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Hirundo rustica

La golondrina común o andorina (Hirundo rustica) es un ave de hábitos migratorios perteneciente a la familia de los hirundínidos, dentro del orden de los paseriformes. Se trata de la golondrina con la mayor área de distribución en el mundo. Habita en Europa, Asia, África y América.

Existen seis subespecies de golondrina común, que se reproducen a lo largo del hemisferio norte. Cuatro de ellas son fuertemente migratorias y sus cuarteles de invernada cubren gran parte del hemisferio sur, llegando a Argentina central, Sudáfrica y el norte de Australia. 4 Su vasta área de distribución y enorme población implican que la especie se encuentra fuera de peligro de extinción, aunque pueda haber decrecimientos poblacionales locales debido a amenazas específicas.

La golondrina común es un ave de campo abierto que normalmente utiliza estructuras construidas por el hombre para reproducirse y que, en consecuencia, se ha diseminado con la expansión humana. Construye nidos en forma de taza, 6 con bolitas de barro en graneros y construcciones similares y se alimenta de insectos que atrapa en vuelo.

Su alimentación insectívora contribuye a la tolerancia de los humanos hacia esta especie; en el pasado esta aceptación se vio reforzada por supersticiones respecto del ave y su nido. Ha habido frecuentes referencias culturales a la golondrina común en escritos literarios tanto debido a su proximidad con el hombre como por su migración anual.

Relación con el hombre y referencias culturales

En el Viejo Mundo, las golondrinas comunes parecen haber hecho uso de los puentes y otras estructuras construidas por el hombre desde tiempos inmemoriales. 50 Puede encontrarse una referencia temprana a esta ave en las Geórgicas de Virgilio (29 a. C.): […] garrula quam tignis nidum suspendat hirundo. (“[…] la golondrina gorjeadora cuelga su nido de las vigas.”). 51 Se cree que las golondrinas comunes comenzaron a adosar sus nidos a las construcciones de los nativos americanos a comienzos del siglo XIX. Es probable que la consiguiente expansión del hombre en América del norte resultara en una dramática diseminación de la especie a lo largo del continente. 52

Existen muchas referencias a la migración al norte de las golondrinas comunes como “ícono de la primavera y epítome del verano” en el hemisferio septentrional. 5 La golondrina común simboliza la llegada de la primavera y el amor en Pervigilium Veneris, un poema latino tardío. En La tierra baldía, T. S. Eliot citó la línea Quando fiam uti chelidon [ut tacere desinam]? (“¿Cuándo seré como una golondrina, así podré dejar de estar en silencio?”). Esto refiere a una versión del mito de Filomela en la que ella se convierte en un ruiseñor y su hermana Procne en una golondrina; en versiones menos comunes, las especies aparecen invertidas. 53 De manera inversa, la imagen de una bandada de golondrinas volando en su migración al sur concluye la oda Al Otoñode John Keats:

¿Dónde están las canciones de primavera? ¡Ah! ¿Dónde? Ni pienses más en ellas, pues ya tienes tu música, cuando estriadas nubes florecen el suave morir del día y tiñen de rosa los rastrojos; entonces el doliente coro de los mosquitos

entre sauces del río se lamenta, elevándose

o

bajando, según el soplar de la brisa;

y

balan los crecidos corderos en los montes;

canta el grillo en el seto; y ya, con trino blando,

en el jardín cercado, el petirrojo silba

y únense golondrinas, gorjeando, en el cielo.

Las golondrinas son mencionadas en varias obras de William Shakespeare por su ligereza en vuelo; por ejemplo True hope is swift, and flies with swallow's wings […] (“La verdadera esperanza es veloz y vuela con alas de golondrina […]”) del quinto acto de Ricardo III. Shakespeare también se refiere a la migración anual de la golondrina en The Winter's Tale, cuarto acto: Daffodils, That come before the swallow dares, and take The winds of March with beauty […] (“Los narcisos, Que llegan antes de que las golondrinas se atrevan y toman Los vientos de marzo con belleza […]”).

Oscar Wilde tiene como coprotagonista a una golondrina en el que es su cuento más famoso, hermoso y triste: El príncipe feliz

Gilbert White estudió a la golondrina común en detalle en su obra The Natural History of Selborne, pero incluso este atento observador no estaba seguro de si las golondrinas migraban o hibernaban en invierno. 54 Las golondrinas comunes consumen enormes cantidades de insectos y son importantes en el control de sus poblaciones. 9 En el pasado, la tolerancia a este insectívoro beneficioso se vio reforzada por supersticiones en torno al daño a sus nidos. Se creía que dicho acto podría llevar a que las vacas produjeran leche con sangre o dejaran de producirla en absoluto o a que las gallinas dejaran de poner huevos. 8 Por otro lado, en Nigeria, son cazadas a cientos de miles por año, lo que hace del hombre el principal depredador de esta especie por un amplio margen. 28 La golondrina común es el ave nacional de Estonia.

Hay además una leyenda piadosa que cuenta que las golondrinas aliviaron el sufrimiento de Cristo al quitarle las espinas cuando estaba en la cruz. Las aves se mancharon con la sangre del Crucificado,

lo que explicaría el color rojo de su pecho. De ahí también que no fueran cazadas y, sus nidos,

respetados. A la pregunta de por qué sucedía esto, se contestaba: “Las golondrinas no se atacan:

son de Dios”.