REFLEXION QUINTO DIA DE LA NOVENA A SAN FRANCISCO DE ASI. Hermanos Paz y Bien.

La celebración en este quinto día de novena en honor a nuestro padre San Francisco de Asís nos ilumina un poco la misión franciscana en el mundo: La vida apostólica. Para San Francisco es muy importante el testimonio de vida que lleva la gente. Y hoy en día, frente al exceso de activismo, la lección que debemos dar es la ser hombres de oración en la acción. Examinemos, pues, nuestra actitud y la vida apostólica franciscana. Y para ello nos hacemos la siguiente interrogante: ¿SOMOS REALMENTE PERSONAS DE ORACIÓN? Recordemos ahora, algunos hechos en la época en la que vivió san Francisco, no se conocían religiosos que vivieran fuera de los conventos. Cuando él y sus compañeros comenzaron a ir de dos en dos por el mundo, como los apóstoles, predicando el Evangelio y dando el ejemplo de su vida, fue una gran novedad. Y un cronista de aquella época narra cómo encontró a los primeros hermanos de Francisco y a las primeras Clarisas: “Encontré en aquellas regiones un motivo de consuelo. Muchas personas de ambos sexos, ricos y pobres, huyen del mundo, abandonándolo todo completamente por Cristo. Se llaman Hermanos Menores, y ellas Hermanas Menores. No se ocupan en absoluto de las cosas temporales, sino que trabajan todos los días, con ardiente deseo e intensa solicitud, para apartar a los hombres de las vanidades terrenas y ganarlos para el evangelio. Y con la gracia de Dios, ya han producido muchos frutos y han ganado muchas almas para Dios. De día entran en las ciudades y pueblos para conseguir algún fruto, dedicándose a la actividad; de noche vuelven a sus lugares solitarios para entregarse a la oración y meditación”. En la vida apostólica franciscana lo oración es muy importante y trascendental. A pesar de que san Francisco exhortó con frecuencia a sus seguidores a orar, dejó muy pocas indicaciones acerca de cómo orar. No dijo nada acerca de la cantidad de oraciones que hay que recitar, dónde debemos orar, o aún acerca de la cantidad de tiempo que debemos dedicar a la oración. Sin embargo, nos dejó algunas indicaciones importantes respecto a la calidad de nuestra oración. Nos desafía a hacer lo que él hizo. Es decir, hemos de orar siempre, orar con la Iglesia, orar con nuestros hermanos y hermanas, y dejar que las oraciones que hacemos nos cambien y nos lleven a la santidad personal. …orar siempre… Francisco deseaba que sus seguidores oraran continuamente. Ruega a los frailes y hermanos que hagan a un lado todas las preocupaciones y ansiedades para … servir, amar, honrar y adorar al Señor Dios con corazón limpio y mente pura, que es lo que él busca sobre todas las cosas; y hagámosle siempre allí habitación y morada a aquél que es Señor Dios pues, orando en todo tiempo, seremos considerados dignos de huir de todos los males que han de venir, y de estar en pie ante el Hijo del Hombre. …orar con la Iglesia…

sino en todo tiempo. nos movemos y somos”. La oración le cambió e hizo de él lo que llegó a ser. Nos enseña a confiar todos los momentos decisivos de nuestra vida a la voluntad de Dios mediante una sincera. Así la oración no puede menos que influenciar nuestra vida diaria y guiar nuestras elecciones y decisiones. . la oración deja de ser un deber u obligación y se transforma más bien en el modo en el que “vivimos. Él se dirigía a Dios en cada momento de su vida y el mundo se le abría con el tiempo compartido con la fraternidad. Algunos desafíos para la Oración… Se dice a menudo que las sociedades y culturas del mundo actual se secularizan y materializan cada vez más. porque se espera que lo hagamos. la cruz y la naturaleza. Francisco deseaba que sus seguidores fueran no sólo personas de oración – sino que también fueran heraldos del Señor. Es pues importante que recordemos que la oración era para Francisco la respuesta natural a la presencia de Dios en su vida. alejadas del mundo moderno.Las fuentes Franciscanas refieren consistentemente que San Francisco y sus primeros compañeros dedicaban tiempo regularmente para la oración en común. merecieron por aquel tiempo el gozo de la divina revelación. Vivimos en un período en el que los valores y prácticas tradicionales están bajo un constante ataque y a menudo son desechadas como arcaicas. La práctica de la oración privada y común no se ve inmune de estas descalificaciones y ataques. A esto Francisco propone una simple solución: orar siempre. rezamos porque debemos. Esta actitud hace muy difícil un verdadero diálogo con Dios. en melodía espiritual. Puesto que los frailes no tenían libros o breviarios durante estos primeros años. …rezar con nuestros hermanos y hermanas… Durante los primeros años de la fraternidad Franciscana los frailes no tenían oratorios propios o iglesias. Otra dificultad que a veces entorpece la oración es la sensación de obligación o formalismo – es decir. Una dificultad notable para la vida de oración en nuestro mundo actual es la falta de tiempo. las celebraciones litúrgicas y hasta la misma naturaleza se convertían en canales del amor y la belleza Divinos. ya que ni la solicitud terrena ni el enojoso cuidado de las cosas les preocupaba. Él nos recuerda que la oración es un simple reconocimiento de que Dios desea estar en relación con nosotros y que nos desafía a estar en una constante y honesta búsqueda de Su voluntad en nuestras vidas. cantaban el Pater noster con voz suplicante. represivo o simplemente equivocado e inservible. Inicialmente eran más bien poco instruidos y sencillos como lo ha demostrado Tomás de Celano en el siguiente pasaje: Caminando los hermanos en simplicidad ante Dios y con confianza ante los hombres. Estamos ocupados y ansiosos acerca de muchas cosas y muchas veces nos sentimos arrastrados en direcciones opuestas. Necesitamos alimentar nuestro espíritu tanto como necesitamos alimentar y cuidar nuestros cuerpos. Siendo estos así. honesta y constante oración. Puede hacer lo mismo con nosotros. la Eucaristía. que invitasen a todos los que encontraban a alabar y glorificar a Dios. no sólo en las horas establecidas. alabanza. Él respondía con adoración. participaban en las Misas y demás celebraciones litúrgicas con las comunidades cristianas locales en los lugares donde se encontraban. En otras palabras. Mientras. inflamados del fuego del Espíritu Santo. Una vez más Francisco nos muestra la otra cara de esta actitud. y acción de gracias a Aquel que la había tendido la mano con amor. Francisco les enseñó a leer otros tres “libros”: el Evangelio. misericordia y compasión.

con quienes compartimos nuestra vida. Que Jesús.Para Concluir… El Señor Dios nos habla de tantas maneras ‐ ¡quién no va a rezar! El desafío para todos nosotros es el de emplear tiempo en la oración. con nuestros hermanos y hermanas. La Virgen María y Francisco nos bendigan. . tanto en el silencio de nuestras devociones privadas como en comunidad.

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