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Ulrich von der Vogelweide y la Historia Secreta del Oera Linda
Por Hyranio Garbho
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s un clásico de la filosofía hermética sostener que quien verdaderamente sabe de hermetismo no habla, y que quien habla, verdaderamente, no sabe. Esa sentencia coincide a la perfección con la obra hermética de las sociedades bosquianas. Hasta 1971 nada, absolutamente nada, se sabía de ellas. Ninguna publicación -o publicaciones muy escasas como el Auf den Traditionen der Laf de Tarnhari- habíanse dado a conocer al público común. Lo secreto, lo verdaderamente hermético, responde a una obra, a un opus alquímico, y por lo tanto, no se le profana (no se le publica). Este apriori del hermetismo opera casi como una certificación de veracidad. Si algo se supone hermético ¿cómo es que llega finalmente a ser conocido de tantos? El propio hecho de su vulgaridad (su vulgarización -su popularización) habla sobradamente que quizá allí no haya nada verdaderamente hermético. El caso más patético de esto es la masonería; seguida muy de cerca por los grupos rosacruces y otras entidades de la misma naturaleza, como los pseudo-illuminatis, los pseudo-otos, etc. Las comunidades bosquianas, en cambio, han permanecido auténticamente herméticas. Si de ellas se sabe algo nunca va más allá del hecho de saber que existen; pero sobre lo que comulgan, lo que practican, muy poca información ha logrado filtrarse y hacerse pública. Y no obstante esto estas comunidades son todavía más antigua que los propios masones y los rosacruces. El bosquianismo, si cabe utilizar ese término, es la expresión moderna de una orden más antigua, que entre los siglos XVIII y XIX se conoció como OTA. Esto es tan hermético que sólo en la obra de Rudolf von Sebotendorf pueden hallarse algunas pocas referencias, si se sabe leer con
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cuidado. La OTA (Ordo Tragula Aurea) fue una asociación hermética que bien puede remontarse a los tiempos del mítico Orfeo, del que algunas referencias crípticas se hacen en el Oera Linda. Miembros de la OTA dieron vida, en Ljwrda, al círculo del Oera Linda. A una filial de este círculo, en Praga, perteneció Ulrich von der Vogelweide. Es en esta pequeña comunidad que se forma esotéricamente; y recibe allí su primera iniciación. El Círculo del Oera Linda se fundó en 1840, en Ljwrda, Frisia. Su fundadora fue una mujer llamada Aafjie Meylhoff (su nombre de soltera era Aafjie Over de Linden). Esta mujer había sido iniciada en los misterios del Oera Linda por su propio padre Andries Over de Linden, el último custodio conocido del Oera Linda. La tradición hermética enseña que, en una época que no ha podido precisarse aun, la OTA encomendó la custodia de este manuscrito a la familia de los Over de Linden. Presumiblemente esto pasó alrededor del año 800, fecha en que Carlomagno fue coronado por el papa como Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. A partir de entonces, y por el lazo familiar que les ligaba con los redactores del manuscrito, los Over de Linden se hicieron a la misión de custodiar el libro. Así, Likko Ovira Linda, el patriarca de la familia, vino a convertirse en su primer custodio. La preservación del libro significó, desde sus orígenes, iniciarse en sus misterios. Una larga tradición iniciática surgió así, entonces, en Ljvwrda. Alrededor de 1815 Andries Over de Linden fue investido como Maestro del círculo del Oera Linda. Pero no tenía discípulos. El círculo estaba circunscrito desde antes del siglo XIII únicamente a los miembros de su familia. Y la tradición se transmitía de Padres a Hijos, en forma directa. Los hijos iniciados en los
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misterios del libro eran investidos como maestros en una ceremonia solemne celebrada entonces, presumiblemente, en Islandia. Pero desde 1807 la Orden retornó a Tesalónica, lugar donde originariamente había sido creada tres mil años antes. ¿Por qué 1807? Porque ese año es sindicado por Dela, llamada Hêllênja, en su profecía, como el año del comienzo del fin; el fin de la edad oscura, tras la que deberán pasar mil años (he aquí el arquetipo del milenio o milenarismo) hasta que el orden natural, el retorno de la Edad Dorada, vuelva a hacerse presente en el planeta.

Ulrich von der Vogelweide y el Círculo del Oera Linda en 1871

Cuando Andries Over de Linden fue investido maestro del círculo no tenía discípulos porque su único hijo varón había fallecido prematuramente. Correspondía entonces que el hijo de éste, su nieto, ocupara su lugar. Pero Cornelius Over de Linden -que éste era el nombre del nieto de Andriestenía entonces sólo seis años de edad; y Andries no podía confiarle secretos tan complejos. Por lo que decidió iniciar
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en los misterios del Oera Linda a su única hija, Aafjie Meylhoff (entonces Aafjie Over de Linden), que en esos días tenía apenas 13 años. Pero Andries murió muy tempranamente en 1820, sólo cuatro años después de iniciar sus enseñanzas a Aafjie, por lo que no pudo completar su obra. Ésta fue continuada por miembros de la OTA. Antes de morir, Andries Over de Linden hizo gestiones para que miembros de la Tragula Aurea tomaran la custodia de su hija y completaran la obra por él iniciada. Aafjie fue investida como Maestro Soberana de los Secretos del Oera Linda y custodia del manuscrito. Esto debió acontecer hacia 1840 porque ese año Aafjie Meylhoff formó junto a dos discípulos iniciados de la OTA una filial de esta Orden, en Ljvwrda, a la que llamó precisamente Oera Linda Gemeenschap (Orden del Oera Linda). En 1848, presumiblemente, ingresó a la Orden un joven de tan solo 20 años. Se llamaba Pieter Goos. En poco tiempo se reveló como un discípulo avanzado. Antes de cumplir los treinta años viajó a Tesalónica donde fue un iniciado de la OTA. En 1868, mientras estudiaba Cábala con Antonin C!ech, en Praga, conoce a Konrad Scholz, quien más tarde adoptaría el nombre de Ulrich von der Vogelweide. Ese encuentro será decisivo para Vogelweide, y para todos quienes, después de él, formaron parte de las sociedades bosquianas. Ese mismo año Goos y Vogelweide forman un círculo de estudio del Oera Linda. El grupo es conocido exteriormente como la Orden del Áureo; interiormente sus miembros se saben integrantes de una filial de la OLG (Oera Linda Gemeenschap) en Praga. Poco antes de morir, en 1860, Aafjie Meylhoff legó a Goos, su discípulo predilecto, unas hojas arrancadas del Oera Linda. Se trataba de un pasaje del Libro de Bêden, que
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constituían alrededor de veinte páginas y unas sesenta páginas íntegras del libro del hijo de Bêden, quien firmaba como Arpha; a lo que hay que adicionar dos páginas del hijo de éste y nieto de Bêden, quien firma como Ljudgêrth y es presumiblemente el autor del fragmento que se adjunta al final del libro. La razón por la que separó estas hojas del manuscrito constituye todavía un misterio. Conforme se había comprometido Meylhoff debía entregar el Oera Linda a su sobrino Cornelius Over de Linden. Pero era éste un hombre de pocas luces, que siempre se negó a participar de las enseñanzas de su tía. Quizá éste fue el motivo por el que Meylhoff separó las hojas del libro de Arpha y los extractos de los libros de Bêden y Ljudgêrth del Oera Linda. Temía que su sobrino no le diera un buen uso al libro. Y no se equivocó. Poco tiempo después de heredarlo Cornelius Over de Linden buscó extraer de él un provecho práctico. Quiso venderlo primero como una antigüedad; y más tarde aceptó que se publicara, esperando quizá una recompensa económica con esto. Es posible, incluso, que tras enterarse que el libro había sido mutilado por su tía, buscara restablecer las hojas perdidas recreando el texto de Ljudgêrth -lo que explicaría la diferencia de ese papel con las otras hojas del manuscrito. Con todo, cabe preguntarse, por qué Meylhoff separó esas hojas del libro y no otras. ¿Qué tenían de especial esos extractos del libro de Bêden y Ljudgêrth y el libro íntegro de Arpha? Y he aquí que esto continúa siendo un misterio. Cuando Vogelweide formó parte del círculo del Oera Linda tuvo en sus manos los extractos arrancados del original que habían sido legados a Goos por Meylhoff. Instruido por éste hizo una copia en alemán del libro de Arpha, la que legó luego, junto con sus "Bodas de Arkhanen", a Ernst Leuterer. De las veinte hojas perdidas del libro de Bêden nadie sabe
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hoy nada; tampoco se volvió a saber nada de las dos hojas del libro de Ljudgêrth. Los tres textos originales se fueron con Goos a Holanda cuando éste retornó allí; pero tras su extraña muerte se perdieron junto con él. Sólo el libro de Arpha se conservó íntegro gracias a Vogelweide. La tradición hermética de las órdenes bosquianas enseñan que el libro de Arpha fue custodiado por la Orden de Tarnhari hasta poco antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial. Puesto en peligro fue sacado de Alemania en febrero de 1945 por el joven arqueólogo de las SS Alex Langsdorff. Según la historiografía oficial Langsdorff murió en 1946, en Eutin, de embolismo pulmonar. Pero la enseñanza hermética dice que no murió y que cambió su nombre para escapar del asedio aliado. En los años cincuenta lo hallamos en Turquía ostentando el misterioso nombre de Julius Tab Inke. Los Tab Inke figuran como una tribu del libro de las Bodas de Arkhanen de Vogelweide, lo que revela que Langsdorff poseía conocimientos de esta obra. En los círculos herméticos fue conocido como el Barón von Klappenbach, dado que alternaba este nombre con el de Tab Inke. En Turquía von Klappenbach fue miembro de la OTA donde conoció a Hans Hausmann. En 1962, tras descubrir que el papiro de Derveni autentificaba el libro de Arpha, retornó a Alemania, a Magdeburgo, donde se unió a Hausmann, quien había vuelto dos años antes, para formar la Ordo Arcana Derveni (OAD). Una de sus integrantes, la maga y sacerdotisa francesa Margarite vaal de Marne puso en francés el libro de Arpha, de donde fue traducido al castellano por Gabriel della Frontera bajo el título de Arphænomikon. Arpha es el nombre fenicio de Orfeo. Su nombre significa "quien cura por la luz". Según el Oera Linda Hermético es
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el autor del misterioso libro que lleva su nombre. En la versión castellana que hizo Della Frontera de este texto hay unas pocas líneas al inicio firmadas por Vogelweide. Están fechadas en 1868, el año que éste conoció a Goos. Allí afirma que el Oera Linda puede ser enteramente leído como un criptograma cabalístico y que en el libro de Bêden (particularmente en las últimas dos hojas) se enseña cómo puede obrarse este prodigio. Lo que vale para el libro entero vale también para el libro de Arpha. Y dado que el libro de Arpha está escrito en una lengua derivada del kroder de Juul más directamente que todos los otros libros del Oera Linda, culmina por ser todavía más antiguo, y probablemente el libro original. Según el Libro de Arpha, Orfeo, el mítico señor de los encantamientos, maestro hiperbóreo de la vieja Atlántida, mientras surcaba los mares del mediterráneo, mucho antes que Nêf Tünis y Nêf Inka, fue hecho prisionero de los pérfidos phonysjar (fenicios). Mientras allí permanecía en cautiverio le fue revelada la historia oculta del género humano. Según ésta un sacerdote egipcio, cuyo nombre fue borrado del libro de la vida -razón por la cual se le conocía únicamente como Mses, que significa 'hijo de...'- en un acto de magia descomunal debilitó la energía de las fuerzas naturales protectoras del planeta y posibilitó el ingreso a ésta de una energía maligna (de carácter neutrónico-entrópico) llamada "Y". Esta energía neutrónica, que originalmente se alimentaba únicamente de sangre (animal o humana), expulsó al espíritu masculino de la tierra y tiranizó (y sigue tiranizando) la parte femenina de ésta. A Orfeo se le comunicó entonces cómo exorcizar el planeta de esta energía maligna, mediante una serie de vocalizaciones que hacían vibrar ciertas ondas sonoras, ciertas notas, y que este habría encubierto en su famoso libro. El libro de Orfeo, de Arpha
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(o arphænomikon como le llamara Della Frontera en 1971) fue desde entonces el Graal de los arios, la piedra caída de lucifer (pues entiéndase que no se trata de una piedra material, sino de una piedra en sentido alquímico, el famoso lapis exilis), con la que éste fue investido del poder para expulsar a "Y", el espíritu maligno que tiraniza la tierra; y permitir así el retorno de Dios. El conjunto de vocalizaciones, vibraciones y rítmica concertadas con escrupulosa matemática aria -geometría sagrada- es lo que en la obra de algunos autores aparece bajo el nombre de Cábala Órfica. El libro de Orfeo, el arphænomicon, es la Cábala Órfica. Este libro, también conocido esotéricamente como el Oera Linda Hermético, fue transmitido secretamente también a Hermann Wirth, traductor del Oera Linda al alemán, quien se negó a reproducir en su versión del manuscrito la falsa carta de Ljudgêrth, en la que se basan hoy los detractores del Oera Linda para decir que éste es falso. Una historia todavía más hermética señala que ésta fue transmitida por Wirth a altos oficiales de las SS en 1933, los que de hecho buscaron tornarla práctica. Pocos saben que en el corazón más íntimo de la misión de Otto Rahn al Sabarthes se hallaba encontrar, entre los cátaros, el original libro de Arpha (no olvidar que entonces si Wirth contó con un ejemplar de éste debió haberle sido trasmitido por miembros de la Orden de Tarnhari, quienes únicamente poseían la traducción de Vogelweide y no el original) -conocido en la Edad Media como el evangelio no falsificado de Juan. Pues la tradición hermética enseñaba que hasta esas regiones, en el Medievo, había sido secretamente llevado este libro. Con todo, la misión aparentemente fracasó. Rahn publicó un libro llamado la Corte de Lucifer, cuya interpretación del mito del Graal es, en muchos puntos, no sólo más rica, sino también
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distinta de la ofrecida en su obra anterior, titulada la Cruzada contra el Grial. Rahn volvió al Sabarthes financiado por la Ahnenerbe, pero prontamente cayó en desgracia. Las malas lenguas dicen que era homosexual, y que, por esta razón fue muerto en los montes del Wildes Kaiser, alegando como causa el congelamiento. Pero la verdad dista mucho de ser conocida en este punto. La enseñanza hermética dice que Rahn no murió (de hecho su verdadero cuerpo nunca fue hallado); y que contrariamente a lo que se sabe en forma oficial, estaba en camino de tener éxito antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial. Pero no pudo completar su obra. No estoy en condiciones de poder certificarlo, pero he oído de buenas fuentes que el Barón Julius von Klappenbach, conocido también como Julius Tab Inke, no era, en verdad, Alex Langsdorff, sino Otto Rahn. Esto fue lo que un día, hace mucho, me transmitió mi Maestro. Probablemente la fuente de su información fue Della Frontera, quien a su vez fue discípulo de Vaal de Marne, la maga sacerdotisa que se cuenta como la última persona que vio en vida al Barón von Klappenbach, custodio del Oera Linda Hermético, antes de marchar a las tierras del sur de América, a la Antártica, lugar donde creía se hallaba la entrada a la tierra donde podría reunirse con sus ancestros míticos, entre los que contaba también a sus viejos camaradas.

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