Albert Camus CARTAS A UN AMIGO ALEMÁN
Traducción de Javier Albiñana

Título original: Lettres à un ami allemand

1.a edición: octubre 1995

) Éditions Gallimard, 1945; nueva edición, con un prefacio inédito, en 1948

© de la traducción: Javier Albiñana, 1995 Diseño de la colección: Ciótet-Tusquets Diseño de la cubierta: BM Reservados todos los derechos de esta edición para Tusquets Editores, S.A. - Iradier, 24, bajos - 08017 Barcelona ISBN: 84-^223-915-2 Depósito legal: B. 27.696-1995 Fotocomposición: Foinsa - Passatge Gaiolà, 13-15 - 08013 Barcelona Impreso sobre papel Offset-F Crudo de Leizaran, S.A. - Guipúzcoa Libergraf, S.L. - Constitución, 19 - 08014 Barcelona Impreso en España

Indice

P. 9 Nota del editor francés 15 Prólogo a la edición italiana 19 29 41 51 Primera carta Segunda carta Tercera carta Cuarta carta

61 Notas y variantes

NOTA DEL EDITOR FRANCES

La primera de estas cartas apareció en el número 2 de la Revue Libre, en 1943. La segunda en el número 3 de los Cahiers de Libération, a comienzos de 1944. Las otras dos, escritas para la Revue Libre, permanecieron inéditas hasta la Liberación. La tercera fue publicada, a comienzos de 1945, por el semanario Libertes.

(N. fue fusilado el 13 de junio de ese mismo año en Villeneuve.) . del E. Su poesía fue publicada en 1947 con un prefacio de Albert Camus. Herido y detenido el 10 de mayo de 1944.A René Leynaud* * Poeta y militante de la Resistencia nacido en Lyon en 1910.

sino tocando ambos a la vez. Pascal .No se muestra la grandeza situándose en un extremo.

Prólogo a la edición italiana .

puede traslucirse en ellos un tono de injusticia. Siempre me opuse a que se difundieran en el extranjero por los motivos que más adelante expondré. por lo tanto.2 habría que utilizar un lenguaje un poco diferente. Cuando el autor de estas cartas dice «ustedes». en tirada muy restringida. Para escribir sobre la Alemania vencida. Pero me gustaría antes salir al paso de un posible malentendido.Las Cartas a un amigo alemán se publicaron en Francia tras la liberación. y. siquiera mínimamente. Fueron escritas y publicadas en la clandestinidad. no 17 . a que caiga un día la estúpida frontera que separa nuestros dos territorios. Son escritos coyunturales. y no volvieron a reimprimirse. Se proponían esclarecer un poco el ciego combate en que estábamos embarcados y hacerlo así más eficaz. Es la primera vez que aparecen fuera del territorio francés y me he decidido a ello movido por el ánimo de contribuir.1 Pero no puedo dejar que se reimpriman estas páginas sin explicar lo que son.

18 . Contrapongo con ello dos actitudes. admitirá que pueda afirmar ahora que no reniego de una sola palabra de ellas. Si se me permite utilizar una frase que no es mía. los alemanes». en un momento determinado de la historia. o sea. como un documento de la lucha contra la violencia. El lector que quiera leer las Cartas a un amigo alemán bajo esa perspectiva. los nazis». por más que esas dos naciones hayan encarnado. no siempre significa «nosotros. Sólo aborrezco a los verdugos. dos actitudes enemigas. los franceses» sino «nosotros. no dos naciones. Por eso me avergonzaría hoy dar a entender que un escritor francés pueda ser enemigo de una nación. Y sé que ni Francia ni Italia perderían nada3 —más bien al contrario— abriéndose a una sociedad más amplia. Cuando dice «nosotros». amo demasiado a mi país para ser nacionalista.quiere decir «ustedes. los europeos libres». Pero distamos todavía de eso y Europa sigue desgarrada. sino «ustedes.

Primera carta .

Y en un mundo en el que ya nada tiene sentido. deben sacrificárselo todo». Hace de eso cinco años. le decía yo. «no puedo creer que haya que supeditarlo todo a la meta perseguida. Quiero que la justicia viva con él y le dé vida. quienes. Por aquel entonces contaba usted con mi cariño. los jóvenes alemanes. pero en eso me distanciaba ya de usted. Cuanto contribuya a llevarla a cabo es bueno. «¡No ama usted a su país!» 21 . como nosotros. me contestó usted. «No». Hay medios que no se justifican.Me decía usted: «La grandeza de mi país no tiene precio.» «Pues no ama usted a su país». No deseo para él cualquier tipo de grandeza. estamos separados desde entonces y puedo decir que no ha pasado un solo día en estos largos años (¡tan breves y fulgurantes para usted!) en que no me haya venido esa frase a la mente. Y me gustaría poder amar a mi país sin dejar de amar la justicia. tienen la fortuna de encontrarle uno al destino de su nación. y menos todavía la de la sangre y la mentira.

antes de que nos enfrentemos a la indiferencia. aunque le fuera posible dar cien veces la vida por él. Soy su enemigo. pero sigo siendo un poco su amigo puesto que le hago partícipe de lo que pienso. cierto.Cuando pienso hoy en esas palabras. todo habrá acabado. Hace de eso cinco años y muchos hombres pensaban como yo en Francia. que según usted no amaban a su país. se han encontrado ya ante los doce ojillos negros del destino alemán. Pero para entonces. al menos. Hoy. no lo amaba. todavía estoy cerca de usted en el espíritu. Pero. quiero aclararle lo que ni la paz ni 22 . Nos veremos pronto si es posible. Lo que su victoria no haya podido mermar. Y esos hombres. si no amar es exigir que el ser amado y la más hermosa imagen que de él nos forjamos coincidan. sin embargo. Algunos de ellos. lo consumará su derrota. antes bien. si no amar es denunciar lo que no es justo en lo que amamos. Mañana. Estará usted acaparado por su derrota y no se avergonzará de su antigua victoria. Porque antes han tenido que vencerse a sí mismos y en eso estriba su heroísmo. se habrá roto nuestra amistad. No. la añorará con todas sus aniquiladas fuerzas. Pero hablo aquí de dos tipos de grandeza y de una contradicción sobre la cual le debo una explicación. se me hace un nudo en la garganta. han hecho más por él de lo que nunca hará usted por el suyo.

esa perpetua tentación que experimentamos de parecemos a ustedes. Porque siempre hay algo en nosotros que se deja llevar por el instinto. Nuestras grandes virtudes terminan por hastiarnos.la guerra le han enseñado a conocer sobre el destino de mi país. por el contrario. Es mucho combatir despreciando la guerra. tal vez. Nosotros teníamos dos enemigos. en lo que 23 . Es mucho. que no tenían nada que dominar. O sea. Nos avergüenza la inteligencia y a veces imaginamos alguna venturosa barbarie en la que la verdad surgiera sin esfuerzo. correr a la destrucción con la idea de una civilización superior. como a ustedes. avanzar hacia la tortura y la muerte cuando se sabe a ciencia cierta que el odio y la violencia son cosas vanas en sí. aceptar el perderlo todo conservando el amor a la felicidad. el desprecio a la inteligencia. En eso hacemos mucho más que ustedes porque tenemos que superarnos. cuál es el valor que aplaudimos. Nosotros teníamos mucho que dominar y. Porque poca cosa es saber correr al combate cuando lleva uno toda la vida ejercitándose para ello y la carrera le es más consustancial que el pensamiento. que no es el suyo. Pero. y triunfar por las armas no nos bastaba. el culto a la eficacia. Quiero primero explicarle qué clase de grandeza nos mueve. para empezar. Ustedes no tienen nada que vencer ni en su corazón ni en su inteligencia.

que se precipitaba en la mentira en cuanto era menester. Pero nos faltaba todavía por vencer esa sospecha que nos infundía el heroísmo. la imagen que nos forjábamos de un destino pacífico. preocupados por definir en nuestros corazones si nos asistía la razón. Pero se equivocan. en tanto que toda mutilación del hombre es irreversible. Y de ahí nuestro retraso respecto a toda Europa. esa honda convicción de que ninguna victoria compensa. Por eso hemos empezado por la derrota. hemos tenido que salvar un abismo. pensaría que están ustedes junto a nosotros. mientras nosotros nos dedicábamos a buscar la verdad. Si creyera en algún fatalismo de la historia. y nos enmendamos. Nos hemos visto 24 . para corregirnos.a eso atañe. mientras ustedes se nos arrojaban encima. Hemos tenido que vencer nuestro amor al hombre. Renacemos entonces al espíritu. Para presentarnos ante ustedes. Recelamos de él porque diez siglos de inteligencia nos han enseñado el arte y las virtudes de la naturalidad. lo profesamos a la par que nos inspira recelo. Lo profesamos porque diez siglos de historia nos han transmitido la ciencia de cuanto es noble. nos acomodamos a él. Ya sé que nos consideran ustedes ajenos al heroísmo. Sencillamente. la curación es fácil: ahí están ustedes para mostrarnos lo que ocurre con la imaginación. ilotas de la inteligencia.

en niños consumidos. Es el rodeo que ha salvaguardado la justicia. cuya mano le gustaba estrechar. en este caso. Por decírselo con una frase que supongo que comprenderá. Es el rodeo que el afán de verdad hace dar a la inteligencia. sin duda. Lo hemos pagado en humillaciones y silencios^ en amarguras. son los que nos autorizan. Ahora ya está. y más que nada. en madrugadas de ejecuciones. si nos estaba permitido contribuir a la atroz miseria de este mundo. llevamos mucho retraso. hemos tenido que acallar nuestra pasión por la amistad. en cárceles. en abandonos. a pensar hoy que habíamos entrado en esta guerra con las manos puras —con la pureza de las víctimas y de los convencidos— y que saldremos de ella con las manos puras. en penitencias forzosas. Pero era lo que correspondía. con la pureza. a las razones que teníamos de amar y al odio que nos inspiraba toda guerra. Nos ha sido preciso un largo rodeo.obligados a renunciar a un tiempo a nuestra ciencia y a nuestra esperanza. de 25 . Y ese tiempo perdido y recobrado. lo hemos pagado muy caro. esos escrúpulos pagados con sangre. a nosotros los franceses. viniendo de mí. esa derrota aceptada y superada. en separaciones. en hambres diarias. el afán de amistad sincera. Hemos necesitado todo ese tiempo para saber si teníamos derecho a matar hombres. Y. que ha puesto la verdad de parte de los que se interrogaban.

a ese largo tránsito que nos ha permitido dar con nuestras razones. Sólo se posee del todo lo que se ha pagado. conoceremos la victoria definitiva. nuestra justicia: la derrota de ustedes es inevitable. nuestras razones. Nos hemos visto obligados. Hemos pagado muy caro y seguiremos pagando. el espíritu nada puede contra la espada. Pero venceremos gracias a esa misma derrota. Hemos aprendido que. a igual energía. para hacer nuestro el espíritu. tras cerciorarnos de que el espíritu estaba con nosotros. Por eso la hemos aceptado ahora. pero que el espíritu unido a la espada vencerá eternamente a ésta utilizada por sí sola. 26 . eso a usted le consta. en contra de lo que a veces pensábamos. a padecer la tortura de nuestra carne. en fin. a presenciar el paseo matinal de un obrero francés caminando hacia la guillotina por los pasillos de una cárcel y exhortando a sus compañeros. nos hemos visto obligados a ver morir y exponernos a morir.una gran victoria ganada contra la injusticia y contra nosotros mismos. Pero ya es mucho que. si no lo perdemos algún día. Para ello. a mostrar su valor. a ese sufrimiento cuya injusticia hemos padecido y cuya lección hemos extraído. Pero tenemos nuestras certezas. Porque venceremos. de puerta en puerta. Jamás he creído en el poder de la verdad por sí misma. De él hemos aprendido el secreto de toda victoria y.

pero sin situarme al margen del conflicto. Ese es todo el sentido de mi carta. Y por eso no renuncio a la esperanza. de la crueldad. El hombre a quien compadecía usted. por mostrarse tan reticente respecto a su país. es el mismo que quiere decirle hoy. Pero quiero hablarle muy claro. por ese matiz aún más leve que separa lo falso de lo verdadero y al hombre que esperamos. y hoy les combatimos amparados en ese matiz. la energía. Eso es lo que quería contestar a ese «no ama usted a su país» que continúa obsesionándome. Eso es lo que quería decirle. de la violencia. entrándole Heno en él.la verdad triunfe sobre la mentira. Luchamos por ese matiz que separa el sacrificio de la mística. Ese difícil equilibrio es lo que hemos logrado. a usted y a todos nuestros coetáneos de Europa y del mundo: «pertenezco a una nación admirable y perseverante que. pero por unos matices que tienen la importancia del propio hombre. la fuerza. al margen de su bagaje de errores y debilidades. cinco años atrás. Pero creo que todo eso lo ha perdido por razones puras. de los cobardes dioses que ustedes soñarán. no ha dejado 27 . Me atrevería a decirle que luchamos precisamente por matices. una tenaz rebeldía para recobrar la parcela de prestigio que requiere toda cultura. Creo que Francia ha perdido su poder y su reino por mucho tiempo y que durante mucho tiempo necesitará una paciencia desesperada.

sus élites en ocasiones. intentan de continuo formular cada vez mejor. Ese país merece que lo ame con el difícil y exigente amor que es el mío. por el contrario. la nación de usted no ha recibido de sus hijos sino el amor que merecía. idea que su pueblo siempre. Y afirmo que. Pertenezco a una nación que desde hace cuatro años ha comenzado un nuevo recorrido de toda su historia y.morir la idea que constituye su grandeza. ya que es digno de un amor superior. ¿qué no será con la derrota que se avecina?». segura. Eso es lo que les pierde a ustedes. Y si ya estaban vencidos en sus mayores victorias. Julio de 1943 28 . a rehacer otra y a tentar la suerte en un juego para el que parte sin triunfo alguno. No nos justifica cualquier amor. se dispone serena. que era ciego. Y creo que ahora merece también que se luche por él. entre los escombros.

Segunda carta .

a vuela pluma. Por la noche es cuando se medita. hemos preferido el desorden. Pero merece la pena volver sobre ello. hemos pagado caro ese rodeo. y le he escrito utilizando el tono de la certeza. Antes que exponernos a la injusticia. Como ya he dicho. Tras cinco años de separación. perseguimos entre tinieblas el pensamiento que. le he dicho todo eso utilizando el tono de la certeza. esa locura que nos invadía por querer conciliar cuanto amábamos. Desde hace tres años. le he explicado la causa de que seamos los más fuertes: ese rodeo que hemos dado para ir a buscar nuestras razones. Pero al propio tiempo. Desde hace tres años. Y es que he tenido tiempo para pensar. se alza en armas contra ustedes. ese rodeo es el que constituye hoy nuestra fuerza y gracias a él acariciamos la victoria. ese retraso producto de la inquietud por nuestro derecho. han sumido ustedes en la noche nuestras ciudades y nuestros corazones.Ya le he escrito a usted. sin hacer un solo tachón. Ahora puedo ha31 . Sí. hoy.

Pues la certeza que nos embarga hoy es aquella en la que todo se compensa y se ilumina. en la que la inteligencia da su beneplácito al valor.» Aparentemente. quiero puntualizar lo que significa usted. el verla recobrarse del abismo y decidir de pronto entrar en la historia. Ahora que todavía puedo. quiero hacer por ella lo único que cabe hacer por una amistad que toca a su fin: quiero clarificarla. E imagino que le causará gran sorpresa. como ya le he dicho. Pero. me dijo usted. He contestado ya a ese «no ama usted a su país» que me espetaba usted de cuando en cuando y cuyo recuerdo no puedo quitarme de encima. Como ya le diré más adelante. «En todas sus inteligencias». según convenga. la certeza nacida del corazón no tiene por qué conllevar alegría. Hoy sólo quiero contestar a la sonrisa impaciente con la que saludaba usted la palabra inteligencia. Nosotros preferimos Alemania a la verdad. antes que la desesperación. Sobre eso quiero hablarle. eso era cierto. su recuerdo y nuestra amistad. si a veces parecíamos preferir la justicia a nuestro país.blarle de la inteligencia. «Francia reniega de sí misma. Eso confiere ya un sentido a todo lo que le escribo. a usted. Sus intelectuales anteponen a su país la desesperación o la búsqueda de una verdad improbable. que me hablaba con ligereza de la inteligencia. Pero antes. era porque queríamos amar a nuestro país solamente 32 .

Ustedes optaban por servir a la política de la realidad. mis respuestas serían más seguras. decía usted. La evidencia humana es lo que debemos preservar y nuestra certeza reside ahora en que su destino y el de nuestro país van unidos. yo ya no le seguía. teníamos una exigencia. ¿Qué es el espíritu? Conocemos lo contrario. «¿Qué es la verdad?». en nuestros peores extravíos. Cuando digo «nosotros». alto. Si nada tuviera sentido. Pero un gobernante es poca cosa. Pero hoy. nosotros. como queríamos amarlo en la verdad y la esperanza. Sin duda. que es el asesinato. 33 . Yo también. no me refiero a nuestros gobernantes. pero desconfiaba todavía más de mí mismo.en la justicia. Es la fuerza de la evidencia. Intentaba usted empujarme por ese camino que usted mismo había tomado. Me imagino su sonrisa. nosotros soñábamos con infundirle a la nuestra su verdad. conservábamos confusamente la idea de una política del honor que recobramos hoy. ¿Qué es el hombre? Pero ahí. El hombre es esa fuerza que acaba siempre expulsando a los tiranos y a los dioses. en el que la inteligencia se avergüenza de la inteligencia. porque lo sabemos. pero al menos sabemos lo que es la mentira: es precisamente lo que nos han enseñado ustedes. Por entonces. Ha desconfiado siempre de las palabras. En eso diferíamos de ustedes. Ustedes se limitaban a servir al poder de su nación.

teníamos razón nosotros. Desde una cárcel que yo conozco. la felicidad. porque su jerarquía no es la buena y porque sus valores están fuera de lugar. la alegría de poder combatir al mismo tiempo por todo cuanto amamos. ni han satisfecho su costoso tributo a la lucidez. Pero. un camión conducido por soldados ar34 . ahí es donde nos distanciamos de ustedes. nuestro afán de justicia. Entre ustedes no solamente se traiciona al corazón. en medio de otras cosas elevadas. Desde el fondo de la derrota. Nos forjábamos de nuestro país una idea que lo situaba en su lugar. No le hemos dado esclavos. a la postre. Pero deje que le cuente lo siguiente. Ello nos obligaba a ser severos con él. la amistad. una mañana. Ustedes combaten. contra toda esa parte del hombre que no pertenece a la patria. el hombre. Hemos esperado pacientemente a ver las cosas claras y ello nos ha deparado. Sus sacrificios resultan estériles. Pero hay algo que conserva un sentido. en cambio. en medio de la miseria y el dolor. no hemos envilecido nada en su nombre. puedo decirle que eso es lo que les pierde. La inteligencia se desquita porque no han pagado el precio que ella exige.estaría usted en lo cierto. No me cansaría de repetírselo. en algún lugar de Francia.

si se me permite la expresión. poco arregla una conversación sobre la vida futura. Y el saber que han de morir por un error o víctimas de cierta indiferencia. su rechazo a ustedes. Los hombres permanecen mudos en el camión. desde luego. Entre ellos. Este está atenazado por el miedo. renace en él la esperanza. un miedo con el que se aviene el valor. por encima de todo. Creo poder afirmar que. hace más difíciles esos momentos. se aferra a esa voz. el que invade a todo hombre frente a lo desconocido. hecho un ovillo en un rincón. para unos hombres a los que van a matar. No esgrima usted su sonrisa de desprecio. pero. Conoce usted la cara de nuestros adolescentes. Cuesta demasiado creer que no acaba todo en la fosa común. citas clandestinas y. no voy a abundar en ello. En el más mudo de los horrores. El capellán se ha vuelto hacia el muchacho. por un miedo trivial. De esos once. Estos permanecen inmóviles en el interior del camión. le castañetean los dientes. El muchacho contesta. Pero han puesto ustedes a su lado a un capellán cuya misión es aliviar a esos hombres durante esos atroces momentos de espera. Este le comprenderá mejor. 35 . embargados por el miedo. Los demás no han hecho nada. hay un muchacho de dieciséis años. cinco o seis han hecho realmente algo para ello: una octavilla.mados traslada a once franceses al cementerio donde van a fusilarlos ustedes. se abandona a él sin ninguna vergüenza.

También hay que pensar en ellos. Podría saltar si quisiera. por los ruidos de una yunta de bueyes o el canto de un pájaro. y luego nada. «Sí». un ruido de pasos precipitados.» «Soy tu amigo y puede que te entienda. Estaré a tu lado y Dios también. «Soy tu amigo». y en la parte delantera. con un ruidillo de deglución por la carretera húmeda de rocío. Pero es tarde. «No he hecho nada». dice el muchacho. da la espalda por un momento al muchacho. Será fácil. El otro está de espaldas. se desliza por la brecha. El capellán se acerca al silencioso grupo. ¿Cree en Dios el muchacho? Sí que cree. salta. Pero esa paz es la que le da miedo al muchacho. Imagínese esa hora gris. El muchacho 36 . Los demás callan.basta a veces con que hable un hombre. Descubre un estrecho paso entre él y la carrocería. el olor matinal de los hombres. los soldados se esfuerzan en orientarse en la oscura mañana. Apenas se oye su caída.» El muchacho se ha vuelto. ya verás. puede que lo arregle todo. Por lo tanto. El capellán habla de Dios. repite el capellán. el campo que se adivina sin verlo. que cede un poco. arranca el toldo. contesta el capellán. Tienes que prepararte a morir bien.» «No es posible que no me entiendan. El muchacho se acurruca contra el toldo. «pero eso ya no importa. sabe que nada tiene importancia comparado con la paz que le espera. No se para a pensarlo. El camión circula despacio.

Ve desfilar de nuevo entre 37 . Traen al muchacho. como exige su vocación. el sacerdote escruta la cara de esos hombres que lo miran en silencio. un disparo. Durante un segundo. los hombres oyen tan sólo los ruidos de esa caza. de nuevo voces cada vez más próximas y un rumor sordo de pasos. pero se ha detenido. pero no mucho. El capellán. Le han pegado un poco. el aire húmedo y violento que irrumpe en el camión. plantado en el asfalto a unos pasos del camión. sin fuerzas. Sus guardianes lo llevan en volandas. No le ha alcanzado el disparo.se mueve por tierras que ahogan el ruido de su carrera. Pero el chasquido del toldo. Dos soldados se abalanzan dentro del camión y encañonan a los prisioneros. Pero ya ha golpeado el tabique que lo separa de sus compañeros. más que conducirlo. intenta seguirlos con la mirada a través de la bruma. Le ha sustituido un soldado armado en el camión. No dirige una mirada ni al capellán ni a nadie. Un segundo en que el ministro del Señor debe decidir si está con los verdugos o con los mártires. Achtung. El sacerdote se ha sentado junto al conductor. no llora. han hecho volver la cabeza al capellán y a los condenados. súbitamente sin valor. Otros dos saltan al suelo y corren a campo traviesa. El muchacho. el silencio. las interjecciones ahogadas. Queda por hacer lo más importante. tirado en un rincón del vehículo. En el camión. Se da la voz de alerta. rodeado por ese vapor enemigo.

más atentos a las armas y a las acciones espectaculares que al orden de las ideas. Le conozco. en seguir una idea fija. y sé que imaginará perfectamente el resto. Pero se ha terminado el rodeo. Pero debe saber quién me contó esta historia. obcecados en revolver cielo y tierra. Frente a la cólera. Ya no distinguen ustedes nada. Le parecía natural que incluso su fe sirviera a su país.el toldo y el suelo del camión la carretera donde despunta el día. «y me alegra pensar que ni un solo sacerdote francés habría aceptado poner a su Dios al servicio del asesinato. Sólo que aquel capellán pensaba como usted. Y combaten ahora movidos tan sólo por la cólera ciega. me decía. Los franceses carecen de una virtud. «Me avergüenza ese hombre». me dijo: «También eso está bien. la de 38 . son un puro impulso. pero a la fuerza. Fue un sacerdote francés. Al advertir mi sorpresa ante la brusca reacción de un superior suyo. como gustan de decir. Hasta los propios dioses están movilizados en el país de ustedes. Están con ustedes. no podíamos nada. Quiero hablarle de la cólera. Ha bastado un niño muerto para que aunáramos la cólera con la inteligencia y somos ya dos contra uno. Recuerde. Pero ustedes no lo entienden. Nosotros partimos de la inteligencia y de sus vacilaciones.» Era cierto.

no es eso. No las asumen sino cuando es preciso. Ha elegido la guerra que se ha dado a sí mismo. el sacrificio sin comentario. La muerte golpea indiscriminadamente y al azar. Y precisamente porque poseemos un agudo sentido de lo que es irreparable. Porque quienes caen son sus mejores hijos. Lo que ha elegido nuestro pueblo ha sido la guerra civil. una vez más tiene más mérito ese pueblo que el suyo. conocemos el precio con el que pagamos esa áspera alegría de combatir por propia convicción. Ello otorga a su cólera el silencio y la fuerza que sólo ahora empiezan ustedes a experimentar. Y con esa clase de cólera. le hablaré para concluir. No. En la guerra que libramos nosotros. Nos faltaba meditar nuestras razones. la guerra en la que se ha reconocido y en la que lucha por cierta idea que se forja de sí mismo.la cólera». La incongruencia de la guerra la beneficia con esa propia incongruencia. En eso. como ya le he dicho. que no ha recibido de gobiernos estúpidos o cobardes. Eso es lo que me resulta más cruel. La guerra no nos satisfacía. Porque. la lucha obstinada y colectiva. pero los franceses son exigentes con las virtudes. la única que conozco en mí. Sabemos lo que hemos perdido dando ese largo rodeo. la certeza no conlleva la alegría del corazón. el valor se designa a sí 39 . Pero ese lujo que se ha permitido le cuesta un precio tremendo. conserva nuestra lucha tanta amargura como confianza.

Pero esa ingenuidad suya no carece de presciencia. pero conocen lo que hay que destruir. que a veces acribillan ustedes a balazos. sabemos sin embargo que el espíritu puede morir cuando la fuerza que lo aplasta es suficiente. Como puede usted ver. ya alejadas de este mundo. fusilan ustedes cada día a nuestras mentes más puras.mismo. los franceses son capaces de sentir cólera. que nos llamamos defensores del espíritu. Pero tenemos fe en otra fuerza. Diciembre de 1943 40 . Pero no cuentan con la obstinación que hace luchar a Francia contra el tiempo. Y nosotros. creen desfigurar el rostro de nuestra verdad. En esas caras silenciosas. Ustedes no han sabido nunca lo que había que elegir. Esa desesperante esperanza es la que nos sostiene en los momentos difíciles: nuestros compañeros serán más pacientes que los verdugos y más numerosos que las balas.

Tercera carta .

pero en la que el hombre sale ganando. a nuestro país.Le he hablado hasta ahora de mi país y quizás ello le haya inducido a pensar al principio que he cambiado de lenguaje. 43 . Y la palabra patria adquiere entre ustedes reflejos sangrientos y ciegos. no ha sido así. Sigo diciendo lo mismo que le decía en 1939. Puede que la mejor forma de demostrárselo sea la confesión que voy a hacerle. En realidad. silenciosamente. Como habrá comprendido ya. Lo que ocurre es que no dábamos el mismo sentido a las mismas palabras. que me la harán siempre ajena. no ha cambiado. en realidad. Las palabras adquieren siempre el color de los actos o de los sacrificios que suscitan. nunca hemos perdido de vista una idea y una esperanza. mi lenguaje. en tanto que nosotros hemos puesto en la misma palabra la llama de una inteligencia en la que el valor es más difícil. Durante todo ese tiempo en que nos hemos limitado a servir obstinada. no hablamos ya la misma lengua.

no utilizábamos el mismo lenguaje. Cierto que llevamos cinco años sin mencionarlas. Pero antes de explicarle lo que es. y no lo hacemos para conservarle celosamente el significado puro que no deja de tener para nosotros y que quiero explicarle. Lo que hiere más profundamente es que se falsee lo que amamos. hay un adjetivo que no utilizamos ya desde que llaman ustedes europeo al ejército de la esclavitud. quiero afirmarle por lo menos que entre las razones que nos asisten para combatirles (las mismas que nos asisten para vencerles) acaso la más profunda sea la conciencia que tenemos de haber sido no solamente mutilados en nuestro país. Y para mantener intacta dentro de nosotros la juventud. golpeados en lo más vivo de nuestra carne. en 44 . pero la diferencia estriba en que la conciben como una propiedad. el poder de esa idea de Europa1 que escamotearon ustedes a los mejores de nosotros dándole el indignante sentido que habían elegido. sino despojados de nuestras más hermosas imágenes. Nuestra Europa no es la de ustedes. necesitamos toda la fuerza del amor meditado.siempre presentes en nosotros. En eso. y que eran las de Europa. de las que ustedes ofrecen al mundo una odiosa y ridicula versión. una vez más. Pero es que ustedes hablaban de ellas con voz muy alta. Hablan ustedes de Europa. Por eso.

Tan súbita pasión es producto del despecho y de la necesidad. En cambio.tanto que nosotros nos sentimos dependientes de ella. no pueden por menos de pensar en una cohorte de dóciles naciones dirigidas por una Alemania de señores. donde Alemania juega una partida en la que lo que está enjuego es su destino. Europa es para ustedes ese espacio rodeado de mares y montañas. Es ese privilegiado palenque donde la lucha del hombre de Occidente contra el mundo. cubierto de mieses. Cuando dicen ustedes Europa. para nosotros es esa tierra del espíritu en la que desde hace veinte siglos prosigue la más asombrosa aventura del espíritu humano. Esta tierra en la que tantos siglos han dejado sus ejemplos no es para ustedes sino un retiro forzado. Es un sentimiento que no honra a nadie y entenderá entonces por qué no ha querido compartirlo ningún europeo digno de tal nombre. aun en sus mejores momentos. hacia un futuro fabuloso y ensangrentado. Me gustaría que captase usted bien esa diferencia. industrias domesticadas. cuando se dejan llevar por sus propias mentiras. mientras que ha supuesto siempre para nosotros nuestra mejor esperanza. granero de trigo. No empezaron a hablar así de Europa hasta el día en que perdieron Africa. ¿Voy demasiado lejos? Pero sí sé que cuando dicen Europa. piensan: «Tierra de soldados. Esa clase de amor no es la buena. 45 . inteligencia dirigida». perforado de minas.

difiere de esa mancha coloreada que se han anexionado ustedes en mapas provisionales. Mi tradición tiene dos elites. jugando a erigirse en defensores de Roma. Ello requeriría el gusto y la inclinación de un corazón entregado a Dios. la tradición cristiana no es más que una de las que forjaron esa Europa y no soy yo el llamado a defenderla ante usted. Es al mismo tiempo la de un puñado de grandes individuos y la de un pueblo inagotable. Pero cuando me aventuro a pensar que mi país habla en nombre de Europa y que defendiendo al uno defendemos a ambos. yo también tengo entonces mi tradición. Haga memoria: me dijo usted un día en que se 46 . Es otro problema.contra los dioses. Juzgue usted hasta qué punto esa Europa. y le consta que no es ése mi caso. Demasiado la han utilizado también ustedes. la de la inteligencia y la del valor. No tema que esgrima contra usted los argumentos de una vieja propaganda: no reivindicaré la tradición cristiana. alcanza hoy su momento más desquiciado. Comoquiera que sea.2 No se han recatado en hacerle a Cristo una publicidad a la que empezó a acostumbrarse el día en que recibió el beso que le destinaba al suplicio. cuyas fronteras son el genio de algunos y el profundo corazón de todos esos pueblos. contra sí mismo. Ya ve usted que no existe un rasero común. tiene sus príncipes del espíritu y su pueblo innumerable.

Ello me impulsa a afirmar que su Europa no es la buena. la idea es siempre la misma. Hoy me entiendo mejor y sé que ni el propio Fausto les servirá de nada. había que elegir entre Hamlet y Sigfrido. Porque. en efecto.3 En aquella época. Por aquel entonces. en determinados casos resulta necesaria la elección. yo no quería elegir y sobre todo me parecía que Occidente no podía situarse sino en ese equilibrio entre la fuerza y el conocimiento. Le dije entonces que ni Fausto ni Don Quijote estaban hechos para vencerse el uno al otro. Pero la hemos pagado lo bastante cara como para poder aferramos a ella. en la que seguiremos traba47 .burlaba de mis indignaciones: «Don Quijote nada puede si Fausto quiere vencerle». No tiene nada capaz de reunir o de enaltecer. y que el arte no se había inventado para traer el mal al mundo. sólo hablaba de poder. Pero nuestra elección no tendría más importancia que la suya si no la hubiéramos hecho con la conciencia de que era inhumana y de que las grandezas espirituales no podían separarse. hemos admitido la idea de que. le gustaban a usted las imágenes un poco recargadas y continuó con su argumentación. La nuestra es una aventura común. cosa que ustedes nunca han sabido. Nosotros sabremos reunirías después. Pero a usted le traía sin cuidado el conocimiento. hemos remontado grandes peligros. Como ve. A su entender.

Se me encoge el corazón cuando pienso que en esa enérgica y atormentada faz se ha posado. Revivo los peregrinajes que realicé con todos los hombres de Occidente. por la vía de la inteligencia. En ocasiones. Poco podía imaginarme en aquella época que tendríamos que liberarlos algún día de ustedes. desde hace años. en momentos de rabia y desesperación. al torcer por una calle. los bulbos dorados de Cracovia. Sin embargo. las estatuas contorsionadas del puente Carlos en el Moldava. No iré mucho más lejos. el Jradschin y sus palacios muertos. la sombra de ustedes. hecha de esfuerzo y de historia. esas colinas y paisajes donde el tiempo de los hombres y el tiempo del mundo han mezclado los viejos árboles con los monumentos. lamento que las rosas sigan creciendo en el claustro de San Marcos. a pesar de ustedes. que es el de mi patria mayor. Es una tierra magnífica. me ocurre pensar en esos lugares de Europa que conozco bien. durante esos raros respiros que dejan las largas horas de la lucha común. algunos de esos lugares los hemos visto juntos. Mi recuerdo ha fundido todas esas imágenes superpuestas para convertirlas en un solo rostro.jando. las rosas en los claustros de Florencia. los delicados jardines de Salzburgo. Todas esas flores y piedras. Y todavía. que las bandadas de palomas sigan alzando el vuelo en la ca48 .

y son los únicos auténticos. No me bastaría pensar que todas las grandes sombras de Occidente y que treinta pueblos están con nosotros: no podía olvidarme de la tierra. Europa estará todavía por hacer. me congratulo de ello. Y así sé que todo en Europa. Y con esta imagen puedo terminar. sin odio desordenado. entre el espíritu y la espada. el paisaje y el espíritu. Pero en otros momentos. Nada se habrá perdido. Siempre está por hacer.tedral de Salzburgo4 y que los geranios rojos sigan creciendo incansablemente en los pequeños cementerios de Silesia. lo que acabo de describirle. La lucha que mantenemos posee la certeza de la victoria porque tiene la obstinación de las primaveras. Se lo digo 49 . Pero al menos seguirá siendo Europa. o sea. Ya sé que no se habrá resuelto todo cuando estén ustedes vencidos. les niega tranquilamente. Porque todos esos paisajes. seguros de nuestras razones. prendados de nuestro país. les demuestran a ustedes cada primavera que hay cosas que no pueden ahogar en sangre. Piense en lo que somos ahora. y en un justo equilibrio entre el sacrificio y el amor a la felicidad. atraídos por toda Europa. esas flores y esos campos labrados. con la serena fuerza de las victorias. la más vieja de las tierras. Las armas de que dispone el espíritu europeo contra ustedes son las mismas que ostenta esta tierra en su eterno renacer de cosechas y corolas.

Abril de 1944 50 .una vez más. se lo digo porque es la verdad y porque ésta le enseñará el camino que mi país y yo hemos recorrido desde los tiempos de nuestra amistad: poseemos desde ahora una superioridad que les matará. porque debo decírselo.

¡no hagamos que sea una justicia! Obermann. Es posible. Carta 90 . pero sigamos resistiendo. y si nos está reservada la nada.Cuarta carta El hombre es perecedero.

pesadas en el corazón de quienes esperan la única alba que ya puede apetecerles.Se acerca el momento de su derrota. Podríamos entonces combatirnos con conocimiento de causa: tengo una idea exacta de sus razones y usted imagina perfectamente las mías. Ligeras en el Sena y en los árboles. hace cuatro años. No tardará en alentar algo en ella de lo que todavía no puede formarse usted una idea. Espero y pienso en usted: me queda por decirle una cosa que será la última. Sabe que no es empresa fácil y que antes necesita atravesar una noche todavía más oscura que la que empezó. Estas noches de julio son a un tiempo ligeras y pesadas. pero que permanece irreductible. nos encontraríamos entonces el uno frente al otro. sin luz y sin fuego. Si tuviésemos suerte. Le escribo desde una ciudad célebre en el universo. hambrienta. Le escribo desde una ciudad privada de todo. Quiero explicarle cómo es posible que ha53 . con la llegada de ustedes. que prepara contra ustedes un mañana de libertad.

desde hace tantos años. la labor de un individuo no podía ser sino la aventura del poder.1 Y a decir verdad. el realismo de las conquistas. o sea. a mí. no se me ocurrían argumentos que oponerle. Durante mucho tiempo hemos creído ambos que este mundo no tenía una razón superior y que estábamos frustrados. que creía pensar como usted. Nunca ha creído usted en el sentido de este mundo y de ello ha extraído la idea de que todo era equivalente y de que el bien y el mal se definían a nuestro antojo. la violencia y la astucia. cómo podría haber estado a su lado y por qué ahora ha acabado todo entre nosotros. y su moral. Pienso hoy que si le hubiera seguido realmente en lo que piensa usted. como no 54 . que en la más insensata de las historias. Todavía lo creo en cierto modo. conclusiones que. en ausencia de toda moral humana o divina. Pero he extraído conclusiones distintas de las que usted me argumentaba entonces. debería darle la razón en lo que hace. los únicos valores eran los que regían el mundo animal.yamos sido tan semejantes y que seamos hoy enemigos. Y eso es tan grave que me veo obligado a detenerme en ello. en el corazón de esta noche de verano tan cargada de promesas para nosotros y de amenazas para ustedes. Suponía que. intentan ustedes hacer entrar en la Historia. De ello concluía que el hombre no era nada y que podía matársele el alma.

al liberarse de ella erigiéndola en principio. Como estaban ustedes cansados de luchar contra el cielo. cosa que yo jamás consentí. aceptaba destruir las obras del hombre y luchar contra él para consumar su miseria fundamental. me parecía tan poco racional como la más súbita de las pasiones. descansaron en esa agotadora aventura en la que tienen asignada la tarea de mutilar las almas y destruir la tierra. Al convertir usted su desesperación en una embriaguez. Es que al mismo tiempo ha abandonado usted la lucidez y le ha resultado más cómodo (usted habría dicho «indiferente») que otro pensase por usted y por millones de alemanes. eli55 . en tanto que a mí me parecía. Mientras que yo. por el contrario. que el hombre debía afirmar la justicia para luchar contra la injusticia eterna.fuera un profundo amor a la justicia que. ¿Dónde estribaba la diferencia? En que usted aceptaba frivolamente desesperar. aspiraba tan sólo a que los hombres recobrasen la solidaridad para entrar en lucha contra su indignante destino. en definitiva. Como ve. En una palabra. de un mismo principio hemos extraído morales diferentes. crear felicidad para protestar contra el universo de la desdicha. negándome a admitir esa desesperación y ese mundo torturado. En que usted admitía lo bastante la injusticia de nuestra condición como para resolver acrecentarla.

porque es el único ser que exige tener uno. despiadada en sus consecuencias. se erigieron al nivel de los dioses. Por eso luchamos. Este mundo tiene al menos la verdad del hombre y es misión nuestra dotarle de razones contra el propio destino. segura de sí misma. Sigo creyendo que este mundo no tiene un sentido superior. Pensábamos que la felicidad es la mayor de las conquistas. Ni siquiera en la derrota nos abandonaba esa añoranza. y a quien hay que salvar es a éste si queremos salvar la idea que nos forjamos de la vida. Ella nos aplastó mientras vacilábamos y conservábamos aún en la mente imágenes felices. Su lógica no era más que aparente. Yo. Y se lo grito con todo mi ser: no es mutilarlo y sí es posibilitar que se cumpla la justicia. Pero han hecho ustedes lo necesario. la que hacemos contra el destino que se nos impone. pura. Por eso nos hemos visto obligados a seguirles al principio por un camino que rechazábamos y al final del cual hallamos la derrota.gieron la injusticia. por el contrario. con su sonrisa y su desdén: «¿Qué es salvar al hombre?». Me dirá usted. hemos 56 . Y no tiene otras razones que el hombre. la desesperación posee un poder inexorable. que es el único en concebir. Sola. Porque la desesperación de ustedes constituía su fuerza. he elegido la justicia para permanecer fiel a la tierra. Pero sé que algo en él tiene sentido y es el hombre.

Y. un mediodía sin carnicerías. la sonrisa de un rostro amado. Y. la que no rendiremos jamás. Pero nuestra difícil hazaña estribaba en seguirles en la guerra. Porque tuvimos que imitarles para no morir. estaríamos tan muertos como ustedes. Estábamos separados del mundo. era nuestra mejor arma. Porque el día en que la perdiéramos. lo eligieron para todo el mundo y para nosotros. Sí. no existe ya en esta tierra una mañana sin agonías. sabemos ahora que las armas de la felicidad exigen mucho tiempo y demasiada sangre para ser forjadas. Sencillamente. no hemos podido gozar del canto de los pájaros en el frescor de la noche. a aceptar parecemos un poco a ustedes. Nos hemos visto obligados a participar de su filosofía. Ahora 57 . porque es el único valor que queda en un mundo que ha perdido el sentido. durante cinco años. a través de los clamores y la violencia.entrado en la Historia. Habían elegido el heroísmo sin norte. Pero caímos en la cuenta entonces de que nuestra superioridad sobre ustedes radicaba en tener un norte. Y al elegirlo para ustedes. de una colina jamás olvidada. nos hemos visto obligados a seguirles a ustedes. Al propio tiempo. intentábamos conservar en el corazón el recuerdo de un mar feliz. porque a cada momento del mundo iba ligado todo un pueblo de imágenes mortales. una noche sin cárceles. Desde hace cinco años. sin olvidar la felicidad. La desesperación ha sido forzosa.

Les combato a ustedes porque su lógica es tan criminal como su corazón. Pero al tiempo que juzgo su atroz conducta. Durante mucho tiempo. ha muerto ya usted a mis ojos. ésa fue su inmensa ventaja. Es usted el hombre de la injusticia y no hay nada en el mundo que aborrezca tanto mi corazón. por cuanto matan más fácilmente que nosotros. tendremos que dar fe para que el hombre. Y hasta el fin de los tiempos. Por permanecer fieles a nuestra fe.que esto va a acabar. y es que el heroísmo es poca cosa. nos esforzamos en respetar en ustedes lo que ustedes no respetaban en los demás. podemos decirles lo que hemos aprendido. que ustedes y nosotros compartimos con toda Europa la misma tragedia de la inteligencia. al término de este combate. les seguiré llamando hombres. es más difícil la felicidad. recordaré que ustedes y nosotros partimos de la misma soledad. reciba su justificación y sus títulos de inocencia. Por eso mi condena será total. por encima de sus peores errores. Pero hasta el fin de los tiempos. Y a pesar de ustedes. Por eso. se beneficiarán de ello los que se les parecen. Pero conozco ya las razones de lo que no era más que una pasión. desde el 58 . nosotros. que no nos parecemos a ustedes. Y en el horror que nos han prodigado durante cuatro años. tanta parte tiene su razón como su instinto. Ahora le consta ya que somos enemigos.

al propio tiempo. Eso. en haber salvado la idea del hombre al término de este desastre de la inteligencia y extraer de ello el inquebrantable valor para renacer. Ya ve usted que siguen teniendo esa ventaja que tenían sobre nosotros. Cientos de miles de hombres asesinados al alba. los espantosos mu59 .2 puedo decirle que. Nuestra fuerza reside en pensar como ustedes sobre la profundidad del mundo. pero. por supuesto. Pero sí podemos responder de que no odiamos nada. Demasiado caro hemos pagado esa nueva ciencia para que nuestra condición haya dejado de resultarnos desesperante. en no rechazar ningún elemento del drama que es el nuestro. hubiéramos de morir. tan sólo intentaremos comportarnos razonablemente. Y respecto a la única cosa que puedo detestar hoy. Queremos destruir el poder de ustedes sin mutilar su alma. no abrigamos odio contra ustedes. como tantos otros. seguiríamos sin sentir odio.corazón de esta ciudad que ha cobrado un rostro infernal. a pesar de nuestros muertos desfigurados y de nuestros pueblos huérfanos. no mitiga la acusación que lanzamos contra el mundo. Pero ésta constituye también nuestra superioridad y hace que esta noche se me antoje ahora ligera. De no tener miedo no podemos responder. ahora que vamos a destruirles sin piedad. Y aun si mañana. le aseguro que tenemos la conciencia tranquila. por encima de todas las torturas infligidas a los nuestros.

millones de hombres armados y desarmados se disponen a combatir. serán ustedes quienes mueran solitarios a millares. Sé que el cielo. Julio de 1944 60 . todo eso ha habido que pagar para adquirir dos o tres matices que acaso no tengan más utilidad que ayudar a algunos de nosotros a morir mejor. que fue indiferente a sus atroces victorias. Es la tarea que nos hemos trazado. una Europa humeante de millones de cadáveres que fueron sus hijos. Por haber despreciado esa fidelidad al hombre. Pero habremos contribuido al menos a salvar al ser humano de la soledad a la que querían ustedes reducirlo. empezará mañana. Ahora. Sí. puedo decirle adiós. resulta desesperante.ros de las cárceles. Tampoco hoy espero nada de él. Pero hemos de demostrar que no merecemos tanta injusticia. Pronto amanecerá el día en que les venceremos. En esta noche de Europa por la que corren los efluvios del verano. seguirá siéndolo a su justa derrota.

Notas y variantes de las Cartas a un amigo alemán .

los jefes alemanes se presentaron gustosos como jefes de la civilización occidental cristiana.. Los nazis se apropiaron de Wagner y de su héroe Sigfrido.: . Ms. 2. más adelante. habría que utilizar. que enfrentó a los nazis con la Iglesia católica. la Alemania de hoy. forman una misma nación. perderán nada. de Combat dan fe del apego de Camus a la idea de una Europa unida.. 3..: . 63 . junto con España. en quien pretendían ver la encarnación de la nación alemana triunfante. 2.. dos territorios que.. Tras el periodo del Kulturkampff. Ms. 3. Ms.....: .. Los artículos de Alger républicain y. Tercera carta 1.Prólogo a la edición italiana 1.

Viajes de 1936 a Austria. El hombre rebelde. 64 . Cfr. Alusiones a las matanzas de Ascq y Oradoursur-Glane. a Italia. Checoslovaquia e Italia. de 1937. Nuevo viaje. concretamente el capítulo dedicado a Nietzsche.4. Cuarta carta 1. 2.

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