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~
RESISTENCIA
REBELION
y CONCIENCIA
CAMPESINA
J EN LOS ANDES
siglos XVIII al XX
STEVE]. STERN
compilador
Stern I Morner I Trelles I Campbelll Salomon
Szemiríski I Flores Galindo I Bonilla
Mallon I P)att I Dandler I Torrico I AJbó
IEP Instituto de Estudios Peruanos
Serie: Historia Andina 17
Este libro contó con el respaldo del Social Science Research Council
© Resistance, Rebellion and Conciousness
in the Andean Peasant World,
18th to 20th Centuries
Madison: The University oí Wisconsin
Press,1987
© De la versión en castellano
IEP ediciones
Horado Urteaga 694, Lima 11
Telf.32-3070 / 24-4856
Traducción:
Capítulo 1,
Capítulo 2,
Capítulo 9 e
Introducciones
Carlos Iván Degregori
Capítulo 4,
, "" . Capítulo 5,
Capítulo6y
"'.''"'' Sandrá"tit¿¡W;
.. : :'
Eeh1;; '1\'
Agosto de 1990 _;"
2,000 ejemplares
ncil
Para mis padres y
en memoria de A. Eugene Havens
CONTENIDO
Mapas 11
Prefacio
, , - . ~ -
13
Introducción
1. Nuevas aproximaciones fllestudio de la
conciencia y las rebelioiries campesinas:
las implicancias de la experiencia andina
Steve J. Stern 25
PaIte 1. De la resistencia a la insurrección:
crisis del orden colonial
Introducción 45
2. La era de la insurrección andina,
1742-1782: una reinterpretación
Steve J. Stern 50
3. Un intento de calibrar las actitudes
hacia la Rebelión en el Cusco durante
la acción de Túpac Amaro
Magnus Morner y Efraín Trelles 97
4. Ideología y faccionalismo durante la
gran rebelión, 1780-1782
Leon G. Campbell 118
Parte 11. Conciencia e identidad durante la
era de la insurrección andina
Introducción 143
5. Culto a los ancestros y resistencia frente
al Estado en Arequipa entre los años 1748 y 1754
Frank Salomón 148
6. ¿Por qué matar a los españoles? Nuevas
perspectivas sobre la ideología andina
de la insurreción en el siglo XVIII
Jan Szemiríski 164
7. Buscando un Inca
Alberto Flores Galindo 187
Parte III. Rebeliones y la formación del Estado-
Nación: perspectivas del siglo XIX
Introducción 203
8. El campesinado indígena y el Perú en el
contexto de la Guerra con Chile
Heraclio Bonilla 209
9. Coaliciones nacionalistas y antiestatales en la
Guerra del Pacífico: Junín y Cajamarca, 1879-1902
Florencia E. Mallon 219
10.
La experiencia andina de liberalismo . ,
boliviano entre 1825 y 1900: raíces de la MAPAS
Rebelión de Chayanta (Potosí) durante el
,
siglo XIX
1. Boliv
Tristan Platt
261
farte IV.
Dilemas políticos y conciencia en la 2.
revuelta andina moderna: estudios de
casos bolivianos
3.
Introducción
307
11.
El Congreso Nacional Indígena de 1945
4.
en Bolivia y la rebelión de Ayopaya(l947)
Jorge Dandler y Juan Torrieo A.
314
12.
De MNRistas á Kataristas a Katari
5.
Xavier Albó
357
6.
Bibliografía
391
7.
8.
La
9.
\
MAPAS
1. Bolivia y Perú: ciudades, pueblos y aldeas 17
261
2. Bolivia y Perú: provincias coloniales hacia el S. XVIII 19
3. Regiones norte, centro y sur y la geografía
307
de la Rebelión a fines de la Colonia 57
4. Tarma-Jauja durante los años de las insurrecciones
314
indígenas: lugares protagonistas 71
357
5. La región del Cusco en 1786 107
6. Actividad guerrillera y la Guerra del Pacífico: Junín 227
391
7. Actividad guerrillera y la Guerra del Pacífico: Cajamarca 239
8. La región de Chayanta en la zona norte de Potosí 263
9. Ayopaya en la región de Cochabamha 317
Prefacio
Este libro es producto de un esfuerzo colectivo iniciado por el/oint Committee
onLalin American Studies del Social Science Research Council (SSRC) y el
American Council of Learned Societies (ACLS). En 1981 el Joint Committee nos instó
a Brooke Larson y a mí a redactar un documento de traba,joparauna reunión
que tcndría lugar en octubre., con el propósito de diseñar un proyccto .sobre
la historia andina. En esta reunión estuvieron presentes Carlos Scmpat Assadou-
rían, ]oséMaría Caballero, Mag.nus Morner, ]ohn V. MUITa, Silvia
Spalding, Enriquc Taridcter¡ Larson y el que escribe. Se logró esbozar un marco
referencial para trcsconferencias interrelacionadas, que pretendían desarrollar
nuevas hipótesis y conclusiones basadas en los'recientes avances ,de la historia
y la etnología andinas,y plantear para investigaciones futuras.
Una de las conferencias analizaría la del mercado y la reacción
andina frente a dicha pcnetración en el transcurso de los siglos XVI alXX. Las
conclusiones alcanzadas en este simposio, realizarle en Sucre en 1983"" figuran
en la obra de Olivia Harris, Brooke Larson y Enriquc Tandeter (cds.), La parlicipa-'
ción ind(,?ena en los mercados surandinos. Estrategia$ y repro4ucción social, siglos
XVI-XX (La Paz: CERES, 1987). Una segunda conferencia debía centI:arse en
los procesos de tipo endógeno utilizadps por las sociedades andinas paradcfen-
derse y reproducirse el tiempo de la conquist(i española, así como en
las transformacioncs generadas por dichascstrategias. Esta más
experimental en su naturaleza-tuvo lugar en Quito en )ulio de 1986.
La tercera conferencia debía· centrarsecspecíficamentc en Ja historia de la
resistencia y rebelión andinas entre los siglos XVIlty XX, poniendo énfasis en,
uno, analizar las· etapas de violencia colectiva,como transiciones O rupturas
dentro de una trayectoria que abarca divcrsas, formas de resistencia, y"dos,
evaluar las dimensiones ideológicas y culturales ,de la dominación,·lalcgitimi-
dad política y la rebelión. Esta conferencia tuvo lugar en, Madison en abril de
1984. En ella se produjo un acervo de,matcriales,·qucluego fucronrctrabajados
y revisados hasta convertirse.en este libro. De manera intencional los temas y
caqa 'losdelasdcmás.
Este factor, así corno la; presencia de los mismos participantes y:las diversas
consultas entre los coordinadores.de las han con,tr;ibuiQo(¡conver-
tir los simposios en esfuerzos relacionados.rccíprocamente y dirigidos ·hacia
una agenda común. En forma individual y conjunta lasconicrcncias tuvieron
un doble objetivo: 1. analizar las diversas' fOrinas en que los pueblos andinos
14
PRLI:¡\CIO
PREFACIO
han participado en y respondido tl los mundos sociales, económicos, culturales
y políticos en que se desenvolvieron, y 2. buscar indagar l¡¡s motivaciones y
las dinámicas endógenas de la experiencia histórica andina.
Reconozco con profundo agradecimiento el apoyo de las numerosas perso-
nas que participaronen diseñareste proyectoglobal sobre los Andes y el proyecto
de las rebeliones en particular. Entre ellas figuran los participantes en la reunión
de octubre de 1981 mencionada líneas arriba, así como losautoresde loscapílulos
que aparecen en este volumen. Las siguientes personas también han contribuido
con el fruto de sus investigaciones y con sus comentarios a la conferencia de 1984
en Madison: Manuel Burga, Víctor Hugo Cárdenas, Iohn Coatsworth, Michael
Gonzales, Rosalind Gow, Friedrich Katz y Scarlett ü'Phclan. Debo un agradeci-
mientoespecial a Brooke Larson por su colaboración en nuestro desempeñocomo
coordinadores del proyecto general y por su trabajo como miembro asociado del
SSRC; también a Silvia Rivera y Karen Spalding por diseñar la agenda específica
y las bases para la conferencia sobre las rebeliones.
Erk R. Wolf yunlector anónimo revisaron todo el manuscrito e hicieron
numerosas 'S\lgeren:cias que contribuyeron a perfeccionar la obra. También
contamos con la asesoría editorial de Elizabeth Steinberg, jefe de la oficina
editorial deláUniversidad de Wisconsin. Mis colegas Rorencia MaHon y Thomas
Skidmore, así como loon Dassin, miembro asociado delSSRC, nos brindaron en
todo momento-una buena ascsoría, tanto general como específica. Goorge Reid
Andrcws merece nuestra gratitud por ·lanzar la idea del proyecto durante su
descmpcñocomo miembro asociado del SSRC. Todas estas personas han cumpl i-
do un papel importante en la configuración de este libro y el lugar que ocupa
dentro'del proyecto más amplio dcl'que forma parte.
También quisiera agradecer a mis colegas y amigos dellnstihIto de Estudios
Peruanos OEP) por' su colaboración y apoyo al producir la edición peruana de
este libro. Marisol de la Cadena y Carlos Contreras me han proporcionado sus
excelentes consejos y me han ¿¡poyado prácticamente desde el inicio, cuando
la situación financiera se presentaba difícil e incierta. Carlos Iván Dcgregori se
ha encargado de los aspectos editoriales yde traducción con gran diligencia
ypercepción, asistido pbr Sandra Patow de Derteano y Juan Dejo. En su papel
de miembro del Comité Directivo del IEP, Cecilia Blondet hizo posible que
encontrara un ambiente de trabajo acogedor' cuando me hacía cargo de los
detalles finales en el lEP, en julio de 1989.
Las investigaciones, las conferencias y los libros cuestan dinero. Los fondos
para la conferencia de 1984 en Madison y la preparación editorial de sus
resultados corrieron a cargo del Joint Committee on Latin American Studies del
SSRC y del ACLS,así como dd Anonymous Fund Committee y de la Cyril Nave
Fund Committee de la Universidad de Wisconsin, en Madison.Los ret:ursos
proporCionados por el Natiohal Endowment for the Humanities y el University of
Winconsi"nGtaduate School Cdrnmittee me permitieron, por su parte, trabajos
deirtvestigación que han sido incorporados en este libro.
El· sintetiza los lineamientos de análisis y las perspectivas que
unifican'la obra en un todo mayor a la suma de sus partes, y examina la
trascendencia de los estudios de caso andinos para el análisis del campesinado
en forma más general. El restodel libro se divide en cuatro secciones principales,
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15 PREFACIO
con sendas editoriales que servirán para orientar al lector sobre
el contenidodcl volumen. Los expertos difieren sobre la grafía de ciertos términos
andinos. En general hemos utilizado a lo ¡argo de la obra una grafía, uniforme
para las palabras que surgen con frecuencia en los diversos ensayos, y nos hemos
inclinado por una grafía que fuera familiar al lector de habla española. Ha,y una
excepción a esta regla, y es la que aparece en el capítulo 12, cuando "Túpac Katari"
se convierte en "Tupaj Katari", por deferencia a los usos actuales del movimiento
político analizado en dicho ensayo. Los mapas 1 y 2 servirán como mapas
generales para este libro (el lector deberá tenef en cuenta que los nombres de
muchos d istri tos coloniales identificados enel mapa 2, han persistido más allá del
período colonial, y en algunos casos hasta nuestros días). mapas, que
resultán pertinentes para capítulos específicos, en dkhos ensayos.
La investigación de la historia campesina y andina es unproccso continuo
y dinámico. Desde la publicación de esta obra en inglés en 1987 han aparecido
nuevos e importantes estud ios que contribuyen directamente a los temas desa-
rrollados en este libro. Entre ellos destacan por su rc1evancia pa.ra los lectores
de este volumen, las obras de Manuel Burga, Nacimiento de una utopía: muerte
y resurrección de los Incas (Lima, 1988); Alberto F1ores-(;alindo, Buscando un Inca
(La Habana, 1986; Lima, 1987); y Nelson Manrique, Yawar Mayu: sociedades
terratenientes serranas,. 1879-1910 (Lima, 1988). También resulta de gran interés
comparativo el nuevo libro ,que interpreta la historia campesina de México
desde una perspectiva de largo plazo: Friedrich Katz (ed.), Riot, ·Rebellion and
Revolution: Rural Social Conflict in Mexico (Princeton, 1988).
Soy totalmente consciente deque c1 estudio de este libro sobre la resistencia
y conciencia campesina en el siglo XX se centra más en en Perú,
aunque la introdtlcción a la parte LV presentaunacontextualización histórica
aplicable ilmpliamente tanto a un país como al otro. Este vacío es especialmente
lamentable a causa del crecimiento de Sendero Luminoso. La ausencia 'obedece
a varias razones. Primero, que en 1984, cuando sustentamos los trabajos en el
simposio que motiva el presente libro, el análisis de la política campesina en
relación al fenómeno de Sendero apenas había comenzado. En este temprano.
estadio de la reflexión los· intelectuales· peruanos invitados a compartir los
resultados de sus investigaciones sobre los movimientos campesinos andinos,
focalizaron sus energías en mejorar nuestra comprensión de la experiencia
colonial y la del siglo XIX, bajo la legítima esperanza de que ello contribuiría
a fundamentar un análisis más profundo de la ¡¡cuestión nacional" así como
de las políticas étnicas y campesinas del siglo XX.
Segundo, que el crecimiento de los movimientos políticos radicales y popu-
listas dentro del mundo criollo-mestizo transformó el contexto de los movimien-
tos políticos y estrategias campesinas en el presente siglo, y así también el
contexto dentro del que debe analizarse la política campesina. Esta transforma-
ción complica enormemente el análisis de la moderna política campesina en
relación a Sendero Luminosu (esta transformación y los dilemas que presenta a
los campesinos andinos en Perú y Bolivia es discutida en la Introducción a la
parte IV. Con relación al diferente, aunque igualmente relevante, contexto del
siglo XiX para las políticas y alianzas campesinas, y la tensión histórica entre
las estrategias políticas "multiétnicas" y Unativistas", véase asimismo la parte
>
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m, especialmente los ca'pítulos de Mallon yPlatO. El rcsultado es que de tiempo
en tiempo los campc'sinosdc los Andes han d<;bido decidir si construir una
aHa'nia, o no, con los movimicntos políticos radicalcs y populistas cuyas bases
sodalcs'y'desarrol1o inida1 nose ásicntan en elsectoi' campesino propiamente,
pero' Cuyas idcolo'gíaity'programas 'Polfticos reclaman su emancipació'n. Los
campesinos ¿Indinos han debido Considerar también, bajo qué condiciones, una
alianza con la' iiqu'icrda podría, o no, hacerlos víctimas, a mediano plazo sino
iiuriediatamentc,dc nucvas formas aesuhordinación, control y v:olencia. Desde
mi punto de vista, esta transformación de las 'dinámicas políticas del mundo
cri6lio y mestizo y el y la oportunidad que implican para los campesinos,
es el contcxto dcn.tro del cual podemos anaUzar más profundamente los movi-
mientos políticos;-la cóncie'rkia y las decisiones de lOs campesinos andinos
frente a Sendero Luminoso: No creo que loS orígenes y Hi'exHosa expansión de
este 'movimiento en la sierra puedan ser mejor entendidos como la cxpresión,
directa de urt "movimiento campesino" o como la manifestación modemade
ideas y utopías andinas heredadasdcl pasado colonial y ncocolonial. La com-
prensiÓn de Sendero y el rol de los campesinos andinos requiere, desde mi
punto de vista, el análisis dcla"dialéctica" entre una creciente y radicalizada
intelectualidad provinciana, de un lado, y el desarrollo de las adapta-ciones,
resistencias y;políticas campesinas -(incluyendo la de la utopía), del otro; Esta
"dialéctica" ha incluido, tanto un terreno para alianzas' y fusiones genuinas,
como para procesos de violencia y represiÓn: 'En cl momento que este libro
estaba preparándose niguno de los autores era capaz todavía de escribir un
estudio convli1cente y profundodedicha dialéctica (ni estaba tampoco prepara-
do para analizar en profundidad la expansión y dinámica de la presencia de
Sendero en las grandes ciudades del interior y en Lima en el segundo lustro
de la década de 1980).
Afortunadamente, los cimientos para un estudio de tal naturaleza están
comenzando ahora a aparecer. Desde varias y a veccs conflictivas perspectivas,
intelectuales como Alberto Rores-Calindo (Buscando un Inca), Carlos lván De-
grcgori (Elsurgimiento de Sendero Luminoso; en prensa) y Nelson Manrique ("La
década de la violencia",por aparcccren un número especial de Márgenes,
acompañado de otros importantes ensayos) han producido seriosanalisis y
que podrían ser fmctíferamcnte comparados con la perspectiva
desarrollada en la introducción y los estudios, del case boliviano presentados
en la parte IV de este libro, y con los comentarios líneas arriba. También scría
pertinente mencionar el próximo estudio de Rodrigo Montoya (Lucha por la
tierra, reformas' agrarias y capitalismo en el Perú del siglo XX).
Me he tomado la libertad de dedicar esta obra a mis padres, quienes a su
modo fueron verdaderos maestros en el arte dc la sobrevivencia y ejemplos
de la complejidad de la conciencia humana, así como a la memoria de A.
Eugene Havens, un colega y amigo que tenía mucho que decir acerca de la
resistencia, rebelión y conciencia en el mundo campesino de los Andes.
16
Lima, Perú
Madison, Winconsin
Julio-agosto 1989
...
PREFACIO
SJS
BOLIVIA
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100 OCIO
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Mapa 1. Bolivia YPerú: ciudades, pueblos y aldeas
e tal naturaleza están
flictivas perspectivas,
Inca), Carlos Iván Dc-
elson Manrique ("La
especial de Márgenes,
ido serios, análisis y
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'liviano presentados
arriba. También seria
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padres, quienes a su
vivencia y ejemplos
a la memoria de A.
e decir acerca de la
de los Andes.
I'I<I:I'I\CIO
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decidir si construir una
populistas cuyas bases
ampcsino propiamente,
n su emancipación. Los
jo qué condiciones, una
s, a mediano plazo sino
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fundamente los movi-
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idos como la expresión,
ifestación moderna de
y neocolonial La corn-
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o de las adaptaciones,
utopía), del otro. Esta
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omento que este libro
todavía de escribir un
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'ka de la presencia de
en el segundo lustro
5}5
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1
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ESCAlA
k. o lOO 600
I I I
Mapa 2. Bolivia YPerú: provincias coloniales hacia el S. XVIII.
51) Moquegua
52) CllUcuito
53) Paucarcolla
54) Omasuyo
SS) Laraceja
56) Arica
57) Pacajes
58) La Paz
59) Sicasica
60) Cochabamba
61) Tarapacá
62) Carangas
63) Oruro
64) Paria
65) Chayanta
66) Misque
67) Atacama
68) Lipes
69) Porco
70) Potosí
71) La Plata
72) Yamparaez
73) tomina
74) Tarija y Chichas
75) Pilaya y Paspaya
Lista Numérica
26) Angaraes
27) I-Iuamanga
28) Huanta
29) Vilcashuaman
30) Lucanas
31) Andahuaylas
32) Urubamba
33) Calca y Lares
34) Paucartambo
35) Camaná
36) Parinacochas
37) Ayrnaraes
38) Abancay
39) Cotabambas
40) Cuzco
41) Chílquez y Mázquez
42) Quispicanchis
43) Condcsuyos
44) Chumbivilcas
45) Tinta
46) Carabaya
47) Arequi pa
48) Caylloma
49) Lampa
SO) Azángaro
Distritos Coloniales Tardíos
1) Piura
2) Lambayeque
3) Cajamarca
4) Luya y Chillaos
5) Chachapoyas
6) Trujillo
7) Huamachuco
8) Cajamarquílla
9) Santa
10) I-Iuaylas
11) Conchucos
12) Chancay
13) Caja tambo
14) Huamalíes
15) Huánuco
16) Urna/Cercado
17) Canta
18) I Iuarochirí
19) Tarma
20) Cañete
21) Yauyos
22) Jauja
23) lea
24) Castrovirreyna
25) Huancavelica
INTRODUCCION
1
Nuevas aproximaciones al estudio de
la conciencia y las rebeliones campesinas:
las implicaciones de la experiencia andina
STEVE J. STERN
University o[ Wisconsin - Madison
L
UEGO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL el Tercer Mundo entró en erupción
política y los efectos combinados de revolución, descolonización y Guerra
Fría, provocaron un torrente de estudios sobre agitación agraria y movilización
política
1
• La nueva preocupación ~ n cierta medida un "redescubrimiento"-
resultó especialmente evidente entre científicos sociales de los Estados Unidos
2
.
Después de todo, fueron los EEUU los que asumieron el liderazgo del mundo
occidental en la Guerra Fría, financiaron un sistema universitario enorme y
expansivo, y se angustiaron a raíz de fracasos políticos en China, Cuba y Viet-
nam.
Ya en la década de 1960, mientras los intelectuales enfrentaban al reto de
comprender las turbulencias del mundo no-europco y luchaban con sus propias
conciencias políticas, la cuestión agraria negó a ocupar un lugar cada vez más
destacado en nuestra comprensión de la historia moderna mundial. Normal-
mente irrelevantes o secundarias dentro de la vida política contemporánea de
sociedades industrializadas como EEUU, Inglaterra y (en menor medida) Fran-
1. Esta afirmación resulta casi obvia para cualquiera que ha estudiado la literatura sobre
campesinos, revolución agraria o movilización politica. Véase, por ejemplo, las fechas de la biblit>-
grafía sobre campesinos y sobre revolución, revisadas por Clark y Donnelly (1983) y por Skocpol
(1979:3-33),0los trabajos citados en las notas 3-5. Un análisis de contenido de los artículos publicados
en las principales revistas académicas y de las áreas temáticas de las nuevas revistas (tales como
el fouP7UJI o{ PeaStlnt Studies o PtQStlnt Studíes), apoyaría casi con seguridad la misma afirmación.
2. El término "redescubrimiento" lo tomo de Shanin (1971a:11). Tal como señala Shanin, seria
equivocado pensar que hacia fines de la década de 1950 y durante la década de 1960 presenciamos
el surgimiento del primer interés académico o político significativo sobre los campesinos y los
temas agrarios. El debate en Alemania y Rusia hada fines del S.XIX y principios del S.xx, por
ejemplo, produjo los trabajos clásicos de Chayanov 0986; original 1923), Kautsky (1974; original
1899) y Lenin 0964; original 1899). Más aún, el peso de los temas agrarios en la historia y las
polémicas políticas de países específicos tales corno Francia, Inglaterra o México, produjo importan-
tes bibliografías históricas sobre asuntos agrarios mucho antes de la década de 1960, aún cuando
estas bibliografías tendieron a no generalizar o teorizar más allá dela experiencia del país específico.
Y
I
por supuesto, la gran innovación política de Mao Zed.ong fue colocar a los campesinos y al
conflicto agrario en el corazón mismo de la teoría y la práctica de la revolución china.
Sin embargo, fue hacia fines de los años 50 y durante los 60 que, en el mundo aqdémico
occidental, especialmente en los EEUU, se observó un resurgimiento del interés en los campesinos
y la movilización política., y un énfasis en perspectivas teóricas y co!'Jlparativas que facilitaba la
generalización amplia. No es accidental que fuera precisamente durante las décadas de 1960 y
1970 que los "viejos" clásicos fueran redescubiertos y republicados en ediciones occidentales.
3. Para ejemplos de alguna fonna variados de la bibliograffa sobre modernización y moviliza-
ción política, véase Black 1960, 1976; Deutsch 1961; Eisenstadt 1966; Huntington 1968; C. Johnson
1964, 1966; J. Johnsot\' 1958; Lambert 1967; Landsberger 1969; Lipset 1967; Rogers 1969; Shanin
1971b. Trabajos influyentes de Parsons (1951) y Smc1ser (1963), tuvieron un importante impacto
en mucha de la literatura que acabamos de citar, Para una aguda revisión crítica de las teorías de
la revolución que parcialmente se traslapa con la de modernización y movilización
polltica- véase Aya 1979.
4. Para trabajos influyentes, crítioos del occidente industrializado, y que contienen significati-
vas semejanzas ron las perspectivas de Moore (1966) y Wolf (1969), véase Hobsbawm 1959; Polanyi
1957; Scolt 1976; SkocpoI1979; Stavenhagen 1975; Thompson 1971; Wal1erstein 1974; Worsley 1968.
5. La caractcrizacj
la literatura citada en
América Latina, y en1cl
Adas 1979; Alroy
C. Johnson 1962; Migd
1966. A aquellos lector
latinoamericano, se les
Amtrialn Puspulir1rs, I
Duncan y Rutlcdge 19:
hagen 1970.
En la década
se había convertid
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(1966), y Wolf 0%1
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tienden a estar.dE
STEVE STERN
26
cia, las clases agrarias "tradicionales" -terratenientes y campesinos- volvieron
súbitamente a desempeñar papeles fundamentales en los discursos sobre la
historia contemporánea. Los estudiosos dela modernización y la movilización
política, por ejemplo, viorOn 'en el Tercer Mundo los estertores finales de clases
sociales y valores arcaicos, conforme sociedades antes tradicionales despertaban
dolorosamente a las.expectativas·y valores urbanos contemporáneos. El sector
agrario alimentaba las reladones sociales, tradiciones y valores históricos que
impedían a las sociedades no-occidentales una modernización más rápida de
sus economías e institudones políticas, y que hacían más difícil y políticamente
explosiva la transición a la vida moderna
J
. Aquellos que adoptaban una postura
más crítica frente at'occidente industrializado, descubrían que la cuestión agra-
ria resultaba central para la comprensión tanto del mundo occidental como del
no-occidental. Barrington Moore (1966) demostró que las culturas políticas
contemporáneas, fueran democráticas o autoritarias, reposan sobre cimientos
históricos de violencia y transformación agraria. Fue en un mundo previo de
señores, camPeSinos Yestratos de burguesía naciente, y en los senderos políticos
que sus sociedades tomaron para reordenar el sector agrario, que Moore encon-
tró las claves de los rasgos "democráticos" o "autoritarios" de la vida política
en Inglaterra, Francia, Alemania, Estados Unidos, China y Japón contemporá-
noos. Eric R. Wo1f(1969) se concentró más específicamente en el "TercerMundo"
y sostuvo que las grandes revoluciones del S.XX fueron fundamentalmente
"guerras camPeSinas". En diversas partes del el campesinado -conjunto
de productores agrícolas orientados a la subsistencia y sujetos a la autoridad
ya las exacciones económicas de un Estado, o de una clase de señores terrate-
nientes, o de ambos- enfrentó el avance destructivo de las relaciones y valores
capitalistas:El avance del capitalismo socavó el acceso camPeSino a tierras,
recursos y mecanismos sociopolíticos que normalmente necesitaban para man-
tener su modo de vida. En México, Rusia, China, Vietnam, Argelia y Cuba, el
campesinado se levantó en grandes movilizaciones defensivas que convirtieron
la revolución en algo tanto necesario como posible. (Para ser justos con Wolf,
su magnífico análisis de estudios de casos específicos iluminó los límites y
variaciones que matizaban la interpretación general. Véase por ejemplo su
tratamiento de las idiosincraciasdel caso cubano). Loirónico fueque,al demoler
el viejo orden, los campesinos facilitaron el ascenso al poder de grupos revolu-
cionarios, partidos políticos y Estados cuyo interés en la transformación social
podría, a final de cuentas, acelerar la propia destrucción o sojuzgamiento del
campcsinad0
4

5. La caracterización de la bibliografía en este yen los siguientes cuatro párrafos, se basa en
la literatura citada en las notas la 4, en mi propia familiaridad ron la extensa literatura sobre
América Latina, yen los siguientes trabajos importantes que no ponen el énfasis en América Latina:
Adas 1979; Alroy 1966; Blum 1961, 1978; Chcsncaux 1973; Cohn 1970; Cooper 1980; Dunn 1972;
C. Johnson 1962; Migdal 1974; Paige 1975; Shanin 1966, 1972; Stinchcombe 1961; TilIy 1978; Wolf
1966. A aquellos lectores que deseen mayor orientación sobre la'literatura acerca del campesinado
latinoamericano, se les aconseja que consulten revistas romo Utí,. AmuÍC4m.R6UTclt Rtt1ÍtW y Latín
Amenam Persptetit1es, o que revisen los siguientes trabajos recientes: Rauer 1979;4e Janvry 1982;
Duncan y Rutledge 1978; Mallon 1983; y Roscbcrry 1983. Véase también Landsberger 1969; Stanve-
hagen 1970. .
27 NUEVAS
En la década de 1970, el estudio del campesinado y los conflictos agrarios
se había convertido en un campo vital y bien establecido de la investigación
académica. El campo se encuentra ahora lo suficientemente maduro y autónomo
como para producir en el futuro trabajos teórica 'y empíricamente interesan-
tes. Temas como el impacto de la "modernización" en el campesinado, la
transición al capitalismo en el campo, las causas estructurales de las rebeliones
agrarias y su papel en la destrucción de regímenes y en la revolución, o la
diferenciación interna del campesinado en estratos de diverso bienestar econó-
mico e inclinaciones políticas, indican ahora un conjunto de estudios espccializa-
dos
5
. Dentro de los estudios campesinos, el tema de las rebeliones agrarias
continúa llamando la atención de talentosos intelectuales, y los intentos más
interesantes de generalizar acerca de los "campesinos" se centran con frecuen-
cia, implícita o explícitamente, en los conflictos y rebeliones agrarias. A la
primera lista de estudios clásicos producidos por Hobsbawm (1959), Moore
(1%6), y Wo1f(1969), podemos añadir ahora hitos más recientes deScott (1976),
Paige (1975), Tilly (1978), Popkin (1979) y Skocpol (1979). y estos son simplemen-
te trabajos que aspiran a un alto nivel de generalización. Cualquier esPCCialista
en estudios de áreas (:Ulturales específicas podría nombrar fácilmente una lista
de esfuerzos pioneros realizados en su
El estudio del campesinado y los conflictos agrarios es un campo demasiado
complejo, diverso y políticamente cargado como para ser rebajado a una simplis-
ta uniformidad. Sin embargo, a pesar de notables disidencias (que se discutirán
más adelante), se pueden identificar varios supuestos y afirmaciones amplia-
mente difundidos que moldean nuestra imagen general de los campesinos y
los "rebeldes agrarios". En primer lugar, la mayoría de investigadores están
ahora de acuerdo en que la incorporación de territorios predominantemente
campesinos dentro de la moderna economía capitalista mundial tuvo un impac-
to destructivo en la vida campesina, al menos en el mediano plazo. Aún aquellos
que ven la l/modernización" como benéfica en última instancia, se mostraría,n
ahora inclinados a aceptar que ella cobra primero un precio muy alto (véase
por ejemplo Clark y Donnelly 1983:11). Los valores y las relaciones sociales
tradicionales resultan cuestionados y atacados; instituciones locales que antaño
proporcionaban cierta medida de seguridad económica y redistribución de
ingresos se vuelven cada vez más precarias; estrategias políticas largo tiempo
eficaces para enfrentar a los señores o al Estado, se, revelan crecientemente
obsoletas. El resultado neto quiebra la viabilidad de un modo de vida anterior,
y provoca agitación y movilización política. En segundo lugar, los especialistas
tienden a estar de acuerdo en que la penetración del capitalismo acentúa la
contienen significati-
bsbawm 1959; Polanyi
'n 1974; Worsley 1968.
STEVE STERN
ernización y moviliza-
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difercnciadón interna de la sociedad campesina en estratos ricos y pobres. Más
precisamente, el capitalismo rompe los diques institucionales que presionaban
a loscampcsinos y aldeanos ricos a canalizar sus recursos por caminos "redistri-
butivos" u otorgadores de prestigio que bloqueaban la libre conversión de la
riqueza en capital de inversión: En los casos más extremos, tal proceso polariza
la sociedad campesina convirtiendo a los campesinos en burgueses agrarios y
pobres proletarizados, y sometiendo a los restantes "campesinos medios" a un
futuro inseguro y problemático. El análisis político de los movimientos agrarios
requiere que se de atención explícita a la diferenciación interna del campesina-
do. En tercer lugar, se considera que la resolución política de los conflictos y
crisis agrarias ha tenido un impacto fuerte, a veces decisiv{), en la moderna
historia política de los países con una importante tradición campesina. En la
historia de esos países, la "cuestión agraria" tiene un papel significativo en la
quiebra estructural de Estados de tipo colonial y anden régime. En general, los
ensayos que componen este volumen no cuestionan fundamentalmente las tres
'afirmaciones hasta aquí mencionadas, aunque complejizan el panorama al ofre-
cer evidencias de una mayor capacidad campesina para resistir, mitigar o
sobrevivir a los efectos desttuctivos del capitalismo, que la que podía despren-
derse de la literatura sobre campesinado.
En cuarto lugar, y lo que resulta mas cuestionable a partir de los ensayos
de este libro, son los supuestos sobre el campesinado como actor polílico. Los
campesinos son descritos frecuentemente como "reactores" defensivos y estre-
chos de miras, ante fuerzas externas. Según esta visión, su conducta política
tendería a reflejar su posidón "estructural" objetiva en la sociedad. Los rebeldes
agrarios "reaccionan" ante cambios introducidos por fuerzas externas al propio
sector campesino por ejemplo: dclos de prcdos en el mercado mundial, expan-
sión de plantaciones capitalistas, dcdsiones políticas de terratenientes o del
Estado, etc. Su base económica y sus relaciones sociales fragmentan al campesi-
nado en "pequeños universos" separados y altamente localizados: el estrecho
mundo de una comunidad o una hacienda, y frecuentemente los enfrenta entre
ellos como clientes en competencia por el patronazgo de los señores o el Estado.
Limitados en sus horizontes políticos, estructuralmente divididos entre ellos,
incapaces de entender la política nacional y menos de forjar esrrategias políticas
efectivas más allá de lo local inmediato, cuando buscan los medios para transfor-
mar la sociedad en su conjunto los campesinos sucumben a la seducción de
una redención milenarista. Cuando los campesinos desarrollan o se benefician
de iniciativas políticas eficaces a nivel nacional, tales logros no reflejan la
capacidad histórica de los campesinos para analizar y responder a la política
nacional, pero sí a cambios recientes: la modernización política del campesina-
do; el liderazgo e influencia de grupos urbanos, de migrantes rurales a las
ciudades y de intelectuales aliados con los campesinos; la habilidad de los
revolucionarios para convertir la movilización rural contra invasores extranje-
ros en un movimiento político nacional.
En síntesis, se supone que cuando los campesinos se rebelan, se ven impeli-
dos a hacerlo en .reacción a cambios determinados por fuerzas o "sistemas"
externos todopoderosos. Sus modos de concienda, incluso cuando están en
rebelión, son cOnsiderados generalmente bastante limitados y predecibles y
28 STF.VE sn,RN
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29 f\:lJEVAS
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puestos sobre los campesinos corno actores políticos no son simples entelequias
intelectuales. Existen suficientes evidencias para demostrar que el fenómeno
del "reactor localista" no es sólo real sino que también representa por lo menos
una tendencia poderosa en la vida política campesina. A la luz de los ensayos
incIuídos en el presente volumen y de la discusión que desarrollarnos más
adelante en esta introducción, el problema es que una tendencia parcial y en
muchos casos neutralizada (compensada) pqr otras, ha sido tomada corno la
tendencia que representaría el carácter esencial de la conducta y la conciencia
política campesina.
Los cuatro conjuntos de supuestos y afirmaciones que hemos mencionado
no constituyen exactamente una teoría unificada del conflicto agrario y la
rebelión campesina, ni concitan consenso general entre los especialistas. La
literatura incluye autores que discrepan explícitamente de estos puntos de
vista. Popkin (1979), por ejemplo, desafía globalmente las afirmaciones que
enfatizan el impacto destructivo del capitalismo entre el campesinado y su
supuesta movilización para defender la tambaleante "economía moral" asocia-
da a un modo de vida prccapitalista. Del mismo modo, la descripción que hace
Madarlane (1978) de las poblaciones rurales en el medioevo y los inicios de
la era moderna en Inglaterra, enfatiza su individualismoy su carácter empresa-
rial calculador, aunque su preocupación, típicamente británica, no es tanto
desafiar nuestras nociones teóricas sobre los "campesinos", sino establecer las
"pcculia ridades" que separan a Inglaterra de las regiones verdaderamente
campesinas del mundo. El peso de las tendencias demográficas y de los ciclos
vitales al analizar las Causas y límites de la diferenciación interna "es un terna
que suscita cierta disputa, enraizada en las diferentes perspectivas de Chayanov
(1986) y Lenin (1964) (d. Shanin 1972). Investigaciones más recientes yen curso
sobre las "formas cotidianas de resistencia campesina" (Scott 1985, JPSJ986;
d. Coopcr 1980, Isaacman et al. 1980, lsaacman, 1985), nos llevarán sin duda
a reconsiderar nuestras concepciones sobre el campesinado corno actor político.
Estas nuevas investigaciones resultan, además, por lo menos parcialmente com-
patibles con los enfoques sobre resistencia y conciencia campesinas asumidos
en este libro. Sin embargo, los disidentes navegan contra una formidable co-
rriente, y los nuevos campos de investigación recién comienzan a redefinir
supuestos e interpretaciones profundamente enraizados. Las imágenes delinea-
das en páginas anteriores -el impacto destructivo del capitalismo, el impulso
que éste da a la diferenciación interna del campesinado en ricos y pobres, el
gran impacto de la cuestión agraria en la política nacional, y el carácter estrecho
de miras y defensivo de los campesinos corno actores políticos- continúan
constituyendo un núcleo común de "sabiduría imperante", que impregna tanto
la teoría general como los estudios de caso particulares.
Lacxpcriencia de las poblaciones andinas nativas en la sierra de Perú y
Bolivia resulta altamente relevante para la literatura sobre campesinado y rebe-
liones agrarias. Históricamente, amplias mayorías ,de la población serrana de
Perú y Bolivia, han ganado su sustento como agricultores campesinos. Por
siglos, las poblaciones andinas han sido afectadas intensamente por las econo-
miasnoratlánticas ubicadas a la vanguardia de la transición y el desarrollo
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STEVE 5TER.\J
6. Véase Murra 1975: esp. 23-115, 193-223; d. Murra 1956. Para una consideración extensiva
y reciente de las ideas de Murra y la propia retrospectiva de MUlla, véase Masuda y otros 1985.
capitalista mundial. La división étnica entre "indios" andinos y "nacionales"
criollos, ha hecho que la idea deun supuesto localismo e ignorancia campesinos
sea difundida e intensa. Más aún, rebeliones andinas de alcance y ambición
variables han estallado con frecuencia desde el S.XVIII, primero en relación al
derrumbe del orden colonial español hacia fines del siglo XVIII y principios
del XIX, luego en relación a los intentos criollos de construcción nacional hacia
fines del S.xIX y durante el S.xX. Estas rebeliones andinas proporcionan un
denso conjunto de materiales históricos que permiten reconsiderar los paradig-
mas y métodos que usamos para comprender de manera más general la agita-
ción agraria y campesina. .
Sin embargo, a pesar de la pertinencia de la experiencia andina, ésta no
ha jugado un papel importante en el desarrollo o la evaluación de la teoría
general sobre el campesinado y las rebeliones campesinas. Aunque en décadas
recientes la investigación en historia y antropología andinas se ha mostrado
bullente de innovación y entusiasmo intelectual, el sentido de las implicancias
derivadas de tales investigaciones ha estado en gran parte restringida a la
propia área cultural andina. (Para importantes excepciones véase Orlove y
Custrcd 1980). Por lo menos tres factores explican esta suerte de actitud insular.
Primero, dentro del campo de las investigaciones andinas, los especialistas han
pugnado por liberar la experiencia andina de la sombra de otras áreas culturales
y discursos políticos. En un período anterior, e incluso hoy, algunos autores
han visto a los antiguos incas y a sus descendientes contemporáneos como
ejemplos de las virtudes o defectos del socialismo, el estado benefactor o el
totalitarismo, o como meras variaciones de un tema tan general como el de las
"civilizaciones hidráulicas". Para descubrir el carácter real de las civilizaciones
andinas y sus logros, ha sido necesario reaccionar contra antiguas manipulacio-
nes y superficialidades enfatizando los aspectos singulares de la experiencia
andina, que no fueran fácilmente subsumibles dentro de categorías generales.
Las interpretacioncspionerase importantes de John V.Murra sobre la "verticali-
dad" andina y las relaciones políticas entre incas y campesinos, pueden ser
entendidas en estos términos
6
• En segundo lugar, fuera del campo de estudios
andinos, los acontecimientos políticos en Perú y Bolivia no han generado el
tipo de obsesiones políticas prolongadas, que provocaron los conflictos políticos
en China, Cuba, Vietnam y Chile. Tanto la revolución boliviana de 1952 como
la revolución peruana de 1968 provocaron interés intelectual y estudios valiosos,
pero ambas desafiaban las categorías comunes de la Guerra Fría, además de
suceder en momentos en los cuales otras revoluciones y trastornos sociales
pesaban más en el debate político (China y Corea a principios de la década de
1950, Vietnam y Chile a fines de la década de 1960 y principios de la de 1970),
y ambas también desembocaron en oscuros y ambiguos desenlaces que dismi-
nuyeron el interés político. Finalmente, el tema étnico resulta inevitable en la
experiencia agraria andina e introduce complejidades delicadas y difíciles en
la discusión general sobre el "campesinado". La incertidumbre sobre el papel
que los temas indígenas, étnicos y raciales deben tener en los debates teóricos
30 STEVE STERN
31 NUEVAS APKOXIMACIO;-':E.. ';
sobre el "campesinado" -categoría usualmente definida y en
que excluyen la dimensión étnica- probablemente ha· dlflc:ultado el
intelectual explícitoentre los especialistas andinos y los estudIosos del campesI-
nado en general. . . . _, .
En gran parte, los artículos del presente eVItan
tamente en la teoría, ya que constituyen algo mas que una contnbuclOn ongmal
a la historia y los estudios andinos. Por supuesto, el mundo andino es un objeto
de estudio valioso de por sí. Más aún, cualquier intento serio de analizar la
experiencia andina debe referirse a sus rasgos singulares, incluso idiosincráti-
cos.· Los ensayos de este libro contribuyen con y hallazgos
sugerentes sobre problemas referidos a la historia de las rebeliones y la concien-
cia andinas. Al hacerlo, profundizan y revisan sustancialmente, a veces de
manera radical, la historiografía referida a la población andina. Esta contribu-
ción justifica por sí sola la. publicaci?n la colección ?e
Cada una de las cuatro seccIOnes del lIbro mdulTa breves comentanos Introduc-
torios que destacarán el significado específico de cada historia
de las rebeliones y resistencia andinas. El resto de esta mtroducclOn general
no se concentrará en las contribuciones del libro a la historiografía andina como
tal, sino en sus implicancias para el estudio de los "campesinos" y la agitación
agraria en general.
Tomados en conjunto, los ensayos aquí presentados reclaman repensar
supuestos y paradigmas en cuatro áreas: a. El papel de los campesinos como
iniciadores continuos de relaciones políticas; b. La selección de marcos tempora-
les apropiados como unidades de análisis en el estudio de rebeliones; c. La
diversidad de la conciencia y los horizontes políticos campesinos; d. El significa-
do de los factores étnicos para explicar la conciencia y las revueltas "campesi-
nas". En cada una de estas cuatro áreas, destacaré ensayos y hallazgos que, en
este libro, replantean nucstrasperspectivas en tres diferentescoyunturas históri-
cas andinas: la crisis del S.XVIII en las postrimerías de la colonia, conflictos
políticos y guerras de las repúblicas decimonónicas, y los conflict?s, agrar!?s
y movilizaciones políticas en Bolivia desde la década de 1940. Sugenre tamblen
por qué los enfoques de cstosensayos son aplicables no sólo a los casos andinos
sino también en un amplio espectro. Finalmente, en cada una de las cuatro
áreas reseñadas, concluiré con sugerencias metodológicas que ilustran las impli-
cancias prácticas de estos ensayos para los estudiosos de las rebeliones campesi-
nas en general.
Comencemos con los campesinos como iniciadores continuos de relaciones
políticas entre ellos y los sectores no campesinos. A pesar de-todos los avances
realizados en el campo de los estudios agrarios, apenas estamos comenzando
a comprender las múltiples formas a través de las cuales los campesinos han
vinculado continuamente sus universos políticos: tanto en tiempos aparente-
mente tranquilos como de malestar; sea iniciando cambios, o bien reaccionando
ante ellos; como poblaciones dispuestas simultáneamente a "adaptarse" a fuer-
zas objetivas ubicadas fuera de su control y a "resistirse" a la Pérdida de logros
y derechos difícilmente conquistados. La acción política campesina tiende toda-
vía a ser reducida a sus momentos más dramáticos y anormales: fenómenos
de ruptura, de movilizacióndefensiva contra ca mbios perjudiciales, de violencia
a consideración extensiva
se Masuda y otros 1985.
STEVE STERN
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32 STEVE STER/\
1':VEVAS A!'ROXl\1AClONf:
-
colectiva contra autoridades. Aunque la bibliografía reconoce que los campesi-
nos han dejado su huella en la historia política de sus regiones y países, reduce
su impacto a momentos de crisis que desembocan en rebeliones. Durante tiem-
pos más "normales", los campesinos sereplicgan del escenario político. Política-
mente hablando, son una fuerza inerte: adormecida, tradicional o ineficaz. Este
reduccionismo encaja a la perfección la imagen de los rebeldes campesinos
como "reactores" localistas ante fuerzas externas, y con la suposición de que
una tal conducta política defensiva y limitada es en gran parte inherente a la
condición objetiva "estructural" de los campesinos.
El problema con este enfoque no es sólo que fracasa en comprender la
política campesina durante tiempos "normales" o tranquilos, sino que conduce
a explicaciones superficiales de las causas de las rebeliones. Tal es el caso, al
menos, en la historia andina. Para el período colonial tardío, por ejemplo, mi
ensayo y el de Morner y Trelles muestran el peligro de tratar de deducir la
conducta insurreccional a partir de variables "estructurales", o de explicar los
levantamientos como reacciones defensivas ante fuerzas externas destructoras.
Significativamente, el intento que realizo en mi ensayo de proponer una explica-
ción alternativa respecto a la insurrección en el período colonial tardío, requiere
que observemos seriamente la evolución de los patrones preexistentes de "adap-
tación en resistencia" {resistant adaptation}, que implicaban una acción política
innovadora de los campesinos para tratar de comprometer al Estado. En esta
perspectiva, la pregunta relevante no es por qué una masa campesina política-
mente adormecida y tradicionalista se vuelve súbitamente rebelde, sino por
qué, en un momento determinado, la resistencia y la autodefensa campesina
en curso, toma crecientemente la forma de violencia colectiva contra la autori-
dad establecida. En este la vívida discusión de Campbcll sobre las
escisiones y decisiones políticas andinas durante las guerras de la década de
1780, no analiza un súbito esfuerzo campesino para fOfJélr eficaces relaciones
y estrategias políticas sino más bien la continuación de tales esfuerzos en un
contexto nuevo e insurrecto.
De modo similar, los ensayos sobre historia republicana que presentamos,
destacan la importancia de la eficaz y a veces innovadora participación política
de los campesinos. Los análisis de Platt y Mallon sobre la política decimonónica
trastocan nuestra comprensión tradicional de las relaciones campesino-Estado.
Para Bolivia, Platt muestra cómo los campesinos trataban, con resultados varia-
dos, de imponer su concepción de relaciones campesino-Estado a los funciona-
rios estatales, y explica las rebeliones en términos de la historia de estas iniciati-
vas campesinas. Para el caso peruano, Mallon muestra cómo un grupoespecífico
de campesinos desarrolló un "proyecto nacional" propio, lo suficientemente
vital como para sustentar la creación de una "república campesina" indepen-
diente y lo suficientemente amenazante para el proceso de construcción estatal
oligárquico como para invitar ala represión. Desde la perspectiva de estos
ensayos, los dilemas y las decisiones políticas encaradas por los campesinos
rebeldes bolivianos desde la década de 1940, adquieren nuevo significado. Las
estrategias y evaluaciones políticas andinas estudiadas por AlOO y por Dandler
YTorrico para el período contemporáneo, no representan un súbito "despertar"
de la conciencia política, sino la continua experimentación y acumulació)l de
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NUEVAS APROXIMAClONES
33
7. Para los casos de América Latina yel Caribe, véaseLarsQn 1983; Mintz 1977; Price
1976; Stem 1981. Para el Africa véase lsaacman y Isaaanan 1977; lsaacman y otros 1980; lsaacman
1985. Para el sur de los EEUU véase Genovese 1914; Háhn ·t983. Para el sudeste asiático, véase
Scott 1985; Jps 1986.
experiencia por parte de los campesinos en sus relaciones políticascon el Estado
y con los sectores nO campesinos.
Tanto en el·· período moderno, como en el colonial, seremos capaces de
lograr una apreciación más profunda de aquellos momentos en los los
campesinos larcbeliónabierta, si reconocemos una historia
previa de "resistencia" y autodefensa campesina: una historia que abarca perío-
dos aparentemente tranquilos y que coloca a los ,campesinos en una posición
de participación política a veces innovadora. Podremos discernir más
claramente por qué lós campesinossc convierten a veces en rebcldeso insurrec- ,/
tos: si esfudiamos los fundamentos de las adaptaciones aparentes y reales a la
autoridad; si tomamosén cuenta los patrones de afirmación resistente y auto-
protección incorporados en tales adaptadoncs; si nos preocupamos por averi-
guar las diferentes maiterasa través de las q¡ales dichas "adaptaciones en
resistencia" convirtieron los aéomodos en algo¡)arcial y contingente; y si toma-
mos en valores y las evalúadones políticas que subyacen
b,ajo los acmIlodos parciales:, ,
Los trabajos deLpresentevolumen estudian a los pueblos andinos nativos
como actores, sujetos de la historia, continuamente comprometidos en moldear
sussocicdades, a veces como forjadores de relaciones políticas, no meros reacto-
res' y frecuencia un importante impacto limitante sobre sus
superiores locales y sobre actores o sistem'as "externos". Asu vez esta perspecti-
va, sirve como. prerequisito para comprender .las causas y el carácter de la
agitación política. los Andes. ,Aunque .. tal aP:foximación no ha producido
todavía un impacto. en la teoría,. una bibliografía con
estudios de área o de caso sobre campesinos y esclavos, sugiere la aplicabilidad
de esta.. perspectiva. en áreas Cl,llturales rurales de la, región andina7.
Nuestra primera sugerencia metodolqgicase .directamente de esta
perspectiva: el análisis explícito de de "adaptación en resisten- y
cía" es un prerequisilo. esenci41 para. cualquier teoría () explicación adecuada de las
rebeliones campesinas. SólQ por qué, en qué. período y de qJ.lé
maneras los patrones previos de "resistencia" y defensa probaron ser más
compatibles y "adaptablcs"alacstlUCturade dominación más amplia, y tal
vez inclusO a su legitimación. parcial, podemos entender por qué la' resistencia
culminó .,lgunasveccscn .violentos estalljdos'colectivoscontra la autoridad.
(En algunos casos,-la "adaptación en resistencia" puede haber induídoactos
ocasionales· de violencia, y seria necesario, por tanto, incluir en el análisis, el
estudio de las transformaciones en los usos de la violencia, más que suponer
una pura y simple transición de formas no violentas a formas violentas de
resistencia.) El análisis exitoso de la Uadaptaciónen resistencia" que precedió
al estallido de la rebelión O insurrección requiere, a su vez, que se vea a ·los
campesinos como continua y. activamente implicados en relaciones políticas
con otros campesinos y con llQ-eampesinos.
onoce que los campcsi-
iones y países, reduce
beHones. Durante tiem-
nario político. Política-
dicional o ineficaz. Este
srebeldes campesinos
n la suposición de que
n parte inherente a la
ana que presentamos,
participación política
política decimonónica
es campesino-Estado.
n, con resultados varia-
Estado a los funciona-
istoriade estas iniciati-
mo un grupo específico
pio, lo suficientemente
campesina" indepen-
de construcción estatal
perspectiva de estos
las por los campesinos
lnuevo significado. Las
por Albó y por Dandler
In un súbito "despertar"
lción y acumulació)l de
casa en comprender la
uilos, sino que conduce
iones. Tal es el caso, al
tardío, por ejemplo, mi
e tratar de deducir la
rales", o de explicar los
Sexternas destructoras.
e proponer una explica-
lonial tardío, requiere
preexistentes de "adap-
ban una acción política
cter al Estado. En esta
sa campesina política-
ente rebelde, sino por
autodefcnsa campesina
lectiva contra la autori-
de Campbcll sobre las
erras de la década de
I')3r eficaces relaciones
. tales esfuerzos en un
. Este enfoque ve la rebelión como una· variante de corto plazo dentro (fe
un proceso de larga duración de resistencia y adaptación a la autoridad y, ppr
consiguiente, abre un segun<iocampo de replanteamiento: la selección de
cos temporales como unidades en el estudio de upa rebelión
1Qcal o de una insurrección de .propordcmesregionales 0., s\,1prarregionalcs,
¿.cuánto necesit(1 .-etI"O(:C(ie:r tieU}po el investigador para discernir acertada-
mente)as causas y la de la rebE;lió.n? ; .' "
. Y,otra vez, los estudi()s d,ecasoq\,1e aparecen este volUII1e!' sugieren
que debemos marcos.temporales simultáneamente: períodos
relativamente cortos ("coyunt;qralef.Y para los cambíos
rectentes que .hacen más probable y posible la,
apreciar: los dinámicos que de conffictos
violentos, Por otro lado observar perjodos largos, que
abarcan siglos, para entender Jás injusticias, memorias y estrategias históricas
quedan !orma a los objetivos, éonci:encia y tácticas de los rebeldes. Los
de Salomón ySzemiñski y las mvestigaciones recientes. de Manuel Burga(discu-
tidas en la introducción a la Parte 11), q\,1e si querernos aprender
las Categorías y c0ltcepros' de los rébeldes del periodo 'cOlonial tardío, resulta
esencialuna profunda familiaridad con la historia cultural yla memoria popular
anteriores al S.XVIII. La' qUe -désa+rollo en mi ensayo sobre la
niptuia de la "adaptacióri'en resistencia", convierte la historia delSXVII en
un fundamento indíspensable/nouÍ\ nlero"telóri de !ondo", para la explicación
de lagi.terracivil de la década de 1780. De modo seméjante, a pesar de notables
diferencias entre ellos, Bonilla, Plan :Y Mallan invocan todos continuidades y
legados de lejanas épOcas c6loniáles para explicar, en párte, el Carácter de las
rebeliones dedmonóniCas: Y para Boliv'ia rorttemporánea, Álb6deínUcstra que
las poblaciones ayrnaras póliticamente comprometídas, así corno sus adversa-
rios, piensan en términos colectivas que abatéan dos siglOs. En
cada uno de estos casos, limitarla unidad histórica de análisis relevailfea un
penodO' de cuarenta () cincuenta años resultapeligrosatnente miope yviola la
memoria histórica y la conciencia de los propios rebeldes. . ,
, Obviamente, la necesitad de incorporar marcos de larga duración dentro
de las unidades de'análisis relevantes no implica que los eventos yeambios
de corto' plazo sean irrelevantes. El relato de Cámpbell Sobre las relaciones
tupamarista8-kataristas durante la guerra civil de la década de 1780, el estudio
de Ma1l0n sobre el nacionalismO'campesino que florece en medio de la guerra
yla ocupación extranjera; y la <ietalladadescripción de Dartdler y Torrico sobre
el coJ:l\promiso establecido entre el presidente Vi1larroel y los campesinos de
Cochabamba, son pruebaelocuente y convincente de que los eventosdenomirta-
dos episódicos importan enormemente, sobre todo en coyunturas flufdas de
crisis y rebelión. El desafio que enfrentan los investigadores noes el de reempla-
1Jlr unidades de análisis de corto o mediano plazo por la lcmgútdurú, con 10
cual se correría el riesgo de sepultar los cambios reales; los mom1mfus de fluidez
y ruptura, y sus causas, tras un panorama de continuidades duraderas y cambios
ocurridos a la velocidad de las glaciaciones. El desafio es, más bien, desarrollar
un análisis que incorpore -eScalas temporales dentro de
una visión de la rebelión y sus ,caUsas.' ,. "
/ :7.',
34
STEVESTERN
STEVESTERN
NUEVAS APROXlMACIONES
35
8. El incidente fue reseñado y explicado por primera vez por Sotelo Indán 0943:20J-3) y fue
de más porWomack (1969:371-72) y Fuentes
(1969). Fsióy muy· a-gtaded.do i Etk R. Wolf"P& llamat" gTadosamenté lni atención sobre la
"genealogía academia' de este hecho: . . .. .
Desafortunadamente, los .científicos sociales y ·los-teóricos se encuentran
de alguna manera predispuestos a observar sólo los marcos temporales más
cortos y a restringirla "historia!' a décadas más que a siglos. Sise mencionan
fenómenos de largo plazo, pueden -ser presentados como mero de fondo"
histórico para oriéntar:al lector, mas ·no como una fuente de herramientas
explicatorias incorporadas explícttaménte·dentro del análisis. Sea que la visión
de largo plazo se omita'lutalincntc, o se incluyapro":forma, la miopía resultartte
puede conducir a conclusioneS erróneas, inc1usoabsurdas. Tal como Theda
Skocpol (1979:41) ha advertido para los estudios de la revolución china: "en
términos hiStóricos parece notablemente ¡alto de perspicacia cansiderarlil como una de
las revoluciones. que· fórjaron 'nuevas' nliCicmes lneiv-nafíon-building revolutionsJ a
mediados del siglo veinte. China lenía un Antiguo Régimen imperial con una historia
cultural ypolítica de muchos'Sigll1s":' por definición, los campesinos interac-
túan con esttucturas cstatalcsy sefiores, yen muchas áreas culturales esta
herenciapoliticaabarea siglos y define parcialmente los problemas en ·cuestión
en las rebeliónes. Cuando al revólucionario mexiCano Emilianú Zapata le pre-
guntaron porqué peleaban él; y. sus ejércitóscampesinos, señaló una caja de
yicjos títulos éoloniales de tierras
8
• Para· fos campesinos revoluCionarios de
Morelos, los logros re1evantés de aquellostiempós inc1uían'no.sólo los cambios
introducidos dUTante el feeientc gobremo (1876-1910), olas
polítiCas·inmediátasdé sus contemporáneos constituclonalistas traiciéma-
ron la versión campesina de la revolución;;:", sino también una lucha secular
por la' tierra .que definía las aspiradOnesiY la comprensión campesina de sus
justos derechós y obligaciones ·frenlé al Estado.
Por tanto, nuestra segunda ,sugerencia práctica es· que el método utilizado
para estudiar la rebelión campesina.debe incorporar explícitamente en el análisis, marcos
de referencia de larga duración. La definici6n precisa del marco de larga duración
relevante dependerá 'del caso: especüko, pero debe incluir por lo menos el
período;consideradore1evante por la, memoria histórica de los propios'rebeldes,
y el período,durante el ,cual se desarrolló la más reciente estrategia prolongada
de 11adaptación. en Es difícil imaginar .un periodo de un
siglo que cumpla estos, requisitos. Un método que estudie múltiples·escalas
las de larga duración, nosóloexplicará mejor las causas
y. características i<ieológicas rebeliones e insurrecciones específicas, sino que
también estu4ioso d.istinguir más claramente entre patT()nes genui-
nuevos de violencia· y protesta colectiva, y repeticiones de ciclos
y.adaptacjón que incluyeron ocasionalmente algunas
formas de violencia colectiva.,· . " '.' .' ." .
. Ya la importancia, de, la memoria histórica .campesina,
$5910una tajada de la lorta más amplia llamadaconciencia campesina.
este,lib.ro llama a .-eevaluar losstlpuestosteóricos comu-
nes. de encontrar un provincianismo
nQ sOportan un severo escrutinio. Las formas de
de"corto plazo dentroqe
Jeión a la autoridad y, por
iento: la selección de mar-
e! estudio de una rebélión
onales o.
arpara discernir acertada-
, ?
an.
en este volumen sugieren
simu1táneamente: pcóodos
)para entender los cambios
lión o insurrección, y. para
aIlteel curso de conillctos
: períodos más largos, que
. s y estrategias históricas
rebeldes. Los ensayos
, de Burga(discu-
ue SI queremos aprender
- o colonial tardío, resulta
t1lral'yla memoria popular
lo"en mi ensayo sobre la
la historia del S.XVII en
fondo", para la explicación
ejante, a pesar de notables
an todos y
parte, el carácter de las
AlOO demuestra que
; s, así como sus adversa-
ue abarcan dos siglos. En
de análisis relevante a un
mente miope y viola la
ldes. "
-de larga duración dentro
uc los eventos y cambios
pbell sobre las relaciones
década de 1780, el estudio
en medio de la· guerra
e Dandler y Tarrico sobre
. 1Ylos campesinos de
e los eventos denomina-
en coyunturas fluídas de
.dores no es el de reempla-
r la longue durée, con lo
¡los momentos de fluidez
des duraderas y cambias
es, más bien, desarrollar
las dentro de
conciencia y la amplitud de los horizontes políticos quedescubrcn los ensayos
de este libro resultan demasiado diversas y flexibles para -encajar dentro de
una estrecha categoría de ,"!=Onciencia campesina", descrita anteriormente en
este ensayo. Las aspiraciones y compromisos van más
allá ,de las o1>scsiones con tierras locale" la,s garantías de sQbsistencia, o la
autonomía (entendida comoel simple deseo de ser dejados en. paz). Ni podemos
afirnlar que la experiencia material, las conexiot'\es sociales y la comprensión
política de los campesinos.estuvieran en parte. Confinadas a los"pcqueños
universos" de las comunidades y Para el pcríodocolonial tardío,
tanto directame"te como a través de intermediaqos, los giraron
en órbitas sociales, económicas e idcológicasque se extendían
te más allá de sus lugares principales de residencia y trabajo. la movilización
para entroniza, un nuevo orden social "neo-Inca", no reflejaba un simpleanhelo
de autonomía y subsistencia local, sinoun esfuerzo por forjar una t'\l1ev:a política
a nivel que combinara más las necesidades <;ampesinas
locales con las aspiraciones a un nuevo orden políticosuprarregional. Es verdad
que se puede qescartar ,la.lucha.por un renacimiento andino neo-Inca como
un ejemplo de milenarismo al cual serían propensos los campesi-
nos desesperados ,por superar su fragmentación. Pero en este caso, uno tendría
que confrontar la inversión que hace AI,berto Florcs-Galindode su-
puestos usuales. Flores-e;alindo muestra que la búsqueda de un libcJ,'tador Inca
no una ,aspiración confinada o indios. El sueño de un
resurgimiento,neo-Inca fue unaidea JlQlítica de'un. atractivo tan irresistiblemen-
te "universal" en el mundo andino colonial tardío, que encendió la imaginación
de individuos más "cosmopolitas" e hizo posible que los eampesinos andinos
imaginaran un orden social que los aliase con poblaciones no campesinas y no
indígenas bajo los auspicios de un. Inca.
De modo similar, nuestros materiales deJos..siglos XIX y XX, revelan una
concienda de los mundos políticos ubicados más alla de la localidad inmediata,
voluntad de tratar con los Estados y una flexibilidad de conciencia mucho
más compleja que las predecibles obsesiones localistas en función de tierras,
subsistencia oautonomía. Platt introduce la noci6ndc reciprocidad campesinos-
1 Estado; Mallon argumenta en favor dé la existencia de un nacionalismo campesi-
no desde la base antes de que una burguesía imponga el "nacionalismo" sobre
una ciudadanía integrada por un mercado intemo;'Dandler y Torrico propordo-
nan elocuentes testimonios del interés y el comprontiso campesino en pactos
políticos populistas; Albó explora las dolorosas reevaluaciones que llevaron él
los campesinos, particularmente ayrnaras, a rechazar pactos políticos patemdis-
las y a buscar nuevas formas de acción política a niveh1luional. En todas'CStas
descripciones, los campesinos andinos no aparecen más inherentemente localis-
tas que otros actores políticos; su conciencia no se adecúa a supuestosapriorlsti-
ros; su conducta política aparece alimentada por una largaexperienciahist6ñca
de trato con Estados y fuerzas políticas de nivel macro; y su historia ideológica
resulta ser, por derecho propio, una variable importante para explicar la activi-
dad rebelde.
Los particulares valores, memorias y visiones del mundo quedefineñ el
contenido de la conciencia rebelde andina pueden.ser, en importantes
36
STEVESTERN
!'<UEVI\S I\PI{OXIMI\CJO"1'
específicamente andi
de encuadrar la corte
debe recordar que
experiencia frente a
mayoría de cam .
(Mesoamérica, Euro
na, etc.) con corop}, .
identidad Yaspirad"
dad y cambio, y si
historia configurada
portante: la expansili
las elites no<aropesi
variaciones parciales'
"estructurales" de..k,
cia resulta irrcmedia:1
que los campesinos
no hace sino añadir
gadorcs perspicaces
y la complejidad de s'
supondrían. El aná
el paisaje vietnaroi
por ejemplo, es UIl
valores históricos es
mentos para una CON
tas de revolución yju
do, Arturo Warman
intentos estatales poi
en la década de 1m

9. Por ejemplo, sé'·
sacrificio humano a 101.
élite yse hallaba m's pIj!
por ejemplo, el cargo I
como parte de su estrM
relación entre los homtil
antes difundidas el! las'
incluso si ellos no siem¡
los efectos de prácticas
'noción cultural de que):
celestial" puedehaber si
compartir tales nadan
'campesinas y, en ciértOI
-Para citar otro ejemplo.
valores patemalistas ir
'orjar lazos especiales (
C1es campesinas, que ei
campesina o la ausená:
'por no-campesinos taI1
Uticas campesinas n'
comunero vs. sien
e hacienda vs. trabaj
SfEVESfERN
37 NUEVAS APROXIMACIONFS
9. Por ejemplo, sepuede argüir qUe en las culturas mesoamerlcartas, la noción de que el
sacrificio humano' a los dioses era necesario para' mantener el cosmos,' servfa a los intereses de la
élite y se hallaba más elaborada por los sacerdotes e intelectuales gobernantes. Nótese,
por ejemplo, el cargo de Padden (1967), de que losaztecas!omentaban ymanipul"ban f:S8S. creencias
como parte de su imperial. Sin embargo, es también claro que tates- nocioneS sobre la
relación entre loS hombre, los dioses y la· continuidad de la vida 'séballában desde mucho tiempo
antes difundidas en las los compartían tales nodones,
incluso si ellos no siemprellega'ban,a las-mismas la necesidad Y
los efectos de prácticas einstituciories sacrifidales especificas. De mooo, simila'r, éiI la
nodÓllcultural de que la auténtica transfoonación social podía ocurrir sólo apattlf de un umandato
celestial" puede.J)aber sidoelahorada pot las perolos campesinos podSan taulbiéB
compartir tales, nociones, podí;ln tOrcerlas para, que sirvan a las necesidades y COlJolprensiones
ClUnpesinas y, en ciertos casos, resislir o atacar a iaseUtes bajo los auspicios de Un mandato celestial.
Para citar otro ejemplo, en la Europa tos Campesinos podían absorber mucho de los
valores patcma1istas inculcados por la Iglesia Católica, peropodlan su para
forjar lazos especiales ron los santos patrones, tal' exclusivamente responsables ante las comunida-
des cimpesinas, que esos santos parecían opaCar a Jesw..En cada uno de estos ejemplos, la rebeldía
campesina o la ausencia de rebeldía podían ser afectadas por valores y entendimientos configurados
por no-campesinos tanto como por campesinos, y la naturaleza de la conciencia y las proclividades
políticas campesinéls nopodían ser derivadas exclusivamente de variables "estructurales'" (campesi-
no, vs. siervo de hacienda, agricultor independiente vs.. aparcero o arrendatario, pe6n
de'hacienda YS. trabajador de plantación" y asO.
específicamente andinos, pero 10 mismo no puede decirse de la imposibilidad
de encuadrar la conciencia campesina andina dentro de categorías t2 priori. Se
debe recordar que la mayoría de los sectores cam-pesinos han tenido larga
experiencia frente a los' Estados ya los sectores no-campesinos.· Más aún, la
mayoría de campesinados han residido en bien definidas "areas culturales"
(Mesoamérica, Europa mediterránea, Africa del Norte islámica, China, Indochi-
na, etc.) con complejas historias internas que definían nociones culturales de
identidad y aspiración social, orden y desorden, justicia y venganza, continui-
dad y cambio, y similares. Estas nociones culturales son el producto de una
historia configurada tanto por campesinos como por no-eampesipos. Más im-
portante: la expansión deesasnO(:iones culturales no se ha restringido sólo a
las elites no-eampesinas, aún cuando los campesinos hanimpuesto sus propias
variaciones Bajo estas deducirde los rasgos generales
"estlVcturales" dejos campesinados, su(s) fo;rma(s)aracteristica(s)de,concien-
cía resulta irremediablemente unidimensional y ahistórico. Deducir, además,
que los campesinos soncaracterísticamente localistas, atrasados y defensivos,
no hace sino añadir un a la injuria. Resulta muy instructivo que investi-
gadoresperspicaces de sectores campesinos particulares encuentren la historia
y la complejidad de su conciencia más ricas de lo que nuestras posturas teóricas
supondrían. El análsis de FrancesFitzgerald sobre el "Marxismo-Ieninismo en
el paisaje vietnamita" (1973:284-304; basado en gran medida en Mus; 1952),
por ejem-plo, es unasombroso ejemplo 'de la manera en la que tradiciones y
valores históricos especificos de ,'la" cultura vietnamita proporcionaron
mentosPara una conciencia campesina rebelde compatible con nocionesmarxis-
tas de revolución y justicia. 'Para-tomar un ejemplo más minuciosamente defini-
do, ArturoWarman encontró que la resistencia campesina mexicana a los
intentos estatales por "colectivizar" el manejo de sus tierras comunales (ejidos)
en la década de 1970, no reflejaba la' ignorancia, el localismo y tradicionalismo
que Íos intelectuales utilizaban comúnmente para explicar la posición campesi-
descubren los ensayos
para encajar dentro de
crita anteriormente en
os"campesinos van más
de subsistencia, o la
oseI\paz).,Ni podemos
:ales y la comprensión
·nadas a los "pequeños
ríodocolonial tardío
, ,
os campesinos giraron
pían considerablemen-
9ajo. La movilización
cjaba un simple anhelo
rjar una nueva política
campesinas
rarregionaI. Es verdad
ndino neo-Inca como
pensos los campesi-
este caso, uno tendría
liooo de nuestros su-
de un libertador Inca
.ios. El sueño de un
Otan irrcsistiblemen..
cendió la imaginación
mmpesinos andinos
no campesinas y no
IX y XX, revelan una
·localidad inmediata
de conciencia
función de tierras
ocidad
cionalismo campesi-
nadonalismo" sobre
y Torrico proporéio-
,mpesino en pactos
, PIes que llevaron a
políticos patemelis-
.na'. En todas ;estas
localis-
.-puestos apriorísti-
periencia histórica
historia ideológica
,ra explicar la activi-
...
10. Véase la interpretación notablemente compleja y sensitiva de fa conciencia campesina en
México, en Meyer 1973. El reoeílte libro de Scott (1985) es tambl.&1 exttemadamente estimulante
en este aspecto.
NUEVAS AI'ROXIMAOON
las lealtades de cam
(propiedad de had
los ingresos
de los campesinOS'. ,
coinciden con aqqe
rebeliones campes·
la dimensión
la explicación yaná
sión, los patrones'
aspiraciones cam
cialmente important'
estudiadas por Sal,
discutida en la in
de la conciencia cam
los hallazgos de Ma
al cual considera,
de otras áreas, sosti
hecho imposible el
Indiscutiblemen
sión amplia sobre
área andina, esto'"
las fronteras étnicas-
era así. Los hallazgl
Cárdenas se discu
importancia de la
la facilidad con la q!
conflictos clasistas
visión.
Pero, ¿es pccU"
historia campesina'.
revueltas campesin.
equivocada. La CUI
historia y probable
én el Tercer MundO,
mente asociada a Vi
. formal, guerra y
; pilares materiales di
divisiones de lén
yla conciencia étrri€
componente étnieo.;
. conciencia campesi
C!ión en vez de la
Irlanda Británica o
encontrar ana10gías
r:; Además, aún
Zádo, los problemas
ilUier análisis serio.
SfEVESfERN
38
POI" cl<:ontrario, los .campesinos roconodan astutamente que
detrás,de retóricaS.de progrcsoy.recompensa matcrial escondía
un· intento cstatal de organizar y controlarempresas-agtícolas modernas de
formas que hubierandestruídolas opciones económicas que los campesinos
necesitaban para sobrevivir (Warman 1980:61-83)10. Los campesinos no eran
ignorantes a 'nivelmaéropol1tico, ni intrínsecamente opuestos al ,"progreso" o
a'formas colectivas de organización económica.
Nuestra tercera sugcrendametodológica es, por tanto, que los estudios de
lasrobeliones campesinas deben tratar la conciencia campesina romo una cuestión
")J problemática:en vez de la "historia cultural"
) del área estudiada y descartar 1fociones sobruhnherente loallismo yc;'flr4cter defensivo
delosaimpesiños. Desdé esta petspecth;a, ellocalísmoy las obsesiones defensivas
en relación aJos derechoslocalespuedcI\ en ptcvalccerentre
nosrebeldesespeeífitos en épocas y'lugares estos patrones
no pueden -ser asumidos como un fenómeno cuasi universal, inherente a la
condición amenazado por factores externos talescotno señores
feudales, aútoridades estatales o mercados. Esta perspectiva: le permite también
al analista evaluar más dinámicamente la influencia mutua entre las
materiales:e ideológicas (en tanto.las últimas no siempre "reflcjan"alas prime,-
ras de modo simple'odirecto)¡.. yconsiderarde'qué modos la, atención explícita
a la conciencia campesina cambia<nuestro de las causas y los
problemas en juego durante animará,adcmás,a·dcsarrollar
las nuevas herramientas toóricasnecesarias para explicar los múltiples contor...
nos que puede adquirir la- conciencia campesina. La explicación'teórica de
Mallon sobre el desarrollo de una conciencia nacionalista antes de la consolida-
ción de una·burguesía dominante y un meroadointerno es un ejeroplo instructi-
vo y . _ ;¡.
Si5e toma seriamcntela conciencia campesina enlos Andes, se debe sopesar
inmediatamente el significado de la etnicidad en' la conciencia y la revUelta
"campesina". Aquí, también, la experiencia andina provoca un replanteamiento
de supucStm¡, y paradigmas. Por etnicldad entiendoel proceso de supuestos
atributos culturales y físicos que se consideran luertementeadheridos a las
personas implicadas y, por tanto, no fácilmente renunciables, adaptables o
ancestros o :tetigión, lenguaje,
trabajo, vestimenta, etc.) AtributQSque sitvenpara·trazar las fronteras
sociales que ubican a las personas en agrupaciones diferenciadas dentro del
, delaiilferacción.sódal. En.la medida enque las fronJeras
J ..•.• ., ..' '. .
étnIcas no coil)cüfen con las fronteras de clase, e identificaciones
étrikas pueden 5elVírpara' articular las quejas' y las visiones del mundo de
cam}:>esirios y Tal fue el .. pdféje't'plo,en las movilizaci.<;lJ)es
insurreccionales que,trataxon de instaurar un orden incaico enlos Andes duran-
te las postrimerias de lacolonta. Un sentido compartido de identificación y
agravios étnicos sirVió de puerite,por 16D\enos 'en algunas zonas, para
f • .' •
SfEVE SfERN
39
NUEVAS APROXlMACIONF5
las lealtades de campesinos andinos y elites andinas cuyos privilegios de clase
(propiedad de haciendas, inversión en empresas mercantiles, participación en
los ingtesos provenientes de los tributoS, etc:), los diferenciaban
de los campesinos.PoTotro lado, en la medIda en que las fronteras étnIcas St
coinciden con aquellas de clase;'el lenguaje;la ideología y las causas de las
rebeliones campesinas resultan difíciles de comprender si no se tiene en cuenta
la dimensión étnica. Un componente étnico que adquiere gran importahciaen
la explicación y análisis de lasrevucltas,·se encuentra incorporado en laopre-
sión, patrones de adaptación y resistencia, .el sentido de agravio Y' las
aspiraciones campesinas; Tales étnicos de las rebeliones son'espe-
cialmente importantes, por ejemplo, en las rebeliones de los siglosKVIU y XIX
estudiadas por Salomon y Platt. (Véase también la invcstigació.n de Gonzales,
discutida en la'introducción a la Parte UI). Es precisamente la dimensión étnica
de la conciencia campesina andina en<eIPerú, lo que lleva a Bonilla a descartar
los hallazgos sobre el nacionalismo campesino en la sierra écntral¡
al cual considera, en el mejor de los casos, como algo En la mayoría
de otras áreas, sostiene Bonilla, elpeso de Ja·cuestión étnica era mayor y hubiera
hechoimposible el nacionalismo campesino.- .
Indiscutiblemente, b dimensión étnica resulta inevitable en cualquier discu-
sión amplia sobre rebelión y concicncia'cntreloscarnpesinos andinos; En el
área andina, esto ha proba:doser cierto- en regiones y-períodos en los ctlales
la-s fronteras ·étnkas y:dasistas virtualmente coincidían, y también cuando no
era asiLos hallazgos de DandIer y Torrico, Albó)' Cárdenas de
Cárdenas se discuten en· la introducción a la ·Parte ·IV) welven mstalma la
importancia de la.-etnicidad en la política así como
la facilidad con la qucha cogido' desprevenidos a aquellos que, al tratar los
conflictos clasistas bolivianos deja.nla dimens-ión étnica fuera de su campo de
visión. ". ,;' .
. Pero, ¿es peculiar yatípittl-el pesc:hlelos
historia campesina andina ? así fuera; la tendencia a teorizar y laS'
revueltas campesinas sin tener en cuenta)él ditriérisiónétnica no está Senamente
equivocada. La cuestión étnica) sin embargoi'ha afectado profundamente la
historia y probablemenlcla¿oncienéia de mucftoscant lmente
en el Tercer MundO, la capitálismonoratlántico
mente asociada dotnina<:ióO'·coIDniaJ: gobierno colonial v'
formal,guerra;y gobiem.o- infotrtla'l;réligión mi5ióncráí y'otras. El asalto a los
pilares materiales de la vida éampesina''há tmdO
divisiones de lengua; y raza; que aliinentaron;las 'relaCiones
y la conciencia étnica. Bajocstascondidónes, deberíamos sorprenderri'ossi un
componenteétnko-Jlacionál no pesara significtiVamente en las rebeliones yla
conciencia campesiná.Los campesinoseuropebspodrían muy bien serIa
ción en vez de la regla en-este caso, mri basta dirigir la mirada a la
Irlanda Británica o a:la'''reconquista'' de: la Espafia Islántica, para
encontrar ana10gías en la eXpériettcia'ellropea-.. -, - - -. "."'.
. Además,aún cúando se deje de'lado ladivisiórientre colonizador y <:olorii-
zado, los problemas étnicos internos pueden indispensables para cual-
quieranálisis serio. de la política, .Ja, conciencia o la rebelión campesina. La
nto, que los estudios de
. como U7IIl cuestWn
ia la "historia cultural"
iBmo ycarácter defensivo
S-obSC6iones defensivas
-alccerentre campesi-
· ; pero estos patroncs
iversal, inherente a la
os tales corno señores
.va le pennite también
entre las variables
" ti,.;.." 1 .
,. re....}"'n a as pnme-
as la. atención explícita
lo:de las causas y los
adcmás,a desarrollar
r, los múltiples contor-
- licación· teórica de
-antes de la consolida,.
Ul'tejemplo instmcti-
_ocían astutamente que
sa matcrial se escondía
modcrnas de
c;as quc los campesinos
campesinos no eran
-uestos al "progreso" o
-des, sedebe sopesar
ciencia y la revuelta
a un replanteamiento
de usar supuestos
nte adheridos a las
. bies, adaptables o
': A religiÓn, lenguaje,
ra·trazar las fronteras
nciadas dentro del
en que las fronteras
pes e identificaciones
· es del mundo de
en las movilizaciones
-, en los Andes duran-
·-de identificación y
S ZonáS, para unificar
NUEVAS APRüXlMACIO:
de este ensayo intr
cia de la experien
presentan a contin
de los temas esenc'
conjunto, ofrecen
campesinos andin
aspiraciones, inel
nos sumergimos a
STEVESTERN 40
discusión de Campbell sobre la insurrección en el periodo colonial tardío,
muestra claramente que los insurree;:tos a-odinos se encontraban divididos inter-
namente; y que las fronteras étnicas intraandinas ocupaban un lugar significatio.
vo en tales divisiones. Cualquiera que esté remotamente familiarizado con la
cuestión religiosa en Irlanda, o los estereotipos históricos; que los-vietnamitas
del norte y del sur han usado para caracterizarsus diferencias (véase Fitzgcrald
1973:64"'(6), O la tendencia. de muchas comunidades campesinas a replegarse
"haciaadentro" y reclamar una identidad y un interés distinguiblesde, aquellos
de lasromunidades rivales tanto romo de los no-campesinos (Wolf 1957; Stem
1983), apreciará el significado potencial de los-conflictos-y la conciencia étnica
entre lOs campesinos.
Finalmente, aún cuando no aparezcan obvias divisiones étnicas, los prota-
gonistas del conflicto de clasespucden tender a atribuir suertes más sutiles de
atributos étnicos a otras clases sociales o a ellos mismos. (Este pt'OCCSóe5
descrito a veces como "clasismo"). Los campesinos zapatistas de Morelos, por
ejemplo, eran principalmente mestizos, y no indios, y eran en cualquier caso
relativamente "aculturados"encomparación a campesinos de otras partes de
México. Sin embargo, los terratenientes y las elites urbanas no podían dejar de
endilgar un cliché étnico despectivo a sus enemigos de clase, y consideraban
a los zapatistas como "indios" bárbaros enzarzados en una salvaje y destructiva
guerra racial. Incluso los obreros urbanos estuvieron influidos por la tendencia
a atribuir características étnicas a otras clases sociales. Cuando los zapatistas
ocuparon Ciudad de los trabajadores se mostraron asombrados y en
cierta medida extrañados por el estilo social respetuoso y la evidentereligiosi-
dad de los campesinos. ·Las particularidadcscampesinas, vistas como-símbolos
de que el campesinado constituía, de manera innata, un tipo diferen.u de gente
introdujeron un elementoétnico en la controvertida decisión de los trabajadores
de rechazar una coalición obrero-campesina con los zapatistas, y de aliarse en
cambiocon sus enemigosConstitucionalistas (Hart 1978:131-133). Sería ingenuo
creer que la tendencia de los,no<ampesinos a descartar a los campesinos como
bárbélros, ignorantes y supersticiows no tuvo un lugar importante en el propio
senti1llienlo de agravio y aspiración de los campcshlos.
Sí, tal como he argumentado, el significado de factores étnicos en la
concienciayla rebelión campesina no es los Andes, estamos en
de hacer una En estudios teóricos,
así como en estudios de rebeliones _campesinas, aún cuando los
problemas étnicos no seall obvíarnenterelevantes (como lo son; digamos, en
Irlanda o Perú), un análisis que no incluya la dimensión itnica debe ser justificado
I en vez de ser tomado como pumo ,de partida. En algunos casos y para ciertos
propósitos, las variables étnic¡ls pueden no ser importantes para la comprensión
de la rebelión. Pero esto necesita ser: demostrado explícitamente. Las categorías
que dejan la dimensiQn étnica fuera de su campo de visión son probablemente
Este ensayo ha tratado de modificar la tendencia de los historiadores y
antropólogos andinos a restringir la envergadura de las impHcancias derivadas
de los estudios de casO andinos. Lanza, además, un desafio a los teóricos y a
los estudiosos de otros campesinados, para que incorporen la experiencia andi-
na en sus paradigmas y metodologías. Sin embargo, los objetivos específicos
41 NUEVAS APROXIMACIONfS
de este ensayo introductorio no deben ser útilizados para disminuir la importan-
cia de la experiencia andina por sí misma. Cada uno de los ensayos que se
presentan a continuación ofrece uli giro original y significativo en uno u otro
de los temas esenciales para la historia de las rebeliones andinas. Tomados en
conjunto, ofrecen elocuente testimonio de los varios modos en los cuales los
campesinos andinos han luchado para mejorar su suerte.. hacer realidad sus
aspiraciones, incluso tomar su destino en sus propias manos. En esa historia
nos sumergimos ahora.
nodo colonial tardío,
traban divididos inter-
nun lugar significati-
familiarizado con la
Si que los vietnamitas
. s (véase Fitzgerald
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STEVE STERN