Hablando con los antepasados

Diseños antropomorfos y zoomorfos representando deidades, seres humanos, jaguares y pumas que abundan en la región y que en cierta forma eran objeto de veneración y culto, se mezclan con otros animales que, de forma más estilizada, aparecen plasmados en las superficies de las rocas, como monos y serpientes, los cuales también abundaban en tiempos antiguos. También pueden apreciarse representaciones abstractas, como espirales y oquedades tipo tacitas o cazoletas, y elementos astronómicos, que bien podrían indicar sofisticados conocimientos de astronomía, tan habituales en las culturas antiguas, acostumbradas a la contemplación permanente del firmamento.
texto » Alex Guerra Terra Fotos » Andrés Carrión Cueva

Los enigmáticos petroglifos de Samanga

Ayabaca

74

l

l

prehistoria

prehistoria

l

l

75

Las espirales y

dobles espirales son uno de los motivos más recurrentes en Samanga. Es probable que constituyeran parte de un código simbólico universal.

n una zona que escapa a las rutas turísticas habituales del Perú, remontando río arriba por el Quiroz, en Culqui, se hallan gran cantidad de monolitos y manifestaciones rupestres, concentradas en las inmediaciones de Toldo de Samanga (Ayabaca, Piura). Ofrece los mismos atractivos patrimoniales tanto ecológicos como culturales. Creo que, precisamente, el hecho de estar apartado de los recorridos más conocidos acrecenta enormemente su interés, ya que podemos recorrer los casi docientos cuarenta petroglifos y monolitos del lugar, sin tener más contacto que el que nos permite esa soledad en medio de una naturaleza virgen e indómita: las palpables energías espirituales que inundan el ambiente está cargado de historias y leyendas. Una historia de la que aún queda mucho por descubrir y que nos ayudará a profundizar en el conocimiento y la idiosincrasia de los antiguos pobladores de la sierra piurana que plasmaron con tanta insistencia, sus símbolos en las rocas. Símbolos, por otra parte, que coinciden en muchos casos con otros muy alejados en el tiempo y el espacio. Y es, entonces, cuando surgen las preguntas: ¿Por qué se repiten los mismos símbolos en puntos tan aislados del planeta durante miles de años? ¿Son estos signos recurrentes un código simbólico universal? ¿Son los antecesores de la escritura? ¿Qué relación tienen con los astros? ¿Son imágenes dejadas por los chamanes bajo estados alterados de conciencia para comunicarse con seres del más allá?

E

Como arqueóloga, estas preguntas me parecían intrigantes e intenté responderlas acercándome a ese gran libro simbólico que es la vasta sierra ayabaquina que acoge el sitio de Samanga.

Estados alterados de conciencia

En los años 70, el arqueólogo italiano y ex-catedrático de la Universidad de Piura, Mario Polía, que con tanta minuciosidad investigó las sierras de Ayabaca, hablaba de una cultura de Samanga. Le intrigaban sobremanera los espirales y otros signos grabados en las piedras (líneas serpenteantes, puntos, cruces y otras figuras geométricas) por su semejanza con otros encontrados en las selvas de Ecuador, Colombia y Venezuela lo que para él, podría significar no sólo un origen común (la Amazonia) sino también el derrotero de los grupos humanos llegados del norte del continente. Pero por la misma época, un investigador norteamericano, David Lewis-Willliams, se percataba por primera vez de algo asombroso: no sólo dentro de los límites de una zona geográgica y temporal, sino por todo el planeta y desde muy lejanas épocas, existían una serie de símbolos que se repetían una y otra vez en el arte paleolítico. Los llamó formas entópicas. Este investigador consideraba que no se podía explicar por difusión cultural (contactos interoceánicos, improbables para esas épocas) el hecho de que distintos pueblos hubieran plasmado los mismas signos en las rocas. Y aportó un modelo neuropsicológico según el cual esas imágenes son el resultado de una estructura cerebral cognitiva universal, afirman-

Por todo el planeta y desde muy lejanas épocas, existían una serie de símbolos que se repiten una y otra vez en el arte paleolítico: Se llaman formas entópicas
do que cuando experimentamos estados alterados de conciencia (EAC) y llegamos a la etapa de estallido alucinatorio, las imágenes mentales que genera y percibe el cerebro son las mismas o muy similares, a lo largo del tiempo y el espacio. Sabemos que los chamanes actuaban bajo el efecto de plantas alucinógenas, las cuales provocaban esos estados y que eran ellos los responsables de plasmar sus visiones durante las ceremonias. Fuera a través de la ingesta de estas plantas, de la danza, la música rítmica o movimientos espasmódicos del cuerpo, los chamanes entraban en trance para flexibilizar su mente, despojarse de ideas preconcebidas y límites impuestos, y así poder comunicarse con los dioses y los espíritus del más allá, plasmando las imágenes mentales percibidas sobre las rocas durante los ritos y ceremonias.

Código simbólico universal

No es difícil retrotraernos hacia aquellos lejanos tiempos de rituales, danzas y extrañas músicas rítmicas mientras se recorre la sierra entre los petroglifos y monolitos de Samanga. El lugar está lleno de magia y observando los paneles rocosos nos percatamos que presentan muchos de los signos recurrentes a los que tanto aluden los investigadores. Años después de las pesquisas de Lewis-Williams, Genevieve von Petzinger elaboraría la más completa base de datos con los símbolos que aparecen en distintas áreas rupestres del mundo: líneas serpenteantes, zigzags, espirales, triángulos, puntos, cuadrados, manos en Monolito grabado con símbolos chavinoides (sobre estas líneas). negativo y positivo, etc. Ella pudo comprobar que muchos, aparecen de forma constante en diferen- Motivos mascariformes, geométricos, espirales, líneas serpenteantes, puntos y oquedades, símbolos todos ellos recurrentes en Samanga. tes cuevas del planeta entre los 30.000 y los 10.000 años (antes en el continente africano, y después en el americano). Según Petzinger, existió un código simbólico universal con significado propio anterior a la escritura que, aunque careciese de gramática (por lo que no se le puede considerar como escritura), sí que sirvió para la comunicación de ideas o conceptos entre distintos grupos y desembocaría en la escritura. También pudo comprobar que existen unos 30 signos que se repiten de forma constante y que ya hace 30.000 años se usaban el 70% de ellos. El significado de los símbolos, sin embargo, se ha perdido con el paso del tiempo por lo que es imposible descifrar el código.

El altar de Samanga

Volviendo a Polía y sus investigaciones en Samanga, cuando observó la llamada “gran piedra grabada de Samanga”, o “el altar”, un gran bloque de 7 x 8 metros completamente cubiertos de signos superpuestos y yuxtapuestos, le pareció un inmenso libro escrito en un enigmático alfabeto antiguo. Los estudios de von Petzinger aún no existían, por lo que podríamos considerar a Polía un verdadero pionero. Para él esta gran piedra podría representar la transición del nomadismo al sedentarismo, ya que

76

l

l

prehistoria

prehistoria

l

l

77

Al igual que los símbolos paleolíticos, la aparición de la escritura responde a una necesidad del Hombre de transmitir conocimientos, fijar las tradiciones y comunicarse entre sí. A pesar de no saberse aún su origen, parece surgir como parte de un largo proceso que podría haber comenzado con los primeros símbolos dejados en las rocas y que, poco a poco, se convertirían en ideogramas con un significado establecido, para derivar finalmente en la escritura.

El Kuraka descalzo

Cuenta

Arqueoacústica y piedras campana

En agosto de 1987, se llevaba a cabo una nueva exploración en la sierra de Ayabaca, dirigida por Mario Polía. En esa ocasión, estudió, en lo que él llamó “valle sagrado”, otras 22 rocas grabadas, siete monolitos, y sitios de hasta 4.000 años de antigüedad, que según él servían de adoratorios. El arqueólogo ya había descubierto 33 petroglifos en 1972, a los que se sumó 22 y posteriormente otros más hasta completar 119. Recientemente, el sitio está siendo objeto de estudio con lo que poco a poco esta cifra va en aumento, llegando a casi 240. Muchas de las rocas grabadas, al ser percutidas emiten un sonido como de campana, por lo que son llamadas “piedras paila” (sartén) o “piedras camapana”. Evidentemente, este hecho no es fortuito, y gracias a la arqeoacústica sabemos que estos fenómenos acústicos fueron comunes en el pasado.

la leyenda del Kuaraka descalzo de Samanga, que enamorado, se paraba sobre una piedra para observar cada amanecer a una hermosa doncella, cada día más bella y también más indiferente, que vivía en el cerro La Cruz con su anciano padre. La doncella, asustada al enterarse de un arreglo para hacerla casar con su pretendiente, abandonó la casa paterna y huyó como una veloz gacela hacia las pampas desérticas de Huamba. El Kuraka, desesperado, volvía cada mañana para esperarla por largas horas sobre la misma piedra, hasta hundir su superficie y dejar en ella las estilizadas huellas de sus pies descalzos, para toda la eternidad. Se dice que

nunca nadie más vio a la hermosa doncella, pero se cuenta que sus lágrimas, por la pena de haber dejado a su viejo padre, llegaron a formar la laguna Prieta que desde entonces posee dones curativos. Los curanderos de la zona plantan en sus orillas hierbas medicinales y la gente acude a ella para pedirle favores y dejarle ofrendas. Cuenta la leyenda que la doncella era una muchacha alta que caminaba con la gracia de una gacela, de cabellos como los rayos del sol y piel como la luna. Sus ojos, del color de las hojas de tiernas plantas, toda ella perfecta, y dicen, que era una diosa… Observo que la leyenda describe a una mujer de rasgos totalmente caucásicos.

No es difícil retrotraernos hacia aquellos tiempos de rituales, danzas y músicas rítmicas mientras se recorre la sierra entre los petroglifos
Andrés Carrión (sobre estas líneas) apoyado en la llamada “piedra del sapo” Una panorámica de la localidad de El Toldo desde Samanga (en la página siguiente, arriba). Un conjunto de pictogramas que parecen representar a tres personajes, tal vez un hombre, una mujer y un niño (debajo).

Extraños monolitos

el grabado de una superficie rocosa de tan grandes dimensiones, podía haber sido un trabajo coordinado de varias personas durante un largo período de tiempo, aunque también se podría afirmar que son superposiciones a lo largo del tiempo, efectuadas por diferentes grupos, por los diferentes estilos y diseños allí grabados. En el centro, un importante personaje sostiene un báculo irradiando cuatro líneas, probables haces luminosos, y a su lado, otro de menor importancia, irradia sólo uno. Por toda la roca se distribuyen seres míticos, uno con una cabeza colgando de una mano y un cuchillo en la otra, probable tumi, un ciempiés bicéfalo, figuras alargadas como telares, un sol en su ocaso, y también, por supuesto, gran cantidad de los signos típicos recurrentes del arte rupestre.

un reflejo de la milenaria visión de los tres mundos: el Hanan Pacha, el Kay Pacha y el Uku Pacha. Pero lo importante es que Polía vio en esos signos un antecedente o reflejo de una escritura desconocida, algo que actualmente es motivo de profundos estudios. ¿Serían realmente estos símbolos los antecesores de la escritura?

Antes de la escritura

Arqueoastronomía en el altar

Algunos investigadores han econtrado inferencias arqueoastronómicas en su distribución, relacionadas con el solsticio de verano y un chamán del lugar señala que el día del solsticio de verano (21 de diciembre en el hemisferio sur), el Sol se instala en la casa de Saturno y desde ahí irradia toda su energía a la Tierra, siendo las líneas paralelas grabadas en la roca, una representación de la dirección en la cual se dirige para que, quien esté dispuesto a abrir su corazón al mundo, pueda alcanzar el amor y tranquilidad eterna. En la actualidad, siguen llegando maestros curanderos de diferentes lugares del mundo para realizar aquí rituales y así poder recibir la energía que irradia este centro espiritual que es Samanga. Sin duda tan completo repertorio, es

Todavía no existe una respuesta cierta a este problema, pero sí parece muy posible que sean el paso previo. Es muy probable que estos símbolos, primeros intentos de comunicación, hayan derivado y evolucionado hacia los alfabetos. Los más antiguos, al igual que los símbolos del arte paleolítico, comparten infinidad de signos. El vinca (de parte de la actual Europa del Este, 4000 a.C.), el de la cultura Banpo (China, 4700 a.C.), el de la cultura macedónica (Grecia y Anatolia, hasta 7000 a.C.) y los proto-griegos (hasta 5250 a.C.), son los alfabetos considerados más antiguos, y todos, presentan signos que se repiten. Pero el problema para descifrarlos radica en que la mayoría corresponden a lenguas desaparecidas y, en estos casos, sin conocer el valor sonoro e ideográfico de los signos, sólo la existencia de textos bilingües o trilingües, podría abrir una puerta a su estudio. ¿Tendrán estos alfabetos un origen común? ¿Serán producto pues, de migraciones e intercambios? ¿O se deberá, tal vez, a una estructura cerebral cognitiva universal, relacionada con la ingesta de sustancias psicoactivas, como podría ser el caso de los símbolos que los precedieron?

En Samanga no se ven sólo símbolos geométricos sencillos. Existen hermosos diseños antropomorfos, zoomorfos y de seres míticos, de los que los investigadores han inferido parte de la historia de los hombres que los produjeron. El hallazgo de un lanzón de 2.90 metros con grabados chavinoides (felinos), encontrado cerca de la Huaca Samanguilla, sorprendió en cuanto vino a reafirmar el criterio del origen selvático inferido de los motivos de felinos de algunos de los petroglifos, y la gran expansión que algunas culturas andinas experimentaron hacia el interior de la selva. Además del abundante arte rupestre, las lluvias torrenciales de 1983 pusieron al descubierto numerosos contextos funerarios y restos arqueológicos en la zona, que ayudaron a reconstruir su pasado. En el sitio Guaraguao de Malingas, en Tambogrande, quedaron al descubierto gran cantidad de petroglifos y dos monolitos de piedra labrada de dos metros de altura y un tercero de 1.80, que tenían forma de prisma cuadrangular muy regular, como si hubieran constituido las columnas de un gran pórtico, lo que aún permanece en el capítulo de los enigmas. En el caserío de La Greda, las lluvias erosionaron un cementerio actual que dejó al descubierto otro precolombino, del que los huaqueros extrajeron finos ceramios y gran cantidad de collares de chaquiras hechas de concha Spondylus, traída desde las costas de Ecuador. También se encontraron utensilios de madera y metales que los poblado-

78

l

l

prehistoria

prehistoria

l

l

79

Genevieve von Petzinger elaboraría la más completa base de datos con los símbolos que aparecen en distintas áreas rupestres del mundo
res atrapaban al paso, y lamentablemente hoy en día son difíciles de localizar. 80 ceramios con los cuales inició el Museo Parroquial de Tambogrande. Un objeto único en su clase se conserva en esa colección. Se trata de un vaso pequeño, de 10 cms de alto por 3 de diámetro, labrado con extrañas orlas, pero es sobre todo el material sobre el cual fue labrado, lo que llama la atención pues es algo parecido al ónice, un material muy raro en la zona. También resulta desconcertante una piedra muy lisa del tamaño de un huevo, con la representación de un pez muy bien cincelado, al estilo de las piedras de Ica, de lo que sólo se puede apreciar la fotografía ya que ha desaparecido.
Detalle de panel rocoso con la representación de un extraño ser mítico de rostro triangular y dos antenas como de insecto (página anterior). Un Gran panel rocoso

El humanoide de Samanga

Uno de los riesgos que corren estas manifestaciones rupestres es el temor supersticioso que inspiran a algunos campesinos del lugar, imaginando que el ganado que se les acerca puede ser afectado y hasta muerto, lo cual les ha causado ocasioles y lamentables destrucciones. En algunos monolitos, aparecen grabadas figuras que representan a un personaje zoomorfo o, tal vez, un humanoide. Como sea, el personaje es temido por lo lugareños y tiene la cabeza grande y redonda, terminada en cuatro líneas (plumas, antenas, pelos) y un solo ojo en el centro. No posee cuerpo, y de la cabeza parten los brazos doblados hacia arriba. Toda la figura se sienta sobre piernas largas y rectas, terminadas en grandes pies. Algunos vecinos de Tambogrande aseguran que en Suyo hay piedras similares pero, lo cierto, es que aún no han sido documentadas. Todavía se esconden en ese gran bosque pétreo infinidad de misterios.

(sobre estas líneas) muestra más motivos mascariformes y espirales.

Los antiguos guayacundos

Oquedades para alucinógenos

visitar el conjunto rupestre
El conjunto rupestre se encuentra a unos 55 km de la ciudad de Ayabaca, en el valle de Samanga, entre El Toldo y Espíndola, a 2.300 m.s.n.m. Existen en el pueblo encantadores hospedajes donde atienden con la simpatía propia de los lugareños y sirven exquisitas platos típicos de la gastronomía piurana a precios muy accesibles. Cómo llegar Desde Piura a Ayabaca en bus interprovincial, con salidas en la mañana y en la tarde. Desde Ayabaca hasta El Toldo se alquila bus particular, y desde el pueblo hay un tramo de unos minutos andando hasta el conjunto rupestre. A unos 11 km está el Complejo Arqueológico de Aypate, un majestuoso ejemplo de la arquitectura inca, que se puede aprovechar a visitar. Horarios y precios Es un sitio arqueológico aún virgen y no explotado turísticamente de momento, por lo que no hay horarios y puede ser visitado libremente, resultando un lugar ideal y un marco incomparable donde acampar. Más información: Turismo i.pe turismoi.pe/arqueologia/petroglifos/ petroglifos-de-samanga.htm Municipalidad provincial Ayabaca www.muniayabaca.gob.pe/tour2.php

En el sitio Casanas, Malingas, aparecieron piedras con oquedades que algunos estudiosos aseguran eran destinadas para usos ceremoniales, vertiendo en ellas líquidos especiales destinados a los sacrificios o al culto. En la puerta de la capilla de El Toldo de Samanga se encuentra la prueba de ello. Aquí, se erige un monolito con forma de san pedro (cuyo nombre ancestral es achuma o huachuma), un cactus que contiene propiedades alucinógenas, utilizado por los chamanes de esa y muchas áreas de América precolombina, para entrar en estados alterados de conciencia. El monolito fue hallado cerca del río Calvas y su forma es antropomorfa, presentando en la parte superior una oquedad donde se ha demstrado que antiguamente el chamán vertía la sustancia para después “shingarla” o ingerirla durante los ritos ceremoniales. A partir de 1983, y por varios años, el párroco de Tambogrande, un sacerdote inglés llamado Pablo Stomhan, se interesó por los restos arqueológicos de la región y adquirió

Las primitivas tribus asentadas en la provincia de Ayabaca y al norte de la de Morropón, los guayacundos, fueron desarrollándose y evolucionando en forma tal, que cuando el Inka Tupac Yupanqui inició su reducción y conquista, ya habían logrado un alto grado de evolución cultural, igual, o quizá superior al que por la misma fecha tenían los tallanes. Al igual que los tallanes, los pobladores de la sierra en la época de las conquistas incaicas constituían por sus rasgos culturales y lingüísticos, por su común origen y por sus usos y costumbres, una nación, solo que no habían formado un estado unificado bajo una sola autoridad o mando. Estaban formados por diversos señoríos que, en cierta manera, formaban una confederación: la Confederación de los Guayacundos. Los animales, elementos astronómicos, figuras geométricas y antropomorfas que eran objetos de veneración y culto y que dejaron grabados en las rocas para la eternidad, nos hablan probablemente de todas esas hazañas del pasado, de sus inquietudes y de su vida cotidiana en cada rincón de Samanga. Los antiguos ayabaquinos, los primeros habitantes de Samanga, sus chamanes, bajo estados alterados de conciencia, plasmaron sus visiones fantasmagóricas en las superficies rocosas mientras a su vez, comunicaban a sus comunidades esas mismas visiones en forma de extraños y misteriosos mitos. n

80

l

l

prehistoria

prehistoria

l

l

81

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful