EL MAL EN NOVELAS VENEZOLANAS DE FIN DE SIGLO

Milagros Mata Gil 1
Universidad Nacional Experimental de Guayana, Ciudad Bolívar, Venezuela

EL MAL Cuando el personaje de Después Caracas sufre sus metamorfosis, algo queda en él que es residuo de su anterior consciencia. Es un hombre distinto (física, psíquicamente) y tiene, por ende, biografía legal, memoria y experiencias distintas. Pero es como una ventana abierta en ambiente Windows debajo de la cual subyace la ventana anterior (o la sucesión de ventanas anteriores, sucesión que no es ilimitada, sino finita y cuya última manifestación es el directorio raíz de Juan Estable). Cada ventana expresa de una u otra forma, formulaciones de depravación, infamia, crueldad, cobardía, vileza, perfidia, infidelidad, traición, vicio e hiprocresía, que son todos valores negativos morales que convergen para alimentar el concepto primordial del mal. Sin embargo, ni siquiera en los actos más radicalmente malvados o perversos con respecto de la norma, hay asomos de remordimiento, ni vínculos donde lo pasado explica o justifica lo presente. Frente a este último hecho y específico, uno tiene varias opciones de comprensión: o se trata de un caso de algofilia: de un regodeo, de una satisfacción, de una complacencia en la práctica del mal. O se trata de manifestaciones de una voluntad de independencia con respecto a la Persona Divina: de la negativa de un individuo (de una suma dellos en él) de someterse a las estrategias de adaptación que impone la sociedad. O se trata de la revelación de otras estrategias: las que se utilizan para la consecución, ejercicio y conservación de cuotas de poder. En esta última versión, es preciso hacer una revisión más profunda de la naturaleza del poder:

1

.

Novelista, investigadora especializada en Novela Venezolana Contemporánea, coordina el Centro de Estudios Literarios (CEL) de la UNEG desde 1995.

1

¿es un valor negativo moral?¿el mal deriva del poder?¿o acaso el poder deriva de la praxis del mal? Ahora bien, el develamiento de una simbólica del mal revela los siguientes hechos: 1. 2. La problemática del mal está relacionada con la problemática del poder. En la praxis del mal se produce una lucha entre las fuerzas del orden y las del caos. 3. El mal se presenta como una manifestación del libre albedrío que, paradójicamente, se encadena a sí mismo. En Después Caracas uno puede leer lo siguiente: el directorio raíz de Juan Estable es el de un hombre fundamentalmente bueno. Un hombre común, alejado de las vindicaciones y hambres excesivas que el poder provoca. Este mismo hombre, cuando sufre metamorfosis, cambia en otro que practica la maldad y con ella consigue (o ella lo obliga a ejercer) el poder. Muy significativamente, ese poder se relaciona con cuatro ámbitos reales: la televisión, el tráfico de drogas, el tráfico de armas y la minería. Otro caso sería el de Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos. Allí el personaje ejercita cierto tipo de maldad que está muy vinculada con el deseo de y el ejercicio del poder. Hay un planteamiento francamente maniqueo, un abierto contraste entre el Bien y el Mal. Doña Bárbara actúa, es violenta, viciosa, pérfida, cruel. Y, sin embargo, al final hay una justificación de sus actos: un suavizamiento que se relaciona con la cosa maternal, por un lado, y por el otro con la explicación racional de cómo el contexto de su vida la transformó. Esa disculpa se emparienta con esos conceptos de arrepentimiento y redención tan propios del realismo ruso: Tolstoi, a veces, pero, sobre todo, Dostoievski. Y es comprensible. Curiosamente, la

redención de Doña Bárbara no pasa por la confesión que ella haga, sino que es un don otorgado por su creador, el novelista. Es el novelista quien toma consciencia de la culpa, quien sitúa los actos malvados bajo la luz de la

2

libertad, quien se hace cargo de comprenderlos excepcionalmente y de repararlos. Lo significativo en ambos casos es la experiencia política que está contenida en el asunto. El planteamiento político-ideológico de Gallegos se cumple en el eje positivista/arielista que era la avanzada de su época: el Bien como Civilización, el Mal como Barbarie. El planteamiento político de Balza es el del testigo que cuenta, que expone brechtianamente (es decir, de manera objetiva y sin involucrarse emocionalmente) los hechos en su dialéctica, para que el otro espectador (el lector) se comprometa y elabore su juicio. En uno y otro caso es el cumplimiento de la historia mediante la ficción, sólo que en una novela, Doña Bárbara, hay un proceso de arquetipización, de conversión de los signos en símbolos, que no se produce en la otra. Los ocultamientos que se producen en la otra son más bien pudorosos desencuentros del protagonista con su pura voluntad de maldad.

MAL COMO ESPEJO La teoría platónica del mal, asumida luego por Plotino y San Agustín considera el mal como no-ser. El mal, desde ese punto de vista, es una decreación: porque hiere al ser, lo disminuye, lo degrada y lo corrompe. 2 Pero José Balza, por lo menos en la mencionada novela, y en otras, prefiguraciones della, como son Setecientas palmeras plantadas en el mismo lugar3 y Percusión, convierte el mal en una manera de la creación. Aceptando, quizá por impregnación de época, la posición existencialista de que el mal-moral tiene su fuente en la libertad del hombre, no es posible hallar en sus personajes malvados la tentación de arrepentimientos que
2 3

. NEUSH, Marcel: El Mal, Ediciones Mensajero, Bilbao, 1992 .
En Tres Novelas, Monte Avila, 1994

3

angustió a los de Dostoievski. Son naturalmente tendentes hacia los torcimientos de la normativa y la provocación de sufrimiento y destrucción, hacia el saqueo y la extorsión, hacia la burla y el abuso. Desde el punto de vista agustiniano, ellos destruyen. Y, paradójicamente, desde ellos y sus actos, el escritor construye su texto: el mundo. ¿Se está, además, ante una visión ética esbozada mediante la acción del espejo? Porque el mal, al reflejarse, adquiere -especularmenteun signo contrario. Efectivamente, por un lado, parece que esta revisión de la simbólica del mal es reflexión ética, en el sentido hegeliano de los términos. Es decir, se entiende como tal el esfuerzo por comprender que se liga íntimamente con ese juego de luces recíprocas con las cuales la libertad y el mal mutuamente se iluminan. La grandeza de tal visión consiste en llegar lo más lejos posible en la mirada que se da al flujo de esas corrientes. 4 CULPA, RESPONSABILIDAD Y DISFRAZ

Sufro: alguien debe ser culpable: así piensa toda oveja enfermiza. Pero su pastor, el sacerdote ascético, le dice: Tienes razón, oveja mía: alguien debe ser culpable, pero tú eres ese alguien, tú misma y solamente tú eres la culpable, tú misma y solamente eres culpable de ti, dice Nietzsche en la Genealogía de la Moral, III

En el texto bíblico, cuando Adán come de la manzana, tiene tres reacciones específicas:

1º. Pretende esconderse y no acudir al llamado de Dios.

4

.

RICOEUR, Paul: Finitud y Culpabilidad, Editorial Taurus, Colección Ensayistas-63, Madrid, 1982 (1960); ver allí: Prólogo de José Luis Aranguren; Capítulo I, La Mancha; Capítulo II, El Pecado) pp. 189-258

4

2º. Se disfraza, escondiendo su desnudez habitual tras un faldón de hojas de parra.

3º.

Cuando La Divinidad lo interroga, sesga su responsabilidad y culpa a

la mujer 5 de la comisión del acto prohibido.

Se pudiera decir que Adán agrega a la transgresión de la norma el valor negativo de su cobardía. Se pudiera interpretar que, una vez cometido su acto de libertad (y nada tiene que ver con el Orestes de Las Moscas cuando, al rechazar el perdón que graciosamente le ofrece Dios dice: el rayo de la libertad me ha herido y asume su herida por completo) Adán se atemoriza -virtuosamente- ante la solicitud de Dios. Se refugia en el teatro (en la impostura, el fingimiento) y tras la máscara. En la novelística venezolana contemporánea, el hombre malvado también adopta el disfraz, bien para ocultarse durante el acto que está cometiendo, bien para evadirse de las consecuencias, o por ambas situaciones. En una novela como El Bosque de los Elegidos,6 de José Napoleón Oropeza, una mujer, fotógrafa profesional, se enamora de un hombre homosexual que se realiza en un submundo de baños públicos. Para alcanzarlo, la mujer se disfraza de hombre e ingresa al territorio vedado, donde es testigo, actante, víctima y victimaria. Allí, la transgresión máxima es la homosexualidad. Pero sus tentáculos son: la perversión de los signos (esa mujer que se disfraza de hombre para espiar/enamorar un hombre), el encadenamiento de accesos a territorios cada vez más profundos (pues el plano de los baños está dispuesto, metonímica, realmente, como algo

5 6

. .

La mujer, por lo demás, es la universal y omnipresente excusa. FUNDARTE, 1985

5

subterráneo, repitiendo de alguna manera el Infierno del Dante) y una paradójica ironía que es la condición fotográfica del ojo protagonista. En El vuelo de las avestruces, de Boris Izaguirre, y más allá de inacabadas cualidades literarias, uno encuentra el ambiente carnavalesco que rodea el mundo de perversiones de los personajes, cuyas vidas se definen y se defienden en el espacio pragmático de la televisión. Allí, el signo que prevalece es el enmascaramiento. La preocupación más constante es la del cambio a tiempo del disfraz. Las virtudes, la cosa moral, se dilucidan en el guión y la farsa. En Después Caracas,
7

las metamorfosis de Juan Estable son su

forma de disfrazar su maldad. Sólo que no son actos conscientes, que él domina y provoca, ni disfraces que él pueda quitarse en el momento en que lo desee. Un caso similar se produce en la excelente novela El Diario del Enano,8 de Eduardo Liendo, pero con una intención de trascender tiempo y espacio: un personaje, Matatías El Enano, quien es también Julián.x (y esta x implica la serie de apellidos que adopta el Julián) cuenta y protagoniza el cuento de una vida que se va construyendo en diferentes épocas históricas: desde la Edad Media hasta el fin del milenio, y en diferentes espacios: desde un burdel de Venecia a la España de Goya, desde el calabozo de La Guaira donde el General Miranda espera su deportación hasta un billar de París. Este trabajo, salto o fragmentación de las coordenadas básicas del mundo novelesco, sirve para una apreciación pura y simple del Mal, sin consideraciones morales ni moralejas. Una novela anterior de este mismo autor, Los platos del Diablo,9 plantea de una manera mucho más clara el asunto de la transgresión moral, la ausencia de remordimiento, la ambición y el ejercicio del poder: todo dentro de una pauta de ocultamientos. En este
7 8 9

.

Monte Avila, 1995 Monte Avila, 1995 Monte Avila, 1991

. .

6

caso, un escritor roba a otro los manuscritos de una novela memorable. Lo asesina pretendiendo que todo pase como accidente, publica la novela como suya, obtiene premios y reconocimientos por ella. Adopta entonces el disfraz de Gran Novelista que le permite moverse, subsistir. Es descubierto por una fisura técnica del disfraz cuya clave, como en la mejor tradición del policial, era evidente desde el principio.

MALDAD EN EL SISTEMA No deja de causar curiosidad el hecho de que entre 1985 y 1995 se hayan publicado en Venezuela varias novelas cuya temática se nutre de los elementos antes destacados. En 1995 aparecieron específicamente dos: El Diario del Enano y Después Caracas, que coinciden en el personaje múltiple y mutante. Maldad, utilización de la máscara para evadir la responsabilidad y la culpa, ejercicio del poder vinculado con la maldad: todos eso es una veta cuyas relaciones con el quehacer político y con las circunstancias sociales del país (que, en general, solamente son una localización de lo que sucede en todo el mundo occidental) no son inocentes, ni gratuitas. Si el mercantilismo ha puesto en práctica el aserto de que todo vale. Si la libertad pasa por el arrebatamiento del poder o por la evasión hacia mundos alternativos. Si hasta el control de tal evasión se ha transferido a las normativas del mercado. Si los negocios son la continuación de la guerra por otras vías y los medios de comunicación enaltecen por igual la virtud de la Madre Teresa, los sueños de Freddy, las arias operísticas y los actos de Ren y Stempe, entonces es posible entender cómo el arte -cualquier forma del arte, incluyendo la literatura y la novela- se conviertan en parodias de la maldad, bien con intención de atestiguar su existencia o bien con la intención de crear una estructura ética de reflexión, de crítica, de mutación o de metamorfosis.
Para resumir: 1) hay una tendencia temática en la novela contemporánea que se inserta dentro de la consideración del mal, visto como causa/consecuencia

7

del ejercicio y la ambición de poder; 2) la práctica del mal se hace en ocultamiento y artificio; 3) se pudiera enfocar tal tendencia como una intención: a) de crítica política y b) de reflexión ética; 4) los enfoques antes mencionados son susceptibles de un estudio más profundo desde el punto de vista de la posición que asume el novelista frente a los hechos que está ficcionalizando.

Ciudad Bolívar, Venezuela: Septiembre de 1997

EL MAL EN NOVELAS VENEZOLANAS DE FIN DE SIGLO
Milagros Mata Gil
Universidad Nacional Experimental de Guayana, Ciudad Bolívar, Venezuela

Resumen
1) Hay una tendencia temática en la novela contemporánea que se inserta dentro de la consideración del mal, visto como causa/consecuencia del ejercicio y la ambición de poder; 2) la práctica del mal se hace en ocultamiento y artificio; 3) se pudiera enfocar tal tendencia como una intención: a) de crítica política y b) de reflexión ética; 4) los enfoques antes mencionados son susceptibles de un estudio más profundo desde el punto de vista de la posición que asume el novelista frente a los hechos que está ficcionalizando.

No deja de causar curiosidad el hecho de que entre 1985 y 1995 se hayan publicado en Venezuela varias novelas cuya temática se nutre de los elementos antes destacados. En 1995 aparecieron específicamente dos: El Diario del Enano y Después Caracas, que coinciden en el personaje múltiple y mutante. Maldad, utilización de la máscara para evadir la responsabilidad y la culpa, ejercicio del poder vinculado con la maldad: todos eso es una veta cuyas relaciones con el quehacer político y con las circunstancias sociales del país (que, en general, solamente son una localización de lo que sucede en todo el mundo occidental) no son inocentes, ni gratuitas. Si el mercantilismo ha puesto en práctica absoluta el aserto de que todo vale. Si la libertad pasa por el arrebatamiento del poder o por la evasión hacia mundos alternativos. Si hasta el control de la evasión se ha transferido a las normativas del mercado. Si los negocios son la continuación de la guerra por otras vías y los medios de comunicación enaltecen por igual la virtud de la Madre Teresa, los sueños de Freddy, las arias operísticas y los actos de Ren y Stempe, entonces es posible entender cómo el arte -cualquier forma del arte, incluyendo la literatura y la novela- se conviertan en parodias de la maldad, bien con intención de atestiguar su existencia o bien con la intención de crear una estructura ética de reflexión, de crítica, de mutación o de metamorfosis. En torno a esos elementos se elaboró una ponencia dentro del tema propuesto de Literatura Venezolana. La ponencia, que será presentada en LASA, 1997 /Nashville, Tennessee, USA, en Noviembre, consta de las siguientes partes:

El Mal:

Conceptos; relación del mal con el ejercicio del poder; mal y libertad. Estas consideraciones se ensayan vinculadamente con novelas como Después Caracas y Doña Bárbara.

Mal como espejo:

Reflexiones en torno a una simbólica del mal y la posibilidad de establecer, mediante el texto literario novelesco, una visión ética del mundo.

Culpa, Responsabilidad y Disfraz: Análisis de varias novelas aparecidas entre 1985 y 1995 donde se pueden aplicar las reflexiones básicas. Las novelas revisadas, además de la que funge de eje central, Después Caracas, de José Balza, son: El Bosque de los Elegidos (1985); Los platos del Diablo (1991); El Diario del Enano (1995); El vuelo de las avestruces. Mal en el Sistema. Conclusiones.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful