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Historia de dos ciudades

Conforme avanza el siglo XIX, las élites barcelonesas van considerándose más ricas, cultas y europeas que las madrileñas, de las que dependían políticamente. Ahora lo que quieren es dejar de pertenecer a España
JOSÉ ÁLVAREZ JUNCO 29 SEP 2013 - 00:01 CET Archivado en:

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. Más que burguesía. Partidos políticos  Política  Cultura ENRIQUE FLORES Recomendar en Facebook 602 Twittear 199 Enviar a LinkedIn 1 Enviar a TuentiEnviar a MenéameEnviar a Eskup EnviarImprimirGuardar Si hay una conclusión dominante que puede extraerse de los miles de libros y artículos dedicados a los nacionalismos. lo que encontramos tras estos procesos son élites político-intelectuales. la religión o la historia. sería que los factores que explican su existencia no son las razas. como quiso el marxismo. Tampoco los intereses económicos.

Castilla la Vieja. porque no aspiraban a la homogeneidad cultural ni atribuían el poder soberano al pueblo. Allí se reúnen. Era solo la corte y estaba situada en medio de un páramo. o aspiran a ser. consiguieron monopolizar el poder coactivo. Al desaparecer en Europa el imperio romano. la humanidad ha vivido organizada en reinos o imperios. tras Italia y Flandes) y en el Mediterráneo había otra serie de poderosos núcleos urbanos marítimos y comerciales. pareció que las ciudades iban a verse anegadas por un mundo rural regido por grandes señores dedicados a la guerra. porque lo primero fue el Estado. acabó debilitándola. los grandes Estados europeos nacieron en territorios más amplios. Pero sobre lo que quisiera reflexionar aquí hoy es sobre el hecho de que estas élites actúan necesariamente desde centros urbanos. Los monarcas. como Valencia y Barcelona. En el caso español. hacia 1500 ninguna ciudad dominaba el conjunto de la Península. como cualquier monarca de la época. El sentimiento de nación llegó más tarde. Algunos de los Estados-nación europeos fueron más tardíos por la rivalidad entre varias ciudades. Durante milenios. aliados primero con las ciudades frente a los señores feudales y sometiendo luego a aquellas al aplastar la rebelión comunera. debido a las remesas que los Habsburgo españoles recibían del continente recién descubierto al otro lado del Atlántico. más precisamente. dominados por un solo centro. con razón. tras su unión con Aragón y la conquista de Granada y Navarra. La capital en la que se acabaron estableciendo. se embarcaron en multitud de empresas militares para ampliar sus dominios. atractivo para los reyes porque había a su alrededor buenos terrenos de caza. conciben y lanzan su proyecto. como París. Lo mismo hacían los reyes franceses o ingleses. intercambian ideas. La zona más rica y poblada.No intelectuales en el sentido de grandes creadores de arte o pensamiento sino de personas que manejan y difunden productos culturales y que con ello se ganan la vida o son. la región de más recursos y también la más sometida tras haber maniatado a sus Cortes (de ahí que los restantes reinos se resistieran. porque es allí donde se crea y difunde la cultura. La superioridad de las ciudades fue su concentración de recursos (económicos y coactivos. burocracia. Aunque tampoco fueron las sociedades más urbanizadas donde surgió el Estado moderno. frente a la fragmentación del poder del feudalismo. Madrid. pero con menor capacidad económica. Pero su dedicación a las actividades militares. comercial. formas de dominación política dirigidas desde ciudades. funcionarios. industrial o de comunicaciones. Gracias a eso. como explicó Charles Tilly). a perder . los monarcas establecieron allí su sede. Pero los centros urbanos recuperaron su fuerza y consiguieron crecer y rivalizar con los señores feudales. Y. descuidando la creación de riqueza. no era un gran centro agrícola. ejército permanente). Milán y Turín. Castilla acabó imponiéndose porque. esta monarquía logró imponer su supremacía en Europa durante algo más de un siglo. Londres o Madrid. La disputa se libra entre ciudades. se componía de una constelación de ciudades laneras (quizás la tercera europea. entre élites urbanas. y no sin dificultades. sin embargo. No eran todavía naciones. arruinando y despoblando sobre todo a Castilla. en el que comenzaron a desarrollarse unas estructuras organizativas propias de un Estado moderno embrionario (tesorería. como Berlín y Viena o Roma. Muchas y muy esplendorosas ciudades había en el norte de Italia o en Flandes y. Alguna razón tienen quienes hablan del “Estado español”.

y apenas había crecido como centro productivo. Luego vino el folklore. donde explicaban a los campesinos cuál debía ser. la barretina. para enfrentarse a la codificación. las élites barcelonesas se fueron viendo a sí mismas como más ricas. sintiéndose superior por su riqueza y sus lazos con Inglaterra. que había sido sede de las instituciones representativas oligárquicas del Principado de Cataluña (Corts. Joan-Lluis Marfany lo describió en un gran libro. Algo no muy distinto —aunque con muchas peculiaridades— ocurrió en el otro foco industrial del país. el nacionalismo nunca tuvo tanta fuerza. ya en el XVIII. pese a tener seguramente mayores motivos para plantear una reivindicación nacionalista —dada su mayor homogeneidad lingüística. de la que emanaban órdenes principalmente militares. el Colegio de Abogados de Barcelona. Era lógico que a la larga se desarrollara la rivalidad entre esta ciudad y Madrid. defendió la singularidad del Derecho catalán. a partir de sus distintas raíces doctrinales (v. pero una de ellas seguramente . como Galicia. en torno a Barcelona. cultas y europeas que las madrileñas. La ola romántica produjo una idealización del esplendor medieval catalán y nostalgia por su lengua vernácula Al llegar la era contemporánea. todo expandido por barceloneses en fervorosas excursiones al campo circundante. una idealización del esplendor medieval catalán y un sentimiento nostálgico por la lengua vernácula que se veía en extinción. no el País Vasco). Generalitat). pueden ayudar a comprender el origen del nacionalismo catalán. por lo que albergaba una añoranza por su autogobierno perdido en 1714 (que nunca fue independencia en el sentido actual del término.sus inmunidades y privilegios). sus fronteras bien delimitadas y una situación de atraso que podría haber sido atribuida a la explotación “colonial” de Castilla—. Bilbao (cuidado. En otros lugares. su manera propia de vestir o de bailar. aquel movimiento se presentó en política bajo el rótulo de Lliga Regionalista y la respuesta brutal de algunos militares asaltando sus periódicos provocó la Ley de Jurisdicciones y reforzó el estereotipo de que Cataluña encarnaba el civismo europeo frente a la barbarie de los castellanos. más que una identidad étnica mantenida sin interrupción a lo largo de un milenio. la sardana. pues dependía de la corona de Aragón). aquella monarquía que estaba dejando de ser un imperio quiso convertirse en una nación. Finalmente. Ya en el último cuarto del siglo. que. cuál era. Pero Madrid seguía siendo sobre todo corte. La ola romántica prendió. de las que dependían políticamente. que les obligaría a competir en un mercado más amplio y homogéneo. elaborando toda una teoría sobre su esencial incompatibilidad con el castellano. En cambio. lanzó también su órdago frente al dominio madrileño. Esas circunstancias. en Barcelona y se produjo una Renaixença. al respecto el libro de Stephen Jacobson). A medida que avanzó el XIX. y no por casualidad. El desequilibrio era innegable. en realidad —aunque no lo supieran—. por razones complejas. Su hegemonía europea terminó tras la Paz de Westfalia y sería sucedida por la francesa primero y por la británica después. una primera industrialización textil se había producido.

No pretendo lanzar propuestas para superar la situación actual. en la que el Estadonación ha dejado de ser soberano en muchos sentidos. el turístico. Pero la teoría. cuando la realidad es muy distinta a la francesa. para ayudar a comprender el problema. pero el francés es oficial en todo el país). No basta con constatar y apoyar ese proceso. Y sus élites político-culturales. También hay que hacer más compleja la organización de lo que queda del Estado. Pero los estereotipos se mantienen vivos. dominada con claridad por un gran centro urbano con el que ningún otro puede rivalizar. y con un tratamiento de las lenguas no castellanas como oficiales también del resto de España (en Canadá. en España se ha querido crear un Estado centralizado sobre el modelo francés. Una. Madrid. las circunstancias han cambiado mucho. los escasos nacionalistas gallegos. lanzaron sus propuestas desde Madrid o desde Buenos Aires. dos ciudades de tamaño y peso económico y cultural perfectamente comparable. insinúa soluciones. por ejemplo. para empezar) situadas en otras ciudades. un siglo y pico después de este proceso. Por otro lado. José Álvarez Junco es catedrático de Historia en la Universidad Complutense. al final. o múltiple capitalidad. sino simplemente introducir un elemento más. al menos. Sería interesante. Barcelona. . han conseguido convencer a una gran parte de su población de que son diferentes a los españoles y de que lo mejor es. Aunque me temo que es tarde para todo esto. es claramente capital española en el mundo de la edición. Su último libro es Las historias de España (Pons/Crítica).porque no había una ciudad que fuera el centro. sencillamente. Madrid no es ya el poblacho manchego que fue. Estamos en la era posnacional. la pugna urbana. que no pueden soportar más la idea de depender de Madrid. dejar de pertenecer a España. porque el éxito de los nacionalismos lanzados desde Barcelona o Bilbao ha sido indiscutible. cuando la realidad es muy distinta Hoy. Se ha querido crear un Estado centralizado sobre el modelo francés. Quebec es una minoría. sino el centro económico del país. En España hay. con instituciones estatales (el Senado. el deportivo. la capital natural. plantear una especie de doble capitalidad. inevitablemente.