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«Mis primeros tres días hizo sol. Luego empezó a llover

y comprobé que había sido un espejismo», expresa con re-

signación. En su rutina mantiene los horarios y comidas españolas, salvo cuando acude a las tiendas o restaurantes de Swansea. La ciudad le ha sorprendido gratamente, es- pecialmente por su pequeño y acogedor núcleo urbano. No le pilló de improviso, en cambio, el temido karaoke, que afrontó en birmingham, en su primer desplazamiento an- tes de medirse al aston Villa: «Me había advertido ya Mata de esa costumbre en Inglaterra. Copié la que cantó él a su llegada al Chelsea: “La Macarena”. Opté por una fácil».

Nice to Michu

El día en el que el Swansea se enfrentó al arsenal, Michu se quedó con ganas de intercambiar su camiseta con la del

también asturiano Cazorla. Pero el exjugador del Villarreal

y del Málaga no estaba para muchos amigos. Su equipo

había perdido 0-2 contra el Swansea, precisamente, con dos goles de Michu. Pese a ello, en los días siguientes, am- bos jugadores lograron intercambiar mensajes e incluso se produjo el ansiado trueque de camisetas. «antes éramos el arsenal de la League One o de la Championship, y ahora somos el arsenal de la Premier», presumían los aficionados galeses en las redes sociales. Jun- to a la victoria en el Emirates, había dos datos que susten- taban sus comentarios eufóricos: el Swansea había anota- do veintidós de sus veintitrés primeros goles en la liga de

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jugada y únicamente en tres encuentros su posesión fue inferior al cincuenta por ciento. aquella jornada, tanto Rangel como Michu acompaña- ron a Messi en el once ideal de las ligas europeas en la web británica de Yahoo Eurosport. El lateral dijo de su compa- ñero que era «caviar a precio de cacahuetes». Y no eran los únicos elogios que escuchó Michu por aquellos días. John toshack, el gran referente de la historia del Swansea, tam-

bién se rendía a sus pies y ya le colgaba el cartel de futbolista revelación de la temporada, no solamente por sus goles, sino también por su estilo: «Es un nueve que baja a la mediapun-

ta a recibir la pelota y facilita que otros entren en juego».

Sus números eran asombrosos y estaban al nivel de los mejores. Michu firmó otro par de tantos en la posterior derrota de su equipo por 3-4 ante el Norwich, que le situa-

ban en diciembre a la cabeza de los goleadores, con doce dianas en dieciséis encuentros. Únicamente Henry, Van Nistelrooy, anelka, Drogba y Van Persie habían igualado

o superado ese registro en sus primeros dieciséis partidos

disputados en la Premier. al futbolista asturiano, hoy en día, se le conoce interna- cionalmente por su voracidad ofensiva. Pero Diego Cer- vero, capitán del Real Oviedo, recuerda que en la cantera nunca destacó por ser un goleador. La posición de Michu ha sido objeto de debate en los últimos meses. El propio

futbolista cree que aporta más llegando desde segunda lí- nea, pero Laudrup le dijo que luciría el dorsal 9 porque iba

a convertirse en el goleador del equipo. Cervero aún re- cuerda el primer día en que Michu actuó como delantero

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centro: marcó cinco goles. aunque fue en un partidillo, le llamó por teléfono para compartir su emoción. José Ramón Sandoval, quien había decidido ubicarlo ese día de 9, curiosamente piensa que ahí el jugador no explota al máximo su potencial porque no tiene los movi- mientos para atraer y girarse. «No sorprende en esa posi- ción. Hace más daño entrando en segunda línea, porque en carrera es imparable y sabe ocupar los espacios creados por el delantero. Se desenvuelve muy bien en el espacio entre el pivote y los dos centrales —explica su exentrena- dor—. Tiene buen golpeo y una definición con un alto porcentaje de acierto». Cervero y Michu se hicieron muy amigos en la cante- ra oviedista. Diego jugó durante tres años con Hernán, el hermano mayor de Michu, y luego se convirtió en el chófer del pequeño, ya que con dieciséis años no tenía posibili- dad de desplazarse por sí mismo al Requexón, las instala- ciones de entrenamiento del club carbayón. En sus trayec- tos en coche, ambos compartían charlas sobre la idea de seguir estudiando, porque no se podía dejar todo su futuro a expensas únicamente del fútbol. Diego decidió estudiar Medicina, como su padre y su abuelo, mientras que Michu empezó administración y Dirección de Empresas. Michu todavía considera al Oviedo su equipo del alma. El futbolista ayudó en la ampliación de capital necesa- ria para salvar al club en 2012, una situación que el ju- gador comparaba con la sufrida una década atrás por el Swansea. Él, junto a Cazorla y Mata, consiguió que mu- chos británicos se movilizaran en la compra de acciones

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para evitar la desaparición del equipo. Diego Cervero da fe de la preocupación del futbolista durante aquellos días: Michu hablaba casi a diario con su excompañero, que le informaba con todo detalle de la situación. Pero el goleador del Swansea había dado una muestra de su militancia oviedista aún mayor: había rechazado jugar en Primera División con el Sporting de Gijón por tratarse del eterno rival. Muchos pensaban que había perdido el tren de su vida por renunciar a aquella oferta, sobre todo cuando el juga- dor carecía de continuidad en las filas del Celta, en la Se- gunda División española. Pero en ese momento apareció el Rayo de Sandoval. El entrenador necesitó dos semanas de llamadas diarias para localizar a Michu, que había de- cidido desconectar del mundo tras fallar un penalti con el Celta en el playoff de ascenso a Primera ante el Granada. «Quiero que vengas al Rayo a jugar. Será Michu y diez más. Voy a apostar por ti. No te voy a ofrecer dinero, pero sí que lo ganes en el futuro». así le convenció Sandoval. Michu aportaba llegada y gol en el Rayo, sí, pero tam- bién mucho trabajo defensivo, especialmente en la presión adelantada del equipo. «Se siente más cómodo presio- nando en tres cuartos de campo, cuando inicia el juego el equipo contrario, que en repliegues intensivos. Él roba por su corpulencia», explica Sandoval, quien tiene aún muy presente una primera mitad en el Camp Nou en la que Guardiola cambió hasta tres veces el sistema de juego del barcelona. buena parte de culpa la tuvo Michu, encarga- do de tapar a Gerard Piqué ese día.

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