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Gobierno autónomo de la Ciudad de Buenos Aires

Escuela Superior de Enfermería

“Cecilia Grierson”

Rectora: Lic. María de los Ángeles Maldonado

Coordinadora: Lic. Marta Salazar

Titular del Espacio Curricular: Ángela Ortiz

Alumnos: Rodas Burgos María Luján

Rodas Burgos Adrian Matías

Zárate Serrudo Juan Bernardo

Año y periodo: 2º año 1º cuatrimestre

Comisión: “B”
INDICE

• Cirrosis …………………………………..………….……………………Pág.1
• Funciones alteradas del hígado……..…………….…………………...Pág.1
• Evolución de la enfermedad …..……………….……………………....Pág.3
• Causas de la cirrosis…………..……………………….………………..Pág.3
• Signos y síntomas……………..………………………….……………..Pág.4
• Tratamiento de la cirrosis…….………………….………………….......Pág.4
• Cuidados de enfermería………………………………….….……….....Pág.5
• Diagnostico de la enfermedad…………………….……….…………...Pág.5
• Guía de preguntas…………………….………………….……………...Pág.7
• Bibliografía………………………………………………….……………Pág. 8
CIRROSIS

La cirrosis es una enfermedad crónica, progresiva e irreversible que afecta al


hígado y que consiste en la muerte progresiva del tejido hepático normal, que es
sustituido por un tejido fibroso o cicatricial incapaz de ejercer las funciones del
hígado. Por lo tanto, los individuos con cirrosis, este órgano no puede cumplir sus
roles habituales.

La cirrosis es el estado final de un gran número de enfermedades que afectan al


hígado. Se caracteriza por el endurecimiento del hígado provocando cambios que
alteran la estructura y el funcionamiento del mismo, ocasionando complicaciones
que afectan a todo el organismo.

Funciones alteradas del hígado:

• Detoxificación. El hígado actúa depurando diferentes sustancias


producidas por nuestro organismo o que consumimos (el alcohol o los
medicamentos). La acumulación de estas sustancias pueden dañar al
organismo y producir algunos síntomas como la somnolencia y
desorientación.

• Control de la coagulación de la sangre. El hígado produce sustancias


como la protrombina que son esenciales en la coagulación. Al faltar, la
sangre tiene dificultades para coagularse y se sangra con más facilidad,
siendo más difícil controlar la hemorragia. Los pacientes con cirrosis
sangran en ocasiones por la nariz o por las encías, al cepillarse los dientes,
o les aparecen hematomas con mucha facilidad, incluso con golpes tan
pequeños que les pasan desapercibidos
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• Producción de bilis. La bilirrubina es una sustancia de color amarillento


que se produce en el hígado sobre todo a partir de glóbulos rojos viejos.
Una parte de esta bilirrubina que se denomina 'conjugada', pasa a la sangre
y, otra parte, llamada 'no conjugada' o 'indirecta' se secreta a los conductos
biliares y llega por la bilis al tubo digestivo. En los pacientes con cirrosis se
produce gran cantidad de bilirrubina conjugada que pasa a la sangre, por lo
que los enfermos adquieren un color amarillento característico denominado
'ictericia'.

• Circulación portal. El aumento de la presión en la vena porta (la que lleva


sangre al hígado procedente del bazo, el páncreas, el estómago y parte del
intestino) implica que la sangre fluya con más dificultad y se puede quedar
acumulada en algunas venas. Al haber más sangre de lo normal los vasos
acaban dilatándose. Las venas dilatadas se denominan varices y pueden
aparecer en el esófago, el estómago o en el intestino. Si las varices
esofágicas se rompen pueden dar lugar una hemorragia digestiva severa o
hematemesis (vómitos de sangre roja). Otra consecuencia de esta
acumulación de sangre en las venas es que parte del líquido pasa a la
cavidad abdominal dando lugar a una hinchazón denominada 'ascitis'.

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• Función de defensa. Dentro del hígado existen una serie de células que
tienen la misión de eliminar bacterias y virus que pudieran entrar en el
organismo. En hígados muy lesionados la capacidad de defensa está
reducida y los enfermos tienen más posibilidades de tener infecciones.

Evolución de la enfermedad:

Inicialmente el hígado se inflama y aumenta de tamaño, se acumula grasa en él y


esto hace que su funcionamiento sea menos adecuado. Pero, los cambios son
reversibles puesto que si el estímulo que los ha provocado desaparece, el tejido
puede recuperar sus capacidades. Esto se ve con frecuencia en los pacientes que
beben alcohol y abandonan su consumo cuando el hígado no está muy alterado.
La grasa acumulada y la inflamación pueden desaparecer y el hígado puede llegar
a recuperar su forma y funcionamiento normales. Sin embargo, si la enfermedad
evoluciona los hepatocitos (las células que forman el hígado) van degenerándose
y muriendo, hasta ser sustituidas por tejido cicatricial: ésta es la etapa denominada
de cirrosis. Por lo tanto, podríamos decir que la cirrosis es la fase final de una
hepatopatía crónica, a la que no tienen porqué llegar todos los pacientes que
tienen hepatitis crónica.

Causas de la cirrosis:

Existen numerosas causas que pueden desencadenar la cirrosis hepática, entre


las principales están:

• Virus de hepatitis B, hepatitis C, y hepatitis D.


• La ingesta excesiva de alcohol.
• Enfermedad autoinmune.
• Enfermedades hereditarias.

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• Ausencia de proteínas específicas o enzimas para metabolizar diferentes
substancias en el hígado, como la deficiencia de alfa 1-antitripsina.
• Exposición prolongada a agentes tóxicos en el medio ambiente.
• Ciertas enfermedades del corazón (insuficiencia cardiaca).
• Obstrucción prolongada del conducto biliar.

Signos y síntomas de la cirrosis:

El principio de la cirrosis es por lo general silencioso siendo muy pocos los


síntomas específicos. A medida que se acumula el daño en el hígado, pueden
aparecer los siguientes síntomas:

• Náusea y vómitos.
• Pérdida de peso.
• Ictericia o coloración amarilla de la piel y la esclerótica, debido a la
acumulación de la sangre cuando el hígado no es capaz de eliminar en
forma adecuada la bilis.
• Prurito o picazón.
• Ascitis o líquido en el abdomen, por alteración de la circulación de la sangre
en el hígado (sistema porta) que genera la exudación hacia el abdomen.
• Vómitos con sangre, por ruptura de venas (várices) en la parte baja del
esófago.
• Hipersensibilidad a los medicamentos, provocada por deterioro del
funcionamiento del hígado.
• Encefalopatía o cambios del estado de conciencia, los que pueden ser
sutiles (confusión) o profundos (coma).
• Alteración de los procesos del pensamiento relacionado con el trastorno
orgánico crónico.
• Cansancio relacionado con la mal nutrición.
• Diarrea relacionada con los cambios en la dieta y los medicamentos.
• Dolor crónico relacionado con el crecimiento del hígado.

Tratamiento para la cirrosis

El tratamiento para la cirrosis depende del tipo de cirrosis que padezca la persona,
el tiempo que haya durado la enfermedad y el daño permanente que haya sufrido
el hígado. Algunas veces el daño que sufren el hígado se puede corregir si se
encuentra la causa específica de la cirrosis y se da el tratamiento adecuado.

• En el caso de la cirrosis alcohólica, la abstención total y una dieta


balanceada son partes importantes del tratamiento.
• En el caso de la cirrosis secundaria a hepatitis viral, se usan medicamentos
para aumentar la respuesta del sistema de inmunidad contra el virus, como
el interferón.
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• En casos de cirrosis causada por hepatitis autoinmune, los corticosteroides


solos o combinados con la azatioprina pueden ser un tratamiento efectivo.
• En los pacientes cirróticos con ictericia, el tratamiento suplementario con
vitaminas liposolubles pueden ayudarlos.
• En el caso de la enfermedad de Wilson, se eliminan las cantidades
excesivas de cobre en el organismo por medio de medicamentos.
• En la hemocromatosis, se elimina el exceso de hierro por medio de
flebotomías (extracción de sangre).
• Muchos tipos de cirrosis requieren un trasplante de hígado cuando la
insuficiencia hepática está avanzada.

Cuidados de enfermería:

• Dieta: hipo sódica – hipo proteica.


• Abstinencia de alcohol.
• Reposo en cama: relativo – absoluto.
• Infusión de albumina.
• Evitar el uso de medicamentos que se metabolicen en el hígado.

Diagnóstico de la enfermedad:

En el examen físico que se le hace al paciente se puede palpar un hígado duro


con borde irregular y aumentado de tamaño. Este hígado grande generalmente no
es doloroso. Sin embargo, cuando la enfermedad está muy evolucionada el hígado
suele tener tamaño reducido. Se puede encontrar líquido en el abdomen (ascitis) y
un bazo grande. Los pacientes pueden tener las palmas de las manos enrojecidas,
las parótidas (glándulas que producen saliva y que se encuentran a ambos lados
de las mejillas) aumentadas de tamaño, y arañas vasculares en la piel (dilatación
de capilares sanguíneos a modos de patas de araña). También se pueden alterar
las uñas, curvándose y adquiriendo un tono opaco.

En los análisis de sangre se ve si hay anemia (menor cantidad de glóbulos rojos


de lo habitual). Es frecuente que en fases avanzadas disminuyan los glóbulos
rojos y las plaquetas. Esto suele ser debido a que el bazo (órgano situado detrás
del estómago, cuya principal función es la de eliminar las células de la sangre
cuando están viejas, y que sirve también para la defensa de algunas infecciones)
está aumentado de tamaño y trabaja más de la cuenta, eliminando estas células
antes de tiempo. Son frecuentes las alteraciones en las pruebas de coagulación
de la sangre. La cantidad de proteínas también está disminuida. Puede elevarse
las cifras de bilirrubina y los enzimas del hígado (transaminasas) y de amoníaco
en sangre.

En los estudios radiográficos se suele hacer una ecografía abdominal que puede
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demostrar el hígado aumentado de tamaño y/o desestructurado. También pueden


verse incrementados el bazo y la dilatación de las venas que salen y entran del
hígado. Para llegar al diagnóstico de cirrosis hay que realizar una prueba de
imagen que permita ver el grado de afectación del hígado y descartar otras
enfermedades (tumores, obstrucciones de la vía biliar etc.). Por ello, siempre se
realizará una prueba de imagen en la fase inicial del estudio.

La gastroscopia consiste en la introducción de un tubo flexible a través de la boca


que llega hasta el estómago y el intestino, con una cámara de vídeo en uno de sus
extremos que va grabando los sitios por los que pasa. Permite ver las varices
esofágicas y el estómago. Se hará a muchos pacientes, incluso cuando no tienen
síntomas, porque ayuda a saber el grado de afectación de la enfermedad.

La biopsia hepática ayuda a conocer el grado de afectación o fibrosis del hígado.


La prueba consiste en tomar un trozo de hígado para luego mirar por el
microscopio su estructura y comprobar la cantidad de tejido normal que ha sido
sustituido por tejido cicatricial. Para obtener la muestra se suele localizar la zona
del hígado más adecuada con una ecografía. Posteriormente, se anestesia
localmente la piel y se punza al paciente con una aguja de grueso calibre con la
que se obtiene una muestra de tejido hepático. No es necesario abrir al enfermo ni
precisa anestesia general. No suele haber complicaciones, aunque en ocasiones
los pacientes pueden presentar sangrado.

En muchos casos la historia clínica puede determinar la causa de la cirrosis. Por


ejemplo, los pacientes que tienen antecedentes de consumo excesivo de alcohol,
junto con alteraciones en la analítica y la exploración y una ecografía con datos de
afectación hepática, son diagnosticados de cirrosis sin precisar muestra de tejido
hepático. En otros casos es necesario tomar una muestra y analizarla para
determinar la causa de la enfermedad.
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Guía de preguntas

1. Defina cirrosis
2. ¿Como es la evolución de la enfermedad?
3. Nombre las causas que desencadena la cirrosis hepática.
4. Enumere signos y síntomas de la cirrosis.
5. ¿Cuales son los cuidados de enfermería?
6. Defina brevemente las funciones alteradas del hígado de un paciente
cirrótico.
7. ¿Qué se puede observar en el paciente a través del examen físico?
8. ¿Qué se puede observar en el paciente a través de un análisis de sangre?
9. ¿Qué otras formas de detectar la cirrosis hay?
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Bibliografía

• Enciclopedia Medica: cirrosis biliar primaria


• Diccionario Larousse
• Encarta 2007
• Paginas:

 www.google.com.ar/cirrosis+hepatica&meta=&oq=1&oq=cirr
 http://es.wikipedia.org/wiki/cirrosis_hep%c3%a1tica
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