Publicado en : Memorias Encuentro Internacional de Investigadores en Administración 2012 ISBN: 978-958-710-891-0 Página 275 – 285

Empresa B: ¿Un intento de resignificar la empresa?
Por: Jenny Marcela Melo1 Resumen En América Latina y en el mundo encontramos propuestas conceptuales y prácticas que apuntan a trascender la idea que el objetivo primordial de los negocios es maximizar el lucro y la búsqueda incansable del incremento de las utilidades. Hoy podemos aproximarnos a un mosaico de propuestas que incluye, entre otras, conceptos como responsabilidad social empresarial, creación de valor compartido, negocios inclusivos y empresas sociales, que sugieren que las empresas deben actuar de forma sostenible generando deliberadamente impactos positivos en la sociedad. Estas propuestas apelan a distintos grados de cambio frente al business as usual y tienen distintas implicaciones sobre el sentido que le asignamos a la empresa. Este trabajo se propone describir y explorar la emergente propuesta conceptual de la empresa B (B Corporations como son conocidas en Estados Unidos), poniéndola en relación y perspectiva con dos conceptos de amplia difusión en América Latina: responsabilidad social empresarial y empresa social. El propósito fundamental es aportar a una reflexión sobre las potenciales transformaciones que estas propuestas pueden generar sobre el sentido asignado al concepto de empresa. Palabras claves: Empresa B, Responsabilidad Social Empresarial, Empresa Social, Significado de la empresa, América Latina
                                                                                                                       
Miembro del Grupo de Investigación Humanismo y Gestión de la Facultad de Ciencias de la Administración, Universidad del Valle (Colombia). Correo electrónico: jmarcela@univalle.edu.co ; jmarcela.melo@gmail.com
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Abstract In Latin America and in the world we find conceptual and practical proposals that aim to transcend the idea that the primary purpose of business is to maximize profit and pursuit of increased profits. Today we can approach a mosaic of proposals that includes, among other, concepts such as corporate social responsibility, creating shared value, inclusive business and social enterprises, suggesting that companies must act deliberately generating sustainable positive impact on society. These proposals appeal to different degrees of change from the business as usual and have different implications on the meaning we assign to the business. This paper intends to describe and explore the emerging conceptual proposal of the Empresa B (B Corporations as they are known in the U.S.), putting it into perspective and relationship with two concepts widely disseminated in Latin America: corporate social responsibility and social enterprise. The primary purpose is to provide a reflection on the potential changes that these proposals can generate on the meaning assigned to the concept of business.

Keywords: B Corporation, Corporate Social Responsibility, Social Enterprise, Latin America

 

                                         

 

Introducción Milton Friedman afirmó memorablemente en 1970 que en una sociedad libre “la única responsabilidad social de los negocios es aumentar sus utilidades”. Esta sentencia, que ha estado presente de forma constante en el imaginario empresarial ha venido matizándose en los últimos años. Hoy encontramos propuestas conceptuales y prácticas que apuntan a trascender de alguna forma esta máxima neoliberal y sugieren que las empresas deben actuar de forma sostenible generando deliberadamente impactos positivos en la sociedad. Este mosaico de propuestas que incluye, entre otras, conceptos como responsabilidad social empresarial, creación de valor compartido, negocios sociales y empresa sociales, apelan a distintos grados de cambio frente al business as usual y tienen distintas implicaciones sobre el sentido que le asignamos a la empresa. La empresa B (B Corporations como son conocidas en Estados Unidos) es un concepto emergente que se suma a este contexto, proponiendo un “nuevo tipo de empresa que utiliza el poder del mercado para resolver problemas sociales y ambientales”. Ante el impulso que este modelo está recibiendo en América Latina y a partir de una revisión conceptual este trabajo se propone explorar la propuesta conceptual de la empresa B, poniéndola en relación y perspectiva con otros conceptos ampliamente difundidos en la región: Responsabilidad Social Empresarial y Empresa Social. Este documento se presenta en cuatro partes, en la primera a modo de contexto se señalan algunos elementos relacionados con el propósito asignado a la empresa y el rol que se le demanda socialmente. En la segunda se realiza una revisión de los principales elementos que hacen a los conceptos responsabilidad social empresarial y empresas sociales, y se realiza una presentación de la propuesta de las empresas B. En la tercera parte se proponen algunas observaciones sobre las empresas B en relación con la RSE y las empresas sociales, y sus condiciones de posibilidad para desarrollarse en el contexto latinoamericano. Finalmente se incluyen algunas reflexiones alrededor de la pregunta de si la empresa y este mosaico de propuesta contribuye a una re significación del sentido de la empresa.

 

                                         

 

1. Una mirada al propósito y al rol de la empresa Las premisas mas conocidas y populares2 de la teoría administrativa clásica sugieren que las organizaciones empresariales se conforman combinando el trabajo humano y el uso de recursos materiales a fin de alcanzar diversos objetivos, de los cuales el más influyente es la obtención de beneficios económicos. Siguiendo una lógica neoliberal, economistas tan destacados como Milton Friedman consideraron en los años 70 que la naturaleza empresarial se remite únicamente a la búsqueda y acumulación de lucro, por tanto el rol de la empresa se agota en la generación de empleo y en el cumplimiento de las imposiciones legales. La lógica propuesta es que en la medida que las empresas sean productivas y obtengan ganancias podrán remunerar a sus empleados adecuadamente, con lo cual estarían generando empleo y contribuyendo al desarrollo social y económico. El modelo en que se enmarca esta postura tiene distintos supuestos y principios teóricos3: supone la existencia de una competencia perfecta, un mercado eficiente en la asignación de los recursos, desprovisto de asimetrías y monopolios, sugiere que la mera obtención de rentabilidad financiera implica en sí misma consecuencias sociales favorables, como la generación de nuevos empleos, además de utilidades que al ser gravadas por el Estado se convierten en presupuesto para mantener a los empleados públicos trabajando, desarrollar la infraestructura, proveer servicios de salud, seguridad social y otros necesarios para mejorar el desarrollo nacional.
                                                                                                                       
En presentaciones públicas Omar Aktouf ha señalado que afirmar que la teoría administrativa clásica ha promulgado la obtención de beneficios económicos como el único fin organizacional es un error. Una cosa es lo que los clásicos hayan planteado y otra cosa es lo que se ha vuelto “popular y conveniente” de esas teorías, por tanto funcional al interés de la maximización de la utilidad y la ganancia. Por ejemplo, Frederick Taylor consideraba que el propósito de la administración es asegurar el máximo de prosperidad al empleador, unido al máximo de prosperidad para cada empleado. Si bien, la máxima prosperidad se entiende desde el punto de vista económico, se está considerando una noción de bienestar individual y social implícita en la praxis organizacional. 3  Tal como lo sugiere Consuelo Ahumada (1998), los principios teóricos del neoliberalismo se resumen así: 1) El papel positivo de la desigualdad, 2) La eliminación de la función social del Estado y la oposición a sus políticas redistributivas, 3) La deificación del mercado y 4) La validación del subjetivismo como criterio de verdad. Es de subrayar que en esta perspectiva “la desigualdad es el resultado ineludible de la preservación de la libertad individual”, aun mas, “la desigualdad es positiva para el crecimiento económico, al permitir la acumulación de capital en manos de quienes realizan <<mayores contribuciones productivas>>. Al exaltar y glorificar la libertad individual, se le eleva a la posición de “preocupación prioritaria y legitima en una sociedad justa”.  
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Desde este razonamiento el rol de la empresa se restringiría a la producción y a la obtención de beneficios respetando un marco normativo determinado por el Estado. Esta fue la lógica imperante para gestionar los negocios durante el siglo XX y aún sigue siéndolo de forma generalizada; esto se hace evidente en que muchos analistas coinciden en señalar que uno de los responsables de la crisis financiera del 2008 fue la desmedida avaricia en la búsqueda de beneficios económicos por parte de Wall Street. Sin embargo, desde finales de los años 90 y a lo largo de la primera década del 2000, se ha venido instalando en la agenda pública una idea sobre el rol de la empresa que combina la búsqueda de beneficios económicos con la participación en iniciativas relacionadas con el desarrollo social. Un hecho que da cuenta de este giro se encuentra en la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas del año 2.000 (que promulgó los objetivos del Desarrollo del Milenio), que estableció un pacto los países –ricos y pobres– para que hicieran todo lo posible para erradicar la pobreza, promover la dignidad humana y la igualdad, alcanzar la paz, la democracia y la sostenibilidad ambiental. En este declaración se invitó a un amplio espectro de agentes, entre ellos el sector privado, a cooperar para superar la pobreza4. En el nivel regional se pueden encontrar evidencias de la forma como se ha venido incorporando a las empresas en iniciativas de desarrollo social: En Ecuador por ejemplo, desde el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca se impulsa el Programa Nacional de Negocios Rurales Inclusivos, que busca fomentar iniciativas de articulación productiva y comercial entre pequeños productores y empresas agroindustriales. En Colombia los negocios inclusivos son reconocidos en el documento Conpes 3616 de como una estrategia que puede ayudar a la generación de ingresos de población en situación de pobreza extrema y/o desplazamiento. En el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 en el tema de igualdad de oportunidades se incluye toda una Estrategia de Alianzas Público

                                                                                                                       
 Algunas metas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) puntualizan el papel que puede desarrollar la empresa: “En cooperación con las empresas farmacéuticas, proporcionar acceso a los medicamentos esenciales en los países en desarrollo”, “En colaboración con el sector privado, velar por que se puedan aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías, en particular, los de las tecnologías de la información y de las comunicaciones”. En http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/ se puede encontrar una relación de los 8 ODM y de sus avances.  
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Privadas (APP) para la inclusión del sector privado en los programas públicos y privados de emprendimiento orientados al autoempleo. En este apartado introductorio se buscó presentar una mirada panorámica de la forma como se están incorporando giros en la forma de significar el propósito y el rol de la empresa en la sociedad contemporánea. A continuación se presenta una revisión de tres conceptos que delinean tres posibilidades de actuación en el contexto de este giro: responsabilidad social empresarial, empresas sociales, y empresas B, de particular interés para este documento. 2. Empresa y Desarrollo: Tres posibilidades de actuación Es claro que en la sociedad contemporánea, marcada por crisis sociales, económicas, financieras y ambientales y en la que asistimos a una deificación del mercado y a una reducción estatal, los roles de los actores sociales cambian, se transforman y se re significan. La responsabilidad social empresarial, las empresas sociales, y las empresas son caminos en los cuales las empresas han incorporado nuevos campos de actuación y la consideración de demandas sociales. A continuación se abordan cada uno de ellos. 2.1 Responsabilidad Social Empresarial Los desarrollos conceptuales en torno a la responsabilidad social empresarial (en adelante RSE) son profusos tanto en la academia como en el ámbito de los círculos empresariales. A continuación se presenta una panorámica en dos niveles, uno desde la academia y otro desde el pragmatismo de la praxis empresarial. 2.1.1 Una mirada desde la academia Desde el ámbito académico diversos autores se han dado a la tarea de agrupar y comprender los diferentes enfoques que existen sobre la responsabilidad social empresarial. En particular la clasificación de Van Tulder y Van der Zwart (2006) sobre los enfoques de la RSE resulta relevante porque consideran el tipo de actitud que asume la empresa y muestran las características de diferentes estadíos de desarrollo. Para estos autores las definiciones y elaboraciones sobre la RSE pueden clasificarse en cuatro enfoques: inactivo,

 

                                         

 

reactivo, activo, y pro/interactivo. Cada uno de estos emerge de diferentes estados de desarrollo social y no son mutuamente excluyentes ni representan los mejores modelos. En la tabla 1 se señalan las características de cada enfoque. El enfoque inactivo refleja la noción clásica de Friedman (1970). Esta es una perspectiva de negocios orientada hacia el interior, encaminado hacia la eficiencia y la competitividad en el ambiente del mercado inmediato. Los empresarios están particularmente interesados en “hacer las cosas bien”; no se plantean preguntas éticas o sobre los fundamentos de lo que hacen. La RSE presente en este enfoque puede denominarse de “autoresponsabilidad empresarial”. La motivación de este tipo de responsabilidad social es principalmente utilitaria. En este enfoque orientado a la meta, la RSE está encaminada a la maximización de las ventas y los beneficios. Tabla 1. Cuatro enfoques de Responsabilidad Social Empresarial
Inactivo
Autorresponsabilidad corporativa

Reactivo

Activo
Responsabilidad social corporativa De adentro hacia afuera “Haciendo las cosas correctas” “Haciendo el bien” “Haz lo justo” Equidad / Ética “Deber positivo” o “basado en la virtud”: valores (rentabilidad del largo plazo) Integridad Gestión de la empresa en la sociedad Pruébamelo

Pro/interactivo
Responsabilidad corporativa de lo social De adentro /afuera - Hacia / adentro-afuera “Haciendo bien las cosas correctas” “Yéndome bien por hacer el bien” “Solo haz lo justo” Eficacia Enfoque del deber interactivo: rentabilidad de mediano plazo y sostenibilidad Discurso Ético Gestión empresa - sociedad Involúcrate /Comprométete conmigo; Únete a mí

Sensibilidad social corporativa De afuera hacia Hacia adentro adentro “Haciendo las cosas "No hagas las cosas bien” mal” “Yéndome bien y “Me está yendo bien” haciendo el bien” “Solo hazlo” “Solo no lo hagas” Eficiencia Enfoque de los deberes Motivo utilitarista: negativos: ganancias maximización de la trimestrales y utilidad capitalización en los mercados Indiferencia Conformidad Gestión de la empresa y la sociedad Confía en mi

Fuente: Basado en Van Tulder y Van der Zwart (2006)

El enfoque reactivo presenta una ligera variación de la actitud inactiva, comparte el énfasis sobre la eficiencia pero con atención particular en no cometer errores. Este enfoque presenta una orientación de afuera hacia adentro, donde los empresarios monitorean su

 

                                         

 

medio ambiente y administran sus stakeholders5 primarios de modo que puedan tener sus asuntos bajo control. Los empresarios son socialmente sensibles y responden específicamente a acciones de actores externos que pueden dañar su reputación. En este enfoque la motivación está basada en “deberes negativos”, donde la empresa está forzada a conformarse con las normas definidas por los stakeholders sobre comportamiento apropiado. Ambos enfoques inactivo y reactivo se enfocan en gran medida en indicadores de salida como retornos y productividad y están fuertemente orientados a la riqueza y a los recursos. Las relaciones con la sociedad y la comunidad de stakeholders son relativamente involuntarias. Un enfoque activo de la RSE representa una orientación empresarial más ética. Los empresarios que asumen este enfoque están explícitamente inspirados en valores éticos y virtudes (o deberes positivos), sobre los cuales formulan los objetivos de la compañía. Estos objetivos son realizados posteriormente, sin importar las presiones sociales o potenciales de los stakeholders. Finalmente, el enfoque proactivo / interactivo se basa en un discurso ético y en una fuerte relación con los stakeholders. Se orienta hacia la eficacia, buscando rentabilidad y sostenibilidad, emprendiendo acciones justas, correctas y éticas. Como se ve en estos cuatro enfoques la práctica de la RSE no es uniforme en las empresas, tiene diversas posibilidades dependiendo del interés empresarial en involucrarse más o menos con sus stakeholders, y en adoptar una posición más inactiva hasta una mas proactiva. De la revisión de la propuesta de Van Tulder y Van der Zwart puede inferirse que la RSE puede expresarse de diferentes formas en diversas empresas, y que implica un posicionamiento con respecto a la relación que quiere establecerse con la sociedad, pues está atravesada por un carácter voluntarista.

                                                                                                                       
  Para Freeman (1984:46) los stakeholders se definen como los grupos o personas que “pueden afectar el logro de los objetivos de una organización, o son afectados por el logro de tales objetivos”. Los grupos de interés de las organizaciones se pueden clasificar en internos, incluyendo a socios, accionistas, directivos y trabajadores, y externos, incluyendo a clientes, proveedores, competidores y a la comunidad en general.  
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2.1.2 Desde la praxis empresarial Una aproximación al concepto que hace eco en las prácticas empresariales se encuentra en la Guía Internacional de Responsabilidad Social publicada por la ISO (2010), que la define como, “la responsabilidad de una organización ante los impactos que sus decisiones y actividades ocasionan en la sociedad y el medio ambiente, mediante un comportamiento ético y transparente que: contribuya al desarrollo sostenible, incluyendo la salud y el bienestar de la sociedad; tome en consideración las expectativas de sus partes interesadas; cumpla con la legislación aplicable y sea coherente con la normativa internacional de comportamiento y esté integrada en toda la organización y se lleve a la práctica en sus relaciones” (ISO, 2010:3). En esta Guía se consideran como materias fundamentales de la RSE: la gobernanza, los derechos humanos, las prácticas laborales, el medio ambiente, prácticas justas de operación, asuntos de consumidores y la participación activa y el desarrollo de la comunidad. De aquí puede considerarse que en lo que compete a los ámbitos empresariales la RSE se presenta como un enfoque de gestión de empresa que se expresa en acciones concretas en todas las áreas funcionales de una organización. Como enfoque de gestión implica un compromiso voluntario de incorporar valores éticos en la toma de decisiones, una nueva forma de relacionarse con los grupos de interés trascendiendo el cumplimiento del marco normativo, y un compromiso con las dimensiones sociales, ambientales y económicas en las que la empresa tiene una relación y un impacto. Relacionando esta mirada con la propuesta de Van Tulder y Van der Zwart se puede indicar que si bien la RSE implica actuar en ciertos temas, está a discreción de cada empresa en particular definir la profundidad e intensidad con que quiere desplegar políticas y acciones en relación a tópicos específicos de su relación con la sociedad.

 

                                         

 

2.2 Empresas Sociales En los últimos años el concepto de empresa social desarrollado por Muhammad Yunus está ganando en importancia en América Latina en el marco de la conexión entre empresa y desarrollo social. Este concepto no está planteado en el marco de la propuesta de la economía social y solidaria6, perspectiva con larga tradición que busca desarrollar una alternativa a la economía capitalista que se centra en la reproducción del trabajo y no en la acumulación de capital. Para Yunus (2008; 2010) problemas globales como la inequidad en la distribución de la renta, la pobreza, y la contaminación de los recursos naturales tienen su explicación en la forma como operan los mercados libres. Desde su punto de vista “la función de los mercados libres en su forma actual no es encontrar la solución a problemas sociales, y de hecho pueden exacerbar la pobreza, la enfermedad, la contaminación, la corrupción, el crimen y la desigualdad”, por lo cual los mercados necesitan normas y controles que protejan los intereses de las personas en condición de pobreza. Yunus propone revisar la propia naturaleza de la empresa, pues considera que su orientación hacia la búsqueda de beneficios económicos le impide afrontar los problemas sociales. Señala que en muchas ocasiones en el camino de perseguir la maximización de la ganancia las empresas desarrollan productos perjudiciales para la sociedad y el medio ambiente, pues es la dimensión económica la que tiene la última palabra en las decisiones empresariales. En este contexto propone el desarrollo de empresas sociales, concebidas como un nuevo tipo de empresa que se diferencia de la expresa que “maximiza beneficios” como de las organizaciones sin ánimo de lucro. Las empresas sociales buscan resolver un o unos problemas sociales que amenazan a las personas y a la sociedad (educación, salud, acceso a
                                                                                                                       
  De acuerdo con Coraggio (2011:9) el término economía social y solidaria puede tener dos significados principales, uno asociado a un sistema económico cuyo funcionamiento asegura la base material integrada a una sociedad justa y equilibrada, y otro, definiendo un proyecto de acción colectiva (incluyendo prácticas estratégicas de transformación y cotidianas de reproducción) dirigido a contrarrestar las tendencias socialmente negativas del sistema existente, con la perspectiva –actual o potencial- de construir un sistema económico alternativo.  
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la tecnología y medio ambiente) a través de mecanismos empresariales, entre ellos el desarrollo y venta de productos. Yunus considera que pueden haber dos tipos de empresas sociales. El primero se caracteriza por concentrarse en generar beneficios sociales, y no en buscar maximizar beneficios para los propietarios. Esta empresa no da pérdidas ni dividendos, es propiedad de inversionistas que reinvierten todas las utilidades en ampliar y mejorar el negocio. Su impacto social se deriva de la naturaleza de los productos, servicios o de la forma de operar de la empresa. En resumen, “cualquier empresa que pueda alcanzar objetivos de ese tipo (vivienda, alimentos, vestido, atención sanitaria, educación, entre otros), y al mismo tiempo cubra sus costes asociados mediante la venta de bienes o servicios, y no pague dividendos económicos a sus accionistas puede clasificarse como empresa social” (Yunus, 2008:50) El segundo tipo de empresa social es aquella que genera utilidades y es propiedad de personas en condición de pobreza, ya sea directamente o a través de un fondo dedicado a una causa social. En esta empresa el beneficio social está ligado a quienes tienen la propiedad, dado que las acciones pertenecen a poblaciones de bajos ingresos, “cualquier beneficio económico generado por el funcionamiento de la empresa se destinará a ayudar a los necesitados” (2008:50) Para Yunus la empresa social, en particular la de primer tipo, se rige a partir de siete principios: 1) El objetivo de la empresa es el de superar la pobreza, u otro o más problemas que amenazan a las personas y a la sociedad; El objetivo no es la maximización de utilidades. 2) La empresa alcanzará sostenibilidad económica y financiera, 3) Los inversionistas recuperan solo el monto de su inversión. No existen dividendos más allá que el dinero de la inversión, 4) Cuando el monto de la inversión se amortiza, los beneficios de la empresa se quedan dentro de la empresa para su crecimiento y mejora, 5) La empresa será responsable con el medio ambiente, 6) Los empleados recibirán el salario que fija el mercado, en condiciones laborales mejores que las estándar, y 7) Se hace con alegría.

 

                                         

 

En esta propuesta de la empresa social claramente se transforma el propósito de la empresa, y se evidencia una traslación del objetivo. Ya no se busca una maximización del lucro, la empresa tiene como propósito la solución de problemas sociales a través de mecanismos empresariales, siendo la sostenibilidad económica el mecanismo que permita continuar cumpliendo el objetivo a lo largo del tiempo. 2.3 Empresas B “Las Empresas B no son ONGs, tampoco son empresas tradicionales. Son sociedades comerciales con fines de lucro que de forma innovadora están redefiniendo los sistemas de consumo y de producción de nuestras sociedades”. Manuel Camacho, Director Ejecutivo en Colombia de Sistema B El B Lab7 se lanzó en 2006 en Estados Unidos con el objetivo de crear la infraestructura “para un nuevo sector de la economía que usaría el poder de la empresa privada para generar beneficio público” (Marquis, Klaber y Thomason, 2010). El B Lab en el propósito de desarrollar las condiciones de posibilidad impulsó desde el inicio tres iniciativas interrelacionadas: i) una comunidad de empresas certificadas como B Corps que cumplieran reglas de desempeño social y ambiental, y que modificaran sus estatutos evidenciando su interés en velar por el interés todos sus grupos de interés; ii) el impulso a políticas públicas que crearan la figura legal de las “benefit corporation”; y iii) desarrollo un sistema global de calificación de inversiones de impacto para impulsar que capital de inversión llegara a iniciativas emergentes. El B Lab se ha extendido de forma rápida por Estados Unidos, actualmente ocho estados federados cuentan con la figura jurídica de las B-Corp, y en el mundo existen más de 500 empresas certificadas que participan en más de 60 sectores de la economía. Un grupo de profesionales latinoamericanos interesados en articular esta iniciativa en la región creó Sistema B8, una plataforma que cuenta con representación en Colombia,
                                                                                                                       
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 Información del B Lab y de B Corporation en http://www.bcorporation.net/index.php      Información institucional de Sistema B puede consultarse en http://www.sistemab.org/    

 

                                         

 

Argentina, Chile y Brasil, y con 15 empresas certificadas (a agosto de 2012) como empresas B en América Latina (Sistema B, 2012). En alianza con el B Lab, el Sistema B se propone como “una plataforma global que facilita y da escala a empresas que redefinen el éxito en los negocios y nuestras sociedades utilizando la fuerza del mercado para resolver problemas ambientales y sociales”.

2.3.1 El concepto de empresa B Las empresas B son presentadas como aquellas que operan bajo los más altos estándares sociales, ambientales y de transparencia, y que “por estatutos (de manera vinculante) toman decisiones corporativas considerando los intereses financieros de sus accionistas, como también los de sus grupos de interés”. En resumen, son organizaciones innovadoras que están creando encadenamientos dinámicos y competitivos, ofreciéndole a clientes e inversionistas la posibilidad que sus valores éticos se vean reflejados en el mercado, y donde sus rendimientos financieros son herramienta indispensable para lograr sus objetivos (Sistema B, 2012) Para convertirse en empresa b deben cumplirse dos requisitos: diligenciar el cuestionario de Impacto B y realizar un cambio de estatutos. El cuestionario evalúa la actuación de la empresa en diferentes ámbitos: Gobierno Corporativo y democracia, estándares de transparencia, prácticas laborales, prácticas con la comunidad (proveedores, clientes, competencia, comunidades aledañas, etc), medioambiente, y modelo de negocios con enfoque social y ambiental. La modificación de estatutos busca que la empresa declare su principal objetivo social o ambiental dentro de su misión, incorpore un mandato vinculante para la toma de decisiones que incluya a los grupos de interés, y le impulse a reportar de forma transparente su desempeño económico, social y ambiental. Si bien en Estados Unidos se cuenta con la figura jurídica de la B Corporation, en América Latina actualmente ningún país cuenta con una figura similar.

 

                                         

 

3. Algunas observaciones sobre la Empresa B y su propuesta A partir de la revisión realizada en este trabajo se sugiere que la propuesta que realiza la empresa B puede ubicarse a medio camino entre la responsabilidad social empresarial y la empresa social; si bien es posible encontrar relaciones con cada una, se diferencia de ellas. La empresa B es diferente de una empresa que desarrolle acciones de responsabilidad social empresarial en tanto que establece un compromiso con el cumplimiento de determinados estándares sociales y ambientales y compromete un cambio en la figura jurídica de la empresa y en sus estatutos, creando acuerdos vinculantes para incluir en la toma de decisiones los intereses de sus stakeholders. De esta forma la empresa B está un paso delante de la empresa socialmente responsable puesto que deja de lado la voluntariedad característica de las acciones de RSE y se compromete estatutariamente. Retomando la categorización de Van Tulder y Van der Zwart se puede sugerir que la empresa B toma como base el enfoque proactivo. En los estándares que cumplen las empresas B también se encuentra una conexión con la RSE, pues estos temas -prácticas laborales, medio ambiente, comunidad y gobernanza- son los mismos que hacen al modelo de gestión de empresas socialmente responsables. Sin embargo, la empresa B está comprometida a someterse a auditorías al respecto por parte del B Lab, las cuales están estandarizadas para todas las empresas B. En el caso de la RSE las empresas pueden seleccionar los estándares en los cuales certificarse y la agencia que se encargará de la verificación. En relación con la empresa social, se encuentran más puntos de contacto aunque también son expresiones diferentes. La Empresa B incluye también a empresas que no tienen como objetivo la solución de problemas sociales, e incluye a empresas de todas las industrias. En este sentido, las empresas B, a la forma de Yunus, podrían ser certificadas como empresas B. Aquí es de reconocer que en el campo de las empresas sociales se encuentra una gran zona gris de organizaciones que se reconocen como empresas sociales pero que funcionan en la lógica de las organizaciones no gubernamentales. En este sentido, el foco de Sistema B es la empresa privada con fines de lucro, no las organizaciones no gubernamentales.

 

                                         

 

En cuanto a las condiciones de posibilidad para el desarrollo de las empresas B se pueden mencionar dos fundamentales. En primer lugar, la creación de una nueva figura legal que cobije a este tipo de empresas, lo que significa la necesidad de instalar el tema en agendas públicas y lograr una interlocución fluida y de alto nivel al interior de los gobiernos latinoamericanos. En este sentido Sistema B está trabajando en cuatro países, pero considera que la figura legal particular puede no ser necesaria en todos; lo que sí consideran un tema clave es lograr que, por ejemplo, en las políticas de compras públicas se creen canales preferenciales para aquella empresas que generen procesos de innovación en lo social y ambiental; generar esta posibilidad requeriría de un importante despliegue de capital relacional y de lograr mostrar la relevancia de estas nuevas organizaciones en relación con las tradicionales. En segundo lugar para que las empresas B puedan expandirse ampliamente en América Latina, ya sea a través de certificaciones o solamente adoptando la filosofía, se hace necesario construir un ecosistema de actores que fortalezca las empresas B y generen nuevos incentivos, que se sumen al incentivo de ser reconocido como empresa de bien común. Al mismo tiempo, Sistema B debe trabajar para convertirse en un actor relevante que logre articular las distintas iniciativas que se desarrollan en la región en torno a la participación de la empresa en temas de desarrollo social. ¿Cómo lograr este objetivo en un contexto donde coexisten diversas iniciativas que se disputan el liderazgo regional? es una cuestión que debe ser analizada en el marco del desarrollo de esta propuesta en la región. Finalmente, sistema B apunta a cambiar la respuesta a la pregunta qué es el éxito empresarial. Su intención es posicionar la idea que el éxito empresarial no radica en el monto de las utilidades, sino en crear valor social y ambiental usando el ejercicio financiero sirve como instrumento para lograr este fin. En un contexto donde hay sombras de duda sobre la transparencia de las empresas, poner en la agenda este tema aparece como todo un desafío.

 

                                         

 

4. Reflexiones de cierre La crisis económica del 2008 puso en evidencia el tipo de impactos que pueden generar las decisiones empresariales. Desde ese momento el debate sobre el propósito de la empresa y sus formas de operar se ha vuelto más relevante en algunos espacios académicos y de política pública. La propuesta de la empresa B gira en torno al propósito de la empresa, y sugiere que los rendimientos económicos deben entenderse como herramientas indispensables para la empresa, pero no pueden convertirse en la razón de su existencia. En este sentido, la propuesta de la empresa B y de las empresas sociales resignifica la noción tradicional de propósito empresarial, ubicándolo en otra arena donde el impacto social es fundamental y es parte constitutiva. Este giro, que pone a la empresa en un rol de actor para el desarrollo, lleva necesariamente a un cuestionamiento sobre el rol del Estado latinoamericano; ¿qué significa para el Estado este cambio en el repertorio de acción de las empresas privadas? ¿qué tipo de políticas serían las idóneas para crear condiciones de posibilidad para el florecimiento de empresas sociales y empresas B? ¿cómo lograr que las empresas tradicionales se articulen armónicamente con estas nuevas iniciativas y no entren en competencia desigual? Todas estas son preguntas que es necesario abordar para configurar una perspectiva de todas las implicaciones que genera un replanteamiento del propósito y del quehacer de la empresa en la sociedad. Bibliografía • Ahumada, C. (1998) “El modelo neoliberal y su impacto en la sociedad colombiana”. Bogotá: El Ancora Editores. • Coraggio, J.L. (2011). "Principios, instituciones y prácticas de la economía social y solidaria". Recuperado el 2 de septiembre de 2011 http://bit.ly/pJlE0j • Freeman, R.E. (1984). “Strategic Management: A stakeholder approach”. Pitman. Boston. M.A

 

                                         

 

• Friedman, M. (1970). “La responsabilidad social de los negocios es aumentar sus utilidades”. En “Oficio y arte de la Gerencia” (pp 195-203) Vol II. Bogotá: Editorial Norma. • International Organization for Standardization –ISO- (2010). Guía Internacional de Responsabilidad Social ISO 26000. Ginebra. • Marquis, C; Klaber, A; y Thomason, B . (2010). B Lab: Construyendo un nuevo sector en la economía. Harvard Business School. • Sistema B. (2012). Sistema B  Construyendo u nuevo sector en la economía. Presentación institucional. No publicada. • Van Tulder, R., & Van der Zwart, A. (2006) International Business-Society Management: Linking corporate responsibility and globalisation. London and New York: Routledge • Yunus, M. (2008). Un mundo sin pobreza. Las empresas sociales y el futuro del capitalismo. Buenos Aires: Editoral Paidós • Yunus, M. (2010). Empresas para Todos. Bogotá: Editorial Norma

Resumen Hoja de Vida: Administradora de Empresas (Universidad del Valle, Colombia), Maestranda en Ciencias Sociales (Universidad Nacional de La Plata, Argentina). Miembro del Grupo de Investigación Humanismo y Gestión de la Facultad de Ciencias de la Administración, Universidad del Valle. Editora desde 2010 en Nextbillion en Español, versión para América Latina del foro que promueve la difusión del modelo de negocios inclusivos alrededor del mundo: NextBillion.net, gestionado conjuntamente por New Ventures y the William Davidson Institute, asociado a University of Michigan.

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