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REPERTORIO DE FUENTES DEL MUNDO ÁRABE-ISLÁMICO

Cátedra de Historia de Asia y África II


Facultad de Humanidades y Artes-UNR

Yamnal Al-Afgani
Las causas de la debilidad del Islam

“Dios no cambiará la condición de un pueblo mientras éste no cambie lo que en si tiene.


Esto es así porque Dios no modifica la gracia que dispensa a un pueblo mientras éste no cambie
lo que en sí tiene”.

El Corán es el libro de Dios. Ha sido enviado para guiar y dirigir a los hombres. Ha sido
concebido en árabe simple y claro. En él se encuentra prescrito todo aquello de que el hombre
tiene necesidad, todo lo que le puede servir en su vida presente y futura (...). El Dios Altísimo, en
su libro ilustre, nos ha hecho, a todos los musulmanes, millares de promesas. Nos ha anunciado la
buena nueva según la cual el Islam debería ocupar un rango superior al de las demás religiones.
Los musulmanes deberían ser los mejores de los humanos y los señores de la humanidad (...).
Cuando Dios dio nacimiento a los pueblos musulmanes, éstos últimos eran poco numerosos
y no formaban más que una población insignificante. Y pese a ello Dios los elevó al más alto grado
del poderío. Así, pudieron conducir sus pasos hasta las cumbres de las cadenas elevadas y su
poderío hizo vibrar las montañas. El eco de sus nombres hizo sacudir a los corazones. Su aspecto
terrorífico hizo temblar los cuerpos y estallar las vísceras de los valientes. Su extraña aparición
inspiró temor a todos. Su avance extraordinario conmovió a los espíritus. El mundo entero quedó
perplejo ante este sorprendente progreso realizado en tan corto período. Se preguntaba de dónde
vendría este “tren eléctrico” que le permitía recorrer millares de kilómetros en un guiño (...).
Nadie pudo imaginar que este pequeño y débil grupo de hombres llevara a la derrota a tantas
naciones poderosas e implantara así en el mundo entero su propia religión: la del Islam (...).
¿Cuáles fueron las razones? Que los musulmanes quedaron fieles a los compromisos que habían
contraído hacia Dios. También Dios les acordó en este mundo y en el otro su abundante gratitud:
la gloria en éste y el honor en el otro (...)
Echemos ahora un breve vistazo a la situación actual de los musulmanes y comparémosla
con su condición pasada. Hoy en el mundo, el número de los musulmanes sobrepasa los 600 kurur
(1 kurur = 500.000): eso significa que multiplican por 2.000 el número de los que conquistaron los
otros países. Su territorio, desde el océano Atlántico (...) hasta el corazón de China, comprendía
países independientes y prósperos. Eran las mejores regiones del mundo, dotadas de una
naturaleza bella, de un clima puro, de tierras fecundas de todas las riquezas (los dones de Dios,
aptas para todos los cultivos, centros de todos los recursos y fuentes de todas las ciencias y los
conocimientos (...)
A pesar de eso y desgraciadamente, hoy las ciudades musulmanas son saqueadas y
despojadas de sus bienes, los países del Islam dominados por los extranjeros y sus riquezas
explotadas por otros. No transcurre un día sin que los Occidentales pongan la mano sobre una
parcela de estas tierras. No pasa una noche sin que pongan bajo su dominio una parte de estas
poblaciones que ellos ultrajan y deshonran.
Los musulmanes no son ni obedecidos ni escuchados, Se les ata con las cadenas de la
esclavitud. Se les impone el yugo de la servidumbre. Son tratados con desprecio, sufren
humillaciones. Se quema sus hogares con el fuego de la violencia. Se habla de ellos con
repugnancia. Se cita sus nombres con términos groseros. A veces se les trata de salvajes (...)
¡Qué desastre! ¡Qué desgracia! Y ¿eso por qué? ¿Por qué tal miseria? Inglaterra ha tomado
posesión de Egipto, del Sudán y de la península de la India, apoderándose así de una parte
importante del territorio musulmán. Holanda se ha convertido en propietaria omnipotente de Java y
las islas del océano Pacífico. Francia posee Argelia, Túnez y Marruecos. Rusia tomó bajo su
dominio el Turquestán occidental, el Cáucaso, la Trans-Oxiana y el Daguestán. China ha ocupado

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el Turquestán oriental. Sólo un pequeño número de países musulmanes han quedado
independientes, pero en el miedo y el peligro (...). En su propia casa son dominados y sometidos
por los extranjeros que los atormentan a todas horas mediante nuevas artimañas y oscurecen sus
días a cada instante con nuevas perfidias. Los musulmanes no encuentran ni un camino para huir ni
un medio para combatir (...)
Oh, qué gran calamidad! ¿De dónde viene esta desgracia? ¿Cómo han llegado a este punto
las cosas? ¿Dónde la majestad y la gloria de antaño? ¿Qué fue de esta grandeza y este poderío?
¿Cómo han desaparecido este lujo y esta nobleza? ¿Cuáles son las razones de tal decadencia?
¿Cuáles son las causas de tal miseria y de tal humillación? ¿Se puede dudar de la veracidad de la
promesa divina? “¡Que Dios nos preserve!”. ¿Se puede desesperar de su gracia? “¡Que Dios nos
proteja!”.
¿Qué hacer, pues? ¿Dónde encontrar las causas de tal situación? Dónde buscar los móviles y
a quién preguntar, sino afirmar: “Dios no cambiará la condición de un pueblo mientras éste no
cambie lo que en sí tiene”.

(1) Cita compuesta de dos versículos extraídos de dos azoras: de la 13 (“El Trueno”), aleya
11 y de la azora 8 (“El Botín”), aleya 53.

Extraído de la obra de Homa Packdamar, Djama] al-Din Assad dit a]-Afghani,


París, 1996, pp. 268-274.

Lord Cromer (Evelyn Baring)

Por qué Gran Bretaña adquirió Egipto en 1882.

En este relato, escrito en 1908, Lord Cromer da sus razones para la conquista inglesa de
Egipto y su transformación en protectorado. Cromer residió veinte años en Egipto como Cónsul
General inglés, y virtual virrey.

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Puede decirse que ahora Egipto casi forma parte de Europa. Está en la principal ruta hacia el
lejano Oriente. Nunca dejó de ser un objeto de interés para todas las potencias de Europa, y
especialmente para Inglaterra. Un numeroso e inteligente grupo de europeos y de orientales no-
egipcios han hecho de Egipto su hogar. Ha sido invertido capital europeo en una gran cantidad en
el país. Los derechos y privilegios de los europeos son guardados celosamente, y, sin embargo, han
dado lugar a cuestiones complejas, que requieren para su resolución un monto nada pequeño de
ingenio y conocimiento técnico. Las instituciones extranjeras han arraigado y hecho raíces en el
país. Las capitulaciones amparan esos derechos de soberanía interna que son gozados por los
gobernantes o legislaturas de la mayoría de los estados. La población es heterogénea y
cosmopolita en un grado casi desconocido en parte alguna. A pesar de que la fe predominante es el
Islam, en ningún país del mundo hay una variedad más grande de credos religiosos que los que se
encuentran en importantes sectores de la comunidad.
En adición a estas peculiaridades, que son de un carácter normal, tiene que tenerse en mente
que en 1882 el ejército egipcio estaba en estado de motín; la tesorería estaba en bancarrota; cada
rama de la administración había sido dislocada; el antiguo y arbitrario método, bajo el cual el país
había sido administrado por siglos, había recibido un severo golpe, mientras, al mismo tiempo, no
había sido instrumentado ningún orden ni ley nuevo que tomara su lugar. ¿Es probable que un
gobierno compuesto por los rústicos elementos descritos más arriba, y liderado por hombres de tan
pobre capacidad como Arabi y sus adjuntos, hubiera sido capaz de controlar una máquina compleja
de esta índole? ¿Habrían triunfado los sheiks de la mezquita de Al Azhar donde Tewfik Pashá y sus
ministros, que eran hombres de relativa educación e ilustración, actuando bajo la guía e inspiración
de una potencia europea de primera clase, sólo habían alcanzado un mediocre éxito luego de años
de paciente labor? Sólo puede haber una respuesta a estas preguntas. Ni está en la naturaleza de las
cosas que cualquier movimiento similar pudiera, bajo las condiciones presentes de la sociedad
egipcia, encontrarse con ningún éxito mejor. La completa e inmediata ejecución de una política de
“Egipto para los egipcios”, tal como fue concebida por los seguidores de Arabi en 1882, era, y
todavía es, imposible.
La historia, de hecho, registra algunos cambios radicales en las formas de gobierno a las que
un estado ha sido sujeto sin que sus intereses naufragaran absoluta y permanentemente. Pero sería
dudoso que pudiera citarse una instancia de una súbita transferencia de poder en cualquier
comunidad civilizada o semi-civilizada hacia una clase tan ignorante como los egipcios puros, tal
como eran en el año de 1882. Estos últimos han sido, por siglos, una raza sometida. Han dominado
sucesivamente Egipto los persas, griegos, romanos, árabes de Arabia y Bagdad, circasianos, y
finalmente turcos otomanos, pero tenemos que retroceder hacia los dudosos y oscuros precedentes
de los tiempos faraónicos para encontrar una época en que, posiblemente, Egipto fue gobernado
por egipcios. Tampoco, en el presente, parecen poseer la cualidades que harían deseable, en su
propio interés o en el de el mundo civilizado en general, elevarlos a la categoría de gobernantes
autónomos con todos los derechos de soberanía interna.
Si, en consecuencia, era inevitable o casi inevitable una ocupación extranjera, debe ser
considerado hasta qué punto era preferible una ocupación británica a cualquier otra. Desde el
punto de vista puramente egipcio, la respuesta a esta pregunta no puede ser dudosa. La
intervención de cualquier potencia europea era preferible a la de Turquía. La intervención de una
potencia europea era preferible a la intervención internacional. La especial aptitud mostrada por
los ingleses en el gobierno de las razas orientales señalaba a Inglaterra como el instrumento más
efectivo y benéfico para la introducción gradual de la civilización europea en Egipto. Una
ocupación anglo-francesa o una anglo-italiana, de las que escapamos estrecha y también
accidentalmente, habría sido en detrimento de los intereses egipcios y habría finalmente causado
fricción, sino seria disensión, entre Inglaterra por una parte y Francia o Italia por la otra. La única
cosa que puede decirse a favor de una intervención turca es que habría relevado a Inglaterra de la
responsabilidad de intervenir.

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Mediante el proceso de agotar todos los otros expedientes, arribamos a la conclusión de que
la intervención armada británica era, bajo las especiales circunstancias del caso, la única solución
posible de las dificultades que existían en 1882. Probablemente también era la mejor solución. Los
argumentos en contra de la intervención británica, de hecho, eran bastante obvios. Era fácil prever
que, con una guarnición británica en Egipto, sería dificultoso que las relaciones de Inglaterra tanto
con Francia como con Turquía fueran cordiales. Con Francia, especialmente, existía el peligro de
que nuestras relaciones se volvieran muy tirantes. Además, perdíamos las ventajas de nuestra
posición insular. La ocupación de Egipto empujó a Inglaterra hasta cierto punto dentro de la arena
de la política continental. En caso de guerra, la presencia de una guarnición británica en Egipto
sería posiblemente una fuente de debilidad más que de fuerza. Nuestra posición en Egipto nos
ubicaba en una posición diplomática desventajosa. Cualquier potencia con la que tuviéramos una
diferencia de opinión acerca de alguna cuestión no-egipcia, era ahora capaz de venganza mediante
la oposición a nuestra política egipcia. Los complicados derechos y privilegios poseídos por las
variadas potencias de Europa en Egipto facilitaban acciones de esta naturaleza.
No puede haber duda de la fuerza de estos argumentos. La respuesta a ellos es que era
imposible para Gran Bretaña permitir a las tropas de cualquier otra potencia ocupar Egipto.
Cuando se volvió claro que alguna ocupación extranjera era necesaria, que el Sultán no actuaría a
no ser bajo condiciones que eran imposibles de aceptar, y que ni la cooperación de Francia ni la de
Italia serían aseguradas, el gobierno británico actuó con prontitud y vigor. Una gran nación no
puede dejar de lado las responsabilidades que su historia y su lugar en el mundo han impuesto
sobre ella. La historia inglesa muestra otros ejemplos del pueblo y gobierno inglés llevados por
accidente a hacer lo que no solamente era correcto, sino que era también más acorde a los
intereses británicos.
Fuente: The Earl of Cromer, Modern Egypt, 2 Vols., (New York: Macmillan, 1908).
Traducción: Luis César Bou
Sir Henry Mc Mahon
Carta al Jerife Hussein, 1915
Nota: Mc Mahon era el Alto Comisionado británico en Egipto y el Jerife Hussein era el rey
del Hiyaz y custodio de los Santos Lugares del Islam durante la Primera Guerra Mundial. En una
serie de diez cartas, entre 1915 y 1916, Mac Mahon trató de lograr el apoyo árabe contra el
Imperio Otomano. El siguiente fragmento es de una carta del 24 de octubre de 1915. Allí aparece
la promesa implícita de un apoyo británico a un estado árabe independiente

Octubre 24 de 1915
He recibido con mucho agrado vuestra carta del 29 de Shawal de 1333, y vuestra expresión
de amistad y sinceridad me ha dado la satisfacción más grande.
Lamento que haya recibido de mi última carta la impresión de que yo considero con frialdad
y hesitación la cuestión de los límites y fronteras; no es ese el caso, sino que me pareció que no
había llegado todavía el momento en que esa cuestión fuera discutida de una manera conclusiva.
He comprendido, sin embargo, de vuestra última carta que usted considera esta cuestión
como de vital y urgente importancia. En consecuencia, no he perdido tiempo en informar al
Gobierno de Gran Bretaña de los contenidos de vuestra carta, y con gran placer le comunico en
vuestro beneficio la siguiente declaración, que confío que usted recibirá con satisfacción.
Los dos distritos de Mersina y Alexandreta y las partes de Siria al oeste de los distritos de
Damasco, Homs, Hama y Alepo no puede decirse que sean puramente árabes, y serán excluidos de
los límites demandados.

4
Con la anterior modificación y sin prejuicio de nuestros tratados existentes con jefes árabes,
aceptamos esos límites.
En lo que hace a aquellas regiones que están dentro de las fronteras en las cuales Gran
Bretaña es libre para actuar sin detrimento de los intereses de su aliada, Francia, tengo el poder en
el nombre del Gobierno de Gran Bretaña de dar las siguientes seguridades y hacer la siguiente
respuesta a vuestra carta:
1) Sujeto a las anteriores condiciones, Gran Bretaña está preparada para reconocer y apoyar
la independencia de los árabes en todas las regiones dentro de los límites demandados por el Jerife
de La Meca.
2) Gran Bretaña garantizará los Sitios Sagrados contra toda agresión externa y reconocerá su
inviolabilidad.
3) Cuando la situación lo admita, Gran Bretaña dará a los árabes su asesoramiento y los
asistirá para establecer las que parezcan ser las formas de gobierno más convenientes en esos
territorios.
4) Por otra parte, queda entendido que los árabes han decidido buscar el asesoramiento y
guía solamente de Gran Bretaña, y que los asesores y funcionarios europeos que se requieran para
la formación de una administración serán británicos.
5) Con respecto a las vilayas de Bagdad y Basora, los árabes reconocerán que la posición
establecida e intereses de Gran Bretaña necesitan arreglos administrativos especiales en orden a
asegurar a esos territorios de la agresión extranjera, promover el bienestar de las poblaciones
locales y salvaguardar nuestros intereses económicos mutuos.
Estoy convencido de que esta declaración asegurará a usted más allá de toda posible duda de
la simpatía de Gran Bretaña hacia las aspiraciones de sus amigos los árabes y resultará en una
alianza firme y duradera, cuyos resultados inmediatos serán la expulsión de los turcos de los países
árabes y la liberación de los pueblos árabes del yugo turco, que por tantos años los ha aprisionado
duramente.
Fuente: Great Britain. Parliamentary Papers, 1939, Misc. No. 3, Cmd. 5957.
Traducción: Luis César Bou
Yamnal Al-Afgani
Las causas de la debilidad del Islam

“Dios no cambiará la condición de un pueblo mientras éste no cambie lo que en si tiene.


Esto es así porque Dios no modifica la gracia que dispensa a un pueblo mientras éste no cambie
lo que en sí tiene”.

El Corán es el libro de Dios. Ha sido enviado para guiar y dirigir a los hombres. Ha sido
concebido en árabe simple y claro. En él se encuentra prescrito todo aquello de que el hombre
tiene necesidad, todo lo que le puede servir en su vida presente y futura (...). El Dios Altísimo, en
su libro ilustre, nos ha hecho, a todos los musulmanes, millares de promesas. Nos ha anunciado la
buena nueva según la cual el Islam debería ocupar un rango superior al de las demás religiones.
Los musulmanes deberían ser los mejores de los humanos y los señores de la humanidad (...).
Cuando Dios dio nacimiento a los pueblos musulmanes, éstos últimos eran poco numerosos
y no formaban más que una población insignificante. Y pese a ello Dios los elevó al más alto grado
del poderío. Así, pudieron conducir sus pasos hasta las cumbres de las cadenas elevadas y su
poderío hizo vibrar las montañas. El eco de sus nombres hizo sacudir a los corazones. Su aspecto

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terrorífico hizo temblar los cuerpos y estallar las vísceras de los valientes. Su extraña aparición
inspiró temor a todos. Su avance extraordinario conmovió a los espíritus. El mundo entero quedó
perplejo ante este sorprendente progreso realizado en tan corto período. Se preguntaba de dónde
vendría este “tren eléctrico” que le permitía recorrer millares de kilómetros en un guiño (...).
Nadie pudo imaginar que este pequeño y débil grupo de hombres llevara a la derrota a tantas
naciones poderosas e implantara así en el mundo entero su propia religión: la del Islam (...).
¿Cuáles fueron las razones? Que los musulmanes quedaron fieles a los compromisos que habían
contraído hacia Dios. También Dios les acordó en este mundo y en el otro su abundante gratitud:
la gloria en éste y el honor en el otro (...)
Echemos ahora un breve vistazo a la situación actual de los musulmanes y comparémosla
con su condición pasada. Hoy en el mundo, el número de los musulmanes sobrepasa los 600 kurur
(1 kurur = 500.000): eso significa que multiplican por 2.000 el número de los que conquistaron los
otros países. Su territorio, desde el océano Atlántico (...) hasta el corazón de China, comprendía
países independientes y prósperos. Eran las mejores regiones del mundo, dotadas de una
naturaleza bella, de un clima puro, de tierras fecundas de todas las riquezas (los dones de Dios,
aptas para todos los cultivos, centros de todos los recursos y fuentes de todas las ciencias y los
conocimientos (...)
A pesar de eso y desgraciadamente, hoy las ciudades musulmanas son saqueadas y
despojadas de sus bienes, los países del Islam dominados por los extranjeros y sus riquezas
explotadas por otros. No transcurre un día sin que los Occidentales pongan la mano sobre una
parcela de estas tierras. No pasa una noche sin que pongan bajo su dominio una parte de estas
poblaciones que ellos ultrajan y deshonran.
Los musulmanes no son ni obedecidos ni escuchados, Se les ata con las cadenas de la
esclavitud. Se les impone el yugo de la servidumbre. Son tratados con desprecio, sufren
humillaciones. Se quema sus hogares con el fuego de la violencia. Se habla de ellos con
repugnancia. Se cita sus nombres con términos groseros. A veces se les trata de salvajes (...)
¡Qué desastre! ¡Qué desgracia! Y ¿eso por qué? ¿Por qué tal miseria? Inglaterra ha tomado
posesión de Egipto, del Sudán y de la península de la India, apoderándose así de una parte
importante del territorio musulmán. Holanda se ha convertido en propietaria omnipotente de Java y
las islas del océano Pacífico. Francia posee Argelia, Túnez y Marruecos. Rusia tomó bajo su
dominio el Turquestán occidental, el Cáucaso, la Trans-Oxiana y el Daguestán. China ha ocupado
el Turquestán oriental. Sólo un pequeño número de países musulmanes han quedado
independientes, pero en el miedo y el peligro (...). En su propia casa son dominados y sometidos
por los extranjeros que los atormentan a todas horas mediante nuevas artimañas y oscurecen sus
días a cada instante con nuevas perfidias. Los musulmanes no encuentran ni un camino para huir ni
un medio para combatir (...)
Oh, qué gran calamidad! ¿De dónde viene esta desgracia? ¿Cómo han llegado a este punto
las cosas? ¿Dónde la majestad y la gloria de antaño? ¿Qué fue de esta grandeza y este poderío?
¿Cómo han desaparecido este lujo y esta nobleza? ¿Cuáles son las razones de tal decadencia?
¿Cuáles son las causas de tal miseria y de tal humillación? ¿Se puede dudar de la veracidad de la
promesa divina? “¡Que Dios nos preserve!”. ¿Se puede desesperar de su gracia? “¡Que Dios nos
proteja!”.
¿Qué hacer, pues? ¿Dónde encontrar las causas de tal situación? Dónde buscar los móviles y
a quién preguntar, sino afirmar: “Dios no cambiará la condición de un pueblo mientras éste no
cambie lo que en sí tiene”.

(1) Cita compuesta de dos versículos extraídos de dos azoras: de la 13 (“El Trueno”), aleya
11 y de la azora 8 (“El Botín”), aleya 53.

Extraído de la obra de Homa Packdamar, Djama] al-Din Assad dit a]-Afghani,


París, 1996, pp. 268-274.

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Tahâ Hussein:

El Futuro de la Cultura en Egipto (1954)


En orden a convertirnos en socios iguales en civilización con los europeos, debemos literal e
inmediatamente hacer todo lo que ellos hacen; debemos compartir con ellos la civilización
presente, con todos sus aspectos placenteros y desagradables, y no contentarnos con palabras o
meros gestos... Para nuestra defensa nacional necesitamos un ejército fuerte, uno igual en hombres
y equipos a aquel de cualquier agresor potencial. Nuestras fuerzas deben ser organizadas sobre el
modelo europeo, particularmente respecto al entrenamiento de los soldados, oficiales y las variadas
categorías de especialistas. Pienso que todos los egipcios estarán de acuerdo con esto... Queremos
ser iguales a las naciones europeas en poder militar en orden de repeler el ataque de cualquier
agresor y ser capaces de decir a nuestros amigos ingleses: “Gracias, pueden irse; nosotros podemos
ahora defender el Canal”. Quien quiera el fin debe querer los medios; quien quiera poder debe
querer los elementos que lo constituyen; quien quiera un ejército fuerte de tipo europeo debe
querer un entrenamiento europeo.
También necesitamos independencia económica. Ninguno duda o discute esto. De hecho,
clamamos por esto e importunamos al gobierno para que haga todo lo que pueda tan pronto como
sea posible. Queremos esta independencia no por ella misma, sino para la protección de nuestra
riqueza y recursos. No quiero decir que debamos ser independientes del Hiyás, Yemen, Siria e Iraq,
sino independientes de Europa y América. Por lo tanto debemos usar los mismos medios que usan
los europeos y americanos para defender sus economías nacionales. Esto implicará, entre otras
cosas, la construcción de escuelas para entrenar a nuestra juventud para este propósito.
Nuevamente, quien quiere el fin debe querer los medios. No es suficiente, no es lógico, para
nosotros buscar la independencia mientras nos comportamos como esclavos.
Además, queremos independencia científica, artística y literaria de manera de ser también
iguales, no esclavos de los europeos en estos aspectos de la vida. Deseando esta independencia
intelectual y concomitantemente psicológica, naturalmente debemos querer los medios, o sea
estudiando, sintiendo, juzgando, trabajando, y organizando nuestras vidas de la manera que ellos lo
hacen.
Queremos, finalmente, ser libres en nuestro país, libres tanto de la presión extranjera como
de la opresión y desigualdad doméstica. Lo primero requiere fuerza, lo último democracia. Si
apuntamos a estos fines debemos adoptar los medios para adquirirlos. Estos son los medios por los
cuales los países europeos y americanos adquirieron su independencia y su gobierno democrático.
Ahora que hemos tenido éxito en restaurar el honor y auto-respeto que vino con la independencia,
nuestro trabajo es proteger lo que hemos ganado. Debemos educar a una generación de jóvenes
egipcios que nunca conocerán la humillación y vergüenza que fue la suerte de sus padres. Algunos
egipcios objetan la europeización sobre la base de que amenaza nuestra personalidad nacional y
herencia gloriosa. Yo no abogo por el rechazo del pasado o la pérdida de nuestra identidad en la
europea;... el único momento en que pudimos haber sido absorbidos por Europa fue cuando fuimos
extremadamente débiles, ignorantes y poseídos por la noción de que el sombrero era superior al
turbante y al fez ¡porque siempre cubría una cabeza más distinguida! A pesar de que grandes
potencias impusieron su voluntad sobre nosotros por muchos siglos, no fueron capaces de destruir
nuestra personalidad. Solamente estoy pidiendo que los elementos de defensa, religión, lenguaje,
arte e historia sean fortalecidos por la adopción de técnicas e ideas occidentales.
Traducción: Luis César Bou

Manifiesto del pueblo argelino

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Argel, 10 de febrero de 1943.
“Argelia se encuentra desde el 8 de noviembre último bajo ocupación de las fuerzas anglo-
americanas.
Esta ocupación, al aislar la colonia de la metrópoli, ha provocado entre los franceses de
Argelia una verdadera carrera por el poder. Republicanos, gaullistas, realistas, israelitas, cada
grupo, por su lado, intenta revalorizar su colaboración a ojos de los Aliados, y vigila en defensa de
sus intereses particulares.
En medio de esta agitación cada uno parece ignorar hasta la misma existencia de los 8
millones y medio de indígenas.
Sin embargo, la Argelia musulmana, aunque indiferente a estas rivalidades, queda vigilante y
atenta a su destino.
Hoy los representantes de esta Argelia, respondiendo al voto unánime de sus poblaciones, no
pueden sustraerse al imperioso deber de plantear el problema de su porvenir.
Al hacer esto, en nada pretenden renegar de la cultura francesa y occidental que han recibido
y que les es tan querida. Por el contrario, es extrayendo de las riquezas morales y espirituales de la
Francia metropolitana y de la tradición de libertad del pueblo francés, donde encuentran la fuerza
y la justificación de su acción presente.
Conscientes de sus responsabilidades ante Dios, estos representantes traducen aquí, sincera y
fielmente, las aspiraciones profundas de todo el pueblo argelino musulmán.
Este Manifiesto, más que una requisitoria, es un testimonio y un acto de fe.
Por segunda vez a lo largo del siglo XX, el mundo entero combate por el triunfo de la
Justicia y del Derecho, por la liberación de los pueblos (...) La paz de 1918 ha costado cara. El
sacrificio de los combatientes, de todas las nacionalidades y religiones, ha sido vano. Las
ambiciones de los pueblos fuertes y la injusticia que engendran, han sobrevivido al supremo
sacrificio de los muertos.
Hoy las declaraciones de ciertos hombres de Estado están tan llenas de contradicciones y
ambigüedad que es de temer que la paz de mañana contenga, por el egoísmo y el imperialismo de
las grandes naciones, por la debilidad y pusilanimidad de los pequeños pueblos, los gérmenes de
una guerra futura.
No obstante, las responsabilidades que pesan sobre las grandes naciones pesan también
sobre los pequeños pueblos y los individuos. Colocado frente a esta responsabilidad, el pueblo
argelino, en su deseo de servir a la vez a la Paz y a la Libertad, eleva su voz para denunciar al
régimen colonial que le ha sido impuesto, para recordar sus protestas anteriores y ~ reivindicar su
derecho a la vida (...)
Orgulloso de esta declaración, el pueblo argelino pide, desde hoy a fin de evitar todo
malentendido y cerrar el camino a las pretensiones y ambiciones que pudieran nacer mañana:

a) La condena y abolición de la colonización, es decir, de la anexión y explotación de


un pueblo por otro (...)

b) La aplicación para todos los países, pequeños y grandes, del derecho de los pueblos
a disponer de sí mismos,

c) La dotación a Argelia de una Constitución propia que garantice:

1) La libertad e igualdad absoluta de todos sus habitantes sin distinción de raza o


religión.
2) La supresión de la propiedad feudal por una gran reforma agraria y el derecho al
bienestar del inmenso proletariado agrícola.
3) El reconocimiento de la lengua árabe como lengua oficial, al mismo título que la
francesa.

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4) La libertad de prensa y el derecho de asociación.
5) La instrucción gratuita y obligatoria para los niños de ambos sexos.
6) La libertad de culto para todos los habitantes y la aplicación a todas las religiones
del principio de la separación de la Iglesia y del Estado.

d) La participación inmediata y efectiva de los musulmanes argelinos en el gobierno de


su país (...) Sólo este gobierno podrá realizar, en un clima de unidad perfecta, la participación del
pueblo argelino en la lucha común.

e) La liberación de todos los condenados y presos políticos, al margen de su filiación.


La garantía y realización de estos cinco puntos asegurará la entera y sincera adhesión de la
Argelia musulmana a la lucha por el triunfo del derecho y la libertad (...).
Acepta [el pueblo argelino] todos los sacrificios. Corresponde a las autoridades responsables
aceptar su libertad.

Gamal Abdel Naser

Filosofía de la revolución, 1953

“(...) El destino no puede ser confundido con un juego de azar. Los acontecimientos no se
producen casualmente. La existencia no procede de la nada.
No podemos, ciertamente, contemplar, de una manera estúpida, un mapa del mundo sin
comprender cuál es el lugar que ocupamos en él y la misión que nos confiere la ocupación de
nuestro factor lugar. ¿Es posible que podamos ignorar la existencia de un Círculo Arabe que nos
rodea, y que dicho Circulo es parte de nosotros mismos, como nosotros somos parte de él? La
historia nos ha incluido y fundido con él y sus intereses son nuestros intereses, lo que queda
expuesto son hechos reales y no simples palabras.
¿Podemos ignorar la existencia del continente africano, donde el Destino nos colocó, y que
es actualmente testigo y escena de una lucha terrible por su porvenir? Una lucha cuyas
consecuencias nos afectarán, irremediablemente, queramos o no.
¿Podemos ignorar que existe un Mundo Musulmán al que estamos unidos por lazos no sólo
forjados por la fe religiosa, sino también por las realidades históricas? He dicho, anteriormente,
que el Destino no es un juego de azar. No en vano nuestro país se halla al sudoeste de Asia,
incrustado en el Mundo Arabe, cuya vida se mezcla, directamente, con nuestra vida. No en vano
nuestro país se halla en el nordeste de Africa, en posición geográfica dominante sobre el continente
negro, que se agita hoy en violenta lucha entre los colonizadores blancos y los nativos de color,
disputándose la posesión de sus riquezas inagotables. No en vano la civilización y la herencia
islámica —que los mogoles arrasaron durante sus conquistas de las capitales antiguas del Islam—,
vinieron a refugiarse en Egipto, donde hallaron seguridad y protección cuando el contraataque de
Ain Galout, con el que Egipto rechazó la invasión de los tártaros.
Los hechos fundamentales ya manifestados tienen sus raíces, profundamente incrustadas, en
nuestra vida. Sea lo que quiera que nosotros hagamos, no podemos ni olvidarlos, ni pretender
desentendernos de ellos.
No sé exactamente por qué recuerdo siempre, al llegar a este punto de mis reflexiones, la
obra de Pirandello, Seis personajes en busca de autor una de las comedias más conocidas del
famoso escritor italiano.
La Historia está llena de las gloriosas proezas de nuestros héroes, que supieron ser
protagonistas, en el escenario de la Patria, heroicamente. Pero también en la Historia hay papeles
grandes y heroicos que no encontraron el autor que los captase en momentos decisivos.
No sé de manera exacta por qué causa imagino, constantemente, que, en esta parte del
mundo en que vivimos, existe un papel sin autor; un papel grandioso que busca, constantemente,

9
alguien que sepa representarlo. Y no sé por qué me imagino que este papel —esta misión, estaría
mejor expresado—, va errando a lo largo de la extensa zona que nos rodea en busca de quien sea
capaz de desempeñarle y acaba por caer agotado junto a nuestras fronteras exigiendo que actuemos
con el fin de encarnarlo, ya que nadie lo podrá hacer más que nosotros.
Me apresuraré a manifestar que no se trata de una misión de caudillaje, sino de una misión
de acción conjunta y coordinada, de experimentación con todos los factores que en ella participan,
de una misión encomendada a nosotros para que pongamos en movimiento la poderosa energía
latente en cada rincón de este vasto territorio del mundo y utilicemos esa fuerza tremenda
haciéndole desempeñar un papel decisivo para mejorar el futuro de la Humanidad (...)”.

GAMAL ABDEL NASSER

Discurso del 15 de septiembre de 1956

En este discurso Nasser denuncia las maniobras de Gran Bretaña y Francia para mantener
su dominio sobre el Canal de Suez.

En estos días decisivos de la historia de la humanidad, estos días en los que la verdad lucha
para ser reconocida en un caos internacional donde han prevalecido los poderes de la dominación
perversa y el imperialismo, Egipto se mantiene firmemente preservando su soberanía. Vuestro país
se mantiene sólida y seguramente para preservar su dignidad contra los proyectos imperialistas de
un grupo de naciones que han mostrado sus deseos de dominación y supremacía.
En estos días y en estas circunstancias Egipto ha resuelto mostrar al mundo que cuando las
naciones pequeñas deciden preservar su soberanía, lo harán correctamente y que cuando estas
naciones pequeñas están totalmente determinadas a defender sus derechos y mantener su dignidad,
triunfarán indudablemente en lograr sus fines...
Estoy hablando en nombre de todos los árabes de Egipto y en el nombre de todos los países
libres y de todos los que creen en la libertad y están prontos a defenderla.
Estoy hablando en nombre de los principios proclamados por esos países en la Carta
Atlántica. Pero ellos están ahora violando esos principios y se ha convertido en nuestro destino
asumir la responsabilidad de reafirmarlos y establecerlos nuevamente...
Hemos tratado por todos los medios posibles de cooperar con esos países que declaran asistir
a las naciones más pequeñas y que prometieron colaborar con nosotros pero ellos nos demandaron
pagar por adelantado. Nosotros rehusamos esto de manera que ellos comenzaron a combatirnos.
Dijeron que pagarían la construcción del Alto Dique [la represa de Assuan] y luego retiraron su
oferta y arrojaron dudas acerca de la economía egipcia. ¿Hemos de renunciar a nuestro derecho
soberano? Egipto insiste que su soberanía debe permanecer intacta y rehúsa cambiar por dinero
parte alguna de esa soberanía.
Egipto nacionalizó la Compañía del Canal de Suez. Cuando Egipto garantizó la concesión a
Lesseps fue establecido en la concesión entre el Gobierno Egipcio y la Compañía que la Compañía
del Canal de Suez es una compañía egipcia sujeta a la autoridad egipcia. Egipto nacionalizó esta
compañía egipcia y declaró que la libertad de navegación será preservada. Pero los imperialistas se
enojaron. Gran Bretaña y Francia dijeron que Egipto confiscó el Canal de Suez como si este fuera
parte de Francia o Gran Bretaña. El secretario del Foreign Office británico olvida que hace sólo
dos años firmó un acuerdo estableciendo que el Canal de Suez es una parte integral de Egipto.
Egipto declaró que estaba listo para negociar. Pero tan pronto como comenzaron las
negociaciones comenzaron las amenazas e intimidaciones...
Eden afirmó en la Cámara de los Comunes que no habría discriminación entre los estados
que usen el canal. Nosotros por nuestra parte reafirmamos eso y declaramos que no hay
discriminación entre los usuarios del canal. Él también dijo que a Egipto no se le concedería el
éxito porque tal cosa significaría un éxito para el nacionalismo árabe y estaría contra su política,

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que tiende a la protección de Israel.
Hoy ellos están hablando de una nueva asociación cuyo principal objetivo sería robar a
Egipto el canal y privarlo de sus derechos legítimos al canal. Las sugerencias hechas por Eden en
la Cámara de los Comunes que han sido respaldadas por Francia y los Estados Unidos son una
clara violación a la convención de 1888, desde el momento que es imposible tener dos cuerpos
organizando la navegación en el canal...
Al establecer que triunfando Abdel Nasser se debilitaría la postura británica contra el
nacionalismo árabe, Eden está de hecho admitiendo que su objetivo real no es Abdel Nasser como
tal sino más bien derrotar al nacionalismo árabe y aplastar su causa. Eden habla y encuentra su
propia respuesta. Un mes atrás él lanzó el grito que estaría tras Abdel Nasser. Hoy el pueblo
egipcio está totalmente consciente de sus derechos soberanos y el nacionalismo árabe está
totalmente despierto ante su nuevo destino...
Aquellos que atacan a Egipto nunca dejarán a Egipto vivir. Combatiremos en una guerra
regular, en una guerra total, en una guerra de guerrillas. Aquellos que atacan a Egipto pronto
comprenderán que llevaron el desastre sobre sí mismos. El que ataca a Egipto se enfrenta a todo el
mundo árabe. Ellos dicen en sus periódicos que la cuestión estará terminada en cuarenta y ocho
horas. Ellos no saben cuan fuertes somos realmente.
Creemos en la ley internacional. Pero nunca nos someteremos. Mostraremos al mundo como
un país pequeño puede ponerse frente a los grandes poderes amenazantes con potencia armada.
Egipto será una pequeña potencia pero es grande en tanto tiene fe en su poder y convicciones.
Siento muy verdaderamente que cada egipcio comparte la misma convicción que yo y cree en todo
lo que yo estoy sosteniendo ahora.
Defenderemos nuestra libertad e independencia hasta la última gota de nuestra sangre. Eso es
el sentimiento firme de todos los egipcios. La nación árabe entera estará con nosotros en nuestra
lucha común contra la agresión y dominación. Los pueblos libres también, los pueblos que son
realmente libres estarán con nosotros y nos apoyarán contra las fuerzas de la tiranía...

The Suez Canal Problem, 26 July-22 September 1956, U.S. Department of State Publication
No. 6392 (Washington: G.P.O., 1956), pp. 345-351.
Traducción: Luis César Bou

MUHAMMAR EL GADHAFI
LAS ASAMBLEAS PARLAMENTARIAS
El Libro Verde, Primera Parte.

Las Asambleas parlamentarias son la columna vertebral de la democracia clásica moderna


que domina el mundo.
La Asamblea parlamentaria es una representación desvirtuada del pueblo y los sistemas
parlamentarios constituyen una solución truncada al problema de la democracia; la Asamblea
parlamentaria se constituye, fundamentalmente, como representante del pueblo, pero su funda-
mento no es, en realidad, democrático, ya que la democracia es el poder del pueblo y no el poder
de un sustituto del pueblo... El hecho mismo de la existencia de una Asamblea parlamentaria signi-
fica la ausencia del pueblo, pues la verdadera democracia no puede establecerse más que por la
participación del propio pueblo, y no a través de la actividad de sus sustitutos. Las Asambleas
parlamentarias se han convertido en la barrera legal entre el pueblo y el ejercicio del poder al
excluir a las masas del ejercicio de la política y monopolizar la soberanía popular por sí misma en
sustitución de las masas y a los pueblos no les queda más que la falsa apariencia democrática, que
se manifiesta en colocarse en largas filas para depositar las papeletas de voto en las urnas electora-
les.
A fin de poner al desnudo la realidad de la Asamblea parlamentaria, nos es preciso buscar su
procedencia: o bien es elegida en circunscripciones electorales, o bien es constituida por un partido
o una coalición de partidos o por designación. Pero ninguno de estos medios es democrático, pues

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el reparto de los habitantes en circunscripciones electorales significa que un solo diputado
representa, según el número de habitantes, a miles, a centenares de miles o a millones de
ciudadanos. Esto significa también que el diputado no está vinculado por un lazo orgánico popular
con los electores, puesto que es considerado, según la democracia clásica existente, como el re-
presentante de todo el pueblo junto con los restantes diputados. A partir de ahí, las masas se
separan definitivamente del diputado y el diputado se separa definitivamente de las masas. Por lo
tanto, desde que recibe los votos, el diputado se convierte en monopolio de su soberanía y obra en
su lugar y así vemos que la democracia clásica que actualmente existe en el mundo, otorga a los
miembros de las Asambleas parlamentarias una veneración y una inmunidad que niega a los
miembros del pueblo. Esto significa que las Asambleas parlamentarias se han convertido en un
medio de usurpar y de monopolizar el poder del pueblo y, por ello, los pueblos tienen hoy derecho
a luchar a través de la revolución popular, para destruir los instrumentos de la monopolización de
la democracia y de la soberanía que niega la voluntad de las masas y que se llaman Asambleas
parlamentarias, y a proclamar su grito resonante representado en un nuevo principio: "el pueblo no
puede ser sustituido por nadie".
Cuando la Asamblea parlamentaría se forma como consecuencia del triunfo de un partido en
unas elecciones es una Asamblea de partido, y no la Asamblea del pueblo, y representa a un partido
y no al pueblo; y el poder ejecutivo detentado por la Asamblea parlamentaria es el poder del
partido vencedor y no el poder del pueblo. Lo mismo ocurre con la Asamblea parlamentaria en el
seno de la cual cada partido dispone de un cierto número de escaños; los titulares de estos escaños
son los representantes de su partido y no los representantes del pueblo y el poder que emana de una
coalición semejante es el de los partidos de la coalición y no el poder del pueblo. En tales
regímenes, el pueblo es la presa por la que se combate y es entonces explotado y sometido por los
sistemas políticos que combaten entre sí para alcanzar el poder, para arrancar votos al pueblo,
mientras que éste se alínea en filas silenciosas, que se mueven como un rosario, a fin de depositar
las papeletas en las urnas, de igual modo que echaría otros papeles en los cubos de la basura... Esta
es la democracia clásica que domina al mundo entero, bien se trate de regímenes de partido único,
de regímenes bipartidistas o multipartidistas, e, incluso, sin partidos; así se demuestra claramente
que "la representación es una impostura".
En cuanto a las Asambleas que se forman por la designación o la sucesión no tienen ningún
aspecto democrático.
Teniendo en cuenta que el sistema de elección de Asambleas parlamentarias descansa sobre
la propaganda para alcanzar votos, se deduce que se trata de un sistema demagógico, en el
verdadero sentido de la palabra. Es posible comprar y manipular los votos al mismo tiempo que es
imposible para los más pobres competir en las luchas electorales, las cuales las ganan los ricos
únicamente.
Son los filósofos, los pensadores y los escritores quienes se han hecho abogados de la teoría
de la representación parlamentaria, al mismo tiempo que los pueblos eran llevados, sin saberlo,
como rebaños, por los reyes, los sultanes, los conquistadores... La máxima aspiración de los
pueblos en aquella época era tener a alguien que les representase ante aquellos gobernantes, los
cuales rechazaban esta fórmula. Y, por eso, los pueblos luchaban larga y amargamente para con-
seguir esta aspiración. No es, por tanto, razonable que ahora, después de la victoria de la era de las
repúblicas y el comienzo de la era de las masas, la democracia sea tener un pequeño grupo de di-
putados para representar grandes masas. Es una teoría anticuada y una experiencia superada. El
poder debe ser enteramente del pueblo.
Las dictaduras más tiránicas que el mundo ha conocido se han establecido a la sombra de
Asambleas parlamentarias.

Muammar El Gadhafi
LA ENSEÑANZA
El Libro Verde, Segunda Parte

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La enseñanza o el aprendizaje no son aquellos métodos organizados ni aquellas asignaturas
clasificadas que obligan a los jóvenes a su conocimiento durante unas horas determinadas,
sentados en pupitres alineados y contenidas en unos libros impresos. Esta clase de enseñanza,
dominante por lo demás en todo el mundo, constituye un sistema contrario a la libertad. La
enseñanza obligatoria de la que tanto se vanaglorian los países cada vez que pueden aplicarla es
uno de los métodos de opresión y privación de la libertad, una anulación impuesta de las dotes del
Hombre, y una orientación implantada contra las opciones del mismo. Es una acción dictatorial,
que mata la libertad, impide al hombre la libre elección, reacción y perfeccionamiento. Obligar a
un ser humano a aprender un programa docente no es otra cosa que un acción dictatorial. Imponer
determinadas materias de aprendizaje es tanto como imponer un método dictatorial.
La enseñanza obligatoria, el aprendizaje metódico y organizado equivale a una imposición
obligatoria de la ignorancia de las masas. Todos los Estados que encauzan los programas de ense-
ñanza mediante un método oficial, que obligan a la gente a su aprendizaje, y determinan las
materias a enseñar, obligando a la gente, también oficialmente a aprender aquellas asignaturas y
conocimientos requeridos, son Estados que ejercen la coacción contra sus ciudadanos. Todos los
métodos de enseñanza dominantes en el mundo deben ser destruidos mediante una revolución
cultural y universal que libere la mentalidad del Hombre de aquellos métodos de fanatismo y
formación obligada de los gustos, de los conceptos y de la mentalidad del Hombre.
Esto no quiere decir que se cierren las puertas de las escuelas, tal como pudiera parecer a los
superficiales al leer esto, ni tampoco que la gente se aleje del aprendizaje. Es todo lo contrario,
puesto que implica proporcionar a la sociedad todos los tipos de enseñanza, dejando a su libre
elección la orientación espontánea hacia un determinado saber. Ello exige que los centros de
enseñanza sean comprensivos de todas las clases de saber e implica que la falta de tal suficiencia
debe traducirse como una limitación a la libertad del Hombre y una coacción para que adquiera
determinados conocimientos, privándole así del derecho natural a adquirir aquellos otros que no
son impartidos. Las sociedades que impiden el saber, y lo monopolizan son sociedades
reaccionarias y fanáticas de la ignorancia y enemigas de la libertad. Así, aquellas sociedades que
prohíben el conocimiento de la religión son igualmente reaccionarias y fanáticas de la ignorancia y
enemigas de la libertad. Las sociedades que monopolizan la enseñanza religiosa no son menos
reaccionarias ni monopolizadoras de la ignorancia ni menos enemigas de la libertad. Aquellas otras
que deforman la religión de los demás, la civilización de los demás y la conducta de los demás,
presentándolos como fuente propia del saber, son del mismo modo sociedades fanáticas y
reaccionarias, enemigas a su vez de la libertad. Las sociedades que monopolizan el saber material
son reaccionarias, fanáticas de la ignorancia, enemigas de la libertad.
El saber es un derecho natural inherente a cada hombre, y nadie puede privarle de este
derecho, bajo ningún pretexto, a no ser que él mismo cometiera actos que le impidieran su
correspondiente ejercicio.
La ignorancia acabará cuando las cosas sean presentadas como son, y cuando sea
proporcionado su conocimiento del modo más adecuado para el Hombre.

HASAN AL-BANNA
La Yihad

El egipcio Hasán Al Banna fue el fundador de los Hermanos Musulmanes y pionero del
islamismo político. Murió asesinado en 1949, a la edad de 43 años.

Todos los musulmanes deben hacer yihad


La yihad es una obligación impuesta por Allah sobre cada musulmán y no puede ser ignorada
ni eludida. Allah ha adscrito gran importancia a la yihad y ha hecho que la recompensa de los

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mártires y luchadores en Su camino sea espléndida. Solo aquellos que han actuado como los
mártires y se han modelado como ellos en su accionar pueden unirse a ellos en esta recompensa.
Además, Allah ha honrado específicamente a los mujaidin con ciertas cualidades excepcionales,
tanto espirituales como prácticas, para beneficiarlos en este mundo y en el siguiente. Su sangre
pura es un símbolo de victoria en este mundo y la marca del éxito y felicidad en el mundo por
venir.
Aquellos que solamente encuentran excusas, en cambio, han sido advertidos de castigos
extremadamente terribles y Allah los ha descrito con el más infortunado de los nombres. Él los ha
reconvenido por su cobardía y falta de espíritu, y castigado por su debilidad y holgazanería. En
este mundo estarán rodeados de deshonor y en el próximo por el fuego del cual no escaparán
aunque posean mucha riqueza. La debilidad de la abstención y evasión de la yihad es considerada
por Allah como uno de los principales pecados y uno de los siete pecados que garantizan la
bancarrota.
El Islam se preocupa con la cuestión de la yihad y el reclutamiento y movilización de la
Umma entera como un solo cuerpo para defender la causa correcta con todas sus fuerzas más que
cualquier otro sistema de vida, religioso o civil, antiguo o moderno. Los versos del Corán y la
Sunna de Mahoma (la paz sea con él) están rebosantes de todos estos nobles ideales e intiman a la
gente en general a la yihad (con la expresión más elocuente y la exposición más clara), a la guerra,
a las fuerzas armadas, y a todos los medios de lucha por tierra y por mar.

La misericordia en la yihad islámica


La yihad islámica es el más noble de los esfuerzos y su método de realización es el más
sublime y exaltado. Porque Allah ha prohibido la agresión. Él, el Todopoderoso, ha dicho: “Pero
no transgredais los límites. Verdaderamente, Allah no gusta de los transgresores”. (Sura al Baqara
2, 190)
y Él ordenó que sea observada la justicia, incluso en relación al enemigo y el adversario. Él,
el Todopoderoso, ha dicho: “Y no dejéis que la enemistad y el odio hacia otros os haga dejar de
lado la justicia. Sed justos: es lo más cercano a la piedad.” (Sura al Maaida 5, 8)
Allah instruye a los musulmanes para actuar con la mayor misericordia. Cuando luchan no
deben instigar hostilidades, ni robar o saquear propiedades, ni violar el honor de alguien, ni
perdonar la destrucción gratuita. En la guerra son los mejores combatientes, como en la paz son los
más excelentes pacificadores.
Sobre la autoridad de Burayda, Allah sea compasivo con él, quien dijo: “Siempre que el
Mensajero de Allah (la paz sea con él) designaba un comandante de un ejército o de una banda de
incursores, le hablaba de permanecer consciente de Allah Todopoderoso en su ser interior y
permanecer preocupado por el cuidado de los musulmanes que estaban con él. Luego él [el
Profeta] decía: “Esfuérzate en el nombre de Allah en el camino de Allah. Combate a aquellos que
no creen en Allah: combate, pero no caigas en excesos, no actúes traicioneramente, no mutiles, y
no mates niños.” (Transmitido por Muslim)
Sobre la autoridad de Abu Hurayra, Allah sea compasivo con él, quien dijo: El Mensajero de
Allah (la paz sea con él) dijo: “Cuando uno de ustedes combate, evite herir en la cara.”
(Transmitido por Bujari y Muslim).
Sobre la autoridad de Ibn Masud, Allah sea compasivo con él, quien dijo: “El Mensajero de
Allah dijo: Los más contenidos de entre la humanidad incluso en el momento de matar son las
gentes de la Umma.” (Transmitido por Abu Dawud).
Sobre la autoridad de Abdullah bin Yazid al Ansari, Allah sea compasivo con él, quien dijo:
“El mensajero de Allah (la paz sea con él) prohibía la mutilación y el saqueo” (Transmitido por Al
Bujari).
Está prohibido matar mujeres, niños y viejos, matar a los heridos, o molestar a los monjes,
eremitas, y a los pacíficos que no ofrecen resistencia. ¡Contrasten esta misericordia con las guerras
asesinas de los pueblos “civilizados” y sus terribles atrocidades! ¡Comparen su ley internacional en
contraste con esta justicia divina que todo lo abarca!

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¡Oh Allah, bendice a los musulmanes con un correcto entendimiento y juicio, y salva al
mundo de estas injusticias con la luz del Islam!
Traducción: Luis César Bou

SAYYID QUTB
Sin lugar a dudas, Sayyid Qutb es el principal ideólogo del islamismo político en el mundo
árabe. Pasó gran parte de su vida en las prisiones del régimen de Nasser, donde finalmente fue
ejecutado. En su libro “Señales de Ruta” describe lo que entiende como la verdadera sociedad
islámica.

Señales de Ruta: capítulo 3:


Las características de la sociedad islámica y el método correcto para su conformación

El mensaje del Islam traído por el Mensajero de Dios, Mahoma –la paz sea con él- fue el
último eslabón de una larga cadena de invitaciones hacia Dios por parte de los nobles Profetas. A
través de la historia, este mensaje ha permanecido igual: que los seres humanos deben reconocer
que su verdadero Sustentador y Señor es Dios, que deben someterse a Él solamente, y que el
señorío del hombre sea eliminado. Excepto por unos pocos pueblos aquí y allí en la historia, la
humanidad en su conjunto nunca ha negado la existencia de Dios y Su soberanía sobre el universo;
más bien ha fallado en comprender los reales atributos de Dios, o en el tomar a otros dioses junto a
Dios como Sus asociados. Esta asociación con Dios ha sido tanto en la creencia y en el culto, como
en el aceptar la soberanía de otros junto a Dios. Ambos aspectos son Shirk [término árabe que se
refiere a adscribir los atributos, poder o autoridad de Dios a otros junto a Él y/o adoración de otros
junto a Él] en el sentido de que ellos llevan a los seres humanos lejos de la religión de Dios, que ha
sido traída por los Profetas. Luego de cada Profeta, hubo un período durante el cual la gente
comprendió esta religión, pero luego gradualmente las generaciones subsiguientes la olvidaron y
retornaron a la Yahiliya [barbarie, período anterior al Islam]. Comenzaron nuevamente el camino
del Shirk, a veces en cuanto a su creencia y culto y a veces en su sumisión a la autoridad de otros,
y a veces en ambos aspectos. A través de todos los períodos de la historia humana la llamada hacia
Dios ha tenido una sola naturaleza. Su propósito es “Islam”, que significa llevar a los seres
humanos a la sumisión a Dios, liberarlos de la servidumbre hacia otros seres humanos de manera
que ellos puedan hacerse devotos del Único Dios Verdadero, liberarlos de las garras del señorío
humano y de las leyes hechas por el hombre, sistemas de valores y tradiciones de manera que ellos
reconocieran la soberanía y autoridad del Único Dios Verdadero y siguieran Su ley en todas las
esferas de la vida. El Islam de Mahoma –la paz sea con él- llegó para este propósito, al igual que
los mensajes de los Profetas anteriores. El universo entero está bajo la autoridad de Dios, y el
hombre, siendo una pequeña parte de él, necesariamente obedece las leyes físicas que gobiernan el
universo. Es necesario también que la misma autoridad sea reconocida como quien da las leyes
para la vida humana. El hombre no debe apartarse de esta autoridad para desarrollar un sistema
separado y un esquema de vida separado. El crecimiento de un ser humano, sus condiciones de
salud y enfermedad, y su vida y muerte están bajo el esquema de esas leyes naturales que vienen
de Dios; aún en las consecuencias de sus acciones voluntarias él está indefenso ante las leyes
universales. El hombre no puede cambiar la práctica de Dios en las leyes prevalecientes en el
universo. En consecuencia, es deseable que él siga el Islam en aquellos aspectos de su vida en los
que se le da la ocasión y haga de la Ley Divina el árbitro en todas las cuestiones de la vida de
manera que pueda estar en armonía con el resto del universo.
Por otra parte, Yahiliya es el señorío de un hombre sobre otro, y en este aspecto está contra el
sistema del universo y lleva al aspecto involuntario de la vida humana a entrar en conflicto con su
aspecto voluntario. Esta fue esa Yahiliya contra la que luchó cada Profeta de Dios, incluyendo al
último Profeta –la paz sea con él- en su llamada hacia la sumisión al Único Dios. Esta Yahiliya no

15
es una teoría abstracta; de hecho, bajo ciertas circunstancias no tiene teoría en absoluto. Siempre
toma la forma de un movimiento vivo en una sociedad que tiene su propio liderazgo, sus propios
conceptos y valores, y sus propias tradiciones, hábitos y sentimientos. Es una sociedad organizada
y hay una estrecha cooperación y lealtad entre sus individuos, y está siembre pronta y viva para
defender su existencia consciente o inconscientemente. Aplasta a todos los elementos que parecen
ser peligrosos para su personalidad.
Cuando la Yahiliya toma la forma, no de una “teoría” sino de un movimiento activo, entonces
cualquier intento de abolir esta Yahiliya y llevar a la gente de nuevo hacia Dios que presente al
Islam meramente como una teoría será indeseable, además de inútil. La Yahiliya controla el mundo
de lo práctico, y para su sostén hay una organización viva y activa. En esta situación, los esfuerzos
meramente teóricos para combatirla no pueden igualarla, mucho menos superarla. Cuando el
propósito es abolir el sistema existente y reemplazarlo con un nuevo sistema que en sus principios
característicos y en todos sus aspectos generales y particulares, es diferente del sistema yahili
vigente, entonces es razonable que este nuevo sistema debe también entrar en el campo de batalla
como un movimiento organizado y un grupo viable. Debe entrar en el campo de batalla con la
determinación de que su estrategia, su organización social y las relaciones entre sus miembros
deben ser más firmes y más poderosas que las que existen en el sistema yahili.
El fundamento teórico del Islam, en todo período de la historia, ha sido dar testimonio de que
la ilaha illa Allah [no hay divinidad sino Dios] lo que significa testimoniar que la única divinidad
verdadera es Dios, que Él es el Sostenedor, que Él es el Gobernante del Universo, y que Él es el
Verdadero Soberano; creer en Él en el propio corazón, adorarlo a Él solamente, y poner en práctica
Sus leyes. Sin esta completa aceptación de la illaha illa Allah, que diferencia a quien la dice como
musulmán de un no-musulmán, no puede haber ninguna significación práctica de este recitado, ni
habrá ningún acuerdo sustancial a la ley islámica. Teóricamente, establecerla significa que la gente
debe dedicar sus vidas enteras a la sumisión a Dios, no debe decidir ningún asunto por sí misma,
sino que debe remitirse a los mandatos de Dios concernientes a esa cuestión y seguirlos.
Conocemos la guía de Dios a través de una sola fuente, esto es, a través del Mensajero de Dios –la
paz sea con él. Así, en la segunda parte de la profesión de fe islámica, debemos dar testimonio: Wa
ashadu anna Muhammadar Rasul Allah” [Y doy testimonio de que Mahoma es el Mensajero de
Dios].
Es por lo tanto necesario que la creencia fundacional teórica en el Islam se materialice en la
forma de un grupo organizado y activo desde el mismo principio. Es necesario que este grupo se
separe de la sociedad yahili, volviéndose independiente y distinto de la sociedad yahili activa y
organizada cuyo objetivo es bloquear al Islam. El centro de este nuevo grupo debe ser un nuevo
liderazgo, el liderazgo que primero vino en la persona del Profeta –la paz sea con él, y luego de él
fue delegado en aquellos que lucharon por llevar a la gente bajo la soberanía de Dios, Su autoridad
y Sus leyes. Una persona que da testimonio de que no hay divinidad excepto Dios y de que
Mahoma es el Mensajero de Dios debe cortar sus relaciones de lealtad para con la sociedad yahili,
que ha abandonado, y para con el liderazgo yahili, ya sea que este tenga la forma de sacerdotes,
magos o astrólogos, o la de un liderazgo político, social o económico, como fue el caso de los
Quraish en la época del Profeta –la paz sea con él. Tendrá que dar su completa lealtad al nuevo
movimiento islámico y al liderazgo musulmán. Este paso decisivo debe ser tomado en el mismo
momento en que una persona dice “La ilaha illa Alla, Muhammadar Rasul Allah” con su boca. La
sociedad musulmana no puede entrar en existencia sin esto. No puede entrar en existencia
simplemente como un credo en los corazones de musulmanes individuales, a pesar de lo
numerosos que estos puedan ser, a menos que se conviertan en un grupo activo, armonioso y
cooperativo, distinto en sí mismo, cuyos diferentes elementos, como los miembros de un cuerpo
humano, trabajen juntos para su formación, su fortalecimiento, su expansión y su defensa contra
todos aquellos elementos que atacan su sistema, trabajando bajo un liderazgo que sea
independiente del liderazgo yahili, y que organice sus variados esfuerzos hacia un propósito
armonioso, que prepare para el fortalecimiento y ampliación de su carácter islámico y lo dirija a
abolir las influencias de su oponente, la vida yahili. El Islam fue fundado de esta manera. Fue

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fundado sobre la base de un credo que, a pesar de ser conciso, incluía la vida en su totalidad. Este
credo inmediatamente puso en acción a un grupo de gente viable y dinámico que se volvió
independiente y separado de la sociedad yahili, cambiándola de inmediato, nunca vino como una
teoría abstracta vacía de existencia práctica. Y, en el futuro sólo podrá poner en práctica de esta
manera. No hay otro camino para el restablecimiento del Islam a la sombra de la Yahiliya, en
cualquier época o país en que ocurra, excepto seguir su carácter natural y desarrollarlo en un
movimiento y un sistema orgánico.
Cuando el Islam, de acuerdo al método antes descrito, pone en marcha una comunidad
musulmana sobre esta base, la convierte en un grupo activo, y hace a esta fe la base única para las
relaciones entre los individuos de este grupo, su objetivo último es despertar la “humanidad del
hombre”, desarrollarla, hacerla fuerte y poderosa, y hacerla el factor más dominante entre todos los
aspectos del ser humano. Busca implementar este propósito a través de sus enseñanzas, reglas,
leyes y preceptos. Algunas características humanas son comunes con aquellas de los animales, e
incluso con las de la materia inorgánica. Esto ha hecho que los exponentes de la Yahiliya científica
se desvíen hasta considerar que el hombre no es nada más que un animal, ¡o incluso que materia
inorgánica! Pero a pesar de las características que el hombre comparte con los animales y la
materia inorgánica, el hombre posee ciertas otras características que lo distinguen y lo hacen una
creación única. Aún los exponentes de la “ignorancia científica” fueron forzados a admitir esto,
habiéndolos impactado la evidencia de factores visibles; pero aún entonces, su admisión de este
hecho no es sincera ni inequívoca.
A este respecto el servicio prestado por la pura forma de vida del Islam ha producido
resultados concretos y valiosos. El Islam basa a la sociedad islámica en la asociación de creencia
solamente, en lugar de las bajas asociaciones basadas en la raza y el color, la lengua y el país, los
intereses regionales y nacionales. En lugar de fortalecer esos caracteres que son comunes tanto al
hombre como al animal, promueve las cualidades humanas del hombre, las promueve y las hace el
factor dominantes. Entre los resultados concretos y brillantes de esta actitud está el que la sociedad
islámica se vuelve una comunidad abierta e inclusiva, en la que la gente de variadas razas,
naciones, lenguas y colores son miembros, no permaneciendo traza de esas cualidades
animalescas. Los ríos de los más altos talentos y variadas habilidades de todas las razas de la
humanidad desembocan en este vasto océano y se mezclan en él. Su combinación da lugar a un
alto nivel de civilización en un muy corto período de tiempo, deslumbrando al mundo entero, y
mezclando las esencias de todas las capacidades, ideas y sabiduría humanas de ese período, a pesar
de que en esos tiempos los viajes eran difíciles y los medios de comunicación eran lentos. En esta
gran sociedad islámica árabes, persas, sirios, egipcios, marroquíes, turcos, chinos, indios, romanos,
griegos, indonesios, africanos estuvieron juntos –en resumen, pueblos de todas las naciones y todas
las razas. Sus variadas características fueron unidas, y con cooperación mutua, armonía y unidad
tuvieron parte en la construcción de la comunidad islámica y la cultura islámica. Esta civilización
maravillosa no fue una “civilización árabe”, ni por un solo día; era puramente una “civilización
islámica”. Nunca fue una “nacionalidad” sino siempre una comunidad de fe. Así ellos fueron
juntos en pie de igualdad en la relación de amor, con sus mentes puesta en un solo objetivo; Así
ellos usaron sus mejores habilidades, desarrollaron las cualidades de su raza al máximo, y trajeron
la esencia de sus experiencias personales, nacionales e históricas para el desarrollo de esta
comunidad única, a la cual ellos pertenecieron en pie de igualdad y cuyo lazo común fue a través
de su relación con su Sostenedor. En esta comunidad su “humanidad” se desarrolló sin ningún
impedimento. ¡Estas fueron las características que nunca fueron alcanzadas por ningún otro grupo
de gente en la historia entera de la humanidad! La sociedad más distinguida y mejor conocida en la
historia antigua se considera que es la del Imperio Romano. Pueblos de variadas razas, lenguas y
temperamentos estuvieron juntos en esta sociedad, pero todo esto no estaba basado en la “relación
humana” ni había ninguna fe sublime como factor unitario entre ellos; más bien su sociedad estaba
ordenada en un sistema de clases, la clase de los “nobles” y la clase de los “esclavos”, a través del
Imperio. Además, la raza romana –en general- tenía el liderazgo y las otras razas eran consideradas
sus súbditos. En consecuencia esta sociedad no pudo alcanzar el peso que fue logrado por la

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sociedad islámica y no pudo conseguir las bendiciones que logró la sociedad islámica.
También aparecieron varias sociedades en los tiempos modernos. Por ejemplo, el Imperio
Británico. Es igual a la sociedad romana, de la cual es un heredero. Está basado en la codicia
nacional, en la cual la nación británica tiene el liderazgo y explota a aquellas colonias anexadas por
el Imperio. Lo mismo es válido para otros imperios europeos. Los imperios español y portugués en
sus tiempos, y el Imperio Francés, son todos iguales con respecto a la opresión y explotación. El
comunismo también quiere establecer un nuevo tipo de sociedad, demoliendo las barreras de raza
y color, nación y región geográfica, pero esto no está basado en las “relaciones humanas” sino en
un “sistema de clase”. En consecuencia la sociedad comunista es como la sociedad romana con el
énfasis reverso; allí los noble tenían distinción, mientras aquí el proletariado tiene distinción. El
sentimiento principal de esta clase el odio y envidia de las otras clases. Tal sociedad egoísta y
vengativa no puede sino excitar las emociones básicas en sus individuos. La verdadera base de ella
está en excitar características animalescas, y en desarrollarlas y fortalecerlas. En consecuencia, en
esta forma de ver, las necesidades más fundamentales de un ser humano son aquellas que son
comunes con los animales, esto es, comida, abrigo y sexo. Desde este punto de vista, ¡la historia
humana entera no es sino una lucha por la comida!
El Islam, entonces, es el único modo de vida divino que saca a la superficie las
características humanas más nobles, desarrollándolas y usándolas para la construcción de la
sociedad humana. El Islam ha permanecido único en este respecto hasta hoy. ¡Aquellos que se
desvían de su sistema y quieren algún otro sistema, sea que esté basado en nacionalismo, color y
raza, lucha de clases, o teorías corruptas similares, son los verdaderos enemigos de la humanidad!
Ellos no quieren que el hombre desarrolle aquellas características nobles que le han sido dadas por
su Creador ni desean ver a una sociedad humana beneficiada por la bendición armoniosa de todas
sus capacidades, experiencias y características que han sido desarrolladas entre las distintas razas
de la humanidad.

Traducción: Luis César Bou

Imam Jomeini
EL GOBIERNO ISLÁMICO
INTRODUCCIÓN
Con el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso.
Alabado sea Dios, Señor de los Mundos.
Las Bendiciones y la Paz sobre el Mejor de la Creación,
Muhammad y su Familia.
El tema de la Wilâiat ul-Faqîh (Regencia del Sabio) (1) nos da la oportunidad de discutir
sobre determinadas materias y cuestiones que están en relación con él. Wilâiat ul-Faqîh es un tema
que, por sí mismo, recibe asentimiento inmediato y necesita poca demostración; cualquiera que
posea un conocimiento general de las creencias del Islam dará un decidido asentimiento al
principio de la Wilâiat ul-Faqîh; tan pronto como se encuentre con él, lo reconocerá como
necesario y evidente. Si prestamos hoy una pequeña atención a este tema, al punto de que requiera
una demostración, es debido a las circunstancias sociales existentes entre los musulmanes en
general y las instituciones de enseñanza religiosa en particular. Estas circunstancias, a su vez,
tienen ciertas raíces históricas a las cuales me voy a referir ahora.
Desde el mismo principio, el movimiento islámico en la historia ha tenido conflictos con
los judíos, por ser ellos quienes primero establecieron una propaganda anti-islámica y le
combatieron con distintas estratagemas y, como pueden ver, lo continúan haciendo hasta el
presente. Después de ellos les llegó el turno a otros grupos, los cuales en cierto sentido son más
satánicos que los judíos mismos. Estos nuevos grupos comenzaron su penetración colonialista en
los países musulmanes hace trescientos años o más y consideraron necesario trabajar por la
liquidación del Islam de cara a obtener sus objetivos colonialistas. Su objetivo no era alienar a las

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gentes del Islam con la intención de promocionar el Cristianismo entre ellos, porque en realidad,
los colonialistas no poseen creencias religiosas, ni cristianas, ni islámicas. Pero, a lo largo de este
período histórico, desde el tiempo de las Cruzadas, percibieron que el mayor obstáculo para la
obtención de sus ambiciones materialistas y la mayor amenaza para su poder político, no era otro
que el Islam y sus leyes, y la fe que las gentes tienen en él. Por ello, conspiraron y pelearon contra
el Islam por distintos medios.
Los predicadores que colocaron en las instituciones de enseñanza religiosa, los agentes
que emplearon en las universidades, en los medios de difusión del gobierno y en las casas
editoriales, y los orientalistas a sueldo de las potencias colonialistas, todos ellos han mancomunado
sus energías en un único esfuerzo, para distorsionar los principios del Islam. A consecuencia de
ello, muchas personas, particularmente las educadas, se han hecho una incorrecta y desatinada idea
del Islam.
El Islam es el Dîn (2) de los individuos militantes que desean la verdad y la justicia. Es el
Dîn de aquellos que desean libertad e independencia. Es el camino que siguen aquellos que luchan
esforzadamente contra el colonialismo. Pero ellos, han presentado al Islam bajo una luz totalmente
diferente. Han creado en las mentes de las personas una falsa noción de lo que es el Islam. La
defectuosa visión que del Islam han presentado las instituciones de enseñanza religiosas, va
destinada a privar al Islam de sus aspectos vitales y revolucionarios, y a impedir que los
musulmanes puedan despertar al deseo de conquistar su libertad, aplicar las leyes del Islam y
establecer un gobierno que les asegure la felicidad y les permita vivir vidas dignas de seres
humanos.
Por ejemplo, han declarado que el Islam no es una religión provista de respuestas para
cada aspecto de la vida humana y que no dispone de leyes u ordenanzas para regular la vida social,
que no posee capacidad de gobernar. Que el Islam solo se ocupa de reglamentar la pureza ritual
tras la menstruación y el parto. Que quizá posea algunos principios éticos, pero, desde luego, no
tiene nada que decir sobre la vida humana en general y sobre la administración de la sociedad.
Este tipo de mala propaganda ha tenido, desgraciadamente, su efecto. Aparte del común de
las gentes, los sectores cultos, tanto universitarios como muchos de los que poseen formación
religiosa, no han comprendido correctamente el Islam y tienen de él una imagen equivocada. Tal
como la gente puede, en general, estar desinformada sobre un extraño, así están ellos
desinformados del Islam: el Islam vive entre las gentes de este mundo como un extraño.(3) Si
alguien presentara el Islam como realmente es, se encontraría dificultades para hacer que la gente
le creyera. En efecto, los agentes del colonialismo en el interior de las instituciones religiosas de
enseñanza, se levantarían dando alaridos contra él.
Para demostrarles en alguna medida, qué gran diferencia existe entre el Islam y lo que se
presenta como Islam, quiero llamar la atención de ustedes en la diferencia existente entre el Corán
y los libros de Ah·âdîz (4) por un lado, y los tratados prácticos de jurisprudencia por otro. El Corán
y los libros de Ah·âdîz, que representan las fuentes de los mandatos y ordenamientos del Islam, son
completamente diferentes de los tratados prácticos de jurisprudencia escritos por los muytahidîn
(5) y los Marâye' (6) de la actualidad, tanto en la amplitud de su panorama, como en el efecto que
son capaces de ejercer en la vida de la sociedad. La proporción de versos coránicos relativos a
asuntos sociales frente a aquellos relativos a los ritos de la adoración, es mayor que cien a uno. De
las aproximadamente cincuenta secciones del corpus de Ah·âdîz que contienen todos los
ordenamientos del Islam, no más de tres o cuatro secciones se refieren a materias de adoración
ritual y a los deberes de las personas hacia su Creador y Sustentador, unas pocas más se refieren a
cuestiones éticas y el resto se refieren a cuestiones sociales, económicas, legales y políticas; en
resumen, a la gestión de la sociedad.
Ustedes que representan a la joven generación y que, Dios mediante estarán al servicio del
Islam en el futuro, deben afanarse diligentemente toda su vida persiguiendo los objetivos que voy
ahora a decirles y a impartir las leyes y ordenamientos del Islam. En la forma que ustedes
consideren más beneficiosa, escribiendo o hablando, instruyan a la gente sobre los problemas con
los que el Islam ha tenido que enfrentarse desde sus orígenes, y sobre los enemigos y calamidades

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que hoy le aquejan. No permitan que la verdadera naturaleza del Islam permanezca ignorada o la
gente imaginará que el Islam es como el Cristianismo (el nominal, no el verdadero), una colección
de preceptos relativos a la relación del hombre con Dios, y la mezquita será considerada igual que
la iglesia.
En los tiempos en que Occidente era un reino de oscuridad y tinieblas con sus habitantes
en la barbarie y América todavía era territorio de pieles rojas en estado medio salvaje, en que los
dos grandes imperios de Persia y Bizancio estaban bajo la tiranía, las clases privilegiadas y la
discriminación, y los poderosos dominaban todo sin asomo de ley o gobierno popular, Dios
exaltado y Bendito, por medio del Más Noble Mensajero (Paz y Bendiciones sean sobre él y su
Familia) estableció leyes que nos maravillaron con su grandeza.
Él instituyó leyes y prácticas para todos los asuntos humanos, y estableció mandatos para
el hombre desde que se forma el embrión hasta que es enterrado. De la misma forma que existen
leyes que establecen los deberes del hombre para con la adoración, también existen leyes, normas
y prácticas para los asuntos sociales y de gobierno. La ley Islámica es un sistema legal avanzado,
completo y global. Todos los voluminosos libros que han sido compilados desde los primeros
tiempos sobre diferentes áreas de la ley, tales como procedimiento judicial, transacciones sociales,
derecho penal, retribuciones, relaciones internacionales, regulaciones sobre la paz y la guerra,
derecho internacional público y privado, en conjunto, contienen un mero ejemplo de las leyes y
normas del Islam. No hay un solo asunto de la vida humana para el que el Islam no haya previsto
instrucciones y establecido una norma.
Para hacer que los Musulmanes y los pensadores islámicos de nuestra joven generación se
desvíen del camino del Islam, los agentes extranjeros han insinuado constantemente que el Islam
no tiene nada que ofrecer, que consiste en unas pocas ordenanzas relativas a la menstruación y al
parto, y que este es el tipo de asuntos que les incumbe a los ajunds.(7)
Hay algo de cierto aquí, por lo que es ajustado que esos ajunds que no tiene intención de
explicar teorías, preceptos y visión islámica del mundo, y que han gastado la mayor parte de su
tiempo precisamente en esas materias, olvidando los otros temas de la Ley Islámica, sean atacados
y acusados de esta manera. También ellos están en falta, ¿Acaso son los extranjeros los únicos a
quienes culpar?. Durante varios siglos, como era de esperar, los extranjeros trazaron planes para
conseguir sus ambiciones políticas y económicas y la negligencia que ha sobrevenido a las
instituciones de enseñanza religiosa les ha permitido conseguirlo. Han sido individuos de entre
nosotros, los ruhanís,(8) quienes han contribuido obtusamente a la consecución de esos propósitos,
con los resultados que ahora ustedes ven.
Algunas veces se insinúa que las leyes del Islam son defectuosas, y se dice que las leyes
del procedimiento judicial por ejemplo no son todo lo que deberían ser. En consonancia con estas
insinuaciones y propaganda, los agentes británicos fueron instruidos por sus amos para
aprovecharse de la idea del constitucionalismo para engañar al pueblo y ocultar la verdadera
naturaleza de sus crímenes políticos (hoy ya se dispone de las pruebas y documentos pertinentes).
En los orígenes del movimiento constitucional, cuando el pueblo deseaba redactar las leyes y
establecer una constitución, la Embajada prestó una copia del código legal belga a un puñado de
individuos (cuyos nombres no quiero mencionar aquí) la usaron como base para la constitución
que ellos redactaron entonces, supliendo sus carencias con préstamos de los códigos legales de
Francia y Gran Bretaña.(9)
Cierto es que añadieron algunas normas Islámicas para engañar al pueblo, pero la base de
las leyes que entonces impuso al pueblo, era ajena y prestada. ¿Qué analogías existen, entre los
diferentes artículos de la Constitución y de la Ley Suplementaria, relativos a la monarquía, la
sucesión y demás,(10) con los del Islam?. Todos son opuestos al Islam, violan el sistema de
gobierno y las leyes del Islam.
El Islam considera la monarquía y la sucesión hereditaria, erróneas e inválidas. Cuando el
Islam apareció por vez primera en Irán, el Imperio Bizantino, Egipto y el Yemen, toda la
institución monárquica fue abolida. En las benditas cartas que el Más Noble Mensajero (Paz y
Bendiciones sean con él y su Familia) escribió al emperador Bizantino Heraclio y al Shah-an-shah

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de Irán, les llamó a abandonar las formas monárquicas e imperiales de gobierno, y a que cesaran de
obligar a los siervos de Dios a adorarles con obediencia absoluta y a que permitieran a los hombres
adorar a Dios, Quien no tiene socios y es el Verdadero Rey.(11) La monarquía y la sucesión
hereditaria representan el mismo y malvado sistema de gobierno que impulsó al Señor de los
Mártires(12) (sobre él la Paz) a sublevarse y alcanzar el martirio en un intento de evitar su
establecimiento. Se sublevó rechazando la sucesión hereditaria de Yazid y rehusando reconocerlo e
invitó a todos los musulmanes a levantarse contra ello.(13)
El Islam, pues, no reconoce la monarquía y la sucesión hereditaria; ellas no tienen sitio en
el Islam. Si éste es el significado de las llamadas "deficiencias" del Islam, entonces el Islam es
realmente deficiente.
El Islam no ha establecido leyes para la práctica de la usura, para las operaciones
bancarias sobre la base de la usura, para el consumo de alcohol o para el cultivo de los vicios
sexuales, prohibiéndolos todos ellos radicalmente. Por tanto, las pandillas gobernantes, que son
marionetas del colonialismo y deseaban potenciar esos vicios en el mundo Islámico, quieren,
naturalmente, considerar al Islam defectuoso. Y por eso se ven obligados a importar leyes
apropiadas de Gran Bretaña, Francia, Bélgica y, más recientemente, de América. El hecho de que
el Islam no establezca el metódico seguimiento de tales actividades ilícitas, lejos de ser una
deficiencia, es un signo de perfección y una fuente de orgullo.
La conspiración fraguada por el gobierno colonialista de Gran Bretaña, en los inicios del
movimiento constitucional, tenía dos propósitos, el primero, que es ya conocido, era eliminar la
influencia de la Rusia zarista en Irán; el segundo era debilitar las leyes Islámicas, y una operación
para introducir las leyes occidentales.
La imposición de leyes extranjeras en nuestra sociedad Islámica ha sido fuente de
numerosos problemas y dificultades. Es conocido que la gente que sufre nuestro sistema judicial
tiene muchas quejas con respecto a las leyes existentes y su modo de operar. Si una persona es
capturada en el sistema judicial de Irán o de países análogos, puede pasar toda su vida intentando
solucionar su caso. En mi juventud tropecé con un abogado experto que manifestaba: "Puedo
malgastar toda mi vida siguiendo un litigio de principio a fin de la maquinaria judicial y
transmitírselo a mi hijo para que haga lo mismo". Esa es la situación que ahora prevalece,
exceptuando claro está cuando una de las partes tiene influencia, en cuyo caso el asunto es visto y
sentenciado rápida aunque injustamente.
Nuestras actuales leyes no han traído a nuestro pueblo más que problemas, causándoles el
abandono de sus trabajos cotidianos y dando ocasión a todo tipo de abusos. Muy pocas personas
son capaces de obtener sus legítimos derechos. En la adjudicación de los casos, no sólo es
necesario que cada uno obtenga sus derechos, también debe seguirse un procedimiento justo. El
tiempo de la gente debe ser tenido en cuenta, así como el tipo de vida y la profesión de ambas
partes, para que los asuntos sean resueltos tan rápida y sencillamente como sea posible.
Un caso que en los primeros tiempos un juicio Islámico resolvía dos o tres días, ahora no
se soluciona en veinte años. El afectado sea joven o viejo, debe perder todo el día en el Ministerio
de Justicia, de la mañana a la noche, malgastando su tiempo en los pasillos o frente a cualquier
despacho oficial y, al final seguirá sin saber que ha pasado. Quien sea más ladino y capaz de
ofrecer sobornos tendrá su caso rápidamente resuelto, pero al precio de la justicia. Otros deben
esperar frustrados y perplejos, hasta el fin de sus días.
Algunas veces los agentes del colonialismo escriben en sus libros y periódicos que las
normas penales del Islam son excesivamente crueles. Hubo quien tuvo el descaro de escribir que
las leyes del Islam eran rígidas porque nacieron de los árabes y por ello la crueldad de los árabes se
refleja en la "crueldad" de la ley Islámica.
Estoy asombrado de la forma en que piensa esta gente. Matan gente por la posesión de 10
gramos de heroína y dicen "esa es la ley" (he sido informado que diez personas fueron condenadas
a muerte hace un tiempo y otra recientemente, por la posesión de diez gramos de heroína. Las
leyes inhumanas como estas son urdidas en nombre de una campaña contra la corrupción y no son
acusadas como crueles, no quiero decir con ello que debe permitirse la venta de heroína, pero este

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no es castigo apropiado, pues el castigo debe ser proporcional al delito. Sin embargo, cuando el
Islam estipula que el bebedor de alcohol debe recibir 80 azotes, ellos lo consideran "demasiado
cruel". Ellos pueden ejecutar a cualquiera por tener 10 gramos de heroína ¡y el tema de la crueldad
no se menciona!
Muchas formas de corrupción que han surgido en la sociedad derivan del alcohol. Muy
frecuentemente los accidentes que ocurren en nuestras carreteras, los asesinatos y los suicidios,
están provocados por el consumo de alcohol. Por añadidura, se dice que el consumo de heroína
deriva de la adicción del alcohol. Pero todavía algunos continúan diciendo que es completamente
irreprochable que alguien beba alcohol (después de todo lo hacen en occidente); así que hay que
permitir la compra y venta de alcohol libremente.
Pero cuando el Islam quiere prevenir el consumo de alcohol - una de las mayores drogas-
estipulando que el borracho debe recibir 80 azotes; o el delito sexual, decretando que al fornicador
le sean dados 100 azotes y que el hombre y la mujer adúlteros sean lapidados, entonces comienzan
a lamentarse y a quejarse: "¡Qué cruel es esta ley; refleja la crueldad de los árabes!". No son
conscientes que esa normativa legal del Islam se aplica para proteger a las grandes naciones de ser
destruidas por la corrupción. El vicio ha alcanzado actualmente tales proporciones que está
destruyendo generaciones enteras, corrompiendo nuestra juventud y provocando en ellos un
desprecio total hacia cualquier trabajo. Todos ellos se apresuran a gozar de las variadas clases de
vicios, tan libremente disponibles como entusiastamente promocionados. ¿Porqué debería
considerarse una crueldad si el Islam estipula que el ofensor sea azotado públicamente, para con
ello proteger de la corrupción a la generación más joven?
Al mismo tiempo, vemos a los dirigentes de esta nuestra clase gobernante, ordenando
matanzas en Vietnam durante 15 años, consagrando enormes presupuestos a estos sangrientos
negocios ¡y aquí no pasa nada!. Pero si el Islam ordena a sus seguidores comprometerse en la
lucha o en la defensa para que los hombres acaten las leyes que los benefician y para que maten
unas pocas gentes corruptas o instigadoras de la corrupción, entonces preguntan: "¿Qué sentido
tiene toda esta guerra?".
Todos los planes que los representantes extranjeros diseñaron hace varios siglos, están
siendo aplicados ahora y dando sus frutos.
Primero, abren una escuela en determinado lugar y nosotros damos el visto bueno al
asunto sin decir nada. También nuestros colegas han sido negligentes en este asunto y fallaron al
no impedir que este establecimiento se abriera, así que ahora, como pueden observar, se han
multiplicado esas escuelas y sus misioneros se han introducido en pueblos y provincias
transformando nuestros niños en cristianos o incrédulos.
Su plan es mantenernos atrasados, mantenernos en nuestro miserable estado actual para
poder explotar nuestras riquezas, nuestras minas, nuestras tierras y nuestros recursos humanos.
Desean que permanezcamos afligidos e infelices y a nuestros pobres atrapados en su miseria. En
lugar de rendirse a los ordenamientos del Islam, los cuales prevén una solución a los problemas de
la pobreza, ellos y sus agentes desean ir a vivir en inmensos palacios y gozar de vidas de lujuria
abominable.
Estos planes son de tanto alcance que han afectado hasta a las instituciones de enseñanza
religiosa. Si alguien quiere hablar sobre Gobierno Islámico y sobre el establecimiento de un
Gobierno Islámico, debe observar el principio de taquiah (disimulo de su verdadero pensamiento)
y contar con la oposición de quienes se han vendido al colonialismo.
Cuando se imprimió este libro por primera vez, los agentes de la embajada del régimen
del Shah en Iraq tomaron ciertas medidas desesperadas para impedir su distribución, la cual
continuó incluso más que antes, para desgracia de ellos.
Las cosas han llegado ahora a tal punto que alguna gente considera las ropas de soldado
incompatibles con el verdadero coraje y justicia, a pesar de que los Imames de nuestra fe fueron
todos soldados, jefes y guerreros. Se vistieron ropas militares y fueron a combatir en las guerras
como nos ha sido descrito en nuestra historia; mataron y fueron matados. El Emir de los
Creyentes(14) (La Paz sea sobre él) se colocó un yelmo sobre su bendita cabeza, vistió su cota de

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malla y se ciñó la espada. El Imam Hasan(15) y el Señor de los Mártires (La Paz sea con ellos)
hicieron lo mismo. Después de ellos no hubo oportunidad, sino Hadrat Imam Muhammad al-Baqer
(16) (La Paz sea sobre él) hubiera hecho lo mismo. Pero ahora llevar ropas militares es sinónimo
de menoscabar la cualidad humana de la justicia y se dice que no deben llevarse uniformes
militares. Si nosotros vamos a formar un Gobierno Islámico tendremos que hacerlo pues con
nuestros mantos y turbantes ¡de lo contrario estaríamos cometiendo una ofensa contra la decencia
y la justicia!
Este es el resultado de la ola de propaganda que actualmente ha alcanzado a las
instituciones religiosas y nos ha impuesto el deber de probar que el Islam también posee reglas de
gobierno.
Esta es pues la situación que nos ha sido creada por los extranjeros a través de su
propaganda y de sus agentes. Con esta operación han destruido todas las leyes políticas y procesos
judiciales del Islam, sustituyéndolos con importaciones europeas, así han disminuido el alcance
del Islam desahuciándolo de la sociedad islámica. Han instalado sus agentes en el poder para
explotarnos.
Hasta ahora, hemos bosquejado el corrupto y subversivo plan del colonialismo. Ahora
debemos observar también determinados factores internos, especialmente el deslumbrante efecto
que el progreso material de los países colonialistas ejerce sobre algunos miembros de nuestra
sociedad. Dado que los países colonialistas consiguen un gran nivel de bienestar y opulencia -
resultado del progreso científico y técnico y del saqueo de las naciones de Asia y Africa- estos
individuos pierden la confianza en sí mismos e imaginan que la única forma de obtener progreso
técnico consiste en abandonar las leyes y creencias propias. Cuando se llegó a la Luna por
ejemplo, ellos decidieron que los musulmanes debían ¡tirar sus leyes por la borda!. El hecho de ir a
la Luna ¿Qué relación tiene con las leyes islámicas?. ¿Acaso no ven que países con leyes y
sistemas sociales opuestos compiten entre sí en progreso técnico y científico y en la conquista del
espacio?. Dejadles que vayan a Marte o a la Vía Láctea; sin embargo, serán privados de la
verdadera felicidad, de las virtudes morales y del progreso espiritual, y serán incapaces de resolver
sus propios problemas sociales. Para solucionar la problemática y las calamidades sociales es
necesario apoyarse en la fe y la moral; adquirir poder y fuerza material, únicamente, conquistando
la naturaleza y el espacio, no tiene efecto en este sentido; deben ser complementados con la fe y
equilibrados con la convicción y la moralidad del Islam, para poder servir verdaderamente a la
humanidad, en lugar de ponerla en peligro. Esta convicción, esta moralidad, esas leyes necesarias,
nosotros ya las tenemos. Así que, no debemos precipitarnos a abandonar nuestra religión tan
pronto como alguien vaya a cualquier sitio o invente algo. Nuestra religión y nuestras leyes, que
regulan la vida del hombre y procuran su bienestar en este mundo y en el otro.
Lo mismo puede aplicarse a la propaganda de los colonialistas. Desgraciadamente,
algunos miembros de nuestra sociedad han sido influenciados por su propaganda hostil, aunque no
debían haberlo sido. Los colonialistas han difundido entre nosotros la idea de que el Islam carece
de una forma específica de gobierno o de instituciones de gobierno. Más aún, dicen que, aunque el
Islam posea algunas leyes, no dispone de una persona para aplicarlas, así que su función es
meramente legislativa.
Esta clase de propaganda forma parte del plan general de los colonialistas para evitar que
los musulmanes se impliquen en la actividad política y establezcan un Gobierno Islámico. Todo
ello está en total contradicción con nuestras creencias fundamentales.
Creemos en la Wilâiat ul-Faqîh, y creemos que al Profeta (Las Bendiciones y la Paz sean
sobre él y su Familia) se le indicó designar un sucesor, tal y como hizo. ¿Era un sucesor,
designado simplemente para que explicara la ley?. La interpretación de la ley no requiere de un
sucesor del Profeta. Después de todo, él mismo había expuesto las leyes; habría sido suficiente
escribir las leyes en un libro y poner este en manos del pueblo, para guiarles en sus actos. Era
necesario, lógicamente, designarles un sucesor para que ejerciera las tareas de gobierno. Las leyes
precisan de una persona que las ejecute. Es lo mismo en todos los países del mundo, ya que el
establecimiento de una ley es de escaso beneficio en sí mismo y no puede garantizar la felicidad

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del hombre. Después de establecer una ley es necesario establecer un poder que la ejecute. Si un
sistema de leyes y de gobierno, carece de poder ejecutivo, será claramente deficiente. Así pues, el
Islam, tal y como ha establecido leyes, ha establecido también un poder ejecutivo.
Existe una cuestión adicional: ¿Quién debía ocupar el poder ejecutivo? Si el Profeta (Las
Bendiciones y la Paz sean sobre él y su Familia) no hubiera designado un sucesor para asumir el
poder ejecutivo, habría fracasado a la hora de completar su misión, tal y como el Corán
testifica.(17) La necesidad de aplicar las leyes divinas, la necesidad de un poder ejecutivo y la
importancia de ese poder en el cumplimiento de los objetivos de la misión profética, así como el
establecimiento de un orden justo que desembocara en la felicidad de la humanidad, todo ello hace
la elección de un sucesor, sinónimo del cumplimiento de la misión profética. En tiempos del
Profeta (Las Bendiciones y la Paz sean sobre él y su Familia), las leyes no eran simplemente
expuestas y promulgadas, también eran aplicadas. El Mensajero de Dios (Las Bendiciones y la Paz
sean sobre él y su Familia) era un ejecutor de la ley. Por ejemplo, aplicó los preceptos penales del
Islam: cortó la mano a los ladrones y administró latigazos y lapidaciones. El sucesor del Profeta
debe hacer lo mismo; su labor no es legislar, sino aplicar las leyes divinas que el Profeta (Las
Bendiciones y la Paz sean sobre él y su Familia) ha promulgado. Por esa razón son necesarias la
formación de un gobierno y el establecimiento de órganos ejecutivos. Creer en esa necesidad es
parte de la creencia general en el Imamato, y también tan valioso como el esfuerzo y la lucha por
establecerlo.
Poned mucha atención, de la misma manera que ellos han deformado la explicación del
Islam, es necesario que ustedes presenten el Islam y la creencia en el Imamato correctamente.
Deben decirles a las gentes: "Creemos en la Wilâiah. Creemos que el Profeta (Las Bendiciones y
la Paz sean sobre él y su Familia) eligió un sucesor que asumiera la responsabilidad de los
asuntos de los Musulmanes, y que él lo hizo así por orden de Dios. Por lo tanto, debemos creer
también en la necesidad de establecer un gobierno, y debemos esforzarnos por crear órganos para
la ejecución de las leyes y la administración de los asuntos".
La lucha por la conformación de un Gobierno Islámico es una consecuencia necesaria de
nuestra creencia en la Wilâiah. Escribid y publicad libros sobre las leyes del Islam y sus efectos
benéficos sobre la sociedad. Mejorad vuestro estilo y métodos de difundir el Islam y las
actividades que están en relación con ello. Sabed que es vuestra obligación establecer un Gobierno
Islámico. Confiad en vosotros mismos y sabed que sois capaces de cumplir esta tarea. Los
colonialistas comenzaron a establecer sus planes hace tres o cuatro siglos. Comenzaron sin nada,
pero ¡mira donde están ahora!. También nosotros comenzamos sin nada y no prestamos atención al
griterío de un puñado de occidentalizados y devotos sirvientes del colonialismo.
Presentad al pueblo el Islam en su forma auténtica, para que nuestra juventud no
caracterice a los ajunds sentados en cualquier esquina de Nayaf o Qom, estudiando las cuestiones
de la menstruación y el parto, en lugar de interesarse por la política, y que lleguen a la conclusión
que religión y política deben estar separadas. Esta consigna sobre la separación de religión y
política, y la exigencia de que los sabios islámicos no intervengan en asuntos políticos y sociales,
ha sido formulada y extendida por los colonialistas. Solo los no creyentes lo repiten. ¿Estaban
acaso separadas la religión y la política en tiempos del Profeta (Las Bendiciones y la Paz sean
sobre él y su Familia)?. ¿Existía entonces un grupo de ruhanís por un lado, y un grupo de políticos
y líderes por otro?. ¿Estaban separadas las cuestiones de la fe y la política en la época de los
califas -aún cuando no fueran legítimos- o en tiempos del Emir de los Creyentes (sobre él la Paz)?.
¿Existían entonces dos autoridades separadas?
Esas consignas, han sido promovidas por los colonialistas y por sus agentes políticos, para
evitar que la creencia coordine los asuntos de este mundo y conforme la sociedad Musulmana, y, a
la par, crear un abismo entre los eruditos islámicos por un lado y las masas y aquellos que luchan
por la libertad y la independencia por otro. De esa manera han sido capaces de dominar nuestro
pueblo y saquear nuestros recursos, que es el objetivo final que siempre han tenido.
Si nosotros, musulmanes, no hacemos más que ocuparnos de las oraciones, de las
peticiones a Dios y de invocar Su nombre, los colonialistas y los gobiernos tiránicos aliados a

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ellos, nos dejarán tranquilos. Si hoy decimos: "Permitid que nos concentremos, llamando al adan y
haciendo nuestras oraciones. Permitámosles que nos roben todo lo que es nuestro -Dios cuidará
de ello-. No hay poder ni refugio excepto en Él y, si Dios quiere, seremos compensados en el Más
Allá", si esta es nuestra lógica, ellos no nos molestarán.
Una vez, durante la ocupación de Iraq, un cierto oficial Británico preguntó: "¿Es el
hombre que estoy escuchando recitar desde el minarete, perjudicial para la política británica?".
Cuando se le explicó que era inofensivo dijo: "Dejadles entonces que llamen a la oración cuando
quieran".
Si no prestan ustedes atención a la política de los colonialistas y consideran que el Islam
son un puñado de tópicos para estar siempre estudiando sin ir más allá jamás, entonces los
colonialistas les dejarán tranquilos. Rezad todo lo que deseéis, es el petróleo de ustedes lo que
quieren, ¿Por qué se van a molestar por vuestras oraciones?. Van tras nuestros minerales y quieren
transformar nuestro país en un mercado para sus productos. Es por eso que los gobiernos títeres
que ellos han instalado nos previenen en contra de la industrialización y solamente instalan
industrias y plantas de montaje dependientes del mundo exterior.
No desean que seamos verdaderos seres humanos, porque ellos temen a los verdaderos
seres humanos. Aunque aparezca un solo ser humano, ellos le temen, porque otros le seguirán y
conseguirá un impacto tal que puede destruir todo lo creado por la tiranía, el imperialismo y los
gobiernos títeres. Por eso, cuando ha aparecido algún ser humano, lo han matado, encarcelado o
exilado, e intentaron difamarle diciendo: "Ese es un ajund politizado". Pero el Profeta (Las
Bendiciones y la Paz sean sobre él y su Familia) fue una persona política también. Esta
propaganda maligna es adoptada por los agentes políticos del colonialismo únicamente para
conseguir que ustedes eviten la política, para evitar que ustedes intervengan en los asuntos sociales
y luchen contra los gobiernos traidores y contra su política anti-nacional y anti-Islámica, quieren
hacer cuanto desean a su antojo, sin obstáculos en su camino.
Notas
1. Faqîh: Sabio en los principios y reglamentaciones de la ley islámica y, más
generalmente, en todos los aspectos de la fe.
2. Dîn: En la lengua árabe significa recompensa y en la terminología islámica significa el
camino (al- taríqa).
3. Alusión al famoso h·adîz del Profeta: "El Islam volverá como un extraño entre los
hombres, de la misma manera en que fue algo extraño en un principio. Pero bendito sea el estado
del extraño."
4. Ah·âdîz: Plural de h·adîz, dicho o hecho del Profeta Muhammad o de uno de los Doce
Imames de Ahl ul-Bait (sobre ellos la paz)
5. Muytahidîn: Plural de muytahid, autoridad en la ley divina que practica el iytihad , es
decir : "el esfuerzo en la búsqueda de la correcta opinión... para la obtención de un juicio legal
sobre un tema, partiendo de los principios y reglamentaciones propios de la ley islámica."
6. Marâye': Plural de maryac, Muytahid que reúne todas las condiciones requeridas para
que sus fatwas (juicio legales) puedan ser seguidos. Del verbo rayac (regresar), Maryac: "al que se
regresa" (en busca de un juicio).
7. Ajund: Palabra de etimología incierta que originalmente se daba a un estudioso con
logros extraordinarios, pero que posteriormente se hizo extensiva a los estudiosos de poco nivel,
adquiriendo entonces una connotación peyorativa, particularmente en su uso secular.
8. Ruhaní: "Espiritual". Nombre que se da coloquialmente al que ha cursado estudios
islámicos y viste las ropas propias de su función: Amáma (turbante), Cabá (chaqueta larga) y Abá
(capa).
9. En relación con la influencia de la Ley Constitucional Belga en el Comité de Seis
Hombres que diseñaron las Leyes Constitucionales Suplementarias de 1907.
10. Artículos 35 al 57 de las Leyes Constitucionales Suplementarias, aprobadas el 7 de
Octubre de 1906.
11. En el sexto año de la Hégira islámica, Mahoma envió emisarios a los dirigentes de los

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países vecinos: Abdellah ibn Hudáfa Sahmí a Josrú Parviz (Cosroes) y a Dahíiah Ibn Jalífah Rábih
al César de Roma. En las cartas que les envió, Mahoma les llamaba a aceptar el Islam y a adorar al
Dios Único...
12. Husein hijo de Alí ibn Abi Talib y de la hija de Mahomaama Fátima y tercero de los
doce Imames Purificados de la Shia, responsabilidad a la que accedió tras el martirio del segundo
Imam, su hermano Hadrat Hasan ibn 'Alí.
13. En el año 60 de la Hégira (60 a.h.), 680 d.C. Husein rehusó prestar juramento de
obediencia a Iazid hijo de Mu'awiiah y segundo califa de la dinastía Omeya, dado que Iazid no
poseía legítima autoridad, pues había accedido al califato por sucesión hereditaria. El posterior
martirio de Huseín en la batalla de Kerbálá el día 10 de Muharram del año 61 h., es conmemorado
desde entonces por los musulmanes shiitas, como supremo ejemplo de sacrificio ante la tiranía, y
supone un importante punto de referencia ideológica y emotiva en la revolución islámica en Irán.
14. 'Alí primo y yerno de Mahoma y primero de los Doce Imames de la Shia. Ejerció el
gobierno desde el año 656. hasta su martirio en el año 661.
15. Hasan, hijo de Alí y segundo de los Doce Imames. Murió, envenenado por orden del
califa Mu'áwiiah ibn Abu Sufián en el año 670, tras pasar la mayoría de su vida recluido en
Medina.
16. Baqer quinto Imam de la Shia. Nació en el año 676. Pasó la mayor parte de su vida en
Medina, donde murió envenenado en el año 732 .
17. La Shia sostiene que Mahoma proclamó numerosas veces el califato de 'Alí .

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