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Bianco, Lucien, Los Orígenes de la Revolución China. Tiempo Nuevo, Caracas, 1970.

Capítulo II
LOS ORÍGENES INTELECTUALES DE LA REVOLUCIÓN CHINA
Los cortes que el capítulo anterior ha introducido en un continuo secular no tienen otro mérito
que el didáctico. Y hemos dejado de lado esa cosa enorme, compleja, capital, que se llama el
Movimiento del Cuatro de Mayo de 1919. Movimiento tan importante que los historiadores de la
China Popular hacen partir la edad contemporánea de 1919. A sus ojos, pués, entre 1839, que abre
para China el periodo moderno, y 1949, que abre el porvenir, la fecha cardinal es 1919, y no,
incluso, la revolución de 1911. Aunque sólo fuera para analizar el punto dc vista dc estos
historiadores, valdría la pena aún el consagrar lo esencial de este capitulo al 4 dc mayo de 1919.
¿Qué es el movimiento del Cuatro de Mayo? Una renovación intelectual a la que se le llama a
veces "el Renacimiento chino". De hecho, si hay que hacer una comparación con la historia
intelectual de Europa, es mejor orientarse hacia cl siglo dieciocho. El Cuatro dc Mayo es una
especie de “movimiento de la Ilustración chino, que pone en relieve ideales tan eminentemente
razonables como la Ciencia y la Democracia. Y es todavía más una empresa de liquidación, que
anuncia y prepara 1949 del mismo modo que Voltaire anuncia 1789. La infame que se quiere
aplastar, el sostén del orden establecido, es también la Iglesia, o al menos esa religión desprovista
de dogma. de clérigos y de culto que se llama Confucianismo. En este sentido, 1919 es más
importante que 1911: no se ataca sólo al Imperio que se tambalea a una dinastía decadente, sino al
pilar ideológico del régimen imperial, a un sistema de pensamiento y de organización social que se
impone desde hace más de dos mil años y que sobrevive a cada dinastía concreta. Es la crítica del
fundamento mismo de la sociedad china.
El lector comprende ya la importancia excepcional del movimiento del Cuatro de Mayo. Los
orígenes intelectuales de la revolución china son la crítica de la herencia cultural china, confrontada
con la civilización occidental. Y el Cuatro dc Mayo es el rechazo total y brutal del confucianismo,
símbolo de la cultura y del pasado chinos.
LOS ANTECEDENTES DEL CUATRO DE MAYO:
LA CRITICA DEL. CONFUCIANISMO
Rechazo brutal implica violencia y ferocidad en la demolición, pero no rapidez imprevisible del
ataque. Lejos de ser un movimiento surgido ex nihilo, el Cuatro de Mayo es por el contrario una
culminación. Sus antecedentes son todos los asaltos que han debilitado progresivamente el
confucianismo desde 1840. Escaramuzas durante mucho tiempo tímidas, realizadas con disgusto,
pero inevitables y que no podían menos de irse acentuando desde que se descubría la verdad fatal
que comportaba la irrupción dc los europeos: el confucianismo no se identificaba, como se habla
creído, con la civilización, sino sólo con una civilización entre otras, civilización que no era ha más
.adecuada para asegurar la sobrevivencia de China en un mundo de progreso técnico y de
competición inmisericorde.
Tercer ataque violento contra la ortodoxia confuciana, tras cl milenarismo cristiano de los
Taiping y el llamado de los reformadores al espíritu del sabio contra la letra da la Iglesia
establecida: la difusión de las ideas anarquistas en los últimos años del Imperio. Tan revolucionarios
como los Taiping, opuestos como ellos a la doctrina confuciana, los anarquistas son, como los
reformadores, intelectuales salidos de las clases dirigentes. Son frecuentemente incluso los más
favorecidos entre los privilegiados: los que han podido ir a estudiar al extranjero. Y en Francia y en
el Japón descubren a Bakunin y Kropotkin, en Francia editan su principal órgano, El Nuevo Siglo.
Pero muy pronto buscan realizar en China las ideas de los maestros del anarquismo
occidental. Para esto, fundan sociedades, tales como la Sociedad del Corazón, cuyos
miembros se obligan a obedecer a doce mandamientos, que corresponden en su mayoría a cosas
prohibidas. Abstinencia (mandamientos 1 al 3), rechazo de costumbres tradicionales (6-7), de
compromisos políticos (8 a 11), de explotación social (4-5) y de creencias religiosas (12): se diría
estar frente a los círculos más intransigentes de la vanguardia europea a finales de siglo. Esto es, en
efecto, lo que caracteriza al anarquismo chino en vísperas de la primera guerra mundial: la adopción

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de las teorías más radicales del Occidente contemporáneo, junto con una crítica violenta del con-
fucianismo. Rechazo y modernismo —un modernismo que corresponde, naturalmente, a la
occidentalización--esto es ya el Cuatro de Mayo. El Cuatro de Mayo es un cenáculo: no falta sino la
audiencia de las masas. Precisamente porque será un movimiento de masas.
EL CUATRO DE MAYO
¿Movimiento de masas, el Cuatro de Mayo? Sin duda, pero hay que precisar inmediatamente que
esas "masas" dejaban de lado al 95 por ciento de los chinos. Ellas están reclutadas entre la tan
pequeña minoría educada. El Cuatro de Mayo es un movimiento de intelectuales, incluso en primer
lugar un movimiento del mundo universitario: estudiantes y profesores son sus pilares. De hecho, en
su sentido genuino, el movimiento del Cuatro de Mayo es una manifestación estudiantil que tiene
lugar en Pekín el cuatro de mayo de 1919 para protestar contra la decisión tomada por la
Conferencia de la Paz reunida en París de transferir al Japón los derechos de Alemania sobre la
provincia china del Shandong. En su acepción más lata, que adoptaremos aquí, cl Cuatro de Mayo
es un movimiento de renovación y de revolución culturales que comienza de hecho muchos años
antes de 1919 y se prolongará más allá. Entendido de esa manera, el movimiento no deja de tener
tampoco una base sociológica muy estrecha. El aspecto más espectacular, el mas recurrentemente
mencionado de esta mutación intelectual, la "revolución literaria", es primero el hecho de solo
escritores y publicistas.
En enero de 1 91 7, un hombre de veintiséis años se dirige a todos los que en China tienen por
profesión escribir. Les pide emplear ahora la lengua hablada (baihua)
y no ya la lengua escrita (wenyan) . He aquí en qué consiste la "revolución literaria", cuyo
iniciador, Hu Shi, acaba apenas de preparar su tesis en la Universidad de Columbia. Medida muy
técnica, que no parece a priori justificar una denominación tan enfática. Con todo de hecho se
trataba de una elección capital. La mayor parte de los escritores adoptaron inmediatamente el
baihua, como si hubieran estado esperando esa señal. Las revistas hicieron lo mismo.
CHEN DUXIU Y LA JUVENTUD
Entre esas revistas, y en primera línea, Xin Quingnian, el periódico más importante de la época
del Cuatro de Mayo. Fue Xin Quingnian el que publicó el manifiesto de Hu Shi y, el mes siguiente
(febrero de 1917), una toma de posición calurosa en favor de las tesis de Hu Shi, firmada por el
redactor en jefe de la revista. Chen Duxiu. Chen, que había fundado "La Juventud" dieciocho meses
antes, es una de las personalidades más atractivas de la China contemporánea. Nacido el mismo año
que Stalin y Trotsky, en 1879, de una familia de mandarines acomodados, Chen Duxiu recibió
primero una educación clásica. Pero no la terminó. En lugar de preparar el tercer y último grado del
ciclo de los exámenes tradicionales, que abría el camino a los más altos puestos de la
administración imperial, prefirió recibir una enseñanza de tipo "occidental". Sigue primero en
Hangchow cursos de... construcción naval, en francés, después se va, a los veintitrés años, a estudiar
a Tokio. Reside varias veces en el Japón, alternando esto con períodos en China, donde enseña y
edita periódicos revolucionarios. Chen Duxiu pertenece, pues, a esta categoría cuya importancia
hemos subrayado, así como su influencia, de "estudiantes de ultramar": los que han recibido en el
extranjero una formación moderna y vuelven a China decididos a introducir en sur país lo que han
visto y aprendido en otras partes.
CAI YUANPEI Y LA UNIVERSIDAD DE PEKÍN
La última novedad importante de la época, a la vez causa y signo de la revolución cultural, es ha
reforma de la Universidad de Pekín. Nuevo nombre chino a memorizar, nuevo parágrafo biográfico,
porque esta reforma, es ante todo y sobre todo la obra de un hombre, Cai Yuanpei. Más aún que
Chen Duxiu, Cai Yuanpei es el hombre de una doble formación. Su formación "occidental" la
adquirió era Alemania y en Francia, en una época en la que ya era un perfecto letrado. Había
recorrido muy joven el ciclo completo de los exámenes para mandarines. Sus éxitos precoces le
habían valido, además de la reputación de ser "el genio literario del Jiangnan" el envidiado puesto
de redactor imperial. Puesto que dimitió tras el fracaso de los Cien Días: el hombre es un
revolucionario, miembro de la Tongmenhui, ministro de educación nacional en el gobierno de Sun
Yatsen, tras la revolución nueva dimisión: Cai abandona su portafolio cuando Yuan Sikai se erige

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presidente. Algunos años después, cuando el gobierno de Pekín le ofrece el puesto de gobernador de
su provincia natal (el Zhejiang) , Cai telegrafía desde Francia su rechazo. No rehusa ya cuando se le
confía en diciembre de 1915 la dirección de la Universidad de Pekín. Porque ese revolucionario es
también y ante todo un educador: la obra que realiza en cuanto rector de la Universidad dc Pekín le
valdrá el ser llamado el “Padre del Renacimiento chino”.
La Universidad de Pekín había sido fundada durante los Cien Días. Veinte años más tarde en el
momento en que Cai toma la dirección, ella es, a pesar del movimiento dc renovación al que debe
su nacimiento, conocida sobre todo por su carácter conservador. Para la mayor parte de los
estudiantes, hijos de funcionarios de alto rango, ha Universidad es considerada menos como una
institución de enseñanza que como el escabel más seguro para llegar a ha administración. Los
profesores mismos son mandarines. No se les juzga un razón de su enseñanza o de su ciencia, sino
de su rango en la jerarquía mandarina. Se les llama Daren ("sus excelencias").
La Universidad se convierte pronto en un foro en el que se enfrentan letrados tradicionales e
intelectuales modernos. Él hace posible la unión de los segundos entre sí y la constitución de un
grupo de innovadores.
Son estos últimos los que consiguen los sufragios de los estudiantes. El movimiento del Cuatro
de Mayo es un movimiento de jóvenes, en el que los profesores de treinta a cuarenta años, y los
estudiantes cómplices imponen, con el vigor de la juventud, los nuevos valores.
UNA CIVILIZACIÓN DE CANÍBALES
Confucianismo, cultura clásica y sociedad tradicional, todo es lo mismo. Un loco lúcido nos
descubre su verdadera naturaleza, escondida tras la hipócrita fachada de las palabras: presa del
delirio de persecución y convencido de que sus parientes, sus vecinos y el mundo entero quieren
matarlo para comérselo, ese loco se pregunta si el hombre ha comido siempre al hombre. Toma un
manual de historia: en cada una de sus páginas se escriben en todos los sentidos las palabras
"humanitarismo", "justicia", "virtud".
Mirando más de cerca, acaba por ver escritos en grandes líneas dos palabras que se repiten a lo
largo del libro: “Comer hombres”. Este loco es el héroe de un cuento publicado en 1918 por La
Juventud. En la última página del cuento el autor —el más célebre escritor de la China moderna—
expresa en modo aún más explicito la moral del relato: "Yo pertenezco a una historia que cuenta
cuatro mil años de canibalismo". Lo demás no es en cierto sentido sino el corolario de esta crítica
fundamental. El autor es Lu Xun y la obra Diario de un loco.
Occidentalización extrema y rechazo de la herencia china: estos dos procesos se encuentran a
veces llevados hasta la caricatura. En Chen Duxiu y algunos otros, el desprecio sin distinciones de
su propia cultura va a la par con un entusiasmo frecuentemente poco reflexivo hacia todos los
elementos de la civilización occidental. Sentimiento de humillación nacional y de idolatría de una
cultura extranjera: henos aquí lejos, aparentemente, del incidente que ha dado su nombre al
movimiento. La manifestación estudiantil del Cuatro de Mayo de 1919 es una reacción nacionalista
dirigida contra el imperialismo y contra la amputación del territorio nacional. De hecho, las dos
tendencias no son en modo alguno contradictorias. El Cuatro de Mayo es un movimiento opuesto a
la cultura y no a la nación china. Incluso es "anticulturalista" sólo por nacionalismo. Precisamente
para salvar China y el pueblo chino vivos, los patriotas quieren librarlos al uno y al otro de una
cultura muerta.
Así la misma violencia de la revuelta contra la cultura china da al Cuatro de Mayo su lugar
normal, necesario, en la evolución intelectual de la China moderna. Del culturalismo al
nacionalismo, abre, algunos años sólo tras la revolución de 1911, una nueva etapa. Eliminados los
manchús no pueden servir ya de chivos expiatorios. Y las responsabilidades propiamente nacionales
de las desgracias de China aparecen a los ojos de todos. De ahí el ataque furioso de los más
radicales, o de los más consecuentes. Pero el motivo dc este rencor que cambia de objeto es siempre
el mismo: dar a China la fuerza que la hará capaz de resistir a las humillaciones y a la explotación
Lejos de ser antitéticos, el nacionalismo hostil al Occidente y la occidentalización cultural son dos
brotes gemelos.
Hasta el punto que no es tan sorprendente, a fin de cuentas, que se haya hecho de la jornada del 4

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dc mayo el símbolo de ese amplio movimiento de revolución cultural que la supera en significación
tanto como la precede y la sobrevive en el tiempo. Los contemporáneos han visto unánimemente en
la manifestación de los estudiantes de Pekín el resultado directo y la expresión dinámica de la
transformación que se había hecho en los espíritus. Tanto los que deploran y estigmatizan la
influencia perniciosa de los maestros, como los que animan y sostienen un movimiento pleno de
promesas. En algunas semanas, la acción de los estudiantes de Pekín se transforma en un
movimiento nacional. Shanghai y Cantón imitan y respaldan a Pekín. Y sobre todo, el movimiento
engloba y une en una acción común las diferentes clases sociales del país. Nacido de la voluntad de
vida de una nación, el Cuatro de Mayo contará entre sus herederos legítimos tanto el Guomindang,
partido del nacionalismo, como el comunismo chino. La Chaina de ayer y la de hoy deben tanto la
una como la otra su nacimiento a este anteayer.
DEL CUATRO DE MAYO AL MARXISMO
Durante los veinte años que separan la revolución literaria de la guerra chino-japonesa, la
intelligentsia china evoluciona de manera casi ininterrumpida en dirección a la izquierda. Y más
concretamente al marxismo. El movimiento se acelera a partir de 1927. En la Francia del último
siglo (entre 1815 y 1871), el declinar del pensamiento socialista ha abierto una fase de progreso del
movimiento obrero. Era China, al contrario, el momento de la derrota política (aplastamiento del
P.C.C.) precede al triunfo de las ideas. La pujanza del marxismo saca provecho del terror
contrarrevolucionario que acompaña a la instalación del Guomindang en el poder.
"De Confucio y de Zhu, Xi han aparecido los esclavos de Marx y de Kropotkin": es Hu Shi el
que hace ese diagnóstico precoz, en una época en la que el anarquismo encuentra en los
intelectuales una audiencia que se le disputa aún el marxismo. Se comprende la amargura de los
liberales: apenas China se ha despertado al liberalismo cuando de nuevo se ensombrece con una
nueva certidumbre.
El liberalismo ha conocido una hora de gloria, una hora de vida. Después de haber realizado la
indispensable obra de descombrar, ha sido rápidamente pisoteado por los vigorosos muchachos que
él había ayudado a nacer y a cuyo crecimiento no podía sino estorbar.
NACIONALISMO Y MARXISMO
Estos nacieron a su izquierda, sin duda, pero también a su derecha: antes de sucumbir ante los
golpes del marxismo, el liberalismo ha sido primero la víctima del nacionalismo. Este es un punto
en el que la historia de las ideas, que jamás es autosuficiente, debe aludir entre otras cosas.
Retengamos sólo por el momento el que, a nuestro parecer, la evolución de la China moderna ha
estado dominada por la presión conjugada del imperialismo y de terribles males sociales. Esta doble
presión descalificaba sin apelación al centro, la tercera fuerza sin fuerza, pero dejaba teóricamente
la vía libre a dos experiencias opuestas: nacional y social. Opuestas, pero unidas en un primer
periodo contra el statu quo sus defensores. Y, al final, unidas de nuevo: de hecho, la revolución ha
sido social y nacional. El partido comunista ha recogido toda la herencia del Cuatro de Mayo,
despojando entre 1935 y 1945 al Guomindang mismo de su propia ideología.
Esta última fase de la lucha ideológica no fue, pues, exactamente o no fue sólo la victoria del
marxismo sobre el nacionalismo, sino la absorción de éste por aquel. El marxismo se reveló como el
sistema (el "ismo") mas eficaz tanto para defender y vengar el orgullo nacional, duramente puesto a
prueba tras un siglo, como para conducir el asalto contra la injusticia del régimen social. Sobre todo
con la actualización antiimperialista que le había hecho tomar Lenin. He ahí una doctrina sacada del
Occidente y que condena el Occidente. Una doctrina que coloca a China en la vía de la
modernización evidentemente necesaria y le evita la humillación de ponerse simplemente a imitar a
remolque e las naciones más avanzadas.
Más aún, siendo una filosofía de ha historia, el marxismo permite rehabilitar una parte de la
herencia nacional, condenada en bloque por los iconoclastas del Cuatro de Mayo. Ahora que el
confucianismo está bien muerto, que pertenece plenamente al pasado, nada impide considerarlo
"objetivamente". El Cuatro de Mayo ha sido el tiempo de la invectiva y del sarcasmo, porque era la
hora del combate contra la "opresión" confuciana. Aplastado el opresor, se puede ya considerarlo
magnánimamente y reconocer que encarnó durante un cierto tiempo a las fuerzas del progreso.

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La línea de división pasa entre los dos protagonistas del movimiento: Hu Shi, muerto en
Formosa en 1962; Chen Duxiu, futuro fundador del partido comunista chino.
Desde 1918, buscando desarrollar un movimiento de masa, Chien y Li Dazhao crean tina nueva
revista, mas política que Xin Quingnian —y más radical en política—: La Crítica Semanal. El año
siguiente, Hu Shi se levanta violentamente contra lo que él llama los ‘‘ismos’’. Designa con ese
nombre los sistemas dc pensamiento con vocación o pretensión universal: socialismo y comunismo
en primer lugar. A los "ismos" (zhuyi en chino) opone los wentii, los ‘‘problemas reales’’.
Recomienda dejarse ya de disputas y sueños utópicos y dedicarse a los problemas concretos para
ensayar el resolverlos uno por uno. En suma, una apología del empirismo, si podemos atrevemos a
usar un “ismo” para definir a Hu Shi. Entre este empirismo, o más exactamente este pragmatismo,
en el que se reconoce la influencia de Dewey, maestro de Hu Shi en Columbia, y el radicalismo
cada vez más orientado hacia el marxismo de Chen Duxiu, no podía haber reconciliación. En el
otoño del año 1920 se deshace la sociedad misma de La Juventud. Los liberales —Hu Shi, el
escritor Lu Xun— dejan el comité de redacción. La revista se convierte en un órgano comunista.
Los años ulteriores no hacen sino agrandar el cisma. Una sucesión de polémicas señala la vida
intelectual china entre 1920 y 1937. Ellas manifiestan a la vez la creciente importancia en los
intelectuales de las preocupaciones sociales y la creciente audiencia del marxismo entre ellos.
La mayor parte de las controversias son de orden filosófico. Se discute sucesivamente los
méritos comparados entre las civilizaciones oriental y occidental, la religión, la ciencia, la
naturaleza de la sociedad china y le periodización de la historia China, el marxismo, etc. La simple
enumeración de los temas discutidos sugiere ya el sentido de la evolución. Es bien neto: en unos
quince años, la corriente mayoritaria, primero occidentalizante, se ha vuelto positivista y cientifista,
después materialista y finalmente se afirma explícitamente como marxista. Un hombre como Hu
Shi, quien, durante la primera gran controversia, forma parte de la mayoría modernista (él es incluso
el mayor apologista de has sociedades occidentales), deja progresivamente de intervenir. Es
demasiado poco decir que pertenece ahora a los minoritarios: no se siente ya concernido por los
debates. Así en el curso de la última controversia (1936-1937) que ni siquiera hemos mencionado:
se desarrolla exclusivamente en cl interior del campo materialista y apunta a un hombre (Ye Quing)
quien, durante la discusión precedente, había sido el defensor más destacado del marxismo En su
entusiasmo materialista, se ve acusado de dar demasiada importancia, junto a los clásicos del
marxismo, a antepasados ya superados, como d’Holbachs, Helvecio o Diderot.
La literatura sigue una evolución paralela. Guo Moruo se convierte al marxismo: ‘‘Yo he
encontrado ahora la llave de todos los problemas que me parecían contradictorios e insolubles”,
exclama. Y un poco más tarde: ‘‘hoy, la literatura no puede justificar su existencia sino por su
capacidad de apresurar ha realización de la revolución socialista. Nos encontramos en la edad de la
propaganda y la literatura es el arma aguzada de la propaganda’’. Arma que se utiliza a falta de algo
mejor, que no sabrá reemplazar la lucha directa: Guo Moruo participa en la Beifa (1925-1927)
como comisario político de una unidad del ejercito revolucionario.
Otros escritores, sin embargo, y no los menores, —Lu Xun en particular— si estaban de corazón
con los oprimidos que describían, si incluso hacían votos por la revolución. rehusaban, con todo,
poner la literatura al servicio de la propaganda. El paso se da a principios de 1930, con la creación
de la Liga de los Escritores de Izquierda y la adhesión de Lu Xun. Aún durante los años 1928 y
1929, aunque polemizando duramente contra los escritores encerrados en su torre de marfil y
alejados de toda toma de posición política o social, Lu Xun no había perdonado apenas a los
jóvenes revolucionarios inocentes, mas ricos en entusiasmo que en talento. Cuando, de improviso,
acepta patrocinar la Liga, en vías de formación, se le elige inmediatamente presidente. Pero
permanece aislado entre los siete miembros del comité director, en su mayoría conquistados por los
comunistas. Durante los tres años 1931-1933 es también un comunista, antiguo secretario general
del partido, el que inspira la política de la Liga.
Hoy, apoyándose en signos como la rehabilitación parcial de Confucio, y las manifestaciones
renovadas de una xenofobia secular, se expresa frecuentemente una teoría análoga: China popular,
es el retorno al pasado chino, la China eterna reencontrada tras un período de altibajos políticos. La

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revolución comunista ha permitido rizar el rizo. Defendiendo y exaltando el orgullo nacional, nos
lleva al punto de partida: 1919 corresponde a 1840; el desafío de los bárbaros ha sido aceptado:
Instaurando una nueva ortodoxia, esta revolución se inscribe en la más auténtica tradición china.
Admirable continuidad: tras un periodo turbulento, no deja nunca de establecerse una nueva dinastía
y el ciclo recomienza. O, más exactamente, continua el ciclo eterno.