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CULTURA: Las piezas arqueológicas, en medio de la polémica Seuestraron unas 15 mil piezas que estaban en manos privadas · Las

autoridades dicen que hay tráfico ilegal y que se vulnera el patrimonio · Los coleccionistas están sorprendidos y asustados Por PATRICIA KOLESNICOV. De la Redacción de Clarín.

Es tentador tener 2.000 años ahí, al lado del sillón del living. Es vertiginoso, como si el tiempo estuviera atrapado en las formas de la arcilla, en los ojos achinados de una figura, en el animal de dos cabezas que sobrevivió —aunque no lo sepa— para contar quiénes fueron los que lo hicieron. Esa emoción puede ir más lejos. No una taza, un adorno, una vasija: una urna funeraria que tuvo los huesos de un muerto antiguo. Alguien que fue amorosamente enterrado, que tuvo pelo, una piel sin dudas oscura, unos ojos que otro cerró. Y está ahí, en la vitrina. Los objetos del pasado se compran, pasan las fronteras y se exhiben con orgullo en casas y museos muy lejos del sol que las coció. En Buenos Aires, en Londres, en Berlín, en París. Hay leyes nacionales y convenciones internacionales que tratan de impedir que la historia de un pueblo se deshilvane. Una vieja historia en la que tienen mucho que ver los huaqueros, gente que busca, encuentra y vende piezas precolombinas o manda a otros a hacerlo. Claro: huaqueros y policías algunas veces fueron las mismas personas. Es el caso de Zavaleta, un comisario tucumano que a principios de siglo armó tres colecciones y las vendió. Dos están fuera del país y la tercera en el Museo Etnográfico. En Buenos Aires las piezas arqueológicas se ofrecen abiertamente en locales a la calle, figuran en catálogos de todas las casas de remate y son prestadas por los coleccionistas privados a los museos para armar muestras abiertas al público. Gente como el artista plástico Nicolás García Uriburu ha armado museos privados con sus colecciones. No parecía haber problema. Hasta hace un mes. El 1° de noviembre, la Policía Aeronáutica Nacional hizo cinco allanamientos simultáneos: dijeron haber encontrado unas 15.000 piezas. Eran dos departamentos y tres comercios. Sus titulares, Eduardo Janeir y Carlos Languasco. La orden, firmada por el juez Carlos Liporaci, decía que habían infringido las leyes 9.080 y 19.943. Varios arqueólogos de distintas instituciones actuaron como peritos.

Los privados prestamos las piezas e incluso financiamos investigaciones".939 aprueba la Convención sobre las medidas a adoptar para prohibir e impedir la importación. Desde el Estado. "En Perú —dice Diana Rolandi. el allanamiento es propio de épocas pasadas. exportación y transferencia de propiedades ilícitas de bienes culturales. La ley 19. No hay ninguna ley que impida la tenencia o la comercialización. dice Freiler. Pedro Andereggen. Directora Nacional de Patrimonio— saben que lo que hacen es ilegal. aprobada en 1970 por la UNESCO. El que vende. Entre ellos hay gente conocida. ex secretario de Ha cienda.".La ley 9080. pero fuentes de ese estudio dijeron que consideran que no hay delito. La causa provocó alarma en los coleccionistas: si se establece que no se puede tener esas cosas. vende algo ajeno. del estudio del ex ministro de Justicia Ricardo Gil Lavedra. directora del Instituto de Antropología— se pueden vender piezas legalmente. Dice también que "el Estado podrá expropiar los objetos arqueológicos.943 prohíben a los particulares la transferencia. antropológicos y paleontológicos que se hallen en poder de particulares y que estime necesarios para el enriquecimiento de los museos nacionales". Que "los permisos para exploraciones sólo podrán ser concedidos a instituciones científicas del país o del extranjero que comprueben que las llevarán a cabo con propósitos de estudio y sin fines de especulación comercial". propiedad o venta de objetos arqueológicos. El que compra. . Federico Delgado y Eduardo Freiler tienen una hipótesis: "Si alguien sacó un objeto del Estado. Y el Museo de Bellas Artes compró la colección Di Tella y no la muestra. no puede comprar de buena fe". Los abogados de Eduardo Janeir son Marcelo Sgro y María Acuña. pero no sacarlas del país. Fíjese que Cancillería compró la colección Hirsch y hace un año que la tiene guardada. Y en Argentina faltan leyes que promuevan la defensa del patrimonio. abogado de Carlos Languasco. la posesión. dos fiscales se ocupan del tema. es por lo menos hurto. dice que no es así: "Ni la ley 9. Y podría esperarse un contraataque contra Liporaci porque entienden que "allanamiento sin delito es robo". ¿Cómo entraron a la Argentina las piezas peruanas?" "Quienes compran —dijo en su momento Liliana Barela.080 ni la 19. Ellos no quisieron hablar con Clarín. sus casas son potencialmente allanables. Uno de los más importantes es Mario Brodersohn. establece que las ruinas y yacimientos arqueológicos y paleontológicos de interés científico son propiedad de la Nación. "Tengo una impresión negativa de lo que hizo el juez. sancionada en 1913. Esto crea inseguridad respecto del rol del coleccionista. Los yacimientos son del Estado".

En las provincias. Por un lado. ¿Es ilegal?" Ahora. Ahora mismo se está huaqueando en Catamarca. Sigue: "Trabajo con coleccionistas. En culturas que no dejaron documentos escritos. las colecciones se van a ir del país o terminar escondidas: "Los museos están robados. La red más grande de huaqueros la arma gente que viene a comprar a la Argentina. contribuye a afianzar su existencia". esto puede significar perder una parte de la historia. el sitio no sirve más". Una vez que removieron los estratos. el de Bellas Artes o Cancillería. Pero hablan. que no son precolombinos. UU. El prestigioso arqueólogo Alberto Rex González escribe. Los arqueólogos necesitamos el sitio tal cual está. en el prólogo al catálogo de Nicolás García Uriburu: "No hemos tenido nunca un museo de arte precolombino. han vendido las piezas afuera. hay directores que no quieren abrir las colecciones de los museos para que no se vea que faltan muchas cosas. las grandes colecciones están guardadas en los sótanos. Esto impidió que muchas colecciones valiosas quedaran en el país. tengo identificados a mis proveedores. como la que tiene el Museo de La Plata. ni que les saquen fotos. Y. Diana Rolandi habla de una preocupación puntual: "Para buscar una pieza destruyen los sitios." . una manifestación privada como esta. El huaquero necesita piezas enteras y lo demás lo tira. España y EE. a la misma hora. para poder estudiarlo y entenderlo. con su local allana do. se remataba arqueología en la Casa Posadas". Pagan expediciones para que les busquen cosas. Goretti cree que los privados defienden el patrimonio: "Un tercio de mi colección está hecho con piezas repatriadas de Italia. Ante la falta de interés y conocimiento de las autoridades. Los coleccionistas aseguran que llenan los museos con sus piezas "Se llevaron hasta las cerámicas que hace mi nena. Acá hay coleccionistas privados porque no hay una conciencia pública". Matteo Goretti —cuyos objetos ilustran el último libro de Rex González— dice que así. Para siempre. que tiende a ensanchar el horizonte con respecto a nuestras culturas antiguas. La Cancillería compró la colección Hirsch. se llevaron mis Cristos. Algunas colecciones han sido saqueadas. los coleccionistas no quieren mostrar sus cosas.Las opiniones de los arqueólogos también están divididas. dice Carlos Languasco.

Huaqueros no conozco.. las colecciones privadas acaban en los museos.. Las piezas importantes se van a Italia.Nicolás García Uriburu subraya: "Yo empecé en los 60. a Francia. Nosotros llenamos un vacío. .'' Entonces yo viajo. no me voy a llevar las piezas a la tumba". Ahora me llaman y dicen: ''un amigo tiene tres piezas. veo. en Perú.