Está en la página 1de 11

Democracia digital para el ciudadano de la era red Documento elaborado para el 9º Congreso Andaluz del Voluntariado y la Participación "Caminando

hacia una Democracia Participativa" Ontañón Carmona, José Félix. OpenKratio. Email: felixonta@gmail.com Twitter: @fontanon Resumen/Abstract: La actual situación política y económica. que se viene arrastrando desde 2008, está minando la confianza de los ciudadanos sobre las garantías de participación que ofrece de nuestro actual marco democrático. Democracia deliberativa, participativa y directa resuenan como parte del clamor de la ciudadanía que desea implicarse en la toma de decisiones. Muchos consideran que las tecnologías pueden ponerse al servicio de una mejora de la democracia, permitiendo procesos de participación más amplios y de mejor calidad. En el presente artículo se analizan déficits democráticos actuales de nuestro sistema y se presenta la figura del ciudadano de la era red como evidencia de los nuevos escenarios de participación que podrían desarrollarse si estas vías fueran accesibles a todos. Para finalizar, se presenta el InformeDDA, del grupo Democracia Digital Andalucía: una aportación a la futura Ley Andaluza de Participación Ciudadana que recoge todas estas sensibilidades. Palabras clave: participación ciudadana, democracia directa, democracia deliberativa, democracia participativa, democracia digital, Internet, reders sociales, voto electrónico, consulta, referendum, iniciativa legislativa, tecnopolítica, hacktivismo.

Índice de contenido
Agradecimientos...................................................................................................................................2 Introducción..........................................................................................................................................3 Los mecanismos de participación democrática en España...................................................................4 La ciudadanía de la era digital..............................................................................................................5 Participación ciudadana en red ¿para tod@s?......................................................................................6 Democracia Digital Andalucía: una apuesta ciudadana.......................................................................7 Incidencia política de Democracia Digital Andalucía........................................................................10 Referencias bibliográficas..................................................................................................................11

1

Agradecimientos
Agradecer su lectura críticas y correcciones al texto sugeridas por Manuel Jesús Román Estrada (Manje), a todos los colectivos que formamos Democracia Digital Andalucía y a la Dirección General de Derechos de la Ciudadanía, Participación y Voluntariado por darme la oportunidad de redactar este artículo.

2

Introducción
La participación de la ciudadanía en la vida política, económica, cultural y social es un principio constitucional (art. 9.2 CE) cuya finalidad última es la garantía de libertad y igualdad reales y efectivas. Eliminar los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud obliga a depurar nuestro ordenamiento jurídico, contemplando con mayor precisión y claridad todas las medidas necesarias para mejorar la transparencia, el derecho de acceso a la información de los ciudadanos y ciudadanas y su participación en los asuntos públicos, directamente o por medio de representación (art. 23 CE), y constituyen, a su vez, la base para la mejora institucional y de gobierno. El actual contexto nacional de crisis económica y de falta de confianza en las instituciones, poblado de diversas organizaciones ciudadanas de acción y denuncia, tiene un profundo significado sobre la legitimidad de los actuales cauces de participación y representación política: cualquier ciudadano es capaz de generar grupos de acción que incluso reste capacidad de afiliación a partidos y sindicatos. Si bien durante la pasada década en España se han dado algunos ejercicios de democracia participativa a nivel local (presupuestos participativos, consejos sectoriales, jurados y paneles ciudadanos, etc.) destacándose los casos de Rubí1 o Córdoba2, entre otros. A nivel regional, tendríamos que remontarnos a los referendos sobre los estatutos de autonomía (1978-1981). No está siendo suficiente, y es que, la nueva conciencia del ciudadano en la era digital ha generado un renovado interés por la democracia deliberativa y participativa. Organizaciones civiles en todo el mundo están demandando una ciudadanía con más influencia en las decisiones de la gestión pública, y algunas perciben los principios del Gobierno Abierto como el vehículo. De esta forma, distintos partidos políticos vienen haciéndose eco en sus programas electorales de los principios de transparencia, participación y colaboración como forma de satisfacer dicha demanda, y se han producido algunas iniciativas de este tipo implementados por gobiernos regionales o la propia Administración General del Estado. Este artículo presenta cuáles han sido los instrumentos de participación que se ha dotado a la ciudadanía española desde el período que se abre tras la Transición, y en qué medida, derivado de dicho diseño institucional existe una insatisfacción en la forma en la que se ha desarrollado la democracia. Se presenta la figura del ciudadano de la era red y cómo éste percibe la actividad participativa y política que allí se está desarrollando. Dado el deseo del ciudadano-red de extender este modelo a las Instituciones como forma de regeneración democrática, se realiza un análisis sobre la posible nueva brecha digital que puede darse si Administraciones Públicas y Gobierno deciden abrir espacios participativos en Internet. El grupo Democracia Digital por Andalucía presentó una aportación a la próxima Ley Andaluza de Participación Ciudadana que cuida estas nuevas sensibilidades democráticas. Finalizaremos este artículo resumiremos las claves de la aportación y la incidencia que ha tenido desde su entrega a la Junta de Andalucía.

1 2

AAVV. Experiències de participació ciutadana en els municipis catalans, Escola d ́ Administració Pública de Catalunya, Generalitat de Catalunya, Barcelona, 2001, págs. 123-128. Ganuza Fernández, E. en Ganuza Fernández, E. y Álvarez de Sotomayor, C. Democracia y presupuestos participativos, Icaria Editorial, Barcelona, 2003, págs. 115- 134

3

Los mecanismos de participación democrática en España
El período denominado como Transición Española marca el punto a partir del cual se forja nuestra la actual democracia representativa. Si bien supone un gran avance respecto del “sistema de gobierno” anterior, es un proceso que muchos sentimos como realizado de espaldas a los ciudadanos. Sus características de diseño estarían en la base de la insatisfacción actual de muchos por cómo se ha desarrollado la democracia en España a lo largo de estos años. Depositamos nuestro voto cada cuatro años para las elecciones a las distintas Administraciones del Estado: locales, regionales y nacionales. ¿Elegimos a nuestros representantes? Una buena parte de la ciudadanía denuncia que nuestro sistema electoral deja mucho que desear en este sentido. Por un lado, el sistema de listas electorales cerradas3 ha derivado que no podamos elegir directamente a nuestros representantes individualmente sino en bloque. Dada la férrea disciplina que impera en los partidos mayoritarios, esta característica de nuestra democracia representativa ha fomentado que los elegidos por los ciudadanos respondan al mandato imperativo del jefe de su partido antes que quienes les votaron. Se pierde, así, uno de los contrapesos a los que la ciudadanía podría recurrir: pedir cuentas a su candidato. Por otro lado, los criterios de representación4 por circunscripciones no traducen votos a escaños con el mismo "peso" y muchos ciudadanos sienten que ese sistema no es proporcional y justo. En lo que a instrumentos de participación directa refiere, contamos con los referendos que sólo pueden ser invocados “por el Rey, mediante propuesta del Presidente del Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados”5. Esto veta que cualquier iniciativa que parta de la ciudadanía pudiera ser sometida a consulta aunque cuente con adhesión multitudinaria. También contamos con las Iniciativas Legislativas Populares como instrumento de participación. Medio millón de firmas para elevar la propuesta a asunto de debate en el Congreso de los Diputados, quienes, en última instancia, pueden bloquear el avance de dicha iniciativa6. La suma de todos estos factores justifican el desamparo de buena parte de la ciudadanía que decide dedicar tiempo a la participación política y ciudadana. Se aprecia que los mecanismos dados para la participación ofrecen pocas garantías. En apoyo a esta afirmación un estudio del ONTSI7 revela que “el 91,5% de los ciudadanos consideran necesaria la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos” pero el “58,6% considera los canales de participación existentes como insuficientes”.

3 4 5 6 7

La Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General Artículo 68.3 de la Constitución Española de 1978 Artículo 92 de la Constitución Española de 1978 Artículo 87 de la Constitución Española de 1978 ONTSI, (2013) “Estudio de la demanda y uso de Gobierno Abierto en España”

4

La ciudadanía de la era digital
Los partidos políticos ni han sido ni son los únicos instrumentos para la acción política. El “grupo político” sería el género que abarca, entre otros, a las especies llamadas: facciones, clubes políticos, asociaciones políticas, comités de acción política, frentes nacionales, organizaciones no gubernamentales, agrupaciones políticas, o partidos políticos8. Todos son instrumentos para la acción política en la medida en la que sus fines se alcanzan por la vía de la política. Con el nacimiento del ciudadano digital, de la mano de Internet, se podría declarar la consolidación de una nueva especie que denominaremos “grupo ciudadano de acción política”. Constituidos legalmente o no, el criadero de estos grupos son las comunidades virtuales en Internet: compuestas por individuos de intereses afines que comparten información y conversación, desde donde se formaliza un ideario común (manifiesto) y se organizan campañas presenciales y online. Cabe destacar que estos grupos vienen arrojando casos de éxito, ya sea elevando sus reclamaciones a la agenda política e incluso materializando sus objetivos. Un par de casos relevantes a mencionar en nuestro país: • Movimientos en defensa de la cultura libre y la copia privada (XGAE, Asociación de Internautas, Partido Pirata, etc.): En una campaña sostenida en la red durante años pusieron de relieve el poder del cártel de las sociedades de derechos de autor y lo privilegiado, cuando no corrupto, de sus métodos. Su lucha derivó en procesos judiciales por corrupción contra la SGAE, iniciados por las propias autoridades (Operación Saga). Movimientos contra los desahucios y por la dación en pago: El alto endeudamiento de las familias españolas y la falta de ingresos a causa de la recesión económica ha aflorado un gran problema social: los desahucios por impago. El imaginario colectivo identifica que la legislación actual arroja un balance de poder desequilibrado entre compradores y vendedores de hipotecas. Actualmente organizaciones como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) o Stop-Deshaucios son un medio de representación y acción política tanto para los que se han visto afectados directamente o los que son afines a sus reclamaciones, llegando a formar parte de la agenda política y mediática e incluso a instar cambios legislativos a las autoridades españolas y europeas.

¿Qué ha cambiado para que algunos ciudadanos con voluntad de actuar en política decidan vehicular su actividad fuera de las instituciones de participación democrática actuales? Parte de la respuesta la tiene la concepción del nuevo ciudadano en la sociedad red e Internet. Bajo el auge de las telecomunicaciones e Internet se han abaratado los costes para la publicación de información y se ha propiciado la aparición de plataformas donde se producen conversaciones, opiniones y decisiones de multitud de individuos, al mismo tiempo y/o de forma asíncrona. En una comunidad virtual todos sus integrantes son a la vez productores y consumidores de contenidos: prosumidores. Sus usuarios están acostumbrados a que la información esté siempre presente, accesible, y a la prioridad que se le da al propio contenido que ellos generan. La ciudadanía de la era red reclama este comportamiento al resto de espacios públicos. A ojos de estos, los instrumentos actuales de participación son lentos, opacos e insuficientes para una democracia de calidad. El uso táctico de Internet, por parte de las Instituciones Públicas para propiciar espacios de participación ciudadana, es una gran oportunidad para la ansiada regeneración democrática.
8 Andrea Sánchez, F. J. (2002) “Los partidos políticos. Su marco teórico-jurídico y las finanzas de la política”, p. 58.

5

Participación ciudadana en red ¿para tod@s?
En los '90 se usaba el término hacktivismo como el matrimonio entre el activismo político y el hacking informático9. Se requerían altos conocimientos tecnológicos para incidir en la política a través del uso de las tecnologías e Internet. No obstante, al abrigo de las herramientas digitales empleadas por las comunidades virtuales en Internet (foros, chats, web sites, redes sociales) se viralizó la capacidad de organización de grupos activistas. El ciudadano digital ya está participando en el espacio público de opinión empleando para ello herramientas neutrales, familiares y al alcance de toda capacitación TIC: redes sociales, blogs o edición colaborativa – “Twitter, Facebook, lista de correos, etherpads, streams, son las herramientas clave del 15M”10–. Hoy se emplea el término tecnopolítica para referirse al uso táctico y estratégico de las herramientas digitales para la organización, comunicación y acción colectiva 11. Para determinar si al habilitar mecanismos oficiales de participación ciudadana en Internet estaríamos abriendo una nueva brecha digital, debemos analizar dos aspectos: el acceso y grado de capacitación TIC de nuestros ciudadanos y la predisposición a la participación política en la red. Debemos tener en cuenta que, ya a fechas de 2012, la encuesta INE sobre equipamiento TIC12 indica que el 68.9% de los españoles son internautas, y el 35% se conecta a través de más de un dispositivo. En lo que refiere al trato con la Administración por vías digitales, en 2013 el ONTSI13 revela que el 65,2% de los ciudadanos ha obtenido información de webs de Administraciones en el último año y el 42,2% han realizado trámites. Más concretamente sobre los usos para la participación política en internet, contamos con un estudio por parte del CIS14 que estimaba que un sólo un 20% ciudadanos usa internet con fines políticos en 2010. En todos estos estudios se denota variabilidad en función de las características socio-demográficas, que son pequeños para el género, significativos para la edad, y muy importantes para la educación y los ingresos. Al abrigo de estos datos podemos afirmar que la participación política a través de Internet no abriría nuevas barreras digitales o aumentaría significativamente las existentes, dado que a participación política por medios presenciales coincide también sesgo socio-demográfico por nivel de estudios e ingresos. Defendemos la participación ciudadana digital para tod@s. La democracia digital no pretende discriminar a aquellos que no tengan la posibilidad de participar a través de medios electrónicos, sino combinar los espacios digitales y presenciales para aumentar la cantidad de participantes – aquello que ocurre en espacios presenciales puede ser compartido en la red y viceversa –. Esto posibilita una mejor “reconciliación de la participación con la vida privada”, puesto que ayuda al participante a elegir el momento y lugar para desarrollar sus aportaciones. Además, tal y como evidencian las estadísticas, se prevé que el uso de Internet siga aumentando en España y que la brecha digital por nivel educativo e ingresos se reduzca. Nuestro pronóstico indica que, conforme más iniciativas de participación en la red representen para los ciudadanos un vehículo para satisfacer sus aspiraciones democráticas, mayor será el uso de Internet para fines políticos y mayor demanda de éstos habrá para ciudadanos de toda condición.
9 Samuel A., 2004. Hacktivism and the future of the political participation, 10 Toret y @Datanalysis15m (2013), “Tecnopolítica: la potencia de las multitudes conectadas. El sistema red 15M, un nuevo paradigma de la política distribuida”, p. 48. 11 SuNotissima, Quodlibetat, Axebra, Arnau Monty, TakeTheSquare, Alcazan, Toret y Simona Levi, 2012. Tecnopolítica, Internet y Re-voluciones. Pags. 98 12 INE, Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación en los hogares 2012 13 ONTSI, (2013) “Estudio de la demanda y uso de Gobierno Abierto en España” 14 CIS (2010) “Internet y Participación Política en España”

6

Democracia Digital Andalucía: una apuesta ciudadana
A 10 de Mayo de 2013 el grupo Democracia Digital por Andalucía15 (DDA) publicaba su "Informe DDA: Propuestas inaplazables y factibles para una democracia real en Andalucía"16. Este documento, elaborado como propuesta a la próxima Ley Andaluza de Participación Ciudadana, supone un esfuerzo colectivo de todos los que pertenecemos al HUB ciudadano que es DDA: OpenKratio, Demo4punto0, La Casa Invisible, CRAC, Hackandalus, Fundación de los Comunes, etc. “Nuestro análisis de las sociedades contemporáneas y nuestra experiencia organizativa y en el seno de los movimientos nos indicaba con claridad que cualquier proceso que busque una profundización democrática tiene que contar como un elemento estratégico: el uso de internet y de herramientas digitales. Para nosotros era manifiesta la necesidad y el deseo de abrir un espacio destinado a incorporar en la nueva Ley cuestiones relacionadas con la llamada Democracia Digital que reflejen la innovación, la crítica al funcionamiento de las democracias representativas por parte de la ciudadanía y las herramientas que ya estaban en funcionamiento.” – Cita extraída de InformeDDA, Cap 3.1 Antecedentes Como objetivo nos marcamos hacer de la Ley Andaluza de Participación Ciudadana la más avanzada de España en materia de transparencia y participación, haciendo especial hincapié en que: • • • El ciudadano deberá poder participar en procesos de consulta, propuesta, decisión y co-participación en la mayor parte de los ámbitos de la gestión pública. Resulta de vital importancia la transparencia para la participación y esta sensibilidad se recoge tanto a nivel de derechos como de obligaciones de la Administración. Las vías electrónicas para la participación tienen un papel relevante, así como el voto electrónico.

El documento recoge derechos de del ciudadano, deberes para la Administración. Se describen 21 instrumentos de participación de tipo consulta, propuesta, decisión y co-participación y 7 medidas para el fomento de la participación ciudadana. Se recomienda la creación de organismos independientes coordinar el fomento de la participación y de velar por los derechos y obligaciones expuestos. Definiciones En el capítulo de definiciones establecemos como ciudadano con derecho a participar a cualquier residente en Andalucía independientemente de su nacionalidad, y a los andaluces residentes fuera de Andalucía. Se reconoce la figura de la ciudadanía organizada tanto en asociaciones registradas como no como en grupos no registradas. En el mismo capítulo de definiciones se establece una serie de requisitos para cualquier proceso de participación ciudadana, a fin de que toda iniciativa de
15 Véase http://democraciadigital-andalucia.com 16 Disponible para descarga en http://democraciadigital-andalucia.com/InformeDDA

7

este tipo se abra con unas mínimas garantías y calidad de proceso. Así pues, la Administración tendrá la obligación de informar, entre otros, del carácter vinculante o no del proceso, del tipo de participación que es abierta (identificación de problemas/necesidades, proposición de soluciones, elección, implementación, evaluación), calendario y vías de realización de aportaciones, criterios en base a los cuales las aportaciones serán tenidas en cuenta, agentes públicos encargados de liderar el proceso. Derechos En el capítulo de derechos, establecemos las condiciones en base a las cuales el ciudadano tiene derecho a participar, incluyendo el derecho a iniciativa. Esto es, no solo el Gobierno o la Administración podrá iniciar un proceso de participación ciudadana, sino que la propia ciudadanía contará con la potestad de invocarlos. Hemos entendido la importancia de la transparencia de las Administraciones Públicas como condición para una participación ciudadana de calidad y esta sensibilidad se recoge en el InformeDDA estableciendo el derecho de acceso a la información para la participación. De esta forma, ante la apertura de cualquier proceso de participación, la Administración deberá disponer de información pública relevante que el ciudadano deba conocer para realizar aportaciones de calidad. El ciudadano también tendrá la posibilidad de realizar, bajo demanda, solicitudes de acceso a la información para la participación. Deberes De los deberes públicos el InformeDDA insta a los organismos de la Administración Pública en la Junta de Andalucía que adapten sus organismos y estructuras para hacer viable que el ciudadano tome partido en cualquier proceso o política pública a través de los instrumentos de participación, de forma sencilla, rápida y gratuita. Todo proceso participativo deberá estar sujeto a una mejora continua. Instrumentos Los instrumentos de consulta los hemos entendido en ambos sentidos: El Gobierno y la Administración tendrá la potestad de consultar al ciudadano, y el ciudadano de monitorizar y consultar al Gobierno y la Administración. El objetivo de este último sentido es la fiscalización de la actividad pública por parte del ciudadano que podrá monitorizar y evaluar la actividad parlamentaria y presupuestaria. Un registro de información pública para la participación y un registro de participación ciudadana harán más transparentes y accesibles los propios procesos de participación ciudadana. Los instrumentos de propuesta se encuentran divididos entre los no-vinculantes y los vinculantes, y están muy ligados a la participación en la actividad legislativa. Se definen Petición Legislativa Popular (PLP), Iniciativa Legislativa Popular (ILP) y Acción Legislativa Popular (ALP). Mediante la PLP la ciudadanía insta a los gobernantes a legislar sobre un determinado asunto, dejando a los representantes el proceso legislativo concreto. La ILP, además, vendría acompañada de una propuesta a ser incorporada a trámite parlamentario. La ALP sería un paso más en la democracia directa: superado un cierto quorum, se abriría un proceso de participación por el cual la propia ciudadanía, de forma colaborativa, propondría un texto legislativo y lo refrendaría mediante votación sin necesidad de intermediación parlamentaria.

8

Para los instrumentos de decisión definimos las consultas vinculantes y el voto real permanente. Estos instrumentos suponen un complemento al procedimiento electoral, introduciento así elementos de democracia directa dentro de un sistema de democracia participativa. El voto directo dará la opción al ciudadano a votar por si mismo en el Parlamento. Cada ciudadano contaría con su cuota de soberanía proporcional en el Parlamento (respecto del censo electoral) que podría utilizar para aquellas votaciones en las que creyeran conveniente “des-intermediarse”. Los denominados instrumentos de co-participación están dedicados a la integración de la ciudadanía en los procesos de la Administración Pública y el Gobierno, a fin de que su colaboración sirva como dispositivo de mejora de la eficiencia (hacer más con menos). De esta forma el ciudadano ayudaría a la toma de decisiones y evaluación de políticas públicas en forma de paneles o tribunales (democracia deliberativa), ayudaría a las Administraciones en sus campañas de cualquier tipo, o serviría de apoyo a la hora de establecer criterios para un reparto presupuestario y para la contratación pública. Fomento de la participación Somos conscientes de la importancia de una ciudadanía formada en participación para el éxito de nuestro programa. Es por ello que, desde Democracia Digital Andalucía apostamos por recoger en la futura Ley una serie de medidas y figuras en esta línea. La creación de un Consejo Andaluz y Foros Provinciales de Participación dotarían de carácter institucional el seguimiento y a la aplicación de la Ley. Dada la importancia, pero también la novedad, de las solicitadas vías de participación por Internet, solicitamos crear un Gabinete Andaluz de Democracia Digital encargado de la implementación de los mecanismos de participación electrónica, la gestión de las herramientas online y el fomento de su uso a través de programas o iniciativas que se diseñen a tal fin. La creación de un portal online sería una de las principales tareas de este Gabinete, y se trataría de un espacio donde dar promoción a los espacios de participación presenciales y online, donde catalogar e indexar toda información pública para la participación y donde prestar lugar a que se genere red entre el Gabinete y la ciudadanía individual y organizada. Ninguna Ley resulta efectiva sin dotarla de músculo presupuestario. Para fomentar de forma adecuada la participación por parte de la propia ciudadanía, un programa de ayudas y subvenciones a proyectos de este tipo permitiría combinar los esfuerzos diseñados por la Administración con los de la propia ciudadanía. El reconocimiento de estas actividades ciudadanas se verá reconocido públicamente, además, a través de congresos/conferencias de carácter periódico organizados a tal fin.

9

Incidencia política de Democracia Digital Andalucía
Desde la publicación del InformeDDA, hemos recibido cobertura mediática, buenas críticas por parte de especialistas en participación ciudadana y Gobierno Abierto e incluso petición de ser traducido al inglés por parte de organismos de reconocido prestigio como la Open Knowledge Foundation o la P2P Foundation. Estamos, también, satisfechos con el impacto que InformeDDA ha tenido en el documento que, con motivo del 9º Congreso del Voluntariado Andaluz, ha sido presentado por la Consejería de Administración Local y Relaciones Institucionales como síntesis de lo recibido durante el período de recogida de aportaciones a la Ley Andaluza de Participación Ciudadana. Sin ánimo de exhaustividad: • Se recoge la trascendencia de las vías digitales de participación, recogiéndose el voto electrónico como equivalente a la firma manuscrita en los mecanismos de participación que así lo requieran. Un organismo específico (Gabinete Democracia Digital) velará por desarrollar estos nuevos instrumentos. Importancia de la transparencia para la participación, y de hacer accesible y comprensible la información pública (como visualizaciones de presupuestos) Se recogen mecanismos de consulta, ILP, participación en elaboración de presupuestos autonómicos, e iniciativa ciudadana para invocar estos y otros procesos. Los colectivos sin personalidad jurídica cuentan (movimientos ciudadanos, grupos de acción etc ..).

• •

La apertura de un proceso, abierto y colaborativo, para la elaboración de esta ley, por parte de la Consejería de Administración y Relaciones Institucionales de la Junta de Andalucía, la interpretamos como un gran gesto por la regeneración democrática. No obstante, es nuestro deber continuar vigilantes y escépticos: no están recogidos aspectos tan importantes de nuestra propuesta como la Acción Legislativa Popular, que evitaría el bloqueo parlamentario de una iniciativa ciudadana si se cuenta con un apoyo suficiente, ni una garantías de independencia del organismo encargado de velar por derechos de participación, entre otros muchos. En adelante, continuaremos trabajando con la Consejería y su Dirección General de Participación, para que la Ley Andaluza de Participación Ciudadana suponga un punto de inflexión democrática en nuestra comunidad. Desde el Grupo de Trabajo por la Democracia Digital en Andalucía haremos lo que este a nuestro alcance para que así sea.

10

Referencias bibliográficas
• • • • • • VVAA Escola d ́ Administració Pública de Catalunya, Generalitat de Catalunya, Barcelona (2001): “Experiències de participació ciutadana en els municipis catalans”, págs. 123-128. Andrea Sánchez, F. J. (2002) “Los partidos políticos. Su marco teórico-jurídico y las finanzas de la política”, p. 58. Constitución Española (1978) Artículos 68.3, 87, 92, 163.1.b-c Ganuza Fernández, E. y Álvarez de Sotomayor, C., (2003) “Democracia y presupuestos participativos, Icaria Editorial, Barcelona”, págs. 115- 134 Instituto Nacional de Estadística de España (2012): “Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación en los hogares” Democracia Digital Andalucía “Informe Democracia Digital por Andalucía (InformeDDA)” http://democraciadigital-andalucia.com/InformeDDA (Consultado 02/10/2013). Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, Régimen Electoral General ONTSI, (2013) “Estudio de la demanda y uso de Gobierno Abierto en España” Samuel A. (2004), “Hacktivism and the future of the political participation” SuNotissima, Quodlibetat, Axebra, Arnau Monty, TakeTheSquare, Alcazan, Toret y Simona Levi, 2012. “Tecnopolítica, Internet y Re-voluciones”, págs. 98 Toret y @Datanalysis15m (2013): “Tecnopolítica: la potencia de las multitudes conectadas. El sistema red 15M, un nuevo paradigma de la política distribuida”, p. 48. Centro de Investigaciones Sociológicas (2010): “Internet y Participación Política en España”

• • • • • •

11