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Frank Auerbach, vida y obra

Por Santiago Raigorodsky. Director de Tarbut Arte. Frank Helmut Auerbach nació en Berlín el 29 de abril de 1931, en el seno de una familia judía. Fue hijo de Max Auerbach, un rico abogado y de Nora Charlotte Burchardt. De sus primeros años de vida en Alemania, marcados por el ascenso del nazismo al poder Auerbach conserva sólo una vago recuerdo. En uno de los muchos reportajes que le realizaron le confesaba al periodista: "Usted se sorprendería de cómo se tiene poca memoria si no hay nada que lo conecte a uno con la vida que tenía". Pero sí, lejanamente recuerda a sus padres: "Tengo un recuerdo nebuloso...”. Ante la inminencia de la guerra, los padres de Auerbach habían decidido que la opción más segura sería la de enviar a su hijo a un lugar preparado para él, un internado para refugiados, la Bunce Court School, cerca de Faversham, Kent, en Inglaterra. El 7 de abril de 1939, un mes antes de su octavo cumpleaños, Frank Auerbach zarpó de Portsmouth en el Washington SS George. El viaje se realizó bajo el patrocinio de la escritora británica Iris Origo, a través del llamado “Kindertransport” (un Movimiento destinado a Niños Refugiados o RCM). En realidad se trataba de una misión de rescate que se llevó a cabo durante los nueve meses anteriores al estallido de la Segunda Guerra Mundial. El Reino Unido recibió cerca de 10.000 niños, en su mayoría judíos, procedentes de Alemania, Austria, Polonia, Checoeslovaquia y Hungría. Muchos de esos niños fueron los únicos miembros que sobrevivieron de numerosas familias.

Frank Auerbach

Poco tiempo después de que el niño partiera hacia Inglaterra, los padres de Frank fueron enviados a un campo de concentración donde murieron en 1942. Todas las comunicaciones que llegaron a sostener con su hijo consistieron en unas breves veinticinco cartas enviadas a través de la Cruz Roja Suiza. Auerbach recuerda vagamente: "En algún momento me dijeron habían sido deportados y asesinados”. En Gran Bretaña se convirtió en un alumno de la Escuela Bunce Court, que era en realidad un internado donde no solo la mayoría de los alumnos eran refugiados, sino que también lo eran gran parte de los profesores. El pequeño Frank destacó en arte y también en clases de teatro. De hecho, casi llegó a convertirse en actor, alcanzando a realizar un pequeño papel en la primera obra de Peter Ustinov, “House of regrets”. Pero a pesar de sus aptitudes, sus ambiciones creativas estaban depositadas en otra parte. En las clases de arte, desde un comienzo, demostró ser una especie de prodigio. "Me acuerdo de una pintura de zapatos que él hizo", recuerda Michael Roemer, quien también era estudiante en Bunce Court y que con el tiempo sería un conocido escritor y director de cine; "Pensé que era realmente genial. Era una pintura más atrevida, más libre que la que

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otros niños con talento podían producir”. Roemer sería amigo de toda la vida de Auerbach y "la primera persona que compró un dibujo mío”, rememora el artista. Muy rápidamente, Bunce Court, un ecléctico oasis escondido en la campiña de Kent, se había convertido en el nuevo hogar de Auerbach. De la primera parte de un extenso reportaje realizado por la BBC, al que volveremos en diversas ocasiones en este artículo, el periodista John Tusa le preguntaba al artista sobre sus primeros recuerdos, aquellos que mencionamos al principio. El periodista preguntaba; “Frank Auerbach, vamos a empezar... ¿Qué recuerda de la vida familiar en Berlín desde 1931? Muy, muy, muy, muy poco. Quiero decir, recuerdo vagamente los pisos donde vivimos, aunque no creo que si los viera hoy, los reconocería. Recuerdo muy poco de las calles por las que fui a la escuela y no tengo muy ... el recuerdo de mis padres es muy vago. En parte, porque yo tenía ocho años cuando llegué a Inglaterra, y en parte porque ese era un cambio total y absoluto. No los he visto durante muchos años, a nadie he visto de antes, así es que fue como ser recogido y transportado a un mundo diferente, donde no había nada de lo anterior, y si no hay asociaciones, entonces uno no recuerda. ¿Recuerdas el amor de tus padres? Recuerdo a mi padre como un padre indulgente. Tengo una especie de recuerdo de él, teniendo el placer de comprar una especie particular de pan para mí y sentado frente a mi, parecía complacerse en el hecho de que yo lo estaba comiendo con avidez. Creo que de mi madre pude haber tenido algún recuerdo un poco más fresco. La imagen que tengo de mi madre tiene que ver con la ansiedad. Recuerdo una vez que alguien me dio un caramelo en la calle y me pusieron a dormir durante dos días, porque ella pensó que me podrían haber envenenado. Recuerdo que era muy comprensible, porque éramos judíos y los nazis ya estaban en el poder. ¿Entiendes por qué ellos no se fueron de Alemania cuando te enviaron a ti? Bueno, en primer lugar, creo que eran padres de edad avanzada, no estoy seguro de su edad exacta, creo que mi nacimiento fue una llegada tardía. Luego pienso que posiblemente pensaron que tal vez todo pasaría. Ya sabes, que eso era retórica y nada podría resultar de eso. Tal vez pensaron que todo iba a seguir como antes. Creo que ellos estaban persuadidos de que sería una buena idea de enviarme a Inglaterra y tomaron esa decisión. ¿Se sintió abandonado por ellos? Por supuesto que no, en absoluto. Absolutamente. En parte porque me fui a esa escuela bastante notable, que era mucho más que una escuela, sino que era una especie de comunidad, una pequeña república ... Llamada Bunce Court, en Kent. Así es, así es, y tal vez en parte, esta es una ... tal vez una especie de brillante fantasía. Había una especie de ligera sensación de alienación que podría conducir a una vida en una de las artes, aunque realmente nunca nos sentimos como en casa. Lo recuerdo como
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un lugar en el que llevaba una especie de vida burguesa donde a uno lo vestían con ropa elegante y la niñera lo llevaba a pasear por el parque, y de alguna manera sentía que eso no era lo que debería ser la vida. Me parecía estar sobreprotegido. ¿Así que te sentiste mucho más en casa(a gusto) en la escuela en la que acabaste, que en esta escuela progresista bastante artística? Bueno, en realidad no tan artística. Se ponía énfasis en el espíritu de comunidad. No había lujos y la mujer que la dirigía era una cuáquera germano-americana que había vuelto a Europa después de la Primera Guerra Mundial. Se hizo cargo de un montón de niños hambrientos en Europa y después decidió que era preferible ocuparse de cien niños correctamente que de quinientos mil en abstracto y fue así que fundó la escuela. Allí se hacía hincapié en el espíritu de comunidad y la cultura. La cultura se consideraba como algo que no era en ningún sentido peligroso. Ella tenía una reproducción de Miguel Ángel en la pared, y también teníamos Brueguels sobre las mesas del comedor, pero en realidad no se trataba de arte. Quiero decir, ya sabes, hay escuelas artísticas donde a los niños se les anima a expresarse, ellos no nos animaban a expresarnos, nos animaron a formar parte de una comunidad y tener espíritu de Bunce Court School comunidad. ¿Fue en ese momento, o fue antes que vistes una reproducción en blanco y negro de “El Temerario” de Turner en la Enciclopedia de los Niños? Fue ... sí, fue en mi primer año, creo que estaba enfermo y vi “El Temerario”. Teníamos esos inmensos volúmenes y los hojeaba y recuerdo que me agité al ver la reproducción y tal vez también por el poema y nunca lo he llegado a olvidar. Pero sería demasiado superficial decir que efectivamente fue por eso, que en ese momento emergió la idea de convertirte en pintor. ¿Sabrías decir cuándo empezaste a pensar que ciertamente podrías llegar a ser pintor? Bueno, [risas] Yo. .. Recuerdo que me dieron una caja de pinturas en Alemania. Quiero decir, recuerdo vívidamente cómo fue mojar un pincel por primera vez en el agua, y recuerdo una pastilla de acuarela. Y creo que uno de mis trucos, del mismo modo que consigues que un perro se revuelque, fue que hice pequeños dibujos y que en mi caso, eran de indios pieles rojas sobre scooters, cosa que me pedían que dibujara...No estoy seguro de si específicamente quería pintar, pero creo que lo que quería era hacer algo que fuera, lo que se llama creativo... Quiero decir, de algún modo me sentía atraído por la actuación y también escribí, como muchos niños hacen, poemas e incluso traduje el principio de Fausto, así que no estaba del todo centrado, pero creo que lo que tenía muy claro era que no quería estar en una oficina. Ya sabes cómo es ese tipo de vida, y creo que quizás esperaba poder ser capaz de hacer algo más creativo que una simple rutina.”

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Al salir de Bunce Court, con 16 años de edad, Auerbach anunció su intención de convertirse en artista, y se fue por su cuenta a Londres. Recuerda que tomó esa decisión "Porque yo no tenía casa o en el fondo, pensé que todo era posible". Sin embargo, la única escuela de arte que lo aceptará era un establecimiento marginal, llamado Hampstead Garden Suburb Instituto. Un profesor del Instituto lo presentó al director de la St. Martins College School of Art, quien accedió a inscribirlo en el curso que comenzaría en septiembre de 1948. Un año antes había adquirido la nacionalidad británica. Auerbach estudió en el St. Martin hasta 1952. Posteriormente ingresó ese mismo año en el Royal College of Art, donde prosiguió estudiando hasta 1955. Al finalizar se recibió con medalla de plata y honores de primera clase. No obstante, luego de esos años, tal vez la más clara influencia en su formación artística surgió de una serie de clases de arte adicionales que tomó en Londres en la Borough Politécnica, donde él y su compañero de estudios del St. Martin, León Kossoff tuvieron como maestro al artista David Bomberg.

Leó Kossoff

Fue así que Auerbach encontró, además de a Kossoff, quien sería su gran amigo de toda la vida, a la segunda de las figuras que desempeñaron un papel profundo en su evolución creativa. Antes de la Primera Guerra Mundial, Bomberg había sido un personaje destacado en el ala británica del movimiento vorticista, un movimiento plástico que era una combinación entre el cubismo y el futurismo. Desde el primer momento en que Auerbach entró en su clase percibió cierta vacilación en Bomberg, éste era de una personalidad irascible y había destruido su credibilidad como artista, lo que lo había llevado a ser rechazado por las escuelas de arte más importantes del país. Sin embargo, entre ambos pareció establecerse una afinidad inmediata. Auerbach recuerda: "En el primer día - dijo- ‘acaben de tomar esta pequeña sección y se enfrentará a una versión más grande', y por alguna razón se volvió hacia mí y me dijo:'Oh, ¿así que piensas que soy un idiota viejo tonto, no es así?’ Y yo, con mis 17 años de edad y con arrogancia, le respondí ‘Sí’. Y esto pareció divertirlo sin fin”. Las clases en la Borough dictadas por Bomberg contribuyeron de manera importante al desarrollo de los jóvenes artistas: "Había un ambiente de investigación y el radicalismo allí fue muy estimulante", dice Auerbach. Las ideas también iban y venían. Durante estos años de formación aprendió la importancia de representar las formas de manera orgánica y unitaria. Por los años 50, el tema casi único que trataba Auerbach provenía principalmente de una modelo, una mujer que también tuvo un impacto duradero en su vida personal. Estella Olive West, (la E.O.W. de sus cuadros), era una luchadora de 32 años de edad, actriz amateur, viuda y madre de tres hijas. Su marido se había ahogado en un accidente dejándole la administración de una casa de huéspedes en Earls Court. Ella estaba unida al Teatro de la Unidad de izquierda, y se encontró con Auerbach mientras actuaban en la obra de Ustinov. En ese momento Estella se sintió atraída por el joven, a quien le llevaba 15 años, por lo que veía la relación como “una posibilidad muy remota".
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A pesar de todo, esa lejana posibilidad se transformó en realidad cuando pasado un tiempo Auerbach se trasladó a la pensión de Estella. Ella pronto se convirtió no sólo en su amante, sino, como dijimos, en su modelo principal. Ya entonces, Auerbach trabajaba tortuosamente con algunos de sus primeros trabajos en los que tomaba cientos de sesiones para terminar una obra. El carácter de Auerbach era difícil. Su amante, años después, recordaría que el artista le exigía sentarse durante horas para pintarla, lo que se transformaba en una odisea, ya que si no estaba contento con cómo estaba quedando la obra, comenzaba de nuevo desde cero una y otra vez. El artista pretendía que en cada sesión de pintura, su modelo se ubicara exactamente en la misma posición que antes, dado que no le gustaba dibujar contornos antes de pintar. Tanto es así, que haciendo y rehaciendo sus pinturas necesitaba de una cantidad ridícula de tiempo para terminar cada lienzo. En 1954 el artista adquirió el antiguo estudio de Gustav Metzger en el municipio de Camden, en Londres. Estaba deteriorado y lleno de humedad. Pero era lo único que podía pagar y por pura necesidad económica se quedó allí, ya que sin él Cabeza de E.O.W. - 1957 - óleo s. tela - 50.8 x 40,6 cm. no habría tenido nada. Durante más de 50 años ha permanecido allí. A partir de 1955, Auerbach comenzó a enseñar en escuelas secundarias, y también fue invitado a dar clases en numerosas escuelas de arte, incluyendo Ravensbourne, Ealing, Sidcup, la Slade School of Art y en la Camberwell School of Art, donde enseñó desde 1958 a 1965. Sin duda, la intensidad de la relación con Estella se vio reflejada en algunas de sus obras, produciendo la sorprendente “Cabeza de EOW de 1954-55” y el “Desnudo de E.O.W.” de 1953-54, pinturas terrosas que se ven como si por ellas hubiera pasado el lodo primordial. En 1955, estas obras aparece en la Exposición de Arte realizada en el Real Colegio con motivo de la graduación de Auerbach, llamando la atención de Helen Lessore, de la galería de Bellas Artes. Ella le ofreció a Auerbach su primera exposición individual en enero siguiente. En 1956, un año después de finalizar sus estudios en el Royal College, se celebró esa primera exposición. La técnica que usaba para sus pinturas era llamativa. Se trataba de una pintura realmente densa y de mucha textura, técnica que fue llevada al extremo por él. Por una simple cuestión económica, ya que el artista carecía de medios, al principio en la obra de Auerbach predominaban los colores terrosos, ya que estos eran unos pocos y más baratos que los colores brillantes. Sus empastadas obras enfatizaban la gestualidad de la pincelada y dotaba a sus trabajos de una gran tridimensionalidad, por lo que el artista recibió muchas críticas de los que pensaban que se acercaban más al carácter de una escultura que al de la pintura.
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Auerbach recuerda que algunas de las pinturas eran tan pesadas y con tantas incrustaciones que se requirió un equipo de dos o tres personas para transportar los trabajos. Lessore se vio obligada a presentar sus obras en horizontal sobre el piso, por temor a que la gruesa capa de pintura simplemente cayera por su propio peso. "Las más gruesas pinturas que probablemente veamos alguna vez", escribió el crítico John Russell después de que la muestra se realizara. "Parece ser que hay en la actualidad una especie de competencia entre los artistas jóvenes por averiguar quién puede poner en sus lienzos la carga más pesada de pintura”, coincidió el Manchester Guardian. Y el mismo periódico agregaba; “La técnica es tan increíblemente molesta que es necesario algo de tiempo antes de que uno penetre en las intenciones que deberían justificar este método grotesco". Durante prácticamente los dos años posteriores Auerbach no produjo pinturas en absoluto: "De alguna manera sentía que lo que había sido privado se había hecho público", recuerda. "Yo me había puesto en un uniforme: allí estaba yo, este chaval que había hecho esas pinturas gruesas en colores de la tierra”.

Primrose Hill - 1954-55 óleo s. tablero 86.3 x 117 cm.

Auerbach había descubierto en 1957 a Joan Yardley Mills (a quien identificamos como J.Y.M.) que se convertiría en el modelo central de algunos de sus trabajos."JYM era una modelo profesional que conocí mientras enseñaba en Sidcup College of Art, y que repentinamente me dijo: ‘Alguna vez me gustaría posar para usted en privado, si quisiera, lo haré’ ". Posó dos veces a la semana durante muchos años, y fue capaz de sentarse durante un tiempo infinito, a veces cinco horas sin un descanso. Uno de los biógrafos de Auerbach sugiere que se convirtieron en amantes, aunque esto se supone que no es categóricamente cierto. Estella West dice al respecto: "Había otras, muchas otras, pero no ella". West nunca se reunió con J.Y.M. durante los 14 años que compartieron los deberes de modelo. El vínculo con West se vio interrumpido temporalmente en 1958, cuando conoció y se casó con Julia Wolstenholme, una compañera de estudios en el Royal College of Art. De esa unión, nació un hijo, Jacob (Jake) Auerbach, quien con el tiempo se convertiría en un conocido director de cine, especialmente documentales de famosos artistas. Auerbach realizaría una nueva exposición individual en la Galería de Bellas Artes de Londres, en 1959 y sería en ese mismo año que el también pintor y co-editor de la “Revista X”, Patrick Swift estaría entre los primeros en llamar la atención sobre su trabajo. Posteriormente, en 1961, 1962 y 1963 el artista volvería a exponer en la misma galería londinense. Para algunos críticos el trabajo de Auerbach es espectacularmente claustrofóbico, rara vez arroja su mirada más allá de unos pocos lugares en Camden. Auerbach ha trabajado los mismos temas a lo largo de décadas. Su interés por el retrato se ha centrado en representar a personas que conocía bien y, en la mayor parte de los casos, se ha
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reducido a tres modelos: su mujer Julia, la modelo profesional Juliet Yardley Mills (J.Y.M.) y su amiga Estella Olive West (E.O.W). Una vez más su obsesión con temas específicos, y el deseo de volver a ellos para "volver a intentarlo" es discernible en este uso de los mismos modelos. Auerbach mismo rara vez se aventura fuera de su zona de residencia y ha hecho sólo unos pocos y breves viajes al extranjero. El mismo señaló: "No creo haber estado fuera de Londres más de cinco semanas desde que llegué aquí”. Es por cierto interesante destacar la importancia que tendría en el artista el medio geográfico en el que se movía y la enorme influencia que éste tendría posteriormente en la elección de los temas que trataría. A finales de la década de 1940 y comienzos de la de 1950 la capital británica era una ciudad que mostraba por todas partes las cicatrices de los durísimos bombardeos alemanes de la Segunda Guerra Mundial. La gran metrópoli, que trataba de llenar con nuevos edificios los solares abiertos por las bombas, fue, sin embargo, una constante fuente de fascinación para Auerbach, quien diría años después; "Londres después de la guerra era un paisaje maravilloso, con precipicios, montañas de peñascos, lleno de drama. Viviendo en Londres, parecía una locura desperdiciar la oportunidad de aprovechar las imágenes maravillosas que nos rodeaban". Y agregaba: "En París, uno se habría sentido intimidado de sólo pensar que otros habían pintado antes Nôtre Dame y las vistas del Sena, pero el Londres que yo vi y que conocí, no lo había pintado nadie antes....Era todo un fenómeno nuevo". Muchos de sus temas reflejan fielmente sus palabras. Auerbach comenzó a dibujar con voracidad los lugares de interés que estaban en construcción, como hizo su amigo y compañero de estudios, Leon Kossoff. El artista señala que hubo,"un sentido de sobrevivientes corriendo entre una ciudad en ruinas ... y una especie de curiosa libertad... Recuerdo un sentimiento de camaradería entre la gente en la calle ". Para él, el sentido de la supervivencia debe haber parecido algo particularmente profundo.

Shell Building -1959. Óleo sobre lienzo. 152,5 x 122 cm. Museo Thyssen-Bornemisza.

Los temas de Auerbach incluyeron muchas de las obras más importantes de la época, como el edificio de Time y Life en Bruton Street, la reconstrucción en torno a la Catedral de San Pablo y el John Lewis edificio, en Oxford Street. Hizo repetidas visitas a tales sitios, pero el más espectacular de todos era el Shell Building en el South Bank, primer rascacielos en Londres, construido en el sitio del Festival 1951 de Gran Bretaña. La profundidad necesariamente enorme de las excavaciones las describió el artista como el “Gran Cañón”. Auerbach realizaba rápidos esbozos en varios lugares en la ciudad, y luego pintaba estos dibujos en su estudio. Su largo proceso de pintar y volver a pintar durante meses lo llevó a finalizar muchas de sus pinturas cuando los edificios hacía ya tiempo que estaba
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terminados. Las obras de Auerbach ofrecen una visión del extraordinario espectáculo de la reconstrucción de posguerra de Londres que tuvo lugar durante los años 1950 y 1960. Ya en la década de los sesenta su trabajo sufrió una serie de revoluciones. Una beca de Bellas Artes le proporcionó una anualidad de 1.500 libras, lo que le permitió por primera vez comprar pinturas más brillante, rojos, azules, pigmentos como el cadmio y el cromo que de alguna manera realzaron y enriquecieron sus colores (a pesar de que en su obra prosiguieron mayoritariamente dominando los colores obscuros). Como resultado, los retratos de “Estella en su edredón azul”, que él produjo en 1963 y repitió en años posteriores, así como la “Cabeza de EOW III” en 1963-64 son muestra de ello. Estos trabajos junto a los retratos de Estella y sus hijas, “EOW, SAW y JJW en El Jardín I y II”, pintado en 1963 y '64 se encuentran entre sus mejores obras, realizaciones rojizas que poseen la lívida belleza del resplandor de una puesta de sol. Las obras de mediados de los 60 cuentan con el más grueso empaste de la carrera de Auerbach. Posteriormente, este aumento de empaste y color vuelve a reducirse, como podemos apreciar en 1968 y 1969 con unos paisajes impresionantes de los viejos refugios de Auerbach, Primrose Hill y Crescent de Mornington.

Estella en su edredón azul VI óleo s. tela - 43.8 x 50.8 cm.

A partir de 1965 el artista expone su obra en la Marlborough Fine Art de Londres y continúa ligado a esta misma galería en donde expone en múltiples ocasiones, en 1969 lo hace en la Marlborough Gallery de Nueva York. También repite en 1982, 1994,1998, 2006 y antes en la Marlborough Graphics en 1990. Es con posterioridad a la muestra realizada en 1965 que el artista encuentra un apoyo importante en el crítico de arte David Sylvester que llegó a decir de él: "Extendió el poder de la pintura para rehacer la realidad”. También señala; "La más emocionante e impresionante primera exposición individual de un pintor inglés desde Francis Bacon en 1949". Sylvester además veía en Auerbach; "las cualidades que hacen a la grandeza de un pintor - intrepidez; una profunda originalidad, una absorción total en lo que le obsesiona, y, sobre todo, una cierta gravedad y autoridad en sus formas y colores". De su pintura dijo “ocasionaba una sensación curiosamente semejante a la recorrer con la yema los dedos los contornos de una cabeza próxima a nosotros en la obscuridad, tranquilizados por su presencia, perturbados por su alterabilidad, dudando acerca de qué es aquello e incluso de que si es”. Podemos señalar que Auerbach, a pesar de ser una pintor figurativo no se presta a definirlo como perteneciente a una escuela o estilo determinado, aunque hay quien prefiera etiquetarlo como un pintor expresionista. No obstante para aquellos ortodoxos de
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este movimiento, su trabajo no tiene que ver con la búsqueda de un equivalente visual a un estado emocional o espiritual, lo que caracterizó a este movimiento. En su pintura, la experiencia del mundo es visto como esencialmente caótico en donde el papel del artista es imponer un cierto orden sobre el caos. En algunas de sus obras Auerbach es un artista que podría parecer abstracto, aunque la primera apariencia engaña: es antes que nada un pintor realista que profundiza una y otra vez en la materia en busca del espíritu, como recomendaba su maestro, el pintor David Bomberg. Y como, sin entrar en profundos análisis de tipo sicológico, fuese esa búsqueda la de su propio pasado y sus orígenes. No obstante todo aquello que podamos elucubrar al respecto de su trabajo, resulta sumamente interesante leer lo que el artista dice sobre su propia obra en la misma entrevista de la BBC con la que comenzamos. “Con tu estilo de pintura se ha dicho que, como las gotas son a Jackson Pollock y los puntos son a Seurat, los cortes de pintura gruesa son a Auerbach. Quiero decir, sólo como una descripción directa, ¿significa eso algo para usted? No estoy tan al tanto de ello. No creo que Seurat hubiera sido consciente de los puntos, o de lo que estaba tratando de hacer, los puntos eran un instrumento. No creo que Pollock haya estado al tanto de las gotas de pintura, porque a veces no había gotas después de todo, algunas de sus impresionantes pinturas fueron hechas a pincel. Y es el primer cuadro de Seurat, el de los bañistas que tenemos en la National Gallery, que es tan grande como un Massacio, en el que hace su descubrimiento de la forma tridimensional, escultórica. Y... no creo que mi objetivo sea hacer una pintura gruesa, por otro lado es ... simplemente un subproducto y no puedo ... No reniego y no me avergüenzo de ello, ni siquiera estoy interesado en las pinturas gruesas de los demás - no es la esencia de la cuestión -. Sí, es una técnica para alcanzar la esencia de lo que estás haciendo. La técnica, la expresión de los cortes, los vectores y todo lo demás es incidental en la búsqueda del sentido. Absolutamente, y en cierto sentido apenas he sido consciente hasta que me lo han señalado ... por lo que desde hace muchos años, 25 o 30 que mis pinturas son mucho más delgadas de lo que lo eran, creo que son más delgadas que gruesas. [Risas] Son... son tridimensionales, son casi esculturales ... Bueno, las primeras... Son como Giacomettis, sobre todo las primeras, ¿no es así? Las primeras son, sí. Quiero decir, cuando vi que esto sucedía lo detuve. Yo estaba ... Estaba encantado ... bueno no estaba encantado, pero estaba dispuesto a aceptar algo que pareciera extravagante, pero eso no era lo primero que quería hacer. Lo primero que quería hacer era retratar la verdad, y el punto sobre la verdad es que la verdad no es una pintura. La verdad es algo que no ha sido capturado por la pintura todavía. Tan pronto como se hace algo que se parece a una pintura hay todo tipo de maneras de hacer que funcione, que precisamente porque ya se ha hecho es que se le presentan a uno. Pero
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uno tiene que aventurarse en un territorio desconocido donde estamos tratando de decir las cosas, sin reparo ni temor ni la ayuda de prácticas anteriores y así, cuando las pinturas se convirtieron en estos bultos extraños de pintura espesa y gruesa, yo estaba muy interesado y seguí esa línea. Eso implica que hubo una cualidad importante de descubrimiento entre usted y la pintura, que no tenía la intención de decir, ahora voy a pintar algo de unos cuantos centímetros de espesor. Sucedió así. Absolutamente, absolutamente - eso es precisamente lo que sucedió. ¿Existe todavía este elemento de sorpresa? En realidad, creo que has dicho que a veces te propones, incluso ahora, poner una marca especial en la tela en un determinado lugar, y al llegar a la tela, la marca va a otro lugar. Sí, no, creo que eso es cierto. Ya sabes, ninguna de estas cosas son únicas para mí. Creo que para pintar un cuadro con una finalidad prevista es ... Yo no ... No lo sé. No creo que lo hagan muchos pintores. Creo que hay siempre un elemento o a veces una totalidad de descubrimiento involucrado en el proceso - de lo contrario sería muy aburrido, ¿no crees? Sería artesanía...” En realidad los trabajos de Auerbach son fácilmente distinguibles por la densidad de su empastado, se trata de una pintura matérica de colores muchas veces “sucios” con preeminencia de negros y marrones. Como dijimos, Auerbach se ha distinguido siempre por trabajar lentamente, aplicando capas y más capas de pintura, raspando lo anterior y volviéndolo a rehacer hasta generar una nueva realidad, un objeto con geometría interna, de notable equilibrio y ritmos propios. Sin duda esta obsesión en su trabajo es la traducción de un deseo sorprendente por producir una imagen que el artista, finalmente considera "correcta". Algunos críticos le han comparado con Jean Dubuffet o Jean Fautrier, dos artistas que aplican capas densas de color, mezclándolas con otros materiales, pero si en el Cabeza de E.O.W - carboncillo s. caso de los dos artista franceses lo matérico es un fin papel -1956. 76,2 x 55,9 cm. expresamente buscado, en Auerbach se trata más bien del producto final obtenido con posterioridad a una profunda insatisfacción desarrollada por el artista en una especie de combate épico."Todas mis pinturas son resultado de centenares de transmutaciones", dijo una vez Auerbach. Y en otra ocasión, refiriéndose a su modo de trabajar: "No se puede dejar nada fuera, hay que sepultar lo irrelevante de algún modo en el cuadro". La intensidad obsesiva que Frank Auerbach da a sus pinturas se pone en evidencia también en sus dibujos y grabados, técnicas éstas que comenzó a utilizar cuando todavía era estudiante. Muchos de ellos se basaban en dibujos elaborados con anterioridad, no obstante, otros fueron ejecutados directamente sobre planchas de cinc.

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Auerbach es, sin duda, un trabajador incansable como deducimos de sus palabras al volver al reportaje de la BBC: “Vamos a hablar de tus hábitos de trabajo que son materia de leyenda - ¿de las siete de la mañana a nueve de la noche, 364 días al año y así sucesivamente? Sin embargo, ¿de dónde viene esto? ¿Era sólo por un problema económico o tú puedes...?, ¿quién te enseñó a trabajar de esa manera? No lo sé realmente. Sabes que creo que yo no soy el único. Quiero decir, que quizás se ha hecho mucho ruido al respecto, que hay que decir que me atribuyen eso, pero sé que otros pintores trabajan de esa manera. En parte, por supuesto, supongo que no existía parafernalia en mi vida y yo era capaz de hacer esto, pero es simplemente... no hay nada más... lo que realmente quiero es dedicarme al negocio de encontrar el tiempo para pintar. Solía enseñar, y el espacio de pintar, y el color para pintar, era una cosa tan difícil de lograr, ahora siento que tal vez sería ingrato empezar a perder el tiempo haciendo otra cosa en mis últimos años. Y para ser honesto, a veces pienso... ¿sabes por qué no puedo hacer otra cosa, no hay nada más que yo de verdad... incluso cuando estoy cansado y hastiado la idea de coger un pincel y tratar de pintar, sólo eso me parece lo más divertido para mí. ¿No esperas poder dar alguna vez con una obra fácil? ¿Una obra que aparezca bien formada en una etapa temprana de la realización? Por supuesto. Creo que empiezo... cada pintura la he empezado con la esperanza de que sería capaz de tomar los pinceles y el color, colocar todos los colores en el lugar correcto, conseguir algo coherente, vivo y fresco, nuevo y verdadero, y que sería capaz de dejarlo así. Y simplemente eso no ha sucedido todavía, no ha sucedido. Con lo que me suelo encontrar es que veo algo que... me recuerda demasiado a pinturas que ya he hecho o que es algo simplemente equivocado en algún aspecto...”

Cabeza de David Landau -1987. óleo s. tela. 67,6 x 62,2 cm.

Auerbach es un perfeccionista obsesivo y es conocido el hecho de que ha comprado y destruido pinturas suyas anteriores. "Es un poco preocupante, -dice David Landau, que se ha sentado posando para Auerbach desde 1984 - sobre todo en las ocasiones en que te acuerdas de la última vez en que la pintura era bastante buena. Crees que esto era un cuadro muy bonito, y sin embargo; no era lo suficientemente bueno para él .” El mismo Landau nos cuenta; "Tiene un contacto físico con su pintura ...él entra en un estado de orgasmo creativo con todos los signos de la excitación, gemidos y gritos. Y se habla a sí mismo todo el tiempo, diciendo: 'basura, no es lo suficientemente buena, es una completa basura’. Pero te das cuenta de que llegado a un cierto punto, en este acto de creación, repentinamente comienza a ser un poco más contenido. Entra en un estado de meditación y toca la tela con gran delicadeza, y piensa que tal vez ha llegado a una etapa en la que se cumple lo que estaba buscando". Desde que dejó el Art College en 1955, Auerbach ha arado profundo surcos - algunos dicen que con demasiada estrechez - con una intensidad obsesiva. Tratando de captar la
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realidad, para crear algo nuevo, crear algo vivo, como él dice, para añadir algo al mundo. Frank Auerbach no pertenece ni ha pertenecido a ninguna escuela a pesar de lo estrechamente relacionado que ha estado con su amigo Leon Kossoff y también cercano a Lucien Freud, e incluso a Francis Bacon. Pero siempre ha seguido adelante sin ismos. La vida personal de Auerbach en cierto momento se somete a una revisión sustancial, cuando su relación con Estella West llegó a un abrupto final en el año 1973. El lado romántico de la relación duraría 23 años, con alguna interrupción no exenta de momentos de tensiones, e incluso a veces rayana en la violencia. Al respecto Auerbach dice: "La verdad es que algunas relaciones exitosas se basan en el hecho de que ambas personas se comportan tan mal como sólo ellos son capaces de hacerlo y así se profundiza la relación. Estella no era contraria a una pelea, me refiero a una pelea física. Yo no creo que me habría involucrado en una pelea si ella se hubiera opuesto”. " No había duda de algunos abusos”. Al respecto también recordaba Estella con una sonrisa: "La violencia había sido más por parte mía. Yo solía estar tan enojado que estaba muy teatral...La noche que nos separamos fue bastante dramática...Solíamos tener peleas terribles, y esa noche era particularmente mala. Estaba tan enojada que le lancé una botella de vodka, no sé si le pegó o no. Cuando se fue, le grité...: 'no vuelvas nunca más, no vuelvas, no quiero volver a verte’ ". El motivo de la discusión fue la negación de Auerbach a llevarla a uno de sus raros viajes al extranjero, para supervisar una exposición en Milán. Pero ambos reconocen que las verdaderas causas eran más profundas. "Para entonces yo ya no era una viuda atractiva, de 30 y pico", dice ella. "Yo estaba en los 50. Creo que a pesar de que era muy aficionado a mí, tal vez tenía miedo de envejecer. Pensó que tal vez que si se quedaba conmigo esa sería la edad de él". Poco después de que rompiera con Estella, la vida personal de Auerbach dio otro giro impensable. Después de casi dos décadas de haber estado distanciados, Auerbach y su esposa Julia se reunieron en 1976, impulsado por el deseo de su parte de pasar más tiempo con su hijo: "De repente tuve el impulso de que quería ver a Jake", dice Auerbach, "y se cumplíó, gracias a Dios. Y conocí a Julia otra vez y nos juntamos...”

Cabeza de J.Y.M. II-1978. óleo s. tela. 66 x 61 cm. Museo Thyssen Bornemisza, Madrid

Una vez más y volviendo al reportaje de la BBC, Auerbach también rememoraba sus años de estudiante, su relación con Bomberg y también con su gran amigo, León Kossoff, el artista nos contaba: “Ahora, de vuelta a los primeros años como estudiante de arte y la influencia absolutamente formativa de David Bomberg en la Politécnica Borough. ¿Qué te enseñó? ¿Qué es lo que realmente obtuviste de Bomberg? No estoy seguro de que Bomberg por su cuenta me enseñara lo suficiente, Bomberg era en principio un rebelde de manera innata. Hubo una biografía oficial sobre él hace unos años y no decía lo que aprendí después a través de otro libro. Aunque él era un
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estudiante brillante en la Slade, era tan insolente que al final lo echaron y también era un hombre profundamente inteligente, con un sentido instintivo de la plástica y la educación, que creo que fue más profundo que la mayoría de los otros pintores del país. Y sin embargo, no podría haber sido aceptado por el sistema. Era difícil, lo que nos enseñó no nos habría servido para pasar ningún examen, y solía haber exámenes de arte. Entonces, ¿qué te enseñó? Qué más ... La verdad es que yo también tenía otra educación artística - todo tipo de gente inteligente me enseñó lo que generalmente se enseñaba. Lo que él me enseñó fue a considerar lo que los dibujos dicen, que lo que se hacía en otras clases era una especie de adición de varias partes, a veces muy sensible, y que con una pieza de aquí y un poco allí, tratasen de encajar juntos para que sea coherente y sea verdad. Tenía una especie de lenguaje que te permitía ir a la esencia desde el comienzo mismo de esbozar una figura en diez minutos, y luego volver a hacerlo y entonces encontrar David Bomberg diferentes términos en los que volver a exponer hasta que uno obtuviera algo... Bueno, para empezar, los gestos podían ser muy largos, y segundo podía llegar a ser algo totalmente incomprensible para cualquier cosa excepto, refiriéndonos a arte abstracto, nunca fue entendido como abstracto- su esencia radicaba en el hecho de que el equilibrio, el ritmo y otros elementos fueran exactos. Fue un viaje experimental, y esto no era lo que se enseñaba en las escuelas de arte. Fuimos enseñados por gente muy inteligente y estas cosas suelen ser muy, muy interesantes. Para producir algo que pudiera estar justificado y que pudiera mostrar el control, la inteligencia y el entendimiento de uno ... esto no era cuestión de visualización, era una cuestión de una búsqueda privada que tenía ciertos resultados, y por supuesto, los maestros son muy grandes en la búsqueda de una búsqueda privada, que obtiene resultados que hacen que se vuelvan más y más visibles. "En busca del espíritu en la masa", creo que es una frase Bomberg. Ciertamente lo es, sí... ...Leon Kossoff, por supuesto, era un amigo tuyo y creo que conseguiste que fuera avanzando con las clases de Bomberg ... Sí, lo hice, sí... La relación con León fue cercana. Quiero decir, cuando ambos éramos estudiantes en el Royal College of Art y nadie posaba para nosotros, creo que los dos estábamos deseosos de poder trabajar con un modelo de manera continuada, cosa que no fue proporcionada por la escuela de arte... Posamos el uno para el otro durante un año, un día a la semana de modo que Leon posaba para mí durante una hora y yo pintaba, y después yo posaba durante una hora y él pintaba.
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Y lo que es más, sabíamos que nadie nos estaba supervisando y no pudimos evitar vernos afectados el uno por el otro por la manera en que trabajábamos. Vi mucho de él por mucho tiempo... veía su trabajo, a medida que lo realizaba. Y a menudo León era mi inspiración, mientras que él veía mi trabajo cuando yo lo iba realizando. Así que fue... en gran medida una relación bastante estrecha, cosa que no es rara entre jóvenes pintores. A menudo tienen una persona con quien trabajar. Sólo tienes que decirme - ¿por qué nadie quería posar para ti? Bueno, porque, ¿quién va a posar para un estudiante de arte que ya sabes, que hace obras incomprensibles y que no puede pagar y que raspa la cosas tan a menudo que se van para siempre. No parece un proyecto muy valioso. ¿Así que ya estaban raspando las pinturas en ese momento? Sí, guste o no guste, porque no tenía que ver con el deseo de raspar. Quiero decir, suena como una especie de drama. Pero si uno está tratando de hacer una imagen completa que funcione, que es como si fuera una cosa total, y eso no funciona, entonces hay pocas alternativas que no sean pintar sobre ella y raspar. Y a medida que la pintura se vuelve ridículamente espesa, no hay ninguna otra alternativa en absoluto - tienes que raspar...” Entre las numerosas muestras que Auerbach ha realizado destacamos la que en 1978, realizara en la Galería Hayward, de Londres, una gran retrospectiva a la que le sucedieron nuevas exposiciones, como la realizada en la Fruit Market Gallery de Edinburgo ese mismo año y posteriormente, en 1979, en la galería “Bernard Jacobson” de Nueva York. En 1981 participó en la muestra titulada “Ocho pintores figurativos”, que se celebró en el Centro de Yale para el arte británico, en New Haven, EE.UU., junto a Michael Andrews, Francis Bacon, William Coldstream, Lucian Freud, George Patrick, L e o n K o s s o ff y E u a n U g l o w, y posteriormente una nueva exposición retrospectiva en el Kunstverein de Hamburgo. 1986 fue el año en que Auerbach representó a Gran Bretaña en la XLII Bienal de Venecia, lo que lo consagró definitivamente Frank Auerbach y William Packer al recibir, compartiendo con Sigmar Polke, el en la Bienal de Venecia - 1986 premio principal de la Bienal, el “León de Oro”. La muestra estaba compuesta por pinturas y dibujos realizados entre 1977 y 1985. Con estas obras y algunas otras adicionales, se realizó luego una gira presentándolas en el Museo Folkwang de Essen y también en el Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid, en 1987. También se celebraron exposiciones suyas en el Museo Van Gogh de Amsterdam, en 1989 y expone nuevamente en el Centro de Yale para British Art en New Haven, en

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1991. En el año 1992 participó en la exposición “British Figurative Painting of the 20th. Century”, en el Israel Museum de Jerusalem. Realiza otra muestra individual en la Galería Nacional de Londres, en 1995 y celebró otra individual titulada “Frank Auerbach y Grabados a punta seca 1954-2006” en el Museo Fitzwilliam, en Cambridge, que recorrió el Abbot Hall Art Gallery, Kendal, durante 2007-08, además de otra exposición individual en el Instituto de Arte Courtauld, de Londres. En el 2001, se realizó una película para la televisión sobre el artista y su obra, titulada “Frank Auerbach: Para el estudio”. Estuvo dirigida por Hannah Rothschild y producida por Jake Auerbach (Auerbach Jake Films Ltd). Fue transmitida por primera vez en el programa de artes “Omnibus” en la BBC 2, el 10 de noviembre del 2001.

Mornington Crescent -1967. óleo.s.tablero. 121,9 x 147,3 cm.

En España, además de la muestra realizada en el Centro de Arte Reina Sofía, en 1996 pudimos ver la exposición titulada “From London”, en el edificio “La Pedrera” de Barcelona que reunió trabajos de Francis Bacon, Lucien Freud, Leon Kossof, Frank Auerbach, Michael Andrews y Ronald B. Kitaj. Pintura y ser humano fueron dos elementos que definieron esta muestra, porque los seis artistas han defendido siempre las posibilidades expresivas de este medio, y ser humano, porque ninguno de ellos renunció, como imponían las modas del momento, a utilizar el cuerpo humano como campo de batalla pictórico para mostrar las contradicciones de este siglo. Andrea Rosse, jefa de artes plásticas del British Council, entidad que organizó esta exposición señalaba ”...Después de la guerra, un pintor estadounidense, Ronald B. Kitaj, llegó al Reino Unido y decidió instalarse en Londres. A mediados de los años setenta miró a su alrededor y le sorprendió que en Londres hubiera un grupo de pintores muy buenos, de reputación internacional, pero absolutamente desconocidos. Se le ocurrió llamarles Escuela de Londres". Resultaron ser un foco de resistencia imbatible: no perseguían la fama, aunque seguramente aspiraban a la gloria, practicaban un individualismo extremado y abominaban de las modas y de los dictados de una vanguardia que los había relegado a ser meros apéndices de una historia del arte de la que se sentían auténticos herederos. "Todos ellos iban contra la moda abstracta predominante en aquel momento y siempre partían del mundo real", comenta Rosse. "Creían que pintar era mirar el mundo real, no un juego conceptual o formalista, y tenían a Bacon, el más viejo del grupo, como fuente de inspiración ...”. Es sabido que para muchos el término de “Escuela de Londres” no es lo más adecuado para un grupo de artistas que sobre todo, desde las postrimerías de los años cincuenta más que nada compartieron fascinaciones, pasiones y apetencias. Despegados de las modas, se dedicaron a la figura en la época culmen del arte abstracto. Siempre interrelacionados a la vez que siempre personales e individuales, discutieron y se
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retrataron, compraron obras los unos de los otros y se citaban entre ellos con admiración aunque sin proclamas ni manifiestos comunes. Con Londres como entorno circundante desarrollaron sus creencias y actitudes existenciales, cercanas a las de Giacometti (a quien particularmente Auerbach consideraba como “un talismán”). Para estos artistas, al contrario de muchas otras corrientes fueron grandes referentes las obras de artistas anteriores como Poussin, Rembrandt, Velázquez, Van Gogh o Sickert. Así como notable fue para todos ellos la influencia de la filosofía existencialista que estaba en su cúspide en los años 50 del siglo pasado. El fantasma del Apocalipsis nuclear, como la realidad del Holocausto puede esconderse tras las palabras de Auerbach cuando dijo; ”Me parece una locura despertar por la mañana y hacer otra cosa que no sea pintar, teniendo en cuenta que uno puede no despertar a la mañana siguiente”... Casi al final de la larguísima entrevista realizada por el periodista John Tusa, a veces de difícil traducción o interpretación y de la que hemos dejado de lado muchísimas partes, éste le preguntaba al artista;

Desde el estudio-1983. óleo s. tela 137,2 x 121,3 cm.

“...Sí, sí. ¿Qué le dirías a un joven artista que comienza la escuela de arte hoy? Yo nunca ... me parece que sería un poco impertinente por mi parte decir algo a un joven artista, pero lo intentaré. Creo que el tema es tremendamente importante y que es implícito, no es sólo el elemento etiquetado tal y como es, la cabeza, el árbol, la fábrica, lo que sea, o lo abstracto. Creo que uno tiene ciertos sentimientos profundos que se expresan por sí mismos de una manera plástica. Quiero decir, si fueras, no lo sé... tal vez esto tiene que ver con lo que harías con otra persona - a golpearla, agarrarla o algo vivencial, eso tiene algo que ver con esto, tiene que haber algo de tu propia experiencia y debes tratar de grabarlo en un idioma propio, y no te debe importar un comino lo que los demás te digan. Creo que eso es importante y que la palabra clave aquí es el tema - encuentra lo qué es más importante para ti e insiste, ve en su busca. El crítico Sir Norman Rosenthal de la Real Academia de Arte de Londres dijo en el año 2001 al respecto de Auerbach, en ocasión de la mayor retrospectiva sobre su trabajo realizada hasta esa fecha,"Es uno de los pintores más impresionantes que viven hoy en día...Creo que va a llevar a una gran revaluación de su posición como pintor principal de nuestro tiempo". Desde mediados de los años 70, Auerbach, como prácticamente sucede con todos los artista, ha sufrido una serie de ondulaciones en su trabajo y en su reputación. Pero, en términos generales es reconocido como uno de los grandes pintores de Gran Bretaña y su estatus se ha mantenido notablemente estable. Por supuesto, Auerbach se ha mantenido estoicamente ajeno a todo esto, incluso es sabido que Auerbach declinó el título de “Sir” en el año 2003. Sobre la garantía financiera que le ha traído fama, el artista dice: "Hasta casi los 50 años, yo estaba en pánico financiero. Una mañana me desperté y me pregunté si en el plazo de dos meses tendría suficiente dinero para comprar pintura".
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Sin embargo, él todavía rechaza el “mundillo” del arte, no le gusta el alboroto de exposiciones y sólo accedió a regañadientes a la realizada en la Real Academia en el 2001. Al respecto, entre otras declaraciones el artista señaló; "Uno tiene que tener pretensiones cuando uno es joven para vivir de acuerdo con ellas " y agregó; "A medida que uno envejece, la humildad horrible empiezan a reaparecer y uno se da cuenta de que tiene menos tiempo. Mi única ambición es hacer una imagen memorable. Y a partir de ahí espero hacer otra imagen memorable. Y oramos a Dios para hacer otra. Eso es todo. Nada más. "

PÁGINAS WEBS CONSULTADAS
http://www.museothyssen.org/thyssen/ficha_artista/39 http://deplatayexacto.com/2010/09/02/cabeza-de-j-y-m-no-1-frank-auerbach-1981/ http://www.diariodenavarra.es/20091015/culturaysociedad/frank-auerbach-pintor-entre-obraslondres-bombardeado.html? not=2009101517395120&idnot=2009101517395120&dia=20091015&seccion=culturaysociedad&s eccion2=arte&chnl=40 http://drik.mx/01042012/kinder.html http://www.epdlp.com/pintor.php?id=2795 http://www.artfinding.com/Biography/Auerbach-Frank/3986.html?LANG=es http://www.elcultural.es/version_papel/ARTE/13581/La_escuela_de_Londres- David Barro http://elpais.com/diario/1996/02/17/cultura/824511607_850215.html http://www.guardian.co.uk/education/2001/sep/15/arts.highereducation1 http://www.courtauld.ac.uk/publicprogrammes/documents/auerbachteachersresourcelo-res.pdf http://www.guardian.co.uk/books/2001/sep/22/artsandhumanities.highereducation

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA - Catálogo de la exposición “From London” presentada en la Fundación Caixa de Catalunya- La Pedrera - Febrero a abril de 1996 - Hughes, Robert Frank Auerbach, Thames y Hudson -1990/ reeditado 1992 - William Feaver, Frank Auerbach, Rizzoli International Publications, Inc.-2009 - Una antología de X (Oxford University Press, 1988). X (revista) funcionó desde 1959 hasta 62. Editado por David Wright & Swift Patrick. - Lampert, Catherine, Norman Rosenthal, Isabel Carlisle: FRANK AUERBACH: PAINTINGS AND DRAWINGS 1954-2001 - Ed.Royal Academy of Arts (8 de octubre del 2001)

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