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En la sociedad peruana, las condiciones de vulnerabilidad existentes se deben en gran medida al proceso de ocupación y patrón de desarrollo.

Por ello se vienen incrementando los efectos de los fenómenos naturales al existir un conflicto entre los procesos naturales y los sociales, al uso inadecuado del suelo, a la explotación irracional de recursos naturales y a la contaminación y del medio ambiente. Desde mediados del siglo pasado, la migración a la urbe generó un proceso de crecimiento rápido y caótico de las principales ciudades, particularmente en la costa. Ello a su vez, condujo a la ocupación mayormente informal de los terrenos de menor valor comercial, que en gran medida se convirtieron en las zonas de mayor riesgo ante fenómenos naturales. La población más vulnerable sigue siendo aquella que vive en condiciones de pobreza, en viviendas inadecuadas, tanto en su estructura como en su ubicación, y con menores posibilidades de recuperación luego de un desastre. El jefe de Indeci costa-centro, Arístides Mussio indica que, las edificaciones son también otro aspecto que hacen al país vulnerable no solo por las casas de quincha y adobe que existen en muchas provincias sino también por el “boom inmobiliario” que invade la capital. El director de Sismología del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Hernando Tavera, indicó que un movimiento sísmico sería catastrófico por la cantidad de familias que habitan en viviendas antiguas de abobe, mal construidas y sobre suelos débiles, o ubicadas en las laderas de los cerros y de los ríos, como sucede en Lima. Es decir, el panorama sería desolador. “El terremoto no mata gente, lo que mata son las viviendas que colapsan. En Lima hay muchas familias que no se preocupan por vivir en una casa segura porque priorizan otras necesidades. Este es un problema político y social que debería plantearse para evitar tragedias, como en Pisco”, expresó el especialista. Asimismo, Norma Yarrow, presidenta de la Comisión de Defensa Civil de la Municipalidad de Lima, estimó que, en caso de que en la capital ocurriera un sismo de más de ocho grados en la escala Richter, unas 20 mil personas resultarían damnificadas y 4 mil viviendas se desplomarían. “A la fecha contamos con 1,200 asentamientos humanos en los cerros que no están formalizados ni cuentan con certificados de Defensa Civil. Ellos correrían mayor peligro por su suelo inestable. La Municipalidad de Lima viene evaluando todas las zonas vulnerables, como la de Collique, en Comas, pero se requiere un compromiso nacional”, acotó la funcionaria.

Al respecto, el decano del Colegio de Ingenieros del Perú, Fernán Muñoz, advirtió que “se hacen muchas construcciones con licencias automáticas, sin estudios previos y sin la supervisión de expertos”.

este no tiene el presupuesto necesario para contratar personal para capacitar sobre prevención en los colegios”. Aunque algunas autoridades se muestren optimistas al considerar que el Perú se encuentra preparado para enfrentar un eventual sismo. En el 2012. En el 2007. Por ejemplo. según el geólogo Patricio Valderrama la realidad es otra. siempre toma cada sismo como si fuese el primero y no sabe cómo actuar porque no toma en serio los simulacros”. . El país parece no aprender de los desastres pese a que es un tema de emergencia. un temblor de seis grados dejó 119 heridos en Ica.Si bien es cierto que el Perú cuenta con un buen sistema de Defensa Civil. “Algo que caracteriza al peruano es que olvida rápido. el 30 de enero. más de 500 personas perdieron la vida tras un terremoto en Pisco.