy sencillo: El hombre, siempre cargado de tentaciones, necesita un “vigilante” día y noche con la mano alzada para corregirlo. Y Yahvé ve (Salmos 33, 13), premia, bendice y condena. Y como todos queremos ser bendecidos y premiados, posponemos el dinero, el hedonismo, el aborto, el divorcio, la droga, la venganza, y hasta el orgullo, la soberbia y la gula; todo depende del grado de espiritualidad en que nos encontremos. Es claro que no podemos pedirles tanto a los políticos, pero sí un mínimo de decencia para que no nos lleven a la inmoralidad y a la bancarrota.
Publicado en La Voz de Avilés 25-octubre-1999

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30.— SABER ESCUCHAR

ienso que mucha gente está sedienta de alguien que la escuche. Son muchas las personas que se pasan horas y horas parlando y no escuchan a nadie. Ignoran que hablando mucho molestan al oyente y cada día son menos atendidas. Pues nadie ha conseguido aprender nada diciendo lo que dice. Y lo que resulta más incómodo es el parloteo con palabras hueras que ni la persona que las pronuncia se las cree. Es verdad que oír con paciencia es a veces una obra de caridad. Muchos solitarios e infelices se van más contentos de la atención con que escuchamos el relato de sus penas que con nuestra aportación limosnera. El que habla mucho difícilmente llegará a saber algo, mientras que el que escucha está siempre aprendiendo. Saber escuchar es conocer las palpitaciones del que nos habla y adicionar lo que sabe a nuestro entendimiento. Cuando dejó de existir nuestro Caudillo, numerosas fueron las entrevistas que se hicieron a los más altos dignatarios de España. Las respuestas fueron muy variadas, sin que nadie dejara de elogiarle. Pero la más lacónica, concreta y contundente fue la de don Manuel Fraga: “Era un hombre que sabía escuchar”. Narra Plutarco, en la vida del general ateniense Temístocles, que en tiempos de la invasión de Jerjes I, rey de Persia, a Grecia, surgió una disputa entre Euribíades —almirante de Esparta— y Temístocles. Y como Euribíades hablaba mucho y no se dejaba persuadir ni dejaba de golpear con el bastón, le dijo Temístocles: “Golpea pero escúchame”.
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Euribíades, maravillado de tanto silencio, paciencia y mansedumbre, rápidamente razonó y evitaron la batalla que el parlador estaba inflamando con tanta palabrería. Juan Pablo II, que ostenta el récord de beatificaciones en dos milenios de historia con un total de 938 santos y beatos, elevó a los altares a seis “trabajadores de la Iglesia”. Los últimos beatos del milenio fueron todos personas muy sencillas, que vivieron en el siglo XIX y el actual. Y el personaje más conmovedor es Fray Nicola de Gesturi. Un franciscano conocido como “Fray Silencio”, porque no abría la boca y se santificó escuchando los problemas de los demás en las montañas de Cerdeña o en las trincheras de dos guerras mundiales. “En un mundo demasiado saturado de palabras —dijo el Papa— hacen falta hombres y mujeres que recuperen la capacidad de callar y escuchar”. Es necesario comprender que por bien que uno hable, cuando se excede, termina siempre por decir necedades. Pues Dios ya nos ha dotado de dos oídos para oír y una sola boca para hablar. Sócrates ya nos dejó escrito que: “Habla sólo en dos circunstancias: cuando se trate de cosas que conoces bien, o cuando la necesidad lo exige. Sólo en estos dos casos la palabra es preferible al silencio; en todos los otros casos es mejor callar”.
Publicado en La Voz de Avilés 30-octubre-1999

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31.— LA CONFESIÓN

ienso que no existe un sacramento más importante que el de la confesión, después del bautismo. Declarar el penitente al confesor los pecados que ha cometido con minucioso contadero y sincero arrepentimiento, es tanto como santificarse para entrar por la puerta estrecha que nos lleva a la salvación. Con la garantía de que sólo Dios y el confesor conocerán nuestros secretos. El sigilo sacramental es absoluto y sin excepción. Tiene una misteriosa cualidad: no ha sido nunca violado. Si hubiese sido destapado una sola vez, la noticia se divulgaría por todo el mundo. Me siento incitado a escribir sobre el tema predicho, después de leer la biografía de San Juan Nepomuceno. Este santo, al que le dieron por nombre “limosnero” y fue Capellán del rey Wenceslao IV y de su esposa Juana de Holanda, sumido en la humildad, más de una vez le pidió excusas al rey y al Santo Padre para declinar su consagración de obispo que le proponían, considerándose indigno para un cargo tan elevado. Y aprovechando la buena disposición de su marido, la reina, que apreciaba tanto las cualidades morales del susodicho Capellán, resolvió nombrarle su director espiritual y confesarse siempre con él. El rey Wenceslao se complacía en escuchar sus prudentes consejos, y le ofreció dignidades y grandes prebendas, pero el santo declinó todo lo que pudiera engrandecerle y se ciñó a su ministerio de Capellán y limosnero. Su pobre aposento era el lugar de cita de los más pobres y menesterosos.
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Pero esa “enfermedad” que se llama “envidia”, entró rápidamente entre los cortesanos, y le hicieron creer al rey que su esposa le traicionaba con un personaje de la Casa Real. El rey Wenceslao, desesperado, quiso saber a toda costa si era cierto lo que tanto le atormentaba respecto de su esposa, pretendiendo conocer la verdad del propio confesor. Se suceden entonces los esfuerzos violentos para que le manifestase los secretos revelados en confesión. El buen sacerdote le responde: “Nunca jamás consentiré en la infamia sacrílega que me proponéis. En cualquier otra cosa podéis mandar y os obedeceré; pero en esto debo responder ante Dios y no ante los hombres”. Presentía el martirio: “Me veréis un poco de tiempo; mi fin se aproxima y pronto moriré por guardar los mandamientos de Jesucristo y de su Iglesia”, señaló. A los pies de Nuestra Señora de Buncel encontró la fuerza y la paz para su alma. Una tarde le mandó Wenceslao comparecer en su presencia, amenazándole con arrojarle al río Moldava si persistía en guardar silencio. San Juan ya nada respondió. Coherente con su deber sacerdotal, permaneció firme. Fiel a nuestro Dios, no titubeó ante el sagrado deber del sigilo sacramental. Y entre las sombras de la noche fue arrojado al río sufriendo el martirio preanunciado por el rey. Estos son los hombres que toman en serio las cosas de Dios y suscitan la santa envidia que debiéramos tener todos los cristianos, especialmente los sacerdotes.
Publicado en La Voz de Avilés 2-noviembre-1999

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32.— PATRONA DE LAS MADRES

unca había oído que Ana María Taigi era la Patrona de las Madres. Sólo después de leer su biografía me informé de que las madres tienen una protectora santa. Es claro que Ana María fue una madre excelente y una esposa fiel y solícita. Apenas sabía firmar, pero el Señor le concedió un don extraordinario: desde su conversión veía el pasado, el presente y el porvenir, las reuniones de los enemigos de la Iglesia y la suerte de los difuntos. Durante 47 años fue el oráculo de Roma: pobres, cardenales y embajadores acudían a su casa a pedirle consejo. Jamás se dejó obsequiar con dádivas o limosnas; decía: “Sirvo al más grande de los reyes, y Él sabrá recompensarme espléndidamente”. Nació en Toscana (Italia). Su familia se trasladó a Roma, y siendo una familia realmente pobre, Ana tuvo que trabajar. Sirvió en un palacio, donde conoció a su futuro esposo, Doménico Taigi. Se desposó con él cuando sólo contaba 17 años. Ana era una joven bellísima y le entusiasmaba la vida mundana. Cansada del mundo, buscó consuelo para su insatisfacción en la piedad. Encontró a un confesor —padre Ángelo— que le dió luces para el camino de la santidad. Después de tres años de casada, empezó una nueva vida: se hizo Terciaria Trinitaria y se sometió a duras penitencias. Castigó su cuerpo, sus antojos. Un buen día, Nuestro Señor le hizo conocer el mal enorme del pecado. Le dijo: “Has de saber que las almas caen en el infierno como copos de nieve, y son las que viven buscando el lujo, placer, satisfacción y
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ambición”. “Te destino a convertir pecadores... De esa muchedumbre que ves en la iglesia, apenas hay dos almas verdaderamente sinceras. A las demás les da igual ir a la iglesia que al teatro”. Ella siguió fielmente los consejos que el Señor le reveló: “Es más meritorio renunciar a la propia voluntad y someterse a la de Dios que las mayores penitencias corporales”. “Sepas que por mucho que el hombre desee amarme, si no se encamina por la vía de la verdadera humildad, siempre me ofenderá... El hombre está lleno de soberbia. Los que me quieren han de llevar siempre y en todos los sitios la contraria a su propia voluntad... Haz las cosas que no te gustaría hacer, y no hagas las cosas que te gustan... Un sólo esfuerzo en este sentido me agrada más que un año de las demás penitencias”. Dios también le prometió que por ella —por su amor— salvaría a su marido y a sus hijos. Ana María sufrió dolores por todo el cuerpo, burlas, difamaciones, muerte de varios hijos, genio fuerte de su marido. Y así, fue purificando su alma. En 48 años de matrimonio jamás tuvo una disputa con su esposo. Murió en 1837. Es admirable cómo esta santa supo unir la perfección a su deber de esposa y de madre. Beatificada por Benedicto XV, es declarada Patrona de las Madres de familia y su cuerpo descansa, incorrupto, en la Basílica de San Juan Crisógono de Roma.
Publicado en La Voz de Asturias 3-noviembre-1999

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33.— LA PACIENCIA

ienso que una vida sin paciencia es un purgatorio alterado. El hombre de paciencia consigue un señorío que nadie le puede negar. Infunde respeto, admiración y confianza. No le mueven las zancadillas, las calumnias ni los insultos. Disfruta de autoridad para soportar todo lo que viene. Es tan superior a todos los que le rodean cuanto mayor sea su paciencia. Y lo más curioso es que desconoce la paciencia que tiene y no se cree superior a nadie. La verdadera autoridad sólo anida en los hombres que no son conscientes de la misma, porque conocer las virtudes que tenemos nos hace engreídos y hasta pedantes. En el entorno en que yo vivo se respira un ambiente de cristiandad donde todas las semanas recibo ejemplares testimonios. Pero entre unas veinticinco personas sólo conozco una con verdadera paciencia. Se llama José Díaz Plaza. Dieciséis años lleva asistiendo a nuestro grupo y sólo abre la boca para glosar el Evangelio. Ni la muerte de un hijo queridísimo y famoso en España y en el extranjero, por ser uno de los mejores pianistas del mundo —así lo han comentado los periódicos—, ni los doce años que lleva su esposa atada en una silla todos los días que amanece, ni los nietos que tiene sin bautizar por ser hijos de padres incrédulos, ni la ceguera casi total que le produce el glaucoma, ni los 85 años que cuenta actualmente; nada ha conseguido turbar su santa paciencia. Es verdad que se trata de un verdadero santo. Sólo gasta lo imprescindible, y todo lo demás nos lo entrega todos los
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meses para los niños que se mueren de hambre en el Tercer Mundo y para pagar la carrera de un seminarista. Y palpando con las manos para no tropezar, aún consigue llegar a la residencia donde tiene a su esposa para verla todos los días, sabiendo que la pobre mujer no le reconoce. Y en su residencia tiene a su cargo la consuegra en una silla de ruedas. Es verdad que viene la empleada todos los días, pero él es quien le ayuda a la madre de su nuera. Y cuando le vienen más golpes encima y nos lamentamos, siempre nos responde lo mismo: “Son méritos para la otra vida”. Por eso la Palabra de Dios nos dice que “más vale el hombre paciente que el fuerte; más el que domina su corazón que el conquista ciudades” (Proverbios 16, 32). Cervantes también nos habla de la paciencia y dice: “Los males que no tienen fuerza para acabar la vida, no la han de tener para acabar la paciencia”. Y Santa Teresa de Ávila ya nos decía que “la paciencia todo lo alcanza y sólo Dios basta”. Es verdad que la paciencia comienza con lágrimas, pero siempre termina sonriendo. Y no es que el hombre de paciencia deje de ser sensitivo ni deje de quedarle grabado en su sensibilidad el daño que le hacen. Una vez —siendo jovenzuelo— arrojé una piedra en el lago de Covadonga. Se formaron unas ondas concéntricas. Después volvió la calma, pero la piedra quedó en el fondo.
Publicado en La Voz de Avilés 6-noviembre-1999

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34.— LA CONFORMIDAD

a que la felicidad completa nadie la puede conseguir, el primer trasunto para perseguirla es la conformidad con todos los infortunios que la vida nos va deparando a lo largo de los años, porque la disconformidad es el mayor agravante de las desdichas. Y si queremos escribir con un poco de acierto sobre este tema, no podemos prescindir de Dios. ¿Cómo es posible conformarnos con la muerte de un ser queridísimo si creemos que ha muerto para siempre y que jamás volveremos a tener contacto con él? Es imposible. Prescindiendo del caos que se formaría si Dios dejara de existir esta noche, seguro estoy que la mayoría de los católicos más fervientes que sienten la alegría de vivir sirviendo a ese Dios en el que han puesto todas sus esperanzas, casi todos terminarían en un suicidio colectivo. ¿Qué podrían esperar las monjas de clausura en esta vida? ¿Qué podrían esperar los misioneros en el Tercer Mundo sufriendo el desprecio de los ateos, las persecuciones de sus adversarios y los tristes inconvenientes que les deparan los que se les mueren de hambre y enfermedades contagiosas en sus brazos? ¿Qué puede esperar en esta vida una señora viuda y anciana que pierde al único hijo que tenía? ¿Qué puede esperar un enfermo terminal sufriendo lo indecible si nada espera después de muerto? He ahí la razón de los racionalistas apostando por la eutanasia. Es una razón sin razonamiento cristiano. Es el sistema materialista que siempre ter83

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mina desesperado porque erradica la esperanza sin término, el resucitar que nos ilumina a los cristianos. Y lo peor de la ley que concede la apertura a la eutanasia, es el desvarío que se engarza en la permisión de las leyes, es decir, que una vez sancionada, no sólo se aplica a los enfermos terminales que voluntariamente deseen poner fin a sus vidas, sino que también son ejecutados los que desean continuar viviendo a pesar de la minusvalía que padecen. Pero algunos médicos y familiares egocéntricos y racionalistas entienden que no deben de soportar esa carga y sí recibir la herencia que dejan lo antes posible. Algo parecido estamos viendo con los tres supuestos del aborto. Se ha conseguido esta maldita legislación. Abrieron las clínicas privadas donde no existen más supuestos que la voluntad de las madres y los beneficios económicos que éstas aportan a los médicos ejecutores del crimen. Volviendo a la conformidad, nos dice Winston S. Churchill: “Contentémonos con lo que nos ha sucedido y demos gracias por todo aquello de que hemos sido preservados. Aceptemos el orden natural en que nos movemos. Acompasémonos al ritmo misterioso de nuestros destinos, tal como tiene que ser en este mundo de espacio y de tiempo. Atesoremos nuestras alegrías, pero no deploremos nuestros pesares. La gloria de la luz no puede existir sin las tinieblas. La vida es un todo, y el bien y el mal deben ser aceptados juntos.”
Publicado en La Voz de Avilés 9-noviembre-1999

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35.— DON ENRIQUE PRENDES

iento profundamente la muerte de don Enrique Prendes Díaz. Le conocí personalmente cuando dirigía La Hoja del Lunes. Recién llegado de Brasil como emigrante, escribí dos artículos sobre la pena de muerte y las muertes sin pena, fui a la calle Marqués de San Esteban —donde el periodista y director trabajaba—, me recibió como si de un amigo o familiar se tratara, leyó mis deficientes artículos y me dijo: “Se ve claro que viene de hablar y escribir el portugués, tiene que fijarse más. Se los corregiré y serán publicados. Puede seguir enviándome más y los leeré con interés.” Recibí una gran alegría, diciéndome por el camino: sólo un padre puede hacer ésto con un hijo, este señor debe ser muy católico. A partir de aquella fecha, todos los lunes me publicaba un recuadro, corrigiéndome los errores que aparecían con menos frecuencia cada día. Nunca le llamé por teléfono que no estuviera dispuesto para atenderme. Pero hasta el último semanario que gobernó, nunca pude saber si don Enrique era ateo o católico. Su imparcialidad como Director era evidente. Pero el 4 de octubre de 1982, al despedirse del periódico y de los lectores, dejó patente su santo ideal con estas palabras: “He sentido la presencia de Dios entre las linotipias, rotativas y papel de periódicos, porque parafraseando a Santa Teresa de Jesús, Dios también anda entre los pucheros.” Y queriendo dejarme el camino abierto para que pudiera continuar escribiendo en el mismo rotativo, men85

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cionó mi nombre calificándome de “hombre conservador y prudente”. Confieso que don Enrique me ha dado muchas alegrías. No estoy capacitado para juzgarle como periodista, pero sí como un señor de categoría, con esa personalidad que le permite dar acceso a hombres tan insignificantes como yo. Muestra de una religiosidad coherente con los preceptos de Jesús, de la que nunca hizo alarde para no incomodar a los colaboradores que detestaban todo lo que no fuese visible y tangible. Siento añoranza de aquel pasado, recordando a don Enrique y también los artículos que nos publicaba en la segunda y tercera página de su Semanario a don Alfredo Muñoz, a don Tomás Montero Entrialgo y a mí. Con don Tomás estuve ayer hablando por teléfono, que también recuerda con nostalgia y pena a don Enrique, pese a que bastante tiene para él, pues impedido se encuentra en una silla, con gran dificultad para abrirnos la puerta, después de sufrir varios infartos y un derrame cerebral. Terminaré dándole el más sentido pésame a la viuda de don Enrique y a sus hijas, confiando plenamente en que un hombre de su categoría espiritual, ya se encuentre en la presencia de Dios gozando de la gloria que nos espera cuando en el Señor depositamos nuestra confianza y no dudamos que nadie le puede ganar en generosidad. Por mi parte puedo asegurarles a sus queridos familiares que no cejaré en encomendarle en los rosarios que diariamente rezo. Descanse en paz, y hasta pronto.
Publicado en La Nueva España 11-noviembre-1999 y en La Voz de Avilés 11noviembre-1999

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36.— PERSONALIDAD DIABÓLICA

ersonalidad diabólica es la que tiene el mandante, cuando éste lleva a sus subordinados por caminos indecorosos, pervirtiendo a las naciones o entidades que lidera, es decir, son los hombres que debieran estar impedidos para el mando, porque la fuerza y autoridad que tienen la emplean siempre en beneficio propio y en contra del bien común. Y como estos personajes abundan tanto en el mundo y barajan perfectamente las patrañas y la argucia, es claro que algunas masas ingenuas, que no son capaces de discernir el bien que les proponen sus líderes del mal que van a sufrir, los suben al poder. Y una vez que los mandatarios consiguen corromper a las bases que los apoyaron, ya tienen asegurado el mando. Y como “los hijos de las tinieblas son más avispados que los hijos de la luz” (Lucas 16, 8), casi siempre —y en la mayoría de las naciones— somos gobernados por hombres inmorales que vulneran la ley natural y contraponen los preceptos de Dios. Esto no sucede solamente en las dictaduras comunistas, también lo estamos viendo en las democracias. Y nosotros —los españoles— lo estamos experimentando desde hace años. Después de asistir a unos ejercicios espirituales un grupito de veintiocho personas —nueve avilesinos—, hemos visto cómo un licenciado en Derecho y sacerdote de la unión sacerdotal Lumen Dei, nos informó clarísimamente dónde se encuentra la verdadera personalidad. El ejemplo
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ha sido muy elevado, partiendo de la Santísima Trinidad. La personalidad del Hijo estuvo siempre sometida a la voluntad del Padre, porque siendo Dios la suma perfección y sabiduría, en nada era lícito que rehusara sus mandados, y aunque no era la voluntad de Jesús ser clavado en la cruz, como su personalidad procedía del Padre, perdida la tenía si dejaba de obedecer. El resultado todos lo conocemos: la obediencia a tan excelso superior, llevó consigo el mayor triunfo que ha recibido la humanidad en todas sus generaciones. La remisión de los pecados para todos los hombres, la resurrección que nos espera y la eterna felicidad. Siguiendo con la tercera Persona de la Santísima Trinidad, que procede del Padre y del Hijo, nos encontramos con la misma obediencia, el Espíritu Santo, fiel a la obediencia que le debía a Jesús, no titubeó en venir a nosotros, cuando ésto le fue ordenado por su Superior: “Yo me voy, pero os envío al Paráclito, para que os dé a conocer todas las cosas (Juan 14, 26). Pues si hubiese desobedecido a Jesús el Paráclito perdería la personalidad y el poder que del mismo Dios había recibido, y el caos de la humanidad sería insalvable. Pues sin el Espíritu Santo nadie puede conocer a Dios y menos aún creer en Él. Es verdad que el Espíritu Santo no entra en las personas que viven en pecado mortal. Sí pueden tener fe cargadas de pecados graves, pero la fe “sin obras buenas es inútil, es un cadáver” (Santiago 2, 17). Por eso, la personalidad auténtica sólo es atribuible a los hombres que obedecen a Dios, contrariando esto sólo existen personalidades diabólicas. Muy raras pueden ser las excepciones.
Publicado en La Voz de Avilés 17-noviembre-1999

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37.— LA BOMBA DE HIROSHIMA

a ciencia que se distancia del querer de Dios, sólo puede servir para usurpar el dinero que pertenece a los pobres, para vulnerar la ley natural, para acrecentar la vanidad de los científicos y para masacrar vidas humanas. Un ejemplo bien claro lo tenemos en Hiroshima, donde la bomba atómica exterminó una ciudad entera sin dejar apenas supervivientes. Allí estaba Hikoka Vanamuri, catedrático de la Universidad de Tokio. Éste y el sargento que le dio salida a la bomba fueron los que más provecho sacaron de la hecatombe. El sargento, después de contemplar desde el avión lo que había hecho, sintiéndose constantemente argüido por su conciencia, decidió entrar en un convento de clausura para pedir perdón a Dios hasta la muerte, acaecida hace tres años. Hikoka Vanamuri —budista empedernido— se encontraba en Hiroshima ocupado en una investigación de datos históricos. La explosión de la bomba le sorprendió en la biblioteca. Consultaba un libro portugués y fijó su mirada en una imagen de la Virgen de Fátima. Le pareció como si se moviese, como si tuviera algo que decirle. De repente una luz fulgurante —cegadora— le hirió las pupilas. Se quedó estupefacto. Había sobrevivido al cataclismo. “El cielo se había nublado —nos dice—. Una nube de polvo gris había cubierto la ciudad. La biblioteca ardía. Los hombres ardían. Los niños ardían. Hasta el mismo aire ardía”. Pero a Hikoka no le había alcanzado, no tenía ni el más leve rasguño. La señal del milagro era evidente. Vanamuri
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sólo veía la imagen de la Virgen de Fátima resplandeciente sobre las llamas. Sobre la barbarie de los hombres de ciencia. “Estaba solo —señala—, sin duda, para ser testimonio de la Señora de Fátima por toda la tierra”. Ahí empezó a creer en la belleza del amor. Aprendió el catecismo, y en su corazón llevaba la imagen de la Virgen. El canto suave de Fátima y las procesiones. Recibió al Señor en el bautismo, en confesión, en la Eucaristía. Compró una parcela de terreno en Fátima, y allí construyó la vivienda que no piensa abandonar hasta que le llegue el momento de su última morada. Se pasa la vida en oración, estudio y reflexión. “No volveré más a Japón —nos dice—. Después de varios años dedicados al estudio y a la meditación, he comprendido que la atmósfera vivida en Buda, ha venido a ser un amargo testimonio histórico de paganismo vociferante y me he convertido a la religión católica. He tomado esta decisión después de estallar la bomba de Hiroshima”. Y cuando los japoneses expresaban los odios y rencores, las injurias y violencias hacia el enemigo, Hikoka Vanamuri anteponía el perdón. Este santo varón comprendía que sin el perdón sólo se consiguen revanchas encarnizadas. “En Fátima —nos dice— he comprendido el verdadero sentido de la existencia. Mi mayor aspiración ahora es rezar como el último de los esclavos de la Virgen María”.
Publicado en El Comercio 22-noviembre-1999

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38.— LA PEREZA

a pereza es el séptimo pecado capital. El hombre perezoso no progresa nunca y siempre ha sido una carga para los demás, y como camina tan despacio enseguida le alcanza la pobreza. Después lo atribuye a la falta de suerte y al mal comportamiento de sus patrones. También suele entrar en la política para ganar mucho y no hacer nada. Constantemente reclama derechos y se olvida de los deberes. Sólo se siente bien cobrando el paro y en la jubilación. Nunca toma conciencia de que no hacer nada es el mejor camino para no ser nada y recibir la pensión mínima. Y lo malo de los perezosos es —también— que no saben perder solos el tiempo y son un inconveniente para los que tienen ocupación, porque la tendencia natural del hombre es llevarlos a todos al mismo partido donde él se encuentra. Y esto puede ser muy bueno cuando la coligación en la que uno es partidario de la misma, sigue un camino benemérito. Pero actualmente son tantos los que nos proponen asociarnos que no nos dejan en paz, y llueven los panfletos, cartas y pasquines hasta rebosar los buzones. El ocio del perezoso es peor que un reloj sin cuerda, pues amén de no servir para nada, es una incitación al vicio y a la maleantería, porque la desocupación sólo es buena después de haberla ganado con la intensidad del trabajo. Hay un adagio portugués que así dice: “El que quiera ferias tiene que trabajar”. Acerca del ocio nos dice Cicerón: “Nunca estuve

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menos ocioso que cuando holgué; nunca menos solo que cuanto estuve solo”. Y los santos nos dicen que una persona ociosa tienta al diablo para que lo tiente. Por eso creo que la actividad vale más que el dinero. Tengo un amigo que cuenta actualmente 67 años. Es un señor acaudalado y sin hijos. Vendió las minas de caolín que tenía y se retiró del trabajo por completo. Unos meses después les pidió a los dueños que le dieran un trabajo cualquiera en una de las oficinas, y ahora está de listero con un sueldo de ochenta mil pesetas. Le pregunté cómo había sido posible ese cambio, y me dijo: “Siempre he sido un hombre activo y no podía soportar el ocio continuo. Si un día me dolía la espalda ya pensaba en un cáncer. Si hacía mal una digestión con tanto reposo y la cabeza me dolía, no descartaba la posibilidad de un tumor maligno. Y viendo que la imaginación me enterraba en vida, decidí trabajar. Tú sabes que soy católico y practico mucho, pero sólo eso no basta. Es necesario trabajar. Ahora tengo un trabajo fijo y no me duele nada. Me levanto a las siete de la mañana, entro a las ocho, vengo a comer a las tres, duermo la siesta, me paso unas horas en la iglesia, disfruto de los fines de semana y me siento tranquilo y feliz porque sigo siendo útil para los demás”. Convencido estoy que nadie puede disfrutar bien de las vacaciones sin antes haberlas ganado con el sudor de su frente.
Publicado en La Voz de Avilés 23-noviembre-1999

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39.— TORTURA Y DOLOR

e han entregado una carta que fue leída por el autor en el primer encuentro internacional de Sacerdotes, celebrado en Fátima, durante los días 17 al 21 de junio de 1996. Un jesuita albanés nos cuenta lo que le ha sucedido en Albania con la dictadura comunista. Se trata de un superviviente entre los numerosos sacerdotes que fueron martirizados. Un hombre que conjuntaba la fuerza de su naturaleza con la que Dios le daba en las pruebas horrorosas que le hicieron sufrir por ser sacerdote católico. “Humanamente hablando —nos dice— fui depredado del derecho de vivir. Pero hoy, recorriendo con mi pensamiento mi propia existencia, me doy cuenta de que la misma ha sido un milagro de la gracia de Dios, y me sorprende de haber podido soportar tanto sufrimiento y tanta tortura, con una fuerza que no era la mía, conservando una serenidad que no podía tener otra fuerza que el corazón de Dios”. Cuando lo arrestaron por primera vez, le hicieron permanecer nueve meses en un baño de tres metros cuadrados. Se acurrucaba en el suelo sobre los excrementos sin lograr extenderse completamente. La noche de la Natividad del Señor —en aquel lugar—, le hicieron desvestirse y lo ataron con una cuerda a una viga, de tal forma que sólo podía tocar el suelo con la punta de los pies. “Sentía el hielo que subía a lo largo de mi cuerpo —nos dice—. Era como una muerte lenta”. Y cuando el hielo le subía hasta el pecho, gritó desesperado. Corrieron los guar93

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dias, le golpearon y luego lo tiraron al suelo. Lo torturaron con corrientes eléctricas. Le metían dos alambres en los oídos. Le amarraron los pies y las manos con alambres. Y le dejaron en un lugar oscuro lleno de grandes ratas que le pasaban por encima sin poder hacer nada. Y mostrando las cicatrices a sus compañeros en Fátima en los pies y los puños, le dijo: “Recordaba entonces la violencia sufrida por Jesús cuando era interrogado delante del Sumo Sacerdote. Este pensamiento y el que me recuerda el Calvario, me confortaban de tal modo que parecía estar anestesiado aunque a pedazos me cortaran”. Cuando le hicieron salir de la prisión, le pusieron a trabajar como agricultor en una Hacienda del Estado. Se trataba de recuperar los pantanos. La falta de alimentación y el trabajo fatigoso, les hacía desmayar a muchos de los sacerdotes que también trabajaban allí, y sumergidos en el barrizal, casi todos perecieron envueltos en el fango. A pesar de lo dicho, el jesuita referido, conseguía celebrar misa en la celda donde lo recluían al anochecer. Y al enterarse que celebraba misa, le condenaron a muerte el 6 de noviembre de 1979. Las acusaciones: sabotaje y propaganda antigubernativa. Pero dos días después, la pena de muerte fue conmutada por 25 años de prisión. Diecisiete años duró el calvario del buen jesuita. Y termino con las palabras de San Pablo: “Porque estimo que los sufrimientos del mundo presente no son comparables con la gloria que ha de manifestarse en nosotros, porque salimos vencedores gracias a Aquel que nos Amó” (Rom. 8, 18—37).
Publicado en La Voz de Avilés 24-noviembre-1999

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40.— LUMEN DEI Y ANTENA 3

l pasado día 19, el programa de la señora Ana Rosa Quintana, nos presentó a una persona —Sr. Aníbal— que faltó a la verdad de forma insolente. Se trataba de un disidente de la unión sacerdotal Lumen Dei. Alguien que no ha tenido vocación para seguir el camino de la religiosidad y consiguió la revancha que le propició la señora predicha, sin tener la menor idea de lo que es y significa Lumen Dei para los pobres, analfabetos y paganos. La difamación que han hecho en ese programa es realmente lamentable. Lumen Dei es una obra religiosa que se extiende por ocho países del Tercer Mundo y tiene 12 Delegaciones en España. Y en poco más de 20 años ha conseguido que nuestros obispos les ordenaran más de sesenta sacerdotes. Aprobada esta bendita obra por 48 diócesis en España y en América, ¿se puede decir en la TV que se trata de una secta? Lumen Dei también cuenta actualmente con 42 jóvenes seminaristas, de los cuales se ordenarán siete sacerdotes el próximo año. El señor referido también dijo en la pantalla que el sacerdote fundador los tiene hostigados a todos con castigos físicos y morales, haciéndoles pasar la noche de rodillas en un zulo y comiendo un mísero desayuno y una sola comida cada 24 horas. Asimismo nos dijo que el fundador, Padre Rodrigo Molina, era el Papa de la secta, un iluminado al que él había servido como chófer. Cuando en verdad se trata de un verdadero santo, del cual ha dicho el arzobispo de Cuzco —monseñor Alcides Mendoza— que era “un enviado de

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Dios”, después de haberle dado ejercicios espirituales a él y a sesenta sacerdotes de su Diócesis en Perú. Cierto es que este santo varón sólo come una vez cada día, pero yo que estuve seis años como su secretario y dos en el Seminario, puedo decir que en esa Obra no faltan los alimentos suficientes para nadie. También estuve en los Andes del Perú, donde diariamente distribuíamos gratuitamente nueve mil comidas entre los más pobres de los pobres. Y confieso que no continué en la Obra por falta de vocación. Actualmente estoy casado, soy padre de dos hijos, y sólo me lamento no poder mandarlos al colegio Hispano Inglés que tienen ubicado en Pozuelo (Madrid), porque la distancia me lo impide. Terminaré diciendo que la señora Ana Rosa Quintana debiera distinguir entre lo que es una secta y una obra religiosa que siempre está dispuesta a la obediencia que le exigen los obispos y el Santo Padre, y no buscar la noticia fácil basándose en embustes y patrañas. Pues lo único que se puede decir del fundador y de sus subordinados es que administran los donativos y limosnas de la forma más austera que alguien pueda imaginar, sabiendo que se trata de un dinero que viene salvando muchas vidas humanas. También les pueden acusar de predicar el Evangelio sin omitir una sola palabra de cuantas Jesús nos predicó. Todo esto son los motivos por los cuales entren millones en la obra. Los católicos saben muy bien a quien entregan sus donativos. Pascual Blanco (Gijón) — Licenciado en Ciencias Exactas
Publicado en La Voz de Avilés 25-noviembre-1999, en La Voz de Asturias 30noviembre-1999 y en El Comercio 20-diciembre-1999

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41.— RESPUESTA AL SEÑOR ALMUNIA

on la oferta del señor Almunia queda muy clara la situación moral en la que han dejado a España los socialistas tras trece años de Gobierno, intentando ganar electores a cambio de la sangre de los inocentes. Nadie ignora que el candidato a la presidencia de la Nación nos ha prometido que si consigue el poder tendremos aborto libre. Esto ya tiene precedentes notorios con el infanticidio de Herodes. Y por si alguien desconoce el significado de la palabra “infanticidio” y cree que exagero, se la transcribo del diccionario de la Lengua Española: “Infanticidio: Muerte dada con violencia a un niño, sobre todo si es recién nacido o está próximo a nacer”. Ya sé que la barbarie que nos proponen le han dado ustedes el nombre de “libertad y progresismo”. Pero, dígame usted si la libertad de una madre consiste en la impunidad que le conceden después de matar a su hijo. Y dígame usted si el progresismo consiste en minorar progresivamente la juventud de una nación y llevarla a la ancianidad en parecida proporción. Si ya somos la nación más baja del mundo en natalidad, ¿le parece razonable el proyecto que ahora nos presenta? Cambie usted ese nerviosismo o inquietud que le producen los logros que ha conseguido el PP en menos de cuatro años, por el acierto que el pueblo español le exige en sus manifestaciones, reconociendo que —lo dice Concepción Arenal— “cuando se ha cumplido con el deber de respetar la libertad todo lo posible, hay derecho de privar de ella todo lo necesario”. Y piense que el día que sometamos nuestros
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deseos a las exigencias de nuestra conciencia, todos seremos libres sin revoluciones y sin guerras. Cuando se encuentra embotada esa propiedad del espíritu que usted parece desconocer, no solamente hacemos esclavos a los demás con nuestros desaciertos, sino que nosotros mismos somos esclavizados por el desorden en que vivimos. No hace falta ser psicólogo para ver en el rostro de los líderes opositores el efecto de un fracaso tras otro. Es decir, ese dominio que ejerce sobre ellos el camino tortuoso que han emprendido para llegar al poder con todos los desatinos que sean necesarios. Permítaseme copiar literalmente los datos que nos envía en una carta la presidenta de Unidad por la Vida, Pilar Gutiérrez Vallejo: El 64% de las mujeres que han abortado acaban con tratamiento psiquiátrico. El 59% sufren problemas psicológicos graves como secuelas del aborto en la mujer. Entre esos trastornos figuran: depresiones e impulsos suicidas, hostilidad entre parejas, agresividad y maltrato a sus otros hijos, disminución de la capacidad laboral, nerviosismo, agotamiento, esterilidad, abortos espontáneos y malformación en los hijos posteriores, alto riesgo de cáncer de mama, infecciones y perforaciones de útero, inestabilidad conyugal, destrucción de la familia; todo esto, acompañado de la droga y del sida, lo han creado ustedes en trece años de poder, para que hoy no pueda conocer España ni la madre que la parió”. Los datos predichos proceden de los estudios norteamericanos, y de la Real Academia de Obstetricia de Inglaterra. Pues el señor Almunia debería saber que el aborto, lejos de ser una solución, es una desgracia y un problema mucho mayor para las mujeres. Reflexionemos todos sobre lo que podrá suceder si empezamos el desmadre de nuevo.
Publicado en La Voz de Avilés 26-noviembre-1999

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42.— MERECE LA PENA

n esta misma página he visto cómo algunos perezosos y enemigos del Santo Padre se retratan a sí mismos. (Bien por la pluralidad de LA VOZ). Pero no podemos olvidar que ese mismo reproche que le hacen al Papa, también se lo hizo Judas a Cristo, por permitir que se le perfumara con un frasco de trescientos denarios (Juan 12, 5-6). Y sigo con lo mío. Pasar la vida haciendo el bien, merece la pena. Devolver bien por mal, merece la pena. Ser rico, crear puestos de trabajo y dar de comer al hambriento, merece la pena. No ser rico y compartir algo con los demás, merece la pena. Despertar cada mañana y dar gracias a Dios por los beneficios recibidos, merece la pena. Hacer el bien y no mirar a quien, merece la pena. Recibir un pisotón y sonreír al distraído, merece la pena. Perseverar en la oración sin comprobar el resultado, merece la pena. Luchar por una sociedad más humana y cristiana, merece la pena. Ostentar un cargo público y servir honradamente al pueblo, merece la pena. Ser famoso y mostrarse sencillo y asequible, merece la pena. Estar enfermo o impedido y no desesperarse, merece la pena. Ser honrado con todos — incluyendo a los que quieren robarte—, íntegro y coherente con tu ideal cristiano, merece la pena. Cumplir siempre con tu deber aunque nadie te vea, merece la pena. Trabajar sin chapuzas ni engaños, merece la pena. Esperar contra toda esperanza, merece la pena.

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Volver a empezar la buena obra emprendida, merece la pena. Cumplir con las leyes de Dios aunque el diablo te ponga en la cabeza que estás equivocado, merece la pena. Casarte para vivir unido a tu esposo/a hasta que la muerte os separe, merece la pena. Pensar bien y decir lo que piensas, merece la pena. Ser humillado por los pecadores queriendo sacarlos del pecado, merece la pena. Rezar por los que te burlan y persiguen, merece la pena. Dar gracias a Dios por las tribulaciones y el dolor que te envía, merece la pena. Ser luz en un mundo que te ridiculiza y vocifera desde las tinieblas, merece la pena. Confesar con naturalidad tus enfermedades y dolencias públicamente para que los buenos amigos recen por ti y disfruten un poco los que te envidian, merece la pena. No quejarte nunca del sufrimiento sabiendo que está implícito en la misericordia de Dios y que la luz no podría existir sin las tinieblas, merece la pena. No envidiar nada de nadie sabiendo que Dios siempre nos da lo que más nos conviene, merece la pena. Derramar lágrimas haciéndote saber que con ellas respiran los ojos del alma, merece la pena. Sonreír a la vida dolorosa sabiendo y creyendo que el grano que muere copioso es su fruto, merece la pena. Tener enemigos feroces por decir la verdad, merece la pena. Ser amigo de todos por llevar la corriente, puede llevarte a la desgracia eterna. Confiar en Dios sobre todas las cosas, merece todas las penas de una vida eterna.
Publicado en La Voz de Avilés 29-noviembre-1999

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43.— UN MILAGRO MÁS

os milagros están considerados como un acto del poder de Dios, superior al orden natural y a las fuerzas humanas. Y el martirio sólo tiene lugar cuando se muere únicamente por haber dado testimonio de la fe cristiana, aceptando la muerte y perdonando a los verdugos. En esos casos —como los mártires de Turón—, la beatificación sólo requiere la declaración evidente del martirio. Para la canonización, en cambio, es imprescindible un milagro. Por eso, los hermanos de la Selle —en Turón, fueron beatificados en 1990 sin otra causa que no fuese el martirio, mientras la canonización que ha tenido lugar el pasado 21 de noviembre, se detuvo hasta que fue comprobado el milagro en la persona de Rafaela Bravo Gijón, en Managua. Hoy quiero referirme al milagro que ha tenido lugar en Palencia por intercesión del Padre Benito Menni, (fundador de las Hospitalarias de San Juan de Dios en España), por cuyo prodigio ha sido canonizado junto con los hermanos de La Selle. La religiosa Sor María Nicolasa Vélaz, que actualmente reside en el Hospital San Luis de Palencia, llena de vitalidad con sus 87 años, estaba desahuciada hace más de 2 lustros. Un cáncer de vejiga le producía grandes sufrimientos y se encomendó al Padre Benito Menni. Y una vez que el doctor Paños, de Madrid, diagnosticó el cáncer, sólo restaba una operación, no para curarla, sino para evitar los peores sufrimientos. Y como no estaba claro que pudiera superarla, rehusó la operación esperando morirse. Entonces se levantó
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a dar un paseo, para meditar. Cogió la reliquia del Padre Benito Menni, que vivía en Madrid, y le dijo: “Padre mío, sólo tú me puedes valer. ¡Ayúdame!”. Después, los médicos le diagnosticaron una total curación. “No encuentro palabras —nos dice— para describir lo que sentí. Paz, alegría, asombro, pero, sobre todo, un impacto tremendo que me hace decir solamente: ¡Gracias Señor!”. Sor María Nicolasa, siempre había confiado en Fray Benito Menni como enviado de Dios a España para restaurar la Orden de San Juan de Dios y ponerla en su cuna. Sor Nicolasa Vélaz nació en un pueblo navarro de Arizaleta, en el seno de una familia muy devota y piadosa, con tres hijos y cuatro hijas. Hoy sólo vive su hermano Fortunato, quien la acompañó a Roma para asistir a la canonización del beato Menni. Acto en el que Sor Nicolasa ocupó un lugar privilegiado al lado de Juan Pablo II. Negar la existencia de tantos miles de prodigios que Dios concede al hombre para que éste atienda a sus llamadas, es un misterio que nadie puede juzgar con acierto. Los santos nos dicen que son las fuerzas demoníacas que consiguen ensoberbecer al hombre, y encerrado en una contumacia superior a su voluntad, y perseverando en los pecados, se cierran las esclusas, y al no poder entrar el Espíritu Santo, aunque todos los muertos resuciten, no tiene condiciones de creer. Esto, tal vez, pueda ser el milagro de negar la existencia de Dios. Es decir, el pecado.
Publicado en La Voz de Avilés 1-diciembre-1999

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44.— TESTIGO DE ESPERANZA

ste es el título de la biografía de Juan Pablo II. Escrita por el teólogo norteamericano George Weigel. Este famoso escritor ha sido elegido por el Papa para escribir su biografía. Sabiendo Karol Vojtyla que serán numerosos los biógrafos que adulterarán los hechos de su historia personal, y confiando en un hombre capaz de conocer el enigma que impulsa las actuaciones de los santos, le autorizó por escrito para que nadie dude de la veracidad del biógrafo. Con este motivo, todo lo que otros escritores puedan decir del Santo Padre, se quedará en segundo plano, y en muchos casos como revancha de sus enemigos. “Testigo de esperanza”, es fruto de diez largas conversaciones con el Pontífice, en un período de tres años y de un conocimiento profundo para la persona de Karol Vojtyla desde que fue elegido Papa, en 1.978. En este libro, Weigel convierte a Juan Pablo II en el héroe más importante del siglo XX, y augura que su figura será recordada durante muchos siglos. “Es un hombre —nos dice— de intensa oración con Dios y que tiene un misticismo tan fuerte que estos diálogos, literalmente, trascienden las palabras”. George Weigel está convencido de que hay muchos aspectos de la personalidad de su amigo que “están más allá de la expresión verbal y del análisis”. Este hombre ha tenido acceso para hablar con el Papa cuantas veces han sido necesarias. También con sus íntimos colaboradores. Algo que nadie había conseguido antes. En este libro aparecen las car103

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tas inéditas con Leónidas Breznev, Mijail Gorbachev y Deng Xiaoping, que demuestran, como luego reconoció el propio Gorbachev, que el Pontífice representó un papel imprescindible para acabar con la guerra fría y con el comunismo en su país. Narra George Weigel en su libro que “por primera vez, hay una aproximación al Papa desde el interior. Juan Pablo II no es una figura política que accidentalmente dice misa. Es todo lo contrario. Su liderazgo político sólo puede ser entendido desde el prisma de su profunda fe cristiana. Es un discípulo de Dios”. Tres años de trabajo intensivo le ha costado escribir esta excelente biografía. Y después de llenar dos mil folios, los ha ido extractando hasta resumirlos en mil. La jornada laboral del Pontífice en el Vaticano comienza a las cinco y media de la mañana, y termina a la medianoche, a continuación celebra la misa. Como líder espiritual de mil millones de personas, Juan Pablo II ha dedicado su vida, según Weigel, a “restaurar la moral de los hombres”. Está convencido de que la humanidad hace siglos que no afrontaba un peligro tan serio como la actual falta de moral. “El Papa piensa que la verdad moral es el alcance de la libertad”, dice Weigel. El 264 Papa de Roma está siendo, según su amigo y biógrafo, el más importante que ha tenido la Iglesia desde San Pedro. Su argumento se basa en ocho logros incuestionables, que no podemos transcribir por falta de espacio. Pero creo que merece la pena leer la biografía que —acaso— puede ser una de las más interesantes de toda la historia.
Publicado en La Voz de Avilés 5-diciembre-1999

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45.— LA INMACULADA

a Inmaculada Concepción es la única Mujer que se ha visto libre del pecado original. Y fue elegida para concebir al Verbo que trasciende a todo lo creado. Los orígenes de esta fiesta se remontan a los siglos VII/VIII en Oriente. Poco a poco fue penetrando en Occidente y extendiéndose por toda la Iglesia, hasta que el Papa Pío IX, el día 8 de diciembre de 1854, declaró como dogma de fe que María —por un singular privilegio— fue preservada de toda mancha de pecado original. Por eso se celebra esta solemnidad en cada aniversario de su definición dogmática. Transcribimos literalmente la revelación divina que tuvo Pío IX de parte de Dios, y dice el Santo Padre: “Mientras Dios proclamaba así el nuevo dogma por la boca de este su indigno Vicario, Él daba también a mi espíritu un conocimiento tan claro y tan profundo de la PUREZA total de la Virgen, que me sentí como abismado en aquel conocimiento... y por mi alma se desbordaban unas delicias inenarrables, delicias con las que no puede compararse nada de este mundo... He de afirmar, sin la menor vacilación, que de no haber sido asistido en aquellos momentos por una gracia o ayuda muy especial, yo hubiera muerto entonces de dicha y felicidad, bajo el impacto de aquel reconocer contemplativamente la incomparable hermosura de la Virgen Inmaculada”. Como hemos visto, el dogma de la Inmaculada Concepción no ha sido una constitución o establecimiento que ordena o forma el Papa consultando con los cardenales. Ha
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sido una inspiración divina revelada por el mismo Dios. Una gracia infusa que le ha permitido ver la excelsa hermosura de la Virgen María. Es claro que el demonio puede hacernos pensar que el Santo Padre era un refinado embustero. Pero esa cerebración diabólica tendríamos que extenderla a los diez Papas que siguieron a Pío IX y a los cientos o miles de cardenales que la aceptaron y creyeron, sin excluir a los miles de obispos y a millones de fieles que lo evidencian con sus testimonios de fe. También tendríamos que englobar en la misma burlonería a Santa Bernardette, si tenemos en cuenta la carta que le escribió a Pío IX desde su lecho de muerte: “¿Qué podría hacer, muy Santo Padre, para testimoniaros mi grande amor filial? No puedo hacer más que rezar y sufrir... Paréceme que cuando rezo por las intenciones de Vuestra Santidad, la Santísima Virgen desde el cielo, debe miraros maternalmente, muy Santo Padre, porque la habéis proclamado Inmaculada. Y me gusta pensar que esta buena Madre os ama particularmente pues que cuatro años después, viene Ella misma sobre la tierra para decirme: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Esto me recuerda uno de los milagros que ha tenido lugar en Lourdes. Un paralítico que se encontraba en una silla de ruedas, con fe inquebrantable en la Inmaculada, esperaba el pasar del Santísimo para pedirle a Jesús Sacramentado el milagro, y como no lo consiguió en el primer intento, gritó con toda la fuerza de sus pulmones: “¡Jesús, le voy a decir a tu Madre que no has querido curarme!”. Y cuando el Santísimo venía de vuelta, nuevamente vociferaba: “¡Si no me curas se lo diré a tu Madre!”. En ese momento el paralítico quedó curado. Puede parecer un cuento, pero el hecho es histórico.
Publicado en La Voz de Avilés 8-diciembre-1999

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46.— MATILDE, FUTURA REINA

er monárquico o no depende de lo que tenga metido en la cabeza el Príncipe soberano de un Estado. Pienso y creo que no puede haber un hombre bien nacido que no fuese partidario del Rey Balduino, actualmente en proceso de beatificación. Un Soberano que no cejó en inculcarle la religión cristiana —después de fracasar en varios intentos de tener descendencia— al que veía como futuro sucesor, actualmente príncipe Felipe, duque de Bravante y heredero de la Corona. Un joven de 39 años que desea ser como su tío. Y todo parece que comienza muy bien. Su esposa —princesa de Bélgica y duquesa de Bravante —es un ejemplo en la vida espiritual y un modelo de belleza. También han comentado los diarios belgas que Matilde D’udekem —sin pertenecer a la realeza— posee una auténtica “formación de Reina”. Siempre aficionada a los idiomas, consiguió dominar el francés, el neerlandés, el inglés y el italiano. Cursó estudios de Logopedia obteniendo una brillante calificación. Abrió en Bruselas un gabinete de logopedia, a la vez que iniciaba estudios de Psicología. De su corta biografía podemos destacar el acierto que han tenido sus padres al internarla —con doce años— en el instituto de la “Vierge Fidele” de Bruselas, donde una de sus tías es religiosa. Allí fue donde recibió una sólida formación moral y cristiana. Este grado considerable de espiritualidad caritativa, lo venía demostrando en Lourdes como una sen-

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cilla enfermera que trabaja todos los años en pro de minusválidos y enfermos. La próxima Reina de los belgas puede ser una segunda Fabiola, pues nada puede hacer más semejantes a dos personas que la unión en Cristo, porque se trata de dos pensamientos fusionados con los mismos fines. Por eso, cuando esto sucede entre las parejas que se casan por la Iglesia, si perseveran en ese sublime ideal, sólo la muerte los puede separar. Entretanto, estamos viendo cuántos novios contraen matrimonio canónico y terminan divorciándose. Esto que sucede con tanta frecuencia, se encuentra la clave en el incumplimiento de los deberes cristianos, porque el amor erótico —por sí solo— siempre termina en la repugnancia y, consecuentemente, en la separación. Hay que tener en cuenta que, ante la convivencia diaria, no hay pasión que resista. Disculpas le pido al lector por haberme distraído del tema que debiera seguir. La corta biografía de Matilde D’udekem nos dice que la futura Reina de los belgas, con su candorosa sonrisa y con su religiosidad, se ha granjeado la simpatía de las dos comunidades —flamencos y valones— que tantos enfrentamientos han tenido a lo largo de la Historia. Por eso el ministro de Asuntos Exteriores belga ha dicho que “lo que nos sucede es un regalo del cielo”. Máxime si tenemos en cuenta que por primera vez en la historia de la joven Monarquía de aquel país, tendrán una reina belga.
Publicado en La Voz de Avilés 18-diciembre-1999

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47.— CHESTERTON

ilbert Keith Chesterton ha sido uno de los mejores escritores del siglo XX. Esto es lo que se dice en su biografía. Pero sus obras literarias no pasaron a ser fecundas hasta que abandonó la doctrina de la iglesia anglicana. Eso de titubear en lo que se profesa nos impide totalmente el profesarlo bien. El ánimo perplejo y suspenso entre resoluciones y juicios contradictorios no puede ser certero en lo que dice. Es necesario sentir vivamente la verdad para transmitirla a los demás, es decir, estar convencido para convencer. Chesterton no estaba convencido de su catolicismo anglicano, y un buen día asistió a una conferencia del jesuita John O’Conor. Le impresionó mucho su vasta cultura y la evidencia con que exponía la doctrina cristiana y la virginidad de María. Y como este santo sacerdote era un hombre simpático y muy cordial, con viva inteligencia y gran apertura hacia los demás, Chesterton se convenció que la verdad estaba en nuestra religión católica. Este fue el momento de su conversión. —Antes de pasar al catolicismo —nos dice— he debatido mucho tiempo... Después de reflexionar mucho, llegué a la conclusión que los males de que adolece Inglaterra son: el capitalismo, el industrialismo, un crudo imperialismo, una riqueza inicua y una disolución de la familia; todo como producto de no ser Inglaterra católica. La teoría anglocatólica pretende que Inglaterra ha permanecido católica a pesar

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de la Reforma, pero yo creo que eso es absurdo. Por eso me he vuelto al único catolicismo verdadero: el romano. Después de las declaraciones que anteceden, en todas sus obras literarias se encuentra el jugo de las verdades que sólo el Evangelio nos enseña. Lo mismo se puede ver en sus novelas que en sus exitosos artículos en periódicos y revistas, donde aparecía diariamente con su filosofía cristiana, vertiendo siempre la alegría que lleva consigo el gozo de vivir en gracia de Dios. Solamente dejaba de sonreír cuando combatía los errores contra la santidad a la que son llamadas las familias. Chesterton fue un verdadero apologista del catolicismo en tierra protestante o, como él decía, pagana. Admiraba mucho a Santo Tomás de Aquino, del que resaltaba la racionalidad, la obediencia y el sentido común. La lectura de las obras del santo, le llevó a la conclusión que sigue: “Todo es un fraude... excepto la única religión, la romana. Las otras son una especie de colirio para no hacer ver el pecado. Por el contrario, la religión Católica nos mantiene siempre en el pensamiento del pecado, y por eso la gente la odia”. Y cuando Chesterton sintió llegar su fin, pidió y recibió con gran fervor los últimos sacramentos. Murió en 1936. Feliz el hombre que encuentra la verdad y la vive. La evidencia es Cristo, y el acceso a Él todos lo tenemos en nuestras manos.
Publicado en La Voz de Avilés 19-diciembre-1999

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48.— MÁRTIRES DE TURÓN

n todos los desmanes que provocan los hombres desalmados, siempre existen los defensores y los contrarios, pero la Historia termina poniendo las cosas en su sitio. Un ejemplo claro lo tenemos con los mártires de Turón. Más de sesenta años han sido necesarios para que todo el mundo comprendiera la inocencia y la santidad de los que vilmente fueron asesinados. Y como “el grano de trigo que cae en la tierra y muere, da mucho fruto” (Juan 12, 24), el mundo cristiano ya puede recoger las espigas doradas y alimentar su espíritu. No sería cristiano condenar a los verdugos, sabiendo que los mártires les han perdonado. Silverio Castaño —sirva como ejemplo— fue quien los sacó de la prisión donde llevaban cuatro días de arresto, para ser fusilados en la madrugada del 9 de octubre. Mientras caminaban en silencio hacia el cementerio —donde les esperaba una zanja abierta—, Castaño les dijo: “¿Saben ustedes a dónde van? ¡Pues ustedes van a morir!”. Unos meses después fracasó la revolución, y treinta días más tarde, un hermano de las Escuelas Cristianas fue a visitar a la cárcel a los asesinos para darles ánimo. Allí estaba Silverio Castaño, quien relató entre lágrimas y sollozos cómo le había impresionado el heroísmo de los mártires: “Ninguno protestó —dijo—, ni pidió clemencia ni me dirigió ningún reproche”. Y como para la canonización se hace necesario un milagro. El de los diez nuevos santos tuvo lugar en América el
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29 de abril de 1990, precisamente el día en que fueron beatificados en la Basílica de San Pedro. Al otro lado del Atlántico —en Managua—, Rafaela Bravo Gijón, tenía entonces 26 años y sufría un cáncer de útero imposible de operar porque estaba ya en fase necrótica, la filtración le llegaba al sistema óseo y se había producido metástasis. Consciente de la enfermedad irreversible que padecía, Rafaela quiso terminar su novena a los mártires el mismo día en que fueron beatificados, y al finalizarla —ese mismo día—, la enferma expulsó un coágulo de sangre con el que desapareció repentinamente el tumor, la metástasis y el dolor. Después de aquel día no ha quedado ni rastro del cáncer. Y la señora Rafaela Bravo Gijón continúa ejerciendo la docencia en Nicaragua. Este milagro ha sido reconocido por el Papa, después de examinar el certificado de cinco médicos. Entre los cuales se encontraban dos increyentes, los que también declararon que la curación espontánea de la paciente referida, trascendía al conocimiento de la ciencia médica.
Publicado en La Voz de Avilés 28-diciembre-1999

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49.— EL NACIMIENTO DE CRISTO

o quisiera entristecer a nadie, al recordar una de las fiestas más jubilosa de todo el año, pero hemos de reconocer que el Nacimiento de Jesús también es tiempo de meditación. Son muchas las reflexiones que se plantean en nuestro cerebro. En primer lugar viene la gratitud que nunca le pagaremos al Señor de los señores, por haberse encarnado en el seno de una Madre Virgen para ser uno más entre todos los hombres, con la diferencia de no haber pecado nunca, y ser víctima y esclavo de toda la humanidad. Fruto de un amor sin medida que se manifiesta en cada uno de los hombres por habernos redimido del pecado. En la meditación también llegamos a comprender ¡qué sería de nosotros sin el Nacimiento de Jesús! La Humanidad estaba perdida sin conocer cuál era el camino a seguir para nuestra salvación, para encontrar la paz, la paciencia, el gozo de vivir, la esperanza de ser eternamente felices, la unión amorosa de las familias; viendo el modelo que Jesús, María y José nos han dejado en una casita subterránea de Nazareth, ceñidos al trabajo, al diálogo, a la obediencia y al amor. Por eso el nacimiento del Señor y sus primeras manifestaciones —después de la celebración anual del misterio Pascual de la Muerte y Resurrección de Cristo—, es lo que la Iglesia venera con mayor devoción. En la Navidad de 1992, Juan Pablo II, así nos decía: “Jesús, Hijo del Padre, que entra al mundo en la noche de
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Belén, es el testigo más fiel —testigo “ocular”— del Misterio Trinitario de Dios. Él, Hijo de la Virgen de Nazaret, viene a ofrecernos a todos —a los hombres y a todas las criaturas— la seguridad de que Dios ha amado al mundo, y la medida de ese amor se manifiesta en el hecho de que “le dio a su Hijo único” y por medio del Espíritu Santo se lo da continuamente”. Anteayer me decía la eminente doctora Marqués que media humanidad se muere de hambre por falta de nuestra caridad, y más de un tercio de los seres humanos se mueren por exceso de alimentos. Pienso y creo que nadie puede celebrar la Navidad con nutridos de turrones, bebidas y mazapanes sin antes contribuir con los que nada tienen, y no me refiero únicamente a los católicos que sabemos muy bien cuánto nos exige Cristo en este sentido y en tantos otros, sino también a los incrédulos. Pues a todos nos ha sido dada una conciencia que nos señala dónde está el bien y el mal. Y no dudo que algunos que se dicen ateos, tal vez superen a muchos que vamos haciendo alarde de nuestra religiosidad. ¿Cómo podemos disfrutar con glotonería el nacimiento de Jesús, sabiendo que a los que más ama les falta un trozo de pan y un vaso de leche para saciar el hambre? ¿Cómo podemos negarle a Cristo las migajas que nos sobran viéndole a Él identificado con los que menos tienen? “Lo que hicisteis con uno de estos pequeñuelos, conmigo lo hicisteis” (Mateo 25, 40).
Publicado en La Voz de Avilés 2-enero-2000

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50.— PALABROTAS Y TACOS

uestra queridísima madre no era una señora culta. Pero mis abuelos le habían inculcado religión y moral. También infundieron en su alma un concepto de la honestidad y la honra que a los 13 hermanos nos ha servido para salir adelante en la vida con el pudor que ahora se conculca hasta en las esferas más altas de la sociedad. La corporación en que vivimos —con ejemplos groseros— continuamente nos advierte que una cultura sin moral puede darnos criminales inteligentes. En cambio, una moral sin cultura no ceja en hacer el bien a la humanidad, porque son personas trabajadoras y honradas que fomentan el progreso y la paz. Afloran estas conjeturas en mi pobre cerebro después de ver lo que sucede en el Congreso y en el Senado, donde los más altos dignatarios de la nación arrojan palabrotas y tacos que nunca había oído en la remota aldea donde me crié. Don Felipe González, en la campaña de las últimas elecciones europeas, dijo que “Aznar y Anguita son la misma mierda”. Y hace pocos días, doña Enedina Álvarez, le dijo a Aznar en el Congreso que era “un marrano”. Creo que los dos se han retratado a sí mismos. Pienso que estos dislates sólo favorecen al PP. Pues creo que esa falta de urbanidad y esos arrebatos, son los impulsos que produce la impotencia cuando nos falta fuerza moral para defendernos ante el que nos aplasta con buenos modales y con un poco de verdad. Y en esa situación en que se encuentra el perdedor, como acto de defensa propia, no
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encuentra otro medio que no sea el insulto que le propina su acritud. Y si los siete puntos de ventaja que le lleva el PP al PSOE les parecen insoportables, es muy posible que en la encuesta próxima tengan que sobrecargar ocho. Si estas son las personas diplomáticas que quieren darnos normativas para la buena educación de los alumnos, claro nos parece que cada año que pasa tendremos una juventud más aberrante, porque todo lo mejor que se puede aprender está implícito en las clases de Religión que los socialistas detestan. Se ha comprobado que el mayor pánico que le atormenta al impío es la verdad que nos enseña el Evangelio. Es decir, la evidencia que nos hace libres. Pero que también nos condena cuando pasamos a conocerla y la desoimos para imponer nuestro egocentrismo. Ayer me decía un catedrático de Lengua y Literatura — también graduado en Teología— que los dos personajes predichos estaban endemoniados. No sé si se podrá ir tan lejos, pero estamos viendo que esta democracia que tanto vienen propagando, los trae por el camino de la amargura. Si por una vez el pueblo español les ha dicho en las urnas que no los quería en el poder, reconozcan sus culpas y acepten las reglas del juego, para que continuemos viviendo en libertad. Pues querer perpetuarse en el poder es un acto dictatorial. ¿Han defendido la libertad? Ahí la tienen, pero que no se rasguen las vestiduras. Ves, ves querido lector cómo en el fondo todos somos dictadores.
Publicado en La Voz de Asturias 7-enero-2000

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51.— SIGUE REINANDO

odos los imperios y reinados que existían en el siglo I han ido desapareciendo. Sólo un recuerdo histórico podemos encontrar en las bibliotecas añosas. El tiempo es el destructor de todo lo que hombre puede hacer o inventar. Lo nuevo se hace viejo, y lo viejo termina desapareciendo. Las generaciones se van sucediendo unas a otras como las hierbas del campo y las plantaciones de las erías. Sólo la substancia espiritual del hombre es inmortal, con capacidad de entender, amar y sentir. En el lenguaje académico es el alma la que informa al cuerpo humano y con él constituye la esencia del hombre. Pero el cuerpo del hombre es como la nada. Por eso A. France decía: “La nada es un infinito que nos envuelve: venimos de allá y allá volvemos. La nada es un absurdo y una certeza; no se puede concebir y, sin embargo, es”. De la nada ha sido creado todo cuanto existe en la Tierra y en el universo. La omnipotencia del Espíritu Santo todo lo hace posible. Reyes y emperadores son destronados, pero el Rey de la creación es inmutable y sigue reinando. Hemos entrado en el tercer milenio de la Era Cristiana y miles de millones de hombres y mujeres nos vienen recordando la estancia de Jesús—hombre en la Tierra. Porque “pasarán el cielo y la tierra y mis palabras no pasarán” (Mateo 24, 35; Marcos 13, 31; Lucas 21, 33). ¡Qué locura! Pero tú, Señor, que sabías muy bien las gentes humildes que te rodeaban, te seguían y oían, sin lápiz ni
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papel, ¿cómo podías decir esas barbaridades? ¿Quién tomaba nota de tus palabras para eternizarlas? Ya sé, ya sé. El Espíritu Santo que Tú nos enviarías y nos daría a conocer quién eras, le has encomendado que fuesen escritas y divulgadas en todo el mundo. Y desde hace dos mil años y hasta hoy, conocemos tus palabras y las repetimos en todos los templos del mundo, en los periódicos y en todos los medios de difusión. ¡No era locura, Señor! Era el poder infinito que te ha sido otorgado por tu Padre. El misterioso poder que tantos miles de millones te niegan porque no nos conviene que pueda existir un Juez justo. Ya sé, ya sé que tus obras y palabras se ven, se sienten, se palpan y se comprueban. Pero nadie es más sordo que el que no quiere oír, ni más ciego que el que no quiere ver. Gracias por la pobreza en que has nacido y vivido para que no seamos seducidos por las riquezas. Gracias por la muerte cruenta que aceptaste para redimirnos del pecado y hacernos eternamente felices. Gracias por los milagros que has hecho para que todos creamos y nos refugiemos en Tí. Gracias por tantas almas santas y buenas que se han ido moldeando con tu ejemplo y tu gracia. Gracias te damos, Señor, por prolongar nuestra vida hasta el año 2000 y concedernos esta inconmensurable riqueza: la fe.
Publicado en La Voz de Avilés 7-enero-2000

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52.— EL SILENCIO

l silencio es muy bueno cuando los necios hablan mucho, y mejor para fortificar las almas que piensan en Dios contemplativamente. También existe el silencio intrigante. Ese mutismo autoritario que no sabiendo qué decir ante la persona que lo supera, se encierra en sí mismo para que nadie pueda descubrir su ignorancia. Otra clase de silencio es la timidez y la prudencia, es decir, el deseo de agradar y el temor de no conseguirlo. También existe el silencio envidioso. El poeta asturiano Victoriano Rivas Andrés, bien conocido de todos por sus libros y artículos, poco antes de su fallecimiento, dialogando los dos me dijo: “No he tenido muchas satisfacciones en mi vida con la pluma. Llevo sesenta años escribiendo y me desazona el silencio de los lectores que me leen, me conocen y nunca se dan por aludidos. Y lo curioso es que si una vez te equivocas, esos mismos son los que vienen a corregirte”. Esto me llevó a recordarle lo que a mí me había sucedido. Se lo expliqué y se alegró mucho: cuando llevaba cinco años escribiendo en “La Hoja del Lunes” sobre temas de religión, muy contados eran los católicos que me hablaban de mis escritos. Pero en uno de mis artículos escribí diciendo que “Jesucristo nos mandó crecer y multiplicarnos”, y como eso no aparece en el Evangelio y sí en el Antiguo Testamento, rápidamente me llegaron varias llamadas telefónicas ridiculizándome la ignorancia religiosa que padecía.
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Es verdad que no se puede hacer tabla rasa de lo predicho. Existe gente muy buena que siempre están al tanto de lo que escribes y se congratulan contigo. Son personas sinceras que no envidian a nadie. Dicen lo que sienten con humildad y admiran al que les dice lo que a ellos les gustaría expresar. Ayer, al llegar a casa, me dice mi esposa que me llamaron por teléfono. ¿Quién era?, le pregunté. “Es el jesuita Luis Outeiriño”. ¿Qué quería?, le volví a preguntar. “Estaba muy emocionado leyendo tu libro. Me dijo que le servía de meditación. Que sigas escribiendo”. Es un hombre con 87 años que fue profesor de Literatura Francesa durante 44 años. Un verdadero ejemplo de humildad y buena intención. Son las personas conscientes de su responsabilidad religiosa que sienten la necesidad de incentivar a todo el que pretende hacer el bien. Pues lo mismo que la envidia es la alegría que una persona siente con el mal de otra, el amor y la caridad es el placer que nos llega con el éxito decoroso de nuestros semejantes. Y termino con unas palabras de Friedrich Bodenstedt: “Dos cosas son perjudiciales para el que quiere subir los peldaños de la fortuna: callar, si es tiempo de hablar, y hablar si es tiempo de callar”.
Publicado en La Voz de Avilés 8-enero-2000

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53.— FRAY DANIELE Y EL PURGATORIO

l relato que intentamos describir es un un extracto del libro titulado “Omagio a Fray Daniele”, y ha tenido la aprobación eclesiástica de Monseñor Serafino Spreafico, Obispo capuchino. Fray Daniele era un hermano lego capuchino. Un hombre que fue desenvolviendo su vida con el trabajo que le correspondía en la Orden. Ejerció como portero, sacristán y cocinero. Con frecuencia iba con la mochila en la espalda a pedir limosnas de puerta en puerta. Él también hacía la compra todos los días para el convento. Siempre que compraba alguna cosa le hacían descuento. Pero las pocas liras que recogía, en vez de entregárselas al superior, las guardaba para la correspondencia y sus necesidades. Inmediatamente después de la guerra, se encontraban en San Giovanni Rotondo, en el mismo convento del Padre Pío. Poco tiempo después comenzó a sentir dolores en el aparato digestivo y se fue a consultar con un médico, el doctor le diagnosticó un tumor maligno con metástasis. Pensando en la evidencia de la muerte, se lo refirió todo al Padre Pío. Y el que ha sido un taumaturgo y actualmente es beato, le dijo bruscamente: “Opérate”. Fray Daniele permaneció confuso y reaccionando le dijo: “Padre, no vale la pena. El médico no me ha dado ninguna esperanza. Ahora sé que debo morir”. “No importa lo que te haya dicho el médico. Opérate en la clínica Regina Elena, en Roma, con el profesor Ricardo Moretti”. A la mañana siguiente emprendió el viaje con destino a Roma. Y estando sentado
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en el tren advirtió a su lado una presencia misteriosa: era el Padre Pío que le había hecho la promesa de estar a su lado. A las 7 de la mañana estaba en la sala de operaciones. Y a pesar de la anestesia, permaneció despierto y se encomendó al Señor con las mismas palabras que Él dirigió al Padre: “En tus manos encomiendo mi espíritu”. Comenzaron los médicos la intervención, mientras el paciente sentía todo lo que decían. Sufría dolores atroces sin poder moverse, pero no se lamentaba y estaba contento de soportar tanto dolor y ofrecérselo a Jesús. Momentos después se quedó totalmente dormido. Cuando recuperó la conciencia ya se encontraba en la otra vida. “Me presenté delante del trono de Dios —nos dice—, veía a Dios, pero no como un juez severo, sino como Padre afectuoso y lleno de amor. Entonces comprendí que el Señor había hecho todo por amor a mí, amándome como si fuese la única criatura existente en la Tierra”. Fue condenado a tres horas de Purgatorio. “¿Pero cómo?” —me pregunté— ¿Solamente tres horas? ¿Y después podré quedarme siempre próximo a Dios eterno Amor?” Dio un salto de alegría sintiéndose como un hijo predilecto. Desapareció la Visión y pasó al Purgatorio. Las tres horas de Purgatorio le fueron sentenciadas por haber faltado al voto de pobreza ocultando las liras que le daban como limosna. Nos sigue diciendo que los dolores en el Purgatorio eran terribles, tal como los podemos sentir en nuestro cuerpo mortal. “Cuando sólo habían pasado unos instantes con aquellas penas —nos dice—, me parecía encontrarme allí una eternidad. Lo que más me hacía sufrir en el Purgatorio no era tanto el fuego —también muy intenso— sino aquel sentirme lejos de Dios. Y lo que más me remordía la conciencia era
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el haber tenido todos los medios a disposición para salvarme de los tormentos y no haber sabido aprovecharlos”. A pesar del estado en que se encontraba consiguió hacer contacto con un hermano de su convento para pedirle que rezara por él. El hermano quedó maravillado al oír su voz, pero no lo veía y le preguntó: “¿Dónde estás porque no te veo?”. Fray Daniele insistía, y viendo que no conseguía hacerse visible, intentó tocarlo. Sólo entonces se dio cuenta que no era posible porque le faltaba el cuerpo. “Pero ¿cómo? —se preguntaba— ¿No debería estar tres horas en el Purgatorio? y han transcurrido ya trescientos años. Por lo menos así me parecía”. Cuando más atormentado estaba se le presentó la bienaventurada Virgen María y él le suplicó insistentemente, diciéndole: “¡Oh, Santísima Virgen, Madre de Dios, consígueme del Señor la gracia de volver a la tierra para vivir y trabajar solamente por amor de Dios!”. También acudió al Padre Pío suplicándole que por aquellas benditas llagas que llevaba en los pies y en las manos con tanto dolor, rogara por él para librarlo de las llamas y concederle pasar el Purgatorio en la tierra. Después se dio cuenta que el Padre Pío hablaba con la Virgen. Unos instantes después se le volvió a aparecer la Virgen. Era Santa María de las Gracias. Inclinó la cabeza y le sonrió. En aquel mismo momento volvió a tomar posesión de su cuerpo. Se liberó de la sábana que le cubría en el lecho donde velaban su cadáver. Los velantes, asustadísimos, se precipitaron fuera de la sala a buscar enfermeros y doctores. En pocos minutos la clínica estaba abarrotada de gente. Todos creían que era un fantasma y decidieron cerrar las puertas y desaparecer por cierto temor a los espíritus.

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Unas horas después —Fray Daniele— se levantó de la cama y se sentó en una butaca del hospital. A pesar de que las puertas estaban cuidadosamente vigiladas, algunos consiguieron entrar y le pidieron explicaciones sobre lo sucedido. Les dijo que sólo se lo expondría al médico. Llegó el doctor Ricardo Moretti, y al verle nuevamente con vida, emocionado vertiendo lágrimas dijo: “Sí, ahora creo: creo en Dios, creo en la Iglesia, en el Padre Pío y en la resurrección”. Aquel médico que primero no creía en nada, también confesó que después de certificar la defunción de Fray Daniele, pasó toda la noche con una pesadilla que le turbó el sueño totalmente, pensando que él estaba muerto también. Se levantó nervioso y agitado. Un presentimiento le decía que el muerto no era un muerto como los demás y, en efecto, no se había equivocado. Conclusión: después de esta experiencia, Fray Daniele vivió verdaderamente el Purgatorio en la tierra, purificándose a través de enfermedades, sufrimientos y dolores, conformándose siempre con la voluntad de Dios. Sólo mencionaremos algunas intervenciones que sufrió: de próstata, colicistitis, aneurisma de la vena abdominal con relativa prótesis; otras operaciones después de un incidente callejero cerca de Bolonia, omitimos otros sufrimientos no sólo físicos, sino también morales. A la hermana Felicetta, que le preguntó cómo se sentía de salud, Fray Daniele le confió: “Hermana mía, hace más de 40 años que no recuerdo qué significa estar bien”. Fray Daniele falleció el 6 de julio de 1994. Y mientras colocaban convenientemente los restos mortales en la capilla de la Enfermería del Convento de los Hermanos Capuchinos, en San Giovanni Rotondo, y se recitaba el Rosario, algunos de
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los presentes vieron a Fray Daniele mover los labios, como queriendo contestar al Ave María del Rosario. La voz se difundió tan rápidamente, que el superior, Padre Livio de Matteo, para quedar tranquilo interiormente, quiso cerciorarse de que no se trataba de una muerte aparente. Por este motivo, hizo venir de la Casa Alivio del Sufrimiento próxima, al doctor José Pasanella, asistente también de Medicina Legal, los cuales hicieron un electrocardiograma a Fray Daniele y le tomaron la temperatura, confirmando definitivamente su muerte.
Publicado en La Voz de Avilés 14, 17 y 18-enero-2000

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54.— PERSEVERANCIA

ienso que sin la perseverancia no se hubiera hecho ningún descubrimiento. Pues dejarían de existir los genios, los buenos científicos y los escritores de altura. Tampoco existirían los santos. Y hasta la salvación de nuestras almas se vería en peligro. El Rey de la perseverancia ha sido Jesucristo, para decirnos después de su ejemplo que “aquél que persevere hasta el fin, ése será salvo” (Mt. 10, 22; Mt. 24, 13; Mc. 13, 13). Tengo para mí que cualquier persona normal puede conseguir lo que se propone si sabe ejercer el control de la fuerza psíquica y perseverar en el trabajo que le conduce a la meta soñada. El tesón vale más que la inteligencia, porque la inteligencia sin constancia se queda postrada en el camino. Conozco a un médico que era el último cuando estudiaba el bachillerato. Año tras año repetía el curso, pero él quería ser doctor como lo era su padre, y todos los días perseveraba estudiando hasta la medianoche. Terminó la carrera con veintinueve años y está obteniendo pingües beneficios con la consulta repleta de gente. Compró un piso lujoso en el centro de la ciudad y conduce un flamante Mercedes. Hace pocos días salimos juntos en su coche, y cuando llegamos al aparcamiento nos encontramos con el que había sido su profesor en los cursos que repetía. El maestro, poco delicado, y tal vez movido por la envidia, le dijo: “Pero, ¿tú que has hecho con todos los suspensos que llevas encima?”. “Soy médico —le dijo—, tenga esta tarjeta por si en algo le puedo ayudar”. Se ruborizó el viejo profesor y se fue
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moviendo la cabeza. Claro se ve que sólo conocía la torpeza del alumno para los estudios y nunca se fijó en la perseverancia. Santa Catalina de Siena nos dice que “solamente la perseverancia es coronada”. Alguna vez también he leído algo que así decía: “¿Qué cosa más dura que la piedra? ¿Qué más blando que el agua? Pues el agua blanda cava la dura piedra”. Y Arturo Graf también nos dice que “la constancia es la virtud por la que todas las otras virtudes dan fruto”. Es de tener en cuenta que quien persevera siempre espera un futuro mejor. También creo que las depresiones se ceban más sobre las personas que todo lo dan por resuelto, porque el ocio debilita el cuerpo, mientras que el trabajo lo refuerza, aquél te produce vejez, y el trabajo nos rejuvenece. Ser útil a los demás estimula la vida. Siguen vivas las ilusiones. El doctor Pozuelo nos ha dicho que no pudo curar a doña Carmen Polo de Franco porque no quería perseverar en el mundo, sólo deseaba morirse para vivir junto a su esposo. Es muy bueno tener esa fe, pero estimar y cuidar la vida para hacer el bien —junto con la fe— es mucho mejor.
Publicado en La Voz de Avilés 20-enero-1999

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55.— POR CARIDAD

on fecha 20 del actual mes, he leido una carta que me afecta directamente. Cierto es que llevo a la sección “Cartas al Director” de su ilustre diario temas de religión, ética y moral —lo que más falta nos hace para paliar la corrupción, el hedonismo, la droga, el sida, y lo que es peor: la muerte de los más inocentes no nacidos—. Pero en ningún caso he cometido las barbaridades que me imputa e inventa el replicante, como son: “Insultos, ignorantes, incultos, maleducados, blasfemos, groseros, irreverentes, etcétera”. Comprendo que estas acusaciones que no merecemos ninguno de los que defendemos el Magisterio de la Iglesia, el Santo Padre y el Hijo de Dios, son fruto de un hombre que promete estar desesperado. Pero ha de comprender que el Magisterio de la Iglesia está implícito en los Evangelios que proclaman la libertad del hombre, la paz en la Tierra y la Buena Nueva para los pobres. Y el Santo Padre es uno de los hombres más ingentes y piadosos de todos los vivientes. Tampoco creo que Jesucristo sea motivo de escándalo y desmoralización para que nuestro adversario pida reiteradamente por “caridad” que nos desalojen del periódico. También comprendo que la verdad a todos nos pone contra el paredón, pero mejor es aceptarla mientras podemos defendernos con buenas obras practicando un poco de caridad, que verla resplandecer en nuestras almas cuando éstas se encuentren indefensas en el Purgatorio. Y para los que todo ésto les suene a música profana y han defendido la
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democracia y la libertad de expresión —como supuestamente parece sucederle a nuestro estólido antagonista— tienen que ser coherentes con el periódico más imparcial y democrático de nuestro Principado. Si LA VOZ le ha permitido a usted expresarse libremente queriendo mandar más que el mismo director, diciéndole donde tienen que escribir los católicos y cuál es el título que ha de encabezar la página de los “sectarios”, permítales también a ellos que sean liberales con los que no piensan como usted. Pues nadie le obliga a leer las cartas que le turban o desesperan. Humildemente me permito darle un ejemplo de lo que a mí me sucede: considero que el medio de difusión más eficaz —para bien o para mal— que tenemos actualmente, es la televisión, y como está plagada de programas maléficos e inmorales, sólo veo el telediario de la primera cadena, llegando siempre a las nueve en punto, pues si llego un minuto antes nos presentan desnudos, y como soy un hombre heterosexual, no me conviene ver lo que podría llevarme al apetito desordenado de placeres deshonestos. Asimismo hago con los periódicos, donde escriben personajes denuestos como Francisco Umbral, Cela, y otros que aparecen en la primera página de un diario regional, no los leo ni trato de corregir al director que los soporta. Si esto le sirve para algo, espero comprenda que no se puede coartar la libertad de expresión en un régimen democrático. No sea usted dictador, pues el Cristo que le ha creado y le ampara continuamente, no lo era. Reciba un cordial saludo de un pobre pecador.
Publicado en La Voz de Avilés 22-enero-2000

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56.— EL MIEDO

l miedo es enemigo del hombre. Con frecuencia le hace sufrir inútilmente. Pero es necesario tener miedo para no meterse en berenjenales. El hombre que no tiene miedo puede arriesgar su vida en cualquier momento. Creo que Dios ha puesto este instinto en las criaturas para que preserven su vida. Hay que distinguir el miedo que a todos nos acecha con causas justificadas, al que nos producen las ideas perturbadoras. Cuando esto sucede es un problema que tienen que resolver los psicólogos o los psiquiatras con el beneplácito del paciente. El miedo debiera ser vencido con la razón iluminada por la fe. Si creemos que Dios nos ama y que siempre está con nosotros, sólo podemos temer cuando faltamos a las exigencias de nuestra conciencia. Pues siendo amigos del que todo lo puede es claro que nadie podrá con nosotros. Sólo Dios conoce perfectamente al hombre y sabe cuáles son sus debilidades. Por eso nos ha infundido el temor a Él y nos dice cómo liberarnos del miedo: “No tengáis miedo a los que pueden matar el cuerpo, temed más bien a los que pueden matar el alma” (Mateo 10, 28). El que cree en esas palabras ya se ha liberado del miedo. Pero no basta con decir “creo”. Es necesario un esfuerzo constante con perseverancia indefinida. Leyendo las biografías de los mártires, se comprende el porqué llegaron al martirio sin miedo. Hombres con gran coraje han subido al patíbulo temblando. Religiosos ancianos y endebles han

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aceptado la muerte cruenta con paz en el alma y sonrisa en los labios. El miedo al miedo es el más frecuente en algunos hombres. Son personas que han sufrido mucho con el miedo y le cogieron pavor. Una psicóloga de prestigio me cuenta algunos casos de pacientes que no sé quiénes son ni dónde viven porque sabe muy bien guardar el secreto profesional. Y al pedirle explicaciones para saber cómo resolvía el problema del miedo en los enfermos me dijo: “Les mando escribir en varios folios todos los temores que tienen exagerando el miedo que les producen los pensamientos negativos, hasta llegar al extremo en que terminen sucumbiendo. Después, en mi presencia, les pido que lo lean todo en voz alta y lo grabo en un magnetofón, les requiero para que durante una semana, tres veces por día, escuchen todo lo que han leído, y cuando vuelven a la consulta me dicen que ya no les impacta todo lo que les pueda suceder. Es verdad que en casos muy graves necesitan de medicación y los mando al psiquiatra. Pero esto sucede con muy poca frecuencia”. Como vemos, para vencer al miedo —las personas que no creen en nada— lo mejor es enfrentarlo hasta descubrir lo que tiene de patológico cuando es infundado, y aceptarlo cuando el motivo se justifica, sabiendo que es una cruz de las muchas que nos vienen o nos pueden venir.
Publicado en La Voz de Avilés 26-enero-2000

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57.— ANTONIO COLAO Y JULIA GARCÍA

eñor director: Desde hace años vengo leyendo con verdadera fruición los escritos de Antonio Colao y Julia García. No tengo el gusto de conocerles personalmente, pero me resulta admirable que puedan existir seglares con tanto amor a la verdad, con tanta capacidad para persuadirnos del bien que podemos encontrar y del mal que nos presenta una sociedad casi descristianizada por completo. Y es lamentable que haya personas tan insolentes que se atrevan a calumniarles y a pedirle a usted que nos prive de leer lo que más nos interesa de su diario y de todos los rotativos que se publican en Asturias. Absorbido por mi profesión de matemático e informático, no tengo tiempo para escribir en los periódicos ni me siento competente para hacerlo. Pero vista la hipocresía con que detestan a Jesucristo algunas personas, sin querer reconocer que se trata de un Hombre que ha sido crucificado por amor a todos los seres humanos, y que sólo Él —y nadie más— puede arreglar el mundo desmesurado en que vivimos, no puedo dejar de enviarle estas letras para testimoniar cómo a mis compañeros católicos y a mí nos duele que tan astutamente se agrupen los detractores de la Religión para que su diario siga el camino desquiciado de tantos otros, y con eso enfatizar las aberraciones en que necesariamente tienen que vivir los que les duele que se hable bien del Hombre más prestigioso de todas las generaciones: Cristo. El centro de la Historia más prestigioso, noble, compasivo, sabio, santo y
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poderoso. No debiéramos de volver a los tiempos en que se martirizaron a todos los que pensaban como Julia y Antonio. Pues ha llegado el momento en que la libre expresión sólo la detestan los que quieren el monopolio del poder para amordazar a los que dicen verdades que pueden impedir la tiranía. Espero que lo anteriormente dicho sirva para reflexionar y comprender que no puede existir un hombre bien nacido que no se alegre con el bien que otros hacen o pretenden hacer, como es el caso de Julia García y Antonio Colao. Le saluda atentamente, Antonio Oliver.
(Carta publicada en defensa del autor, 27-enero-2000, en La Voz de Avilés)

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58.— NO COMPRENDO BIEN EL AMOR,

ero como Dios nos ha dado a todos un poco de imaginación para elucubrar, espero llenar este folio hablando del verdadero amor. Cuando acompañado de mi sobrina y ahijada —María del Pilar Colao— regresábamos a la pensión después de asistir a una procesión en Fátima, esta joven amable, cariñosa, sencilla e incapaz de guardar rencor a nadie, me dijo con preocupado sentimiento: “Tío, yo no amo a Dios”. Claro que lo amas —le dije—. Verás: si te dijeran que esta misma noche tendrían que fallecer tus hijos y esposo como única posibilidad de conmutar la pena de muerte a la que Dios se encontraba sentenciado para su ejecución en las próximas 24 horas, tú ¿qué dirías? No lo pensó más, y espontáneamente me dijo: “Si Dios muere de qué nos sirve vivir. Mejor es que muramos todos y que viva Él”. Pues bien, pienso que el amor también se encuentra implícito en el grado de estima que sentimos por un ser querido y por el mismo Dios. No lo sé ciertamente, pero mi sobrina se quedó muy satisfecha con la respuesta. Aristóteles nos afirma que “Amar es querer el bien para otro”. Y si mi sobrina, y yo, queremos todos los bienes del mundo para Dios y Su Santa Madre, parece claro que los amamos. Creo que no podemos confundir la afectividad con el verdadero amor. Dios nos manda amar al prójimo como a nosotros mismos. Pero no puede pedirnos que sintamos el mismo cariño por todas las personas como lo sentimos por los hijos o padres. Pues si todos los sucesos criminales que diaria134

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mente estamos viendo, nos afectaran como la desgracia de un hijo queridísimo, entre lágrimas y sollozos ininterrumpidos terminaríamos sucumbiendo en menos de una semana. Una de las formas que me parece plausible para demostrar el amor al prójimo es compartir lo que tenemos con los que nada tienen. Conozco a una familia de la clase media que tiene apadrinados cien niños en los Andes del Perú; todos sus ahorros ascienden a quinientas mil pesetas por mes, y esa es la cantidad que les cuesta el sostenimiento de los niños apadrinados, y cuando llegan las Navidades, hacen un gran esfuerzo y les envían quinientas mil pesetas más para gratificarlos y recordarles que Cristo los ama y les lleva unos juguetes y golosinas para que ellos no dejen de amarle a Él. Hace unos días, el anciano matrimonio bienhechor, me decía cómo le hacían llorar esos cien niños enviándoles cartas y fotografías, ofreciéndoles oraciones y pidiéndoles que no los abandonen. Disfrutaba el anciano diciéndome cómo están vestidos y calzados, cómo los catequizan los religiosos en sus guarderías, cómo les enseñan un oficio y cómo son felices los niños y los padrinos. Creo que esto es amar al prójimo, máxime si tenemos en cuenta la vida austera que llevan estos señores. Por eso se ha dicho que “el amor vive más de lo que da, que de lo que recibe”. Y por eso, también, dice San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”. No puedo decir más del amor. Se terminó el folio.
Publicado en La Voz de Avilés 28-enero-2000

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59.— LOS HIJOS QUE ABANDONAN A SUS PADRES

s mucha la literatura que se vierte sobre la familia y la educación de los hijos. Los padres culpan a sus vástagos de haberse marchado de casa y dejarlos solos. Excepciones hay en las que los progenitores tienen mucha razón. Pero es necesario hacer una retrospectiva y encontrar la clave de lo que sucede. Es curioso que cuanto todo funciona con más rapidez y menos trabajo por los adelantos de la mecanización y la ciencia, los padres se encuentran absorbidos por una dinámica que les impide dialogar con los hijos para conocerse mutuamente. Se dice que los padres necesitan una orientación en este sentido. Unos cursos, un asesoramiento, porque el hombre actual no dispone de tiempo para atender a sus obligaciones familiares. Y esto hace que los niños vivan en el colegio y al pie de la televisión, como si fueran huérfanos, lo que les facilita entrar en valores insospechados y peligrosos, sin un ápice de afectividad familiar. Y a todo esto hay que adicionar la recriminación que sufren cuando las notas son muy bajas o insuficientes. Cuando yo era pequeño, nuestra buena madre nada sabía de orientación familiar. Pero sabía lo que había que hacer con los hijos. Llena de amor a cada uno de nosotros, nos cubría de besos y nos ponderaba las virtudes que teníamos cada uno. Y cuando no hacíamos las cosas bien nos daba fuertes nalgadas y nos privaba de caprichos. Siempre nos exponía los buenos ejemplos de los hijos solícitos y cuida136

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dosos con sus padres. Nos contaba cuentos muy valiosos para edificar nuestra moral. También nos contaba episodios de la Virgen y San José. Diciéndonos cómo María había sido Virgen antes del parto, en el parto y después del parto, y cuando algunos de los mayores preguntaba cómo podía ser eso, nos respondía con las palabras que todos conocemos: “Lo mismo que los rayos del sol atraviesan un cristal sin romperlo ni mancharlo, así salió Jesús del seno de la Virgen María”. Después nos reunía a todos para cenar. Seguidamente pasaba la sala de rodillas haciendo sus oraciones en voz alta para enseñarnos a rezar. Sin más problemas ni bibliotecas; todo marchaba muy bien. Así consiguió morir rodeada de cariño dejándonos a todos llenos de lágrimas y dolor. ¿Quién de todos sus hijos podría concebir que nuestra madre fuese para una residencia, cuando esa separación nos resultaría tan penosa como la misma muerte que presenciamos? Ahora estamos viendo que el amor se ha congelado. Los matrimonios se pasan la vida viajando y trabajando. Los hijos sólo son paréntesis de fines de semana. Hay que dedicar tiempo a la familia. Los padres necesitan conocer los problemas de los hijos. Darles cariño y aliento; todos juntos tienen que mantener esa amistad íntima y sincera, la que no se encuentra en el colegio ni en la calle, y menos en la televisión. Si el progreso nos sirve para vivir amargados, mejor sería retroceder. Espero que el lector no se ofenda con la Palabra de Dios: “La vara y el castigo dan sabiduría, los hijos mal educados son la vergüenza de sus padres (Proverbios 29, 15; Eclesiástico 22, 3).
Publicado en La Voz de Avilés 6-febrero-2000

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60.— DEFENSA DE LA VERDAD

ste aluvión de cartas promovidas por las verdades que publican Julia García y Antonio Colao, parece haberles sacado de quicio a los seudocristianos, a los ateos y a los que dicen: “Creo en Dios pero que no me hablen de los curas ni de la Iglesia”. Más de una vez he leido cómo les acusan de aparecer en el periódico un día sí y otro también. Pienso que si tienen capacidad para hacerlo sobre temas de Religión siempre variados, lo único que puede suscitarnos molestias es esta maldita envidia que nos invade por nuestra incompetencia para presentarle al director una columna diaria. Por otra parte también comprendo que los señores mencionados agudizan nuestras conciencias cristianas y nos hacen ver cómo debe ser nuestra vida religiosa. Si esto nos duele, dejemos de leerlos y en paz. Lo curioso es que no somos sólo los católicos los que nos deleitamos en leerlos, sino también los referidos anteriormente los vienen leyendo desde hace años. Uno de los autores de esta revolución literaria, nos daba cuenta de una crítica constructiva que Antonio Colao le había hecho al reverendo padre Díez Alegría. Y esto ha sucedido hace algunos años. Se ve claro que memorizan bien y les siguen a los escritores que anteceden. En una de las cartas publicadas el pasado día 31, les dice una señora “que les hablan de una religión ajena a la realidad social del país y sin ningún tipo de compromiso con los más necesitados”, cuando en verdad, los referidos señores, reiteradamente han salido en defensa de los pobres poniéndonos
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ejemplos de la obligación que tenemos de compartir con los menesterosos. ¿No podrán ser ellos los que más comparten? Averigüémoslo. Y adaptar la religión a la realidad social de la España de hoy, sería tanto como implicar a Cristo y sus Evangelios en el hedonismo, en el divorcio, en la corrupción política, la tortura que sufren muchas mujeres maltratadas por sus esposos, y hasta en el crimen horrendo del aborto. Quiero hacerle saber, mi respetable señora, que la Religión no tiene que adaptarse a nadie ni a nada. Somos nosotros los que tenemos que ajustarnos a los hechos, obras y palabras de Jesucristo. Y uno de los males que sufre la Santa Iglesia procede de los que buscan y quieren un Evangelio que se flexibilice y concuerde con la vida empecatada que llevamos. También quiero hacerle saber a la señora replicante, que los mensajes que nos envían Antonio y Julia jamás se pasarán de moda, pese a que usted reafirme lo contrario, porque como bien han dicho ellos, copiando las palabras que salen de los labios de Jesús: “Pasarán el cielo y la tierra y mis palabras no pasarán”. Bien sé que para comprender a los señores referidos, es necesario tener un poco de humildad y reconocer que todos somos pecadores, tanto más cuanto más intentemos tergiversar la doctrina de Juan Pablo II y la de Jesús, porque las dos se complementan perfectamente. Los lectores se habrán dado cuenta de aquellas palabras que ahora desoimos y que un día, no muy lejano, resonarán en nuestras almas: “El que me negare delante de los hombres, Yo lo negaré delante de mi Padre Dios, y el que me confesare delante de los hombres, Yo lo confesaré delante de mi Padre Dios”. ¿Será este el motivo por el cual Julia y Antonio lo vienen confesando públicamente sin complejos y sin miedo al qué dirán? Le saluda atentamente, Pascual Blanco.
(Carta publicada en defensa del autor, 7-febrero-2000, en La Voz de Avilés)

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61.— ÁLVARO DOMECQ

uando la desgracia comienza a cebarse en una familia, los infortunios se van sucediendo hasta que la altanería y la vanidad se quedan por los suelos. Estos sucesos enigmáticos, a primera vista, sólo se pueden comprender a la luz del Evangelio, porque no los sufren solamente las familias depravadas, y hasta parece que tienen lugar con más frecuencia en hogares bien ordenados y cristianos, como en su día lo fueron los Kennedy y actualmente lo son los Domecq. Don Álvaro siempre ha sido un hombre cristiano y honrado. Sin embargo, ha tenido que sufrir la muerte de su hija Marisol cuando galopaba en uno de sus caballos, después perdió cuatro nietos en un accidente de coche, y por último Dios también le llevó a su queridísima esposa. Si en esto que precede nos fijamos en la Palabra de Dios, es fácil deshacer el enigma: “Al que dé mucho fruto, se le podará para que dé más” (Juan 15, 2). ¿Y cuándo esto sucede en familias empecatadas? No dudando que Dios también las ama sin medida y se alegra más por un pecador arrepentido que por 99 justos (Lucas 15, 7), tal vez por eso permite la corrección fraterna para que suban la mirada hacia Él, desposeyéndolos del egocentrismo y haciéndoles reflexionar sobre la impotencia que todos padecemos en confrontación con Aquél que todo lo puede. Es verdad que los caminos de Dios no son nuestros caminos, pero ¿quién puede abstenerse de conceptuar cristianamente lo que nos sucede si somos católicos?
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Volviendo a don Álvaro Domecq, me admira la fe y la paciencia que lo acompañan. Por eso nos ha dicho que “para tener esta conformidad, la fe es lo más importante, muchas veces no nos agarramos a ella. Yo he estado, algunas veces sin agarrarme. Ahora la fe es mi vida. Con ella, las mayores calamidades, aunque te emocionan, te acercan a Dios. Él es el que te da y te quita. Te da para el efecto del amor y te quita para que mejores. El deseo de Dios es que vayas a Él. Esa es la vida”. Estas declaraciones tan sublimes, se quedan cortas si nos referimos a su primo Pedro Soto Domecq. Un intelectual que se retiró del mundo para morir en la soledad de una celda en la Cartuja de Valencia. Era licenciado en Ciencias Económicas y abogado. Hizo la carrera diplomática y terminó siendo sacerdote. Estuvo en varias embajadas y fue un importante colaborador de don Alfonso XIII, quien le concedió el título de Conde de Puerto Hermoso. Como estamos viendo, la religiosidad en esta excelsa familia les viene de casta. Por eso don Álvaro Domecq nos sigue diciendo que “me siento feliz. Lloro de emoción y no de pena. Es cuestión de darle a la vida, a cada hombre, lo que tiene de humano y lo que tiene de divino. Todos, hasta los que lo niegan, somos humanos y divinos. Humano es lo que se le antoja al cuerpo; divino lo que se le antoja al alma. A los hombres nos da vergüenza hablar de lo divino, es decir, de lo único que vale la pena”. Y sigue diciendo: “Las cornadas de la vida me han hecho aprender a dejar lo humano y agarrarme a lo divino. Por decirlo a mi manera: agarrarme bien a esa garrocha larga, larga, que sube y sube hasta el cielo”.
Publicado en La Voz de Avilés 15-febrero-2000

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62.— EL ROSARIO

l Rosario —dice Juan Pablo II— es mi oración preferida. Os ruego a todos de corazón que la recéis”. Y si a alguien le parece poco el excelente líder de la moral y la religión para recomendarnos cómo debe practicarse la vida ascética, no podemos olvidar que Nuestra Señora de Lourdes se apareció a Santa Bernardette con el Rosario en las manos, pasando las cuentas mientras la vidente lo rezaba de rodillas mirando a la Virgen que estaba en la gruta. Pero hay más: En Fátima la Virgen les pidió a los tres pastorcitos que rezaran el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra. Y si es verdad que el Padrenuestro es la oración más perfecta que tiene la Iglesia, en sólo una parte del Rosario se reza cinco veces. También en esta oración repetimos varias veces las palabras que la Virgen María oyó del Arcángel y de su prima Isabel. Es de tener en cuenta que en la profundidad de la Palabra “Ave María” pasan ante los ojos del alma los episodios más importantes de la vida de Jesús. Al mismo tiempo, en las decenas del Rosario, nuestro entendimiento puede recoger todos los hechos que componen nuestra vida, de la familia, de la nación, de la Iglesia y de la humanidad. Hechos personales y del prójimo y, en modo especial, de aquellas personas a las que más queremos. Por eso la oración del Rosario sigue el ritmo de todas las dificultades de nuestra vida y nos ayuda a santificarnos.

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Y yo me pregunto: ¿Si la Virgen lo ha pedido con insistencia y Ella aparece como abanderada de esta oración — ”Soy la Virgen del Rosario”—, qué tendrá el Rosario? Rezar el Rosario es rezar con la Virgen a Dios, porque el Rosario une a las familias como las cuentas aparecen inseparables sujetas por una cadena. La familia que reza unida, permanece unida. Y el que no lo crea puede experimentarlo. Creo, ciertamente, que no puede existir un hogar en el mundo donde la familia se encuentre disgregada, si antes de llegar ese infortunio, todos unidos rezan el Rosario diariamente. Todas las adversidades que puedan surgir entre padres e hijos durante el día, pasan a la reconciliación, a la calma, al mutuo amor y al arrepentimiento, cuando el día anochece y, todos juntos, se reunen para rezar el Rosario. Bien merece la pena arrodillarse veinte minutos para vivir unidos y en paz. Y si alguien lo sigue dudando que se lo pregunten a los cientos de hombres y mujeres que diariamente lo rezan en todas las iglesias de Avilés antes de comenzar la Santa Misa.
Publicado en La Voz de Avilés 17-febrero-2000

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63.— LA MAFALLA

a Mafalla es mi pueblo natal. Nueve casas constituyen el poblado con menos de cuarenta habitantes. Este pueblo se encuentra situado en la meseta de una montaña. Allí no existen bosques ni árboles frutales. Los cuatrocientos metros de altitud sobre el nivel del mar sólo le permiten la criación de ganaderías y cereales. Allí pasamos los fines de semana con nuestros amigos de Avilés, Oviedo y Gijón. Catedráticos, médicos, enfermeras y abogados se quedan prendados de aquella belleza natural deslumbrante. La falta de contaminación, el verde de los campos en la primavera, la vista panorámica que domina todo lo que nuestros ojos pueden alcanzar. Las montañas nevadas que circundan Grado y San Román. El pico Bufarán, la Degollada, las cordilleras que enlazan las montañas entre sí; todo hace desaparecer el estrés de la población. Allí no existen ladrones ni salteadores. Nadie conoce la droga, y nadie ha pensado nunca en divorciarse. Hay cuatro granjas de ganado con una producción de dos mil litros de leche por día. La doctora Marqués y su colega Marina Novoa, en compañía de los catedráticos Fidel García, Juana Mari, Rosario Rendueles y Conchita Carreño, han entrado en una de las granjas para ver cómo ordeñan la leche mecánicamente a las vacas, para venderla íntegra y fresca a 40 pesetas el litro.

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Vamos a comer la paella que se enfría —les dije—. “Déjanos ver la nieve de las montañas y contemplar el horizonte. Esto es un regalo de Dios”. Allí siempre ha veraneado nuestra familia Colao, de Avilés y de Oviedo. Pero como los años no pasan en balde, las casas que tanto disfrutaron se han quedado vacías. Y el que bien podría hacerlo por la buena salud que disfruta — Ramón Colao— se encuentra absorbido por la responsabilidad que le exige la Duro Felguera para continuar acrecentándola hasta conseguir el progreso que nadie esperaba, sin faltarle los adversarios que sólo les interesa la mamandurria. La Mafalla pertenece al municipio de Candamo, parroquia de San Juan de Ventosa. Sólo catorce kilómetros la distancian de Avilés. Nadie la encontrará en los mapas o diccionarios, sólo en la Enciclopedia Universal Ilustrada aparece. Allí no llegan periódicos ni revistas, pero no falta la televisión basura para escandalizar al pueblo sencillo y humilde que se pasa la vida trabajando para que no nos falte la manteca, la carne, la leche, las patatas y el pan. Y cuando se celebra la fiesta de Santa María Magdalena, y la sacan en procesión desde la capilla que fuimos construyendo y que se encuentra ubicada en el solar de la casa donde yo nací, sólo La Voz de Avilés nos envía un periodista para hacer el reportaje correspondiente.
Publicado en La Voz de Avilés 22-febrero-2000

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64.— VA DE CUENTO

n un áureo trigal en su tierra, el sol iba dorando las mieses. Una espiga arrogante crecía, cargada de granos y ensueños. Era esbelta, gallarda y muy alta, y tan buena que todo su anhelo lo cifraba en crecer y adentrarse, junto a Dios en el cielo. El Señor que sus sueños veía, la miraba benigno y risueño, y le daba su firme promesa, de acogerla algún día en el cielo. Y la espiga crecía y crecía, esperando saciar sus deseos. Y una tarde de sol y de estío se presenta en el campo un labriego, con la hoz afilada y sañuda fue segando el precioso elemento. Alarmada —¡A mí no! —le decía, la inocente espiguita del cuento. ¡A mí no!, porque estoy destinada a elevarme en mi tallo hasta el cielo. Pero el hombre —tal vez distraído— la derriba de un golpe certero, destruyendo con él la aventura y la dulce ilusión de sus sueños. ¡Ay, Señor!, clamó entonces la espiga, ¡mira, mira, mi Dios lo que has hecho! ¡Ya no puedo llegar a tus brazos! ¡Sálvame, sálvame, que me muero! Y el Señor, cual si nada escuchase, le responde con tan sólo el silencio. El labriego, tomando la espiga, a las eras la transporta luego. El caballo arráncose con brío y los granos bajo el trillo crujieron, como sarta de perlas deshechas por las eras rodaron maltrechos. ¡Oh granitos que el cielo anhelaban! Los demonios dijeron: “¿De qué os sirve haber sido tan puros si a salvaros no viene el Eterno? Y en su angustia, los granos clamaban: ¡Padre nuestro que estás en los cielos!

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En la cárcel oscura de un saco, al molino lleváronlos luego, y los granos dorados y hermosos a finísimo polvo volvieron. Y los granos lloraban, gemían, y al Señor suplicaban sus ruegos. ¡Y allá arriba seguían callando! ¡Y acá abajo seguían moliendo! ¿Y por qué el Señor callaría? ¿Y por qué les negaba el consuelo? ¿Por qué siendo tan puros e inocentes les dejaba en tan puro tormento? Pero ved qué pasó: Con la harina una hostia bellísima hicieron, que era tenue cual brisa de mayo, y era blanca cual luna de enero. Su blancura brilló sobre el ara y los cielos al verla se abrieron. Y Dios mismo y su gloria bajaron, y en la Hostia feliz se fundieron. Y así en tierno coloquio de amores, a la espiga le dijo el Cordero: “Yo quería tenerte en el cielo, y mis brazos brindarte por lecho, pero escucha mi bien, ¡a mis brazos sólo puede llegarse sufriendo!
Publicado en La Voz de Avilés 29-febrero-2000

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65.— SUCEDIÓ EN LOURDES

onforme a la comisión médica—científica instituida por la Santa Sede, más de cien enfermos terminales y paralíticos han sido curados instantáneamente en Lourdes después de las primeras apariciones de la Virgen a Bernardette, actualmente —como todos saben— canonizada. Pero ahora nos dan cuenta del primer milagro. Pierre Bouriette, minero de las canteras de Pic du Jer, había quedado ciego del ojo derecho en 1838 —veinte años antes de las apariciones— a causa de la explosión de un barreno. Y veinte años después —en 1858—, cuando en todas partes se comentaba que el agua naciente que manaba al lado de la gruta por mandato de la Virgen, curaba a los enfermos, Pierre Bouriette, como era su costumbre, se fue a la consulta del doctor Dozous para que le recetara las gotas habituales, una medicación que le servía para evitar la infección del ojo que le quedaba. Después de coger la receta, se atrevió a preguntarle: — Doctor, ¿es cierto que el agua de la pequeña Bernardette cura a la gente? — Vete a la fuente de Bernardette, y si vuelves con vista en ese ojo, creeré. Pierre Bouriette era hombre de poca fe, y con más curiosidad que esperanza fue. Se lavó el ojo ciego en las aguas turbias del manantial, y cuando terminó, viendo con más claridad, se cubrió el ojo sano con los dedos y comenzó a gritar:

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— ¡Veo, Virgen Santísima, veo con el ojo que tenía ciego desde hace veinte años! Corrió gozoso a la casa del doctor Dozous. Y cuando lo vio le dijo a voz en grito: — Doctor, ¡estoy curado! ¡Estoy curado! ¡Veo con el ojo que tenía perdido! No es usted quien me ha curado. Ha sido el agua de Bernardette. — ¿El agua de Bernardette? —replicó sonriendo el doctor—. No creo nada de eso. Espera. Se volvió de espaldas y revisó el diagnóstico que llevaba 20 años guardado en el fichero, con la siguiente anotación: “Pierre Bouriette tiene una amaurosis incurable. No puede ver ni verá jamás”. El doctor tapó con la mano el ojo sano del minero, y le dijo: — ¡Anda, léeme esto! El minero lo leyó seguro y sin pestañear. En ese momento, el escepticismo del doctor había terminado, y desde aquella fecha no dejó de visitar la gruta de Masabielle todos los días festivos. Esta fue la primera comprobación médica de una curación milagrosa en Lourdes.
Publicado en La Voz de Avilés 2-marzo-2000

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66.— LAÍN ENTRALGO

i algo envidio en esta vida es a los intelectuales que no se distancian de Dios, y más que a estos, a los que han llegado a la cima de la santidad, porque la vida es muy efímera y pasa pronto, pero el bien que se hace a los menesterosos se va engarzando en lo que pudiéramos llamar “espíritu sin cuerpo” y vive eternamente. Aflora este preámbulo en mi mente después de leer el libro de Pedro Laín Entralgo, titulado: Quién es el hombre. Si tuviéramos que describir el currículum vitae de don Pedro, estrecha nos vendría una página entera de La Voz. Comenzando por los estudios de Ciencias Químicas y Medicina, catedrático de Historia de la Medicina, y miembro de la Real Academia de la misma. También pertenece a la Real Academia de la Lengua. De esta última fue director entre 1982 y 1987. Y... ¿para qué seguir? Después de leer su libro y conocer el contenido entre la fe y la ciencia, no sería exagerado decir que Pedro Laín Entralgo, a sus 91 años, puede ser el último gran intelectual español del siglo. Y como antropólogo nos deja muy clara la ciencia que trata del hombre, física y moralmente, haciendo engarzamiento entre la moral y la religión. Por eso nos dice: “La religión lleva consigo la exigencia y la admisión del sentido de la humanidad en el curso de su historia. La salvación se realiza históricamente en el tiempo, y eso afecta a cada hombre y a todos los hombres del mundo. La visión del curso de la acción histórica de la humanidad como camino de salvación, eso es propio del cristiano”.
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Durante la guerra se afilió a la Falange. Pero desilusionado muy pronto de las actividades políticas, se alejó de la misma. Un hombre tan cristiano como él no podía vivir envuelto en las patrañas que diariamente oímos en los mítines y en el Congreso, tal vez por eso sigue apostillando: “Vivir cristianamente en el mundo en cualquier época, pero más concretamente en ésta, es una cuestión problemática que hay que resolver”. Don Pedro sabe muy bien que la Religión tiene incondicionales amigos y enemigos feroces. Y tanto más cuanto mayor sea el grado de espiritualidad del creyente, porque esos hombres que se han entregado totalmente a Dios, nos comprometen a todos con sus palabras y con sus obras, y lo curioso es que el daño que pueden hacer a sus adversarios no termina con la muerte del santo: “El justo muerto, puede condenar al impío vivo” (Salmos, 37). Y qué nos dice don Pedro Laín Entralgo acerca del aborto: “Toda manipulación del ser humano en su evolución desde el óvulo fecundado hasta la constitución de un ser inequívocamente humano, como es un feto a término, toda intervención en ese proceso para alterar su capacidad de actuación libre, no es lícita”. Son muchas las preguntas que nos hace don Pedro: “¿Cómo ha venido el hombre a existir? La creación del mundo, la intervención de Dios en el curso del mundo, conduce a esa visión de la historia propia de la religión”.
Publicado en La Voz de Avilés 8-marzo-2000

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67.— LO QUE YO PIENSO Y LO QUE DIOS DICE

odos los creyentes sabemos que los pelos de nuestra cabeza están contados, y ninguno puede desprenderse sin que Dios lo permita (Lucas 21, 18). ¡Qué sucederá con nuestros pecados de omisión. De los que nunca se nos ocurrió arrepentirnos ante Dios! Lógico es que todos aparezcan en la hora definitiva, máxime si los hemos cometido deliberadamente o, al menos, con frivolidad, indiferencia, ordinariez, descuido culpable y voluntario. Nada nos puede extrañar que algunos santos sintieran pavor cuando llegaron al estado preagónico, sabiendo las inmundicias que sumergimos alegremente en el bosque del olvido. Las que necesariamente aparecerán de nuevo ante nuestros ojos en el juicio particular y ante la faz del mundo en el juicio universal. Pocos son los que piensan que ante nosotros funciona día y noche una cámara cinematográfica que recoge fidelísimamente todo cuanto hacemos, bueno y malo, y todo cuanto deberíamos hacer y omitimos por negligencia culpable. En esa película de nuestra vida filmada imborrablemente en la mente divina, aparecerá todo cuanto pensamos, decimos, hacemos y dejamos de hacer culpablemente. ¡Qué sorpresa cuando esa película se proyecte ante nuestros ojos en el juicio particular, y qué confusión cuando se proyecte ante el mundo en el juicio final! Horas brillantes, horas oscuras, obras buenas, obras malas, sacrificios, oraciones, victorias y fracasos: todo absolutamente ha sido recogido en la película de nuestra vida, filmada en la mente de Dios,
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que nada olvida ni puede olvidar de cuanto ocurre en el mundo creado por Él. La Sagrada Escritura nos lo recuerda en multitud de textos: “Porque Dios ha de juzgarlo todo, aún lo oculto, y toda acción buena o mala” (Eclesiastés 12, 14). “¿No está Él mirando mis caminos y contando mis pasos?” (Job 31, 4). “Los ojos de Dios observan los caminos de los hombres, y tiene Él contados sus pasos. No hay oscuridad ni sombra donde pueden esconderse los malhechores” (Job 34, 21-22). Es verdad que Dios perdona setenta veces siete al pecador arrepentido, y es evidente que los pecados confesados con dolor de contrición pasarán al monte del olvido después de ser expiados o reparados con la penitencia. He ahí el bien que nos pueden hacer las enfermedades y el dolor. Pues en todos los males que sufrimos se manifiesta la misericordia de Dios, porque lo peor que nos puede pasar es que nuestras vidas sean colmadas de ilícitos placeres y felicidad injusta, dejando todas las deudas contraídas con Dios para el juicio final. “Yo juro, dice el Señor Dios, que no quiero la muerte del impío, sino que se convierta de su mal proceder y viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos. ¿Por qué os empeñáis en morir?” (Ezequiel 33, 11).
Publicado en La Voz de Avilés 10-marzo-2000

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6 8 . — D E SPU É S DE MUE RT A L O C O NSI GUI Ó

espués de leer la biografía de Elisabetta Canori, estoy más convencido de que todo es posible para el que tiene fe. Tengo para mí que no existen personas destinadas a la perpetuidad del mal si los que con ellas conviven les hacen el bien y les perdonan todo. Esto es lo que ha hecho Elisabetta Canori con todos cuantos la rodearon, y muy especialmente con su inmoral esposo. Con motivo del Año de la Familia, el Papa Juan Pablo II, beatificó esta esposa y madre de familia. La que ha soportado las mayores dificultades conyugales haciendo honor al sacramento del matrimonio y a las responsabilidades que de él se derivan. Siempre constante en la oración, en la penitencia y en la entrega heroica a la familia, supo educar cristianamente a sus hijas y obtuvo la conversión de su marido. Elisabetta pertenecía a una numerosa familia campesina. Gozaba de buena posición económica, pero por reveses y contratiempos vinieron a menos. Así va creciendo hasta hacerse una mocita ejemplar. Contrae matrimonio con el abogado Cristóbal Mora. Los dos esposos están sumamente compenetrados, pero vienen las pruebas y radicalmente cambia la situación. Ella está convencida que siendo esposa y madre, ha cumplido perfectamente su vocación cristiana. Ama tiernamente a su esposo, y cuando éste incurre en grandes infidelidades uniéndose a otra mujer, y llevando una vida escandalosamente disoluta, el amor conyugal de Elisabetta se hace paciente y comprensivo.
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Pese a todo, continua manifestándole su ternura para conquistarlo de nuevo. Lo perdona de todo corazón, y temiendo por su salvación, reza día y noche para que se convierta y salve su alma. No lo logra en vida y exhorta a sus hijas a un generoso perdón. La ruina económica, la enfermedad, el intenso dolor moral y las humillaciones, la van purificando, abriendo su corazón sensible hacia todos, y más en particular a las personas que tanto le habían hecho sufrir a ella y a sus hijas queridas. Elisabetta, muy enferma, ya sabe que su infiel esposo sólo se convertirá cuando pasen los años y ella deje de existir. Muere el 5 de febrero de 1825, con tan sólo 50 años. El marido regresa del entierro con sus hijas, y al ver cómo lloran la muerte de su esposa las personas que bien la conocían, proclamándola santa, empieza por confesarse y hacer penitencia. Dos años después, pide su admisión en la Orden de los Hermanos Conventuales. Viste el hábito en 1827, después se ordena sacerdote, dedicándose a la enseñanza de los jóvenes estudiantes de la Orden. Visita a todos los matrimonios infieles que le solicitan, y les transmite la triste experiencia del mal que le hizo a su esposa y también a sus hijas, diciéndoles: “He martirizado a mi esposa con los placeres inmorales que buscaba y sólo espinas encontré en ese camino”. Y leyendo el diario de su esposa derramaba lágrimas. Sobre todo cuando encontraba párrafos como éste: “¡Cuánto pido al Señor encontrarme en el cielo con la amante de mi marido! Confío en que un día también ella pueda gozar de los bienes celestiales por la misericordia infinita de Dios.
Publicada en La Voz de Avilés 13-marzo-2000

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69.— SAN JOSÉ

uerría yo, persuadir a todos fuesen devotos de este Santo, por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios. No he conocido persona que de veras le sea devota y haga particulares servicios, que no la vea más aprovechada en la virtud. Sólo pido por amor de Dios que lo pruebe quien no me creyere”. Santa Teresa de Jesús. Pienso que ningún santo puede alcanzar mayor dignidad que San José. Y no me refiero a las prerrogativas que le han concedido los Papas, como “patriarca” o “patrono de la Iglesia Universal”. Lo que realmente dignifica de forma preponderante a San José es el haber sido elegido para esposo de la Virgen María y padre adoptivo del Hijo de Dios, con el empleo de sostener, educar y custodiar a la Sagrada Familia. En un tiempo determinado, José se encuentra en un dilema que sólo Dios puede iluminarlo para optar entre dos proposiciones contrarias: desposado con María después de hacer el voto de castidad, se encuentra con que a su novia le ha sido engendrado un hijo, y conforme a la ley en aquellos tiempos, era obligación el denunciarla para ser lapidada a pedradas. José sabe que la Virgen está embarazada, pero no lo puede creer ni tampoco lo puede dudar. Pasmado y sumido en el dolor, resuelve repudiarla en secreto. Pero, ¿quién se hace responsable del estado de gestación en que se encuentra su prometida? Este es otro conflicto que sólo Dios puede resolver sin que María sea víc156

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tima de su mismo secreto. Así vemos cómo se corresponden los dos: él sin querer hacerle daño ni desestima. Ella sin dejar de amarlo y quererlo, confía en que Dios es testigo de todo lo que sucede y sabe que Él resolverá. Así es la fe. Pero Dios no lo resuelve de forma visible y palpable. Sólo le revela en sueños lo que realmente sucede. Pero los sueños, sueños son. Y muy raras veces se ajustan a la realidad. Sin embargo, José, lo acepta como una realidad, y conforme con el misterio, los dos conviven como hermanos en la paz de Dios, sin el menor atisbo de celos. Lo mismo le ocurre a José poco antes del infanticidio de Herodes. Sólo en sueños le fue revelada la huida que necesariamente tendrían que emprender a Egipto para que su hijo no fuese degollado como lo están siendo ahora los nonatos. Y siguen los sueños para decirle cuándo tiene que regresar a Nazaret. Y José, siempre sumiso y obediente a su Dios, vuelve a coger el jumento y a consagrar su vida al trabajo y a la oración. Y como el corazón de la Virgen sería atravesado por una espada (Lucas 2, 35), tiene que presenciar la crucifixión de su Hijo. Pero si el dolor de María ha sido más lacerante que el de su esposo, también ha sido mayor su gloria en el cielo. Esto sólo sucede cuando buenamente aceptamos el sufrimiento y lo consideramos como el mejor premio que nos puede tocar. El dolor envuelto en rebeldía, sólo sirve para hacernos sufrir inútilmente.
Publicado en La Voz de Avilés 17-marzo-2000

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70.— PERDÓN POR LOS PECADOS DE LA IGLESIA

l perdón nace en el corazón del hombre cuando el Espíritu Santo ilumina su conciencia. Y lleva consigo la remisión de la pena merecida. Por eso Juan Pablo II ha pedido perdón por las culpas de la Iglesia, dando al mundo un ejemplo de concordia y de paz. Es claro que muchos católicos se preguntarán el porqué no nos piden perdón a nosotros por las persecuciones y crímenes que lleva sufridos la Iglesia en los 2000 años de existencia. La razón es clara: Si la Iglesia corresponde al mal que le hacen, tiene que cerrar el Evangelio y, con él, todas las puertas de los templos. Al perdón hay que adicionarle también un acto de sincera humildad, que lleva consigo el desplazamiento del amor propio, del rencor, de la altanería, del orgullo y de la soberbia. Y como nada de esto anida en el cerebro de Su Santidad, ni puede habitar en el corazón de los santos como él, ha tenido la humildad suficiente para postrarse ante un crucifijo conmovedor y gigantesco pidiendo perdón a Dios por las culpas de dos mil años de historia de los seudocristianos. Todo ha sido mencionado en presencia de siete cardenales y muchos arzobispos en los más altos cargos de la curia romana. Es un hito histórico en el que se palpa el peso del pecado, la valentía del Papa y la gran esperanza de reconciliación con otras religiones. La extraordinaria ceremonia comenzó con muchas plegarias frente a la Piedad de Miguel Ángel. Y a las siete peticiones de perdón el Papa añadió cinco que transcribimos a continuación:
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“¡Nunca más! para el futuro de la Iglesia: Nunca más negaciones de caridad en el servicio a la verdad; nunca más gestos contra la unidad de la Iglesia; nunca más ofensas a otros pueblos; nunca más el recurso a la violencia; nunca más discriminaciones, desprecio de los pobres y de los últimos”. Después de todo esto lo vemos en la instantánea besando el crucifijo. Este era el deseo del Santo Padre: purificar la Iglesia en el Tercer Milenio. El Santo Padre sabe muy bien que los seudocristianos han cometido un sinnúmero de infidelidades al Evangelio de Jesús, y esto le venía pesando —indirectamente— en su conciencia como Vicario de Cristo y como líder espiritual y moral de los mil millones de católicos que rezamos por él. Es de notar que los métodos de intolerancia con otras religiones a todos nos alejan del mandamiento del amor. “Amar a los enemigos y rezad por los que os persiguen” (San Mateo 5, 44; San Lucas 6, 27). Si Dios nos ha concedido la inconmensurable riqueza de la fe, gratuitamente, es claro que debiéramos esforzarnos en transmitirla a los que no la tienen. Esto no es sólo un pensamiento individual, es un precepto de Jesús: “Gratis lo habéis recibido, dadlo gratis” (San Mateo 10, 8). Esta es la misión de los seglares, y tanto más se acentúa cuanto mayor es la escala jerárquica a la que pertenecen los consagrados a Dios.
Publicado en La Voz de Avilés 21-marzo-2000

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71.— LA CASTIDAD

a castidad es la virtud que se opone a los deseos carnales. Y actualmente parece estar en quiebra. También la infidelidad conyugal parece una epidemia, dando lugar entre hombres y mujeres al tópico de “los malos tratos”. El ser humano busca el placer desordenado intentando conjuntarlo con la felicidad que todo ser humano desea. Después vienen todos los males juntos. Creo que si las cosas se hicieran dos veces, terminaría el hedonismo y el pecado. Son muchos los que hacen oídos sordos a lo que nos viene exhortando el Magisterio de la Iglesia. La gente no se fija en el rostro que nos presentan las verdaderas religiosas y religiosos. Ese candor angelical que nos transmite paz y alegría. Tampoco observan los matrimonios canónicos y religiosos que vienen unidos haciendo de los dos una sola carne, siempre acompañados de sus queridísimos vástagos, dándoles a éstos el amor y felicidad que sólo pueden dar los padres legítimos. Algo que influye en los pequeños para toda la vida, salvando las raras excepciones, que en todo las hay. Tengo para mí que no pasarán muchos años antes de que la juventud venga de vuelta. El aforismo de que “nadie escarmienta en cabeza ajena” no se ajusta a la realidad. Son muchos los que observan cómo el desorden nunca nos conduce a nada bueno. En Washington está repuntando algo que viene al unísono con lo predicho. Un buen número de jóvenes anuncia que quieren mantenerse vírgenes y castos antes del matrimonio. La generación
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del 68 —sus padres— no se lo pueden creer. Ellos se batieron en su juventud estudiantil, diciendo: “Haz el amor y no la guerra. La virginidad da cáncer. Vacúnate”. Hoy, sus hijos declaran sin complejos que es hermoso esperar hasta encontrar a la persona de tu vida. La revista “US Magazine” ha publicado una lista de jóvenes estrellas que han optado por vivir la castidad hasta el matrimonio. Entre los que anuncian con orgullo esta decisión se encuentra el jugador de baloncesto A. C. Green, uno de los hombres clave de Los Ángeles Lakers, la joven tensita rusa Ana Kournikova, Léele Sobieski, de 17 años, protagonista de la miniserie Juana de Arco, y Jonathan Jackson, también de 17 años, que actúa como “Lucky” en la serie “General Hospital”. Y Enrique, el cantante e hijo del mítico Julio Iglesias, se ha sumado a esta declaración. Quiere probar otros caminos que eviten a sus hijos la propia experiencia del abandono materno y paterno. El anuncio de Iglesias—hijo, con récords de ventas en todo el mundo, tal vez ha sido la mayor sorpresa, al haber declarado: “Soy virgen y quiero seguir así hasta el matrimonio, y cuando lo menciones, por favor, no lo hagas en tono de broma”. Aunque las cifras de precocidad sexual en todo el Occidente no hacían prever un movimiento contracorriente semejante, los clubes de castidad van incrementando sus adeptos. Dios quiera que se acuerden de Él y comprendan que es el único Maestro y el único Señor que nos enseña todo lo bueno en esta vida y nos concede la eterna felicidad.
Publicado en La Voz de Avilés 23-marzo-2000

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72.— CARTA A AZNAR

eñor Presidente: Admiro las buenas obras que usted y su Gobierno han conseguido hacer en el breve periodo de cuatro años, por cuyo motivo les hemos confiado una legislatura más al frente del Ejecutivo, con mayoría absoluta. A pesar de lo dicho, parece probable que no disponga de la moral suficiente para modificar la legislación actual que despenaliza el aborto en España. Es una verdadera lástima, porque la consecuencia es que se han producido —tan sólo el pasado año— 53.000 asesinatos sobre seres humanos no nacidos. Soy consciente de que algunos se arrepentirían de haberles votado si ustedes decidieran abrogar esa ley inicua. Pero usted es un hombre católico y no puede olvidar que una obra humanitaria de tanta envergadura y trascendencia encontraría recompensa en un plazo muy breve. Pues abolida esa ley, cuando ustedes llegaran al final de la legislatura que ahora empiezan, más de 200.000 niños habrían nacido en España, mientras las pobres madres que los hubieran abortado, se sentirían muy felices de ver a sus hijos sonriendo en la cuna, unos, y otros jugando en los jardines. Entonces verían que usted había conseguido el mejor de todos sus aciertos. También podrían legislar de manera eficaz para ayudar a las señoras y chicas solteras que no desearían abortar, pero que se ven abocadas a ello por motivos diversos: en casos reducidos son factores económicos, en otros vienen las presiones sociales o familiares; y en mayor escala vienen las
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madres que buscan la comodidad incómoda. Y digo incómoda porque así les resulta pasados los años, pues nadie se olvidará jamás del crimen que comete ni de cómo sería el hijo que no han dejado nacer. Por todo lo dicho, creo que el Estado tiene el deber de organizar alternativas reales al aborto. Lo mismo que hay centros que ayudan a los enfermos de sida, lo mismo que hay asilos para ancianos o lugares donde reciben asistencia los niños de familias rotas, también debería haber una red de centros dedicados a madres solteras. En realidad, estos existen, pero son muy pocos, y corren a cargo de instituciones eclesiales que tienen mucho mérito y muy pocos recursos. También se pueden facilitar los trámites de las adopciones. Es absurdo que tantas parejas tengan que irse al extranjero —a veces con riesgo de vida— para adoptar un niño, mientras que aquí se sacrifican más de 50.000 cada doce meses. Y que nadie me venga con ese cuento de los tres supuestos. Los hospitales del Estado se equivocan con bastante frecuencia. Sirva como ejemplo: Tengo un nieto de siete años que no ha traído en sus exámenes ni un solo notable, todo han sido sobresalientes. Pues bien, la doctora que examinó el embarazo de nuestra hija le propuso el aborto diciéndole que era subnormal. Lágrimas que le hizo derramar a nuestra hija, pero jamás abortará y el niño es perfecto. Si alguien lo duda que lo pregunten en el Colegio Los Robles. Si vamos a las clínicas privadas, ya sabrá usted que nadie les pregunta por los tres supuestos ni les preocupan los meses que llevan de gestación; todos tienen un precio; de tres meses 50.000 pesetas, de seis 80.000 pesetas, y de nueve no lo sé. Y digo esto porque me lo ha confesado una psicóloga católica, informada de lo mismo en sus consultas.
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Terminaré diciendo que los niños son el mayor bien — incluso económico y social— que alguien se puede imaginar. Un bien que cualquier Gobierno justo e inteligente debe de proteger. Aznar, Aznar, “de qué nos sirve ganar todo el mundo si perdemos nuestras almas” (Lucas 9, 25). Cordialmente le saluda.
Publicada en La Voz de Avilés 25-marzo-2000

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73.— LA DEVOCIÓN A MARÍA

n general de Brigada nos cuenta una anécdota enternecedora. Una niña musulmana —huérfana de madre con siete años— estudiaba en un colegio de monjas católicas en Rabat. Algo muy normal en países musulmanes del norte de África. Pues los colegios católicos tenían —o tienen— mucho más prestigio acerca de la buena educación y enseñanza. Y aquella niña, siguiendo las normas del colegio, mientras sus compañeras cristianas asistían a las clases de religión, se entretenía haciendo sus deberes al final de la clase. Desde allí, a veces, se enteraba de las pláticas que la buena monja les daba sobre la Virgen María. Al cabo del tiempo, la niña le preguntó a su padre: “Papá, ¿por qué nosotros no tenemos una Virgen María y una madre en el cielo como tienen los niños cristianos?”. El padre, que era culto y conocía lo suficiente la religión católica como para saber algo del papel de la Virgen en ella, no supo contestarle. Ahora pensando en esta anécdota, me doy cuenta del gran privilegio que tenemos todos los devotos de María. Pienso que después de la Eucaristía, Dios no podría haber inventado nada mejor que darnos a María por madre. Lo que la Virgen significa para un buen católico, es algo que nunca podremos agradecer bastante a la bondad infinita de Dios. Así lo han entendido, desde hace dos mil años, muchísimos millones de personas, desde teólogos cultísimos hasta los hombres y mujeres más sencillos, a veces éstos mejor que
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nadie. Basta visitar cualquier santuario de nuestra geografía española y contemplar los exvotos que recibe por las gracias o milagros que alcanza de Dios. Precisamente, ayer me llamó por teléfono —desde Cuenca— la delegada del Ejército Azul de Nuestra Señora de Fátima —Isabel Garrido— para decirme que saldría con tres autobuses cargados de peregrinos para asistir a la ceremonia religiosa, que tendrá lugar el 13 de mayo en la plaza del santuario de Fátima, en la cual el Papa Juan Pablo II, acompañado de Sor Lucía, beatificará a Jacinta y Francisco. También me dijo que a pesar de solicitar hotel con dos meses de antelación se vio apurada para encontrar hospedaje, pues ya estaban comprometidas todas las plazas hoteleras; lo mismo en Fátima que en Lisboa. Asimismo me comentaba que calculan en 3.500.000 el número de peregrinos que asistirán al mayor evento espiritual de toda la historia de Fátima. Y fue la misma Virgen quien lo predijo en ese canto maravilloso, ejemplo de sublime humildad: “Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones porque el Señor hizo en mí cosas grandes” (Lucas 1, 48—49). Esto parece haberlo intuido aquella niña que siendo huérfana de madre, deseaba tener a la Madre de Dios como madre suya en el cielo, sabiendo que nunca ha dejado de venir a la Tierra en multitud de naciones y pueblos, para visitarnos y decirnos lo que tenemos que hacer con la mira puesta en la vida celestial. ¿Conocemos los mensajes de María reconocidos por la Iglesia? ¿Les hacemos caso? ¿Seremos obedientes a las penitencias que nos recomienda? ¡Ojalá que no nos lamentemos cuando nuestros corazones dejen de moverse!
Publicado en La Voz de Avilés 3-abril-2000

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74.— HA MUERTO MI HERMANA

ngelina Colao ha muerto en Avilés el pasado día dos. Ha sido una sorpresa muy dolorosa para su esposo, para sus tres hijos y para los once hermanos que seguimos viviendo. Pero a todos nos conforma muchísimo el saber que murió santamente. El sacerdote y rector del Seminario de Cáceres era su hijo y su director espiritual. Un joven de treinta años que irradia santidad a cuantos dialogan con él. Pero no es una excepción en la Unión Sacerdotal Lumen Dei, a la que pertenece, pues allí se vive el Evangelio literalmente. Los 60 sacerdotes que han sido ordenados por nuestros obispos y los 42 seminaristas que van camino del sacerdocio, visten la sotana cuando hacen el compromiso, y siguen con ella puesta cuando los meten en el ataúd. Un pequeño ejército que vive misionando y saciando el hambre de los más pobres entre los que menos tienen. Sólo en los Andes de Perú, distribuyen diariamente nueve mil comidas gratuitamente, y todo es costeado con las limosnas de fieles bienhechores. Nuestra queridísima hermana se había entregado a Dios por completo. Todas las semanas la llamaba por teléfono para saber cómo estaba y hablar de Dios. Se levantaba bien temprano, asistía a misa todos los días, efectuaba todas las labores domésticas de forma bien escrupulosa, y las siete horas que le quedaban libres las dedicaba a Dios íntegramente: meditación, lectura de los mejores santos y oración. — Hermano —me decía—, estoy enamorada de Dios, de la Virgen y de los santos. Los hermanos pueden pensar que
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no los visito porque no los quiero bastante. Pero yo sé muy bien que en mi vida contemplativa les puedo ayudar mucho más que perdiendo el tiempo en reuniones y palabras ociosas. Y como mi hijo me da la razón, así continuaré. Y a pesar de las tribulaciones y el dolor de mis achaques, soy feliz. Tú conoces bien el Evangelio y sabes cómo Dios nos advierte que estemos siempre preparados, pues “no sabemos cuándo llega el ladrón” (San Mateo 24, 43-44). Y así fue. Cuando su hijo Juanjín (como ella le llamaba) llegó a su casa y abrió la puerta del oratorio, allí la encontró muerta con todas sus novenas, biografías de santos y el rosario en sus manos. También es de notar que se confesaba todos los meses, coincidiendo haberlo hecho con los PP. Franciscanos el día antes de su muerte. Y sabiendo que sus achaques no revestían gravedad y que sólo contaba sesenta años, fue necesario hacerle la autopsia para conocer el motivo de su fallecimiento. El médico forense nos ha dicho que fue un infarto con derrame interno. La homilía predicada por su hijo —P. Javier Mahía Colao— a la multitud de gente que se agolpaba en la Iglesia de San Juan de Ávila (Colegio San Fernando), fue muy comentada por la efusión del Espíritu Santo que llevaban todas sus palabras. Sin incluir a los familiares íntimos, fueron bastantes las personas que derramaron lágrimas, oyendo lo que el hijo decía de su madre y cómo enfatizaba en el Evangelio de Lázaro, pese a que había pasado toda la noche en vela junto al féretro de su madre, postrado de rodillas sin cenar y sin beber en toda la noche. Para decirnos después: “No pido por mi madre. Sé que está en el cielo. Pido para que interceda por nosotros”.
Publicado en La Voz de Avilés 7-abril-2000

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75.— SÓLO PARA XUAN VENTOSA

migo Xuan: Aunque te desconozco por completo y no sé dónde vives, me permito tratarte de amigo. Pues bien sé que eres de los nuestros. Recuerda cuando los apóstoles de Jesús le prohibieron a un señor echar los demonios en su Nombre por no ser éste de la compañía del Señor, y Jesús les dijo: “No se lo estorbéis, pues el que no está contra vosotros está con nosotros” (San Lucas 9, 49-50). Me gustaría que leyeras a los que antes de convertirse pensaban como tú: San Agustín, San Pablo, San Ignacio de Loyola y un sinnúmero de santos gigantes y sabios. También te recuerdo al apóstol Santo Tomás. Aquel hombre que no consiguieron convencerlo sus compañeros después de ser testigos oculares de la presencia de Jesús resucitado. Pero transcurrida una semana, Tomás estaba en el cenáculo, y cerradas las puertas, entró Jesús y le dijo: “Alarga acá tu dedo y mira mis manos, y tiende tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino fiel” (San Juan 20, 2629). Y Tomás, el que no compartía en lo más mínimo con mis escritos, no tuvo más remedio que rendirse ante la evidencia y reconocerlo como Dios y como hombre resucitado: “¡Señor mío y Dios mío!”, le dijo. Yo sé, amigo Xuan, que nada te dice todo esto. La fe es un don de Dios que sólo excepcionalmente la consiguen algunos incrédulos presenciando milagros, porque los milagros sólo los hace Dios a través de los hombres de fe.

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Pero quiero hacerte una proposición sincera: Te invito a que pases tres días en los cursillos de Cristiandad que patrocina la diócesis de Oviedo. Después de salir, te convido a hacer una semana de ejercicios espirituales con el fundador de la Unión Sacerdotal Lumen Dei, P. Rodrigo Molina; todo costeado por este servidor, y si después de hacer lo referido me dices que no estás de acuerdo conmigo, de mis deficientes y explotados ahorros, prometo gratificarte con cien mil pesetas, (y posiblemente tengas más que yo), sin dejar de ofrecerte mi sincera amistad. Si quieres ponerte en contacto conmigo, desde las 17 horas —de miércoles a viernes— hasta las 24 estoy en el teléfono 34 40 33. Yo no puedo llamarte porque los seudónimos no tienen teléfono. Viendo que conoces mi segundo apellido, que has tenido raíces familiares en mi pueblecito natal —La Mafalla—, y que reiteradamente has venido a desearme lo mejor en mi operación y en el sentir de la muerte de mi queridísima hermana, la intuición me dice que tal vez nuestros familiares hayan sido los mismos en alguna época, porque las cartas en las que me has aludido destilan afecto consanguíneo y sinceridad. Si analizas a fondo la propuesta que queda escrita, comprenderás que sólo deseo llevarte a la inconmensurable riqueza que Dios me ha concedido: la fe. La que también Dios ha querido infundir en algunas personas sirviéndose de medios materiales. Dicho esto, espero sepas perdonarme. “No tengáis miedo a Jesucristo, abridle las puertas de par en par” (Juan Pablo II). Recibe un cordial saludo
Publicado en La Voz de Avilés 17-abril-2000

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76.— LE SALVÓ LA VIDA

uando el hombre engarza seriamente su vida en el Evangelio ya no puede ser malo. Esto le ha sucedido a Juan Pablo II. Desde hace más de 56 años, sus pensamientos y su forma de proceder con los hombres —especialmente con los más débiles— sigue siendo la misma. Pienso que la visita del Papa al Memorial del Holocausto de Jerusalén fue uno de los momentos más emocionantes de toda su peregrinación a Tierra Santa. Allí le esperaba Adith Zirer. Una mujer judía de 69 años. Quería agradecerle el hecho de haberle salvado la vida. Esta señora judía vive en Haifa desde hace décadas, pero nació en Polonia, y se acuerda perfectamente de todo lo que le sucedió en la segunda guerra mundial. Era una niña de trece años, sola, enferma, débil. Había pasado tres años en un campo de concentración alemán, a punto de morir, y Karol Vojtyla le salvó la vida. Le dio de beber y de comer, y después la llevó en sus espaldas unos cuatro kilómetros zanqueando entre la nieve, hasta llegar al tren de su salvación. Adith Zirer narra el episodio como si hubiese sido ayer. Era una mañana fría de primeros de febrero de 1945, nos dice. La pequeña judía, que todavía no era consciente de ser el único miembro de la familia que sobrevivió a la masacre nazi, se dejó llevar en los brazos de un seminarista de 24 años. Ahora tiene dos hijos y vive en una hermosa casa ubicada en las colinas del Carmelo, en la periferia de Haifa.
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Reconstruyó su vida en Israel, adonde llegó en 1951, cuando todavía padecía las lacras de la tuberculosis y los fantasmas de la guerra alteraban sus sueños. El 28 de enero de 1945 los soldados rusos liberaron el campo de concentración de Hassak, donde había estado encerrada unos tres años trabajando en una fábrica de municiones. Llegó cerca de una estación ferroviaria entre Czestochowa y Cracovia. Esperaba llegar al final de su viaje, pero se echó por tierra, en un rincón de una extensa sala donde se encontraban decenas de prófugos que en su mayoría aún vestían los uniformes con los números de los campos de concentración. Entonces, el actual Papa, la vio. — Vino con una gran taza de té —recuerda Adith—, la primera bebida caliente que había podido probar en las últimas semanas. Después me trajo un bocadillo de queso, hecho con pan negro polaco, divino. Pero yo no quería comer, estaba demasiado agotada. Él me obligó. Después me dijo que tenía que caminar para coger el tren. Lo intenté, pero me caí al suelo. Entonces me tomó en sus brazos, y me llevó durante mucho tiempo. La nieve seguía cayendo. Recuerdo su chaqueta marrón, la voz tranquila que me reveló la muerte de sus padres, de su hermano, la soledad en que se encontraba, y la necesidad de no dejarse llevar por el dolor y de combatir para seguir viviendo. Su nombre se grabó indeleblemente en mi memoria. Él me salvó la vida.
Publicado en La Voz de Avilés 23-abril-2000

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77.— LA ENSEÑANZA

irviéndome de los datos que nos facilita la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, me sorprende que el 78 por ciento de los estudiantes opta por la Religión en los colegios públicos. Y en los centros de titularidad eclesial el número de inscritos en las asignaturas de Religión asciende a más del 98 por ciento, mientras que en los privados de titularidad civil, la media de alumnos de todas las etapas que han optado por la Religión es del 85 por ciento. Pienso que los datos se pueden calificar de muy positivos, si tenemos en cuenta los problemas por los que ha pasado la asignatura de Religión. Y lo que hace esto más palpable es que no son los padres los que eligen en la mayor parte de los casos. Son los hijos, que comprenden la ignorancia que llevarán consigo una vida entera si desconocen por completo la Historia Sagrada. Ese conjunto de más de 70 libros que componen la Biblia conjugan la moral y la ética como nadie puede enseñarlas fuera de los mismos, porque todos los profesores —y nosotros también— somos granos de arena en la inmensidad de las playas que se extienden en nuestro planeta, si comparamos el saber humano con la sapiencia de lo divino. Si a la buena voluntad de estos alumnos adicionamos la discriminación que reciben por parte de nuestros gobernantes y de algunos colegas, el mérito de los educandos es admirable. Pues para ayuda del mal ejemplo que reciben en materia de religión, se les dice que esas asignaturas no son
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evaluables. Es decir, que la cultura de lo más importante para el hombre, se desprecia y conculca. Para Modesto Romero, responsable de la citada comisión, “la Iglesia está haciendo un esfuerzo para conseguir una educación en valores éticos y morales, propios de una sociedad democrática”. “La diócesis —añade— está trabajando mucho para que la enseñanza religiosa esté presente en todas partes, formando un profesorado de calidad”. El hombre necesita saber quién le ha dado la vida, para qué ha nacido, adónde tiene que ir, por qué sufre, para qué envejece, para qué y por qué tiene que morirse. Y todo esto sólo se puede comprender estudiando la ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones. La ética y la moral poco nos dicen de todo esto, y para mayor ridículo intentan sustituir la asignatura de Religión con juegos malabares. Entretanto, cada día tienen que aumentar más los centros de rehabilitación para los jóvenes que destrozan sus vidas. “Al permisivismo moral van unidas la crisis de la verdad en las relaciones interhumanas, la falta de responsabilidad al hablar, la relación meramente utilitaria del hombre con el hombre, la disminución del sentido auténtico del bien común...”. (Juan Pablo II, Dives in misericordia, 12).
Publicado en La Voz de Avilés 27-abril-2000

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78.— JUSTICIA Y DROGA

iertamente no sería razonable oponer la compasión a la justicia; la cual debe castigar incluso cuando es constreñida a compadecer, y no sería justo ni siquiera condonar las penas de los culpables con el dolor de los inocentes” (Manzoni). L’Osservatore Romano publica un llamamiento enternecedor dirigido a los traficantes de droga. Un padre que ha perdido a un hijo a causa de los estupefacientes, escribe una carta que está siendo considerada como el mejor fruto que dieron los santos. En las palabras de este hombre no existe el menor odio o resentimiento. Sólo ese dolor lacerante e inmenso que produce la muerte de un hijo, y con más motivo cuando lentamente los van perturbando y matando los narcotraficantes. “Escribo esta carta —les dice a los narcotraficantes— para invitaros a un examen de conciencia. No quiero juzgaros ni condenaros: es algo que no me corresponde a mí, sino sólo a Dios”. A los asesinos de su hijo (así pueden ser considerados) les invita a pensar profundamente en las consecuencias negativas que su actividad está produciendo en la sociedad. “Pensad sobre todo en esos muchachos, privados de la voluntad de ser personas”. Él sabe cómo la droga quema el cerebro. Les arranca de los afectos familiares y personales. Por eso les pide: “Con el corazón en la mano: dejad de distribuir esa sustancia que destruye todo y no sirve de nada para nadie y mucho menos para vosotros”. ¿Qué puede
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hacer este hombre, herido íntimamente, aunque sí paciente y no desesperado? “Pediré al Señor para que os ayude a tomar esta decisión sabia. ¿Os gustaría que le sucediera algo así a vuestra familia o a vuestros seres queridos? Creo que no. Personalmente no os lo deseo. El único sentimiento que nos hace grandes en la vida es el amor; amarse para poder amar al prójimo”. La carta llega a su fin con la nobleza y el espíritu de un santo. El lector puede pensar que esgrimir argumentos como estos es algo que está pasado de moda. Algo totalmente inútil. Pero el padre a quien la droga le ha llevado el hijo, no comulga con nosotros. Él conoce el valor de la Eucaristía y las últimas palabras de Jesús: “Perdónalos Dios mío, porque no saben lo que hacen” (San Lucas 23, 34). Por eso termina diciendo: “Estoy convencido de que en vuestros corazones tenéis amor. Pienso en vosotros y os recordaré siempre en mis oraciones. Admirable nos parece el sentimiento espiritual de este padre, pero esto no quiere decir que no ame la justicia, sabiendo que ésta consiste en dar a cada uno lo que realmente le pertenece. La justicia es un atributo de Dios, que con su divina disposición arregla todas las cosas en número, peso y medida —en esta o en la otra vida—, castigando todas las culpas y concediendo el premio que cada uno se merece. No podemos esperar que los legisladores codifiquen todas las leyes con acierto, ni que todos los jueces las interpreten con sana conciencia. En la política estamos viendo con meridiana claridad una revolución de leyes que pocos comprenden y casi nadie cumple. Por eso nos ha dejado escrito el papa Gregorio VII: “Amé la justicia y aborrecí la iniquidad, por eso muero en el destierro”.
Publicado en La Voz de Avilés 30-abril-2000

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79.— PARA SER FAMOSO

ctualmente, para ser famoso en la acepción común sólo es necesario ser muy singular profiriendo extravagancias. Son muy pocos los que llegan a la popularidad siguiendo el camino moralizador que tanto nos beneficia a todos. ¿Quién más famoso que Arzallus a causa del desvarío que profiere en sus agresivos discursos o mítines? ¿Quién es el español o extranjero que no conoce a Roldán o a Mario Conde? También hay personas —toreros, boxeadores y alpinistas— que por pasar a la historia se juegan la vida cada dos por tres. Cuando estaban reunidos un grupo de maleantes en Washington, J. Vilkes Booth, fanático frustrado por su incapacidad, les dijo a sus compañeros: “No veo una oportunidad más propicia para pasar a la historia que no sea terminar con la vida del presidente Abraham Lincoln”. Y así fue: Cuando el presidente asistía a una obra de teatro con su esposa y dos amigos, Vilkes Booth le disparó un tiro en la cabeza, y luego exclamó: “Hágase siempre así con los tiranos” (siendo Lincoln el que acabó con la tiranía que sufrían los esclavos). El asesino logró huir, pero alcanzado al día siguiente en una granja donde pretendía ocultarse, fue muerto de un tiro por la policía. Lincoln también murió al día siguiente y le hicieron unos funerales magníficos, calculándose en un millón seiscientas mil personas las que los presenciaron. La verdad es que no comprendo el porqué los hombres pueden sentir tanto interés en pasar a la historia, ni como buenos ni
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como malos, pues los que creen que todo termina con la muerte, de nada les sirven los monumentos ni las plazas o calles que lleven sus nombres, porque de nada se van a enterar. Y los que creemos en la resurrección gloriosa de nuestros cuerpos, nada debieran interesarnos los juicios que puedan hacer de nosotros los que nos sobrevivan ni tampoco el qué dirán mientras vivimos, sabiendo que Dios está presente en todos nuestros actos y pensamientos, y que sólo Él ha de dar a cada uno su merecido. Y si se admite que no existe infierno ni pecado, surge la pregunta: ¿Por qué el hombre se siente insatisfecho con su conducta? Haciendo una retrospección en coherencia con el título, hace pocos días apareció en la televisión un teólogo que se ha hecho famoso por sus extravagancias y despropósitos. Esta vez sólo le oí decir que Juan Pablo II tenía que dimitir lo antes posible, como si el Santo Padre no supiera lo que tiene que hacer y lo bien que lo hace. Pero hace algunos años, en una entrevista televisiva, una presentadora pícara, le preguntó al referido teólogo: “¿Cree usted que el aborto es compatible con la religión?” —Por supuesto, respondió el hereje. Todo esto es lo que hay que hacer en la actualidad para ser famoso sin ser benemérito.
Publicado en La Voz de Avilés 1-mayo-2000

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80.- EL PAPA NOS ANIMA

espués de andar unos kilómetros a pie para venerar a la Virgen de la Providencia, llegué a casa despernado, y como era Viernes Santo, encendí la televisión. Allí estaba Juan Pablo II. Eran las últimas estaciones del Vía Crucis en el Coliseo. Y aunque un grupo de jóvenes llevaba por él la cruz de madera, y el cardenal Ruini y monseñor Martini estaban solícitos a su lado, nadie podía ayudarle a llevar la de su propia fatiga. Durante un buen rato no fui capaz ni de sentarme. Me quedé allí de pie ante el televisor, viendo su rostro marcado por una mueca de dolor mientras subía una escalera. Su cabeza estaba hundida en el pecho y su cuerpo encorvado parecía un Cristo decrépito subiendo al Calvario. Cuando me repuse y me senté, apenas pude escuchar sus palabras de despedida del Vía Crucis. Estaba como extasiado, mientras él hablaba -con la voz del traductor ocultando la suya-, mi cansancio se me convertía en vergüenza, y mis tentaciones de desánimo -no consentidas-, empezaban a pesarme como si en ellas hubiese caído. Me acordé de aquel himno tan apropiado para el Viernes Santo: “En esta tarde, Cristo del Calvario, vine a rogarte por mi carne enferma pero al verte mis ojos van y vienen de mi cuerpo a tu cuerpo con vergüenza...”.

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Todo esto me hizo recordar algo que había leído sobre el Papa poco antes. Siendo arzobispo de Cracovia había escrito un poema titulado “Stanislaw”, en honor a un predecesor suyo en aquella sede polaca -San Estanislao- que murió asesinado por un rey en defensa de la libertad de la Iglesia. Juan Pablo II había escrito entonces, evocando la figura de aquel santo: “La palabra no convirtió, la sangre convertirá”. Viendo la escena y su sufrimiento me convertía, me animaba, me mostraba un camino. Pues el que estaba viendo, más que un Pontífice casi crucificado, era Cristo. Él estaba ante mí y ante todos. Ante cada uno de los hijos dolientes de esta Humanidad donde tiene amigos tan leales y enemigos feroces. Y también me acordé de lo que Jesús dijo antes de morirse: “Cuando sea elevado a lo alto atraeré a todos a mí” (Juan 12, 32). Entonces me sentí nuevo y convertido. Y cuando el Papa había terminado su Vía Crucis, me fui a mi habitación a darle gracias al Cristo que preside nuestro dormitorio, es decir, al Cristo del madero. Y a pedirle que no deje de enviar a la tierra hombres como Juan Pablo II, que sabe amar y que sabe sufrir. Pues sublimado el dolor nos sirve de redención, agiganta nuestro amor y nos da la salvación.
Publicado en La Voz de Avilés 8-mayo-2000

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81.- CONTRARIEDAD

os suecos han modificado las leyes que les impedían la proliferación de las familias. Pasando de ser uno de los países del mundo con menos natalidad a ser actualmente una destacada nación en este ámbito. Supieron aprender del error. Y aunque lo hayan hecho demasiado tarde, se dieron cuenta de que si no crecía una nueva generación que pudiese trabajar en el futuro, las pensiones entrarían en quiebra. Así suelen ser los batacazos que nos vienen cuando conculcamos la Ley Natural y el Derecho Divino. Contrariedad nos parece la aprobación de la RU-486 en España, en el momento en que en toda Europa y en diversos países del mundo -incluso en España-, se ofrecen a dar una subvención económica a quien tenga un segundo hijo. Cincuenta y cinco mil pesetas mensuales durante un año, y a los que tengan un tercer hijo, esta cantidad durante tres años, contradiciendo de esta forma la necesidad de esta píldora que mata antes y mejor, y que viene siendo costeada por todos los españoles que coticen en la Seguridad Social. Me gustaría saber qué sentido tiene la aprobación de una píldora que sólo sirve para matar al hijo incipiente y disminuir el índice de natalidad, en una nación donde ya tenemos el relevo generacional más bajo del mundo. Estas crasas contradicciones y dislates que cometen un sinnúmero de políticos, son el fruto de los desmanes que vemos en la televisión, comenzando por esos cuarenta mil niños que se mueren de hambre todos los días. Y que conforme a las
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estadísticas, la producción mundial de comestibles, supera lo necesario para todos en un 10 por ciento. A todo lo dicho hay que adicionar las guerras estúpidas y el coste de las mismas. Asimismo los arsenales de armamento que tienen reservados para matar a todos los que se subleven contra las injusticias. Después nos dicen que luchan por la paz, ignorando -o queriendo ignorar- que la paz nunca será posible si a ésta le falta la justicia, porque “la justicia y la paz se besan” (Salmos 85, 11). Y mientras no hagan caso de lo que dice Dios, el mundo seguirá siendo un caos donde los más débiles e inocentes serán, unos víctimas, y otros esclavos de los poderosos. Cuán grande ha sido la oposición contra el aborto en España y qué poco se ha conseguido. Ni los cientos de miles de firmas que se reunieron en el mes de septiembre contra los tres supuestos, ni las manifestaciones en 20 provincias han servido de nada. Como de nada sirve que la Constitución Española proteja el bien jurídico de la vida, ni sirven las Declaraciones de Derechos Humanos y del niño. En España no sirve de nada la ley ni la razón ni la voluntad popular. Pues de nada ha servido que los representantes del pueblo español avalaran este sentir popular con sus votos en el Congreso, rechazando la ampliación del aborto, porque esa monstruosidad continúa creciendo sin justicia y sin ley.
Publicado en La Voz de Avilés 11-mayo-2000

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82.- VLADIMIR PUTIN

ladimir Putin, actual Presidente de la Federación Rusa, ha dado un salto de gacela para subir a la atalaya donde le miran y le pueden ver todos los humanos. Si nos fijamos en su fisonomía veremos que no promete tanto como la excelsa estampa de su antecesor Yeltsin. Pero como las apariencias engañan, y lo que manda en el hombre es el equilibrio mental y el temperamento flemático y sereno, es bien posible que a este hombre flacucho —Vladimir— le haya dado Dios esas cualidades y nos sorprenda a todos como lo viene haciendo el señor Aznar. Vladimir Putin ha confesado recientemente que de chico quería ser espía, y un día entró en un local de la KGB a pedir trabajo. Un hombre recio y sesentón le estuvo escuchando un buen rato y le dijo: “En primer lugar no admitimos voluntarios, y en el segundo, seleccionamos a la gente cuando sale del Ejército o se gradúa en la Universidad”. En ese momento Vladimir Putin se interesó por saber si tenían preferencia por alguna materia. Y le respondió: “Derecho”. Y Derecho fue lo que después estudiaría el actual Presidente. Este hombre que hoy ostenta uno de los cargos de mayor responsabilidad que hay en este mundo, ha tenido la gracia de ser bautizado secretamente cuando apenas contaba unos meses de vida. Y se ha hecho un verdadero creyente cuando sus hijas, Masha, de catorce años, y Katya, de trece, salvaron la vida en un incendio. Es verdad que su madre era muy católica, y el crucifijo que Putin lleva siempre ceñido al cue183

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llo, se lo dejó a su madre para que se lo bendijeran en Tierra Santa cuando ésta se fue a visitar los Santos Lugares. Pero el abuelo de Vladimir era totalmente escéptico, hasta el punto de granjearse la simpatía de Lenin y de Stalin, de los que fue cocinero hasta que fallecieron los dos. Y es de suponer que Putin haya pasado su juventud negando la existencia de Dios. ¿Cómo se puede explicar que lo enviaran a Alemania del Este, donde durante cinco años llevó a cabo una misión especial en los Servicios Secretos de la URSS, cuando en verdad, para los tiranos que gobernaban en aquélla época todos los hombres de confianza eran ateos perdidos? Creo que con el ascenso de este hombre se hace más patente el mensaje de Fátima. No sólo porque nos encontramos con que en Rusia ya existe libertad para adorar a nuestro Dios, sino porque ahora, el máximo dirigente, es un buen creyente y practicante. Y cuando al cabeza de una nación lo vemos postrado de rodillas con las manos en posición suplicante —como lo estamos viendo a él en fotografía—, el pueblo sencillo recibe el mejor ejemplo de su líder y se vuelca para seguir al que sigue, al que todo lo puede y todo lo perdona: Jesús de Nazaret. La Virgen de Fátima no nos engañó: “Rusia se convertirá” —nos preanunció.
Publicado en La Voz de Avilés 14-mayo-2000

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83.- UN SOLO REBAÑO

o pocos estarán enterados de que las iglesias cristianas han rendido el primer culto común a los mártires del siglo XX. El pasado día siete del actual mes, Juan Pablo II recibió el fraternal abrazo de treinta líderes de las iglesias cristianas. Ante el Coliseo de Roma todos confesaron la fe común en Jesucristo. “El heroico amor a Jesucristo -señaló el Papa-, manifestado por millones de mártires en este siglo, es más fuerte que los factores de división”. Estupefactos se quedaron los católicos al saber que la iglesia ortodoxa rusa -la más martirizada en este siglo-, sufrió el fusilamiento de 130.000 sacerdotes y monjes. También fueron asesinados 250 obispos, todos durante el periodo de 1917 a 1941. Estas cifras horrendas superan a las grandes persecuciones contra la iglesia católica en España y en México. Juan Pablo II también comentó en su homilía que el Coliseo nos recuerda a los primeros mártires que fueron devorados por las fieras. Entre la inmensa multitud de cristianos que escuchaban al Papa, se derramaron muchas lágrimas por las injusticias que fueron enumeradas. Es claro que allí estaban muchos familiares de los mártires. Como bien ha dicho el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, “el siglo XX ha sido la época más homicida de la Humanidad”. El Papa también refirió su propio testimonio de la persecución nazi en Polonia y añadió

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que “mi sacerdocio tuvo su origen en el sacrificio de tantos hombres y mujeres de mi generación”. El corresponsal Vicente Boo nos asegura que los doce mil documentados hasta ahora son sólo una muestra, pues los historiadores calculan en veintiséis los millones de mártires que han sido fusilados a causa de la fe cristiana, en el siglo XX. Como hemos visto, se trataba de un exterminio masivo, como lo fue el de cien mil refugiados católicos croatas, asesinados por los partidarios de Tito en mayo de 1945 cuando intentaban refugiarse en Austria. Lo que viene intentando Juan Pablo II con heroica perseverancia, es la unificación de todas las religiones cristianas, y aunque todavía dista mucho de conseguirlo, sí viene alcanzando logros que nadie esperaba en tan poco tiempo. Él sabe que antes de que llegue el fin de los tiempos, tiene que haber “un solo rebaño y un solo pastor”, pues así nos lo asegura Jesucristo (Evangelio de San Juan capítulo 10, versículo 16). Y estos encuentros donde el mismo dolor une a tantas iglesias, son los que pueden hacer despertar en el hombre la unión en una sola fe. Porque lo mismo que la alegría destierra el estado morboso del alma y une a los que también la disfrutan, las penas, por igual entre las personas, hacen posponer las discrepancias y aunar todas las afinidades. Y esta sangre que han derramado los mártires de treinta iglesias, no tiene desperdicio para bien del ecumenismo.
Publicado en La Voz de Avilés 15-mayo-2000

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84.- UN RELATO APASIONANTE

ntonio Colao es un escritor veterano y apasionado, autor de varios libros y colaborador en numerosos diarios. Poeta y agudo observador de la vida religiosa, moral y política de la España actual. Con Novela de un pastor con voluntad de triunfo nos ofrece una nueva faceta de su vocación literaria: La de narrador. Reto que supera con innegable acierto. Se trata de un texto sólido en el que lo biográfico, lo aventurero, lo fantástico, lo maravilloso, lo onírico conforman una estructura narrativa dinámicamente desarrollada en un tiempo y espacio plurales. La unidad temática y narrativa de la novela gira en torno a Pepito —su protagonista—, que cautiva por su sinceridad y verdad: Mezcla de pícaro, aventurero y santo. Si nos sorprenden sus sueños de santidad futura, no menos nos llaman la atención su infancia y su juventud-madurez emprendedoras y triunfadoras. El proceso novelístico se desarrolla de forma cronológica; quizá, por eso, pueda parecer, en una lectura superficial, que nos encontramos sólo ante una simple sucesión de aventuras interesantes hábilmente contadas. Tal impresión no se corresponde con la verdadera dimensión de la obra, claramente testimonial. Su autor es un hombre humilde con una gran voluntad de lucha y nos presenta un personaje tan luchador o más que él mismo. Pepito es su hijo literario, en él ha volcado sus ilusiones y sus sueños, y también sus limitaciones.
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Todo está contado desde la perspectiva del narrador en tercera persona. Algunas manifestaciones de introspección psicológica nos recuerdan al monólogo interior y aproximan la novela al género autobiográfico. Con lo que el narradoractor camufla sus diferencias y acentúa sus semejanzas e identidad. Con un estilo llano, natural y espontáneo, Antonio Colao nos hace atractiva la lectura de su novela. Su escritura es una conversación con un amigo que nos va contando todo aquello por lo que ha vivido y ha luchado. Eso es Novela de un pastor con voluntad de triunfo, un relato entrañable y verosímil. Fidel García Martínez Graduado en Teología Doctor en Filología Románica Catedrático de Lengua y Literatura
Carta sobre un libro del autor, publicada en La Voz de Avilés 20-mayo-2000

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85.- SOR LUCÍA Y CAMPMANY

l pasado día 15 del actual mes, don Jaime Campmany ha escrito un artículo despropositado. Me parece lamentable que un periodista ilustre como él pudiera sembrar confusión entre los veintitrés millones de socios que formamos el Ejército Azul de Nuestra Señora de Fátima en todo el mundo, diciéndonos que “hizo bien la Iglesia en recluir a sor Lucía en una clausura severa para evitar que pudiera formar un zipizape en la Cristiandad hablando o escribiendo una profetisa analfabeta”. Hace 25 años que me relaciono con sor Lucía. Personalmente una media de dos horas cada año, y por escrito puedo contar con más de 150 cartas y tarjetas suyas. Misivas que conservo como reliquias de una futura santa. El porqué ha salido de las Doroteas nos lo ha contado con toda claridad: Era constantemente importunada con las visitas que le hacían en el Convento y las preguntas que le formulaban en la calle. Casi todos los obispos de Portugal querían llevarla para los conventos de sus respectivas diócesis. En estas circunstancias, y siendo su vocación contemplativa, con cinco horas diarias de oración, lectura bíblica y meditación, le escribió una carta a Pío XII solicitándole permiso para entrar en las Carmelitas de clausura de Coimbra; recibió el beneplácito del Papa y allí se quedó para siempre. Es verdad que sor Lucía era una niña analfabeta como lo hemos sido todos, pero ha sido bien educada en colegios de religiosas, y nos deja dos libros escritos que han sido traducidos a numerosos idiomas. También lleva escritas un
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sinnúmero de cartas, pues recibe de todas partes del mundo una media diaria de setenta a cien, y va contestando a todas las que merecen respuesta y encuentra tiempo para hacerlo. Ha recibido en el locutorio a personajes tan ilustres e importantes como Juan Pablo I cuando era cardenal, Humberto II, ex rey de Italia, Salazar de Portugal, don Juan, conde de Barcelona, Franco y su esposa, don Alfonso XIII cuando todavía estaba sor Lucía en Pontevedra, y un tan largo etcétera que rebosarían muchos folios. Hombres que sabían que “Dios revela estas cosas a los humildes y pequeñuelos y las oculta a los sabios e inteligentes” (Lucas 10, 21; Mateo 11, 25 y 30). ¿Quién puede dudar del prenuncio que le hizo la Virgen a sor Lucía, diciéndole que a Jacinta y a Francisco los llevaría al cielo en breve, y que ella se quedaría en la tierra por más tiempo para divulgar la devoción a su Corazón Inmaculado? Sor Lucía es una figura histórica que será recordada y venerada por todas las generaciones hasta el fin de los tiempos. Y usted, don Jaime, cuando transcurra un año de su fallecimiento, sólo lo recordarán sus familiares íntimos, porque no escribe un sólo artículo en el que no falte a la verdad, y sor Lucía, no ha dejado escrita una sola frase que no se corresponda con el querer de Dios y de su Santa Madre. Estas son las personas -como santa Bernardette y el indio beato Juan Diego- que pasan a la historia sin término y tienen lectores en todo el mundo y hasta el juicio final que a todos nos espera. Y usted debiera de saber, don Jaime, que la Iglesia no recluye a nadie. Acepta la reclusión de los que lo solicitan, y éstos recobran la libertad mundana cuando les place.
Publicada en La Voz de Avilés 29-mayo-2000

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86.- COINCIDENCIAS EXTRAÑAS

ientras la agencia ACI digital informaba de cómo un grupo de abortistas irrumpía en la catedral de Montreal para cometer uno de los peores actos de vandalismo registrados en el país, atacando a la Iglesia por defender los derechos de los no nacidos, más de veinte activistas entraron a gritos en la catedral María Reina del Universo, para quemar crucifijos, pintar los altares, pronunciar a fuerte voz blasfemias, arrojar por los pasillos preservativos y tratar de abrir el sagrario para clamar por el derecho al aborto. Un testigo afirmó que el ataque fue organizado por un grupo de feministas, que “celebraban” el Viernes Santo. Y ese mismo día coincidían con los fieles que el Viernes Santo por la mañana hacían fila para confesarse en la Basílica de San Pedro del Vaticano, llevándose una gran sorpresa. El sacerdote que les escuchó sus pecados y en nombre de Dios les impartió la absolución era el mismo obispo de Roma, Juan Pablo II. El Santo Padre se presentó en torno al mediodía y allí confesó durante dos horas a once personas de varias nacionalidades. Entre ellos, un policía y un soldado. Se trata de una costumbre que el Santo Padre ha repetido durante todos los años de su pontificado en el Viernes Santo. Con ello, además de cumplir con su ministerio sacerdotal, el Papa quiere mostrar personalmente la importancia de este sacramento a los sacerdotes de todo el mundo. Él mismo considera en su exhortación apostólica “Reconcilia191

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ción y penitencia”, que se trata “sin duda, del más difícil y delicado, el más fatigoso y exigente, pero también uno de los más hermosos y consoladores ministerios del sacerdote”. Visto lo que antecede, les rogaría a mis adversarios que contrasten los hechos y me digan donde se encuentra la razón y la urbanidad. Y esto me hace pensar que cuando el número de depravados supera al de los hombres idóneos y pundonorosos, existiendo el régimen menos malo, la democracia, es claro que tendremos gobernantes corruptos y vandálicos, capaces de volver a quemar las iglesias y prostituir la juventud. Y no digo capaces de legitimar la muerte de los niños incipientes, porque eso ya lo estamos viendo y haciendo. ¿Remedio? Fomentar la enseñanza religiosa, desterrar los programas televisivos que atizan contra la moral, no permitir anuncios nocivos en la prensa, y los columnistas inmorales que vayan a poner columnas o mojones en los campos. De no hacerlo así, ya veréis, jóvenes, lo que os espera.
Publicado en La Voz de Avilés 28-mayo-2000

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87.- UNA VIOLACIÓN MÁS

ace menos de un año sucedió en México. Un ladrón asaltó la residencia de una familia en la Baja California. En la casa sólo se encontraba una joven -Paulina- de 14 años. El maleante consiguió violar a la chica y se fue con el dinero que tenían en casa. La muchacha se quedó embarazada. La madre de la joven obtuvo una orden judicial para que se le practicara el aborto, pero el director del Hospital General de Mexicali, Ismael Ávila, se negó a practicarlo por razones morales y religiosas, y envió a dos miembros de la organización antiabortista Pro Vida para convencer a Paulina y a su madre sobre la necesidad de tener el bebé. El caso llegó hasta el fiscal de Justicia del Estado, Juan Manuel Salazar. Y este buen señor, en lugar de aplicar la ley, llevó a la adolescente ante un sacerdote para que le explicara que abortar es un pecado mortal. Con los motivos que quedan expuestos, Paulina decidió esperar el normal alumbramiento, que ha tenido lugar el pasado mes de abril. La joven madre y el recién nacido se encuentran en perfecto estado, porque parir y no abortar es conceder la vida a una criatura inocente que sale de las entrañas de su madre. En el Derecho Romano ya se decía que “por ser el parto el alumbramiento o nacimiento de una persona individual, tiene una gran importancia en el orden jurídico, y como el nacimiento determina la personalidad con todas sus consecuencias de transmisión de derechos al nuevo ser y por
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medio de él, se comprende que las leyes hayan adoptado precauciones para evitar partos supuestos y castiguen éstos”. La joven de 14 años, razonablemente, optó por dar en adopción al niño y disfrutar de su juventud, pero los abuelos decidieron tener un hijo más acogiendo al niño y dándole sus apellidos. Pues han pensado que nadie lo podría adoptar con más amor que los de su propio linaje. Este acto moralizador lleva consigo una gran felicidad para todos. La verdadera madre del niño tiene un “hermano” más, un “hijo” de sus padres y un hijo suyo que siempre la querrá como hermana y como madre. Por eso es tan necesario estar siempre preparados para soportar las pruebas que Dios nos envía o permite que lleguen a nosotros, sabiendo, inequívocamente, que si las aceptamos con todo el orden y respeto que se merece el Señor, nunca nos faltará su ayuda para salir adelante con la felicidad y la gracia que reina hoy en el hogar de Paulina. Pues si hubiese abortado, amén de sufrir una dolorosa operación, siempre llevaría consigo -en su conciencia- el peso de un crimen y el recuerdo de un hijo que no le había permitido vivir por encubrir la “deshonra” que ahora le propina pundonor y honradez.
Publicado en La Voz de Avilés 10 junio 2000

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88.- MARIAM Y EL CÁNCER

a hija del duque de Suárez —Mariam— nos da una lección magistral con el libro que ha publicado, Diagnóstico: cáncer. Una vez más nos muestra —como tantos otros— que el dolor y las tribulaciones vienen de lo alto para purificarnos en la medida que Dios nos lo exige. Pero esto sólo lo pueden comprender los creyentes que han sufrido mucho. Los que creen que no tiene sentido el dolor pierden lo más preciado de la vida para lo trascendente. Cuando a la hija de Adolfo Suárez le diagnosticaron un cáncer de mama con metástasis en el pulmón, en el hígado y en el cerebro, y en Houston le dieron dieciocho días de vida y en la clínica de Navarra tres meses, se dio cuenta que sólo Dios podía hacer el milagro de salvarle la vida a ella y al hijo de cinco meses que llevaba en su seno. Ahí comenzó el momento de plegarias y rogativas, tanto suyas como de su madre y de su padre, y éste en el prólogo que escribe en el libro referido nos dice: “Como católico practicante creo en el poder de la oración y lo he sentido. No se trata de la petición del milagro —que, a veces, sin embargo, se solicita—; se trata de saber que Dios te escucha y que te escucha con un amor y una atención infinita; se trata de tener la conciencia de que Dios no envía el mal ni la enfermedad, aunque se sirve de ellos para probar al ser humano; se trata de confiar, de esperar contra toda esperanza; se trata de Alguien que a mí me sostiene en la vida”.
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También es de notar que la madre de Mariam —Amparo Llana— le pidió a Dios encarecidamente que le diera el cáncer a ella y le salvara la hija. No podemos certificar que Mariam esté libre del cáncer definitivamente, sabiendo que el 22 de marzo de 2000 ha tenido que sufrir una operación más, de nueve horas de duración, pero el cáncer que solicitaba su madre para ella intentando reemplazarlo por el que su hija padecía, no le faltó y lo está sufriendo con gran entereza y esperanza. Quiera Dios que esa distinguida familia encuentre la salud, la alegría y la paz. Pienso y creo que ningún médico es bueno cuando no le dan esperanzas de vida al paciente. El enfermo sólo debe saber lo que desea oír con gusto. Hay que dejarle siempre una puerta abierta, una esperanza, una posibilidad. Y esto lo relata muy bien Mariam en su libro: “Si me hubieran dicho la verdad desde el principio —como yo pedía—, no habría luchado con la misma alegría, ni con el mismo tesón. Si me hubieran llegado a decir que me quedaban dieciocho días de vida, o tres meses, me habrían quitado toda la esperanza”. Es bien posible que en la cabeza del paciente radique el 50 por ciento de su curación. La fuerza psíquica que todos tenemos concentrada en el cerebro, sólo debe servirnos para convertir el dolor en voluntad de triunfo. Esto lo mismo lo pueden conseguir los creyentes que los agnósticos. Es claro que los que confían en Dios y se aferran a Él, siempre encuentran la corona merecida.
Publicado en La Voz de Avilés 14-junio-2000

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89.- CONTRADICCIÓN

esde hace unos meses, algunos medios de comunicación han afirmado que el infierno no existe. Y para reafirmarlo, han puesto como testigo al Santo Padre. Ellos saben muy bien que nadie tiene más autoridad que el Papa para impugnar el Evangelio; lo que parecen ignorar es que Juan Pablo II se dejaría quemar en una hoguera antes de negar lo que Jesucristo afirma quince veces en la Buena Nueva. Pero les tiene sin cuidado contradecir a Karol Vojtyla. Y para llegar a esta conclusión me remito a algunos párrafos textuales del Papa. “Dios es Padre infinitamente bueno, pero, por desgracia, el hombre, llamado a responderle en la libertad, puede elegir rechazar definitivamente su amor y su perdón, renunciando así a la comunión gozosa con Él. Precisamente esta trágica situación es lo que señala la doctrina cristiana cuando habla de la condenación o infierno (Efesios 6, 8). El infierno, más que un lugar, indica la situación en la que llega a encontrarse quien, libre, se aleja definitivamente de Dios. Por eso, la condenación no se ha de atribuir a la iniciativa de Dios, sino que es la criatura la que se cierra a su amor, y por ello la condenación sigue siendo una posibilidad real...”. Contradecir lo que Dios dice es una herejía sin más atenuantes que la ignorancia religiosa. Y no creo que nadie defienda la existencia del infierno por complacerse en que lo haya. ¡Cuánto nos alegraría que no existiera la condenación eterna!, sabiendo que nadie puede estar poseído de la
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incolumidad suficiente para obtener un seguro que nos garantice la impunidad. El que está poseído de su eterna salvación lleva consigo uno de los mayores pecados: la soberbia. Esa altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros humildes. Por eso San Agustín nos decía que “la soberbia no es grandeza, sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande, pero no está sano”. Y yo digo que el principio de la soberbia del hombre es apostatar contra Dios, y creo que esto mismo lo aprendí en el Eclesiástico. Suele acontecer con frecuencia que aquellos que tienen un espíritu más mezquino, son los más arrogantes y soberbios. Asimismo, los hombres con espíritu de nobleza son los más modestos y humildes, los que nadie desprecia sino aquellos que están embebidos en la soberbia. Ese orgullo que divide los hombres, y hasta los matrimonios y familias. Y es que para ser humilde se necesita una fuerza que muy difícilmente la consigue el hombre por sí mismo, tiene que bajar de lo alto. Termino con una cita de San Pío X: “Desconfía siempre de tí mismo, ama la virtud de la humildad y tendrás siempre contigo las bendiciones del cielo”.
Publicado en La Voz de Avilés 30-junio-2000

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90.- 50 x 15

uestra hija salió decepcionada después de ver una parte del programa “50 millones por 15 preguntas”. Pues cuando el concursante llevaba ganados seis millones de pesetas, le hicieron una pregunta más con la posibilidad de doblar el dinero, y a pesar de ser un dato bien conocido en todo el mundo, el interrogado no llegó a ganar seis millones más por no saber responder. Le preguntaron cómo se llamaba la persona a quien se le apareció la Virgen de Guadalupe. Le dieron opción para responder entre cuatro nombres, y el concursante se quedó enmudecido, ignorando una de las historias más bellas y transcendentes que tiene la Iglesia acerca de las apariciones marianas. Y lo curioso es que hace poco más de dos años fue beatificado el indio Juan Diego que tantos contactos tuvo con la Virgen María de Guadalupe, y que ha sido divulgado en todos los medios de difusión y tal vez en el mundo entero. La falta de cultura religiosa en España es algo desvergonzado por parte de los Gobiernos. No se trata de ser creyente o ateo. Es el modernismo con una afición excesiva a las cosas modernas con menosprecio de la religión. Don Agustín Izquierdo Alberca, profesor de Historia y doctor en Filosofía -que se declara ateo- decía en un artículo publicado en la revista “Escuela Española”: “¿Podemos entender y explicar la historia de Europa, sus manifestaciones artísticas, sus peripecias políticas o su desarrollo institucional, sin el conocimiento de la Biblia? Creo que no”.
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Pienso que para conocer la cultura de un pueblo, es imprescindible el conocimiento de su religión. Sabemos que a los que cursan Lengua Árabe les obligan a conocer perfectamente el islamismo. Asimismo, el estudio sistemático de la Religión es imprescindible para profundizar en las Humanidades. No es extraño que intelectuales no creyentes opten por el estudio de la Religión Católica para sus hijos, porque en ésta se transmiten también muchos valores humanos. Con razón, en casi toda Europa se imparte cultura religiosa a los jóvenes y a los niños. Por la utilidad académica de la enseñanza religiosa y por su amplia demanda por parte de los padres, me parece dictatorial no contemplar este asunto sin prejuicios anticlericales trasnochados. Los Hechos de los Apóstoles -que nadie debiera de ignorar por su calidad histórica, moral y espiritual- son obra de San Lucas, escritos en Roma cuando estaba para ser fallada favorablemente la causa de San Pablo (60-62). San Lucas nos demuestra cómo, según la promesa de Jesús, el Espíritu Santo, que descendió sobre los apóstoles el día de Pentecostés, es el principio de vida de los discípulos, mudándoles en otros hombres e impulsándoles a propagar por todas partes el nombre de Jesús. Es lamentable observar cómo personas doctas en otros campos, desconocen lo que significa el hecho religioso y no saben lo que es ser cristiano. Ser cristiano es seguir a Cristo, ser otro Cristo. Un estilo de vida, un nuevo mandamiento, el del Amor. Pero todo esto no me hace perder la esperanza. Hay auténticos cristianos en todo el mundo. Son sal y levadura. Son los que no hacen ruido y sólo viven para hacer el bien.
Publicado en La Voz de Asturias 1-julio-2000

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91.- EN RECUERDO DE UN AMIGO

s verdad que cuando se escribe sobre los muertos casi siempre lo hacemos para exaltar sus virtudes, pero José González Díaz-Plaza se merece una biografía para ser candidato a los altares. Cuántos habrán sido beatificados con menos méritos que este hombre. En los veinte años que llevo moderando un grupo de estudiosos del Evangelio, todas las semanas, jamás había faltado don José González para glosar la Buena Nueva, con tal mesura y acierto que a todos nos dejaba estupefactos oyendo sus palabras. José González era profesor de Música y se había jubilado de la Orquesta Sinfónica de Asturias. El calvario de su vida comenzó cuando ninguno de sus buenos hijos decidió adherirse al catolicismo, y sus queridos nietos se quedaron sin bautizar. Aquéllos, dotados de gran inteligencia y con brillantes carreras, todos optaron por independizarse de sus padres. Del primero de sus tres hijos -Jesús González Alonso, se ha dicho en periódicos y revistas que era uno de los mejores pianistas del mundo. Pero afectado por esa enfermedad que todos conocemos, falleció con menos de 40 años. Su pobre madre -Gloria Alonso- no cesaba de llorar la muerte de su queridísimo hijo, buscando el consuelo en ver los videos que le transmitían las entrevistas que le habían hecho en la televisión y los homenajes que recibía cuando le concedían los premios merecidos en España y en otras naciones. Y así, obsesionada, contemplando vivo al que estaba muerto, llegó a la enajenación total. Con alguna fre201

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cuencia desaparecía de su casa, encontrándola su santo esposo a los pies de la sepultura de su hijo. En estas circunstancias que cada día se agravaban más, don José González la ingresó e una residencia donde hasta hoy se encuentra atada en una silla. Y a pesar de no reconocer a su esposo ni a nadie, José González la visitaba todos los días, pese a que se encontraba casi ciego debido al glaucoma que padecía desde hacía años, y tal vez por este motivo fue arrollado y muerto por un coche el pasado día 9, cuando salía de ver a su esposa. La paciencia y la paz con que llevaba todas las cruces era tan admirable que nadie de nuestro grupo dudaba de que estábamos al lado de un verdadero santo. Hombre de misa y comunión diaria, hombre de oración, hombre de penitencia, hombre limosnero. Pues todos sus ahorros eran para los pobres. También pagó la carrera a un seminarista, y cuando éste fue consagrado sacerdote, comenzó a pagar los estudios de otro. Era bienhechor de varias obras religiosas. Y un piso que vendió por unos millones, no se quedó con un sólo céntimo, todo el dinero me lo entregó para la unión sacerdotal Lumen Dei, destinada a los más pobres entre los que menos tienen. Y cuando nos lamentábamos de tantas cruces como le venían encima, siempre nos respondía lo mismo, con afabilidad y dulzura: “Son méritos para la otra vida”. Que en paz descanse y que goce del cielo.
Publicado en La Voz de Avilés 2-julio-2000 y El Comercio 3-julio-2000

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92.- CONTROL CEREBRAL

stos días me invitaron para unos cursillos sobre la respiración. La doctora Marqués, en sociedad con nuestra hija, psicóloga, los viene dando desde hace unos meses. Sólo son dos horas diarias durante cuatro días. Jamás había pensado la importancia que tiene el saber respirar, y el bien que nos hace la oxigenación de las vísceras, y muy especialmente en el cerebro, la regulación del ritmo cardíaco y la circulación sanguínea. Con las técnicas de la respiración que nos ha dado, mejora la capacidad de concentración, disminuye el estrés, aumenta la energía vital y el optimismo. Se puede hacer relajación en cualquier lugar. El secreto está en conocer la actitud correcta y practicarla todos los días, tanto cuando estamos trabajando como saliendo de paseo a la calle. Por eso hay un proverbio chino que dice así: “El que controla la respiración, controla la mente. El que controla la mente lo controla todo”. Después de una relajación que nos hizo perder las normales tensiones que la vida moderna nos depara, sometiéndonos a respiraciones profundas y lentas por la nariz, casi nos quedamos durmiendo el grupo entero. Y cuando ya estábamos de pie, nos contó una anécdota la excelente cirujana y atleta: Un hombre intentaba colocar un cuadro en la pared, pero se dio cuenta de que le faltaba el martillo para clavar el clavo. Entonces pensó en el amigo carpintero que vivía un poco distanciado.

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No dudó en servirse del mismo para obtener prestado el martillo, y al salir de camino para buscarlo, dio rienda suelta a las ideas perturbadoras: La semana pasada -se decía- el amigo carpintero me saludó con cara larga y poca atención. ¡Qué se creerá él! Es un estúpido. Si tiene mucho que se lo guarde. Yo no le debo nada. Es un grosero. ¿De qué presume? Yo soy listero, más que él, y no presumo de nada. Con estos pensamientos diabólicos, llegó hasta la casa del carpintero. Llamó a la puerta y le dijo: “Métase usted el martillo en... donde le quepa”. Esto es lo que puede suceder con la falta de control cerebral. Pero si el lector me lo permite sin ofenderse, yo le diré que tengo una “técnica” mucho mejor que todos los psiquiatras y psicólogos: Cuando me hacen críticas algunas personas a quien he favorecido mucho y lejos de agradecérmelo van sembrando cizana y maleando a otras personas que antes me querían bien, y siento la normal desazón y hasta rabieta, me postro de rodillas ante el confesonario, le doy cuenta al sacerdote de lo que me ocurre por no ser santo y recibo la absolución. Sé que Cristo me ha perdonado, recapacito sobre las injusticias que Él ha sufrido y perdonado, y el odio o inquina que llevaba en mi cabeza, se me convierte en amor y perdón. Es verdad que me distancio un poco de las personas deslenguadas y egoístas que me turban, pero no las desprecio y pido por ellas. Y esa paz y equilibrio mental que Cristo nos concede, no la pueden dar ni psicólogos ni psiquiatras.
Publicado en La Voz de Avilés 4-julio-2000

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93.- GRAN HERMANO

on alguna frecuencia vengo leyendo sobre el programa “Gran Hermano” que lidera Mercedes Milá, emitido en la cadena Tele 5, infringiendo en numerosas ocasiones la normativa actual sobre TV sin Fronteras, especialmente en lo que se refiere a la protección de la juventud y la infancia. A los pocos días de su estreno, Tele 5 ofreció hasta cinco desnudos de los participantes, varios de ellos en pleno horario infantil. La dosis de morbo, vulgaridad e indignidad va aumentando en la medida en que pasa el tiempo. Y lo que es peor, otras cadenas ya han anunciado que están preparando espacios similares para competir con Tele 5. Nos parece escandaloso y preocupante que, según datos de la consultora Sofres, el perfil de espectadores que siguen el programa es mayoritariamente de jóvenes, cuyas edades oscilan entre los 10 y 24 años. Por un parte estamos viendo -al menos aparentementeun gran interés por parte del Gobierno en exterminar todo lo que puede ser nocivo para los ciudadanos españoles, y por otra se presenta muy clara la contradicción. ¿De qué les puede servir legislar leyes que penalicen lo indeseable si los medios de más amplia difusión propagan lo pernicioso para la sociedad en general y les dan una escuela de violencia a través de películas salvajes, como si este fuese el natural modo de proceder. Cada día que pasa se permuta con más celeridad el “dios dinero” por el Dios que nos enseña el camino paciente de la
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vida, el amor, la urbanidad, la concordia, la equidad y la justicia. Y no digo la eterna salvación para que no se sientan enojados los increyentes. Pero es justo reconocer que de poco nos ha de servir obtener una economía boyante si en nuestros hogares nos falta el amor y la paz. El dolor de los padres viendo a sus hijos envueltos en la droga y el latrocinio. El dolor de los hijos viendo a sus padres camorrear diariamente hasta que llega la separación. Las jóvenes que llegan a sus casas embarazadas pidiendo dinero para abortar. La hija que encuentra a su madre con un hombre extraño en la cama y llama a la psicóloga buscando una solución para encontrar una salida que no existe mientras no hagan las paces con Dios; todo en suma, es fruto del desorden que nos enseña la televisión y algunos rotativos. Y a todo esto hay que adicionar las cruces, medallas y homenajes que se les rinden a personajes que viven continuamente en contubernio, y que a muchas personas les sirven como ejemplo para alcanzar el dinero y la fama. Y así, no pocos van buscando la felicidad donde sólo existe desventura, desgracia, tristeza, desencanto y fracaso.
Publicado en El Comercio 7-julio-2000 y La Voz de Asturias 11-julio-2000

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94.- LO QUE NOS CONVIENE

o que más nos conviene casi siempre lo reprochamos, y lo que menos nos conviene casi siempre nos causa alegría. ¿Quién no se alegra con el éxito? ¿Quién no se alegra con disdrutar de buena salud? ¿Quién no se alegra con un premio de lotería, tanto más cuanto mayor sea el número de millones que nos han tocado? Del éxito nos dice Vicki Baum con toda su experiencia que “La fama trae la soledad. El éxito es tan frío como el hielo y tan poco hospitalario como el Polo Norte”. La buena salud fácilmente se engarza en la autosuficiencia y en el egocentrismo, mientras la enfermedad casi siempre trae consigo sentimientos e ideas que no tendríamos jamás mientras estamos bien; y nos hace ver mejor muchas cosas de la marcha de la vida que la buena salud nos impedía ver. De la riqueza nos dice Aristófanes que “Los hombres deben mucho más a la pobreza que a las riquezas: Las riquezas los hacen gordos, ventrudos, gotosos, pesados; y la pobreza los hace ágiles, ligeros, sutiles de ingenio y de cuerpo, temibles para sus enemigos”. Si pudiéramos enumerar las almas que se han salvado gracias a la pobreza, a las enfermedades y tribulaciones de todo tipo, cambiaría la mentalidad de todos los humanos y la equidad reinaría en el mundo. Sara Pérez, madre del español condenado a muerte en los EE.UU., nos viene dando un ejemplo del bien que nos hacen las injusticias, pues esta familia escéptica que nunca había
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practicado el catolicismo, viendo que su hijo podía ser ejecutado en cualquier momento, se adherieron a Dios en busca de justicia, y todo parece que la han conseguido. Por eso nos dice Sara Pérez: “Dios ha sido quien ha movido los hilos para que Joaquín José pueda salir del corredor de la muerte. Rezo constantemente y le agradezco a Dios que todavía me tenga con vida para que pueda ver a mi hija en libertad”. Y Santa Paulina ha subido a los altares gracias a las penas que la llevaron al cielo. Pues según nos dice San Jerónimo, esta señora tenía una gran inclinación a las tristezas y melancolías, y en la muerte de sus hijos y marido fue tanta la tristeza y sentimiento, que terminó muriéndose de pena. Es verdad que la pena es una imperfección, y no pecado, por cuanto obra en contra de nuestra voluntad. Acerca de lo mismo nos dice San Francisco de Sales: “Hay algunos que de su natural son fáciles, otros tardíos, otros duros en recibir las opiniones ajenas, otros inclinados a la indignación, otros a la cólera, otros al amor; y en suma, se hallan muy pocas personas en las cuales no pueda señalarse alguna suerte de imperfecciones”. Y yo digo que esas pocas personas son las que han cumplido con el Evangelio literalmente. “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mateo 5, 48).
Publicado en La Voz de Avilés 12-Julio-2000

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95.- UNA ESPAÑOLA VITORIANA SERÁ CANONIZADA

reo que nada puede honrar tanto a las naciones como los beatos y los canonizados. Y aunque no me lo hubiesen pedido las Siervas de Jesús de la Caridad, desde Avilés, igualmente me hubiera gustado escribir algo sobre la fundadora de las mismas, beata María Josefa del Corazón de Jesús Sancho de Guerra, venerable desde el día 7 de septiembre de 1989, y beatificada el día 27 de septiembre de 1992. Esta santa será canonizada por Juan Pablo II el próximo día 1 de octubre en la Plaza de San Pedro. El heroísmo de los santos y, sobre todo, el poder sobrenatural que ejercen en el mundo, se puede comprobar por las obras que dejan hechas, a base de miles de millones que distribuyen entre los más pobres y en la construcción de fundaciones imprescindibles para poder atender a los más necesitados. ¿De dónde viene ese dinero? María Josefa nunca tuvo negocios ni retribución alguna por sus exhaustivos trabajos. Todo le ha sido dado del cielo a través de las oraciones y penitencias que diariamente hacía, para mover los corazones de cuantos la rodeaban y conocían el elevado grado de santidad y pobreza en que vivía. Y así, a la hora de su muerte, acaecida el 20 de marzo de 1912, dejó 41 casas en España y en Chile. Pero lo que más conviene meditar no es precisamente lo que los santos han hecho hasta la hora de sus muertes. Es, sí, la proyección de un flujo espiritual que permanece hasta el fin de los tiempos.
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En el caso que nos ocupa, sor María Josefa continua viva y con mayor pujanza que cuando residía en la tierra. Esto resulta muy claro si tenemos en cuenta que las Siervas de Jesús que la siguen y veneran, han conseguido extender su obra en 13 naciones con un total de 93 casas. En España las tenemos en casi todas las provincias y en numerosas ciudades, como pueden ser Madrid, Barcelona, Sevilla, Alicante, Murcia, Castellón, Burgos, León, Ferrol, Lugo, Vigo, Vitoria, Tortosa, Irún, Bilbao, Avilés, Gijón, y un largo etcétera que rebosaría muchos folios. Del Corazón de Jesús -raíz y fuente de su verdadera vocación- recibió María Josefa la más ardiente devoción para consolar los enfermos en sus casas durante la noche, en clínicas, hospitales y sanatorios, a los ancianos en residencias, y a los niños en guarderías. Alguien que no considera todo esto como un verdadero milagro, nos puede decir que un señor multimillonario también lo podría hacer a base de sueldos y vigilancia, pero siempre le faltaría la corona del amor y el meollo de la caridad. Es de tener en cuenta que las obras filantrópicas que no se hacen por amor a Dios, dejan de prevalecer cuando el filántropo fallece, o poco después. He ahí donde podemos distinguir muy bien lo que procede de la materia y lo que nace del espíritu. Termino con un solo ejemplo: Hace 1700 años que falleció San Agustín y, tal vez más que nunca, continúa haciendo el bien hasta hoy. Entretanto, hombres incrédulos que han sido buenos y han hecho el bien, todo ha terminado con sus muertes o poco después. Esto sucede porque el poder de Dios es eterno y lo demás todo pasa.
Publicado en La Voz de Avilés 13-Julio-2000

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96.- TERCER SECRETO

ntes de darse a conocer el tercer secreto de Fátima, Juan Pablo II quiso cerciorarse de que la interpretación que él hacía del mismo –que se había cumplido con su atentado y que si no había muerto, como decía el secreto, se debía a una intervención especial de la Virgen– era compartida por Sor Lucía. Para ello, envió a monseñor Bertone, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, a visitar a la religiosa en el Carmelo de Santa Teresa, en Coimbra, donde vive desde hace más de 50 años. Al prelado vaticano le acompañó el obispo de LeiriaFátima, a fin de que hiciera de testigo en la importantísima conversación. La religiosa confirmó la interpretación del Papa y dejó claro que es a él a quien compete hacerla. Es verdad que el “secreto” preanunciaba la muerte del Papa por arma de fuego, pero hemos de tener en cuenta que también estaba predestinado que Jesucristo no haría el primer milagro en las bodas de Caná de Galilea, y la Madre de Jesús consiguió impedir lo que Dios había proyectado y el milagro se hizo, convirtiendo el agua en vino (Juan 2, 3-5). La cita de Sor Lucía con monseñor Tarcisio Bertone, encargada por el Santo Padre, y de monseñor Serafín de Sousa Ferreira da Silva, tuvo lugar el 27 de abril. Sor Lucía estaba lúcida y serena vertiendo alegría por el viaje del Papa a Fátima para la beatificación –que ella tanto esperaba haciendo oraciones y penitencias– de Jacinta y Francisco. El obispo de Leiría-Fátima leyó la carta autógrafa del Santo Padre que explicaba los motivos de la visita.
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Sor Lucía se sintió honrada y la releyó personalmente, diciéndole estar dispuesta a responder francamente a todas las preguntas. Llegado a ese punto, monseñor Tarsicio Bertone le presentó dos sobres, uno externo y otro dentro con la carta que contenía la tercera parte del “secreto” de Fátima, y ella dijo inmediatamente, “es mi carta y mi letra”. La vidente estuvo de acuerdo en la interpretación, según la cual la tercera parte del secreto consiste en una visión profética comparable a las de la Historia Sagrada. También reiteró Lucía que la visión de Fátima se refiere sobre todo a la lucha del comunismo ateo contra la Iglesia y los cristianos, y describe el inmenso sufrimiento de las víctimas de la fe en el siglo XX. A la pregunta: “El personaje principal de la visión, ¿es el Papa?”. Sor Lucía respondió de inmediato que sí, y recordó que los tres pastorcitos estaban muy apenados por el sufrimiento del Papa, y Jacinta repetía: “Pobrecito el Santo Padre, y me da mucha pena de los pecadores”. Sor Lucía continúa: “Nosotros no sabíamos el nombre del Papa, la Señora no nos ha dicho el nombre del Papa, no sabíamos si era Benedicto XV o Pío XII o Pablo VI o Juan Pablo II, pero era el Papa que sufría y nos hacía sufrir también a nosotros”. Por lo que se refiere al pasaje sobre el obispo vestido de blanco, esto es, el Santo Padre –como se dieron cuenta inmediatamente los pastorcitos durante la visión– que es herido de muerte y cae por tierra, Sor Lucía está completamente de acuerdo con la afirmación del Papa: “Una mano maternal guió la trayectoria de la bala, y el Papa agonizante se detuvo en el umbral de la muerte” (Juan Pablo II, a los obispos italianos, 13 de mayo de 1994). Pues Sor Lucía, antes de entregar al entonces Obispo de Leiría-Fátima el sobre lacrado que contenía la tercera parte del secreto, había escrito en el sobre exterior que sólo podía ser
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abierto después de 1960, por el Patriarca de Lisboa o por el Obispo de Leiría, monseñor Bertone le preguntó: “¿Por qué la fecha de 1960? ¿Ha sido la Virgen quién ha indicado esa fecha?”. Sor Lucía respondió: “No ha sido la Señora, sino yo la que he puesto la fecha de 1960, porque según mi intuición, antes de 1960 no se hubiera entendido, se habría comprendido sólo después. Ahora se puede entender bien. Yo he escrito lo que he visto, no me corresponde a mí la interpretación, sino al Papa”. Finalmente, se mencionó el manuscrito no publicado que sor Lucia ha preparado como respuesta a tantas cartas como recibe de devotos de la Virgen y de peregrinos. La obra lleva el título “Os apelos da Mensagem de Fátima” y recoge pensamientos y reflexiones que expresan sus sentimientos y su límpida y simple espiritualidad en clave catequética y parenética. Le preguntaron si le gustaría que la publicaran, y ha respondido: “Si el Santo Padre está de acuerdo, me gustaría, si no, obedezco a lo que diga el Papa”. Sor Lucía desea someter el texto a la aprobación de la Autoridad eclesiástica, y dice tener la esperanza de poder contribuir con su escrito a guiar a los hombres y mujeres de buena voluntad por el camino que conduce a Dios. El coloquio entre los prelados y Sor Lucía, concluyó con un intercambio de rosarios: Sor Lucía recibió el que el Santo Padre le obsequió. Y ella, a su vez, les entregó algunos rosarios confeccionados por ella misma. La bendición impartida en nombre del Santo Padre concluyó el encuentro. P.D.: Sor Lucía ha escrito un libro en el que se exponen los mensajes de la Virgen y la espiritualidad a ellos ligada. El Vaticano ha dado permiso para publicarlo. Lo leeremos, si Dios quiere, con gran ilusión.
Publicado en La Voz de Avilés 16 y 17-julio-2000 y en La Voz de Asturias 20julio-2000

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97.- ANÉCDOTAS DE LA VIDA

ui a Hacienda para comprar unos impresos. Intenté entrar por la puerta más ancha. - No, por aquí -me dijo el policía. Sonó la alarma: piiii... - ¿Qué lleva? -me preguntó. Serán las llaves -le respondí. - Pues deje aquí las llaves. Sí, señor, tenga las llaves. - Vuelva a pasar -me dijo. Vuelvo a pasar y, piiii... - ¿Qué más lleva? -me preguntó. Será un crucifijo que me dieron en los cursillos de Cristiandad hace cuarenta y dos años. - Pues deje el crucifijo aquí y vuelva a pasar. Sí, señor, tenga el crucifijo. Vuelvo a pasar y, piiii... - ¿Qué lleva? -me preguntó con un poco de acritud. Será el rosario, señor. - Pues deje aquí el rosario y vuelva a pasar, la gente está esperando. Sí, señor, tenga el rosario. Vuelvo a pasar y, piiii... - ¿Qué más lleva? -me vuelve a preguntar con nerviosismo acentuado.
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Serán estas monedas con las que pretendo pagar los impresos. - Pues deje aquí las monedas. Sí, señor, tenga usted las monedas. - Vuelva a pasar ahora -me dijo fatigado. Sí, señor. Paso nuevamente y, piiii... - Esto no termina más -me dijo- ¿Qué lleva? Puede ser un cilicio que llevo en el muslo. - ¿Qué es un cilicio? -me preguntó. Son unas cadenillas con puntas de hierro para hacer un poco de penitencia. - Y, ¿para qué hace usted penitencia? Porque Jesucristo nos dice que si no hiciéramos penitencia igualmente todos pereceremos. - Pues, muéstreme usted ese cilicio. No puedo bajarme aquí los pantalones, señor, vamos al servicio. - ¡Pase, pase ya y no vuelva más aquí con todo ese tinglado! Gracias, señor.
Publicado en La Voz de Avilés 19-julio-2000

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98.- JOSÉ MELCHOR

stoy leyendo la vida de San Pío X y me admira cómo este hombre siempre aparecía como el reverso de la presunción y de la opulencia. Y lo curioso es que descendía de una familia pobre y humilde, lo que en muchos casos suele motivar complejos que nos lleven a la pedantería y al sueño de ser y tener. San Pío X era hijo de un cartero. Su madre, después de realizar sus labores hogareñas, cosía las ropas que le confiaban para ganar unas monedas y poder sostener los 10 hijos que tenían. José Melchor Sarto (San Pío X) era un niño muy inteligente, pero tenía que andar 16 kilómetros todos los días para poder asistir a la escuela, y como su madre le había comprado unos zapatos nuevos, los llevaba en la mano para no verlos envejecer, y pagaba la comida al hotelero con las clases que les daba a sus hijos. Años después obtuvieron una beca para él, en virtud de la cual pudo asistir al seminario de Padua; por dispensa especial, se le ordenó sacerdote a la edad de 23 años y, desde aquel momento, se entregó por completo al ministerio pastoral y a los pobres. En 1884 fue consagrado obispo de Mantua (importante provincia de Italia), donde viajó en un tren acompañado de un sacerdote para tomar posesión de la diócesis. Y como a monseñor Sarto le gustaba andar sin insignias episcopales, enfundado en su abrigo negro, nadie le podía reconocer como obispo, y como cardenal después. En estas circunstancias, viajaban en su departamento dos caballeros
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ilustrados. Y aprovechando la presencia de los dos sacerdotes para opinar sobre Roma y el Papa, los nuevos obispos, la política y la Iglesia. El uno, abogado de Mantua, plantea el caso de Monseñor Sarto, como incompetente para el cargo que el Papa le había confiado. Este obispo camuflado detiene con una mirada inteligente el movimiento de su acompañante, y asiente a la conversación del abogado: - Cierto, cierto. Parece mentira, para una ciudad de la categoría cultural y aristocrática de Mantua, donde nació Virgilio, donde tuvo sus raíces el espléndido árbol de los Gonzaga, nido familiar de San Luis, que hayan elegido obispo a un pobre diablo de cura rural, coadjutor y párroco, canónigo de Treviso. Hay que acabar con estas pretensiones. Que los curas de pueblo sigan predicando a los aldeanos y que dejen libres los puestos selectos a los hombres cultos, preparados. El abogado mantuano estaba encantado. Bajó al andén a despedir a los sacerdotes. “Pocas veces -dice el abogado- he tratado una persona de ingenio tan agudo, tan certero”. Detiene un instante al otro sacerdote: Por favor, ¿quién es este bravo sacerdote? -El acompañante de Sarto no puede contenerse. Hace horas que la andanada le brinca en la lengua, y le responde: “Monseñor Sarto. Obispo de Mantua”. Esto también sucede ahora cuando hacemos juicios infundados sobre la Iglesia.
Publicado en La Voz de Avilés 20-julio-2000

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99.- DIÁLOGO CON UNA CIRUJANA

a doctora Marqués es una excelente cirujana. Poco antes de extirparme un tumor maligno, muchos pacientes de la misma dolencia envidiaban mi suerte, sabiendo que sería operado por ella. También se caracteriza por el optimismo que infunde en el ánimo de los enfermos. Siempre está dispuesta a servir al prójimo sin otro interés que no sea el de hacer el bien. A mí me conoce mejor que mis propios hermanos. Ha leído cinco de mis pobres libros y muchos artículos. Con frecuencia nos visita y cena con nosotros, pero como no practica la religión, jamás le saco a relucir este tema. No quiero incomodarla. Sólo bendecimos la mesa antes de cenar, y como es una señora bien educada se santigua cuando nosotros y responde al Avemaría. Fácilmente se le nota que tiene inquietud religiosa, pero no se determina en un sentido ni en otro. Cuando entra en el quirófano, tres o cuatro veces cada semana, siempre se encomienda -nos dice- a esas energías superiores que la ayudan. Este silencio que encuentra en nuestra casa acerca de la religión, parece haberle inspirado viva curiosidad, y cuando estábamos cenando hace unos días me dijo: “Es que el nombre de Dios a mi no me va. Algunas veces, en contacto con religiosas místicas y en el claustro de los conventos, siento que tengo espíritu, pero no creo que sea inmortal”. Observa -le dije- cómo las obras de caridad que se practican en nombre de Dios prevalecen perpetuamente. Tú sabes que niños tan ingenuos y sencillos como los pastorci218

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tos de Fátima, no sólo han pasado a la historia universal, sino que se han inmortalizado para siempre, y ya son más de cinco millones de personas los que visitan Fátima todos los años, pidiéndole que intercedan por todos los males que sufrimos los peregrinos. -¿Y sólo por ver a la Virgen los han subido a los altares? -No. Los han beatificado por el heroísmo que demostraron y por los milagros que se les atribuyen y que vosotros, los médicos, habéis certificado como curaciones inexplicables para la ciencia médica. Como puede ser la señora que llevaba 24 años paralítica en una silla de ruedas, y esta misma señora, con gran habilidad, caminando con sus propios pies, se acercó al Papa para besarle la mano y mostrarle cómo había quedado perfectamente bien después de hacerles una novena a Jacinta y a Francisco. -Eso de pasar a la historia -me dice- es muy relativo. También han pasado a la historia, hace más de dos mil años, Sócrates, Virgilio Marón, Arístides, Aristófanes, y tantos otros. Sí, es verdad -le dije-, pero sólo se les recuerda por alguna máxima, proverbio, aforismo y poco más; mientras que el bien que hacen los hombres de Dios -los santosnadie lo puede evaluar porque Dios lo proyecta y lo engarza hasta lo infinito. - Es que tú -señaló- todo lo ves de Dios. -Felizmente sí, querida doctora. ¿Vamos a Fátima en agosto? -Vamos, sí me dijo sonriendo. A todos nos besó para marchar y se fue muy contenta. Espero que en las procesiones de Fátima termine cambiando el nombre de esas energías superiores que le ayudan por el santo nombre de Dios.
Publicado en La Voz de Avilés 22-julio-2000

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100.- EL PAPA Y LOS GAYS

e conocido a un abogado homosexual que ha sido un buen ejemplo toda su vida. En dos ocasiones me defendió paladinamente con talento y ahínco, hasta conseguir el cobro de una deuda que tenían conmigo dos inquilinos morosos y avispados. Era un caballero inteligente e impregnado de dignidad. Profundamente católico, diariamente asistía a la primera misa de madrugada, y allí le ofrecía al Señor la cruz que le había dado, sabiendo que otras mayores las viene sufriendo gran parte de la humanidad sin remedio posible. Él sabía que satisfacer sus pasiones era una monstruosidad aberrante. Y así, nació virgen y virgen se fue para la vida eterna. Conocía perfectamente el Evangelio y decía: “Si un ciego conduce a otro ciego, los dos juntos caerán en el hoyo” (Mateo 15, 14). Estos señores tan dignos y respetables, actualmente empequeñecen con su ejemplo a la inmensa mayoría de los heterosexuales que vulneran la ley de Dios, sembrando el concubinato y la lujuria con el orgullo de sentirse donjuanes. Sin medir nunca las consecuencias que vienen después con el sida y los llamados “malos tratos”. Cuando la vanagloria nos dicta la manera de pensar y actuar, seguro estoy de que viene lo peor. Esto es lo que ha ocurrido a través de la famosa marcha del orgullo gay, cuando en el colmo del ridículo, han intentado procesar a Juan Pablo II por parte de un grupo de homosexuales holandeses. Hace falta ser perversos y malintencionados, sin un
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mínimo de sentido común para acusar al Papa de incitar al odio contra los homosexuales. Si alguien ha dicho palabras cristianas de comprensión y ayuda a los sodomitas, ha sido precisamente Juan Pablo II. El Santo Padre siempre se ha mostrado a las personas que sufren, incluyendo, precisamente, en este caso, a los homosexuales, pidiendo que dejen de ser marginados y que se tenga en cuenta la dignidad de la persona. Pero no, por supuesto, a quienes desfilan exhibiendo una insoportable altanería para la práctica legal de aberraciones. Esto sucede cuando se parte del error de que todo da igual y que cada persona puede hacer de su cuerpo y de su espíritu lo que le viene en gana. Todos y cada uno de los seres humanos, sean cuales fueran nuestras limitaciones y condicionamientos personales, somos iguales en dignidad a los ojos de Dios. Pero en nuestras ideas y en nuestras acciones todo no da igual; hay ideas y acciones dignas y respetables, otras carentes totalmente de dignidad. Y la verdad y la moral que son las que nos hacen libres, son las que son, por muchas manifestaciones y desfiles que hagan quienes piensan lo contrario. El hombre ha sido llamado a pensar y actuar como su creador: Cristo. Y mientras no se someta a sus preceptos, siempre irá caminando con una cruz arrastre y otra sobre los hombros. Esto es lo que los padres tenemos obligación de enseñar a nuestros hijos; todo por el bien de sus cuerpos y de sus almas.
Publicado en La Voz de Avilés 25-julio-2000

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101.- SANTA MARTA

l día 29 del actual mes de Julio se celebra la festividad de Santa Marta, hermana de Lázaro y de María. Esta señora -Marta- abnegada y activa vivía en Betania con sus hermanos. Una ciudad pobre que tuvimos el gozo de conocer en una peregrinación a Tierra Santa. Dista unos cuatro kilómetros de Jerusalén, en las cercanías del Monte de los Olivos. Jesús había vivido en Galilea al principio de su ministerio público, pero al tercer año de su predicación se trasladó a Judea y acostumbraba entonces a visitar, en Betania, a sus discípulos. El Hijo del Hombre también era sociable y afectuoso. Necesitaba el cariño y el calor de sus amigos, y los tres hermanos predichos le querían apasionadamente y le recibían con júbilo en aquel hogar piadoso y santificado con la presencia del Señor. San Juan nos dice que “Jesús amaba a Marta y a su hermana María y a Lázaro”. Según parece Marta era mayor que María, pues ella se encargaba de la dirección de la casa. San Lucas refiere que, cuando el Señor iba a Betania, Marta le atendía con gran solicitud y se afanaba mucho por servirle. Entretanto, María se sentaba a los pies del Maestro para escuchar sus palabras y contemplar al Santo de los Santos. Sin duda que Marta amaba tanto a Jesús que todo lo que hacía le parecía poco, y hubiese querido -como todos los santos- que todos los hombres empleasen las manos, los pies, el corazón y todos los sentidos y facultades en el servicio del Creador del mundo que se había hecho hombre
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para redimirnos del pecado. Por eso Marta pidió al Salvador que reconviniese a María para que la ayudara. Nuestro Señor se complacía ciertamente en el afecto y devoción que le profesaba Marta, pero encontró más digno de alabanza el celo tranquilo con que María se consagraba a la única cosa realmente importante, que es la atención del alma en Dios: “Marta, Marta -le dijo-, te afanas en muchas cosas, cuando sólo una es más necesaria, María ha elegido la mejor parte...”. En la vida activa, el alma se dispersa con alguna frecuencia y pierde de vista el fin principal; en cambio, en la vida contemplativa se concentra en Dios y se une a Él por la adoración y el amor. La vida contemplativa es una especie de noviciado del cielo, pues la contemplación es la ocupación de los bienaventurados del paraíso. Por ello, Cristo alabó la elección de María y afirmó que nunca cesaría en la contemplación, y todavía añadió: “Sólo una cosa es necesaria”. Eso significa que la salvación eterna debe ser nuestra única preocupación. Diariamente estamos viendo cómo nuestros contemporáneos -y muchos jóvenes también- inexorablemente, desposeídos de todo lo terreno se van al tribunal de Dios para ser juzgados por el bien y el mal que hayan hecho en el corto periodo de vida que nos fue concedido en la tierra, donde tanto hemos luchado para evitar las penas y vivir lo mejor posible, despreocupados, tantas veces, de lo que a todos nos espera: despedida y muerte.
Publicado en La Voz de Avilés 29-julio-2000 y en El Comercio 8-agosto-2000

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102.- SANTIAGO APÓSTOL

n poco tarde se me ocurre escribir acerca del Apóstol Santiago. Ha pasado la fecha que correspondía para hacerlo, pero no ha pasado la historia de un hombre que ha convivido con Jesucristo y ha sido el primero en seguir al martirio del Señor. El Apóstol Santiago es el único discípulo de Jesús que llegó a España para decirnos lo que el Mesías le había dicho personalmente. La historia nos dice que predicó en Oviedo, en Zaragoza, en Iria Flavia (actualmente El Padrón) y en otras provincias de España. Santiago era hermano de San Juan Evangelista e hijo de Zebedeo. Originario de Galilea. Con su padre y su hermano practicaba el oficio de pescador. Pero un día, cuando Jesús paseaba por la orilla del lago de Genezaret, vio a Pedro y Andrés que pescaban y les llamó para convertirles en pescadores de hombres. También llamó entonces a otros dos jóvenes, Santiago y Juan, que estaban en la barca, con su padre, remendando las redes y ambos abandonaron la tarea y siguieron al Maestro. Pues los dos estaban bien informados por Pedro de que Jesús era el Mesías esperado. Santiago tuvo la dicha de presenciar -junto con San Pedro- la curación milagrosa de la suegra del Príncipe de los Apóstoles y la resurrección de la hija de Jairo. Jesús les dio el nombre de “Hijos del trueno”, a causa del temperamento impetuoso de los dos apóstoles. En efecto, cuando en la población de Samaria se negaron a admitir a Cristo, ambos hermanos le sugirieron al Señor que hiciera bajar fuego del
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cielo para exterminar la ciudad, hasta que el Señor les hizo comprender que las verdaderas armas de la conquista eran la mansedumbre y la paciencia: “No sabéis cuál es el espíritu que os guía. El Hijo del Hombre no vino a destruir a las almas sino a salvarlas” (Lucas 9, 54). Pero la enseñanza y el ejemplo del Maestro no cambiaron la mentalidad de los hermanos impetuosos. Esto sólo sucedió cuando el Espíritu Santo descendió sobre ellos y les dio a conocer la verdadera misión de todos los cristianos: mansedumbre, amor y perdón. Virtudes que antes no conocían. En efecto, la madre de los dos apóstoles, convencidos de que Cristo iba a fundar un reino temporal, le pidió al Señor que Santiago y Juan se sentaran a gobernar con Él, uno a la derecha y otro a la izquierda. Al hacerlo así la buena mujer interpretaba el sentimiento de sus hijos. Por eso Cristo respondió a los dos apóstoles, diciéndoles que no sabían lo que pedían, porque los mejores puestos de su reino no estaban reservados para los ambiciosos, sino a los más humildes, trabajadores y pacientes. A pesar de las reprensiones que Cristo les hacía a los hijos de Zebedeo, no por ello dejó de escogerlos para que le acompañaran en los momentos más importantes de su vida. Pedro, Santiago y Juan fueron los únicos que presenciaron la Transfiguración de Cristo en el monte Tabor, y los únicos que le acompañaron de cerca durante la agonía y el sudor de sangre en Getsemaní. Y después de la Ascensión de Cristo a los cielos, Santiago Apóstol, con el beneplácito de la madre de Jesús, entró en las tierras de España, donde viajó con algunos discípulos que había conquistado en Oviedo. Y junto con ellos, en Zaragoza, predicó Santiago algunos días tratando del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas el Ebro para tomarse algún descanso, y
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allí oyó voces de ángeles que cantaban “Ave María, gracia plena”, y vio aparecerse a la Virgen de pie sobre un pilar de mármol. Por aquellas fechas -en el año 40- todavía vivía la Virgen en carne mortal. Y ha sido en esa aparición cuando Ella, sobre la columna de mármol le pidió a Santiago Apóstol que construyera una iglesia en torno al pilar donde se apoyaba, al mismo tiempo que le decía: “Permaneceré en este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploran mi protección”. Es claro que la primera iglesia en honor de María la tenemos los españoles, y ha sido consagrada por el Apóstol con el título de Santa María del Pilar. Cuando Santiago regresó a Jerusalén muy satisfecho del bien que había hecho en España, el rey Herodes Agripa I desencadenó en Jerusalén la guerra contra los cristianos. Clemente de Alejandría, cuyo testimonio repite Eusebio diciendo el valor y la constancia con que el Apóstol soportó el martirio, convirtieron al hombre que le había entregado, quien fue condenado a morir con él. Cuando llegaron al sitio de la ejecución, el traidor arrepentido pidió perdón al Apóstol por haberle entregado. Santiago se volvió hacia él y le abrazó, diciéndole: “La paz sea contigo”. En seguida le dio un beso. Ambos fueron decapitados al mismo tiempo. La Sagrada Escritura dice simplemente que Agripa “mandó matar por la espalda a Santiago, el hermano de Juan” (Hechos 12, 2). El Apóstol fue sepultado en Jerusalén, pero, según la tradición española que data aproximadamente del año 830, el cuerpo de Santiago fue más tarde trasladado en un barco a Iria Flavia (Galicia) y después a Compostela. El santuario que
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todos conocemos, y que ha sido construido en honor de Santiago Apóstol, nos dicen que llegó a ser desde la Edad Media, uno de los más famosos de toda la cristiandad. Las reliquias del Apóstol allí las tenemos hasta hoy. El Papa León XIII, en 1884, las calificó de auténticas en una bula. Visto con los ojos de la fe, esta afirmación se hace evidente si tenemos en cuenta los millones de peregrinos que han llegado a Santiago de Compostela con los pies desollados, después de recorrer cientos de kilómetros para ofrecerle al Apóstol las penitencias heroicas que practican, es decir, algo así como un flujo luminoso que baja del cielo diciéndonos donde está la verdad y cómo debemos de servirla para que pueda adentrarse en nuestras almas, sin exigencia de ciencia ni cultura.
Publicado en La Voz de Avilés 2 y 3-agosto-2000

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103. - A L SEÑ OR AL CAL DE DE L AYUNTAMIENTO DE CANDAMO

eñor Alcalde: No tengo el gusto de conocerle personalmente, aunque los dos hemos nacido en las tierras amadas de Candamo. He conocido a su abuelo cuando era jovenzuelo y siempre recordaré los buenos consejos que nos daba. También me tocó alguna vez acompañar a su padre caminando desde Ventosa hasta Grado con las vacas que llevábamos a vender, él como tratante de ganado, yo como humilde labrador. Estas personas laceradas por el sol, el frío y la lluvia, con las manos bien encallecidas por el duro bregar en las faenas del campo, son las que mejor ejemplo nos dan para agradecerle a Dios el progreso que hemos experimentado desde aquellas fechas hasta hoy. Y pienso que usted también ha sabido aprovechar esa coyuntura como modelo a seguir para convertir las caleyas de La Mafalla y otros pueblos limítrofes en carreteras donde las almadreñas ya se han quedado atrás, pudiendo ahora pasear con zapatos brillantes. Arguye este preámbulo en mi mente después de ver el comportamiento ejemplar que ha tenido -usted y su Corporación Municipal- con el pueblo de La Mafalla, mis queridos convecinos, concediéndonos los materiales suficientes para restaurar la ermita de Santa María Magdalena, sin faltar la asistencia del competente aparejador que usted nos envió para dirigir la obra. El ilustre catedrático de Lengua y Literatura, don Fidel García Martínez, ha publicado una carta en La Voz de Avilés con sana intención, y se lo agradezco, pero me sentí
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ruborizado viendo que me consideraba como el protagonista de dicha obra, cuando en verdad sólo hice colaborar con unas pesetas para la mano de obra. Entretanto, los vecinos de La Mafalla, todos contribuyeron -en la medida de sus posibilidades- para costear los bancos y embellecer la ermita con imágenes de santos y con la Santina de Covadonga. Por eso quiero dejar constancia del bien que han hecho todos los vecinos a la hermosa Capilla, sin excluir a los que han emigrado para Avilés, Oviedo u otras ciudades, pues todos visitan su pueblo natal con verdadera fruición y el recuerdo imborrable de tiempos que no volverán. También se postran todos a los pies de Santa María Magdalena para venerarla con verdadera unción, seguros de que siempre nos aliviará las penas y tribulaciones que a todos nos visitan con alguna frecuencia. Espero, señor Alcalde, que no deje de visitarnos en La Mafalla cuando tenga a bien el pasar por el pueblo que usted ha mejorado tanto. En nuestra residencia -los fines de semana- tendremos el gusto de saludarle y tomar un café en honor de la Santa predicha. Le saluda cordialmente, el más humilde servidor,
Publicado en La Voz de Avilés 4-agosto-2000

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104.- EL PODER DESATADO

ncendí la televisión cinco minutos antes del Telediario y me metieron un gol. Una señora o señorita (Dios sabe lo que son ahora) hizo unas declaraciones con la mayor naturalidad y sencillez: “Llevaba diez años de matrimonio y no teníamos de qué hablar. Quiero un matrimonio limpio. El amante que tengo ahora es muy sencillo y sensible. Me gusta que sea así y por eso le quiero. Él está conmigo y yo con él porque queremos estar juntos. Sólo deseo darle el mejor regalo, un hijo. Eso de estar sujetos por papeles es absurdo. El amor tiene que salir de dentro. No puede ser hasta que la muerte nos separe”. Estas lecciones morbosas que nuestros gobernantes pagan muchos millones por ellas, son las que van formando un conjunto de cosas que terminan configurando el estado patológico de una nación, porque el egoísmo excesivo es una enfermedad crónica. Y la señora predicha le importa un bledo que los hijos lloren por su madre o por su padre. Se olvida que la falta de afectividad en los niños los deja marcados por secuelas que no las conseguirán borrar hasta que la muerte los separe de la vida. Aznar nos ha dicho desde el poder que España va bien. Si se ha referido a la economía, al empleo y al descenso de la corrupción, esta sentencia o aseveración es aceptable. Pero no puede ignorar que los medios de difusión que controla el Gobierno, muy sutilmente nos ofrecen la muerte de los nonatos como solución a los problemas del paro. También es de tener muy en cuenta el crecimiento de la inesta230

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bilidad conyugal, destrucción de la familia, droga, sida... que los gobiernos democráticos han creado. Todo parece que los mandatarios políticos están desinformados, pues deberían saber que el aborto no es una solución sino un problema mucho mayor para las mujeres: el 64 por ciento de las señoras que han abortado acaban en tratamiento psiquiátrico, según estudios norteamericanos, y la Real Academia de Obstetricia de Inglaterra anuncia un 59% de problemas psicológicos graves como secuela del aborto en la mujer. Entre estos trastornos figuran: depresiones e impulsos suicidas, frigidez y hostilidad entre las parejas, agresividad y maltrato a sus otros hijos, y disminución de la capacidad laboral, nerviosismo y agotamiento, esterilidad, abortos espontáneos y perforaciones de útero. Y a todo esto nos dicen que el aborto es progresista, queriendo ignorar que la solución política del exterminio ya tiene precedentes notorios, desde Herodes hasta los hornos crematorios en la Alemania de Hitler donde asesinaban los “indeseables”, gracias al poder desatado. No sé cuando, pero este desmadre ha de terminar: “Todo poder cae a impulsos del mal que ha hecho. Cada falta que ha cometido se convierte, tarde o temprano, en un ariete que contribuye a derribarlo” (Concepción Arenal).
Publicado en La Voz de Avilés 5-agosto-2000

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105.- MUJERES HUMILDES

on frecuencia sucede que las mujeres humildes comenzaron su adolescencia con la sana intención de casarse y formar un hogar feliz con el hombre soñado y los hijos que pudieran tener. En esa etapa de la vida se maquillaban un poco y salían al paseo llenas de ilusión y elegancia, con el atractivo femenino que tanto les seduce a los hombres. Las madres que han dejado atrás esas experiencias se ilusionan viendo a sus hijas llenas de belleza y disfrutando de la juventud. Así llega el momento del noviazgo y los consabidos comentarios en el hogar y entre las amigas. Las relaciones siguen adelante y crece el amor. Entonces las madres comienzan a ver el peligro lujurioso y no dejan de preocuparse hasta no verlos desposados. La joven humilde se preocupa del marido y de la prole que va saliendo a través de los años. Su cuerpo y su semblante se van desluciendo con el trabajo ajetreado del hogar y los hijos. El esposo que tenía un puesto modesto en la empresa, se va superando en el trabajo y subiendo escalones hasta conseguir una jefatura que nunca había soñado. A esa altura comienza a mariposear con las secretarias perfumadas y jóvenes. Y como su santa esposa está desfasada por haber consagrado su vida al trabajo cotidiano del hogar y al cuidado de su esposo, éste, en vez de agradecérselo y darle pruebas constantes del amor que le debe, la desprecia y humilla sin consideración ni piedad, hasta que resuelve después de maltratarla- divorciarse y dejarla triste y abatida
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adulterando con otra joven que terminará apropiándose de sus ganancias y buscando alguien más joven cuando pasen unos años y el adúltero ya no le sirva. Estas son las normales consecuencias de las separaciones y el divorcio: Vejación para la esposa fiel y solícita. Tristeza y soledad para su legítimo esposo. Desesperación para su concubina. Frustración y desencanto para los hijos. Escándalo para las personas pundonorosas e infelicidad para todos. Entretanto, los que saben apreciar la fidelidad de su esposa y la abnegación continua en beneficio del hogar, disfrutan del amor familiar, de la paz, de una conciencia limpia y, por último, Dios los acoge en el cielo por haber respetado sus santas leyes.
Publicado en La Voz de Avilés 12-agosto-2000

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106.- MASTAI FERRETTI

e dice que la causa de beatificación de Pío IX (Mastai Ferretti) es una de las más largas y difíciles de la historia de la Iglesia. Fue puesta en marcha por Pío X, el 11 de febrero de 1907. Después fue relanzada por Benedicto XV. También se interesó por la misma Pío XI, y tras la segunda guerra mundial Pío XII ordenó que fuese agilizada. Con Pablo VI experimentó importantes avances, pero los detractores de la Iglesia, como Hans Küng, Edward Schillebeeckx, J. B. Metz y el español John Sobrino, aseguran que el pontificado de Pío IX “estuvo marcado por serias crisis teológicas y políticas”. Conforme a lo que ha publicado el diario “El Mundo”, una veintena de teólogos que colaboran en la revista “Concilium” han publicado un comunicado en el que rechazan la beatificación de Pío IX por “antijudío, absolutista y enemigo de la libertad de conciencia y de expresión”, pero el milagro que ahora se le atribuye a Pío IX, verificado por la Consulata de médicos el 15 de enero de 1986, es la curación milagrosa de una religiosa francesa, desahuciada por los médicos. Este prodigio ha dado lugar a Juan Pablo II para que el año 2000 sea beatificado Pío IX, el mismo día en que también lo será Juan XXIII. Es bueno recordar que el Papa Mastai fue quien proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, y el de la infalibilidad pontificia. Reconoció la veracidad de las apariciones en Lourdes, y ha sido hostigado por la masonería.
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Estos ataques a un Papa, no pueden sorprender a quienes conocen lo que opinan los que ahora protestan. Olvidan los acusadores del futuro beato, que empezó su gobierno con una amnistía para los presos políticos. Olvidan que los liberales intentaron acabar con él y sólo pudo huir, para refugiarse en Gaeta, gracias al embajador de Baviera. Olvidan que cuando regresó a Roma, encontró los templos saqueados para pagar con obras de arte a los masones ingleses que habían financiado la guerra. Pienso que lo que de verdad le molesta a Hans Küng y compañía, es el que Pío IX fuera el Papa del dogma de la infalibilidad pontificia. Eso es lo que no pueden perdonarle y por eso, tal vez, arremeten contra él, buscando entre sus errores humanos los medios que más eficaces consideran para impedir que sea beatificado, porque en los hombres que suben a los altares se intensifica la evidencia de todo lo que han dicho y hecho. Es verdad que el dogma de la Inmaculada no necesita de más ratificaciones. La misma Virgen de Lourdes le dijo a Bernardette: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Esto sucedió unos años después de ser proclamada Inmaculada por Pío IX, lo que nos deja muy claro que tampoco le han faltado inspiraciones divinas al que este mismo año lo veremos en los altares, tal vez el 3 de septiembre.
Publicado en La Voz de Avilés 13-agosto-2000

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107.- CIENCIA, RAZÓN Y FE

ace algunos años me fue dedicado un libro que lleva más de dos millones de ejemplares vendidos, sólo en España. Se titula “Para Salvarte”, y ha sido escrito por un hombre de Ciencia, Jorge Loring, S.I. En este volumen se demuestra que sólo un 2% de los científicos niegan la existencia de Dios. Esto me recuerda a Salvador de Madariaga cuando decía: “Los hombres más eminentes de la Ciencia no vieron nada en su actitud científica que les impidiera creer en Dios”. Sirviéndome de algunos datos del libro predicho, empezaré por Alexis Carrel, muerto en 1944, Premio Nobel de Medicina, dice: “Yo creo todo aquello que la Iglesia Católica quiere que creamos. Y, para hacer esto, no encuentro ninguna dificultad, porque no encuentro en la verdad de la Iglesia ninguna oposición real con los datos seguros de la Ciencia”. El Premio Nobel Paul Sabatier, muerto en 1941, ha dicho: “Contraponer la Ciencia con la Religión es cosa de gente poco experta en uno u otro tema”. El P. Manuel M. Carreira, Doctor en Ciencias Físicas y Profesor de Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Cleveland (EE.UU.), dice: “Ni por ser sacerdote he tenido que viciar un razonamiento científico, ni fue preciso nunca que cerrara mis ojos a la Ciencia para mantener la fe”. El Doctor Juan Oró, nacido en Lérida, que fue uno de los más prestigiosos bioquímicos de Estados Unidos y que trabajaba para la NASA, afirmó: “Para mí no hay contradicción entre Fe y Ciencia”.
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La contradicción que existe entre la Ciencia, la razón y la fe, es cuando el conocimiento científico se emplea en contra de las leyes divinas, como ha sucedido en Hiroshima, donde los 8.437 km2 fueron desolados con la explosión de la primera bomba atómica que pusieron en marcha los norteamericanos, con un saldo de 78.150 muertos y 13.000 desaparecidos, sin contar más de 10.000 heridos graves y las secuelas que ha dejado para cientos de miles de personas con las emanaciones radiactivas. Lo único bueno que se puede decir de este hecho monstruoso es que el sargento que le dio salida a la bomba desde el avión, cogió miedo al infierno y se retiró del mundo para vivir en un convento de clausura hasta su fallecimiento hace dos o tres años. ¿Quién podrá negar que estas hecatombes sólo las cometen los hombres que no aceptan los dogmas de fe revelados por Dios, pues no puede rechazarse ni uno? No se puede ser “casi católico”, lo mismo que no se puede estar “casi vivo”, porque eso es estar muerto. La fe no nos separa de la razón, pero la razón por sí sola no engendra la fe. Cuando uno niega la existencia de Dios siempre indemostrable- se siente inclinado a encontrar más y más dificultades, y a no parecerle satisfactorias las soluciones que se le dan. La fe no es consecuencia de un razonamiento, pero debe ser razonada. El Concilio Vaticano I dijo: “La misma Santa Madre Iglesia sostiene y enseña que Dios es principio y fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza y por la luz natural de la razón humana partiendo de las cosas creadas”. No intento juzgar de soberbio a nadie, pero sólo cuando el corazón humano se rinde a la gracia en un acto de humildad y sencillez es cuando nace la fe. La razón tiene que ir acompañada de oración humilde. Es preciso tener un corazón lim237

pio para que Dios escuche nuestras súplicas. Nunca debemos de olvidar que Jesús sólo se manifiesta a los humildes. Con la fe profundizamos en el conocimiento de la Religión y vemos cosas insospechadas para el que no la tiene. San Pablo nos dice que “lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de las obras”. Dice el P. Carriere, S. I., Profesor de Física y Astronomía en la Universidad de Cleveland (EE.UU.): “Tenemos una perfecta concordancia entre la ciencia moderna y la idea bíblica y cristiana de la creación. El universo comienza por creación. El concepto de creación está en perfecto acorde con la Física y la Astrofísica moderna”. El Premio Nobel de Medicina John C. Eccles en el prólogo de “Las fronteras del evolucionismo” nos dice que “cada alma es una nueva creación divina. Me permito decir que ninguna otra explicación es sostenible”. Y la Iglesia siempre ha insistido en el hecho de que siendo espiritual el alma humana sólo puede existir por haber sido creada, y no tiene sentido que proceda de un animal inferior por evolución. Pío XII en la Encíclica “Humani Generis”, nos ha dejado escrito: “La fe católica nos obliga a retener que el alma humana ha sido creada inmediatamente pro Dios”. Y les dijo a los mejores científicos del mundo, reunidos el 22 de noviembre de 1951, que “la Ciencia de hoy ha confirmado con la exactitud propia de las pruebas físicas, que nuestro Universo es obra de UN CREADOR”. En el XXI Congreso de Premios Nobel celebrado en Lindau (Alemania), habló el Profesor de la Universidad de Cambridge, Paul Dirac, Premio Nobel de Física, y afirmó que “es necesario admitir la existencia de Dios en la creación del Universo, pues atribuirlo a la casualidad, no es científico”.
Publicado en La Voz de Avilés 16 y 17-agosto-2000

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108.- ¿SABÍA USTED QUE...?

abía usted que el número total de estrellas del Universo se calcula en 200.000 trillones? ¿Sabía usted que fuera de nuestra galaxia la nebulosa de Andrómeda está a dos millones de años-luz. Coma de Virgo a 200 millones de años-luz y el Cúmulo de Hidra a 2.000 millones de años-luz? ¿Sabía usted que el astro más lejano que se conoce hasta el momento —Quásar PKS— dista de la Tierra 15.000 millones de años-luz? ¿Sabía usted que el radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico) tiene 305 metros de diámetro, y que desde él se lanzan todos los años señales al espacio buscando civilizaciones extraterrestres, sin ningún resultado positivo? ¿Sabía usted que la Tierra es una bola de 40.000 kilómetros de perímetro, y que el sol es 1.300.000 veces mayor que la Tierra? ¿Sabía usted que en la estrella Antares, de la constelación de Escorpión caben 115 millones de soles? ¿Sabía usted que Alfa de Hércules, que está a 1.200 años-luz, y es la mayor de todas las estrellas conocidas, es 8 billones de veces mayor que el sol? ¿Sabía usted que la mayor radio-estrella conocida hasta hoy es DA-240 que tiene el fabuloso diámetro de 6 millones de años-luz, y que el diámetro de esta radio-estrella es sesenta veces mayor que el diámetro de nuestra galaxia, la Vía Láctea? ¿Sabía usted que para mantener nuestro sol la temperatura actual necesitaría consumir una tierra como la nuestra con todos sus mares cada sesenta segundos?

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¿Sabía usted que la Tierra avanza a una velocidad de 100.000 kilómetros por hora, y el sol va a 300.000 kilómetros por segundo hacia la Constelación de Hércules, y la Constelación de Virgo se aleja de nosotros a 1.000 kilómetros por segundo? ¿Sabía usted que hay estrellas que se alejan de nosotros a 276.000 kilómetros por segundo? ¿Sabía usted que la cola del cometa Halley tiene una longitud de 50 millones de kilómetros, y que pasó junto a nosotros en el año 1910, y que volvió a pasar cerca de la Tierra en 1986, y que los jóvenes lo volverán a ver en el 2.062? Todo esto nos muestra la precisión exacta con que recorren la trayectoria que tienen designada por la omnipotencia de Dios y su infinita inteligencia. ¿Qué sucedería si los millones de coches que hay en España se quedaran sin chófer en las carreteras? Y, ¿qué sucedería si ese número infinito de bolas gigantes se quedaran sin su Conductor?
Publicado en La Voz de Avilés 23-agosto-2000

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109.- HABLAR DEL PAPA

ablando del Papa con la Madre Superiora del Convento de las Carmelitas de Santa Teresa, en Coimbra, nos dijo lo que todos los religiosos de la más alta esfera piensan sobre el Santo Padre: “Con motivo de sus viajes a Fátima, y habiéndonos pedido que no faltara Sor Lucía a su lado, he tenido el gozo de dialogar con él algunos minutos. Esta última vez -cuando vino a beatificar a los pastorcitos- le pedí permiso para que Sor Lucía pudiera ver los lugares donde pastoreaba sus ovejas, para entrar en la Basílica y ver a sus primos -Jacinta y Franciscoen los altares, para ver el sepulcro que le tienen preparado al lado de Jacinta en la Basílica y para despedirse de sus familiares. El Papa nos dio el beneplácito sonriendo y nos dijo que pronto nos encontraríamos en el cielo disfrutando eternamente de las bienaventuranzas”. Y añadió la religiosa: “El Papa es un santo gigante, un regalo de Dios, un hombre con imán”. Y es que a nadie se le escapa la gran atracción que ejerce también el Santo Padre, con su magnetismo. El Papa atrae y convence a los jóvenes, con los que sintoniza en la rebeldía ante las injusticias y en la actitud de sólida esperanza. Atrae y convence a los niños, a quienes se acerca con su natural sencillez y alegría. Atrae y convence a los enfermos, él que lleva impresa la huella de tantos achaques. Atrae y convence a los obreros, él que ha trabajado duramente en las canteras. Atrae y convence a la gente generosa, él que en el servicio a los otros ha curtido hasta la piel de su espíritu.
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Atrae y convence a los líderes de otras culturas y religiones, él que sabe valorar lo que hay de bueno en ellas. Atrae y convence a los que tienen vida interior, él que alcanza la cima de la sabiduría mística. Atrae y convence a los perseguidos a causa de la justicia, él que ha experimentado en sus carnes los efectos del totalitarismo en el siglo XX. Asimismo atrae y convence a gobernantes, este hombre, regalo de Dios, que con el aliento del Espíritu Santo guía primorosamente a la Iglesia. ¿Será esto por lo que tanto estorba a algunos como Pontífice máximo, pues su coherencia atrae y convence poderosamente? ¿No es verdad que temen su alta autoridad moral y la fuerza de su santidad? Recordamos su respuesta indirecta para los que se preocupan excesivamente de su salud y piden su dimisión esperando que llegue un “progresista” a sustituirle. Respuesta: “Dios no pide nunca nada más allá de nuestras fuerzas. Él nos da la fuerza de cumplir todo lo que se espera de nosotros”. A pesar de lo dicho, les ha dejado una carta manuscrita a sus íntimos colaboradores para que puedan sustituirlo inmediatamente en el supuesto de que sus facultades mentales llegaran a deteriorarse. Karol Vojtyla, hasta lo imprevisible tiene previsto.
Publicado en La Voz de Avilés 25-agosto-2000

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110.- ENSEÑANZA RELIGIOSA

i prescindimos de las revistas católicas y de lo que nos dice continuamente el Santo Padre, apenas nos enteramos del por qué sufrimos tantos males en España. Se protesta con justa razón de los crímenes de ETA, se protesta por la subida de los carburantes, se protesta por las víctimas que tanto abundan entre las parejas de hecho, y en algunos casos también entre matrimonios canónicos. Se protesta porque son bajas las pensiones -yo recibo cuarenta y dos mil cuatrocientas pesetas-. Y todo esto me parece bien, pero ¿quién protesta por faltarnos lo que todo esto puede amenizar los desmadres predichos? Los organizadores del sistema educativo actual elucubran con sus privilegiadas mentes para obstaculizar -no sabemos si de forma consciente o inconsciente- la enseñanza de Religión, dan toda clase de facilidades para que el alumno elija todo menos la Religión. Y yo me pregunto: ¿Es que la cultura de nuestros pueblos, la raíz de nuestra existencia, el fundamento de nuestras tradiciones, el principio vital de muchas de nuestras costumbres, no tienen una base sólida en la Religión Católica? Además, es evidente que Dios es tan sumamente importante que bien merece un hueco en la educación de nuestros jóvenes. Los ideales que emanan del cristianismo son de tal calibre que los jóvenes deben, al menos, conocerlos para poder valorarlos. Es cierto que la Religión no se debe imponer, pero tampoco se puede imponer el silencio religioso; teniendo en cuenta que la Religión es fundamentalmente
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una “ciencia” que prolonga su existencia hasta abarcar el apasionante mundo de toda una eternidad. Privar al hombre de valores eternos, de virtudes, de ideales nobles y trascendentes, de normas para que evite su destrucción, es una osadía irresponsable. Dios es un componente fundamental de nuestra Historia, tanto para creyentes como para los que no lo son. Achicar el horizonte infinito de nuestras vidas, olvidar que existió Jesús y sigue actuando en numerosos millones de almas es una insensatez. A menos que, con ello, se pretenda educar a los jóvenes en un clima totalmente ausente de verdades fundamentales. Bien por las protestas que quedan expuestas. Gritamos contra los que ponen bombas y matan a bocajarro, y aún más si la víctima de la injusticia y la violencia es un niño o un recién nacido. Pero si ese recién nacido hubiese sido asesinado sólo cuatro días antes, en el seno de su madre, a nadie le hubiera importado: No tiene derecho a vivir, es peor que un delincuente. 49.578 abortos fueron realizados en nuestra nación durante 1997 (datos del Ministerio de Sanidad). Casi cincuenta mil niños, en un año, han sido descuartizados o envenenados en el seno de sus madres. Y se hace el silencio en España. Nadie grita por ellos. A lo sumo algún comentario sobre el índice de natalidad. ¡Cuánta hipocresía y cuánta cobardía! Si esta plaga de crímenes viene de la justicia que rige en España, ¿dónde se queda nuestra fuerza moral para terminar con ETA? ¿No estaremos pagando las injusticias que todos cometemos?
Publicado en La Voz de Avilés 2-septiembre-2000

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111.- OCHO DÍAS EN FÁTIMA

l proyecto de unas vacaciones siempre lleva consigo una ilusión incontestable, pero la holganza o carencia de trabajo no ha sido hecha para la felicidad del hombre. Es necesario moverse en pro de nuestro espíritu y en razón del bien que se puede aportar a los demás. No es lo mismo ir de fiesta que regresar después de festejar. El regocijo desordenado produce sequedad y hasta depresión, y esa turbación sólo desaparece después de unos días dedicados a la vida cotidiana y al trabajo, y con más celeridad si la persona es creyente y se reconcilia con Dios a través del sacramento de la penitencia. Las vacaciones peregrinas en Fátima, siguiendo los cánticos gregorianos en las misas y procesiones, pasando la plaza de rodillas y haciendo oración a los pies del Santísimo que lo tienen expuesto las 24 horas del día, nos dejan un remanso de paz y alegría que nos acompaña en el retorno de las vacaciones y nos produce el deseo de repetirlas lo antes posible. Una persona de gran prestigio en Asturias por el éxito que tiene en el arte de la cirugía, después de acompañarnos unos días en Fátima y sentir los efectos de la gracia santificante que allí se respira, no ha podido contener las lágrimas viendo el fervor popular de todas las peregrinaciones que llegaban de múltiples países. Pero lo que más le ha conmovido fue ver la gente arrastrándose por el suelo y cargando con niños pequeños sobre la espalda, dándole gracias a la Virgen por el bien que les había hecho al restaurar la salud del hijo querido que llevaban a cuestas.
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Después, en el claustro del Convento de las Carmelitas donde se encuentra Sor Lucía-, la pusimos en contacto con una monja que se puede ver a Dios en sus ojos y en la mirada paciente y sublime que tanto halaga a los buenos y a los malos por el amor que desparrama, amando al prójimo más que a sí misma. Desde allí nos fuimos a Cáceres para ver por dentro el Seminario de Lumen Dei, donde 43 seminaristas duermen en el santo suelo y viven felices pensando en el día que puedan consagrarse a Dios para siempre a través del sacerdocio. Nos recibió el rector del Seminario, Padre Javier Mahía Colao, avilesino, y se alegró mucho al vernos y recibir como obsequio una imagen de la Virgen de Fátima para trasladarla a Perú, donde hay tantas gentes humildes y muy sedientas de tener una representación de María para venerarla con verdadera unción. Allí, la doctora indicada, le dijo al rector del Seminario que deseaba y quería consumir los 20 días que le quedan de vacaciones en los Andes de Perú para atender a los pobres campesinos que se encuentran enfermos, y practicar las operaciones que sean necesarias. El rector del Seminario le dijo que pondrían un facultativo anestesista a su disposición y todos los instrumentos necesarios que han importado de Alemania para que pueda salvar muchas vidas cortando y cosiendo por lo sano. También le ofreció alimentación y albergue en la llamada “Casa del Campesino”, si bien los gastos del viaje serán por cuenta de la doctora indicada. Esto sucede, querido lector, cuando un corazón humilde se abre a la gracia divina, donde está la fuente de la caridad, la que sobreabunda bajo el amparo de la Virgen de Fátima.
Publicado en La Voz de Avilés 7-septiembre-2000

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112.- MADRE MARAVILLAS

ermino de leer la biografía de la Madre Maravillas de Jesús. Seiscientas treinta páginas nutridas de fecundidad apostólica. Su vida y sus obras nos demuestran el bien que una persona puede hacer cuando decididamente resuelve seguir por la senda estrecha que Jesús nos señala y el Espíritu Santo nos ilumina, nos guía y nos fortalece para cumplir su santa voluntad. La Madre Maravillas era hija del marqués de Pidal y de doña Cristina Chico de Guzmán. Leyendo su biografía y una síntesis biográfica de sus padres, no sabría decir si la beatificación que le fue concedida por Juan Pablo II a la Madre Maravillas no sería adjudicataria también a los marqueses de Pidal. Su ilustre padre, un santo varón que fallece cuando apenas su hija había llegado a la adolescencia, les dejó un vacío tan grande y una pena tan profunda que sólo encontraban consuelo sobrenatural a los pies del Sagrario. Y para mayor inri, la hija queridísima que amparaba a su santa madre, le solicita permiso para entrar de Carmelita Descalza en El Escorial. Allí permanece desde el 12 de octubre de 1919 hasta el 19 de mayo de 1924, cuando sale para hacer la fundación del Cerro de los Ángeles. Dos años después es nombrada priora de la comunidad por el señor obispo de Madrid-Alcalá. La fama de santidad de la Madre Maravillas se va extendiendo por España y otras naciones. Tanto es así, que el 15 de septiembre de 1932, monseñor Arena, obispo de Vijayajuran (India), le pide una fundación en su diócesis.
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Un año después hace la fundación en la India, enviando ocho religiosas de su comunidad. A ella sus superioras no la dejan ir y la obligan a salir del convento. Se va con su comunidad a las Ursulinas de Getafe. Treinta días después derriban la imagen del Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles. La comunidad es perseguida por los milicianos, y se refugian en un piso de la calle de Claudio Coello, 33, Madrid. Los milicianos entran en dicha residencia para darles muerte, los recibe la Madre Maravillas de Jesús con la sonrisa en los labios y una serenidad sobrehumana. El sargento que lideraba los soldados entra en diálogo con la religiosa. Ésta le hace ver cuál es su misión y sus fines. Le deja muy claro el valor de lo trascendente y el bien que se hace a los pobres desamparados cuando sólo se vive para servir. Las palabra de la religiosa le conmueven y las dejan en paz. La Madre Maravillas sigue trabajando con el mismo ahínco. Sus viajes en pleno siglo XX nos hacen recordar los de Santa Teresa. Cuántas veces ha recorrido en tartana la distancia que separa Duero de Mancera en días de nieve, heladas; a veces, embarrancada en el camino tiene que bajarse y continuar el viaje luchando contra el viento, la lluvia y el fango. Otras veces en el pasillo de un vagón de tercera, o apretujada en “La Pava”, el prehistórico coche de línea que iba de Linares a La Carolina. Entre las 2.178 cartas que dejó manuscritas aparecen fragmentos acerca de sus andanzas: “Hicimos nuestra oración, rezamos nuestro rosario, y vinimos calladitas, pensando y amando al Dios mío, Rey mío, Redentor mío...”. Fiel hija de Santa Teresa, de aquella audaz reformadora que restauró la observancia del Carmelo para prestar su mejor colaboración a la obra de la Iglesia.
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También la Madre Maravillas fue conducida por Dios a una grande empresa espiritual, siempre en beneficio de los pecadores y los menesterosos. La ganancia espiritual que ha dejado para la Iglesia continúa acrecentándose hasta el día de hoy, y lo seguirá haciendo hasta el fin de los tiempos, porque si el mal que hacemos se va extendiendo como el agua sobre el pavimento sin límite de tiempo por el influjo de Satanás, el bien que practicamos en el corto periodo de nuestras vidas, rápidamente es adicionado al sacrificio del Señor y no dejará de evolucionar hasta que termine la última generación humana. Nadie ignora que los milagros son actos del poder divino, superiores al orden natural y a las fuerzas humanas, y en la biografía de la Madre Maravillas son muy numerosos los prodigios que nos detallan, pero sólo hemos de exponer el que ha colmado el vaso para que Juan Pablo II decidiera beatificarla: A finales de 1987, ingresaba en un hospital de Perú un niño, hijo de un médico. El estado del pequeño era tan grave que tenía los días de vida contados, pues había caído desde una escalera y tenía los riñones destrozados. Los médicos perdieron toda esperanza viendo que ni siquiera había posibilidades de un trasplante. Una de las religiosas que lo atendía, invocó a la Madre Maravillas y le colocó sobre el pecho del niño un escapulario de la Virgen del Carmen, y en su ropa una estampa de la Madre Maravillas. Al día siguiente fue operado por fuerte hemorragia; al explorarle, encontraron dos riñones destrozados y dos riñones más, sanos, limpios, como recién colocados, que funcionaban a la perfección. Actualmente cuenta 25 años, ha terminado la carrera de médico y dedica su vida al servicio de los más necesitados.
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Y dos de las enfermeras que le atendieron y tres médicos, se convirtieron al catolicismo y estuvieron en Roma cuando la Madre Maravillas fue beatificada, habiéndonos dejado la beata nueve fundaciones más en España y la referida en la India. Claro nos parece que la labor de los santos comienza en la Tierra y culmina en el lugar sagrado de la eternidad.
Publicado en La Voz de Avilés 10 y 11-septiembre-2000

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113.- NECESITO ESCRIBIR

on las cinco de la tarde. Terminé con mis obligaciones laborales y no tengo nada que hacer. Las señoras y señoritas en la playa me suscitan apetito desordenado. La mar es buena y la natación mejor, pero lo bueno se hace malo cuando entramos en libertino desorden. Mi director espiritual me dice que las playas se han hecho escandalosas con los biquinis y el nudismo. Cuando era joven creía que los septuagenarios ya se habían liberado de lo sensual (3ª acepción). Ahora compruebo que la tendencia a la lujuria sólo nos deja después de muertos. La mayoría de las mujeres tienen un encanto natural al que los hombres nunca podremos renunciar. Y la mejor forma de no caer en tentación es huir de las que más nos atraen. No se puede llevar una vela encendida donde existe material combustible. El instinto más dinámico que Dios ha puesto en el hombre es el que nos lleva a preservar la vida, y al que a éste lo sigue es el apetito sexual, y ésta también se hace necesario para la procreación. Por eso Dios, después de crear el mundo, vio que todo era muy bueno (Génesis 1, 31). Cuando rezamos el “Señor mío Jesucristo...” proponemos firmemente nunca más pecar, y el resultado siempre es el mismo: dos semanas después tenemos que volver al confesor para decirle que no hemos conseguido enmendarnos, volvemos a hacer la promesa y seguimos igual. Bien es verdad que Dios no se cansa de perdonarnos, pero tampoco es menos cierto que nosotros no nos cansamos de pecar. Y así morimos casi todos en pecado grave o venial, sabiendo que
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en el purgatorio la confesión no existe, y que sólo el fuego o el dolor nos purificarán para ver a Dios cuando nuestra pureza sea resplandeciente. Y, ¿cómo evitar el pecado? En primer lugar huyendo de todo lo que nos pone en peligro de cometerlo y viviendo siempre en presencia de Dios, sabiendo que sus leyes se cumplirán inexorablemente sin que les falte una sola tilde (Mateo 5, 18). Pienso que los pecados más frecuentes entre los católicos son los que cometen nuestras lenguas. Es muy difícil pasarse unas horas de tertulia sin incurrir en pecados graves o veniales. Me estoy apoyando en el Evangelio donde Jesús nos dice que “Por vuestras palabras seréis juzgados justos o condenados, y que de toda palabra ociosa habremos de dar cuentas a Dios” (Mateo 12, 36-37). Y si por todo lo que precede me dicen que soy un rigorista, yo les puedo decir que no tanto como Cristo. Pero hemos de fijarnos en la sencillez del Evangelio y en lo “fácil” que resulta llegar al cielo sin ser sometidos a juicio: “No juzguéis y no seréis juzgados” (Mateo 7, 1; Lucas 6, 37). Es claro que para no murmurar en perjuicio de un ausente, es necesaria esa sensatez y mesura que difícilmente se consigue si no nos viene de lo alto. Se terminó el folio. No fui a la playa. En este momento me siento satisfecho. Necesitaba escribir.
Publicado en La Voz de Avilés 13-septiembre-2000

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114.- LO QUE TODOS PODREMOS SABER

ivimos rodeados de misterios, algo inaccesible a la razón y que deben ser objetos de fe. Los misterios que abarca la Religión es algo que todos llegaremos a saber después de muertos. Lo que nos dice la Ciencia que no se ha divorciado de la Iglesia es que hubo un tiempo en que sólo existía Dios y nada más, y como de la nada nada puede salir, todo ha sido creado por Él. La Naturaleza también es un misterio que sólo se puede comprender apoyándonos en un Creador que le ha puesto unas leyes indiscutibles. Admirar la naturaleza e ignorar a Dios sería algo así como asombrarse de un ordenador por la perfección de su funcionamiento e ignorar la inteligencia del ingeniero que ha hecho posible la computadora. Por eso la Biblia dice que los que no conocen a Dios a través de la Naturaleza son unos necios. “Dice el necio: No hay Dios”. Y en otro lugar: “Los cielos cantan la gloria de Dios. Él se ha hecho visible a través de sus obras, por eso quienes no le glorifican no tienen excusa”. Tengo una casita en Candamo con un diminuto jardín; todas las plantas se alimentan de la misma tierra. Unas producen flores, otras peras y otras limones, ¿quién puede dilucidar el porqué de la diversidad de sus frutos? ¿De dónde extraen las peras el azúcar para ser dulces, de dónde extraen el color y el licor colonial perfumado las flores? ¿De dónde extraen el ácido los limones, pues todo sale de la tierra insípida? ¿No es esto un misterio?
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Estos secretos insondables para el ser humano, todos serán descubiertos y comprensivos después que nuestras almas abandonen el cuerpo. Es bueno recordar que la Biblia cuenta la creación del primer hombre: De su cuerpo material y de su alma espiritual e inmortal. Por eso no se puede decir que el hombre viene del mono. Es necesario admitir la intervención de un Creador. Es claro que el cuerpo ha evolucionado, pero no el alma, que es espiritual, y los mejores científicos del mundo coinciden en que nunca el espíritu puede venir por evolución de la materia. El salto de la materia al espíritu sólo puede darse por intervención de Dios. Entre el mono y el hombre –nos dicen- hay un abismo. Este abismo es la inteligencia. Y la inteligencia es de orden espiritual. Volviendo a lo que todos podremos saber, quiero recordar lo que nos dice Sor Lucía en sus Memorias: Cuando le preguntó a la Virgen dónde estaban dos de sus amigas difuntas, le dijo que una estaba en el cielo, y al preguntarle por la otra –Amalia- le anunció que estaba en el Purgatorio hasta el fin de los tiempos. Esto nos hace pensar que siendo la Virgen hija de Joaquín y Ana, engendrada por sus padres como nosotros, no ignora nada de todo cuando existe en la tierra y en el Universo. ¿Cómo podía saber quién era Amalia entre los miles de millones de seres humanos que han fallecido y dónde estaban? Esto nos muestra claramente lo que la Biblia nos dice: “Seréis como Dioses” (Génesis 3, 5). Si tenemos fe, ¿no sería lógico ilusionarse un poco con la muerte para exterminar la ignorancia que llevamos encima y conocer perfectamente todos los misterios que nos rodean y nos confunden?
Publicado en La Voz de Avilés 18-septiembre-2000

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115. - TE R ESA DE CAL CUT A SE RÁ B EAT I F I CADA

unque después del fallecimiento de un religioso se hacen necesarios cinco años para incoar el proceso de beatificación, Juan Pablo II que tiene poder para atar y desatar en la Tierra, ha tenido a bien que la causa de santificación de la Madre Teresa de Calcuta se agilice sin pérdida de tiempo. Y la investigación diocesana sobre la vida de la religiosa, en su primera fase del proceso de beatificación, es posible que termine este mismo año. Lo ha afirmado sor Nirmana, sucesora de la religiosa albanesa en la guía de las Misioneras de la Caridad. “Esperamos que la investigación se concluya para finales de año”, afirmó la religiosa al hablar con un grupo de periodistas, al final de una misa celebrada en la casa de las Misioneras de la Caridad de Calcuta, en el tercer aniversario del fallecimiento de la Madre fundadora. La superiora de las Misioneras, es decir, de la congregación religiosa fundada hace poco más de 40 años por la misma Madre Teresa, también dijo que no está preocupada por el ritmo del proceso. La comisión de investigación, explicó, ha tenido que examinar “una cantidad de material enorme”, en gran parte cartas de fieles de todas partes del mundo que testimonian el haber recibido milagros después de haber recurrido a la intercesión de la Madre Teresa. Las Misioneras de la Caridad están tratando de llenar el vacío dejado por la Madre “con la oración, la penitencia y la ayuda de la gente”, concluyó sor Nirmana.
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Juan Pablo II recibió a siete mil misioneras de la Caridad que se encontraban en Roma para el Jubileo el día que se cumplió el tercer aniversario de la muerte de la Madre Teresa. Les recordó a esta excepcional hija de la Iglesia que se entregó completamente a la caridad: “Recordamos su sonrisa –dijo-, su mirada profunda, su oración. Todavía nos parece verla en camino por el mundo, a la búsqueda de los más pobres entre los pobres. Sabemos bien cuál era su secreto: Se había llenado de Cristo y por eso miraba a todos con los ojos y el corazón de Cristo”. Nadie con buen sentido puede negar que la Madre Teresa ha conmovido a muchos millones de cristianos en todo el mundo, y ha convertido al catolicismo a un sinnúmero de almas paganas. Y, ¿cómo lo ha hecho? Cumpliendo literalmente el Evangelio. Esto nos demuestra que con paz, con amor y sin armas, se puede cambiar el mundo. El secreto está en subordinar nuestros juicios, nuestras decisiones y afectos propios al que todo lo puede y todo lo sabe: Cristo. Y mientras esto no se haga, sólo tienen derecho a quejarse los que lo hacen y los que le ignoran por negligente soberbia de los gobiernos.
Publicado en La Voz de Avilés 19-septiembre-2000

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116.- LA CIENCIA NO SABE

a sangre de San Genaro volvió a licuarse en la catedral de Nápoles. Desde hace unos cuatrocientos años la licuefacción de la reliquia hace enmudecer a los científicos. Al principio intentaron atribuir el milagro a los altibajos de la temperatura ambiental, pero al ver que la licuación permanecía con sólo cinco grados de temperatura y se conservaba sólida por encima de los 30 grados, los estudios de la ciencia no han podido explicarnos nada, porque los actos del poder divino no tienen explicación científica. Hace treinta años el Diccionario de la Real Academia Española decía que un milagro es “un acto de poder divino, superior al orden natural y a las fuerzas humanas”. Y la última edición dice que es “un hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a la intervención sobrenatural de origen divino”. Es decir, que ahora sólo se le “atribuye”. Toda la fama universal del santo radica en ese milagro permanente. La reliquia consiste en una masa sólida, oscura y opaca, que llena hasta la mitad una redoma de cristal sostenida por un relicario de metal. Unas veces llena la cápsula y otras deja vacía una tercera parte. Su peso ha llegado a variar en 27 gramos. Esta vez el milagro ha tenido lugar a las diez de la mañana, en medio de una multitud de gentes que vienen de diversos países. También estaban presentes las autoridades de la ciudad de Nápoles. La sangre del mártir que fue decapitado en el año 305 durante las persecuciones de Diocle257

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ciano, suele cambiar de estado tres veces al año. El cardenal Michele Giordano estuvo observando con satisfacción el relicario con la sangre líquida del santo. Cuando llega la fecha en que debe producirse el milagro, al cabo de un lapso de tiempo que varía entre dos minutos y una hora por regla general, el prelado o sacerdote agita el relicario con la redoma, lo vuelve cabeza abajo y la masa que era negra y sólida y permanecía seca, adherida al fondo del frasco, se desprende y se mueve, se torna líquida y adquiere un color rojizo, a veces burbujea y siempre aumenta de volumen. Ninguno de los milagros o hechos sobrenaturales comprobados ha sido estudiado con mayor detenimiento, ni examinado por gentes de opiniones más opuestas, que este caso de la licuefacción de la sangre de San Genaro, y se puede afirmar, sin temor a dudas, que ningún investigador o perito con experiencia, por racionalista que sea, se atreve a decir ahora que no sucede lo que se asegura que ocurre. Y como la ciencia nunca ha encontrado trucos ni puede dar otra explicación que no sea el milagro, se puede decir que el saber científico, respecto de lo sobrenatural, nada sabe.
Publicado en La Voz de Avilés 28-septiembre-2000

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117.- LA VERDADERA RELIGIÓN

ace unas semanas, el cardenal Joseph Ratzinger publicó un documento sobre el carácter único y universal de la salvación en Cristo y la Iglesia, tal vez en respuesta a los teólogos católicos, quienes afirman que las religiones son caminos igualmente válidos de salvación. Con justa razón nos dice Ratzinger que “la Iglesia católica es la única verdadera”. Y aunque la ortodoxa también es una Iglesia, ese término no se puede aplicar con propiedad ni a luteranos ni a anglicanos. Y esta afirmación ha causado un gran revuelo en las confesiones cristianas. El purpurado alemán no niega la salvación a nadie, sabiendo que el mismo Concilio Vaticano II ha dejado las puertas abiertas para la salvación a todos los creyentes que se encuentren en otras religiones, cuando en verdad actúen de buena fe, creyendo, sin dudas, que la religión que practican es la verdadera, y cumpliendo con los preceptos que les imponen sus doctrinas y sus superiores, pero esto no les excluye de buscar la verdad cuando la menor duda les acompañe. Es de tener en cuenta que la Iglesia católica ha sido fundada por Cristo. La única que ha sido fundada por el mismo Dios, todas las demás iglesias y religiones han sido fundadas por hombres. La perpetuidad de la Iglesia católica es un verdadero milagro. Es un milagro porque un pobre aldeano como era Jesucristo sin más ayuda humana que doce pescadores ignorantes, sin armas de ninguna clase, transformara un imperio tan poderoso como el Imperio Romano, derri259

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bara a sus ídolos falsos, acabara con sus costumbres y con sus vicios, y lo hiciera caer de rodillas adorando a un judío ajusticiado en un patíbulo. No existe en el mundo nada más grande y verdadero que la Iglesia católica. A pesar de las terribles persecuciones que ha padecido, en los dos mil años que lleva existiendo, siempre ha triunfado. No ha habido religión más perseguida, ni tampoco más victoriosa. Los grandes imperios y los crueles perseguidores han pasado, pero la Iglesia sigue en pie, porque Cristo le prometió que duraría hasta el fin del mundo y que los poderes del infierno nunca podrán vencerla. Muchos perseguidores de la Iglesia han afirmado que acabarían para siempre con ella. Sin embargo, ellos fueron los que acabaron; no la Iglesia. Pero no podemos olvidar lo que nos dice el Concilio Vaticano II: “El cristiano, lejos de juzgar o condenar a los que están fuera de la Iglesia, deberá ofrecerles su ayuda y su amor. Si es feliz por encontrar la salvación dentro de la Iglesia, también está seguro que la bondad de Dios salva, por Cristo, a todas las almas generosas y de buena fe que, sin pertenecer visiblemente a la Iglesia, siguen lealmente los dictados de su limpia conciencia”.
Publicado en La Voz de Avilés 1-octubre-2000

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118.- OBREROS Y RICOS

uando esto escribo estamos viendo nuestro país envuelto en conflictos sociales. Las huelgas son necesarias cuando el derecho de los obreros o funcionarios se conculca, pero antes de llegar a ese extremo debiera de haber un diálogo razonable. Seguro estoy de que ni el Gobierno se encuentra en posesión de toda la verdad ni los huelguistas tampoco, y es en esa búsqueda de la justicia, la verdad y la razón donde todos tienen que profundizar hasta encontrar la clave de la solución. Esa es la única forma de evitar un mal que a todos nos afecta. ¿Cuándo se terminará el antagonismo entre ricos y pobres? Jesucristo tiene palabras durísimas contra los ricos que no cumplen sus obligaciones sociales: - Apartaos de Mí, malditos, al fuego eterno. Porque tuve hambre y no me disteis de comer... Estuve desnudo y no me vestisteis... - ¿Cuándo te vimos, Señor? - Lo que hicisteis con el más pobre de mis hermanos, conmigo lo hicisteis. Jesucristo se identifica con los necesitados. Quiere que el rico trate al necesitado como lo trataría a Él en persona. Por aquí estamos viendo que las obligaciones de los ricos son gravísimas. Es verdad que hay ricos muy buenos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica. Pero son muchos los que se apegan a su dinero y viven como si no conocieran el Evangelio, pese a que asisten a misa y se atreven a comulgar.
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Y si alguien cree que estoy en contra de la riqueza se equivoca. El edificio donde yo vivo tiene 360 viviendas, lo que supone más de mil millones de pesetas. Era necesario construirlo y lo hicieron dos socios. ¿Cómo habría sido posible construirlo sin disponer de una fortuna? El que un día fue leñador y consiguió llegar a la presidencia de los EE.UU. –Abraham Lincoln- (el amigo de los pobres), cuando una multitud de obreros le pidió que terminara con los ricos, les dijo: “Si terminamos con los ricos ya no podremos dar de comer a los pobres”. Los obreros también tienen obligaciones muy graves: Trabajar con empeño, diligencia y fidelidad, no malgastar materiales o energía, cuidar los instrumentos de trabajo y emplear bien el dinero que ganan, no aprovechar la baja que les conceden los médicos cuando la dolencia es muy leve y en nada les impide el seguir trabajando, porque esto sería usurpar un salario a la Seguridad Social y a las empresas, y consecuentemente, un pecado grave. A veces se oye a un obrero quejarse de que no gana lo suficiente. Y muchas veces tiene razón, pero también habría que preguntarle: “¿Crees tú que el empeño que pones en el trabajo merece más salario?”. Es cierto que debe recibir un salario justo. Pero también es cierto que para que tú puedas en justicia quedarte con un salario, es preciso que lo hayas merecido, porque a veces se trabaja con tanta negligencia y desgana que difícilmente se justifica la aspiración de un salario mayor.
Publicado en La Voz de Avilés 9-octubre-2000

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119.- LA TV ES PERNICIOSA

l medio de difusión más eficaz -para bien o para mal- es la televisión. Un valioso instrumento para distraer, informar, comunicar y formar las conciencias conforme a los programas que nos transmiten. Pero como los programadores y guionistas -en su mayoría- tienen las conciencias embotadas y buscan el éxito en lo pernicioso, y como el Gobierno consiente y autoriza, el resultado de la televisión es nefasto para muchos millones de españoles. Después nos dan los datos de los que roban, de los drogadictos que tenemos, de los que violan o matan, de las mujeres que son torturadas por los esposos o viceversa. Y contra estos males que los mismos gobiernos fomentan -consciente o inconscientemente-, endurecen el Código Penal. Es decir, primero te pervierto, y después te castigo, por las perversiones que cometes. Volviendo a la TV, como todo en esta vida, si no se utiliza en su justa medida es claro que resulta maléfica. Y he llegado a la conclusión que la “justa medida” debe ser rayando la nulidad, porque nos roba sutilmente parte de la vida y nos hace imposible el diálogo familiar y la convivencia amorosa y pacífica que debiera reinar en todos los hogares. Va modificando nuestra manera de pensar. Socava lentamente nuestras creencias. Supone una contaminación mental en toda regla. Y frente a eso casi todos estamos completamente indefensos. Es difícil que la mayoría de las personas tengamos el hábito de recordárnoslo todos los días. De ponernos alerta
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ante tanto estímulo bochornoso. Son muchas las personas que se tragan inmisericordemente las escenas más nocivas de la TV, reforzando y arraigando los tópicos, modas, lenguajes y estilos de vida que nos sugiera la televisión “basura”. El cardenal Martín de Milán, sabio biblista y gran intelectual, aconsejaba hace pocos meses a sus diocesanos sobre la necesidad de reducir el consumo televisivo: “Por un día, apagad la televisión”. Comentaba el purpurado. “No hemos de ser esclavos de los medios de comunicación -señalaba Martín-, sino que debemos saber utilizarlos con libertad y responsabilidad y con sentido crítico. Por eso os propongo un gesto simbólico: un día sin televisión de cuando en cuando, una jornada de ayuno de imágenes fílmicas, decidido por toda la familia”. Y añadía más: “Un gesto no de condena o realizado por obligación, sino un gesto de libertad y alegría, un gesto para sustituir la red de la televisión por la red de las relaciones humanas directas”. Es de tener en cuenta que lo que más ha descristianizado España es la televisión, y cuando nos falta un ideal cognoscitivo y sublime casi siempre sucede lo que está sucediendo, salvando las excepciones, que en todo las hay.
Publicado en La Voz de Avilés 12-octubre-2000 y en La Voz de Asturias 17octubre-2000 y en El Comercio 20-octubre-2000

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120.- SOR LUCÍA REZÓ EL ROSARIO PARA MIL QUINIENTOS OBISPOS Y OCHENTA CARDENALES
il quinientos obispos y ochenta cardenales de todo el mundo estuvieron reunidos en su jubileo, concentrados en la basílica de San Juan de Letrán, en Roma. El Santo Padre ha querido congregar el mayor número posible de sucesores de los Apóstoles para este acto penitencial a los pies de la Virgen de Fátima, transportada desde la capilla de las apariciones de Cova de Iría hasta la Plaza de San Pedro, por expreso deseo de Juan Pablo II, quien no duda que Nuestra Señora de Fátima le salvó la vida cuando sufrió el atentado que todos conocemos. Es verdad que han faltado bastantes prelados, si tenemos en cuenta que el número total de obispos asciende a 4.439. Pero también hay que tener en cuenta los ancianos que no tienen condiciones de viajar, los obispos de países en guerra o de sedes particularmente lejanas y pobres. De nuestra tierra han llegado un total de 39, incluidos los cardenales Rouco Varela, Carles y el emérito de Toledo, González Martín. Juan Pablo II los recibió en el Vaticano. Y al atardecer del día 6, todos con el rosario en la mano, lo fueron desgranando al ritmo que lo profería monseñor Giovanni Battista Re. Terminado el cuarto misterio, Sor Lucía –la última superviviente de los tres videntes-, pese a los 93 años que cumplirá el próximo 22 de marzo, dirigió el rezo del quinto misterio mediante un enlace televisivo en directo con el Carmelo de Coimbra. Al final, tres “pastorcillos” deposita265

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ron ramos de flores ante la imagen bajo la mirada, feliz y conmovida, del Papa. Al término de la ceremonia, la imagen de la Virgen la llevaron desfilando entre una multitud de gentes por el mismo trayecto donde el Papa aquel día 13 de mayo de 1981 fue derramando sangre, a causa de los tres tiros que le disparó el turco Ali Agca. Juan Pablo II siempre nos viene dando lecciones de lo que el buen cristiano debe de hacer. En primer lugar nos deja patente el valor de la oración y la devoción a la Virgen María. Por eso aprovechó la festividad de Nuestra Señora del Rosario para una ceremonia sin precedentes, consiguiendo el encuentro más numeroso desde la clausura del Concilio Vaticano II, en 1965, y consagrando el mundo a la Virgen al amanecer del Tercer Milenio, momento culminante del Jubileo de los Obispos. Es claro que la voz de Sor Lucía no podía faltar en los altavoces del Vaticano. Pues en la segunda aparición de la Virgen de Fátima, el 13 de junio de 1917, la Virgen le dijo a Sor Lucía: “Quiero que vengáis aquí el 13 del mes que viene, que recéis el rosario todos los días y que aprendáis a leer. Después diré lo que quiero además”. Y el 13 de julio, Sor Lucía le pregunta: “¿Qué es lo que quiere de mí?” – “Quiero que vengáis aquí el 13 del mes que viene, y continuéis rezando el rosario todos los días en honor de Nuestra Señora del Rosario, con el fin de obtener la paz del mundo y el fin de la guerra”. ¡Cuántos rosarios habrá rezado Sor Lucía desde los seis años hasta los 93! Y ¡quién podrá evaluar el bien que lleva hecho en el mundo y hasta el fin de los tiempos!, y después en la eternidad, ¡quién fuera Sor Lucía!
Publicado en La Voz de Avilés 13-octubre-2000

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121.- CUANDO PASEN CIEN AÑOS

odos los disparates que registra la Historia en los siglos que fueron pasando, han sido condenados por muchos gobiernos y por los historiadores que vinieron después: el nazismo de Hitler, el infanticidio de Herodes, los hombres esclavos, la marginación de las mujeres, la inquisición, las torturas salvajes, el martirio de los santos, y un largo etcétera que todos conocemos. Y como la Historia termina siempre imponiéndose a las injusticias, las barbaridades que ahora se cometen, también tendrán un juicio justo cuando pasen cien años, más o menos. El pasado día 1 del actual mes, Juan Pablo II ha querido hacer justicia a los mártires de China, subiéndolos a los altares y poniendo al descubierto lo que ha sucedido desde el año 1648 hasta 1930. El primer mártir de China nació en 1607 en la localidad palentina de Baquerín de Campos, y fue decapitado en China 41 años después. Los delitos cometidos por este hombre son los mismos de todos los mártires: predicar el Evangelio y dar de comer a los hambrientos. Y a su causa de canonización se han unido las de 87 hombres, mujeres y niños (cuatro de ellos menores de trece años de edad), así como la de otros 32 misioneros y misioneras, mártires a lo largo de los siglos, hasta el año 1930. Es claro que el Gobierno de China ha protestado porque la persecución religiosa continúa con el régimen de Pekín, haciendo correr la misma suerte a los misioneros que pierden la libertad –y la vida- por hacer el mismo trabajo que los anteriores. Pero hemos de tener en cuenta que la verdad y la
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justicia son implacables y, como actualmente están siendo conculcadas en todo el mundo y produciendo fobia a grandes multitudes de personas, y desesperación a quienes practican la iniquidad o la fomentan, esa desesperanza o descorazonamiento, pasado el tiempo necesario, cuando vean que no se puede pasar una vida entera en el barrizal, resolverán tomar baño en la piscina de Siloé y decir: no más manipulación de embriones, no más eutanasia, no más violencia sexual, no más prostitución, no más pederastia, no más pornografía, no más droga, no más guerra, no más racismo, no más aborto, no más divorcio, no más anticonceptivos, no más ETA, no más pecados. Yo confío en que la conciencia histórica haga el honor que se merece Juan Pablo II. Y entonces se dirá con asombro: Hubo un tiempo en que el hombre se volvió loco. Su conciencia se volvió contra el hombre mismo. Y empezó a hablar de vidas “inútiles” o “no deseadas”, y a destruirlas. Y en esos momentos de locura San Karol Vojtyla, enfrentando la locura del mundo se puso incondicionalmente a favor de la vida de todo hombre y de toda mujer, de los niños y de los ancianos; de los sanos y de los enfermos; de los negros y de los amarillos; de los pobres y de los ricos; todo esto sólo será posible a través del dolor y las cruces que Dios nos envíe para que lo busquemos.
Publicado en La Voz de Avilés 14-octubre-2000

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122.- LAS ADOPCIONES

onozco a un matrimonio gijonés que no han conseguido tener hijos. Los dos son profesores y catedráticos. Los dos son católicos ejemplares. Los dos poseen la ternura suficiente para adoptar niños y educarlos en el mejor ambiente familiar. Pues bien, estos señores se cansaron de dar vueltas en España para adoptar un hijo y no lo consiguieron por razones que no tienen ninguna razón. Después de perder la esperanza y relegar a la ilusión de tener un hijo adoptado, leyendo mis escritos en los periódicos, se interesó por conocerme el esposo. Marcamos el encuentro en nuestra residencia, y después de comentar los artículos que divulgaba él y las cartas que yo venía publicando, me expresó las decepciones que había llevado con la sana pretensión que tenía de conseguir un hijo adoptivo. Le dije que lo conseguiría fácilmente a través de una obra religiosa de la que me honro en ser delegado. No dudó un momento en seguir el itinerario que yo le solicitaba. Un año después consiguió adoptar a un hermoso niño en el extranjero. Aquel bebé cuenta tres años actualmente y es la felicidad de un hogar donde nada falta. Ahora, felices los padres, están pensando en cuál será el mejor colegio para educarle muy cristianamente y librarlo de tantos males como sufren muchos jóvenes por el ambiente nocivo que nos propician los gobiernos. Mientras todo esto está sucediendo con las adopciones, que tan necesarias se hacen para disminuir el aborto y acrecentar el índice de natalidad, se están debatiendo en el
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mundo leyes tan aberrantes como pueden ser las adopciones entre parejas homosexuales. Entremos con nuestra imaginación en uno de esos hogares en el que dos lesbianas o dos gays hayan adoptado un niño y veremos qué pronto se dará cuenta de que “sus padres” no pueden ser sus padres, y que “su familia” no es como las demás. Si es un niño adoptado por lesbianas, desconocerá el modelo de hombre que le hubiera ayudado a ir formándose como hombre, y si es una niña adoptada por dos gays no podrá recibir de estos “varones” la imagen femenina que precisaría para su correcto desarrollo como mujer. Por otra parte, ¿quién nos asegura que ese niño o esa niña no van a ser educados con las mismas inclinaciones de sus “padres” adoptantes? Pero hay más: siendo malos como somos todos, ¿cuántas serían las humillaciones que los “hijos” de lesbianas o gays recibirían en los colegios y las marginaciones que tendrían que sufrir desde la más tierna infancia? Es de tener en cuenta que las adopciones no consisten en dar los niños a unos padres que no pueden tenerlos, sino en dar unos padres adecuados a un niño que los necesita. Y que unos padres homosexuales no son lo que los niños necesitan nos lo dice, sin dejar duda alguna, la Asociación Española de Pediatría: “Un núcleo familiar con dos padres o dos madres de sexo distinto al correspondiente a su rol, es, desde el punto de vista pedagógico y pediátrico, claramente perjudicial para el armónico desarrollo de la personalidad y adaptación social del niño”.
Publicado en La Voz de Avilés 18-octubre-2000

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123.- EL SUFRIMIENTO

uando pulsamos el automático de la televisión para recibir noticias e imágenes, y constatamos el dolor que asola algunas naciones de África quedamos sobrecogidos. Las guerras en otros países también nos espantan. Los accidentes de carretera nos conmueven. Los crímenes de ETA nos aterran. Pero este sufrimiento no se produce por azar ni porque Dios lo quiera. En algunos casos es fruto del desorden. Dios ha creado al hombre dotado de una conciencia que solicita sus leyes, y le ha dado toda libertad para cumplirlas o rechazarlas. La mayoría de los males se producen por las injusticias, es decir, el afán de poder que tienen unos pueblos sobre otros. Muchas veces nos sorprenden las noticias de catástrofes naturales, pero tampoco se producen por casualidad, ni porque Dios lo desee, es algo que el hombre necesita para reflexionar, es decir, comprobar que nada tenemos que no sea perecedero, y ver que la naturaleza también se desborda cuando Dios lo permite. Él es su creador, le ha puesto unas leyes indiscutibles que obligatoriamente tiene que cumplir. San Antonio María Claret nos ha dicho algo que merece la pena considerarlo: cuando era obispo de Cuba y surgieron los grandes terremotos, sin dejar de pedirle a Dios que cesaran, se iban extendiendo en una ciudad casi pagana, y tuvo que dejar de auxiliar víctimas por las aclamaciones de grandes multitudes que le exigían les reconciliara con Dios, las colas de gentes en los confesonarios eran interminables, y

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su apostolado nunca había sido más eficaz que después de aquella devastación. Respecto de muchos sufrimientos que pueden atribuirse a nuestra negligencia y limitación, no nos queda otra alternativa que aceptarlos, a la vez que tenemos la obligación de mitigarlos con la participación activa en el desarrollo científico-técnico y la práctica de la solidaridad humana. Desde la perspectiva externa, nuestra respuesta al sufrimiento no puede ser otra, pero, interiormente, ¿cuál es el sentido del sufrimiento? Los cristianos creemos en la encarnación del Hijo de Dios. El Evangelio nos enseña que Jesús ha sido más humano en aquellos momentos de su vida en que más ha sufrido. Durante la pasión, el Evangelio lo presenta en su rostro más humano. Pilato, ante Jesús azotado y coronado de espinas, exclama: “¡Aquí tenéis al hombre!”. Jesús sufre injustamente, pero sabe transformar el dolor en amor y a favor de todos. Podríamos decir que el sufrimiento le da a Dios un grado más de misericordia, porque estando clavado en la cruz, lejos de sentirse enojado, le pide a su Padre el perdón para los verdugos, atenuándoles la abyección execrable con estas palabras: “Perdónalos Padre mío, porque no saben lo que hacen”. Pienso que debemos de hacer todo lo lícito y posible para evitar el sufrimiento, pero, cuando nos toca, aceptémoslo como un bien mayor al que nosotros anhelamos, pues no existe otro medio mejor para mitigarlo.
Publicado en La Voz de Avilés 19-octubre-2000 y en La Voz de Asturias 21octubre-2000

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124.- HOMILÍA DE UN MISIONERO

unque no siempre resulta provechoso decir toda la verdad, a los que no nos afecta directamente nos congratulamos con los que tienen el coraje y la sinceridad de decirla, y un misionero que ha venido a España después de misionar veinte años en la China, ha puesto de relieve cómo debe ser la unidad de los católicos y la obediencia al Papa, pues él ha vivido entre los que son fieles al Santo Padre y entre los que se adhieren al Gobierno de Pekín. ¡Ya está bien -nos decía- de adhesiones retóricas al Papa por parte de algunos obispos y de los superiores de congregaciones religiosas! La velocidad se demuestra andando y el amor con obras y no con besamanos. Los obispos tienen un deber muy concreto, que es el de gobernar la Iglesia diocesana a ellos confiada como sucesores de los apóstoles. No son delegados del Papa en esos territorios, pero tampoco pueden gobernar al margen de la doctrina de la Iglesia. Si no están en unidad con el Santo Padre, su autoridad deja de existir inmediatamente, porque si ellos no están en comunión con la cabeza del cuerpo, entonces no tienen derecho a reclamar esa misma unidad con ellos por parte de los sacerdotes y de los fieles. Esa unidad -continuaba diciendo-, no puede ser sólo de palabras. Hace falta que sea de hechos. ¿Cómo puede un obispo que está en comunión con el Papa mantener al frente de una parroquia a un cura que predica contra el Papa y contra las enseñanzas de la Iglesia?
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¿Cómo pueden seguir siendo párrocos sacerdotes que notoria y públicamente dicen que están dando absoluciones colectivas? ¿Cómo se pueden seguir manteniendo en los Seminarios diocesanos o en los Seminarios religiosos a formadores y profesores que explican cosas contrarias a las enseñanzas de la Iglesia? En esos detalles, importantísimos, es donde se pone de manifiesto la verdadera unidad de los obispos con el Papa y, por lo tanto, su catolicidad. Se me podría objetar –continuó diciendo- que hay intereses de oportunidad pastoral que aconsejan dilatar una acción drástica. Se me podría decir que si se quitan a todos los curas que no son fieles a la Iglesia, muchas parroquias quedarían vacías, así que es un mal menor que sigan ahí. Pero más vale una parroquia sin cura que un cura que engaña a la parroquia. La oportunidad pastoral, por supuesto, es responsabilidad del obispo o del superior religioso. Pero no entiendo -agregó- cómo se puede conjugar esa oportunidad con una dejación casi eterna de las responsabilidades que permite la difusión de errores que dañan gravemente al pueblo y, consecuentemente, a la Iglesia.
Publicado en La Voz de Avilés 22-octubre-2000

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125.- LA DOCTORA MARQUÉS EN LOS ANDES DE PERÚ

ace unas semanas viajamos a Madrid 32 personas en un autobús alquilado. La unión sacerdotal Lumen Dei nos había invitado para asistir a la ordenación de tres sacerdotes de dicha Obra. Una multitud de gente se agolpaba en uno de los templos del Cerro de los Ángeles para asistir a misa y presenciar la consagración de los tres seminaristas al sacerdocio. El obispo ordenante era monseñor Golfín, de Getafe. Los ordenandos eran tres jóvenes americanos que se convirtieron al catolicismo a través de los ejercicios espirituales que dan los sacerdotes de Lumen Dei en América. Al día siguiente -domingo- asistimos a las tres misas que celebraron por primera vez los nuevos presbíteros. La doctora Marqués que todavía no practica ninguna religión, estaba visiblemente emocionada prestando atención a las homilías que predicaron con verdadero fervor y con mucho acierto. También nos acompañaba la excelente pediatra de Gijón, Marina Novoa. Médica de cabecera de nuestros nietos, y aunque tampoco practica la religión, no ha querido ocultar el deseo que tiene de tener fe. Y como el deseo de tener algo es una forma de conseguirlo, esperamos que muy pronto le llegue ese rayo de luz que ilumina a todo hombre, pues quien busca a Dios ya lo lleva consigo, y la luz es el símbolo más hermoso de la vida cristiana, porque los cristianos somos llamados hijos de la luz. Las luces son símbolo de la divinidad. Dios habla al hombre a través de la creación visible: la luz, el viento, el
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fuego, el agua... hablan a la vez de la grandeza y proximidad de Dios. Desde estos elementos materiales, la luz es el más espiritual y misterioso. La Iglesia pronto incorporó la luz material a sus ceremonias, para manifestar con ella los misterios de la luz espiritual. El simbolismo de la luz lo vemos con abundancia en la Sagrada Escritura. El arco iris, franja maravillosa de luz, es símbolo de la concordia entre Dios y los hombres. Malaquías anuncia el advenimiento del sol de justicia. David preanuncia una luz para los justos. Distraído con la luz he dejado el título sin sentido. Y lo más curioso es que la doctora Marqués, después de haber vivido su infancia y juventud en un hogar asistido por doce sirvientas y doncellas, se encuentra en las misiones de los Andes de Perú, curando las llagas de los campesinos y realizando 2 ó 3 operaciones cada día que amanece. La película que les pusimos en el autobús sobre las enfermedades y la “lepra blanca” que sufren aquellos desheredados indigentes, le hizo verter lágrimas en el susodicho viaje a Madrid. Después de regresar nos pidió una copia del video para exhibirla a sus familiares, colegas y amigas, y consiguió recaudar unas quinientas mil pesetas para darles unas migajas de pan a los que ahora la rodean. La llamamos por teléfono ayer y le preguntamos cómo se encuentra. - Estoy contenta. Trabajo mucho. Opero 2 ó 3 veces por día. Atiendo a los enfermos que vienen llagados, hago drenajes y voy soportando los tres grados bajo cero por la noche y los 30 grados de temperatura por el día. - Y las comidas, ¿qué tal?- Sin comentarios, cuando llegue veréis los kilos que estoy perdiendo.
Publicado en La Voz de Avilés 29-octubre-2000

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126.- LA CASTIDAD

a castidad es una virtud que tiende a desaparecer; todo depende del concepto que cada uno tiene de la virginidad. Si la entendemos como represión nos puede parecer un comportamiento negativo y una actitud desnaturalizante. Siendo así no puede ser un valor. Pero sabiendo que Dios nos ha pedido que seamos castos, es necesario profundizar mucho en ese precepto para encontrar el bien que Jesús pretende para sus amados hijos. Haciéndolo así, encontraremos que se trata de un ordenamiento de la potencialidad sexual del hombre, en consonancia con su condición específica de persona racional, inteligente y autodeterminativa. Ser un esclavo de los instintos en el campo sexual casi nos convierte en animales, pues nos desnaturaliza de nuestra condición de personas. Actualmente son contadísimas las parejas que llegan al matrimonio sin haber tenido relaciones sexuales, pero estos cónyuges siempre nos mostrarán distinción y alegría. Su matrimonio ha de ser estable, amoroso y mutuamente solícito, y los hijos, educados en esas condiciones, serán abnegados con sus padres y los colmarán de satisfacciones jubilosas. Cierto es que en todo puede haber excepciones, pero en este caso son rarísimas. Una señora que diariamente encuentro en la iglesia a los pies del sagrario, me presenta a su hija adolescente, y ésta me dice: Con la castidad yo pienso que aprendemos a respetarnos a nosotros mismos y a no hacernos animales. Los animales
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lo hacen todo por instinto. Si nosotros no tuviéramos un principio regulador, un medio para dominar nuestros instintos nos haríamos como ellos. Es bonito que aprendamos a valorar algo que nosotros tenemos y ellos no tienen. Es una satisfacción disfrutar de algo adquirido por tu esfuerzo, por tu decisión, por tu voluntad. Eso creo que tiene su belleza y su valor. - ¿Te es fácil vivir la castidad a tus 17 años? - En principio me cuesta, como creo que les cuesta a los demás. Pero debo confesar que a mí me es fácil vivirla. - ¿Por qué te es tan fácil? - En primer lugar, me doy cuenta de que no merece la pena perder la castidad por el placer sexual de un momento. Pero acaso me cuesta poco por la educación que he recibido desde niña. - ¿Encuentras valores en la castidad? - El de saber que nuestro cuerpo tiene un destino superior al de dejarlo aquí en la tierra. Los planes de Dios sobre los hombres nos hablan de una glorificación de nuestro cuerpo en la vida futura. Aparte de la glorificación corporal donada por Dios, tiene que ser también un don de ese cuerpo, el haber sabido conservarlo íntegro, inmaculado, como Él nos lo dio. ¿Si quiere le presento mañana una joven madre soltera que termina el próximo año la carrera de Medicina? - Con mucho gusto nos veremos aquí. Gracias. Al día siguiente me encontré en el lugar señalado con cuatro personas: la joven virgen y su madre, la madre soltera y un hijo de dos años. El pequeño de carita redonda, con pelo rubio y los ojos azules, me da un beso cuando me inclino para besarle. Su madre también me besó amablemente. Después comenzamos a hablar y le pregunto: ¿Me podrías decir cómo ha sido tu adolescencia?
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- En realidad no ha sido la castidad mi fuerte. Para mí prácticamente no ha existido. No he sido casta. Pero hoy, que me he dado cuenta, la considero maravillosa. Para mí la castidad no ha entrado en mi vida, por el hecho de haberme apartado de Dios. Hoy creo que la encontré y la veo fenomenal. - ¿Te atreverías a decirme por qué no has sido casta? - Sí. No he sido casta por el hecho de no pensar, por vivir al margen de todo. Tal vez por una comodidad, que no encontré. Por dejadez te dejas llevar por cualquier impulso. - ¿Cuándo encontraste el camino? - Al mes de dar a luz tuve la oportunidad de estar solo, pensar mucho, y me di cuenta de que había algo más que todo aquello que había vivido. Y vi claro que aquel Dios que mis padres y mi colegio me habían enseñado, existía realmente y era algo verdadero... Si amo ahora la castidad es porque le amo a Él... Dios importa mucho para mi vida. - ¿Qué otros valores crees que tiene la castidad? - Creo que hay otros valores. Antes, que no era casta, que me dejaba llevar por los impulsos, no era libre. En cambio, ahora que tiendo más a ser casta, me siento más libre, me he liberado de mis impulsos. Al dejar esos impulsos a un lado, el mismo cuerpo gana serenidad, dominio, salud, belleza y dignidad, porque el cuerpo no debe ser sólo un instrumento de placer, sino un medio para realizarse en la vida cumpliendo una misión. El libertinaje sexual tiene consecuencias lamentables, como son las violaciones y las madres adolescentes. También las enfermedades venéreas, y no digamos el SIDA. - Gracias por tus ejemplares declaraciones. ¿Tienes algo más que añadir?

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- Sí. La experiencia me dice que quien se deja esclavizar del apetito sexual se degrada, se envilece, termina por incapacitarse para amar. A fuerza de instrumentalizar al otro buscando sólo tu egoísta satisfacción, terminas por no poder amar a nadie. Ni siquiera a una persona excepcional de la cual desearías enamorarte con toda tu alma, pero que ya no puedes, porque se ha secado el corazón. Las aventuras sexuales de las que has disfrutado sin freno te han incapacitado para la mayor felicidad natural que hay en el mundo, que es el amor de un matrimonio y unos hijos que dan a la persona ilusión para la vida. La sed de placeres sexuales te deja defraudada. Esta decepción va minando tu psiquismo, produciendo un hastío de la vida tal que llegas a perder la ilusión por vivir. Así ha terminado nuestra contertulia después de su maldita experiencia.
Publicado en La Voz de Avilés 2 y 4-noviembre-2000; en La Voz de Asturias 3 y 4-noviembre-2000 y en El Comercio 4 y 5-noviembre-2000

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127.- TOMÁS MORO

uan Pablo II, siempre tan oportuno y certero, ha nombrado a Santo Tomás Moro patrono de los gobernantes. Un mártir de la Iglesia anglicana y a la vez santo de la Iglesia católica. Es claro que todas las profesiones necesitan un modelo a seguir y un protector celestial, y la de los políticos tal vez sea la más acuciante, teniendo en cuenta el riesgo que corren y las responsabilidades que les confían los pueblos y naciones. La historia nos dice que Tomás Moro fue estadista, historiador y teólogo. Después de desempeñar importantes cargos políticos con gran fidelidad al servicio del rey Enrique VIII, le llegó el momento en que tenía que conjurar con el rey y hacer dejación de la Iglesia católica, pero Tomás Moro le dijo al monarca que Dios es más importante que todos los reyes, y se negó a firmar el decreto de anulación del matrimonio del rey con Catalina de Aragón. También públicamente se negó a reconocerle como jefe de la Iglesia de Inglaterra. Esta actitud sincera y fiel a los preceptos de Jesús le llevó a la prisión, y dos años más tarde (1535) el criminal monarca les dio órdenes a sus vasallos para que Tomás Moro fuese decapitado. La misma suerte corrieron dos de sus esposas: Ana Bolena y Catalina Howard. Las dos decapitadas por mandato del rey jefe de la Iglesia anglicana. En nombre de la Cámara de los Lores, Lord David Alton manifestó al Vaticano el orgullo de sus colegas y compatriotas por el nombramiento del primer Lord Canciller laico como patrono de los políticos. Moro, también humanista y
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abogado brillante, fue siempre leal a Enrique VIII, pero como no se puede servir a dos señores, Santo Tomás Moro le dio a Dios la primacía absoluta. Según Juan Pablo II, “el ejemplo de Tomás Moro brilló con luz intensa precisamente en los derechos de la conciencia” que le impedía aceptar al rey como jefe de una iglesia cismática, separada de Roma. Moro no buscaba el martirio y, como buen abogado, invocó la ley en su defensa sin ignorar que todo sería en vano. Podía haber salvado la vida doblegándose a Enrique VIII, pero Tomás Moro -como todos los santos-, sabía muy bien que de nada le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma. Y así, nos ha dejado una estela luminosa que seguirá encendida hasta el fin de los tiempos. Y entre tantos políticos como hay en el mundo, es claro que no han de faltar algunos que lo pongan siempre como intercesor para obtener el éxito decoroso que tanta falta nos hace a los que no vivimos de la política y dependemos de la misma para vivir en libertad y en paz.
Publicado en La Voz de Avilés 6-noviembre-2000

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128.- CUMPLEAÑOS FELIZ

ienso que el cumpleaños feliz lo mismo puede ser para los niños que para los hombres añosos. Pero estos últimos sólo encontrarán ese grado de felicidad cuando hayan cumplido con su esfuerzo el deber que nos exige una conciencia bien formada y limpia. Y nadie mejor que Juan Pablo II ha podido sentirse satisfecho en el 22 aniversario de su Pontificado, acompañado de seis mil compatriotas polacos, pues él ha dejado atrás una de las obras más ingentes que un hombre puede realizar en el periodo de su vida. Pese a que siempre le han acompañado el sufrimiento, las injusticias y la soledad, su rostro denota dulzura, comprensión y amor; mientras esboza una sonrisa de buen humor. En él se hace patente la promesa de Cristo: “Venid a Mí todos los que estáis cansados y afligidos, que Yo os aliviaré, porque mi yugo es suave y mi carga ligera”. Y ahora, sirviéndome de los datos que nos facilita Internet, veamos si el balance de su papado no tiene suficiente motivación para su feliz cumpleaños de Pontífice. Juan Pablo II ha realizado 92 viajes fuera de Italia, en los que ha visitado 123 países, muchos de ellos en varias ocasiones. Ha realizado 138 viajes pastorales dentro de Italia y 291 visitas a parroquias de Roma. Ha creado 157 cardenales, de los cuales sobreviven 118, pero sólo quedan 86 con derecho a participar en el cónclave por tener menos de 80 años. Ha consagrado 2.900 obispos, dos tercios de los 4.439 que hay en todo el mundo.
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En 22 años de Papado ha publicado un Catecismo de la Iglesia Católica, un Código de Derecho Canónico, 13 encíclicas y 83 grandes documentos apostólicos. Ha beatificado a 994 personas y ha canonizado a 447 mártires de la fe en su inmensa mayoría. Ha reanudado la costumbre de convocar en Roma al colegio de cardenales y ha presidido 14 sínodos de obispos, 6 de ellos continentales. Poco antes de cumplir los 80 años, el pasado mes de mayo, el Papa replicó a un amigo: “¡Yo no soy viejo!”. Otras veces bromea afirmándolo, justo para provocar la cariñosa protesta de sus interlocutores. Juan Pablo II fue el primer esquiador, y su naturaleza robusta le ha permitido superar sucesivamente el atentado de 1981, el tumor intestinal de 1992, la operación de fémur de 1994 y el avance lento de la enfermedad de Parkinson que no le ha disminuido en absoluto sus facultades mentales. Hace un año, cuando se le presentó el intenso calendario del Gran Jubileo, un coro de voces aseguraba que “no lo resistiría”. El resultado es que tanto los viajes a Tierra Santa como los continuos encuentros con multitudes de peregrinos le hacen sentirse mejor a Juan Pablo II. Y es bien posible que en el próximo año convoque un consistorio más para crear nuevos y santos cardenales. Y así, el próximo Papa será santo también.
Publicado en La Voz de Avilés 7-noviembre-2000

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129.- DOS DÍAS DE EJERCICIOS

on muchos los católicos que nunca han hecho Ejercicios Espirituales, y más los que creen que no ignoran nada concerniente a la Religión. Cuando el presbítero Ángel Casabón Vicente –santo varón y universitario- intentaba convencer a un joven creyente, que cursaba la carrera de Derecho, para hacer ejercicios espirituales, el joven elegante e “inteligente” le dijo: “Padre, ya lo sé todo”. –Todo no, hombre, casi todo –le replicó el buen sacerdote. Estas aseveraciones las he tenido que oír muchas veces a personas que parecen juiciosas y ostentan títulos universitarios, y no digamos a los que carecen de cultura y quieren aparentar que la tienen. Pues no se dan cuenta de que los cardenales asisten a ejercicios espirituales, el Papa los hace todos los años, y muchos obispos con más frecuencia. Llevo 42 años trabajando en movimientos apostólicos. Primero en Acción Católica de Avilés, después en los Cursillos de Cristiandad, y actualmente en la unión sacerdotal Lumen Dei. Y entre los muchos resultados adversos que me han hecho sufrir los que no comprenden que sólo deseas hacerles un bien a fondo perdido, también he conseguido –por la gracia de Dios y a través de ejercicios espirituales y cursillos de cristiandad- la conversión de muchas almas, incluyendo delincuentes y criminales cuando vivía en Brasil como emigrante. Los pasados días 4 y 5 del actual mes, conseguimos que 27 personas asistieran con nosotros a los ejercicios espirituales que nos vino a dar un sacerdote de Lumen Dei, desde
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Madrid. Siete ejercitantes se desplazaron desde Avilés hasta el Convento de las Esclavas del Sagrado Corazón, en Latores (Oviedo), dos eran de Nava, otros de Oviedo y Gijón; todos han quedado sumamente agradecidos por haber hecho los ejercicios, y lo curioso es que las personas que más se conmovieron fueron dos monjas Ursulinas. No sabían como agradecernos, rogándonos que no dejáramos de invitarlas para los próximos ejercicios. Es verdad que el joven sacerdote recién ordenado es un verdadero maestro en todo lo que se refiere a las almas que viven como si Dios no existiera, y a las que se pegan como la lapa a los preceptos de Jesús. Diez conferencias nos ha dado sin el más mínimo desperdicio. Su voz persuasiva y potente, su convencimiento en lo que decía, no ha dejado a nadie sin convencer. Se levantaba a las seis de la mañana, después de dormir en el suelo, para hacer oración por nosotros. Sólo comía una vez al día. Las misas se prolongaban algo más de una hora, con esa delicadeza y sumisión que el Rey de los reyes se merece: Jesús. El silencio que nos imponía nos hizo enmudecer las 48 horas. Dios -nos decía- no se hallaba en el terremoto ni en el huracán, sólo en el susurro de una brisa se encontraba. Guarden silencio, mediten y hagan oración. ¡Qué pena que tantas personas desconozcan el fruto de los ejercicios espirituales que viene dando Lumen Dei en España y en tantas naciones extranjeras! Por algo tiene 42 seminaristas y viene dando nueve mil comidas gratuitamente todos los días a los más pobres del Tercer Mundo.
Publicado en La Voz de Avilés 9-noviembre-2000

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130.- PESIMISMO Y OPTIMISMO

l pesimismo es un sistema filosófico que consiste en atribuir al mundo la mayor imperfección posible, y el optimismo es otro sistema filosófico que consiste en atribuir al universo la mayor perfección posible. Esto es lo que dicen los académicos. Creo que sería bueno prescindir de las dos opciones extremistas y optar por la realidad, sabiendo que el mundo en que vivimos dista mucho de ofrecernos un panorama pacífico y amoroso. Y sin pecar de catastrofismo, podemos afirmar que vivimos sin la menor luz esperanzadora, al menos a corto plazo. Por todas partes hay signos de inestabilidad y violencia. Apenas hay refugio seguro frente a la avalancha que se nos viene encima y que sufrimos día a día: guerras, terrorismo, muertes violentas, infanticidios, aborto, violaciones, conculcación de los derechos humanos en todas partes, paro, droga, sida, prostitución, inmigración, explotación del hombre por el hombre, injusticias, marginación, inundaciones, hambre, degradación moral, deterioro imparable del medio ambiente, etc. Dios ha puesto el mundo y el destino personal en nuestras manos. El hombre ha usado y sigue usando muy mal su propia libertad. No aceptamos más normas de comportamiento que el propio placer y capricho. Ciegos por nuestro orgullo y autosuficiencia, nos hemos ganado la esclavitud que conllevan los vicios y pasiones. Y todo esto sucede porque la mayoría de los humanos viven como si Dios no exis-

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tiera. Se ha desplazado a Dios de las leyes humanas de la sociedad y de la convivencia pública. Para muchos –incluso cristianos- ha desaparecido el temor al pecado mortal. Pisotean los mandamientos de la Ley de Dios, justificando el mal que hacen con seudo razones. Ley del aborto, del divorcio, de la eutanasia, de las parejas de hecho, del ejercicio de la homosexualidad, de la manipulación genética, permisión pública de la pornografía, de la prostitución, exaltación del amor libre, de la infidelidad matrimonial, etc. La manipulación genética se considera un éxito. Para salvar la vida de la niña Molly, trasplantándole las células sanas procedentes del cordón umbilical con el que ha nacido su hermanito Adan. ¡Pues qué bien!, pensamos. Pero pocos conocen el reverso de la historia. Pues el embrión del que ha nacido Adan fue seleccionado entre 15, todos ellos fecundados como él “in vitro”, antes de que el elegido fuese implantado en el útero materno; por consiguiente fueron descartados 14, los que sobraban, y que terminarán en el cubo de la basura. ¿Cuál habría sido hoy el destino de Beethoven, sabiendo que los antecedentes familiares no podían ser peores? Si hubiese sido engendrado hoy, se habría impedido su nacimiento y la humanidad no tendría la “Quinta Sinfonía”. Pero, además, si la salud es un argumento, el derecho a la vida es mucho mayor. Su reiterada negación justifica la durísima calificación que Juan Pablo II ha hecho de la llamada “cultura de la muerte”. Esto es lo que sucede, sin optimismo y sin pesimismo.
Publicado en La Voz de Avilés 8-noviembre-2000, en La Nueva España 11noviembre-2000, en El Comercio 24-diciembre-2000 y en La Voz de Asturias 28-diciembre-2000

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131.- UN AMIGO CRISTIANO

on Tomás Montero Entrialgo ha fallecido el pasado día 6 del actual mes. Nuestra amistad surgió a raíz de una réplica que le hice en LA HOJA DEL LUNES hace unos quince años, cuando nos decía que “la descendencia numerosa era una reminiscencia zoológica, y en la China Continental se les concedía un premio a los matrimonios que sólo contaban con un hijo”. Al día siguiente me contestó diciendo que no tenía nada en contra de las familias numerosas. Después nos encontramos personalmente y debatimos mucho sobre religión. Nuestros encuentros continuaban con alguna frecuencia y me contaba sus múltiples experiencias. Era un hombre polifacético: periodista veterano y avispado, profesor del Seminario de Oviedo, coronel de la Cruz Roja, procurador y presidente del Colegio. A pesar de todo lo dicho, le faltaba la clarividencia. Su forma de interpretar las cosas era confusa. Los Sagrados Textos para él eran como una novela apocalíptica y fantástica. Si Dios existe es un cruel –me decía. Y a pesar de nuestro antagonismo, los dos nos alegrábamos al encontrarnos en el paseo de Begoña. Yo admiraba su sinceridad y comprendía su inclinación en defensa de la humanidad (3ª acepción). Pero él no quería reconocer los pecados, y cuando un día le dije que la masturbación era pecado llegó a blasfemar en contra de Dios. Don Tomás deseaba ardientemente morirse. Y con alguna frecuencia me

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decía: “Si tocando ahora con la mano en el pecho me muriera, ahora mismo lo hacía”. Antes tienes que arrepentirte de tus pecados y confesarte. ¡Confiésate, Tomás, y cambiarás de vida! Dios es bueno con todos. Ya te ha dado un derrame cerebral y un infarto, ¿qué esperas para prepararte? Aquel día subió a nuestra casa y le fui dando los siete libros que tengo publicados. Los leyó todos uno a uno. Después intenté darle biografías de santos, pero no las quería. Sólo me decía: “Yo no tengo esa fe”. Confiésate, le repetía con amor. “Ya lo pensaré”, me decía. Al día siguiente sonó el timbre en la puerta de nuestra casa. Se abrazó a mí y me dijo llorando: “Vengo de confesarme con el párroco de San Lorenzo, que ha sido alumno mío. Estoy en gracia de Dios. Tú me has sacado de la incredulidad”. Después de todo aquello nos amábamos como hermanos. Treinta días más tarde le dio otro derrame cerebral y nuevamente se recuperó. Le visitamos don Francisco Sánchez de Muniaín y yo varias veces, y nos decía: “Tengo miedo a Dios. Pero me falta la contrición, sólo siento atrición. Rezo continuamente, incluso en el servicio”. En estas últimas semanas le llamé por teléfono para visitarle, pero nadie me cogía el teléfono. Es claro que estaba internado. Continúo llamando estos días y nadie me responde. Pues don Tomás me ha dejado el testamento autógrafo para que se lo entregue a su hijo Felipe. Espero que venga a recogerlo después de ponerse en contacto conmigo a través del teléfono, 985344033. Terminaré diciendo que don Tomás era un hombre honradísimo y ha muerto como un buen cristiano. En mis pobres oraciones le encomiendo todos los días, tal y como él nos lo pide en la esquela que ha dejado escrita.
Publicado en La Voz de Avilés 12-noviembre-2000 y en El Comercio 20noviembre-2000

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132.- LOS DIVORCIADOS Y LA COMUNIÓN

s claro que me estoy refiriendo al escrito que han publicado Hortensia García Suárez, Delfín Álvarez Fernández y Eugenio Cristóbal González Caso en La Nueva España el pasado día 10 del actual mes de noviembre. Comprendo la situación patética que están sufriendo como expiación del pecado. Pero no pueden responsabilizar a monseñor Atilano ni a nadie. El único responsable de que no puedan comulgar es Jesucristo. “Lo que Dios unió no lo separe el hombre”. “Habéis oído que se dijo: No adulterarás. Pero yo os digo que todo el que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en su corazón. Si, pues, tu ojo te escandaliza, sácatelo y arrójalo de ti, porque mejor te es que perezca uno de tus miembros que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehena” (Mateo 5, 27 a 32). Por eso en la manifestación que ha hecho monseñor Atilano, está cumpliendo con el deber que tiene como pastor en comunión con el Santo Padre y con Jesús, y al mismo tiempo les está librando de una pena mucho mayor: “El que come mi cuerpo y bebe mi sangre indignamente, come y bebe su propia condenación” (I Corintios 11, 27). Es verdad que Dios perdona todos los pecados de los hombres setenta veces siete, pero es imprescindible un acto contrito de arrepentimiento, y en caso de usurpación, ha de restituir el daño cometido antes de que pueda recibir la absolución. Es verdad que Dios es infinitamente misericordioso, pero es justo también, y todas sus palabras se cumplirán: “Porque
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en verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que falte una jota o una tilde de la Ley hasta que todo se cumpla” (Mateo 5, 17 a 19). Juan Pablo II comprende muy bien el dolor y aflicción de los divorciados que desean reconciliarse con Dios, pero no puede abrogar la Ley que Dios Padre y Dios Hijo han dejado legislada en el Antiguo y Nuevo Testamento. A pesar de todo, el Santo Padre les ha pedido a los divorciados que no dejen de asistir a misa y confiar en la misericordia de Dios. No obstante, si el divorciado se arrepiente y pasa a vivir la castidad, es claro que podrá obtener el perdón y comulgar todos los días. La Iglesia en la Salve ya nos dice que la vida es un valle de lágrimas. Es necesario siempre mirar el sufrimiento que reina en el mundo para comprender que ustedes y yo somos privilegiados. Pensemos en los que se mueren de hambre, en los que pierden a su esposa e hijos en accidentes de tráfico, en los que padecen enfermedades irreversibles, en los que encuentran a su cónyuge con otro/otra en la cama y se retiran a un convento para obtener más gracia de Dios y conseguir fuerzas para llevar la cruz que a todos nos promete Jesús, si queremos seguirle. Y esa sarta de gentes que ustedes citan preguntando si pueden comulgar, es claro que no lo pueden hacer mientras no se arrepientan y renuncien a sus fechorías, pero tengo para mí que les falta la fe que tienen ustedes y les importa un bledo la comunión, la misa y la Iglesia. Por otra parte es claro que la Iglesia no puede controlar e inspeccionar todos los desmadres que los hombres cometen, antes de excomulgar a una persona es necesario comprobar que vive en pecado mortal. Ustedes recordarán cuando el Cardenal arzobispo de Toledo, monseñor González Martín,
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le negó públicamente la comunión a la nieta de Franco, no obstante, ella sigue su rumbo con el tercer marido. ¿Qué puede hacer la Iglesia? Dios juzgará. Termino deseándoles la mejor suerte a todos los divorciados, y rogándoles me perdonen si en algo les he ofendido.
Publicado en La Voz de Avilés 14-noviembre-2000

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133.- ISABEL LA CATÓLICA

uy poco he leído sobre las historias de los reyes, pero ningún monarca me ha causado tanta adhesión, simpatía y respeto como Isabel la Católica. El próximo día 26 del actual mes, se cumplirán 496 años de su fallecimiento en Medina del Campo. Era hija de Juan II y de su segunda esposa Isabel de Portugal y hermana de Enrique IV, rey de Castilla. Nació en Madrigal de las Altas Torres (Ávila) el 22 de abril de 1451, y falleció 53 años después. Leyendo su biografía, parece un poco extraño que no haya sido canonizada hasta la fecha de hoy. Es verdad que la apertura canónica del proceso Causa de los Santos comenzó el día 20 de noviembre de 1972, pero se nota un prolongado silencio en todo lo concerniente a Isabel la Católica, pese a los milagros que se le atribuyen: Un sacerdote con gran devoción a la Sierva de Dios, sufrió una hemorragia cerebral, de la cual no podía ser operado, quedando en estado de coma, sin esperanza por parte de los médicos, viendo que no había posible recuperación. A los tres días de coma, los canónigos de la Capilla Real de Granda, celebraron una misa sobre la tumba de Isabel la Católica, solicitando su intercesión, especialmente para el caso referido. A las dos horas de celebrarse la Santa Misa, el sacerdote salió del coma, recuperándose rápidamente hasta la fecha de hoy, diciendo los médicos que le atendieron que se trataba

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de un hecho extraordinario, considerando la recuperación del cien por cien. Esto sucedió en enero de 1994. Omitimos otros milagros para no disminuir el espacio y poder describir la sabia dirección que practicó en su reinado con las acciones morales y religiosas que fue consiguiendo como Reina de España. Ha sido hija fiel de la Iglesia Católica. También esposa fiel y madre de familia numerosa. Impulsó la cultura en los tiempos difíciles de la docencia. Promocionó a la mujer que siempre estuvo marginada, especialmente en aquellos tiempos. Moralizó las costumbres, empezando por custodiar el Orden Público. Unificó España gobernando su reino con justicia. Reformó conventos. Patrocinó el Descubrimiento y evangelización de América. Prohibió la esclavitud. Defendió heroicamente a los indios. Promovió los verdaderos Derechos Humanos y fundó Hospitales con bancos de sangre. Estos personajes que han dejado una estela luminosa en todo lo que queda expuesto, son los que los profesores tenían que matizar más en los colegios para bien de los alumnos y de la sociedad en general. ¿Qué podemos aprender del crimen y el hedonismo de Enrique VIII, de las barbaries de Nerón o de las atrocidades de Hitler? Pienso y creo que todos los ejemplos que nos moralizan y nos enseñan a vivir con paz y con amor, son los que merece la pena conocer en profundidad, sabiendo que la vida es corta y nos falta tiempo para estudiar todo lo bueno que existe en el mundo.
Publicado en La Voz de Avilés 16-noviembre-2000

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134.- RUIDO Y SILENCIO

l ruido es enemigo del hombre. En las guerras y en los atentados el ruido es imprescindible. Es el mejor obstáculo para no concentrarse en nada y vivir a lo loco. El ruido estentóreo de las discotecas es un aliciente para consumir alcohol y deleitarse con la droga. Miles de millones se gastan los inquilinos y propietarios de bajos comerciales en la insonorización para aislar los ruidos que salen al exterior, y los que consiguen más ruido en el interior del “pub” y se libran de las denuncias de los vecinos, son los que salen triunfando con el negocio. El ruido estropea la convivencia pacífica. Buena parte de la juventud ignora que el ruido en las discotecas les altera el buen sentido y les provoca un estado subliminal, y con esas percepciones sensoriales se desmoronan las razones del psiquismo sin que el sujeto llegue a tomar conciencia del daño que recibe. “Los ruidos monótonos –nos ha dejado escrito Amado Nervo-, como la oscilación del péndulo en una estancia, o el cri-cri de los élitros del grillo y la cigarra en el campo, subrayan maravillosamente el silencio; son cómplices del no pensar y provocan esos deleitables estados semiextáticos, en que el alma se asoma al más allá”. El silencio es la excelencia de la educación. Contemplar el silencio es contemplar a Dios. Saber escuchar es recibir lecciones en todo momento. Hablando no se aprende nada. Para mí tengo que los verdaderos sabios se encuentran en las cartujas, en las trapas y en los conventos de clausura,
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donde reina el silencio, el amor y la paz. Allí reciben las lecciones del único Maestro y del único Señor: Jesucristo. “Quien quiera algo que no sea Cristo, no sabe lo que quiere; quien pida algo que no sea Cristo, no sabe lo que pide; quien no trabaja por Cristo, no sabe lo que hace”. Estas palabras de San Felipe Neri, las subrayó el Papa en L’Osservatore Romano, el 13 de octubre de 2000. Cuando un conferenciante se extiende demasiado en el discurso, el gentío del auditorio comienza a recoger hacia arriba las mangas y a mirar el reloj, y si el discursante continúa ruidoso en el tema, el espectador se levanta y se va. Sólo algunos cubanos soportan más de tres horas los discursos de Fidel. Esta verborrea del dictador puede ser un síntoma de querer convencer a los demás de lo que el necio no está convencido. Benavente ya nos decía que “nada fortifica tanto las almas como el silencio; que es como una oración íntima en que ofrecemos a Dios nuestras tristezas”. Y Calderón de la Barca sentenciaba que “cuando tan torpe la razón se halla, mejor habla, señor, quien mejor calla”. No recuerdo el nombre del autor, pero con algunas imprecisiones he memorizado lo que decía: No creáis que el silencio es la sabiduría de los tontos; es, en tiempo y lugar, el honor de los sabios, que no tienen la debilidad, sino la virtud de callar.
Publicado en La Voz de Avilés 19-noviembre-2000

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135.- RELIGIOSIDAD POPULAR

on una religiosidad popular, superficial, descomprometida y a veces sólo sentimental, se cubren las apariencias de que los bautizados –que ignoran la Palabra de Dios y no frecuentan los sacramentos- ya tienen lo suficiente para sentirse cristianos y hasta llamarse católicos. Cuando en verdad la gran masa de bautizados no está preparada para contrastar sus creencias y conocimientos de los Sagrados Textos con los miembros que nos invaden de las sectas. Por eso se hace tan necesario que los seglares católicos y especialmente los sacerdotes, asuman la responsabilidad que les corresponde para impedir la ignorancia religiosa que tanto abunda entre la mayoría de los creyentes. A pesar de las claras enseñanzas del magisterio pontificio, poniendo a todos los católicos en guardia sobre los peligros del relativismo moral, podemos afirmar que es una de las claves del desmoronamiento y flojedad de la vida espiritual de los católicos. Cada uno se ha hecho su propia religión, sus normas morales, hace lo que le parece más conveniente y el Papa que siga escribiendo y perorando con sus alocuciones y encíclicas. Tal vez nunca en tiempos pasados ha tenido la Iglesia un magisterio tan amplio y completo como el de este Papa, pero dudo que nunca como ahora el pueblo de Dios ha vivido más ajeno a esta enseñanza. El Papa es considerado por amplios sectores de la Iglesia como algo anacrónico y que no está al día. He ahí que gran parte de sus enseñanzas caen en el vacío. La norma que siguen muchos creyentes es la de su propia conciencia, tan298

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tas veces embotada por los pecados y la ignorancia. Y así, tanto para creyentes como para los que no lo son, el objetivo prioritario de sus vidas no es otro que conseguir ser felices como sea. Esta “felicidad” no es, ni mucho menos, trascendente, espiritual o evangélica, sino pronta, experimentable e inmediata. Es decir, todo lo que contribuye a hacerme feliz, a sentirme bien en el aspecto físico lo considero bueno y al contrario: lo que me impide gozar del placer gratificante e inmediato será malo, lo diga quien lo diga. Esta es la norma suprema de ética o de moral que impera en la mente y en la vida de un sinnúmero de creyentes. Al arrinconar al único Dios vivo y verdadero, otros diosecillos e ídolos de toda clase se han instalado en el alma y en el corazón de muchas gentes: La técnica, la ciencia, el progreso, el culto al dinero, el ansia de triunfar, de gozar, de poseer bienes materiales, de dominar la informática o los medios de comunicación, etc., son las nuevas metas a conseguir. El infierno que Jesús nos predica en los Evangelios quince veces, y es un dogma de fe, lo han convertido en una quimera. Es decir, un monstruo imaginario que los curas han inventado para amedrentar a los fieles, y son muy contados los sacerdotes que se atreven a predicarlo, ignorando que los que creen en el infierno ya están libres de padecerlo por el santo temor que les infunde y, consecuentemente, antes prefieren la muerte que cometer pecados mortales. Tal vez por eso, Nuestra Señora de Fátima no haya tenido reparo en mostrárselo a tres niños de siete, ocho y nueve años. Si no fuese bueno tener conocimiento de este abismo tenebroso y eterno, ni Jesús ni su Madre nos lo hubiesen revelado.
Publicado en La Voz de Avilés 21-noviembre-2000

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136.- AMOR Y FELICIDAD

ienso que el mayor grado de felicidad que se puede alcanzar en la tierra es a través del amor, y no precisamente en el amor-lujuria, sino en el amor espiritual. El amor brota de lo bueno. Lo mismo se puede amar a un familiar que a un amigo. Dos almas se hacen inseparables cuando no encuentran obstáculo en sus relaciones, es decir, que se entienden perfectamente porque son recíprocamente solícitas y diligentes la una con la otra. Esto sucede cuando nos apena el mal que padece un amigo, y el gozo que sentimos cuando todo le va bien. Pero si la envidia nos acomete todo está perdido, porque la envidia es una contraposición al amor, es la tristeza o pesar que nos produce el bien ajeno. Me arriesgo a decir que las personas que no aman a Cristo no pueden conocer el verdadero amor. Sí pueden tener una estima muy considerable por la necesidad que sienten del sujeto, pero en ese ser querido no dejarán de ver sus errores y sus defectos. Algo que no sucede entre dos almas que viven minuto a minuto en presencia de Dios y le sirven en todo momento conforme a los deseos del mismo. He ahí donde las tribulaciones pueden ser superadas con el amor desinteresado. En consecuencia, estas personas son las que consiguen rozar la felicidad. Es de tener muy en cuenta que el hombre ha sido hecho para el cielo. Por eso aquí en la tierra nadie encuentra la felicidad completa que busca. Goethe afirmaba de sí mismo: “Se me ha ensalzado como a uno de los hombres más favo300

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recidos por la fortuna. Pero en el fondo de todo ello no merecía la pena, y puedo decir que en mis 75 años de vida no he tenido cuatro semanas de verdadera felicidad. Ha sido un eterno rodar de una piedra que siempre quería cambiar de sitio”. Los ricos y los pobres, los de arriba y los de abajo; todos los hombres en sus momentos de sinceridad, reconocen que no encuentran la felicidad que los harte, aunque hayan tenido de todo y hayan gozado de todo. Y la felicidad del cielo nadie la puede comprender con verdadero acierto. Es como hablarle a un ciego de colores o a un sordo de música. Ya lo dijo San Pablo: “Ni ojo vio, ni oído oyó, ni ha concebido jamás el corazón humano lo que Dios tiene preparado para los que le aman” (I Corintios 2, 9). La razón iluminada por la fe, nos revela muy claro que la felicidad completa, verdadera y definitiva está en el cielo. Por eso la salvación eterna es el problema más importante que el hombre tiene que resolver en esta vida. No es un asunto fácil, pero es necesario esforzarse para que nos salga bien. Si nos sale mal, nos hundiremos para toda la eternidad. He ahí la motivación de los mártires y de los santos. Se han jugado la nada para ganarlo todo. Esos son los sabios. Permítame, señor Director, enviarles un cariñoso saludo a las Siervas de Jesús y a los Franciscanos, pues me han dicho que leen mis escritos con agrado. Que Dios les acompañe siempre.
Publicado en La Voz de Avilés 26-noviembre-2000

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137.— ME CONTARON UN CHISTE

ntra el señor Arzalluz en un Banco para cobrar un cheque extendido a su nombre, pero no lleva ningún documento que le identifique. El cajero le exige identificación, a lo que él responde que se le ve claramente quién es. El cajero le sugiere: “Plácido Domingo tuvo el mismo problema para cobrar un talón, pero cantó unas arias y nos demostró quién era. Demuestre usted que es y quien dice ser”. Arzalluz le dice: “¡Esto es muy difícil!”, y comienza a pensar. Pasa el tiempo y comentan, primero el político y luego el cajero: “Ahí va, pues, llevo cinco minutos pensando y no se me ocurren más que estupideces”. Muy bien, señor Arzalluz, ¿lo quiere en efectivo o lo ingresamos en su cuenta...? Terminado el chiste, me permito decir que todos los que están en connivencia con ETA, son semejantes a los que aprisionaron al Padre Carrascosa, junto con otros compañeros y seglares, en la ermita de los Dolores, en Toledo, donde algunos reclusos que le acompañaban y salvaron la vida, dieron testimonio de lo que hicieron con el referido Padre. Refiere un testigo haber visto un día llevar al franciscano hasta la sacristía para propinarle allí una durísima paliza, forzándole a que profiriese injurias contra la Virgen María. Consta también que quisieron obligarle simultáneamente al Padre Carrascosa a que renegara de su madre terrena, llamándola mala mujer e hiciese otro tanto con la Santísima Virgen. La frase con que respondió se ha hecho famosa:

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- Mi madre pudo serlo; no lo ha sido, bien lo saben ustedes; más la Santísima Virgen ni lo fue ni pudo serlo; fue siempre Inmaculada, como la proclamó Pío IX y lo confirmó Bernardette. “Yo soy la Inmaculada Concepción”, le dijo en una de sus apariciones. Algunos de los presos le aconsejaron que cediese a los deseos de los milicianos, profiriendo materialmente las palabras que le pedían, pero sin poner intención en ellas. El Padre rechazó el consejo y aceptó con plena conciencia su calvario. Le hicieron tragar una vela de cera y le provocaron quemaduras por el cuerpo. Al fin, el 17 de octubre de 1936 fue fusilado cerca de Tembleque, en Toledo, dando su vida en testimonio de su amor a la Virgen María. Estos eran los “etarras” de antes, consanguíneos de los etarras de hoy, y de todos los conniventes y confabulantes con los que perpetran el crimen. Y mientras no existan leyes adecuadas al delito, todo continuará lo mismo o peor, porque los etarras van reclutando jóvenes y acrecentando el número de criminales. No sé por qué tenemos que esperar a que surjan cincuenta, cien o doscientos muertos más para hacer lo que se hace imprescindible.
Publicado en La Voz de Avilés 29-noviembre-2000

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1 3 8. — Ú LT IM A ORACI ÓN DE UN C O N D EN ADO A MUE RT E

adre, quiero darte las gracias por todo lo que has hecho en mi vida, por la manera en que has abierto mis ojos, y suavizado mi corazón. Gracias por la manera en que me has aleccionado, por la manera en que me has enseñado a vivir, por todos los males que me has enviado en la vida, por todas las cosas buenas que me has dado. Te doy gracias por las maravillosas promesas que nos haces con Tu Palabra y por haberlas recibido con Tu Gracia. Gracias Padre, por sacarme del brazo de la muerte y por llevarme a Tu Casa”. He aquí un hombre en el que ha sido invadida su alma por la gracia santificante. Esto me recuerda al Buen Ladrón. Los dos han tomado conciencia de los crímenes que habían cometido. Supieron reconocer el daño que habían hecho, y el abuso imperante de la libertad que a todos los hombres nos ha sido concedida por nuestro Creador y Señor. A los dos ha llegado la razón y el sentido de la justicia. Esto no quiere decir que no hayan expiado sus pecados. Uno ha sufrido la tenebrosa muerte de cruz, el otro ha vivido meses o años en el corredor de la muerte. En su soledad silenciosa ha reflexionado. Ha meditado el sufrimiento de la víctima. Se ha dado cuenta del dolor que ha dejado en el hogar donde habitaba la persona que fue presa de sus garras como lo son los pájaros cazados por el halcón y otras aves de rapiña.
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Lo malo no es ser malo. El mal está en no reconocerlo. Aquí es donde juegan dos elementos: la humildad y la soberbia. La humildad es la verdad que nos lleva a conocernos y nos inclina a la justicia. Y esta equidad es la que Dios quiere de nosotros. Sólo en ella podemos encontrar la salvación. El perdón de Dios está siempre sobre la cabeza del hombre. Sólo es necesaria la contrición por el mal que se ha cometido. La expiación del mismo puede ser de dos formas: la penitencia voluntaria que ha “destrozado” el cuerpo de tantos santos, y la maceración dolorosa que Dios nos envía. Las dos son eficaces para el humilde. Y cuando las dos son insuficientes, todavía nos queda el purgatorio. La soberbia nada entiende de todo esto. Lleva consigo esta altivez y apetito desordenado. Sólo se satisface en el envanecimiento por la contemplación de sus fechorías, e incluso condenado a muerte el soberbio grita desesperado y blasfema contra Dios, tal es su engreimiento y contumacia que muere dando puntapiés contra el aguijón. La soberbia no le deja rendirse jamás. Es como un diocesillo que se impone a Dios. Esto es lo que hizo el príncipe de los ángeles rebeldes, Lucifer. Quería ser semejante a Dios. Su pecado consistió en un deseo desordenado de la bienaventuranza y sobre todo en el amor propio, que llegó hasta el odio a Dios, complaciéndose en su propia excelencia.
Publicado en La Voz de Avilés 1-diciembre-2000 y en El Comercio 21-diciembre-2000

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139.- LA EUTANASIA

a no es noticia decir que en el Parlamento holandés ha sido aprobada una ley por la que se legaliza la eutanasia activa. No les faltan “razones” para hacerlo. Cuando se niega la existencia de un alma inmortal y se cree que todo termina con la muerte corporal, la vida nos invita a pasarlo lo mejor posible y al mínimo sufrimiento. Pero aún prescindiendo de lo trascendente, es necesario analizar las consecuencias: de momento exigen requisitos muy humanos para que pueda hacerse efectiva la eutanasia, como puede ser la voluntad expresa del paciente, los certificados médicos de una enfermedad terminal, el sufrimiento insoportable del moribundo y tal vez el beneplácito de la familia. Si todo esto se cumpliera, ¿quién puede rebatir a los parlamentarios ateos los argumentos esgrimidos? Sabemos que existen muchísimos médicos católicos con una conciencia limpia e incapaces de vulnerar un solo precepto de lo que dicta la legislación que queda expuesta. Pero nadie puede dudar que también existen otros criminales capaces de darle muerte a cualquier anciano que no lo desea y que aún puede vivir muchos años, y familiares conniventes capaces de sobornar al doctor para obtener una herencia o quitarse una carga de encima. Recuérdese cuando la nuera y el hijo dejaron al padre anciano en una gasolinera prometiendo recogerle inmediatamente. Y allí se quedó solo y abandonado, mientras el hijo y la nuera se fueron de vacaciones.
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Esto nos demuestra que la eutanasia legalizada ha de llevar consigo muchos crímenes abominables que los legisladores debieran de prever y reconocer. Pues todos los ancianos que son despreciados en sus hogares, cuando les llegue el momento de ser internados en una residencia sanitaria, se sentirán horrorizados cada vez que llegue una enfermera a ponerles una inyección, pensando en que ya tienen encima la eutanasia, la muerte. Con fecha 26 de febrero de 1983 le escribí una carta a don Juan Carlos I exponiéndole razones sobre lo que sucedería si el Monarca firmaba la ley del aborto que había sido aprobada en el Ejecutivo, y también lo que podría suceder si él no la firmaba. Y el 2 de marzo del mismo año recibí la respuesta que transcribo a continuación: “Su Majestad el Rey, ha quedado enterado de su sentir con respecto a la modificación del Código Penal remitida a las Cortes, en la que se incluye la despenalización de la interrupción del embarazo en determinados casos. Al comunicárselo, quedo suyo atento y afectísimo. Firmado: Sabino Fernández Campo”. Ahora estamos viendo que eso de “determinados supuestos” se ha convertido en agua de borrajas. Las clínicas privadas no preguntan por ningún supuesto, abortan a todas las jóvenes que llegan, cobrando proporcionalmente conforme a los meses de gestación, de tres meses cobraban 40.000 ptas., de seis 80.000 ptas., y así sucesivamente. Lo sé por una psicóloga que me ha explicado las que llegan a su consulta con esos problemas cuando les remuerde la conciencia por lo que han hecho. ¿No ha de suceder algo semejante con la eutanasia?
Publicado en La Voz de Avilés 2-diciembre-2000, en La Nueva España 5diciembre-2000 y en El Comercio 28-diciembre-2000

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140.- EL OCIO

l ocio o inacción total puede desencadenar en un estado patológico. El conjunto de los caracteres y funciones del orden psíquico mantienen una continua actividad desde que despertamos hasta que nos quedamos dormidos. Estas energías son las que favorecen al hombre cuando las aprovecha para un fin eficaz y conveniente. Y es de tener en cuenta que las ideas perturbadoras afloran en el hombre tanto más cuanto menos actividad tiene. Santa Teresa de Jesús le dio por nombre a su cabeza “la loca de la casa”. Por eso pasó su vida en el trabajo y la oración. El vicio de no trabajar, perder el tiempo o gastarlo inútilmente nos conduce rápidamente a la decrepitud y a la muerte. Cuando el hombre ya no se siente útil para servir al prójimo y coadyuvar con sus familiares, se hace víctima de su propio cerebro. En esta situación sólo pueden salir adelante las personas que todo lo esperan de la otra vida, dedicando el tiempo a la vida de piedad: virtud que inspira por el amor a Dios tierna devoción a las cosas santas, y por amor al prójimo, actos de abnegación y compasión. Tengo un vecino que ha quedado solo, sin esposa y sin hijos. Se levanta a las siete de la mañana, hace el aseo personal, desayuna y asiste a misa de nueve. Se queda una hora en la iglesia leyendo los salmos y haciendo oración. Cuando sale pasa por el quiosco para comprar los periódicos; a las doce prepara su comida. Se acuesta dos horas para dormir la siesta. Después del descanso, se pasa la tarde caminando hacia las residencias de ancianos para darles aliento y obser308

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vando cuál será la morada u hogar donde puede recluirse cuando le llegue el momento de su invalidez. Este hombre cuenta actualmente 83 años, y lejos de aburrirse mantiene la ilusión de vivir. No permite que las ideas perturbadoras aniden en su cerebro. La oración y el trabajo lo refuerza. Y cuando le pregunto si le entristece el terminar en una residencia, me dice: “No. Pienso en instalarme en una residencia de religiosas donde se celebra misa todos los días. Ayudaré a las monjas mientras pueda, y cuando no pueda levantarme, pasaré las cuentas del rosario pidiendo a Dios por mi esposa y mis hijos fallecidos para encontrarme con ellos cuando Dios me llame a su casa”. “Nunca estuve menos ocioso que cuando holgué; nunca menos solo que cuando estuve solo”. Esta frase que exalta las ventajas de la meditación y de la soledad para elevar el espíritu, es de Publio Escipión, el africano, según nos dice Cicerón. Y Richard Kingston nos dice que “una persona ociosa tienta al diablo para que lo tiente”. Pienso que la actividad vale más que el dinero. Y el que todo lo da por hecho ha terminado con su vida. Después tenemos las personas que no saben perder solas el tiempo y son el azote de las prudentes que están siempre ocupadas.
Publicado en La Voz de Avilés 5-diciembre-2000

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141.- EL CONDE DE LATORES

on Sabino Fernández Campo fue llamado al sacerdocio cuando estudiaba la carrera de Derecho. Su abuelo era profundamente cristiano y quería ver a su nieto en las gradas del altar celebrando misas. Pero su vocación militar y sus continuos ascensos le abrieron las puertas del palacio de La Zarzuela, donde trabajó 17 años al servicio de la Casa Real. Escribir sinceramente sobre un personaje es poner de relieve sus virtudes y sus defectos. Cuando sólo se menciona lo bondadoso y caritativo de una persona caemos en la lagotería o adulación. Don Sabino no es un santo de mi devoción. Es posible que me haya distanciado de la admiración que me infundía debido a las lenguas viperinas que tanto han hablado de sus amoríos. Pero lo importante en el día de hoy es que se encuentra casado como Dios manda y es un buen esposo y un caballero. Sirviéndome de los datos que aparecen en la entrevista que le ha hecho doña María Abarca, puedo decir que el 18 de marzo de 1993, la Casa de Su Majestad el Rey anunciaba el retiro de don Sabino Fernández Campo, que el día anterior había cumplido 75 años. “Su inteligencia, capacidad de trabajo, prudencia, discreción y amor a España, entre otras virtudes, hacen que sea una persona insustituible”, resaltaban los Reyes en el cariñoso comunicado oficial, sin que apareciera el menor defecto. Al preguntarle si es un hombre religioso, la respuesta es contundente y sincera: “Sí, aunque siempre creo que no soy
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lo suficiente. Y lo soy no por temor; no lo hago por si acaso. Dios es una ayuda y un fin. Incluso tengo mis manías, pero no son peligrosas. Ayudan a vivir y se convierten en obligaciones respetables. Por ejemplo, procuro no salir de casa sin besar este crucifijo -señaló a un Cristo de plata que preside su despacho- y alguna vez he vuelto desde el portal porque me había olvidado de hacerlo. No es nada perjudicial”. Don Sabino no menciona la muerte de la esposa que tanto le amaba y que terminó con la separación, pero no puede ocultar la muerte de sus dos hijos con el dolor lacerante que le causaron, máxime si tenemos en cuenta que uno murió en accidente de tráfico. Pero no ha pensado en ningún momento que Dios le había dado la espalda. Y por eso nos dice: “Ignoramos muchísimas cosas y no estamos en condiciones de desvelar los supremos secretos. ¿Cómo la voluntad de Dios va a descender para perjudicarnos? ¡Eso no se puede concebir!”. Claro que nos parece que este señor es un hombre de fe. ¡Ojalá que siempre haya sido consecuente con la misma!, porque “la fe sin obras es inútil, es un cadáver” (Santiago 2, 26), y esto es lo que sucede a la gran mayoría de los creyentes. Cuántas veces han venido a desahogarse conmigo personas que me habían comprado un inmueble en Brasil cuando era agente de la propiedad inmobiliaria- para decirme: “Senhor Antonio, meu advogado esta me roubando. Deus me perdoe, porem vou matar éle”. Y no habiendo forma de persuadirle, la muerte del abogado era un hecho. Esto puede ser una parcela dolorosa de la fe sin obras.
Publicado en La Voz de Avilés 6-diciembre-2000

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142.- DEDUCCIONES JUSTAS Y PATRAÑAS

on Eugenio Simón Acosta, catedrático de Derecho Financiero y Tributario, en la Universidad de Navarra, ha hablado sobre Familia e impuestos, en las jornadas sobre política familiar organizadas en aquella Universidad, y ha hecho una propuesta justa: “Quienes asumen cargas familiares desarrollan una función social indiscutible, y no es justo que el Estado, a la hora de determinar el deber de contribuir, trate igual a personas con la misma renta y con distintas cargas familiares, ya que, atender a un hijo o a un anciano, o a otro familiar necesitado, limita la capacidad de pagar impuestos”. Me adelanto a decir que no tenemos ninguna carga familiar en nuestra residencia, pero debería deducirse de la renta económica para determinar la cifra gravable por el impuesto. Nunca ha sido tan urgente como ahora el prestar atención y colaborar con las familias numerosas. La falta de relevo generacional, a largo plazo, puede ser una sorpresa caótica para todos los jóvenes que ahora están pagando la Seguridad Social. Pues ellos son los que hacen posible que nosotros cobremos las pensiones. Pero si a éstos les falta el relevo en sus trabajos y profesiones ¿quién les retribuirá lo que actualmente pagan? Algunos personajes políticos ya nos han dicho que en el 2020 no existirán pensiones. Y lo más triste de todos los desmanes que se avecinan, es que nadie toma conciencia de los mismos si no es la Iglesia Católica. Y mientras el Papa predica sobre los anticonceptivos y el aborto, los políticos
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nos quieren convencer de que la píldora “del día después” es un anticonceptivo, faltando a la verdad en cuestiones de hecho que son evidentes, indiscutibles y perfectamente conocidas incluso por aquellos que propagan la desinformación. ¿Por qué ese afán, ese interés en decir una y otra vez que se trata de un método anticonceptivo más, si actúa precisamente una vez que ha tenido lugar la concepción? Un anticonceptivo es aquello que impide que tenga lugar la fecundación, la concepción. Las píldoras a las que se alude impiden que el óvulo fecundado se implante en el útero materno para que continúe el embarazo, es decir, provocan que lo que ya ha iniciado su vida, sea expulsado y muera. ¿Por qué se oculta la realidad? ¿Por qué aparece en la televisión un ginecólogo extranjero diciendo que la citada píldora impide que se produzca la fecundación? La libertad de pensamiento no se puede invocar para que la gente no piense y se trague todo lo que digamos, aunque sea manifiestamente falso. Si quieren, que defiendan que se puede suprimir una vida en momentos tempranos de su desarrollo, pero que no mientan, que no manipulen el lenguaje. ¿Es que después de defender por activa y por pasiva el aborto como si fuera un derecho, ahora se pretende decir que una píldora no es abortiva para salvar su licitud? ¿Los que creen en Dios se darán cuenta de que todavía estamos demasiado bien con el sida, con “las vacas locas”, con la droga, con las mujeres que son víctimas de los hombres y con la ETA?
Publicado en La Voz de Avilés 14-diciembre-2000

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143.- LA NAVIDAD

a Navidad nos hace recordar los orígenes de nuestra fe. Es un motivo de alegría especial para los cristianos. ¡Qué sería de nosotros sin Jesús! Todos los vivientes contamos un año más de vida en la tierra. Pero los incrédulos y pesimistas suelen apenarse porque les quedan doce meses menos para morirse. No les convencen los quinientos testigos que han visto a Cristo resucitado después de derramar toda su sangre en la cruz para que todos pasemos de “¡vida a vida!”, como nos ha sentenciado Juan Pablo II hace unas semanas. Es necesario vivir el Adviento con la mirada puesta en las alturas de lo trascendente. Ni la ancianidad ni la decrepitud pueden turbar la alegría del hombre que vive para servir al Señor a través del prójimo. Una confesión minuciosa y bien hecha rae todos los pecados e imperfecciones acumuladas una vida entera. Una limosna generosa para el necesitado siempre termina en las manos abiertas del Señor, para restituírnosla con réditos que nadie los paga tan elevados en la tierra. “Para la vida eterna sólo se comercian las buenas obras: si las hacemos, amigos, hallaremos crecida ganancia; y advertid que ningún cadáver queda pobre, si el alma va rica”. Así respondió el gran Teodosio a sus ministros, cuando éstos querían persuadirle para que se ahorrase las excesivas limosnas que hacía. La Navidad nos estimula a seguir adelante sin cansancio. La mirada puesta en un futuro de gloria es lo típico de nues314

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tra fe. Hace dos mil años nació este río gozoso de la salvación de Cristo, pues nació el Salvador; toda una enorme esperanza. Una vez más vamos a anunciar, celebrar y vivir que en nuestra vida humana se hace presente el Señor. No podemos disipar el beneficio espiritual que recibimos con la Natividad del Señor. Tampoco podemos olvidarnos de los bienes pacíficos y materiales: hasta los guerreros sanguinarios se conceden treguas mutuamente para descansar y vivir en paz unos días, y algunos gobiernos conceden indultos y amnistías a los condenados. Los beneficios materiales se extienden en el mundo entero: gratificaciones a los pensionistas y trabajadores de todas las profesiones. Premios lotéricos, banquetes o comidas espléndidas en los hogares. Numerosas reconciliaciones con amigos y familiares. Todo lo que antecede es fruto del Nacimiento de Jesús, y qué pocos lo reconocen. ¡Cuántos hay que disfrutan de todo lo predicho sin pensar un momento de dónde les viene! ¡Cuántas sorpresas gozosas o aterradoras nos vamos a encontrar cuando nos llegue el momento del óbito! Feliz Navidad les deseo a todos los humanos, especialmente a mis familiares, amigos y conocidos, y cómo no, al paciente y humilde lector que lee las chapuzas de este escribidor infatigable.
Publicado en La Voz de Avilés 20-diciembre-2000, en La Voz de Asturias 20diciembre-2000 y en La Nueva España 22-diciembre-2000

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144.- MUCHAS DECEPCIONES CON EL PP

s de tener en cuenta que la mayoría de los votantes optamos por Aznar para obtener un cambio moralizador inspirado en el humanismo cristiano, y nadie puede dudar que han llegado al poder gracias a los millones de votos católicos. Se habían depositado muchas esperanzas de cambio a mejor, en el aspecto religioso-cristiano. Tras obtener la mayoría absoluta en las últimas elecciones, sin saber el porqué, si por miedo a ejercer el rodillo parlamentario, si por acoso de la oposición o por no aparecer como la derecha y querer ganarse la complacencia de algunos votos de izquierda. El caso es que se está ignorando, hasta la fecha, los deseos apremiantes de sus votantes. Esta decepción no sólo afecta a la Jerarquía de la Iglesia Católica, sino también a los católicos de a pie. No nos basta con la propaganda de que “España va bien” por el abrazo de una Europa corrompida, por los indiscutibles logros económicos, ni porque ahora supuestamente se hayan dejado de usurpar miles de millones. Nosotros vemos con desilusión creciente, cómo no sólo se mantiene la injusta ley de la despenalización del aborto. Pues aunque Aznar ya nos había dicho que continuaría con los tres supuestos, nos prometió que no sería un coladero. Y el Gobierno sabe muy bien que prácticamente tenemos el aborto libre. La única diferencia que existe es que si lo llegan a legalizar, nosotros, los católicos y los que no lo son, tenemos que costear los crímenes que ahora se cometen
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“clandestinamente” con nuestros impuestos. La dueña de la Residencia Santo Amaro, en Fátima, nos decía cómo la izquierda de Portugal hacía hincapié en despenalizar el aborto por encima de los tres supuestos que ahora tienen, aludiendo a que las señoras y señoritas portuguesas vienen a abortar a España y dejar el dinero fuera de aquel país, porque allí no se permite el coladero que tenemos los españoles. Entretanto, en España, se ha legalizado la píldora abortiva RU-486, se ha facilitado en comunidades autónomas (Madrid) la propaganda y material gratuito proabortivo a jóvenes y adolescentes, y se está preparando el terreno para la “píldora del día después”. Se ha quitado la clase de Religión en el 2º curso de bachillerato; la ayuda a la familia no se ve por ninguna parte, se ha aprobado en algunas comunidades autónomas la ley de parejas de hecho, y se ha puesto al frente del Ministerio de Sanidad a una ministra pro-abortista, que tendrá que decidir la suerte de miles de embriones congelados... El panorama moral en España es asolador, bajo el Gobierno del católico señor Aznar; todo esto pasa mientras el Santo Padre proclama desde Roma al universo entero que todos los políticos aprendan de Santo Tomás Moro, gritando a oídos sordos que la conciencia está muy por encima de cualquier interés. Ahora que me digan a mí en qué se distingue la izquierda española de la derecha, y en qué se diferencian los políticos católicos de los que no son.
Publicado en La Voz de Avilés 22-diciembre-2000, en La Nueva España 2enero-2001 y en El Comercio 3-enero-2001

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145.- MISIÓN DEL SEGLAR

a mayoría de los seglares cristianos tiene un parecer acerca de su cometido que no corresponde a la realidad. Se olvidan que todos los creyentes hemos sido llamados a ser “fermento, sal y luz” para los hombres, pues gratis lo hemos recibido y gratis tenemos que aportarlo. Pensar que por no ser sacerdotes no tenemos que abogar en nuestra vida pública a favor de la fe cristiana, es un craso error. La verdad es que por la fe que nos ha sido concedida, la tarea de convencer a nuestros hermanos agnósticos, recae sobre todos los cristianos. El Concilio Vaticano II nos dice que “todos los discípulos de Cristo tienen el deber de dar testimonio de Cristo en todo lugar, y a quien se lo pidiere han de dar también razón de esperanza que tienen en la vida eterna; todos los fieles tienen el deber de trabajar para que el mensaje de salvación alcance más y más a los hombres del orbe entero”. Imaginemos cómo sería el mundo si cada uno de los 1.300 millones de católicos consiguiéramos convertir a dos paganos. Qué pronto se formaría una progresión geométrica capaz de cristianizar al mundo entero. Los simples creyentes, en sus diarios contactos con sus semejantes, fueron los que difundieron de una manera espontánea el mensaje cristiano en su medio ambiente. Esto se puede comprobar en los primeros siglos del cristianismo. Todos los cristianos somos discípulos de Cristo, y a todos nos exige el proselitismo. Es un error creer que sólo los sacerdotes tienen la obligación de conquistar el mundo. Al
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contrario, todo adulto cristiano debería de comprometerse a sí mismo con celo apostólico y misionero por la causa de Cristo. Ya sabemos que el trabajo misional es, de hecho, incumbencia específica de las órdenes religiosas, congregaciones y otras actividades misioneras, pero la responsabilidad misional recae sobre toda la Iglesia. Por eso, todo cristiano tiene la obligación de apoyar el sacrificado trabajo de los misioneros, así como de sus obras y de sus múltiples necesidades. Se puede coadyuvar de múltiples formas, pero las fundamentales son tres: La limosna es imprescindible para costear los gastos perentorios de los religiosos y poder saciar el hambre de los indigentes antes de hablarles de Dios. La oración es básica para incentivar las buenas obras que desearíamos hacer y proyectarlas en el mundo, y la coherencia de nuestra vida con el Dios que anunciamos es la clave primordial. Si consiguiéramos la supresión de los gastos superfluos en nuestras vidas, y ese dinero lo dedicáramos a los pobres del Tercer Mundo y de España, y así fuese considerado y practicado en todos los países desarrollados, terminaríamos inmediatamente con la sed que tantos niños y hombres tienen de justicia y de pan. Pero estas obligaciones que tenemos no aparecen en la televisión. Y pese a que tanto se habla de la libertad de expresión, son muy contados los rotativos que las admiten, pero un día -no tan lejano- unos y otros, cuando pueda ser tarde, se arrepentirán.
Publicado en La Voz de Asturias 24-diciembre-2000 y en La Voz de Avilés 22enero-2001

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146.- INDEPENDENCIA

l hombre se hace independiente cuando se da cuenta de que todo depende de Dios. Para hacerse una vida independiente se necesita el arte superior que Cristo nos enseña en sus Evangelios. El ser independiente también implica vivir las propias experiencias. Hacer el ridículo muchas veces y fracasar, puede ser un triunfo retardado, sólo depende de la sensibilidad del sujeto. El egocéntrico y el necio pasan la vida tropezando siempre en la misma piedra. No se convencen de que están equivocados y se hacen dependientes de cualquier ídolo. El hombre que ha creado en su interior un ideal cognoscitivo y sublime ya no depende de formas externas. Se ríe de las leyes que legislan los hombres, y sólo cumple las que no se distancian de Dios. No se rebela contra los códigos que gobiernan la sociedad, pero procura evadirlos escurriéndose. Pues siendo católico no puede olvidarse de lo que sentencia San Agustín: “Las leyes que están mal hechas no se deben cumplir”. El hombre que actúa con nobleza, desinterés y generosamente, es libre en todas partes. El que piensa de una manera baja, egoísta y vilmente es en todas partes esclavo, porque no ha sabido caligrafiar su propia constitución. Ser independiente no es vivir aislado. En el entorno en que yo me muevo todos somos independientes, y en nuestras tertulias no existe la disparidad. Nos complementamos con gratitud y firmeza. Es una unión hipostática que propicia la unión a los que no dudan de Cristo. Estos son los inde320

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pendientes que han puesto su confianza en el Señor, lo mismo en la vida que en la muerte. Juan Pablo II así ha sentenciado en su Carta a los Ancianos: “Encuentro una gran paz en pensar en el momento de la muerte, cuando el Señor me llame: ¡de vida a vida!”. ¿Quién no piensa alguna vez en la muerte? ¿No deberíamos mirar nuestro óbito como un horizonte luminoso que proyecta su luz hacia la vida? Los no independientes se preocupan mucho de pomposos funerales. Ataúdes de refinada ebanistería. Coronas y más coronas de flores. Ostentosos panteones y muchos sacerdotes para celebrar una sola misa. Después se olvidan del alma del difunto -lo único importante- hasta el funeral del próximo año. No piensan en la necesidad que esa ánima puede tener de responsos y misas cada día que amanece, y lo que menos falta le hace es lo que queda expuesto, es decir, que la inversión de todo lo superfluo puede estar reclamándola para los sufragios que necesita. Y este vanidoso desacierto es lo que no puede hacer un cristiano independiente de todo lo mundano.
Publicado en La Voz de Avilés 26-diciembre-2000

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147.- SI TODOS SUPIERAN

i todos supieran lo bueno que es Jesús. El amor que ha demostrado por nosotros y nos sigue teniendo. Si todos supieran que lo llevamos dentro de nuestra conciencia adherido a nuestras almas con celo apostólico para que nadie deje de promover las buenas obras. Es decir, ese amor extremado y eficaz a la gloria de Dios y el bien de las almas, cómo podríamos recibir el ciento por uno en la tierra y después la gloria eterna. Pero, fatalmente, cada día nos olvidamos más de lo trascendente, considerando que la actitud creyente es más propia de tiempos que han pasado. Qué pocos se dan cuenta de que Jesucristo es Camino, Verdad y Vida. Qué pena que el hombre no siga ese camino. Qué castigo se impone negando esa verdad. Qué desconcierto tenebroso intentar englobarlo todo en esta vida efímera sin pensar que somos seres animados con ánima inmortal. Adoptar una actitud negativa de Dios es poseerse el sujeto de ser él dios mismo. Es como descubrir todos los misterios y llegar a la omnisciencia. Es decir, al conocimiento de todas las cosas reales y posibles. Y volviendo a rizar el rizo, diremos que es apropiarse de un atributo exclusivo de Dios. Cuántos jóvenes y adultos han recibido una formación religiosa en sus casas y colegios, pero al llegar a la adolescencia, influidos por sus amigos mundanos, han dejado de asistir a Misa, han dejado las oraciones, se olvidaron de los sacramentos, han caído en pecados graves, se han embotado sus conciencias, han pasado a una vida disoluta. Se han
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casado por lo civil, se han divorciado, se han vuelto a casar, y nuevamente se separan para vivir en concubinato. ¿Y los pobres hijos? Los hijos a quienes les faltó el amor primordial de sus legítimos padres, no pueden amar ya a nadie. La situación en que les han puesto sus progenitores es asoladora. Se destruye la conciencia y brota la rebeldía. Es decir, esa insubordinación que les lleva a la delincuencia, al crimen, a la droga; a buscar algo que casi les pertenece por la herencia perniciosa que han heredado de sus padres. ¿Y los padres? Los padres siempre terminan asqueados de la vida. A cambio de placeres fugaces y momentáneos se han labrado una vida tal que algunas veces llegan hasta el suicidio, ¿y después? Hace unas semanas, el famoso cantante brasileño Roberto Carlos, que ha pasado su vida por los vericuetos que dejamos expuestos, nos decía en la TV que todos los días lloraba por el abandono en que lo había dejado la última jovencita y amante que con su voz melódica conquistó. Este artista sincero y dócil, lo confiesa públicamente, pero aún lloran más los que el orgullo les impide hacerlo. Pues bien, todo esto que sucede es por no guiarnos por Aquél que nos dice: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Juan 14, 6). ¡Qué pena!
Publicado en La Voz de Avilés 27-diciembre-2000 y en La Voz de Asturias 28diciembre-2000

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148.- NUEVO CONSISTORIO

l próximo mes de febrero se celebrará en Roma el nuevo Consistorio. Esta es la octava vez que Juan Pablo II creará nuevos cardenales. Veinticinco purpurados más serán príncipes de la Iglesia católica. Si tenemos en cuenta que de todos los que han sido nombrados por Karol Vojtyla aún sobreviven 118 con menos de 80 años y, consecuentemente, con derecho a participar en el próximo cónclave, veremos que 143 cardenales han sido elegidos a dedo por él. Esto es importantísimo para la Iglesia. No podemos olvidar que la doctrina del Santo Padre no se distancia un solo ápice de los Evangelios, lo mismo que han hecho todos los santos en el cumplimiento de su deber cristiano. Y cuando una persona vive intensamente la santidad, sabe muy bien quiénes son los que tienen espíritu de santimonia. Este conocimiento que Dios le ha dado a Juan Pablo II es el que le concede inspiración para saber elegir cardenales santos, con lo cual, casi nos asegura que el próximo Papa ha de seguir la misma línea que el actual Pontífice. Hay centenares de candidatos al cardenalato, y como no faltan los que piensan mucho en acrecentar su carrera, el Papa, rompiendo la tradición de no recriminar en público, incluyó en su mensaje navideño a la curia romana palabras muy fuertes contra quienes se obsesionan por su carrera y compiten con otros prelados por los cargos eclesiásticos. Por eso les dijo: “La Curia Romana debe ser un lugar donde se respire santidad. Un lugar donde deben ser profunda324

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mente ajenos a la competición y al carrerismo, donde debe reinar sólo el amor a Cristo, quien no vino a ser servido sino a servir”. Juan Pablo II sabe muy bien que quienes no posponen toda mira personal al servicio de Dios y del prójimo, poca distancia les separa de los políticos. Si a los papas se les concede el título de Santidad, es claro que todos debieran de ser santos. Y los santos son los que viven lo que San Ignacio de Loyola ha dado en llamar “indiferencia religiosa”. Es decir, lo mismo me da salud que enfermedad, riqueza que pobreza. Ser zapatero o emperador me tiene sin cuidado. Quiero de mí lo que Dios de mí quiere. Estos son los verdaderos santos. Y esto es lo que todos pedimos en el Padre nuestro: “Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”. Pero casi todos queremos que se haga la nuestra. Termino con otro ejemplo que Juan Pablo II les ha dado a todos los prelados: “El ministerio de Pedro no se apoya sobre la capacidad y las fuerzas humanas sino sobre la oración de Jesús, quien pide al Padre que no decaiga la fe de Simón. Es una experiencia que siento cada día, y en el Año Jubilar he notado más fuerte la presencia de Cristo. El trabajo ha sido, como se preveía, más duro de lo habitual pero, con la ayuda de Dios, todo ha salido muy bien”.
Publicado en La Voz de Avilés 30-diciembre-2000

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149.- ¿DÓNDE ESTÁ EL INFIERNO?

os Sagrados Textos nada nos dicen del espacio o lugar donde se encuentra el infierno, el purgatorio y el cielo. Pero, lógicamente, todos los creyentes nos imaginamos que los tres lugares de destino para los bienaventurados y réprobos, se han de encontrar en alguna parte del cosmos sin término, y sin querer faltar a un solo ápice del Magisterio de la Iglesia y menos aún a las alusiones y revelaciones que aparecen en el Antiguo y Nuevo Testamento, me acomete la idea de que el infierno se encuentra en el interior de la Tierra. Me anticipo a pedir disculpas si los sabios y doctores de la Iglesia consideran que estoy equivocado al exponer los cinco puntos que me hacen pensar en lo sobredicho: 1º. Cuando la Virgen de Fátima mostró el infierno a los tres pastorcitos de Fátima, Lucía nos dijo que lo vieron en un abismo de gran profundidad en la Tierra. 2º. Desconozco el porqué se dice en el Credo que Jesucristo “descendió a los infiernos”. ¿Se puede relacionar ese descenso al sepulcro con el infierno en la Tierra? 3º. María de Jesús de Ágreda (monja fundadora) famosa en el mundo por las revelaciones divinas que ha tenido, en la página 36 de su conocida obra titulada Mística ciudad de Dios, nos dice: “Y al mismo instante fue la determinación de crear el Cielo empíreo, donde se manifestase su gloria y premiase en ella a los buenos, y la Tierra y lo demás para otras criaturas, y en el centro y profundo de ella el infierno para castigo de los malos ángeles”.
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Y sigue diciendo en la página 49: “Y creó Dios con el Cielo empíreo la Tierra juntamente, para formar en su centro el infierno; porque en aquel instante que fue creada, por la divina disposición quedaron en medio de este globo cavernas muy profundas y dilatadas, capaces para el infierno”. 4º. En el Evangelio del rico epulón y el pobre Lázaro, vemos cómo el rico epulón le pide a Abraham que tenga piedad de él, y le refresque la lengua con una gota de agua porque le atormentan las llamas, y después de justificar la negativa que todos conocemos, le dice: “Además, entre nosotros y vosotros hay un gran abismo, de manera que los que quieran atravesar de aquí a vosotros no pueden, ni tampoco pasar de ahí a nosotros” (Evangelio de San Lucas capítulo 16, versículo 26). ¿Se pueden relacionar este abismo con el pozo de la Siberia occidental? ¿Se puede relacionar en la erupción de los volcanes el fuego que sale de las entrañas de la Tierra con el infierno? 5º. Un grupo de científicos que ha perforado un pozo de 14.400 metros en la Siberia Occidental, intentando estudiar el desplazamiento de las placas masivas en el interior de la tierra, ha descubierto un infierno. El respetable diario finlandés Ammenustatia, cita al geólogo soviético Demetrio Azzakov, quien ha dicho que una criatura terrible, provista de alas, abandonó volando el pozo, vomitando maldiciones antes de que fueran descendidos los micrófonos al hueco de la perforación. Según el Dr. Azzakov, al introducir la mecha para sondear el pozo, de repente empezó a girar con velocidad desenfrenada, indicando de esta manera que había alcanzado un hueco grande o alguna caverna, y los sensores térmicos indicaron un incremento dramático del calor, ya que
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la temperatura ascendió hasta 1.075 ºC. Después de quitar la mecha -nos dice el doctor Azzakov- pudimos ver con nuestros ojos a una repugnante criatura con garras y enormes ojos malvados, cómo apareció en la nube de gas y chilló como una fiera salvaje antes de desaparecer. Una parte de los ingenieros y obreros presentes escaparon, pero los que se quedaron con nosotros pudimos aprender algo más. Hemos bajado por el pozo un micrófono destinado a registrar los sonidos relacionados con el movimiento de las placas litosféricas. Pero en lugar de percibir el sonido del desplazamiento de las placas escuchamos una voz humana en la cual se sentía el dolor. Gritos, clamores y sollozos de millones de hombres los hemos podido oír claramente y los tenemos bien registrados en la cinta magnética. Y termina diciendo el doctor: “Como comunista y ateo no creo en el cielo ni en la Biblia, pero como científico, ahora creo en el infierno”. Cada creyente que saque sus conclusiones.
Publicado en La Voz de Avilés 31-diciembre-2000, en La Nueva España 4enero-2001 y en El Comercio 5-enero-2001

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150.- EL DOLOR DE LA VIRGEN

onozco algunas personas altaneras que sólo se puede tratar con ellas cuando están sometidas al dolor y a las penas. Y es que de las penas y el dolor brota la sinceridad humilde y desaparece la prepotencia. Es decir, la persona se queda en su sitio. Es la que es. Nos invita a la compasión y al amor, mientras el soberbio nos incita a la antipatía, y si no hay suficiente docilidad por parte del ofendido, la aversión puede terminar en odio. Tal vez por eso nos resulta tan difícil amar al prójimo como a nosotros mismos; también por eso tiene tanto mérito amar profusamente sin distinción de caracteres. Algo que a duras penas sólo lo han conseguido los santos, pese a que así lo preceptúa Jesucristo para todos los hombres. Distraído con esta filosofía barata, se ha quedado el título sin sentido, cuando en verdad sólo me interesa poner de relieve el dolor y las penas de la Virgen. Muchas eran las adolescentes y señoras de Jerusalén que soñaban con ser madre del Mesías que los profetas preanunciaron. Pero ninguna había prometido a Dios conservar íntegra la virginidad. Era inconcebible ser madre sin perder la pureza. Sólo la humildad de María era capaz de evitar el sueño de tan altos vuelos. Jamás se le ocurrió pensar en ser madre, y todavía menos madre del Salvador. Pero Dios se había fijado en la humildad de su esclava, y con su omnipotencia consiguió que fuese esposa y madre sin faltar al voto de castidad que María había hecho. He ahí el misterio que tantos no aceptan. Pero no podemos olvidar
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que las penas y el dolor sobre los cristianos guardan perfecta relación con la grandeza espiritual del hombre. El sufrimiento de María se agudiza con el embarazo. Ella tiene que continuar las relaciones amorosas con José pasando por una joven casquivana. No debe decirle lo que ha sucedido. Es obra del Altísimo y es el mismo Dios quien tiene que resolverlo. Entretanto, a Ella sólo le resta cargar con la cruz esperando que puedan victimarla a pedradas. Así era la ley en aquella época. El problema se resuelve como todos sabemos, y dejando de lado el sacrificio de tener que alumbrar a su hijo en un establo, nos llega el momento de pensar cuánto habrá sufrido cuando se entera de que el hijo de dos años que tanto amaba es condenado a muerte por el Rey Herodes, con tal ferocidad que este decide matar a todos los niños con tal que muera Jesús. María y José, obedeciendo al mensaje del ángel, aparejan el borrico y salen con el niño en busca de la frontera para entrar en Egipto. Nadie sabe cómo habrán pasado los días y las noches. Nadie sabe dónde habrán encontrado posada en Egipto. Nadie sabe cómo habrá podido abrirse paso José para darle sustento a la familia. Pero todas las madres saben el cuidado que necesitan sus bebés, en medicación, higiene y alimentación; y nadie puede ignorar los sobresaltos y el miedo que habrán pasado recorriendo la distancia entre Nazaret y Egipto, sabiendo que podían ser detenidos para atravesarles a su hijo con una espada. De vuelta a Nazaret, después de rehacer la vida normal, se supone que habrán vivido con los normales problemas que todos tenemos, y un poco más agudizados porque los santos siempre han sido marginados y perseguidos por los incrédulos y por muchos creyentes también. Ocho años después de llegar a Nazaret, cuando Jesús había cumplido los
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doce años, sus padres se fueron con Jesús a la fiesta de la Pascua en Jerusalén. Pero el niño desaparece. El miedo y los sobresaltos vuelven sobre los padres. ¿Habrán asesinado a nuestro hijo?, se preguntarían, ¿lo habrán secuestrado? Angustiados con estos pensamientos, se pasaron tres días y tres noches buscando a Jesús, hasta hallarlo en el templo aleccionando a los sabios y doctores hasta dejarlos estupefactos, y es cuando la Virgen le dijo: “Hijo, ¿por qué has obrado así con nosotros? Y Jesús le responde: “¿No sabíais que es preciso que me ocupe de las cosas de mi Padre?”. Es decir, llevo doce años con vosotros, sabéis por las Escrituras la misión que tengo que cumplir y cuándo, y habéis dejado volar vuestros pensamientos como si fuese un niño despistado y travieso. Todo parece que la vida de José y María vuelve a normalizarse hasta la muerte de su esposo. Este sufrimiento para la Virgen y su hijo lo conocen muy bien todas las viudas, pero cuando Jesús cumple los treinta años, comienza a predicar el Evangelio. Ahora empieza el verdadero y continuo sufrimiento de María. Pocos son los que defienden a su hijo y muchos los que le persiguen para matarlo. Tres años de zozobra y dolor. Finalmente es condenado a la muerte más ignominiosa que alguien pueda imaginar, y su madre tiene que ver a su hijo -mil veces santo- clavado en la cruz sin poder acercarse a él hasta que muere pidiendo perdón a Dios para sus verdugos. Y así, viuda y sin más hijos, aún se preocupa de hacer apostolado, dándole el beneplácito a Santiago Apóstol para venir a España y predicar el Evangelio. Como hemos visto, la gracia de Dios y el dolor es lo que han hecho posible que María sea la Reina de cielo y tierra. Es decir, la “secretaria” de Dios. No despreciemos nunca el
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dolor si queremos tener una mansión suntuosa en el cielo. Dios no puede enviarnos las tribulaciones y el dolor por fastidiarnos. Nos ama hasta el extremo y siempre nos manda lo mejor y lo que más nos conviene. Pero esto sólo se comprende con la FE.
Publicado en La Voz de Avilés 2 y 3-enero-2001

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151.- EDUCACIÓN

os padres con buen tino sienten una gran preocupación por la educación de sus hijos. Es normal. Las escenas pornográficas en la televisión, la droga, las parejas de hecho, la promiscuidad y el juego, les hacen pensar cuál es el futuro que les espera a sus hijos menores. Exceptuando muy contados colegios que no están al alcance de economías modestas, los que son costeados por el Estado les falta ese recato que tanto anhelan los padres para sus hijos. Pues allí se encuentran con los primeros estupefacientes, con terminachos o palabrotas que luego pronuncian en casa, y un largo etcétera. Ayer me decía un matrimonio modesto y circunspecto cómo han cambiado sus hijos en los pocos años que llevan de colegio, encontrándoles “porros” en los bolsillos y revistas pornográficas debajo del colchón, amén de lo dicho -me decían- también discuten profiriendo “tacos” que jamás han oído a sus padres. Yo les pregunté si les habían instruido en la Religión. - No -me dijo la señora-. Somos católicos pero no practicamos. Entonces, ¿qué esperan? -le dije-. Si ustedes viven en pecado grave sin confesarse, sin ir a Misa y omitiendo los mandamientos de la Ley de Dios, es claro que sus hijos hagan todo lo que ven en el colegio. Los cristianos hemos de estar alerta y reforzar nuestra fe ante la adversidad del mundo que nos persigue para ganar adeptos. No busquen otra solución.
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Pónganse ustedes en gracia de Dios. Recen por sus hijos y enséñenlos a rezar. Piensen que sólo Dios puede guiarles por el buen camino que ustedes desean para ellos. ¿Qué edad tienen sus hijos? -les pregunté. - Doce y trece años -me dijo la buena señora con sumisa humildad. Es una edad todavía tierna para conseguir de sus hijos la docilidad y la obediencia. Llámenlos a la convivencia familiar con mucho amor e invítenlos a rezar el rosario, indicándoles que todos juntos lo ofrecen para que saquen las mejores notas. Piensen que por las malas sólo conseguirán que todo continúe cada día peor. Siendo ustedes católicos como me ha dicho, no pueden dudar que para Dios nada hay imposible. ¿Quién les mandó venir a mí? -Un jesuita que le conoce mucho y ha leído un libro que usted publicó, ¿nos lo puede vender? - Los venden en la Librería Diocesana. Yo no los tengo. Pero les advierto que por ahí tienen que empezar: leyendo libros de religión, asistiendo a Misa, rezando el rosario en familia y siendo muy devotos de la Virgen. Si se proponen hacer todo esto el cambio será radical. Cuando Dios les puso en contacto con un buen jesuita, algo muy bueno tiene guardado para ustedes. - Le agradecemos mucho todo lo que nos dice y vamos a comprar ese libro.
Publicado en La Voz de Avilés 4-enero-2001

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152.- VICENTE SOLER

adie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos” (Juan 15, 13), en consecuencia, este heroísmo que Dios infunde en algunos hombres es patrimonio de los que padecen la muerte por amor a Jesucristo y en defensa de la religión cristiana. Esto es lo que ha hecho el beato Vicente Soler. Un sacerdote humilde que pertenecía a los Agustinos Recoletos. Él no dudaba que la vida es la primera y última oportunidad que Dios nos concede para hacer un bien interminable y ganar el cielo prometido por el que no puede engañarse ni engañarnos. Del 25 de julio al 15 de agosto de 1936, siete agustinos recoletos y un sacerdote diocesano entregaron su vida por Cristo en las calles Motril (Granada). El Padre Vicente Soler era uno de ellos: hombre sencillo y piadoso, consagrado a su ministerio y sin más aspiraciones que su propia perfección y la salvación de las almas. Nació en Zaragoza el 4 de abril de 1867, en una familia hondamente cristiana. Bien dotado de sentido social y muy amante de los pobres, dedicó su vida al cumplimiento de la justicia y de la paz que Jesús nos ordena en sus alocuciones evangélicas. Se ordenó sacerdote en Filipinas el 4 de agosto de 1893 y se estrenó en el ministerio parroquial. En 1906 regresó a España. Durante cinco años dirigió la orden como superior general. En Motril dio vida a los Talleres de Santa Rita, fundó el Círculo Católico de obreros y abrió una escuela

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nocturna. Su apostolado rezuma unción sacerdotal y mucho amor a la Virgen María. Desde la proclamación de la Segunda República Española, el 14 de abril de 1931, hostil a la Iglesia, la comunidad de Motril vive con gran inquietud. Y con el triunfo del Frente Popular en 1936, la inquietud aumenta. En los días que preceden a su martirio, al pueblo impide el culto en su iglesia, y una turba de siete mil personas se agolpan a las puertas del convento en son de amenaza, insultando y cacheando, pistola en mano, a los fieles que salen de la Misa dominical. El 16 de julio son clausuradas todas las iglesias de la ciudad. Con este motivo, el Padre Soler les advierte a las monjas recoletas el peligro de muerte que se avecina, y les dice: “Caeremos y seremos mártires, pero después de Viernes Santo viene la Resurrección”. Al día siguiente, por la mañana, entre burlas, mofas y escarnios, ametrallaron al Padre Vicente Soler, mientras gritaba dando vidas a Cristo. Uno de sus ejecutores era el mismo que tantas veces había sido socorrido por el mártir predicho. El Padre Vicente Soler fue beatificado el 7 de marzo de 1999 con sus compañeros mártires. Juan Pablo II cumplió, una vez más, con la justicia divina. Todo esto me recuerda lo que nos ha dicho sor Lucía de Fátima: “El hombre es peor que las fieras, porque éstas matan para poder sobrevivir, pero algunos hombres lo hacen inútilmente y con sadismo”.
Publicado en La Voz de Avilés 5-enero-2001 y en La Voz de Asturias 12-enero2001

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153.- UN EXDROGADICTO

uando salí de la iglesia se acercó a mí un joven que también se había quedado un poco más después de recibir la Santa Comunión. - Le conozco -me dijo-. Usted ha tenido más suerte que yo. - ¿Por qué lo asegura? -le pregunté. - Porque en su juventud no había drogas. Yo soy exdrogadicto, pero gracias a Dios estoy recuperado. Después me acompañó hasta el portal y me contó una historia escalofriante: llevaba tres años andando por los más ásperos vericuetos. Comenzó con los porros y terminó con la heroína. Sus padres y sus cinco hermanos no querían ni verlo. Estaba hundido. Nada le hacía ilusión. No tenía ningún proyecto de vida. Estaba metido en un túnel oscuro y sin salida. Vivía desesperado y sin esperanza. Poco a poco iba muriendo por dentro y por fuera. La droga que le había prometido ser su amiga le había dejado solo, sin familia y sin amigos. Su continua necesidad de dinero había arruinado a su familia. Les robó todo lo que pudo, vendió algunos muebles familiares. Estafó a sus hermanos y, encima, utilizó la violencia contra su padre. Su madre estaba en tratamiento psiquiátrico por las continuas depresiones que le ocasionaban sus tropelías. Por eso no querían saber nada de él. Ya no le quedaba nadie en el mundo a quien pedirle un remedio. Se acercaba la Navidad en el año 1985. Otra nochebuena solo, durmiendo a la intemperie. Lo había tenido todo y
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ahora no tenía nada. Hasta el cariño de los suyos se había transformado en odio. “¿Puede haber en el mundo alguien más desgraciado que yo?” -se decía. Se sentía tan mal que no se atrevía a pedirle al buen Dios que le escuchara. No se sentía digno de ser ayudado. Sólo quería morir como un perro. Era la única forma que veía para remediar todo el mal que había ocasionado: no dar más problemas a los suyos. No dar más atracos ni más conflictos con la policía. No entrar más en la cárcel de Villabona. Pero llegó aquella Navidad. “Un año más solo -se decía. No puede ser. Entraré en una iglesia y allí me quedaré hasta que Dios me perdone o me muera”. Y entró en una iglesia a primera hora. Allí estuvo asistiendo a las cuatro misas que celebraron. Confesó sus innumerables pecados con un sacerdote vertiendo lágrimas como perdigones. Después llamó a su hermano pequeño y le pidió una última oportunidad. “Encended todas las luces de casa a las 12 de la noche -le dijo-, será la señal de que queréis que vuelva con vosotros. Necesito vuestro cariño. Necesito comer algo caliente. Os prometo que nunca más volveré a la droga. He pedido perdón a Dios y me ha perdonado, perdonadme vosotros”. Faltaban cinco minutos para las 12 de la noche. La casa de sus padres estaba situada en un sexto piso de un edificio de diez plantas. Apenas había luces encendidas. Faltaban dos minutos para las 12 de la noche. En ese momento las luces de todo el edificio se encendieron. Era la señal para regresar el hijo pródigo. “Esa noche -me dijo-, sólo pude llorar y pedir perdón. Mis padres y hermanos me habían perdonado. Ahora soy feliz. Quien a Dios tiene nada le falta”.
Publicado en La Voz de Avilés 7-enero-2001, en La Nueva España 11-enero2001 y en La Voz de Asturias 12-enero-2001

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154.- LA CONVERSIÓN DE MÉXICO

esde hace muchos años me venían porfiando para que leyera el libro titulado Mística Ciudad de Dios, con 1.508 páginas. Finalmente, el libro referido me ha sido obsequiado por Angelina González, madre de una monja y delegada del Ejército Azul de Nuestra Señora de Fátima, en Asturias. El libro ha sido escrito por María de Jesús de Ágreda. Una taumatúrgica que describe la vida de la Virgen María como nadie lo puede haber hecho en toda la Historia, no sólo porque los taumaturgos son inimitables, sino porque la sintaxis es de una perfección que no he visto en los mejores escritores. La idea de preparar una edición de Mística Ciudad de Dios surgió con ocasión de la celebración del tercer centenario de la muerte de su autora, la Venerable Madre Sor María de Jesús de Ágreda (1665-1965). Para la celebración de dicho centenario se constituyeron un Patronato de Honor y una junta ejecutiva. Su excelencia el Jefe del Estado aceptó gustosamente la presidencia del Patronato de Honor y se interesó personalmente en promover y ayudar económicamente la edición. En una ciudad de Soria llamada Ágreda vivía en el siglo XVII una monja llamada María Coronel (sor María de Jesús). Entre los años 1620 y 1665 esta franciscana vivió una serie de experiencias místicas, entre las que destacan especialmente las bilocaciones. Estas religiosa viajaba, sin salir del convento, desde España hasta las entonces inexploradas tierras de Nuevo México para evangelizar a las gentes.
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Tras convertir su propia casa en el convento de la Purísima Concepción, Catalina de Arana, madre de sor María de Jesús de Ágreda, inició la vida contemplativa junto con sus dos hijas. Este fue el punto de partida de la vida monástica de la monja de Ágreda. Hoy se puede ver, en el exterior del actual convento, una estatua de tamaño natural de la religiosa referida. También se puede ver el sepulcro donde se encuentra su cuerpo incorrupto. Allá por los años 1635-1640, más de cincuenta franciscanos viajaron hasta Nuevo México para evangelizar a los nativos de estas tierras. Era un lugar completamente desconocido para los europeos, eso era lo que pensaban los monjes. El cometido no era sencillo, teniendo en cuenta que otros religiosos de la Compañía de Jesús habían tenido grandes problemas con los indígenas en las montañas de Sonora, ya que éstos atacaban y rechazaban la evangelización. Sin embargo, cuando este grupo de franciscanos arribó a las tierras de Nuevo México, encontró que numerosos indios en las áreas de Quiriva y Yumanes, no sólo conocían el signo de la cruz, sino que incluso pedían ser bautizados. El padre Benavides descubrió que alguien les había iniciado en la fe de Cristo. Aunque no pudo obtener una explicación racional al respecto, Benavides consiguió averiguar a todas luces algo muy extraño. Los indios hablaban de la existencia de una “dama azul” que se les aparecía durante el día y les daba a conocer las enseñanzas de Jesucristo. Al llegar la noche, la misteriosa mujer desaparecía sin que ninguno de los indios conociese su paradero. Lo cierto es que la intervención de la “dama azul” fue decisiva a la hora de las conversiones. Gracias a las enseñanzas de la misteriosa mujer que se bilocaba desde el convento de Ágreda hasta Nuevo México,
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los franciscanos consiguieron establecer en poco tiempo cerca de veinticinco misiones para la evangelización de noventa poblados. Antes de finalizar el año, las misiones alcanzaron más de cincuenta mil conversiones. Como es lógico, los misioneros deseaban obtener más datos sobre la “dama azul”. Mostraron a los indios un retrato de la madre María Luisa de Carrión (una conocida monja española de aquella época), pero los indios aseguraban que, aunque los ropajes eran similares, el rostro no correspondía a la persona que les había enseñado. Poco después, el padre Benavides regresó a la Corte de Felipe IV, y allí relató lo sucedido en tierras americanas. Muchos y muy diversos debieron de ser los detalles que comentara Benavides, pues, desde allí, fue enviado a la localidad soriana de Ágreda, lugar en que habitaba una joven, perteneciente a su misma orden, que estaba siendo protagonista de situaciones similares desde hacía más de diez años. Dichos fenómenos consistían en bilocaciones, levitaciones, telepatías y otros extraños sucesos que convertían a sor María de Jesús en la posible protagonista de lo acontecido en Nuevo México. Al llegar Fray Benavides a Ágreda, acompañado del Provincial Fray Sebastián Marcilla y el confesor del convento, Andrés de la Torre, el grupo se encontró con una gran sorpresa: en interrogatorio, sor María de Jesús no sólo admite ser la persona que ha estado viajando –sin moverse del convento-, sino que, además, da todo lujo de detalles sobre lugares, paisajes, nombres de los indios... Descripciones que resultaron completamente exactas. De hecho, en una carta que Benavides envió a sus superiores, les explica lo siguiente:

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“Son tantas las particularidades que de esta tierra me dijo, que ni yo mismo me acordaba y ella me las traía a la memoria. Y preguntándole que por qué no se dignaba que allá la viésemos, pues los indios la veían, respondió que los indios tienen necesidad y nosotros no, y que todo lo disponía el Señor Jesús”. Desde que se produjese la visita de Benavides a Ágreda, los “viajes” de la monja a América disminuyeron hasta extinguirse por completo. Fue un periodo que abarcó, aproximadamente, once años, entre 1620 y 1631. Su misión parecía haber concluido. La religiosa calculaba que sus viajes habrían sido unos ¡quinientos! Lo más curioso del caso de sor María de Jesús es que -al contrario que otros casos de bilocación- ella sí recordada sus desplazamientos y aportaba minuciosos detalles de ellos. Por ejemplo, explicaba en sus recuerdos extremos increíbles. Aseguraba que no sólo viajaba ella, sino que, en varias ocasiones, portaba objetos materiales. Esto sólo se explica creyendo que para Dios nada existe imposible. La noticia de los sucesos protagonizados por la monja de Ágreda no pasó inadvertida para la Inquisición que, ante tales hechos, deseaba conocer qué había de cierto en todo lo que se contaba sobre su persona. El Santo Oficio de Logroño fue el encargado de llevar a cabo el proceso en 1635, aunque las interpelaciones tendrían lugar hacia 1650, momento en el que sor María de Jesús se encontraba gravemente enferma. Pese a todo, fue sometida a un exhaustivo interrogatorio que duró sesenta y tres horas. Recordemos que sus viajes a Nuevo México habían finalizado en 1631, por lo que existían algunas lagunas en sus recuerdos. La Inquisición decidió no actuar contra sor María de Jesús por ser gran cumplidora de los deberes cristianos.
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Es verdad que desde niña había tenido experiencias místicas, tal como le había ocurrido a su propia madre, Catalina de Arana. La vida de la familia de sor María de Jesús ha sido excepcionalmente religiosa. Sus padres decidieron tomar los hábitos y fundar un convento de clausura cuando contaban con más de sesenta años y cuatro hijos. Su madre había vivido también experiencias que la ayudaban a salir adelante cuando atravesaba momentos de debilidad. Es posible que sor María de Jesús hubiese heredado alguna capacidad específica de su madre, si tenemos en cuenta que una vez fallecidas, los cuerpos de ambas han quedado incorruptos. Y durante los años de incesante actividad mística, sor María de Jesús recibió de forma reiterada un encargo divino: el de escribir la vida de la Virgen. A partir de esta petición nació la primera versión de una obra titulada Mística Ciudad de Dios, en la que describe majestuosamente el más allá y los reinos divinos. Esta versión, escrita entre los años 1637 y 1640 fue quemada por mandato de un sustituto del confesor de la Orden, que no veía con buenos ojos que en la Santa Iglesia las mujeres escribieran. El dolor y las tribulaciones de la monja referida son aterradores. Para comprenderlo es necesario leer las 1.508 páginas de su obra titulada Mística Ciudad de Dios. Es de notar que en el convento de Ágreda aún se conservan los instrumentos con los que se mortificaba la monja: una cruz de hierro de cincuenta kilos de peso, o los cilicios y cotas de malla con los que se castigaba físicamente. Por otra parte, no dormía las horas adecuadas ni comía lo suficiente, por lo que no es de extrañar que alcanzara el más alto grado de misticismo. Pues la vida tan especial de esta religiosa hizo que el propio Felipe IV se desplazase en 1643 hasta Ágreda, a fin de conocer en persona a sor María de
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Jesús. Por aquel tiempo, el monarca se hallaba en una situación muy difícil, porque estaba embarcado en la Guerra de los Treinta Años y las campañas militares le habían obligado a decretar medidas fiscales que le hicieron perder popularidad entre el pueblo. Por eso, al llegar a Ágreda, Felipe IV encontró a una fiel consejera en la figura de sor María de Jesús. Con ella intercambiaría más de trescientas cartas. En dichas misivas, ella le daba consejos religiosos y directrices para la buena trayectoria de la política española, hecho que provocó un gran escándalo. No se veía adecuado que el rey aceptase consejos de una monja que en su vida había salido del convento, al menos físicamente. Pese a las críticas, la correspondencia sólo se vería interrumpida con la muerte de ambos en 1665. Fue precisamente en los últimos años de su vida cuando sor María de Jesús vivió un mayor número de experiencias, algunas del todo desconcertantes como la ocurrida en 1653, que ella misma escribió del siguiente modo: “Lleváronme unos ángeles, a mi parecer a la región del aire cerca del cielo, donde me dijeron tantas cosas, amonestándome, reprendiéndome por mis faltas y dándome a entender cuán injusta cosa es ofender a Dios...”. No deseando cansar a los lectores -aunque ya lo habré hecho-, les recomiendo mucho leer el mencionado libro. En él encontrarán una biografía de la Virgen que sobrepasa todo lo que se conoce de María en los Evangelios, sin faltar en nada a la Historia Sagrada que narran escuetamente los evangelistas.
Publicado en La Voz de Avilés 10 y 11-enero-2001

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155.- NUESTRO MATRIMONIO

stá llegando el cuarenta aniversario de nuestro matrimonio. Absorto me quedé cuando don Ángel Garralda nos dijo en la iglesia de Llaranes, después de desposarnos: “Vendrán días en que el huracán endemoniado querrá separar lo que Dios ha unido en este momento. Pero los dos tenéis a Cristo para que el viento cese y reine la calma”. Esto me parecía imposible conociendo el carácter apacible y sereno de mi mujer, pero el sacerdote sabía más que nosotros. Los supuestos diálogos que había mantenido con otros cónyuges en el confesonario le propiciaban una experiencia que los novios no tienen, y más de una vez tuve que recordar lo que nos había dicho. Cierto es que el viento de Satanás no deja de soplar en ninguna parte para conseguir sus propósitos. Mi esposa vivía estupendamente soltera. Era la única mujer que había en su casa rodeada de cariño y bien amueblada económicamente. Pero yo siempre he sido un poco ambicioso y muy exigente conmigo mismo. Este afán de superación innata propiciaba un hervidero en mi cabeza. Es decir, me incitaba a correr una aventura que, felizmente, ha sido afortunada. Después de disfrutar unos días de la luna de miel en Madrid, viajamos en avión por primera vez- hasta Bilbao, y aprovechando aquel viaje tan placentero y bello, le propuse a mi esposa solicitar un año de excedencia en la Empresa Nacional Siderúrgica, donde trabajaba yo, y marcharnos a Brasil. Ella me ofreció toda la resistencia que pudo para que no lo hiciera, pero ter345

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miné persuadiéndola de lo bien que nos iría, y allá nos fuimos. Como es lógico, las familias no han querido favorecernos en nada. Estábamos bien en España y les parecía una locura lo que yo pensaba. Y así, llegamos a Sao Paulo con diez mil pesetas y sin saber hablar una palabra en portugués. Los primeros seis meses fueron terribles. Llegamos a dormir en el santo suelo de una chabola. Entretanto hice de todo: trabajé de jardinero para el famoso escritor Paulo Duarte, corté delantales, vendí máquinas de coser, detergentes, mandiles, lavé ropas en una lavandería... y pasamos hambre los dos; a todo esto hay que adicionar las desavenencias que me propinaba mi esposa con justa razón. Pero en la chabola donde vivíamos no faltaba el rosario todas las noches. Tampoco la misa y comunión diaria. Esto era lo que calmaba el huracán que nos había anunciado don Ángel Garralda. Después de seis meses de verdadero suplicio, comencé a vender solares para una agencia que pertenecía a un propietario ladrón, que sólo por miedo me iba pagando algunas comisiones. Esto fue mi salvación económica, pues necesariamente tuve que instalarme por mi cuenta. Me denunciaron por no ser agente de la propiedad y tuve que hacer oposiciones. Conseguí sacar el aprobado y todo fue bien. Es de notar que cuando estábamos rodeados de hambre y miseria, salíamos los domingos deambulando por las calles de Sao Paulo y le animaba a mi mujer mostrándole los últimos modelos de coches que exhibían en los escaparates, diciéndole que pronto llegaríamos a España con una de los mejores. Seis años después viajamos en el Monte Umbe con un Chevrolet de último modelo, para disfrutar nuestras vacaciones en España. Y en acción de gracias a la Santina, fuimos caminando a Covadonga siete veces. Siempre abra346

zados a Cristo y a su cruz, Satanás no consiguió nada. Y ahora, la novela autobiográfica de nuestra vida se encuentra en una editora y si Dios quiere será publicada en breve. Don Ángel Garralda tenía toda la razón: Satanás destruye los matrimonios, Cristo los edifica y los une.
Publicado en La Voz de Avilés 13-enero-2001

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156.- TELEDIARIO

o tengo tiempo para ver la TV, y si lo tuviera no lo perdería viendo frivolidades repletas de inmoralidad. Sólo me interesa el Telediario para saber cómo se organiza y pervive un mundo sin Dios. Lo que más me conmueve es el despilfarro de billones de pesetas que en el mundo se derrochan, y que pertenecen íntegramente a los que se mueren de hambre. También me mueven a compasión los emigrantes que mueren en la mar buscando el peor de los trabajos que tenemos en España para saciar el hambre que padecen ellos y los familiares que dejan en sus respectivos países. ¿Cuándo llegará el día en que se hable menos de solidaridad y se practique más? Justas nos parecen las catástrofes naturales que Dios nos envía. Bien merecida tenemos una epidemia que nos impida comer tanta carne mientras vemos a niños y hombres descarnados por falta de los más perentorios alimentos. ¿Cuándo nos convenceremos de que “la justicia y la paz se besan” (Salmos 85, 11). Han rehusado ayudar al Tercer Mundo con el 0,7% del PIB y llevamos perdido más del 1% entre catástrofes naturales y “vacas locas”, ignorando que en las matemáticas de Dios, quien más da más tiene. Y el que todo lo suyo quiere todo lo de Dios pierde. ¿Cuándo aprenderán y pondrán a disposición de los educandos las encíclicas de los Papas, como la Veritatis Splendor (n. 50), donde se demuestra que la vida moral y el derecho natural se sustentan en la dignidad sagrada de la persona
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humana, compuesta de cuerpo y alma? Pues si no fuésemos más que materia, podríamos ser utilizados como medio de nuestras pasiones, y no sería posible ni la moral ni el derecho. No podemos olvidar que Dios ha creado directamente el alma de cada hombre, porque, como nos ha dejado escrito Santo Tomás, “el ser espiritual no se puede dividir ni engendrar”. Es esta una verdad mantenida por el Magisterio actual en cinco documentos, de los que destacan el Catecismo de la Iglesia católica (n. 366). Por eso, si se suprime a Dios, creador directo del alma, el hombre no es más que un animal. Con esto no queremos negar que hay ateos con principios morales, que mantienen por su sensibilidad o educación, pero queda claro que, como decían los obispos españoles en el documento La verdad os hará libres: “Cuando se elimina a Dios, todo pasa a ser provisional: el cuerpo, la familia y los principios éticos, al menos hablando en general”. Por otro lado, el cristiano sabe que sin la ayuda de Cristo es imposible cumplir todas las normas morales. ¿Por qué sucede tanta inmoralidad en el mundo si no es por falta de religiosidad? ¿Qué sentido tiene abstenerse de tantas apetencias corporales si nos falta el santo temor del que tanto nos hablan los Sagrados Textos? Cristo, Alfa y Omega de toda la creación, es también el que sostiene nuestra vida moral, dañada por el pecado original. Y mientras todo esto no se transmita a nuestros hijos y se consolide en los colegios, estaremos cada día peor.
Publicado en La Voz de Avilés 15-enero-2001 y en La Voz de Asturias 28enero-2001

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157.- E L SR . Á LVARE Z P É RE Z Y E L SR. COLAO

eñor director: Soy asiduo lector de las cartas que se publican en su diario, especialmente las de Julia García y Antonio Colao, las que siempre les doy a leer a mis hijos. Pues además del grado cultural y teológico que nos enseñan, siempre aparece el homenaje reverente que le tributan a Dios. Y me consta que el famoso psiquiatra Guillermo Rendueles Olmedo, comunista y creyente, les entregaba también a sus hijos los artículos que publicaba el Sr. Colao en la extinta Hoja del Lunes de Gijón. Pues nadie puede darnos una doctrina más perfecta que la redactada por Jesucristo en sus Evangelios. Comprendo que don Benjamín Álvarez Pérez puede ser un joven modernista al que le parece plausible el aborto, la promiscuidad, la pornografía, el divorcio, las parejas de hecho y tal vez la liberación de las drogas, y tiene todo el derecho a pensar así, pero no debiera de recriminar a los que piensan distinto ni ridiculizar a los que tenemos un crucifijo presidiendo nuestro despacho, pues a nadie como a Dios le pertenece la presidencia de todo lo creado. Y aunque para él no sea Dios ni Hijo de Dios mismo, no puede ignorar que ha sido el Hombre más noble, sincero, sabio, justo y defensor a ultranza de los más pobres y desvalidos. Por eso merece el estudio y respeto de todos los hombres de bien. Y como ha demostrado ser Dios por los milagros que ha hecho y por testificarlo su Padre (“Este es mi Hijo amado, escuchadle”), es lógico que le adoren en
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todo el mundo 2000 años después de su nacimiento y posterior muerte y resurrección, como lógico nos parece que Antonio Colao esté enamorado de Él y le defienda siempre en sus escritos. También se mofa don Benjamín por los buenos consejos que Antonio dio a un matrimonio que acudió a solicitárselos, especialmente por los rosarios que les manda rezar unidos en familia. Y así como don Benjamín dice ignorar los mandamientos de la Ley de Dios, también desconocerá cómo Jesús nos manda orar para no caer en tentación. Le pido disculpas al señor director por la deficiencia literaria de mi humilde carta, pues aunque tengo estudios universitarios, no tengo talla literaria para escribir en los periódicos. Y a don Benjamín le pido disculpas si en algo le he molestado.
Carta escrita en defensa del autor por Antonio Oliver (Avilés) Publicada en La Voz de Avilés 15-enero-2001

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158.- 233 NUEVOS MÁRTIRES ESPAÑOLES

uan Pablo II ha firmado el Decreto por el que se reconoce el martirio de 102 nuevos mártires de la persecución religiosa que tuvo lugar durante la guerra civil española. El Papa prepara para el próximo 11 de marzo la beatificación más numerosa de toda la historia: estos 102 nuevos mártires serán beatificados junto a otros 116, ya reconocidos en diciembre del año pasado, y otros quince reconocidos en fechas anteriores. En total, serán 233. Entre los futuros beatos hay 42 laicos de Valencia; todos fueron asesinados en los primeros meses de la guerra civil de 1936. Hasta ahora, Juan Pablo II ya había beatificado a 230 mártires de la persecución religiosa en España. Nadie ignora que en todos los partidos políticos existen numerosas personas que sólo pretenden hacer el bien a sus pueblos. Ese es el ideal político más común. El craso error consiste en los medios que se usan para llevarlo a la práctica. Me acomete la idea de pensar que hasta los mismos verdugos que hicieron posible los martirios que quedan expuestos, lo hacían pensando que se hacía necesario para el bien de nuestra nación. La falta de ética, la ausencia de moral y la ignorancia religiosa, sumadas a la villanía que todos heredamos de nuestros primeros padres, convierten al hombre en el peor de las fieras. Pero como Dios siempre saca provecho de todos los males, ha llegado el momento de santificar a los hombres perfectos y libres de toda culpa, lo que no podemos juzgar es la heterodoxia religiosa de los verdugos, porque
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los católicos nunca sabremos el porqué se nos ha dado gratuitamente el don de una fe que nos lleva a refrenar las pasiones. Es decir, cualquier perturbación o afecto desordenado del ánimo. Me parece bueno recordar estos dramas de la guerra civil en España para que todos aprendamos de los crímenes que se han cometido. Pues alguien con gran autoridad nos ha dicho que el que no aprende de la Historia corre el riesgo de repetirla, y vuelve a acometerme la idea de pensar que ningún partido político de los que ahora tenemos desea volver a ver una España en ruinas y un millón de muertos entre vencedores y vencidos. Volviendo a reanudar con los mártires, diré que todos tenemos que sentirnos honrados sabiendo que entre los españoles siempre ha sobreabundado la nobleza y la religiosidad, porque España es tierra de santos. Y actualmente, miles y miles de misioneros han dejado estas tierras de paz y opulencia, de amor familiar y de amigos para alimentarles el cuerpo y el alma a los que, en el Tercer Mundo, carecen de todo, se mueren de hambre e ignoran a Dios. Alegrémonos sabiendo que la Iglesia nos autoriza y pide que se les dé culto universalmente a los 233 nuevos beatos. Pues lo único que puede apenarnos a los cristianos, es la decadencia religiosa que venimos sufriendo desde hace varios años, hasta que llegue el día en que no podamos soportar el peso del pecado y volvamos a Dios.
Publicado en La Voz de Avilés 16-enero-2001, en La Nueva España 17-enero2001 y en La Voz de Asturias 26-enero-2001

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159.- MUERE EL PADRE TEÓFILO

e tenido oportunidad de conocer al monje cisterciense Teófilo Sandoval; confesando con él se comprendía que era un hombre de Dios. Entró en la Trapa de Palencia con 13 años. Allí vivió encerrado 85, sin conocer otra prenda de vestir que no fuese el hábito cisterciense. Siempre dormía vestido con él hasta llevarlo a la sepultura, y en su celda se acostaba sobre una tabla, cubierta por una finísima esponja y encima de su cuerpo una manta. El obispo de Palencia, monseñor Rafael Palmero, presidió la celebración exequial, y dijo: “Ya tenemos un santo más en el cielo”. El padre Teófilo siempre quedará en el recuerdo por haber sido director espiritual y confesor del actual beato Fray María Rafael Arnáiz Barón, a quien pidió que escribiese todo lo que pasaba por su alma. Él así lo hizo en unas hojas sueltas y numeradas, las que aparecieron en una carpeta con el título: “Dios y mi alma”. Estas notas de conciencia y otros cuadernos estaban guardados para quemarlos, como suelen hacer cuando un monje se muere. El padre Teófilo consiguió librarlos de la hoguera y entregárselos a la madre de Rafael, Mercedes Barón. Esta señora de alta aristocracia y escritora sobre temas de cine y teatro que también publicaba en el diario “Región”, consiguió componer el libro titulado: “Vida y escritos de Fray María Rafael”. El éxito de la Obra fue tan magno y considerable entre los lectores que nadie puede comenzar a leerla sin llegar hasta el fin. Por eso han salido 13 ediciones en España, y ha
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sido traducida a múltiples idiomas. Motivado por lo predicho, el padre Teófilo, vio la conveniencia de solicitar la apertura del Proceso de beatificación y canonización de Fray María Rafael. De tejas abajo se puede decir que gracias al padre Teófilo tenemos un beato más en los altares. Después de las primeras ediciones del libro referido, comenzaron a escribir al monasterio cisterciense de San Isidro de Dueñas (Palencia) numerosos lectores solicitando reliquias de Rafael y, posteriormente, expresando los favores que les había hecho y los milagros que lo subieron a los altares, después de ser comprobada científicamente su autenticidad. Cuando leímos el libro referido, mi esposa y yo, hace unos 20 años, nos fuimos a la Cartuja de Valencia para conocer y dialogar con el hermano de Rafael, el padre Fernando Arnáiz Barón. Nos agradeció la visita y nos expresó cómo había sido su vocación: “Cuando yo era capitán del Ejército, Rafael me dijo que yo terminaría siendo cartujo. Llegó un momento en que no podía vivir en el mundo, y hastiado de todo y recordando lo que mi hermano me predijo, le pedí a nuestro chófer que me llevara a la Cartuja, al llegar a la puerta le entregué el mechero y los cigarros. Me despedí del mundo y aquí estoy contento y feliz. Y hay una máxima de mi hermano que nunca olvidaré: Fernando -me decía-, busca a Dios y lo encontrarás”. Nuestras relaciones con el padre Fernando, personalmente y por carta, terminaron el pasado año, cuando falleció, después de sufrir 17 operaciones y cumplir 87 años.
Publicado en La Voz de Avilés 23-enero-2001

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160.- LA TERCERA EDAD

e renovado el carné de identidad y me han puesto: “Validez permanente”. Es decir, que mi rostro se podrá reconocer sin más renovación hasta llegar a la meta final. Me alegré al entregármelo y comprobar que ya no tengo que volver a los fotógrafos y a la policía. He pasado de la tercera edad y me siento en la cima. Atrás se han quedado muchos errores, despropósitos y pecados que difícilmente vuelva a reincidir. He pasado la vida escalando la montaña para ver con más claridad la luz de lo trascendente desde la meseta luminosa. Nada más triste que descender a las faldas del macizo y volver a escalarlo. No deseo morirme en ningún momento. Haré todo lo posible para continuar en la tierra hasta que Dios disponga lo contrario. Me siento muy útil para hacer el bien. Amo apasionadamente la familia y me consuela la correspondencia mutua que me dispensan. Un señor que no ha sido santo de mi devoción nos ha dejado escrita una plegaria donde parece entristecido al entrar en la tercera edad, y como han de ser algunos los que aclaman la plegaria, me permito transcribirla: “Señor, enséñame a envejecer como cristiano. Convénceme de que no son injustos conmigo los que me quitan responsabilidad; los que ya no piden mi opinión; los que llaman a otro para que ocupe mi puesto. Quítame el orgullo de mi experiencia pasada y el sentimiento de sentirme indispensable. Pero ayúdame para que siga siendo útil a los demás, contribuyendo al entusiasmo de los que ahora tienen responsabilida356

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des y aceptando mi salida de los campos de actividad, como acepto con naturalidad la puesta del sol. Finalmente, te doy gracias, pues en esta hora tranquila caigo en la cuenta de lo mucho que me has amado. Concédeme que mire con gratitud el destino final que me tienes preparado. ¡Señor, ayúdame a envejecer así!”. Creo que nadie debiera ver la tercera edad como sima en la que se depositan todas las miserias dela vejez, debemos esforzarnos por reconocerla como cima, desde la que contemplamos la vida con la serenidad que nos dan los años y, sobre todo, esperando con gratitud la Vida que nos espera: con mayúscula. Lo que no me disgusta del texto trascrito es lo que tiene de superación una actitud que él considera exclusivamente pasiva para proponer la activa de quienes así pueden cooperar al bienestar de los demás; principalmente, descubriéndoles el panorama que sólo desde la cima se puede contemplar. He ahí que nunca debemos sentirnos en la clase pasiva de la vida. Dios ha concedido al hombre la posibilidad de ser útil y feliz en una silla de ruedas, ofreciéndole a Él su invalidez y profundizando continuamente en la oración, y meditando el bien que nos ha hecho Jesús con el dolor y las humillaciones. “La edad avanzada -ha dicho Juan Pablo II- es un tiempo de gracia que invita a una unión más intensa con el misterio de Cristo y a una participación más profunda en su proyecto de salvación”.
Publicado en La Voz de Avilés 27-enero-2001

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161.- LOS PECADOS DE ZAQUEO

Zaqueo llega a convertirse en un recaudador del tributo judío a favor de Roma. La intuición nos dice que siempre había sido pobre, bueno como el pan y claro como el agua. Sencillo como las palomas, servicial y humilde como la contrición. Pero sediento de riqueza para exterminar la pobreza en la que siempre había vivido. Con su carácter vivaracho y sincero alguien le habría recomendado para ser jefe de publicanos sin la menor oposición. Ahora ya puede hacer dinero. Así es como Zaqueo se ha enriquecido. Se supone que disfruta de una casa amplia y suntuosa, al estilo de los nuevos ricos. Pero no tenía la conciencia tranquila. Los comentarios que muchos hacían sobre un hombre llamado Jesús, los milagros que se le atribuían, la expectativa de una ciudad que espera la venida del Mesías; todo en suma, le propinan una reacción concienzuda. Zaqueo comprende que no le pertenece todo lo que tiene. Han llegado a él las alusiones que Jesús les hace a sus seguidores diciendo que no se puede extorsionar a nadie. Zaqueo ya no duerme tranquilo en la ostentosa casa que pertenece a los pobres usurpados por él. Necesita un consejo del Enviado, del profeta, o del Mesías, o del Cristo, o del Hijo de Dios. En verdad él no sabe quién es, pero sabe que es un Santo admirable. Un hombre que pasa haciendo el bien a manos llenas, un sabio, y Zaqueo quiere verle de cerca. Es difícil. Bajito de estatura, en medio de la multitud que le seguía, no conseguiría verle. Pero Zaqueo es avispado y no le importa el qué dirán. Él sabe por dónde ha de
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pasar Jesús al día siguiente. Examina bien el camino. Se fija en un sicómoro y se dice: “Si consigo trepar a este árbol podré ver a ese hombre sin ser visto por él”. Se levanta de madrugada y consigue trepar al sicómoro. Se sienta en la bifurcación del árbol oculto por las ramas. Se siente nervioso. Es mucho el deseo que tiene de ver el rostro majestuoso de aquel personaje que tantos denigran y pocos glorifican. Jesús venía delante mientras el gentío le seguía. Zaqueo continua oculto entre la fronda del sicómoro. Pero ante Dios nadie puede ocultarse. Jesús sabe que Zaqueo está allí. Levanta la vista y le llama: “Zaqueo, baja pronto, porque hoy me hospedaré en tu casa”. Zaqueo bajó a toda prisa lleno de alegría. El gentío protesta por alojarse en la casa de un hombre pecador. No comprenden que Dios perdona todo al que contritamente se arrepiente, y Zaqueo está completamente arrepentido de los bienes usurpados por él. “Señor -le dice-, daré la mitad de mis bienes a los pobres, y si a alguien he defraudado en algo, le devolveré el cuádruplo”. “Hoy ha venido la salud a tu casa. Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”. Confesemos los pecados cometidos, restituyamos lo adquirido sin licitud, y esperemos con alegría el juicio que a todos nos espera.
Publicado en La Voz de Avilés 31-1-2001 y en La Voz de Asturias 2-2-2001

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Índice general

Prólogo .................................................................................................1 El periodista don Julio González García entrevista a Antonio Colao Granda...3 1.- Mentiras criminales .......................................................................9 2.- Los tiempos no han cambiado.....................................................12 3.- Las enfermedades ........................................................................14 4.- El Papa y el infierno ....................................................................16 5.- ¿Desea morirse?...........................................................................18 6.- Risa y llanto.................................................................................22 7.- Respuesta al padre Patac sobre el infierno..................................24 8.- Santa Teresa.................................................................................27 9.- Educación de los hijos.................................................................29 10.- Remedio para el sida ..................................................................31 11.- Delicia Costa...............................................................................33 12.-Terrible injusticia.........................................................................35 13.- Los pastores ................................................................................37 14.- Moisés el negro...........................................................................39 15.- Sexualidad en la Biblia...............................................................41 16.- Cerraron los manicomios............................................................43 17.- El juego.......................................................................................45 18.- Rafael y la Trapa ........................................................................47 19.- J. L. Martín Descalzo .................................................................51 20.- La médica de ayer.......................................................................53 21.- Categoría.....................................................................................55 23.- Un maestro..................................................................................59 24.- Estado aconfesional ....................................................................61 25.- Padre nuestro ..............................................................................64 26.-Vanidad........................................................................................66 27.- No lo entiendo ............................................................................68 28.- Nos benefició la Eta ...................................................................70 29.- Un hombre honrado ....................................................................73 30.- Saber escuchar ............................................................................75 31.- La confesión ...............................................................................77 32.- Patrona de las madres .................................................................79 33.- La paciencia ................................................................................81 34.- La conformidad...........................................................................83 35.- Don Enrique Prendes ..................................................................85 36.- Personalidad diabólica................................................................87 360

37.- La bomba de Hiroshima .............................................................89 38.- La pereza.....................................................................................91 39.- Tortura y dolor............................................................................93 40.- Lumen Dei y Antena 3 ...............................................................95 41.- Respuesta al señor Almunia .......................................................97 42.- Merece lapena.............................................................................99 43.- Un milagro más ........................................................................101 44.- Testigo de esperanza.................................................................103 45.- La Inmaculada ..........................................................................105 46.- Matilde, futura reina .................................................................107 47.- Chesterton .................................................................................109 48.- Mártires de Turón .....................................................................111 49.- El Nacimiento de Cristo ...........................................................113 50.- Palabrotas y tacos .....................................................................115 51.- Sigue reinando ..........................................................................117 52.- El silencio .................................................................................119 53.- Fray Daniele y el Purgatorio ....................................................121 54.- Perseverancia ............................................................................126 55.- Por caridad................................................................................128 56.- El miedo....................................................................................130 57.- Antonio Colao y Julia García ...................................................132 58.- No comprendo bien el amor .....................................................134 59.- Los hijos que abandonan a sus padres......................................136 60.- Defensa de la verdad ................................................................138 61.- Álvaro Domecq.........................................................................140 62.- El rosario...................................................................................142 63.- La Mafalla.................................................................................144 64.- Va de cuento .............................................................................146 65.- Sucedió en Lourdes ..................................................................148 66.- Laín Entralgo ............................................................................150 67.- Lo que yo pienso y lo que Dios dice........................................152 68.- Después de muerta lo consiguió...............................................154 69.- San José ....................................................................................156 70.- Perdón por los pecados de la Iglesia ........................................158 71.- La castidad................................................................................160 72.- Carta a Aznar ............................................................................162 73.- La devoción a María................................................................165 74.- Ha muerto mi hermana ............................................................167 75.- Sólo para Xuan Ventosa ..........................................................169 76.- Le salvó la vida .......................................................................171 77.- La enseñanza ...........................................................................173 78.- Justicia y droga ........................................................................175 361

79.- Para ser famoso .......................................................................177 80.- El Papa nos anima ...................................................................179 81.- Contrariedad ............................................................................181 82.- Vladimir Putin .........................................................................183 83.- Un solo rebaño.........................................................................185 84.- Un relato apasionante ..............................................................187 85.- Sor Lucía y Campmany...........................................................189 86.- Coincidencias extrañas ............................................................191 87.- Una violación más ...................................................................193 88.- Mariam y el cáncer ..................................................................195 89.- Contradicción...........................................................................197 90.- 50 x 15 .....................................................................................199 91.- En recuerdo de un amigo.........................................................201 92.- Control cerebral .......................................................................203 93.- Gran hermano ..........................................................................205 94.- Lo que nos conviene................................................................207 95.- Una española vitoriana será canonizada..................................209 96.- Tercer secreto ..........................................................................211 97.- Anécdotas de la vida ...............................................................214 98.- José Melchor............................................................................216 99.- Diálogo con una cirujana.........................................................218 100.- El Papa y los gays...................................................................220 101.- Santa Marta.............................................................................222 102.- Santiago Apóstol.....................................................................224 103.- Al señor Alcalde del Ayuntamiento de Candamo..................228 104.- El poder desatado ...................................................................230 105.- Mujeres humildes ...................................................................232 106.- Mastai Ferretti.........................................................................234 107.- Ciencia, razón y fe..................................................................236 108.- ¿Sabía usted que...? ................................................................239 109.- Hablar del Papa.......................................................................241 110.- Enseñanza religiosa ................................................................243 111.- Ocho días en Fátima ...............................................................245 112.- Madre Maravillas....................................................................247 113.- Necesito escribir .....................................................................251 114.- Lo que todos podremos saber.................................................253 115.- Teresa de Calcuta será beatificada .........................................255 116.- La ciencia no sabe ..................................................................257 117.- La verdadera religión..............................................................259 118.- Obreros y ricos .......................................................................261 119.- La TV es perniciosa................................................................263 120.- Sor Lucía rezó el rosario para 1.500 obispos y 80 cardenales.....265 362

121.- Cuando pasen cien años .........................................................267 122.- Las adopciones .......................................................................269 123.- El sufrimiento .........................................................................271 124.- Homilía de un misionero ........................................................273 125.- La doctora Marqués en los Andes de Perú.............................275 126.- La castidad..............................................................................277 127.- Tomás Moro ...........................................................................281 128.- Cumpleaños feliz ....................................................................283 129.- Dos días de ejercicios .............................................................285 130.- Pesimismo y optimismo .........................................................287 131.- Un amigo cristiano .................................................................289 132.- Los divorciados y la comunión ..............................................291 133.- Isabel la Católica ....................................................................294 134.- Ruido y silencio......................................................................296 135.- Religiosidad popular...............................................................298 136.- Amor y felicidad.....................................................................300 137.- Me contaron un chiste ............................................................302 138.- Última oración de un condenado a muerte.............................304 139.- La eutanasia ............................................................................306 140.- El ocio.....................................................................................308 141.- El conde de Latores ................................................................310 142.- Deducciones justas y patrañas ................................................312 143.- La Navidad .............................................................................314 144.- Muchas decepciones con el PP...............................................316 145.- Misión del seglar ....................................................................318 146.- La independencia ....................................................................320 147.- Si todos supieran.....................................................................322 148.- Nuevo consistorio ...................................................................324 149.- ¿Dónde está el Infierno?.........................................................326 150.- El dolor de la Virgen ..............................................................329 151.- Educación ...............................................................................333 152.- Vicente Soler ..........................................................................335 153.- Un ex drogadicto ....................................................................337 154.- La conversión de México .......................................................339 155.- Nuestro matrimonio................................................................345 156.- Telediario................................................................................348 157.- El Sr. Álvarez y el Sr. Colao ..................................................350 158.- 233 nuevos mártires españoles ...............................................352 159.- Muere el padre Teófilo ...........................................................354 160.- La tercera edad .......................................................................356 161.- Los pecados de Zaqueo ..........................................................358 _____ 363

160 EJEMPLOS POSITIVOS PARA EL MÁS ALLÁ

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ntonio Colao, fiel a la cita con sus lectores, ofrece un nuevo libro, fruto de su colaboración en distintos medios de comunicación. Escritos que se publican, especialmente, en Asturias. on artículos breves, casi sentenciosos, en los que va ofreciendo sus puntos de vista en clave de Fe sobre los problemas de actualidad, que preocupan y ocupan a tantas personas. A todos esos problemas quiere dar una respuesta desde la visión católica del mundo y del hombre. stos escritos se pueden calificar como epistolares. En efecto, son cartas amistosas y a veces críticas por las que se vislumbra la sinceridad de su autor sin que le hagan callar ni las críticas negativas de sus adversarios, ni los parabienes de sus seguidores. omo escritor hecho a sí mismo, son difíciles de encuadrar los que nos ofrece en este su nuevo libro. Se pueden leer testimonios personales; confesiones anónimas de hombres y mujeres a las que el autor ha conocido o de quienes

ha oído hablar; testimonios apasionantes de personas de relieve social, religioso o político. Además, él escribe desde una espontaneidad y naturalidad ajenas a cualquier pretensión que las mediatice. Sus fuentes de inspiración, según confesión propia, son la plegaria y la lectura continuas, buen bagaje para el trabajo constante de este escritos vocacional y testimonial que es Antonio Colao. n un mundo como el del periodismo en el que priman la rapidez e inmediatez de la noticia, es reconfortante leer las colaboraciones de Antonio Colao, que transmiten tranquilidad y serenidad. El lector tiene ahora la posibilidad de disponer en un nuevo libro bien estructurado y legible- de las colaboraciones aparecidas en diferentes periódicos. eseo que este nuevo libro de Antonio Colao llegue lejos y haga bien a los que lo lean. FIDEL GARCÍA MARTÍNEZ

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Graduado en Teología Doctor en Filología Románica Catedrático de Lengua y Literatura.

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