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Los apetitos de la buza Amaury A. García Rodríguez Universidad de México , No. 612,

Los apetitos de la buza

Amaury A. García Rodríguez

Universidad de México, No. 612, Junio, UNAM, 2002, pp. 80-81.

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© Amaury A. García

amaury@colmex.mx

Los apetitos de la buza

Amaury Alejandro Carcia Rodríguez'

Si partimos del punto de vista que con mayor regularidad aparece en los dis-

cursos que sobre "lo pornogdf~co"ha

estructurado al mundo occidental con- temporáneo, y echamos una ripida mirada sin mayor reparo a la imagen objeto de estas breves notas, muy pro- bablemente nuestra habilidad taxo- nhmica la coloque de inmediato en el tradiciond repertorio de subyugaci6n y dominación femenina que aparente- mente se asocia con cualquier produc- ci6n sexualmente explícita consumida por unapoblaci6n masculina. Aunque es innegable que mucha de esta prduccidn, sobre todo a partir de los setenta,comparte estas características,

en numerosas ocasiones se pretende

englobarbajo estos prámetrd a lagran mayoria de las "representaciones libi&nosasn'ampa&dose en una fai- sa obietivaci6n de "lo obsceno". Recomencemos pues, y detengd- monos de nuevo en nuestra imagen.

El grabado Los mo7tEhysoI a&ticox

y h mujer brcui (Kfrppam ama),que

forma parte del dbum er6tico de 12

irnigenes Canciones de cabecera (Uramdura) publicado en 1788, es

una de las obras maestras del conoci- do artista japonts Kitagawa Utarnaro (1754-1806).A pesar de ser hoso por

sus estampas de mujeres bellas, Uta- maro, corno casi todo buen artisra de rckzju-3 rdizó en las últimas etapas de su vida numerosas obras de carácter semial,ternAtica que se conoce como mBurd-e (O estampas de cabecera).

Este dbum en especial, Ukrmakpcra,se

*

Investigador del Centro de Estudios de

Asia y África en El Colegio de Mexico

80 Junio 2002

UNIVERSIDAD DE MEXICO

ah entre los m& logrados de la exten- sa y variada producción de imágenes con abierto contenido sexual que se

realid en Jap6n a lo largo de casi 250

años, siendo nuestra pieza en cuesti6n uno de los ejemplos m& interesantes. Es común la opini6n de que en esta

obra se presenta a una mujer buzo

mientras observa c6mo es violada su

mmpafiera en d fondo del mar? sin

embargo son demasiado evidentes los

recursos de que se vale su autor para darnos una lectura totalmente diferente. Sentada sobre una rnusgosa roca bañada por las agitadas olas de1 mar, vemos la figura de una mujer buzo

(ama),una de tantas que se dedicaban

a la recolección de bivaivos marinos para su cernercializacidn y consumo. Este trabajo era tradicionalmente desempeiiado pos mujeres, quienes atadas a un tronco que flotaba en el

agua se sumergian en la búsqueda de

estos rnoluscos. Nuestro personaje nos envuelve en una aundsferade sensudidad estimu- lada por la~propias caracteristicas de su repre~entacibn:~delicadamente apoyada en la superficie de la roca con su pelo suelto sobre los hombros nos muestra sus senos; su ralle, envuelto

par una suave tela roja trasluce sus

contornos, y su pierna derecha, que ai alzarla inadvertidamente desliza su vestido, nos descubre su muslo y nos da acceso a su sexo. Para acentuar la carga erótica, vemos junto a la buza una canasta llena de bivalvos (haz),del tipo conocido como oreja de mar que en el Jap6n de 10s siglos xvn y XWII (época en que se realiza esta obra) era comúnmente asociado a los gcnitdes

femeninos, detalle que contribuye a incrementar e1 cardcter abiertamente

sexualde la. imagen. Pero, ¿está la buza alarmada por la

suerte de su compafiera?, +se dispone

ella a defenderla de tales perversos?,

;muestra su msuo horror o sufrimiento ante des actos?Su tranquila postura,

su rostro caimado,su mirada absorta y

su boca en kxmis nos conducen más bien por otros rumbos: a los dominios de lo onírico. Evidentemente nuestro personaje estd experimentando una fantasia sexual de rebuscados pad- metros en la que dos kappa5 se dispo-

nen a obtener por la fuerza los fáwres

que en apariencia ella nos ofrece a m-

vCs de las curvaturas de sus muslos

mientras descansa en la roca. La maestria del artista nos pro- porciona otros elementos conairdantes con esta lectura del sueño de la buza Apreciarnos esta violenta escena a m- vés del delicado velo que tejen lasolas del mar, velo que nos difumina la vi- sión sumergidndonos en este delirio que es demarcado por una fuerte +mi que nos separa estos dos mundos de

"deseo-realidad".

Ei recurso de 'Ocul-

tamiento" es un elemento muy caracte-

risrico de esta producci6n visual6 en donde constantemente se juega con la

imaginaci6n del espectador para com-

pletar aquello que no se expliciray por lo tanto avivar la propia erotizacidn de los sentidos del consumidor, que al Cin

y al caboera una de las Sunciones ki-

cas de estas imágenes. Por otro lado, el dinamismo de la escena de la viohu6n, m& el entramado de dgas y cabeiimque

ondulan (o navegan) por el lup, afia-

den confusi6ny opacidadque seccirnbi-

nan en el imaginario sexual de esea mujer.

Finalmente, por supuesto que si de mahm-e se trata, no podia faltar el toque humoristico que se incorpora aquí en estos pececillos que se aventu- ran ripidamente a no perderse el es- pecthculo, reservando boletos en primera fila. El voyezcr o fisg6n es un personaje que aparece repetidamente

en estas estampas y que de cierra manera involucra la participacidn del espectador y le proporciona (junto con

otros recursos) multiplicidad de

Angulos visualas.

Creo que con la breve exposicidn anterior queda demostrado que no se

trata de una contemplaci6n de una

violaci6n sino mis bien de una recreaci6n mental de clb. Ahora bien, tenemos evidencia de que este tipo de estampas mmbitneran consumidaspor un público femenino? Ejemplo de ello son algunos catilogos de juguetes

sexuales para mujeres, asi como aigu-

nas irndgenes de mujeres utilizando estampas para la autoestimulaci6n

que lo representado es una

sexual. Ya

fantasía femenina ejecutada por seres

no humanos y en donde el peso del

deseo es mayor que el acto fiico, ;ca- bria la posibilidad de que fuera una

fantasía-destinadaa un iúb~icoferne-

nino?Podria ser, y contribuidamucho a una releara de estas obras, pero no podernos desesrimar tampoco la alter- nativa de ser una invencibn de y para hombres encaminada a legitimar un

deseo masculino, como el que comen-

tábamos en el primer pdrrafo de estas notas, transfigurAndolo en un suefio

femenino. ;O es la fantasia del artista?

Estamos-dando vueltas en circulo, nuestro dualismo se quiebra, habria

que volver al principio en nuescro

análisis,

;o

no?*

1

Termino utilizado por Tmon Screech

en Sex and the floating world. Erotic

irnages in lapan, 17Oü-1820,

University of Hawai Press, Honolulu.

1999.

2

Producciónxilogrdfica con temática urbana que se desarrolló en Japón entre los siglos xvii y xix.

3

Ejemplo, Lane, Richardy Hayashi

Yoshikazu. Etorange erotikku. Edo no

shun - Ihjin mankai. Tokyo, 1948.

Kawade Shobó,

4

Es ya conocido el caracter sexual que porta en esta representacibn femenina. En relacibn con esto. revisar el estudio de Talerico, Danielle,

" Fnterpreting sexual imagery in lapanese prints: A fresh approach to

Hoksizai's Piver and Twa Octopi'", en Impressions, núm. 23. Ukiyo-e Society

of America, New York, 2001, pp. 25-41.

5

Kappa: Personaje fantástico, especie de monstruo acudtico que se caracte- riza por poseer una fuente de agua en la cabeza y hacer diabluras.

6

Sobre este recursovease Tanaka,

YukD. Shunga no kakusu - miseru, en

Ukiyo-e shunga wo yomu, vol. 1, ChU6

Koron, Tokyo, 2000, pp. 87-162.

7

Es difícil determinar

en quP: grado*

aunque podemos suponer que su consumo era mayoritariamente masculino.

UNIVERSIDAD DE M~XICOJunio 2002 81