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EJERCICIO DE TILDACIÓN REGULAR Y DIACRÍTICA

Coloque las tildes que correspondan y justifíquelas:

— Yo si se redactar bien, ¿verdad?


— ¿Tu? Tu no sabes nada de redaccion.
—Si yo no se, tu tampoco.
—Pues mi texto tiene menos errores que el tuyo
—¿Que? ¿El mio? Perdoname, pero tu ejercicio tiene mas marcas rojas.
—¿Mas? ¿Como que mas?
—¿No ves?
—Pues si mi texto tiene tantas marcas, es porque el profesor no entendio bien mi
letra.
—Claro, claro, ¿quien puede negar que esa es la razon?
—Por lo menos no tengo marcas que indiquen errores graves. En cambio, a ti te
puso tres de esas.
—¿A mi? ¿Cuales?
—Las que indican “idea extraña, contradictoria o ilogica”.
—¿Si? ¿Donde, a ver?
—Donde comienza el tercer parrafo, ¿ves?
—Bueno, sera porque el profe no leyo bien.
—¿Y por que no?
—Porque ese viejo apenas puede ver mas alla de sus narices.
—Entonces, según lo que dices, si el profe no pudo leer bien tu trabajo, tampoco
pudo leer bien mi redaccion,
¿si o no?
—Pues...
—¿Que vas a replicar?
—Nada, nada. Pero, entonces, ¿quien tuvo la mejor calificacion?
—No se, los textos no traen nota. Preguntemosle al profe.
—Ahora no puedo. Tengo que irme a mi casa.
—Pero, ¿que va a pasar con la apuesta?
—Mira, yo se que hicimos una apuesta, pero no tengo tiempo de buscar al
profesor, y ya no me importa quien
obtuvo mejor calificacion, si tu, o yo, o el, o ese, o aquel. Mas me interesa en este
momento llegar a casa
para ver el partido de futbol.
—Epa, ¿a que hora es el partido?
—A las cuatro.
—Ah. Entonces, ¿cuando puedo ir para que me invites a ver el juego?
—¿Como?
—Anda, yo se que eres un tipo afable, generoso, que comparte su tremendo
televisor estereofonico de
pantalla plana con los amigos, y de paso les brindas la cena.
—Claro, por supuesto. Bueno, ven a las tres y media, pero con una condicion.
—¿Cual?
—Que invites tambien a tu vecina. Tu sabes, aquella bien simpatica.
—Vale. Nos vemos, pues.